Rito de Ordenación Presbiteral

del Diácono

Jesús Ramón Montilva Peñaloza

Arquidiócesis de Mérida Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida Parroquia Nuestra Señora de Regla de Tovar Familia Montilva Peñaloza En unión al Clero Arquidiocesano Amigos y Fieles Cristianos de Tovar

Sagrada Ordenación Presbiteral
del Diácono

Parroquia Nuestra Señora de Regla - Tovar
Mérida - Venezuela

Jesús Ramón Montilva Peñaloza

Por Imposición de Manos y Oración Consecratoria del

Excmo. Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo
Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Mérida.

En el marco de la Celebración del Año Sacerdotal

Tovar, 30 de enero de 2010 Mérida – Venezuela

Jesús Ramón Montilva Peñaloza

Jesús Ramón Montilva Peñaloza
ace en Mérida, el 22 de enero de 1985. Sus padres son: Jesús Aníbal Montilva Roa y Laura Marina Peñaloza. Es el mayor de tres hermanos: María Alexandra y Mariangel. Fue bautizado el 30 de marzo de 1985 en la Parroquia Ntra. Sra. de Fátima - Tovar, por el Padre Antonio Viedma, el 09 de septiembre de 1990 es confirmado por Mons. Marco Tulio Ramírez Roa, en la Parroquia San Miguel Arcángel de San Simón - Estado Táchira, años más tarde de manos del Padre Rafael Rojas recibe la primera comunión en la parroquia María Auxiliadora - Cordero, Estado Táchira.

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urso sus estudios de primaria, en la U.E. Simón León San Simón, Estado Táchira (1990-1991), U.E. Colegio Mons. Acacio Chacón - Cordero, Estado Táchira (19921995), U.E. Dr. Villalobos- Cordero, Estado Táchira (1996). El ciclo básico lo hace, en el Liceo Ildefonso Vásquez Bravo - Cordero, Estado Táchira (1997-1998), Liceo Félix Román Duque – Tovar, Estado Mérida (1999) y finalmente sus estudios de Bachillerato en el C.D. José Nucete Sardi -Tovar, Estado Mérida (2000-2001). Y el 23 de Octubre del 2009, en la ciudad de Maracaibo, recibe el título de Licenciado en Filosofía, por la Universidad Católica Cecilio Acosta. u inquietud a la vida sacerdotal, comienza en el servicio del altar como monaguillo. Ingresa al Seminario Mayor San Buenaventura de Mérida, el 30 de septiembre del 2001, comenzando el propedéutico en la Parroquia Ntra. Sra. de Belén, y posteriormente la filosofía y Teología en el mismo seminario. ecibe la Admisión a las Sagradas Ordenes, de Mons. Baltazar E. Porras C. el 10 de junio de 2006. El Obispo Auxiliar Mons. Luis A. Márquez M, le confiere el Ministerio del Lectorado el 24 de mayo de 2008 y el 11 de diciembre del mismo año el Ministerio del Acolitado. Es ordenado Diácono por Mons. Baltazar E. Porras C, el 28 de junio de 2009. l 30 de enero de 2010, después de un largo camino de 8 años de formación y preparación, será ordenado sacerdote por Imposición de Manos y Oración Consecratoria de Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo, Arzobispo Metropolitano de Mérida.

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Estando todo dispuesto, se inicia la procesión por la Iglesia hacia el altar según el modo acostumbrado. Precede el diácono portador del libro de los Evangelios, con los demás diáconos, si los hay; sigue el ordenando, los presbíteros concelebrantes y, finalmente, el Arzobispo, con sus dos diáconos asistentes ligeramente detrás de él. Llegados al altar, y hecha la debida reverencia, se dirigen todos a su respectivo lugar. Los ritos iniciales y la liturgia de la palabra se realizan del modo acostumbrado, hasta el Evangelio. SALUDO El Arzobispo, extendiendo las manos, saluda al pueblo con la fórmula siguiente: La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes. El pueblo responde con la siguiente fórmula: Y con tu espíritu. ACTO PENITENCIAL A continuación se hace el Acto penitencial con la siguiente fórmula: El Arzobispo invita a los fieles al arrepentimiento: Hermanos: para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados. Se hace una breve pausa en silencio. Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Golpeándose el pecho, dicen: Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Luego prosiguen: Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mi ante Dios, nuestro Señor. El Arzobispo concluye con la siguiente plegaria: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. A. Amén.

