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Justicia y prudencia en el libro III de la República de Marco Tulio Cicerón

“Fiat justitia et pereat mundus”
Acercarnos a las intuiciones de justicia y prudencia, en el marco de la elaboración
teorética llevada a cabo por Cicerón en el Libro III de La República (1992), resulta
bastante esquivo si tenemos presente que la herencia escrita que alcanza
nuestros estos días es bastante reducida. Aun así, una suerte de reducción
eidética1 de los fragmentos disponibles -por muy atrevida que parezca- no es
ajena del todo a la rigurosidad que ameritan tales. Provocar un residuo
fenomenológico de los diálogos de Cicerón, al menos tentativamente, será la
finalidad de este escrito
Para lograr arribar a lo que nos proponemos, es menester primero, ayudados por
el método sugerido –el fenomenológico-, comprender lo fundamental en cada una
de las perspectivas teóricas, empezando por la defensa que realiza Filo de la
injusticia, y posteriormente con la respuesta representada por Lelio que busca
reivindicar la justicia; de manera ulterior, veremos cómo difieren o se asemejan
ambas líneas argumentativas, concluyendo finalmente con que no cambia en el
dialogo lo que ontológicamente es la justicia o la prudencia, sino más bien las
implicaciones ónticas que tiene la denominación de lo justo o lo prudente en su
aparecer fáctico. Comencemos a desenmarañar entonces esta cuestión.
Es preciso partir de los primeros esbozos que se realizan en torno a la justicia.
Filo, con palabras de Carnéades, regresa sobre los pasos de los griegos con

1 Resulta necesario anotar, para evitar confusiones y, “aclararnos en el lenguaje”, que al
referirnos a una reducción eidética, la pretensión no es alcanzar un “conciencia pura” o
“trascendental” como sugiere Husserl, pues mucha información adicional haría falta para
lograrlo, y sólo terminaríamos emitiendo un juicio de valor ético que nublaría el “poner en
paréntesis” los conceptos que aquí nos reúnen. Antes bien, la alusión a este proceder
fenomenológico nos ayuda a delimitar el camino a seguir para acercarnos a la esencia de
amas categorías –justicia y prudencia- en la cogitatione de Cicerón. Es entonces, una
mera aproximación al método husserliano que nos ayudará en la propuesta misión.
1

intención de definir la justicia 2. basta para tratar a muchos. la primera característica cuando hablamos de justicia. ya que el mito del Protágoras es claro en que todos. y si se está de acuerdo -como en efecto lo están los participantes del diálogo de Cicerón desde el primer libro. esta virtud pública es propia de quienes están enlazados en una relación con otros. esta cualificación le deba más a Platón que a Carnéades. procura en bien propio o el ajeno. Este es el punto de inflexión que realmente marcará la diferencia entre las defensas de Filo y Lelio. sino que “aparece completa al exterior. y lo mismo ocurre con los demás profesionales. «Entre todos. esto es. como una peste. p.” Protágoras. allí donde coinciden los hombres.org/cla/pla/protbil. temiendo que nuestra especie quedase exterminada por completo. legos en la materia. que la intención de retomar el discurso clásico es la de destruirlo posteriormente (p.filosofia. Esto se refiere a que la justicia. respondió Zeus. envió a Hermes para que llevase a los hombres el pudor y la justicia.en que “los hombres se han reunido porque tienen naturalmente horror a la soledad y necesidad de verse reunidos a sus semejantes”. y no unos cuantos. como ocurre con las demás artes. ¿Reparto así la justicia y el pudor entre los hombres.htm 2 . o bien las distribuyo entre todos?». (Tal vez.101). de la ciudad». deben participar de la justicia 3. inspira a las almas universal benevolencia y procura multiplicar sus beneficios” (Cicerón. Hermes a Zeus la forma de repartir la justicia y el pudor entre los hombres: « ¿Las distribuyo como fueron distribuidas las demás artes? Pues éstas fueron distribuidas así: Con un solo hombre que posea el arte de la medicina. jamás habrá ciudades. entonces no queda más que reafirmar que la justicia es una virtud del hombre en sociedad. es que nos referimos a una virtud. más que una virtud es una virtud pública. entonces. 3 “Entonces Zeus. Lo que se pone en juego desde la perspectiva de Carnéades es si un hombre o un Estado siendo justo o prudente. a fin de que rigiesen las ciudades la armonía y los lazos comunes de amistad. la definición misma de justicia no es destruida en ningún momento. significando que sólo se hablará de justicia. Preguntó. No sólo de la cual se echa mano para la completitud individual. y que todos participen de ellas. que se reafirma en cuanto tal siempre y cuando aparezca en un espacio común a muchos. Recuperado de: http://www.101).) Así. porque si participan de ellas sólo unos pocos. 2 Lactancio menciona al respecto. establecerás en mi nombre esta ley: Que todo aquél que sea incapaz de participar del pudor y de la justicia sea eliminado. Como veremos. Además.

