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© Drazen Marovié

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Madrid - 28004
Email: info@lacasadelajedrez.com
pirección Internet: http://www.lacasadelajedrez.com
Título original: Dinamic pawn play in chess. Gambit Publications, 2001.
Dirección Editorial: Andrés Tijman Marcus
Consejero editorial: Daniel Elguezábal Varela
Traducción: Antonio Gude
Corrección: Sofia Montero Oria de Rueda -Gabriel Rojo Huertas
Diseño de portada: Claudia Tijman
I.S.B.N.(10): 84-935454-1-4
I.S.B.N.(13): 978-84-935454-1-3
Depósito Legal: M-13.318-2007
Impresión: Impresos y Revistas SA
Impreso en España - Printed in Spain

No está permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, ni su tratamiento informático, ni la
transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopias, por
registro u otros medios, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright.

Sumario
1

Breve informe histórico ..
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�: .'( .

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. ....... ......... ... . . ....... . .. . . .... .
........... . ..... ......... .. . .... . . .... .. ... ...... ..
Los hipermodemos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La escuela soviética de posguerra. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La era romántica: Morphy y Anderssen
La escuela posicional

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2

5
9
15
19

El centro abierto ....1.2 .-.� �.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
.

Conclusiones

3

5

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. .. ... ......... ... .. .. . ... ....... ....... .... . .. .. . . .. ..... .

El centro cerrado. ..� � :
.

.

f.�

.

............................................

58
60

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
El centro fijo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
El centro móvil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1 1 1
El centro bloqueado. .

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.. f.'!.: 8. '?

4 Mayorías de peones y ataques de minorías
Mayorías de peones

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Ataques de minorías

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. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 131

5 El centro dinámico . 'f}. :..� � r

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El ataque de flanco es contrarrestado en el mismo flanco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El juego de flanco es contrarrestado en el otro flanco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La necesidad de actuar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El contragolpe central

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Conclusiones

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Índice de jugadores
Índice de aperturas

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117

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138

138
1 59
1 78
21 1
216
218
220

Agradecimiento
Me gustaría expresar mi gratitud a Graham Burgess, por haberme facilitado determinadas

informaciones que, pese a mis laboriosas búsquedas, no conocía, y que me permitieron
acceder a comentarios ilustres, a menudo inadvertidos.
Gracias, igualmente, por haber pulido mi inglés.

Drazen Marovic

1 Breve informe histórico
Este libro trata del centro y de los peones, así como de su intrigante y compleja interrelación. El
centro se caracteriza por su formación de peones de modo tan profundo, que incluso cuando los
peones centrales han desaparecido en tempranas escaramuzas, su misma ausencia determina la

natural ez a del juego y exige un método específico y preciso de juego.
L
- a ormac10n centra
e peones, sm em argo, no es una parte independiente, autónoma de la

estructura de peones en conjunto. Cada acción relacionada con peones, o incluso cada inofensivo
avance de un peón de flanco, repercute sobre el centro e influye sobre su condición. Esta relación
se halla presente en todos los sistemas teóricos y sus variantes de forma tan intensa que podemos
afirmar que la historia de las modernas ideas en ajedrez es, en esencia, la historia de las ese

eo

En mi libro antenor

Comprender el juego de peones en ajedrez, exploraba as ormac10nes
Al

básicas de peones, esas formas elementales en que suelen presentarse los peones en el tablero.
examinarlas, percibimos la fuerza con que

influyeo en los planes estratégicos en la primera fase

de la partida y determinan los acontecimientos posteriores, :;obre todo en el momento sensible de
la transición de la apertura al medio juego. Podemos apreciar la excepcional significación de los
peones en las columnas centrales, as¡ cómo la sutil relación que guardan con los principios del
desarrollo y el centro, que son las piedras angulares del moderno juego de apertura. La urgencia
de un desarrollo económico está inseparablemente vinculada a la importancia de los peones
centrales. Los peones avanzan bien para controlar las casillas centrales y hacerlas inaccesibles a
las piezas enemigas, bien para ocuparlas y definir el propio territorio, que hará posibles las ma­
niobras y las acciones futuras.
El concepto de centro siempre implica el desarrollo de piezas y una determinada estructura de
peones. Cada sistema de apertura y cada variante se basan en la relación entre la formación de
peones, piezas y casillas centrales. En nuestros días, la importancia de estas relaciones es incues­
tionable, y está plenamente aceptada como un axioma. Sin embargo, es el fruto de muchos años
de debate en los que los protagonistas manifestaron sus conflictivos puntos de vista, y con el paso
del tiempo los corrigieron y refinaron. La historia de las modernas aperturas de ajedrez, desde
mediados del siglo XIX hasta nuestros días, está marcada por estos cambios de opinión y de gus­

to. Los maestros de ajedrez de distintos períodos consideraban el centro de peones bajo dife­
rentes ángulos, y eso condujo a una diversidad de estilos de juego, que ha enriquecido sus­
tancialmente nuestro legado ajedrecístico. A fin de poder ver claramente y entender la compleja
construcción de la teoría moderna de aperturas, en este capítulo introductorio trataré de resumir
las épocas pasadas, a fin de percibir los hitos y los momentos de inflexión.

La era romántica: Morphy y Anderssen

/A.

Pese a la diversidad de opciones, a un atento observador de la historia del ajedrez no le pasará
inadvertido el hecho de que sus períodos cruciales están marcados por algunas ideas y caracte­
rísticas dominantes. Comenzaremos por observar el tiempo y las ideas de Morphy y Anderssen.
Antes de ellos, las interpretaciones del centro estaban caracterizadas por una cierta ingenuidad

BREVE INFORME HISTÓRICO

S

de los tiempos de los pioneros o, en el mejor de los casos, podrían ser adscritas a un pequeño
número de Grandes Maestros del tablero que vivían y jugaban por delante de su tiempo. En el
juego de Morphy y Anderssen, así como también en el del joven Steinitz y algunos otros maes­
tros, percibimos, por primera vez, que las arrolladoras y brillantes partidas que caracterizaban la
segunda mitad del siglo XIX, estaban regidas por un método de juego bien estudiado en las po­
siciones abiertas que normalmente se producían. El maestro de ajedrez de aquel tiempo no cons­
truía un centro de peones, y no empleaba los peones para ocupar sectores vitales del tablero. Por
el contrario, los peones se empleaban para desintegrar el centro, que rápidamente se abría a raíz
de cambios tempranos. Ese centro abierto, desintegrado, lo consideramos característico del perío­
do, y el método de juego puede verse como el más valioso legado de la época. Un par de partidas
seleccionadas ilustrará lo que acabamos de decir.

rJ1

Morphy - Anderssen
Séptima partida del Match. París 1 85 8
Defensa Escandinava

l .e4 dS 2.exd5 WxdS 3.lDc3 Was 4 d4 eS? !
El propósito de esta jugada es aniquilar el
centro de peones, pero, como veremos, tam­
bién tiene su precio. Una mejor opción es la
cauta 4 . . . <i:lf6.
S.dxeS

S . . . WxeS+
Los libros que he consultado recomiendan
5 . . . �b4 como mejor, cosa que, desde luego,
dudo mucho. La sencilla 6.<i:lf3 es, en tal caso,
favorable a las blancas. Dicho esto, encontré
la relativamente actual partida lvanchuk Angelov, Vama 1 987, que siguió así: 5 . . . <i:lc6
6.lt:Jf3 �b4 7 .�d2 �g4 8.a3 <i:ld4 9.�b5+ c6
(9 . . . <i:lxb5 pierde por 1 0.axb4 Wxb4 1 U!a4)
1 0.0-0 ! ! �xf3 ( 1 0 . . . cxb5 pierde, debido a
1 1 .axb4 Wfxb4 1 2.<i:lxb5 Wfxb5 1 3 .<i:lxd4 Wfd7
1 4.<i:lf3 �xf3 1 5 .gxf3) 1 1 .axb4 ! �xd l (si
1 1 . . .Wxb4, sigue 1 2.gxf3 <i:lxb5 1 3 .<i:le4 Wfd4

1 4 .We2) 1 2 .bxa5 �xc2 1 3 .�a4 ! , y a las negras
les espera una dura tarea, según lvanchuk.
6.�e2 .ib4 7.<i:lf3 !
Las blancas confían en el desarrollo. Su co­
rrecta evaluación es que la parej a de alfiles y
un desarrollo más rápido constituyen excelen­
te compensación por el peón sacrificado.
7 ixc3+ 8.bxc3 Wxc3+ 9.id2 Wcs t OJ�bl
•..

Tras haber conseguido ventaja en desarro­
llo, las blancas se proponen conservarla. En
un momento dado, sería interesante Elb5, pero
el principal objetivo de la jugada textual es
dificultar el desarrollo del alfil dama enemigo.
10 ... <i:lc6 1 1 .0-0 t2Jf6 12 .if4 0-0 13 .ixc7
Las blancas harían bien en postergar la re­
cuperación de material. 1 3 .Elb5 Wfe7 1 4.Ele l
mantiene la presión y la iniciativa.
13 ll:Jd4
Las negras aprovechan la oportunidad de
simplificar el juego. Otra alternativa es hacer
1 3 . . . <i:ld5 .
14.%Yxd4 Wxc7 1S.id3 .ig4?
En posiciones con un centro abierto, hay

•••

mucho espacio para la táctica. Por consiguien­
te, el defensor debe mantenerse continuamen­
te alerta ante los posibles golpes combinati­
vos. La prudente 1 5 . . . h6 es una útil medida
contra las amenazas tácticas que siguen. Por
otra parte, también era digna de considerar la
tranquila 1 5 . . . b6.
1 6.ltlg5!
Las blancas amenazan 1 7.lt:lxh7.
16 ... gfd8
1 6 . . . i.h5 , para seguir con . . . i.g6, falla por
1 7 . ltl e4 lt:J g4 1 8 .lt:\g3 . A 1 6 . . . h6, las blancas
también responderían 1 7 .lt:l e4.
17.�b4 i.c8
Los peones de "b7" y "h7" cuelgan, y esto
obliga a las negras a defenderse pasivamente.
1 7 . . . a5 1 8 .'119xb7 '119xb7 1 9 .�xb7 ih5 era una
alternativa razonable.
18J�fel

Mientras que el flanco de dama negro duer­
me plácidamente, las blancas activan todos
sus efectivos. La relación de fuerzas se ha in­
clinado a favor de las blancas, y no hay me­
didas defensivas satisfactorias.
18 a5
Parece que 1 8 . . . h6 frena las amenazas in­
minentes y restablecerá el equilibrio, una vez
que el caballo blanco se retire. Sin embargo,
Morphy tenía in mente una idea diabólica.
Proyectaba continuar con 1 9 .�e7 id7 (no
19 . . . �d7, debido a 20.�e8+) 20.lt:\xf7 lt:l d5
2 l .lt:\xh6+ gxh6 (si 2 l . . .'i!>h8, entonces sigue
22.'119b 3 lt:lxe7 23 .'119g 8+ tt:lxg8 24.lt:\f7++)
22.ih7+ 'i!>f8 23 .i'�e8+, y ahora, si 23 . . . 'i!>g7,

24.'1&f8+, etc., o bien 23 . . . 'i!>xe8 24.ig6++.
Con la textual, Anderssen elude la trampa,
pero las activas piezas blancas permiten igual­
mente soluciones prosaicas.
1 9.'119 e7 �xe7 20Jhe7 ltl d5
Las negras están perdidas de todos modos,
pero esta jugada facilita la tarea blanca.
2 t ..ixh7+ �b8 22.gxf7 tt:l c3 23.gel ltl xa2
24.gf4 !!a6 25.i.d3
Las negras se rindieron.
Rosan es - Anderssen
Breslau 1 86 1
Gambito de Rey
l.e4 eS 2.f4 d5 3.exd5 e4 4 ..ib5+? !
Hoy conocemos mejores continuaciones,
pero entonces había poca teoría. Era la época
de la exploración, en la que los jugadores se
olvidaban de que las ventajas materiales no
eran necesariamente importantes.
4 ... c6 5.dxc6 tt:lxc6
Retomar de peón gana un tiempo y es más
enérgico.
6.ltlc3?!
La continuación más natural es 6.d4.
6 ... lll f6 7.�e2 .ic5!

.•.

Fuerte jugada. Con evidentes amenazas pla­
neando sobre la columna "e", las negras no
deben preocuparse por el peón de "e4" . La
idea clave es desarrollarse, comprometer las
propias fuerzas en la lucha lo antes posible.
8.lt:Jxe4 0-0 9 ..ixc6 bxc6 10.d3
De nuevo vemos una partida típica de la

BREVE INFORME HISTÓRICO

7

época: una ventaja en desarrollo se enfrenta a
una ventaj a material, en una posición con cen­
tro abierto. El escenario está cargado de ame­
nazas tácticas.
10 .. .:1!e8 l l ..id2 ltJ xe4 12.dxe4 .ifS 13.e5
�b6 14.0-0-0

¡ Saliendo de Guatemala para entrar en Gua­
tepeor!
14....id4 15.c3
O bien l 5 .b3 �c5 .
15 .. J3ab8 1 6.b3 :Bed8
El rey se mantiene en la red de mate (ahora,
1 7.cxd4? se replicaría con 1 7 . . . �xd4 y mate
en "al "). Un pequeño toque, que prepara el
golpe final. Las negras, sin embargo, dispo­
nían de un remate clínico: 1 6 . . . \Wa5 ! 1 7 .�e l
(después de 1 7.'i!?b2 �c5, 1 8 .b4 pierde, por
1 8 . . . l:hb4+ 1 9.cxb4 �d4+, mientras que
l8 .i.c l también pierde debido a 1 8 . . . �a3+
l 9.'i!?al !l:xb3), y ahora l 7 . . . !l:xb3 o también
l 7 . . .i.xc3 .
1 7.ltJf3?

Ver el diagrama siguiente
Un grave error, pero tras la forzada 1 7 .g4,
l 7 . . . �e6 crearía nuevas amenazas.
17 ... �xb3 ! 1 8.axb3 :Bxb3 19-.iel .ie3+
Las blancas se rindieron.
La lección a extraer de estas emocionantes
partidas cortas es clara. En las posiciones agu­
das que se derivan de las aperturas de peón de
rey, el obj etivo de cada bando era desarro­
llarse rápidamente, a fin de apoderarse de la

8

iniciativa y ser el primero en atacar. Para con­
seguirlo, ningún sacrificio se consideraba ex­
cesivo. El ajedrez se jugaba con deleite y ale­
gría. Con una actitud así, la partida de aj edrez
era una lucha abierta, el centro estaba subor­
dinado al principio del desarrollo, y la estruc­
tura a menudo se rompía en la primera fase
del juego. Los peones centrales se cambiaban
o sacrificaban, a fin de hacerse con la inicia­
tiva. El centro quedaba abierto, invitando a los
jugadores a entrar en un intenso intercambio
táctico. Era la época en que cada tiempo era
importante, o, mej or dicho, en que tenía un
valor incalculable.

Los jugadores del período romántico explo­
raban las posiciones abiertas, entendían los
métodos adecuados y los empleaban, plena­
mente conscientes de lo que estaban haciendo,
aunque a menudo su empresa dej aba la sensa­
ción de ser improvisada. Mijail Botvinnik te­
nía toda la razón al afirmar que "en el trata­
miento de las posiciones abiertas no se ha des­
cubierto nada nuevo desde Morphy". Natural­
mente, los tiempos han cambiado. Las posi­
ciones con un centro abierto son más raras,
puesto que los gambitos son hoy menos habi­
tuales, mientras que las posiciones modernas
en que se plantean, están desprovistas de la
simplicidad de aquellos días. A veces, se re­
quieren procedimientos más sofisticados, pero
el método esencial de juego permanece inva­
riable. Cuando lleguemos al tema del centro
abierto, recordaremos cuánto le debemos al
gran Paul Morphy y a su inolvidable genera­
ción.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Sin embargo, a fines del siglo XIX, algunos pensadores introduj eron nuevas ideas. Por una parte,
las décadas de la segunda mitad del siglo XIX habían sido investigaciones tardías relacionadas
con el juego abierto, y algunos jugadores comenzaron a cansarse de ello. Por otra parte, los
maestros de aj edrez se iban haciendo cada vez más conscientes de otras opciones. Los ataques no
abundaban como antes, porque el nivel defensivo había mejorado con los muchos años del
aj edrez de torneo. Un rápido desarrollo y la búsqueda de una temprana iniciativa ya no era
suficiente. Fue surgiendo así una conciencia de que para atacar era preciso crear las condiciones
oportunas. Había que percibir debilidades en la posición enemiga y ejercer presión sobre ellas.
Los jugadores fueron tomando conciencia de los matices posicionales y aprendieron a explotar
los errores posicionales. Al percibir la importancia de casillas débiles, los maestros de ajedrez
apreciaron la importancia de los peones, en especial los situados en las columnas centrales.
Las casillas y peones centrales adquirieron una nueva significación. El centro de peones,
después de todo, era importante. Valía la pena invertir algunos tiempos en la construcción del
centro. Por consiguiente, los peones centrales se situaban firmemente en casillas centrales,
exigiendo una cuota de la fuerza de aquel sector del tablero. Por otro lado, así emplazados,
propiciaban y permitían el desarrollo de las piezas en armonía con un centro fijo y armónico. A
l .e4 se respondía con l . . .e5, y a l .d4 con l . . .d5 . Wilhelm Steinitz explicó la base teórica del
equilibrio posicional, y el nuevo credo estimuló el interés por las aperturas de peón dama, a las
que se les abrieron las puertas de par en par, en particular al Gambito de Dama en sus numerosas
ramificaciones. Steinitz enfatizó en la importancia de mantener un fuerte punto central, y estaba
dispuesto a apuntalarlo y aferrarse a él con todos los recursos posibles. En sus matches con
Chigorin, llegó tan lejos que algunas de sus tentativas nos parecen hoy excéntricas (apoyar el
peón de "e5 ", por ej emplo, con un temprano . . . Wf6). Sin embargo, su opinión acerca del centro
era un tanto estática, y podríamos decir que también lo era toda su concepción ajedrecística. Si la
posición no contenía debilidades, entonces, según Steinitz, valía la pena de j ugarse. Subestimaba
las posibilidades dinámicas que lentamente modifican las relaciones en el tablero y causan grietas
en las líneas defensivas, sobre todo en el momento en que el bando pasivo se ve obligado a abrir
la posición.
Sólo en las primeras décadas del siglo XX comprendieron los maestros posicionales más
destacados (como Akiba Rubinstein y José Raúl Capablanca) el valor de un centro estable desde
una perspectiva más amplia, formulando planes estratégicos de largo alcance en torno al mismo.
El centro adquirió así un nuevo valor.
Algunas partidas del período nos ayudarán a iluminar el debate.

N-�

Chigorin - Steinitz
Campeonato Mundial ( 1 3 partida)
La Habana 1 892
Gambito Evans

I .e4 eS 2.l2:H3 ltl c6 3 ..ic4 .ics 4.b4
Este gambito constituye una tentativa legí­
tima por acelerar el desarrollo blanco, a costa
de un sacrificio relativamente pequeño.
4 .ixb4 5.c3 .iaS
Normalmente, Steinitz elegía esta línea.
6.0-0
Tras 6.d4 exd4 7.0-0, el mej or consej o que
•..

podría darse a las negras es que no se vuelvan
codiciosas, y piensen, antes que nada, en su
desarrollo. Así, 7 . . . ltl ge7 8.cxd4 d5 9.exd5
lt:lxd5 conduce a una posición equilibrada. La
textual es menos agresiva, pero Chigorin tenía
una buena razón para plantearla. En su primer
match de 1 889, Steinitz había respondido re­
gularmente 6 . . . Wf6, ¡ una variante que a las
blancas les habría encantado repetir!
6 ... d6
Esto sin duda es más natural. El centro se
refuerza y, al mismo tiempo, se abre la puerta
al alfil de casillas blancas.

BREVE INFORME HISTÓRICO

9

7.d4 .ig4?!
Optando por un método radical para des­
baratar las ideas atacantes de las blancas. En
este punto, Lasker descubrió una respuesta
sencilla: 7 . . . .ib6, proponiendo la continuación
8.dxe5 dxe5, y después de 9.\Wxd8+ tt:lxd8
I O.tt:lxe5, 1 0 . . . i.e6 iguala. Obviamente, tomó
en consideración también 9."1Wb3 \Wf6 1 O . .ig5
\Wg6 I I .i.b5 tt:le7 1 2.i.xe7 Wxe7.
La textual es una reacción consistente en la
lucha por el centro. Al clavar el caballo, las
negras ej ercen presión sobre las importantes
casillas centrales "d4" y "eS " . Por otro lado,
deben haber tomado en consideración la posi­
ble respuesta 8."1Wb3 , y entonces la línea
8 . . . ixf3 9.gxf3 ib6 I O.ixf7+ <;t>[8 convenía
perfectamente a sus intereses. Lamentable­
mente, las negras exigen de la posición más de
lo que ésta puede ofrecerles.
8 ..ib5
Más lógica tiene esta clavada, porque in­
crementa la influencia de las blancas sobre el
centro, obligando a las negras a ceder terreno .
Chigorin jugó también 8.\Wa4 en este match,
recomendándose para las negras 8 . . . exd4
9.cxd4 a6 l O.id5 ib6, que devuelve material
para completar el desarrollo.
8 ...exd4 9.cxd4 .id7 10 ..ib2 llJ ce7? !
Más tarde, en el mismo match, Steinitz eli­
gió la más sólida 10 . .. tt:l f6. Con la textual, las
negras buscan simplificación, mediante el
cambio de un par de alfiles, pero no resuelven
su problema crucial: el subdesarrollo.
ll ..ixd7+ \Wxd7 12.llJa3 !

Una fuerte jugada, del tipo que Steinitz so­
lía subestimar en su evaluación de las posi­
ciones. Es cierto que su posición parece de­
fendible y que, por tiempo indefinido, no con­
tendrá debilidades evidentes, pero deberá efec­
tuar concesiones ante la superioridad de las
activas fuerzas blancas.
12 ... llJ h6 13.llJc4 .ib6 14.a4 c6
Al provocar este avance, las blancas han
forzado el debilitamiento de la casilla "d6" .
1 5.e5
Las blancas debían elegir entre recuperar el
material, haciendo 1 5 .d5 0-0 1 6.tt:lxb6 axb6
1 7.\Wd4, e impedir que las negras emocasen
en su jugada siguiente. No debe haber sido
una dificil decisión.
15 ... d5 1 6.llJ d6+ @es 1 7.ia3 Wg8
1 7 . . . tt:lhf5 falla por 1 8 .e6 fxe6 1 9. tt:l e5 "1Wd8
20.tt:lxf5 exf5 2 1 .\WhS . El rey, por tanto, es­
capa de la clavada.
1 8J�bl
La penetración en séptima no es el único
fin de esta jugada. Antes o después, la torre
puede ser incorporada, a través de la abierta
tercera fila, al ataque en el flanco de rey.
1 8 ... llJhf5

Difícilmente merece consideración por par­
te de las negras. 1 8 . . . tt:lc8 1 9.a5 tt:lxd6 20.exd6
ixa5 2 1 .tt:le5. La jugada textual permite a este
caballo salir de la banda, pero prepara el
escenario para un bonito golpe táctico.
19.llJxf7! Wxf7 20.e6+ <;t>xe6 21.llJe5!
¡ La clave oculta! Al atacar la dama, las
blancas mantienen al rey negro en el centro, el
tiempo necesario para incorporar la torre al

10

JUEGO DINÁMICO D E PEONES E N AJEDREZ

ataque sobre la columna "e". Muchos analistas
trataron de refutar este sacrificio. El propio
Lasker propuso 2 l . . .'ªe8 (privando a la dama
blanca de "h5 ") 22 .!!e l l!?f6. Pasó mucho
tiempo hasta que un oscuro jugador soviético
descubrió la línea ganadora: 23.!xe7+ liJxe7
24.Wf3+ l!?e6 25 .liJf7+ l!?d7 26.Wg4+ l!?c7
27.Wf4+ l!?d7 28 .'ªd6+ l!?c8 29.!!xe7, etc.
21 ...'ªc8 22J3et l!?f6 23.'tYh5 g6
23 . . . liJg6 para el mate, pero entonces de­
cide 24.g4.
24.!xe7+ l!?xe7
No es mejor 24 . . . liJxe7, debido a 25.'ªh4+
g5 26.liJg4+, etc.
25.liJ xg6+ �f6 26.tLlxh8 .ixd4
Para prevenir 27.!!e5, que sería la respuesta
a 26 . . . 'ªxh8. 26 . . . 'ªd7 pierde, por 27.!!b3
!!xh8 28.!!f3 !!g8 29.!!e5 .
27.l3b3

La paciente torre ha vivido para ver que sus
sueños se realizaban.
27 ...Wfd7 28J!f3 l3xh8 29.g4 l3g8 30.Wfh6+
l3g6 3 1 J!xf5+
Las negras se rindieron.
El maduro Steinitz dej ó atrás las posiciones
abiertas de su juventud, y en la última fase de
su vida planteaba sus batallas en un nuevo
territorio. No era ya la iniciativa lo que le
importaba, sino la fuerza de la posición. Esa
fuerza se construía desde la primera jugada,
estableciendo un punto fuerte en el centro y
defendiéndolo. Sin embargo, al estudiar sus
matches contra Chigorin, fue creciendo la
conciencia de que mantener una firmeza pasi­
va en el centro no era suficiente y que, antes o

después, las activas fuerzas contrarias pueden
provocar grietas en el muro defensivo. Valía
la pena compartir el centro o dominarlo sólo si
planes activos podían realizarse gracias a su
estabilidad. Lograr el equilibrio correcto era
una tarea temible, que sólo conseguirían llevar
a cabo los gigantes ajedrecísticos de comien­
zos del siglo XX.
N· 'i
Rubinstein - Takács
Budapest 1 926
Gambito de Dama
l .c4 tLlf6 2.d4 e6 3.tLlc3 d5 4 ..ig5 tLlbd7 5.e3
iJ.e7 6.tLlf3 0-0 7.l3cl c6 8.'tYc2 a6 9.cxd5
exd5
Hemos llegado a una estructura caracterís­
tica de la Variante del Cambio en el Gambito
de Dama. Las negras respondieron a l .d4 con
la simétrica l . . . d5, las columnas centrales es­
tán cerradas y la influencia sobre las casillas
del centro está compartida.
lO.iJ.d3 l3e8 1 1 .0-0 tLlf8

En este tipo de posición, las negras esperan
jugar la simplificadora 1 2 . . . liJe4, y a fin de po­
der efectuarla, deben ocuparse antes del peón
de "h7". Si jugasen l l . . .g6 con igual inten­
ción, entonces 1 2 ..if4 evitaría dicha maniobra.
12.l3fel
Tras esto, 12 . . . liJe4 puede contestarse con
1 3 .!xe7 'ªxe7 1 4.!xe4 dxe4 1 5 .liJd2 f5
l 6. f3 , que es favorable a las blancas.
12 ...iJ.g4?!
Si examinamos la posición atentamente,
acabaremos prefiriendo la jugada de Capablan-

BREVE INFORME HISTÓRICO

11

ca, 1 2 . . . i.e6. La continuación 1 3 .lt:l a4 lt:J 6d7,
como se jugó en el match por el Campeonato
Mundial entre Alekhine y Capab1anca, en
Buenos Aires 1 927, conserva la armonía de la
posición negra y alivia sus problemas. Tam­
bién es de considerar 12 . . . lt:Jh5 .
13.c!t:Jd2
Las blancas podrían continuar también con
1 3 .lt:Je5 i.h5 1 4.\Wb3 E!:b8 1 5 .h3 , disponién­
dose a contestar a 1 5 . . . lt:J 6d7 con la activa
1 6.i.xe7 \Wxe7 1 7 .f4.
13 ...c!t:J6d7
Buscar simplificaciones, con 1 3 . . . lt:Jh5, tam­
bién entraba en consideración, como 1 3 . . . i.h5,
con idea de 1 4 . . . i.g6. Esta vez la rutinaria
jugada liberadora de caballo no da resultado . . .
14.�f4 �g5 1 5.h3 !
El pequeño detalle omitido en los planes de
las negras . El esperado cambio de alfiles de
casillas negras no es posible, porque después
de 1 5 . . . i.xf4 1 6.exf4, el otro alfil queda atra­
pado. Por consiguiente, las negras han perdido
el tiempo.
1 5 i.h5 1 6.�h2 i.g6 1 7.i.xg6 hxg6 18.iWb3
Wfb6 19.lLia4
.•.

Tras haber evitado simplificaciones centra­
les, las blancas se vuelven gradualmente hacia
el flanco de dama. Su seguro flanco de rey y
un centro estable son buenos augurios para el
juego en el flanco 4: dama. El cambio de da­
mas también conviene a las blancas, que cuen­
tan con el alfil superior y con unos caballos
listos para utilizar las debilitadas casillas ne­
gras del sector.
19 .. .'ª'xb3 20.c!t:Jxb3 c!t:Je6?!

12

Por el curso ulterior de la lucha compren­
deremos que era importante controlar la casi­
lla "a5", y en ese sentido se requería 20 . . . i.d8,
dándole al ocioso alfil un papel significativo
en la batalla.
2 1 . lLi a5 �a7 22.�fl
Necesario, para poder jugar 23 .E!:c3 .
22 ....id8 23.b4!

La jugada de alfil fue tardía, y ahora las
blancas han logrado un fuerte control sobre el
flanco de dama. Sus acciones de ala llegaron
un poco más tarde de lo normal en este tipo de
posición, pero plenamente en armonía con su
estructura de peones.
23 ... f5
Puede que nos tiente desembarazamos del
alfil blanco de largo alcance, pero después de
23 . . . i.c7 24.i.xc7 lt:lxc7 25.tLlc5 se provoca el
desagradable cambio en "c5 ".
24.lLib2
El caballo se dirige a un puesto natural en
"d3 " .
2 4. . .g 5 25.lLid3 <j;lf7 26.E!:c2 .ib6 27.i.d6
Las blancas se aseguran de que pueden
retomar en "c5 " con el peón "b".
27 ... lLi d8 28.lLi c5
El plan es de una impresionante sencillez.
Su objetivo final es, como es obvio, la debili­
dad permanente de "b7".
28 ... lLi xc5 29..ixc5 �xc5 30.bxc5 <j;Je7
3 1 .�b2
El primer paso : atar las fuerzas enemigas a
la defensa.
3 l ...'�d7 32.:gebl �c8 33.�e2
El segundo paso: activar el rey.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

33 .. J3e7 34. �f3 ge4

alfil de casillas negras está especialmente bien
situado para ulteriores acontecimientos.
8 .!D bd2 Vf!e7
Amenazando con 9 ...e5 y provocando la si­
guiente jugada blanca.
9 . .!D e5 cxd4 10.exd4 .ia3
El cambio de alfiles de casillas negras
constituye una pequeña victoria en sí. Las ne­
gras lo prepararon con la inteligente 6 ... .id6, y
sólo hubiera podido impedirse con 8.a3 , como
recomendaba Panov.
l l .ixa3 V!!x a3 12 . .!D df3
Desde ahora, 1 2 . . .lL:l b4 podría responderse
con 1 3 .Wfc l . La textual es razonable, pero pa­
rece más sencillo 1 2.tt:lxc6.
12 i.d7 13.•lihc6
En caso de 1 3 .tt:lxd7 tt:lxd7 1 4.c4, las ne­
gras responden 14 . . . tt:lb4.
13 ...ixc6 14.WI'd2
En este punto, 1 4.Wfc l habría simplificado
aún más la posición, eliminando la molesta
presencia de la dama negra en "a3 ".
14 .. J!ac8 1 5.c3?!
Este avance es una pérdida de tiempo y un
debilitamiento innecesario, seguramente im­
pulsado por un falso sentido de seguridad que
en este tipo de posiciones sencillas no es raro.
Las negras, sin embargo, examinan la posi­
ción en profundidad . . .
1 5 ... a6! 1 6 . .!D e5 .ib5

35.g4!
El tercer paso: una vez que el rival tiene las
manos atadas en el flanco de dama, es hora de
trasladar las operaciones a otro frente.
35 ... g6 36J3gl .!Dt7 37.h4!
Penetrar en séptima justifica un sacrificio
momentáneo de peón.
37 ... gxh4 38.gxf5 gxf5 39.gg7 .!D d8 40.gg8
f4 41..�h8 fxe3 42.fxe3 �d7 43J�g2 ges
44.gxh4 ge7 45.gh8 �c7 46.ggg8 gd7
47 . .!Db3
El caballo ha cumplido su obligación en
"a5 " . Ahora se dispone a asestar el golpe de­
finitivo, a través de la ruta "b3-c l -d3".
47 ... a5 48 . .!Dcl S:a8 49 . .!D d3 b5 50.cxb6+
�xb6 51 ..!Dc5 gd6 52.a4 S:c8 53.�g4
Conscientes de un inevitable zugzwang, las
negras se rindieron. Confiando en su firme
centro, Rubinstein pudo emprender acciones
en un flanco, volver pasivas a las piezas con­
trarias y sólo entonces pasar a la acción, vic­
toriosamente, en el otro flanco.

N·s

•..

Bogoljubov - Capablanca
Nueva York 1 924
Apertura de Peón Dama

l.d4 .!Df6 2 . .!Df3 d5 3.e3 e6 4 ..id3 c5 5.b3
�c6 6.0-0 .id6 7 ..ib2 0-0
Las blancas no se proponen incrementar la
presión sobre "d5 " . En lugar de ello, su tem­
prano fianchetto les garantiza el dominio de
-e5". Las negras contrarrestan colocando sus
piezas en las mejores casillas disponibles. El

Con el centro de peones fijo, las negras se
concentran en el ala de dama, donde el peón
retrasado de "c3 " se convertirá en el obj etivo
de una duradera presión. Nótese que 1 6.Wfe2
no refutaría la idea negra, a causa de 1 6 ...Wfa5 .

BREVE INFORME HISTÓRJCO

13

1 7.f3
1 7 .ixb5 axb5 empeoraría sencillamente la
posición blanca, permitiendo a las negras pre­
sionar sobre dos columnas semiabiertas en el
flanco de dama. Entonces, las blancas tendrían
que soportar un largo asedio al peón de "c3 " .
Por otra parte, a l considerar 1 7.ixb5, Bogol­
jubov debe haber recordado lo que le sucedió
a Janowski en su partida con Capablanca (de
ocho años atrás, también en Nueva York),
cuando los peones doblados del maestro cuba­
no jugaron un papel importante en el desmo­
ronamiento de Janowski.
17...ixd3 1 8.lthd3 �c7
La primera tarea es inmovilizar el peón de
"c3 ". Las siguientes jugadas están todas rela­
cionadas con esta misión.
19.�acl E:fc8 20.�c2 lLl e8
En numerosas posiciones de las aperturas
de peón dama, la casilla "d6" queda reservada
a un caballo, pues desde ella controlará "c4",
dificultando las ideas de las blancas de avan­
zar su peón retrasado y, en un momento dado,
puede jugar tanto . . . lLlb5 como . . . lLlf5, con se­
rias consecuencias para las blancas.
21.�fcl lLJ d6 22.lLle5?!
Alekhine criticó duramente esta j ugada,
proponiendo en su lugar 22 . lLl c5 b6 23 .lLla4.
De esta crítica se hicieron eco Panov y otros
comentaristas. En realidad, tras 23 . . . E:c6, con
idea de 24 . . . éLlb7, las negras mantienen su
ventaja, pero debemos estar de acuerdo en que
las blancas no pueden mejorar sus posibilida­
des sin hacer nada.
22 ...�a5!
Al amenazar 23 . . . lLlb5, las negras provocan
la reacción errónea que sigue.
23.a4?
Siempre que se mueve un peón, surgen al­
gunas casillas débiles en su entorno. Hay mo­
mentos en que tales debilidades resultan de­
cisivas, de modo que un peón sólo debe avan­
zarse con suma precaución. 23.éLld3 b6 (o bien
23 . . . lLlb5 24. lLl c5) 24.a4 mantiene vivas las
posibilidades de las blancas.
23 ...�b6!
La culminación de una brillante estrategia
posicional. La formación de peones blancos
ha sido tan debilitada que inevitablemente se

14

producirán pérdidas materiales. La rendición
que sigue es comprensible.

24.lLJ d3
Ni 24.b4 a5 25.b5 éLlc4 26.éLlxc4 (o bien
26 .�e2 \Wd6) 26 . . . E:xc4 27.E:a l e5, ni 24.E:b2
lLl f5 ! 25 .E:bb l f6 26. lLlg4 e5 conceden espe­
ranzas a las blancas.
24 �xb3 25.lL!c5 �b6 26.�b2 �a7 27.\Wet
b6 28.lLld3 �c4 29.a5
O bien 29.E:a2 \Wc7 30.E:a3 lLl f5 , etc.
29 ... bxa5 30.lL'lc5 lLlb5 31 .E:e2
Malo, pero en una posición perdida, no tie­
ne mayor importancia, salvo que le permite a
Capablanca rematar brillantemente la lucha.
3 t ...lL!xd4! 32.cxd4 E:8xc5
Las blancas se rindieron.
.•.

Estas dos partidas, j ugadas con una impre­
sionante claridad de pensamiento, representan
una lectura sobresaliente de las ventajas de
mantener cerrado el centro, ya que aporta la
seguridad suficiente para emprender acciones
de flanco, factibles y prometedoras. Docenas
de partidas de alto nivel, en las primeras déca­
das del siglo XX, no dejan duda alguna de que
el profundo significado del centro cerrado ha­
bía sido absorbido y este conocimiento incor­
porado a la práctica. Rubinstein y Capablanca
superaron las tendencias dogmáticas del pasa­
do. Ambos basaban sus planes en relaciOnes
posicionales de largo alcance de la estructura
central, que consideraban el germen de l medio
juego. La escuela posicional alcanzó así su
máximo esplendor. Steinitz pertenecía ya al
pasado, cuando atravesamos la era moderna.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

( . .

Los hipermodernos
En paralelo con la madurez de la escuela posicional, en las décadas de los años veinte y treinta,
se estaba desarrollando una nueva escuela. Sus integrantes se llamaban a sí mismos "hi­
permodemos", y sus ideas ejercerían un dramático impacto sobre el problema del centro de peo­
nes. Sus líderes espirituales, Aaron Nimzovich y Richard Réti, publicaron sus obras revolu­
cionarias en los años veinte. Nuevas ideas en ajedrez, de Réti, vio la luz en 1 922, mientras que la
primera edición de Mi sistema, de Nimzovich, apareció en Berlín en 1 925. Estos dos libros
dejarían una huella indeleble en las décadas futuras. Los dos maestros manifestaban que el centro
ftio limitaba el campo del juego imaginativo, encaminando los planes por senderos trillados.
También rechazaban el énfasis en las "reglas" de las enseñanzas clásicas. Por el contrario, se
mostraban ansiosos por explorar las excepciones a tales "reglas" . Mientras lo hacían, introdujeron
algunos conceptos radicalmente nuevos. De especial significación fue su concepción del centro.
Considerándolo un principio de la estrategia de apertura, defendían la opinión de que el centro no
debía ser ocupado con peones, ni tampoco permitir su desintegración. El centro, proclamaban,
debería ser controlado por piezas. Eso significaba estructuras centrales de peones completamente
nuevas, la utilización flexible de los peones en la primera fase de la partida, y la máxima coo­
peración entre peones y piezas. Aperturas totalmente nuevas surgieron de esa base. En primer
lugar, las defensas Nimzoindia e India de Dama, pero también la Apertura Réti, la Defensa
Alekhine y algunas otras menores.
Investigaremos la esencia de las opiniones teóricas de la época y su traducción a la práctica
magistral con ayuda de algunas relevantes partidas.

t-h;

Réti - Pokorny
Mahrisch Ostrau 1 923
Apertura Réti

l.tt:lf3 tt:l f6 2.c4 g6 3.b4
Esta jugada fue la consecuencia de un tem­
prano fianchetto, con 3 .b3 . Las blancas con­
cluyeron que, de paso que preparaban el fian­
chetto, también podían ganar espacio en el
flanco de dama. En la primera fase de la par­
tida no ocupan las casillas centrales con peo­
nes. En lugar de ello, utilizan sus piezas me­
nores para controlar las casillas centrales im­
portantes.
3 ....ig7 4 ..ib2 0-0 5.g3 d5?!

A las negras no les interesa proponer el
cambio de alfiles de casillas oscuras. En la
partida Réti - Capablanca, Nueva York 1 924,
las negras eligieron la más lógica 5 . . . b6, opo­
niendo alfiles de casillas blancas, también con
un doble fianchetto.
6.cxd5 tt:lxd5 7.i.xg7 mxg7 8.Wlb3 tt:lf6
Se ha propuesto 8 . . . a5 9.b5 Wd6 como al­
ternativa.
9 ..ig2 tt:l c6 10.0-0 eS

Otra decisión cuestionable. En "c6", el ca­
ballo quedará expuesto al avance del peón "b",
así como sobre la diagonal "h l -a8" . Por otro
lado, el peón de "e5 " quedará sometido a presión.
l l .d3

Contra la parcial ocupación negra del cen­
tro, las blancas oponen una modesta, pero co­
rrecta estructura de peones centrales, que de­
terminará sus siguientes pasos. El caballo da­
ma saldrá por "d2", reforzando la casilla "e4"
y evacuando la primera fila para jugar �ac l .

BREVE INFORME HISTÓRICO

15

La presión sobre la semiabierta columna "e" y
la gran diagonal "hl -a8 " podrá ser incremen­
tada más tarde con b5, mientras que 1Wb2 cau­
sará dificultades al peón de "e5 ", y el caballo
se incorporará a la lucha en el flanco de dama
por "b3 " . La lógica de este plan estratégico
guarda una profunda armonía con la estructura
de peones, tanta que diríamos que resulta de
ella.
l l ....ig4
A l l . . .tt:'ld4, las blancas responderían tran­
quilamente con 1 2.'1Wb2, situando la dama en
una casilla a la que de todos modos quiere ir.
1 2.ltJ bd2 Y!fe7 13.b5!
El momento oportuno para empujar a las
negras a la pasividad.
13 ... ltJ d8
Las negras probablemente contaban con
1 3 . . . ltJ d4, pero entonces entendieron que tras
1 4.ltJxd4 exd4 1 5 .13fe 1 , su formación de peo­
nes debería soportar una fuerte presión.
1 4.1Wb2 ltJd7 1 5.l:'!:acl E:c8
15 ... c6 1 6 .h3 no alivia a las negras.
1 6.h3 .ixf3 17 ..ixf3 f6 18.:Sc3

Las negras han conseguido proteger el peón
de "e5 " y sus peones retrasados del flanco de
dama ("b7" y "c7"), retirándose a sus últimas
filas. Sin embargo, después de la textual surge
una nueva debilidad: el peón de "a7".
18 b6 1 9.Y!fa3 ! ltJ c5
La transición a un final allanaría el camino
de las blancas hacia la victoria.
20.ltJb3 ltJde6 2 t .ltJxc5 ltJxc5 22.Y!fxa7 '1Wd7
Puesto que el ataque doble falla, era algo
mejor 22 . . . f5 .
..•

16

23.a4 f5
23 . . . 1Wxh3 conservaría el equilibrio mate­
rial, pero 24.a5 sería una fuerte respuesta.
24.ic6 Y!fd4 25.13c4 Yffd 8 26.a5 :Sf7 27.:Sxc5!
El peón "a" pasado corona la estrategia su­
perior de Réti.
27... bxc5 28.tYxc5 Yfff6 29.a6 :Sff8 30.a7
Las negras se rindieron.
Nimzovich - Spielmann
Nueva York 1 927
Apertura Réti
I.ltJf3 d5 2.b3 c5 3.ib2 ltJ c6?!

Las jugadas iniciales de las blancas deter­
minan su estrategia de apertura. En lugar de
ocupar el centro con peones, pretenden con­
trolarlo con sus piezas. La casilla "e5 " tiene
un especial interés para el primer jugador. Só­
lo por esta razón, detectamos una imprecisión
en el orden de jugadas elegido, que la aguda
mente analítica de Robert Fischer percibió en
su match de Candidatos de 1 97 1 con Tigran
Petrosian. Así, respondió a 3 . .ib2 con 3 . . . f6,
construyendo un fuerte centro de peones y
bloqueando la gran diagonal del alfil enemigo.
Se requería, por tanto, 3 .e3, pues en tal caso es
inocuo 3 . . . f6, por 4.d4, aunque sería correcto
3 . . . ltJ f6. Las negras desarrollan su caballo
dama, lo que considero un error más serio.
Pronto veremos por qué.
4.e3 ltJf6 5.ib5
Esta clavada refuerza el control de las blan­
cas sobre el centro. Gracias a la simple posibi­
lidad de eliminar el caballo de "c6", consiguen

JUEGO DINÁMICO D E PEONES EN AJEDREZ

un duradero control de la importante casilla
"eS " . Si las negras desean adoptar este esque­
ma, deberían diferir el desarrollo de su caballo
dama.
5 ...�d7
Aún sería peor S . . . e6 6 . tt:l eS Wfc7 7.0-0
id6. Hasta hoy recuerdo una partida entre dos
jugadores que por entonces eran fuertes maes­
tros internacionales: 8 .ixc6+ bxc6 9.f4 0-0
1 0.l:!t3 tt:ld7 1 l .�h3 g6?? 1 2.WihS!, y el funda­
mento del fianchetto blanco quedó plenamente
confirmado en la partida Plachetka - Zinn,
Decin 1 974.
6.0-0 e6 7.d3
Nótese el uso flexible y modesto de los peo­
nes, en armonía con sus objetivos estratégicos:
el caballo rey saltará a "e5 ", mientras que el
caballo dama seguirá sus pasos, por "d2", para
cimentar la duradera influencia de las blancas
sobre la gran diagonal de casillas negras "a l ­
h8".
7...fi..e 7 8.lübd2 0-0 9.ixc6 fi..xc6 10.lüe5

La primera parte del plan se ha cumplido.
El caballo centralizado, apoyado por el alfil de
"b2", ocupa una excelente posición. Una vez
logrado este obj etivo, las blancas pueden pro­
ceder a una ofensiva en el flanco de rey, hacia
el que están orientadas sus piezas. La jugada
l l .f4 será el primer paso en ese sentido.
10 .. J�c8
La cuestión es cómo luchar contra la in­
minente presión en el flanco de rey. En la par­
tida Nirnzovich - Rubinstein, Semmering
1 926, las negras se defendieron con 1 O . . ie8
l l .f4 tt:ld7, aunque en este momento 1 2.Wig4
.

1 2 . . . tt:lxeS 1 3 .fxeS hubiera sido favorable a las
blancas. En caso de 1 0 . . . tt:ld7, las blancas, por
supuesto, no están obligadas a tomar en "c6",
sino que prosiguen lógicamente con l l . tt:l df3 ,
dispuestas a reemplazar un caballo por e l otro.
l l .f4 lüd7 12.Wig4 lü xe5
1 2 . . . fS? no da resultado, por 1 3 .Wixg7+.
13.fi..xe5
Más natural que cerrar la diagonal, con
1 3 .fxeS .
13 .. .fi.f6 14JU3
Las blancas trasladan sus fuerzas a posi­
ciones activas del flanco de rey, a la par que
mantienen la perfecta armonía de sus peones y
piezas.
14... fi..xe5

La situación se vuelve crítica y cada pérdi­
da de tiempo constituye un factor importante.
La partida Fischer - Mecking, Interzonal de
Palma de Mallorca 1 970, es una ejemplar ad­
vertencia: 1 4 . . .Wie7 l S .�afl aS 1 6.�g3 ixe5
1 7 .fxeS fS 1 8 .exf6 �xf6 1 9.Wixg7+! Wlxg7
20.�xf6, con amplia ventaja de las blancas.
1 5.fxe5 Wfc7
Después de l S . . . fS , 1 6 .exf6 �xf6 1 7.�afl
mantiene la presión.
16.Wih5 h6?
16 . . . fS fallaría, por 1 7.exf6 �xf6 1 8 .�xf6
gxf6 1 9.Wig4+ <Jif7 20.�fl , pero la oculta po­
sibilidad defensiva, 1 6 . . .ie8!?, propuesta por
Nirnzovich, prepara . . . fS y era indispensable
para la defensa del flanco de rey negro.
17.gan g6
Es demasiado tarde para jugar 1 7 . . . ie8, a
lo que podría seguir 1 8 .�g3 fS 1 9.Wfxh6 WfxeS

BREVE INFORME HISTÓRICO

17

20.Wlf4 1Mfxf4 2 l .exf4, con un final favorable a
las blancas, en el que su estructura de peones
es mej or y su caballo superior al alfil negro.
Lo es más, tras 1 8 .�f6 Wla5 1 9 .lt::l f3 1Mfc3 , la
aguda 20.�xh6 gxh6 2 1 .1Mfxh6, sugerida por
Burgess, arriesga poco a cambio de un pro­
metedor ataque. Por ejemplo: 2 l . . .f5 (2 l . . .f6
falla, por 22.lt::l g5 �c7 23 .lt::l x e6 �cf7 24.exf6,
seguido de 25 .lt::lx f8) 22.lt::l g5 �c7 (si 22 ... �f7,
entonces las blancas prosiguen con 23 .1Mfxe6
�d8 24.lt::l xf7 ixf7 25.Wlxf5) 23 .1Mfxe6+ 'it>h8
(23 . . . i.f7 pierde, por 24.1Mfxf5 , y 23 . . . �cf7, por
24.lt::l x f7, etc.) 24.h3 .
18.%Yxh6 %Yxe5 1 9.:9:f6

La amenaza es inminente: 20.g4, 2 l .� l f3 y
22.�h3 , que gana. Las negras tendrán que en­
tregar un peón para impedir lo peor.
19 ...%Yh5 20.%Yxh5 gxh5 2 1 .lLif3 gc7
2 l . . .'it>g7 falla, por 22.lt::lg 5 .
22.:9:h6 f6 23.lL! h4 .ie8 24.:9:hxf6 :9:xf6 25Jhf6
:9:e7 26.'it>f2 'it>g7 27.:9:f4 id7 28.'it> e2? !
Pronto veremos que 28.\t>e l habría sido
más preciso. Esta imprecisión hará que el ca­
mino hacia la victoria sea mucho más largo.
28 ... e5 29.:9:f5 :9:c8 30.:af2
Si el rey estuviese en "e l " , las blancas po­
drían seguir con �xh5. Tal como son las co­
sas, en cambio, la partida se prolongará 20 ju­
gadas más . . .
3 0. . .e4 3 I .:af4 :9:e5 32.Wd2 b 5 33.g3 .ih3
34.d4 cxd4 35.exd4 :9:g5 36.c3 a5 37.:9:f2 a4
38.'it> e3 a3 39.:ac2 ifl 40.:aci .id3 41.lL!g2
lU5 42.lL!f4 'it>n 43.:adi 'it> e7 44.lL! xd3 exd3
45.b4 Wd6 46.Wxd3 :!af2

18

47.:ád2 :!3f3+ 48.Wc2 We6 49.:9:e2+ @d6
50.Wb3 :ad3 51 .:!3e5 h4 52.gxh4 :9:h3 53.l3h5
Wc6 54.:9:h6+ Wc7 55.h5
Las negras se rindieron.
Como lo describió Nimzovich, el centro
restringido de peones hizo posible maniobrar
incluso en la primera fase de la partida.
Estas partidas de Réti y Nirnzovich demues­
tran las ventajas de una nueva perspectiva teó­
rica acerca del centro de peones. En la primera
fase utilizan los peones con suma economía.
Esto ahorra tiempo para el desarrollo de pie­
zas, que ejercen su fuerza sobre algunas casi­
llas centrales. Por lo general, un alfil de fian­
chetto, cuya diagonal atraviesa el centro, y un
caballo concentran sus esfuerzos sobre una de
estas casillas. El control del centro a menudo
se acentúa con la clavada de una pieza rival
que, si no, podria ejercer influencia sobre una
importante casilla central. El juego de los hi­
permodemos se caracteriza por el inteligente
uso de los alfiles y la actividad coordinada de
los caballos. En la partida de Réti, su alfil de
casillas blancas, y en la de Nirnzovich el alfil
de casillas negras y el caballo rey fueron los
que concentraron su actividad sobre "e5 ". El
otro alfil clavó el caballo de "c6", consi­
guiendo así un dominio absoluto de la casilla
mencionada. Una vez dispuesto el escenario,
los peones pueden participar en la apertura de
la posición y apoderarse de la iniciativa. La
consecuencia de un razonamiento así es visible
en las formaciones de peones. Pasamos de las
estructuras clásicas, simétricas, a nuevos es­
quemas restringidos, más flexibles y cada vez
más alejados del ideal clásico.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES E N AJEDREZ

L4 .
La escuela soviética de posguerra
En los años cuarenta y cincuenta, dos jóvenes Grandes Maestros soviéticos y candidatos al título
mundial, David Bronstein e Isaak Boleslavsky, manifestaron en su juego un nuevo concepto del
centro. Recomendaban que las negras cediesen el centro a las blancas, pues ocuparlo (ya sea con
peones o piezas) requería tiempo, y el tiempo podría invertirse de otra forma. Las negras de­
berían finalizar su desarrollo básico lo más rápidamente posible, permitiendo que las blancas
construyesen un fuerte centro de peones, para luego minar ese centro, tratando de establecer un
bloqueo. Cuando el centro está bloqueado y su fuerza dinámica reducida, las negras deben con­
fiar en jugadas laterales para apoderarse de la iniciativa en un flanco. La India de Rey y sistemas
afines encajan en estos planes.
Es una curiosa ironía que en los atroces años de la Segunda Guerra Mundial, la vida aje­
drecística no hubiese muerto en la Unión Soviética. Por el contrario, se organizaron muchos im­
portantes eventos, realizándose un enorme trabajo en el campo de la teoría ajedrecística. Una vez
finalizada la guerra, el mundo exterior tuvo que enfrentarse a una nueva generación de jugadores
sobresalientes, que practicaban algunas ideas nuevas, totalmente desconocidas.

� ·g

Szabo - Boleslavsky
Torneo de Candidatos, Budapest 1 950,
Defensa India de Rey

l .c4 .!bf6 2 . .!bc3 g6 3 . .!bf3 .ig7 4.d4 0-0 5.e4
d6 6 ..ie2 eS 7.d5
Las blancas bloquean el centro. En prin­
cipio, podría argumentarse que lo han hecho
prematuramente. La experiencia de años pos­
teriores sugiere que a menudo es gratificante
mantener la tensión central hasta que es po­
sible resolverla en circunstancias favorables,
pues resolver la tensión facilita a las negras la
elección de plan.
7 ... .!b b5

Cuando el centro está bloqueado, la acción
debe pasar, naturalmente, a los flancos. En la
Defensa India de Rey, el flanco de rey es el

teatro natural de las acciones para las negras.
Boleslavsky, desde luego, no se lo pensó dos
veces.
8 . .!bgl ?!
La experiencia posterior nos enseña que
aquí es ventaj oso 8.g3, impidiendo . . . lt:lf4, aun­
que con el alfil blanco ya en "e2", la habitual
armonía entre peones y piezas ya no existe.
Szabo, sin embargo, no podía imaginar cuál
sería el siguiente paso de su oponente . . .
8 ... .!b d7! ?

Agudo, y muy en armonía con la naturaleza
del sistema. Las negras están dispuestas a per­
der un peón, a fin de ejecutar su contrajuego a
un ritmo intenso. Muchos años después, en la
tercera partida del Campeonato Mundial de
1 972 contra Spassky, Fischer planteó una idea
similar, aunque sin sacrificio de peón. Tam-

BREVE INFORME HISTÓRICO

19

bién era posible aquí 8 . . . tb f4 9 . .if3 (o 9 . .ifl
f5) 9 . . . ttla6, pero las negras se encontraban de
talante agresivo.
9 ..ixh5 gxh5 10.�xh5 tb c5 l l .tbt3
Puesto que l l .'.We2 f5 1 2.f3 �h4+ difícil­
mente es digno de consideración, y puesto que
no deben preocuparse por la posible réplica
l l . . . tb d3+ 1 2 .�e2 tbxc l + 1 3 .:B:axc l , las blan­
cas mantienen su dama en territorio enemigo,
a fin de ralentizar el contrajuego negro.
l l ... f5 12.0-0
1 2.exf5 :B:xf5 y 1 2 . .ig5 1.Wd7 parecen malas,
ambas, para las blancas. Por otro lado, ahora
1 2 . . . fxe4 puede contestarse satisfactoriamente
con 1 3 .ttlg5 .if5 1 4 .1.We2, recuperando el peón
y con él, la importante casilla "e4".
12 ... f4

Las negras definen su teatro de operaciones
y su plan. La textual anuncia claramente que
confían en la pareja de alfiles y en la semia­
bierta columna "g", para el inminente ataque
al rey blanco.
1 3.b4 lD d7 1 4 ..ib2?!
Las blancas deberían haber optado por
1 4.tbg5 tb f6 1 5 .1.Wh4, y ahora no da resultado
1 5 . . . 1.We7, por 1 6 . tbxh7, mientras que en caso
de 1 5 . . . h6, 1 6.tbe6 devuelve material para ali­
viar la gradual presión.
1 4...�e7 15.lDg5?!
Ahora es demasiado tarde para esta idea.
Las blancas deberían jugar 1 5 .tbd2.
15 ... ltJf6 1 6.�h4
Después de 1 6 .1.Wd l ttlg4, falla 1 7.tbe6 por
1 7 . . . he6 1 8 .dxe6 1.Wh4 1 9.h3 f3. Por consi­
guiente, hubiera sido forzado 1 7 . ttJ f3, aposta-

20

do por una defensa pasiva. Pero Lazlo Szabo
seguía esperando complicarle las cosas a su
rival .
16 ... h6 17.lDt3 Wff7 18.lD d2
La dama estaba en peligro y era hora de re­
tirarla.
1 8 ... ltJ g4
Después de 1 8 . . . f3 , a 1 9 .ttlxf3 se contes­
taría 1 9 . . . ttJ h5, atrapando la dama, pero las
blancas disponen de la más fuerte 1 9.1.Wg3
fxg2 20.'\Wxg2, y no está claro cómo incre­
mentar la presión. El propio Boleslavsky pen­
saba que 1 8 .. .'it>h7 era la mej or solución, y la
que crearía mayores dificultades a las blancas.
Sin embargo, durante la partida, probablemen­
te consideró que se requerían medidas más ur­
gentes.
1 9.13 lD e3 20JUcl �h7 21.lDdl .if6 22.�f2
�g8

Entregando momentáneamente otro peón,
las negras consiguen abrir la posición del rey
blanco e incorporar sus restantes efectivos al
ataque.
23.lD xe3 fxe3 24.Wfxe3 .ig5 25.�e2 .ixd2
26.�xd2 .ih3 27.g3 Wfxt3 28J�c3
Para proteger el peón de "g3 " de eventuales
sacrificios.
28 ... 1.Wxe4
Las negras podrían evitar el cambio de da­
mas con 28 . . .�h5, pero la textual conduce a
un final ganado, de modo que no hay razón
para evitarlo.
29.c5 :Sg7 30.�c2 �xc2 3 1.:B:xc2 :B:f8 32.:B:f2
:B:gf7 33.:Sxf7+ :Sxf7 34.cxd6 cxd6
La posición blanca es desesperada, pues

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

l .d4 .!Llf6 2.c4 g6 3.g3 .ig7 4 ..ig2 0-0 S . .!Ll c3
d6 6 . .!Llf3 .!Llbd7 7.0-0 eS 8.e4 c6
Esta partida se disputó poco después de ha­
ber finalizado la Segunda Guerra Mundial.
Aparte de algunos jugadores al corriente, po­
cos estaban familiarizados con la gran canti­
dad de ideas enriquecedoras de lo que hoy lla­
mamos Defensa India de Rey. David Brons­
tein y sus colegas la jugaban con extraordi­
naria energía y pasión.

esta posición por parte de las blancas.
10 ... exd4 1 1 . .!Ll xd4 '&b6
Esta jugada es una de las razones por las
que el alfil de "b2" está situado en una mala
casilla. En general, podemos decir que siem­
pre que el alfil dama blanco se desarrolla por
"b2" en la Defensa India de Rey, la dama
negra debe operar desde "b6". Al cambiar en
"d4", las negras, al precio relativamente pe­
queño de un peón retrasado (aunque dificil­
mente conquistable) en "d6", ejercen fuerte
presión sobre las diagonales negras "h8-a l " y
"a7-g l " .
12.Wfd2 ? !
L a dama blanca queda aquí torpemente si­
tuada. Lo normal es que, en la Defensa India
de Rey, "c2" sea una mej or casilla para la
dama blanca, y 1 2.Wfc2 era posible, ya que si
12 . . . Wxd4?, las negras perderían la dama con
1 3 . lt:la4. Las negras deberían proseguir con
12 . . . lt:Jc5, con idea de 1 3 . . . a5 y un juego satis­
factorio.
12 ... .!LlcS 13.gfel aS 14J�abl a4

Como podemos ver por la posición que te­
nemos ante el tablero, Bronstein entendía el
centro en términos absolutamente nuevos. Así,
le permitió a Zita construir su formación de
peones en la cuarta fila, bien apoyados por
caballos y el alfil de fianchetto. Parecía que
las blancas no podían soñar con nada mej or.
Sin embargo, había más de lo que a primera
vista se divisaba.
9.b3 �e8 10 ..ib2? !
Hoy sabemos que e l fianchetto del alfil de
casillas negras no es la mej or forma de tratar

En perfecta armonía con la posición de la
dama en "b6", el peón avanza para abrir la co­
lumna "a" y crear una debilidad en la casilla
"b3 ".
lS . .ial axb3 1 6.axb3 .!Ll g4!
La repentina presión negra sobre las diago­
nales aumenta, hasta el punto de que podemos
percibir algo dramático en el aire. Sin embar­
go, Zita, por lo visto, seguía estando confiado,
y decidió que podía forzar ahora la retirada de
los activos caballos enemigos.
17.h3

sus fuerzas están atadas por la constante ame­
naza de mate en "fl ".
3SJ��el �f3 36.i.cl gd3 37 ..ie3 a 6 38.�f2
�xdS 39.�cl �g6 40.�c7 gbs 41.�c4 i.e6
42.�h4 hS 43.a4 gds 44.h3 .id7 4S.aS �d3
Las blancas sellaron su jugada secreta
46.�e2, pero se rindieron, sin reanudar la par­
tida.

f'J · q

Zita - Bronstein
Match Praga-Moscú 1 946
Defensa India de Rey

BREVE INFORME HISTÓRICO

21

1 7.. J�xal ! 18Jhal lDxf2
Bonito, pero también lógico.
1 9.:Se3
1 9 .Wlxf2 falla, por 1 9 . . . ltJd3 , y 1 9.<j;lxf2,
por 19 . . . ltJxb3. La posición blanca, sencilla­
mente, se desmorona.
19 ... ltJ xh3+ 20.<j;lh2

20 . . . ltJ f2 21:Sf3 ltJ cxe4 22.Wlf4 ltJ g4+ 23.<j;lhl
f5 24.ltJ xe4 :axe4 25.Wlxd6 :B:xd4 26.Wlb8 :ads
27J'�a8 ie5 28.Wla7 Wlb4 29.Wlgl W!f8
30 ..ih3 Wlh6
Las blancas se rindieron.

Las partidas que acabamos de analizar si­
guen siendo las piedras angulares de la De­
fensa India de Rey, y del nuevo concepto del
centro, en general. Con Boleslavsky y Brons­
tein el aj edrez cruzó una nueva frontera.
El movimiento que se alejó de los ideales
clásicos y se encaminó hacia nuevas formas
de juego, más dinámicas y más flexibles, co­
menzó con Nimzovich. Llevó al alza de las

22

aperturas con formaciones de peones asimétri­
cas, una tendencia que se fue acentuando en
las décadas que siguieron a la Segunda Guerra
Mundial, y encontró su máxima expresión en
la Defensa Benoni y los numerosos sistemas
de la Defensa Siciliana.
Junto con estos nuevos conceptos, aprecia­
mos en las partidas de la generación de pos­
guerra un elemento más fundamental del aje­
drez moderno : su carácter dinámico.
Esta tendencia estaba clara ya en los años
treinta, en especial en las partidas de Ale­
xander Alekhine, quien pertenecía a una es­
cuela de pensamiento que no conocía prejui­
cios. Llegó a la conclusión de que mientras en
el tablero se emprendan acciones, todos los
valores estáticos pierden su significación, de
modo que la evaluación de la posición depen­
de exclusivamente del valor de la acción en sí.
En los años cincuenta y sesenta se produjeron
continuas investigaciones, basadas en estruc­
turas de peones móviles, agresivas. Los juga­
dores estaban dispuestos a apoderarse de la
iniciativa por todos los medios a su alcance,
incluidos sacrificios posicionales y sin descar­
tar posibles consideraciones psicológicas. Este
moderno estilo agresivo alcanzó la cumbre del
aj edrez con Mijail Tal, quien poseía una de las
mentes aj edrecísticas más sutiles de todos los
tiempos.
Fue en 1 959, durante la segunda parte del
Torneo de Candidatos, disputada en Zagreb,
cuando vi a Mijail Tal por primera vez. Una
amplia sala de juego estaba llena hasta los
topes, mientras que una muchedumbre aún
más numerosa se congregaba en el exterior.
Como j oven candidato a maestro, yo actuaba
de auxiliar, trasladando las jugadas a los ta­
bleros murales, feliz de poder observar a los
jugadores de cerca. Tal era bajo y delgado,
pero de presencia imponente. Pensaba en su
jugada con ojos glaciales, fij os, y sólo su mi­
rada penetrante, como un rayos X que atra­
vesase a su oponente, de vez en cuando, tal
vez buscando información adicional, revelaba
que estaba vivo y tenso. Cuando se apoderaba
de la iniciativa, realizaba sus jugadas con un
gesto veloz, se levantaba, con extraños deste­
llos en sus ojos y entonces solía pasear en tor-

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

no a su oponente. De nariz aguileña y ojos de
halcón, me recordaba a un pájaro de presa.
Jugaba al ajedrez conforme a su aspecto y per­
sonalidad. Intrépido, de mente penetrante y
una capacidad de cálculo asombrosamente rá­
pida, Tal era capaz de asumir todos los riesgos
imaginables. Era un ídolo de las masas, pero
también el líder de una audaz generación de
grandes innovadores, cuyo terreno consistía
en nuevos sistemas dinámicos, basados en es­
tructuras de peones asimétricas, y cuya arma
era la iniciativa. Las siguientes partidas fueron
disputadas en aquellos años inolvidables.

� - (O

Tal - Tolush
Campeonato de la URSS, Leningrado 1 956
Defensa Siciliana

l .e4 c5 2.lüt3 d6 3.d4 cxd4 4.lü xd4 lüf6
5.lüc3 a6 6.ig5 e6 7.f4 m.6

Esta variante de apertura difícilmente pue­
de haber sido una sorpresa para ninguno de
los jugadores. Tolush, conocido como un peli­
groso atacante, pertenecía a una generación
anterior. Antes de que Bondarevsky lo sustitu­
yera, era el entrenador de Boris Spassky, en
cuyo estilo se notaría claramente su influen­
cia. Tolush se sentía a gusto en el mundo
inexplorado de la Siciliana, pero también su
oponente.
8.'1'9d2 '1'9xb2 9Jlbl
Esta posición despertaría gran interés, du­
rante años, en los amantes de la Siciliana. Más
tarde, se puso de moda la jugada 9.lüb3 .
9 J!i'a3 10.e5? !
•.

En esta posición vemos una formación de
peones más que asimétrica, lo que, en sí mis­
mo, es un signo de desestabilización. Lo más
importante es que el equilibrio material se ha
alterado con el sacrificio de un peón. Con su
superior desarrollo, las blancas atacan de in­
mediato. Sólo posteriormente se volverían las
blancas hacia la más prudente 1 0.f5 .
10 ... dxe5
Este es el primer momento en que las cosas
podrían ir mal para las negras. Recuerdo que
mi compañero de club, Fuderer, perdió con
Keres en el lnterzonal de Gotemburgo, en
1 955, después de I O . . . lü fd7 l l .f5 ! lLlxe5
1 2 . fxe6 fxe6 1 3 .ie2 lLlbc6 1 4.lLlxc6 bxc6
1 5 .lLle4, con un brutal asalto en el aire.
I O . . . lLld5 parece ingenua, en vista de I I .lLlxd5
exd5 1 2 .!!:b3 '1'9xa2 1 3 .Wfc3 lLl d7 14.exd6
ixd6 l 5 . lLl f5 , pero Tolush no era una presa
fácil.
l l .fxe5 lüfd7 12.lüe4
Las negras podrían contentarse con 1 2.!!:b3
Wfa5 1 3 .ie2, a lo que Tolush pensaba res­
ponder 1 3 . . . lLlxe5 , mientras que 1 2.ie2 Wfa5
1 3 .lLlb3 Wfc7 es demasiado tierno para crear
problemas a las negras. En los años sesenta,
sin embargo, la lucha giró en tomo a la con­
tinuación 1 3 .ic4 i.b4 1 4 . !!:b3 Wa5 1 5 .0-0 0-0,
llegándose a una posición en la que Fischer
sobresalió defendiendo la causa negra. Aun­
que las negras están retrasadas en desarrollo,
clavando las piezas blancas contienen la ini­
ciativa del primer jugador dentro de límites
razonables.
12 .'1Wxa2?
•.

BREVE INFORME H ISTÓRICO

23

Hoy es fácil satisfacer la propia curiosidad
y buscar en cualquier manual, donde podrá
encontrarse que la jugada correcta es 1 2 . . . h6
porque, como veremos, después de 1 3 .i.h4 el
alfil queda mal situado. Sin embargo, si estás
sentado en la sala de juego del Campeonato
Soviético en 1 956 y sólo puedes confiar en tu
propia cabeza, no hay forma de encontrar la
respuesta correcta. Desde luego, estaba claro
que 1 2 . . . tt:lxe5? perdía, debido a 1 3 .tt:lb5, pero
la elección no era, en modo alguno, fácil. A
1 2 . . . \Wa4, por ejemplo, con idea de 1 3 . . . tt:lc6,
las blancas atacarían haciendo 1 3 .i.b5 ! axb5
14.0-0, con numerosas amenazas colgando so­
bre la posición negra.
13.�b3
Ahora la dama queda extraviada en terri­
torio blanco.
13 ... \Wal+
La aparentemente lógica 13 . . . tL'lc6 fallaba,
por 1 4.tt:lxc6 bxc6 1 5 .\Wc3 \Wa4 1 6.i.c4 tt:lxe5
1 7.0-0, y las blancas tienen una importante
masa de fuerzas atacantes.
14.<i>f2 \Wa4

Si 1 4 . . .i.c5 , entonces, después de 1 5 .tt:lxc5
tt:lxc5 1 6.i.b5+ axb5 1 7 .:1':\xa l tt:l e4+ 1 8.<i>e3
tt:lxd2 1 9.l":í:xa8, las negras pierden.
lS.i.bS!
Los jugadores estaban advertidos del sacri­
ficio de alfil en "b5" desde el lnterzonal de
Gotemburgo ( 1 955), pues en una intrincada
posición de la Siciliana Najdorf, Keres, Spas­
sky y Geller ganaron sus respectivas partidas
contra sus oponentes argentinos gracias a este
motivo (véase página 1 74). Sin embargo, To-

24

lush fue cazado en esta ocasión.
Aparte de la textual, los analistas descu­
brieron otro sacrificio demoledor: 1 5 . tt:lxe6
fxe6 1 6. tt:l d6+ i.xd6 1 7.\Wxd6 Ei:f8+ 1 8 .'tt> g3
tt:l f6 1 9.exf6 gxf6 20.i.e2 tt:ld7 2 l .l":í:d l Ei:g8
22.\Wxe6+ <i>f8 23 .h4, ganando.
1 5... axb5 1 6 . .!Llxb5
Las blancas amenazan mate. Aquí llegamos
al punto en que se pone de relieve la signi­
ficación de la jugada mencionada 12 . . . h6. De
haberse intercalado los movimientos 12 . . . h6
1 3 .i.h4, las negras podrían continuar ahora
con 1 7 . . .i.c5+ 1 8 .tt:lxc5 Wxh4+ 1 9.g3 \Wd8 .
Eso fue lo que pasó en la partida Korchnoi Tolush, Campeonato de la URSS, Riga 1 95 8 .
Las blancas intentaron 20.Wd6, pero después
de 20 . . . tL'lxc5 , 2 1 .tt:l c7+ \Wxc7 22.\Wxc7 tL'lba6
dejó a las negras con ventaj a material. Los
análisis correctos siempre han valido su peso
en oro. Esta vez, lamentablemente, con el alfil
en "g5 " , tales posibilidades quedan fuera del
alcance de las negras.
1 6... f6 1 7.exf6
Las blancas dejan el caballo colgado, por­
que en caso de 1 7 . . . \Wxe4, pensaban seguir
con 1 8 .fxg7 i.c5+ 1 9.<i>g3 \We5+ 20.<i>h3
Wxg7 2 1 .tt:l c7+ <i>fl 22.l":í:fl +, y el ataque su­
pera a la defensa.
1 7... gxf6

1 8.!'lel
Incorporando al ataque las últimas reservas.
18 .. J�a6
1 8 . . . fxg5 se castigaría con 1 9. tL'l c7+, etc.
19 ..ixf6 tL'l xf6 20 . .!Ll xf6+ <i>f7 2 1 .:!'!0 Wfh4+
O bien 2 1 . . .\Wxb5 22.tt:l d5+.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

22.<;f{fl
El rey mej or protegido celebra el triunfo.
No hay escapatoria para las negras . . .
2 2. . .e 5 23Y;Vd5+ .ie6 24ltl d7+ Wg6 25.ltlxe5+
Wg7 26.:ag3+ Y;Vxg3 27.Y;Vxb7+ ltl d7 28.hxg3
E:b6 29.Y;Vc7 Ac5 30.ltlxd7 .ic4+ 3 1 .ge2
Las negras se rindieron.

N ' ft

Averbaj - Tal
Campeonato de la URSS, Riga 1 95 8
Defensa Benoni Moderna

cuyo destino es "c4", desde donde apoyará, en
el momento oportuno, el avance e4-e5 .
10 ltl a6
El caballo apunta a "b4", pero las negras no
estarían descontentas si su rival las privase de
dicho salto con l l .a3 , pues el caballo, en tal
caso, se situaría en "c7", desde donde apoyaría
el avance del peón "b" en su flanco, además
de dificultar la ruptura e4-e5 , puesto que pre­
siona el peón de "d5 ".
l l ..if4 ltl b4 12.Y;Vbt
•..

l .d4 ttlf6 2.c4 e6 3.ltlc3 c5 4.d5 exd5 5.cxd5
d6 6.e4 g6 7 ..ie2 ig7 8.ltlf3 0-0 9.0-0 :aes

Las jugadas iniciales de la Benoni Moderna
conducen a posiciones en que la formación de
peones está dividida en dos partes: las blancas
obtienen mayoría en el flanco de rey, y las ne­
gras en el flanco de dama. En el ulterior curso
de la partida, ambos bandos tratarán de apo­
derarse de la iniciativa en el flanco en que tie­
nen superioridad. Las blancas, con la prepa­
ración de la ruptura e5, y las negras, ejecu­
tando . . . b5 . El hecho de que estos dos planes
se persigan en paralelo es una fuente de con­
siderable desequilibrio.
lO.Y;Vc2
Esta jugada rara vez se plantea. Al proteger
el peón de "e4" con la dama, las blancas dejan
vía libre a su alfil de casillas negras, que nor­
malmente se desarrolla por "g5 " o "f4", a fin
de apoyar la ruptura e4-e5. La jugada normal
es I O.ltld2, más lenta, pero más lógica, porque
permite a las blancas, caso necesario, forti­
ficar su centro con f3, liberando el caballo,

Después de la 1 1 • jugada negra, podrían es­
perarse medidas enérgicas como 12 . . . ltlh5
1 3 .ig5 f6 14 ..ie3 f5 . Sin embargo, Tal tenía
in mente algo más agresivo y arriesgado, y,
por consiguiente, más confuso para su opo­
nente, un experto en finales y tranquilo juga­
dor posicional.
12 ... ltl xe4 ! ? 13.ltlxe4 if5 14.ltlfd2 ltl xd5
Las negras sólo tienen dos peones por la
pieza, pero la actividad de sus piezas ligeras y
la desagradable clavada de "e4" constituyen
una compensación adicional. Las negras se
han apoderado de la iniciativa en una posición
compleja, que requiere largos y precisos aná­
lisis.
15..ixd6?
El hecho de que las blancas no logren re­
solver sus dificultades y cometan inmediata­
mente un grave error habla por sí solo. No era
una posición del gusto de Averbaj , y la intui­
ción de Tal había detectado correctamente su
talón de Aquiles. Para ser honestos, hay que
admitir que es muy fácil extraviarse en una
jungla de posibles líneas. Por ejemplo:

BREVE INFORME HISTÓRICO

25

a) Es fácil descartar 1 3 .ie3 , debido a
1 5 . . . tt:lxe3 l 6. fxe3 d5 l 7.�xf5 dxe4, etc.
b) l 5 .ig5 ayuda a las blancas a salir de la
clavada, pero entonces l 5 . . . '1Wd7 1 6.i.f3 (a
1 6.id3 , con idea de contestar a 1 6 . . . tt:lb4 con
1 7. tt:l f6+ ixf6 1 8 .ixf5, las negras podrían
responder l 6 . . . h6 1 7.ih4 \Wc6) 1 6 . . . h6
1 7.ih4 tt:lb4 1 8 .a3 tt:l c6 1 9.\Wd i g5, que
mantiene la presión.
e) Sin embargo, 1 5 .ig3 es un hueso bas­
tante más duro de roer.
e 1 ) Durante la partida, Tal consideró la
respuesta 1 5 . . . \We7, a lo que podría seguir
1 6.ib5 ixe4 l 7. tt:lxe4 \Wxe4 1 8 .he8 \Wxe8
1 9 ..ixd6 '1Wc6 20.ig3 c4, que da compen­
sación a las negras por la calidad. Sin em­
bargo, también es posible 1 6 . .if3 �ad8 1 7 .�e l
tt:lb4 l 8 .i.xd6 '1We6 1 9 .a3 �xd6 20.axb4 �xd2
2 1 . tt:l xd2.

c2) Algún tiempo después, Euwe señaló
otra idea que parecía refutar l 5 .ig3 . Sugirió
1 5 . . . ih6 y, ciertamente, 1 6.f4 .ig7, 1 6 .id3
tt:lb4 ó 1 6.'1Wd3 tt:lb4 1 7.'1Wf3 ( 1 7.'1Wxd6 se
replica con 1 7 . . . i.xe4, pero no con la reco­
mendación de Euwe 1 7 . . . ixd2, que pierde,
por 1 8 . tt:l f6+ y 1 9 .tt:lxe8) l 7 . . . tt:l c2 crean pro­
blemas a las blancas. Un par de años más
tarde, sin embargo, en la partida Peterson Jodas, URSS 1 964, las blancas jugaron
1 6.i.b5, volviendo las tomas de nuevo a su
favor. El juego continuó con 1 6 . . . ixd2 (hacer
1 6 . . . �e6 1 7 .ic4 y 1 6 . . . �e7 l 7 .i.d3 son in­
suficientes) 1 7.ixe8 \Wxe8 1 8. tt:l xd6 ixb l
1 9.tt:lxe8, y las blancas ganaron material.
c3) Obviamente, si las negras quieren ex­
plotar la clavada, deben hacer algo rápida­
mente, y 1 5 . . . tt:lb4 responde a ese requeri­
miento, al impedir l 6 .id3 y amenazar 1 6 . . . d5 .
1 6.a3 tt:l c6 1 7 .id3 parece decisivo, pero tras
1 7 . . . c4 1 8 . tt:lxc4 (si 1 8.ic2, entonces sigue
1 8 . . . tt:l d4) 1 8 . . . d5 1 9. tt:l cd6 dxe4 20.tt:lxe8
exd3 , la lucha sigue, por ej emplo, con 2 l . tt:l d6
tt:l d4, o bien 2 l . tt:l xg7 r;f;; x g7.
La del texto sobrecarga al caballo de "e4" y
conduce a pérdida de material.
1 5 ... llJ f6 16 ..if3
En 1 6. tt:lxf6+ Wxf6 1 7.id3 '1Wxd6 1 8 .ixf5

26

'1Wxd2 y 1 6 .ixc5 tt:lxe4 1 7 .tt:lxe4 ixe4, la
dama blanca se encuentra en una muy desa­
fortunada posición, por lo que ninguna de es­
tas alternativas era atrayente.
16 lü xe4 17.llJ xe4 .ixe4 1 8 ..ixe4 V9xd6
Su útil ventaja material y piezas más acti­
vas hacen que la tarea de las negras sea agra­
dable.
19.1'lYc2 ge7 20 .if3 gaeS 2 1 .gadl J.d4 22.a4
b6 23.b3 ges 24.gd2 b5 25.ge2 gxe2
26.ixe2 b4 27.r;f;; b t
E l cambio d e un par d e torres h a aliviado
un tanto la presión, pero esta jugada parece
mala. Lo correcto era 27.'1Wd3 ó 27.if3 .
27 ...1'lYf4 28.g3
Tanto 28.ib5 como 28.if3 fallan, debido a
28 . . . ie5 , de modo que las blancas deben debi­
litar su flanco de rey.
28 ...1'lYf6 29.�dl
Si 29.r;f;; g 2, entonces 29 . . . \Wc6+ provoca un
nuevo debilitamiento, con 30.f3 (30.r;f;; g l
pierde, por 30 . . . h3 , mientras que 30.r;f;; h3 se
contesta con 30 . . . r;f;; g 7). También puede res­
ponderse a 29.r;f;; g l con 29 . . . '1Wc6 3 0.ib5 '1Wf3
3 I .Wd3 �e3 , aunque aquí las negras disponen
de la simple 29 . . . hxg3 30.hxg3 \We5 .
29 .. J�d8 30. .ig4?
.•.

Las blancas no ven la solución táctica que
sigue. Era indispensable 30.'1Wd3 , aunque en
tal caso, 3 0 . . J3d5 mantiene la presión (no, sin
embargo, 30 . . . ixf2, por 3 l .�xf2).
30...J.xf2 ! 3 1 .�e2 gd2 ! 32.�e8+ r;f;; g7
33.gxb4 �d4 34.J.b3 Wd3 35.i.g2 gdl
Las blancas se rindieron.
Si 3 6.\Wb5 Wxb5 3 7 .axb5 �xfl + 3 8 .ixfl

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

i.xh4, la posición está perdida para las blan­
cas, pues el rey negro atravesará el flanco de
dama y creará un peón pasado, como acto fi­
nal de esta emocionante partida.
Ni ésta ni la precedente son partidas inma­
culadas, pero sí son características del período
en términos de estructura de peones, talante
agresivo y sutilezas psicológicas, es decir, ¡ un
verdadero testimonio de los tiempos!
La brillantez de Mijail Tal, aquí considera­
do como un símbolo de su generación, dejó
una marca indeleble en las décadas siguientes.
El ajedrez emocionante e imaginativo que ju­
gaba atrajo a numerosos seguidores, tanto en­
tre los jugadores modestos como entre los pro­
fesionales. Impuso un ritmo frenético de in­
vestigación, y definió los límites básicos de
los sistemas que merecían ser explorados: la
Benoni y otras defensas indias, y, sobre todo,
la Siciliana, aperturas caracterizadas por un
centro dinámico no definido y por acciones de
flanco. El minucioso análisis comenzó con la
Variante del Dragón, la Paulsen y el Ataque
Richter-Rauzer, y pronto se extendió a la Naj ­
dorf y a l Ataque Sozin. Se intensificó e n los
años sesenta, con Fischer, Polugaievsky y Ge­
ller, entre otros, en la vanguardia. En décadas
posteriores, la Variante Scheveningen y la Pe­
likan fueron sometidas a un minucioso escru-

tinio, con el propio Campeón Mundial, déca­
das Gari Kasparov, a la cabeza. En las últimas
das del siglo XX, el campo de la investiga­
ción teórica se amplió de forma impresionan­
te y la profundidad más aún. Las fronteras en­
tre apertura y medio juego, invisibles pero cla­
ramente perceptibles para un jugador experto,
muestran una tendencia a desaparecer, hasta
tal punto que, en muchas ocasiones, sólo al
llegar al final es consciente el jugador de que
ha salido de la apertura. Estas dos fases de la
partida tienden a fundirse la una en la otra. La
sutil relación de peones en marcha en distintos
flancos, el centro no definido que ofrece nu­
merosas opciones a ambos bandos, y la varie­
dad de avances de peón y golpes tácticos
hacen que las evaluaciones sean cada vez más
difíciles. Cada posición, como en una evasión
de los principios generales, debe ser evaluada
de forma concreta y específica.
Hoy día, mientras que el proceso sigue en
marcha, al considerar el centro de peones a la
luz de siglo y medio de intensa actividad, es­
tamos inclinados a creer que estos períodos
sobre los que hemos concentrado nuestra aten­
ción constituyen las piedras angulares de la
moderna teoría de aperturas y, por otro lado,
que el centro de peones sigue siendo la clave
para su comprensión.