RITOS INICIALES Y LITURGIA DE LA PALABRA

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El ministerio de música entona el canto de Ten Piedad. A continuación, se canta o se dice el himno: ORACIÓN COLECTA adre Santo, que constituiste a tu único Hijo Sumo y Eterno Sacerdote, concede a quienes eligió para ministros y dispensadores de sus ministerios la gracia de ser fieles en el cumplimiento del ministerio recibido. Por Nuestro Señor Jesucristo. A. Amén.

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Z 1ª LECTURA (Jer 1,4-9) Lectura del profeta Jeremías Recibe esta palabra del Señor: Antes que te formaras en el vientre, te escogí, antes de que salieras del seno materno, te consagré. Te nombro profetas de los gentiles. Yo repuse: ¡Ay Señor mío! Mira no se hablar, que soy un muchacho. El Señor me contestó: No digas “Soy un muchacho”Que a donde yo te envíe, irás, Y lo que yo te mande lo dirás. No les tengas miedo, Que yo estoy contigo para liberarte. Oráculo del Señor- El Señor extendió la mano me tocó la boca y me dijo: Mira: yo pongo mis palabras en tu boca. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor. Z SALMO RESPONSORIAL (Sal 115,12-13.15 y 16bc.17-18) Todos: La copa de bendición nos une en la sangre de Cristo. Aleluya. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre. Todos: La copa de bendición nos une en la sangre de Cristo. Aleluya. Mucho le cuesta al Señor, La muerte de sus fieles. Yo soy tu siervo, hijo de tu esclava, rompiste mis cadenas. Todos: La copa de bendición nos une en la sangre de Cristo. Aleluya. Te ofreceré un sacrificio de alabanza Invocando tu nombre Señor. Cumpliré al Señor mis votos, en presencia de tu pueblo Todos: La copa de bendición nos une en la sangre de Cristo. Aleluya.

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Z 2ª LECTURA (1P 5,1-4) Lectura de la primera carta del apóstol San Pedro Queridos hermanos: A los presbíteros de esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y participe de la gloria que va a manifestarse, les exhorto: Sean pastores del rebaño de Dios que tiene a su cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndose en modelo de rebaño. Y cuando aparezca el Supremo Pastor, recibirán la corona de gloria que no se marchita. Palabra de Dios A. Te alabamos, Señor. Z EVANGELIO (Lc 10,1-9) Proclamación del Santo Evangelio según san Lucas A. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo designó el Señor otros setenta y dos, los mando por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir El. Y les decía: la mies es abundante y los obreros pocos; rueguen pues al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Pónganse en camino! Miren que los mando como corderos en medio de lobos. No lleven talega, ni alforja, ni sandalias; y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”, y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes. Quédense en la misma casa, coman y beban de lo que tengan; porque el obrero merece su salario. No anden cambiando de casa. Si entran a un pueblo y los reciben bien, coman los que les pongan, curen a los enfermos que hayan, y digan: “Está cerca de ustedes el Reino de Dios”. Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Comienza, seguidamente, la Ordenación del presbítero. El Arzobispo mitrado se acerca si es necesario a la sede preparada para la ordenación, y se hace la presentación del candidato. PRESENTACIÓN DEL CANDIDATO Monitor: A partir de este instante se inicia el Rito de la Ordenación presbiteral. El Presbítero Railí Guerrero Díaz llama al aspirante al presbiterado. El ordenando es llamado por el Presbítero de la forma siguiente: Acérquese el que va a ser ordenado Presbítero: Diácono. Jesús Ramón, Montilva Peñaloza. E inmediatamente lo nombra; y el diácono se acerca y dice: Presente. Y se acerca al Arzobispo, a quien hace una reverencia. Monitor: El Pbro. Railí Guerrero Díaz, Párroco de Nuestra Señora de Regla, presenta ante el Arzobispo al candidato, pidiendo en nombre de la Iglesia que se le conceda el Orden del Presbiterado. Permaneciendo el ordenando en pie ante el Arzobispo, el Pbro. Railí Guerrero Díaz dice: Reverendísimo Padre, la santa Madre Iglesia pide que ordenes Presbítero a este hermano nuestro. El Arzobispo le pregunta: ¿Sabes si es digno? Y el Párroco responde: Para confirmar la pregunta que nos hace nuestro Pastor, escuchemos el testimonio de algunos hermanos de la comunidad, que ha compartido con el Diacono: Jesús Ramón, Montilva Peñaloza. Monitor: Escuchemos ahora el testimonio de la Lic. Dolly Contreras Medina, quien conoce al ordenando desde su nacimiento. Además el testimonio de la Lic. Ana Josefa Contreras Herrera, quien fue su profesora en primer grado y le conoce desde su niñez. TESTIMONIOS El Presbítero que lo presentó prosigue: Según el parecer de quienes lo presentan, y después de consultar al pueblo cristiano, doy testimonio de que ha sido considerado digno. El Arzobispo: Con el auxilio de Dios y de Jesucristo, Nuestro Salvador elegimos a este hermano nuestro para el Orden de los presbíteros. A. Demos gracias a Dios.