acercarnos a la noción de justicia en medio de los hombres. derecho natural. no es la naturaleza la que inspira a los hombres la justicia. a saber. se acude a una particular definición. p. p. ¿a qué leyes ha de obedecer? ¿A todas indistintamente? La virtud no admite esta movilidad. de alguna forma existe un vínculo entre las leyes y lo justo. Filo nos dará pistas acerca de este aspecto que nos permitirán clarificar. pero no de la naturaleza del hombre en sí mismo. “aumentar el poder. En la introducción del concepto de prudencia. por tanto. A pesar de esto. así como es propia del hombre virtuoso. No existe.” (C. pues ni una mera conglomeración de hombres que aún se encuentran en una clase de “estado natural” previo a la construcción legal.. y las leyes se apoyan en la sanción de la pena y no en nuestra justicia. Dice Filo: “… Si existe una justicia natural todos reconocerían las mismas leyes. es decir. y éstas no cambiarían con el tiempo.”(C. Y yo pregunto: si es propio del varón justo. se podría afirmar que la justicia surge entre las leyes. como subjetividad reunida con otros hombres que lo lleva a realizar “naturalmente lo que es y no lo que cree justo.104) Más adelante en su discurso.104) Para evitar pasar simplemente por alto esta idea -con el pretexto de falta de información-. obedecer las leyes. ni la naturaleza experimenta variaciones.. pero no se soporta simplemente en ellas. p. pues. ni un pueblo que se encuentra ya cobijado bajo la estructura de ley puede ser la justificación para la manifestación de lo justo entre los hombres. o al menos. del hombre virtuoso. que se difumina frente a la inmutabilidad de la virtud por sí misma y la regularidad con que se modifican las leyes. existe una relación entre la vida como pueblo (“sociedad formada bajo la garantía de las leyes y con objeto de utilidad común”(C.Nos sale al encuentro una importante cuestión: ¿en qué clase de sociedad es posible la justicia? Desde este primer punto de vista no queda claro finalmente a qué tipo de reunió humana le es propia tal virtud.47)) y el hombre de virtud.. acrecer las riquezas y extender el 3 .

