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PROPOSICIÓN PARA LA CREACIÓN

DEL INSTITUTO DE FILOSOFÍA


E HISTORIA DE LA CIENCIA

No es posible negar que entre la ciencia y la filosofía existe una estrecha conexión y
que ambas se influyen mutuamente de modo indispensable. Por una parte, los
procedimientos que se crean y se modifican en el curso de la investigación científica son
elaborados en forma sistemática por la filosofía, generalizando sus alcances y afinando
su poder de penetración, hasta convertirlos en métodos lógicos. Por otro lado, la filosofía
se ocupa de integrar la concepción general del universo, para lo cual se basa enteramente
en los resultados obtenidos por el conocimiento, conectándolos y organizándolos, hasta
lograr establecer una visión de conjunto. Solo que esta visión general del universo no es
la simple suma de los resultados particulares sino que constituye un conocimiento nuevo
que, al quedar formulado, es utilizado como punto de partida de las investigaciones de la
ciencia y como base de comprobación de los resultados alcanzados. De esta manera, la
ciencia se sirve de la concepción del universo y de la teoría sistemática general que la
filosofía elabora, para interpretar los procesos del mundo; en tanto que, por su parte, la
filosofía resulta ser la generalización conceptual del grado de adelanto conquistado por
el conocimiento científico. Al mismo tiempo, se puede observar que la estrecha liga que
une a la filosofía con la ciencia no es una mera relación formal e inerte, sino que
condiciona de modo poderoso y dinámico —y, por lo demás, en forma indispensable—el
mutuo desarrollo entre ambas, y esto, de manera constante e ininterrumpida.
Por lo anterior, insistimos en la importancia que tienen las investigaciones sobre
filosofía de la ciencia. Tanto para el desarrollo de la ciencia como para el
desenvolvimiento de la filosofía, es indispensable que se realice constantemente el
análisis riguroso y sistemático de la estructura que adoptan todas y cada una de las
ciencias, naturales y sociales, y de las modificaciones que se introducen en dicha
estructura, al paso y en la medida en que avanza el conocimiento científico. Igualmente,
es necesario que se efectúe el examen estricto de los fundamentos en que se apoyan las
investigaciones emprendidas dentro de cada disciplina científica, para someterlos a
crítica. Además, es preciso trabajar continuamente sobre los procedimientos utilizados
en las diversas ciencias, para llegar a formular los métodos generales y las modalidades
particulares a que deben someterse en las distintas clases de problemas que el
conocimiento tiene que resolver. Por último, la elaboración de una concepción del
mundo que se encuentra de acuerdo con los resultados más recientes de la investigación
sólo puede lograrse sobre la base de acometer sin descanso la tarea de analizar y
sintetizar dichos resultados y encontrar sus conexiones recíprocas con los anteriores,
apenas se produzcan aquéllos.
Por otra parte, tampoco se puede negar que uno de los aspectos más importantes de
cada época histórica lo forman los trabajadores científicos. Porque éstos se encuentran
ligados inseparablemente a todas las condiciones determinantes de la vida social e
intelectual, dentro del medio en el cual se forma y se expresa el pensamiento de los
hombres de ciencia. En consecuencia, es importante analizar las condiciones sociales en
que se producen las investigaciones científicas, lo mismo que estudiar las consecuencias
que resultan de dichas investigaciones, tanto por lo que se refiere a sus aplicaciones
tecnológicas como a sus influencias en el desarrollo cultural. Además, es interesante
conocer también la historia de la ciencia y de la técnica, no solamente para comprender
mejor sus condiciones y sus consecuencias contemporáneas sino para poder discernir el
aspecto humanista de la ciencia y la técnica. La historia de la ciencia y de la técnica
descubre las normas que permiten juzgar acerca del valor de las investigaciones
realizadas y de sus aplicaciones prácticas y, al mismo tiempo, sirve para explicar el
origen y la significación que tienen otros muchos problemas sociales; siempre que con
esta historia se conjuguen las investigaciones sociológicas en torno a la ciencia y a la
técnica. De esta manera, el estudio de la organización del trabajo científico, los sistemas
de enseñanza, el desarrollo de la intercomunicación, la influencia recíproca entre las
culturas, los factores de la tradición, los regímenes sociales, las corrientes políticas,
religiosas, filosóficas y culturales, el desarrollo de la educación, de las ciencias
aplicadas, de la técnica, de la industria, de la agricultura, etcétera, todos estos factores
estudiados en sus condiciones presentes y en su desenvolvimiento histórico, constituyen
el material valioso del cual se pueden extraerlas formas de actuar eficazmente en el pre-
sente y en el porvenir.
Con apoyo en las consideraciones apuntadas y estimando que en nuestro país se han
hecho escasos trabajos sobre filosofía e historia de la ciencia, y siempre de modo
esporádico y no organizado, nos permitimos presentar al Congreso Científico Mexicano
la proposición que se hace en los puntos siguientes, para que, en caso de ser aprobada,
sea trasladada al H. Consejo Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de
México:

I. Que sea creado el Instituto de Filosofía e Historia de la Ciencia, como una


dependencia de la Universidad Nacional Autónoma de México y con el mismo
rango que tienen los institutos de investigación que se encuentran en
funciones.
II. Que este Instituto se encargue de organizar y de realizar las investigaciones
sobre Sistematología, Metodología, Cosmología, Historia de la Ciencia,
Historia de la Técnica y Sociología de la Ciencia y de la Técnica, de acuerdo
con los planes de trabajo que se establezcan y con los medios de que se
disponga.
III. Que este Instituto conceda atención preferente a las investigaciones sobre la
Filosofía y la Historia de la Ciencia en México, aun cuando siempre en
estrecha conexión con el desarrollo que estas disciplinas tienen en los otros
países del mundo.
IV. Que los trabajos que emprenda este Instituto se realicen en coordinación con
los otros centros de investigación de la Universidad Nacional Autónoma de
México y con las instituciones afines del país, extranjeras e internacionales.