ORDENACIÓN PRESBITERAL

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Monitor: Ahora nos disponemos a escuchar la homilía de nuestro Pastor Monseñor Baltazar Enrique Porras Cardozo HOMILÍA PROMESAS DEL ELEGIDO Monitor: Dentro del Rito del Orden de los Presbíteros, el aspirante es interrogado para asumir el compromiso de entrega al Pueblo de Dios y en presencia del Arzobispo y de todos los fieles, manifiesta la voluntad de cumplir su Ministerio, según el deseo de Cristo y de la Iglesia. Después de la homilía, solamente se levanta el elegido y se pone de pie ante el Arzobispo, quien le interroga con estas palabras: Querido hijo: Antes de entrar en el Orden de los Presbíteros debes manifestar ante el pueblo su voluntad de recibir este ministerio. El Arzobispo: ¿Estás dispuesto a desempeñar siempre el ministerio sacerdotal en el grado de presbítero, como buen colaborador del orden episcopal, apacentando el rebaño del Señor y dejándose guiar por el Espíritu Santo? El elegido: Sí, estoy dispuesto. El Arzobispo: ¿Estas dispuesto a presidir con piedad y fielmente la celebración de los misterios de Cristo, especialmente el del sacrificio de la Eucaristía y el sacramento de la reconciliación, para alabanza de Dios y santificación del pueblo cristiano, según la tradición de la Iglesia? El elegido: Sí, estoy dispuesto. El Arzobispo: ¿Realizaras el Ministerio de la Palabra, preparando la predicación del Evangelio y la exposición de la fe católica con dedicación y sabiduría? El elegido: Sí, lo haré. El Arzobispo: ¿Estas dispuesto a invocar la Misericordia Divina con nosotros, a favor del pueblo que te sea encomendado, perseverando en el mandato de orar sin desfallecer? El elegido: Sí, estoy dispuesto. El Arzobispo: ¿Quiere unirte cada día mas a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, que por nosotros se ofreció al Padre como victima santa, y con él consagrarte a Dios para la salvación de los hombres? El elegido: Sí, quiero, con la gracia de Dios.