sino de la debilidad”. Por esta razón.dominio. propiedades públicas ni ajenas. es consecuentemente en este orden de ideas. Ética a Nicómaco. 1999. de la mera naturaleza del hombre como ser vivo. es una contingente oposición a la Φρόνησις aristotélica. no le deja aparentemente más opción que ser prudente para conservar su vida. Libro VI. arrebatar las tierras y riquezas de otro. esto es.106) Traspasar las fronteras del pueblo pretendiendo aumentar y expandir las tierras y las riquezas.. de la imposibilidad física de sobreponerse el hombre 4 Esta concepción de prudencia.. la virtud del saber ético. que es lo mismo que buscar el bien propio. que se adquiere en con la práctica de los negocios públicos. prudentia. exige siempre el daño del otro. no tocar a cosas sagradas. en términos heideggerianos. Ser prudente. p. aquello que le es propio a la condición natural de lo que es-ahí. la sabiduría del discernir. y si existiese en alguna parte. 4 . locura insigne sería en el hombre favorecer a los demás con perjuicio propio. no tienen otro móvil natural que el amor de sí mismos [. esto es.ser justo o ser prudente. “¿Qué es el bien de un pueblo sino el daño del otro?” (C. 5 La expresión mundo refiere. recto y sincero. al menos parcialmente. que la naturaleza egoísta que socorre al hombre. la justicia “no nace de la naturaleza ni de la voluntad.” (C. las riquezas y el dominio. Frente a esto. y en general todos los seres animados. es pues. con el amparo de las leyes.105) De aquí. Ver: Aristóteles. en tanto significa acrecentar el poder. Alianza Editorial. dar a cada uno lo que pertenece. a lo “esencialmentedispuesto”.”4 En contraposición. que lo que significa –para cualquiera de los anteriores. según Filo. Y así.” (C. ser benevolente.] en el mundo5 no existe justicia.. p. de la sociedad reunida por la necesidad o del pueblo fundado en las leyes.106) Se hace atractivo concluir. y aclara que. Esta aclaración permite evitar confusiones con el enunciado posterior en el cual se explica el origen de la justicia en los hombres. velar por los intereses del género humano. construyen un pueblo. “vegetar en la pobreza y la miseria. lo justo sólo cabe donde los hombres se alejan.. es decir. la justicia es una ficción humana.” Y dado que “todos los hombres. lo decisivo es menos si la justicia surge del individuo virtuoso. sostiene Filo. la justicia manda a “respetar a todos. ser justo: evitar apoderarse de lo ajeno. Madrid.. juzgar y decidir. más allá de lo meramente natural de la individualidad del sujeto frente a la Natura. p. y el hábito de ciertas labores.

al cuerpo.109) Amplias y severas implicaciones contiene esta afirmación. resulta apropiado derivar qué quiere decir que. lo es en los pueblos”.. teniendo en cuenta que “…Lo que es verdadero en los individuos. No en reproche de tales argumentaciones. las virtudes o el pueblo mismo.111). el de la razón sobre las 6 Es muy lamentable en esta intervención la cantidad de texto faltante. y le separa del mal con sus amenazas. Qué signifique. que en muchas ocasiones. veamos pues. a la razón.110). p. sino más bien del trágico paradero de los fragmentos restantes. en tal institución que acaba de realizar Lelio se asegura el fundamento de toda la construcción humana. así. Este principio es justificado con preguntas como: “¿Por qué manda Dios al hombre.” (C. eterna. p. El coloquio se ve trastocado por la oxigenante intervención de Lelio 6. haya un dominio del más fuerte sobre el más débil.prudente en su solitud y que desconfía de sus semejantes. bien se la ley. naturalmente. este es: “… en todas partes ha establecido la naturaleza el imperio de lo superior sobre lo que tiene condición de inferior. (C. p. en la que comienza rezando: “La recta razón es verdadera ley conforme con la naturaleza. la rigurosidad objetiva que merece el tema puede verse “nublada” a este punto. con más profundidad lo fundamental a este axioma. p. empero. dejan al descubierto cierta imparcialidad argumentativa. 5 . que llama al hombre al bien con sus mandatos. al que solamente es posible acceder especulativamente a través de textos de Lactancio y de Agustín. La clave está en esta acotación: “…nada hay tan saludable como este imperio…” Esto nos habla: es la salud lo que procura el ejercicio natural del dominio de lo superior sobre lo inferior... ejemplificando de forma tentativa las razones enunciadas de lo que implica ser prudente o justo. p. sensato o insensato. a las pasiones. al alma. no es la tarea que nos compete. a la cólera y a todas las partes malas del ánimo?” (C. todo aquello que se instituye como humano. “el que no la obedece huye de sí mismo. Cicerón sólo nos esboza en estos recortes un principio de la razón como ley natural que nos permite guiar nuestra disertación.106) Concluye entonces Filo su disertación. consecuentemente. es decir. obra conforme a la naturaleza misma..111) En este mismo sentido. y que nada hay tan saludable como este imperio […]” (C.” (C.. inmutable.