BREVE INFORME H ISTÓRICO

27

2 El centro abierto
Al analizar la época de los grandes jugadores románticos Paul Morphy y Adolf Anderssen, per­
cibimos que las partidas abiertas, en particular los gambitos, que a menudo se caracterizan por un
centro abierto, marcaron todo el período. Era común y normal que los peones centrales se
cambiasen en la primera fase de la partida. Podríamos adscribir el fenómeno a la generalmente
aceptada opinión de la partida de ajedrez como un encuentro intransigente entre dos caballeros,
pero no podemos omitir la influencia de la moda teórica, que siempre tiende a conformar las
partidas de ajedrez en el mismo molde.
Las partidas abiertas estaban al orden del día, con el Gambito de Rey como soberano supremo
entre ellas. A fin de apoderarse de la iniciativa y atacar, un sacrificio de peón se consideraba una
inversión prometedora. Un gambito alimentaba el ataque, acelerando el ritmo del desarrollo. Sólo
décadas de experiencia demostrarían más tarde que, por sí solo, un sacrificio no basta.
Si la posición es cerrada, entonces pueden ser necesarias maniobras lentas. El período román­
tico era demasiado impaciente para tales maniobras. Quería lanzar el ataque de inmediato o
rechazarlo con idéntica vehemencia. Hacerlo así era una cuestión de honor, y el maestro de
aj edrez de la época lanzaba sus ataques tan pronto como había completado su desarrollo básico.
Así, ponía en marcha ataques repentinos, sin detenerse nunca ante riesgos del tipo que fuesen.
Sus obj etivos, sin embargo, no podían realizarse sin un centro abierto o, al menos, semiabierto.
Sólo cuando las casillas centrales estaban libres de peones, las piezas mayores situadas en las co­
lumnas centrales y los alfiles en las diagonales, podría emprender un ataque de ese tipo. Las pie­
zas mayores penetraban por las columnas centrales abiertas, los alfiles hacían fuego barriendo
desde el centro, mientras que la ilimitada movilidad de las piezas menores subrayaba las opcio­
nes dinámicas. El escenario a menudo se alimentaba con enroques opuestos, facilitando así la
concentración de efectivos y sus movimientos.
Las partidas cortas típicas del siglo XIX muestran enfáticamente todos estos rasgos. Lo que
enseñaron a generaciones posteriores fue el método de juego, basado en un desarrollo acelerado,
fáciles maniobras en espacio abierto, la fuerza de las piezas actuando en armonía sintonizada y,
sobre todo, el valor del tiempo. Lo único que los maestros del siglo XX tenían que hacer era ju­
gar con la sagacidad de sus predecesores. Las siguientes partidas selectas, desde Morphy de Kas­
parov, exhiben una plena conciencia de las posibilidades ofrecidas por un centro abierto. No sólo
es el estrecho territorio de los gambitos, sino de un amplio abanico de aperturas, entre ellas las
cerradas también, en las que el mismo método resulta ser válido. Pero observémoslo en la prác­
tica de jugadores sobresalientes, que vivieron y jugaron en diferentes períodos, durante los pasa­
dos 1 5 0 años.

N

n.

Morphy - Lichtenhein
Nueva York 1 857
Gambito de Rey

l .e4 e5 2.f4 exf4 3.lt:lf3 d5 4.exd5 .ie7? !
Las negras se preocupan de no perder un

28

tiempo, como sería el caso retomando de da­
ma, pero 4 . . . lt:l f6 satisface mejor la necesidad
de un desarrollo económico. También era más
natural 4 . . . .id6, defendiendo el peón de "f4".
Las negras, sin embargo, tienen in mente
5 . .�h4+, impidiendo el enroque blanco.
.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

S..ibS+ c6 6.dxc6 bxc6 7 ..ic4 ih4+
Mientras que las blancas invierten su tiem­
po en el desarrollo, las negras pierden el suyo
con un dudoso jaque. La sencilla 8.@f1 bas­
taría para refutar esta maniobra, pero Morphy
confia en una alternativa de sacrificio.
8.g3 fxg3
8 . . . '<Mle7+ se replica con 9.'<Mle2, pero parece
mej or la prudente 8 . . . if6.
9.0-0 gxh2+
Las blancas han acelerado su desarrollo con
el sacrificio de dos peones. Nótese que la co­
lumna "f' está ahora abierta, lo que forma
parte de la estrategia general iniciada con 2.f4.
Este hecho, por sí solo, debería preocupar a
las negras, y en tal sentido parece más co­
rrecta la inmediata retirada 9 . . . if6.
lO.@hl .if6 l l.< !!J eS!

Esto es posible no sólo debido a la ventaj a
blanca e n desarrollo, sino también a las cir�
cunstancias generales creadas por un centro
abierto. En unos cuantos movimientos, el cen­
tro de peones ha saltado por los aires, dej ando
un espacio vacío e incitante para las piezas ac­
tivas.
l l ...ltJb6
1 1 . . .ixe5 se contestaría con 1 2 .'<Mlh5 , y
1 2 . . . '<Mld4 se pararía con la tranquila 1 3 .d3 .
12.d4 .ixeS 13.'<MlhS
Las blancas han sacrificado ya dos peones,
pero para movilizar todos sus efectivos deben
sacrificar aún más material.
13 ... Wfxd4 14.i.xf7+ ltJxf7 1 S.Wfxf7+ @dS
16.i.gS+
Obsérvese otro rasgo típico. En las posicio-

nes abiertas, no debe concedérsele al oponente
ningún respiro. 1 6. lL'l c3 permitiría 1 6 . . . ig4,
evacuando "c8" para el rey y amenazando
1 7 . . . if3+, seguido de mate.
16 .if6 17.lDc3 i.d7?
Confundidas por una serie de inesperadas
jugadas de ataque, las negras omiten el oculto
recurso defensivo 1 7 . . .ixg5 1 8 .:B:ad l id2
1 9.:B:f2 ixc3 20.:B:xd4+ ixd4, obteniendo ma­
terial suficiente por la dama.
1 8Jhf6 @c7 19 ..if4+ @b7 20J!d6 Wfcs
2l.ltJe4 Wfxc2 22 �xd7+ ltJ xd7 23.Wfxd7+
@a6 24.ltJ d6 :Shd8
24 ... :B:ab8 pierde, obviamente, debido a
25.:B:c l .
2S.Wib7+ @ as 26 ..id2+ Wfxd2 27.ltJ c4+ @a4
28.b3++
Morphy jugó esta partida a la ciega.
.••

N ��

Anderssen - Morphy
s· partida amistosa
París 1 858
Gambito de Rey

I .e4 eS 2.f4 exf4 3.ltJf3 gS 4.h4 g4 s.ltJes
Esta línea del Gambito de Rey, que lleva el
nombre de Kieserítzky, ha sobrevivido hasta
nuestros días, a diferencia de la continuación
de Allgaier, 5 . lL'l g5 , que ha resultado ser du­
dosa, si las negras responden 5 . . . h6. Desde
"e5 ", el caballo no sólo crea amenazas, sino
que también puede retirarse a "d3 " o capturar
el peón de "g4". Era una línea popular por en­
tonces y no es una sorpresa que Anderssen la
emplease en este encuentro.
S ltJf6 6.ltJ xg4?
La continuación correcta es 6.d4 ig7
7.ic4, aunque las negras disponen de 7 . . . d5,
cerrando la diagonal "a2-g8". Soy menos en­
tusiasta acerca de 6.ic4, una alternativa in­
dicada en la ECO. Después de 6 . . . d5 7 .exd5
id6 8 . d4 0-0 9.0-0 lL'lh5 l O.lL'lxg4 1Wxh4
l l .lLlh2 lLl g3 ! ?, las posibilidades de las negras
fueron mej ores, en la partida De la Villa Amador Rodríguez, Bayamo 1 99 1 .
6 dS?
Las negras, a su vez, dej an escapar la oca­
sión de castigar a su oponente y juegan lo que
consideraban una mej ora. Un par de días an..•

•.•

EL CENTRO ABIERTO

29

tes, en la segunda partida del mismo match de
partidas amistosas, Anderssen (con negras),
siguió con 6 . . . 4Jxe4 7.d3 lLlg3 8.�xf4 tiJxh l ,
entrando en la línea crítica. Después de
9.We2+ We7 1 o.tiJf6+ Wd8 l l .�xc7+ <JJ x c7
1 2.lLl d5+ Wd8 1 3 .4Jxe7 �xe7, perdió rápida­
mente, a pesar de que esta posición -como se
demostró con posterioridad- era muy buena
para las negras. En aquellos tiempos, obvia­
mente, no era un hábito de los jugadores
fuertes analizar sus partidas después de haber
sido jugadas.
7.tt::l xf6+ Wfxf6 8.Wfe2 .id6 9.tt::l c3 c6 1 0.d4!
Jugado con soberbia comprensión de las
posiciones de gambito, en las que merece la
pena considerar cualquier sacrificio de mate­
rial para ganar tiempo. Si las blancas omitie­
sen esta posibilidad de acelerar su desarrollo,
sucumbirían a las activas piezas negras.
Wd8
10 ...Wfxd4 l l .�d2 �g8 12.exd5+
13.0-0-0!

Se supone que l l . . .�g8 debía disuadir a las
blancas de enrocar. Sin embargo, Anderssen
desafia la amenaza, a costa de un sacrificio
adicional. Espera conseguir compensación en
forma de su pareja de alfiles, una estructura de
peones más compacta y uno o dos tiempos
que podrá ganar. Nótese que la idea es visible,
debido de nuevo al hecho de que el centro de
peones ha sido dinamitado, lo que permite
espacio para soluciones tácticas.
13 .. .ig4 14.Wfe4 Wfxe4 15.tt::l xe4 �xdl
1 6.tLl xd6 �h5 1 7.i.xf4 cxd5 18.tt::l xb7+ We7
19.�b5!
Por tercera vez en la partida, las blancas es-

30

tán dispuestas a invertir material a fin de ga­
nar tiempo. La torre de "h 1 " se suma al ataque
final, mientras que la indispensable jugada de
desarrollo del caballo negro se ha impedido.
19 ... �xg2
El rey negro está expuesto, y 1 9 . . . a6 no
ayudaría a las negras a movilizar su torre de
"a8 " . Por ejemplo: 20.�e l + @f6 2 l .�e5+
@g6 22 .i.d3+ f5 23 .�c3 tiJd7 24.tiJd6 es
decisivo.
20.�el+ Wf6 21 .�e8 .ig6

22.tt::l d6
Anderssen mantiene el flanco de dama ne­
gro paralizado y dispone una red de mate de la
que las negras sólo podrán escapar pagando
un alto precio material.
22 ... tt::l c6 23.�xa8 �xc2+ 24.Wdl tt::l d4
25.�e8 .ihS+ 26.Wel tt::l f3 + 27.Wfl �xb2
28.i.e2 �xa2 29.l\g5+ tt::l xg5 30.hxg5+ WxgS
3 1.�e5+ Wf6 32.�xh5
Las negras se rindieron.

Sólo hemos visto dos partidas jugadas hace
siglo y medio. Una de ellas a la ciega y la otra
una partida amistosa. Ambas son impresio­
nantes, pero hay una lección común acerca de
las peculiaridades del centro desintegrado y el
método más apropiado de juego en tales cir­
cunstancias.
Los genios de la época romántica dejaron
un mensaje a la posteridad. Veamos cómo el
maestro del siglo XX absorbió la lección y la
puso en práctica. Para empezar, nos detendre­
mos en un par de partidas jugadas en las pri­
meras décadas de siglo.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES E N AJEDREZ

Bogolj ubov - Rubinstein
Match W partida)
Estocolmo/Gotemburgo 1 920
Apertura Cuatro Caballos

plicaciones se requería algo más que un pre­
ciso cálculo.
7 Wie7 8.lüxh8 %Yxe4+ 9.�fl
Puesto que el caballo está atrapado, el cam­
bio de damas no sería satisfactorio para las
blancas. Resulta, sin embargo, que en la casi­
lla "fl " el rey blanco está más seguro que su
colega de "e8 " . El hecho de que el centro esté
abierto favorece a las blancas, que podrán mo­
vilizar sus fuerzas con mayor rapidez que las
negras.
9 ... lü d4
..•

l.e4 e5 2.lüf3 lüc6 3.lüc3 lDf6 4.i.b5 lü d4
Debemos a Rubinstein esta línea de aper­
tura, tanto por sus análisis como por su prác­
tica.
5.lü xe5
Si 5 .i.a4 ó 5.�c4, las negras responden
5 . . . i.c5, con rápido desarrollo y buscando la
iniciativa.
5 lü xe4?
La experiencia posterior confirmó que
5 .. Yfie1 conduce a juego equilibrado. Es inte­
resante observar que en una partida anterior
del mismo match (la 3"), Rubinstein eligió
precisamente 5 . . . Wie7, pero después de 6.f4
lüxb5 7.lüxb5 d6 8 . lü f3 Wixe4+ 9.�f2 lüg4+
1 0.�g3, continuó tímidamente con 1 0 . . . �d8
y, más tarde, se hundió. Omitió el recurso
oculto 1 0 . . . Wig6 l l .ltlxc7+ �d8 1 2.ltlh4 Wih5
(amenazando . . . g5) 1 3 .h3 ltl f6 1 4.lL:lxa8
Wixh4+! 1 5 .�xh4 lL:l e4, y el rey blanco está
cazado en una red de mate. Al no ser cons­
ciente de su error, Rubinstein entra en la mis­
ma variante, y de nuevo toma el rumbo erró­
neo.
6.lü xe4 lü xb5
.•.

Si las negras tratan de cazar el caballo, con
9 . . . g6 1 0.d3 Wie5, las blancas ganan, con
l l .Wif3 Wixh8 1 2.Wie4+.
10.d3
Algunas fuentes indican este orden de juga­
das : 1 O.h4 b5 l l .d3 Wif5 .
10. . .Wi f5 l l .h4 b 6 12.i.g5
Las blancas se desarrollan con amenazas.
Esta vez es 1 3 .Wih5+, que provoca la respues­
ta negra, ganando así un importante tiempo
para poner en juego la torre dama.
12 g6 13.%Yd2 i.g7 14.�el+ lü e6
Después de 1 4 . . . �f8 1 5 .h5 ixh8 1 6.hxg6,
las blancas atacan con fuerzas superiores.
1 5.h5
Cuando jugadas aisladas forman parte de
un plan lógico, antes o después quedarán justi­
ficadas. El avance del peón "h" era la clave
del ataque blanco.
1 5 gxh5
Si 1 5 . . . i.xh8, las blancas seguirían con
1 6.hxg6 Wixg6 1 7 .�h6 Wif5 1 8 .g4, con una
fuerte iniciativa.
•..

7.lüxf7!

.••

Ahora, 7 . . . �xf7? perdería, debido a la res­
puesta 8 .Wih5+, pero lo que sigue dista de es­
tar claro, y para entrar en las siguientes com-

EL CENTRO ABIERTO

31

16Jhb5 J.xh8

Finalmente, el caballo ha caído, pero por
una buena causa, pues mientras las negras han
tenido que invertir un tiempo precioso en su
captura, las blancas han logrado coordinar sus
piezas activas. Debido al espacio abierto en el
centro, pueden ahora lanzar el asalto final al
desamparado rey negro.
1 7.�4!
La amenaza de mate permite a la dama
blanca ocupar rápidamente una buena posi­
ción de ataque.
17 c5
1 7 . . . Wf7 pierde, debido a l 8 .Wfe7+ Wg8
1 9.�xe6 dxe6 20.ih6.
18.Wfh4 <i>f7 1 9.id8 Wfg6 20.E!h6 Wfxh6
2 1 .Wfxh6 ll)xd8 22.Wfh5+
Las negras se rindieron.
Una buena lección sobre el centro abierto y
el tiempo, así como sobre la estrecha relación
entre ambos. Tras el sacrificio de caballo en
"f7", Bogoljubov no le dio a su oponente ni un
solo momento de respiro. Las constantes ame­
nazas ganaron tiempos, cada uno de los cuales
fue invertido en activar al máximo las piezas
blancas.
•..

N

45

Nimzovich - Alapin
Riga 1 9 1 3
Defensa Francesa

l.e4 e6 2.d4 d5 3.ll)c3 ll)f6 4.exd5 ll) xd5?!
Las negras evitan la clavada 5 ..ig5 que
seguiría a 4 . . . exd5, aunque entonces 5 . . . fi..e 7
6.id3 lLlc6 7.lLlge2 lLlb4 conduce a juego

32

equilibrado. La textual, por el contrario, deja a
las negras más débiles en el centro.
s.ll)f3
5 . lLl e4 traspone a otra variante de la Fran­
cesa. Las blancas, sin embargo, insisten en un
rápido desarrollo.
5 ...c5
En una partida anterior entre los mismos
jugadores (Nimzovich - Alapin, San Peters­
burgo 1 9 1 1 ), Alapin eligió 5 . . . lLlxc3 6.bxc3
lLJd7 7.�d3 ii.e7 8 .Wfe2 0-0, pero no quedó
satisfecho con el desarrollo de la partida. Esta
vez decide atacar el centro blanco de peones.
6.lLl xd5 Wfxd5 7 ..ie3
¡A veces el ajedrez puede ser un juego muy
sencillo! Con una continuación elemental, las
blancas consiguen ventaja en desarrollo: el
primer paso hacia el obj etivo.
7 ... cxd4 8.lLlxd4 a6
Las negras controlan la casilla "b5 ''. Te­
mían 9.lLlb5, que podría resultar muy desagra­
dable. Por ejemplo: 8 . . . lLl c6 9.lLlb5 Wfe5 (el
cambio en "d l " es obviamente malo) 1 0.Wfd2,
con ventaj a blanca.
9 ..ie2
Cuando un jugador cuenta con un tipo de­
terminado de ventaj a, debería buscar métodos
radicales para hacerla valer. Aquí las blancas
apuestan por su ventaj a en desarrollo, que
acentúan con este sacrificio de peón.
9 ...Wfxg2?
¡ Saliendo de Málaga para entrar en Mala­
gón!
t O.i.f3 Wfg6 n .Wfd2 e5

El momento en que el bando menos desa-

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

rrollado trata de liberar su juego es, en gene­
ral, crítico. Con el desarrollo de su ala de da­
ma paralizado, y viendo que I I . . .ie7 1 2.0-0-0
les dej aba sin una buena respuesta (ante la
amenaza !!hg 1 ), las negras atacan en el centro.
Si las blancas retiran su caballo, entonces
1 2 . . . lLlc6 permitiría a las negras aliviar sus
dificultades. Sin embargo . . .
12.0-0-0!
La ventaja en desarrollo de las blancas es
una fuerte justificación para el sacrificio de
pieza. Para empeorar las cosas, las negras no
tienen más remedio que aceptarlo.
12 ... exd4
Si 1 2 . . . ie7, seguiría l 3 .!!hg l \Wd6 1 4.\Wc3 ,
y las consecuencias serían igualmente desas­
trosas.
l3.Axd4 lLl c6
O bien 1 3 . . . .ie7 1 4.!!he l \Wd6 1 5 .\Wc3 .

14.i.f6!
Agradable diversión en la última fase de la
partida. El mate está en el aire . . .
t4. . .Wfxf6 t sJ�het+ Ae7 t6.i.xc6+ mf8
17.Wfd8+ ixd8 1 8Jlxd8++
Un ejemplo clásico sobre el tema de la ven­
taja en desarrollo, pero también sobre el cen­
tro abierto, con pleno énfasis en la actividad
coordinada de alfiles y piezas mayores. Las
amenazas sobre las columnas centrales me re­
cuerdan otra notoria debacle: l .e4 c6 2.d4 d5
3 .lLl c3 dxe4 4.lLlxe4 lLl f6 5 .Wfd3 e5? 6.dxe5
W!a5+? 7.id2 Wfxe5 8.0-0-0 ! lLl xe4? 9.'1Wd8+ !
mxd8 l O . .ig5+ mc7 l l ..id8++. Réti - Tarta­
kower, Viena 1 9 1 0. Me pregunto si Alapin
conocía esta partida.

Szabo - Vaitonis
Torneo Interzonal, Saltsjobaden 1 952
Gambito de Dama
l .c4 �f6 2.�c3 e6 3.d4 d5 4.i.g5 ie7 5.e3
� bd7 6.�0 0-0 7J!cl
Las blancas mantienen la tensión en el cen­
tro e impiden el movimiento liberador . . . c5 .
Los jugadores son conscientes de que el desa­
rrollo del alfil de "c8" es un tema capital de la
apertura.
7... c6 8.i.d3 dxc4 9.Axc4 � d5 1 0.Axe7
Wfxe7 l l .�e4 � 5f6
Las blancas cambiarían de muy buen grado
damas, entrando en un complej o final con to­
rres y piezas menores, después de l l . . . Wib4+
1 2.'1Wd2 W!xd2+ l 3 .Wxd2 !!d8 l 4.!!hd l , ya
que les concede a las blancas una mínima pero
agradable ventaja, debido a su superioridad
espacial. Por ej emplo: 14 . . . lLl 5 f6 1 5 .lLlxf6+
lLlxf6 1 6 ..ib3 Wf8 l 7 .We2 We7 1 8.lLle5,
preparando f3 y e4, como se jugó en la partida
Alekhine - Capablanca, Campeonato Mundial
(6"), Buenos Aires 1 927.
12.�g3 c5? !
Las negras son reticentes a ceder la casilla
"f5" al caballo de "g3 " , pero 12 . . . e5 era una
mejor opción, liberando el alfil dama de forma
natural.
13.0-0
Una buena alternativa era l 3 .e4, propuesta
por Taimanov.
13 ... cxd4 14.'1Wxd4 �b6 15.i.b3

1 5 J3d8?
Anticipándose a las intenciones de las blan••

EL CENTRO ABIERTO

33

cas de jugar E!:fd l , no parece haber nada más
lógico que ocupar la columna abierta. Sin
embargo, esta jugada empeora la situación de
las negras, porque sitúa la dama blanca en una
mejor casilla, pues en "eS " ocupará una posi­
ción dominante, apoyando la penetración de la
torre en séptima, lista para jugar a "aS " , y
también porque amenaza con controlar la casi­
lla "d6", gracias a la clavada del peón "e6", en
relación con la dama contraria. El problema
básico de las negras sigue sin resolverse. Era
mejor, por tanto, 1 S . . . �d7, aunque 1 6.E!:c7
'11M d 8 1 7 .:B:fc 1 sería una posición muy satisfac­
toria para las blancas.
1 6.1Wes
Las blancas, más fuertes en el centro y co­
lumnas abiertas, se apoderan ahora de la ini­
ciativa.
1 6 ...id7
En vista de la siguiente continuación, era
de considerar 1 6 . . . '1Wf8, en cuyo caso las
blancas podrían seguir con 1 7.lt::l gS (con idea
de 1 7 . . . �d7 1 8 .lt::l 3e4) o 1 7 .e4.
1 7 . .!D fS '!Wf8 1 8 . .!D d6
Cuando se abren las columnas centrales, en
la mayoría de los casos son las blancas quie­
nes pueden utilizarlas. l 4.'1Wxd4 anunciaba ya
este dominio, y la última jugada obliga a las
negras a defenderse pasivamente.
1 8 ... gab8
1 8 . . .�c6 fallaría por 1 9 .lt::l xf7.
1 9 . .!D g5 c!b g4 20.'1Wg3 .!D h6

21..!Ddxf7!
La presión de las blancas se había vuelto
crítica, y este sacrificio, basado en el potente

34

alfil de "b3 ", acaba con la defensa.
2 1 .. . .!D xf7 22.ixe6 ie8 23.gc7 gd7 24.gxd7
.!D xd7 25.gdl '!We7
Sólo quedan algunos pequeños trucos . . .
26.gxd7 gds 27.gxd8 '!Wxd8 28.h3 h 6
29 . .!Dxf7 ixf7 30.ixf7+ Wxf7 3 1.'!Wf3+ Wg8
32.'!Wxb7 '!Wa5 33.'!Wb3+ Wh8 34.Wh2
Las negras se rindieron.
Cuando el centro se desintegra, conviene
estar alerta a las columnas centrales abiertas y
a la presión que se ej erce sobre ellas, porque a
lo largo de tales columnas pueden surgir ame­
nazas de primer orden.
Spassky Fischer
Mar del Plata 1 960
Gambito de Rey
-

l .e4 eS 2.f4 exf4 3 . .!Df3 gS 4.h4 g4 S . .!Des
.!D f6

6.d4
Cuando se refutó 6.lt::l xg4?, las blancas es­
tudiaron sobriamente la posición y decidieron
que el desarrollo era imperativo. 6.ic4 se
contesta con la fuerte 6 . . . dS, y la textual es la
única alternativa viable. Es esencial que las
blancas retomen en "f4" y estabilicen el flanco
de rey, aunque eso les cueste el peón de "e4" .
6 ... d6
A pesar deque Fischer no evitaba las líneas
agudas, sus preferencias siempre se inclinaban
hacia caminos rectos. 6 . . . �g7 7.�c4 dS 8.exdS
lt::l hS 9.lt::l c3 0-0 1 0.lt::l e 2 eS era la complicada
alternativa.
7 . .!D d3 .!D xe4

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

En la partida Fedorov - lvanchuk, Wijk aan
Zee 200 1 , las negras prefirieron 7 . ..Ci:J c6 8.c3
ltlxe4 9.ixf4 d5 1 0.'Lld2 .id6, y consiguieron
buen juego.
8.ixf4 i.g7
Después de 8 . . .'�e7, conduce a la igualdad
9.'�e2 ig7 1 0.c3 h5, pero las blancas pueden
intentar 9.ie2 ig7 1 0. 'Ll c3, y ahora 1 0 . . .ixd4
l l .'Ll d5 deja con problemas a las negras,
Henris - Goossens, Charleroi 1 994.
9 . .!i:lc3?!
Está generalmente aceptado que 9.c3 es la
reacción adecuada al fianchetto negro, aunque
no reporta gran cosa. 9 .. .'�e7 1 0.Wfe2 h5 igua­
la, pero 9 . . . 0-0 1 0. 'Ll d2 :B:e8 y 9 . . . tLld7 también
merecen atención.
9 ... .!i:lxc3 1 0.bxc3 eS

Esta jugada se encuentra en armonía con el
alfil fianchettado de "g7", que debería benefi­
ciarse de la apertura en la gran diagonal.
l l ..ie2
A l l .Wfe2+ puede contestarse l l . . . ie6.
l l ... cxd4
Las negras no pueden permitirse diferir esta
captura. Después de la alternativa, l l . . .h5
1 2.0-0 cxd4, las blancas disponen de la desa­
gradable 1 3 .ig5 f6 (a 1 3 . . . Wfa5 seguiría
14.tLlf4 f6 1 5 .tLlxh5 :B:xh5 1 6.ixg4) 1 4.ic l ,
con lo que han logrado cerrar la gran diagonal
de casillas negras y asegurarse un puesto
coquetón para su caballo en "f4".
12.0-0 .!i:lc6
Cuando el centro se está rompiendo y la
posición se abre, lo más importante son las ju­
gadas de desarrollo. Normalmente, el jugador

no se puede permitir perder tiempo en otras
consideraciones, como 1 2 . . . dxc3 1 3 .ixg4
id4+ 1 4.tLlf2, o bien 1 2 . . .Wfxh4 1 3 .g3 .
13.i.xg4 0-0 14.ixc8 �hc8 1 5.Wfg4 f5
Una buena alternativa era 1 5 . . . Wh8, no sólo
con el fin de impedir ih6, sino también para
evacuar la casilla "g8" para la torre. Sin em­
bargo, la textual es más apremiante y asegura
la casilla "d7" para su dama, lo que hace po­
sible . . . :B:ce8, con lo que todas las piezas ne­
gras quedarán plenamente activadas.
1 6.�g3 dxc3 1 7.;gael
La elección correcta, y no sólo porque
1 7.ixd6 :B:f6 no da resultado a las blancas. La
columna abierta importa bastante más en la
lucha decisiva que se avecina.
t 7 Wh8
Más coherente con 1 5 . . . f5 sería 1 7 . . . Wfd 7,
planeando 18 ... :B:ce8, o si 1 8.ixd6, entonces
1 8 . . . :B:fe8. Después de la textual, uno siente
que 1 5 . . . f5 sólo ha debilitado la disposición
defensiva de las negras.
t8.Wh t ? !
Una pérdida d e tiempo. L a última jugada
negra preparaba 1 8 . . . :B:g8, que es muy desa­
gradable y podría prevenirse con 1 8 .ixd6,
aunque 1 8 . . . :B:f6 (pero no 1 8 . . . :B:g8, en vista de
1 9 .tLle5 ! ) 1 9.ie5 tLlxe5 20 . .!i:lxe5 no es una
solución definitiva a los problemas de las
blancas. Veremos que las blancas tendrán que
desprenderse de su alfil en peores circunstan­
cias.
1 8 .. J�g8 1 9.i.xd6
.••

1 9 . . . i.f8!
Una excelente jugada en una posición en la

EL CENTRO ABI ERTO

35

que era muy fácil perder el buen camino.
Contra la aparentemente ganadora 19 . . . id4
20.Wfh2 l3g4, seguía la oculta 2 I .ie5+! 'Llxe5
(o bien 2 l . . .mg8 22.l3f4) 22.'Llxe5, y las blan­
cas están a salvo.
20 ..ie5+ lLl xe5 2 1.Wfxe5+ B:g7!
La clave: el alfil negro se destina a una dia­
gonal más activa, mientras que el peón de
"h4" no puede ser protegido.
22Jhrs Wfxh4+ 23.mgt Wfg4?
Las negras sobrevaloran sus perspectivas
de ataque al rey blanco y subestiman los in­
convenientes de una posición abierta. Después
de la partida, Spassky señaló la fuerte línea
23 . . .Wlg3 24.Wlxg3 B:xg3 , y la inminente ame­
naza 25 . . . B:xd3 gana un importante tiempo.
24J'U2 .ie7 25,ge4 Wfg5
La línea 25 . . .Wfd l + 26.mh2 B:c6 27.Wlb8+
l:!g8 28.Wfe5+ conduce a tablas, pero las
negras son reticentes a asumir este desenlace.
En tales situaciones, lo que ha sucedido antes
en la partida normalmente influye sobre el
presente curso de los acontecimientos, y las
emociones suelen prevalecer sobre la dura
realidad.
26.Wfd4!

27 .Wlxa7, 27 .Wfd7 y 27.ge5 penden sobre la
cabeza de las negras, y no es sorprendente que
Fischer no encuentre la oculta 26 . . . if8, en
cuyo caso no servirían 27 .Wlxa7 ni 27.'Lle5,
por 27 ... ic5, con tablas.
26. J:U8? 27J�es gds
Falla 27 . . .if6, por 28 .Wfd6.
28.�e4 Wfh4 29.gf4
.

Las negras se rindieron.
Desde el mismísimo comienzo, fue ésta
una lucha feroz por casillas y columnas cen­
trales. Las negras jugaron bien hasta un mo­
mento dado, pero al buscar a toda costa el
ataque al rey blanco, permitieron una cen­
tralización general de las piezas blancas, lo
que ejerció un efecto paralizador sobre sus
posibilidades de contraj uego. A partir de ese
momento, quedó alfombrado el camino hacia
la derrota.
Tal - Lutikov
Semifinal del Cto. de la URSS por equipos
Tallinn 1 964
Contraataque Central

Una escena impresionante: las blancas
cuentan con una poderosa masa de piezas cen­
tralizadas, mientras que las piezas negras han
perdido su coordinación y muestran signos de
parálisis. Su última fila es vulnerable, y no
pueden efectuar j ugadas como 26 . . . gd8 (por
27.Wlxa7) o 26 . . . ic5 (debido a 27.'Llxc5 Wfxc5
28 .ge8+).
Al margen de eso, las amenazas 27.'Lle5,

36

l .e4 e5 2.'Llf3 d5 3.exd5 e4
En los años sesenta, Lutikov era un fuerte
maestro internacional que pertenecía al grupo
relativamente pequeño de jugadores a los que
se les permitía jugar en Occidente. Aunque
jugador de estilo agudo, su elección provo­
cadora en esta partida con Tal me pareció en­
tonces sorprendente. El gambito es tan raro
que incluso tuve que buscar el nombre de la
apertura.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

4.�e2 f5
Las negras, obviamente, necesitaban mej o­
rar la línea 4 . . . We7 5 . tZi d4 We5 (5 . . . lZi f6
6.lZic3 We5 se responde bien con 7.tZif3 We7
8.lZig5) 6.lZib5 id6 7.d4 We7 8.c4, como se
jugó en la partida Morphy - Mongredien,
París 1 859.
5.d3 .!Llf6 6.dxe4 fxe4 7 . .!Ll c3 �b4
Al afrontar la pérdida de un peón, las ne­
gras esperan un desarrollo más rápido en las
complicaciones que van a producirse.
8.�b5+ c6 9.Wxb4 exf3 10.�g5
Cuando el centro desaparece, como ya he­
mos dicho, son las jugadas de un rápido de­
sarrollo las que deben prevalecer.
IO ... cxd5 1 1.0-0-0

1 9 . . . l!lf7 20.:B:de3, las negras están tan mal
como parece.
12 ...i.e6 13.i.c4
No es lo mejor, pero sí muy coherente con
la serie precedente de jugadas. El peón de
"d5" caerá, y el inminente ataque sobre las co­
lumnas abiertas parece demoledor. Las blan­
cas tenían esto in mente desde la octava ju­
gada. Sin embargo, veremos que l 3 .ic4 per­
mite a las negras ofrecer una tenaz resistencia.
Por supuesto, era perfectamente legítima la
prosaica 13 .gxf3 , pero los pequefios logros
difícilmente podían contentar a Tal en esta po­
sición. Más atractivo era 1 3 . lZi b5, a lo que po­
dría seguir l 3 . . . We7 1 4. W xe7+ l!lxe7 1 5 .lZic7,
o bien 13 . 1!1f7 1 4. tt:l d6+ l!lg6 1 5 .gxf3 . La
agresiva 13 .:B:e 1 era una opción posible, y
ahora 1 3 . 1!1f7 1 4. tt:l b5 \Wd7 1 5. tt:l d6+ l!lg6
permite de nuevo 1 6 .gxf3 , mi entras que
1 3 . . . Wd7 1 4 . lZi b5 tt:l e4 1 5 . i f4 mantiene al rey
enemtgo bajo amenazas.
13 ... �e7 1 4 .tt:l x d 5 �xa3 15 . .!Ll c7+ rJle7
1 6.:B:hel ! ?
.

.

. .

El enroque largo protege al rey, y de paso
sitúa la torre dama en una columna central.
Esa j ugada adicional es excepcionalmente va­
liosa cuando el centro se encuentra en proceso
de desintegración.
l l . . . .!Ll c6 12.�a3
Aunque es tentador 1 2 .ib5 , resulta favora­
ble a las negras tras 1 2 . . . 1!1f7. S in embargo,
1 2 .Wc5 es una alternativa natural. En caso de
12 . . . ie6, además de 1 3 .lZib5, las negras no
podían ignorar l 3 .:B:el l!lt7 1 4.:B:xe6 l!lxe6
1 5 .lZixd5 . Imagino que Tal prefería la textual,
debido a que quería evitar los cambios a que
daría lugar l 2 . . . We7 (en "c5 " la dama no está
defendida, como era el caso en "a3 "), pero
después de l 3 .Wxe7+ lZixe7 l 4.ixf6 gxf6
l 5 .lZixd5 tZixd5 1 6.:B:xd5 , las blancas tienen un
sano peón de ventaja. Después, por ej emplo,
de 16 . . . ie6 1 7 .:B:d3 fxg2 l 8 .i.xg2 :B:b8 19 .:B:e 1

1 6...�c5?
Ahora no es tan bueno l 6 . . . Wd6?, debido a
1 7.:B:xd6 l!lxd6 l 8 .lZixe6 fxg2 1 9.if4+ l!le7 (o
bien 1 9 . . . l!ld7 20.lZi c5+) 20.lZixg7+.
La línea crítica pasaba por hacer l 6 . . . Wa5
1 7 .:B:xe6+ l!lf8 l 8 .if4, y ahora:
a) Si l 8 . . . tt:l e8?, entonces 1 9.:B:d7 Wf5 (o
también 1 9 . . . fxg2 20.:B:f6+) 20.:B:xe8+ :B:xe8
2 l .id6+, etc.
b) l 8 . . . :B:d8? 1 9.:B:xd8+ tZixd8 20.id6+ l!lt7
2 I .:B:e5+ gana la dama negra, lo que nos lleva
a. . .

E L CENTRO ABIERTO

37

e) 1 8 . . . b5 es una defensa de fea apariencia,
cuya idea es cerrar la quinta fila y ocultar así
la dama de jaques descubiertos. En tal caso,
1 9 .i.b3 E:d8 20.E:xc6 (si 20.E!:xd8+?, tt:ixd8
2 I .i.d6+ �f7 muestra la clave: la dama está
protegida del ataque de la torre por el peón
"b") 20 . . . E!:xd l + 2 l .�xd l �e7 22.gxf3 E!:d8+
23 .�e2 (Nunn) posiblemente conduzca a ta­
blas, mientras que 1 9.id6+ �f7 20.E:e7+
�g6 2 I .if7+ �h6 es una línea totalmente
confusa.
1 7J3xe6+ �f8 1 8Jhf6+ gxf6 19.lÜ e6+ �e7
20.tt:i xc5 fxg5 2U!d7+

28.�bl gxe6
O bien 28 . . . tt:lb4 29.c3 E:xe6 30.tt:lxe6+
�d6 3 1 . tt:lxg5 , etc.
29.tlJ xe6+ �d7 30.tlJ c5+ �d6 3 1 . tlJ d3
Las negras se rindieron.
De nuevo hemos visto un centro abierto y
las piezas mayores en su hábitat natural.

19

Boleslavsky - Tescbner
URSS - Alemania Oriental 1 960
Defensa Francesa

l .e4 e6 2.d4 d5 3.tlJc3 tlJf6 4.ig5 dxe4
5.tlJ xe4 ie7 6 ..ixf6 .ixf6 7.c3 0-0 8.tlJf3
tlJ d7 9.W!'c2
Las intenciones de las blancas están claras.
Se disponen a enrocar largo, esperando el
avance . . . e5, que liberaría el juego negro y
abriría la posición en el centro.
9 e5 1 0.0-0-0
I O.dxe5 tt:lxe5 l l .tt:ixe5 ixe5 1 2.i.d3 ig4
1 3 .f3 if5 conduce a la igualdad. Tampoco
plantea especiales dificultades a las negras
1 O.id3 exd4 l l .cxd4. La partida Spassky Petrosian, Campeonato Mundial ( 1 3), Moscú
1 966, continuó con l l . . .g6 1 2.h4 ig7 1 3 .h5
tt:i f6, con partida igualada. Boleslavsky juega
con mayor consistencia.
10 ...exd4 l l .tlJ xd4 .ixd4 12.gxd4 W!'e7
13.�bl tlJb6? !
•..

En lo que respecta al material, las negras
han salido de la refriega en buenas condicio­
nes, pero su rey está considerablemente ex­
puesto.
21...�{6
2 l . . .�e8 pierde, por 22 . .if7+, mientras que
2 l . . . �f8 22.E:f7+ �e8 23 .E!:xf3 sigue dej ando
al rey en serios aprietos.
22J�!d6+ �e7
22 ... �e5 pierde por 23.E!:d5+, y después de
22 . . . �f5 23 .gxf3 , la inesperada amenaza es
24.tt:id7.
23J3e6+ �d8 24.tlJxb7+ �c7 25 ..id5 tlJb4
O bien 25 . . . fxg2 26.E:xc6+ �xb7 27.E:g6+
�c7 28 .E:xg5 , etc.
26.ixf3 gae8 27.tlJc5 tlJ xa2+
Una movimiento muy criticada. Sin em­
bargo, el propuesto en su lugar, 27 . . . h6, tam­
bién pierde, tras un proceso un tanto largo:
28 .a3 E:xe6 29.tt:ixe6+ �d6 30.tt:íd4, y ahora
30 . . . tt:i d5 3 I .tt:ib5+ �c5 32.tt:ixa7, o bien
30 . . . �e5 3 I .tt:ib5 a6 32.tt:ic3 .

38

Los peones centrales ya no existen y el
centro está abierto. Nos encontramos en la
fase crítica de la transición al medio juego, en
la que cada jugada adquiere especial impor­
tancia. Ambos bandos deben incorporar sus

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

reservas a la lucha, y ésta se decidirá en buena
medida por la posición que las piezas adopten
en el proceso. El ulterior desarrollo de la par­
tida demuestra que el caballo negro de "b6"
está un tanto fuera de juego. La sagrada teoría
indica aquí 1 3 . . . !!e8, pero Boleslavsky, quien
normalmente prefería continuaciones activas,
sugirió 1 3 . . . ltJe5.
14.ltl g3 ie6 1 5.id3 h6 16.tve2
La primera señal de que el flanco de rey
negro es vulnerable.
16 ... c5 1 7.:Se4 :Bfd8 18.ic2 :Sd5
Las negras se sienten más seguras ahora
que controlan la quinta fila, aunque era mo­
mento de pensar en cómo trasladar el caballo
de "b6" y llevarlo a la defensa de su enroque.
Se sugirió 1 8 . . . tvd6, con la clave de que tras
1 9.!!d l , l 9 . . . '1Wc6 prepara 20 . . . 4Jd5. Sin em­
bargo, parece más fuerte 1 9.f4, ya que
1 9 . . . '1Wd2 falla, por 20.!!xe6.
1 9.:Bel tvd7

Cuando el centro está abierto, la cuarta y
quinta filas suelen estar a disposición de las
torres, que pueden fácilmente alcanzar posi­
ciones ofensivas. A 1 9 . . . !!ad8 podría seguir
20.!!g4.
20.:Bf4 :Bes
De nuevo se amenazaba 2 1 .'1We4, y 20 . . . !!d2
habría fallado por la misma razón: 2 1 .'1We4 g6
22.!!f6, y sobre la casilla "g6" pende la espada
de Damocles.
Una vez reforzado el punto "e6", las negras
pueden ahora contestar a 2 1 .'1We4 g6 22.!!f6
con la fuerte 22 . . . !!g5 ! , amenazando 23 . . . tvd8 .
A pesar de la gran actividad de piezas de las

blancas, su ataque no puede prosperar, así que
se requieren medidas adicionales . . .
2 1.�cl !
Debe protegerse la segunda fila antes de em­
prender otras acciones.
2 t . tvd8
La dama se retira, evacuando la casilla "d7"
para el alfil o el caballo.
22.:Be4 �f8 23.ltl h5 :Sd6 24.ltlf4 id7?
Esta jugada pierde por fuerza. Suetin pen­
saba que 24 . . . lt'ld5 era la última opción de las
negras. Es cierto, pero después de 25.ltJxd5
!!xd5 26.ia4 !!e7 27.ib3 , la posición negra
sigue siendo dificil.
25.tve3!
.•

·

Esta sutil y oculta jugada refuerza la pre­
sión sobre la columna "e" . y plantea diversas
amenazas sobre la diagonal "b l -h7".
25 ...ic6
25 . . . !!xe4 pierde material tras 26.ixe4, y
cae uno de los peones. 25 . . . !!c6 también con­
duce a la catástrofe para las negras: 26.!!xe8+
'1Wxe8 27.ie4 !!c7 28.ltJg6+ �g8 29.'1Wf4
(29 . . Jk8 30.ltJ e7+, o bien 29 . . . '1Wd8 30.ltJ e7+,
etc.). Las negras, por consiguiente, confiaron
en la textual, pero en vano . . .
26.:Sxe8+ tvxe8 27.ltl g6+
La clave final.
27 ... fxg6 28.Wf4+ )'!f6 29.)'!xe8+ ixe8
30.tvb8 ltl d7 31 .Wxb7 �'hf2 32.tvd5 )'!fl+
33.�d2 :Sf2+ 34.�dl )'!f6 35.ia4 �e7
36.ixd7 ixd7 37.Wxc5+ )'!d6+ 38.�cl a6
39.We5+
Las negras se rindieron.

EL CENTRO ABIERTO

39

Esta excelente partida demuestra las am­
plias posibilidades que ofrece un centro abier­
to: presión sobre las columnas del centro,
amenazas por las diagonales, la utilización de
las filas centrales abiertas y un alto grado de
coordinación.

� lo

Alekhine - Flohr
Nottingham 1 936
Defensa Francesa

l.e4 e6 2.d4 d5 3.ltl c3 .ib4 4 ..id2 dxe4
5.lt:l xe4?!
4.i.d2 se juega normalmente seguido de
5 .1Mig4, evacuando la primera fila para el
enroque largo. La aguda jugada textual tam­
bién enfatiza en un rápido desarrollo, pero
introduce un alto grado de riesgo.
5 ...1Mfxd4 6 ..id3 .ixd2+
Es peor 6 . . . Wxb2, debido a 7 .c3 i.e7 8.a4, y
la dama negra queda en peligro.
7.%Yxd2 '<Mfd8?
¿Fue esta jugada originada por temor, o por
la sensación errónea de que un peón bastaba?
Una vez capturado un peón, las negras con­
cluyen que es hora de retirarse y consolidar su
posición. Deberían haber aceptado el desafio y
tomado el segundo peón: después de 7 . . . %l!xb2
8J!d l lt:l d7, las blancas tienen ventaja en de­
sarrollo, pero las negras mantienen sus triun­
fos, sin debilidades en su posición.
8.0-0-0 '<Mfe7 9.ltl t3 ltlf6 l OJ�hel

Resulta evidente ya que el peón les ha cos­
tado a las negras demasiados tiempos. La cla­
ra ventaja en desarrollo de las blancas, carac-

40

terizada por la masiva concentración de fuer­
zas en la columna abierta "d" y la semiabierta
"e", advierte a las negras de la precaria si­
tuación de su rey.
10 ... lt:l xe4
La tentativa de enrocar largo, con 1 0 . . . ttJ c6
1 l .ib5 id7 falla, por 1 2. ltlxf6+ gxf6 1 3 .We3 ,
apuntando a "a7" y amenazando también
1 4.i.xc6, seguido de l 5 . ltJ d4. Si las negras
preparan el cambio con I O . . . ttJbd7, entonces
I l . ltJ g3 causa serias dificultades.
1 Ube4 lt:l d7 12.gg4!

Debido al centro abierto, la torre se mueve
libremente por la cuarta fila, provocando debi­
lidades y asegurando que el rey negro no en­
cuentre el debido refugio.
12 ... f5
En caso de 1 2 . . . 0-0, el sacrificio estándar
en "h7" no da resultado, pero 1 3 J!e 1 ! hace
que la vida de las negras sea un infierno, pues
las blancas amenazan '<Mfh6 o i.xh7+, y l 3 . . . f5
se castiga con 1 4Jhe6. Las negras deberían
optar por 1 2 . . . g6, por poco atractiva que pa­
rezca.
13JU4 ltl f6 14J�el .id7?
Una vez jugado 12 . . . f5 , 14 . . . g6 parece aho­
ra indispensable. Por supuesto, 1 5 . ttJe5 ó
1 5 .h3 , seguido de g4, como sugirió Alekhine,
nos convence de que la presión blanca es de
naturaleza duradera. Flohr, sin embargo, es re­
ticente a enrocar corto, y decide devolver su
ganancia material para enrocar largo, a fin de
concederle alguna paz a su rey.
15.a:xf5 0-0-0 16Jla5 c;t>bs 17.lt:le5 ie8
18.g3 lt:l d5 19.E:e4

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Las blancas pueden ocuparse más tarde del
peón retrasado de "e6 " . De momento, tratan
de poner en marcha un ataque al rey enemigo
por medio de las filas abiertas.
19 ... lLlb6 20.�e3 gds 2 1 J�a3 �es

El cambio de damas aliviará la presión so­
bre el rey negro, pero la dañada estructura de
peones negros, fragmentada en tres islotes, en
comparación con la más compacta formación
blanca, augura dificultades en el fmal para el
segundo jugador.
22.�xc5 gxc5 23.f4
Las blancas incrementan, por fin, su pre­
sión sobre el peón de "e6", inmovilizado en su
pasiva posición.
23 ... gds
23 . . . lLl d7 no aliviaba la situación, en vista
de 24.lLJ f3 tt:Jf8 25 . lLJ g5 .id7 26.ic4. Si las
negras cubren la casilla crítica "g5 " con
23 . . . h6, entonces 24.c4 a5 25.gd4 ic6 26.!k3
g5 27.ig6 ! , como indicó el maestro soviético
Rovner, no dej a el menor respiro a las negras.
24.lL!t3 id7 25. lLl gs ges 26.c4 grs 27.gd4
gff8 28.c5
El peón de "h7" puede esperar un poco. En­
tretanto, es importante impedir . . . e5 .
28 ... lL! d5 29.ixh7
Todos los obj etivos se han conseguido.
Ahora entramos en la fase de realización de la
\'entaja.
29 ...ic6 30.ig6 ge7 3 1 . lL! t3 lLlf6 32.lLle5
idS 33J�e3 gh8 34.h4 c6 35 ..ic2 E:d8
36.i.b3 gc7 37.lL!t3 ges 38.lL!e5 gec8 39.ic4
�a8 40.b4 gbs 41.g4
Han finalizado los apuros de tiempo, y las

blancas emprenden acciones decisivas.
41 ...b6
El dominio de las blancas en la columna
"d" no puede cuestionarse, ya que a 4 l . . .ixc4
seguiría 42.lLJxc4, amenazando lLlb6+, con
mate.
42.g5 bxc5 43.bxc5 lL!d7 44.lL!xd7 gxd7
45.h5 E:ti

A 45 .. J!db7 hubiera seguido sencillamente
46 . .ib3 .
46.gxe6! ixe6 47.ixe6 gtb7 48.i.b3
Los peones del flanco de rey son impara­
bles.
48 .. J��b8
Después de 48 . . . gf8 49.'iti'd2 gb5 50.gc4
gfs 5 l .We3, el peón de "c5 " es tabú, debido a
que, tras los cambios, las blancas coronarán
antes.
49.h6 gxh6 50.g6 gg7
O bien 50 . . . gf8 5 l .f5 , etc.
51 .f5 !'U8 52.ic2 h5 53.gd6 ge7 54.f6 E:el+
ss.ctid2 E:fl s6.f7 b4 57J:�d7
Las negras se rindieron.
El juego de Alekhine en esta partida cons­
tituye una lección memorable acerca del con­
traste entre iniciativa y material. Un peón no
fue compensación suficiente por los tiempos
invertidos en desarrollo y acción. Las blancas
enrocaron largo, mientras que el rey contrario
quedó atascado en el centro, pues el enroque
corto era problemático ante las perspectivas
de ataque de las blancas. Alekhine rápidamen­
te dominó las columnas centrales, algo muy
habitual en las posiciones caracterizadas por
un centro abierto.

EL CENTRO ABIERTO

41

La siguiente partida contiene un mensaj e
similar.
'2.. l

Kasparov l. Zaitsev
Bakú 1 980
Gambito de Dama
-

l .d4 d5 2.c4 e6 3.tt::l c3 tt::l f6 4 ..ig5 J.e7 5.e3
0-0 6.tt::l f3 h6 7.�h4 b6 8.'1Wc2
La primera señal de cómo serán las cosas.
Las blancas se disponen a enrocar largo, espe­
rando que la presión que puedan desplegar en
la columna "d" abortará el contrajuego de las
negras en el flanco de dama. Esta idea tiene
sus riesgos, como pronto veremos.
8 ....ib7 9.i.xf6 J.xf6 10.cxd5 exd5 1 1.0-0-0

res experiencias, las negras buscan acelerar su
desarrollo a costa del peón central.
13.tt::l xd5
1 3 .c6 �xc6 1 4.l2Jd4 �b7 no crea la sufi­
ciente intensidad para el ataque de flanco
( 1 5 .g4 es muy lento, en vista de 1 5 . . . l2Je5,
seguido de 1 6 ... l2J c6) y, en consecuencia, con­
denaría a las blancas a una defensa pasiva.
13 .. .lthc5

eS

Las negras no deben retrasarse, ya que si
sucumben a la pasividad, permitirán a las blan­
cas lanzar su ofensiva. l l . . . l2J d7 1 2.h4 gcs
1 3 .g4 cambiaría por completo el escenario.
12.dxc5

Las blancas consideran que su ataque en el
flanco de rey es menos prometedor, y deciden
orientar su juego contra el aparentemente dé­
bil peón de "d5 " : una medida consistente bos­
quejada por las jugadas anteriores.
12 ... tt::l d7
Durante mucho tiempo se creyó que la
línea 12 . . . bxc5 1 3 .l2Jxd5 �xd5 1 4.�c4 l2Jd7
1 5 .gxd5 gb8 1 6.b3 We7 garantizaba un fuerte
contrajuego a las negras, pero en tal caso, con
1 7.h4 l2Jb6 1 8 .ge5 ! Wid6 (a 1 8 . . .he5 , 1 9.l2Jg5)
1 9.ge4 (Nikitin) conserva el peón y fortifica
la posición blanca. Descontentas con anterio-

42

Después de 1 3 jugadas, tenemos una posi­
ción caracterizada por un centro abierto, una
situación un tanto rara en el Gambito de
Dama, pero con consecuencias muy comunes.
Es el bando mejor desarrollado, las negras en
este caso, el que se apodera de la iniciativa.
Sus alfiles barren el centro, mientras que el
rey blanco se encuentra en peligro en la co­
lumna "e", y no es fácil que pueda encontrar la
paz. 1 4.l2J xf6+ Wxf6 no resuelve nada, y
1 4.Wif5 , en apariencia fuerte, se contesta con
la oculta 1 4 . . . Wc8 ! ! , y tras 1 5 .l2Jxf6+ gxf6, las
blancas siguen estando en una situación muy
incómoda.
14 ..ic4 b5!
Una vez que se ha apoderado de la inicia­
tiva, Zaitsev no cede. La columna "e" es crí­
tica, y el tiempo es el factor decisivo.
15.tt::l xf6+
1 5 .�xb5 �xd5 1 6.�c4 Wb6 (o 1 6 . . . �e4)
expondría aún más al rey blanco, mientras que
1 5 .�b3 gcs 1 6.@b l l2Jxb3 1 7.Wxb3 gcs ofre­
ce a las negras buena compensación por el
peón menos.
15 ...Wfxf6 16.J.d5 B:ac8 17.@b t l2J a4 18.Wfe2
.ixd5 1 9Jhd5 �c4

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Una evaluación correcta. 1 9 .. .'�'g6+, segui­
do de . . . Wfxg2, significaría perder la iniciativa.
El obj etivo principal de las negras es activar
sus torres y dominar la columna "e" . El jaque
desde "g6" puede resultar útil más adelante.
20.:Bd4 :Bfc8 2 t .:ahdl

2 t . . JWg6+?
Las negras se equivocaron cuando estaban
a un paso de la victoria. Tras haber jugado la
posición típica de un centro abierto de manera
ejemplar, omiten una opción de concluir la
partida de modo coherente: 2 I . . J!:c 2 22.Wfxc2
l"í:xc2 23.mxc2 Wfg6+ 24.md2 tt::l xb2 habría
recogido los frutos de una buena estrategia.
22.\Wd3 \Wxg2 23.Wff5 :Bf8?
Cuando la fortuna cambia de lado en el ta­
blero, se requiere aplomo y buenos nervios
para habituarse a los cambios. Era preciso
23 . . .Wg6.
24.:Bd8 :ac7 25.:Bxf8+ mxf8 26.c!Lld4 :ae7
27.c!Llxb5
Siempre es posible perder una partida de
aj edrez. Si 27.Wxb5??, tt::l c 3+.
27 ...l"í:xe3 28.c!Lld6 :af3 29.'1Wc8+ me7 30.We8+
Wf6
Las negras se rindieron.

N lL

Ivanchuk - Akopian
Campeonato Mundial por equipos
Lucerna 1 997
Defensa Petrov

l .e4 e5 2.c!Llf3 c!Ll f6 3.d4 exd4 4.e5 c!Ll e4
5.\Wxd4 d5 6.exd6 c!Ll xd6
Sólo se han necesitado seis jugadas para

que el centro quede completamente abierto.
7.c!Llc3 c!Ll c6 8.\Wf4 g6? !
Durante mucho tiempo se consideró que
ésta era la respuesta más sólida a la estrategia
blanca. A continuación veremos que esta par­
tida plantea nuevas cuestiones y dudas.
9.i.e3
En la partida Ivanchuk - Kamsky, Linares
1 994, Ivanchuk jugó la más tímida 9.id2, y
las negras encontraron una réplica muy sen­
cilla: 9 . . . We7+ l O.ie2 ie6 1 1 .0-0-0 ig7
1 2 .l"í:he 1 0-0-0, con igualdad.
9 ... .ig7 1 0.0-0-0 0-0 l l .h4
Las blancas no temen el cambio en "c3 ",
que no pondría en peligro al rey blanco, pero
sí debilitaría considerablemente al rey negro.
Las blancas pueden ejercer presión sobre todo
el tablero, a partir de la fuerza concentrada en
el centro.
l l ... h6 12 ..ic5!
Esta jugada es más fuerte que 1 2 .ic4 if5
1 3 .ib3 l"í:e8, que crea pocos problemas a las
negras.
12 .. .Ae6
La alternativa era 12 .. J�e8, con 1 3 .ib5
id7 in mente, y si 1 4.ixd6 cxd6 1 5 .Wxd6, se
contesta 1 5 . . .ixc3 1 6.Wxd7 Wb6. En caso de
1 3 .ic4, es posible 13 . . . ie6 1 4.ixd6 cxd6
1 5 .l"í:xd6 Wfb8.
13.Ab5

13 a6
Las negras buscan contrajuego ofreciendo
un peón, en una tentativa por acabar con el
efecto paralizador que ej erce la pareja de al­
files blancos. Sin embargo, invertir tiempo en
.•.

EL CENTRO ABIERTO

43

desbaratar la propia formación de peones es
algo que desafia a la lógica. Es cierto que
1 3 . . . lt:le7 1 4.i.d4 tampoco es agradable, pues
las blancas habrían sacado el máximo partido
del centro abierto. Sin embargo, siempre hay
alguna alternativa que considerar. Se me ocu­
rrió, por ej emplo, la improbable 1 3 . . . �f6
1 4.�xf6 i.xf6. Después de 1 5 . .ixd6 cxd6,
puede jugarse 1 6.gxd6 i.xc3 , seguido de
1 7 . . . i.xa2, o bien 1 6.lt:le4 i.e7 1 7 .lt:lxd6 lt:l a5 ,
y las negras confian e n s u parej a d e alfiles,
pero las blancas también deberían considerar
1 5 .ixc6 bxc6 (si 1 5 . . . ixc3 , entonces 1 6.i.d5)
1 6.i.d4.
14.ixc6 bxc6

15.i.d4!
Una reacción natural. Si se elimina el alfil
de fianchetto, la columna "b" no representaría
ningún peligro real, y si 1 5 . . . f6, entonces se
habría conseguido igualmente el objetivo.
En caso de 1 5 .i.xd6 cxd6 1 6.E'Ixd6 �b6, las
negras tendrían lo que querían.
15 ... f6 16.ic5 �f7 17.�hel id7 18.ltld4 �c8
19.�g3
Antes de capturar material, las blancas tra­
tan de debilitar la posición de su oponente.
1 9.i.xd6 cxd6 concede mayores esperanzas a
las negras, pues 20.h5 g5 2 l .�xd6 (Ivanchuk)
2 1 . . .i.f8 permite activar su posición. También
en caso de 20.lt:le4 d5 2 I .ltld6 �c7 22.�g3
�f8 23 .lt:lxt7 �xg3 24.fxg3 mxt7, las negras
se tomarían un respiro, a pesar de haber per­
dido calidad.
1 9 ... ltl b7
Con la dama en "g3 " protegida, podría res-

44

ponderse a 1 9 . . . g5 con 20.i.xd6 cxd6 2 I .lt:le4,
lo que explica la jugada textual y la siguiente.
20. ltl a4
Esto asegura al rey blanco y anula todo
contrajuego en la columna "b".
20 ...g5 21 .�b3 ltl a5 22.�d3 ltlb7

23J'�e2
También es bueno 23 .�g6, pero el lento
doblaje de torres en la columna abierta de­
muestra que las blancas controlan plenamente
el tablero.
23 ... :B:b8 24.�del ltl d6 25.�g6 �d8 26.g4
f5?
En malas posiciones, cuando se requiere la
mayor paciencia, los jugadores a menudo se
dejan tentar por alternativas desesperadas. Era
mejor 26 . . . gxh4.
27.gxf5 ltlxf5 28.ltlxc6 ixc6 29.�xc6 �d7
La apertura de la posición normalmente sue­
le favorecer al bando más activo. Las negras
se ven obligadas a entrar en un final perdido.
30.�xd7 �bd7 31 .hxg5 hxg5 32.�e6
Al perseguir el peón, las blancas permiten
contrajuego. Parece sencillo y seguro 32.c3,
con idea de 33 .i.a3 y 34.lt:lc5 (Ivanchuk).
32 ... a5 33.:B:a6 �d5 34.�xa5 ltl d4 35.�a6
ltlf3 36.:l�e7 �bd8
Esta jugada pierde sin lucha. Era funda­
mental 36 . . . i.xb2+ 3 7 . ltl xb2 �heS . Ivanchuk
sugirió 38.E'Ig6+, y en caso de 38 . . . �f8,
39.E'Igg7, pero 3 8 ... mh8 permitía ulterior re­
sistencia.
37.c3 �dl+ 38.mc2 � t d2+ 39.mb3 �b8+
40.ma3 ltl es 41 .b3
Las negras se rindieron.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

� l.. !>

Sax - Yusupov
Copa de Europa de clubes
Rotterdam 1 988
Defensa Petrov

l .e4 e5 2.lLJf3 lLlf6 3.d4 exd4 4.e5 lLl e4
5.YMxd4 d5 6.exd6 lLJ xd6 7.lLJc3 lLlc6 8.VMf4
.if5
En la partida Kasparov - Karpov, Campeo­
nato Mundial (1 0"), Nueva York 1 990, las
negras plantearon otra interesante idea: 8 . . . lLl f5
9 ..ib5 .id6 l O.Wfe4+ Wfe7. En "f4" la dama
está activamente situada, y la idea negra de
desaloj ada de su privilegiada posición tiene
mucha lógica.

9.i.b5 .ie7?!
Inicialmente, 8 . . . .if5 se basaba en la con­
tinuación 9 . . . Wfe7+, ya que l O . .ie3 ll:lxb5
l l .ll:lxb5 Wfb4+ 1 2.Wfxb4 .ixb4+ 1 3 .c3 .id6
(no 1 3 . . . .ia5? 1 4.b4) 1 4.ll:lxd6+ cxd6 1 5 .0-0-0
.ie6 sólo les da a las blancas una mínima
ventaja (ciertamente, menos de la que la ECO
sugiere). Recuerdo que durante el tradicional
encuentro URSS - Yugoslavia, en Sochi
1 968, Matulovic preparó la línea contra
Jolmov, por entonces un fuerte paladín de la
Defensa Petrov. Sin embargo, a 9 . . . Wfe7+,
Keres recomendarla más tarde l O.'it>fl .ie4
l l ..ia4, que considero crítico. Observemos,
de paso, que 9 . . . .id7 no parece muy consis­
tente, pues las blancas responderían l O ..id3 .
IO.i.xc6+!
Iniciando así una serie de jugadas más o
menos forzadas. Es menos prometedora para
las blancas la continuación 1 0. ll:l d4 .id7.

10 ... bxc6 l l .lLJ e5 0-0
l l . . ..id7 es malo, debido a 1 2.Wff3 , mien­
tras que tomar el peón, con 1 1 . . . .ixc2, parece
dudoso, en vista de la jugada natural de desa­
rrollo 1 2 . .ie3 .
12.lLJxc6 YMe8 13.lLJ xe7+ YMxe7+ 14 ..ie3 .ixc2
1 5Jkl
Las blancas querían llegar a esta posición
desde la jugada 1 O. Han conseguido dislocar
la estructura de peones de su oponente, y si
consiguen enrocar, no hay duda de que sus
perspectivas serán mejores.
1 5 ....id3
1 5 ... .ie4 1 6.lLlxe4 lLlxe4 1 7.0-0 no es atrac­
tivo para las negras, de modo que su búsqueda
de posibilidades tácticas parece natural.
t 6.lLJd5 YMd8 1 7.VMd4 .ia6?
Esta jugada resulta inferior a 1 7 . . . .ig6, pero
incluso en tal caso, después de 1 8.0-0 ll:l f5
1 9.Wfc5 ll:lxe3 20.ll:lxe3, la debilidad de la
formación de peones negros es irreparable.
18.ll:lxc7 �b8
Aunque 1 8 .. Jk8 parece peligrosa para las
blancas, una pequeña combinación resuelve
los problemas: 1 9.ll:lxa6 ! Wfa5+ 20.'Llb4 ll:l f5
2 1 .!'k5 ! Al controlar la casilla "b4" , las ne­
gras esperan evitar este problema.

1 9J!c6?
Impresionadas, las blancas eligen el camino
equivocado. Debían haber respondido con
1 9 .ll:lxa6 ! Wfa5+ 20.ll:lb4 .!'!xb4 (o 20 . . . lLl f5
2 1 ..!'!c5) 2 1 .Wfxd6 .!'!d4+ 22.b4, ganando.
19 .. .i.b7 20Jhd6 YMxc7 21.0-0 :E!:bd8
Planteando· una sutil celada.
22.:E!:dl

EL CENTRO ABIERTO

45

En caso de 22.Elxd8, perdería 22 . . . Elxd8?,
por 23 .Wfxa7 Ela8 24.Wfc5 Wfxc5 25 .ixc5
Elxa2 26 ..b3 , pero tras 22 . . . Wfxd8 23 .Wfxa7
Wfd5 24.f3 Ela8, seguido de 25 . . . Elxa2, las ne­
gras siguen vivas. Los alfiles de distinto color
continúan siendo la principal esperanza de las
negras.
22 ... :áxd6 23.Wfxd6 'ffx d6 24Jhd6 a6 25.13
f6 26.:áb6? !
Una jugada inútil, pues l a torre estaba bien
situada en "d6". Las blancas deberían trasladar
su alfil a "c3 " y mejorar la posición de su rey.
26 .. JUi 27.�f4!?

Situar el alfil en "f4" forma parte de un plan
inferior, como antes se ha mencionado.
27 ... Eld7 28.Wf2 Wti 29.b4 �c8 30J�c6 �b7
3 U�b6 �c8 32.We3?!
Esta es otra decisión inferior, de la que las
negras se beneficiarán cambiando torres. Aho­
ra sigue un típico final tablífero de alfiles de
distinto color. Con 32.a3 , la partida hubiera
seguido en pie.
32 ... Elb7 33Jhb7+ Wxb7 34. Wd4 �c6
35.Wc5 �b5 36.Wb6 We6 37.a4 �fl 38.g3
�e2 39.�b8 Wd7 40.f4 f5 4l.�e5 g6 42.Wb7
We6 43.Wc7 �d3 44.Wd8 Wti 45..ic3 �e2
46.b5 axb5 47.a5 b4 48.�xb4 �fl 49.Wd7
�e2 so.Wd6 �n 5t.Wd7
Tablas.
La variante de la Defensa Petrov de estas
dos partidas, caracterizada por las columnas
abiertas centrales, conduce a un juego intenso.
Abundantes motivos en diversos órdenes de
jugadas han conducido a nuevas ideas. Sin
embargo, los enroques opuestos, la dominante

46

dama blanca y la amplia libertad de movi­
mientos de que disfrutan sus piezas menores,
hablan en favor de las blancas, y no sorprende
que, en los últimos años, las negras hayan vir­
tualmente abandonado esta variante, en favor
de la más sólida 3 . . . 'Llxe4.

t{7,4

Tal - Smyslov
Torneo de Candidatos, Bled 1 959
Defensa Caro-Kann

l .e4 c6 2.d3 d5 3.ltld2 eS
Una jugada ambiciosa, pero antes de esta
partida se la consideraba una seria tentativa de
lucha por el centro.
4.ltl gf.3 ltld7

5.d4!
Cuando comenzamos a jugar al aj edrez se
nos dice que no debe moverse dos veces la
misma pieza en la apertura. Tal no se lo pensó
a la hora de vuht'erar esta regla. Es el privile­
gio de los grandes jugadores ver la partida de
ajedrez en términos de excepciones antes que
de reglas. Las blancas entienden que los cam­
bios conducen a una fuerte centralización de
sus fuerzas, y al mismo tiempo aceleran su de­
sarrollo.
5 ... dxe4
5 . . . exd4 6.exd5 cxd5 7.ltlxd4 traspone a
una variante de la Francesa Tarrasch, en la
que "d7" no es un lugar ideal para el caballo
negro.
6.ltlxe4 exd4 7.'ffxd4
El centro de peones ha desaparecido, y la
prioridad se convierte en el desarrollo rápido y

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

la ocupación de puestos activos. En una parti­
da anterior (lvanchuk - Akopian), la dama
blanca estaba magníficamente situada en "f4".
Aquí, poderosa y sin ser molestada, ocupa el
centro mismo del tablero. Por otro lado, es el
primer paso hacia el emoque largo, el obj etivo
más deseable a corto plazo, dadas las circuns­
tancias.
7 ... lLJgf6 8..ig5 fi..e7 9.0-0-0
9.tt:::l d6+ no reporta, obj etivamente, tanto
como Tal esperaba, con blancas. La del texto
forma parte del plan general, iniciado con
5.d4.
9 ... 0-0 10. <1J d6 t!fa5 l l .fi.. c4

Aunque esta jugada provoca una peligrosa
reacción de las negras en el flanco de dama,
que requiere cuidadosa consideración, Tal no
tuvo reparos en realizarla. Con la moviliza­
ción de todos sus efectivos, completa el desa­
rrollo de forma convincente. Al jugar 1 1 . .ic4,
por supuesto, tuvo que prever muchas cosas.
l l ...b5
Entramos en el medio juego y la lucha se
hace más complicada. Todas las posibilidades
que ahora surgen requieren un largo y preciso
cálculo. La primera cuestión que se le ocurre
al comentarista es qué sucede después de
1 l . ...ixd6 1 2.'1Mfxd6 tt:::l e 4, y no es dificil en­
contrar la respuesta: 1 3 .'1Mfe7 tt:::l x f2 14.E:xd7
fi..xd7 1 5 .E:fl , y las blancas ganan material.
Otra tentativa evidente de las negras por li­
berarse es l l . . .tt:::l b 6 12 ..ib3 eS ( 1 2 . . . <1Jbd5 es
más fácil de decidirse: 1 3 .tt:::l x c8 E:axc8
1 4 .E:he 1 ), pero 1 3 .Wfe5 pone el contrajuego
negro bajo control . Por ejemplo: 1 3 . . . .ixd6

14.E:xd6, y 14 . . . E:e8 no es posible, debido a
1 5 . .ixf6, etc.
La textual, sin embargo, es un hueso duro
de roer. Puesto que 1 2 . .ib3 no da resultado, se
requieren medidas extraordinarias para afron­
tar los problemas.
12.fi..d 2!
Las blancas reagrupan sus fuerzas, porque
necesitan la casilla "g5 " para otras piezas.
12 ...tfa6
Tal demostró que a 12 . . . Wfc7, las blancas
pueden apoderarse de la iniciativa con
1 3 . .ixf7+ E:xf7 1 4 .tt:::l x f7 �xf7 1 5 .tt:::l g5+ Wg8
1 6.E:he 1 .if8 1 7 ..if4 Wfb7 1 8 .id6, al tiempo
que preservan la igualdad material. Algunos
comentaristas creían que las negras podrían
igualar forzando el cambio de damas con
12 . . . '1Wa4. Sin embargo, la continuación
1 3 .tt:::l x c8 E:fxc8 (o 1 3 . . . E:axc8) 1 4.ib3 Wfxd4
1 5 . <1Jxd4 no lo confirma, pues los peones ne­
gros del flanco de dama son menos peligroso
de lo pueda parecer a primera vista, mientras
que la mejor coordinación de las centralizadas
piezas blancas les garantiza un juego activo.
Al apuntar a "a2", las negras han elegido la lí­
nea crítica.
13.lLJf5 id8
De nuevo, la mejor jugada defensiva. Smys­
lov decide, correctamente, que la casilla "f6"
es crítica y debe ser protegida. 1 3 . . . ic5? falla,
debido precisamente a que el caballo de "f6"
no está bien defendido. 1 4.'1Wh4 bxc4 1 5 . .ic3
(pero no 1 5 .tt:::l xg7?, por 1 5 . . .ixf2) 1 5 . . .Wfxa2
1 6.E:xd7 .ixd7 1 7.tt:::l h 6+ Wh8 1 8 .'1Mfxf6 ! ilustra
la clave.
14.t!fh4 bxc4
En caso de 14 . . . tt:::l e5?, tratando de reforzar
la defensa del rey negro, las blancas respon­
den 1 5 .tt:::l h 6+ ! gxh6. Durante la partida, Tal
pensaba seguir con 1 6 . .ixh6. Sin embargo,
puesto que las negras tienen una respuesta
más fuerte, 1 6 . . . tt:::l d5, las blancas deberían
preferir 1 6.tt:::l x e5 ! , que resulta ganadora.
1 5.Wfg5

Ver el diagrama siguiente
V. Vukovic, que consideraba el violento
ataque de Tal con escepticismo y trataba de

EL CENTRO ABIERTO

47

encontrar aguj eros, señaló que 1 5 . .ic3 Wxa2
1 6.ltlxg7 se refuta con la oculta 1 6 . . . ltl c5 !

Si comparamos esta posición con la que
existía en el tablero después de 1 2 . .id2, pode­
mos observar que se ha producido un dra­
mático cambio. Las blancas están ahora con
pieza de menos, pero sus fuerzas se han des­
plazado a posiciones de ataque. La principal
amenaza que pende sobre la cabeza de Smys­
lov se encuentra en la gran diagonal de casi­
llas negras.
l S lLl hS
Devolver material para aplacar el apetito
del atacante es una vieja fórmula defensiva,
pero 1 5 . . . ltl e8 1 6.Wxd8 ltl ef6 se encuentra con
la simple respuesta 1 7 .Wa5 , que fuerza un me­
jor final. La principal alternativa era 1 5 . . . g6
1 6.lLlh6+ rtJg7 1 7 ..ic3 , y ahora:
a) 1 7 . . . Wxa2? ha sido obj eto de numerosos
análisis a lo largo de cuatro décadas, pero pa­
rece que pierde por fuerza.
a l ) Después de la jugada de Tal, 1 8 .:!'!he l ,
Nunn indicó l a posible línea 1 8 . . .Wa 1 +
1 9.rtJd2 Wa6 20.lLlh4 eS 2 l . ltl4f5+ rtJh8
22.lLl xf7+ :Bxf7 23 .:!'!e8+ ltlf8 24.Wh6 :!'!d7+
25.rtJe 1 We6+ 26.:!'!xe6 :!'!xd l + 27 .rtJxd 1 ltlxe6
28.ltld6, con ventaja blanca.
a2) 1 8.ltlg4 ! h5, y ahora:
a2 . 1 ) 1 9.Wh6+? rtJg8 20.ltlg5 hxg4
2 l .:!'!xd7? iaS 22.lLle6 Wa l + 23 .rtJd2 .ixc3+! ,
y las negras ganan. Por ejemplo: 24.bxc3
ltl e4+ 25.rtJe2 ltl xc3+, etc.
a2.2) En ChessBase Magazine no 8 1 , Kas­
parov incluyó la impresionante línea 1 9.:!'!xd7 !
hxg4 20.:!'!xd8 ! Wa 1 + 2 1 . rtJd2 :!'!xd8+ 22. rtJe3
.•.

48

22 . . . :!'!e8+ 23 .rtJf4, y las blancas ganan. Por
ejemplo: 23 . . . Wxh 1 24 . .ixf6+ rtJg8 25 .Wh4,
que fuerza el mate.
b) 1 7 . . . Wb5 ! , la recomendación de Kaspa­
rov. Su línea principal era 1 8 .h4 :!'!e8 1 9.ltlg4
Wf5 ! 20.ltlh6 ! , que conduce a repetición de
jugadas.
1 6.lLl h6+ rtJ hS 17.�xh5 �xa2
1 7 . . . ltl f6? es insatisfactorio, en vista de
1 8 .Wcs ltl d7 1 9.Wd6.
La única alternativa era 1 7 . . . if6 ! ? :
a) Tal tenía i n mente 1 8 . .ic3(?) .ixc3
1 9.ltlg5, pero esto puede refutarse con
1 9 . . ..ixb2+! 20.rtJxb2 gxh6 2 1 .Wxh6 Wb5+,
seguido de 22 . . . Wf5 .
b ) 1 8 .ltlg5? .ixg5 1 9.Wxg5 f6 20.Wh5
Wxa2 2 1 ..ic3 ltl e5 ! es bueno para las negras.
e) 1 8 .ltl xf7+ rtJg8 1 9. ltl 7g5 ( 1 9.ltl3g5?
falla, por 19 ... ixg5 20.ltlxg5 ltl f6) 19 ... h6
conduce a una aproximada igualdad.
1 8..ic3 lLlf6?
Smyslov se viene abajo a causa de la pre­
sión. Era esencial 1 8 . . . .if6. Tras 1 9.ltlxf7+
rtJg8 20.ltl3g5? (20.ltl 7g5 salva a las blancas,
según los análisis de Kasparov) 20 . . . Wa l +
2 I .rtJd2 .ixc3+ 22.bxc3 ltl f6, una línea in­
dicada por Burgess en Chess Highlights of the
20th Century, es muy bueno para las negras
según Kasparov, de modo que las blancas de­
ben acogerse a unas tablas con 1 9.ltlg5 .ixg5+
20.Wxg5 f6 2 l .Wg3 (2 1 .Wh5? traspone a la
nota b, en la jugada 1 7 de las negras) 2 1 . . .ltle5
22.ixe5 fxe5 23.ltlf7+.

19.�xti! �al+ 20. rtJ d2 E:xf7 2 t . lLl xf7+ rtJ gS

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

22J�xal <!>xti 23.lb e5+ <!>e6 24.lbxc6 lb e4+
25. i>e3 .ib6+ 26.i.d4
Las negras se rindieron.
Esta dramática partida mantuvo en vilo al
público en Bled y otras ciudades yugoslavas,
en las que se comentó aquella noche. Aparte
de los enroques opuestos y la ventaja espacial
de las blancas, factores que normalmente van
de la mano con un centro abierto, la partida se
caracteriza por la fuerte actividad de los alfiles
blancos. El de casillas claras atrajo el contra­
juego negro y su sacrificio alfombró el camino
para su colega de casillas negras. Su fuerza de
largo alcance resultó decisiva para romper la
resistencia enemiga. Con el centro totalmente
abierto, los alfiles adquieren una fuerza inu­
sual.

� l..S

1 l .Y!fd2, la posición sigue siendo favorable a
las blancas.
9J��el d6
En caso de 9 . . . 0-0, las blancas se apoderan
de espacio con 1 0.lt::l x c6 dxc6 1 l .e5, impi­
diendo el desarrollo natural y el contrajuego
de su oponente, quien se enfrentaría al enigma
siciliano sin buenas respuestas a su alcance.
1 0.lb xc6 bxc6 1 1 .e5! dxe5 12Jhe5

Keres - Johansson
Estocolmo 1 967
Defensa S iciliana

l.e4 eS 2.lbf3 e6 3.lbc3 lb c6 4.d4 cxd4
s.lbxd4 Y!/c7 6.g3 a6
Esta jugada es aquí necesaria. Es dudoso
6 . . . lbf6, en vista de la desagradable respuesta
7 ..if4.
7..ig2 lLl f6 8.0-0 .ie7?!

Las negras entran en una línea de la Va­
riante Scheveningen con g3, utilizando un or­
den de jugadas poco recomendable. Tendrían
menos dificultades si, en lugar de . . . lb f6, hu­
biesen jugado . . . d6, haciendo posible . . . .id7.
8 . . . lt::l xd4 9.Yffxd4 .ic5 me parece una mejor
elección, aunque después de 1 O . .if4 d6

12 ... 0-0
El enérgico avance de peón 1 l .e5 abrió el
centro para el "barrido" de los dos alfiles blan­
cos. El de fianchetto se encuentra ya en su
lugar, mientras que el de casillas negras se
dispone a situarse en "f4", incrementando la
presión sobre las diagonales despejadas. No es
fácil oponerse a la presión. 1 2 . . . .id6 se con­
testa con 1 3 .Wff3 .id7 1 4.�g5, mientras que
1 2 . . . .ib7 no impide 1 3 . .if4, como se jugó en
la partida Browne - Langeweg, Amsterdam
1 972, que siguió así: 1 3 . . . .id6 1 4.�xe6+ fxe6
1 5 . .ixd6, con fuerte iniciativa por el escaso
material sacrificado. En varias partidas, por
tanto, las negras confiaron en l2 . . . lt::l d5
l 3 .lt::l xdS cxd5 , tratando de bloquear la gran
diagonal. Sin embargo, l 4 ..if4 Vff a7 l 5 .c4
mantuvo la iniciativa en manos del primer
jugador, Kozlov - Anikaev, Jaroslavl l 990.
13.i.f4 Vffb 7
13 ... .id6 falla, por l 4.�xe6 ! (Keres).
14.lb a4
La partida Keres - Vasiukov, Campeonato
de la URSS, Tallinn 1 965, continuó así :
1 4.�e3 (defendiendo indirectamente el peón
de "b2") 14 . . . �d8 1 5 .Vffe2 .id7 1 6 . .ie5 . La

EL CENTRO ABIERTO

49

textual se consideraba una mej ora sobre esta
partida.
14 ... :8:d8
Después de 14 . . . tt:l d5 1 5 .�d2 �f6, la parti­
da Al. Ivanov - Ashley, Filadelfia 1 989, pro­
siguió así: 1 6.E:e2 a5 1 7.:1l:b 1 l:l:d8 1 8 .Wfe 1 W1a7
1 9.c4, con ventaj a blanca.
15 ..id2 E:b8?
Más lógico es 1 5 ... V!Jc7, seguido de l6 . . . a5 .
1 6.Wfel .id6
La torre quedará bien situada en "e3 " , de
modo que expulsarla dificilmente está justifi­
cado. Es mej or 1 6 . . . tt:ld5 .
17J�e3 Wfb5 18.b3 .ic7

1 9.:B:c3 !
Una fuerte reacción a la tentativa de las
negras de escapar a su suerte.
1 9 .id7
l 9 . . . �a5 20.:1l:c5 .ixd2 2 1 .E:xb5 cxb5 per­
mite 22.E:d l !, mientras que 1 9 . . . �e5 20 . .ixc6
�xc3 2 1 .�xb5 �xa l falla, por 22.�a5 . De
modo que las negras se ven obligadas a adop­
tar una defensa pasiva, sin posibilidades rea­
listas de encontrar una salida.
20.ltlc5 ltl d5 21 .a4 Wfb6 22.a5 Wfa7 23.ltl xd7
E:xd7 24Jhc6 E:bd8 25..ig5 E:b8 26Jhe6
Las negras se rindieron.
La pareja de alfiles blancos realizó un so­
berbio trabajo. La lección de Keres es muy
clara: cuando cuente con la pareja de alfiles,
trate de abrir el centro, porque los espacios
abiertos son beneficiosos para su actividad.
Siguen ahora un par de partidas cortas y
divertidas, que nos transmiten idéntico men­
saje.
•..