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Monitor: Seguidamente, el elegido se acerca a la sede y de rodillas, pone las manos juntas entre las del Arzobispo. Así, manifiesta públicamente su compromiso de configuración a Cristo, cabeza y esposo de la Iglesia, para estar unido radicalmente y de todo corazón al servicio de Dios y de los hombres. Seguidamente el elegido se acerca al Arzobispo, y de rodillas ante él, pone sus manos juntas entre las de él. El Arzobispo interroga al elegido: ¿Prometes respeto y obediencia a mí y a mis sucesores? El elegido: Prometo. El Arzobispo concluye siempre: Dios, que comenzó en ti la obra buena, él mismo la lleve a término. SÚPLICA LITÁNICA (LETANÍAS) Monitor: Viene el momento de la postración, signo de humildad y pequeñez del hombre ante Dios. Mediante este gesto, el elegido pide la fuerza y la protección de Dios Padre, para ejercer el Ministerio que hoy la Iglesia le confiere. Nosotros, como partícipes de esta celebración, nos unimos en oración, cantando las letanías de los Santos, pidiendo que Dios consagre, bendiga y santifique a este hermano nuestro, elegido para el Orden del presbiterado. Seguidamente, todos se levantan el Arzobispo, dejando la mitra, de pie, con las manos juntas y de cara al pueblo, hace la invitación. Oremos, hermanos, a Dios Padre Todopoderoso, para que derrame generosamente sus dones sobre este elegido para el ministerio del presbiterado. Entonces el elegido se postra en tierra y se cantan las letanías, respondiendo todos. El diácono dice: Pongámonos de rodillas. Los cantores comienzan las letanías: Señor, ten piedad Señor, ten piedad Cristo, ten piedad Cristo, ten piedad Señor, ten piedad Señor, ten piedad Ruega por nosotros Santa María, Madre de Dios Ruega por nosotros San Miguel Rueguen por nosotros Santos Ángeles de Dios Ruega por nosotros San Juan Bautista Ruega por nosotros San José Rueguen por nosotros Santos Pedro y Pablo Ruega por nosotros San Andrés Ruega por nosotros San Juan Ruega por nosotros Santa María Magdalena Ruega por nosotros San Esteban Ruega por nosotros San Ignacio de Antioquía Ruega por nosotros San Lorenzo Rueguen por nosotros Santas Perpetua y Felicidad Ruega por nosotros Santa Inés

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San Gregorio San Agustín San Atanasio San Basilio San Martín San Benito Santos Francisco y Domingo Santo Tomas de Aquino San Buenaventura San Juan de la Cruz San Isidro Labrador San Francisco Javier San Juan Eudes San Juan María Vianney Santo Toribio de Mogrovejo San Martín de Porres San Juan Bosco San Antonio María Claret Santa Catalina de Sienna Santa Teresa de Ávila Santa Rosa de Lima Santa Teresa del Niño Jesús Beata María de San José Beata Candelaria de San José Beata Teresa de Calcuta Venerable Dr. José Gregorio Hernández Todos los Santos y Santas de Dios De todo mal De todo pecado De la muerte eterna Por tu encarnación Por tu muerte y resurrección Por la efusión del Espíritu Santo Nosotros que somos pecadores Para que gobiernes y conserves a tu santa Iglesia Para que asistas al Papa y a todos los miembros del clero en tu servicio santo Para que concedas paz y concordia a todos los pueblos de la tierra Para que nos fortalezca y asistas en tu servicio santo Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Rueguen por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Ruega por nosotros Rueguen por nosotros Líbranos, Señor Líbranos, Señor Líbranos, Señor Líbranos, Señor Líbranos, Señor Líbranos, Señor Te rogamos, óyenos Te rogamos, óyenos Te rogamos, óyenos Te rogamos, óyenos Líbranos, Señor

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El Arzobispo: Para que bendigas X a este elegido Para que bendigas X y santifiques X a este elegido Para que bendigas, X santifiques X y consagres X a este elegido Continúa el coro: Jesús, Hijo de Dios vivo Cristo, óyenos Cristo, escúchanos Te rogamos, óyenos Te rogamos, óyenos Te rogamos, óyenos Te rogamos, óyenos Cristo, óyenos Cristo, escúchanos