pues en su autonomía. la muerte no es natural para una república como lo es para un hombre…” (C. es justo y prudente: “no es injusto se obligue a obedecer a aquellos que no saben gobernarse. 6 . la prudencia no es simplemente incrementar las propiedades. Porque el Estado debe estar constituido de manera que viva eternamente. ya que no hemos comprendido el sentido propio de lo justo para este caso. al mismo tiempo lo es para quienes domina.111).” (C. Por ello.. […] es por sí misma la desgracia suprema de un Estado. irreductiblemente.112). p. a un Estado. Esto es. no podrían permanecer con vida e. pues es en este estadio de la conversación que se marca la aparente inflexión entre las nociones protagónicas. para increpar lo anterior.” (C. que le deparaba solo el fracaso al justo pues favorecía al otro en lugar suyo y era prudente aquel que expandía sus riquezas y propiedades.” y “es injusto que el hombre esté sometido a su semejante y le obedezca. p. traducido también como “lealtad a las alianzas”.pasiones. es que dominar a otros más débiles es “saludable a naciones que perecerían en su triste independencia. aún menos de lo prudente. “Una república prudente jamás hace la guerra si no es por mantener la fe empeñada7. Y puesto que esto implica seguir la ley natural y ampliar las riquezas del pueblo.112) No obstante.como observaremos a continuación. perecerían. es perdurar eternamente. el imperio de uno más poderoso. Se afirmaba anteriormente. o por su salud. El mantener un orden saludable que permita a la naturaleza su continuo acaecer es lo intrínseco al principio racional que nos enuncia Cicerón.. el alma sobre el cuerpo. p. el padre sobre el hijo. al expandirse. en contra de la justicia.111) El contraargumento. esta respuesta a favor de la justicia nos es muda.. por tanto racional. p. Dejemos que sea el autor latino nuestro guía para descubrir el contenido que buscamos. p.. no resulta únicamente próspero para sí mismo porque se aumenten poder y riquezas.” (C. más bien consiste 7 “Fe empeñada”. “La muerte. según el cónsul romano.. lo que le es saludable. –justicia y prudencia. lo mismo sería decir que. por esta razón “no hay existencia y prosperidad para los Estados sino por medio de la injusticia.” (C. Así pues.110) Es cabal aquí movernos con mucho cuidado.

Podemos concluir de aquí nuestro primer residuo fenomenológico. sino que una es requerimiento para la otra. acabando con la existencia del subyugado. la riqueza y las tierras. bajo este argumento. el derrumbamiento de los mismos. en su ser mismo. contraproducentemente. Vale aclarar que este control no es cualquier acción despótica y opresiva que terminaría. por el contrario. que la justicia corresponde al pueblo como formación ética y que. Para la primera perspectiva no hay “responsabilidad” ni implicación política más allá de esto que el mero bienestar propio. Se sigue entonces. para la perspectiva que defiende Lelio. Se trata mejor de un resguardo equitativo de la ley que garantice el transcurrir natural de las ciudades. en que el actuar prudentemente es la realidad fáctica y ontológica. este sometimiento. aún la justicia. es la justicia y la prudencia) a través de las caracterizaciones ónticas de tales. de este modo. afirmar que la justicia aparece en medio de las relaciones atravesadas racionalmente por la ley. es que se posibilita lo justo para Lelio. no sólo funciona para el bien propio. en el pensamiento de Cicerón. hemos alcanzado parcialmente nuestro objetivo (llegar a la esencia de lo que. Ontológicamente. todavía no sabemos qué es la. Se nos facilita. es imperante que se busque en la acción prudente mantener el orden natural del Estado donde se asegura la vida propia como la de los “conquistados” y se evita. en la defensa de la justicia. la prudencia consiste en acrecentar el poder. y a pesar de haber arrebatado el εἶδος del concepto de prudencia en el desarrollo teórico del filósofo romano. En este estado de cosas. aunque se necesite para aquello someter a otros.en hacer lo necesario para evitar el perecimiento. la justicia y la prudencia no están contrapuestas. Salgamos pues a su encuentro. sea esta natural o civil. a diferencia de la tesis expuesta por Filo. también permite sostener la ley natural en donde el más débil asegura su existencia en el control que lleva a cabo su superior. a saber. es decir. 7 . A esta altura. nos es lejana.