50

N 1 f6

Winawer - Steinitz
Nuremberg 1 896
Apertura Central

l .e4 eS 2.d4 exd4 3.ti'xd4 ltl c6 4.ti'e3
Algunos principios elementales hablan en
contra de esta vieja continuación, que expone
a la dama en el centro. Sin embargo, incluso
en nuestro tiempo nos encontramos con juga­
dores que tratan de mejorar lo que no puede,
en esencia, ser mejorado.
4 ... ltlf6 5.ltlc3
5.e5 tt:l g4 6.V!Je4 d5 7.exd6+ .ie6 acelera el
desarrollo de las negras hasta un punto incó­
modo para las blancas.
5 .. ..ib4 6.id2 0-0 7.0-0-0 E:e8

Hemos presenciado los efectos beneficio­
sos de un temprano enroque largo en varias
partidas, pero distintas cirq.mstancias condu­
cen a diferentes consecuencias. En esta par­
tida, la presión sobre el peón de "e4" es fuerte,
y puede acentuarse con . . . d5 .
8.ic4
Contra Mieses, en Berlín 1 9 1 3 , Capablanca
se enfrentó a 8.Wfg3 , y respondió 8 . . . lLJxe4
9.lLJxe4 l:l:xe4 l O .�f4 Wff6 l l .lLJh3 (pero no
l l .�xc7 d6 1 2.�xd6? V!Jh6+) 1 l . . .d6 1 2.�d3
lLJd4, con excelente juego, pero más tarde se
encontró que 8 . . . :1l:xe4 era la respuesta definiti­
va. Winawer opta por una jugada lógica de
desarrollo, impidiendo el contragolpe central.
8 .i.xc3
La ECO indica también 8 . . . lLJa5 9 . .ie2
(9 ..id3 d5 no puede ser agradable para las
blancas) 9 . . . d5 , y sigue con l O.lLJxd5 tt:lxd5
.•

JUEGO DINÁMICO DE PEONES E N AJEDREZ

1 I .Wfd3 Wff6 ! , omitiendo la peligrosa l 0.\Wg3 .
En la partida Romero - Karpov, Madrid 1 992,
Karpov, inclinado por naturaleza a las solu­
ciones sencillas, eligió la correcta 8 . . . d6 9.0
ltJa5 10 ..ib3 ltJxb3+ l l .axb3 a5 ! (pero no
1 l . . . d5 12 ltJxd5 ltJxd5 1 3 .Wfd3 , con ventaja)
1 2 .Wff2 id7 1 3 .ltJge2 a4, apoderándose de la
iniciativa.
La jugada del texto gana material, pero
entra en una situación arriesgada, que requiere
precaución. El flanco de rey negro es vulne­
rable a la fuerte presión del par de alfiles blan­
cos.
9.�xc3 ltJ xe4 10.tvf4

14 .. .tt:J dS 1Sih7+ c.!tb8 1 6JhdS! �xdS
17�e4
A primera vista, esto parece el golpe defini­
tivo. El caballo de "g5 " es, como es obvio, ta­
bú, y, por otro lado, no sólo se amenaza
1 8 .ixd5, sino también 1 8 .ltJxf7+. Impresiona­
do, Steinitz reacciona débilmente y sucumbe.
1 7... f6?
Varias décadas debían pasar hasta que las
negras encontraran una salida en esta posición
que parecía desesperada. Sucedió en la partida
por correspondencia Heiffer - Seibold, 1 93 1 :
1 7 . . . l:!xe4 1 8 .ltJxe4 ( 1 8.ltJxf7+? falla, por
1 8 . . . c.!tg8) 1 8 . . . ltJe5 1 9.ltJxd6 Wfxd6 (pierde
1 9 . . . cxd6?, por 20.;gd l ) 20.ixe5 Wfc6. Sin
embargo, y cuando ya estaban fuera de peli­
gro, 2 1 .l:!dl ixa2? (lo correcto es 2 l . . .ie4)
22.l:!d6, y las negras se vieron cazadas.
1 8�xdS fxgS 1 9.hxgS � eS 20.g6!
Las negras se rindieron.

Nn

10 �f6
Casi un siglo después, en la partida Julio
Granda - Fernández García, Pamplona 1 99 1 92, las negras respondieron l O . . . l:!e7, decidi­
das a poner fin a la amenaza que sienten sobre
las diagonales "a2-g8" y "a1 -h8 " . Después de
l l .ixf7+ ;gxf7 l 2.Wfxe4 Wfg5+ 1 3 .l:!d2, finali­
zaron con éxito su desarrollo, con 1 3 . . . d5
14.Wfxd5 Wfxd5 1 5 .;gxd5 l:!xf2.
Steinitz, en cambio, mantiene la ventaja
material, pero cae baj o ataque. Una decisión,
en principio, errónea, del tipo que los maes­
tros modernos tratan de evitar.
l l.�f3 d6
Ahora no era tan buena 1 l . . .d5, ya que
1 2.ixf6 Wfxf6 1 3 .Wfxf6 gxf6 1 4.ixd5 condu­
ce a un final en el que la dañada estructura
negra de peones constituye un lastre perma­
nente.
l2.�gS �e6 13id3 h6 14.h4
A 1 4.�xf6 seguiría 14 . . . Wfxf6.
.•.

Belsitzman - Rubinsteio
Varsovia 1 9 1 7
Apertura Cuatro Caballos

I .e4 eS 2.�f3 �c6 3.�c3 c!Df6 4.�b5 c!lJ d4
Después de la habitual 4 . . . .ib4, la Apertura
Cuatro Caballos se caracteriza por un juego
pacífico, pero la continuación de Rubinstein
supone más peligro, aunque también implica
un mayor riesgo.
5.�c4
A 5.ltJxe5, las negras tienen a su dispo­
sición 5 . . . \We7, mientras que 5 ..ia4 puede, en­
tre otras posibilidades, ser replicada con
5 . . .ic5 6.ltJxe5 0-0.
s ...ics
Las negras podrían elegir entre 5 . . . ltJxf3+
6.Wfxf3 d6 7.d3 .ie6, con juego igualado, pe­
ro Rubinstein aspira a más.
6.lt:\ xeS tve7 7.c!Dd3
7.ltJxf7? d5 es malo para las blancas, como
también lo es 7.ixf7+ c.!td8 .
7 ... d5!
Al atacar el alfil de "c5 ", las blancas espe­
raban lograr un momento de respiro, que re­
futaría el ataque negro, pero el segundo sacri­
ficio mantiene la tensión y acelera el desa­
rrollo de las negras.

EL CENTRO ABIERTO

51

8.tLlxd5
Como demostró la partida Nimzovich Alekhine, San Petersburgo 1 9 1 4, después de
8 .ixd5 lt:lxd5 9.lt:lxd5 Wfxe4+ 1 0. lt:l e3 ib6
1 1 .0-0 ie6, su superior desarrollo les conce­
dió a las negras una duradera iniciativa.
8 Wfxe4+ 9.tLle3 id6
En espera de que las blancas enroquen cor­
to -que, dadas las circunstancias, parece la
única solución realista-, las negras sitúan su
alfil en disposición agresiva.
10.0-0?!
Debido a la torpe situación de sus piezas,
las blancas no pueden contar con enrocar lar­
go, pero la jugada textual supone un conside­
rable grado de riesgo. Las blancas debían ha­
ber intentado 1 O .f3 Wfh4+ l l .ltl f2, aunque
después de 1 1 . . . 0-0, la presión negra sigue
existiendo.
1 0 ... b5!
Muy enérgico. El alfil de casillas blancas se
unirá a su colega, creando máxima presión
sobre las diagonales.
l l ..ib3 ib7 12.tLlel Wfh4 13.g3
1 3 .h3 Wff4 1 4.g3 Wfe4 no era atractivo para
las blancas.
13 ...Wfh3 14.c3
..•

efectivos negros ejercen una tremenda presión
sobre el flanco de rey. La réplica que ahora
sigue no puede considerarse una solución for­
tuita . . .
1 4 h5!
Dejando el caballo en prise, las negras se
apresuran a abrir la columna "h", incorpo­
rando al asalto a la torre de rey.
1 5.cxd4 h4 1 6.Wfe2?
Las blancas sucumben ahora directamente
al ataque negro, pero lo cierto es que dis­
ponían de una forma de mantener incierto el
desenlace. Como señaló Burgess en Chess
Highlights of the 20th Century, la jugada
crítica es 1 6. <il f3 ! Escribe aquél: "La mej or
continuación de las negras parece ser
1 6 . . . hxg3 1 7.fxg3 .ixg3 1 8.Wfe2 .ixf3 1 9.!hf3
.ixh2+ 20.�f2 .ig3+ 2 l .l;xg3 lt:l e4+. Ahora,
22.�f3? pierde de forma espectacular:
22 .. .1Wxg3+! 23 .�xe4 Wfg6+ 24.�f3 (24.<ilf5
pierde tras 24 . . . 0-0-0) 24 . . . l;h3+ 25.�f4 � f8 !
26.Wfg2 Wfh6+ 27.�e4 Wfh7+ 28.�d5 ( o bien
28.�f4 l;e8) 28 . . . l;h5+ 29. �c6 Wfh6+ 30.�b7
l;e8, etc. Sin embargo, 22. � e 1 Wfxg3+
23 .�dl es bastante menos claro" .
•.•

1 6...Wfxh2+! 1 7.�xg2 hxg3+ 18.�gl ghl++

Si el caballo negro se retirase ahora, las
blancas podrían parar las amenazas directas, y
entonces, si todo va bien, convertir en victoria
su material de ventaja. Sin embargo, algunos
detalles hacen que la vida de las blancas sea
precaria: su ejército subdesarrollado, confina­
do en las primeras filas, necesita varios tiem­
pos para cobrar vida, mientras que los fuertes

52

A veces, aunque no muy a menudo, los ju­
gadores de aj edrez son tolerantes y magná­
nimos, permitiendo a sus oponentes realizar la
idea ganadora hasta su conclusión natural . Un
viejo hábito olvidado.
Los alfiles viven en armonía con los espa­
cios abiertos, y de modo especial con el centro
abierto. Si colaboran con las torres, su fuerza

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

y su movilidad natural alcanzan los más altos
niveles. Se trata de la simple lógica del table­
ro. Sin embargo, hasta la más simple lógica
del ajedrez, basada en la ventaja de espacio y
la actividad de las piezas, parece a veces ser
asunto a debatir.
Ljubojevic - Mecking
Las Palmas 1 975
Defensa Siciliana
l.e4 c5 2)Üf3 d6 3.d4 cxd4 4.c!thd4 c!Ll f6
5.c!Ll c3 a6 6.i.g5 e6 7.f4 b5

analizaremos en la siguiente partida.
10 Y!fe5+ l l�e2 Y!1xg5 12.Y!fd3
Junto con la notoria ventaja en desarrollo
de las blancas, el flanco de dama negro parece
vulnerable, y su ulterior desarrollo problemá­
tico. La textual, preparada por David Brons­
tein y su segundo, el maestro soviético Much­
nik, para el encuentro con Polugaievsky, en el
Campeonato Soviético de 1 96 1 , trata de ex­
plotar los factores de la posición. Prepara tan­
to �f3 como lLl e4, amenaza Y!1f3, y evacua la
primera fila para el enroque largo, que una vez
realizado, propiciará nuevas amenazas sobre
la columna "d".
12 Y!fxf6
1 2 . . . i.b7, por ejemplo, se despacha suma­
riamente con 1 3 .i.f3 ixf3 1 4.Y!1xf3 :B:a7
1 5 .lLlc6, mientras que 1 2 . . . lLl d7 1 3 .\Wf3 :B:a7
1 4.lLle4 Y!1d5 1 5 .:B:dl i.b7 se castiga con
1 6.fxg7 ixg7 1 7 .lLlxb5 ! , líneas, ambas, de
Polugaievsky.
13.:!'!0
.•.

..•

Esta variante fue jugada y analizada con
pasión por Lev Polugaievsky. Durante su
trayectoria, en la segunda mitad del siglo XX,
experimentó muchos altibaj os. Aunque se la
consideraba con mucho escepticismo, sobrevi­
vió a numerosas tentativas de refutación. A
primera vista, 7 . . . b5 parece una jugada hiper­
ambiciosa, un prematuro avance de flanco,
ejecutada en un momento en que las blancas
están mej or desarrolladas y pueden atacar en
el centro, abriendo por completo la posición.
Si nos basamos en principios generales, no
puede pasar, sencillamente, por el tamiz de la
corrección.
8.e5 dxe5 9.fxe5 Y!fc7
La idea de las negras se basa en este re­
curso. Además de ser una solución táctica a la
amenaza 1 0.exf6, la dama negra toma su po­
sición natural en la columna "e", desde donde
presiona sobre el peón de "eS " .
10.exf6
La principal alternativa es 1 O.Y!1e2, que

13 Y!1e5
Durante el torneo de Belgrado de 1 974,
Polugaievsky nos mostró a Minie y a mí la
continuación 1 3 . . . Y!1g6 14.Y!1f3 :B:a7 1 5 .lLlc6
i.b7 1 6.i.d3 ixc6 1 7 .WI"e3 '\Whs 1 8 .Wxa7 i.d6
1 9.Wf2 0-0, con buenas perspectivas para las
negras, pero manifestó que tenía más fe en la
jugada textuaL Por entonces, él ya conocía por
experiencia que la intermedia 12 . . .Wh4+ 1 3 .g3
Y!1xf6 1 4.:B:fl Y!1e5, como había jugado contra
Bronstein en la partida a que antes se ha alu­
dido, mengua sus posibilidades posteriores, al
privarse a las negras de la casilla "f4".
.••

EL CENTRO ABIERTO

53

La textual produce una posición increíble.
Las negras han invertido nada menos que
cuatro tiempos en jugadas de dama y siete en
jugadas de peón, se enfrentan a amenazas de
todo tipo y, pese a las apariencias, pueden
resistir.
1 4.0-0-0
En varias partidas siguientes, las blancas
jugaron 1 4 Jl:d l , tratando de evitar un j aque
ulterior a su rey. Hacia el final de su carrera,
Polugaievsky afrontó esta jugada y empleó
una crucial idea defensiva: 14 . . . :!:l:a7 . Tras
1 5 .lt:J dxb5 :!:l:d7 1 6.'1Wc4, 1 6 . . . cj;¡d8 ? ! 1 7. lt'l d4,
amenazando 1 8 .:!:l:xf7 y manteniendo plena
presión sobre el rey desamparado de "d8",
agravó la posición de las negras, en la partida
Wolff - Polugaievsky, Clasificatorio de la
PCA, Groninga 1 993 . Sin embargo, 16 . . . ib7
insuflaba nueva vida al juego negro : 1 7 .:!:l:xd7
axb5 1 8 .\Wc7 lt'lxd7 1 9.\Wxb7 b4, propuesto
por Anand, parece válido. Vale la pena señalar
que 1 5 . 4J f3 \Wc7 1 6.4Je5 puede responderse
con la tranquila 1 6 . . . ie7 1 7.4Jxf7 0-0, y las
blancas tienen poco a pesar de sus promete­
doras perspectivas.
14 .. J'!a7!

Esta jugada es un recurso vital en muchas
líneas de la Variante Polugaievsky. Una vez
que las negras han jugado la torre desde este
puesto sensible a "d7", podrán parar las ame­
nazas sobre la columna "d" y proteger el punto
vulnerable "f7". En los primeros días de la
variante, Polugaievsky pensaba que 14 . . . ic5
era lo bastante bueno como para resolver sus
dificultades. Yudovich descubrió la línea

54

1 5 .lt'lxe6 We3+ 1 6.:!:l:d2 ! ! \Wxd3 1 7 . 4J c7+ cj;¡d8
1 8.:!:l:xd3+ cj;¡xc7 1 9.:!:l:xf7+, y en este momento
falla 1 9 . . . cj;¡b6, por 20.b4, y 1 9 . . . lt'l d7, por
20.ig4 :!:l:d8 2 1 .lt'le4 if8 22.lt'lg5 .
15.4Jf3 Wff4+ 16.ltld2 We5
El mismo año, Ljubojevic, con negras, pre­
firió 1 6 . . . \Wc7 1 7 .ih5 g6 1 8.\Wd4 e5 1 9.Wff2
ic5 20.'1Wf6 0-0, Gheorghiu - Ljubojevic,
Amsterdam (IBM) 1 97 5 . Ahora 2 1 . ltl d5 pa­
recía demoler toda resistencia, pero en tal caso
seguiría la gran reacción defensiva 2 1 . . . ie7 ! !
17.ltlf3 '1Wf4+ 1 8.ltld2 Wd6?
Ambicionando más, las negras obtienen
menos, pero hay que admitir que lo que sigue
no era fácil de ver ante el tablero.
1 9.\Wf3 !
Todo evoluciona en tomo al desarrollo de
las negras. Al atacar el peón de "f7", las blan­
cas impiden jugadas de desarrollo.
19 ...\Wc6 20.ltl de4 b4
Tras 20 . . . :!:l:d7 2 1 .:!:l:xd7 Wxd7 22.\Wg3 tt:J c6
23 .:!:l:d 1 , de nuevo vemos un conflicto entre las
activas piezas blancas y las pasivas negras.
2 1 .'1Wf2 ! !

Podríamos decir que l a defensa negra de­
pende de la torre de "a7". La sutil jugada tex­
tual sobrecarga esta torre, que no encuentra
lugar desde el que pueda ej ercer una eficaz
defensa.
21 ..J�d7? !
2 l . . .:!:l:c7? pierde, debido a 22. 4J f6+ gxf6
23 .Wxf6 :!:l:d7 24.ih5 , y 2 1 . . .\Wc7?, por
22.ib5+. En caso de 2 1 . . .'1Wb7, las blancas
siguen con 22.ib5+ axb5 23 .4Jxb5, con ven­
taja.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

22Jhd7 tlJ xd7
22 . . . �xd7 falla, por 23 .ih5 bxc3 24.�6 !
23.�xf7+ <!>d8

bilidades a los defensores. Lamentablemente,
defender tenazmente tales posiciones arries­
gadas, resistiendo jugada tras jugada en situa­
ciones muy complejas, parece ser un desafio
que pocos jugadores están dispuestos a asumir
con frecuencia. En el laberinto de continua­
ciones es muy fácil extraviarse u omitir un
recurso escondido. Otra partida con la Va­
riante Polugaievsky refuerza esta impresión.

� �Cf

24.tlJ g5 <!>c7 25.if3 �d6 26.�xe6+ <!>b6
27.B:dl bxc3
Capitulación.
28.B:xd6+ i.xd6 29.�xg7 ie5 30.�e7 cxb2+
3 1 .<!>bl a5 32.tlJc5 tlJxc5 33.�xe5
Las negras se rindieron.

En décadas posteriores poco pudo añadirse
a las ideas expresadas por Lev Polugaievsky
en su brillante libro Rozhdenie Varianta (El
nacimiento de una variante), publicado en
Moscú en 1 977, y luego en inglés, como parte
del libro Grandmaster preparation. Me pare­
ció que valía la pena analizar esa asombrosa
línea de la Siciliana y esta notable partida, a la
luz de nuestro tema, el centro abierto. Todas
las piezas blancas estaban centralizadas y
planteando amenazas sobre la columna "d"
abierta, la semiabierta "f' y las diagonales de
casillas blancas. Oponiéndose a ellas sólo es­
taba la dama, afincada en la soberbia casilla
"eS " , con ayuda de la solitaria torre en la sép­
tima fila, y esto dio lugar al más increíble
equilibrio dinámico. Las negras sucumbieron
a una serie de extraordinarios golpes por todo
el tablero, pero la práctica de varias décadas
demuestra que podrían haber defendido la po­
sición, de forma que casi desafia a la expe­
riencia ajedrecística y a la propia lógica. Esto
demuestra que las posiciones caracterizadas
por un centro abierto no sólo favorecen a los
atacantes, sino que también ofrecen ricas posi-

Atanasov - Pasev
Correspondencia, 1 989
Defensa Siciliana

l .e4 c5 2.tlJ f3 d6 3.d4 cxd4 4.tlJxd4 �f6
5.tlJ c3 a6 6.ig5 e6 7.f4 b5 8.e5 dxe5 9.fxe5
Vf!c7 10.�e2
Al evitar la línea que antes hemos anali­
zado, las blancas se preparan a enrocar largo y
pretenden, más adelante, llevar la dama por la
misma diagonal, tal vez a "g4" o "h5 " .
10 ... tiJ fd7
Una clave táctica que apoya la última juga­
da blanca es que 1 O . . . ib4 1 l .exf6 ixc3+
1 2.bxc3 �xc3+ falla por 1 3 .�d2 �xa 1 +
1 4 .c;f;;> f2 , con amenazas que no pueden pararse.
Por ejemplo: 14 . . . 0-0 1 5 .fxg7 1%e8 1 6.if6
tlJd7 1 7.id3 �xh l 1 8 .ixh7+ <!>xh7 1 9.�d3+
<i?h6 20.�e3+, etc.
1 1 .0-0-0 ib7
El peón de "e5 " está indirectamente prote­
gido por la amenaza en "d8 " , mientras que en
caso de 1 l . . .�c6 1 2.l2Jxc6 �xc6 1 3 .�d3 , se­
guido de 1 4.ie2, las negras se sentirán muy
incómodas sobre la gran diagonal de casillas
blancas.
12.�g4 V!!b 6
El peón de "e5 " parece abandonado, pero
1 2 . . . l2Jxe5? sería replicado por 1 3 . l2J xe6 fxe6
1 4.�xe6+ ie7 1 5 .ixb5+, con ataque demo­
ledor. Por otra parte, 12 . . . �xe5 añadiría la
columna "e" a la lista de bazas de las blancas.
La continuación después de 1 2 . . . l2J c6? de­
muestra lo graves que son los problemas de
desarrollo para las negras. Las blancas atacan
con 1 3 .ixb5 axb5 14.l2Jcxb5 �a5 1 5 . l2J xe6,
demoliendo las defensas enemigas. Por consi­
guiente, es precisa la cauta jugada textual, que
resta fuerza a la idea del sacrificio.

EL CENTRO ABIERTO

55

13 ..ie2
Boleslavsky analizó la línea 1 3 .ixb5 axb5
1 4 .tt::l dxb5 tt::l x e5 1 5 .Wlf4 tt::l b c6, parando las
amenazas principales.
13 ... tt::l xe5
Si 1 3 . . . h6, entonces 1 4 .W!h3 .
14.Vfh3 !
Minie, quien por entonces se dedicaba a
fondo a analizar aperturas, examinó la línea
1 4.Wlh5 tt::l b d7 1 5 .:!�l:he l tt::l f6 1 6.ixf6 gxf6
1 7 .tt::l x e6 ! Wlxe6 1 8 .ig4 f5 1 9.c;!;>b l , pero ha­
blando en términos tenísticos, 1 5 . . . tt::l f6? es un
error no forzado.
14 ... tt::l bd7 lSJ�hel h6 16.i.h4

1 6 ... g5?
La amenaza blanca era 1 7.tt::l x e6 fxe6 (o
bien 1 7 ... W!xe6 1 8 .ig4) 1 8.ih5+. La textual
parece pararla, como pensaba el propio Polu­
gaievsky. La partida Kavalek - Polugaievsky
(Manila 1 97 5) siguió ahora con 1 7 .ixg5 �g8 !
1 8 .tt::l x e6 hxg5 , y las negras asumieron la ini­
ciativa, pese a todos los peligros que pendían
sobre su posición. Observemos que la ame­
naza directa puede contestarse con 1 6 . . . g6
( 1 6 . . . h5 , que se jugó en el Mundial Juvenil de
Innsbruck 1 977, en la partida Chandler - Ve­
ra, controla las casillas criticas "g4" y "h5",
pero del:iilita la casilla "g5 ", de modo que
1 7 .if3 ixf3 1 8 .tt::l xf3 tt::l g4 1 9.tt::l g 5 es peli­
groso para las negras) 1 7.ig4 h5 1 8 .ixe6
ih6+ 1 9.c;!;>b l fxe6 20.tt::l x e6 <;t>n. Sin embar­
go, la defensa de Polugaievsky resistió a pie
firme durante casi 1 5 años, hasta que un pa­
ciente jugador por correspondencia vio la
misma posición con distintos ojos . . .

56

17.l!Jxe6!
Esta vez las blancas atacan con mayor de­
cisión.
17 ... fxe6
1 7 . . . W!xe6 pierde, por 1 8 .ig4. Puede que
1 7 . . . gxh4 sea una mej or posibilidad práctica,
aunque 1 8.ih5 ejerce un efecto paralizante
sobre la posición negra.

1 8 ..if2 !
1 8 .ixg5 permitiría, tras 1 8 . . . hxg5 1 9.Wlxh8
0-0-0, que el rey negro se refugiase cómoda­
mente. Después de la textual, sin embargo, la
casilla crítica "e6" no puede ser defendida
( 1 8 . . . Wlc6 1 9.if3) y el ataque prospera.
18 ... Wlxf2
1 8 . . .ic5 parece prometedor a primera vista,
pero tras 1 9.ixc5 tt::l x c5 (es peor 1 9 . . . W!xc5
20.Wlxe6+, y ahora no sirve hacer 20 . . . c;!;>d8
2 l .ixb5 ! , ni tampoco 20 . . . Wle7 2 1 .ih5+ c;!;>d8
22.�xd7+ ! ) 20.ih5+ tt::l f7 2 l .b4 0-0 22.bxc5
Wlxc5 23.�xe6, y la amenaza 24.ixf7+ no
puede neutralizarse con éxito.
19.Wlxe6+ c;!;>dS 20.ixb5 Wlxel
Como dice el refrán, "a buen hambre, no
hay pan duro". 20 . . . axb5 2 1 .�xe5 también de­
ja la casa en ruinas.
2 1Jhel axbS 22J!!xe5 l!J xeS
O bien 22 . . . �h7 23 .Wie8+ c;!;>c7 24.tt::l x b5+
c;!;>b6 25 .Wlg6+ ic6 26.�e6.
23.Wlxe5 ggs
Las negras han preservado mucho material,
pero no hay coordinación entre sus piezas, de
modo que la relativamente pequeña tropa
blanca dicta los términos de la lucha. En caso
de 23 . . . �h7, sigue 24.Wlf5 .

JUEGO DINÁMICO D E PEONES EN AJEDREZ

24.c!t:ld5
En un momento en que el caballo no puede
eliminarse, se une a la dama en el asalto final.
El principal inconveniente de las negras, su
falta de coordinación, sigue haciendo mella en
su posición hasta el final.
24... :Sg7 25.�f6+ mes 26.�e6+ mdS?
Esto pierde rápidamente. Mayor resistencia
ofrecía 26 . . . l:!e7 27.%l!g6+ md8.
27.Y;Yb6+ mcs
O bien 27 . . . me8 28.ttlf6+, etc.
2S.�f6 :Sd7 29.�xf8+ :SdS 30.�c5+ md7
31.c!t:lb6+ mes 32.c!t:l xaS .ixaS 33.�xb5+
Las negras se rindieron.
Tan pronto como el centro de peones se de­
sintegra, las posibilidades tácticas se incremen­
tan de forma considerable. A veces son tan
numerosas y están tan profundamente ocultas
que el veredicto final de la posición no llega a
pronunciarse durante décadas. Sin embargo,
estas dos últimas sicilianas confirman el man­
damiento de que el centro abierto puede, al
menos, equivaler al material sacrificado. Exa­
minemos otra posición caracterizada por una
moderna estructura de peones.

rJ J C1

Velimirovic - Miladinovic
Campeonato de Yugoslavia por equipos
Niksic 1 997
Defensa Siciliana

l.e4 c5 2.c!t:lf3 e6 3.d4 cxd4 4.c!t:lxd4 c!t:lc6
5.c!t:l c3 a6 6..ie2 �c7 7.0-0 c!i:lf6 S..ie3 .ib4
9.c!t:l a4 .ie7 10.c4 c!t:l xe4 l l .c5

Esta es una de las posiciones de la Variante

Taimanov que ha sido extensamente analizada
en las últimas décadas. Las blancas acaban de
sacrificar un peón central y las negras lo han
capturado, lo que me recuerda el viej o prin­
cipio de capturar un peón central incluso a
costa de algunos inconvenientes. Las blancas
creen en su superior desarrollo, y más aún en
la pasividad del esquema contrario. Las ne­
gras, por su parte, confian en la solidez de su
posición, que en este momento carece de
puntos débiles. Desde el punto de vista de
nuestro tema, es una posición un tanto inusual,
pues las columnas centrales no están abiertas,
pero el centro sí está desprovisto de peones.
1 1 0-0
Tras 1 l ...f5 1 2.g3 ttlxd4 1 3 .%l!xd4 0-0
1 4.8:ac 1 , resulta difícil para las negras liberar
su juego. Entonces, 1 4 . . . ttlg5 1 5 .f4 ttl i7
1 6.ttlb6 8:b8 1 7.8:fd 1 , y las blancas mantu­
vieron la iniciativa, Cabrito - Kogan, Sabac
1 998.
12.:Scl
1 2 .g3 también requiere una curiosa res­
puesta de las negras. 1 2 . . . 8:b8 1 3 .if3 f5
1 4.if4 e5 1 5 .ttlxf5, por ejemplo, opera a fa­
vor de las blancas, pero la del texto es más
natural.
12 ... f5
La cuestión es cómo liberar el juego negro,
considerando que la apertura de la posición
normalmente favorece al bando que tiene
superioridad espacial. 1 2 . . . 8:d8 se encontró
con la sorprendente 1 3 .Wfb3 , en la partida Shi­
rov - Lékó, Francfort (rápida) 1 996, y si
1 3 . . . ttlxd4 1 4.ixd4 ttld2, las blancas respon­
derían 1 5 .%lfb6 (Shirov). La continuación de la
partida, 1 3 . . . 8:b8 1 4.8:fd 1 d5 1 5 .cxd6 ixd6
1 6.if3 satisfizo a Shirov. El enfoque más
prudente de Karpov, contra Kamsky, en Bue­
nos Aires 1 994, tampoco fue un camino fácil
hacia la igualdad: 12 . . . 8:b8 1 3 .g3 ttl f6 1 4 .if3
g6 1 5 .ttlb6 8:d8 1 6.%l!a4.
13.g3
Es posible 1 3 .f4, y si ahora 1 3 . . . 8:b8 1 4.if3
if6 l 5 .i.xe4 fxe4 1 6.ttlxc6 bxc6 1 7.8:c4, la
posición resultó favorable a las blancas, en la
partida Shirov - Miladinovic, Belgrado 1 995 .
La respuesta crítica, sin embargo, es 1 3 . . . d5
1 4.cxd6 ixd6, y ahora 1 5 .id3 ttl f6 (Shirov),
•.•

EL CENTRO ABIERTO

57

aunque es igualmente digna de consideración
la línea 1 5 .ltJxc6 bxc6 1 6.ltJb6 �b8 1 7 .ltJxc8.
13 .. J�b8
A fin de olvidarse de la constante amenaza
f4, en la partida Anand - Ljuboj evic, Monte­
cario (a la ciega) 1 998, se jugó 1 3 . . . �g5 , y
siguió así: 1 4.�xg5 ( l 4.f4, seguido de 1 5 .�f3 ,
merecía consideración) 14 . . . ltJxg5 1 5 .ltJb6
�b8 1 6. ltJ c4. Miladinovic, en cambio, reta de
inmediato a su oponente.
14.�f4
Después de 1 4.Wlb3 , las negras respondie­
ron astutamente l4 . . . Wh8 1 5 .�fd l d5 en la
partida Shirov - Lautier, Montecarlo (a la cie­
ga) 1 998, devolviendo material y liberando su
juego de la agobiante presión. Después de
1 6.cxd6 �xd6 1 7.ltJxe6 �xe6 1 8 .Wlxe6 �be8
1 9.W!b3 ltJxf2 ! , las negras, de repente, dispu­
sieron de un fuerte ataque. En la partida entre

Anand - Lautier, Montecarlo (rápida) 1 998, a
14.�f3 siguió 1 4 . . . ltJ g5 1 5 .�g2 e5, y las ne­
gras se liberaron.
14 ... e5 15.ttl xf5 exf4 1 6.Wfd5+ Wh8 1 7.tt:l xe7
1 7.Wlxe4 se contestaría con 1 7 . . . d5 1 8 .cxd6
�xd6.
1 7 ... tt:l xe7 18.Wfxe4 d5
La misma idea vuelve a dar resultado. Las
negras se desarrollan rápidamente y logran
igualar.
19.cxd6 Wfxd6 20J'Udl Wff6 2l .Wfd4 fxg3
22.hxg3 Wfg5 23.tt:lc5 �h3 24.Wfd2 Wfg6
25.id3 Wff7 26.�c4
Tablas.
Ventaja de espacio y superioridad en el
centro abierto son triunfos valiosos. En nues­
tra partida, al margen de su compensación ma­
terial, se requirió precisión y paciencia por
parte de las negras para liberar su posición.

Conclusiones

Teniendo en cuenta las partidas de este capítulo, podríamos decir que el centro abierto es un
fenómeno simple. El espacio abierto, en el que los peones no traban la libertad de movimientos,
es el escenario ideal para la actividad de las piezas. Los alfiles de largo alcance, en particular,
situados en diagonales que atraviesan el centro, se comportan magníficamente en este entorno,
pero también las piezas mayores que pueden presionar a lo largo de las columnas abiertas. Esa
misma ausencia de barreras multiplica las posibilidades y acelera los ataques que, con un centro
cerrado, requerirían la elaboración de lentas maniobras. Aquí no hay tiempo para maniobrar. Los
ataques son necesariamente veloces, están precisamente dirigidos y se concentran sobre un
objetivo concreto. En tales circunstancias, el elemento tiempo es un factor vital . En conse­
cuencia, la lucha por conseguir ventaja en desarrollo y apoderarse de la iniciativa son rasgos
característicos de todas las partidas que hemos seleccionado. No es por casualidad que el enroque
largo reaparezca, partida tras partida, ya que acelera el proceso de desarrollo y crea rápidamente
las condiciones para un ataque.
Tampoco es una sorpresa que la mayoría de estas partidas se ganen con secuencias tácticas. El
sacrificio material está a menudo justificado por una ventaja espacial y una fuerte iniciativa, que
a menudo son la manifestación externa del factor tiempo. Ahí radica la razón por la que los
gambitos se caracterizan con frecuencia por el centro abierto, y también es la razón por la que es,
en esencia, un mismo método de juego el que satisface los requerimientos de todas las posiciones
abiertas. Retrocediendo a la lista de partidas analizadas, percibimos de inmediato que encon­
tramos centros abiertos en diversos sistemas y variantes, y que los problemas y soluciones resul­
tan más complej os a menudo que nos internamos en el siglo XX, pero la manera esencial en que
se tratan estas posiciones no ha cambiado desde los días de Morphy y Anderssen. Las directrices
generales acerca de tiempo y material, desarrollo, iniciativa, sacrificio, etc., siguen siendo las
mismas. Lo que sí ha cambiado, sin embargo, es la actitud del maestro moderno. Aun respetando
los principios generales, ha abandonado las reglas simplistas acerca del desarrollo desde hace
mucho tiempo, y hoy en día afronta cada posición con creciente escepticismo. Cada posición se

58

JUEGO DINÁMICO DE PEONES E N AJEDREZ

trata como un caso único, que contiene reglas propias. Su objetivo es entender estas reglas y
actuar en consecuencia. Si careciese de tal actitud, Lev Polugaievsky nunca se habría inmerso en
una posición que resulta de siete jugadas de peones y cuatro de dama, en la fase crítica de la
apertura, desafiando no sólo los parámetros teóricos, sino también la experiencia práctica.
Pero ¿qué tienen que ver aquí los peones?
En fuerte contraste con todos los demás tipos de centro, en los que la influencia de los peones
sobre la estrategia general es dominante, su papel en el centro abierto disminuye por la naturaleza
misma de la posición, pero no puede ser ignorado. Se limita a la primera fase de la partida,
cuando los peones normalmente juegan uno o dos papeles. En un escenario representan el
material a ser sacrificado a fin de apoderarse de la iniciativa: el material se transforma, así, en
tiempo. En otro escenario, también frecuente, se cambian en las primeras escaramuzas, a fin de
abrir espacio en el centro y crear las premisas para la acción. Como ya señalé antes, su misma
ausencia es significativa, causando y modelando las acciones e imponiendo el curso de la partida
en un método distintivo de juego, basado en la iniciativa y la actividad.
Concluyo esta discusión con un pequeño consejo práctico: en general, las posiciones carac­
terizadas por el centro abierto favorecen a las blancas, y las negras no deberían entrar en ellas a la
ligera. Si sucede que usted interviene en una lucha de ese tipo, ya sea con blancas o con negras,
invierta en el desarrollo y el contrajuego activo, pues en posiciones abiertas el tiempo es el
elemento crucial. Naturalmente, aunque sea útil tener esto bien presente, los jugadores fuertes
saben que cada posición es un caso específico, que debe ser sometido a un preciso escrutinio
analítico. Las partidas anteriores, jugadas con la Variante Polugaievsky, constituyen una adver­
tencia en ese sentido. Aunque las ideas a que nos enfrentemos desafíen los principios estable­
cidos o se encuentren al límite de lo verosímil, debemos considerarlas con seriedad y verificarlas
minuciosamente, jugada por jugada. Al nivel más alto, así ha sucedido siempre.

EL CENTRO ABIERTO

59

3 El centro cerrado
En absoluto contraste con el centro abierto, el centro cerrado está ocupado por peones. Su misión
es asumir una cuota del valioso espacio central y la fuerza que representa. Esa aparente tarea
primaria, sin embargo, no es su objetivo último, que va más allá de la conquista inicial y que se
proyecta hasta bien avanzado el medio juego. La fuerza que se ejerce en el centro sería fútil si el
juego ulterior no se elaborase en función de la misma. En realidad, la única forma en que
podemos evaluar el centro es en relación con la potencial actividad que genera. No importa lo
fuerte y monumental que parezca determinado centro de peones: si es inmóvil y si no puede
emprenderse una acción en función del mismo, pronto mostrará signos de deterioro. Un centro
así a menudo se convierte en el objetivo de las fuerzas contrarias, e incluso puede ser demolido
en un contraataque a base de sacrificios.
Hay dos tipos básicos de centro cerrado: el centro bloqueado y el centro fijo. Los estudiaremos
por turno.

El centro bloqueado
El centro bloqueado se caracteriza por un bloqueo de peones, que divide el tablero, cerrando
líneas y diagonales. A veces hay posibilidades de avances de peones en una de las columnas cen­
trales, pero cuando se trata de un bloqueo absoluto, el simple hecho de que las casillas centrales
estén ocupadas determina la dirección que tomará la partida: puesto que el centro es inaccesible,
la lucha gira en torno a los flancos. El fuerte centro bloqueado implica preponderancia espacial y
libertad de maniobras. A veces, un centro así es tan estable que permite al bando fuerte jugar si­
multáneamente en ambos flancos. Si la fuerza está compartida proporcionalmente, lo normal es
que presenciemos ataque y contraataque en diferentes flancos. La formación central de peones
está fija o bloqueada, reduce de modo considerable las posibilidades activas. A diferencia del
centro dinámico, aquí la elección de planes está limitada, así como el protocolo de actuación y su
propia naturaleza. Un número de partidas relativamente pequeño bastará para demostrar estas
verdades.
Examinaremos, en primer lugar, algunos centros bloqueados que se producen en la Defensa
Francesa, históricamente, los primeros en ser explorados y entendidos.
Tarrasch - Schiffers
Viena 1 908
Defensa Francesa
l .d4 e6 2.e4 d5 3.liJ c3 liJf6 4.i.g5 i.e7 5.e5
liJ fd7 6.i.xe7
La continuación de sacrificio 6.h4 ofrece,
objetivamente, más posibilidades, pero no to­
do el mundo está dispuesto a sacrificar ma-

60

terial tan pronto.
6 ...Wfxe7 7.liJ b5
El centro está bloqueado y debe buscarse
juego activo en los flancos. Antes de que el
centro blanco se exponga a una fuerte presión,
con . . . c5 y . . . f6, la maniobra de caballo lt:lb5a3-c2 reforzará el punto más vulnerable de la
cadena de peones.
7 liJ b6
.•.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Mejor y más activo que 7 . . . '11Md 8.
8.c3 a6 9.c!iJ a3 c5
El vértice de la cadena de peones ("e5")
podría ser sometido a presión de inmediato,
con 9 . . . f6 1 0.tt:Jf3 tt:J 8d7, y si l l .exf6 '1Wxf6
1 2.�d3 e5, las negras se han liberado, pero
también es natural el ataque a la base ("d4").
Ambas continuaciones luchan por el espacio
vital y ambas son lógicas.
lO.c!iJc2 c!iJ c6
Tarrasch logró alguna experiencia con la
inmediata 1 O . . . cxd4 un par de años más tarde:
1 1 .'11Mxd4 '11Mc 7 1 2.tt:Jf3 dejó a las blancas con
el dominio de la importante casilla central
"d4", Bemstein - Tarrasch, San Sebastián
191 1 .
l l .f4 cxd4?!
La columna "e" puede abrirse a voluntad y
no hay razón para apresurarse. La alternativa
1 1 . . . tt:J a4 1 2Jl:b 1 b5 1 3 . c!iJf3 .id7 1 4.'1Wd2 !k8
15 ..id3 c!iJb6 amplía las opciones de las negras
en el flanco de dama, Lasker - Lilienthal,
Moscú 1 92 5 .
12.cxd4 id7 13.b3 :l;c8 14JWd2
Debido al error de su jugada 1 1 , la activi­
dad de las negras en el flanco de dama se ha
dificultado, y requerirá tiempo que los torpes
caballos negros consigan algún objetivo en la
lucha.
14 ... 0-0 15.c!iJf3 f5
El centro bloqueado a menudo ofrece un
falso sentido de seguridad. Obviamente, el
maestro Schiffers se siente cómodo detrás de
su muralla de peones, pero en realidad su rey
estaría mucho mej or si se abriese la columna
"f" con el movimiento 1 5 . . . f6, seguido de
1 6 . . . fxe5 .
16..id3 E:c7 1 7.0-0 'i!?h8 18. 'i!?h1
Ambos rivales entienden que la ruptura se
ejecutará en la columna "g" : los reyes, por
tanto, buscan refugio en otra parte.
18....ie8 19.h3
Las blancas no ocultan sus intenciones
agresivas. Así, planean responder a 1 9 . . . .ih5
con la aguda 20.g4 fxg4 2 1 .tt:Jg5.
19 c!iJ a7 20.a4 c!iJ c6 21 .g4
Mientras las negras hacen todo lo posible
por provocar algunas debilidades en el flanco
de dama adversario, las blancas disponen de
. • .

amenazas bastante más concretas en el otro
flanco.
21 ...g6 22.a5 c!iJc8 23Jl:g1 c!iJ 6a7 24Jl:g3 fxg4
25.hxg4 .ib5 26.f5!

El movimiento 25 . . . ib5 no bastó para
impedir este avance temático. Cuando la parti­
da se ha conducido de forma lógica y coheren­
te, tarde o temprano deben poder recogerse los
frutos.
26 ..ixd3
La línea 26 . . .exf5 27.gxf5 gxf5 28.E:ag l
abre l a columna "g" en favor del primer juga­
dor.
27.f6
Esta espina clavada en la garganta de las
negras no puede extirparse con cirugía, pues si
27 . . . E:xf6 28.exf6 '11Md 6, seguiría 29.tt:Je5 �xc2
30.'11Mh 6, amenazando 3 l .f7.
27 ..'ªe8 28.'ªxd3 c!iJb5 29.c!iJ g5 :Bc3 30.'ªxc3 !
c!iJxc3 3Ubc3
Es fácil comprobar que el sacrificio de da­
ma es correcto: basta con imaginar una torre
blanca situada en la columna "h" o en la sép­
tima fila.
3 1 ...h6 32.:l;h3 Wc6 33Jbb6+ 'i!?g8 34J3xg6+
'i!?h8 35.c!iJel c!iJ e7 36J3h6+ 'i!?g8 37.c!iJ g2 Wc3
38.:l;et c!iJ c6 39.Etg6+ 'i!?b8 40.:l;e3
Las negras se rindieron.
•.

Tarrasch demostró cómo explotar un centro
bloqueado y estabilizado mediante un ataque
de flanco a la bayoneta. Tras tomar unas
mínimas precauciones en el flanco de dama,
lanzó todo el peso de su ataque en el flanco de
rey.

EL CENTRO CERRADO

61

Pillsbury - Lasker
Nuremberg 1 895-96
Defensa Francesa
l.e4 e6 2.d4 d5 3.ll:l c3 li:l f6 4.e5 li:l fd7 5.f4 c5
6.dxc5
Hoy día las blancas prefieren mantener la
tensión central, con 6 . lt:J f3 lt:J c6 7.�e3 .
6 ... lt:l c6
La alternativa es 6 . . . �xc5 7.Wg4 g6, pero
la jugada de espera textual parece razonable.
7.a3
7 . lt:J f3 �xc5 8.�d3 a6 sería satisfactorio pa­
ra las negras.
Con la textual, las blancas mantienen des­
pejada la diagonal "d l -h5 " , a fin de responder
a la esperada 7 . . . �xc5 con 8.Wg4, aunque
8 . . . g6 9.lt:J f3 a6, seguido de 1 0 . . . b5, es, en mi
opinión, aceptable para las negras.
7 ... lt:l xc5 8.b4 li:ld7 9.i.d3 a5
Las negras han conseguido crear un punto
fuerte en "c5 ", pero a costa de un tiempo pre­
cioso.
10.b5 li:l cb8 l l.li:lf3 ltl c5 12.i.e3 li:l bd7

Tras 1 5 . . . lt:J xd3 1 6.cxd3 lt:J c5 1 7.Wc3 b6
1 8 . lt:J fd4, las negras tendrían que resolver al­
gunas otras dificultades.
16.li:lfd4 i.d7 17.Wf2
Las blancas amenazan 1 8 .lt:J xe6 .
17 ... lt:l ba4
Aquí merecía consideración l 7 . . . �c8.
18J'�abl
Ahora las blancas amenazan g4, seguido de
f5 .
18 ... h5

Las negras de nuevo optan por una jugada
preventiva, debilitando aún más su flanco de
rey. A juzgar por los acontecimientos que van
a producirse, parece más apropiada 1 8 . 0-0,
con idea de responder a 1 9.g4 con 19 . . . f5 .
1 9.b6!
Las blancas evacuan la casilla "b5 " , abrien­
do así una brecha en el sistema defensivo de
su rival.
19 ... li:l xd3 20.cxd3 i.xa3?!
Lasker era un jugador valiente, que a me­
nudo entraba en posiciones arriesgadas. Esta
vez, sin embargo, el riesgo era demasiado
grande. Tomar aquí un peón insustancial sig­
nifica dejar a su rey desprotegido, y la reac­
ción de su contrario no se hará esperar.
2 l .f5!
Las blancas liberan la casilla "f4" para el
caballo, concentrando sus fuerzas en el asalto
final.
2 l ...gxf5 22.ltlf4 h4? !
Esta jugada pretende impedir 23 .WI'g3, pero
las negras olvidan la posición vulnerable de
sus piezas en la columna "a". La alternativa
. .

13.0-0 g6
Esta jugada será necesaria antes o después,
porque el avance f5 pende en el aire. Sin em­
bargo, los jugadores experimentados saben
que avances como el textual debilitan la po­
sición tanto al menos como la eficacia con que
pretenden ser preventivos.
14.ltl e2
La casilla "d4", el punto fuerte de las blan­
cas, está reservada para el caballo.
14...�e7 1 5.Wel ltl b6

62

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

era 22 . . . �b4, con idea de responder a 23 .\Wg3
con 23 . . . @f8, seguido, si fuera necesario, de
24 . . . h4. En tal caso, una posibilidad a tener en
cuenta sería 23 .tLlxf5 exf5 24.l2J xd5 .
23.E:al !ie7

do permitió a Tarrasch y Pillsbury extraer
conclusiones lógicas y reacciones naturales.
Ambos jugaron armoniosamente en ambos
flancos con gran destreza táctica, poniendo de
manifiesto los puntos vulnerables de las po­
siciones enemigas, a la vez que enfatizaban en
las cualidades de la posición propia. Las ne­
gras, por el contrario, omitieron una serie de
aspectos típicos. Deberían pasar algunas déca­
das antes de que la defensa de las posiciones
bloqueadas en la Francesa adquiriese un nivel
más alto. Todavía se requirió más tiempo para
que las negras descifrasen las claves defen­
sivas con que nos encontraremos en las si­
guientes partidas.

N 1?
24Jha4!
Para alcanzar al rey contrario -guarecido
tras una masa de peones y piezas-, las blan­
cas desvían primero el alfil dama negro.
24 ... �xa4 25.l2J dxe6! fxe6 26.•�.he6
Las blancas tienen una torre menos, pero
todos sus efectivos están concentrados en el
ataque al rey negro, a diferencia de las des­
perdigadas piezas de Lasker.
26 ...�d7
Después de 26 . . . Wc8, seguiría 27.Wxf5
�c6 (o bien 27 . . . :gg8 28.l2J c7+ @d8 29.e6
lc6 30.\Wf7 :ge8 3 1 .Wg7, seguido de 32.:gf7)
28.ig5 \Wxb6+ 29.d4 Wb4 3ü.Wf7+ @d7
3 l .ixe7 \Wxe7 32.tLlc5+ �d8 3 3 . tLl xb7+ �d7
3-l.tLlc5+ @d8 35 .Wxd5+, etc. Estas variantes
; ustifican la jugada de Lasker, aunque . . .
27.ll:\xd8 �xd8 28.i.c5 �c8 29.J.xe7 @xe7
30.�e3 E:c6 3 1.Wg5+ �f7 32.E:cl �xcl+
33.�xcl E:c8 34.\Wel h3 35.gxh3 E:g8+
36.Wf2 a4 37.Wb4 �g6 38.Wf3 a3 39.Wxa3
3xb6 40.\Wc5 E:e6 41 .Wc7 We7 42.Wf4 b6
.U.h4 E:c6 44.VNb8 J.e8 45.@xf5 �h6
�."fi'c7+ �f8 47.Wd8 b5 48.e6 E:h7 49.We5
b4 50.Wd6+
Las negras se rindieron.

Retrospectivamente, podemos apreciar la
�ilidad de los atacantes en la época en que
S! disputaron estas partidas. El centro bloquea-

Smyslov - Panov
Campeonato de Moscú 1 943
Defensa India Antigua

l .d4 ll:\f6 2.c4 d6 3.ll:\c3 ll:\bd7 4.ll:\f3 e5 5.g3
c6 6 ..ig2 J.e7
En una época se creía que este orden de ju­
gadas impedía al blanco realizar el fianchetto,
debido a 6 . . . e4, ya que a 7.ctJg5 sigue 7 . . . d5,
pero 7.ctJh4, como en la partida entre Keene ­
Minie, Zagreb 1 975, disipó esas dudas.
7.0-0 0-0 8.e4 E:e8 9.h3 Wc7 10.d5
Mantener la tensión, haciendo 1 0.ie3 l2J f8
l l .:gc 1 , e s favorable a las blancas, que dis­
ponen de un mayor número de jugadas de es­
pera y más oportunidades de realizar manio­
bras útiles. Sin embargo, al bloquear el centro,
las blancas acentúan la posición pasiva del
alfil de "e7" y la torre de "e8", además de la
carencia general de espacio de las negras.
10 . ll:\f8
Los comentaristas indicaron que después
de 1 0 . . . cxd5 l l .cxd5 l2J c5 1 2. tLl e l a5 1 3 .ie3 ,
seguido de 1 4J�k l , las negras tendrían una
posición vulnerable en el flanco de dama, pero
era digna de consideración la línea 1 O . . . l2Jc5
l l .ctJ e l a5 12 ..ie3 id7, aunque en compara­
ción con la posición similar de la India de
Rey, el esquema negro es más pasivo.
l l .ctJel
El caballo se dirige a "e3 " , desde donde
ej ercerá influencia sobre ambos flancos del
tablero. En las posiciones cerradas, las manio.

.

EL CENTRO CERRADO

63

bras bien concebidas son la sal del buen juego.
ll .!D g6 12.lDc2 a6 13 . .!D e3 .if8
En posiciones de este tipo, un falso sentido
de seguridad, la sensación de que hay tiempo
para todo, a menudo sugiere jugadas innece­
sarias como la última. Era mej or 1 3 . . .id7.
14..id2 c5?
..•

Esta vez era indispensable l4 . . . .id7, para
seguir con l 5 . . . �ac8 y l 6 . . . Wfb8, en busca de
contrajuego. Las negras se privan de contrajue­
go, que es algo esencial en estas posiciones.
1 5.a3 !
Aunque las blancas quieren jugar en el
flanco de rey, antes de ponerse en marcha se
ocupan de neutralizar cualquier posible activi­
dad en el flanco de dama.
15 J3b8 1 6.b4 b6
Las negras han sido sometidas. Ahora re­
nuncian a la proyectada l 6 . . . b5, debido a
l 7.cxb5 axb5 l 8 .a4 id7 l 9.tt:lxb5 ixb5
20.axb5 �xb5 2 l .'!Wa4 �eb8 22.�fc l .
1 7.E:el .id7 1 8..ifl
En la India de Rey y sistemas afines, el alfil
fianchettado a menudo utiliza la casilla "fl "
para controlar el flanco de dama.
18 ... �c8 1 9.�b2 lD e7 20JWf3 E!d8 21.g4
Mientras que las negras, carentes de espa­
cio, se permiten maniobras artificiales en sus
primeras filas, las blancas abren, de forma na­
tural, un nuevo frente. Dado que el centro es
estable y que el ala de dama está bien contro­
lada, hay excelentes premisas para el ataque.
21 ... .!D e8 22.lDf5
Para incordio de las negras, el largo viaj e
del caballo blanco finaliza e n este puesto pri•.

64

vilegiado e inatacable. De tomarse el caballo,
las blancas evacuarían "e4" para su otro caba­
llo, mientras que expulsarlo con . . . g6 signi­
ficaría poner en mayor peligro al rey negro.
22 �c7 23.E:acl E!dc8 24.b5
..•

Ha llegado el momento de que las blancas
ataquen con todas sus fuerzas. El bloqueo a
prueba de bombas en el ala de dama privará a
las negras de todo contrajuego.
24... E:a8 25.a4 a5
En caso de 25 . . . axb5 26.cxb5 , la casilla va­
cía "c4" puede ser una interesante alternativa
para el caballo de "f5 " .
26..id3
Situado en "d3 ", el alfil privará a las negras
de la posibilidad de capturar en "f5 " .
2 6 �d8 27.E!b l gc7 28.gcgl .!D g6 29.g5
E:aa7 30.b4 lD b8 3 1 .�g2
El rey se desplaza hacia un refugio más
seguro, en el flanco de dama, subrayando así
la impotencia de las negras.
3 1 ...g6 32.�0 .ic8
No hay que decir que después de 32 . . . gxf5
3 3 . exf5 , las blancas seguirían con 34. tt:l e4.
33.h5 E:ab7 34.E!h2 E:a7 35.�el gab7
36.�dl E:a7 37.�c2 E:ab7 38.�b3 E:a7
39.�g3 E!ab7 40.f4
Era inevitable que el muro formado por los
peones c5+d6+e5 fuese, antes o después, de­
bilitado por un golpe de este tipo.
40 ... exf4 41 ..ixf4 ga7 42.lD dl
El caballo se traslada a "g4" para asestar el
golpe final.
42 gxf5 43.exf5 .!D g7 44 . .!D e3 h6 45.f6
Las negras se rindieron.
•..

•..

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Petrosian - Lutikov
Campeonato de la URSS, Thilisi 1 959
India de Rey/Benoni

'· � '

l.lbf3 lb f6 2.c4 g6 3.lbc3 �g7 4.e4 0-0 S.d4
d6 6.�e2 eS 7.dS
Este temprano bloqueo, en la Variante Clá­
sica, alivia las dificultades en desarrollo de las
negras, pero contra un jugador de estilo agudo
como Lutikov, constituye una sabia arma psi­
cológica.
7 .. lba6
Esta jugada de caballo a menudo es pre­
cedida de 7 . . . a5, oponiéndose de una vez por
todas al avance de peones en el flanco de
dama, pero la flexible jugada textual responde
a una intención similar: 8.0-0 se contestaría
con 8 . . .lt:J c5 9.lt:ld2 a5.
8-.igS b6 9 ..ih4 eS
Salir de la clavada, con 9 ... We8 y juego en
el flanco de rey con 1 0 . . . lt:Jh7, siempre me ha
parecido un tanto artificioso y lento, pero
9 . . . g5 1 O.�g3 lt:lxe4 l l .lt:Jxe4 f5 1 2. lt:J fd2 fxe4
1 3 .lt:Jxe4 i.f5 es claro y más enérgico. Como
en la partida anterior, las negras disponen su
muro defensivo c5+d6+e5, pero era mucho
más importante neutralizar la presión en el
flanco de rey.
lO.lt:Jd2 .id7?!
Después de 9 . c5, cabría esperar la cohe­
rente I O . . . lt:Jc7. En la partida Geller - Lju­
bojevic, Interzonal de Petropolis 1 973, las ne­
gras salieron de la clavada haciendo 1 0 . . . We8
1 1 .0-0 lt:Jh7, pero entonces la continuación
12.lt:Jb5 Wd7 1 3 .i.g3 ! , seguido de 1 4 . f4, re­
futó la idea de plano. La excelente reacción de
Geller revela, una vez más, que el muro de
peones c5+d6+e5 es sensible a este tipo de
agresión lateral.
l l .it:JbS
Molesta y dificil de contestar, esta jugada
�tera el plan general de las negras.
1 1..-.ieS 12.a3
Esperando 1 2 . . . lt:lc7, las blancas están aler­
:.a ante el contrajuego negro. En tal caso,
: 3 .!Llc3 a6 1 4.b4 mantendría todo bajo con­
::vl.
I L.Wfd7 13.g4
.

.

El estable centro de las blancas y sus piezas
bien situadas les permiten jugar en ambos
flancos.
13 ... lt:J c7
1 3 . . . lt:J h7, preparando 1 4 . . . �f6 y 1 5 . . . �g5 ,
sería contrarrestado con 1 4 .i.g3 y 1 5 .h4.
14.lt:J c3 a6 1S.a4
También era de considerar 1 5 .b4, pero las
blancas quieren suprimir toda posible activi­
dad en este sector del tablero, y su 1 33 jugada
revela en qué sector basan sus posibilidades.
1 S .. .'!Wc8 16.h3
Al superproteger su peón "g", las blancas
se disponen a mover sus piezas a mejores po­
siciones : la dama a "c2" y el caballo dama a
ne3 " .
1 6.. J�b8 1 7.Wc2 .id7
A 1 7 . . . b5 se contestaría con 1 8 .a5 ! , con lo
que el ostensible contrajuego sería definitiva­
mente erradicado.
18.b3 b6 1 9.lt:Jdl bS 20.aS cj;lhs
20 ... bxc4 abre la columna, pero en vano,
pues todas las casillas críticas de penetración
están controladas.
21 .�g3 lt:J g8 22.lbe3 lt:J e7
Las negras esperan poder jugar 23 . . . f5, pero
las blancas no se lo permitirán.
23..ih4 We8?
Había que jugar 23 . . . lt:Jg8.
24.b4!

.

La jugada de dama ha expuesto a las negras
a este tremendo golpe táctico. Antes, nos he­
mos encontrado, en varias ocasiones, con el
golpe de minado f4 contra el muro de peones,
pero el golpe de Petrosian no es menos duro.

EL CENTRO CERRADO

65

Tanto 24 . . . bxc4 25 .bxc5, como 24 . . . cxb4
25.c5 son penosas para las negras.
24 ... � c8 25.bxc5 dxc5 26.cxb5 � xb5
27 .i.xb5 gxb5 28.0-0 f5 29.f3
Las blancas limitan la actividad de la pareja
de alfiles contrarios, asegurándose de que la
posición permanezca cerrada.
29 ... gf7
Con una estructura de peones comprome­
tida, no se pueden consentir jugadas neutrales.
De Lutikov uno esperaría 29 . . . h5, pero debe
haberse sentido descorazonado por el curso de
la partida.
30.� dc4 gb4
Otra jugada inútil que lleva agua al molino
de las blancas .
3 1 ..iel gb7 32.i.c3 h5
Después del traslado del alfil a "c3 ", la pre­
sión sobre la posición negra se ha incremen­
tado de forma dramática, y esta tentativa llega
demasiado tarde.
33.gxf5 gxf5 34.exf5 e4 35.'it>b2 exf3 36.¡;xf3
.id4 37.'1MI'd3 i.f6 38.¡;gl 'it>b7 39 ..ixf6 ¡;xf6
40.V:Yc3 �f8 4U�g6 gf7 42.gg5
Las negras se rindieron.

blancas impedirían la idea con 8 .h3 .
8.V:Ye2 � e8?!
Una decisión superficial. La g a jugada blan­
ca anunciaba su intención de enrocar largo, lo
cual, dada la situación en el centro, prohíbe un
ataque de peones en el flanco de rey. Las ne­
gras deberían emplear este tiempo, bien para
preparar contrajuego en el flanco de dama
(con 8 . . . a6), bien para obstaculizar la planeada
actividad en el flanco de rey, por ejemplo con
8 . . . tt.'lh5 9 .g3 tt.'l df6.
9.g4

Spassky - Ghitescu
Beverwijk 1 967
Defensa Benoni Checa (Sistema Hromadka)

A las blancas se les ha brindado la opor­
tunidad de acelerar su agresivo juego y la
aprovechan. Sus perspectivas se basan en un
enérgico ataque a la bayoneta contra el rey ne­
gro.
9 ... g6 10.i.h6 � g7 1 1 .0-0-0 �f6 12.h3 a6
13.¡;dgl id7?!
Ejecutar ... b5 serviría de poco: las blancas
ignorarían tal avance. Era mej or ser realista e
incorporar la torre dama a la defensa, con
1 3 . . . b6 y 1 4 . . . �a7.
14.� d2
Un excelente lugar para el caballo, en caso
de . . . b5 o . . . f5 , o bien si necesita jugar a "e3 " o
"g3 " .
14. . .'it>h8 1 5.h4 � g8 1 6.ie3 h S
Después d e 1 6 . . . f5 1 7 .gxf5 gxf5 1 8 .exf5, se
ha creado un espléndido puesto para el caballo
en "e4". Dado que en caso de 1 6 . . . �xh4 1 7 .g5
el alfil queda atrapado, las negras hacen lo que
tienen que hacer.
17.g5 ie8 1 8.f4
El muro de peones, como ya hemos visto,

l.d4 �f6 2.c4 c5 3.d5 eS 4.�c3 d6 5.e4 i.e7
6.�f3
En este sistema, las negras confían en un
absoluto bloqueo de peones y, a diferencia de
la India de Rey, desarrollan su alfil de rey por
"e7 " . Uno de sus motivos posicionales básicos
es la maniobra . . . tt.'l e8 y . . . �g5 , con lo que el
cambio de alfiles de casillas negras disminuirá
el potencial atacante de las blancas en el flan­
co de rey y, en consecuencia, facilitará la
defensa de las negras. Con 6 . tt.'l f3 , las blancas
toman medidas contra esa maniobra.
6 ... 0-0 7.i.d3 � bd7
Después de 7 . . . �g4 8 .h3 �xf3 9.Wxf3 , la
superioridad de las blancas en el flanco de rey
no puede ser cuestionada. Tras 9 . . . tt.'l e8, las
blancas impedirían eficazmente el ansiado
cambio de alfiles de casillas negras, con
1 0.h4. En caso de la inmediata 7 . . . tt.'le8, las

66

JUEGO D INÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

siempre es vulnerable a agresiones laterales de
este tipo.
18 fS
Puesto que no puede permitirse 1 9.f5 y
1 8 . . . exf4 1 9 . .ixf4 no es atrayente, presencia­
mos un escenario típico, en el que la apertura
de la posición inevitablemente hace daño al
bando pasivo . . .
19.gxf6 c!lJ xf6 20.fxeS dxeS 2 t . c!lJ f3 c!lJ g4?
El error decisivo. Era preciso 2 l . . ..id6.
22Jhg4! hxg4 23.c!lJxeS c!iJ bS 24.c!lJxg4
Dada la fuerza de sus potentes peones pasa­
dos, las blancas no se lo piensan dos veces a la
hora de sacrificar ambas calidades.
24 c!lJ g3 2S.VNg2 c!lJxhl 26.eS g17 27.VNxhl
gh7 28.e6 i.gS
Ingenioso, pero insuficiente.
29.VNe4 ixe3+ 30.VNxe3 VNe7 3 1.c!lJe4 gxh4
32.c!lJef6 VNe7 33..ie4 VNaS 34.VNg3 gS
3S.c!lJxe8 gxe8 36.VNeS+
Las negras se rindieron.
.•.

da a las negras optar por la más modesta
1 3 . . . lt:id8.
14.b3

•.•

N 34

GeUer - Meeking
Torneo Interzonal
Palma de Mallorca 1 970
Apertura Ruy López

••

l .e4 eS 2.�0 c!lJ e6 3..i bS a6 4..ia4 c!iJf6
5.0-0 Jie7 6J3e1 b5 7.Jib3 d6 8.c3 0-0 9.b3
c!lJaS tO..ie2 eS l l .d4 VNe7 12.� bd2 c!lJ e6
Esta es la línea más antigua y más lógica en
la Variante Chigorin de la Ruy López. Las
negras incrementan su presión sobre el centro
de peones, a fin de provocar una inmediata
respuesta, a saber: que las blancas cambien en
"e5 " o bloqueen el centro, que es la opción
elegida en la presente partida.
1 3 .dS

A pesar de un aparente efecto amortiguador
sobre la posición, este bloqueo del centro no
reduce las posibilidades de lucha. Las blancas
oprimen a las fuerzas defensivas, asegurán­
dose una ventaja espacial, y planean socavar
la masa de peones del flanco de dama, me­
diante a4, y mantener sus opciones activas en
el flanco de rey.
13 c!lJ aS?
Hoy sabemos que en "a5 " el caballo es
vulnerable. La experiencia posterior recomien••.

El primer detalle de un plan de largo alcan­
ce. Las blancas entienden que sus posibili­
dades se encuentran en el flanco de rey, pero
antes de iniciar su ataque, deben tomar medi­
das para frustrar el contrajuego negro en el
flanco de dama. La antes popular, l 4 . lt:i fl ,
permitiría a las negras mej orar la posición de
su caballo, con 14 . . . lt:ic4.
14 ..id7 lS.c!lJfl c!lJb7 1 6.c!lJg3 e4?!
Abrir la diagonal " g l -a7" favorece a las
blancas, tanto más cuanto que facilita el blo­
queo del flanco de dama. Es cierto que 1 6 . . . a5
debilita la casilla "b5 ", pero parece más apro­
piada la jugada de espera l 6 . . . :B:fb8.
t 7.b4 gres
Las negras planean . . . a5, . . . axb4 y . . . c3 , y
rehúsan debilitar su enroque con 1 7 . . . g6. No
obstante, la presión sobre el flanco de rey irá,
de todos modos, en aumento. Una vez blo­
queado el flanco de dama, las blancas quedan
con las manos libres para atacar en el flanco
de rey.
18.c!iJfS i.f8 1 9.� h2
El caballo se crece en las posiciones ce­
rradas. Esta maniobra, típica de la Variante
Chigorin, abre paso al peón "f', y planea lt:ig4,
preparando el camino para que las piezas ma­
yores penetren en el ala de rey.
19 aS 20J3e3
Las blancas, por supuesto, no reaccionan a
la provocación: el caballo de "b7" debe man­
tenerse fuera de juego.
•••

EL CENTRO CERRADO

67

20 ... axb4 21 .cxb4 i.xfS
Difícilmente podría considerarse más pro­
metedor 2 l . . . lt:le8.
22.exfS c3
El peón pasado está bloqueado, y sólo
puede esperar problemas. Las negras segura­
mente se habrían abstenido de este avance de
haber dispuesto de alguna alternativa más sa­
tisfactoria.
23.tt:lg4 i.e7 24.tt:lxf6+ �xf6 2SJ�e4!

Evidente, pero fuerte. La torre bloquea el
peón "e" y quedará bien situada en la cuarta
fila, preparando un eventual avance de peones
en el ala de rey.
2S .. .'l1Md7 26.Wf3 �c7 27.h4 We7
Las blancas amenazaban 28 .g4.
28.g3 tt:l d8 29.a3
Las blancas liberan su torre dama de su
obligación defensiva y hacen posible la ma­
niobra l'lb l -b3, que pondrá en grave peligro el
peón negro de "c3 " .
29 ... �cc8? !
Las negras omiten la clave de la jugada an­
terior de las blancas. Cabría esperar 29 . . . l'lac8.
30J�bl �c7 3 1 .We2 �b8 32.l'lb3 Wd7 33.Wf3
Ae7 34.�e3 �f6 3S.�e4 i.e7 36.g4
Al combinar la presión sobre "c3 " y "b5 ",
las blancas han conseguido preparar el asalto
final de peones al rey negro.
36 ... f6
Obviamente, 3 6 . . . !ixh4 fallaría, por 3 7.g5,
mientras que el peón de "c3 " está indefenso.
Las negras han sido superadas en toda la línea.
37.�e3 tt:lf7 38.E:bxc3 �bc8 39..ie4 !id8
40.!id2 l'lc4 41.�xc4 E:xc4 42.�c3 i.b6

68

43.�xc4 bxc4 44.gS fxg5 45.hxg5 �d8
46.VMhS c3 47.�e3 h6 48.f6
Las negras se rindieron.
Karpov - Unzicker
Olimpiada de Niza 1 974
Apertura Ruy López
l.e4 eS 2.tt:lf3 tt:lc6 3.iJ.bS a6 4..ia4 tt:lf6
S.0-0 Ae7 6.�el bS 7.�b3 d6 8.c3 0-0 9.h3
lba5 1 0.ic2 eS l l .d4 Wc7 12.tt:lbd2 tt:lc6
13.dS
Antes de esta partida, fue popular, durante
mucho tiempo, 1 3 .dxe5 , pero al final no sa­
tisfizo plenamente las aspiraciones de las
blancas. Bloquear el centro se consideraba
inadecuado, pero llegó la hora de explorar este
avance más en profundidad. Karpov, con su
fino sentido del espacio, era el hombre idóneo
para someterlo a prueba.
13 ... tt:l d8
Como hemos visto, en "a5" el caballo no
tiene futuro, de modo que las negras se han
decantado por una vieja opción. En previsión
del juego blanco en el ala de rey, las negras
desplazan sus fuerzas hacia dicho sector. El
caballo se retira a "d8" para situarse en "f7" y
tomar parte en la defensa del flanco de rey.
14.a4
El propósito de esta jugada de minado no
sólo es apoderarse de la columna abierta, sino,
sobre todo, neutralizar toda actividad en el ala
de dama, creando las premisas necesarias para
jugar en el flanco de rey.
1 4 ... �b8 l S.axbS
Las blancas postergarían en cambio con
1 5 .b4, pero evaluaron correctamente que po­
drían dominar la columna abierta antes de que
las negras pudiesen desatascar la octava fila y
oponerse a la torre de "a 1 ". Por otro lado, pro­
bablemente deseaban excluir el eventual avance . . . a5 .
1 S ... axbS 16.b4 tt:l b7
Si las negras resuelven la tensión con
1 6 . . . c4, entonces el objetivo estratégico de las
blancas se habría logrado, y podrían concen­
trarse en su actividad del flanco de rey. En la
partida Karpov - Spassky, Campeonato de la
URSS, Moscú 1 973, siguió 1 7 . '2l fl lt:le8

JUEGO DINÁMICO DE PEONES E N AJEDREZ

1 8.tt:l 3h2 f6 1 9.f4 tt:l f7 20.tt:lf3 g6 2 l .f5 , con
duradera presión. La decisión de Unzicker de
no bloquear el flanco de dama es fundada,
pero en "b7" el caballo no tiene perspectivas y
las dificultades de las negras prosiguen.
17.l!Jfl �d7 1 8..ie3 �a8 1 9.YlYd2 �fc8
20.i.d3 g6 21.l!Jg3
Esta vez la casilla "f5 " está fuera del alcan­
ce del caballo, pero era útil impedir 2 1 . . .l!Jh5
y, al mismo tiempo, mantener a raya la rup­
tura . . . f5 .
2 I .. ..it8
Me parece más natural 2 l . . . tt:le8.
2H�a2
El dominio de la columna abierta es esen­
cial en esta posición cerrada. En ese sentido,
era más preciso 22.'1Wb2, seguido de 23 .:B:a3 .
22 ... c4? !
Las negras deberían haber jugado 2 2 . . . :B:xa2
23 .�xa2 cxb4 24.cxb4 �c3 25.\Wb l �a3 , con
mejores posibilidades que en la partida, aun­
que el peón de "b5" seguirá siendo vulnerable
y el caballo de "b7" pasivo.
23.i.bl
Después de 23 .ifl , las blancas no podrían
controlar el contrajuego de su oponente, ba­
sado en . . . f5 .
23 ...Vffd 8
En caso de 23 . . . :B:xa2, sigue 24.Yffxa2 Vffd 8
25 .�a6, y las blancas mantienen el control de
la columna abierta. Con la textual las negras
confian en arrebatársela.
24.i.a7!
.

¡ Profundo y hermoso ! Al cerrar momentá­
neamente la columna, las blancas se aseguran

poder abrirla a voluntad, una vez que hayan
reagrupado sus piezas, de modo que conser­
van su control.
24 l!J e8
Las negras no pueden desembarazarse del
bloqueador de "a7", con 24 . . . �c7, ya que
25.:B:a6 permite a las blancas fortificarlo con
26.�a2.
2S..ic2 l!Jc7?!
Las negras consideraron que 25 ... tt:lg7
26.:B:eal f5 era arriesgado, debido a 27.exf5
gxf5 28.l!Jg5, lo que es cierto, pero ¿acaso la
espera pasiva mejora sus posibilidades?
26.�eal YlYe7 27.ibl .ie8 28.l!Je2 l!Jd8
29.l!Jh2
Ahora vemos que controlar la columna
abierta "a" no era el único obj etivo de las
blancas, que abren un segundo frente. Con f4
trasladarán el peso de la lucha al flanco de
rey.
29 .. .i.g7 30.f4 f6
Esto es coherente con la defensa pasiva que
las negras han decidido adoptar, y proba­
blemente sea obligado, ya que 30 . . . exf4 cede
la casilla central "d4" a los caballos blancos.
3 1.f5 gS
Las negras no podrán mantener el bloqueo
del flanco de rey, y seguir con el compás de
espera era una mejor política.
32 ..ic2 .if7 33.l!Jg3 l!J b7?!
Parece indispensable 33 . . . h5 .
34..idl h6
Es algo mejor 34 . . . �e8, pero después de
35 ..if3 h5 36.Yffd l , las blancas penetrarán de
todos modos, bien por "h5 ", o bien por la co­
lumna abierta. No se aprecia defensa alguna.
3S.i.bS 'flYe8 36.YlYdl l!Jd8 37.�a3 Wf8
38.� t a2 cbgs 39.l!Jg4 cbts 40.l!Je3 cbgs
41 ..ixf7+ l!J xf7 42.'flYhS l!J d8 43.Vffg6 Wf8
44.llJ bS
Las negras se rindieron.
..•

En todas estas partidas, hemos visto cómo
las negras construían la formación defensiva
c5+d6+e5 que, por su disposición en el tablero
y la naturaleza de su estructura, dirige la
actividad de ambos jugadores hacia los flan­
cos. Partida tras partida, observamos el mismo
método transparente, basado en dos acciones :

EL CENTRO CERRADO

69

la primera, destinada a atenuar o neutralizar el
contrajuego de las negras en un flanco, y la
segunda, basada en lanzar un ataque al rey
enemigo en el momento en que el otro sector
del tablero se ha estabilizado. En el proceso
hemos aprendido que el muro defensivo cen­
tral no es tan consistente como parece. Es in­
móvil, y rara vez les permite a las negras crear
un contrajuego efectivo, ni tampoco las pro­
tege de los ataques de flanco. Lo que es peor,
el muro de peones se convierte en sí mismo en
objetivo de ataque, con las jugadas de minado
b4 y f4.
Décadas después de que estas partidas fue­
sen jugadas, poco podemos añadir a estos con­
ceptos naturales o a la eficiente ej ecución de
planes estratégicos que muestren las carencias
de la defensa. No debe sorprender que, aunque
las medidas defensivas se elevasen a un nivel
más alto, este tipo de centro fue poco a poco
abandonado en favor de esquemas más acti­
vos. Ya en los años cincuenta comenzaron a
ponerse de moda defensas más activas, arrin­
conando en el cuarto trastero tales formacio­
nes de peones inmóviles.
Tras haber sometido a escrutinio cientos de
partidas importantes disputadas en la segunda
mitad del siglo XX, he percibido dos ten­
dencias. Una de ellas es marginal : la tranquila
y obstinada búsqueda de mej oras en posi­
ciones que han perdido popularidad. La se­
gunda puede considerarse la tendencia general
del período : la insistencia en formaciones de
peones más móviles. Las negras normalmente
ahorrarían un tiempo jugando . . . c5 o . . . e5, en
lugar de ambos avances, y utilizan el otro
tiempo en crear contrajuego. Esto ha dado lu­
gar a juego y contrajuego en diferentes flan­
cos, y ha conducido a partidas más complejas,
que requieren una nueva sensibilidad para el
proceso dinámico. En lugar de planes cons­
tantes y previsibles, el juego se ha vuelto más
fluido, mientras que la atención a la diver­
sidad y al orden de jugadas, al detalle táctico y
a la iniciativa, ha aumentado de forma consi­
derable. El maestro de la época de posguerra
tenía que aprender nuevas lecciones, y hemos
visto cómo estas tareas salían a la luz en im­
portantes torneos internacionales (como los de

70

Mar del Plata, los campeonatos soviéticos y
los torneos de Candidatos, por mencionar sólo
algunos). Las numerosas líneas de la India de
Rey caracterizadas por un centro bloqueado
fueron intensamente exploradas a todo lo lar­
go de la segunda mitad del siglo XX, y son
características de todo el proceso. Me gustaría
ahora llamar la atención del lector sobre una
selección de importantes partidas, que nos
ofrecen lecciones en las que podremos basar
nuestro juicio.
Timman - Tal
Tallinn 1 973
India de Rey/Benoni
l .d4 lll f6 2.c4 c5 3.d5 g6 4.ltl c3 i.g7 5.e4 d6
6.ltl f3 0-0 7.i.e2 e5
Las negras se decantan por una formación
de peones centrales cuyos inconvenientes ya
hemos visto en varias partidas precedentes,
pero Tal cree que puede utilizar este orden de
jugadas y mejorar el resultado.
8.0-0
Está claro que, una vez bloqueado el cen­
tro, las negras moverán su caballo de rey para
seguir con . . . f7-f5 . 8 .ig5 les impediría ha­
cerlo, pero después de 8 . . . h6 9.ih4 g5 I O.i.g3
lll h 5 I l .li:l d2 li:l f4 1 2.0-0 liJxe2+ (de otro
modo, seguiría la evidente 1 3 .ig4) 1 3 .'1Wxe2
ttl d7, planeando jugar el caballo a "f4", vía
"f8" y "g6", como solía hacer Ivkov por en­
tonces, lograrían contrajuego. En mi opinión,
8 .ig5 h6 9.id2 es más dificil de combatir.
8 ltl e8
En la Defensa India de Rey, las posibili­
dades de las negras están vinculadas al flanco
de rey, así que toman inmediatas medidas para
crear las condiciones que exige el avance es­
tándar de peón.
9.ltlel
En caso de 9.a3 , las negras jugarían 9 ... f5
de inmediato, y I O.exf5 gxf5 I l .liJg5 se pa­
raría con l l . . . liJ c7 .
9 ... lll d 7
Antes hemos aprendido que la formación
central de peones c5+d6+e5 es sensible a los
golpes laterales. Después de la esperada
I O.ti:ld3, el peligro de f4 sería inminente y, pa••.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

ra oponerse a las intenciones de las blancas,
donde mej or está situado el caballo de dama
negro es en " d7 " .

mayores esperanzas.

lO.lL!d3 fS l l.f4 V!Je7

mientras que si el avance es apoyado por
1 8 .:gg 1 , entonces sería posible 1 8 . . . tlJ g4.

Cuando el punto vulnerable "eS " está bien
protegido, el movimiento f4 no consigue el
efecto deseado. La j ugada de dama incrementa
la presión sobre el centro blanco de peones y
provoca simplificaciones.

12.exf5 gxfS 13.i>ht
En caso del bloqueo 13 ... e4, las blancas
esperan que podrán abrir el flanco de rey más
adelante, con g4, de modo que apartan al rey
de la columna "g". Fue una evaluación un
tanto optimista, y más realista parece 1 3 .V!Jc2 .

13 e4 14.lL! f2?!

17 J:1g8 1 8.V!Jd2
•.

1 8 . g4 fallarla por 1 8 . . . fxg4 1 9.hxg4 tb xg4,

18 lL!g7
.••

Atraído por el aguj ero de "g3 ", el caballo se
dirige a la casilla "h5 " . Las negras se han
apoderado de la iniciativa.

19.lL!dt lL! ghS 20 ..ixhS
La mej or respuesta contra 20 .if2 es hacer
20 . . . .id7 .

20 lL!xhS 2 t .j,f2 .id7 22 ..iel
Era preferible 22.:gb l .
22 J::f af8 23.lL! e3 V!Jf6 24.i>h2
..•

••

Esto hace posible 2 5 . g3 , pero las blancas
pronto descubrirán que esta jugada no re­
fuerza sus opciones defensivas . Seguía siendo

•••

posible 24.:gb 1 , y en caso de 24 . . . V!Jh6 25 .V!Jf2

lL! g3+, sería de considerar 26.V!Jxg3 :gxg3
27 . .ixg3 .

24 V!Jh6 2S.g3 ll:if6 26.ll:igl ll:ifg6 27J!�g2
lL! xf4!
•.•

Esto remata la faena. La concentración de
fuerzas superiores por parte de las negras se
impone.

28.gxf4 Ylxf4+ 29.i>gt tfo 30.'iff2 V!Jxh3
3 U ��bt f4 32J�b2 o
Las blancas se rindieron.

Movidas por sus propios planes, las blancas
omiten las consecuencias de la siguiente ju­
gada negra. Lo correcto era 1 4. lL! e l , con idea

Yusupov - Kasparov

Copa del Mundo GMA
Barcelona 1 989
Defensa India de Rey

de lL! c2-e3 .

14 .ixc3 !
.•.

Esta es una de las contadas ocasiones en
que el orgullo de la posición negra, su alfil de
fianchetto, puede ser cambiado favorablemen­
te . Dado que la estructura de peones es ce­
rrada, los caballos negros son superiores a los
alfiles blancos. Además, ahora vemos que el
caballo de "f2" ha quedado en mala posición.

lS.bxc3 lL! df6 t6.j,eJ �h8 1 7.h3?
Las blancas siguen sus aspiraciones con
coherencia, pero el ulterior curso de la partida
les privará de culminarlas. La debilidad creada
en "g3 " fractura sus defensas. Era hora de que
las blancas renunciasen a sus poco realistas
ambiciones, y en ese sentido, 1 7 .V!Jf2 ofrecía

1.�0 lLJ f6 2.c4 g6 3.lL!c3 .tg7 4.e4 d6 S.d4
0-0 6 .te2 eS 7.dS aS

Por lo que recuerdo, fue idea de Leonid
Stein emprender ideas preventivas contra la
rápida expansión de las blancas en el flanco
de dama, antes de buscar contraj uego en el de
rey. Siempre es una decisión dificil efectuar
jugadas en el sector en el que tiene superio­
ridad el oponente, con la cuestión crucial de
cuánto tiempo invertir en ese propósito, sin
menoscabar nuestras propias posibilidades. La
experiencia nos enseña a mantener un deli­
cado equilibrio a lo largo de toda la partida.