Acabadas las letanías todos continúan de rodillas en oración por el elegido, mientras el Arzobispo se coloca de pie y con las manos extendidas, dice: Escúchanos, Señor, Dios nuestro, y derrama sobre este siervo tuyo la bendición del Espíritu Santo y la fuerza de la gracia sacerdotal; concede la abundancia de tus bienes a quien consagramos en tu presencia. Por Jesucristo Nuestro Señor. A. Amén. El diácono dice: Pueden levantarse. IMPOSICIÓN DE MANOS Y PLEGARIA DE ORDENACIÓN Monitor: La imposición de manos y la oración consecratoria son el centro de la Ordenación Presbiteral. Con este gesto es invocado el Espíritu Santo en su plenitud, ya sea para realizar una curación, transmitir una gracia, un carisma o consagrar a un elegido para una función determinada. Este gesto era utilizado por las primeras comunidades cristianas, especialmente por los apóstoles; así, este poder se ha ido transmitiendo de generación en generación. El elegido se levanta; se acerca al Arzobispo, que está de pie delante de la sede y con mitra, y se pone de rodillas ante él. El Arzobispo le impone en silencio las manos sobre la cabeza. Después, todos los presbíteros presentes, vestidos de estola, imponen igualmente en silencio las manos al elegido. Después de dicha imposición de las manos, los presbíteros permanecen junto al Arzobispo y Obispo Auxiliar hasta que se haya concluido la oración consecratoria. Estando el elegido arrodillado ante el Arzobispo, éste, sin mitra, con las manos extendidas, dice la oración consecratoria. sístenos, Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y Eterno, autor de la dignidad humana y dispensador de todo don y gracia, por Ti progresan tus creaturas

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y por Ti, se consolidan todas as cosas; para formar el pueblo sacerdotal, tú dispones con la fuerza del Espíritu Santo, en órdenes diversos a los ministros de tu Hijo Jesucristo. a en la primera Alianza aumentaron los oficios, Instituidos con signos sagrados. Cuando pusiste a Moisés y Aarón al frente de tu pueblo, para gobernarlo y santificarlo, les elegiste colaboradores, subordinados en orden y dignidad, que los acompañarán y secundarán.

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sí, en el desierto, diste parte del espíritu de Moisés, Comunicándolo a los setenta varones prudentes Con los cuales gobernó más fácilmente a tú pueblo. Así también hiciste participes a los hijos de Aarón De la abundante plenitud otorgada a su padre Para que un número suficiente de sacerdotes Ofreciera, según la ley, los sacrificios, Sombra de los bienes futuros.

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inalmente, cuando llegó la plenitud de los tiempos, enviaste al mundo, Padre Santo, a tu hijo, Jesús, Apóstol y Pontífice de la fe que promesamos. Él, movido por el Espíritu Santo, Se ofreció a ti como sacrificio sin mancha, y habiendo consagrado a los apóstoles con la verdad, los hizo participes de su misión; a ellos, a su vez, les diste colaboradores para anunciar y realizar por el mundo entero la obra de la salvación. ambién ahora, Señor, te pedimos nos concedas, Como ayuda a nuestra limitación, estos colaboradores que necesitamos para ejercer el sacerdocio apostólico.

TE PEDIMOS, PADRE TODOPODEROSO, QUE CONFIERAS A ESTE SIERVO TUYO LA DIGNIDAD DEL PRESBITERADO, RENUEVA EN SU CORAZÓN EL ESPIRITU DE SANTIDAD, RECIBA DE TI EL SEGUNDO GRADO DEL MINISTERIO SACERDOTAL Y SEA, CON SU CONDUCTA, EJEMPLO DE VIDA.

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ea honrado colaborador del orden de los obispos, Para que por su predicación, Y con la gracia del Espíritu Santo, La palabra del Evangelio dé fruto en el corazón de los hombres, y llegue hasta los confines del orbe.

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ea con nosotros fiel dispensador de tus misterios, para que tu pueblo se renueve con el baño del nuevo nacimiento, y se alimenten de tu altar; para que los pecadores sean reconciliados y sean confortados los enfermos. Que en comunión con nosotros, Señor, Imploren tu misericordia Por el pueblo que se les confía Y a favor del mundo entero. sí todas las naciones, congregadas en Cristo, Formarán un único pueblo tuyo Que alcanzara su plenitud en tu Reino. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo. Y es Dios por los siglos de los siglos. A. Amén.

