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¿Existe alguna relación entre el Decálogo y el Sermón del Monte?

Esta es la tercera pregunta que quedó pendiente en la última clase antes del receso navideño. Las
primeras dos fueron discutidas en clase, pero por falta de tiempo, no trabajamos la tercera, y el profesor
optó por asignarla por escrito. En el comentario que hice en esa última clase, yo di respuesta a esta
pregunta. Ahora procedo a poner por escrito aquél comentario con el rigor que requiere.
Hay dos formas de abordar las Escrituras, canónicamente o en forma crítica. La forma canónica es
un método muy popular y generalizado porque es la manera en que generalmente los cristianos, de casi
todas las vertientes, viven la Biblia. La forma crítica es la manera científica de aproximarse a la Biblia. Se
conoce más a nivel académico y se cristaliza a través de un abanico de metodologías aplicadas a las
Escrituras cristianas de la misma manera como si se aplicara a cualquier otro tipo de literatura. No importa
el método utilizado, sea Histórico, de las Formas. Redaccional, Sociológico o Literario, el impacto ha sido
gigantesco, al punto de que se ha tenido que reconsiderar y reevaluar todo lo que siempre hemos creído
de la Biblia.
Pues bien, desde esta nueva perspectiva, y sinceramente ya yo no lo puedo hacer de otra forma,
tendríamos que preguntar, no qué dice tal o cuál pasaje, sino qué quiso decir el autor (redactor, redactores,
comunidad eclesial, etc.) sobre el mismo. Esto nos coloca ante los motivos, propósitos y agendas del
autor, y la genialidad en la organización de un trabajo que no tiene que ver necesariamente con un estricto
hecho histórico, sino con la libertad literaria para lograr sus fines.
Ya discutidas en clase las primeras dos preguntas, corresponde señalar que el autor del Evangelio
de Mateo establece una relación directa entre el Sermón del Monte y el Decálogo. Moisés, el gran
legislador de Israel, desde las alturas del Monte Sinaí, y con gran autoridad, habló al pueblo sobre el pacto
con Yahvé y le entregó las Tablas de la Ley, ley que regiría su vida y moral en sociedad. No es mera
casualidad que Mateo ubique a Jesús en cierta altura en una colina, también con formalidad y autoridad,
para dirigir un discurso ante una multitud reunida para escucharle. Jesús también va a hablar de reglas,
valores y bienaventuranzas, como del Decálogo de Moisés, pero en un contexto vibrante, nuevo.
Son lapidarias las expresiones de Jesús “Oísteis que fue dicho……..pero yo os digo…….”, en
relación a lo que dijo Moisés en el Decálogo y la reinterpretación que se plantea. Hay una categórica
intención del autor de presentar a Jesús como el nuevo legislador, el nuevo Moisés, y esto en grado
superlativo porque para Mateo, en Jesús se conjugan los propósitos eternos de Dios y las promesas de los
profetas del Antiguo Testamento.
Pero esta intención no la vemos solo en los capítulos 5-7 de Mateo, sino que en la misma
narrativa del nacimiento se colocan porciones que nos llevan a relacionarlas con la vida de Moisés, como
lo son la matanza de los niños y la huida a Egipto. Aún la división del Evangelio en cinco discursos bien
coordinados podría tener alguna relación con el Pentateuco que está dividido en cinco libros.
Mateo enmarca el Sermón en el anuncio de la cercanía o proximidad de Reino de Dios. Todo esto
presenta un cuadro de alguna manera convincente en el sentido de que el evangelista se propuso, entre
otras cosas, destacar la figura de Jesús colocándolo como el nuevo y más grande Moisés, como el
Legislador por excelencia, brindando un nuevo orden de vida para los ciudadanos potenciales de su reino.