EL CENTRO CERRADO

71

8.i.g5
Tigran Petrosian fue un abanderado de la
estrategia de bloqueo con 7.d5, y el ex­
campeón mundial siempre seguía con esta
clavada, a fin de obstaculizar el juego de las
negras en el flanco de rey.
8 ... b6 9 ..ib4 ltl a6 lO.lLld2 Wfe8
Así es como Stein proponía resolver este
conflictivo tema. Tras haber restringido, por
un tiempo, la actividad de las blancas en el
flanco de dama, las negras salen de la clavada
(nótese que el caballo de "a6", que protege el
peón de "c7" en caso de lt:lb5, tiene un papel
en este plan). El caballo de "f6" podrá jugar
por la banda y, finalmente, será factible la
ruptura . . . f5 .
En este punto, me atrae la alternativa
1 0 . . . h5 . Si, entonces, 1 l ..ig5 \We8 1 2 .a3 i.d7
1 3 .b3 tt:l h7 1 4 .i.e3 h4 1 5 .\Wc2 f5 1 6 .f3 .if6,
las negras obtuvieron una posición plena­
mente satisfactoria, Lerner - Uhlmann, Berlín
1 989.
1 1.0-0
Dista de estar claro que las blancas deban
iniciar inmediatas preparaciones en el flanco
de dama, con 1 l .a3 , o invertir un tiempo en
esta jugada natural.
l l ...lt:lb7
Abrir la columna "e" , con 1 l . . .c6, resulta
lento después de 1 2.a3 cxd5 1 3 .cxd5 :i!b8
1 4.b4.
12.a3 id7 13.b3 fS

1 4.ex.f5 gx.fS

También era posible y correcto 1 4 . . . ixf5,
pero Kasparov había preparado una continua-

72

ción más aguda, relacionada con un sacrificio
de material.
15.i.h5 \Wc8 16.ie7 :!3e8 1 7.ixe8 Wfxe8
18.i.h4 e4 1 9.Wfc2
Las blancas han salido de las complicacio­
nes con calidad de ventaja, pero las piezas
negras son activas y están bien situadas. La
textual, que cede el control de la casilla "h5",
permite a las negras activar rápidamente sus
fuerzas, pero 1 9 .:i!c 1 tt:l c5 también es bueno
para las negras.
19 ... Wfh5 20.i.g3 :af8 21 .if4?
Un grave error de valoración. Para afrontar
la iniciativa de las negras, era imperativo
hacer 2 l .f4, con juego confuso. La textual
permitirá que el rey blanco quede más expues­
to.
21...'1Wg4 22.g3 lt:l gS 23.�h l lt:lf3 24.:!3acl
lt:l cs
De pronto, las piezas negras invaden el
campo blanco.
25.ltlxf3
A 25.\M!d l , las negras responderían con
25 . . . tt:l d3 26.:i!c2 tt:lfe l 27.f3 1M'h3 .
25 '1Wxf3+ 26.�gl ltl d3 27.'1Wd2
Aunque no es una jugada atractiva, era
mejor 27.1M'e2. El rey se encontrará en grave
peligro mientras siga sobre el tablero la dama
negra.
27 ...id4!
Recuperar la calidad significaría dejar es­
capar toda la energía latente en las piezas
negras.
28.);c2
La última jugada negra impide 28.tt:le2, y
es demasiado tarde para 28 .'1We2, debido a
28 . . . tt:l xf4 29.Wfxf3 tt:lh3+ 30.�g2 exf3+
3 l .�xh3 f4+, etc. 28.ie3 , por supuesto, pier­
de, por 28 . . . f4.
28 ... �h7 29.h3 :ags 30.�h2 Wfhs!
¡ Decisivo ! Ahora no puede impedirse
3 l . . .tt:lxf4, con todas sus brutales consecuen­
Cias.
3 l .lt:l d t lt:l e5
3 1 . . . tt:l xf4 ganaba más fácilmente (32.gxf4
Wg6, o bien 32.Wxf4 �eS, etc.).
32.13 t!LJd3 ?
Los apuros de tiempo comienzan a hacer
mella en un ataque de flanco muy instructivo.
••.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

La alternativa era 1 1 . 0-0-0, amenazando
1 2 .gxh5, ahora que ya no existe el jaque en
"h4 " .

ll ...a6 12.<!Zlge2 <!Zl df6 13 .1g5

A 1 3 . <!Zl g3 se contesta con 1 3 . . . h4 1 4 . ltJ ge2
ltJh7, de ahí la jugada preparatoria del texto.

13 Wc7
.••

Las negras no están dispuestas a ceder y
tomar en "g4" .

14..1h4

Después de la posible 1 4 . ltJ g3 , Uhlmann
tenía in mente
1 6.'i!Yxg5 Wh7.

1 4 . . . ltJ h7 ! ?

1 5 .gxh5

ltJ xg5

gue encontrándose en estado crítico, parece
más fuerte la opción 1 9 . . . h4 20 . ltJ ge2 liJ d7 .

20.gxh5 <!Zlxh5 21 .lLlxh5 E:xh5 22.h4 E:b4? !
Esta jugada empuj a el alfil a donde quería
ir, es decir, ayuda a las blancas a organizar su
ruptura. 22 . . . ltJ f6 se habría ocupado mej or de
la casilla crítica "h5 " .

23.i.e2 E:h7 24.E!fgl Wf8 25.h5!
El sacrificio sólo es temporal, mientras que
las blancas esperan que sus beneficios sean
duraderos.

25...gxh5 26J�g2 f6?
En el momento crítico de la lucha, las
negras están más preocupadas por el material
que por los peligros que acechan a su rey. En
mi opinión, era más fuerte 26 . . . h4 . Por ej em­
plo: 27.�xh4 �xh4 28 . .1xh4 f5 , o bien

t4 Wh7
••.

27 .i.xh4 if6, o aun 27.f4 h3 .

27 ..1e3 h4 28.f4 h3 29.f5
Gracias a que la casilla " g 1 " está protegida
y que el alfil dama negro está encerrado, las
blancas recobrarán el peón en circunstancias
favorables. Su ventaj a es ahora clara.

29 ... l:!d4 30.Wel l:!xe4
Una desesperada tentativa táctica. Es cierto,
sin embargo, que la posición después de
30 . . . ih6 3 l .�xh3 ixe3+ 32.�xe3 seria dificil

1 5.0-0-0
Todo parecía dispuesto para 1 5 . ltJ g3 , pero
las negras habrían j ugado 1 5 . . . .E!h8 1 6. gxh5

Wg8 . La textual concede un tiempo a las ne­
gras para estabilizar la defensa. La aparente­
mente letal 1 5 . f4 exf4 1 6. ltJ xf4 se para con
1 6 . . . hxg4 1 7 .hxg4 Wg8, cuando no es fácil
organizar un ataque sobre la columna abierta.

1 5 J�h8 16.l:!dfl
•.

Después de todos sus preparativos, las
blancas debían haber j ugado 1 6. lLl g 3 . La tex­
tual resulta ser una pérdida de tiempo.

16 .';f{g8 17.<!Zlg3 b5
•.

Con el sacrificio de un peón en el sector
opuesto, las negras esperan aliviar la presión
en el flanco de rey.

18.Ag5

Las blancas, por supuesto, descartan abrir
líneas en el flanco de dama.

18 ... bxc4 19.i.xc4 E:b8

A fin de estabilizar el flanco de rey, que si-

74

de sostener para las negras . La penetración de
las torres blancas se facilitará por la debilidad
del peón de "a6" y la torre extraviada en la
casilla "d4 " .

3 1.ltJxe4 ixfS 32.E:g4 Wf7 33.<!Zl c3 ixg4
34 ..1xg4 f5 35.ixh3
También servía 3 5 .ixf5 .

35... f4 36.ie6
3 6 .id2 impediría el ulterior avance de las
negras.

36... E:xhl 37.'i!Yxhl 'i!Yg6 38.if2 <!Zl f6 39.ih4
.ih6 40..ixf6??
Apuros de tiempo en su peor cara. Las
blancas, que desean situar su caballo en la de­
cisiva casilla "e4", entran en una posición per­
dida, pero los milagros continúan . . .

4 0...0 + 41.Wdl Wxf6??
Obviamente,
4 l . . .'i!Yd3+.

las

negras

42.'i!Yh3
Las negras se rindieron.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

ganaban

con

Hemos visto cómo Tal, Kasparov y Uhl­
mann aportaron nuevas y audaces ideas para
defender algunas posiciones, que implicaban
un bloqueo central que durante mucho tiempo
se había considerado pasivo o directamente
sospechoso. Sus esfuerzos ampliaron nuestro
campo de comprensión y requirieron una ree­
valuación de las ideas adquiridas. En algunas
otras líneas se encuentran similares innova­
ciones, pero el principal esfuerzo de investiga­
ción ha estado dirigido hacia estructuras de
peones más activas.

U ttt

Kiril Georgiev - Uhlmann
Dortmund 1 99 1
Defensa India de Rey

l .d4 .!0f6 2.c4 g6 3.�c3 .lg7 4.e4 d6 5.0 0-0
6.ie3 eS 7.d5 lü h5
Cuando resultó evidente que 7 . . . c5, impi­
diendo una ulterior ruptura en la columna "e"

y un rápido avance de peones en el flanco de
dama, suponía la arriesgada inversión de un
importante tiempo, las negras buscaron otros

planes. La textual, que prepara la inmediata
. . . f5 , despertó atención y mantuvo su popula­
ridad durante toda la segunda mitad del siglo
XX.

8.Ylfd2 f5 9.0-0-0 �d7

riante. El teatro de acción de las negras es el
flanco de rey. Bloquearlo significa perder el
contrajuego esencial que sirva de contrapeso
al inevitable avance de las blancas en el flanco
de dama. l O . .if2 .if6 l l . lü ge2 ( l l .Wfe l ii.e7
1 2 .g4 étJ g7 l 3 .h4 étJ d7 1 4. étJ ge2 h6 I S .�b l c5
no impresiona, pues tras 1 6 .a3 a6 1 7 . étJ c l
lü e 8 1 8 . .id3 b 5 , e l juego s e decantó a favor de
las negras, en la partida Ivanchuk - M. Gure­
vich, Linares 1 99 1 ) I I . . .ih4 1 2 .ig l , y ahora:
a) 1 2 . . . g5 no dio resultado, por 1 3 .c5, etc .,
Petrosian - Gligoric, Torneo de Candidatos,
Zurich 1 95 3 .
b ) A primera vista, 1 2 . . .b 6 parece convertir
la posición negra en una fortaleza inexpug­
nable, pero resulta que contra una lenta, pero
eficaz formación en el flanco de dama, las ne­
gras sólo pueden esperar pasivamente. El plan
�b l , lü c l -d3 , a3 y, por último, b4, conduce a

una pequeña pero duradera ventaja de las
blancas.
e) Yo preferiría 12 . . . lü d7 l 3 .�b l ie7
1 4. lü c l étJhf6 1 5 .g3 eS, como en la partida M.
Gurevich - P. H. Nielsen, Taastrup 1 992, que
ofrece a las negras mej ores posibilidades prác­
ticas .

I O.id3
S in temer 1 O . . . f4, las blancas pueden per­
mitirse esperar y reforzar el punto "e4 " . Si
optasen por 1 0 .exf5 gxf5 I l ..id3 lb c5 l 2 .ic2,
entonces 1 2 . . . Wfh4 provocaría 1 3 .b3 , causando
cierta incomodidad sobre la diagonal "h8-a l " .
Aunque l a inmediata 1 3 . . . e4 s e refuta con
1 4 .ig5 .ixc3 1 5 .ixh4 ixd2+ 1 6.�xd2 étJ f4
1 7 .lüh3 , la posición, después de la tranquila
jugada 1 3 . . . Wfe7, es de doble filo.

10 � df6
.••

I O . . . lüc5 I l .ic2 a6 1 2. lü ge2 b5 es una ten­
tativa más enérgica, pero arri esgada. l 3 .b4
lLl d7 1 4.cxb5 axb5 1 5 . lü xb5 gxa2 1 6. lü ec3
gas 1 7 . �b2 lü df6 l 8 . lü a7 es favorable a las
blancas.

l l .exfS gxfS 12.�ge2
En los años cincuenta era popular el avance
9 . . . f4. Por entonces me parecía una elección
lógica, pero lo cierto es que mientras vivimos
seguimos aprendiendo acerca del aj edrez. Hoy
día entiendo que el bloqueo del flanco de rey
es incoherente con la idea básica de la va-

cbb8

Una jugada útil, y no sólo en vista de la
potencial apertura de la columna "g". Mientras
el rey se encuentre en "g8", las blancas pue­
den jugar 1 3 . lü g3 , sin preocuparse por 1 3 . . . f4,
porque entonces, como demostró Botvinnik,
1 4 . lü xh5 fxe3 1 5 . lLlxf6+ Wfxf6 1 6.Wfc2 conce-

EL CENTRO CERRADO

75

de a las blancas mejores perspectivas, puesto
que dominan la importante casilla central
"e4", mientras que su caballo y su alfil son
superiores a la pareja de alfiles negros. La tex­
tual hace que la penetración en este flanco sea
más dificil de conseguir.
13 ..ig5 �eS 14.�bel
La cuestión es cómo organizar el juego en
el flanco de rey. Efim Geller pensaba que la
lenta construcción g3 , h3 y g4 era la más
realista. Georgiev, sin embargo, tenía in mente
otra idea.
14 .. ..id7
Aquí era de considerar 1 4 . .'11;l! t7 .
15.�d4 �cS 16.�c2 a6 17.Wb l �bS lS.cS
Las negras se disponían a jugar . . . b5, y
había que tomar fuertes medidas para impe­
dirlo.
l S ...dxcS 1 9J'!:xe5 bS
Justo a tiempo. Ahora no serviría 20.lt:Je3,
debido a 20 ... lt:Jg8.
20.ih6 c4 2 t .ixg7+ � xg7 22.ifl
.

23.�e2
Es evidente ya que el caballo ha sido expul­
sado a una mej or posición.
23 ... c3
Estos peones mal apoyados han avanzado
en exceso y están atacados. Es dificil sugerir
ya una buena alternativa. 23 . . . a5 es demasiado
lento, mientras que 23 . . .ia4 sería neutralizado
con 24.lt:J c l .
24.�d4 c6 25.dxc6 ixc6 26.b3
Esta simple medida defensiva excluye cual­
quier sorpresa, dejando a las negras con una
estructura de peones inferior y con piezas mal
coordinadas.
26 ...�c7
26 . . . !!d8 27 .VMxd8+ VMxd8 28.!!xd8+ !!xd8
29.lt:J ed4 ib7 30.Wc l es desesperado para las
negras.
27.�d6 �xd6 2S.!!xd6 .ibS 29.Wcl f4?
Era mejor 29 . . . !!bd8, aunque 30.!!d4 es
ventaj oso para las blancas. Después de la tex­
tual, la posición negra se desmorona.
30.� cd4 �feS 31.�xb5 axbS 32.�d4 � c7
33.gxb4 � ge6 34.�xc3 l3aS 3S.ixb5 ges
36.ifl l3gdS 37.�be4 l3d6 3S.ic4 � d4
39.l3xf4
Las negras se rindieron.

M q 'l.

22 ...b4?
El contrajuego de las negras basta para
mantener el equilibrio, pero en el momento
crítico superan el límite permitido, y se equi­
vocan al seguir expandiéndose, en lugar de
concentrarse en medidas defensivas (activan­
do, por ejemplo, la torre del ala de dama, con
22 . . . !!b6 y 23 . . . !!d6).
Al decidirse por 22 . . . b4, las negras sufren
la ilusión de que atacan, pero lo cierto es que
este avance sólo está apoyado por una torre, y
sus aspectos negativos pronto quedarán en
evidencia.

76

Karpov - Kasparov
Campeonato Mundial (2 1 " partida)
Lyon 1 990
Defensa India de Rey

l .d4 � f6 2.c4 g6 3.�c3 ig7 4.e4 d6 S.f3 0-0
6.ie3 eS 7.d5 �bS S.�d2 fS 9.0-0-0 a6
Ante la impresión de que ni 9 . . . f4 ni
9 . . . lt:J d7 producen los resultados apetecidos,
las negras buscaron soluciones más agresivas.
Con 9 . . . a6, las negras proyectan abrir, en el
momento oportuno, un segundo frente en el
flanco de dama.
I O.id3
Después de I O. lt:J ge2, las negras se apode­
raron de la iniciativa con 1 0 . . . b5 l l .cxb5 axb5
1 2.a3 b4 1 3 .axb4 lt:J a6 1 4.b5 lt:Jb4, Tijonov ­
A. Kovaliov, Campeonato de Bielorrusia
2000. I O.exf5 gxf5 l l .lt:J ge2 también puede
replicarse con l l . . . b5, y en este momento la
línea 1 2 .lt:Jg3 lt:Jf6 1 3 . .ig5 b4 14.lt:Jb l '1We8

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

l 5 .Wxb4 h6 l 6.id2 a5 l 7 .Wa3 l0a6 conduj o
a una lucha aguda y d e doble filo, e n l a partida
J. Timman - V. Topalov, Olimpiada de Moscú
1 994.
lO ... cS
La décima jugada blanca impidió . . . b5, pe­
ro disminuyó su potencial presión sobre la
columna "d", lo que hizo posible esta res­
puesta de Kasparov.
l l.dxc6 lL! xc6 l2.lLid5 .ie6 13..ib6 Vfd7
14. !i)e2 !iac8 15. ff?bl '1117
Pese al hecho de que . . . c5 creó debilidades
en campo negro, también ejerció un efecto
curativo sobre su posición. Sus debilidades
son estáticas y potenciales, mientras que sus
piezas se han activado considerablemente.
16J�hel
Obsérvese que la rutinaria 1 6. ltl g3 puede
contestarse con 1 6 . . . ltl f4 1 7.exf5 gxf5 , y si
1 8 .ltlxf4 exf4 1 9.Wxf4 l0e5, queda peligrosa­
mente abierta la gran diagonal del alfil fian­
chettado.
l6... �h8? !
Era más precisa la inmediata 1 6 . . . ltlf6, por
razones que se explicarán en la nota siguiente.
17..ic2 ? !
Las blancas dejan escapar s u oportunidad.
Este movimiento no tiene sentido. La 1 68 jugada negra permitió 1 7 .l0g3, y 1 7 . . . ltl f4 se
contestaria con 1 8 .exf5 gxf5 ( 1 8 . . . ixd5 es
sospechosa, en vista de 1 9. fxg6 hxg6 20.cxd5
Wxd5 2 I .ifl ) 1 9.ltlxf4 exf4 20.l0 h5 .
17... lM6
La maniobra de caballo está concebida para
aliviar a las negras del efecto asfixiante del
alfil de "b6 " .
1 8..id3
1 8 .ltlxf6 ixf6 1 9 .b3 se neutralizarla con
1 9 . . . id8 .
1 8 ... lLid7 1 9.i.gl lL! c5 20.lL!b6 gcd8 2l.lLic3
lL!d4 22.lL! cd5 .ixd5 23.lLixd5 fxe4 24.fxe4
b5
Lo que se había planeado tantos movimien­
tos atrás, por fin se realiza. La pérdida de
tiempo causada por la superficial jugada 1 7 de
las blancas ejerció sus efectos sobre la posi­
ción. Las negras, que confían en sus fuertes
caballos centralizados, toman medidas activas.

El peón de "b5" está indirectamente defen­
dido, a causa del vulnerable peón de "e4".
25.gfl ffe7 26.cxb5 axb5 27.gxf8+ gxf8
28.h3 Vfd8
Las negras piensan jugar 29 . . .Wh4, pues
presionar sobre el peón de "e4" es la mej or
forma de proteger el peón de "b5 '' .
29..ixd4
Las blancas deciden, por fin, eliminar el ca­
ballo rival, lo que debilita el peón de "b5 ", pe­
ro no hace más consistente a su peón de "e4".
29...exd4 30.ffe2 ffh4 3 1 J!fl �e8
La inmediata ganancia de material, con
3 1 . . .lhfl + 32.Wxfl l0xd3 33 .Wxd3 We l +
34.�c2 Wf2+ 3 5 .�b3 Wxg2, no es grati­
ficante, ya que después de 36.l0c7 b4 37.ltld5 ,
e l peón d e "b4" está condenado y e l d e "a2"
recorrerá su columna libre de obstáculos.
32.�f4 YlYg5 33.a3
Tomar el peón, con 33 .ixb5, falla, por
33 . . . d3 , seguido de 34 . . . !!b8.
33 ... h5 34.�a2 b4? !
Con este arriesgado avance las negras se
crean dificultades. Mediante 34 . . . l0xe4, la po­
sición se simplificaba, con tablas, pero podía
mantenerse la tensión con 34 . . . !!e5 .
35.axb4 gas+ 36.�bl lL! b3 37.�c2 lL!al+
38.�b t lL!b3 39.Wff2 Wd8 40.�f7
A 40.ic4, Kasparov propuso 40 . . . !!a l +
4 l .�c2 ltl c l , con consecuencias poco claras.
40 ...Wfe8 4l .b5
Las blancas buscan la seguridad, cerrando
las rutas de acceso a su rey. Kasparov pensaba
responder a la aguda 4 1 . l0 e7 con 4 1 . . .!!a l +

EL CENTRO CERRADO

77

42.'�c2 tl:lc5 43 .tl:lxg6+ Wh7 44. tl:l f8+ Wh8
(si 44 . . . Wg8, 45 Jhg7+ Wxg7 46.Wxd4+).

41 .. JJa1+ 42.q;,c2

flcS 43J3xg7 q;,xg7

44.�xd4+ �e5 45.�xe5+ dxe5 46.b6 r!gl
47.tl:l e3 :S:el 48.�c4 :S:gl 49.� e3 :S:el 50.� c4
A 50.Wd2, las negras responden 50 . . . 1::\ a 1
5 l .b4 l::l a2+ 52.Wc3 tl:ld7.
50 ... :S:gl 51 .b4 r!xg2+ 52.Wc3 �a4+ 53.C.fib3
�xb6 54.� xb6 :S:g3

55.Wc3
l. Zaitsev analizó 5 5 . Wc4 l::l x h3 56.tl:ld7 h4
57.tl:lxe5 l::l e 3 ! 5 8 .b5 h3 , en Informator. Ahora
seguía con 59.b6 h2 60.b7 h l W 6 l .b8W
l::l xe4+, pero las blancas pueden jugar, en cam­
bio, 59.tl:lg4 l::l g3 60. tl:l f2 h2 (o 60 . . . 1::\ f3
6 1 . tl:lh 1 ) 6 l .e5, manteniendo baj o control la
casilla crítica "h l ". A 55 .Wc4, las negras
responden 55 . . . g5 56.tl:ld7 g4 57.hxg4 (si
57 .h4, entonces 57 . . . 1::\ e 3) 57 . . . h4. Las blancas,
por tanto, necesitan "c4" para el caballo.
55 ... :S:xh3
En caso de 55 . . . g5, ahora seguiría 56.tl:lc4
g4 57 .h4 1::\ g l 5 8 .b5 g3 59.tl:le3 g2 60.luxg2
l::l xg2 6 l .b6 1::\ g6 62.b7 l::l b 6 63 . .ia6, y Wc4-c5 ,
etc. Si las negras optasen por 55 . . . Wf6, en­
tonces el caballo de nuevo necesitaría la ca­
silla "c4" : 56.tl:lc4 We6 57 .b5 l::l xh3 58 .b6
Wd7 59.tl:lxe5+ Wc8 60.Wb4, etc.
56.b5
Esto facilita la defensa a las negras. Era
mejor 56.tl:ld7.
56... b4 57.� c4 :S:xd3+ 58.�xd3 h3 59.b6 h2
60.b7 hl� 61 .b8� �fl+ 62.�c3 �el+
63.�b3 �dl+ 64.Wa2 �a4+ 65.� a3 �xe4

78

66.�c7+ �h6 67.�c4 %Yd5 68.�b2 e4
69.%Yf4+ �g7 70.�c3 %Yd3+ 71 .�b4 %Yd4
72.%Yb4 rtif7 73.�b5 %Yd 5 + 74.�b4 %Yd4
75.%Yh7+ %Yg7 76.%Yh t %Yd4 77.Wh4 �g8
78.Wf4 Wg7 79.�ct �f6 80.�b5 Wd5+
81 .�b4 Wd4 82.Wb5 Wd5+ 83.�b6 Wd4+
84.�c6 �e6 85.�e3 Wa4+ 86.�b6 %Yb4+
Tablas.
Piket - Kasparov
Amsterdam 1 996
Defensa India de Rey
l.d4 �f6 2.c4 g6 3.�c3 ig7 4.e4 d6 5.13 0-0
6.i.e3 e5 7.� ge2
Un enfoque prudente. Las blancas evitan
bloquear el centro por tiempo indefinido, a fin
de limitar las opciones del oponente. A 7.d5 ,
las negras podrían responder 7 . . . c6. Entonces,
después de 8.�ge2 cxd5 9.cxd5 , las negras
pueden seguir con 9 . . . tl:le8, y a 1 0.g4 res­
ponder 1 O . . . .ih6, cambiando el pasivo alfil.
Después de 1 0.Wd2 f5 1 1 .0-0-0, las negras si­
guieron con 1 l . . .id7 (es probable que
l l . . . � f6 les gustase menos debido a 1 2 .exf5
gxf5 1 3 .ih6) 1 2 .�b l b5 1 3 .a3 a5, buscando
contrajuego en el flanco de dama, Arbakov Kupreichik, Passau 1 996. La temprana aper­
tura de la columna "e" podría ayudar a las ne­
gras a invertir los papeles y crear actividad en
el flanco de dama. En tales casos, hay que
prestar suma atención al orden de jugadas,
porque diferencias que parecen pequeñas pue­
den cambiar esencialmente la posición. Si, por
ej emplo, 8.Wd2, entonces 8 . . . cxd5 9.cxd5
tl:le8 es una decisión menos afortunada, debi­
do a 1 0.g4 f5 l l .gxf5 gxf5 1 2.0-0-0 f4 1 3 . .if2
y, a pesar de que el flanco de rey está par­
cialmente bloqueado, las blancas podrán des­
plegar presión en el sector, tras el cambio de
alfiles de casillas blancas, con ih3 .
7 c6 8.Wd2 �bd7 9.d5 cxd5 10.cxd5 a6
En caso de 1 0 . . . tl:lb6 l l .b3 tl:lh5 1 2.g3 f5
1 3 .ig2, los caballos negros quedan descolo­
cados, mientras que las blancas pueden enro­
car corto y luego pasar su atención al flanco
de dama. Tales cambios repentinos de plani­
ficación se deben a la naturaleza del centro
bloqueado, que ofrece la elección de campo
..•

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

de batalla a ambos bandos, cuando la decisión
depende de sutiles matices. En nuestra posi­
ción, por ejemplo, puesto que ya se ha jugado
ltlge2, de nuevo merece consideración
1 0 . . . ltle8. Tras 1 1 .g4 f5 1 2.gxf5 gxf5 1 3 .0-0-0
f4, el cambio de alfiles de casillas blancas
costaria a las blancas tiempos adicionales.
l l .g4 hS
Es importante contrarrestar la ofensiva
blanca. Las negras no pueden esperar a que su
rival haga 1 2.ltlg3, ya que entonces su acti­
vidad estaria sofocada y sus opciones de su­
pervivencia reducidas a la mínima expresión.
12.h3

Las blancas proponen el cambio de damas,
en la creencia de que podrán hacerse con el
mando de la lucha en el flanco de dama, de
paso que mantienen cerrado el flanco de rey.
La coherente 1 4.llJg3 se jugó en la partida
Kramnik - Nijboer, Groninga 1 99 1 . Las ne­
gras respondieron 14 . . . llJh7, y después de
1 5 .gxh5 lt::l x g5 1 6.Wxg5 .if6, tuvieron com­
pensación en su fuerte alfil de casillas oscuras.
En caso de 1 5 .ie7, estaban listas para entrar
en complicaciones, con 1 5 . . . E!:e8 1 6.ixd6
Wb6 1 7 .ia3 if6 (o bien 1 7 . . . h4), confiando
en la mala coordinación de las piezas blancas.
14 �xd2+
Después de 14 . . . b4 1 5 .tL'lg3 ltlh7, la partida
Ivanchuk - Kasparov, Dos Hermanas 1 996,
fmalizó con repetición de jugadas tras 1 6.gxh5
lt::l xg5 1 7.Wxg5 if6 1 8 .Wh6 ig7.
1 S.'ít>xd2 lt::l cS 1 6.llJf2
1 6.lt::l g3 neutralizaría la amenaza de las
negras ( 1 6 . . . lt::l xe4+) y forzarla 1 6 . . .hxg4
1 7.hxg4, pero con las damas cambiadas, la
columna abierta dificilmente seria explotable.
1 6 .i.d7 17.gxhS?
Tras 1 7.ltlg3, Kasparov había planeado
1 7 . . . lt::l h7 ! 1 8 .ie7 h4 1 9.ixf8 ixf8 20.llJe2
ih6+ 2 1 .\t>e 1 E!:c8, y los fuertes alfiles y el
control de la columna abierta constituyen una
excelente compensación por la calidad. Con la
textual, las blancas demuestran que les atrae
una ganancia material diferente. Sin embargo,
daña su estructura de peones y es bastante du­
dosa. Lo normal sería 1 7. llJ c 1 , para 1 8.ltJ cd3 .
1 7 ... llJ xhS 18.ie7 gfc8 1 9.ixd6 liJ b7 20.i.e7
f6 2 1 .liJ d3 'ít>n 22.i.a3 aS
•••

12 ... bS
Cuando Gligoric planteó esta defensa en el
Interzonal de Portoroz ( 1 958), optó por
l2 . . . ltlh7, con idea de 1 3 .gxh5 1Mih4+ 14.if2
1Mfxh5 . Ni la continuación 1 3 .0-0-0 h4 14.'ít>b 1
.if6, de su partida con Sherwin, ni 1 3 .h4 hxg4
14.fxg4, permitiendo 1 4 . . . ltl df6, de su partida
con Tal, fueron preocupantes para las negras.
Sin embargo, mantener la tensión con 1 3 .l':!:g 1
crea mayores dificultades. S i entonces 1 3 . . . h4
1 4 . ltl c 1 'ít>h8 (a 1 4 . . . b5, es desagradable
1 5 .ltlb3) 1 5 .ltlb3 (o bien 1 5 .ltl d3 f5 1 6.gxf5
gxf5 1 7.exf5 E!:xf5 1 8 .ltle4, Atalik - Kotro­
nias, Ikaria 1 996) 1 5 . . .if6 1 6.g5 ie7 1 7.0-0-0
f6 1 8.gxf6 E!:xf6 1 9.ie2, la posición es satis­
factoria para las blancas.
t3.i.gs �as
La práctica ha sembrado dudas sobre
1 3 . . . We8, como antes se jugaba, con 1 4.ih4,
amenazando 1 5 .ltl g3 .
14.llJ dl

•.

EL CENTRO CERRADO

79

� t.tl-1

V. L. lvanov - Galkin
Orel l 993
Defensa India de Rey

l .d4 l2lf6 2.c4 g6 3.llJc3 �g7 4.e4 d6 5.f3 0-0
6.i.e3 e5 7.llJ ge2 c6 8.�d2 lL! bd7 9.d5 cxd5
10.cxd5 a6 l l .g4 h5 1 2.g5 lL! b7 1 3.�gl

Cuando un sacrificio de material es correc­
to, suele convertirse en iniciativa. A raíz de su
codiciosa captura de un peón, las blancas se
han colocado en una situación peligrosamente
pasiva.
23.b4
Las blancas no pueden considerar 23 .b3 b4
24.�b2 �b5, mientras que la textual las ex­
pone a desagradables amenazas.
23 llJ d6 24.�dl axb4
Parece más natural 24 . . . llJc4.
25.�xb4 llJ c4 26.�c2 �f8
Es una buena sensación cambiar un alfil
inferior por un colega más activo. El alfil de
"b4" mantiene la defensa blanca compacta.
27.llJc3 �xb4
27 . . . lüg3 gana la calidad, pero no podemos
criticar a las negras por aspirar a más .
28.lL!xb4 �a3 29.llJc6 �xc6 30.dxc6 �xc6
3l.lL!xb5 gxf3 32.�xc4+ �xc4+ 33.�d2 �g7
33 .. .!l:f2+ liquidaría la lucha más rápida­
mente.
34J��hcl gxe4 35.gc7+ �g8 36.�c8+ �h7
37.gc7+ llJg7 38.llJd6 gf2+ 39.�c3
O bien 39.�d3 !!d4+ 40.\t>e3 !!fd2 4 J .lüe8
f5, etc.
39 J3ee2?
Las blancas perdieron por tiempo. La úl­
tima jugada, en apuros de reloj, fue un error
que podría haber causado a las negras mo­
mentos de incertidumbre. Después de 40.lüe8
!!c2+ 4 l .�b4 !!xc7 42.lüxc7, el peón pasado
"a" se despierta. Sin embargo, con 39 . . . !!e3+
40.\t>b4 !!b2+ 4 J .\t>a4 !!b8, la posición seguía
siendo desesperada para las blancas.
•..

••

80

El m étodo difiere, pero la idea básica sigue
siendo la mi sma. Las blancas bloquean el
flanco de rey, tratando de mantener a las pie­
zas negras fuera de juego, y luego trasladan su
actividad al otro sector del tablero. Si se con­
sigue inducir a las negras a que jueguen
1 3 . . . f6, entonces surgirán posibilidades en am­
bos flancos. Entretanto, el rey de las blancas
está perfectamente seguro en "e l " , detrás de
su masa central de peones.
13 ... f6
Si las blancas hubiesen jugado 1 3 .h4, entonces 1 3 . . . f6 sería natural. Aquí, sin embargo, 13 . . . f6 parece algo impaciente, aunque
la incomodidad de las negras para proseguir la
partida con varias piezas fuera de juego es
comprensible. No obstante, una importante al­
ternativa era 1 3 . . . b5. En caso de 14.0-0-0,
14 ... f6 1 5 .gxf6 :B:xf6 parece excelente. A
1 4. llJ c l se responde con 1 4 ... lüb6 1 5 .b3 �d7.
14.gxf6 �xf6 15.lLicl �e8
No vale la pena, por supuesto, tomar el
peón de " f3 " a costa de perder el propio peón
"g". De paso que amenazan con capturar ahora
en " f3 " , las negras preparan 1 6 . . . lüc5 y el
desarrollo del flanco de dama.
16..ie2 llJ c5 1 7.b4
La alternativa a considerar era 1 7 .a4, ame-

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

nazando con asumir un total control del flanco
de dama. Si se bloquea con 1 7 . . . a5, las blancas
podrían continuar con l 8 .lt:lb5 '1Wd8 l 9.'1Wc2
(después de 1 9.b4 axb4 20.'1Wxb4 b6, la pla­
neada maniobra 2 1 .lt:lb3, obviamente no daría
resultado) l 9 . . . b6 20.lt:lb3 , con idea de lt:ld2c4.
17 ... lD a4 1 S.lD xa4 '!Wxa4 19.lDd3 �eS
La dama negra se encontraba en una si­
tuación restringida ( 1 9 . . . id7? pierde, por
20.lt:lb2). Al retirarse a "e8" mantiene en jaque
"f4" y hace posible . . . id7.
20.0-0-0
El rey blanco se encontraba temporalmente
seguro en "e l ", pero el enroque aporta una
mayor coordinación a sus fuerzas. Además,
antes o después las blancas querrán jugar f4.
20 ... �d7 2 1 .Wb l :SeS 22.:Sel �bS 23J3xeS
'!WxeS 24.f4
Por fin, las blancas son capaces de ejecutar
la ruptura f4, pero a costa de debilitar el peón
de "e4", como pondrá de manifiesto la res­
puesta de las negras. Lamentablemente, las
blancas no podían impedir la internada de la
dama enemiga, con 24.�c l , debido a que
24 . . . '1Wh3 habría sido entonces muy molesto.
24 ...�e4 25.fxe5 dxeS 26. Wb2 b6?
Con todos sus inconvenientes, era preferi­
ble 26 . . . '1Wxe4 27.lt:lc5 '1Wf5 . Las negras omiten
un golpe táctico que les costará muy caro.
27.a4! �xe4
27 . . .ixa4 perdería, por 28.lt:lc5 . La pérdida
de material es inevitable.
2S.axb5 '1Wxd5 29.lD el
Esta jugada simplifica la posición, lleván­
dola a un final ganado, que debería decidir la
lucha.
29 ... �xd2+ 30.ixd2 axbS 3 1 .i.e3 lDf8
32J3g5?!
Como suele decirse, ¿para qué hacer las
cosas fáciles, cuando se las puede hacer com­
plicadas? En lugar la jugada natural 32.�g2,
las blancas se complican la vida con la floja
jugada textual. 32.ixe5 ? ! �f2 también pro­
longaría la lucha.
32 .. J3f2 33.h3 :Sh2 34.:Sg3? h4?
En apuros de tiempo, ambos jugadores
om\ten 34 tnM
. . .

35.:Se3 lD e6 36.Wbl lD f4 37.i.g4 Wh7
3S.lDe2 lDd5 39.:Sd3 lt:l xe3+ 40.:Sxe3 �f8
41 .:Sb3 :Sf2 42.We2 :Sf7 43.lDe3 :Sf2+
44.lD e2 E!f7 45.Wd3 :Se7 46.ie6 Wg7
47.lD e3 �k6 4S ..id5 E!f6 49.lD xb5 gS SO.lDe7
®g6 51.We4 g4 S2.�e4+ 'it>gs 53.lD d5 :Sf2
54.hxg4 Wxg4 55.lDxb6 h3 56.b5?
El juego superficial normalmente desem­
boca en errores así. Seguía ganando 56.lt:ld5 .
5 6... :Sf4 57.Wd5 h 2 SS.:Sbl �eS!

A las blancas se les escapó este golpe tácti­
co. Las negras amenazan 59 . . . �xe4, seguido
de 60 . . . ig l .
59.Wxe5
59.lt:ld7 �xe4 60.lt:lxc5 probablemente no
alterase el resultado, debido a 60 . . . :Sd4+
6 l .Wxe5? ! h l 'IW 62.�xh l �b4.
59 :Sxe4 60.lD e4 Wg3 61.lDd2
O bien 6 l .b6 �h4 62.b7 �h8 63 . lt:l e3? !
Wf3 .
61. .. :Se2 62.lDO+ ®f4 63.lD xh2 :Sxh2 64.b6
:ShS 65.b7 E!bS 66.:Sf1 + We3
Tablas.
.••

Hacia finales del siglo XX, la atmósfera un
tanto viciada del Siimisch se vio refrescada
con novedades teóricas que abrieron nuevos
horizontes, pero el paciente trabajo de docenas
de jugadores profesionales fue recompensado,
lo mismo que en otros sistemas de la India de
Rey, en los que el centro bloqueado requiere
movimientos de peones en los flancos. Debe­
ríamos añadir a nuestra selección de acciones
de peones típicas un par de partidas con la
V ariante de\ Eanc'netto.

EL CENTRO CERRADO

81

Dizdar - Lputian
Olimpiada de Erevan 1 996
Defensa India de Rey

22 . . . §:xe l 23.§:xe l gxf4 24.gxf4 11Mh4.
22 ... gxf4 23.l'hf4 '1Wg5 24.�d2

Esto implica un sacrificio material, después
del cual la posición blanca se deteriorará to­
davía más, pero la recomendación 24.§:afl
§:e7, con idea de doblar torres en la columna
abierta, también es favorable a las negras. La
clavada sobre la gran diagonal sigue creando
problemas a las blancas.
24.. .i.d4+
Las negras podían ganar la dama blanca
con 24 . . . §:e3 2S .Wxe3 .id4, pero después de
26. � d l .ixe3+ 27.�xe3 Wxg3 28 .§:0 '1Wh4,
la posición resultante puede evaluarse como
más complicada que la de la partida.
25.l'!xd4
2S .@h l §:e3 26.§:xd4 §:xd3 27.§:xd3 §:e8
(o 27 ... � aS) tampoco es apropiado para las
blancas. Por consiguiente, depositan sus espe­
ranzas en amenazas potenciales sobre la dia­
gonal " a l -h8".
25... cxd4 26.�dl
El cambio de damas, después de 26.Wxd4
We3+, no satisfacía a las blancas.
26 .. J:�el+ 27.'i!?h2?
27.lbfl lbcS 28 .Wxd4 Wfl demuestra que
las negras no son tan vulnerables sobre la gran
diagonal como parecía, y eso es todo lo que
podían hacer las blancas. Pero la textual
pierde en pocas jugadas.
27 ... f4 28.g4 f3 29..ixf3 tll f5 30.tll fl
O bien 30.lbe4 Wf4+ 3 l .Wg2 lbh4+
32.Wf2 lb xf3 33 .Wxf3 §:fl +, etc.
30 ...Wf4+
Las blancas se rindieron.

l.c4 tll f6 2.tll f3 g6 3.g3 i.g7 4.i.g2 0-0 5.d4
d6 6.0-0 a6 7.tll c3 tll c6 8.d5 tll a5 9.tll d 2 c5
De nuevo entramos en la misma posición,
con la pequeña diferencia de que, en lugar de
un temprano . . . eS, las negras efectúan un rá­
pido avance de peón en el flanco de dama. El
centro bloqueado ofrece a menudo la posi­
bilidad de elegir el campo de batalla, que en
este caso está justificado por el deseo de las
negras de incluir en la lucha su caballo de
"aS " .
lO.l'� b l
Antes del match Armenia - Croacia, e n l a
penúltima ronda d e l a Olimpiada, Dizdar deci­
dió poner a prueba esta continuación, en lugar
de la trillada 1 0.Wc2 .
10 .. J�b8 l l .b3
Por supuesto, l l .a3 no tiene mucho senti­
do, porque puede responderse con l l . . .Wc7,
pero sí era posible l l .b4.
l l ...b5 12.i.b2

12 ... bxc4
Esperábamos 12 . . . .ih6, en cuyo caso Diz­
dar pensaba sacrificar un peón con 1 3 . .ia l
.ixd2 1 4 .11Mxd2 bxc4 1 S .bxc4 lbxc4 1 6.Wf4,
confiando en la presión que podría ejercer
contra el debilitado flanco de rey. En caso de
1 2 . . . eS, una interesante respuesta sería
1 3 .dxe6 fXe6 1 4.lbde4 (una de las claves de
mantener la dama en " d l "; obsérvese que
1 4.cxbS axbS 1 S .lbde4 no es efectivo, porque

EL CENTRO CERRADO

83

permite 1 5 . . . b4), como se jugó más tarde en la
partida Yusupov - Kindermann, Campeonato
de Alemania, Bremen 1 998.
Al margen de estas líneas que definen la
posición en fase temprana de la lucha, las ne­
gras podrían optar por 1 2 . . . h5, manteniendo la
tensión, y es muy posible que sea su mejor
posibilidad. Al abrir la columna "b", las ne­
gras empeoran la situación de su caballo da­
ma. La relación entre los dos flancos es dema­
siado sutil y complej a para que pueda resol­
verse por medios tan simplistas.
13.bxc4 �h6
La continuación 1 3 . . . e5 1 4 .i.a l l':!:xb l
1 5 . tb cxb l h5 1 6.\Wa4 es favorable a las blan­
cas. La textual se encontrará con la misma
solución táctica.
14.ial �f5 1 5.e4 �g4 1 6.0 i.e3+
La centralización de este alfil explica las
últimas jugadas. Las esperanzas de las negras
se basaban en esta maniobra.
1 7.cj{ht id7 1 8.lLlb3
Esto obliga a las negras a cambios que les
llevarán a una posición inferior.
1 8 ... lLlxb3
1 8 . . . tbxc4 falla, por 1 9.Wfe2.
1 9.axb3 i.d4 20.lLle2 ixal 21 .�xal
La ventaja blanca consiste en una estruc­
tura de peones más compacta y la posibilidad
de ruptura en la columna "e".
21. ..a5 22.lLlf4
La maniobra lD f4-d3 es esencial, pues la
casilla "b4" debe mantenerse bajo control y
"eS " apoyada.

22 ... Wfb6 23.�a3 �b7

84

24.�f2? !
A l presenciar l a partida, m e sentí decep­
cionado por el hecho de que Dizdar omitiese
la lógica y consistente variante 24.e5 ! ? dxe5
25.tbd3 , que cumple ambas tareas:
1 ) impedir la penetración de las negras en
el flanco de dama (con . . . a4 en el momento
oportuno, o bien . . . b4).
2) apoderarse de la iniciativa en el centro
del tablero. El enfoque dubitativo que refleja
la textual es demasiado lento para reportar na­
da tangible.
24 ... �fb8 25.i.fl Wfc7 26.i.d3 �b4 27.ic2 a4
De modo que cuando las blancas pensaban
que estas largas maniobras abortarían el con­
trajuego de las negras y que les permitirían
incrementar la presión sobre el peón aislado,
las negras encuentran una interesante solución
táctica.
28.ltld3 axb3 29.ltl xb4 cxb4 30J'!xb3 Wfxc4
3 1 .1'!bt Wfcs 32.�d2 ibS 33.id3 ltl d7
El peón pasado está condenado, pero la
sensible posición del rey blanco ofrece sufi­
ciente contrajuego . El activo caballo asumirá
esa misión.
34.ixb5 WfxbS 35.�db2 Wfcs 36.�c2 Wfa7
37.�c4 Wfas 38.Wfb3 lLl es 39Jhb4 �xb4
40.Wfxb4 Wfxb4 4l .�xb4 lLl xt3 42.cj{g2 lLl eS
43.�b7 cj{f8 44.h3 hS 45. cj{f2 gS 46. cj;le3
Tablas.

Resulta muy instructivo observar el desa­
rrollo de estas dos partidas. Ambas son carac­
terísticas del bloqueo central de peones, pero
las estructuras son ligeramente distintas y los
diversos matices influyen visiblemente sobre
el curso de los acontecimientos. Tanto las
blancas como las negras crean juego en dife­
rentes sectores del tablero, según la naturaleza
del muro central de peones. Esa interrelación
se vuelve aún más compleja y sutil en la Va­
riante Mar del Plata, que resume los procesos
dinámicos esenciales, no sólo de toda la De­
fensa India de Rey, sino del centro cerrado en
general .
Examinaremos cómo operan tales procesos
sobre el modelo de esa turbulenta variante, cu­
yas vicisitudes marcaron la segunda mitad del
siglo XX.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Taimanov - Najdorf
Torneo de Candidatos, Zurich 1 953
Defensa India de Rey
l .d4 �f6 2.c4 g6 3.�c3 i.g7 4.e4 d6 5.�f3
0-0 6.i.e2 eS 7.0-0 lü c6 8.d5 lü e7
Cuando llegó a Zurich, Najdorf tenía un re­
cuerdo fresco de las demoledoras derrotas que
Eliskases había sufrido ante Gligoric y Trifu­
novic, en el torneo de Mar del Plata de unos
meses atrás. Por entonces, las noticias se di­
fundían lentamente, y Najdorf decidió, astuta­
mente, utilizar en su propio beneficio las mis­
mas ideas de Jos Grandes Maestros yugoslavos.
9.�el
Esta es una de las maniobras que Mark Tai­
manov exploró en Jos tiempos pioneros de es­
te sistema. El caballo se mueve a "d3 " para
apoyar las rupturas c5 o f4. Al mismo tiempo,
se impide 9 . . . �h5 y se hace posible f3 como
respuesta al avance del peón "f" negro.
9 ... �d7
El centro está bloqueado y el peligro de
golpes laterales es inminente. Por esta razón,
durante mucho tiempo se consideró inferior
9 . . . �e8. La práctica moderna, sin embargo, ha
demostrado que J O.�d3 (si J O.f4 de inme­
diato, entonces 1 O . . . exf4 1 J .i.xf4 h6, y las ne­
gras se disponen a expansionarse en el flanco
de rey) I O . . . f5 J l .f4 no es tan peligroso como
se creía medio siglo antes. La sencilla
l l . . .exf4 1 2.�xf4 fxe4 1 3 .�xe4 �f5 1 4.<i>h l
1l!ie7 1 5 .i.d3 ie5 , como en la partida Atalik ­
Nijboer, Wijk aan Zee 1 997, concede posibili­
dades equilibradas. Lo que tal vez les guste
menos a las negras es J O.ie3 f5 1 J .f3 f4 (des­
pués de l l . . .c5 l 2.dxc6 bxc6 l 3 .1l!id2 i.e6
l 4.:l:!d l , la ventaja blanca es mínima, Shirov ­
Uhlmann, Bundes/iga 1 993-94) 1 2 .i.t2, segui­
do de l 3 .c5, aunque su propia reacción en el
flanco de rey, con . . . g5, . . . h5, .. J'U6-g6, tam­
bién es rápida, y su caballo rey defiende el
punto "c7" de la penetración enemiga, de mo­
do que su emplazamiento en "e8" no es en va­
no. No obstante, la textual ha conservado una
mayor popularidad, y no sin razón. Situado en
"d7", el caballo entorpece el avance c5 de las
blancas y fortifica el punto "e5 " .
1 0.i.e3

Al principio, las blancas insistían en esta
jugada: el papel del alfil debía apoyar el
avance de peones en el flanco de dama, y en
"e3 " está situado de forma ideal en tal sentido.
Sin embargo, en "e3 " también está expuesto al
rápido avance del peón "f" negro, y las blan­
cas deben pagar un precioso tiempo para al­
canzar la posición deseada.
10 ... f5 l l .f3 f4 1 2.i.f2 g5 13.lüd3?!

Dividido el tablero por la cadena de peo­
nes, blancas y negras han delineado sus esfe­
ras de actividad: las blancas efectuarán la rup­
tura c4-c5 , mientras que las negras prepararán
. . . g5-g4. La cuestión esencial es quién será
más rápido. Aunque la última jugada de las
blancas parece perfectamente lógica, la prácti­
ca de torneo ha demostrado que no es sufi­
ciente. Dado el equilibrio entre los ataques re­
cíprocos, el empleo de cada tiempo resulta es­
pecialmente crítico. Un inconveniente de si­
tuar el caballo en "d3 " es que bloquea la ac­
ción del alfil de "e2" en la diagonal blanca
"fl -a6" (sobre todo, la casilla "b5 ").
Cogido por sorpresa, Taimanov no podía
apreciar estos matices.
13 ... � !6 14.c5 � g6 1 5J�cl
El hecho de que se haya jugado � d3 limita
las posibilidades de las blancas en el flanco de
dama, pero después de l 5 .a4 h5, la ruptura del
peón "g" es inminente, mientras que el juego
blanco tiene un carácter más lento.
15 .. J�ti 1 6.gc2?!
Considerado retrospectivamente, el doblaje
de torres en la columna " e " parece ingenuo.
Las blancas han llegado a un punto en que se

EL CENTRO CERRADO

85

requieren medidas extraordinarias. Pienso, por
ej emplo, en 1 6.g4.
Nótese que 1 6.cxd6 cxd6 1 7. lt:J b5 podría
responderse con 1 7 . . . g4. Lo mismo sucede
después de 1 6.lt:J b5 g4 da resultado porque el
peón de "e4" no está superprotegido.
16 ..if8
Esta simple pero sutil maniobra fue conce­
bida por Gligoric. Los puntos vulnerables
"d6" y "c7" quedan bien protegidos, mientras
que "g7" se evacua para la torre, que desde di­
cha casilla ejercerá una doble función: defen­
derse de la penetración del caballo blanco y
apoyar el avance del peón "g" . En compara­
ción con esta idea, los preparativos de las
blancas parecen torpes y lentos.
17.cxd6 cxd6 1 8.Wfd2 g4 19J'Ucl
.•

Reticentes a sacrificar calidad con 27 . lt:J c4
hc l 28.Wfxc l , las blancas optan por una de­
fensa pasiva e inferior.
27.. J�af8 28.E!dl b5
Las negras impiden la proyectada 29.lt:Jc4.
29.a4 a6 30.axb5 axb5 31 .E!c7 E!g7
Esta jugada se había preparado con muchos
movimientos de antelación. Ahora todo encaja
en el mosaico negro.
32.lt:Jb3 lt:J h4 33.E!c2 i.h3 !
Las negras amenazan 34 . .l'l:xf3, de modo
que comienza el asalto final.
34.Wfe2 lt:Jxg2 35 ..ixg2 i.xg2+ 36.Wfxg2 Wfh4
37.Wfxg7+ i>xg7 38J�g2+ i>h8 39.lt:J el lt:J f4
40J"�g3 i.f2 41 .E!g4 Wfh3 42.lt:J d2 h5 43.E!g5
Las blancas se rindieron.
43 .. J!g8 decide la lucha. El ataque negro
fue más rápido. Los tiempos perdidos por el
alfil dama blanco resultaron fatales para Tai­
manov.
El efecto de esta partida, junto con las im­
presiones del torneo de Mar del Plata, fue tal
que la jugada 1 3 . lt:J d3 se condenó y aban­
donó. Las blancas depositaron sus esperanzas
en continuaciones "más naturales", entre ellas,
1 3 .b4 fue una de las preferidas durante mucho
tiempo.
.

N · y�
1 9 ... g3 !
Por segunda vez en el curso de la partida,
las negras ganan un tiempo a expensas del al­
fil contrario de casillas negras. Esta vez, a
costa de un peón, pero no en vano. Antes de
que las blancas estén listas para jugar lt:Jb5 y
seguir progresando en el flanco de dama, las
negras atacan y se apoderan de la iniciativa.
20.hxg3 fxg3 2 1 ..ixg3 lt:J h5 22.i.b2
22.i.f2 no es mej or. De repente, el rey
blanco está seriamente expuesto al ataque.
22 i.e7 23.lt:Jbl
Las blancas evitan lo peor, pues impiden
momentáneamente 23 . . .i.g5 , en vista de la
réplica 24.�xc8. Sin embargo, no pueden evi­
tar que su posición siga deteriorándose.
23 i.d7 24.Wfel .ig5 25.lt:Jd2 .ie3+ 26.i>hl
Wfg5 27..ifl
•..

..•

86

Piket - Kasparov
Tilburg 1 989
Defensa India de Rey

l.d4 �f6 2.�f3 g6 3.c4 !J.g7 4.�c3 0-0 5.e4
d6 6..ie2 e5 7.0-0 �c6 8.d5 � e7 9.� el � d7
10.i.e3 f5 l l .f3 f4 12 ..if2 g5 13.b4
¿Qué podría ser más natural que realizar
cuanto antes el avance c5? Cuando se abra la
columna " e " , el flanco de dama negro resulta
vulnerable. Sin embargo, cuanto más he pen­
sado al respecto, menos seguro estoy de ello.
Al final, uno comienza a desconfiar de la in­
versión de un tiempo en algo que puede con­
seguirse de forma tortuosa sin preparación di­
recta. En las siguientes partidas aprenderemos
algo sobre eso.
13 ... �f6
En caso de 1 3 . . . h5, las blancas deberían
proseguir con el avance 1 4.c5 . Es más flojo
1 4.lt:Jb5 l2l f6 1 5 .lt:Jxa7 i.d7 l 6.lt:Jb5 g4. Por

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

otra parte, después de l 3 . . . :i'!f6 l 4.c5 :i'!h6
1 5 .cxd6 cxd6 1 6.tt:\b5, las blancas amenazan
1 7.E:c l y el caballo penetra, como en la parti­
da entre Korchnoi y W. Watson, Beersheba
1 98 7 .

14.c5 tt:\ g6
1 4 . . . h5 parece rápido y energtco, pero
1 5 .cxd6 cxd6 1 6 .E:c l ralentiza la reacción ne­
gra, y 1 6 . . .i.d7 1 7 .tt:\b5 i.xb5 1 8 .i.xb5 g4 se
contesta

tranquilamente

con

1 9.c;!¡h l

g3

20.i.g l gxh2 2 l .i.f2, con ventaj a, Malaniuk ­
Kaminski, Kecskemet 1 989.

1 5.cxd6

cas no serán capaces de provocar debilidades
en las defensas negras, pero eso significa in­
vertir demasiado tiempo en jugadas preparato­
nas.

17. .i.f8!
.

Coherente con el plan defensivo general: a
fin de responder . . . i.d7 y contestar a tLlb5 con
. . . g4, el peón de "d6" debe estar protegido.
Previamente, las negras habían j ugado 1 7 . . . h5
1 8 .a5 i.d7 1 9 .tLlb5 i.xb5 20.i.xb5, y el peli­
groso alfil dama negro ha desaparecido, pero a
cambio de tiempo para j uego activo con otras
piezas. Después de 20 . . . g4 2 1 . c;!¡ h l g3 22.i.g l
gxh2 23 .i.f2, la nueva j ugada 23 . . . a6 ! , que
impide que las blancas hagan precisamente
a5-a6, fue introducida en la partida Burgess W. Watson, Campeonato Británico, Plymouth
1 989. En este momento, las posibilidades son:
a) 24.i.b6? ! �f8 25 .i.e2? ! h4, con buen

j uego de las negras en la partida citada. En
"el" el alfil no tiene perspectivas y, en este
amontonamiento de piezas, ahoga las posibili­
dades activas .
b) Parece mej or la propuesta 24.i.a4, y

después de 24 . . . h4, las blancas pueden confiar
en 25.c;!¡xh2 tt:\ h5 26. tt:\ d3 tt:\ g3 27.E:g l . Por
Viktor Korchnoi ha dedicado una gran
cantidad de tiempo y de ideas a esta variante.
Tras 1 5 . a4 h5, introduj o la novedad 1 6.c6 en
la partida Korchnoi - Xie Jun, Muj eres vs Ve­
teranos, Marbella 1 999. Después de 1 6 . . . i.h6
1 7 .b5 b6 1 8 . a5 g4, la presión blanca en el
flanco de dama no resultó tan fuerte como
seria en caso de que la casilla "b5 " estuviese
vacante. Las posibilidades de las negras son
equivalentes. Nótese que 1 6 .a5 llega dema­
siado tarde, debido a la línea 1 6 . . . g4 1 7 .cxd6
cxd6 1 8 .tt:\b5 g3 1 9 .hxg3 (o bien 1 9 .i.xa7
tt:\h7) 1 9 . . . fxg3 20.hg3 a6 y, una vez neu­
tralizadas las amenazas en el flanco de dama,
las negras están listas para utilizar sus casillas
fuertes y pasar al contraataque en el flanco de
rey.

15 ... cxd6 16J!cl �f7

Obviamente, debe pararse la fuerte amena­
za tt:\c7.

1 7.a4
Al final, sin el apoyo del peón "a", las blan-

tiempo indefinido, la presión sobre "g3 " retra­
sa . . . h3, pero entonces i.e l y tLl f2 neutraliza­
rán el contraj uego sobre la columna "h" .
También es posible 25 .i.b6. En vista de la in­
cierta situación del flanco de rey, esa j ugada
sólo puede j ustificarse si 25 . . . �f8 puede con­

testarse con 26 . tLl d3 tt:\ h5 27.E:f2, con idea de

E:fc2 y tt:\ f2 . La penetración por la columna

" e " puede permitir a las blancas activar su alfil
de rey por "d7 " , así como obstaculizar la ma­
niobra . . . i.f6-d8 e impedir que las torres ne­
gras participen en el asalto al rey blanco, pero,
por supuesto, 27 . . . i.f6 28 .E:fc2 h3 plantea in­
terrogantes acerca de su seguridad.

1 8.a5 .id7
También se ha jugado 1 8 . . . tt:\e8, pero aban­
donar los planes en el flanco de rey en favor
de una defensa pasiva me parece traicionar la
posición, con independencia de los méritos
obj etivos que pueda tener.

19.tLlb5
Esto es lo que las blancas habían estado
preparando, con la esperanza de penetrar en

EL CENTRO CERRADO

87

"a7" o "c7", o bien provocar el cambio, que
dejaría el ataque negro en el flanco de rey ino­
fensivo. Sin embargo, el peón de "e4", hasta
ahora superprotegido, se ha vuelto frágil, y esa
es la diferencia. Se sugirió la jugada de espera
1 9.'kt>h l como la solución adecuada, pero se
responde con otra útil jugada de espera,
1 9 . . . :B:g7, y sigue siendo cuestionable si el he­
cho de que la casilla "g l " esté libre mejora la
continuación de la partida, 1 9.lLlb5 . Más bien,
relacionaría la retirada 'kt>h l con la continua­
ción 20.g3 .
1 9 ... g4!

Justo a tiempo de contrarrestar la penetra­
ción de las piezas blancas en el flanco de da­
ma. En este preciso instante es posible el an­
siado avance, porque el peón de "e4" no está
protegido por el caballo.
20.lLlc7
20.fxg4 (jugada a la que, curiosamente,
Kasparov concede un signo de admiración en
lnformator) 20 . . . lL\xe4 2 I .lLlc7 ia4 (son más
floj as 2 l . . .:B:c8 22.lLl e6 y 2 I . . .lLlxf2 22J'!:xf2
ia4 [en caso de 22 . . . :B:c8, podría continuar
23.lLle6 Wff6 24.:B:xc8 ixc8 25 .g5 Wff5 26.ig4
W/e4 27.Wd2] 23.Wfxa4 :B:xc7 24.:B:xc7 W/xc7
25 .id3) 22.Wfxa4 :B:xc7 también es ventajosa
para el segundo jugador.
A 20.lLlxa7, los comentaristas indican
20 . . . g3 2 l .i.b6 W/e7, y ahora 22.h3 (si
22. cllh 1 , entonces 22 . . . �h5 23. � b5 gxh2
24.if2 ixb5 25 .ixb5 éLl g3+ 26.ixg3 fxg3)
22 . . . ixh3 23.gxh3 W/d7 . En mi opinión, sin
embargo, es digna de considerar 22.ib5. Por

88

ejemplo: 22 . . . gxh2+ (si 22 . . . lLlh5, entonces
23 .ixd7, seguido de 24.h3) 23 .'kt>xh2 ixb5
24.lLlxb5 lLlh5 25 .lLld3 W/h4+ 26.'kt>g l éLlg3
27.lLlf2 (después de 27.:B:e l Wih l + 28.'kt>t2,
28 ... W/h4 conduce a una repetición de jugadas,
pero las negras podrían aspirar a más con
28 . . . W/h2 29.:B:g l lLlh4, con diversas amenazas
en el aire, entre ellas, . . . :B:a6, seguido de
. . . l:hb6) 27 . . . lLlxfl 28 .Wfxfl .
20 ... g3
Desde los años cincuenta del siglo pasado,
esta solución táctica ha sido la pesadilla de las
blancas en numerosas situaciones de esta pre­
caria variante.
Conviene observar que 20 . . . ia4 falla ahora
por 2 l .Wfxa4 :B:xc7 22.:B:xc7 W/xc7 23 .Wfc2 !
W/d7 24.fxg4 éLlxg4 25.ixg4 Wxg4 26.lt:Jf3
(Kasparov).
21..!Dxa8?
2 l .hxg3 fxg3 22.ixg3 ih6 23.lLlxa8 lLlh5
24.if2 lLlgf4 concede a las negras un fuerte
ataque, pero teniendo en cuenta lo que la po­
sición ofrece, las blancas tenían que entrar en
esta línea. La textual pierde material sin com­
pensación alguna.
2 1 ...c!Db5!
De nuevo es vi tal la casilla "h5 " .
22.'kt>bl
22.ixa7 falla por 22 . . . W/h4 23 .h3 ixh3
24.gxh3 Wxh3 25.:B:f2 gxf2+ 26.'kt>xt2 lLlh4
27 .ifl Whl+ 28.lL'lg2 :B:g7 (Kasparov), y las
blancas pierden material.
22 ...gxf2 23.!!xf2 c!D g3+ 24.'kt>gl Wxa8
25.i.c4 a6
Un bonito toque final : las negras acaban de
preparar la clavada desde "a7", mientras que
el caballo sigue siendo tabú (26.hxg3 fxg3
27.:B:b2 Wd8 28.'kt>fl Wih4).
26.Wd3 VNa7 27.b5 axb5 28.ixb5 .!Dhl
Las blancas se rindieron.
La partida confirma lo que algunos fuertes
jugadores presintieron hace mucho tiempo, a
saber, que 1 3 .b4 no podía satisfacer las ambi­
ciones de las blancas. Hacia el final del siglo,
la intenninable curiosidad de Jos ajedrecistas

revivió la línea crítica de la Variante Mar del
Plata, y las blancas se volvieron hacia otras
continuaciones.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Korcbnoi

-

Hulak

Torneo Interzonal, Zagreb 1 987
Defensa India de Rey

l.d4 ttlf6 2.c4 g6 3.ttlc3 J.g7 4.e4 d6 5.ttlt3
0-0 6.J.e2 e5 7.0-0 ttlc6 8.d5 ttle7 9.ttlel tl'ld7
IO.J.e3 f5 l l .t3 f4 12.if2 g5 13.tl'lb5

el ataque y el peón "h" avanzado consu
una barrera.

14. <f1a i

Las intenciones de las blancas quedan cla­
ras. Si consiguen eliminar el alfil dama negro,
el contraj uego del segundo jugador en el flan­
co de rey quedará mermado.

14 J�xa7 1 5.J.xa7 b6
•.

La idea es encerrar el alfil y ganarlo. La
primera parte está realizada, pero la segunda
resultará mucho más dificil de lo que las ne­
gras pensaban.

16.b4�b7

La última esperanza de las negras podría
ser 1 6 . . . ttl f6, sobre todo teniendo en cuenta la
solución alternativa de las blancas, menciona­
da en la nota que sigue. Lamentablemente pa­
ra las negras, después de 1 7.c5 g4 1 8 .!k l (o,
quizá, 1 8 .fxg4 ttl xe4 1 9.ic4) 1 8 ... g3 1 9 .cxb6,
1 9 . . .gxh2+ falla, por 20.Wxh2 cxb6 2 l .gh 1 ,
mientras que 1 9 . . . cxb6 20.h3 ixh3 2 l . gxh3

Las blancas consideran que para neutralizar
el agresivo contrajuego negro del flanco de
rey, es imprescindible un j uego activo en el
otro flanco. ¿Era esta extraña e inesperada ju­
gada lo que habían estado buscando?

%lfd7 se para con 22 .ixb6 %lixh3 23 .gf2.

13 a6?

Agnos, Londres (Lloyd Bank Masters) 1 987,
también cumple la tarea.

••.

Una sobredosis de optimismo o una codi­
ciosa conclusión de que el caballo debe reti­
rarse, o bien pagar un precio material por su
imprudente incursión en campo enemigo. Sea
cual fuere el caso, esta sola partida fue lección
suficiente para buscar una mej ora. La respues­
ta correcta es 1 3 . . . b6 1 4.b4 a6, pero después
de 1 5 .lt:Jc3 el equilibrio es delicado. 1 5 . . . h5

1 7.c5
1 7.1!:lfa4 ttlc8 (o bien 17 . . . lü f6 1 8 .c5 %lfa8
1 9.cxb6 lüc8 20.:1k l
22.ixb6)

1 8 .c5

dxc5

cxb6 2 1 .gxc8 gxc8
1 9 .ixa6,

Züger

-

1 7... dxc5

1 7 . . . bxc5 1 8 .bxc5 1!:lfa8 1 9.ib6 cxb6 20.c6
lüc5 21 .cxb7 Wxb7 22.a4 tampoco es ade­
cuado para las negras.

I 8J�cl !

1 6.c5 ttl f6 1 7.cxb6 cxb6 1 8 .b5 a5 1 9. lüa4 �b8

20.�c 1 fue ventaj oso para las blancas en la
partida Korchnoi - Y e Jiangchuan, Olimpiada
de Novi Sad 1 990. Sin embargo, 1 5 . . . lt:J f6
ahorra un tiempo. La partida D. Gurevich Chekachev, Moscú 1 99 1 , continuó así: 1 6.c5
gb8 1 7 .cxb6 cxb6 1 8 .b5 a5 1 9J':l:c l id7, y a
20.ttla4

las negras replicaron con 20 . . . g4

2 1 .gc6 hc6 22.bxc6 g3 2 3 . hxg3 lt:Jh5, apo­
derándose de la iniciativa. Nótese que en si­
tuaciones similares "h5 " es la casilla del caba­
llo, y que cada vez que las negras deciden j u­
gar . . . h5 deben pensárselo dos veces, pues,
además, la columna "h" puede utilizarse para

Después de 1 8 .bxc5 lüxc5, 1 9.gc l no daria
resultado, por 1 9 . . . %lfd6.

EL CENTRO CERRADO

89

Con la textual, las blancas amenazan, sen­
cillamente, 1 9.bxc5 lt:lxc5 20.!hc5 bxc5
2 I .i.xc5 , con evidente superioridad. Las ne­
gras se ven obligadas, así, a seguir un estrecho
camino que conduce a la derrota.
1 8 ... llJc8
No sirve 1 8 ... cxb4, por 1 9.d6 lL'l c6 20.ixa6
ixa6 2 l .�xc6 ixfl 22.dxc7 Wc8 23.'if;>xfl ,
etc.
1 9.bxc5 �a8 20.c6 liJ f6 21 .�xb6 lt:l xb6
22.�xa6
Finalmente, el alfil ha sucumbido, pero a
un alto precio. El peón pasado avanzará sin
ser molestado, mientras que el contrajuego en
el flanco de rey, sin el soporte del alfil de
casillas blancas, ha sido frenado indefinida­
mente.
22 ... g4 23.liJ d3 g3 24.b3 liJ eS 25.llJ c5 Wb8
26.a4 liJ d6 27.a5 liJbc8 28.'it>h t Wa7 29.Wc2
lt:l e7 30.gbl llJ g6 3UUcl �f6 32.ifl .ixc6
33.dxc6 Wxa5 34.gal 'Wb4 35.llJe6
Las negras se rindieron.
La sorpresa surtió su efecto, pero encuen­
tros posteriores, como se ha sugerido en los
comentarios, pronto hallaron un antídoto. De
nuevo era el tumo de las blancas de encontrar
una mej ora.

N · 5o

Ziegler - Shulman
Gotemburgo 1 999
Defensa India de Rey

l .d4 liJ f6 2.c4 g6 3.llJc3 �g7 4.e4 0-0 5.llJf3
d6 6..ie2 e5 7.0-0 llJc6 8.d5 llJe7 9.llJ et liJ d7
10.ie3 f5 l l .f3 f4 12.�f2 g5 13.a4

90

Poco a poco, las blancas se fueron con­
venciendo de que el ataque negro en el flanco
de rey no es tan rápido, si el ataque blanco en
el flanco de dama es enérgico y cada tiempo
se invierte de forma precisa. Una vez con­
cluido que la ruptura en la columna " e " re­
quiere demasiado tiempo y que un temprano
lt:lb5 reporta menos de lo que inicialmente se
creía, fue puesta a prueba una nueva idea. La
torre dama permanece en su casilla inicial y
apoya el avance del peón "a", para comprimir
a su oponente y preparar, en su caso, lt:lb5 o
c5 en mej ores condiciones. En los últimos
tiempos se ha pensado mucho sobre el avance
del peón "a" . La idea es obligar a las negras a
luchar en el flanco de dama, dificultando el
tipo de ataque en el flanco de rey que Najdorf
supo imponer en su partida contra Taimanov.
13 ... llJ g6
A Kasparov no le gustaba especialmente
entrar en lo que sigue en la presente lucha, y
en la partida Yusupov - Kasparov, Olimpiada
de Erevan 1 996, se opuso de inmediato al
avance, con 1 3 . . . a5 , y después de 1 4. lt:l d3 b6
1 5 .b4 axb4 1 6.lt:lxb4 lL'l f6, pudo conservar el
equilibrio, a pesar de ciertas dificultades. En
la posición después de 1 7.lt:lb5 g4 1 8 .ih4 g3
1 9.h3 , la continuación 1 9 . . . lt:Jg6 20.lt:lc6 de­
sembocó en serios problemas para las negras,
P. H. Nielsen - Harestad, Gausdal 1 996, pero
lo correcto (y fuerte) es 1 9 . . . id7.
14.a5 'it> h8
El avance del peón "a" crea algunas ame­
nazas directas, y en respuesta a las mismas,
las negras preparan su contraataque, evacuan­
do la casilla "g8" para la torre. Más a menudo,
sin embargo, nos encontramos con 1 4 . . . :1:1!7.
a) 1 5 .ltlb5 es prematuro, debido a la enér­
gica 1 5 . . . lt:l f6 1 6.lt:lxa7 g4 1 7.lt:lxc8 g3
1 8 .hxg3 lt:lh5, como señaló Nunn.
b) 1 5 .c5 es una aguda e interesante idea,
jugada por el Gran Maestro croata Kozul.
Después de 1 5 . . . lt:lxc5 1 6.ixc5 dxc5 1 7.ic4
'it>h8 1 8.a6, las negras deben evitar una tram­
pa, 1 8 . . . b6? 1 9.d6, y ahora 1 9 . . . �d7 20.W/d5
�b8? 2 l .dxc7, o 1 9 . . . �f8 20.id5 �b8
2 1 .lL'lb5, pero la respuesta 1 8 . . .bxa6 1 9. lt:l d3
if8 20.lt:la4 �g7 parece apropiada.
e) 1 5 .b4 if8 1 6.c5 lL'l f6 (si 1 6 . . . dxc5 , en-

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

tonces 1 7 .d6). Aquí, 1 7 .cxd6 se contesta con
1 7 . . . i.xd6, con buen juego de las negras, Kor­
chnoi - Nunn, Amsterdam 1 990. La jugada de
Korchnoi, 1 7 .c6 (amenazando 1 8 .cxb7 .txb7
1 9.a6 i.c8 20.l0b5), me parece más peligrosa.
En tal caso, las negras deberían abstenerse de
la precipitada 1 7 . . . bxc6 1 8 .dxc6 i.e6 1 9. l0 d5 ,
pues s u contrajuego del flanco d e rey s e vería
retrasado por el cambio del caballo de "f6",
mientras que las blancas crean una mayoría
avanzada en el flanco de dama, Pogorelov del Rey, Zaragoza 1 999. Así, las negras
deberían optar por 1 7 . . . '8g7 1 8 .'it>hl l0h8.
l5.l0b5
Si las blancas difieren esta característica in­
cursión y siguen con 1 5 .l0d3 '8g8 1 6.c5 l0 f6
1 7.cxd6 cxd6 1 8 .l0b5, las negras de nuevo
están listas para entrar de inmediato en un
juego de doble filo, con 1 8 . . . g4, como en la
partida Chmielewski - Lybin, Corresponden­
cia 1 995-96.
l5 . . . . l0 f6 l6.l0 xa7 i.d7 l 7.c5 g4

bien 2 l .g4 l0 g3) 2 1 . . .fxg3 , mientras que
20.gxf4 abre demasiado la posición del rey
blanco. Era de considerar, sin embargo, 20.g4.
20 ...Axc6 2l .dxc6 l0 h5
Como ya se ha dicho, mantener vacante la
casilla "h5 " suele ser beneficioso para las ne­
gras. Debido a esta jugada, las negras pueden
atacar al rey blanco, que se halla terriblemente
expuesto. Las piezas torpemente situadas de
su entorno son más obstáculos que guardianes
protectores.
22.gxf4 exf4
Nótese que esto es posible porque el rey ha
jugado a "h8 " .
23.i.c4 l0 g3 2 4 .ie6 lUxfl ? !
El caballo e s valioso e n "g3 " y n o deberla
cambiarse precipitadamente, ni siquiera para
ganar calidad. La intermedia 24 . . . \Wf6 forzaría
bien 25 .ih3 (en cuyo caso, hacer 25 . . . l0xfl
26.'it>xfl l&xb2 expondria al rey a . . . \Mfb5+), o
bien 25 .i.xg3 fxg3 26.i.h3 , y ahora sería muy
molesto 26 . . . l0 f4. Por ej emplo: 27.'8a4 \Wh4
28.l0d3? l0xh3+ 29.gxh3 Wxh3 30.\We2 ih6,
y no hay defensa.
25. 'it>xfl l&f6 26.i.c4
La consecuencia del apresurado cambio es
que el alfil permanece en la diagonal activa.
26 ...t!xb2 27.:aa4 :afbs 28.a6 t!c3 29.tbd3
De otro modo, sigue 29 . . . '8b2.
29 tD e5 30.a7 tb xc4 3 l .axb8t!+ E:xb8
32.tD xf4 tb d2+
Obviamente, no 32 . . . l0b2, por 3 3 .\Mfb l .
33.'it>gl
33 .'it>e2 también cae en 33 . . .Wxc6 (pero no
3 3 . . . '8b 1 ?, por 34.\Wxd2 '8b2 3 5 . '8a8+ if8
36.id4+, etc.), pero la textual es posible, por
el hecho de que ahora 33 ... '8b l podría ser con­
testada con 34.'8a8+ if8 3 5 .'8xf8+ 'it>g7
36.\Wxb l lUxb l 3 7 . l0 e6+, y luego 3 8 .l0xc7.
33 ...t!xc6 34.E:al
Una solución elegante.
34 ...i.e5
Después de 34 . . . ixa l 3 5 .\Wxa l + 'it>g8
36.\Wf6, la situación ha cambiado: el rey blan­
co está seguro y el negro expuesto.
35.E:cl t!xcl 36.t!xcl E:bl 37.t!xbl tDxbl
38.tbd3 i.al
Tablas.

.•.

Mediante el sacrificio de un peón en el
flanco de rey, las negras logran contrarrestar
la peligrosa presión del flanco de dama. Ob­
sérvese que realizan el avance . . . g4 sin el apo­
yo del peón "h", reservando la vital casilla
"h5 " para el caballo.
l 8.c6 g3 l 9.hxg3 bxc6
Es más flojo 1 9 . . . fxg3 , debido a 20.i.xg3
'8xa7 2 l .cxd7 l&xd7. La dama negra debería
permanecer en la diagonal "d8-h4".
20.l0 xc6
A 20.dxc6, las negras pueden atacar con
20 . . . l0h5 (20 . . .ie6 (lento) 2 l .g4) 2 l .cxd7 (o

EL CENTRO CERRADO

91

Atalik - Gufeld
Los Ángeles 1 999
Defensa India de Rey

2 1 .tt:lxa8 Vfih4 22.h3 tt:lxb6 23.tt:lxb6 i.xh3
24.gxh3 Wfxh3 , obviamente da posibilidades
de contrajuego a las negras.
2 1 ttl xb6
2 I . . .Vfih4 22 .tt:le6 neutraliza las intenciones
agresivas de las negras.
22.axb6 :Sxal 23.Wfxal liJ h8
La maniobra . . . lLJh8-f7-g5 es la única forma
de desembarazarse del caballo blanco, que,
desde "e6", sofoca toda actividad.
24..ic4 ttlt7 25.llJe6 llJ g5 26.1.1i'a2
En la partida posterior Krivoshei - Bin­
drich, Leutersdorf 1 999, las blancas encon­
traron una solución más sencilla: 26.tt:lxg5
Wfxg5 27.tt:ld3 Wh4 28.gc l , demostrando que
28 . . . .ixh3 29.gxh3 Wfxh3 30.gc2 es inocuo.
Una vez asegurado su rey, pudieron proceder
a utilizar el superávit de peones en el otro
flanco. Siguió : 28 . . ..if6 29.gc2 .id8 30.Wa5
Wfe7 3 1 .tt:lb4 'kt>h8 32.lDc6, etc.
26 ... llJ xe6 27.dxe6 :Se8 28.liJ d3 ixe6
29.ixe6+?
No hay necesidad de apresurarse. Las blan­
cas pueden cambiar alfiles en un momento
más conveniente. Era fuerte 29.gc l , pero las
blancas subestiman las dificultades del final
que ahora se produce.
29 ...1.Wxe6 30.Y!Jxe6+ :Sxe6 31.liJb4 :Se8
32.:Scl
O bien 32.tt:ld5 gas 33 .gc l ga2 34.gb l
'kt>f7, seguido de 35 . . ..if6 y . . . .id8 .
32 ga8 33.�fl .if6 34.ttld5 .id8 35.�e2
O bien 3 5 .gc7 ga l + 36.'kt>e2 gg l .
35 ... 'kt>ti 36.�d3 :Sa6 37.gc8 ixb6 38.:Sb8
.igl 39.:Sxb7+ �g6 40J�d7
Era más fuerte 40.gc7.
40 ... �g5 4l .h4+ �g6
Obviamente, 4 I . . .'kt>xh4 pierde, por 42.gg7,
y el rey es atrapado.
42.�c2
Lo natural, de nuevo, era 42.gc7.
42 ....id4 43.�bl �es 44J�b7 E:a4 45.E:b3
�f7 46.:Sc3 'kt>e8 47J!d3 :Sa7 48.�c2 �d7
49.b4 :Sa2+
..•

l.d4 liJf6 2.c4 g6 3.liJc3 i/.g7 4.e4 0-0 5.liJf3
d6 6.i/.e2 eS 7.0-0 llJ c6 8.d5 llJe7 9.liJ el liJ d7
l O..ie3 fS l l .f3 liJ f6? !
Con este precipitado salto, las negras per­
miten a su rival la inmediata ruptura en el
flanco de dama. El caballo debería permane­
cer en "d7", restringiendo el avance c5 . El
juego de las blancas en el ala de dama y el de
las negras en la de rey están estrechamente co­
nectados y deben ser considerados en conj un­
to. A veces, frustrar los planes del rival es más
importante que insistir en los propios.
1 2.c5 f4 13.�f2 g5 14.a4
Debido al error de las negras, las blancas
disponían de una agradable alternativa en
l 4.gc l , pasando su atención a la columna " e " .
14 llJ g6 1 5.a5 hS?!
.•.

.•.

Las blancas van un paso por delante. Es
cierto que, al haber invertido dos preciosos
tiempos en . . . tt:l f6 y . . . h5, las negras están
preparadas para jugar . . . g4, pero su flanco de
dama ya está abierto y resulta vulnerable.
1 6.cxd6 cxd6 1 7.llJb5 g4
Si 1 7 . . . a6, entonces 1 8 .ib6 Wfe7 1 9.tt:lc7, y
el caballo está listo para saltar a "e6", cor­
tando la diagonal del alfil de "c8" y mante­
niendo así baj o control el contraataque.
1 8.ixa7 g3 19 ..ib6 Y!Je7 20.llJ c7 llJ d7
Una inteligente pero temporal solución a
los problemas negros.
2 l .h3

92

Las blancas han ejecutado, finalmente, b4
en circunstancias menos favorables que mu­
cho antes, cuando el rey negro estaba más ale­
jado. La única opción negra es su peón "g" .

JUEGO DrNÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

SO.'it>b3 gxg2 S l .bxcS B:f2 52.�c3 Wc6

78.exd6+ Wd7 79.Wds Wd8 so.we6 wes
st.wes Wd7 82.Wd5 Wd8 83.We5 Wd7
84.Wd5 Wd8 ss.wcs Wd7 86.Wd5 Wd8
87.We4 Wd7 88.Wd5 Wd8 89.Wc4
Tablas.
Atacar en un flanco y defender en el otro
no es una tarea fácil, y requiere una gran sen­
sibilidad posicional. En cuanto a la fase final,
no diremos nada.

rJ

La clave es que 53.cxd6?? perdería, por
53 . . . Wd7, mientras que la alternativa lleva a la
reducción de material, pero las preocupacio­
nes de las negras no terminan aquí.
53.gxd6+ WxcS 54.gd5+ Wc6 55Jhe5 gxf3
s6.ggs
No hay tiempo para 56.E1xh5 , debido a
56 . . . E1xc3+, etc.
56 ... gf2 57.�d5?
Lo correcto era 57.e5, amenazando 58 .e6
Wd6 59.E1e5, y las blancas llegarían antes. En­
tonces podría seguir:
a) En caso de 57 . . . g2, las blancas pueden
responder 58.E1g6+ Wd7 59.e6+ We8 60.�e4,
y en este momento falla 60 . . . E1f3+ 6 l .Wc4
E1g3 , por 62.�xg3 g l =� 63.E1g8+, etc., mien­
tras que 60 . . . E1e2 no sirve, por 6 l . � f6+, y las
negras no podrán evitar la pérdida de los peo­
nes de "f4" y "g2 " .
b ) 57 . . . E1fl 5 8 .<tt> c4 E1el 59.E1g6+ <tt> d 7
60. <tt> d5 f3 6 l .E1g7+ <tt> e 8 (o bien 6 1 . . . <tt> c 8
62.<tt> c 6) 62.<tt> e 6 cit>d8 (62 . . . E1xe5+ falla, por
63 .cit>xe5 f2 64.ctt> e 6, y ahora 64 . . . ctt> f8
65 .E1f7+, seguido de 66.�e2, o bien 64 . . . <tt> d 8
65 .tt:lb5, etc.) 63 .Wd6 ctt> c 8 (63 . . . ctt> e 8 pierde,
por 64.e6) 64.E1xg3 f2 65 .E1g8+ <tt> b 7 66.E1f8
fl� 67Jhfl E:xfl 68 .e6, y las blancas ganan.
57 ... g2 ss.�b4+ Wd6 59.e5+ Wd7 6o.gg7+
We8 61.�d3 B:f3 62.gxg2 gxd3+ 63.Wc4
gg3 64.B:a2 f3 65.Wd5 gg2 66.ga3 f2 67.gf3
We7 68.gf4 gg4 69.gxf2 gxh4 70.ga2 gb4
71 .ga7+ We8 72.Wc6 h4 73.B:h7 gd4 74.Wc5
gdl 75.gxh4 We7 76.gh6 gd2 77.gd6 gxd6

52-

Piket - lvanchuk
Wijk aan Zee 1 999
Defensa India de Rey

l .d4 �f6 2.c4 g6 3.�c3 ig7 4.e4 d6 5.�f3
0-0 6.i.e2 e5 7.0-0 � c6 8.d5 � e7 9.�el � d7
10.i.e3 f5 l l .f3 f4 12 ..if2 g5 13.B:cl
Esta idea está vinculada a un sacrificio de
peón, analizado por varios jugadores croatas
hace más o menos una década. Las partidas
que hemos comentado nos recuerdan, una y
otra vez, que cada tiempo ahorrado puede in­
fluir de forma drástica en el curso de la par­
tida, puesto que el ataque blanco en el ala de
dama y el negro en la de rey luchan por im­
ponerse. La jugada de torre constituye una de­
cisión capital, ya que renuncia a la idea de
comprimir a las negras con un rápido avance
del peón "a", en cuyo caso la torre dama es­
taría bien situada en su casilla inicial. En Jugar
de eso, prepara la ruptura c5, abriendo la co­
lumna " e".
Volviendo a las partidas anteriores, obser­
vamos un factor común: el caballo de "d7"
normalmente juega a "f6" para apoyar el cru­
cial avance . . . g4, si las negras consiguen el
contrajuego suficiente. Como pronto descubri­
remos, el propósito de 1 3 .E1c l es obligar a las
negras a renunciar a dicha maniobra.
13 ... � g6
Las negras, como sabemos, tienen sus pla­
nes en el flanco de rey, de modo que esta ju­
gada tiene su lógica, pero también procede te­
ner en cuenta 1 3 . . . a5, que no impediría el
avance de los peones blancos en el flanco de
dama, pero que provocaría cambios. Es cues­
tión abierta a debate que las blancas puedan
convertir su ventaj a espacial en algo concreto,
pero por el momento los ejemplos prácticos

EL CENTRO CERRADO

93

no son muchos (como Atalik - Salinnikov,
Aluhsta 1 999), lo que resulta significativo.
Las negras temen, y no sin razón, que cuando
desaparezcan los peones del flanco de dama,
la superioridad espacial de las blancas en el
sector sea desagradable y, en última instancia,
hasta el peón de "d6" puede quedar en peligro.
14.c5 ! ?