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IMPOSICIÓN DE LA ESTOLA Y LA CASULLA Acabada la oración consecratoria el Arzobispo, con la mitra puesta se sienta. El ordenado se pone de pie. El padrino le coloca la estola según el modo presbiteral y lo reviste con la casulla. Monitor: Desde este momento, Jesús Ramón Montilva Peñaloza es Presbítero, por ello recibe las insignias propias de este Orden. El presbítero es ayudado a revestirse por: su padrino el Pbro. Luis Enrique Rojas Ruiz. La estola y la casulla son signos de compromiso de servicio, de ayuda a su obispo y a las comunidades, mediante las celebraciones litúrgicas. V LA ESTOLA: Es una banda larga y estrecha que cuelga del cuello, utilizada de este modo por los presbíteros para la celebración de los sacramentos. V LA CASULLA: Vestidura larga que se coloca sobre el alba y la estola; representa la presencia de Cristo a través del sacerdote instrumento suyo; es propia de uso litúrgico. V ESCAPULARIO: Es una banda de tela que cuelga del cuello sobre la casulla con una imagen alegórica a la liturgia, que por devoción es utilizada para la celebración de la eucaristía.

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UNCIÓN DE LAS MANOS Monitor: Acto seguido, el Señor Arzobispo unge con el Santo Crisma Las manos del ordenando, como signo de total consagración, de entrega y pertenencia a Dios. Seguidamente, el ordenando se arrodilla ante el Arzobispo y le unge con el Sagrado Crisma las palmas de las manos del ordenando diciendo: esucristo, el Señor, a quien el Padre ungió con la fuerza del Espíritu Santo, te auxilie para santificar el pueblo cristiano y para ofrecer a Dios el sacrificio. Monitor: El Arzobispo ata las manos del ordenando para que su mamá: Laura Marina, se las desate como símbolo de entrega de su hijo, que de ahora en adelante inicia su Ministerio y Servicio en la Iglesia. Después, Arzobispo y ordenando se lavan las manos.

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ENTREGA DE LA PATENA Y CÁLIZ Monitor: Mons. Luis Alfonso Márquez Molina, Obispo Auxiliar de nuestra Arquidiócesis de Mérida, hace entrega del Cáliz y la Patena, que serán sus principales instrumentos sagrados para la Celebración de la Eucaristía. Seguidamente, el Diácono lleva el pan sobre la patena y el cáliz, ya con el vino y el agua, para la celebración de la Misa. Lo recibe y se lo entrega al Obispo Auxiliar, quien a su vez lo pone en las manos del ordenando, arrodillado ante él, diciendo: ecibe la ofrenda del Pueblo Santo Para presentarla a Dios. Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor.

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ABRAZO DE PAZ Monitor: Con el abrazo de la paz, el Arzobispo y Obispo Auxiliar, manifiestan su alegría al recibir a este hermano nuestro al ministerio del presbiterado y sus hermanos del clero también le manifiestan su alegría y bienvenida dentro del Colegio Presbiteral. Finalmente, el Arzobispo besa las manos del ordenando, diciendo: Arzobispo: La paz contigo. Ordenando: Y con tu espíritu.

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LITURGIA EUCARÍSTICA.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS h Dios que has establecido a los presbíteros como ministros del Culto Divino y pastores de tu pueblo, por la eficacia de ese sacrificio, haz que su ministerio te agrade siempre y produzca en tu Iglesia frutos permanentes. Por Jesucristo Nuestro Señor. A. Amén.