pues aquello que sea justo o injusto. Por otro lado. la disposición de las leyes que rige un pueblo en cuanto tal. que es sólo posible mediante el dominio del más fuerte. Ya Filo nos había dicho con palabras de los griegos: “Es una virtud [la justicia] que da a cada uno lo que le pertenece. dar al otro lo que le pertenece. pues no procura el bien para sí sino para otros. en el permitir preservar la continuación del otro en el mundo y asegurar la estabilidad como pueblo tanto propia como de aquel. al inferior le pertenece la sobrevivencia y salud de su estado. De otro modo. sólo es prudente lo injusto. así mismo. Es entonces. fuera de la república. notaremos que la respuesta. al interior del pueblo. el aparecer y permanecer en el mundo. en que Filo condena al hombre justo en su individualidad al fracaso. y que es la única forma de hacer objetivo lo justo. para poder pensar la justicia de forma fundamental. p. eso es. esto es. es decir. ¿Qué nos quiere decir esto? Que la caracterización de lo justo sólo opera para el encuentro intersubjetivo regido por una organización ética. y en este sentido. lo que determina aquello que le pertenece a cada quien. desde la segunda línea argumentativa. es que se vislumbra la esencia de la justicia en la perspectiva defendida por Lelio. la misma naturaleza es el soporte de lo justo. fenecería. será una decisión entregada a la imparcialidad del espíritu de la república expresada en las leyes. es lo mismo decir que. la única posibilidad es la guerra.¿Qué le es común a ambas posiciones respecto a lo justo y qué nos queda de ellas? Si hacemos una inspección detallada de lo que hemos elaborado. más allá de los límites de la vida como pueblo. y mantiene en todo estricta equidad…” (C. ¿qué significa finalmente para Cicerón “dar a cada uno lo que le pertenece”? El punto primordial está en qué “le pertenece” a cada quien. En el primer caso. Es por esto que.. lo justo. está al frente de nuestras narices. en realidad. Allí. sin escollo alguno habla Lelio: “Debe considerarse como injusta toda guerra 8 . Romanamente dicho. llevar las leyes a todo el orbe. le pertenece al superior asegurarle a los dominados su subsistencia dándoles un mandato equitativo. son criterios basados en la formación y estructuración “ética” del pueblo.112) Así. y esto es: la vida del Estado. ya que no existe regulación tal que evite la subjetivación de los criterios de lo justo.

La República. en las dos perspectivas narradas en el dialogo ciceroniano no hay una cruda oposición entre lo que es la justicia. Buenos Aires. Esta noción no abandona su sentido ontológico de dar a cada uno lo que pertenece y mantener así la equidad. BIBLIOGRAFÍA. CICERÓN. 9 . si el llamado a filas es prudente. p. es entonces justo.. 1992. Ediciones Orbis. T. La confusión se presenta en la circunstancia mediata de lo que le pertenece a un hombre o un Estado y qué determina la pertenencia. no existe incisión radical entre lo fundamental de ambas construcciones teóricas. M.110). Al igual que con la prudencia.que se emprenda sin motivo […] si no la precede y demanda el desagravio.” (C. pero en su ser mismo.