Como hemos visto e n numerosas ocasio­
nes, el caballo dama negro se dirigía a "f6"
para apoyar la ruptura . . . g4-g3 . Aquí, con el
sacrificio de un peón, las blancas distraen al
caballo de su objetivo. En consecuencia, el
contrajuego negro en el flanco de rey se ralen­
tizará, mientras que la duradera presión en el
flanco de dama aportará una adecuada com­
pensación por el material.
14 ... c!LJ xc5 1 5.b4 c!LJa6 16.c!LJd3
Es más frecuente 1 6.c!LJb5, como se verá en
la partida siguiente.
16 .. J3ti
La partida Korchnoi - Cvitan, Campeonato
de Europa por equipos, TuJa 1 997, continuó
así: 1 6 . . . h5 1 7 .c!LJb5 �d7 1 8 .a4 �h6 1 9.�c3
�f7 20.c!LJxa7 �g7 2 I .c!LJb5 lt:if8 (para seguir
con . . . lt:ih7-f6), con contrajuego, si bien el
juego de las blancas en esta partida no es pre­
cisamente impresionante.
17.c!LJb5 id7 1 8.a4 %Ve8
Al "tocar" el peón de "a4" antes de defen­
der su propio peón de "a7", las negras obligan
a su rival a jugar 1 9.lt:ib2, pero en "b2" el
caballo no está tan mal situado como a pri­
mera vista pueda parecer. La alternativa era
1 8 . . . �f8.

94

19.c!LJb2
En esta casilla el caballo no obstruye el
plan de doblar piezas mayores en la columna
"e " , y también flirtea con la maniobra lt:i c4-a5 .
19 ...%Vb8
En caso de 1 9 . . . h5, las blancas deben consi­
derar tanto 20.lt:ic4 �f8 2 l .lt:ia5 Wfb8 22.lt:ic3
�g7 23 .�b l lt:ih8 24.�b5, como 20.ixa7.
Con la textual, las negras conservan su
ventaj a material, y están dispuestas a hacer
. . . h5 y . . . g4. Sin embargo, la siguiente jugada
blanca no les da tiempo.
20.%Vc2
La evaluación de la maniobra . . . Wfe8-b8 de­
pende mucho de esta posición.
20 ...ie8?!
Al seguir postergando su contrajuego en el
flanco de rey, las negras se condenan a una
defensa pasiva.
La cuestión crucial es si la línea 20 . . . �xb5
2 l .axb5 lt:ixb4 es viable. Mi conclusión es que
22.Wfb3 aS 23 .b6 ofrece a las blancas, pese a
la pérdida de material, una considerable com­
pensación en forma de la fuerte actividad de
sus piezas. Sin embargo, con 23 . . . cxb6 las
negras pueden aliviar sus dificultades, devol­
viendo su material extra: 24. lt:ia4 Wfd8, o bien
24. lt:ic4 W!f8.
2l.Wfd2 h5 22.�c4 ih6
A pesar de las desfavorables circunstancias,
las negras persiguen su sueño de contraataque.
Podían haber resistido con 22 . . . �f6 23 .�fc l
�g7 24.%Vc3 �d8, pero Ivanchuk no quiso so­
meterse a esta continuación pasiva y poco ten­
tadora.
23J!fcl cJ;lg7
Esta jugada es una nueva confirmación de
que algo ha ido mal en los planes negros (la
idea originaria es que la casilla "g7" se reserve
para la torre), pero a menudo las negras deben
bailar al son que toquen las blancas, y no
pueden alcanzar posiciones ideales. Por otra
parte, la jugada es coherente con 22 . . . ih6.
24.c!LJ d3 %Vd8
24 . . . c6 se para con 25.dxc6 bxc6 26.�xc6
�xc6 27.�xc6, mientras que 24 . . . g4 puede
responderse con 25.fxg4 f3 26.g5 .
25.%Vc3 g4

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

34 .. ..ie7 35J.,�c7 Wf8 36.c!2J b2 We8 37.c!2Jc4
Wd8 38.ixd6
Las negras se rindieron.
Las blancas sacrificaron un peón para ace­
lerar su juego en el flanco de dama y ej ercer
una duradera presión posicional. El plan re­
sultó satisfactorio, pues recobraron el material
invertido con intereses.

tJ

Finalmente, ambos bandos han llevado a
cabo sus intenciones. Las negras han conse­
guido ejecutar el avance de peón, mientras
que las blancas recuperan el peón sacrificado,
con la esperanza de obtener algún beneficio de
la permuta.
26. c!2Jxc7
26.l:hc7 ! ? es una buena alternativa. Des­
pués de 26 . . . ltJxc7 (26 . . . g3 27.�xf7+ <j;lxf7
28.i.e l es favorable a las blancas), 27. ltJxc7
i.d7 28.ltJxa8 . La mejor opción de las negras
de pescar en río revuelto es 28 . . . g3 (mejor que
28 . . . Wxa8) 29.ixa7 Wh4 30.h3 (3 0.ltJc7?
Wxh2+ 3 l .Wfl Wh l + 32.i.g l ltJM 3 3 . ltJ e l
ltJxg2 34.ltJxg2 i.h3 ) 3 0 . . . i.xh3 3 l .gxh3
Wxh3 32.i.d l (no 32.�c2? Wh2+ 3 3 .<j;lfl
Wh l + 34.i.g l g2+ 3 5 .<j;lf2 i.g5 ; 32.fD e l se
replica con 32 . . . ltJh4) 32 . . . \Whl+ 33 .<j;lfl g2+
34.<j;l e l i.g5 3 5 .i.e2 b6 36.i.xb6 i.d8
37.<j;ld2, aunque las negras siguen luchando.
26 ... c!2J xc7 27.'8xc7 g3 28.i.el gxh2+?
Las blancas no pueden tomar en "g3 " , de
modo que o bien es una reacción en apuros de
tiempo, o una de esas jugadas que no podemos
explicar por qué realizamos. La evidente era
28 . . .ixa4, aunque después de 29.'8xf7+ <j;lxf7
30.\Wc7+ ltJ e7 3 1 .'1Wxb7, las negras siguen te­
niendo algunas dificultades que resolver. Pue­
den intentar, por ejemplo, 3 l .. .Wb6+ 32.\Wxb6
axb6 3 3 .'8c7 h4.
29.'ti.>hl i.g5 30.'8xf7+ i.xf7 3 1 .�c7 VHbs
32.b5 i.d8 33.�xb8 '8xb8 34. .ib4
En este tipo de estructura de peones, no es
infrecuente que "d6" se convierta en una seria
debilidad. Aquí es fatalmente débil.

53

Atalik - Timoshenko
Campeonato de Rumania por equipos
Timisu de Sus 1 998
Defensa India de Rey

l .d4 lDf6 2.c4 g6 3.c!2Jc3 ig7 4.e4 d6 5.ltJf3
0-0 6..ie2 eS 7.0-0 tDc6 8.d5 ltJ e7 9.fDel lLl d7
10..ie3 f5 l l .f3 f4 12.if2 g5 13.'8cl lLl g6
Parece agudo, pero menos arriesgado que
después de 1 3 .b4, 1 3 .. .l:H6 1 4.b4, y ahora:
a) 14 . . . a6 impide los planes de las blancas
en la columna "e", pero debilita la casilla
"b6". 1 5 .c5 '8h6 1 6.cxd6 cxd6 1 7.ltJd3 pasa la
patata caliente a las negras : 1 7 . . . \We8 se con­
testa con 1 8 .i.e l \Wh5 1 9.h3, y ltJf2 reforzará
la defensa, mientras que 1 7 . . . ltJ f6 1 8 . ltJ a4 We8
1 9 .ltJ b6 Wh5 se para con la inusual pero
efectiva 20.h4, como en la partida Atalik Nikolaidis, Chalkida 1 997, y en caso de
20 . . . ltJg6, puede responderse 2 1 .\We l .
b) 1 4 . . . '8h6 1 5 .ltJ d3 ltJ f6 1 6.c5 (en caso de
1 6 .i.e 1 , las negras pueden presionar sobre la
columna "g", con 1 6 . . . '8g6) 1 6 . . . \We8 1 7 .Whl
i.d7.
14.c5 c!2J xc5
La jugada de espera 1 4 . . . a6 debilita la casi­
lla "b6", y 1 5 .lt:Ja4 h5 1 6.Wb3 Wh8 1 7.ltJd3
l'%g8 1 8 .cxd6 cxd6 1 9.ltJb6 lDxb6 20.i.xb6
Wf6 2 1 .lt:Jf2, las blancas la utilizaron en la
partida Yermolinsky - Barcenilla, San Fran­
cisco 2000. Con la evacuación de "f2" para el
caballo, la ruptura . . . g4 se retrasó durante mu­
cho tiempo.
1 5.b4 c!2J a6 16.lLlb5 '8f7
Tras 16 ... i.d7 1 7.lt:Jxa7 Wb8 1 8 .i.b5 , las
blancas cambiarán su alfil de casillas claras,
reduciendo considerablemente el peligro para
su rey.
1 7.lLl xa7 .id7

EL CENTRO CERRADO

95

Es muy importante conservar este alfil.
1 7 ... ltJxb4, como se jugó en la partida Atalik ­
Osterman, Bled 1 999, simplifica las cosas en
el flanco de dama, pero no es coherente con
los problemas propios y la estrategia general
de la posición. Después de 1 8 .lLlxc8 Wxc8, la
eliminación del alfil dama hace muy dificil
que las negras puedan romper en el flanco de
rey. Después de 1 9 .a4, queda abortada la línea
defensiva basada en . . . ltJ a6 y . . . b6. Las blan­
cas ejercerán una fuerte presión sobre las co­
lumnas semiabiertas.
1 8.a4 hS 1 9.lt:lb5
La partida Yermolinsky - Yoshiharu, Chi­
cago 2000, continuó con 1 9.lt:ld3 if8 20.ltJb5
:gg7 2 l .�h l iLih8 22.g3 fxg3 23 .ixg3 , y el
ataque negro perdió su fuerza. Después de
23 . . . ltJ f7 24.:gg l É!.c8 25 .if2 Wf6 26.ie3 :gg6
27.Wd2 ie7 28.ltJc3 c;t>h7 29.b5 lLlc5
30.ltJxc5 dxc5, la mayoría blanca de peones se
hizo sentir.
1 9 ...�h6 20.:gc4
Se amenazaba . . . g4, pero doblar piezas ma­
yores en la columna semiabierta es una mo­
tivación más fuerte de la textual.
20 ... :ag7
Las negras continúan con la vieja idea es­
tratégica de Gligoric. Teniendo en cuenta lo
que sigue, las negras deberían considerar
20 . . . ltJf8. Por ejemplo: 2 I .ltJd3 lLlh7 22.c;t>h l
iLif6 23 .Wc2 g4 24.É!.c l ig5 25 . ltJ a3 b6.
2t.c;t>ht lt:l f8 22.g3 !

blancas van un paso por delante de su adver­
sario, de modo que logran quitar hierro a l a
capacidad de agresión de las negras, estabi­
lizando el flanco de rey.
22 ... fxg3 23.�xg3 lt:l g6 24.lt:l d3 lt:l f4
Las negras esperan 25.lLlxf4 gxf4 26.if2.
en cuyo caso 26 ... ie8 les permite defender su
único punto débil, el peón retrasado de "c7".
pero las blancas tienen mej ores opciones . . .
2S ..ixf4 gxf4
25 . . . exf4 26.e5 es favorable a las bl ancas.
26.:agt .ig5
Cambiar la torre activa sería perjudicial
para las negras. Por ejemplo: 26 . . . É!.xg l +
27.'\Wxg l + �h7 28 .'\Wc l l::!. c 8 29.ifl , y las
blancas tienen un final superior. Los alfiles de
casillas blancas pueden cambiarse en "h3 ", y
el peón pasado potencial de la columna "a"
cobraría mayor importancia.
27.�fl .ih4 28.gxg7+ c;t>xg7 29.Wc2? !
Las blancas n o perciben algunos matices.
Cuando la dama está en "c2", tomar en "c7"
permite ... ixa4 con ganancia de tiempo. Ade­
más, al encontrarse en la primera fila haría
posible el cambio de alfiles antes mencionado.
Por consiguiente, parece mucho mejor hacer
29.'\Wc l . Por ejemplo : 29 . . . :gc8 30.ig2, segui­
do de 3 1 .'\Wfl y 32.ih3 .
29 ... c;t>h6 30.lt:lc3
En caso de 30.ltJxc7 lLlxc7 3 l .É!.xc7 ixa4
32.'\Wc l , Timoshenko jugaría 32 . . . id l , y las
negras se apoderarían de la iniciativa.
30...We7
Necesario, a fin de contestar a 3 l .b5 con
3 l . . . ltJc5 .
31.lt:le2 b 6 32.gc6!?

D e l o s distintos esquemas que las blancas
han empleado contra la ofensiva negra en el
flanco de rey, éste es el más efectivo. Las

96

Una vez asegurado el rey contra las in­
vasiones, Atalik confia en su potencial peón
pasado y su dominio de las casillas blancas.
32 ....ixc6 33.Wxc6 :ags
33 . . . We8 34.Wxe8 É!.xe8 3 5 .ih3 es ventaj o­
so para las blancas.
34.Wb7 lt:l b8 3S ..ih3 '!Wd8 36.a5 bxaS
37.bxa5 lt:l d7 38.Wc6 lt:l f6 39..ie6?
39.a6 Wb8 40.Wb7 habría mantenido el
equilibrio.
39 ... gg7
Las blancas probablemente omitieron esta

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

jugada, que amenaza 40 . . . �xe4, pues con su
siguiente movimiento sucumben de inmediato.
40.'11fc l
Timoshenko señaló, como algo mej or,
40.a6 �xe4 4 l .a7 '!Wg5 42.i.g4, pero sugirió
42 . . . � f6 43.a8W hxg4 44.'1Wh8+ �h7, con una
clara ventaja negra, pese al déficit material.
40 ...Wb8
La dama penetra de forma decisiva.
41.tlJg3 .ixg3 42.bxg3 Wb3 43.tlJ xf4 �xt3+
44.tlJ g2+ ggs
Las blancas se rindieron.
Una partida estropeada por los apuros de
tiempo, pero que contiene varios aspectos ins­
tructivos.
Examinando estas siete partidas con la Va­
riante Mar del Plata, podemos discernir un
claro modelo de desarrollo. Cada vez que se
puso a prueba una nueva idea, se basaba en la
El

tentativa de acelerar el propio juego y retrasar
el del contrario: el elemento tiempo puede así
reconocerse como esencial. Las blancas co­
menzaron con continuaciones naturales, como
1 3 .ctJd3 y 1 3 .b4, preparando el avance c5 y la
apertura de la columna " e " . Cuando se com­
probó que eran lentas e insuficientes, las blan­
cas trataron de intensificar las acciones con un
temprano 1 3 .tlJb5 . Al final, la combinación de
ambas ideas superó a su oponente, y ése es el
punto crucial: cuando el centro está cerrado,
un ataque de flanco debe responderse con un
contraataque en el flanco opuesto, y cada uno
de ellos tratará de imponerse al otro. Esa es la
parte esencial del proceso dinámico que ca­
racteriza al centro bloqueado. La premura del
tiempo hace que la investigación se dirija ha­
cia las jugadas más rápidas y enérgicas, y las
partidas seleccionadas de este capítulo reflejan
la realidad del aj edrez de la era moderna.

centro fijo

El centro fijo, al ser una forma de centro cerrado, comparte las características básicas del centro
bloqueado, pero también muestra algunas diferencias. En comparación con las monumentales
murallas de peones del centro bloqueado, se trata, por lo general, de una estructura ligera de dos
peones enemigos enfrentados en dos casillas centrales. Esta barrera central dirige la actividad ha­
cia la casilla vecina vacía o la columna abierta vecina. Si las columnas vecinas están cerradas, en­
tonces la acción se dirige, naturalmente, hacia los flancos. Hay diversos sistemas de apertura que
constituyen un terreno natural para los ataques de minorías, así como para la actividad basada en
mayorías de peones. En un importante aspecto, sin embargo, difiere el centro fijo de los habi­
tuales peones bloqueados que encontramos en las casillas centrales. A menos que sean destruidos
por golpes combinativos, estos últimos suelen permanecer intactos, mientras que la batalla se dis­
puta en tomo a ellos. Por otro lado, el centro fijo a menudo puede transformarse en otros tipos de
centros, sobre todo en un centro dinámico. Un caso especial de transformación es lo que los teó­
ricos han bautizado como centro de peones móviles, que se caracteriza por un avance de peón
en una columna central y que, sobre todo, se encuentra en algunas variantes del Gambito de Da­
ma y de la Defensa Nirnzoindia. Observaremos todo esto en las partidas ilustrativas que siguen.

� 5li

Alekbine - Eliskases
Olimpiada de Buenos Aires 1 939
Defensa Caro-Kann
l.e4 c6 2.d4 dS 3.exd5 cxdS 4.c4 tlJ f6 S.tlJc3
e6 6.tlJ t3 .ie7 7.cxd5
Este simple cambio en el centro les crea a
las negras más dificultades que mantener la
tensión con 7 .i.g5 y, a pesar de su aparente

simplicidad, requiere una respuesta precisa.
7 ... tlJ xd5
7 . . . exd5 8.j,b5+ no es muy diferente.
8.i.b5+
En los años sesenta, era popular la conti­
nuación 8 .i.d3 � c6 9.0-0 0-0 l O.l':í:e l , pero la
más directa del texto tampoco es inofensiva.
8 .. ..id7
8 . . . tt'lc6 9.0-0 0-0 I O.l':í:e l garantiza un jue-

EL CENTRO CERRADO

97

go más libre a las blancas.
9.i.xd7+ lD xd7? !
Esta imprudente respuesta tiene consecuen­
cias de largo alcance. Lo correcto era hacer
9 . . . Wxd7 y, en caso de l O.tt:le5, entonces
l O . . . lUxc3 l l .bxc3 Wd5 .
lO.lD xd5 exd5 l l .�b3

8 . . . ie7 9.0-0 0-0 I O.l:'!:e l b6? l l .ltJxd5 exd5
1 2 .ib5 id7 1 3 .Wa4 CUb8 1 4.if4 ixb5
1 5 .Wxb5 a6 1 6 .Wa4 id6 1 7 .ixd6 Wxd6
1 8 .1:l:ac l y, tras haberse apoderado de la co­
lumna abierta, Botvinnik se anotó el punto en­
tero en un memorable final. Eliskases se en­
cuentra relativamente mejor de lo que lo es­
taba Alekhine en aquella partida, pero no de­
beríamos subestimar las dificultades de las ne­
gras.
15 ... 1:l:ac8 16.1:'!:ac l h6
En este momento parece mejor hacer
1 6 . . . f6, pero la experiencia demuestra que si
las negras debilitan la séptima fila de esta for­
ma, el permanente debilitamiento de su flanco
de rey tendrá consecuencias de largo alcance.
1 7.CUe5 gc7 1 8.g3

Henos aquí: los cambios en el centro han
creado una posición con un típico centro fijo,
con dos peones centrales bloqueándose uno al
otro y las columnas vecinas abiertas. La úl­
tima jugada anuncia las intenciones de las
blancas ya en la primera fase. Pretenden pre­
sionar sobre los peones de "b7" y "d5 ", de
paso que se apoderan de las columnas abier­
tas.
l l ... lDb6 1 2.0-0 0-0 13.if4 id6 14.ixd6
�xd6 15J:Uel
Las blancas sólo van un paso por delante,
pero en formaciones simétricas de peones, se
trata de un paso significativo. Las blancas tra­
tarán primero de apoderarse de una columna
abierta. Nótese también que el caballo de "D"
es superior a su contrapartida de "b6", y que
l 5 . . . tt:lc4 se contestaría con 1 6 .ttle5, una ju­
gada que las blancas han preparado con la textual.

Al analizar esta partida, de pronto recordé

que un año antes, en el gran Torneo A VRO de
1 938, la partida Botvinnik - Alekhine con­
duj o a una posición que guardaba ciertas si­
militudes. Creo que esta comparación será útil
para el lector. La partida citada se desarrolló
así: l .CU D d5 2.d4 CU f6 3 .c4 e6 4.CUc3 c5
5.cxd5 CUxd5 6.e3 CU c6 7 .ic4 cxd4 8 .exd4

98

El rey necesita un resquicio, pero también
conviene observar que, en caso de . . . f6, el ca­
ballo blanco podría ocupar un excelente pues­
to en "f4".
18 ... 1:l:fc8 1 9.gxc7 gxc7
Después de 19 . . . Wxc7, las blancas prosi­
guen 20.Wa3 a6 2 1 .Wa5 , con ventaja.
20.�b5 lD d7
El final de piezas mayores resulta ser más
dificil de lo que las negras esperaban. Debían
haber intentado 20 . . . 1:l:e7.
21.lDxd7 l:'!:xd7
2 1 . . .Wxd7 no altera, en esencia, las circuns­
tancias, después de 22.1:'!:e8+ 'itlh7 23 .We2.
22J;e8+ 'itlh7 23.h4!
El peón "h" es la clave hacia el flanco de
rey negro. Al avanzar a "h5 " abrirá la posi­
ción, creando amenazas sobre el rey enemigo.
23 ... a6? !
Esto sólo sirve de ayuda a las blancas, pues
expulsa a la dama hacia donde quería ir.
23 . . . h5? 24.:1h8 a6 fallaría, por 25 .We2, pero
�í'd })í�l�ú�\� 1) . . %,� , '\:.�\\. \'d })�'i>\'\:1\e '\:.�1.\\\1.\.\.\�­
.

ción 24. 1We2 h5 25.%1a8 :f1e7.

24.�e2 gd8 25.1:l:e7 l:'!:d7 26.ge5 g6
Por desgracia para las negras, era dema­
siado tarde para tratar de impedir la dañina ré­
plica blanca con 26 . . . Wg6, debido a la
respuesta 27 .h5 Wb l + 28.'itlg2 Wxa2 29.Wc2+
g6 30.Wc8, etc.
27.h5

JU EGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Cuando el flanco de rey del segundo juga­
dor se haya abierto, las amenazas combinadas
sobre el rey y el peón de "d5 " reportarán sus
frutos.
27...'Wf6 28.'We3 gd6 29.'Wb3 gb6 30.hxg6+
'!Wxg6 3 1.'1Wxd5 gxb2 32.gf5 gb5?

N SS

Bronstein - Reshevsky
Torneo de Candidatos, Zurich 1 953
Apertura Ruy López

l .e4 e5 2.<�f3 ll) c6 3.i.b5 a6 4..ia4 ll)f6
5.0-0 J.e7 6.gel b5 7.J.b3 d6 8.c3 0-0 9.h3
ll) a5 10 ..ic2 c5 l l .d4 '!Wc7 12.ll) bd2 ll) c6
13.dxc5 dxc5
La forma en que las negras organizan su
defensa es vieja y fundada. La maniobra
. . . tt:l a5-c6 hace posible . . eS, enfatizando en la
presión sobre el centro de las blancas y pro­
vocándolas a tomar una decisión al respecto.
Décadas mas tarde, los jugadores con blancas
prefirieron, cada vez con mayor frecuencia,
bloquear el centro, con d5, pero por la época
en que se disputó esta partida, la opinión que
prevalecía era que el cambio ofrecía mej ores
perspectivas a las blancas, que esperaban así
poder utilizar las casillas "d5 " y "f5 " , y debi­
litar la estructura de peones contrarios con la
ruptura a4.
14.ll)f1 gd8?!
Parece sólido hacer 14 ... id6, preparando
1 5 . . . tt:l e7, aunque un tanto pasivo. En los años
siguientes, pasó a ser la línea principal
14 . . . ie6 1 5 .tt:l e3 l'!ad8 . Las negras controlan
con firmeza la sensible casilla central "d5", y
dejaron de preocuparse por la línea 1 6.'1We2 c4
1 7. tt:l f5 , pues 1 7 . . . l'!fe8 1 8 .ig5 tt:ld7 se consi­
deraba adecuado. La práctica de torneo de­
mostró, sin embargo, que es la otra torre la
que debe moverse a "d8".
15.�e2 ll) b5
Después de 1 5 . . . ie6 1 6.tt:le3 c4 ( l 6 . . . g6
1 7 .tt:lg5 ic8 permite 1 8 .tt:ld5) 1 7. tt:l f5 tt:l d7
1 8 .tt:lg5, el flanco de rey negro está expuesto a
una fuerte presión. 1 8 . . . tt:lc5 condujo al desas­
tre, después de 1 9.tt:lxg7 �xg7 20.'?9h5, en la
partida Torre - Lohéac-Amoun, Olimpiada de
Siegen 1 970.
1 6.a4
Apoderarse de la columna "a" favorece a
las blancas. Por otra parte, antes o después, los
peones negros del flanco de dama se volverán
vulnerables.
16 ... gb8 17.axb5 axb5 18.g3 !
Al privar al caballo negro de la ansiada ca­
silla "f4", esta tranquila jugada de peón cam.

El fmal de torres que ahora se produce es
desesperado para las negras. Era más fuerte
32 . . . c;t>g8, en cuyo caso Alekhine pensaba que
33 .l'!f4 l'!b5 34.'1Wd7 era decisivo. Entonces, si
34 . . . l'!b l +? 35 .�h2 '!Wh5+? 36.l'!h4 '?9f3
37.'?9c8+, las blancas desde luego ganan. Sin
embargo, las negras disponen de una defensa
más dura, 34 . . . m 1 + 3 5 . c;t>g2 '!Wxa2, contro­
lando la casilla crucial "d5 " , y dispuestas a
oponerse a los jaques en la columna "g" . Esta
continuación demuestra que las blancas no
pueden ceder la quinta fila a su oponente. Por
consiguiente, 33 .'?9f3 ! es lo correcto, mante­
niendo bajo control las casillas vitales y pre­
parando el avance del peón pasado.
33.gxf7+ ®g8 34.gf6+ gxd5 35.gxg6+ ®h7
36.gb6 gxd4 37Jhb7+ 'if?g8 38.gb6 ga4
39.gxh6 gxa2 40.®g2 a5 41 .ga6 a4 42.ga7
a3 43.g4 ®f8 44.g5 ®g8 45.®g3 gal
46.®g4 ggl+ 47.®f5 gg2 48.f4 a2 49.®f6
Las negras se rindieron.
Obviamente, cuando una de las columnas
centrales está bloqueada, la atención debe
ajustarse a la otra o, a veces, a las columnas
vecinas de alfil ("e" o "f'). El dominio de las
columnas abiertas es la clave del éxito. En la
siguiente partida, los acontecimientos decisi­
vos se producen en la columna "d" .

EL CENTRO CERRADO

99

bia el curso de los acontecimientos en el flan­
co de rey.
1 8 ... g6
Dado que 1 8 . . .ixh3 no sirve, debido a la
evidente 1 9.tt:lg5, las negras deben asumir un
papel más modesto ahora.
19.@h2
En la partida Fischer - Eliskases, Mar del
Plata 1 960, las blancas jugaron más enérgi­
camente, con l 9.h4 j_e6 20.lLle3 c4 2 1 .lLlg5,
provocando 2 1 . . .hg5 (si 2 l . . .ic8, entonces
sigue 22.lt:ld5) 22.hxg5 lLla5 23 .lLlg4 ixg4
24.1!Nxg4, logrando una clara ventaja.
1 9 ....ie6 20.lLl e3 c4 2 1 .:ad1
Con el cambio de un par de torres, las blan­
cas preservarán el dominio de la columna "a"
y mejorarán también sus posibilidades en la
columna abierta central.
2 I . .. :axdl 22.'tYxdl :ads 23.'tYe2 'tYc8 24.lt:ld5!

24 . . . .ixfi 25.exd5 :axd5 26.b3
Coherente con los objetivos de su sacrificio
de peón, las blancas tratan de abrir la posición
para sus alfiles.
26... .!Ll f6 27. .!Ll g5
Las blancas son reticentes a simplificar, to­
mando en "c4" y tienen en cuenta la amenaza
27 . . . e4. Así pues, mantienen la tensión, lo que
es desagradable para las negras, pero también
de doble filo, con los apuros de tiempo mero­
deando.
27 ... .!Ll d8 28.bxc4 'tYxc4 29.'tYxc4 bxc4
30.:aa4 .!Lld7
Aunque escaso de tiempo, Reshevsky en­
cuentra la mejor forma de limitar la actividad
de la peligrosa parej a de alfiles blancos. En

1 00

"c5" el caballo negro ocupará un magnífico
punto fuerte, restringiendo a las piezas blan­
cas, bloqueando el peón pasado y con el salto
. . . lLld3 disponible en cualquier momento.
3 Uhc4 .!Llc5 32 .!Lle4 .!Llde6 33 . .!Ll xc5 .!Llxc5
34J�b4 lü d3 35.:ab8+ @ g7 36..ie3 e4
36 . . ..ic5 fallaría, por 37 .E!:b5 e4 38 .ixd3
exd3 39 . .ixc5, y el rey negro no tiene refugio
contra el jaque.
37J�e8 .if6 38.:ac8?!
Lo natural era 3 8 .c4, aunque 38 . . . E!:e5 resis­
te. Las blancas omiten el siguiente golpe táctico . . .
38 ... .!Ll xf2! 39.c4
Ahora 39.ixf2 conduce a tablas, pero las
blancas, que han conservado su ventaj a inicial
a todo lo largo de la partida, son reticentes a
aceptar la verdad. O quizá es el olor de la vic­
toria lo que les hace plantear la fea trampa que
sigue.
39 ... :Ba5 40 ..ib3 :Ba3?
Fortes fortuna iuvat (La suerte sonríe a los
audaces). 40 . . . lt:ld3 es otra historia. Las negras
se olvidan de que su rey se encuentra en una
red de mate .
4 1 ..ic5 .ie7 42 ..ixa3 .ixa3 43.c5 e3 44.c6
.!Ll e4 45.:Be8 f5 46 ..ic4 .id6 47.c7 ixg3+
48. @ g2 ixc7 49J�e7+ @ f6 50.:Bxc7 f4
51. @ 0
Las negras se rindieron.
Aunque la partida estuvo marcada por los
apuros de tiempo, sigue siendo una impresio­
nante lección acerca del centro fij o.

N

5 .&

Botvinnik - Petrosian
Campeonato Mundial ( 1 48 partida)
Moscú 1 963
Gambito de Dama Rehusado

l.d4 d5 2.c4 e6 3.lLlc3 ie7 4.cxd5 exd5
5..if4
Varias veces en su carrera, Botvinnik mos­
tró preferencia por desarrollar su caballo rey
por "e2", con idea de un posterior avance en el
centro, a base de f3 y e4. Al tratar de provocar
lt:lf3 con su tercera jugada, Petrosian evita esta
continuación, y la partida entra en un tipo di­
ferente de centro cerrado.
5 ... c6 6.e3 .if5 7 .g4 ie6 8.h3

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Con su rey seguro en el centro, las blancas
pueden permitirse realizar un avance de peón
en el flanco.
8...tLlf6 9.i.d3
A 9.ét:Jf3 0-0 (pero, obviamente, no 9 . . . c5,
debido a l O.ib5+) 10.\Wc2, las negras tam­
bién reaccionarían con l O . . . c5 . Las blancas
han conseguido ventaja de espacio en el flan­
co de rey, pero también están en buenas con­
diciones de emprender una rápida acción en el
flanco de dama, si las negras enrocasen largo.
En una situación así, el activo contrajuego es
obligado.
9... c5 lO.tLlf3 tLl c6 ll.i>fl
1 1 .0-0 permitiría l l . . .h5, pero el enroque
artificial, dejando la torre en " h l ", es seguro.
¡Una excelente apreciación !
11 ... 0-0 12.i>g2 cxd4
Con 1 2 . . J%c8 1 3 .Eí:c l Eí:e8 1 4.dxc5 ixc5
1 5 .tLlb5 if8 1 6.tLlfd4, las blancas obtuvieron
una fuerte presión en la partida Korchnoi Karpov, Campeonato Mundial (33), Merano
1 98 1 .
13.tLlxd4 tLlxd4 14.exd4

La fase inicial de la partida nos lleva de
nuevo a una posición caracterizada por un
centro fijo. Las blancas controlan las casillas
centrales "e4" y "e5 " y están bien preparadas
para la lucha del medio juego.
14... ll:\d7?!
Esto resultará ser una pura pérdida de tiem­
po. Eran lógicas 14 . . . l%e8 ó 14 . . . l%c8 .
15.'�c2 tLl f6
Es peor 1 5 . . . h6, en vista de 1 6.\Wd2 ig5
1 7.ixg5 hxg5 1 8 .l%ae 1 , con idea de 1 9.i.c2,

mientras que 1 5 . . . g6 dificilmente puede entrar
en consideración, debido a 1 6.ih6 Eí:e8 1 7.f4.
Afortunadamente para las negras, el caballo
\)Uede regresar, \)OTO,.Ue ahora, a 16.165 Se@J-ITÍa
16 . . . ét:Jh5.
16.f3
Esta modesta jugada de

funciones útiles: la casilla "e-t
control, "f2" se evacua para su po
ción por la dama, habilitando d
ulterior avance h4.
16...i!c8 17.i.e5 i.d6 18.l%ael
Sabemos ya que con peones cerltr3�"'5
la acción debe basarse en la col
vecina. Las blancas se dis p o nen a
rres en la columna "e".
18... i.xe5 19J'he5
1 9.dxe5 d4 sería entrar en el jue_o
negras.
19 ... g6 20.�12 tLld7?!
Las piezas centralizadas suelen pon er
vioso al oponente y a menudo provocan
reacción como ésta. El caballo e mpre nde una
maniobra dudosa y que cuesta tiempos de jue­
go. Lo correcto era 20 . . . \Wd6, con lo que las
negras se disponen a responder a 2l.f4 con
2 1 . ..'!i'le4, abriendo la posición y creando posi­
bilidades de contrajuego.
21.i!e2 tLlb6 22.!!hel tLl c4 23.i.xc4 !!xc4
24.i!d2 E:e8 25.E:e3 a6 26.b3 !!c6 27.tLla4
La estructura de peones favorece al activo
caballo contra el renqueante alfiL Es hora de
mejorar la posición y de dominar casillas cen­
trales.
27...b6 28.ll:lb2 aS 29.tLld3 f6
El caballo de "d3 " se ha visto privado del
acceso a "e5", pero a costa de un debilita­
miento permanente del flanco de rey.
30.h4!
A fin de lograr el control de la casilla "eS"
para el caballo, debe ejecutarse el avance g5 .
30.. .J.t7 31.:8xe8+ i.xe8 32.�e3 i.f7 33.g5
i.e6 34.ll:lf4 i.f7
Si las negras pensaban seguir con 34 . . . i.f5 ,
tuvieron que renunciar a la idea, debido a
3 5 .gxf6 Eí:xf6 36.\Wes .
35.tLl d3 i.e6 36.gxf6 �xf6 37.�g5 'IWxgS+
En mi opinión, era mejor 37 . . . rtfg7.
38.hxg5

EL CENTRO CERRADO

101

suficiente, debido a 47 . . . h5 .
45 ... E:b5 46.®d6 Wf7 47.Wc6 Axd3 48J'!xd3
E:b2 49.E:xa3 E:g2

38... a4
La apertura ha quedado muy atrás y, sin
embargo, observe que algunas características
básicas de la posición no se han modificado.
Las negras siguen teniendo dificultades en la
columna abierta "e", su peón de " d5 " condena
al alfil a una defensa pasiva, y "e5" es un
punto fuerte para las blancas. En tal situación,
las negras, naturalmente, buscan una reduc­
ción de material. Conviene observar que otras
formas de hacerlo no son deseables. Por ejem­
plo: 38 . . . �g7 39.!'\e2 h6 40.gxh6+ c;t>xh6
4 l .tt'lf4 es muy molesto para las negras. El
grado de dificultades que experimentan las ne­
gras puede verse en el hecho de que, si todas
las piezas se cambiasen ahora en "e6", las
blancas jugarían f4 y obtendrían un final de
peones ganado. Como regla general, siempre
que el final de peones está perdido, significa
que el bando débil está en graves aprietos.
Aprendí de Paul Keres esta útil regla para una
rápida evaluación de finales complejos.
39.bxa4
Las blancas no tenían tiempo suficiente en
el reloj para examinar 39. tt'lb4 !'\c3 40.bxa4
E:a3 41.!'1d3 !'\xa4 42.a3 , o bien 3 9 . tt'l e5 !'\c3
40.bxa4 !'\a3 4 1 .!'1b2 !'\xa4 42.!'1xb6 !'\xa2+
43 .c;t>g3 j,fs 44.!'\d6, pero la textual conserva
la ventaja.
39.. J�c4 40.a5 bxa5 41.tbc5 j,rs 42.�g3
Un rey más fuerte es un factor adicional
favorable a las blancas.
42 ... a4 43.�f4 a3 44.�e5 E:b4 45.tbd3
45 .tt'lb3 se contesta con 45 . . . �b l , mientras
que 45J!e2 !'\b2 46.ge3 gxa2 47.Wf6 no es

102

JUEGO

La alternativa consistía en activar el rey
con 49 . . . c;t>e6 so.ge3+ c;t>rs 5 l .a4 :8:a2 (es
malo 5 1 . . . 1"í:b4, debido a 52.1"í:e5+ Wf4 53 .a5
:8:xd4 54.gxd5). Sin embargo, aparte de
52.1"í:e5+ �f4 5 3 .�b5 1"í:b2+ 54.�a5 c;t>xf3
55.gxd5 c;t>e4 56.gb5, también es posible
52.Wb5 1"í:b2+ 53 .�c5 :8:c2+ (o bien 53 . . . 1"í:a2
54.1"í:e5+ c;t>f4 55.�b4) 54.�xd5 1"í:a2 55 .!'\e5+
�f4 5 6.We6 :8:xa4 57.d5 :8:a8 5 8 .1"í:e4+ Wxf3
59.gh4, etc.
50.Wxd5 gxg5+ 51.®c6 h5 52.d5 gg2 53.d6
E:c2+ 54.®d7 h4
En caso de 54 . . . g5 , puede seguir 55 .1"í:a5
�f6 56.c;t>ds h4 57 .d7 h3 5 8J':\a6+ Wg7
59.1"í:e6 h2 60.1"í:e l :8:g2 6 l .We8 1"í:g l 62.1"í:e7+,
y las blancas llegan antes.
55.f4 E:f2
Tampoco sirve 55 . . . g5 . Después de 56.fxg5
Wg6 57 .®d8 Wxg5 5 8 .d7 ®g4 59.ga8 h3
60.We7, las blancas coronan antes su peón.
56.Wc8 E:xf4 57.E:a7+
Las negras se rindieron.
Ha pasado mucho tiempo desde que se ju­
garon estas partidas, pero siguen constitu­
yendo excelentes lecciones sobre el centro
fijo. Hasta ahora hemos examinado casos en
los que una de las columnas centrales estaba
abierta, pero también hay casos del tipo de
centro cerrado, en los que no hay columna
central abierta. En tales circunstancias, el jue­
go suele tener lugar en los flancos. Comen-

DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

zamos con un ejemplo que demuestra que,
desde hace más de un siglo, los maestros de
aj edrez han sido conscientes de los requeri­
mientos posicionales en tales situaciones.

� St

Pillsbury Marco
París 1 900
Gambito de Dama
-

l.d4 dS 2.c4 e6 3.ltlc3 ltlf6 4..ig5 .ie7 5.e3
0-0 6.ltlf3 b6 7..id3 .ib7 8.cxd5 exdS?!
Cuando el alfil dama es fianchettado, es me­
jor mantener abierta la gran diagonal, sobre to­
do cuando hay una razón adicional para ello.
Tras 8 . . . lt:Jxd5, los cambios simplifican y ali­
vian a las negras de sus dificultades. Por su­
puesto, eso es incluso mejor en la última ver­
sión de esta línea, Variante Tartakower, en la
que se ha jugado previamente . . . h6.
9.ltle5
Con la temprana centralización agresiva del
caballo rey, cuando el centro es cerrado, las
blancas revelan sus intenciones de atacar en el
flanco de rey. El caballo será apoyado por f4 y
seguido de nuevas medidas de ataque, una
idea que se le ha acreditado a Pillsbury. Tras
de 9.Wc2 lt:Jbd7 1 0.0-0-0, el juego traspondría
a las partidas de Rubinstein contra Teichmann
(Viena 1908) y Znosko-Borovsky (San Peters­
burgo 1909), también caracterizadas por un
ataque a la bayoneta en el flanco de rey, eje­
cutado con brillantez, y una profunda com­
prensión de las posibilidades que ofrece el ti­
po de centro cerrado que tenemos en el tablero.
9....!lJbd7 10.f4 eS 11.0-0 c4?

Hay dos buenas razones contra el bloqueo
de la posición. En primer lugar, responder a la
amenazadora situación del flanco de rey con
el avance de la mayoría en el flanco de dama
parece lento. En segundo lugar, se pierde la
posibilidad de jugar la simplificadora . . . lt:Je4.
12..ic2 a6 13.Wf3
Con la amenaza 14.lt:Jxc4, las blancas ga­
nan un tiempo para trasladar su dama a una
posición de ataque.
13... b5 14.Wh3 g6 ts.rs
Abrir la columna "f'' incrementará conside­
rablemente la presión.
15...b4 16.fxg6 hxg6

t7.Wh4!
Las negras esperaban 1 7.lt:Je2, que les daría
algún respiro. Sin embargo, esta excelente ju­
gada ofensiva subraya la debilidad de " f6", y
conduce a un ataque demoledor.
17...bxc3 18. .!lJxd7 Wxd7 19Jhf6 aS 20J�afl
�a6
Las negras están haciendo cuanto está en
sus manos por proteger el flanco de rey, pero
la concentración de las fuerzas blancas es,
sencillamente, demasiado grande.
21..ixg6 fxg6 22.�xf8+ .ixf8 23.�xf8+ ®xf8
24.Wh8+ ®f7 25.Wh7+
Las negras se rindieron.
Cinco años antes, en Hastings, Tarrasch ha­
bía sufrido, a manos de Pillsbury, una derrota
en circunstancias parecidas, pero la lección no
había sido asimilada. Contra el claro y lógico
plan de Pillsbury, Marco sólo opuso una de­
fensa superficialmente organizada.

EL CENTRO CERRADO

1 03

f'l � B

Botvinnik- Smyslov
Campeonato Mundial (2• partida)
Moscú 1954
Defensa Nimzoindia

l.d4 llJf6 2.c4 e6 3.llJc3 .ib4 4.e3 b6 5.llJe2
.ia6 6.a3 fie7 7.llJf4
Por la época de este match, la continuación
del texto estaba de moda. En años posteriores
se impondría 7.tLlg3 , aunque con distinta for­
tuna.
7...d5 8.cxd5 ixfl 9.'kt>xfl exd5 10.g4!

Esta inesperada y por entonces inusual ju­
gada cogió a las negras por sorpresa. S in em­
bargo, es lógica y guarda una profunda ar­
monía con las características estratégicas de la
posición. El centro está cerrado y, puesto que
las blancas tienen una mayoría de peones en el
flanco de rey, sus posibilidades se encuentran
en este sector.
10...c6
Algunos comentaristas encontraron esta
respuesta indecisa y propusieron 10 ... g5 , con
la posible continuación l l .tt:l d3 h5 12.gxh5
�xh5 13.\Wf3 c6. Sin embargo, Botvinnik,
pensaba seguir, en tal caso, con la más aguda
l l .li:Jh5 lt:Jxh5 12.gxh5 c6 13.iWf3 , con idea de
l 4 .e4, presionando sobre el centro y el peón
de "g5 "
ll .g5 llJfd7 12.h4 .id6?
Después de los movimientos 12 . . . 0-0 13. e4
dxe4 14.lt:J xe4, las negras siguen teniendo di­
ficultades en su desarrollo, pero la idea de
cambiar el alfil por el caballo de "f4" resulta
muy sospechosa. Era más prudente hacer

104

l 2 ... lt:J f8, para seguir con 13 ... tt:l g6 o con
13 ... lt:J e6.
13.e4 dxe4 14.llJxe4 .ixf4 15..ixf4 0-0 16.h5
Explotando la indecisión y los errores de
las negras, las blancas se han apoderado de
una fuerte iniciativa. 17.h6 es una molesta
amenaza y las piezas menores blancas están
activamente situadas en el centro, mientras
que las negras siguen necesitando tiempo para
completar su desarrollo. Nótese también que
el rey blanco ha encontrado un refugio seguro
en "fl"
16...�e8
El movimiento 16 ... lt:J a6 es demasiado len­
to, debido a 17.h6 g6 18 .\Wa4, mientras que
16 ... \We7 sólo invita a 17 ."1Wf3 , seguido de
18.�e l .
17.llJd6 1:!e6 18.d5!
El juego blanco en el ala de rey ha des­
coordinado las defensas negras, y ahora esta
ruptura central le reportará a Botvinnik una
merecida recompensa.
18..J��xd6
La jugada 18 ... cxd5 falla, debido a la res­
puesta 19.\Wxd5 lt:J a6 20.lt:Jxt7! rJixf7 2 l .g6+
hxg6 22.hxg6+ rJie7 23 .id6+! rJif6 24."1Wf3+
rJixg6 25.:§g l + rJih7 26.iWf5+, ganando de
inmediato.
19..ixd6 Wlxg5 20.Wff3
Otra fuerte jugada.
20..."\WxdS
20 ... cxd5 también es desesperado, en vista
de 2 l .�g l iWh4 22.:§g4 "1Wd8 23.�e l .
21.Wfxd5 cxd5 22.1:!cl llJa6 23.b4
Al carecer de coordinación, las fuerzas
negras constituyen una presa fácil.
23...h6 24J�h3 <j;lh7 25.1:!d3 llJf6 26.b5 llJc5
27.ixc5 bxc5 28J'!xc5 l!b8 29.a4 1:!b7
30J�dc3
Las negras se rindieron.
Medio siglo después de Pillsbury, Botvi­
nnik impartió una memorable lección sobre el
tema. En ambos casos, el juego blanco estuvo
dirigido contra el flanco de rey enemigo. En la
práctica de torneo, sin embargo, es el flanco
de dama donde la principal batalla suele tener
lugar.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

'�

sq

Portisch- Radulov
Budapest 1 969
Defensa Holandesa

f5 2.<!l:lf3 lLlf6 3.g3 e6 4.�g2 i.e7 5.0-0
6.d4 c6 7.'if!!c2 d5 8.c!Llbd2
A Reshevsky le gustaba esta continuación y
.a jugaba con gran destreza. Las blancas tie­
Jen in mente las maniobras de caballo oilf3ó-d3 y CLJd2-f3 -e5 , con lo que se apoderan de
:mportantes casillas negras, conteniendo el
.::ontrajuego de su rival, a la vez que ejercen
JI1 firme control del centro.
8 .b6
Al analizar este encuentro, recordé una
partida anterior, Reshevsky - R. Byme, Nueva
York 1 95 1 , en la que las negras jugaron
S...We8 . La lucha siguió así: 9.CLJe5 Wh5
lO.:gb l ( I O.CLJdf3 CLJe4 I I .<ild3 g5 1 2 .CLJfe5
también es bueno) 1 0 . . . a5 l l .b3 CLJbd7
12 .<ild3 g5 1 3 .a3 i.d6 1 4 .CLJf3 CLJe4 1 5 .CLJfe5
.�'U6 1 6.i.f3 Wh3 17.i.g2 Wh5 1 8 .b4 axb4
19 .axb4 :gh6 20.h3 CLJxe5 2 l .dxe5 �f8 22.c5
2:g6 23.'it>h2 f4 24.i.f3 fxg3+ 25.fxg3 Wh6
26.i.xe4 dxe4 27.CLJf2, y las negras quedaron
perdidas. Su juego en el flanco de rey, mo­
tivado por un centro de peones estable, no fue
lo bastante fuerte. Además de los errores tác­
ticos, detrás de los acontecimientos subyace el
inconveniente estratégico de la Defensa Ho­
landesa: sus piezas durmientes del flanco de
dama. Con la textual, las negras tratan de evi­
tar una situación así, con el fin de desarrollar
de inmediato el flanco de dama. Dado que
Portisch logra poner de relieve los aspectos
negativos de esta formación defensiva, suge­
riría 8 . . . CLJe4 como la mejor solución práctica.
9.CLJe5 �b7 10.CLJd3 CLJbd7 1l.b4
La situación estable del sector central jus­
tifica este avance natural de peón, ganando es­
pacio y haciéndose con la iniciativa. Hay una
marcada diferencia en relación con la partida
Reshevsky - Byme citada: no hay piezas pa­
sivas en el campo blanco, de modo que el
avance de peón recibirá un fuerte apoyo. Ob­
serve que l l .CLJf4 'it>t7 por el momento no les
reporta gran cosa a las blancas, pero como de­
muestra la jugada siguiente, continúa siendo
un motivo de preocupación para las negras.
l.c4

0-0

ll..J�e8?!
Junto con la siguiente jugada, pretende
apuntalar el avance . . . e5 , pero puesto que las
negras no podrán llevar a cabo este plan, era
digna de considerar l l . . . a5, para oponerse a la
creciente presión en el flanco de dama.
12.a4 i.d6 13.lDf3 c!Ll e4 14.c5 bxc5
Abrir la columna "b" favorece a las blan­
cas, pero otras posibilidades tampoco son
atractivas.
15.bxc5 �c7

..

16.�f4!
Sencillo y temático, pero fuerte. Todo es
cuestión de casillas negras: después del cam­
bio, las blancas obtendrán el completo domi­
nio de "e5 " , mientras que el caballo de "e4"
puede ser expulsado a discreción. Por otra
parte, el contrajuego negro en el flanco de rey
se dificultará.
16...i.xf4 17.gxf4 'if!!e7
Las negras optan por una defensa pasiva.
Yo preferiría la más activa 17 . . . g5 .
18.c!Llfe5 lDef6 19J:Ubl aS?
Esto abrirá una brecha en el muro defen­
sivo. Era preciso 19 . . . :gab8.
20.lDxd7 c!Llxd7 21.c!Lle5
La casilla "b6" es ahora propiedad de las
blancas, que pueden penetrar por la columna
abierta.
21...c!Llxe5 22.fxe5 geb8
Tratar de oponerse al control que las blan­
cas ej ercen sobre la columna abierta sólo ser­
virá para realzar la superioridad del primer ju­
gador. 22 . . . i.c8 era más coherente con el jue­
go negro hasta el momento. Aparte de su do-

EL CENTRO CERRADO

1 05

minio de la columna "b", las blancas, por su­
puesto, disponen del tema alternativo de ej e­
cutar el avance e4.
23J:!b6 i.a6 24.:Sabl :Sb7
Obj etivamente, poco puede conseguirse
con esto, y era mejor 24 .. J:!xb6.
25.'1�fd2 :Sxb6 26.cxb6
El avance de las blancas en el flanco de da­
ma les ha reportado el dominio de la columna
"b", y ese dominio se ha transformado ahora
en un peón pasado.
26.. .'1Wb7 27.Wxa5 .tbS
Las negras tienen sus esperanzas puestas en
su contrajuego, pero su rey resulta encontrarse
en mayor peligro de lo que parece . . .
28.Wb4 :Sxa4 29.Wd6 clif7 30.e4!

El demoledor golpe final.
30 Wxb6
30 . . . fxe4 pierde por 3 l . .th3, y 30 . . . dxe4
por 3 1 .d5 exd5 32 . .th3 g6 3 3 .Wf6+ rj;lg8
34.i.xf5 gxf5 3 5 .rj;Jh l .te2 36.!:í:g l + i.g4
3 7 .'1Wxf5, etc. La textual tampoco resuelve los
problemas de las negras.
31.exf5 Wa7 32.Wxe6+ clif8 33.i.xd5 cxd5
34J'hb5 :Sxd4 35.'1Wc8+
Las negras se rindieron.
.•.

mucho más dificil para las negras luchar con­
tra estos planes lentos y aparentemente ino­
cuos en las posiciones típicas del Gambito de
Dama. En las últimas décadas del siglo XX,
hemos visto que las negras comenzaban a lu­
char no sólo por evitar jugadas superficiales
en la apertura, sino también por descartar una
resistencia pasiva y rutinaria. Así, los juga­
dores con negras comenzaron a prestar mucha
atención al orden de jugadas y a la elección de
continuaciones, a la búsqueda de una defensa
activa, rehusando entrar en las situaciones pa­
sivas en que, con frecuencia, antes caían. Las
partidas que siguen, elegidas entre otras mu­
chas, dan fe de ello.

�Go

Pinter- Marovic
Roma 1 979
Gambito de Dama

l.d4 d5 2.c4 e6 3.lL! c3 fi.e7 4.c!Llt3 lL! f6 S.i.gS
0-0 6.e3 c!Llbd7 7.:Scl a6 8.cxd5 exd5 9.i.d3
c6 10.0-0 :Se8 ll.Wfc2 lL!f8 12.h3
Al controlar la casilla "g4", las blancas im­
piden la maniobra . . . i.g4-h5-g6.
12... c!Llg6
A las negras les gustaría simplificar, con
1 2 . . . c!Ll e4 y la posible continuación 1 3 .ixe7
Wffx e7 1 4.i.xe4 dxe4 1 5 .li:Jd2 f5, pero las blan­
cas no se lo permitirían, y la respuesta 1 3 .i.f4
no era de mi agrado. 1 2 . . . c!Llh5 forzaría el cam­
bio, pero el salto de caballo a "h5 " cuesta un
tiempo precioso. La textual prepara la libera­
dora 1 3 . . . c!Ll e4.
13.i.xf6 i.xf6 14.b4

Estas partidas demuestran que los grandes
jugadores del ayer conocían bien cómo eje­
cutar ataques de flanco en posiciones con este
tipo de centro cerrado. Desde las primeras dé­
cadas del siglo XX encontramos excelentes
partidas, en las que las blancas j uegan con ple­
na conciencia de las posibilidades que la
posición les ofrece. Sin embargo, resultaba

106

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Finalmente, tenemos el famoso ataque de
las minorías, en una posición que difiere lige­
ramente de las que encontramos en la Variante
del Cambio normal, en el Gambito de Dama.
Puesto que el peón "a" negro se ha movido a
"a6", la casilla "b6" se ha debilitado, pero, por
otro lado, . . . a6 es útil contra el inminente
ataque de minorías. Por otra parte, l'l:c 1 es una
pérdida de tiempo, dadas las circunstancias.
14... i.e7
Una importante maniobra defensiva. La
casilla "d6" es el lugar adecuado para el alfil
de casillas negras.
15.�bl i.d6 16.�a4 �f6

Las negras ceden la casilla "b6" al caballo
blanco, dado que pueden crear un activo con­
trajuego en el flanco de rey, donde las defen­
sas blancas han sido debilitadas por la jugada
h3 .
17.�b6? i.xh3! 18.�xa8 i.g4?
Debido a un cálculo deficiente, realicé rápi­
damente esta jugada. Estaba tan convencido
de que era la mejor que, al escribir este libro,
más de veinte años después, la jugada correc­
ta, propuesta por Pinter hace mucho, perma­
neció en mi subconsciente y tuve que esfor­
zarme por recordarla: 18 . . . i.xg2 ! gana. Por
ejemplo: 19. <;hg2 �h4+ 20.�xh4 �g5+ y las
negras dan mate en caso de 2Uf1h3 l'l:xe3+, o
2 l .@f3 �5+, mientras que si 19.i.xg6, tam­
bién es decisivo 19 . . . i.xf3 20.i.xh7+ c;i{h8
2 l .�f5 �4. El pequeño detalle táctico del
que depende la idea es que las negras amena­
zan ahora mate, pero puede pararse.
19.�h2 i.xh2+ 20.@xh2 �h4+ 21.@gl i.f3

22.i.e2 .ixg2
Esto conduce a jaque perpetuo. Después de
22 . . . .ie4 23 .�d2 Wig5, las negras están mejor,
pero 23 . .id3 �xg2 también lleva a tablas.
23.@xg2 Wig5+ 24.@h2
Tablas.

�(Ó\

Timman - Kasparov
Mundo - URSS , Londres 1984
Gambito de Dama

l .d4 �f6 2.c4 e6 3.�f3 d5 4..ig5 ie7 5.e3
0-0 6.cxd5 exdS 7.�c3 �bd7 8.i.d3 c6
9.�c2 �e8 10.0-0 �f8 ll..ixf6
Durante décadas, las blancas depositaron
sus esperanzas en el temático ataque de mino­
rías, con 1 I .l'l:ab l , pero después de l l . . .a5
12 .a3 �e4, las negras simplifican su tarea, y
las blancas comenzaron a buscar una ruta al­
ternativa. Tomar en "f6" acelera el avance de
peones en el flanco de dama, y no puede haber
duda de que es coherente con los requerimien­
tos posicionales.
ll...i.xf6 12.b4 i.g4
La partida anterior Timman - Spassky, Til­
burg 1979, introdujo una rara continuación,
que vale la pena mencionar: 12 . . . a6 13 . a4 g6
1 4.b5 a5 . Sin embargo, después de 15 .bxc6
bxc6 1 6 .�b l Wid6 1 7.�bd2 �e6, como se
jugó, 18.�b3 es satisfactorio para las blancas.
La textual se hizo en preparación de la ju­
gada 13 . . . .ie7. En caso de la inmediata
1 2 . . . .ie7 13 .b5 eS 14. dxc5 .ixc5 l S.l'l:fd l , las
blancas presionarían sobre el peón aislado.
13.�d2 .ie7
Hemos visto antes esta maniobra defensiva.
Cuando la diagonal "al -a8" está cerrada, el
alfil lógicamente busca un lugar más activo, y
"d6" podría ser perfectamente ese lugar. Al
mismo tiempo, las negras se disponen a res­
ponder a 14.b5 con 14 . . . c5 15 .dxc5 i.xc5 . De­
bido al bien situado alfil de casillas blancas,
no puede haber una presión significativa sobre
el peón aislado. l 6.�b3 ib6 no cambia, en
esencia, las cosas.
14J!abl .id6
En la partida Korchnoi - Karpov, Campeo­
nato Mundial (3 1a), Baguio City 1978, las
negras respondieron 14 . . . l'l:c8, y después de

EL CENTRO CERRADO

107

15 .if5 ixf5 16.'W'xf5 , las blancas quedaron
con una ligera ventaja.
15..if5 i.h5!?
Esta vez las negras no están obligadas a
cambiar. Esta retirada no es usual, pero co­
rrecta.
16JUcl g6 17.i.d3 �gS

En numerosas partidas caracterizadas por
esta estructura de peones, el ataque de las mi­
norías se considera asunto unilateral, pero
aquí las negras no comparten esa opinión.
18.tlJe2
A 18.b5 se contesta 18 . . . c5, y 19.f4 'W'd8
20.lt:Jxd5 cxd4 2 l . e4 lt:J e6 es bueno para las
negras, mientras que después de 18 . tlJ fl i.g4,
el peón "h" se pondrá en marcha.
18... tlJ d7
Las negras constantemente están alerta ante
19 .b5, dispuestas a replicar 19 . . . c5 .
19.h3 a6 20.a4 �ac8
El avance está restringido.
21.tlJ fl i.xe2 22.i.xe2 �e7 23.!lb3 tlJ f6
Tablas.
Si las negras responden de forma activa y
precisa, entonces el ataque de las minorías
puede mantenerse a raya. El lector encontrará
más información en el tema del capítulo 4,
Mayorías de peones y ataques de minorías.

Aquí nos concentramos en cómo este tipo de
centro cerrado hace que el juego se produzca
en los flancos. La estructura de peones cen­
trales, aunque fija y firme, influye en el curso
de los acontecimientos por su propia solidez.
Sin embargo, en raras ocasiones, generalmen­
te cuando las negras amenazan con hacerse

108

activas en un flanco, se convierte en una es­
tructura móvil, dinámica. Esta repentina meta­
morfosis merece toda nuestra atención.
M. Yudovich- Botvinnik
Leningrado 1934
Defensa Holandesa
l.c4 fS 2.d4 tlJ f6 3.g3 e6 4.i.g2 i.e7 5.tlJf3 dS
6.0-0 0-0 7.tlJc3 c6
Botvinnik planteaba con frecuencia esta
variante de la Holandesa. En la fase inicial de
la partida, las negras construyen un muro de
peones, el Stonewall, o muro de piedra, como
se lo suele llamar. Existe una debilidad per­
manente en ese muro, la casilla "e5 ", pero por
el momento no tendrá mayores consecuencias.
8.�c2
En "c2" la dama está bien situada. Si las
negras tratan de completar su desarrollo con
8 . . . tt:lbd7, entonces 9.cxd5 provoca 9 . . . cxd5 , y
luego 1 O.if4 crea dificultades a las negras en
la columna "e" Si las negras ceden terreno en
el centro, con la inconsistente 8 . . . dxc4, enton­
ces 9.e4 abre el juego a favor de las blancas.
8... !le8
Tras haber construido una fortaleza inex­
pugnable en el centro, las negras trasladan su
dama a "h5" Su objetivo es atacar en el flanco
de rey, su teatro de operaciones natural. De­
bemos tomar nota de que este plan hace poco
por resolver el problema crucial de las negras :
el desarrollo de su flanco de dama. Por consi­
guiente, 8 . . . tt:l e4 parece ser, objetivamente, lo
mejor, con idea de responder a 9 . 4J e5 con
9 . . . tt:l d7.
9.i.f4 !lbS 10.b3t2Jbd7 ll.�adl @h8
La idea de esta jugada es evidente: las ne­
gras planean atacar el enroque blanco, de mo­
do que evacuan la casilla "g8" para la torre.
12.'i!�hl?!
Esta pérdida de tiempo no puede ser ex­
plicada razonablemente.
12 ... �g8 13.e3 g5
Lo que estaba en el orden del día final­
mente se plantea.
14.i.c7
Esta j ugada gana un tiempo importante,
que las blancas emplean para centralizar el ca-

JUEGO DINÁMICO D E PEONES EN AJEDREZ

bailo en " eS " Al mismo tiempo, queda libre el
peón de "f2"
14... .!be8 15..ie5+ lihe5 16.tlhe5 .!b f6 17.f3

Al ataque en el flanco de rey, las blancas
reaccionan en el centro. Ahora se disponen a
jugar e4, que también seguiría en caso de
1 7 ... g4. El centro firme y cerrado se trans­
forma en móvil. Abrir la posición, en un mo­
mento en que las piezas negras del flanco de
dama siguen sin desarrollarse, debería favore­
cer a las blancas.
17...i.d6! 18.e4 .!Lld7
Los errores tienen sus consecuencias. Un
inconveniente concreto de 1 2.Wh l se ha pues­
to de relieve: si 1 9 .lüxd7, seguiría 1 9 ...i.xg3 .
Este motivo táctico ayuda a las negras a re­
solver su principal problema.
19.g4
Esta jugada, aunque debilita un tanto el
flanco de rey, es necesaria y lógica. 1 9.exf5
era una mala alternativa, en vista de 1 9 ...lü xe5
20.dxe5 txe5 2 l .f4 gxf4 22.gxf4 td6.
19 ... '119e8 20. .!Llxd7 .ixd7 21.e5 .ib4 22.gxf5
exf5 23.cxd5 .ixc3 24.dxc6
Esto fue criticado, proponiéndose, en su lu­
gar, 24.'119x c3, pero a mí me parece bueno.
24....ixc6 25.\19xc3 '119e6 26.'119d2?
Las negras han conseguido bloquear los
peones centrales y, si las blancas no hacen na­
da al respecto, entonces la mayoría negra en el
flanco de rey se hará notar. Pese al riesgo
aparente, las blancas debían haber seguido con
26.f4 txg2+ 27.Wxg2, sin temer a 27 ... gxf4+
28.�hl . Más peligroso sería 27 . . . �ac8.
Después de 28.'119f3 ? ! �c2+ 29.�f2? gxf4+

30.Wf1 (o bien 30.�h l �xf2) 30 . . . '119 a6+
3 1 .'119d3 �xf2+ 32.�xf2 Wh6, las negras ga­
nan. Si 29.�hl , entonces 29 ...g4 fuerza
30.'119g 3, porque 30.d5? falla, por 30 . . . �xh2+,
y también 30.'119x b7?, por 30 . ..Wh6. Sin
embargo, lo correcto era 28 .Wd3 ! Es extraño
que Botvinnik haya dejado sin comentar este
momento crítico.
26...id5 27J&cl gg7 28.gc2 f4
Una vez estabilizado el centro, las negras
proceden a movilizar su mayoría de peones en
el flanco de rey y preparar la ruptura.
29.'119cl gag8 30.h3 h5 31.Wgl g4 32.hxg4
hxg4 33.�f2 13h7 34J'l:hl g3+ 35.�el
El rey debe retroceder, pues si 3 5 . W e2,
entonces 35 . . . '119 a6+ 36.�d2 Wa5+ 37.�e2
Wb5+, etc.
35 ... 13xhl+ 36.i.xhl Wh6 37..ig2 i.c6?
Las negras devuelven el favor. La última
jugada, antes del aplazamiento, es un error.
Debería ganar, en cambio, 37 . . . te6, con la
amenaza 38 ...tf5, conquistando la columna
"e" o penetrando en el flanco de rey.
Después de la textual, la amenaza 38 ...Wh2
3 9.�f1 tb5+ se para fácilmente.
38.a4 .id7
Arriesgado. Era de considerar 3 8 . . . .id5,
puesto que mantiene a raya los peones cen­
trales.
39.d5 if5 40.gc7 '119h2 41.'119b2
Las negras están siendo amenazadas por
ideas de mate.
41...'119gl+ 42.ifl We3+ 43..ie2 ie6 44.'119c2
gg7 45.dxe6?
Las blancas echan por tierra la posibilidad
que ahora tenían. Lo correcto era 45.�c8+
tg8 (45 . . . ixc8 46.Wxc8+ conduce, obvia­
mente, a tablas) 46.Wf5 g2 47.�xg8+, con ja­
que perpetuo.
45 ... Wf2+ 46.Wd2 Wd4+ 47.Wet 13xc7
Las blancas se rindieron.
Después de 48 .Wxc7 g2, sólo quedan al­
gunos jaques. Yudovich concibió acertada­
mente su contrajuego en el centro y, a pesar
de una seria pérdida de tiempo ( 1 2.�h l ), se
las arregló para conseguir igualar el juego. Só­
lo errores de última hora le abocaron al de­
sastre.

EL CENTRO CERRADO

109

Alekhine - Maróczy
Karlsbad 1 923
Gambito de Dama
l.d4 lDf6 2.c4 e6 3.lDf3 dS 4.lDc3 i.e7 S.i.gS
0-0 6.e3 lDe4
Actualmente, esta jugada característica de
la Defensa Lasker, se realiza después de
intercalar 6...h6 7.�h4. Aunque un tiempo no
debe subestimarse, las negras, en ambos ca­
sos, buscan la simplificación.
7.il.xe7 Y!fxe7 8.Y!fb3
Es más habitual 8.cxd5, forzando cambios,
así como 8.Wc2, con ideas similares a la tex­
tual, a la que podría responderse 8 ... c6.
8... lDxc3 9.\&xc3 c6 10..id3liJd7 11.0-0 f5
La experiencia posterior demostró que las
negras deben ceder el centro, con 1 1 ... dxc4
1 2.�xc4 b6 l 3.e4 �b7, a fin de completar su
desarrollo. Con la textual, Maróczy renuncia a
la intención básica de la Defensa Lasker: sim­
plificación, por medio de cambios, y ninguna
acción en el flanco de rey.
12.�acl
Esperando 1 2 ... ctJ f6, a lo que las blancas
piensan responder 1 3.ctJe5.
12... g5?

blancas se disponen a abrir la posición con f3
y e4. La ruptura central es una réplica ade­
cuada a la tentativa de ataque negro en el flan­
co de rey.
13... �f7?!
Una pérdida de tiempo en situación ya crí­
tica. Era más natural l 3 ...ctJf6.
14.f3 e5
Las negras reaccionan, sin esperar a e4,
confiando que los cambios les permitan finali­
zar su desarrollo.
15.cxd5 cxd5 16.e4
El firme centro de peones, aparentemente
estático, se ha vuelto móvil. El plan de las
blancas se ha cumplido: la posición se abre,
favoreciendo a sus piezas más activas.
16... fxe4 17.fxe4 �xfl+ 18.�xfl exd4

19.Wc7!
No, por supuesto, 1 9.Wxd4, permitiendo
que las negras se liberen con 1 9...Wc5. La tex­
tual ata por completo a las piezas del segundo
jugador.
19 ... 'it>g7 20.�f5 dxe4 21.lDxe4 Wfb4
2 l ...h6 22.h3 no cambiaría la situación.
22.�xg5+
Las negras se rindieron.
Tras una primera señal ( ... f5), las negras
prosiguen su asalto, pero en un momento ino­
portuno y en el lugar equivocado. Con su flan­
co de dama por desarrollar, se muestran agre­
sivas, y sólo el optimismo podría justificar su
forma de actuar.
13.lDd2!
Con una evidente ventaja en desarrollo, las

1 10

No deberíamos olvidar esta lección. Mien­
tras el centro no sea estable, un ataque de flan­
co es empresa arriesgada. Hasta el centro in­
móvil de apariencia más firme puede, a veces,
transformarse en una formación móvil y di­
námica. Por lo general, una metamorfosis así
representa un grave peligro cuando se han em­
prendido ataques de flanco superficiales.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

El centro móvil
La última partida nos aporta una efectiva introducción a este tema. Nos encontra�os c?n _el
centro móvil sobre todo en algunas variantes del Gambito de Dama y la Defensa Nunzomd1a.
Está formado por el avance de una mayoría central de peones. Algunos nuevos ejemplos lo
explicarán mejor.
1
N �tt
central . El centro móvil está tomando forma.
Kasparov - Andersson
ll.. ..ie6
Copa del Mundo GMA, Belfort 1 988
La opción es, de nuevo, 1 1 . . .lLlh5, buscando
Gambito de Dama
simplificaciones. Tras 1 2.ixe7 2::'1x e7 1 3 .V!id2
I.d4 �f6 2.c4 e6 3.�c3 dS 4.cxd5 exdS
�e6 (a 13 A::le6 14.Íladl g6, entonces 15.ic2
S.i.gS c6 6.�c2 fi.e7 7.e3 ltlbd7 8.fi.d3 0-0
lLl eg7 1 6.e4, corno en la partida Bagirov- Ra­
9.ltlge2
biega, Bundesliga 1 995-96) 1 4.b4, las blancas
A Botvinnik le gustaba este desarrollo de
tienen perspectivas algo mejores, Lautier caballo y lo planteó en varias ocasiones. Las
Klovans, Bundeslíga 1 997-98. Sin embargo,
blancas evitan simplificaciones basadas en
1 2 . . . Wxe7 parece más natural, con idea de res­
. . . lLl e4 y planean avanzar sus peones centrales.
ponder a 1 3 .e4 con 1 3 . . . dxe4 1 4 . fxe4 ie6, y si
9 .. J�e8
1 5 .e5 , entonces 1 5 . . . c5 . Después de la pru­
En la partida Botvinnik - Larsen, Noord­
dente 15 .2::'1f2 lLl f6 1 6.h3 2::'1ad8 1 7 .2::'1a fl lLl g6,
wijk 1 965, las negras jugaron 9 . . . h6 I O.ih4
las blancas dominan mayor espacio, pero la
2::'1e 8 l l .f3 eS 1 2 .0-0 a6 1 3J�ad 1 bS 1 4 .if2 c4,
posición negra es sólida, según Bareev.
depositando sus esperanzas en su mayoría del
12J�ael
flanco de dama, pero entonces las blancas se
Además de la eterna cuestión acerca de
apoderaron de la iniciativa, con 1 5 .if5 lLlb6
cuál de las torres debe moverse, existe la cues­
1 6. lLl g3 if8 1 7 .a3 ib7 1 8 .e4.
tión adicional de dónde situarla. Aquí, la elec­
10.0-0 ltlf8
ción es entre "d 1 " y "e l " La solución más sa­
Una continuación algo inusual, aunque en
bia sería posponerla y optar por la jugada de
armonía con la lógica de la posición, se jugó
espera 1 2.�h l . En la partida Sadler- Asrian,
con éxito en la partida Sturua - Ruzele, Berlín
Mundial FIDE, Las Vegas 1 999, el juego
1 998: I O . . . g6 l l . f3 lLl h5 1 2.ixe7 Wxe7 1 3 .e4
continuó así: 1 2 . . . 2::'1c 8 1 3 .2::'1ad 1 lLl g6 1 4 . e4
lLlb6 1 4 .2::'1f2 lLl g7 1 5 .2::'1d l ie6.
dxe4 1 5 .fxe4 lLl g4 1 6.ic 1 c5 1 7.e5 (1 7.ib5
ll.f3
Wc7 dio la iniciativa a las negras, Gulko Sturua, Olimpiada de Elistá 1 998), pero tras
1 7 . . . cxd4, 1 8 . lLl xd4 Wxd4 1 9.ixg6 Wxe5
20.if4 Wc5 2 l .ixh7+ �h8 22 .ie4 E'1cd8
condujo a un juego más o menos igualado.
12.. J'!c8 13.�bl ltl6d7 14.�xe7 i3xe7?!
..

Las blancas preparan el avance e4, ponien­
do en marcha su mayoría de peones en la zona

Tomar con la dama me parece más natural
(compárese con la siguiente partida).
15.ltlf4 i3c7?!
Otra respuesta extravagante. Lo normal se­
ría 1 5 . . . ltlf6.
16.�f2 lLlf6 17.e4 dxe4 18.fxe4 i3cd7
Finalmente, las negras consiguen incre­
mentar la presión sobre el centro de peones,
pero su torpe disposición de piezas induce a
una ruptura táctica.

EL CENTRO CERRADO

111

19.d5 cxdS 20.i.b5 �c7 21.exd5 i.d7
Tomar en "d5" no da resultado, por la cla­
vada sobre la columna "d" 2 I .. .i.f5 puede pa­
recer bueno, pero Kasparov demostró cómo se
refuta: 22.d6 E:xe l (o 22 ... Wxd6 23 .E:d l Wc5
24.tbfd5) 23.dxc7 E:xfl + 24.Wxf l Wd6
(24 . . . Wxc7 25.tbfd5 tbxd5 26.tbxd5 We5
27 .Wxf5) 25 .i.c4.

22.i.e2
La inmediata 22.d6 se para con 22 . . .B:xe 1
23 .E:xe 1 E:xc3 . Esta modesta retirada sigue
amenazando d6, que costará a las negras su in­
defenso peón de "a7" La iniciativa ha reporta­
do frutos materiales.
22... �c8 23.Wxa7
Más flojo es 23 .lDh5, debido a 23 . . . E:e5
24.tbxf6+ Wxf6 25.Wxf6 gxf6 .
23... b6 24.Wa6 ltJe4
Las negras no tienen compensación por el
.

peón perdido, pero esta mala jugada empeora
su situación. El olvidado peón pasado entra de
nuevo en escena.
25.d6
La casilla vacante "d5" ofrece ahora nuevas
posibilidades.
25... ltJxd6 26.ltJfd5 �es 27.Wfxb6 ltJfS
28.Wxd8 �xd8 29.i.d3 ibel 30Jhel ltJg6
31.a4
Los peones pasados son imparables.
31. .. <:Jff8 32.a5 ltJd4 33.i.xg6 hxg6 34.�dl
ltJe6 35.ltJb6 i.c6 36.�xd8+ ltJxd8 37.b4
ltJe6 38.b5
Las negras se rindieron.
La continuación favorita de Botvinnik en la
Variante del Cambio pasó de nuevo a un pri-

1 12

mer plano, tras la victoria de Kasparov y al­
gunas otras palizas recibidas por las negras.
Pero las derrotas y el trabaj o duro produjeron
resultados . La década de los noventa aportó
algunas interesantes respuestas.
Lutz- Yusupov
Tilburg 1 993
Gambito de Dama
l.c4 e6 2.ltJc3 dS 3.d4 ltJf6 4.cxd5 exdS
S.i.gS i.e7 6.e3 0-0 7.i.d3 ltJbd7 8.ltJge2 �eS
9.0-0 c6 10.Wc2 ltJf8 ll.f3 i.e6
Yusupov tenía una buena razón para ahon­
dar en el tema. l l . . .tbh5 1 2.i.xe7 Wxe7 1 3 .e4
dxe4 1 4.fxe4 �g4?! 1 5 .e5 ! E:ad8 1 6.tbe4 tbg6
1 7.E:ad l �f8 1 8.h3 ixe2 l 9.i.xe2 ltJhf4
20.�c4 resultó ventajoso para las blancas en la
partida Ivanchuk - Yusupov, Candidatos (33),
Bruselas 1 99 1 .
12J!ael l�k8 13.<:JfhllD6d7 14.ixe7 W!xe7
En la partida anterior, es probable que a
Andersson no le gustase "exponer" la dama,
situándola en la misma columna que la torre
blanca, aunque el hecho no parece tener con­
secuencia alguna.
15.Wfd2
Observemos que las negras no temen 1 5 .e4,
porque pueden responder con la tranquila
15 . . . dxe4 1 6.fxe4 c5 1 7. d5 �g4. El centro
móvil avanza, pero si queda bloqueado y atas­
cado, su potencial dinámico menguará de for­
ma considerable.
15... ltJb6
Tras haber reforzado "d5 " , las negras de
nuevo se disponen a contestar a 1 6.e4 con
1 6 . . . dxe4 1 7.fxe4 i.c4. Con 1 6 ... c5, en cam­
bio, caerían en dificultades, tras 1 7 .exd5
tD xd5 1 8.tDxd5 i.xd5 1 9.ltJc3 Wd7 20.�xe8
E:xe8 2 l .Wfg5 (no 2 l .dxc5, debido a 2 l . . .i.c4)
2l . . . E:d8 22.dxc5 tD e6 23 .Wfe3 .
Las negras han logrado mantener a raya el
centro móvil.
16.b3 �cd8 17.a4
En caso de 1 7.e4 dxe4 1 8.fxe4 i.g4, los
peones centrales son vulnerables.
17...Wfb4 18.tDe4 W!xd2
A otras respuestas seguiría 1 9.tbc5, pero el
cambio de damas conviene a las negras. Sin

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

damas en el tablero, el centro móvil es menos
peligroso.
19.lthd2 i.d7 20.c!Dg3
Era hora de abandonar la idea del avance
e4. Una opción lógica era 20.lt:Jf4.
20...a5 21.E:e2 c!De6 22.E:cl c!Dc8 23.f4?
Las blancas han dejado de sintonizar con su
posición. 2 1 .�e2 no tenía sentido, y 23 .f4 es
simplemente mala. Las negras, por el contra­
rio, mejoran metódicamente la posición de sus
piezas.
23...c!Dd6 24.c!Df3 f6 25.�gl l'!e7 26.h4?
A la debilidad de "e4", las blancas añaden
ahora otra: "g4"
26...E:de8
En respuesta a 26.h4, las negras reaccionan
con una larga e impresionante maniobra de
caballo, . . . lt:Jd8-f7-h6. La textual evacua "d8"
27.�12 c!Dd8 28.l'!eel c!LJ8f7 29.c!Dh2 c!Dh6
30.c!Dgfl?! .trs 3t.i.e2
Al retirarse, las blancas empeoran su ya di­
ficil situación.
31...c!De4+ 32.�gl g5!

Conseguida una clara ventaj a posicional,
las negras abren la posición para sus piezas.
33.g4
Las blancas evitarían lo peor tomando en
"g5", pero su dañada posición ya no puede re­
pararse.
33...gxf4 34.gxf5
34.exf4 i.xg4 3 5 .i.xg4 �g7 no cambiaría
nada.
34...E:g7+ 35.i.g4 c!Dxg4 36.c!Dxg4 :Sxg4+
37.�h2 f3 38.:Sc2 :Sxh4+ 39.�gl �f7
Las blancas se rindieron.

La cuestión crucial acerca del centro móvil
sigue siendo si el avance de los peones cen­
trales puede o no abortarse, y, si la ruptura se
lleva a cabo, si pueden o no ser bloqueados.
Comparemos las dos partidas siguientes y ex­
traigamos conclusiones de la comparación.

rJ

'6 Reshevsky - Petrosian
Torneo de Candidatos, Zurich 1953
Defensa Nimzoindia

l.d4 c!Df6 2.c4 e6 3.c!Dc3 .ib4 4.e3 0-0 5.i.d3
d5 6.c!Df3 eS 7.0-0 c!Dc6 8.a3 .ixc3 9.bxc3 b6
10.cxd5 exd5 ll..ib2
Dado que cuentan con la pareja de alfiles,
las blancas quieren abrir la gran diagonal y
proyectan 1 2.dxc5, seguido de 13.c4. Las ne­
gras responden bloqueando la posición, lo que

tiene sus aspectos negativos, pero en este mo­
mento parece forzado. De las demás cuestio­
nes, las negras se ocuparán más tarde.
ll...c4 12..tc2 .ig4 13.Wl'el c!De4
1 3 . . . ixf3 1 4.gxf3 Wl'd7 se ensayó en varias
partidas, pero después de 1 5.'i!?g2 y 16.f!gl,
las blancas utilizarán la columna "g" en bene­
ficio propio, manteniendo en reserva la ruptu­
ra central.
14.c!Dd2 c!Dxd2 15.Wl'xd2

El alfil de casillas negras ha quedado ence­
rrado, pero se trata de una situación temporal
que podrá cambiar. En compensación, las
blancas han obtenido un centro móvil de peo­
nes, listo para avanzar. Observe que, como
consecuencia del bloqueo l l . . .c4, no hay for­
ma de impedir la ruptura central que sigue.

EL CENTRO CERRADO

1 13

lS ... �hS 16.0 .ig6 17.e4 \Wd7 18J�ael dxe4
No muy satisfecho con el giro de los acon­
tecimientos, Petrosian, en una partida poste­
rior del mismo torneo (contra Smyslov), eligió
1 8 . . . f5, pero 19.exd5 �xd5 20.a4 1:Ue8
21.�g5 �fl 22 . .ia3 h6 23 .�g3 E:xe l 24.E:xe l
E:e8 25 .E:xe8+ �xe8 26.'kt>f2 dejó a las negras
en un dificil final.
19.fxe4 !!feS 20.\Wf4
Las blancas mejoran la posición de su da­
ma y preparan 2 1 .a4. Lamentablemente, la in­
mediata 20.a4 no da resultado, por 20 . .. tt:le5,
seguido de 2 1 . . .tt:ld3, y el formidable centro
de peones resulta menos convincente.
20... bS 21..idl
Las negras tratan de mantener cerrada la
posición, a fin de que los alfiles blancos no
puedan activarse. Las blancas, por su parte, se
esfuerzan justo en lo contrario: buscar lugares
más activos para sus piezas.
21..J�e7 22.i.g4 \We8 23.eS aS 24.l!e3 l!d8
2SJUel?!
Con el doblaje de torres y reforzar su po­
tencial control de "e6", las blancas planean la
segunda ruptura. Pero en vista de lo que sigue,
parece mucho mejor 25.h4, pues mientras las
negras están plenamente ocupadas en neutra­
lizar el centro blanco, la apertura de un segun­
do frente en el flanco de rey sería muy dificil
de contrarrestar.
2S... !!e6!