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PREFACIO C. El Señor esté con ustedes. A. Y con tu espíritu. C. Levantemos el corazón. A. Lo tenemos levantado hacia el Señor. C. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. A. Es justo y necesario. C. En verdad es justo y necesario, Es nuestro deber y salvación Darte gracias Siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y Eterno. Que constituiste a tú único Hijo Pontífice de la Alianza nueva y eterna por la unción del Espíritu Santo, y determinaste, en tu designio salvífico, perpetuar en la Iglesia su único sacerdocio. El no sólo ha conferido el honor del sacerdocio real a todo su pueblo santo, sino también, con amor de hermano, para que, por la imposición de manos, participen de su sagrada misión. Ellos renuevan en nombre de Cristo el sacrificio de la redención y preparan a tus hijos el banquete pascual, donde el pueblo santo se reúne en tu amor, se alimenta con tu palabra y se fortalece con tus sacramentos. Tus sacerdotes, Señor, al entregar su vida por ti y por la salvación de los hermanos, van configurándose a Cristo, y así dan testimonio constante de fidelidad y amor.

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Por eso, nosotros, Señor, con los ángeles y santos cantamos tu gloria diciendo: El ministerio de música canta: Santo, Santo, Santo... PLEGARÍA EUCARÍSTICA I Arzobispo: Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo por tu Iglesia santa y católica, para que le conceda la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobierne en el mundo entero con tu servidor el Papa Benedicto XVI, conmigo, indigno siervo tuyo, con mi hermano Luís Alfonso Márquez, Obispo Auxiliar de esta Iglesia Arquidiocesana y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promuevan la fe católica y apostólica. POR LOS FIELES VIVOS, DEL RECIÉN ORDENADO. ler Concelebrante Acuérdate, Señor, de tus hijos: Ramón María, María Imelda, Jesús Anibal, Laura Marina, María Alexandra, Mariangel y Marvelis de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los tuyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero. CONMEMORACIÓN DE LOS SANTOS. 2do Concelebrante Reunidos en comunión de toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, San José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo su protección. Arzobispo Acepta Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda la familia Santa, por este tu hijo: Jesús Ramón Montilva Peñaloza, que te has dignado llamar al orden de los Presbiteros, conserva en El la gracia que le has concedido, para que, con tu ayuda, ejercite fielmente el misterio que le has confiado. Por Cristo Nuestro Señor. Amén. Los sacerdotes, con las manos extendidas sobre las ofrendas.

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Arzobispo: Bendice y Santifica, Oh Padre, esta ofrenda, haciéndola perfecta, espiritual y digna de Ti, de manera que sea para nosotros Cuerpo y Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor. CONSAGRACIÓN DEL PAN Todos los sacerdotes dicen El cual, la víspera de su pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia Ti, Dios Padre suyo Todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTE ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES. CONSAGRACIÓN DEL VINO Todos los sacerdotes dicen Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo: TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA. Arzobispo Este es el Sacramento de nuestra Fe. A. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús! Los concelebrantes con las manos extendidas, dicen en voz baja, siguiendo al Arzobispo: Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de tu Santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

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Todos los sacerdotes, inclinados con las manos extendidas, prosiguen: Te pedimos humildemente, Dios Todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. INTERSECCIÓN POR LOS FIELES DIFUNTOS: 3er Concelebrante Acuérdate también, Señor, de tus hijos: Mons. Miguel Antonio Salas, Mons. Marco Tulio Ramírez, Pbro. Juan Alejo Rodríguez, Pbro. Efraím Fereira, Rvdo. Pedro Roger. Pbro. Giovanni Chacón. Pbro. Deogracias Corredor, Luis Gonzaga Rojas, Clodomiro Antonio Torres, Arcadio Márquez, María Imelda Roa, Eulofia de Contreras, Miriam de Contreras, Erasmo Contreras, José Salas, Giovanni Morros, Pablo Benítez, Néstor Jesús Mora Pabón, Manolo Martínez. Que nos han precedido con el signo de la fe y duermen en el sueño de la paz, a ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. ORACIÓN POR LA ASAMBLEA: 4to Concelebrante Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los Santos Apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia, y todos los Santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Prosigue el Arzobispo: Por Cristo. Señor nuestro, por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros. Todos los sacerdotes cantan: or Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. A. Amén.