Una jugada prácticamente forzada, pero
profundamente lógica y hermosa. Las negras
no sólo bloquean el avance del peón "e", sino
que evacuan también la casilla "e7" para hacer

1 14

posible la maniobra . . . tt:le7-d5 . Si consiguen
llevarla a cabo, los peones centrales quedarán
bloqueados, lo que sería un gran logro, al pre­
cio relativamente pequeño de la calidad.
26.a4?!
26.h4 seguía siendo la jugada. Las blancas
esperaban 26 . . . b4, a lo que pensaban respon­
der 27.d5 E:xd5 28 . .ixe6 fxe6 29.�xc4,
abriendo la posición en su favor. Pero Petro­
sian sigue ateniéndose a una lógica cristalina . . .
26... lLle7! 27.i.xe6 fxe6 28.\Wfl ltJdS 29.l!O
.id3 30.E:xd3 cxd3 31.'Wxd3 b4 32.cxb4
32.c4 tt:lb6 es favorable a las negras. Por
consiguiente, las blancas simplifican la posi­
ción, acusando recibo del hecho de que su
oponente también cuenta con un peón pasado
y de que su centro móvil está inmovilizado.
Así, el fuego va extinguiéndose.
32... axb4 33.aS l!a8 34.l!al Wc6 3S.i.cl \Wc7
36.a6 Wb6 37..id2 b3 38.\Wc4 h6 39.h3 b2
40J3bl 'kt>h8 41.i.el
Tablas.
Medio siglo después, esta partida sigue en
mi mente como una extraordinaria lección
acerca del centro móvil, las amenazas que
supone y el método defensivo a emplear con­
tra el mismo.

tJ 6'1-

Taimanov- Petrosian
Torneo de Candidatos, Zurich 195 3
Defensa Nimzoindia

l.d4 lLlf6 2.c4 e6 3.lLlc3 i.b4 4.e3 eS S.i.d3
0-0 6.ltJO dS 7.0-0 lLlc6 8.a3 i.xc3 9.bxc3 b6
1O.cxdS exdS 11.lLleS
Por tercera vez en el mismo torneo, Petro­
sian defiende obstinadamente esta línea de
juego, pero Taimanov estaba preparado. La
textual activa rápidamente el centro móvil.
ll...Wc7 12.lLlxc6 'Wxc6 13.0 i.e6 14.'\Wel
ltJd7 1S.e4
Esto es lo que las blancas buscaban y su
reacción es comprensible, pero la experiencia
nos ha enseñado que, en esta sensible po­
sición, se requiere una mayor paciencia. Era
mejor 1 5 .:1l:a2, como parte de una estrategia
general, ya que encaja en el avance central o,
si es obstaculizado con . . . f5, en un eventual
juego en el flanco de rey, con h3 y g4.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

15...c4?
Las negras deberían haber jugado 1 5 ...f5,
en cuyo caso 1 6.e5 b5 les permitiría activar su
caballo por "b6" 1 6.c4 se contestaría entonces
con 1 6 ... fxe4 1 7.fxe4 dxc4 1 8.d5 Wfd6
19 ..§xf8+ ( 1 9.�xc4 ttle5 conduce al deseado
bloqueo) 19 ....§xf8 20.dxe6 tt:le5.
16..ic2 f5 17.e5 �f7 18.a4
Las negras han conseguido el bloqueo, pero
con una estructura de peones inferior. Las
blancas pueden preparar a placer su juego en
el flanco de rey, y las negras han quedado sin
contrajuego.
18...a5 19.f4 b5?!
Esto creará un peón pasado, pero un peón
sin esperanza. Al mismo tiempo, abrir la po­
sición redunda en beneficio de la pareja de al­
files.
20.axb5 �xb5 21.i.a3 �b6 22.�h4 �e8
23JU3 lLic8?!
Otra jugada sin sentido en una posición ya
dificil, que conduce al desastre. Era indispen­
sable 23 ...�d7.
24..ia4 gd7
Es posible que sólo en este momento com­
prendiesen las negras que 24...�d7 perdería,
por 25.e6.
25.�bl �d8 26.i.xd7 �xd7
Puesto que 26 ... Wfxh4 pierde, por 27 ..ixe6+
@h8 28 .ixd5, etc., las blancas pueden no sólo
ganar calidad, sino también apoderarse de la
columna abierta. Comienza la agonía de las
negras.
27J�g3
27 ..§h3 h6 (o bien 27 ...g6 28 ..§b7 Wfxb7
29.Wfd8+, seguido de mate) 28 . .§g3 aún era
más rápido.
27...lLia7 28..ie7 �f7 29.�g5 .ig6 30.h4 lLic6
31..ia3 �d8 32.h5 lLie6 33.�h4 .if7 34.h6
g6 35.�f6 �d8 36..ie7 �c7 37Jhg6+ hxg6
38.h7+ @xh7 39.�xf7+ c!Dg7 40.@f2
Las negras se rindieron.
Esta partida merece un detenido análisis
debido a algunos excelentes aspectos, pero
mucho más a causa de los instructivos errores
que en ella se cometen. Todos los matices del
centro móvil están presentes: la amenaza del
inminente avance que no puede ser detenido,

la ruptura impaciente no madurada dos po­
sibles bloqueos, ambos muy didácticos, tanto
por sus aspectos positivos como negativos. El
veredicto objetivo de la variante jugada lo
aporta la práctica magistral: ha desaparecido
de los torneos importantes. Podría añadir que
la misma evaluación afecta a otra variante de
la Nimzoindia, también caracterizada por el
centro móvil. Tuve que pensar mucho para re­
cordar una sola partida instructiva, jugada en
tiempos recientes.
GuJko- Ljubojevic
Olimpiada de Moscú 1 994
Defensa Nimzoindia
l.d4 lLif6 2.c4 e6 3.�c3 .ib4 4.e3 0-0 5.i.d3
d5 6.a3 i.xc3+ 7.bxc3 c5 8.cxd5 exd5 9.�e2
b6 10.0-0 .ia6

l l .f3
Las partidas famosas dejan, a veces, su se­
llo impreso en variantes teóricas. La victoria
de Botvinnik sobre Capablanca, en el Torneo
AVRO de 1 93 8, que continuó con l l .�xa6
tt:lxa6, dej ó una huella indeleble sobre la va­
riante, y se requirió mucho tiempo antes de
que las negras se animasen a buscar mejoras.
Después de 1 2.�b2 Wfd7 1 3.a4 .§fe8 1 4.Wfd3
c4 1 5.Wfc2, la larga maniobra de Capablanca,
...ttlb8-c6-a5-b3, no podía contrarrestar la in­
minente ruptura en el centro. La cuestión era
cómo controlar el avance central. La partida
Rubinetti - Sanguinetti, Buenos Aires 1 977,
ofreció una respuesta: 1 2.f3 ttlb8 1 3.ttlg3 ttlc6
14 ..§a2 Wfd7 15 ..§e2 cxd4 1 6.cxd4 .§ac8

EL CENTRO CERRADO

1 15

1 7 .i.b2 E:fd8 mantuvo la preston suficiente
sobre el centro móvil de peones. Más tarde se
encontró también una buena respuesta contra
12.Wd3 , con 1 2 . . . tt:lc7 1 3 .f3 We8 . Funcionó
hasta que las blancas se preguntaron por qué
deberían tomar en "a6", y entonces decidieron
seguir con sus preparativos para el avance,
ignorando el alfil de "a6" .
ll.. J;!e8 12.E!a2
En los próximos acontecimientos las blan­
cas no quieren dej ar su torre dama fuera de
juego.
12.. .'1l!lfc8
En caso de 1 2 . . . i.xd3 , es evidente que la to­
rre dama blanca se necesitará en el flanco de
rey, después de 13 .Wxd3 lil c6 1 4. lil g3 (a mí
me atrae 14.g4, que, por lo que sé, hasta ahora
no se ha ensayado), con idea de 1 5 .E:e2,
1 6.i.b2 y 17.e4. La partida Yakovich - Bud­
nikov, Campeonato de Rusia, Voronezh 1988,
continuó así: 1 4 . . . Wc7 1 5 J3e2 tt:l a5 1 6.e4 cxd4
1 7 .cxd4 Wc4 1 8 .\Wd 1 , con clara ventaj a.

13.i.bl!
Las negras decidieron que podrían esperar
a efectuar el cambio, pero las blancas les
privan de tal posibilidad, porque cuentan con
que el alfil de casillas blancas jugará un im­
portante papel, una vez que se ejecute el avan­
ce f3 y e4.
13.. .i.c4 14.E!b2 Wa6 l SJ!el
Este movimiento no sólo forma parte del
plan general, sino que oculta una astuta idea
táctica: si ahora 1 5 . . . Wxa3 , entonces las blan­
cas tenían in mente 1 6.E:xb6 i.xe2 1 7.E:xe2
Wxc3 1 8.ib2 Wa5 1 9.E:xf6, demoliendo el

1 16

flanco de rey negro. 1 9 . . . gxf6 20.dxc5 Wxc5
(o 20 . . . 4Jd7 2 1 .\Wxd5) 2 1.Wd3 , que lleva al
desastre a las negras.
15... tt:l bd7 16.a4 bS
Gulko propuso luego 1 6 . . . Wa5 , provocando
1 7 .i.d2 e interfiriendo así con el plan estra­
tégico de las blancas. Sólo entonces, sugirió,
deberían las negras jugar . . . b5, después de
1 7 . . . E:ab8. Es una evaluación válida, pero el
hecho de que nada pueda impedir la ruptura
central sigue siendo, en cualquier caso, una
preocupación para las negras.
17.axb5 ixbS 18.tt:)g3 tt:lb6 19.e4 cxd4?!
Es más fuerte 19 . .. i.a4.
20.cxd4 tt:l a4 21J3b3 dxe4?
Era mej or 2 l . . .E:ac8. El cambio en "e4"
abre la diagonal "d l -h5" y expone, de forma
irremediable, el enroque negro a las poderosas
fuerzas atacantes de las blancas.
22.fxe4 E:ac8 23.e5 tt:ldS 24.'1l!lfh5 g6 25.Wih6
Las blancas amenazan hacer 26.tt:lh5 gxh5
27.ixh7+, con mate en dos, y a las negras só­
lo les quedan malas soluciones.
25... f5 26.tt:lxf5 E!c7 27.tt:ld6
Cortando la influencia de la dama negra
por la tercera fila crea una nueva amenaza,
28 .i.xg6, y esto provoca el desesperado sacri­
ficio que sigue.
27.. .'1l!lixd6 28.exd6 E!xel+ 29.�f2 E!t7+
30J�f3 .E!fl+ 31.�g3 tt:l ac3
Después de 3 1 . . .E:7xf3+ 32.gxf3 tt:lac3 , se­
guiría 3 3 .i.d3 , y el peón pasado decide.
32.E!xfl i.xfl
32 . . . E:xfl también se refuta con 3 3 .i.xg6.
33.i.xg6 tLl e2+ 34.�h4 gg7 3S.ie4
Las negras se rindieron.
Jugador intrépido y de estilo emprendedor,
Ljubomir Ljuboj evic fue el último mohicano
en adoptar esta continuación. Permitir a las
blancas la creación de un centro móvil, en es­
tas líneas de la Nirnzoindia, es correr un alto
riesgo. Al enfrentarse a los peones móviles
centrales, las negras no tienen puntos firmes
sobre los cuales construir su línea defensiva y
atrincherarse. En el Gambito de Dama, como
hemos visto, es otra historia. Las partidas exa­
minadas ilustran el peligro que representa, y
también sus limitaciones.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

4 Mayorías de peones y ataques de minorías
Los dos temas de este capítulo están, como es obvio, estrechamente vinculados, puesto que si un
jugador cuenta con una mayoría de peones en un flanco, entonces su oponente tiene una minoría
en ese mismo flanco. Según las circunstancias concretas, puede ser posible para cualquiera de los
bandos emprender acciones en el flanco en cuestión. Comenzaremos con el caso más frecuente,
en el que el bando que posee la mayoría es el agresor.
Mayorías de peones

En las partidas seleccionadas hasta ahora nos hemos encontrado con numerosas posiciones carac­
terizadas por mayorías de peones, pero al analizarlas nos hemos centrado en otros aspectos de la
lucha. Las mayorías de peones se producen con todo tipo de centros, pero con el centro dinámico
son un elemento natural y frecuente de la escena. La razón radica, sobre todo, en la asimetría de
las estructuras de peones. En la Benoni, por ejemplo, las blancas consiguen una mayoría en el
flanco de rey, las negras en el de dama, y las mutuas aspiraciones se basan, naturalmente, en tales
mayorías respectivas. Paradój icamente, en la Siciliana la mayoría de las blancas se encuentra en
el flanco de dama, donde a menudo suelen ser atacadas por la minoría de las negras, mientras que
las blancas atacan en el flanco de rey, donde son las negras quienes tienen mayoría. La Siciliana,
sin embargo, tiene su lógica propia y, en general, tendemos a presentar batalla allí donde conta­
mos con superávit de peones, con el obj etivo final de crear un peón pasado en el sector.
En la apertura, la mayoría de peones no se considera un factor importante, pero su signi­
ficación aumenta rápidamente a lo largo del medio j uego, y a menudo resulta decisiva en el final.
Observaremos ese proceso natural en buen número de partidas ilustrativas.

N '�

Botvinnik - Konstantinopolsky
Sverdlovsk 1943
Defensa Caro-Kann

l.e4 c6 2.d4 dS 3.exd5 cxdS 4.c4 ttlf6 S.ttlc3
e6 6.ttl t3 !J.e7 7.i.g5 0-0 8J3cl
8.i.d3 permitiría 8 . . . dxc4, trasponiendo a
una variante inocua del Gambito de Dama
Aceptado. A fin de evitar esta pérdida de un
tiempo, las blancas dejan su alfil en "fl" y
preparan el avance 9.c5 . Si las negras eligen
ahora 8 . . . dxc4, abortarían, por supuesto ese
plan, pero Konstantinopolsky, un experto en
la Caro-Kann por entonces, no veía ningún
motivo para evitarlo.
8... ttl c6 9.c5 ttle4

Las negras, durante mucho tiempo, han
confiado en esta jugada simplificadora.
10.ixe7 VNxe7 ll.ie2
En la partida Ljubojevic - Benko, Palma de
Mallorca 1971, 11.ib5 resultó ser un tiro al
aire, en vista de l l . . .tt::l g5 12.tt::l x g5 Wxg5
13 .0-0 Wf6 .
ll...id7
Las negras no pueden liberar su juego con
I l . . .ttlxc3 12.gxc3 eS, debido a 13 .tt::l x e5
tt::l x e5 14.!'!e3 f6 15 .f4.
12.a3
Tras haber creado una mayoría de peones
en el flanco de dama, con 9.c5, las blancas
prosiguen de forma coherente.
12... f5?!

MAYORÍA DE PEONES Y ATAQUES DE MINORÍAS

1 17

Podríamos concluir que las negras también
responden con coherencia, activando su pro­
pia mayoría, de no ser por el agujero que aho­
ra se crea en "e5" Teniendo esto en cuenta, el
avance puede considerarse un paso en falso.
13.i.b5 lt:l g5?
La alternativa era 1 3 . . ll:l b8, pero las negras
estaban seguras de que igualarían con la impa­
rable . . . e5, una vez que los caballos fuesen
cambiados. Fue un mal criterio. En compara­
ción con la partida Ljubojevic - Benko (véase
nota a la jugada 1 1 ), aquí . . . lt:\ g5 llega después
de haberse creado una grave debilidad.
14..ixc6 lt:lxf3+ 15.Wfxf3 bxc6 16.1Mff4
Un movimiento esencial: las blancas no po­
drán impedir . . . e5, pero se enfrentarán al avan­
ce en circunstancias favorables.
16..J'!ae8 17.0-0 eS 18.1Mfxe5 Wfxe5 19.dxe5
l3xe5 20.f4!
Al bloquear los peones negros en las casi­
llas del alfil, las blancas crean un punto fuerte
central para su caballo.
20 l3e7
Después de 20 .. .l'�e3 2 l .'ít>f2 E:fe8 (o bien
2 l . . .d4 22./'' k d l ) 22./'l:fe l d4 23 .1"1:xe3 dxe3+
24.'ít>f3, el peón está perdido.
21.:Sfel
.

..•

22.:Sxe7 :Sxe7 23.'ít>f2 'ít>f7 24J':!:dl
Puesto que no sirve 24.1%e 1, a causa de
24 . . . 1%xe l 25.\t>xe l d4 26.lLle2 'ít>e6, las blan­
cas se opondrán a la torre negra en la segunda
fila.
24...:Se8
Este movimiento fue muy criticado, reco­
mendándose en su lugar 24 . . . �e8 2 5 . lLl e2 1"1:e4,
con la continuación 26.g3 1%c4 27.b4 a5 . S i n
embargo, 26.1"1:d4 es más fuerte (si 26 . .. E:e7,
entonces 27.1"1:a4).
25.l3d2 h6 26.:Se2 :Sb8 27.'ít>e3 :Sb3 28.'ít>d4
'it>f6 29.lLla2
Las blancas deben romper el bloqueo y po­
ner en marcha su mayoría de peones.
29...:Sb8
29 . . . a5 no logra impedir el avance: 3 0 . lLl c l
l"i:b8 3 l .b3.
30.b4 g5
Si 3 0 . . . a5, entonces 3 1 .bxa5 l"i:a8 32.lLlc3
l"i:xa5 3 3 .a4.
31.g3 gxf4 32.gxf4 a6 33.lt:lc3 :Sg8 34.a4 :Sg4
35.:Sf2 ie6
Mantener el alfil en la misma diagonal no
impide b5, porque el peón de "d5 " queda col­
gado.
36.b5 axb5 37.axb5 cxb5 38.lt:lxb5
La mayoría se ha transformado, finalmente,
en el peón "e" pasado.
38 :Sgl 39.lL:lc3 Wf7 40.:Sb2 :Sfl 41.lLle2
¡ Comprobemos lo eficaz que resulta el ca­
ballo ! Controla todas las casillas importantes
y desactiva cualquier contrajuego significativo.
4l...l3el
4 l . . .'ít>f6 42 .c6 1%f2 es demasiado lento :
43 .c7 1"1:xh2 44.1"1:b6, y el peón corona.
42.We5 d4 43.Wxd4 'it>g6 44)Üc3 Wh5
45J!e2 :Sxe2 46.lt:lxe2 Wg4 47.'it>e5 ic8
48.lL:ld4 h5 49.lLlxf5 .id7 50.lL:lg7 i.a4 51.f5
Wg5 52.lLle6+
Las negras se rindieron.
..•

A medida que la partida evoluciona hacia
el final, aumenta la importancia de la mayoría
en el flanco de dama.
2l..J'Ue8
Observe que 2 1 . . .1"1:xe 1 + 22 .1"1:xe l d4 no da
resultado, por 23 . lL:le2 l"i:b8 24.E:b l (si 24.b4,
entonces 24 . . . d3 25.lLld4 a5) 24 . . . d3 25 . lLl d4,
seguido de 26.b3, y el peón "d3 " está perdido.

1 18

El proceso cristalino de metamorfosis, a
partir de la mayoría de peones hasta el peón
pasado, hace que esta excelente partida resul­
te, además, muy instructiva. Al final, todo pa­
rece simple y claro, pero se requirió una men­
te ajedrecística muy disciplinada para que así
fuese. Ahondaremos ahora en el mismo tema.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Me gustaría inculcar al lector que desde una
fase temprana del juego, tan pronto como
surgen en el tablero las mayorías de peones,
debemos tener plena consciencia de la amena­
za latente que representan.

NtD

Gligoric Filip
Zagreb 197S
Gambito de Dama
-

l.d4 d5 2.c4 e6 3.tiJc3 fi.e7 4.tlJ f3 tiJ f6 S.fi.gS
0-0 6.e3 h6 7..ixf6 fi.xf6 8J�cl
Las blancas a menudo optan por el cambio
en " f6", seguido de 8 .Wc2 ó 8 .Wb3, planeando
el emoque largo y luego atacar en el flanco de
rey, a base del plan g4, h4 y gS. En ambos ca­
sos, sin embargo, la práctica de torneo advier­
te que el contragolpe ... eS incrementa la fuer­
za del alfil negro de casillas oscuras, que no
tiene oposición. La textual renuncia a la idea
del emoque largo, pero impide . . . eS y utiliza
el baluarte de peones centrales para limitar la
actividad del alfil de "f6"
8...c6
Las negras asumen la tarea de finalizar su
desarrollo básico detrás del muro de peones.
La más ambiciosa 8 ... b6 9.cxdS exdS I O.i.d3
i.b7 1 1 .0-0 We7 se paró con 12.l:'í: e 1 c5 1 3.e4,
Geller - lvkov, Beverwijk 196 S .
9.i.d3 tiJd7 10.0-0 dxc4
Es posible la algo pasiva 1O ...b6, pero a las
negras probablemente no les gustaba l l .e4, y
concluyeron, con razón, que era hora de re­
solver el problema del alfil dama, abriéndole
una salida.
ll..ixc4 eS 12.tlJ e4
Dado que 1 2.dS se contesta eficazmente
con la línea 1 2 . . . tiJb6 13 .i.b3 e4 14.tlJ xe4
i.xb2 I S .Eí:c2 cxd5, las blancas deciden eli­
minar el alfil de "f6" Se trata de un enfoque
prudente. En sus matches por el título mundial
con Karpov, de los ochenta, Kasparov prefería
1 2 .h3, considerando que era más importante
limitar las opciones del alfil enemigo de casi­
llas blancas.
12... exd4 13.tlJxf6+ Wxf6?!
Esta jugada conduce al cambio de damas y
parece lógica. S in embargo, hacer l 3 ...lt:Jxf6
1 4.�xd4 i.g4, con idea de l 5 . ..fi.xf3, simplifi-

caria las cosas de manera saludable, igualando
el juego.
14.�xd4 �xd4 15.tlJxd4 lt:Jf6
1S . . . Eí:e8 se opone al planeado avance f3 y
e4, pero después de 16.b4 lD f8 1 7.lDb3 , como
en la partida Chernin - Beliavsky, Torneo de
Candidatos, Montpellier 1 985, se demostró
que el flanco de dama negro quedaría someti­
do a presión.
16.f3

Esta sencilla jugada enfatiza en el hecho de
que las blancas cuentan con una mayoría en el
ala de rey y se disponen a movilizarla. El pla­
neado avance e4 restringirá las opciones ne­
gras, que se verán reducidas a la pasividad por
las piezas menores centralizadas rivales.
16...fi.d7
Merecía consideración 1 6 . . . aS .
17.l:'í:fdl �ad8
1 7 ...c5 1 8 . lt:JbS i.xbS (o 1 8 . . .a6 1 9.tt:lc3 b5
20.lt:Jd5) 19.ixb5 a6 20.ifl no aliviaría las
dificultades de las negras.
18.e4 �feS 19.b4!
Antes de activar su mayoría del flanco de
rey, las blancas se aseguran de controlar la
mayoría enemiga del flanco de dama.
19 ... fi.c8 20.fi.b3 a6
Las negras debilitan su formación de peo­
nes para impedir 2 l .bS .
2I.i>f2
El rey entra en escena, en previsión de fi­
nales más sencillos, que son su habitual cam­
po de acción.
2I ...g6 22.lt:Je2
El caballo se dirige, vía "c3 " y "a4", a "eS",

MAYORÍA DE PEONES Y ATAQUES DE MINORÍAS

1 19

desde donde ejercerá mayor presión sobre la
posición negra. Al mismo tiempo, puede en­
trar en consideración E:xd8, seguido de e5.
22...i.e6?
Es bastante inusual que Filip, un jugador
paciente, realice un movimiento tan impulsi­
vo. En general, es útil cambiar un alfil pasivo,
pero también es desagradable estropear la pro­
pia formación de peones, lo que puede consti­
tuir una mala señal de cara al futuro. El cam­
bio en "e6" disloca la estructura de peones y,
por tanto, era mejor 22 ... 'tt> f8 .
23.i.xe6 fxe6 24.c!Llf4
Ahora el caballo puede culminar su jorna­
da, con ganancia de tiempo.
24...g;,ti 25.c!Lld3 c!Lld7 26.c!Ll b2 c!Llb6
Las negras impiden c!Ll c4, pero sólo tempo­
ralmente.
27.a4 ®e7 28.a5 :Sxdl 29Jhdl c!Ll d7 30.c!Lla4
B:f8 31.c!Llc5 c!Ll xc5 32.bxc5
El plan largo y sutil ha sido ejecutado hasta
su conclusión lógica. Las blancas no se apre­
suraron a explotar su mayoría del flanco de
rey, sino que antes se preocuparon de inmo­
vilizar la mayoría contraria del flanco opuesto.
Podemos decir ya que las negras están perdi­
das. En primer lugar, el tipo más modesto de
final está perdido (nótese que esta conclusión
es crucial para evaluar el 90% de los finales).
Además, el peón de "b7" requiere una cons­
tante protección.
32...B:ti 33.®e3 ®r6 34.h4 h5 35.®f4 e5+
Tales jugadas sólo se efectúan cuando no
hay alternativa. Con la sexta fila ahora abierta,
el proceso ganador se desarrolla plácidamente.
36.We3 g;,g7 37.g3 :Sc7 38.f4
Finalmente, se ha producido un peón pasa­
do : ¡ una señal reveladora!
38 ... exf4+ 39.gxf4 lt>f6 40.l3d6+ ®g7 41.e5
lt>ti 42.®e4 g;,g7 43.f5 gxf5+ 44.®xf5
Las negras se rindieron.
Hay un largo camino entre la creación de
una mayoría de peones y el nacimiento de un
peón pasado. El Gran Maestro Gligoric consi­
guió su objetivo con virtuosismo. En esta lu­
cha hemos podido ver cómo pequeñas impre­
cisiones y reacciones sutiles pueden convertir
una mayoría de peones, aparentemente inocua,
en una fuerza ganadora.

1 20

- Kotov
� ti Torneo deNajdorf
Candidatos, Zurich 1 95 3
Defensa Caro-Kann

l.e4 c6 2.d4 d5 3.c!Ll c3 dxe4 4.c!Ll xe4 i.f5
5.c!Llg3 i.g6 6.c!Ll f3 c!Lld7 7.i.d3
Hoy es raro ver esta variante sin la in­
clusión del avance h4, pero objetivamente no
está claro que ganar espacio en el flanco de
rey reporte a las blancas algo tangible.
7... c!Llgf6 8.0-0 e6 9.:Sel i.e7
Matulovic solía jugar 9 . . . i.d6, negándose a
ceder la diagonal "h2-b8" a las blancas.
10.c4 0-0
La rutinaria 1 O . . . Wc7 también es posible.
ll.ixg6 hxg6 12.if4 :SeS 13J!Mc2 c5
14.l3adl cxd4 15.c!Ll xd4 i.b4
Una buena jugada simplificadora. En gene­
ral, es el bando oprimido, pasivo, el que busca
alivio en los cambios. Kotov se encuentra en
una posición así.
16.i.d2 i.xd2 17.Wlxd2 a6
Esta jugada es necesaria, debido a la ame­
naza 1 8 .c!Llb5 . Por otra parte, la estructura "a6b7" es, por lo general, la más efectiva para
oponerse a este tipo de mayoría en el flanco
de dama.
18.b4

No hay duda de que las posibilidades de las
blancas radican en su mayoría, y Najdorf no
muestra la menor indecisión al respecto.
18 ... Wlc7 19.B:cl l3ad8 20.Wlc3 c!Ll b6
La alternativa era 20 . . . tt:lb8, para seguir con
. . . c!Ll c6, pero las blancas responden entonces
2 1 .tt:lb3, y si entonces 2 1 . . .tt:lc6, 22.b5 sería

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

desagradable réplica. El caballo parece al:orpe en "b6", pero controla " a4", presiona
_...._: ;:,re el peón de " c4" , y si éste avanzase, en­
:onces el caballo podría saltar a "d5 "
�l .liJf3 �f4
En mi opinión, era mej or 2 1 ...:1%c8.
22.�e3 �xe3
Quizá fuese preferible 22 ...�c7, aunque se
comprende que las negras sean reticentes a re­
troceder, tal vez sintiendo que sus problemas
serían menores en un fmal de torre '1 -pieza
menor. Mi evaluación es justo la contraria: el
cambio de damas no favorece a las negras.
23J:!xe3 �c8 24.�ec3 �ed8 2S.i>fl i>f8
26.i>e2 i>e7 27.a3 �c7 28.�3c2 �dc8
29.i>d3 tDfd7
Las negras se embarcan en un ambicioso
plan. Parece más lógica la cauta 29...:1%d7+
30.'it>e2 :1%dc7 3 I . lLJ d2 g5.
30.tDfl fS?! 3t.tDe3 eS 32.tDd2 e4+ 33.1ile2
tDeS?
Las blancas han estando haciendo tiempo
antes de avanzar el peón de "c4" Por el con­
trario, las negras reaccionan agresivamente y
olvidan el hecho crucial de que la casilla "d5 "
no está ya bien protegida. Además, el vértice
de su cadena de peones en "e4" es susceptible
de ser minado con f3. Me parece que era in­
dispensable 33 . . . 4Jf6.
34.cS lDd3 3S.�dl ltJf4+
Esto significa llevar agua al molino de las
blancas, pero tampoco era agradable 35 ...i>e6
36.g3 , puesto que 3 7.f3 pende sobre la cabeza
de las negras.
36. i>fl i>e6?
Era imprescindible 36 ...'it>f7 para evitar lo
peor.
37.tDxe4 tDd7 38.tDd6 �h8 39.g3 tDh3
40.tDdS �c6 41.�e2+
Las negras se rindieron.
.::.i

Aquí las blancas disponían de una típica ma­
yoría en el flanco de dama, pero no realizaron
todo el proceso de transformación. Sus peones
constituyeron una constante amenaza, de mo­
do que prepararon lentamente su avance. Las
negras, por el contrario, no tuvieron paciencia,
y su posición se expandió como un globo, an­
tes de reventar.

Salov - Karpov
Wijk aan Zee 1 998
Defensa India de Dama
l .d4 tlJf6 2.c4 e6 3.liJf3 b6 4.g3 .1a6 s.tlJbd2
�b7 6.i.g2 eS
Las negras han invertido todo un tiempo en
provocar lLlbd2, que deja el caballo mal situa­
do para luchar por el centro. Como conse­
cuencia, las negras pueden lanzar este golpe
lateral contra los -peones centrales blancos .
7.e4
Las blancas insisten en crear un centro de
peones. Esta jugada es posible debido a la su­
til táctica 7 . . . tDxe4? 8.tDe5 tD c3 9.Wh5 g6
1 0.�3.
7...cxd4 8.0-0 d6 9.tDxd4 a6 lO.�el �c7

La apresurada 1 O .. lLJ bd7 fallaría, por l l .e5
ixg2 1 2 .exf6 ib7 1 3 .fxg7 ixg7 1 4.tD e4
ixe4 1 5.:1%xe4 0-0 1 6.:1%g4, con ventaja blanca.
Se ha llegado ahora a una formación erizo,
tema que comentaremos con mayor amplitud
en el capítulo 5. A primera vista, las opciones
blancas parecen incluso más limitadas e infe­
riores. Desde luego, si las blancas prosiguen
con la rutinaria b3 y ib2, etc., no pueden es­
perar gran cosa. La cuestión crucial siempre
es si las blancas pueden introducir algún plan
significativo. El que Salov encuentra, además
de interesante, lo es.
ll.a4!
Tras haber logrado ventaja en desarrollo,
las blancas activan su mayoría del ala de da­
ma: una decisión inesperada, pero coherente.
ll...tDc6 12.tDxc6 .ixc6 13.aS

MAYO RÍA DE PEONES Y A TAQUES DE MINORÍAS

.

121

Después de todo, ¡ la casilla "d2" no es tan
mala para el caballo!
13..J&b8?!
En caso de 1 3 . . . bxa5, sigue 1 4.4Jb3, recu­
perando el peón. No obstante, 1 4 . . . E:b8
15 .4Jxa5 �a8 sería entonces más apropiada
para las negras que en la partida.
14.axb6 �xb6 15.ge3
En un momento en que las negras siguen
requiriendo algunas jugadas para completar su
desarrollo, las blancas utilizan su tercera fila
para activar más sus fuerzas.
15... .!iJ d7 16.gb3 �a7 17.E:ba3
También era peligrosa la más sencilla
1 7 .E:xb8+ 4Jxb8 1 8 .b4, en vista del pobre de­
sarrollo de las negras. 18 . . .\Wb6 19.b5 axb5
20.cxb5 es muy desagradable para el segundo
jugador.
17... i.b7 18.b4 �b6 19.�a4 i.e7 20.i.b2
.if6?

Con una secuencia de jugadas fuertes y
consistentes, las blancas han situado a su opo­
nente al borde de la derrota. Como a menudo
sucede cuando un jugador se encuentra bajo
fuerte presión, las negras se suicidan. Era in­
dispensable 20 . . . e5 .
21.e5!
Al estar clavado el caballo, las negras son
vulnerables en la casilla ''e5 "
21...i.xe5
Si 2 l . . . dxe5, entonces el peón " e " realiza
una marcha triunfal : 22.c5 Wc7 23 .�xb7 E:xb7
24.c6 4Jb6 25 .Wxa6 1Mfxc6 26.4Jc4 E:b8
27.4Jxb6 E:xb6 28 .\Wa8+ �d8 29.E:d l , etc.
22.c5 �c7

122

22 . . . \Wb5 pierde, debido a 23 .Wxb5 axb5
24.i.xe5 �xg2 25 .�xd6, etc.
23.i.xe5 dxe5 24..ixb7 gxb7 25.c6 .!iJ b6
26.Wxa6 �xc6
O bien 26 . . . E:b8 27 .1Mfa7.
27. .!iJ c4 gb8 28. .!iJxb6 0-0 29. .!iJ c4 We4
30.ge3 �dS 31..!iJ xe5 E:xb4 32.1Mfd3
Las negras se rindieron.
Una excelente idea, basada en la fuerza de
la mayoría de peones. En la siguiente partida,
Tal descubre la misma receta, tras unos acon­
tecimientos de apertura más dramáticos . . .
Tal - Portisch
Campeonato de Europa por equipos
Oberhausen 1 96 1
Defensa Siciliana
l.e4 eS 2. .!iJt3 d6 3.d4 cxd4 4. .!iJxd4 lLlf6
s.tLl c3 g6 6.i.e3 i.g7 7.13 0-0 8.�d2 tLlc6
9..ic4 tLl xd4 10.i.xd4 .ie6
El alfil blanco de casillas claras, desarro­
llado por "c4" y que normalmente se retira a
"b3 ", cumple un doble papel. Puede tomar
parte en el ataque, pero sobre todo se emplea
para abortar el contrajuego en el centro y re­
forzar las defensas blancas en el ala de dama.
En cierto período de exploración, a las negras
se les ocurrió que quizá un temprano cambio
en "d4" les permitiría oponerse al alfil con
. . . �e6 y neutralizarlo.
ll..ib3
Las negras no tienen motivos para temer
l l .�xe6 fxe6, pues 12.e5 dxe5 1 3 .i.xe5
Wxd2+ 1 4.'�xd2 gfd8+ 1 5 .'i!?e2 E:ac8 es satis­
factorio para su causa.
11... \Was 12.0-0-0 bS 13.'i!?bl E:fc8?!
Respondiendo a la amenaza 1 4 . 4J d5, pero
podrían haberlo hecho de un modo más con­
sistente, con l 3 . . . b4. En tal caso, la variante
14. 4J d5 �xd5 1 5 .exd5 Wb5 1 6.\Wd3 Wb7
1 7 .E:he 1 aS 1 8 .�a4 sigue siendo favorable a
las blancas, pero se habría facilitado la tarea
defensiva.
14.1'!hel i.xb3
Ahora, 1 4 . . . b4 15 . 4J d5 �xd5 1 6.exd5 E:c7
1 7 .a4 es ventajoso para las blancas.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

15.cxb3 b4 16.i.xf6
1 6.lt.'ld5 lt.'lxd5 17.�xg7 no da resultado, de­
bido a 1 7...lt.'l e3.
16...bxc3 17.i.xc3 ixc3
Observe que 1 7 ...:1!xc3 falla, por 1 8.:1!e2.
18.bxc3 �xc3
1 8 ... Wxc3 1 9.Wxc3 !!xc3 20.:1!c l no cam­
bia, en esencia, la posición.
19.�e3 �ac8 20.�xc3 Wxc3 21.Wxc3 �xc3
22.gcl

22...ge3
Las negras ceden, con reticencia, la colum­
na "e", al llegar a la conclusión de que el final
que resulta de 22 ...:1!xc l + 23.�xc l está perdi­
do. Obviamente, toda la variante depende de
la evaluación de esta posición, caracterizada
por dos mayorías. No es complicado concluir
que las blancas están mej or. Hay muchos peo­
nes en el flanco de rey, y es dificil crear un
peón pasado en dicho sector. En el ala de da­
ma, por el contrario, es relativamente simple,
y eso es importante. El plan de las blancas es
evidente : primero centralizar su rey y avanzar
los peones "a" y "b", atando al rey negro a la
amenaza de crear un peón pasado. Luego, con
el sacrificio de un peón, las blancas penetrarán
en campo negro y ganarán, uno tras otro, los
peones desprotegidos. Veamos qué barreras
pueden oponerse en el camino del rey blanco.
Por ej emplo: 23 ...mf8 24.mc2 me8 25.mc3
<;t>d7 26.b4 mc6 27.<;t>c4 e6 28.g4, y ahora:
a) si 28 ... g5, entonces continúa 29.b5+ mb6
30.mb4 h6 3 l .h3 f6 32.a3 �c7 33.ma5 mb7
34.a4 mb8 35.b6 mb7 3 6.bxa7 mxa7 3 7.<;t>bs,
y con el sacrificio del peón "a", el primer ju-

gador penetra en "c6" y gana.
b) 28 .. . <;t>b6 29.g5 mc6 3 0.a4 mb6 3 l .f4
mc6, con estas dos alternativas :
b l ) Veremos que 32.b5+ ! es necesario, pa­
ra desviar al rey de "d5 " y penetrar, del mismo
modo que en la línea a).
b2) 3 2.md4?! mb6 33.�d3 �c6 34.�e3
�b6 3 5.f5 a5 ? (también es floj o 3 5 ... �c6?
3 6.f6 Wb6 3 7.�d4 mc6 3 8.�c3 mb6 39.Wc4
mc6 40.bS+ mc7 4 l .mb4 �b6 42.h3 mc7
43.�a5 �b7 44.h4, etc., pero después de
3S ...gxf5 ! 3 6.exf5 exfS 3 7.�f4 �c6 3 8.mxfS
mds 39.�[6 mc4, el peón pasado es rápido, y
es evidente por qué el rey negro debía ser
desviado de "c6") 36.bS mes 3 7.f6 <;t>b6
3 8.Wf3 mes 39.mg4 mb6 40.h3 mes 4 I .h4
<;t>b6 42.hS mes 43.h6 �b6 44.mf4 mes
4S.�e3 �b6 46.md4 �b7 47.e5 dS 48.mcs
mc7 49.b6+ mb7 SO.md6 d4 5 l .me7 d3
S2.mxt7 d2 53.mg7 d i W 54.t7, y las blancas
coronarán dos peones. Ahora vemos por qué
era necesario avanzar los peones a " f6" y "h6"
Varios meses después del encuentro Tal Portisch, se exhibió este método ganador en la
partida Nedeljkovic - Volpert, en el tradicio­
nal match URSS - Yugoslavia, en el primer ta­
blero femenino. En realidad, el proceso, aun­
que con errores, se prolongó más porque, tras
haber alcanzado una posición ganadora, a Ve­
ra Nedeljkovic se le instruyó de que efectuase
jugadas neutras con el fin llegar al aplaza­
miento y resolver el tema con buenos analis­
tas. Portisch, sin embargo, encontró una ma­
nera menos angustiosa de perder...
23J3c7 aS 24.mb2 Wf8 25.�c3 gel 26J3cl
ge3 27.gc8+ ci>g7 28.gc3 gel 29.a3 mf6
30.b4 axb4 31.axb4 We6 32.b5
Las negras se rindieron.
En esta línea del Dragón, las negras se en­

frentan pronto a una mayoría en apariencia
controlable en diversos sistemas, y están dis­
puestas a asumir un papel defensivo. Sin em­
bargo, la práctica de torneo a menudo nos en­
vía señales de aviso. Me pareció que sería útil
para el lector prestar su atención a estas po­
siciones que, en el pasado siglo, fueron popu­
lares a ráfagas, y luego abandonadas, sólo pa­
ra ser redescubiertas.

MAYORÍA DE PEONES Y ATAQUES DE MINORÍAS

1 23

Euwe - Thomas
Hastings 1934-3 S
Gambito de Dama
l .c4 e6 2.lll c3 d5 3.d4 lll f6 4..ig5 .ie7 5.e3
0-0 6.ltlf3 lll bd7 7.�cl c6 8..id3 dxc4
9.�xc4 ltld5
En la Variante Capablanca, las negras se
desarrollan detrás de un muro de peones, pero
antes o después deben resolver el problema
básico de su posición: cómo desarrollar su al­
fil de casillas blancas, encerrado por la for­
mación de peones. La textual simplifica la po­
sición por medio de cambios y, en última ins­
tancia, crea la deseada salida para el alfil.
10.ixe7 V9xe7 11.0-0 lll xc3 12.�xc3
l 2.bxc3 eS, seguido del fianchetto del alfil
dama, da a las negras un buen contrajuego.
12... e5
Dado que a 13 .dS se respondería 1 3 . . . e4
14. lt:J d4 eS l S .lilbS lil f6, el alfil de "c8" ha
encontrado, finalmente, una salida.
13.l!he5 lll xe5 14.dxe5 V9xe5
Las negras pretenden jugar ahora 1 S ... �e6,
que, obviamente, igualaría.
15.f4

Por lo que sé, Rubinstein fue el primero en
efectuar esta jugada, en una partida de exhi­
bición (ajedrez viviente), contra Lasker, en
Berlín 1924. Las blancas ponen en movi­
miento su mayoría de peones y se apoderan de
la iniciativa al pequeño costo de un peón
retrasado en "e3 ".
15...V9e7?!
La lógica del ajedrez es engañosa. Las ne-

1 24

gras desean controlar el peón de "e3 " , en lugar
de prestarle atención al de "f4", cuyo avance
les creará serias dificultades. En caso de
15 .. ."We4 1 6.We2 if5 (o bien 1 6. . . :B:e8 1 7 .id3 ,
seguido de 18.ib l ) 17.id3 Wfd5 18 .e4 Wd4+
l 9.Wf2 Wxf2+ 20.<i>xf2, el final es favorable a
las blancas. En mi opinión, la mej or opción de
las negras es 15 ... Wf6. No hay razón para temer 1 6.e4, ya que tras 16 . . . ie6 l 7.id3 (o
1 7.e5 We7 1 8 .id3 f5) 1 7 . . .Wd4+ 1 8.<i>h l
:B:ad8, 1 9.f5 no da resultado, por 1 9. . . ic4. Las
negras deberían preocuparse más por 1 6.f5 , y
estoy inclinado a aceptar la viej a recomen­
dación de Trifunovic, 1 6 . . . a5 1 7 .a4 :B:b8 .
16.f5!
Evidente y fuerte. Las blancas mantienen el
alfil dama fuera de juego, de paso que planean
romper el enroque negro con f6 .
16... b5
Las negras tienen que tomar medidas inu­
suales, por 1 6 . . . :B:d8 1 7 .f6 gxf6 ( 17 ... :B:xd 1
1 8 .fxe7 :B:xfl + 1 9.ixfl if5 pierde por 20.e4)
1 8 .Wh5 .ie6 19.id3 f5 20.e4, abriendo la po­
sición del rey negro.
17.ib3 b4 18.f6 gxf6 19Jhc6 Wxe3+
20.<i>hl ib7
20 ...f5 es demasiado pasivo, y después de
2 l .Wh5, el rey negro queda muy expuesto.
2U�cxf6 V9e4 22J��'d2 <i>h8

23.ixf7
23.:B:6f4, propuesta por Neishtadt, parece
más fuerte. Por ejemplo: 23 . . . :B:ad8 24.Wf2
Wfc6 25.:B:xb4.
23... �ac8?!
Un tiempo perdido, en posición critica. Me-

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

recía consideración 23 . . . .Elad8 24.�g5 �d4.
24.�6f2 �cd8
Era mejor 24 . . . Wg4. A causa de la débil
última fila, 24 . . . .E:c7 perdería, por 25 .j_c4.
25.Wgs �d6
25 . . . �d4 tampoco sirve, por culpa del mis­
mo golpe brutal de la partida.
26.j_d5!
Las negras se rindieron.
Shirov - l. Sokolov
Sarajevo 1 999
Apertura Ruy López
l.e4 eS 2.tLl f3 tLl c6 3..ib5 lLlf6 4.0-0 tLlxe4
5.d4 tLl d6 6.j_xc6 dxc6 7.dxe5 lLlf5 8.Wxd8+
i>xd8

1 8 . . . 'it>b7 1 9.tt:lxe6 fxe6 20.i.g5, las blancas
tuvieron un mej or final en la partida Dvoiris Alexandrov, Moscú 1 996.
9 . . . j_d7 1 0.b3 h6 l l .ib2 'it>c8 1 2 .:Sad l b6
13 . lü e2 c5 les dio a las blancas una pequeña
ventaja en la partida Kasparov - Kramnik,
Mundial Braingames (38), Londres 2000. En
la 1 1 a partida del mismo match, Kramnik se
decantó por 9 . . . h6 l O . .E:d l + 'it>e8 l l .h3 a5, y
después de 1 2.j_f4 ie6 1 3 .g4 lü e7 1 4 . lt:l d4
lt:l d5 1 5 .lüce2 i.c5 1 6.lt:lxe6 fxe6 1 7.c4 lt:lb6
1 8 .b3, las blancas obtuvieron ventaja.
10.h3
En partidas anteriores, las blancas, en espe­
ra de . . . i.e6, a menudo hacían la maniobra
lt:l e2-f4. La jugada de Shirov también es una
antigua elección, y está dirigida contra . . . i.e6.
IO a5
•.•

Con sus jugadas de apertura, las negras han
elegido entrar en una posición en la que, prác­
ticamente, tienen un peón menos. Además,
han perdido el derecho a enrocar, pero su po­
sición sigue siendo, no obstante, impenetrable,
a j uicio de numerosos expertos en la Ruy Ló­
pez. El hecho es que utilizar su mayoría del
flanco de rey constituye una tarea dificil para
las blancas, pero no hay duda de que la tarea
de las negras tampoco es envidiable.
9.tLl c3
Algunos jugadores prefieren 9 . .E:d l +, en la
creencia de que el rey negro debería mante­
nerse en el centro.
9... 'it>e8
Después de 9 . . . i.e6 l O. tLl g5 i.c4 l l ..E:d l +
'it>c8 1 2.b3 j_b4 1 3 .i.b2 Axc3 1 4.j_xc3 i.d5
15.lüh3 h5 1 6. lü f4 j_e6 1 7 . .E:d3 b6 1 8 .j_d2

La partida Parma - Bukal, Sarajevo 1 970,
continuó con 1 0 . . . i.e6 1 I .g4 lü e7 1 2. lü d4 i.c4
1 3 .:Sd1 tt:ld5 1 4. lü e4 c5 1 5.lüf5, y las negras
pensaron que 1 5 . . . lüb4 cambiaba la situación
a su favor, pero se vieron sorprendidas por la
devastadora 1 6.i.h6 !
La textual es la preferida de Zoltan Almási.
Las negras buscan contrajuego ganando espa­
cio en el flanco de dama, y no les satisfacía la
"normal" 1 0 . . . h6 l l .i.f4 i.e7 1 2 . .E:ad l i.e6
1 3 .b3 .E:d8 1 4.g4 lüh4 1 5 .lüxh4 i.xh4, debido,
por ej emplo, a que 1 6 . lt:l e2 eS 1 7 .c4 fl.e7
1 8 .i.e3 h5 1 9. lt:l f4 1es da a las blancas mejores
perspectivas en el final, Korneev - Skochkov,
Copa de Rusia, Krasnodar 1 998. En mi opi­
nión, se requiere la flexible 1 O . . . lü e7, con in­
tención de l l ..E:e l lü g6 1 2. lt:l e4 h6.
ll..if4
La casilla "f4" es el mej or lugar para el alfil
y, además, esta jugada guarda armonía con la
precedente. 1 I .lt:l e2 lt:le7 1 2 .lt:lg3 (o 1 2 . .E:e l
lt:l d5 1 3 .a3 c5) 1 2 . . . a4, como en la partida
Svidler - Alexandrov, Mundial FIDE, Las Ve­
gas 1 999, crea menos problemas a las negras.
I I.. .ie6
A. l l . . .a4 también se respondería 1 2.a3, útil
jugada, concebida sobre todo contra j_b4xc3,
que en general da buen resultado a las negras.
La textual trata de provocar 1 2.g4 lt:l e7
1 3 .lüd4 lt:l d5 1 4. lü xe6 fxe6, y ahora 1 5 .i.d2
.

MAYORÍA DE PEONES Y ATAQUES DE MINORÍAS

125

se contesta con 1 5 . . . ii.b4 1 6.tt:lxd5 cxd5, pero
vale la pena considerar 1 5 .tt:le2.
12.a3 .tes
La casilla "d4" está bajo supervisión, mien­
tras que "e7" se mantiene en reserva para el
caballo. La alternativa es 12 . . . ii.e7, asegurando
h4, en caso de que el caballo de "f5 " sea ata­
cado, aunque este plan no ha reportado mucho
éxito en la práctica a las negras.
13.S:adl h6
Una de las cosas que aprendemos rápida­
mente acerca de esta variante es que cubrir la
casilla "g5 " es mucho más importante que ase­
gurar la casilla "f5 " para el caballo con . . . h5 .
La casilla "g5" es, en tal caso, utilizada por las
piezas menores blancas con ventaja.
14.g4 ltle7 lS.lL! d4 ixd4
En caso de 1 5 . . . tt:ld5, las blancas planeaban
1 6.tt:lxe6 fxe6 1 7 .tt:le2. Si 1 5 . . . ii.c4, entonces
1 6.-ªfe l tt:ld5 1 7.tt:lxd5 ii.xd5 1 8 .tt:lf5 también
es agradable para las blancas.
16J':lxd4 eS 17.S:d2 tt:l c6 18.lL!dS �xdS?
Con nuevos cambios se corre el riesgo de
abrir la posición a favor de las más activas
piezas blancas. Era indispensable 1 8 . . . -ªc8.
19.S:xdS b6
Lamentablemente necesario, ya que hay
que evitar 1 9 . . . tt:ld4 20.i.e3 tt:le6 2 1 .f4.
20.e6!

creciente importancia de la mayoría de peones.
20... fxe6 21.S:el S:d8
A 2 1 . ..tt:ld4 22.@g2 c6 23 .-ªd6 -ªf8 24.ig3
@e7, Shirov indica 25.-ªd l ! 1"í:fd8 26.1"í:xd8
1"í:xd8 27.ic7 -ªd5 28 .ii.xb6 tt:lxc2 29.1"í:c l tt:ld4
30.1"í:xc5, con ventaja.
22.S:xe6+ @f7 23J'!xd8 lLlxd8 24,ge3 lt!e6
2S.ies
Las blancas han conseguido la transición a
un final más sencillo, en el que tienen todos
los triunfos en la mano : alfil superior, mayoría
móvil y la torre que controla, caso necesario,
la columna abierta.
2S... hS
Puesto que 25 . . . -ªd8 26.-ªd3 ayuda a las
blancas, ésta es la única alternativa.
26.S:d3 hxg4 27.hxg4 c4 28.S:dl @e7 29.@g2
gf8 30.@g3 gS 31.f3 S:f7 32.@f2
También ganaba 32.1"í:h l .
32... S:h7 33,<;!¡le3 E!h3 34.S:d2 S:hl 3S.@e4
E!fl
O bien 35 . . . -ªe l + 36.<;!¡lf5 y 3 7 .i.f6+ decide.
36.S:h2 @d7 37.S:h7+ @c6 38J3b6 @d7
39.S:h7+ @c6 40.@f5 tt:\cs 4U1.b3 S:f2
42.@xgS S:xc2 43.l':!h2 :!'!xh2 44.ixb2 tt:l d3
4S.@h6 bS 46.gS b4 47.g6 c3 48.bxc3 b3
49.g7 b2 50.g8Yff blWI 51.Wfa8+ ci>d7
52.Wfd5+ We7 53.ixc7 Yffcl+ 54.@g6
Las negras se rindieron.

N rG

Este golpe era la clave del desarrollo del al­
fil por "f4" Recuerdo algunas viejas partidas,
en las que el peón "e" se cambiaba con éxito
por el de "c7", y la posición se abría en favor
de las blancas. En este caso, los cambios acen­
tuarán la fuerza del alfil sobre el caballo, y la

1 26

Fischer- Unzicker
Olimpiada de Siegen 1 970
Apertura Ruy López

l.e4 eS 2.tt:l f3 tt:l c6 3.ib5 a6 4.ixc6 dxc6
Cuando se disputó esta partida, había trans­
currido más de medio siglo desde que Ema­
nuel Lasker ganase su famosa partida a Ca­
pablanca, en el torneo de San Petersburgo
1 9 1 4. Robert Fischer, otro gran campeón, re­
vivió la casi olvidada y "tablista" Variante del
Cambio de la Ruy López, anotándose una se­
rie de impresionantes victorias contra una for­
midable oposición. Al ceder la parej a de alfi­
les al oponente, las blancas basan sus planes
en la frágil ventaja de su mayoría en el flanco
de rey.
5.0-0 f6 6.d4 exd4

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Durante cierto tiempo, en la década de los
sesenta, se consideraba mala 6 . . .ig4, pero la
experiencia posterior demostró que no se me­
recía esa reputación. Varias partidas, entre
ellas Van der Wiel - P. Nikolic, Campeonato
de Holanda, Rotterdam 1 998, continuaron con
7.dxe5 1Wxd l g_:gxd l fxe5 9.:gd3 id6
1 0.4Jbd2 lü f6 1 l .b3 0-0-0 1 2 .ib2 :ghe8, con
j uego aproximadamente igualado.
7.lt:lxd4 lü e7?!
Esta lenta maniobra no sirve. Es más natu­
ral 7 . . . c5, aunque a causa del debilitamiento
de la casilla "d5", las negras sufrirán algunas
dificultades. La partida Glek - Emelin, Cam­
peonato de Rusia, San Petersburgo 1 998, con­
tinuó con 8 . lü e2 1Wxd l 9.!hd 1 id7 1 0.ie3
0-0-0 1 1 .lübc3 :ge8 12 .:gd2 �c6 1 3 .:gad 1 b6
1 4.f3 lü e7 1 5 .lüf4 lüg6 1 6. lü cd5 .
8..ie3 ltlg6 9.ltld2 id6 10.lt:l c4 0-0 ll.ffd3
Al evacuar la primera fila para activar sus
torres, las blancas incrementan su poder en el
centro. La dama queda bien situada en "d3 ",
ya que apoya el peón de "e4", con la posibi­
lidad de Wb3 a mano.
ll... lt:le5 12.ltlxe5 i.xe5
1 2 . . . fxe5 permite 1 3 .Wfb3+ �h8 1 4 . lü e6
ixe6 1 5 .Wfxe6, reduciendo el material, en lí­
nea con los objetivos de las blancas.
13.f4 .id6
Con l 3 . . . ixd4 1 4.ixd4 f5, las negras des­
cansan sus esperanzas en los alfiles de distinto
color, pero es mejor el blanco 1 5.Wfb3+ �h8
1 6.:gad l Wfe8 1 7.exf5, pues su mayoría en el
ala de rey se hace sentir, y su alfil es superior.
14.f5!

Laskcr emp leó este motivo p ara obslruir

al

alfil dama negro, en la mencionada partida
con Capablanca, si bien en una posición algo
diferente. Al mismo tiempo, la importancia de
la mayoría de peones aumenta.
14.. .'�fe7 15.i.f4 .ixf4 16Jhf4 .id7 17.E!el
Mencionemos de pasada que 17 .Wb3+ �h8
1 8 .Wxb7? no da resultado, debido a 1 8 . . . 1Mld6,
y la dama es atrapada en "b7"
17... Wfc5?!
Es mejor l 7 . . . c5 .
18.c3 E!ae8 19.g4
La masa de peones blancos del flanco de
rey adquiere nuevo ímpetu.
19...Wfd6 20.ffg3 E!e7?!
De nuevo parece más natural la jugada
20 . . . c5 .
21.4J f3 c5
Ahora es demasiado tarde. La ruptura en el
centro reportará a las blancas una sustancial
ventaja.
22.e5! fxe5 23.E!fe4 i.c6 24J3xe5 E!fe8
25.E!xe7 E:xe7 26.lt:le5
La otra torre mantendrá a cubierto al rey
blanco.
26... h6
Esto ralentiza el avance de las blancas, pero
crea otra debilidad en la estructura de peones.
27.h4 i.d7
En realidad, 27 . . . 1Wd5 no amenazaría sino
un jaque fútil .
28.Wff4 Wff6 29.E!e2
Una bonita solución: el peón de "h4" está
indirectamente protegido por 30.lüg6.
29....ic8 30.\Wc4+ @h7 31.lt:l g6 E!xe2
32.Wfxe2 id7
32 . . . 1Wd6 ofrecería mayor resistencia, aun­
que en vano. Bajo la protección de la dama y
el caballo de "eS", el rey blanco se activará
para apoyar el avance g5. La textual permite a
las blancas finalizar con un par de bonitas ju­
gadas.
33.1We7 Wxe7 34.l!he7 g5 35.hxg5 hxg5
36.ltld5 .ic6 37.ttlxc7 .if3 38.ttle8 @h6
39.lt:l f6 @g7 40.@f2 .idl 41.ttld7 c4
4 l . . ..ixg4 no da resultado, debido a 42.f6+
�g8 43.f7+, etc.
Las negras se rindieron.

MAYO RÍA DE PEONES Y ATAQUES DE MINORÍAS

127

La sucinta lección de estas partidas nos
previene contra la mayoría de peones, en el
sentido de que es un factor significativo que
no debería ser subestimado, incluso en posi­
ciones que durante mucho tiempo han tenido
la reputación de tablíferas, sobre todo cuando
un bando consigue poner su mayoría en movi­
miento, mientras que la otra mayoría perma­
nece durmiente. Sin embargo, aquellas parti­
das en las que ambos bandos pueden activar
simultáneamente sus respectivas mayorías, re­
sultan ser más arriesgadas y menos claras.

La del texto provoca el avance central, pero
Pomar no acepta el reto.
I O.lüd2

Pomar - Fiscber
Olimpiada de La Habana 1 966
Defensa Benoni Moderna
l.d4 lüf6 2.c4 eS 3.d5 e6 4.lü c3 exdS 5.cxd5
g6 6.e4 d6 7.�e2 ig7 8.f4 0-0

Se ha llegado a una posición del Ataque
Cuatro Peones en la India de Rey, a través de
un orden de jugadas de la Defensa Benoni.
Así, en la primera fase de la partida, dos ma­
yorías se han formado : la blanca, en el flanco
de rey; la negra, en el flanco de dama. Ha sur­
gido, por tanto, una posición muy delicada e
inestable después de sólo ocho jugadas. La
cuestión crucial sigue siendo quién será el pri­
mero en explotar su mayoría.
9.lüo ges
En esta tensa posición, el negro podía di­
suadir a su rival del proyectado avance 1 0.e5,
con 9...�g4, y si 1 0.e5 , �xf3 1 l .�xf3 dxe5
1 2.fXe5 lü fd7 1 3 .e6 ltJeS, obteniendo un juego
excelente. Una opción más aguda es 9...b5.

128

Con esta jugada, las blancas no renuncian a
su idea inicial, pero la postergan. Defienden el
peón de " e4", con idea de enrocar y luego, tras
la debida preparación, llevarán el caballo rey a
"c4" y ejecutarán el avance eS en una fase
posterior. Puede que sea correcto, pero desde
luego no es ni coherente ni valiente.
I O... c4!?
Esta es una de las variantes agudas de la
Benoni, que Fischer jugaba con profunda com­
prensión posicional y buenos resultados com­
petitivos. Tras haber finalizado su desarrollo
básico, comprometen a las blancas en una in­
tensa lucha, empleando su mayoría de forma
arriesgada pero muy coherente. Boleslavsky
prefería, en cambio, buscar contrajuego con
1 0 ...ltJ g4, otra compleja continuación, diferen­
te de la tranquila 1 O .. b6, con idea de 1 1 ...�a6.
ll.iO
En otra partida del mismo evento, Padevs­
ky - Ciocaltea, se planteó una sustancial mejo­
ra. Las blancas continuaron con 1 1 .a4, cortan­
do el soporte de sus peones al de "c4" S iguió:
1 I ...itJbd7 1 2.0-0 ttJ cs 1 3.�f3 �h6 1 4.\Wc2,
que parecía cuestionar toda la idea de las ne­
gras, porque 1 4...�xf4 falla, por 1 5.ltJxc4. Sin
embargo, Boleslavsky analizó
14...itJ d3
1 5.ltJ xc4 ltJ xc i 1 6.Wxc 1 �g4 1 7.�xg4 ltJxg4
1 8.\Wd l f5 19.h3 !!c8, y la lucha se mantiene.
ll...lübd7 12.0-0?
Aún era posible trasponer a la partida Pa­
devsky - Ciocaltea, con 1 2.a4. Al enrocar, las

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

.

blancas permiten al negro movilizar su mayo­
ría del flanco de dama en toda su plenitud.
12 ... b5 13.g,hl a6 14.a4 gb8 15.axb5 axb5
16.e5
Las blancas, que de pronto tienen proble­
mas, deciden emplear su propia mayoría como
contrapeso.
16... dxe5 17.c!Llde4 c!Llxe4 18.c!Llxe4 c!Llf6
Una defensa muy sencilla, pero eficaz. El
avance central de las blancas no está bien apo­
yado por piezas (obsérvese la pasiva posición
del alfil de casillas negras) .
19.d6 .ie6 20.c!Ll c5

20 . . . e4!
Otra excelente solución: al devolver mate­
rial, las negras alcanzan una posición en la
que sus alfiles son infinitamente superiores a
los blancos, y su mayoría de peones se ha con­
vertido en una amenaza muy concreta.
21.c!Llxe4 c!Llxe4 22 ..ixe4 �6 23.f5
Aunque esta jugada no es apropiada, no ha­
bía nada mej or, ya que el peón de "d6" está en
peligro.
23 ...gxf5 24. .ic2
En caso de 24.�xf5 �xf5 25 .E:xf5, podría
seguir 25 ...1Mfxd6.
24 ... Wd4 25.Wh5 Wg4 26.Wxg4 fxg4 27..ig5
Esto facilita la tarea de las negras, pero la
lucha había quedado ya sentenciada.
27....ixb2 28J�adl b4 29.d7 :Sed8 30..ia4 b3
31.:Sfel g,g7 32 ..ixd8 �hd8 33.:Sd6 .if6
34.:Sedl .ig5 35.:Sb6 h6 36.:Sc6 gas 37..ib5
.ixd7 38.h4 .ixc6 39..ixc6 c3 40.hxg5 c2
41.gxh6+ q,h8
Las blancas se rindieron.

rJ:tS .

Marovic - Lj ubojevic
Rovinj/Zagreb 1975
Defensa Benoni Moderna

l.d4 c!Llf6 2.c4 e6 3.c!Ll c3 eS 4.d5 cxd5 5.cxd5
g6 6.c!Llf3 .ig7 7.g3 0-0 8..ig2 d6 9.0-0 a6
10.a4
Las blancas de nuevo tienen, aquí, mayoría
en el flanco de rey, mientras que las negras
cuentan con un peón extra en el flanco de da­
ma. En la siguiente fase, ambos bandos tratan
de movilizar sus respectivas mayorías y, al
mismo tiempo, entorpecer en lo posible el
juego del oponente. 1 O.a4 forma parte de esta
estrategia.
10... c!Llbd7 11.c!Lld2 ges
1 1 ... c!Lle8 renuncia a la idea de presionar so­
bre la columna "e", pero con ella las negras se
disponen a oponerse a la esperada 12 .tt'l c4, y
planean ganar espacio en el flanco de rey con
12 ... f5. Después de 1 2.h3 E:b8 1 3 .tt'lc4 tt'lb6
1 4.c!Lle3 .id7 1 5 .E:e l tt'lc8 16.a5 tt'l a7 17..id2
tt'lb5 1 8.tt'l c4, las blancas quedaron con la me­
jor posición en la partida Marovic - Hartoch,
Basilea 1 97 1 . Consiguieron bloquear la ma­
yoría negra en el flanco de dama, ejecutar la
maniobra estratégica tt'l d2-c4 y preparar un
avance en el flanco de rey.
12.h3 :Sb8 13.c!Ll c4
1 3.a5 es precipitado, ya que la línea l 3 .. . b5
1 4.axb6 tt'lxb6 priva al caballo blanco de la
casilla "c4".
13... c!Llb6 14.c!Lle3
Durante la partida recordé la que había
j ugado con Hartoch. Además, no era dema­
siado optimista acerca de la popular continua­
ción 1 4.tt'la3 �d7, y las negras, al evacuar la
casilla "c8", preparan ...tt'lc8-a7-b5, además de
la solución táctica .. . tt:l xa4, tt'l xa4 b5. Enton­
ces, 1 5 . .if4 tt'lh5 1 6.�xd6 falla, por 1 6 . . . .ixc3
1 7 ..ixb8 .ixb2 18.g4 Wxb8 19.gxh5 tt'l xa4
20J3a2 tt'l c3 2 l .Wb3 tLl xe2+ 22.�h l �g7, y
las blancas quedaron perdidas en la partida
Hort - Marovic, Banja Luka 1974. No me im­
presionaba tampoco 1 5.a5 tLlc8 1 6 .tLlc4, pues
1 6 . . . .ib5 1 7 .Wb3 �xc4 1 8.Wxc4 tt'l d7 ofrece a
las negras un excelente contrajuego, como
quedó demostrado en la partida Liberzon Yusupov, Lone Pine 1 98 1 . Por otra parte, dos

MAYORÍA DE PEONES Y ATAQUES DE MINORÍAS

1 29

días antes de jugarse esta partida, se habían
enfrentado Ljubojevic y Hulak y su partida
siguió así : 1 5 .e4 ctJc8 1 6 .�d3 �c7 1 7 � e 3 , y
la enérgica 1 7 . . . c4 1 8 .'&xc4 '&xc4 19.l2Jxc4 bS
20.COd2 b4 dio a las negras un fuerte contra­
juego. Las blancas no lograron controlar el
juego de las negras en el flanco de dama. Sin
ese control, naturalmente, sus propias perspec­
tivas de movilizar la mayoría en el flanco de
rey, para efectuar el avance central eS, no
fueron realistas. Por consiguiente, me centré
en 1 4.COe3 en busca de ayuda.
14... �d7 15.�d2
Antes de jugar aS, se requieren algunas pre­
mlsas.
15 J�!e7?!
Se me ocurren muy pocos casos en los que
doblar torres en la columna "e" sea efectivo
para las negras. En esta partida es bastante ar­
tificial, y pronto veremos por qué. Recuerdo
vívidamente que al jugar 1 4. CO e3 temía
I S . . . CO h5, seguido de 1 6 . . . f5, y que era el ca­
mino a tomar.
16.W/c2 W/e8 17J3fel E:d8?
La posición negra no puede soportar una
segunda pérdida de tiempo. Era indispensable
1 7 . . . COc8.
18.a5 lO eS 19.CO c4 i.b5 20.b3!
.

.•

Ahora queda clara la idea de las jugadas
preparatorias 1 5 .id2, 1 6.\Wc2 y 1 7 .Ei:fe l : el
contrajuego negro del flanco de dama ha sido
contenido de una vez por todas, y las blancas
tienen muy buenas perspectivas de poder
efectuar el avance e4-eS .
20 ... 'ªd7 21.e4 E:de8 22.E:adl \Wd8 23.CO a4

130

Las blancas privan a su rival de la posibi­
lidad 23 . . . b6. Observe también que mientras
que el control de las blancas de "eS " puede re­
ducirse con . . . ixc4, en tal caso el peón de
"b7" quedaría expuesto como una seria debi­
lidad, por ser un peón retrasado.
23... COd7 24.�c3
Cambiar alfiles de casillas negras, que de
por sí es un placer para las blancas, aquí de­
bilita además el control de las negras sobre la
casilla crítica "eS"
24...�xc3 25.'ªxc3 h5 26.f4 <ilh7 27.ll'lab2 f6
28.ll'ld3
Coqueteando con la estructura de peones
negros en el flanco de dama, pues si . . . ixc4,
bxc4 b5 ó . . . b6, sólo se crearía un peón débil
en "a6" Las negras, por tanto, han adoptado
una postura pasiva, pero las blancas pueden
seguir incrementando su fuerza en el centro.
28... Ei:g7 29.�h2 �xc4 30.bxc4 lt'! e7
Comprimidas en sus primeras filas y cons­
cientes de la inminente ruptura e5, las negras
querrían neutralizarla con . . . CO f5, pero deben
pagar el precio establecido cuando se jugó b3,
pues el peón de "b7" se convertirá en otro ob­
jetivo.
31.E:bl fic7 32.h4
Antes de tomar acciones decisivas, el alfil
asume un papel activo en una nueva diagonal.
32...lt'! g8 33.ih3 E:ge7 34.ll'lf2
Las blancas defienden el peón de "e4", pero
ya tenían in mente un ulterior e5, seguido de
C0 e4.
3 4... lt'!f8 35J3b6 lt'!d7 36.i.xd7 E:xd7 37.e5
Los largos preparativos han culminado fi­
nalmente en la ansiada ruptura. La mayoría de
peones permite el avance deseado, que abre el
campo enemigo para la entrada de las activas
piezas blancas .
37 ... dxe5 38.fxe5 fxe5 39.ll'l e4 <i?g7 40.lt'! g5
ll'lf6 41.lt'! e6+ E:xe6 42.E:xe6 lt'! g4+ 43.<i?gl
�f7 44.d6 fic6 45.E:lxe5 lt'!xe5 46.'ªxe5+
<i?b7 47J:¡e8 E:g7 48J�e7 E:xe7 49.\Wxe7+
<i?h6 50.d7 W/c7 51.'ªg5+
Las negras se rindieron.
La caída de las negras comenzó en el mo­
mento mismo en que su mayoría del flanco de
dama perdió su movilidad. Fue precisamente

JUEGO DINÁMICO DE PEONES

EN

AJEDREZ

entonces cuando la activa mayoría blanca del
flanco de rey se convirtió en el principal
factor de la lucha por venir. Una vez más,
comprobamos la simple verdad de que sólo las
mayorías de peones activas y móviles cuentan.
Hay cientos de partidas en las que un peón
extra en un sector del tablero no reporta ven-

taj a alguna, pero, como hemos visto, un pe­
queño paso erróneo puede convertir tales for­
maciones en una máquina mortal que avanza
sin que nada pueda detenerla. Las partidas se­
leccionadas anteriores aportan una advertencia
clara acerca de que la mayoría de peones es un
arma que nunca debemos subestimar.

Ataques de minorías

El tema del ataque de las minorías va de la mano con el de las mayorías de peones. Siempre que
una formación de peones se ha fragmentado en dos, una consecuencia habitual es que hay dos
minorías en diferentes flancos, cada una de ellas enfrentada a una mayoría enemiga. Son como la
cara y la cruz de una moneda, siempre inseparables. Como las mayorías de peones, las minorías
se producen con todos los tipos de centros, aunque lo más normal es que se produzcan con el
centro dinámico. La razón es la misma: la estructura asimétrica de peones.
Ya hemos estudiado numerosos ejemplos con diversos tipos de minorías de peones, y visto sus
apariciones en la apertura y el papel que desempeñaban en el medio juego. Hemos presenciado
ataques de minorías en los que una pequeña unidad de peones, normalmente d<?s, se lanzaban
contra una estructura más amplia enemiga, a fin de debilitarla y de abrir columnas o diagonales
para las piezas propias. Sin embargo, el término "ataque de minorías" puede causar cierta con­
fusión. Durante mucho tiempo, esta expresión, ataque de minorías, se ha convertido casi en
sinónimo, en libros didácticos, del ataque de minorías que llevan a cabo las blancas en la Va­
riante del Cambio del Gambito de Dama. No he podido detectar exactamente cuándo y por qué
ha sucedido. Es evidente que el término ataque de minorías tiene una significación mucho más
amplia. Cualquier avance de una unidad de peones contra otra superior en número es un ataque
de minorías. Hemos visto numerosos casos de ataque de minorías, sobre todo en la Siciliana,
donde forma parte natural de planes estratégicos. Por consiguiente, no volveremos a visitar
escenarios con los que ya nos hemos encontrado, y en este capítulo nos atendremos a un breve
informe sobre el ataque de minorías en el Gambito de Dama, pero me gustaría que el lector fuese
consciente de que la naturaleza de estos casos no difiere de los que ya hemos visto. Aquí, el
centro no es, por ej emplo, el centro dinámico de la Siciliana Dragón o la Scheveningen. Es el
centro fijo, característico del Gambito de Dama y sistemas afines, pero la composición de la
unidad de peones es común, lo mismo que sus obj etivos. ¡ Compruébelo por sí mismo !
Timman - Andersson
Tilburg 1 987
Gambito de Dama
l.c4 e6 2.tLl c3 d5 3.d4 tLlf6 4.cxd5 exd5
5.i.g5 c6 6.e3 J.e7 7.Vf!c2
Al entrar en la Variante del Cambio del
Gambito de Dama, las blancas siempre deben
preocuparse por controlar la diagonal "b l -h7",
y su orden de jugadas está condicionado por
tal propósito. El movimiento de dama tiene
varios aspectos positivos: se impide, por ejem­
plo, la temprana jugada simplificadora ...lt:Je4,
se dificulta ...i.f5, y el dominio de la diagonal

mencionada facilitará a las blancas bien un
ataque al enroque, bien un ataque de minorías,
según el flanco en que decidan enrocar.
7... ltJbd7 8.tiJ f3 tiJf8
El comienzo de una larga maniobra, con la
que se llevará el caballo, vía "e6" y "g7", a
"f5 " En este momento crítico de la apertura,
resulta dudoso invertir tanto tiempo en un es­
quema tan poco natural. A veces, este elabo­
rado plan incluye una ruta diferente: "a6-c7e6-g7-f5 " La sencilla y lógica 8...0-0 parece
más saludable.
9.i.d3 tLl e6 10.i.h4 g6 11.0-0 0-0 12J3abl
ltJg7

MAYORÍA DE PEONES Y A TAQUES DE MINORÍAS

13 1

Ambos bandos ejecutan de modo coherente
sus respectivos planes estratégicos. Las negras
preparan 1 3 . . .�f5, en busca de simplificacio­
nes, mientras que las blancas se disponen a ju­
gar b4. 1 2 . . . a5 1 3 .a3 no cambiarían el desa­
rrollo de los acontecimientos.
13.b4
El centro cerrado de peones requiere, por lo
general, juego en los flancos. Al avanzar su
peón "b", las blancas siguen una vieja receta:
llegar a "b5" y cambiarlo en "c6", creando un
peón retrasado en la columna "e" , potencial
objetivo de su presión posterior.
13 a6 14.a4 .if5 15.b5
..•

Aquí vemos el ataque de las minorías en su
forma pura. Como consecuencia del mismo, la
más compacta estructura de peones del blanco
será una baza, pero durante tiempo indefini­
do, la reducción del material ayuda a las ne­
gras a mantener controlados sus problemas.
15 ... i.xd3 16.�xd3 axb5 17.axb5 lLif5
En mi opinión, una mejor opción era
1 7 . . . lb d7, a fin de preservar los dos caballos.
Por ejemplo: 1 8 .ixe7 V!ixe7 1 9.bxc6 bxc6
20.V!ic2 lLi f5 2 l . lb a4 V!id6, y luego 22 . . . lb e7.
Los caballos vigilan estrechamente las casillas
negras sensibles.
18.i.xf6 ixf6 19J"i:fcl �a3
Al amenazar 20 . . . c5, las negras tratan de
clarificar la situación en el flanco de dama. Es
una mejor tentativa que la pasiva 19 . . . �c8 .
20.bxc6 bxc6 21.�c2 �aS 22.lLie2 �a6
23.lb f4 lLid6
Merecía consideración 23 . . . lbe7, lo mismo
que 23 . . . !!b8, porque cambiar un par de torres

1 32

ayudaría a la defensa. Andersson, sin embar­
go, opta por una defensa más activa.
24.lb d2 i.e7
Planea contestar a 2 5 . 't:J d3 con 25 . . . 't:Jb5.
25.h3 �d8
Necesario, para poder jugar 26 . . . 't:Jb5.
26.lLid3 lbb5 27.�b3 �d6?!
Buscar el cambio de un par de torres, con
27 . . . �a2, era, de nuevo, mucho mejor. Aunque
el peón de "c6" sigue siendo una duradera de­
bilidad, la defensa podría aliviarse.
28.lbb4! ixb4 29.�xb4 �b8 30.�c5 �b7
Anticipándose a 3 l .'t:Jf3, las negras prepa­
ran 3 l . . .f6.
31.lLif3 f6 32.lLiel �ba7 33.lbd3 �al
34.�bbl
De las torres, la de "b4" es la más pasiva.
34 ... �xbl 35.�xbl cJ;n?
No hay tiempo para cambiar la otra torre.
Por ejemplo: 35 . . . 1'l:al 36.1'l:xa l V!ixa l +
37 .cJ;h2 V!ic3 (o bien 37 . . . V!ia8 3 8 .V!ie7)
3 8 .V!ixc3 't:Jxc3 39.lt:lb4 costaría un alto pre­
cio. Pero era digno de considerar 35 . . . 1'l:d7
3 6 .'t:Jb4 lt:la7 3 7 . 1'l: c l cJ;g7 . La textual debe
perder forzosamente.
36.lbb4 1'l:al 37.�xal �xal+ 3S.cJ;h2 lLic3
Las negras buscan su última oportunidad en
un repentino contraataque.
39.lLixc6 lLie2 40.�a7+
40.'t:J d8+ no da resultado, por 40 . . . cJ;g8 .
40 ... �xa7 41.lb xa7 cJ;e6 42.lb c6 h5 43.g3
lbc3 44.cJ;g2 lbe4 45.lb b4 lbd2 46.lb d3 g5
47.f3 ltlc4 4S.cJ;f2 lLid6 49.lLic5+ cJ;e7
so.cJ;e2?
Es lógico 50.e4.
50... ltlf5 51.g4?
El juego blanco se ha vuelto descuidado, y
con estos dos errores arruinan sus posibilida­
des de ganar, al permitir el cambio de dema­
siados peones. 5 I .cJ;f2 cJ;d6 52.'t:Jb3 manten­
dría vivas sus esperanzas.
51...hxg4 52.hxg4 lb h6 53.e4 dxe4 54.lbxe4
fS 55.lbf2
Después de 5 5 .gxf5 lt:l xf5 56.cJ;d3 cJ;e6, las
blancas tampoco pueden progresar.
55... cJ;e6 56.cJ;e3 lLigS 57.cJ;d3 fxg4 58.lb xg4
cJ;rs 59.d5 lb e7 60.cJ;c4 cJ;r4
Tablas.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Reshevsky - GeUer
Torneo de Candidatos, Zurich 1 953
Defensa Nimzoindia

16. .!D h5 W/g6 17. .!D g3 �ac8 18.!:!acl

l.d4 .!Df6 2.c4 e6 3. .!D c3 .ib4 4.W/c2 d5
5.cxd5 exd5 6..ig5 h6 7.i.xf6 Wixf6 8.a3
i.xc3+ 9.W/xc3 0-0 10.e3 c6

La fase inicial ha dividido la estructura de
peones en dos partes, dej ando a las blancas
con minoría en el flanco de dama. Por pe­
queña que sea, es la única ventaj a con que
pueden contar. El hecho mismo de que el rey
negro esté protegido por su minoría, nos per­
mite predecir que su cobertura de peones no
será empleada con fines agresivos. La batalla,
por tanto, tendrá lugar en el flanco de dama.
tl..!De2 i.f5
A fin de impedir la siguiente jugada blanca,
las negras deberían haber continuado con
l l . . .�e8 y, después de 1 2 . lt:lg3, restringir al
caballo con l 2 . . . g6. Esta es la razón por la que
muchos jugadores prefieren l l . lt:l f3 , seguido
de 1 2 .i.e2.
12.<!Ll f4 .!Dd7 13.i.e2 !:!fe8 14.0-0 .!D f8
El caballo está bien situado e n " f4", y las
negras se impacientan por expulsarlo de allí.
15.b4
La posición es simple y árida. Sólo me­
diante un ataque de minorías puede lograrse
cierta iniciativa.
15 ... .!D e6
Esperando 1 6. lt:lxe6 �xe6, para seguir con
1 7 . . . W/g5, con contrajuego en el flanco de rey,
pero las blancas, obviamente, no tienen por
qué entrar en esta línea.

Las negras pensaban responder a 1 8 .b5 con
1 8 . . . c5.
18... .!D g5?
Ahora las negras quieren jugar 19 . . . lt:l e4,
con nuevas simplificaciones. Al mismo tiem­
po, la torre de "c8" queda defendida y todo
parece estar en orden. Sin embargo, si Geller
hubiese considerado su posición con más pa­
ciencia y menos optimismo, habría previsto la
jugada siguiente y optado por 1 8 . . . a6. Las
blancas, por supuesto, podrían ejecutar su ata­
que con a4 y b5, pero eso significaría nuevos
cambios, lo que aliviaría considerablemente la
tarea defensiva de las negras.
19.b5!
La lentitud con que se lleva a cabo el ata­
que de minorías a menudo parece adormecer
al defensor, inculcándole un falso sentido de
seguridad. En este tipo de posiciones, solemos
encontramos, una y otra vez, con errores tí­
picos y castigos igualmente típicos.
19 ... .!De4
La planeada 1 9 . . . cxb5 fallaría, por 20.Wib3
ie6 2 l..�xb5, etc.
20.W/a5
Ahora comprendemos lo que significa la
omisión de . . . a6. De pronto, la situación de las
negras se vuelve crítica.
20... c5!
En determinadas situaciones, podemos apre­
ciar a un gran jugador. Así desaparece un
peón, pero las posibilidades de lucha siguen
vivas.
21.tiJxf5

MAYO RÍA DE PEONES Y ATAQUES DE MINORÍAS

133

Si 2 1 .'1Wxa7, 2 1 . . .c4, o bien 2 l .dxc5 lbxc5
22.'1Wxa7 i.c2.
21...'�xf5 22.dxc5 b6!

51...�e3+ 52. <i>f2 �a3 53.g3
Después de 5 3 .:B:xf5+ �xh4 54.:B:g5, las ne­
gras pueden hacer tablas, recurriendo al tema
del ahogado, mientras que 54.:B:f8 �g4 no l le­
va a las blancas a ninguna parte.
53... �f3+ 54. �e2 gxg3 55.gxf5+ �xh4
56.�f2 �a3 57.�g5 �b3 58.gggl �h5 59.�e2
ga3 60.f5 ga5
Tablas.
Se ha confirmado así el notable tópico de
que todos los finales de torres son tablas, pero
la viej a advertencia de que no debería tomarse
a la ligera el ataque de minorías también se ha
corroborado una vez más.

N sr

¡ Geller en su plenitud de nuevo ! Las negras
están dispuestas a permitir a su oponente dos
peones pasados, a cambio de obtener también
posibilidades, a saber: su peón "e"
23.'�xa7 bxc5 24.i.d3
De otro modo, la dama quedaría expuesta a
hostigamiento.
24... c4 25.i.xe4 '1Wxe4 26J'Udl c3 27.'1Wd4?!
Las apariencias pueden ser engañosas.
Aunque esto parece lo más natural del mundo,
echa por tierra la mayor parte de la ventaj a
blanca. Era mucho mejor 27J3d4.
27.. J::k4 28.'1Wxd5 c2 29J��d2 'I!Nxd5 30Jhd5
�a8 31.b6 �b8?
Después de una defensa heroica, a las ne­
gras se les escapa un detalle oculto : 3 l . . .:B:xa3 !
32 .b7 :B:b4 33 .:B:d8+ �h7 34.b8W :B:xb8
3 5 .:B:xb8 :B:d3 36.:B:fl :B:c3 37.:B:bb l cxb l 'IW
3 8 .:B:xb l h5 conducía a un final de tablas teó­
ricas.
32.�d6 :B:a4 33Jhc2 �xa3 34.h3 :gb3
35.�cc6 :gb2 36.e4 h5 37.e5 h4 38J'�d4
�2xb6 39.�xb6 :B:xb6 40.:gxh4 :gbl+ 41.�h2
�el 42.f4 :ge3 43.�g4 �h7 44.:B:g3 :ge2
45.h4 �e4 46.:gf3 f6 47.exf6 gxf6 48.�g3
<.i>g6 49.�a3 f5 50.:ga6+ <i>h5 51.¡;gf6?
El error decisivo, que estropea la dura labor
de las blancas. Con 5 l .:B:a8 la posición se­
guiría estando ganada. Por ejemplo: 5 l . . .:B:e3+
52.�f2 :B:b3 53 .g3 �g4 (en caso de j aques, las
blancas ocultarán su rey en "h3 " , llevando la
torre a "g5 " , etc.) 54.:B:g8+ <.i>h3 55 .:B:g5, etc.

1 34

Petrosian - Spassky
Campeonato Mundial (20" partida)
Moscú 1 969
Gambito de Dama

l.c4 e6 2.d4 d5 3.lbf3 i.e7 4.ltk3 lb f6 5.i.g5
0-0 6.e3 h6 7.i.xf6 i.xf6 8.Wd2
Al haber tomado en "f6", las blancas man­
tienen firme su formación central de peones,
limitando la potencial actividad del alfil ene­
migo de casillas negras.
8... b6 9.cxd5 exd5 10.b4

En este caso, la tarea primordial de la mi­
noría blanca es dificultar el avance . . . c5 . Esta
medida preventiva contra la expansión negra
en el flanco de dama es coherente con el cam­
bio en "f6"
10... i.b7?!
En "b7", el alfil dama negro cumplirá su
misión elemental de proteger el peón'6de "d5 " ,

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

aunque de forma pasiva. Situado en "e6" cum­
pliría el mismo papel, pero sin las connota­
ciones negativas que subrayará el ulterior de­
sarrollo de la partida.
l l.�bl c6
En "b 1 " la torre se ocupa de que las negras
no dispongan de la liberadora . . . c5. En la par­
tida Korchnoi - Ciric, URSS - Yugoslavia
1 966, el negro trató de prescindir de 1 1 . . .c6,
pero tras 1 l . . . ctJ d7 1 2.b5 ge8 1 3 .a4 lt:lf8, su
peón de "d5 " quedó aislado, y con 1 4 .g3 ctJe6
1 5 .i.g2, las blancas iniciaron su larga e irre­
sistible presión sobre dicho punto central.
12..id3 �d7 13.0-0 �e8 14.�fcl

14... a5?!
Una decisión arriesgada, con la esperanza
de provocar 1 5 .b5, que haría posible 1 5 . . . c5 .
Sin embargo, las blancas siguen jugando de
forma consistente, manteniendo bajo control
la expansión de las negras que, como con­
secuencia de la misma, se quedan ahora con
un peón retrasado en "b6"
15.bxa5 l:ba5 16..if5 �a6
El peón negro de "b6" requiere protección.
1 6 . . . b5 no serviría, debido a l 7.ixd7 Wfxd7
1 8. ctJxd5.
17.�b3 g6 18.i.d3 �a7 19.�cbl
Presión prudente, pero continua. La apre­
surada 1 9.e4 arruinaría todo el trabajo pre­
cedente, en vista de 19 . . . dxe4 20.ctJxe4 c5, y a
2 1 . ctJ d6?!, las negras responderían eficazmen­
te con 2 l .. .i.xf3 22.ctJxe8?! i.g5 (Suetin).
19 ... .ig7 20.a4 Wfe7 21.ifl
Al evacuar la casilla "d3 " para el caballo,
las blancas tenían in mente g3 y t.h3, ame-

nazando de nuevo al peón de "b6 " . Las negras
reaccionan con el cambio de alfiles de casillas
blancas, pero eso debilita su peón de "c6".
2 1 ....ia6 22.h4
Una jugada un tanto misteriosa en este pun­
to de la lucha, criticada por varios comenta­
ristas apresurados. El curso de la partida reve­
lará sus objetivos estratégicos.
22 ....ixfl 23.�xfl b5?!
Un error no forzado.
24J3el �aa8 25.g3 Wfd6 26.@g2 @f8
27.�ebl mgs 28.WI'dl .if8 29.�3b2 i.g7
30.�c2 �a7 31.�bcl
Con esta típica serie de jugadas de espera,
Petrosian trata de ganar tiempo y camuflar sus
intenciones, a fin de cazar a su oponente, si se
le pasa algo inadvertido.
31...�b8?!
Justo en el momento en que las blancas pa­
saban su presión al peón de "c6", las negras
realizan una jugada superficial que facilita los
planes del primer jugador.

32.�e2!
Dado que a 32 gxa4 puede responderse
con 33 J'hc6 ctJ xc6 34.Wfxa4, debilitando aún
más la estructura de peones negros, las blan­
cas hallan el momento oportuno para mejorar
la posición de sus piezas. La dama asumirá la
defensa del peón de "a4", liberando su caballo
para una eficiente maniobra.
32... �c7
Si 32 . . . Wfb4, entonces 3 3 .l::'i: b l .
33.WI'd3 �a7 34.�3 ga6 35.�f4
Ahora es más fácil entender la profundidad
de 22.h4.

MAYORÍA DE PEONES Y ATAQUES DE MINORÍAS

...

135

35..J3d8 36.ttld3
Amenazando 37.ltJb4.
36 -.ifS 37.ttlfe5 gcs 38.gc3
Pero no 3 8.ltJf4, debido a 3 8 . .. c5.
38....ie7 39.ttlf4 .if6 40.ttl ed3
40.ltJxc6 B:xc6 4 Uhc6 también gana, pero
la textual es muy característica de los proce­
dimientos tipo boa constrictor de Petrosian.
Se amenaza 4 l . ltJ xd5 y, si las negras mueven
su torre de "c8", entonces 4 l .ltJb4 ganará el
otro peón. Una auténtica camisa de fuerza.
40..J�a5 41.�xb6 gxa4 42.gc5 ga6
43.gxd5!
Este golpe final no requiere explicación.
43...�xf4 44.�xa6 �e4+ 45.f3 �e6 46.�c4
Y«xe3 47.ttle5 gf8 48.gc5 .ie7 49.gbl ixc5
50.gxb8
Las negras se rindieron.
•.

La misión encomendada a la minoría del
flanco de dama fue ejecutada de forma magis­
tral, demostrando de nuevo que la defensa
contra el avance de las minorías en el ala de
dama, con un centro cerrado, no es fácil. Sus
movimientos lentos y aparentemente inocuos
son engañosos, y en muchas ocasiones cazan
al defensor que no está preparado para resistir
una presión tan duradera. Se requiere pacien­
cia y un pensamiento preciso para resistir a
pie firme. Pero un jugador de estilo agudo y
fértil imaginación puede buscar una respuesta
más aguda y dinámica. Aprendamos, por
ej emplo, de Rashid Nezhmetdinov, en uno de
sus días inspirados.

N <o1

Taimanov- Nezbmetdinov
Campeonato de la URSS, Kiev 1954
Gambito de Dama

l.d4 d5 2.c4 e6 3.ttlf3 c6 4.cxd5 exd5 5.ttlc3
ttlf6 6..ig5 .ie7 7.�c2 ttlbd7 8.e3 0-0 9.id3
ges 10.0-0 ttlf8 ll.B:abl
El plan simple y directo es avanzar el peón
"b" a "b5'', como en las partidas anteriores,
cambiar en "c6" y crear un peón retrasado en
la columna " e " , que será objeto de la presión
blanca en el medio juego.
ll...a5
Esto no impedirá el avance, pero permitirá

136

a las negras deshacerse de su peón "a", poten­
cialmente débil.
12.a3 ttle4
Las negras no se contentan con largas ma­
niobras, como hizo Andersson en su partida
con Timman. Por el contrario, buscan respues­
tas sencillas, simplificadoras, que alivien en lo
posible su posición de la presión enemiga.
13..ixe7 �xe7 14.b4 axb4
También es bueno 14 . . . if5, manteniendo la
tenue iniciativa blanca dentro de un margen
tolerable.
15.axb4 ttl g6

Es más floj o 1 5 . ...if5, debido a 16.b5, y las
blancas llevan a cabo su estrategia inicial.
La textual controla "e5", pero la idea sub­
yacente en la misma es más profunda. Un ju­
gador del talante de Nezhmetdinov no acepta
un papel pasivo, así que busca contrajuego en
el flanco de rey.
16.b5?!
El brillante, pero impaciente Taimanov (tal
y como lo recuerdo por mi experiencia per­
sonal), prosigue con su plan, pese a los pre­
parativos de su contrario en el flanco de rey.
La cauta 1 6.B:fc 1 respondería mejor a los re­
querimientos de la posición.
16....ig4 17.ttl d2? ttlxd2 18.�xd2 ll:\ b4!
Las blancas dificilmente podían haber es­
perado esta bomba. Se amenaza 19 ... ih3,
19 . . . .if3, e incluso la brutal 19... ltJf3+. Ahora
Taimanov deberá pagar el precio de su impa­
ciencia.
19.f3 Wfxe3+ 20.�xe3 B:xe3 21.fxg4 B:xd3
22.bxc6 bxc6

JUEGO DINÁMICO D E PEONES EN AJEDREZ

No 22 . . J'l:xc3 , por 23.cxb7 l"í:b8 24.l"í:bc l .
23. .!Ll e2 E:d2 24.E:f2 h6 25J!bfl .!Ll g6 26.h3 f6
27. .!Ll g3 E:xd4 28.E:bl E:a7 29J�b8+ <.th7
30.E:tb2 :Sdl+ 31.<.th2 E:el 32.:Sd8 .!Llf4
33. .!Llh5 :Se2 34.E:xe2 .!Ll xe2 35.:Sc8 .!Ll d4
36. .!Ll f4 E:e7 37.h4 :Se4 38.<.tg3 E:e3+ 39.<.tf2
:Se4 40.g3 .!Ll e6 41.:Sxc6 .!Llxf4 42.gxf4 E:xf4+
43.<.tg3 :Se4 44.E:d6 E:e5 45.h5 <.tgs 46.<.tf4
g5+?
El juego de Nezhmetdinov oscilaba entre
extraordinarias cumbres y asombrosas lagu­
nas. 46 . . . 'it>f7 47.l"í:d7+ 'i!?e6 48.l"í:xg7 d4 gana
de forma sencilla, debido a que el rey blanco
está cortado y no puede colaborar.
47.'i!?f3 q;f7 48.:Sd7+ We6 49J�h7 d4
50.:Sxh6
La diferencia, por supuesto, radica en el
peón pasado de torre.
50... :Se3+

Las blancas pararían 50 . . . d3 con 5 l .:B:h8
:B:d5 52.:B:e8+, seguido de :B:e l , y el peón "d"
pasado queda bajo control.
51. wn :Se4 52. q;o :Sf4+ 53.Wg3 d3 54J�h8
:Sd4 55J!e8+ Wf7 56.E:el d2 57J!dl :Sd3+
ss.q;g2 Wg7 59.wf2 Wh6 60.q;g2 rs 61.gxf5
q;xh5 62.@f2 g4?
Las negras aún podían haber ganado con
62 . . . :B:d5 ! 63 .'i!?g3 Wh6 ! (dirigiéndose a "f6").
Por ejemplo : 64.'i!?g4 :B:d3 ! 65.f6 'i!?g6 66.f7
'it>xf7 67.q;xg5 'i!? e6 68.'i!?f4 'it>d5 , y el rey
blanco queda cortado.
63.f6 g3+ 64. 'i!?e2 :Sd6 65. mo
Tablas.
Enfrentarse al siempre molesto ataque de
las minorías no tiene por qué ejercer un efecto
deprimente sobre el bando defensor. Nezh­
metdinov convirtió aquí esa tarea en una emo­
cionante contraofensiva. Lamentablemente,
las negras no suelen tener la oportunidad de
desarrollar un contraataque de este tipo, y en
la mayoría de los casos la realidad es que se
verán obligadas a asumir la dura tarea de una
defensa pasiva. El fardo psicológico de sufrir
varias horas a la defensiva a menudo excede
las dificultades que se plantean ante el tablero.
Esta es una razón adicional por la que el ata­
que de las minorías, en el Gambito de Dama,
sigue siendo un tema dificil de afrontar para
las negras, pese a los muchos años de expe­
riencia.

MAYORÍA DE PEONES Y ATAQUES DE MINORÍAS

137

5 El centro dinámico
En fuerte contraste con otros tipos de centro, el centro dinámico de peones se caracteriza por una
masa de peones móviles, capaz de producir cambios repentinos en la posición. En comparación
con el centro bloqueado o fij o, el centro dinámico es indefinible. La movilidad es su cualidad
inherente, lo que puede cambiar su carácter en una o dos jugadas, transformándolo en un centro
fij o o bloqueado, o disolviéndolo para dar lugar a una posición abierta.
El centro dinámico también está caracterizado por otras propiedades. Implica influencia sobre
el centro, no necesariamente ocupación de las casillas centrales y, por tanto, una concentración
equilibrada de fuerzas que controlan el centro y, normalmente, alguna ventaj a espacial para uno u
otro bando. Por regla general es que el centro dinámico implica una formación de peones asi­
métrica. Esta es la principal premisa, porque una estructura de peones así significa dos cosas:
1 ) Que el equilibrio en el centro no es el equilibrio clásico, posicional, basado en la ocupación
de casillas centrales o en el control compartido de las mismas, sino que se trata de un nuevo equi­
librio dinámico, basado en la constante amenaza de acciones potenciales.
2) Que las relaciones entre el centro y los flancos son mucho más complejas, estrechas y
fluidas. Estas relaciones constituirán nuestro principal foco de interés. Cubriremos la situación
del centro y las acciones de flanco.
Al estudiar el centro cerrado, llegamos a la conclusión de que el juego activo tiene lugar nor­
malmente en los flancos. El centro es seguro, y los ataques de flanco dependen, en esencia, de su
calidad, rapidez y precisión. Por lo general, nada en el centro cerrado puede poner en peligro los
acontecimientos inminentes en los flancos.
En el caso del centro dinámico, las cosas son radicalmente distintas. Por un lado, el centro en
sí está sometido a inesperados golpes tácticos. Por otro lado, si el centro se evalúa como rela­
tivamente estable, pueden emprenderse ataques de flanco. Cuando un bando decide jugar en un
flanco, esta acción puede contrarrestarse de tres formas principales : con juego en el mismo flan­
co, con contrajuego en el flanco opuesto, o con un contragolpe en el centro. Los vínculos entre
estas posibilidades son sutiles, y un factor que ambos bandos deben tener continuamente presen­
te. Es un campo que el aj edrez moderno ha estado explorando desde hace varias décadas. Hoy
ofrece un gran interés práctico, y es uno de los principales temas de la teoría ajedrecística.
El contragolpe central

En primer lugar, examinaremos la teoría del contragolpe central, aunque no sea más que porque,
desde tiempos inmemoriales, se ha dicho que la única receta teórica para contrarrestar un ataque
de flanco debe ser una reacción en el centro. Probablemente se trate de una de las más conocidas
máximas, que hemos heredado de los pioneros del ajedrez. Es difícil determinar el preciso origen
de la idea, pero las partidas demuestran que el concepto tiene una larga existencia. Comen­
zaremos nuestro estudio con el análisis de una partida jugada a comienzos del siglo XX, en la que
las blancas, conducidas por el entonces Campeón del Mundo, emprenden un temprano y audaz
ataque en el flanco de rey, mientras que su oponente, un jugador de talento menos conocido, trata
de neutralizarlo dirigiendo sus esfuerzos sobre el centro.

1 38

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

l

N 83

E m. Lasker- Napier
Cambridge Springs 1 904
Defensa Siciliana

l.e4 eS 2.lt1 f3 lt1 c6 3.lt1 c3 g6 4.d4 cxd4
s.lt1 xd4 i.g7 6.i.e3 d6 7.h3
Esta tranquila jugada oculta intenciones
agresivas.
7... lt1 f6 8.g4 0-0 9.g5liJeS
Una posición similar, aunque de la Sicilia­
na Najdorf (con ... a6 en lugar de .. .l2j c6, las
negras sin emocar y el alfil blanco aún en
" e l "), se produjo en la partida Fischer - Re­
shevsky, Campeonato de EEUU, Nueva York
1 962-63, en la que las negras respondieron al
avance con ... iLlh5. En nuestra posición, las
negras podían haber elegido 9... tLl d7 1 0.h4
\Wa5, _para responder a l l .f4 con l l ...lt1xd4
1 2.i.xd4 eS 1 3.fx.e5 iLl xe5. La textual parece
algo lenta, pero forma parte integral de un
plan lógico.
1 0.b4 lt1 c7 l l .f4
Con el rey todavía en " e l ", el temprano ata­
que de las blancas supone considerables ries­
gos.
l l ...e5 12.lt1de2

12... d5
Napier sigue el principio de que a un ata­
que de peones en el flanco de rey debe res­
ponderse con un enérgico contragolpe central.
Justifica así la maniobra ... iLle8-c7, que parece
realmente buena. Muchos comentaristas cali­
facaron esta jugada con un signo " ! " o, al
menos " ! ?", de tan arraigada que estaba la
creencia en el contragolpe central. Yo, sin

EL CENTRO

embargo, soy escéptico al respecto. En com­
paración con la volátil situación que se deri­
vará de esta reacción, 1 2 ... i.g4, propuesta por
Réti, parece muy correcta y convincente. Ob­
servemos, de paso, que 1 2 ... exf4 1 3. iLl xf4
tLl e5 1 4.i.e2 no es tan atractivo para las ne­
gras.
13.exd5 lt1 d4 14.lt1xd4 lt1 xd5
Astuta concepción. Ahora, 1 5. lt:Jxd5 falla­
ría, por 1 5 ... exd4, y parece que las mejor desa­
rrolladas fuerzas de las negras prevalecerán.
Pero las blancas guardan una carta en la man­
ga...
15.lt1 f5! lt1 xc3 16.�xd8 �xd8 17.lt1 e7+
Este j aque constituye una colosal ganancia
de tiempo para un jugador que ejecuta un ata­
que al filo de la navaja. La alternativa
1 7.iLlxg7 tt:l d5 1 8.i.d2 exf4 (que generalmente
se indica como ganadora para las negras)
1 9. c4 tt:le3 20.ia5 b6 2 Ltc3 tt:lc2+ (si
2 1 ...i.b7, entonces sigue 22.�h2) 22.mf2 ib7
23.ig2 f3 ! (si 23 ... ixg2, entonces 24.rJlxg2
iLlxal 25.�xa l �ac8 26.�e l ) 24.ixf3 ixf3
25.rJlxf3 tt:lxa l 26.�xa l �d3+ 27.rJle4 �xc3
28.bxc3 mxg7 conduciría, eventualmente, a
tablas.
t7... mhs
Si 1 7 ... rJlf8, entonces 1 8. lt:Jxc8, o bien
1 8 .ic5.
18.h5!
1 8.iLlxc8 ya no es bueno, por 1 8 ... iLl d5,
mientras que 1 8.bxc3 falla, por 1 8 ... exf4, pero
la excelente jugada textual mantiene una fuer­
te iniciativa.
18... �e8
1 8 ... exf4 se castigaría de inmediato con
19 .hxg6 fx.g6 20. lt:Jxg6+ rJlg8 2 1 .i.c4+. Tam­
poco es convincente 1 8 ... lt:Jd5, en vista de
1 9. tLl xd5 �xd5 20.ic4 ie6 2 l .h6, etc.
19.ic5 gxhS
Después de 1 9 ... exf4, se ha dicho que era
muy bueno para las blancas 20.hxg6 fx.g6
2 l .ic4, pero 2 1 . ..b6 ! resiste (22.j,f7? ib7, o
bien 22.mfl if5 23.tt:lxf5 gxf5).
20.i.c4?
S imple y esperado, mientras que 20.bxc3
if8 2 l .i.b5 gana calidad, pero no es ni claro
ni consistente. No obstante, era preferible.

DINÁMICO

139

20... exf4?
Una idea audaz, pero que contiene una la­
guna. 20 . . . �e6 2 l .�xe6 fxe6 22.bxc3 �f8
23.E:xh5 �xe7 24.ixe7 E:xe7 25.fxe5 E:g8 es
pasivo, pero desde luego mejor. También era
de considerar 20 . . . �f8 2 l .�xf7 i.xe7 22.i.xe8
i.xc5 23 .bxc3 exf4. Lo mej or, sin embargo,
era, como señaló J. Nunn, hacer 20 . . . ltJ e4 !
2 l .i.xf7 ig4 ! , que e s muy bueno para las ne­
gras.
21..ixti ltJe4 22..ixe8 .ixb2 23.E:bl .ic3+
24. c;fm .ig4

No cabe duda de que en esta tensa partida
ambos jugadores entendían las sutiles rela­
ciones entre el centro y los flancos. El contra­
golpe de Napier en el centro no reportó frutos,
debido a la superior comprensión de las blan­
cas y a su formidable juego táctico, pero aquél
tenía una idea muy clara de cómo oponerse a
un ataque de peones en un flanco, y su juego
se basó en tal idea desde las primeras jugadas.
Unos 20/30 años después, esa idea era del
dominio público. A continuación veremos
que, a medida que los años fueron pasando, la
fe del maestro de ajedrez en la receta mágica
del contragolpe central se fue debilitando, pe­
ro a todo lo largo de la segunda mitad del si­
glo XX, encontramos partidas ilustrativas que
confirman su vigencia. Entre docenas de par­
tidas, elegiremos aquellas en las que se produ­
cen posiciones características de las modernas
estructuras de peones.

N� lf

Una posición memorable. Las negras tienen
torre menos, pero amenazan muchas cosas,
como retomar la pieza en "c5" o "e8" una de
las torres.
25 ..ixh5!
Cuanto más fuerte es el jugador, más senci­
llas son sus soluciones. Las blancas simpli­
fican claramente a un final ganado.
25 ... .txh5 26.E:xh5 ltJg3+ 27.cbg2 ltJxh5
28.E:xb7
Las blancas han transformado su ventaj a
material en posicional. Sus piezas están situa­
das de forma idónea, en comparación con las
contrarias, que han perdido su coordinación.
28...a5 29.E:b3
Regreso al otro flanco.
29 ... .tg7 30J�h3 ltJg3 31.ci>f3
El peón cae y el caballo negro pierde su
apoyo.
31...E:a6 32.ci>xf4 ttle2+ 33.ci>f5 ti:l c3 34.a3
ttl a4 35 ..ie3
Las negras se rindieron.

140

Zeshkovsky - Kasparov
Campeonato de la URSS
Frunze 1 98 1
Defensa Siciliana

l.e4 c5 2.ti:lf3 e6 3.d4 cxd4 4.ti:l xd4 ti:lc6
5.ti:lc3 d6 6.g3 ti:l f6 7..ig2
El fianchetto de las blancas tiene dos mo­
tivos básicos : impedir contrajuego en el centro
y dificultar una temprana acción de las negras
en el flanco de dama.
7 ... i.d7 8.0-0 i.e7 9.a4
Con el fin de restringir la actividad de las
negras en el flanco de dama. Una alternativa
era 9 . .ie3 0-0 1 0.f4 a6 l l .ttlb3 �c8 1 2 .a4
ltJ a5, con buen juego de las negras .
9... 0-0 10.ttlce2
A fin de evitar simplificaciones, las blancas
normalmente se retiran del centro. La alter­
nativa era 1 O.ltJb3, y después de 1O . . . a6 l l .a5
tt:'l e5 1 2 .'1We2 Wc7 13 .f4 ltJ c4 14.ci>hl d5 !
1 5 .exd5 �fe8 1 6.d.xe6 .ixe6, las negras se
apoderaron de la iniciativa, Popovic - Cebalo,
Vinkovci 1982.
Sin embargo, también es de considerar
1 0.ctJdb5, y tras 10 . . . Wib8 l l .i.e3 a6 12 .tt:'la3,
la posición es favorable a las blancas, de
modo que quizá fuese más precisa 9 . . . a6.

J U E G O DINÁMICO D E PEONES EN AJEDREZ

20.. Jhf2 ! 21.�xf2 V9g3+ 22.V9g2 i.xf2+
23.�fl
Si 23.c;t>h l , entonces 23 . . . "Wd3 24.if4 �f8.
23.. .'�e5 24.i.f4 V9xf4 25.V9xf2 V9c4+
Las blancas se rindieron.
El contragolpe central de las negras fue
oportuno. El sacrificio de peón les reportó una
compensación excelente, en vista de que el
rey blanco quedaba peligrosamente expuesto.

10.. Jk8 ll.c3
A l l .b3, podría contestarse l l . . . d5.
ll...a6 12.h3 V9c7 13.g4

Anand - Salov
Moscú 1 992
Defensa Siciliana

Tras haber impedido el contrajuego de las
negras en el flanco de dama, las blancas están
listas para atacar en el flanco de rey, como
parte integral del plan estratégico que supone
el fianchetto de rey. Las negras están amena­
zadas ahora con ser relegadas a una defensa
pasiva, con 1 4.g5, pero se han adelantado en
el desarrollo, y eso les permite imprimir un
rumbo diferente a los acontecimientos.
13...d5!
La máxima teórica, puesta en práctica: el
ataque de flanco se contesta con una reacción
central.
14.exd5 ltlxd5 15.i.xd5?
Al verse privadas de su plan, las blancas
carecen de una buena actitud en cuanto a bus­
car un plan alternativo adecuado, y deciden
tomar un peón. Sin embargo, el precio que
pagan es alto, pues al prescindir de su alfil de
fianchetto, exponen aún más su ya debilitado
enroque.
15...exd5 16.ltlf4 .tes 17.ltlb3 i.a7 18.V9xd5
La captura alternativa, 1 8 .tt:lxd5, obvia­
mente pierde, por 1 8 . . :@"g3+, y 1 8 .i.e3 sirve
de poco, por 1 8 . . . ib8, amenazando 1 9 . . . g5 .
18 ... .te6! 19.ltlxe6 fxe6 20.V9e4
20.V9xe6+ \t>h8 2 l .i.e3 permite de nuevo
2 I . . .ib8, y 20 ."Wg2 tt:le5 es demasiado penoso
para tenerlo en cuenta. Por desgracia para las
blancas, la presión concentrada sobre las dia­
gonales de casillas negras y la columna "f'
propicia el golpe final . . .

l.e4 c5 2.ltlf3 d6 3.d4 cxd4 4.ltlxd4 ltlf6
5.ltlc3 e6 6.g4
Esta viej a receta de Panov contra la Va­
riante Scheveningen, popularizada más tarde
por Paul Keres -y bautizada con su nombre-,
se basa en un plan sencillo. En "f6", el caballo
negro ejerce una considerable influencia sobre
el centro. Las blancas desean expulsarlo y ga­
nar espacio en el flanco de rey.
6... h6
Al impedir por algún tiempo el avance g5,
esta modesta jugada también contribuye a la
lucha por el centro.
7.h4 ltlc6 U'!gl d5!

Las negras reaccionan en el centro, antes de
que pueda ejecutarse el avance g5. Es el mo­
mento adecuado para hacerlo, y por una razón
adicional: el rey blanco sigue en "el ", y nece­
sitará varios tiempos para ponerse a cubierto
en el flanco de dama.
9.i.b5

EL CENTRO DINÁMICO

141

9.exd5 lLlxd5 1 0.lLlxd5 '1Wxd5 1 l..� g2 \Wa5+
12.�d2 \We5+ 1 3 .�e3 se jugó en buen número
de partidas. En lugar de 13 . . . t.d7 1 4.lt:Jxc6
t.xc6 1 5 .�xc6+ bxc6 1 6.\Wd4, que conduce a
un mejor final para el blanco, debe darse preferencia a la propuesta de Kasparov: 1 3 . . . lt:J b4
1 4.c4 (para impedir la jugada 1 4 . . . lLld5)
14...kc5 1 5 .\�ifl 0-0, con posibilidades equili­
bradas.
9.. ..id7 10.exd5 ltlxd5 11.ltlxd5 exd5 12.J.e3
Esta es la jugada de Karpov, que empleó
contra Spassky en Tilburg 1 980. El rey no
puede permanecer para siempre en "e l " , y es
hora de pensar en su futuro. 1 2 .\We2+ ke7 es
satisfactorio para las negras después de
1 3 .lLlf5 (o bien 1 3 .ie3 0-0) 1 3 . . . �xf5 1 4.gxf5
�f8, seguido de 1 5 . . . \Wa5 ó 1 5 . . . i.f6, según
las circunstancias, puesto que el rey negro
estará más seguro que el blanco.
12...§'xb4
En la partida Karpov - Spassky antes men­
cionada, las negras tomaron el peón con
1 2 ...i.e7 1 3 .§'d2 i.xh4, pero la línea 1 4.0-0-0
i.f6 1 5.lLl f5 t.xf5 1 6 .exf5 les creó graves
dificultades. Salov decide tomarlo ahora, y su
decisión es correcta.
13.§'0

Mantener la tensión, con 1 4.!ia4, no repor­
ta gran cosa después de 1 4 . . .\Wf6, proponiendo
simplificaciones.
14... bxc§ 15.0-0-0 .id6 16.ltlf5 i.xf5 17.gxf5
Esto parece desagradable, porque las ne­
gras no pueden enrocar, pero hay una forma
de salir airoso de la situación . . .
17....ie5!
Desde aquí, el alfil protege el peón "g",
parte vital del escudo defensivo de las negras,
y, al mismo tiempo, ocupa una posición cen­
tral dominante, desde la que puede ejercer
presión. Por otro lado, las negras logran un
momento de respiro, porque 1 8.i.c5 permitiría
ahora el cambio de damas.
18.�b1 l:%b8 19.b3
O bien 1 9.i.c l 0-0.
19 ... §'b4 20J'3d3 �f8
Dado que tienen un peón pasado en la co­
lumna "h", las negras pueden permitirse no
enrocar.
21.i.d2 '1Wd6 22.l3e1 i.f6 23..if4 \Wa3 24..ie5
ges 25.\Wg3

En caso de 1 3 .§'e2, las negras pueden sim­
plificar con 1 3 ... lt:J xd4 1 4.ixd4+ §'e7
1 5.i.xd7+ �xd7 1 6.i.e3 (o 1 6.'\Wxe7+ fixe7
1 7.i.xg7 l:%he8) 16 . ..l:%d8 1 7.0-0-0 �c8 (Kas­
parov).
13 ... a6

14..ixc6

1 42

Las blancas amenazan ahora �d6+, además
de f4, que paralizaría la posición enemiga. S in
embargo, las negras coronan ahora su exce­
lente j uego táctico con una bonita solución,
basada en las débiles casillas negras del pri­
mer jugador.
25... l3xe5! 26,gxe5 �g8 27.l3e8+ �h7
28.l3xh8+ �xh8 29.c3 V!fe7
El rey blanco sigue expuesto, y el peón de
"f5 " es vulnerable: dos pequeños hechos que
garantizan el equilibrio.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

30.�e3 V!id7 31.�f3 Wh7 32.c;!;>c2 a5 33.Wdl
�e7 34.Vfie2 �d7 35.�f3 Wfe7 36.Wfe2 W!d7
Tablas.
Por arriesgada que pareciese, la ruptura
8 ...d5 de Salov ejerció un efecto beneficioso
sobre la posición. Desde el momento mismo
en que el avance de peón en el flanco de rey
amenazaba con ganar espacio, el golpe central
liberó el juego negro.
Danülidis - Adorján
Olimpiada de Salónica 1 988
Defensa Siciliana
l.e4 c5 2.�f3 e6 3.d4 cxd4 4.�xd4 �f6
5.�c3 d6 6.g4 h6 7.g5
Hemos visto que la preparación de g5 , con
:1l:g 1 y h4, cuesta tiempo, y eso permite a las
negras reaccionar en el centro en el momento
adecuado. La textual acelera el desarrollo de
las blancas, y en particular les da tiempo para
enrocar largo.
7... hxg5 8.i.xg5
La clavada del caballo de "f6" limita las
posibilidades de las negras en el centro.
8... �c6
Una reacción natural. Puesto que la aper­
tura de la columna "g" dificulta el enroque
corto a las negras, su rey debe buscar refugio
en el flanco de dama.
9.�d2 �b6
Esta jugada, que obliga al caballo a reti­
rarse del centro, ha sido la respuesta más po­
pular desde hace ya mucho tiempo.
10.�b3
En caso de 1 0.0-0-0, el cambio en "d4"
conduciría a un juego igualado, mientras que
1 0. � db5 a6 1 l .ie3 Wfd8 1 2.� d4 � g4 es
favorable a las negras.
10... a6 11.0-0-0 .id7 12.h4
La alternativa en esta posición es realizar
los movimientos 1 2 ..ie3 Vfic7 1 3.f4. El alfil
queda bien situado en su nueva diagonal, co­
mo también en "g5 " , pero durante mucho
tiempo prevaleció la opinión de que las blan­
cas debían conquistar el mayor espacio posi­
ble en el flanco de rey.
12.. .i.e7 13.f4 0-0-0

14..ie2
La idea, generalmente aceptada, era trasla­
dar el alfil de casillas blancas a " f3 ", jugar
luego h5 y presionar sobre el peón retrasado
de "g7" El otro plan es ejecutar el avance f5 ,
cambiar en "e6", y luego jugar contra las
potenciales debilidades de "e6" y "g7" En la
posición que resulta de 14 ..ig2 Vfic7 1 5 .f5
c;!;>b8 1 6.fxe6 fx.e6 1 7.lt:le2 ic8 1 8.lt:lf4, parece
que la situación de las negras es vulnerable,
pero en la partida Liberzon - Andersson, Has­
tings 1 979-80, las negras se revolvieron, con
1 8...d5 1 9.exd5 exd5 , y contestaron tranquila­
mente a 20.lt:l g6 con 20 ...ib4 2 l .c3 :1l:he8.
Una vez más, la ruptura central se produjo en
el momento apropiado.
14... d5!
Una reacción central bien concebida. Ador­
ján concluye, correctamente, que puede atacar
de inmediato, porque el alfil de "e2" aún no
colabora en sostener el centro.
15.exd5
La idea de las negras se basa en la con­
tinuación 1 5 ..ixf6 ixf6 1 6.exd5 lt:lb4, amena­
zando simplemente con retomar el peón me­
diante 1 7 ...ic6, con buen juego. La continua­
ción 1 7 .a3 lt:l xd5 1 8.lt:lxd5 exd5 1 9.Vfixd5 ic6
20.Vfif5+ Wb8 no puede considerarse atractiva
para las blancas, y aún es menos satisfactoria
1 5 .e5 lt:l e4.
15 ... �xd5 16.�xd5 exd5
Las blancas deben ahora ocuparse de la
amenaza 1 7 ...f6.
17..ixe7
Las blancas esperan ganar material, pero

EL CENTRO DINÁMICO

143

hagan lo que hagan, está claro que las fuerzas
negras se han liberado. Resulta de especial
importancia la activación del alfil que está en
"d7 " .
1 7.. )i:1xe7 18.Wc3+
1 8.tt:l d4 tt:l f5 conduce a juego nivelado.
18... Wc7 19.Wxc7+
Las blancas deben haber sentido una de­
cepción al descubrir que la planeada 1 9.Wxg7
tt:\ [5 20.Wxf7 tiene una buena réplica en
20 .. J�� df8. En consecuencia, eligen un final
igualado.
19... 'it>xc7 20.h5
Impidiendo ... tt:lg6, pero es demasiado tar­
de para ejercer una presión significativa sobre
el peón de "g7"
20...ars 21.lLld4 i.e4 22.ghgl g6 23.hxg6
lLlxg6 24J�g4 gh2 25.i.d3 :SeS 26.:Sel :Sf2
27.:Sfl :Sxfl+ 28.ixfl l'!h8 Z9.�d2 l'!h2+
30..ie2 'it>d6
Las negras han logrado llevar sus piezas a
posiciones más activas. La situación de las
blancas requiere precaución, pero siguen ju­
gando alegremente...
31.b4?! lLlh4 32.�c3 lLlf5 33.lLlxf5+ axf5
34.:Sg5 J.xc2 35.i.f3 ie4 36.ixe4 dxe4
37.:Se5?
Lo correcto era 37.Elf5 .B:xa2 38.:8xf7 e3
39.:8f5 , y el peón pasado no representa peli­
gro. Después de la textual, las blancas no sólo
tendrán un peón menos, sino que también que­
darán con su rey cortado, su torre pasivamente
situada y ambos peones en peligro.
37..J�xa2 38.:8xe4 :8a3+ 39.'it>b2 .B:f3
40.:8d4+ �c6 41.'it>c2 b6 42.�d2 f5 43.'it>e2
E:b3 44.'it>d2 'it>b5 45.E:d5+ 'it>xb4 46.:Sxf5 a5
47.gf8 a4 48.f5 a3 49.f6 :8f3 50.�e2 .B:f5
51.f7 a2 52J3a8 'it>b3
Las blancas se rindieron.
Siempre deberíamos mantenernos alerta
con el "pequeño centro" (peones negros en
" d6" y "e6"). Me recuerda un muelle com­
primido en la sexta fila, pero dispuesto a saltar
en cualquier momento. Cuando eso sucede, la
posición, por lo general, ofrece ricas posibili­
dades tácticas. En esta partida, Adorján apro­
vechó enérgicamente su oportunidad.

1 44

N �1-

Lalic - Yermolinsky
Campeonato Mundial por equipos
Lucerna 1 997
Defensa Siciliana

l.e4 c5 2.lLlf3 d6 3.d4 cxd4 4.lLlxd4 lLlf6
5.lLlc3 e6 6.g4 h6 7.h4 ie7 8J!gl d5

Las negras se oponen al avance de los peo­
nes contrarios en el flanco de rey con una
enérgica reacción en el centro.
9.exd5
Después de 9.ib5+ 'it>f8, las negras habrían
perdido el derecho a enrocar, pero el alfil
blanco es de poca utilidad en "b5", y la pre­
sión sobre el peón central blanco sigue en pie.
9... lLlxd5 lO.lLJ xd5 exd5?!
Esta jugada abre la diagonal al alfil dama,
pero también la columna "e" a favor de las
blancas, y debilita la estructura negra de peo­
nes.
En la partida Ljubojevic - Timman, Match
KRO W), Hilversum 1 987, se j ugó I O ...Wxd5
l l .ie3 lLl c6 1 2.g5 hxg5 1 3.hxg5 ad7, se­
guido de ...0-0-0, con lo que las blancas no
consiguieron gran cosa.
ll.g5 hxg5 12.hxg5 i.c5 13.ie3 Wl'b6 14.g6!
Esto es mucho más peligroso para las ne­
gras que 1 4.We2, que se contesta con la sim­
ple 1 4...'it>f8 1 5.0-0-0 lLlc6, y el rey está se­
guro en "f8", con una fuerte contrapresión so­
bre "d4"
14... lLlc6
Es importante observar que 1 4...Wxb2 no
da resultado, debido a 1 5.gxf7+ Wxf7 (o bien
1 5...'it>f8 1 6.tt:le6+) 1 6.Wf3+ 'it>e8 1 7.:Sxg7

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

1 7 . . . \Wxa l + 1 8 .�e2, y las negras no pueden
parar las amenazas sobre su rey desnudo.
Tampoco es estimulante 1 4 . . . fxg6 1 5 .\Wd3 .
15.i.b5
Lalic estuvo considerando 1 5 .\Wf3 fxg6 y
1 5 . gxt7+ �f8, continuaciones ambas que le
parecieron insatisfactorias. La clavada, sin em­
bargo, crea serios problemas.
15...fxg6
La jugada de desarrollo l 5 . . . id7 se contes­
ta con l 6.gxt7+ �f8 1 7.ixc6 bxc6 1 8 .\Wd3 !,
con una amplia ventaja.
16.i.xc6+
Durante un rato, a Lalic le atraía la idea de
seguir 1 6.Wd3 0-0 1 7.\Wxg6 ixd4 1 8 .id3,
amenazando 19.�h l y 20.�h8+, pero la res­
puesta 1 8 . . . Wxb2 le disuadió de hacerlo.
16...bxc6 17.'1Wd3 0-0 18.0-0-0

22.id4+ ! ixd4 23 .�xd4, y no pueden pararse
todas las amenazas. Por ej emplo : 23 . . . �f6
24.�d7+ �g6 25 .\Wg3+, etc., o bien 23 . . . �t7
24.�d6 ! , etc., o, por último, 23 ... \Wxd4
24.\Wxd4+ �f6 25.\Wd7+ �g6 26.'1Wb7, y los
peones del flanco de dama deciden. Lalic, sin
embargo, gastó mucho tiempo en calcular

20.ih6 �f7 2 I .i.xg7 �xg7 22J:'lxg7+ (o bien
22.Wxf5 id4) 22 . . . Wxg7 23 .\Wg3+ �f6
24.�g l i.f8, y al no hallar la victoria, se puso
nervioso y sólo calculó 20.�xg7+ �xg7
2 1 .'1Wc3+ d4 22.�xd4 �g8, desviándose de la
línea correcta.
Una vez resuelto el misterio, era más fácil
detectar el error de las negras. Si incluyen
1 8 .. .:!�ib8 1 9.b3, y sólo ahora, 1 9 . . .if5, enton­
ces a 20.tt:lxf5 gxf5 2 l .�xg7+ �xg7 22.\Wc3+
d4 23 .ixd4+ ixd4 24.�xd4 puede contes­
tarse 24 . . . �t7, y si 25.�d6, 25 . . . �b7, defen­
diendo a su rey.
Cuando se produce un contragolpe central,
normalmente surge una posición crítica. Pe­
queños matices pueden cambiar la naturaleza
de la posición, y las complicaciones requieren
de los j ugadores un alto grado de precisión.

0 "1:'6

Anand - Ljubojevic
Torneo temático sobre la Siciliana
Buenos Aires 1 994
Defensa Siciliana

18...i.f5?
Tablas.
Las negras acaban de cometer un error de­
cisivo, pero propusieron unas tablas salvado­
ras. Es interesante observar que Lalic presen­
tía que su posición era ganadora, y estuvo re­
flexionando durante 25 minutos, pero, al no
encontrar nada, accedió a las tablas. En el
equipo croata no podíamos creerlo, pero al
analizar de memoria, durante las partidas,
tampoco descubrimos la forma de ganar. Des­
pués de la partida, sin embargo, cuando re­
produjimos la posición en el tablero e inicia­
mos un análisis en condiciones, descubrimos
rápidamente el método ganador: 1 9.tt:lxf5 gxf5
( 1 9 . . . �xf5 falla, por 20.l'hg6), y ahora las
blancas juegan 20.�xg7+ ! �xg7 2 1 .\Wc3+ d4

EL CENTRO

l.e4 c5 2.tt:l f3 d6 3.d4 cxd4 4.tt:lxd4 lLlf6
5.lt:lc3 a6 6.ie3 e6 7.f3
La popularidad de esta continuación co­
menzó a gestarse en la década de los ochenta.
Dado que las negras piensan situar su alfil en
"b7", las blancas refuerzan su peón de "e4",
limitando la actividad del alfil, antes que jugar
f4, que expone el peón de "e4" a la presión
enemiga. Al mismo tiempo, las blancas se dis­
ponen a enrocar largo, y también a lanzar un
ataque a la bayoneta en el flanco de rey.
7...b5
Las negras ganan espacio en el flanco de
dama y preparan nuevas acciones en dicho
flanco.
8.g4 h6
Esta j ugada ralentiza el avance blanco.

DINÁMICO

1 45

9.�d2 ll)bd7 10.0-0-0 ib7
Las negras han desarrollado sus piezas de
manera flexible: sus peones centrales, dis­
puestos en la sexta fila, controlan las casillas
centrales importantes, y la pareja de caballos y
el alfil de "b7" completan la escena de una ac­
tividad armoniosa.
ll.h4
Esta jugada parece una continuación na­
tural de la idea iniciada con 8.g4. La alter­
nativa es I l ..id3 , pero después de I I ...éLle5
1 2.'kt>b l b4 1 3.éLl ce2, las negras ejecutaron su
contrajuego en el centro con 13 ...d5 , Ajar­
tarson - Polugaievsky, Reykj avik 1 987. Des­
pués de 1 4.exd5 éLlxd5 1 5 . .if2 fl.e7 1 6.h4
'1Mrd7, se prepararon para enrocar largo, obte­
niendo buen juego.
ll... b4 12.ll)ce2 d5

Un movimiento antes de que las blancas
jueguen g5 , las negras golpean en el centro,
donde sigue estando su rey, con confusas
perspectivas de enrocar pero por tiempo inde­
finido, el monarca está bien protegido en su
casilla inicial y, además, la amenaza g5 debe
confrontarse radicalmente.
13..th3
En 1 988, presencié con gran interés la
partida Adams - Comas, del Mundial Juvenil
de Adelaida, en la que las blancas, reac­
cionaron de forma natural, con l 3.exd5 éLlxd5
1 4. éLl f4, tratando de abrir caminos hacia el rey
contrario. Las negras se defendieron con
sangre fría, 14...'\Mras 1 5.'kt>b l ltlxe3 1 6.'1Mrxe3
Wc5 , una línea que ulteriores análisis demos­
traron era buena, de modo que las blancas

1 46

comenzaron a buscar una continuación alter­
nativa. La textual despertó la atención, por­
que, al cerrar la columna "h", las blancas de
nuevo amenazan g5, después de cuyo avance
el alfil estará apuntando en la dirección co­
rrecta.
13 ...dxe4 14.g5 hxg5
l 4...exf3 1 5.gxf6 fxe2 1 6.Wxe2 Wxf6 (no
hay tiempo para l 6 ...�xh 1 , debido a la devas­
tadora réplica l 7.ltlxe6) 1 7 J:1hfl 'IMTeS , que
parece bueno a primera vista, pero 1 8 .:!�:1xf7 !
obligó al rey a salir a campo abierto, con bru­
tales consecuencias en la partida Zeziulkin Jasnikowski, Campeonato de Polonia por
equipos, Lubniewice 1 994.
15.hxg5 exf3 16.ll) f4?!
Esto parece estar en línea con la intención
básica de abrir la posición y atacar, pero el
ulterior desarrollo de la partida revela que era
más apropiado 1 6.ltl g3 , controlando "e4"
16... ll) e4 17.�el gxh3!
La ruptura central ha derivado en una hi­
peractividad de todas las piezas. Por el mo­
mento, el rey negro sigue estando protegido,
pero el sacrificio en "e6" planea en el aire.
Con su sacrificio de calidad, las negras dilu­
yen la amenaza y se hacen con la iniciativa.
18.ll)xb3 eS 19.ll)b3
1 9.ltlxf3 permite 1 9 ... Wa5 20.'kt>b l ltl c3+.
19 ... a5 20.ll)d2 W!c7 21..ib6 ll) xb6 22.ll) xe4
gcs 23J3b2 '!Wc6
Esta jugada impide temporalmente el blo­
queo de los caballos en "f2" y "e4", y hace que
el peón de " f3 " se sienta mejor. Obviamente,
23 ...Wc4 no sirve, debido a 24.ltl d6+, etc.
24.ll) g3 '!We6 25.i>bt .!bc4 26.ll)f2 ll) xb2?
Lograda una posición superior, las negras
pensaron que era el momento de finalizar su
tarea.
27.gcl?
Las blancas se equivocan a su vez, segu­
ramente considerando que 27.Wxb2 l'!xc2+
28.'kt>xc2 Wxa2+ era decisivo. Sin embargo,
después de 29.'kt>c 1 Wa 1 + 30.i>c2 b3+
3 1 .Wxb3, se produce una curiosa situación en
la que, como podrá comprobar, las negras no
pueden ganar (3 1 ...fl.d5+ se contesta con
32.¡::¡xd5 Wxe 1 33.ltlfe4). ¡Nunca hay que
confiar en nuestro oponente !

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

27... tt:l a4 28.tilfe4 E:c4 29.�al Wg4 30.Wfl
tilb6
En caso de 30 . . . �xe4? 3 l .til xe4 Wxe4
32.Wb5+ ic6 3 3 .Wb8+ ctle7 34.�d l , las ne­
gras se encontrarían con un caos.
3I.tild2 E:c5
Era bueno hacer 3 l ...Wxg3 32.tilxc4 Wxh2
33.tt:l xb6 We2, indicado por Ljubojevic. La­
mentablemente, los apuros de tiempo comien­
zan a hacer acto de presencia en los aconte­
cimientos del tablero, en su forma siniestra...
32.Wf2 tt:l c4? 33.E:h8 E:c8 34.E:el til xd2?
Escasas de tiempo, las negras encuentran la
forma de arruinar su hermosa posición con va­
rios errores de peso.
35.E:xe5+ �d7 36.Wxd2+ �c7 37.E:xf8 E:xf8
38.E:e7+ ctlc6
O bien 38 . .. ctlb8 39.Wd6+ ctla8 40.�e5 , etc.
39.tile4
Las negras se rindieron.
Esta vez, la reacción central fue preparada
por un temprano avance en el flanco de dama.
Era una premisa necesaria, que también carac­
teriza la siguiente partida.

N

<o�

Anand - Kasparov
Linares 1 999
Defensa Siciliana

l.e4 eS 2.til f3 d6 3.d4 cxd4 4.til xd4 til f6
5.tilc3 a6 6.f3 e6 7..ae3 b5 8.g4 h6 9.Wd2
til bd7 10.0-0-0 i.b7 l l.h4 b4 12.til bl
A primera vista, esta retirada puede parecer
excéntrica, pero si comprueba que tras 1 2.tt:la4
el caballo queda algo vulnerable, y que
1 2. til ce2, como hemos visto en la partida an­
terior, también tiene sus inconvenientes, debi­
do a la ruptura central, entonces resulta que
este salto, que convierte al caballo en un guar­
daespaldas del rey blanco, tiene su lógica. El
hecho, por supuesto, de que el caballo quede
excluido de las siguientes escaramuzas, debe
ej ercer su efecto sobre el posterior desarrollo
de la partida.
12... d5 13..ah3 g5!
En comparación con la línea 1 2.til ce2, esta
vez 1 3.dxe4 1 4.g5 hace mucho más daño a las
negras, porque el caballo no queda expuesto al
ataque tras ...exf3.

Para justificar su jugada anterior, las negras
requieren tomar medidas drásticas, sacrifican­
do un peón. Esta enérgica jugada pone un
freno al avance blanco, si bien a un precio.
14.hxg5 hxg5 15.exd5 til xdS 16..axg5 Wb6
Unas rondas antes, en el mismo torneo, la
partida Lékó - Topalov (que veremos más
adelante) prosiguió con 1 6 ... Wa5. La textual
guarda relación con el hecho de que el peón
de "e6", punto crítico de la posición negra, es
vulnerable. La alternativa 16 ...Wxg5 1 7.Wxg5
ih6 1 8.Wxh6 �xh6 permite finalmente que el
caballo de "b 1 " se reincorpore a la lucha.
1 9.til d2 til f4 no puede atraer a las blancas,
pero 1 9.g5 �g6 20.4J d2 4Jf4 2 l .�fl sí es
ventajoso.
17.i.g2 E:xhi iS ..axhl
Si 1 8.�xh l , entonces 1 8 ...�g7 gana un
tiempo. Otra pequeña diferencia, en relación
con la salida de dama por "a5"
18..J3c8
Amenazando 1 9... 4J c3.
19J'�el
El rey necesitaba algún respiradero. Por
otro lado, la jugada textual guarda armonía
con el proyectado avance f4-f5 , que expondría
al rey negro al ataque.
19...Wa5!
Si algún día se descubriese que esta jugada
no es tan buena como parece, aun así seguiría
mereciendo el signo de admiración por el co­
raj e que supone. Que 20.a3 Wb6 no seduzca a
las blancas es lógico, pero la idea de atacar el
peón de "a2", teniendo en cuenta el inminente
peligro que amenaza a su propio rey, es im-

EL CENTRO DINÁMICO

147

presionante. Es cierto que las negras carecen
de una opción razonable. l 9 . . . 23c4, por ejem­
plo, se castiga con 20.ltlxe6 fxe6 2 l .Wi'd3 .
20.f4 Y;Yxa2 21.f5 lLlc5 22.fxe6 .ig7
La cuestión es ¿por qué no 22 . . . fxe6? El
peón de "e6" no puede tomarse (23 .ltlxe6
ltlb3+), pero después de 23.Wi'h2, el rey negro
queda fatalmente expuesto.
23.exf7+ 'it>xf7 24..ixd5+?
El continuo problema de las blancas es có­
mo reactivar su caballo de "b 1 " El cambio en
"d5" le permitirá entrar en escena, pero a un
alto precio. Entretanto, las negras controlan
todas las casillas de posible penetración en su
campo, aunque las blancas podrían tomar una
ruta más larga: 24.Wi't2+ 'it>g8 25.Wff5 . A
25 ... Wc4 seguiría 26.ie4, mientras que
25 ... �xd4 26.Wlg6+ conduce a tablas por repetición de jugadas.
24 Y;Yxd5 25.:Be7+ 'it>gS 26Jhg7+ 'it>xg7
•..

El curso de la partida demuestra que las
negras deberían mantener al rey blanco más
alejado de su peón, situando el caballo en
"b6" Así, 36 . . . ltl d7 37.ltlb2 ltlb6, y ahora
3 8.ltl a4 ltl c4+, o bien 3 8 .c4 ixc4 39. ltl a4
ltl d7 40.ltl c3 ltle5 4 l .'it>a4 ltl c6, y no hay
forma de desalojar el caballo de "c6"
37.lLlb2 lLlxc3 38.lLld3+ 'it>e3 39.lLlc5 .if5
39 ... id5 falla, por 40.ltlb3, etc.
40.';!;>b2 lLJd5 41.lLlb7 a4 42.c4 lLlb6 43.lLld6
.id3 44.c5 lLld5 45.'it>a3 ic2
Las negras podrían intentar también hacer
45 . . . 'it>d4 46.Wxa4 'it>xc5, tratando de encerrar
al caballo, pero es insuficiente para ganar, si
las blancas se defienden con precisión.
46.lLlb5
En caso de 46.ltlc4+ 'it>d4 47.ltlb2 'it>xc5
48.ltl xa4+ 'it>c4 49.ltl b2+ 'it>b5 50.'it>a2 'it>b4
5 l .'it>al ltl c3, el caballo está perdido.
46 lLle7 47.lLla7?
Durante una tensa y dificil partida, pueden
suceder cosas extrañas. 47.ltlc3 elimina el
peón de "a4" y hace tablas. La textual parece
que hace tablas también, pero hay una laguna
que Anand no ve.
47 ... Wd4 48.c6 lLJ d5 49.lLlb5+ 'it>c5 50.c7
if5!
Las blancas se rindieron.
5 1 .ltla7 pierde, por 5 l . . . ltl xc7 52.Wxa4
'it>b6, y también falla 5 1. 'it>xa4 lb b6+ 52. 'it>a5
ltl c4+ 53 .'it>a6 .ic8+. Retirar el caballo a "b l "
ejerció un efecto duradero sobre el transcurso
del juego. Las fuerzas liberadas por el con­
tragolpe central mantuvieron, de forma impre­
sionante, el equilibrio dinámico.
.•.

27.lLlc3!
Con idea de amenazar lLl f5+, las blancas
deben cubrir, obviamente, la columna " e " , y
esta sutil jugada incorpora a la lucha las úl­
timas reservas. Lamentablemente, resulta ina­
decuada.
27 bxc3 28.lLlf5+ ri>f7 29.Y;Yxd5+
..•

Obviamente, hacer 29.Wxc3?? perdería, por
29... ltlb3+, de modo que las blancas pierden
pieza, pero el reducido material aún mantiene
vivas las esperanzas.
29 .ixd5 30.lLld6+ 'it>g6 31.lLlxc8 'it>xg5
32.lLlb6 .ie6 33.bxc3 'it>xg4 34. 'it>b2 'it>f4
35.'it>a3 a5 36.lLla4 lLle4?
•.•

148

ruEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Nttt�

Zapata - J. Armas
La Habana 1 986
Defensa Siciliana

l.e4 eS 2.tDf3 tDc6 3.d4 cxd4 4.tDxd4 tDf6
5.tD c3 d6 6.i.e3 g6 7.�d2 i.g7 8.f3 0-0 9.g4
e6 1 0.0-0-0 d5

Una s encilla reacción a lo que , po r enton­
ces, se consideraba un avance prematuro de
flanco. Las negras pueden realizar este avan­
ce gracias a pequeños detalles tácticos, como
l l g5 li:lh5 1 2 . exd5 li:l xd4 1 3 . !x d 4 !xd4
1 4 .�xd4 �xg5+, etc . La floj a l l . exd5 li:l xd5
también satisface plenamente a las n egras.
Zapata, sin embargo, tiene e l mérito de des­
cubrir un nuevo enfoque a un viej o tema.
l l.g5 tD h5 1 2.f4 ! ?
Esta útil jugada crea dificultades a las ne­
gras. Las blancas amenazan l 3 .e5 y provocan
la reacción de la partida.
1 2 e5
Ceder el centro, con l 2 . . . dxe4, conduce a
un pasivo final, después de l 3 .li:lxc6 �xd2+
1 4.8:xd2 bxc6 1 5 .li:lxe4. Otra posibilidad es
1 2 . . . li:l xd4 13 .!xd4 !xd4 1 4.�xd4 li:l xf4, que
falla debido a l 5 .�e5 li:lh5 l 6.exd5 exd5?
1 7.li:lxd5 .
13.fxe5 dxe4
De otro modo, el blanco jugaría l 4.li:lxd5,
ubicando un fuerte caballo en el centro.
14.tDxc6 Wfxd2+ 15J'l:xd2 bxc6 16.li:lxe4
Era más fuerte 1 6.!g2. Por ejemplo :
1 6 . . . !xe5 1 7.!xe4, o bien 16 . . .if5 1 7.li:lxe4.
16....ixe5 17.i.c4 �eS?
Cuando el alfil ocupa "c4", el punto "fl" es,
.

•••

obviamente, vulnerable, de modo que retirar
el defensor no es recomendable. Era de consi­
derar 1 7 . . . a5, así como también 1 7 . . . iJ5
1 8. li:l d6 !h3 .
1 8J�hd1 i.fS
1 8 . . . !g4 no disuadiría a las blancas de la
planeada 1 9.�d7, ya que entonces falla
l9 . . . �xd l , por 20.!xf7+ Wh8 2 l .ixe8 !f3
22.�e7, mientras que 1 8 . . .ie6 1 9.ixe6 :gxe6
20.8:d8+ es favorable a las blancas.
1 9.:gd7!
Es probable que esto escapase a la atención
de las negras.
19...ixd7
1 9 . . . !xe4 pierde, debido a 20.!xf7+ lii h 8
2 I .ixe8 :gxe8 22.:gd8. Por ejemplo : 22 . . . :gxd8
23 .:gxd8+ <tlg7 24.:ge8, recuperando el mate­
rial con intereses.
20Jhd7 <tlb8
A 20 . . . :gf8, las blancas continuarían con
2 1.:ge7 (si 2 I .!xa7, entonces 2 l . . .l:l:ad8
22.!xf7+ lii g 7) 2 l . . .�xh2 22.ixa7, creando
un peón pasado.
21.i.xf7 :ged8
Después de 2 I . . .!xb2+ 22.1ii xb2 :gxe4
23 .!d4+ :gxd4 24.:gxd4, las blancas tienen el
alfil superior y, en consecuencia, un mejor
final, mientras que 23 .!xa7 aún es más fuerte.
En caso de 2 l . . .ixh2, 22.ixe8 :gxe8 23 . li:l f6
gana en el acto. 2 I . . .if4 22.ixf4 :gxe4 falla,
por 23 .id2.
22.:Se7 if4?!
Es más fuerte 22 . . . id4.
23.i.xf4 tDxf4 24.tDf6
Las negras están ahora obligadas a aceptar
un dificil final para evitar las amenazas de
mate en "h7 " .
24. . .tDh5 25.tDxb5 gxh5 26.ixh5 :gds 27.h4
�d4 28.g6 hxg6 29.ixg6 �xb4 30.:Sc7 :Sd8
Debe caer otro peón: 30 . . . :gh6 3 l .ie4 :gd8
32.b3, etc.
31.b3 :gd6 32.�e8 :Sb7 33.:gcs Wg7?
Lo correcto era 33 . . . :gg7 34.ixc6+ :gg8
3 5 .:gc7 :gg7, forzando el cambio de un par de
torres, que alivia la defensa.
34.i.xc6 'tt> f6 35.i.e4 :Sb4 36..id3 :Sd7
37.lii b2 cl1e7 38.i.b5 :Sb7 39.a4 :Sd4 40.'tt> a3
:Sd8 41.�c4 :Sd6 42.b4 lii d8 43.:Sb4 :Sg7

EL CENTRO DINÁMICO

1 49

44.�b3 �c7 45.a5 �dg6 46..id3 �gl 47.c3
�lg3 48..if5 Wb7 49.�h6 �b8 50.b5 �e7
51.�b4 :Sge3 52.:Sd6 :Se8 53.c4 :S3e5 54.:Sf6
:S8e7 55.b6 axb6 56.axb6 Wb7 57.c5 �e2
58.�c4 :Se8 59.�d6 �8e7 60.�d8 �e8
61.:Sd7+ �b8 62.c6
Las negras se rindieron.
La vieja recomendación puede seguir sir­
viendo a las negras, pero requiere un juego
más preciso en la delicada fase de inicios del
medio juego.

N qt

Spassky - Polugaievsky
Campeonato de la URSS
Leningrado 1 960
Defensa Siciliana

l.e4 eS 2.lLl f3 d6 3.d4 cxd4 4.tl:l xd4 tl:lf6
S.tl:l c3 a6 6.ig5 e6 7.f4 bS 8..id3
En comparación con las partidas anteriores,
también caracterizadas por el "pequeño cen­
tro" y un temprano avance de peón en el flan­
co de dama, por parte de las negras, las blan­
cas adoptan una postura más agresiva, en ar­
monía con la posición más ofensiva de su alfil
de casillas negras. Una formación así en el
centro expondrá a presión al peón de "e4", por
parte del alfil de "b7", lo que explica la con­
tinuación natural de Spassky. La línea más
crítica es 8.e5, abriendo el centro de inme­
diato, que hemos visto en dos partidas del
capítulo 2.
8... tl:l bd7
Las negras se ocupan de controlar "e5" lo
antes posible.
9.f5
9.Wfe2 Wl'b6 I O. tl:l f3 ib7 permite a las
negras desarrollar cómodamente sus fuerzas,
de modo que las blancas deciden actuar de
inmediato.
9 ... e5 10.tl:lc6 Wfb6 ll.tl:lb4
La clave es evidente: a las blancas les gus­
taría controlar la casilla "d5 " Sin embargo,
dicha casilla está bien controlada por piezas,
mientras que el alfil de "d3 " no colabora en tal
propósito.
ll.. ..ib7 1 2.Wfe2 ie7 1 3.0-0-0
Las blancas han dej ado patentes sus
ambiciones. Después de la fase inicial, se des-

! 50

taca una amenaza principal : ataque a la bayo­
neta en el flanco de rey.
1 3... :Sc8
En caso de 1 3 . . . 0-0-0 1 4.g4, seguido de
1 5 .�xf6 y 1 6.g5, quedaría totalmente justifi­
cada la maniobra tl:l c6-b4. Sin duda hay que
hacer algo al respecto. 1 3 . . . a5 1 4.�e3 Wl'd8
1 5 .tZlbd5 t2:lxd5 1 6 .t2:lxd5 �xd5 es algo pasi­
vo, de modo que las negras optan por algo
más enérgico.
1 4.�xf6 tl:lxf6 15.g4 WfaS 1 6.a3 �xc3!
Mientras el avance g5 flotaba en el aire, el
sacrificio de calidad en "c3 ", que ya por en­
tonces era un arma de contraataque bien co­
nocida, debilita no sólo las defensas del rey
blanco, sino también su control de "d5 "
17.bxc3 dS!

La clave del sacrificio era poder realizar
este contragolpe central. La amenaza g5 pier­
de ahora impacto, lográndose un precioso
momento de respiro.
18.exd5 0-0! ?
Las negras tenían a su disposición la
prudente 1 8 . . . WI'xa3+, y si 1 9.�b l , entonces
1 9 . . . 0-0 20.Wfxe5 traspondría a la continuación
de la partida. Sin embargo, buscaron una solu­
ción más sutil, apartando al rey a un pacífico
refugio de "g8" y planeando exponer al rey
blanco a un violento ataque.
19.Wfxe5
Tras 1 9.ct1b2 t2J xd5 , las blancas se verían
amenazas de demolición, con 20 . . . t2J xc3 , y ne­
cesitarían jugar 20.f6. Polugaievsky, en tal
caso, pensaba seguir con 20 . . . t2Jxf6 2 l .g5 e4,
y si 22.gxf6, entonces 22 . . . ixf6 23 .ixe4

.JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

23 . . . i.xc3+. Más dificil de contestar sería
22.E:hfl (las blancas no están dispuestas a to­
lerar la aparición del alfil de casillas negras en
"f6"), en cuyo caso las negras deben tomar
medidas urgentes. Podría seguir: 22 . . . l"?.c8
23 .gxf6 (o bien 23 .Wfe l tt:ld7 24.�xe4 tt:lb6)
23 . . .E:xc3 24.fxe7 Wfxa3+ 2S .<;t>b l Wfxb4+
26.<;t>c l Wfxe7 27 .i.xe4 Wfa3+ 28.md2 Wfb4.
1 9 ...Wfxa3+ 20.<;t>bt
Escapar por "d2" no sirve de mucho :
20.md2 i.xb4 2 l .cxb4 Wfxb4+.
20 ...�xb4?!
Después de la partida, Polugaievsky enten­
dió que debía haber sido un poco más pa­
ciente. 20 . . . i.c5 ! habría causado a las blancas
dificultades insuperables.
2 1.cxb4 tt:lxd5?
Polugaievsky explicó que si 2 1 . . .Wfxb4+
22.Wfb2 Wc5 (la alternativa 22 . . . Wxb2+
23 .<;t>xb2 tt:l xg4 también es favorable a las
negras), le preocupaba 23 .c4, y no percibió la
ganadora 23 . . . bxc4 24.Wxb7 Wd6 ! , seguido de
25 . . . !l:b8.
22.1Mfb2 tt:l c3+ 23.mct tt:l a2+ 24.@bt tt:l c3+
Tablas.
El avance de peón central, en respuesta a
una acción de flanco, fue perfectamente opor­
tuno y efectivo. Se tiene la sensación de que
las blancas fueron cazadas a contrapié y que
perdieron su equilibrio natural. La misma im­
presión es recurrente siempre y cuando el con­
tragolpe central se efectúa en el momento pre­
ciso. Todos los ejemplos que hemos analizado
confirman el viejo consejo: al ser atacado en
un flanco, reaccione en el centro. Sin embar­
go, las posibilidades de hacerlo no son tan
frecuentes como generalmente se cree. Nunca
he llevado estadísticas al respecto, ni tampoco
he acumulado ejemplos, pero considerando un
amplio número de partidas disputadas en la
segunda mitad del siglo XX, tengo la fuerte
impresión de que los ej emplos que confirman
esa vieja fórmula están en declive. Me en­
contré a menudo con casos en los que el con­
trajuego central fracasó o, por decirlo suave­
mente, implicó un alto grado de riesgo. Entre
los numerosos ej emplos, elegiré partidas de
diversos períodos.

N n.

Spassky - Evans
Olimpiada de Vama 1 962
Defensa India de Rey

l .d4 tt:lf6 2.c4 g6 3.tt:lc3 i.g7 4.e4 d6 5.f3 c6
6.�e3 a6

Desde sus comienzos, el Ataque Samisch
de la India de Rey fue concebido como un
arma ofensiva. Tras haber construido un firme
centro de peones, reforzado por f3, las blancas
planean enrocar largo, cumpliendo así dos
requisitos básicos para lanzar un violento ata­
que en el flanco de rey. La respuesta de las
negras es un tanto inusual. Se preparan para
expansionarse en el ala de dama, tratando de
disuadir a las blancas de que enroquen largo.
7.Wd2 b5
Las negras son justificadamente precavi­
das. Después de 7 . . . 0-0 8 .h4 b5 9.h5 tt:l bd7
1 o.ih6, su posición se deterioraría rápida­
mente.
8.0-0-0 bxc4?!
Una decisión impaciente. Era demasiado
pronto para enrocar corto, pero mantener la
tensión con 8 . . . Wa5 sin duda era mejor. Si, en
tal caso, 9.e5, las negras podrían entonces
responder 9 . . . b4, y si 9.<;t>b l , 9 . . . tt:l bd7 1 0.i.h6
i.xh6 l l .Wxh6 E:b8.
9.�xc4 0-0?
Por alguna razón, las negras decidieron que
habían esperado bastante, pero pronto vere­
mos que el enroque las expone a un ataque
brutal. 9 . . . d5 1 o.ib3 dxe4 l l .fxe4 tt:l g4 ate­
nuaría las amenazas.
1 0.h4 d5

EL CENTRO DINÁMICO

151

Las negras reaccionan al avance del peón
"h" tal y como prescriben los cánones: gol­
peando en el centro. L amentablemente, la
reacción no está bien preparada.
l l .i.b3

Ahora las blancas amenazan e5, así como
h5 .
ll...dxe4
Si las negras tratan de bloquear el avance
del peón "h" con ll. . .h5 , entonces 12 .e5 'De8
13.g4 hxg4 14.h5 parte el flanco de rey. Evans
confiaba en que las blancas retomasen en
"e4", pero se le había escapado un pequeño
detalle táctico.
12.h5!
El contrajuego central se produce con una
jugada de retraso. Las blancas abren la colum­
na vital contra el enroque, a un pequeño pre­
cio, pero puesto que sucede en un momento en
que las piezas negras del flanco de dama
siguen en sus casillas iniciales, eso significa
que las negras han invertido demasiado tiem­
po en jugadas de peón poco útiles.
12 ... ext3
Notemos que 12 . . .'Dxh5 1 3 .g4 'Df6 parece
muy malo para las negras, después de 14 . .ih6
o de 14.Wih2 exf3 1 5 . CDe4 'Dbd7 16.g5 ctJ h5
17.CDg3 (esta última línea, indicada por Flo­
rian).
13.hxg6 hxg6 14 . .ih6 fxg2 1 5J3h4
¡No hay tiempo que perder en un material
sin valor!
1 5 ... 'D g4 1 6..ixg7 @xg7 1 7.Wxg2
Abierta la columna crítica, las blancas ata­
can con superioridad de fuerzas.

!52

1 7 ... 'Db6
17 . . .'De3 pierde pieza, por 1 8 .Wh2, mien­
tras que 1 7 . . . f5 1 8 .'Df3 �h8 19.�xh8 Wixh8
20.�h l anuncia el final.
t s.tt:m 'Drs t9.�h2 Wid6
Las negras no pueden oponerse en la co­
lumna abierta, con 19 . . . �h8 20.�dhl �h6, por
21.�xh6 'Dxh6 22 .Wih2 Wih8 23 .We5+.
19 . ..'De3 falla por razones similares, esta vez
debido a 20.1MI'g5 .
20.'Des 'D d7
O bien 20 . . .'Dxd4 21 .Wg5 .
2 1 . ttl e4 f!c7 22J3dhl �g8 23.�h7+ �f8
24.�xf7+ @es 25.f!xg6 ttl xe5 26J3f8+
L as negras se rindieron.
Varias razones causaron el fracaso del con­
trajuego negro. Algunas de ellas, como el re­
traso en cambiar en el centro y enrocar bajo
una inminente avalancha de peones, son espe­
cíficas de esta posición, pero explorando más
en profundidad no podemos omitir el hecho de
problemas más generales, como un lento desa­
rrollo y falta de un contrajuego significativo.

Ntl�

Mariotti - Gligoric
Torneo Zonal
Praia da Rocha 1969
Defensa India de Rey

l .d4 CDf6 2.c4 g6 3.ttlc3 .ig7 4.e4 d6 5.f4 eS
6.d5 0-0 7 ..ie2 e6
Las blancas han invertido muchos tiempos
en formar su centro de peones. En busca de
contrajuego, y teniendo en cuenta que el rey
blanco sigue en el centro, las negras, como es
lógico, tratan de abrir la columna "e"
8.dxe6 fxe6
Al tomar de peón, las negras cubren la ca­
silla "d5 ", tal vez esperando poder realizar una
ruptura en el centro. Sin embargo, debilitan
considerablemente también su flanco de rey.
8 . . . .ixe6 era una buena alternativa. Después
de 9.CDf3 'Dc6 10.0-0 ig4 l l .h3 ixf3
12 . .ixf3 �e8 1 3 . f5 CDd7, la aparente debilidad
del peón retrasado de "d6" queda bien com­
pensada por su control de las casillas negras
centrales, como demostró la vieja partida Nie­
mela - Nei, Riga 1959.
9.g4 ltlc6 1 0.h4 ttld4 l l .b5

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

El contragolpe central de las negras no dio
resultado, porque no estaba debidamente res­
paldado y porque no se efectuó en el momento
oportuno.

� q 1\

Aunque su rey sigue en el centro y su flan­
co de dama está subdesarrollado, las blancas
lanzan un temprano y violento ataque contra

enroque
ll...d5?

el

negro.

Las negras responden conforme

a

l a regla

teórica, pero su contragolpe central, aparen­
temente enérgico, pronto muestra signos de
debilidad. Los anál isis posteriores

sugiere n

que la reacción negra es prematura. ll...b5

seguido de

. .

Yakovich Lerner
Kuibishev 1 986
Defensa Siciliana
-

l .e4 c5 v!l:m d6 3.d4 cxd4 4.� xd4 �f6
5.�c3 � c6 6.i.e2 g6 7.i.e3 i.g7 8.�b3 0-0
9.f4
Esta opción, contra el Dragón, parece un
tanto blanda. Por tiempo indefinido, las blan­
cas se contentan con controlar el centro. A
9.f3 podía contestarse 9 . . . d5 10.exd5 �b4, pe­
ro la textual lo impide.
9 .. �e6
El maestro ucraniano Veresov observó que
las negras pueden jugar 9 . . . a5, provocando
1 O.a4, y después de 1 O . . . ie6 ll .g4, las negras
pueden jugar cómodamente ll . . . ltlb4.
10.g4 d5?!

ib7, habría reforzado de forma

considerable la ruptura ... d5.

12.e5 � e4 13.hxg6 hxg6 14.�d3
Muy m o l esto De pronto, los caballos ne­
.

gros quedan bajo fuerte presión y, al mismo
tiempo, la amenaza 15.'\M!h3 pende sobre la
cabeza de las negras.

14 ...b5
Demasiado tarde.

1 5.�xe4 bxc4 16.�h3 d:xe4 17.�h7+ @f7
18.f5
Ignorando, con buen criterio, el j aque en
"c2", las blancas abren diagonales para sus

alfiles a fm de rematar la tarea.
18... exf5 19J3b6 �c2+ 20.@f1 fxg4 21 .@g2
�el+ 22.'it>blltld3 23.�xg6+ @gS 24.�h7+
@f7 25.ie3
Las blancas inician e l asalto fmal, incorpo­
·

rando las fuerzas de reserva.

25.. �e7 26J%fl+ @es 27 � g6+ �f7 28 .�c6+
�d7 29.�e6+ @rs 30.i.xc5+ �xc5 31.�xc5+
@gs 32.l:!d6 �b7 3 3. �xf7 @xn 34.ixc4+
@es 35�d5 �e7 36.�c6+ @rs 37.�xaS
�h4+38.@g2
Las negras se rindieron.
.

.

Esta posición, que se produjo en la famosa
partida (tablas) Alekhine - Botvinnik, No­
ttingham 1936, ha sido durante décadas un
modelo recomendado para el juego de las ne­

de
central.

gras, y ha decorado regularmente los libros
texto sobre el tema del contrajuego
Aunque las blancas

no

han fmalizado su de­

la es­
las piezas ne­

sarrollo, lanzan su temprano ataque con
peranza de hacer retroceder a

gras, e impedir que su rival complete el desa­
rrollo, cuando su superioridad
sería incuestionable. ¿Pueden las

EL CENTRO DINÁMICO

en el centro
negras abor-

!53

tar estas intenciones? Su reacción es coherente
y conforme a los libros.
l l.f5 ic8 12.exd5 .!Db4 13.if3 !
En la partida antes mencionada, Alekhine
prosiguió con 13 .d6, pero el ingenioso juego
de Botvinnik mantuvo la partida equilibrada
después de 13 . . . Wxd6 14.�c5 Wf4 15 .�fl
Wxh2 16.�xb4 .!D xg4 17 .�xg4 W g3+ 18 .�f2
Wg1 +. La textual se jugó un cuarto de siglo
después, en la partida Fischer - Reshevsky,
Match (2a), Nueva York/Los Ángeles 1961 . El
blanco podría incluir 1 3 . fxg6 hxg6, pero eso
cambia la situación y permite a las negras una
prometedora línea táctica, recomendada por
Fischer: 14.�f3 �xg4 15 .�xg4 .!Dxg4 16.Wxg4
lLlxc2+ 17.�f2 lLl xal 1 8 .:gxal �c8 !
13 ...gxf5 14.a3
Si se hubiese provocado antes a4, este mo­
vimiento no hubiera sido posible.
14...fxg4 15.i.g2
Esto es más fuerte que 1 5 . axb4 gxf3
16.Wxf3 ig4 17 .Wg2 �h5 1 8 .�h6 ig6
19.�xg7 ct?xg7 20. 0-0-0 Wd6.
1 5... .!Da6 1 6.Wd3
El blanco se dispone a enrocar e impide la
jugada estabilizadora 16 . . . �f5 . Al evaluar las
consecuencias de la ruptura central, observa­
mos que las blancas tienen excelente compen­
sación por el peón sacrificado, en forma de
piezas activas, un refugio seguro para su rey y
la visible debilidad del enroque negro.
1 6... .!Dd7
Reshevsky jugó en este momento 16 . . . e6
17.0-0-0 lLlxd5, pero 1 8 .h3 ! acentuó la du­
radera debilidad de su ala de rey. En la partida
Oll - Pigusov, Pekín 1 997, tras 16 . . . lLl c7
17.0-0-0 lLlce8 1 8 .h3, se planteó el mismo
problema. Decepcionadas, las negras han in­
tentado recientemente 16 . . . Wd6 17.0-0-0 lLlh5.
1 7.0-0-0
A 17.i.d4, las negras tenían in mente
17 . . . e5 ! 1 8 . dxe6 ixd4 19 . .!Dxd4 lLl dc5, con
fuerte contrajuego.
1 7... lLl e5 18.Wi'e2 Wfc7 1 9.id4?!
La jugada consistente de nuevo era 19.h3,
abriendo la posición en el flanco de rey.
19 ... .!Dg6 20.ixg7 Wi'f4+?
En "f4" la dama negra quedará expuesta a
ataques, que servirán para acelerar la agresiva

!54

coordinación de las piezas blancas.
2 1.ct?b l ct?xg7 22.h3 h5
Después de 22 . . . g3, el peón está condena­
do, pero con la textual, el flanco de rey negro
se debilita todavía más.
23J!d4 Wfe5 24.Wd2 gxh3
A 24 . . .�d7, es desagradable 25 .d6, pero
merece consideración la alternativa 24 . . . lLlc7.
25.ixh3 ixh3 26J!xh3 E:ad8 27.E:e4 Wff5
28.Wi'g2
Las blancas amenazan 29.lLld4 en un mo­
mento crítico, ya que los peones de "e7" y
"h5 " necesitan urgente protección. Las coordi­
nadas piezas blancas pronto se impondrán.
28...Wi'd7 29. .!Dd4 E:h8 30.�xe7 \Wg4 31.E:g3
Wfxd4 32.gxg6+ ct?f8 33.:gxb7 .!DeS 34.E:b4
Wfe5 35.Wi'f2 Wfe7 36.d6 Wfe5 37.E:f6 gh7
38.grs Wfxd6 39.gxc5 E:e8 40J%d5
Las negras se rindieron.
Como hemos visto, pequeños matices pue­
den modificar por completo las relaciones sen­
sibles entre el centro y los flancos. Estas ca­
racterísticas deben considerarse atentamente.
Tiviakov - Rashkovsky
Open Aníbal, Linares 1999
Defensa Siciliana
l.e4 c5 2 . .!Df3 d6 3.d4 cxd4 4. .!Dxd4 .!Df6
5..!Dc3 a6 6.ie3 e6 7.Wi'd2 b5 8.f3 ib7 9.g4
h6 10.0-0-0 .!Dbd7 l l.h4 b4 12 . .!Da4 d5

Ya hemos visto esta posición, aunque con
una diferencia, aparentemente sin importan­
cia: el caballo dama blanco se encontraba en
"e2" o en "bl " , en lugar de "a4". De una ins-

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

pección más detenida concluimos que la dife­
re�cia es significativa. Por una parte, el caba­
llo no es pasivo (como en "b l "), ni tampoco
queda expuesto al ataque con .exf3 (como en
"e2"). En el plano negativo, en "a4" está ex­
puesto al ataque. Pronto veremos de qué modo
afecta al valor del contrajuego negro en el
centro.
13.�h3 '%lia5
En la partida Kasparov - van Wely, Wijk
aan Zee 2000, las negras respondieron 13oo .g5,
una idea que ya conocemos de una posición
diferente. Lamentablemente, tras 14.ii.g2 , en
lugar de j ugar la lógica 14oo .�g8, van Wely se
quebró bajo la presión, y optó por l 4oo .gxh4?
15.�xh4 dxe4 16.g5 CDd5 (o bien 16oo .exf3
17.CDxf3 CDd5 18 .id4) 17 .�xe4, que resultó
un bumerán para la ruptura de las negras en el
centro. De pronto, la presión se focalizó en el
peón de "e6" 17oo .lüxe3 pierde, por 18.CDxe6,
y 17oo .hxg5 18 .ixg5 (como se jugó en la par­
tida) 1 8oo .iWxg5 19.iWxg5 ih6, pierde también
por 20.lüxe6. En la partida que ahora comen­
tamos, la posición negra se desmorona en el
mismo punto vulnerable, en un par de jugadas.
14.b3
Las negras deben atender ahora a la ame­
naza 1 5 .g5 .
00

14... c!Ll c5?
Ahora el caballo rey está listo para retirarse
a "d7" l 4oo .e5 1 5 .g5 y 14oo.dxe4 15 .g5 tampo­
co son atractivas para las negras.
Sólo queda l 4oo .g5. Al comentar esta parti­
da, Tiviakov indicó "15 . hxg5 hxg5 16.ii.xg5
dxe4 1 7.ixf6 CDxf6 18 .g5, con la iniciativa"

Después de l 8oo .exf3 (el caballo es tabú, de­
bido a 19oo .ih6) 1 9.'%lif4 (o bien 19.1l*'e3), el
peón de "e6" se encuentra en mortal peligro.
Sin embargo, l 8oo.We5 complica más las co­
sas. Por ej emplo: 1 9 .f4 e3 , y ahora:
a) 20.1l*'d3 1l*'e4 (pero no 20oo .Wxf4, debido
a 2 l .CDxe6) 2 l .gxf6 1l*'xd3 22 .cxd3 �c8+
23.cj;lb l ixh l 24.�xh l �d8 .
b) 20.1l*'h2 We4 2 l .gxf6 �d8 22 .CDxe6
(22 .CDe2? pierde, por 22oo .�d2) expone al rey
negro, renovando las amenazas . 2200 .�d2 ya
no está disponible, debido a 23 .CDc7+ cj;ld8
24.�xd2+ exd2+ 25 .1l*'xd2+ cj;lxc7 26.�d l ,
mientras que 22oo.�xd l + 23 .�xd l fxe6 24.f5
causa nuevos problemas. Las negras deberían
considerar de inmediato 22oo .fxe6 .
1 5.g5 c!Llxa4
Me sigue resultando desagradable recordar
la aplastante derrota que sufrió Palac, a pesar
de su ventaja material, ante Nedev, en el
match Croacia - Macedonia, durante la Olim­
piada de Erevan 1996, tras 15oo.tiJfd7 16 .g6 e5
17.gxf7+ cj;lxf7 1 8.exd5 exd4 19.ixd4.
1 6.bxa4 hxg5 17.hxg5 �xh3
Vimos este motivo en la partida Anand Ljubojevic, pero aquí se produce en circuns­
tancias mucho peores para las negras. Sin em­
bargo, es cierto que 17 .Wxa4 1 8 . cj;lb1 no evi­
ta la cuestión, y 1 7oo . CD d7 18.g6 parece deses­
perado para las negras.
1 8.�xh3 CDd7 19.g6 '%lixa4 20.gxf7+ cj;lxf7
21.cj;lbl eS
2 l . . .dxe4 gana otro peón, pero con sus pie­
zas desperdigadas por el tablero, la partida si­
gue siendo difícil para las negras. Parece fuer­
te 22 .ig5 .
22.c!Llb3 :5c8
00

Tiviakov sugiere como más fuerte 22oo .d4,
pero en tal caso debería considerarse 23.f4 pa­
ra abrir la posición. Por ej emplo: 23oo .ixe4
24.fxe5 ; 23oo .CDf6 24.1l*'e2 lüxe4 25 .1l*'c4+, o
bien 23oo .dxe3 24.1l*'xd7+ 1l*'xd7 2 5 .�xd7+
cj;le6 26.�xb7 exf4 27.�h5 �d8 28.�b6+ , etc.
23.E:h5 d4 24.E:f5+ cj;les 25.1l*'h2 '%lic6
Las blancas amenazaban �xe5+.
26.c!Ll a5 We6 27.i.xd4 g6 28.:5xf8+ \f;lxf8
29.CDxb7 exd4 30.'%lih8+
Las negras se rindieron.