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Una vez que ha dejado el cáliz y la patena, el Arzobispo, con las manos juntas, dice: Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vinculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado: Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa: adrenuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. El Arzobispo, con las manos extendidas, prosigue él solo: Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libre de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo. Junta las manos. A. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor. Después el Arzobispo, con las manos extendidas, dice en voz alta: Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy”, no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Junta las manos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. El pueblo responde: A. Amén. El Arzobispo, extendiendo y juntando las manos, añade: La paz del Señor esté siempre con ustedes. A. Y con tu espíritu.

RITO DE LA COMUNIÓN

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Jesús Ramón Montilva Peñaloza
Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el Arzobispo, añade: Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna. Y todos se dan la paz. El Arzobispo da la paz al diácono o al ministro. El ministerio de música entona el canto alusivo a la Paz, y el Cordero de Dios o se dice: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz. El Arzobispo hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena, lo muestra al pueblo, diciendo: Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. Y, juntamente con el pueblo, añade: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. Se da inicio a la administración de la Comunión. Acabada la comunión, el diácono, o el acólito, purifica la patena sobre el cáliz y también el mismo cáliz, a no ser que se prefiera purificarlo en la credencia después de la misa. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN a eucaristía que hemos ofrecido y recibido, Señor, vivifique a tus sacerdotes y a tu pueblo, para que, unidos a Ti por un constante amor, podamos servirte siempre dignamente. Por Nuestro Señor Jesucristo. A. Amén.

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Sagrada Ordenación Presbiteral
El diácono hace la invitación: Inclínense para recibir la bendición

BENDICIÓN FINAL

Enseguida, el Arzobispo extiende las manos sobre el ordenado y da la bendición. Que Dios, que te ha llamado al servicio de los hombres en su Iglesia, te conceda un gran celo apostólico hacia todos, especialmente hacia los pobres y afligidos. A. Amén. Que Él, que te ha confiado la misión de predicar el Evangelio de Cristo, te ayude a que, viviendo según su Palabra, seas testigo suyo sincero y convencido. A. Amén. Que El, que te hizo dispensador de sus sacramentos, te conceda ser imitador de su Hijo Jesucristo, para ser en el mundo ministro de la unidad y de la paz. A. Amén. Y que a todos ustedes, que están aquí presentes, los bendiga Dios Todopoderoso, Padre, X Hijo, X y Espíritu X Santo. A. Amén. El Diácono hace la invocación final. La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Podéis ir en paz. A. Demos gracias a Dios.

Monitor: En este instante el neo-sacerdote Jesús Ramón Montilva Peñaloza de rodillas ante sus padres Jesús Aníbal y Laura Marina, le pide la bendición en un gesto de agradecimiento por haberle guiado desde su niñez hasta hoy, en el camino de la fe. Ahora hacen lo mismo sus padres.

BENDICIÓN DE LOS PADRES

Monitor: Ahora el pueblo de Dios se acerca al neo sacerdote para realizar el gesto de besamanos, como manifestación de alegría y respeto por el nuevo integrante del clero Diocesano. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo le mando ya no los lamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor. A ustedes los llamo amigos porque les he dado a conocer todo lo que escuché a mí Padre. (Jn 15, 14-15).

BESAMANOS

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ORACIÓN
Te amo, oh mi Dios. Mi único deseo es amarte hasta el último suspiro de mi vida. Te amo, oh infinitamente amoroso Dios, y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti. Te amo, oh mi Dios, y mi único temor es ir al infierno porque ahí nunca tendría la dulce consolación de tu amor. Oh mi Dios, si mi lengua no puede decir cada instante que te amo, por lo menos quiero que mi corazón lo repita cada vez que respiro. Oh, dame la gracia de sufrir mientras que te amo y de amarte mientras que sufro, y el día que muera sentir que te amo. Te suplico que mientras más cerca esté de mi hora final aumentes y perfecciones mi amor por Ti. Amén. San Juan María Vianney El Santo Cura de Ars

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Levantamiento de Texto: Diác. Jesús Ramón Montilva Peñaloza Diseño Gráfico y Diagramación: Gregori Emiro Lobo Maldonado

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