EL CENTRO DINÁMICO

1 55

tJ q b

Zulfugarli - Cvitan
Campeonato de Europa por equipos
Batumi 1999
Defensa Siciliana

l .e4 eS 2.tZH3 e6 3.d4 cxd4 4 . .!ihd4 ll::lxd4 a6
S.ll::l c3 d6 6 ..ie3 bS 7.�d2 lLlf6 8.f3 �b7
9.0-0-0 ll::l b d7 1 0.g4 h6 l l .h4 b4 12.ll::l a 4
�aS
Si las negras deciden hostigar al caballo de
"a4", entonces este es el momento adecuado
para hacerlo. Después de realizado el avance
. . . d5, la dama hará bien en permanecer en "d8 "
por tiempo indefinido.
1 3.b3 lLl cS
Esta jugada es coherente con la anterior y
guarda armonía con la estructura de peones.
Así es cómo Kasparov reaccionó, en la misma
posición, en su partida contra Topalov, Lina­
res 1999.
14.a3
La continuación, obviamente, depende de
esta jugada. Gana material, pero debilita la co­
bertura de peones del rey blanco, tras una se­
rie de jugadas forzadas.
1 4 ... ll::lx a4
No tuvimos que esperar mucho por una al­
ternativa, pues a continuación se sometió a
prueba 14 . . . �c8 15 .�xb4 �c7 . Por ej emplo:
a) 16.ll::l x c5 dxc5 17 .�a4+ ll::l d7 18.ll::l e2 c4
dio buen contrajuego a las negras en la partida
Tiviakov - van Wely, Campeonato de Holan­
da, Rotterdam 2000.
b) Sin embargo, un par de partidas recien­
tes con 16.\ilbl han despertado nueva incer­
tidumbre en la variante:
b1) La partida Anand - Jalifman, Copa del
Mundo FIDE, Shenyang 2000, continuó con
16 . . .ll::l cd7 17.\Wd2 d5 18.�h3 , amenazando
19.g5, con la iniciativa.
b2) En caso de 16 . . . d5 , llegué a la con­
clusión de que 17 . tt:Jxc5 (17 .�b5+ se respon­
dería con 17 . . . 4J cd7) 17 . . .ixc5 18 .\Wa4+ li?f8
19.e5 4Jd7 (19 . . . ixd4 20.\Wxd4 Wxc2+
2 l .� a l no sería sastisfactorio para las negras)
20.ixa6? (es mej or 20.b4), pero 20 .. .lt:Jb6
21 .\Wa5 �xa6 22 .�xa6 �xd4 23 .ixd4 Wxc2+
24.� a l �a8 lo refuta.
b3) Parece interesante la tentativa de van

!56

Wely, 16 . . . 4J fd7 , basada en continuaciones
como 17 .�d2 d5 (si 17 . . . a5, es posible 1 8 .�c4
d5 19.exd5 �xd5 20.4Jb5) 18.4Jxc5 ixc5
19.�a4 0-0 (pero no 19 . . . dxe4, por 20.4Jxe6).
Sin embargo, 17 .�c l d5 (17 . . . a5 1 8 .\Wc3
tt:Jxa4 19.\Wxc7 �xc7 20.bxa4 favorece a las
blancas) 18.exd5 merece consideración.
1 S.axb4 �c7 1 6.bxa4 dS

Tras haber debilitado el enroque blanco, las
negras atacan en el centro. El contragolpe lle­
ga un poco más tarde que en los ejemplos an­
teriores, pero esta vez con un doble propósito:
prevenir g5 y presionar sobre los peones blan­
cos del ala de dama.
1 7.eS ll::l d 7
El peón de !'e5 " es tabú, pues si 17 . . . Wxe5?,
sigue 1 8 .if4.
1 8.f4 ll::lb 6
Las jugadas de peón de las blancas han re­
forzado la posición del dominante caballo de
"d4", pero las negras logran tiempo para llevar
su caballo a "b6", desde donde apunta a dos
debilidades : "a4" y "c4"
19.fS
En la partida antes mencionada, Topalov Kasparov, las blancas siguieron con 19.a5, pe­
ro después de 19 .. .lt:Jc4 20.\Wc3 �e7 , se en­
contraron en dificultades. En partidas subsi­
guientes, las blancas prefirieron 19.�h3 , de­
volviendo la ventaja material y concen­
trándose en reforzar su vulnerable flanco de
dama. Bologan intentó en un par de partidas
19 . . .ll::l xa4 20.if2 �c8 2 I .iel, que cumplió
su obj etivo, pero no impresionó. La textual,
favorita del joven GM moscovita Alexander

JUEGO DINÁMICO D E P EONES EN AJEDREZ

Grischuk , ha demostrado ser más peligrosa
para las negras. Sin perder tiempo en la de­
fensa de su flanco de dama, las blancas toman
contramedidas ofensivas en el centro. Ataque
y defensa oscilan sin cesar de los flancos al
centro y viceversa. Todo el tablero se con­
vierte en un campo de batalla y cuanto más
complicada sea la lucha y más dependiente de
la situación en distintos sectores del tablero,
más dificil resulta la evaluación de la posi­
ción.

19 .. .lüxa4
En una posición tan aguda, recuperar mate­
na! parece peligroso y, desde luego, las negras
pronto buscarían alguna alternativa promete­
dora. Parecía que 19 . . . lt:Jc4 podría exponer al
rey blanco de forma más rápida y eficaz.
Después de 20.ixc4 1Wxc4 2l.fxe6 ixb4
22.exf7+ i>xf7 23.Wd3 Wa2 24.f¡dfl + i>g8
25.<;t> d l a5 26.1Wf5 '.Wa l+ 27.i>e2 ia6+
28. ltJb5 1Wxa4 obligó a las blancas a forzar las
tablas por j aque perpetuo, en la partida
Tiviakov - Danailov, Wijk aan Zee (open)

2000. Sin embargo, la reacción también se
produj o rápidamente. En la partida Hracek Stohl, Campeonato de Eslovaquia por equipos
2000, las blancas respondieron 20.1We l lt:Jxe3
2 1 .1Wxe3 ixb4 22.fxe6 0-0 23.g5.
20.fxe6 c!Dc3 21.exti+ i>xti 22..id3 ixb4
Tras 22 . . . lt:Jxd l 23.e6+ <;t>g8 24.i>xd l , las
blancas parecen haber logrado compensación
por la calidad. Además, tomar en "b4" es lo
que las negras estaban buscando.
23.�dfl+ i>g8 24.Wf2
A primera vista, la posición del rey blanco

parece crítica, pero varias partidas recientes,
emocionantes, demuestran todo lo contrario.
24 ...ia3+
Puesto que 24 . . .f¡f8? obviamente pierde,
por 25 .1Wxf8+, etc., en la partida Grischuk V Popov, San Petersburgo 1 999, las negras
trataron de proceder con elegancia 24 . . .f¡e8
25 .e6 f¡f8, pero se vieron sorprendidas por
26 .Wf7+ ! f¡xf7 27.exf7+ 1Wxf7 2 8 .f¡xf7 <;t>xt7
29 .f¡fl +, que les dio a las blancas un cómodo
final. 24 . . .c!Da2+ 25.i>b2 i.c3+ 26.i>b l tam­
poco resuelve los problemas de las negras,
que s iguen estando vulnerables en "f7" y " f8 " ,
e n diversas continuaciones.
25.i>d2 .ib4?
Esto parece fuerte a primera vista, pero una
inspección más detenida, la amenaza de un j a­
que descubierto resulta ser sólo un tiro al aire.
Era el momento justo para forzar el cambio
del alfil de casillas blancas, con 25 . . . lt:Je4+
26 .ixe4 dxe4. Puedo añadir que la partida
Shirov - Anand, exhibición (Juegos Olímpi­
cos), Sydney 2000, continuó con 27.g5 (si
27 .Wf5 , entonces las negras responden
27 . . .ib4+ 2 8 .<;t>d l Wc4, Anand - Gelfand,
Copa del Mundo FIDE , Shenyang 2000)
27 . . . id5 28.gxh6 ib2, que finalizó en tablas.
26.Wf5 l:;e8
En una partida anterior, Grischuk - lbra­
gimov, Campeonato de Europa por equipos,
Batumi 1 999, las negras optaron por hacer
26 . . . lt:J e4+ 27.i>d l f¡f8, pero después de
28.We6+ i>h7 29.g5 ! , cayeron bajo un fuerte
ataque.
27.e6 c!De4+
Aunque bajo constante amenaza, en su pri­
sión temporal de "d2", el rey blanco sobre­
Vlvma a 27 . . . f¡f8 28 .1Wg6 f¡xfl 29.f¡xfl
Wh2+, con 30.f¡f2 lt:J e4+ 3 I .<;t>e2 lt:J c3+
32.i>e l Wh l + (o bien 32 ... lt:J e4+ 3 3 .c3 ! )
3 3 .ifl lt:Je4+ 34.<;t>e2 lt:J xf2, y 3 5 .c!Df5 ! gana
de inmediato.
28.Wdt Wg3
Malo, pero 28 . .. f¡f8 29.Wg6 no ofrece tam­
poco muchas esperanzas a las negras.
29.Wti+ i>h7 30.J:; f3 Wb8 3t.f¡f6!
Las negras se rindieron.
No puedé evitarse f¡xh6++.

EL CENTRO DINÁMICO

1 57

Nn

Shirov - Kiril Georgiev
Belgrado 1997
Defensa Siciliana

l.e4 eS V!l� f3 d6 3.d4 cxd4 4.ll:lxd4 ll:lf6
s.ll:lc3 a6 6.�e3 e6 7.g4 d5

En el Ataque Keres puro, en el que no se
juegan ie3 y . . . a6, una respuesta así en el cen­
tro es insatisfactoria, debido a 7.exd5 ll:lxd5
8 .�b5+ �d7 9 . t0 xd5 exd5 10.We2+ We7
1 l .�e3 , con ventaja blanca, como en la par­
tida Fischer - Reshevsky, Campeonato de
EEUU, Nueva York 1966-67. Las jugadas
extra permiten a las negras reaccionar de in­
mediato.
8.g5 !?
En la partida Anand J . Polgár, Dos Her­
manas 1998, se vio 8.exd5 t0xd5 9. t0xd5
Wxd5 IO.�g1 l0d7. Las negras, obviamente,
pensaban seguir 1 l .�g2 Wc4, o bien 1 l .Wd2
l0e5, mientras que 1 l .c3 fi.e7 12.ig2 Wc4
13 .Wb3 Wc7 consiguieron poco para las blan­
cas en la partida.
Tiene interés para nosotros que en la par­
tida Zeshkovsky - Palatnik, URSS 1980,
después de 8 .e5 t0 fd7 9.f4 �e7 10.Wf3 l0c6
11 .0-0-0, las negras quedaron bien después de
11 . . . g5.
8...ll:lxe4 9.ll:lxe4 dxe4 1 0.Wg4 Wa5+
Merecía seria consideración 1 0 . . . t0d7.
l l .c3 .id7
En opinión de Shirov, era mejor 1I . . .fi.e7
12.h4 fi.d7 13 .Wxe4 l0c6 14.l0b3 We5 15 .ig2
0-0-0, pero 16.Wxe5 t0xe5 l 7.l0a5 l!J c6 (o

17 . . . ib5 1 8.ixb7+ c!lc7 19.a4) 1 8 . l!J c4 no
confirma tal opinión. Parece como si las ne­
gras mantuviesen su alfil en "f8", con inten­
ción de jugar . . . h6, gxh6, . .. g6, como más tar­
de ocurriría en la partida.
12.Wxe4 ll:lc6 13.ll:lb3
Esto es necesario para impedir que las ne­
gras jueguen . . . t0 xd4, pero el caballo se retira
también por otras buenas razones, a saber, que
su alfil tendrá acceso a "b6" y su caballo a
"c5" o "a5 "
13 . . .We5 14.ig2 Wxe4
Si 14 . . . 0-0-0, entonces 15 .Wxe5 l!Jxe5
16.l0a5 l0c6 17.l0c4.
15.ixe4 ie7
Las negras han entrado en un final inferior
debido a su comprometido flanco de dama, y
comienzan a experimentar problemas. No les
gustaba 15 . . . 0-0-0 por 16.fi.b6, ni l 5 . . . t0d8
por 16.l0a5 , y en caso de 15 . . . h6, las blancas
no tienen que tomar en "h6", sino que siguen
con 16.g6 f5 17.ig2, con mejores posibili­
dades.
Así, las negras regresan al enfoque . . .�e7
en peores circunstancias.
16.ll:lc5!

-

!58

Las negras esperaban 16.0-0-0 0-0-0, y no
es posible 17.fi.b6. Por otro lado, 17.l0c5 ie8
era satisfactorio para las negras.
1 6 ... 0-0-0? !
Era d e considerar 16 . . . ixc5 17 .�xc5 h6
(17 . . . t0e5 es peor, debido a 18.id4), aunque
después de 18 .g6 f5 1 9.ig2 l0e5 20.fi.xb7 (o
20.id4 l0c6) 20 . . . �b8 2I .ixa6 fi.c6 (o bien
2 l . . .�xb2 22. a4) 22.0-0-0, las negras están

JU EGO DINÁMICO DE PEONES E N AJEDREZ

peor. Sin embargo, al jugar tímidamente au­
mentan la incomodidad de su posición.
1 7.lüxd7
Sencillo y muy desagradable. La pérdida de
la pareja de alfiles viene a sumarse a la peor
estructura de peones de las negras.
1 7 .. Jhd7 18.<i:t>e2 liJeS 19 ..!3adl gc7
1 9 .. Jhdl 20.Ei:xd l h6 2 l .id4 también es
ventajoso para las blancas, pero es preferible a
la pasiva jugada textual, que conduce a un fi­
nal desesperado.
20.b3 fS 2 1 .gxf6 gxf6 22.f4 lüd7 23.fS eS
24 . .idS
El dominio de la columna abierta, una
estructura de peones superior y su poderoso
alfil de casillas claras definen la ventaj a de las
blancas, que ahora amenazan ganar con .ie6.
24 ...<i:t>b8 2S.c4 .icS 26.ghgl bS 27 ..!3g4
También ganaba 27 .Ei:g7 .
2 7....ixe3 28.<i:t>xe3 lüb6 2 9..ie6 bxc4
30.bxc4 hS 3 1 ..!3h4 lüa4 32 ..!3d6 liJeS 33 ..idS
gh6 34.gh3 h4 3SJU3 .!3d7
A veces, el mayor problema es tener que
jugar.
36..!3b6+ �a7 37. .!3c6 lüa4 38.<i:t>e2 .!3b7

39 .!3b3 .!3xb3 40.axb3 lüc3+ 4t .<i:t>d3
De modo que, en caso de 4 l . . .ll.Jxd5
42 .cxd5 h3 43 .<i:t>c4, el rey atraviesa la cuarta
fila, en apoyo de su peón pasado.
41 ...lüa2 42 . .!3c8 h3 43 ..ie4 <i:t>b6 44.cS+ <i:t>as
O bien 44 . . .<i:t>b5 45 .c6 Ei:h7 46J'!f8, etc.
4S.gb8
Las negras se rindieron.

Una vez más, hemos visto la extrema sen­
sibilidad de las posiciones caracterizadas por
movimientos simultáneos de peones en dis­
tintos sectores del tablero. La relación entre el
centro y los flancos, ataque y contraataque, se
ha vuelto tan sutil que no hay principio alguno
que garantice su aplicación general. En cada
caso particular, diversos factores específicos
condicionan las decisiones acerca de qué pla­
nes estratégicos rechazar y en cuáles debemos
fundar nuestras esperanzas. Naturalmente, la
vieja máxima -al ataque de flanco debe reac­
cionarse en el centro- es tan válida como
siempre, pero con una condición adicional :
¡ siempre que sea posible !

El ataque de flanco contrarrestado en el mismo flanco
Afortunadamente, no es sólo en el centro donde puede contrarrestarse un ataque de flanco. El
contraj uego simultáneo en el flanco opuesto es otra respuesta natural (que se comenta en la
última sección de este capítulo), pero en décadas recientes, los ejemplos en los que el bando
atacado lucha en el mismo flanco han crecido considerablemente. La estrategia no es nueva, pues
se encuentra en varios sistemas de hace mucho tiempo, pero en los últimos 1 0/20 años se ha
aplicado en diversas posiciones nuevas con gran imaginación y audacia. En mi juventud, algunas
de estas tentativas habrían sido inconcebibles. Sólo algún lunático se atrevía a jugar así en
partidas de Blitz, y sus acrobacias eran invariablemente acompañadas de sonrisas de conmi­
seración por parte de los expertos. Hoy día es una realidad a la que debemos prestar atención.
Las partidas que siguen se caracterizan porque a un avance de peón en un flanco el contrario
responde con una reacción de peón en el mismo flanco, es decir, que el bando atacado trata de
detener el avance de peón avanzando sus propios peones. La misión del peón que avanza es
ganar espacio y luego abrir una columna para sus piezas mayores. El propósito del contragolpe es
frustrar ambas ideas. En la mayoría de los casos, la columna en cuestión es la torre de rey
(normalmente, hablamos del flanco de rey, y, por tanto, de la columna "h"), pero, a veces, tam­
bién se trata de la columna de caballo ("g"). Se trata de un momento de la lucha, pero es el mo­
mento crucial, que determina en gran medida el curso de la partida. Normalmente, hay elección
entre dos o tres posibilidades poco claras, en las que subyace una táctica latente. No puede ser
una improvisación alegre, y muchas de las partidas que analizamos dan testimonio de un duro
trabajo de preparación casera.

EL CENTRO DINÁMICO

!59

Como antes he señalado, el propósito, en general, es bloquear el peón enemigo, oponiendo una
firme barrera en su camino. A menudo, sin embargo, la idea es detener el avance temporalmente,
mediante un sacrificio de peón, a fin de lograr un breve respiro, suficiente para crear contrajuego
en otro sector.
Aparte de eso, hay numerosos ejemplos en los que tal contraavance o avance de contención
crea un activo contrajuego en el mismo flanco, basado en eventuales incursiones de piezas me­
nores en territorio enemigo. Un comando de ese tipo suele confiársele al caballo que, al apode­
rarse de un puesto en campo contrario, cambia inesperadamente el curso de los acontecimientos.
Todo esto podremos verlo en las partidas ilustrativas que a continuación se comentan .

� "1 g

Solak - Nisipeanu
Calimanesti 1 999
Defensa Siciliana

l .e4 eS 2.liJf3 d6 3.d4 cxd4 4.lDxd4 lDf6
s.lDc3 a6 6 ..ie3 e6 7.g4

7 ... h5! ?
Esta e s una de las posiciones de las que
hablaba. Cuando las blancas juegan g4 en la
Scheveningen, normalmente lo hacen antes de
desarrollar el alfil por "e3 ", de modo que tras
la secuencia . . . e5, tt::l f5 , las blancas pueden
responder a . . . g6 con tt::l e 3 . Aquí, sin embargo,
7 .. . e5 8 .tt::l f5 g6 conduce a una notable va­
riante, en la que después de 9.g5 gxf5 1 0.exf5
d5, el blanco busca compensación en forma de
desarrollo superior y una duradera presión so­
bre el rey negro, que permanecerá en "e8" du­
rante mucho tiempo. Por ejemplo: 1 1 .gxf6 d4
1 2 .�c4 Wc7 1 3 .Vfid3 dxe3 1 4.0-0-0, Svidler­
Gelfand, Biel 2000, u 1 1 .Vfif3 d4 1 2.0-0-0
tt::l b d7 1 3 .�d2 Wc7 l 4.gxf6 dxc3 1 5 .�xc3,
Shirov - Topalov, Linares 200 1 . Es difícil dis­
cernir quién está mejor en estas salvajes con­
frontaciones a lo Shirov, pero no seria sor-

1 60

prendente que la ventaja blanca en desarrollo
y la ventaj a material de las negras se anulasen
en última instancia.
La textual era algo que no se había visto en
un pasado ni siquiera remoto. Sin embargo, si
examinamos detenidamente la posición, perci­
bimos que una pequeña diferencia justifica la
reacción de las negras. 8.gxh5 puede trasponer
a algunas otras líneas de la Scheveningen,
mientras que 8 .g5 tt::l g4, como en la partida,
gana un tiempo sobre el alfil de "e3 " , y per­
mite a las negras buscar contrajuego de modo
original. Los planes a largo plazo de las blan­
cas, en el flanco de rey, han sido enérgica­
mente contrarrestados.
8.g5 lD g4 9..i cl W!' b6
Las negras amenazan 1 0 .. . tt::l c6.
lO.h3 liJeS
Ahora la amenaza es ll ... Wfxd4, y esto
gana tiempo para proseguir el desarrollo.
l l.liJb3 liJbd7
1 l . . .Wfc7 1 2 . f4 tt::l ed7, como se jugó en la
partida Anka - Sax, Gyula 1 997, despertó al­
gunas dudas, debido a la posible réplica 1 3 .g6
fxg6 1 4J!g l , que entrega la iniciativa al
blanco. Lo mismo podría decirse de l i . . .tt::l b c6
1 2.ie3 Wc7 l 3 .f4 tt::l d7, y ahora 1 4.g6 parece
molesto. Sin embargo, tiene mejor aspecto
l l . . .g6 1 2.�e3 Wc7 l 3 .f4 tt::l ec6 (si 1 3 . . . tt::l c4,
entonces l 4.id4) l 4.a4 tt::l b 4, como en la par­
tida A. Kovacevic - Ilincic, Campeonato de
Yugoslavia, Belgrado 1 999. Con la textual,
Nisipeanu difiere . . . g6, en espera de 1 2 .ie3
Wc7, para responder a 1 3 .f4 con 1 3 . . . tt::l c4.
12. f4 lDc6 13.Wff3
Esta vez, l 3 .g6 fxg6 no puede justificarse
con la inmediata 1 4.:B:g l . Esto explica por qué
la dama no debe retirarse de "b6" si no es
expulsada.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

13 ... g6 14.i.e3? !
No está claro que sea importante obligar a
la dama a situarse en "c7", que puede ser una
mejor posición, sobre todo porque permite a
las negras continuar con . . . b5 y . . . t,b7. Más
apropiado parece 1 4.h4.
14 ...�c7 lS.fS?!
Este avance es prematuro, ya que no está
respaldado por piezas.
1S ... bS 1 6.a3 ib7
Las blancas deben ahora afrontar la presión
sobre la gran diagonal .
1 7.f6
Las blancas deciden bloquear el flanco de
rey, lo que, en sí, representa una derrota mo­
ral, pero lo cierto es que 1 7 .fxe6 fxe6 1 8 .h4 (o
1 8.tLld4 tLlce5) 1 8 . . . t,g7 1 9.ih3 t,xc3+
20.bxc3 tLlce5 es muy bueno para las negras.
17 ... b4 1 8.axb4 tLl xb4 19.0-0-0 dS!

26.id4 aS 27.c4 tbb4 28.J.xb7 �xb7 29.J\b2
tbb6 30.tbxaS �a6 3 1 .cS .!Lla4 32.tbb3 .!Lla2+
3J.cj¡b1 tb2c3+
Apuros de tiempo. Era más sencillo
33 . . . tLlxb2 34.cj¡xb2 �a8, etc.
34.J.xc3 .!Dxc3+ 3S.cj¡b2 tbxdl+ 36.gxd1
gas 37.gd7 gfbs 38.cj¡c3 �c6 39.�d4 �f3+
40.�d3
O bien 40.�b2 �fl , y las negras amenazan
mate.
40 ...�f4 41.c6
4 1 .gxf7 falla, debido a 4 l . . .l'!xb3+ 42.cxb3
'.Wc 1 +, etc.
41. ..'.Wb4+ 42.�b2 �a3+ 43.�c3 �b4+
44.cj¡b2 �a4
Las blancas se rindieron.
Las negras amenazan mate en " a l " de nue­
vo, y eJ peón de "c6" cae.

�'t'l

Gershon - Lutz
Tel-Aviv 1 999
Defensa Siciliana

l .e4 eS 2.!Llf3
.
d6 3.d4 cxd4 4.!Llxd4
.
.!Llf6
.!Llc3 a6 6.ie3 e6 7.g4 h6 8.h4.!Llc6
Conviene observar que en este caso 8 . . . e5
9.lLlf5 g6 falla, por lO.tLlxh6.
9.l'!g1
s

Neutralizado el juego blanco en el ala de
rey, las negras se disponen ahora a abrir el
centro y el flanco de dama.
20.�12
20.exd5 ixd5 2Ul:xd5 exd5 22.�e2 0-0-0
no puede satisfacer a las blancas.
20 ... dxe4 2 1 .ig2 gcs 22.gd2 tLl dS 23J!hd1
ib4 24.J.xe4 ixc3
En caso de hacerse 24 . . . tLl xc3 25.�xd7
tLlxd l 26.gxc7 tLl xf2, hay un pequeño truco:
27.ic6+! , que las negras vieron y evitaron.
2S.bxc3 0-0
Al final de las complicaciones, el rey negro
ha encontrado un apacible refugio, mientras
que su colega sólo está superficialmente pro­
tegido.

.

9 ... hS
Hemos visto una posición muy similar, sin
ie3 y . . . a6 (Anand - Salov, Moscú 1 992), y
en la que la reacción central . . . d5 resultó efec­
tiva. Sin embargo, no conviene subestimar las
"pequeñas" diferencias. Aquí, después de
9 . . . d5 1 0.exd5 lLl xd5 l l . lLl xd5 exd5 (o bien

EL CENTRO DINÁMICO

161

1 1 . . .\WxdS 12.i.g2 \Wa5+ 1 3 .c3 i.d7 1 4 .\Wb3)
1 2.g5 hxg5 13 .hxg5 gh4 14.g6 f6 1 5 .Wd2, la
posición blanca es favorable, Stoica - Ghi­
tescu, París 1 982.
Lutz percibe que la posición del alfil en
"e3 " le permite responder en el flanco de rey,
como en la partida precedente.
lO.gxhS
Esta vez, 1 O.g5 liJg4 I I .i.c l no da resul­
tado, debido a l l . . . Wb6.
l O ... liJxhS l l ..ie2 lt:lf6 1 2 ..ig5 Wib6
Merece consideración un orden algo dife­
rente de jugadas : 1 2 . . . i.d7 1 3 .\Wd2 Wb6. Com­
párese con las dos notas siguientes.
13.lt:lb3 .id7
Es más preciso 13 . . .\Wc7, en vista del co­
mentario que sigue.
t4.Wd2
Las blancas deberían continuar con 1 4.h5 ,
amenazando 1 5 .h6 en el momento en que no
sirva 1 5 . . .i.e7, por 1 6 . .ie3 . Aquí podemos
apreciar una diferencia con una popular va­
riante del Ataque Keres: la torre blanca está
en "gl ", en lugar de "hl ", presionando sobre
el peón de "g7"
14 ... !k8
Mantener el rey en el centro no deja de te­
ner sus riesgos, pero hace posible que las ne­
gras puedan expansionarse más tarde en el
flanco de dama, con . . . b5 . La alternativa era
1 4 . . . \Wc7, preparando el enroque largo.
1 5.0-0-0?! Wxf2 16.i.e3?
La idea del sacrificio de peón era apode­
rarse de la iniciativa, atrayendo la dama con­
traria a una posición desventajosa. Se trata, en
cualquier caso, de una evaluación optimista,
pero la desafortunada jugada textual omite el
único camino esperanzador. Era esencial
hacer 16.h5, pues con l 6 . . . liJ xh5 las negras
entran en desagradables complicaciones des­
pués de 1 7 .gh l g6 18.e5. Sin embargo, con
1 6 . . . \Wb6 1 7 .h6 Wc7 l 8 . hxg7 i.xg7 l 9.i.f4
.if8 20.ixd6 \Wxd6 2 1 .\Wxd6 .ixd6 22.gxd6
ílfe7, las negras tienen perspectivas algo me­
JOres.
16 .. .'1�fxh4 17.i.f3 lt:les
A veces se nos escapan las jugadas más
sencillas.
18J3b t lt:lxf3 19.gxh4 lt:lxd2 20Jhh8 lt:ldxe4

1 62

Las blancas han pagado un alto precio por
la calidad y están peor. Sin embargo, la lucha
pronto tomará un giro inesperado.
2 l .lt:ld2 !
En situación comprometida, las blancas no
pierden la cabeza y fundan sus esperanzas en
esta aguda jugada.
21 ...lt:lxc3 22.bxc3 lt:ldS
Las negras probablemente descartaron
22 . . . .ic6 por 23.liJc4 liJ e4 24. liJxd6+ liJ xd6
25 .i.c5 , aunque en tal caso podrían continuar
con 25 .. .'j¡ d7 . También descartaron 22 . . . gxc3 ,
debido a la respuesta 23 .i.d4, aunque podría
seguir 23 . . . gc6 24.ixf6 (o bien 24. liJ e4 eS
25.liJxd6+ gxd6 26 .i.c5 gxd l + 27.i>xd l
liJ h7) 24 . . . gxf6 25.liJe4 i>e7.
23.lt:le4
Otra pequeña sorpresa.
23 ... i>e7
Tras 23 . . . liJ xe3 , puede seguir 24.liJxd6+
i>e7 25.liJxc8+ .ixc8 26.gxf8 . En caso de
23 . . . gc6, a las negras seguramente no les gus­
taba 24.liJxd6+ i>e7 (o bien 24 . . . gxd6
25.i.c5) 25. � f5+. De ahí la textual.
24.i.f2 tLl xc3 25.tLl xd6

25 .. J3c6?
Al tratar de materializar con seguridad su
ventaj a, las negras caen en su propia trampa, y
el resto de la partida carece de interés. Era
imprescindible 25 . . . E:c7.
26.i.h4+ f6 27.i.xf6+! gxf6 28.gh7+ ílfd8
29.lt:lxb7+ i>c7 30.gdxd7+ i>b6 3 1 .ltld8
i.a3+ 32.ílfd2 liJbl+ 33.i>dt lt:lc3+ 34.Wel
�c4 35.l3b7+ i>as 36.gb3 i.b4 37.a3 i.cS
38.lt:lb7+ Wa4 39.gh4 ge4+ 40Jhe4+ tLlxe4

JUEGO DINÁMJCO DE PEONES EN AJEDREZ

4 1.llJxeS+ llJxeS 42.)"!b4+ c.t>xa3 43.)"!e4 llJd7
44J;e6 aS 4S.B:xe6 a4 46.c.t>d2 c.t>a2 47.B:d6
liJ eS 48.B:b6 a3 49.e4 fS SO.gbS llJe6 Sl .c.t>e3
f4 S2.B:eS llJe7 S3.B:e4 llJa6 S4.B:xf4 liJeS
SS.B:fl+ c.t>bt S6.B:e2
Las negras se rindieron.
Una lucha entretenida. Después de todo,
son los errores los que hacen que el ajedrez
sea tan atractivo. En lo que a nuestro tema se
refiere, no hay duda de que 9 . . . h5 estabilizó el
flanco de rey, al baj o costo de un peón re­
trasado y potencialmente débil ("g7"). Las si­
guientes partidas contienen ideas similares.
Karpov - Kasparov
Campeonato Mundial ( la partida)
Moscú 1 984-85
Defensa Siciliana
l .e4 eS 2.llJf3 e6 3.d4 exd4 4.llJxd4 llJf6
S.llJe3 d6 6.g4 b6 7.h4 llJe6 8.B:gl hS

l l.Wd2 Wib6 12.llJb3 J.d7 13.0-0-0 a6
Mantener el rey en el centro, con 13...lüe5
1 4.gg3 l:%c8, parece dudoso, en vista de
1 5 .Wfe l .
14J�g3 Wfe7 1S.J.g21J.e7 16.f4 0-0-0
Ambos bandos han conseguido sus obj eti­
vos estratégicos : las blancas cuentan con al­
guna ventaja espacial, controlan por completo
la impredecible formación del centro y pueden
proceder a presionar sobre algunas debilidades
potenciales, como el peón de "g7" y la casilla
"b6", o incluso crear otras nuevas, con el
avance de su peón "f' Las negras, sin embar­
go, tienen una posición firme, y pueden con­
fiar en su estructura de peones, que puede so­
portar una fuerte presión. Según Gary Kaspa­
rov, la mejor réplica a 1 6 . . . lt'lh5 sería 1 7 .gd3 ,
y si 1 7 . . . f6, entonces 1 8 .e5 ! Desde luego,
después de 1 8 . . . d5 1 9.exf6 gxf6 20.f5 , las pie­
zas blancas concentradas inician un fuerte ata­
que.
1 7.'1Wf2
A 1 7 .l:%d3 , las negras no pueden sentarse a
esperar. Kasparov indicó la variante 1 7 . . .GtJh5
1 8 .!xe7 ltJxe7 1 9 .gxd6 !c6, y la inconsis­
tente estructura blanca de peones resulta vul­
nerable.
1 7 c.t>b8
Ahora 17 . . . lDh5 no es tan bueno, debido a
1 8 .J.xe7 ltJxe7 1 9.l:%g5 .
1 8.f5 lües 19.!h3 l2Je4 20.lLl d2 ll:lxd2
2 1.B:xd2 B:c8 22.fxe61J.xe6 23.J.xe6 fxe6
El primer jugador no ha conseguido gran
cosa: ambos contendientes tienen tres islotes
de peones y algunas preocupaciones potencia­
les.
24.'1Wgl W!as 2S.'!Wd4 '!Wcs 26.Wld3 '!We4
27.'1We3 c.t>as 28.a3
Las blancas se protegen contra la posibili­
dad . . . !b4, y planean e5 .
28 ...'1Wc6
Era mejor 28 . . . Wi'c5 .
29.eS dxeS 30.'1WxeS B:bd8
.••

Aunque aquí el alfil de casillas negras no
ha sido aún desarrollado, y después de 9.g5,
9 ... lt'l g4 no gana tiempo, las negras están dis­
puestas a jugar así con un sacrificio de peón:
1 0.�e2 \Wb6 l l .!xg4 hxg4 1 2.lt'lxc6 Wfxc6
1 3 .Wfxg4 g6.
9.gxhS tbxbS lO.i.gS llJf6
1 0 . . . Wfb6 l l .GtJb3 es un orden de jugadas
desfavorable, puesto que permite a las blancas
elegir entre Wfe2 y la jugada que sigue, dejan­
do a la dama mejor situada. Después de la
textual, las blancas tienen un tiempo de ven­
taj a en relación con la línea 7 .g5 hxg5 8 .!xg5 ,
pero sin mayores consecuencias.

Pese a algunas dificultades, la reducción de
material garantiza las tablas .
3 1 .B:gd3 B:xd3 32J�xd3 Wl'hl+ 33.llJdl '!Wg2
34J�d2 Wlc6 3S.B:e2 .id6 36.Wle3 '!Wd7
Tablas.

EL CENTRO DINÁMICO

163

y

Campeonato de Grecia por

Atenas 1 996
Defensa Siciliana

equipos

l.e4 eS 2.'Ll f3 d6 3.d4 cxd4 4.'Llxd4 'Llf6
s.t2Jc3 e6 6.g4 h6 7.h4 l2Jc6 8J�gl hS 9.gxhS
tlJxhS l O.i.gS 'Llf6 l l .i.e2
Desde "g2", el alfil controlaría el centro.
Desde "e2" puede apoyar el avance del peón a
"h5 ", c omprim i endo a las negras en el flanco
de rey y, a veces, incluso amenazando h6.
l l...i.e7
La habitual reacción de las negras es
l l . . .�b6 l 2 .ét:Jb3 a6 1 3 .�d2 i.d7, disponién­
dose a enrocar largo. Con la jugada de la par­
tida, Shipov opta por un enfoque no conven­
cional, aunque lo que sigue es típico para su
estructura central de peones.
12.�d2

colgando, las blancas deberían contentarse
con 2 l .!!xe5+ y probables tablas.
20 ..id3
Algo mej or era 20.f3, manteniendo abierta
la columna " d" para las torres. La textual per­
mite simplificaciones.
20 ...Wfb6 21.Wfxb6 axb6 22.a4 l"M8 23.�bS
O bien 23 .i.b5+ <;t>e7 24.!!gd l !!xd5
25.!!xd5 �xe4 26.!!d7+ We6 27.!!xb7 i.d8
28.b3 �f4, etc.
23 ... .!:'M6 24.a5 �f4 25. !Ut md7 26.13
O bien 26.axb6 <;t>c6 27.�b3 <;t>cs .
26... <;t>c7 27. <;t>bl bxaS 28.13xaS gS 29. <;t>a2
�d4
Tablas.
.

Hemos visto a Kasparov y Shipov demos­
trar cómo se neutraliza un Ataque Keres algo
modificado, en el que las blancas lanzan hacia
adelante sus peones "g" y "h" Hacia fines del
siglo XX, se introdujo en la práctica magistral
otro tipo de ataque de peón, basado en un tem­
prano avance de los peones "f'' y "g" Vale la
pena analizar cómo tratan las negras de neu­
tralizar esta nueva tentativa contra su posi­
ción.

�· lOL

12 ... llJxd4 13.Wfxd4 eS 14.'1We3
Era interesante la reacción de Shípov a
l 4.�a4+: l 4 . . . <;t>f8 1 5 .0-0-0 i.e6 l 6.f4 �c7, y
ahora 17.i.xf 6 i.x f6 18. f5 i.d7 19.�a3 i.c6 es
satisfactorio para las negras.
14 .. ..ie6 1 S.O-O-O �aS
Está en el aire l 6 . . . !!c8 y se requiere pre­
caución. Las blancas, por tanto, deciden sim­
plificar.
1 6.i.xf6 i.xf6 1 7Jhd6 �xb4 18.liJdS i.xdS
No hay tiempo para 1 8 . . . �xa2, a causa de
la devastadora l 9.�c5!
19.�xdS Wfb4?!
Esta vez no había motivos para evitar
l 9 . . . �xa2 20.�c5 a6. Con la torre de "g l "

1 64

Shirov - Kasparov
Linares 1 998
Defensa Siciliana

l.e4 eS 2.llJf3 d6 3.d4 cxd4 4.llJxd4 'Llf6
s.'Ll c3 a6 6 ..ie3 e6 7.g4 h6 8.f4 eS
Cuando 8 . . . �6 comenzó a considerarse
inapropiado, en vista de 9.a3 , y se llegó a la
conclusión de que 8 . . . b5 9.i.g2 .ib7 l O.g5
daba la iniciativa a las blancas, las negras de­
cidieron que debían tomar medidas más drás­
ticas.
9.tlJfS
Ver el diagrama siguiente

9 bS
9 . . . tt:l c6 1 0.�f3 g6 permite la desagradable
1 1 .0-0-0. Después de l l . . .gxf5 1 2.exf5 , como
se jugó en la partida Anand - Kasparov, Dos
Hermanas 1996, las blancas tienen motivos
para creer que su duradera presión sobre las
•..

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

columnas centrales y la amenazadora masa de
peones del flanco de rey constituyen fuerte
compensación por la pieza.
A primera vista, 9 . . . exf4 I O.�xf4 tt:lxe4?
parece dar resultado, debido a I I .t2lxe4 ixf5
1 2.gxf5 '1Wh4+, pero existe la simple 1 1 .\We2,
que refuta la descarada idea.

Las negras, eventualmente, se decantaron
por la textual, un inesperado contragolpe en el
mismo flanco, que mina los pilares que sostie­
nen el peligroso caballo de "f5 "
l O.gxhS
En la siguiente partida nos detendremos en
I O.g5 . Otro interesante enfoque a las comple­
jidades de la posición es 10 .<Z\d5, que afloja la
presión sobre los peones blancos y acelera el
enroque largo, pero después de 1 0 . . . tt:l xd5
I I .\Wxd5 g6 1 2.0-0-0 gxf5 1 3 .exf5 lL'lc6
1 4 .ic4 '1Wf6, las negras pudieron defenderse,
gracias a su material extra, Svidler- Topalov,
Olimpiada de Elistá 1 998.
1 0 ... exf4 l l .�xf4 lilxhS
Las negras consiguen forzar acontecimien­
tos. Al ofrecer un sacrificio de peón, cuentan
con el hecho de que los cambios tienden a
dejar al rey blanco más desprotegido.
12.lilxd6+
Es obvio que 1 2.�xd6? pierde debido a
1 2 . . . ixf5, pero era digna de consideración
1 3 .ie3 . Sin embargo, 12 . . . g6 pone fin al in­
cordio que supone el caballo en "f5 " , y
1 3 .lL'ld4 ih6 conduce a simplificaciones.
12 ....ixd6 13.�xd6
Forzado, porque 1 3 .\Wxd6? pierde, debido a
1 3 . . .\Wh4+, etc.

13 ... \Wh4+ 14.'it?d2 �gS+
Las negras deciden jugar seguro. Kasparov
indica 1 4 . . . E:h6 1 5 .ixb8, considerando que
1 5 .. Jl:xb8 1 6.\We l es favorable a las blancas,
que conservan un peón extra ( 1 6.lL'lg3? no sir­
ve, debido a 1 7.Wxg3 \Wxg3 1 8 .hxg3 .Eí:xh l
1 9.ib5+) . Sin embargo, las negras pueden
elegir 1 5 . . . Wg5+ 1 6.'it?e l .Eí:xb8 1 7.Wd2 Wh4+
1 8 .Wf2 lL'l g3 1 9 . .Eí: g l lL'lxe4, con juego nivela­
do.
l S.'it?el �h4+
A 1 5 . . . .Eí:h6, Kasparov señala la línea 1 6.h4 !
( 1 6.ixb8 traspone a la nota anterior)
1 6 . . . We3+ 1 7.We2 Wb6 1 8 .ia3 lL'lg3 l 9.lL'ld5
Wc6 20.Wg2 .Eí:g6 2 l .h5 es ventajoso para las
blancas. 2 l . . . .Eí:g4 parece cuestionar este dic­
tamen, pero 22.�e2 .Eí:xe4 23 .\Wxg3 Wxd5
24 . .Eí:dl es ciertamente favorable a las blancas .
1 6.cj;ld2 WfgS+ 1 7.'it?et 'ff h 4+
Tablas.
Léko - Shirov
Polanica Zdroj 1 998
Defensa Siciliana
l.e4 eS 2.lilf3 d6 3.d4 cxd4 4.lilxd4 lilf6
s.lilc3 a6 6.J.e3 e6 7.g4 h6 8.f4 eS 9.lilf5 h5
10.g5
Considerando que las blancas desean domi­
nar las casillas blancas centrales, esto es natu­
ral, pero debilita el soporte del caballo de "f5"
10 ...lilxe4 l l .lilxe4
l l .lL'l xg7+ sólo consigue liberar los peones
negros centrales : l l . . .ixg7 1 2.lL'lxe4 d5
l 3 .lL'l f6+ �xf6 1 4.gxf6 d4 1 5 . .if2 \Wd5 1 6 . .Eí: g l
lLl c6 d a u n excelente juego a las negras.
l l ....ixfS 12 ..ig2 lilc6
12 . . . exf4 es malo, en vista de l 3 .i.xf4 d5
1 4.lL'lc3 d4? 1 5 .lL'ld5 , y 12 . . . d5 aunque jugable,
es desventajoso: l 3 .lL'lg3 exf4 1 4.l2Jxf5 fxe3
1 5 .\Wxd5 Wxd5 1 6 .ixd5 lL'l c6 1 7 .0-0-0. Por
ej emplo : 1 7 . . . g6 1 8 .lLlxe3 ic5 1 9.lL'lc4, o bien
1 7 . . . 0-0-0 1 8.i.xf7 .Eí:xd l + 1 9 . .Eí:xd l tt:l d8
20.i.g6.
13.0-0
Al finalizar la fase inicial, las negras tienen
un peón de ventaj a, pero están retrasadas en
desarrollo y, en consecuencia, deben ser pru-

EL CENTRO DINÁMICO

1 65

dentes. Las blancas amenazan 1 4.lLlxd6+
i.xd6 1 5 .fxe5 .
13 ...'l:Vd7
1 3 . . . ig4 gana un tiempo, pero después de
la tranquila 1 4.W/e l no está claro que las ne­
gras puedan beneficiarse del mismo.
14.fxe5 tt:lxe5
1 4 . . . dxe5 abriría la columna en favor de las
blancas. Después de 1 5 .'l:Vf3 i.g4 1 6.Wf2, la
presión sobre las columnas "d" y "f' es inti­
midatoria (las blancas amenazan 1 7.h3).
1 5 ..if4 i.e7

2 1 ..id5 .ixb2 22.:gdl ie5 23.gxf6 gxf6
24Jhh5 gxh5 25..if7+ �c6 26.ixh5
Tablas.
Al avanzar el peón "h", las negras neu­
tralizaron las agresivas intenciones de su opo­
nente. La idea es relativamente reciente, pero
hace varios años que es conocida en otras va­
riantes de la Siciliana. En realidad, fue en la
Variante del Dragón donde las negras comen­
zaron a oponerse al ataque de peones en el
flanco de rey, avanzando el suyo en la colum­
na "h" La siguiente partida es un ejemplo
ilustrativo de una interpretación moderna.
Barcelak - Golubev
Münster 1 996
Defensa Siciliana
l.e4 eS 2.tt:lf3 d6 3.d4 cxd4 4.ll:J xd4 tt:lf6
5.tt:l c3 g6 6.ie3 .ig7 7.f3 0-0 8.'ªd2 tt:l c6
9.g4 h5

Es hora de enrocar, aunque el flanco de da­
ma sea un refugio inseguro.
1 6.tt:l xd6+!
Esto sólo conduce a tablas, pero las negras
deberán encontrar algunas jugadas precisas.
Además, no está claro cómo incrementar la
presión, de modo que la decisión blanca pa­
rece correcta.
16 ...i.xd6
l 6 . . . Wxd6 conduce a una pOSIC!On dificil
tras l 7.W/xd6 ixd6 1 8 .ixe5 hes 1 9 .:gxf5 f6
(o bien 1 9 . . . ixb2 20.:ge l + �f8 2 l..� xb7, y
2 1 . . .:ga7 es insuficiente, debido a 22.:gd5 g6
23 .:gd7) 20.gxf6 ixf6 2 1 .ixb7 :gb8 22.ixa6
:gxb2 23 .id3 , etc.
1 7.ixe5 .ixe5 18.'l:Vxd7+ �xd7
La jugada salvadora. Después de 1 8 . . . ixd7
1 9.:gae l 0-0-0? (es, obviamente, una mej or
tentativa 1 9 . . . 0-0 20.:gxe5 i.c6 2 l .i.xc6 bxc6)
20.:gxe5 i.e6 2 l .g6, las negras pierden mate­
rial.
1 9Jhf5 f6 20 ..ixb7 :ga7
Si 20 . . . :gab8, 2 l .i.xa6 :gxb2 22.id3 .

1 66

Antes se ha encontrado esta respuesta con­
tra h4, pero Golubev la adopta en una situa­
ción distinta. Se basa en una serie de solucio­
nes tácticas, posibles gracias a un rápido y co­
rrecto desarrollo.
10.h3
I O.g5 ll:Jh7 l l .f4 se contesta con l l . . . ll:J xd4
1 2.ixd4 e5 . Por consiguiente, las blancas de­
ciden mantener la tensión, planeando nuevas
jugadas de desarrollo antes de tomar una de­
cisión, pero las negras no permitirán nada de
eso.
10 ... d5
¡Ciertamente audaz! Esta vez, la reacción

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

en el centro se ha producido en combinación
con el contrajuego en el flanco de rey. Pri­
mero, vemos que l l .g5 -que a primera vista
parece una refutación- puede pararse con
1 1 . . .lL'lh7 1 2.lL'lxd5 (si 1 2.exd5, entonces
1 2 . . . lL'l b4 1 3 .i.c4 e6) 1 2 . . . e6 ( 1 2 . . . i.xd4?
1 3 .i.xd4 lLJ xg5 1 4.'1Wxg5 lLlxd4 1 5 .0-0-0 no es
en absoluto bueno para las negras) 1 3 .lL'lxc6
bxc6 1 4. lLJ c3 Wa5 . De modo similar, l l .gxh5
lLl xh5 1 2 . exd5 se contesta con 12 . . . lLJb4
1 3 .i.c4 e6.
La alternativa a 1 1 .g5 es 1 1 . lL'l xc6 bxc6
1 2.e5 (después de 1 2 .0-0-0 e5 1 3 .i.c5, el
sacrificio de calidad, 13 . . . d4 1 4 .i.xf8 Wxf8, en
mi opinión es correcto) 12 . . . lL'l d7 1 3 .f4, y
ahora 1 3 . . . h4 se jugó en la partida Kovchan Golubev, Campeonato de Ucrania 1 997. Des­
pués de 1 4.0-0-0 Wa5 ( 1 4 . . . g5, sugerido por
Golubev, parece demasiado pretencioso, en
vista de 1 5 .i.d3 ) 1 5 .'\We l �e8 1 6.'1Wxh4 Ei:b8,
reportó ventaja material a las blancas, pero a
costa de tiempo, que las negras pueden em­
plear para crear contrajuego en el flanco de
dama.

a "b3 ", como a menudo se hace en el Dragón.
Lamentablemente, las negras las cazan ahora a
contrapié. Lo correcto era 1 6.'1We3 .
1 6 ....if5
Las blancas llegaron a la conclusión de que
l 6 . . .'1Wf4+ 1 7.'�b 1 Wxf3 ( 1 7 . . . lL'l xg5 1 8 .�hg l )
1 8 .�dfl sería una línea difícilmente jugable
para las negras. Sin embargo, después de la
textual, las negras amenazan 1 7 . . . '1Wf4+, se­
guido de 1 8 . . .Wxf3 , debido a que el caballo
blanco de "e4" quedaría colgando. Por consi­
guiente, las blancas no tienen tiempo de eje­
cutar el proyectado traslado del alfil.
17.�bl :Sad8 1 8.'1Wc3 :SeS 19 ..ib3 Wxc3
20.tt:lxc3 tt:lxg5
El precio se ha cobrado.
2t.tt:ld5 :Sfe8 22.i.a4 b5 23.lLl e3 bxa4
24.tt:l xf5 lL'l xf3 25.:Shfl lL! eS 26.gdel tt:lc4
27.tt:l xe7+ :Sxe7
Las blancas se rindieron.

Considerando todo esto, las blancas proba­
blemente prefineron la s eguridad inclinán­

En el plan de Golubev, el repentino avance
del peón "h" bloqueó el ataque a su rey sin
costo a lgun o Muy a menudo, sm embargo,
los jugadores están dispuestos a sacnficar el
peón de torre para ganar ti empo y crear con­

dose por la primera elección.
l l .g5 lLlh7 12.0-0-0 i.xd4 13.i.xd4 dxe4
1 4.lLl xe4 lL! xd4 lS.iWxd4 '1Wc7
1 5 . . .Wxd4 1 6Jhd4 i.f5 e s bueno, pero las
negras son ambiciosas y ti enen razones para
serlo.

traj uego en el otro flanco. Nos encontramos
con tales sacrificios en diversas aperturas . La
siguiente e instructiva part i d a le recordará al
l ector una variante popular hace un cuarto de
siglo, típica del problema que estamos deba­
tiendo.

,

16..ic4?
Las blancas quieren reforzar las defensas
de su rey, trasladando el alfil de casillas claras

.

� t OS

Bellón - Adorj án
Olimpiada de Buenos Aires 1 978
D e fensa Caro-K ann

l .e4 c6 2.d4 d5 3.tt:lc3 dxe4 4.lLl xe4 tt:lf6
5.tt:lxf6+ gxf6
Las negras asumen el duradero deterioro de
su estructura de peones, con la esperanza de
utilizar la columna semiabierta "g" en su fa­
vor. La posición es muy sensible, y las blan­
cas necesitaron mucho tiempo para encontrar
el camino correcto.
6.c3
En cierto modo, este avance es un movi­
miento de espera, que restringe las alternativas
de las negras. Por otra parte, refuerza el peón

EL CENTRO DINÁMICO

167

de "d4" y hace posible el jugar Wb3 , una ju­
gada que suele ser útil en varias líneas de este
sistema.
6...�f5
6 . . .\Wd5 , por ejemplo, se contestaría con
7 .\Wb3 , y si 7 . . . Wxb3 8 . axb3 , se abre la co­
lumna "a" en beneficio de las blancas. Tam­
bién después de 6 . . . e5 es posible 7.�xc4 exd4
8 .Wfb3 Wfe7+ 9 . tLl e2, una viej a idea de Nim­
zovich, que concede a las blancas amplia
compensación.
7.tLl e2 ttld7
7 . . . e5 no es apropiado. Después de 8 . tLl g3
�e6 9.�e3 Wc7 1 0.�d3 , la blancas controlan
la casilla "f5 " y su posición es superior. Tam­
poco puede alabarse 7 . . . h5, una jugada popu­
lar en los años cincuenta y sesenta, ya que tras
8 . tLl g3 �g4 9.f3 �e6 (9 . . . h4? ! es dudoso, en
vista de I O.fxg4 hxg3 l l .h4) 1 0.�f4 Wa5
l l .�d3 h4 1 2 . ft:l e4 tLl d7 1 3 .0-0, resulta venta­
joso para las blancas.
8.liJg3 �g6 9.h4 h5

Este peón no puede ser defendido, pero su
captura les costará a las blancas varios tiem­
pos. Entretanto, bloquea momentáneamente el
peón blanco, y las negras tienen la intención
de utilizar este respiro para crear contrajuego
en el flanco de dama.
1 0.J.e2 Was l l.b4
En la partida Stefansson
P. Johansson,
Gausdal 1 992, las blancas jugaron con éxito la
preparatoria l l .a3 .
l l ... 'i*fc7 1 2.lD xh5 aS
Durante años, las negras basaron su contra­
juego en este movimiento. Las blancas tienen
-

1 68

un peón de ventaj a, pero necesitan tiempo pa­
ra estabilizar la situación. Su rey sigue sin en­
rocar, y si enroca corto, entonces necesitará
invertir tiempo adicional para defender el
peón de "h4". Aparte de eso, después de
1 3 . . . axb4, Jos peones del flanco de dama blan­
co quedarán baj o presión.
13.lDf4 axb4 14.ttl xg6 fxg6 1 5.cxb4
1 5 .Wfd3 dio buen resultado en la partida
Liberzon - Pasman, Beersheba 1 984. Por en­
tonces era una importante novedad. Las blan­
cas están dispuestas a cambiar su peón "b" por
el de "g6" Después de 1 5 . . . bxc3 l 6.Wxg6+
md8 1 7.g3 e6 1 8 .0-0 �a3 1 9.�c4 .!.=leS 20.i=le l
Wfd6 2 l .�f4, la posición fue ventajosa para las
blancas.
1 5 ... e5 16.b5?!
Esta j ugada, un tanto alegre, permite con­
trajuego a las negras. Era fundamental hacer
1 6.i=lb 1 , puesto que 1 6 . . . i=lxa2 no da resultado,
debido a 1 7 .Wb3 , seguido de 1 8 .Wg3 . Des­
pués de 1 6 . . . 0-0-0, es posible la fuerte
1 7.Wfd3 , y después de 1 7 . . . exd4 1 8 .Wxd4 ctJe5
l 9 .Wfc3 , las blancas quedan mejor. Traté de
mejorar esta línea con 1 7 . . . Wd6, y si l 8 .�e3
�h6 ó 1 8 .dxe5 Wxd3 1 9 .ixd3 tLlxe5 20.ie2
.i.=ld4, las negras obtienen compensación, pero
1 8 .b5 es muy desagradable. 1 8 . . . c5 falla, por
1 9.dxc5, y 1 8 . . . ft:lc5 por 1 9.Wxg6 exd4
20.\Wf5+. Dado que 1 7 . . .f5 1 8 .i.g5 i=le8 1 9.d5
tampoco puede satisfacer a las negras, éstas
caen en dificultades.
16 ...ib4+ 1 7.�d2 Wfd6
De pronto, las negras tienen mucha presión
compensatoria por el peón, y esto provoca las
simplificaciones que siguen.
18.bxc6 bxc6 19.dxe5 lDxe5 20.i.xb4
Las blancas no tienen elección, en vista de
la amenaza 20 . . . i=ld8.
20...'\1;Yxb4+ 2 1 .'i*fd2 E:xh4 22.'\1;Yxb4 E:xhl+
23.md2 E:xal 24.�c4 ll:\ xc4+ 25.Wlxc4
E:8xa2+ 26.�e3 gel+ 27.mf3
Tablas.
En el flanco de dama, el peón "a" tiene un
papel menos dramático, pero muy importante
en buen número de posiciones derivadas de
las defensas Eslava y Semi-Eslava. La tarea
del peón "a" es minar la compacta masa de
peones negros que se ha creado en la apertura.

WEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

� ' A OG

Dizdar - Pavasovic
Pula 1 996
Defensa Semi-Eslava

l.d4 d5 2.c4 c6 3.ltlf3 e6 4.ttl c3 ttl f6 5 ..ig5
dxc4 6.e4 b5 7.a4

Además de la línea principal de la Anti­
Merano, que comienza con 7.e5, las blancas
con frecuencia eligen este golpe lateral, con el
fin de socavar y desestabilizar la muralla ne­
gra del flanco de dama.
7.. �b7
En caso de 7 . . . b4 8 . l2lb l , el peón de "c4"
queda perdido, restableciéndose el equilibrio
material. Tras 8 . . . i.a6 9.Wic l c3 l O.bxc3 i.xfl
1 uhfl ttlbd7 1 2 . l2l bd2 c5 1 3 .d5, la posición
blanca es preferible.
La textual es el moderno método defensivo.
Las negras dejan el peón de "b5 " en prise y,
en consecuencia, entregan también el de "c4",
pero se contentan con eliminar el peón con­
trario de "e4" reivindicando su cuota central.
En épocas anteriores, sin embargo, las negras
eran reticentes a debilitar su masa de peones,
y la fortificaban con 7 . . . Wib6 8 .�xf6 gxf6,
conservando celosamente su ventaja material.
A partir de este momento, el juego continuaba
9 .�e2, y ahora:
a) 9 . . . a6 1 0.0-0 �b7 . Ahora, en la famosa
partida Tal - Keller, Zurich 1 959, las blancas
siguieron con l l .d5 cxd5 1 2.exd5 y, después
de 1 2 . . . b4 1 3 .a5 Wic7 1 4.dxe6 bxc3 1 5 . lt:Jd4 ! ,
obtuvieron un tremendo ataque. Observe que
el avance central fue preparado por el modesto
peón "a", que, según la respuesta, abre la co-

lurnna "a" o, al atacar la dama, evacua la ca­
silla "a4" para su propia dama. Tras esta dura
lección, las negras trataron de mejorar su jue­
go con 12 . . . ttl d7, pero de nuevo se enfrentaron
a dificultades, después de 1 3 .axb5 axb5
1 4J!xa8+ �xa8 1 5 .b3 (demoliendo finalmente
el muro de peones negros) l 5 . . . �b4 1 6. l2l a2
�d6 1 7.bxc4 b4 l & . lt:J c l , con la intención evi­
dente de bloquear el peón pasado con la juga­
da 1 9. l2lb3 .
b) Las negras buscaron mejoras y encontra­
ron 9 . . . �b7 1 0.0-0 �b4, para responder a
l l .d5 con l l . . .cxd5 1 2.exd5 �xc3 1 3 .bxc3
�xd5 . En mi opinión, las blancas deberían
continuar con l l .axb5 cxb5 1 2.d5, con idea de
1 3 .l2ld4. En todos estos intentos por apoderar­
se de la iniciativa, el peón "a" desempeña un
papel crucial.
8.axb5 cxb5 9.ttlxb5 �b4+
Después de 9 . . . Wib6 I O.Wía4, las negras ju­
garon lO . . . lt:Jbd7 en la partida Dizdar - Sula­
va, Campeonato de Croacia, Slavonski Brond
1 995, pero el ensayo finalizó en desastre:
l l .�xc4 a6 l 2. l2l c3 Wíxb2 1 3 .0-0 ! Un par de
rondas después, Sulava trató de mej orar,
contra Hulak, con l O . . . ltJ c6, pero tras l i . l2l c3
Wíxb2 1 2.�d2 Wlb3 l 3 .�xc4 Wfxa4 1 4.gxa4,
sólo consiguió un mal final. La inmediata
9 . . .�xe4 parece más realista.
10.ttlc3 �xe4 l l .Wfa4+! ?
E n l a partida Hulak - Piket, Wijk aan Zee
1 995, l l .�xc4 l2l c6 1 2.0-0 condujo a una es­
caramuza táctica, en la que, después de
12 . . .�xf3 1 3 .Wfxf3 l2l xd4 1 4.Wie3 ttJ c2
1 5 .�b5+ <J;¡f8 1 6.ixf6 l2lxe3 l 7.�xd8 lt:Jxfl ,
las blancas tuvieron que luchar por la super­
vivencia.
Resulta un tanto sorprendente que no se hu­
biese pensado antes en la lógica jugada tex­
tual.
ll ... ttlc6 12.ttle5 trb6?
Al elegir esta jugada, aparentemente
natural, las negras descuidan algunos detalles
tácticos. Parece indispensable la más modesta
l 2 . . . gc8 .
13.ttlxc4!
1 3 .�xc4 se contesta bien con 1 3 . . . 0-0, y
1 4.�xf6 gxf6 1 5 .ttJd7 Wíxd4 obviamente no da

EL CENTRO DINÁMICO

1 69

el traslado cuesta tiempos y es lícito pregun­
tarse si valía la pena. Quizá debiera conside­
rarse 1 9.f4.
19..J�e8?!
Después de 19 ... ttJ 7b6 (amenazando de nue­
vo 20 . . . tLlc4), las blancas juegan 20.tLlb3, y
20 . . . tLlc4? pierde, por 2 1 .'1Wd4 (amenazando
E:xf8+ y mate a la jugada siguiente), mientras
que 20 . . . E:c8 se contesta igualmente con
2 1 .'1Wd4.
Al ver esta partida por primera vez, me
atraía 1 9 . . . tLl e5, que se prepara a saltar a "c4"
o "g6" Entonces, 20.ih6 falla, por 20 ... 0-0-0,
20.tLlb3 por 20 . . . E:c8, y 20.b3 pierde, por
20 . . .\Wa l . Por otro lado, 20 .ifl E:c8 parece
satisfactorio para las negras. Más tarde, des­
cubrí que Léko tenía in mente medidas drásti­
cas contra tal movimiento : 2 0 . tLl xe6 fxe6
2 1 .'1Wd4 ttJn 22.'1Wg7 tLl xh8 23 .Wxb7, con ta­
blas.
Comoquiera que sea, 1 9 E:c8 me parece
inferior.
20.lLlfS � eS!

(Léko), ¡ lo que marca la diferencia! Si las
blancas siguen con 24.ig5+, la respuesta es
24 . . . �c7 (24 . . . f6 pierde, por 25.ixf6+ lDxf6
26.tLlxb7+, etc.) 25.tLlxc8 \Wc4, con muy buen
juego para las negras. Después de la textual, la
dama no puede mejorar tan eficazmente su
posición.
24.� xe8 'it>xe8 2S.Wd4 Wfas 26.if8 � d7
27.i.d6
El segundo jugador es débil en las casillas
de su color, y pueden esperar dificultades en
el final.
27...ic6 28..ifl �b7 29.� d2 Wal+ 30.�bl
Was 3t..id3 Wd8?
El final después de 3 I . . .Wb6 es satisfac­
torio para las blancas, pero debido al reducido
material, era una opción preferible para las ne­
gras, que probablemente confiaban en los apu­
ros de tiempo de su rival .
32.� d2

Una excelente solución táctica en lo que
parecía ser un momento crítico.
21.E:xf8+
Léko elige la mejor alternativa. 2 l . tLl d6+
@d7 22.tLlxc8 se contesta con 22 . . . ig7
2 3 .lL!b6+ 'it>c6 24.ltJ xd5 Wxb2+ 25 .\t>d l
Wfxb l + 26.'it>e2 ixh8 27.tLlxb4+ i>b5 , que
conduce a un final favorable de dama y piezas
menores.
21...'it>xf8 22.ih6+ �e8 23.� d6+ �d7?!
Las blancas deberían jugar 23 ... @d8, con
idea de contestar a 24. ltJ xc8 con 24 . . .Wc4

El movimiento 36.�c5 conservaba la ven­
taja.
36... � xeS 37..ixeS .idS 38.i.xb6
Si 3 8 .ie4, entonces 38 . . . Wc6.
38....ixe4 39..ixc4 �xb6 40.i.xf7 � h3
La clave: las blancas no pueden penetrar en
campo negro.
41.e3 bxe3 42.bxe3 � gS 43..idS �eS 44..ib7
@d6 4S.�b2 � e6! 46.�e4 � eS 47.gS �e7
48.�a3 �e6 49.g6 � eS SO .idS �f6 Sl.i.ti
�g7 S2.Wb2 �f6 S3.@e2 �g7
Tablas.

. . .

Observe que 32 .ix.b4 falla, debido a la res­
puesta 3 2 . . . e5.
32 ... eS
A 32 . . . Wg5 ó 32 . . . Wh4, las blancas respon­
derían 3 3 . \t>b l .
33.We4
Ahora, por supuesto, 3 3 .ixe5 perdería, por
33 . . . Wh4 .
33 ... Wb6 34.�bl aS 3 S . � e4 ?
Las blancas devuelven e l favor. L a correc­
ta, 3 5 .tLlb3, deja la casilla "e4" vacante para el
alfil, de modo que 35 . . . ltJ f4 perdería, debido a
36.ie4. A otros movimientos, 36.tLlc5+ debi­
litaría fatalmente la defensa negra, con el
cambio de un par de caballos.
3S... � f4 36.� cS+

EL CENTRO DINÁMICO

171

IOt

Adams l . Sokolov
Sarajevo 1 999
Defensa Siciliana
-

l .e4 eS 2.ll:\f3 e6 3.d4 cxd4 4.ltJxd4 lD f6
5.l2Jc3 d6 6.g4 b6 7.h3 a6 8 . .ig2

8 ... g5
En el Ataque Keres, el avance del peón "g"
blanco es seguido normalmente por nuevos
pasos agresivos en el flanco de rey. Hemos
analizado varias partidas sobre el tema y pudi­
mos ver que a menudo las negras eran capaces
de lograr buen contrajuego en el centro. Esta
vez, el temprano fianchetto impide el contra­
juego central y difiere el avance de peones en
el flanco de rey. Sin embargo, la última juga­
da negra demuestra que están dispuestas a
obstruir, de una vez por todas, las intenciones
de las blancas. En realidad, la idea no es nue­
va. En la partida Hübner - Andersson, Johan­
nesburgo 1 98 1 , se llegó a la posición del dia­
grama, por un orden de jugadas diferente, y
ahora siguió: 8 . . . l2J c6 9.l2Jde2 (las blancas re­
tiran su caballo porque con 9.0-0 l2J xd4
1 0.Wxd4 e5 1 l .Wd3 ie7 l 2.f4 exf4 1 3 .ixf4
ie6 las negras obtienen una posición sólida)
9 . . . g5 1 0.f4 gxf4 1 l .ixf4 lDe5 1 2 .Wd4 We7
1 3 .0-0-0 b5 1 4.Wb l ib7, con buen juego.
9 ..ie3 l2Jbd7
En la partida Z. Almási - Shirov, Copa de
Europa de clubes, Senec 1 998, las negras op­
taron por la línea más arriesgada 9 . . . l2Jc6
1 0.lLlxc6 bxc6 l l .e5 lDd5 1 2.id4 dxe5
1 3 .ixe5 f6 1 4.lL'lxd5 exd5 1 5 .ic3 We7+
1 6.Wfl ig7, y quedaron bien.

1 72

lO.We2 lD e5 l Ul-O-O .id7
Un enfoque prudente. A 1 l . . .Wc7 podía se­
guir 1 2.h4, pero mientras la dama siga en "d8"
el avance no sirve.
12.l2Jf3
Obviamente, l 2 .h4 falla, por 12 . . . lLl fxg4
l 3 .hxg5 lLl xe3 1 4.Wxe3 lL'lc4, etc. 1 2 . f4 gxf4
1 3 . .ixf4 :gcs tampoco es satisfactorio para las
blancas. Debemos observar la fuerza de la for­
mación de peones centrales negros, con dos de
ellos en la sexta fila y el de "g5 " que frustra
las intenciones blancas de hacerse con la ini­
ciativa en el flanco de rey.
12 ...�a5
Merecía consideración 12 . . . b5.
13.Wbl i.e7 14.l2Jxe5
Sigue sin dar resultado 1 4.h4, debido a
1 4 . . . lLl fxg4 1 5 .hxg5 lLl xe3 1 6 .Wxe3 lLl xf3 , se­
guido de 1 7 . . . ixg5 .
14 ... dxe5 1 5.h4 ggs
1 5 . . . gxh4 1 6 .:gxh4 lLlxe4 pierde, debido a
1 7 .lL'lxe4 ixh4 1 8 .lL'ld6+ We7 1 9.lL'l xb7, etc.
16.hxg5 hxg5 1 7.gh6 ic6 1 8.�f3 l2Jd7
19J:!h7 lD f6 20.gb6 lD d7 2 1 ..ifl
Objetivamente, repetir posiciones era la
mej or opción de las blancas.
2 1...�d8?!
Las negras optan por un orden de jugadas
impreciso. Si prosiguen 2 1 . . .lDf8, con idea de
22 . . . lLl g6 y 23 .. J3d8, quedaría claro que las
blancas debían haber forzado las tablas.
22..i c4 l2Jf8 23.l2Jd5!
Esta jugada probablemente constituyó una
sorpresa para las negras. En realidad, en mi
opinión, es necesaria, pues un tratamiento sua­
ve conduciría al gradual deterioro de la posi­
ción blanca.
23 ... exd5 24.exd5 �b4?
Las negras tenían que jugar 24 . . . ib5
25 .ib6 Wb4 26.ixb5+ Wxb5 27.ixd8 ixd8,
y su posición es pasiva, pero el peón pasado
será bloqueado con . . . l2J d7, y todos los puntos
de entrada de las blancas están protegidos.
25.dxc6 gxdl+ 26.�xdl �xc4 27.b3 !
Decisivo: la dama debe dejar su buen
puesto.
27 �b4
27 . . . We4 pierde por 28.c7, 27 . Wb5 por
•..

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

. .

28.c4, 27 . . Y!fc3 por 28.cxb7 Wfc7 29.Wid5 tt:l d7
3 0.i.a7, etc.
28.a3 Was 29.cxb7 lild7 30.:!�c6 .id8 3 1 .gcs
�e7 32.-icS+
Las negras se rindieron.
La batalla se perdió en el medio juego, pero
la estrategia de apertura de las negras resistió
la prueba.
En ambas partidas, el avance del peón "g"
negro constituyó una medida defensiva para
neutralizar la agresión blanca. A veces, las
medidas que las negras tornan en la columna
"g" parecen más agresivas, aunque su natura­
leza sigue siendo defensiva. Hay un caso
concreto que deberíamos considerar . . .
Adams Kozul
Campeonato Mundial por equipos
Lucerna 1 997
Defensa Siciliana
-

l .e4 eS 2.llJf3 llJc6 3.d4 cxd4 4.llJxd4 llJf6
s.llJc3 d6 6.igS e6 7.'ff d 2 a6 8.0-0-0
Esta es una de las líneas principales del
Ataque Ríchter-Rauzer. Al desarrollar su alfil
dama por "g5 " , las blancas disuaden a su rival,
por un tiempo, de toda actividad en el centro.
También se preparan para enrocar largo y
seguir con f4.
8 ....id7 9.f4 h6
Las negras a menudo prefieren acción en el
flanco de dama, con 9 . . . b5, pero la textual es
otra réplica enérgica, y una de las favoritas de
Kozul.
10..ih4 gS

1 0 . . . tt:l xe4 gana un peón, pero después de
l l .Wie l tt:l f6 1 2 . tt:l f5 , la iniciativa pasa a
manos de las blancas. La textual, por el con­
trario, ofrece temporalmente un peón para eli­
minar el peón de "f4" y asegurar el dominio
de la importante casilla central "e5 " .
l l.fxgS llJg4 12.ie2
Observe que después de 1 2 . tt:l f3 hxg5 , no
sirve 1 3 .i.xg5 , debido a 1 3 . . . f6, mientras que
1 3 .ig3 traspone a la línea principal. En cual­
quier caso, sencillas posibilidades tácticas, ba­
sadas en clavadas, pronto restablecerían el
equilibrio material.
12 ... llJgeS 13.llJf3 ie7 14.�bl
1 4 .8:hg l defiende indirectamente el peón
de "g5 " , pero la clavada subsiste y las negras
podrían seguir tranquilamente con 14 . . . b5. Lo
mismo puede decirse de 1 4.8:dg l .
14 ... hxgS 1S ..ig3 llJxf3
La alternativa era 1 5 . . . b5 1 6.8:dfl (para
presionar sobre la columna serniabierta y el
peón de "f7") 1 6 . . . 8:c8 1 7 .tt:lxe5 ( 1 7 . tt:l d l pa­
rece lento y no impresiona; por ejemplo:
1 7 ... tt:lxf3 1 8 .8:xf3 tt:Je5 1 9.8:f2 i.c6 20.Wid4
Wc7, Becerra - Dornínguez, La Habana 1 997)
1 7 . . . tt:Jxe5 1 8 .8:f2 f6 1 9.8:hfl i.c6 20.a3 i.b7,
con buen juego de las negras, Short - Kaspa­
rov, Campeonato Mundial PCA (2• partida),
Londres 1 993.
1 6.gxf3 llJe5 1 7.f4 gxf4 18.ixf4 'ff c 7 1 9.h4
La clave de la jugada 1 7 de las blancas, que
ahora consiguen un peón pasado.
19 ... bS
Observe que 1 9 . . . 8:xh4 no es recomenda­
ble, debido a 20.ig5 8:xh l 2 1 .8:xh l .
20.a3 gbs 2 1 .hS aS
También era de considerar 2 l . . .b4. En cual­
quier caso, las negras logran crear contrajuego
y compensación por el peón pasado blanco.
22.lD a2 b4 23.axb4 axb4 24.gh3 'ff cS
24 . . . Wa5 no crea ningún problema a las
blancas en la columna abierta, debido a
25 .8:a3 , que podría trasponer a la partida.
2S.gb3 llJc6 26.c3
26.ixd6 Wfxd6 27 .Wxd6 ixd6 28.1:l:xd6
�e7 29.8:bd3 (o 29.8:d l e5) 29 . . . tt:J e5 30.8:d l
i.c6 sería satisfactorio para las negras.
26...bxc3 27.8:xb8+ llJxb8 28.llJxc3 .ic6

EL CENTRO DINÁMICO

1 73

29.i.e3
Una mala decisión. En mi opmwn, las
blancas deberían tomar ahora el peón de "d6"
29 ...'1Wb4 30.'1Wd3 lLl d7 3 1 .i.d4 .if6
Aunque en serios apuros de tiempo, Kozul
juega un aj edrez correcto.
32.i.xf6 lLl xf6 33 ..if3
3 3 . e5 se para con 33 . . . lL!d5 y 33 .'1Wxd6
Wfxd6 34.gxd6 i.xe4+ 3 5 .lL!xe4 lL!xe4 36 . .ie2
me7 no les ofrece gran cosa a las blancas.
33 ... lL!d7 34.§'xd6 Wl'xd6 35J3xd6 lL! e5
36 ..ie2 me7 37.gdl lLld7 38.mc2 lLlf6
Mientras presenciaba la partida, también
consideré, por mi parte, 38 . . . lL!c5 39.gd4 f5
40.exf5 exf5 , con una simplificación bienve­
nida.
39 ..if3 l3g8?!
Cabría esperar 39 . . . lLl d7, que amenaza
40 . . . f5 , pero a Kozul sólo le quedaban unos
segundos.
40.e5 .ixf3?
Una vez más, las negras yerran. Lo co­
rrecto era 40 . . . lL!d5, y después de 4 l .lL!xd5+
�xd5 42.i.xd5 exd5 43.gxd5, las negras
deberían jugar ahora 43 . . . gh8 . Observe que
43 . . . We6? pierde por 44.gc5 :
a) 44 . . . gh8 45 .h6 mf5 46.b4 gxh6 47.e6+
mf6 48.exf7 Wxf7 49.Wb3 We7 5o.gd5, el
rey está cortado, y las blancas ganan.
b) 44 . . . gg2+ 45.Wc3 gh2 no es una mejora,
porque el blanco de nuevo puede jugar 46.h6.
41.exf6+ mes 42J3d6!
La clave de la victoria, que se le escapó a
Kozul. Las blancas amenazan 43 .tLlb5, que
resulta decisivo.
42 ...l3g2+ 43.q¡,b3 gg3 44.ma2 gg2 45.h6
.ie2 46.h7
Las negras se rindieron.
Las blancas consiguieron una victoria muy
disputada, pero el temprano l O . . . g5, a pesar de
sus inconvenientes, sigue siendo una activa
opción para las negras.
También hay líneas de la Naj dorf en las
que las negras avanzan enérgicamente su peón
"g", en circunstancias similares y con pare­
cidas intenciones. Una de las más notorias es
la Variante Gotemburgo, nombre de la ciudad
en que se planteó, en peculiares circunstan-

1 74

cias. Retrocedamos al año 1 95 5 , cuando los
azares del sorteo emparejaron a tres Grandes
Maestros soviéticos contra sendos colegas ar­
gentinos, en la misma ronda del Torneo Inter­
zonal.

� '1 o q

Keres - Naj dorf
Torneo Interzonal, Gotemburgo 1 95 5
Defensa Siciliana

l .e4 eS 2.lLlf3 d6 3.d4 cxd4 4.lLl xd4 lLlf6
5.lLlc3 a6 6 ..ig5 e6 7.f4 .ie7 8.WI'f3
Las blancas se disponen a enrocar largo y
están listas para emprender acciones en el
centro o en el flanco de rey.
8 ... h6 9 ..ih4 g5

Esta repentina agreswn de las negras se
basa en la clavada sobre la diagonal "d8-h4",
y esperan obtener un puesto dominante para
su caballo en "e5" Sin embargo, hay un deta­
lle que juega en contra de las negras. En rela­
ción con la partida anterior, en la que la dama
de Adams estaba situada en "d2" con opciones
limitadas, esta vez la dama blanca tiene una
posición mucho más agresiva.
l O.fxg5 lLl fd7 l l .lLlxe6!
Una de las grandes curiosidades de la his­
toria del aj edrez es que, el mismo día, se juga­
ban también las partidas Geller - Panno y
Spassky - Pilnik, y en todas ellas apareció es­
ta misma posición. A primera vista, las po­
sibilidades de las blancas no parecen prome­
tedoras. Se abre la columna "f", hay un even­
tual jaque en "h5 ", pero el hecho de que los
caballos negros pueden tomar posiciones en

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

"e5" y "c6", parece arroj ar dudas sobre el sa­
crificio de pieza. Los jugadores soviéticos co­
rrieron un riesgo, pues las consecuencias de su
agudo sacrificio dificilmente podrían ser vi­
sualizadas hasta el fin, ante el tablero.
Años después, el Gran Maestro búlgaro Ra­
dulov vio la posición de forma menos dramá­
tica, y analizó 1 UWh5 liJ eS 1 2 . .ig3 .ixg5
1 3 . ltJ f3 ltJxf3+ 1 4.Wxf3 ltJ c6 1 5 .h4, confiando
en su presión sobre las columnas "d" y "f'
l l ...fxe6 12.Wh5+ @es 13 ..ib5!
La jugada crucial. Keres fue el primero de
los tres en realizarla. La clave se pone de ma­
nifiesto en la partida Geller - Panno. Después
de 1 3 . . . ltJe5 1 4 . .ig3 , 1 4 . . . ltJbc6 no logra re­
forzar el puesto defensivo de "e5"
13 ...<t!?g7
Obviamente, 1 3 . . . We8 pierde, por 14.0-0+
r:Jlg7 1 5 .gxh6+.
La continuación demuestra que el control
de la casilla "f7" es vital, y la aguda mente de
Robert Fischer descubrió la jugada crítica
1 3 . . . l:%h7, contra Gligoric, en el siguiente Tor­
neo Interzonal, jugado en 1 95 8 en Portoroz.
Después de 1 4.Wg6 l:%f7 1 5 .'1Wxh6+ ci>g8
1 6.'\Wg6+ l:%g7 1 7 .Wxe6+ <i> h8, las negras es­
tán a salvo. Se buscaron mejoras con 1 4 . 0-0+
ci>g8 1 5 .g6 l:%g7 1 6.l:%f7 .ixh4 1 7 .Wxh6, p ero
después de 1 7 . l:%xf7 1 8. gxf7+ <i>xf7, las blan­
cas no tienen, al parecer, más que tablas . No
hace mucho, Dale Kirton, en un detallado
análisis, publicado en ChessBase Magazine
79, afirmaba que las blancas ganaban, con
1 9 .l:%fl + .if6 20.Wh7+ ci>f8 2 l .e5 dxe5
22 . .ie2. Contra la jugada de Mij alchishm,
1 7 . . . Wf6, la refutación de Kirton comienza
con 1 8 .l:%xf6 ixf6 1 9 .e5 . Inspirado por la idea
de Fischer, mi compañero de club, Minie, en­
sayó en los años sesenta 1 3 ltJe5 1 4.ig3 (ob­
serve que 1 4.0-0+ ci>g8 1 5 .ig3 no sirve, por
1 5 . . . hxg5) 14 . . . l:%h7 . Lamentablemente, en s u
partida con Blatny, Yugoslavia 1 966, sufrió
un desastre después de 1 5 ixe 5 dxe5 1 6.l:%d 1
id7 1 7.g6 l:%g7 1 8 .0-0+ ci>g8 1 9.ic4 Wc8
20.ib3 .ie8 2 l . ltJ d5 , con un fuerte ataque.
14.0-0 ltle5
Keres analizó también 14 . . . Wg8 1 5 .g6 !
ixh4 1 6 .Wxh4 ! Wd8 1 7.l:%f7+ ci>xg6 1 8 .l:%e7 !
. .

. . .

.

1 5 ..ag3 ltlg6
Najdorf, cuyas fuerzas del flanco de dama
siguen cortadas, debido al fuerte alfil de "b5 ",
encuentra la mej or defensa. En caso de
1 5 . . . Wg8, sólo puedo citar a Keres: 1 6.ixe5+
dxe5 1 7.ie8 ! Wxe8 1 8 .gxh6+, ganando.
1 6.gxh6+ !!xh6 1 7JU7+ <i>xf7 18.Wxh6 axb5
De nuevo cito a Paul Keres: " Otras medi­
das defensivas no son mejores. A 1 8 . . . Wh8,
decide la bonita línea 1 9.l:%fl + if6 20 . .ie8+ !
<i>xe8 2 1 .'1Wxg6+ <j;; e 7 22.l:%xf6 ! , etc"
19J��fl+ <t!?e8 20.Wxg6+ ci>d7 21.gf7 ltlc6

Las negras han tratado de evacuar su rey al
flanco de dama, preservando la ventaja ma­
terial. S in embargo, todas las piezas negras
están torpemente situadas, clavadas y sin pers­
pectivas. Así, 2 1 .. .b4 22 . ltJ d5 exd5 2 3 . exd5
:i'l:xa2 pierde, por 24.Wxd6+ ci>e8 25 .Wg6,
mientras que 2 1 . . .ci>c6 falla debido a 22.Wh7
ig5 23 .e5 ie3+ 24.<i>h l d5 25 .Wd3 Wb6
26.ltJxd5 .
22.ltld5! �'ha2
Si 22 . . . exd5, 23 .Wxd6+ ci>e8 24.Wg6, y no
hay forma de parar las numerosas amenazas.
Por ej emplo: 24 . . .Wb6+ 25 . .if2 d4 26.l:%g7+
<i>d7 27.Wf5+.
23.h4
Es curioso que en la partida Spassky Pilnik, que hasta ahora había seguido un curso
idéntico, Spassky prefiriese 23 .h3 .
23 ... Wh8 24.ltlxe7 ltlxe7 25.Wg5
Las negras se rindieron.
25 . . . l:% a l + 26.<t!?h2 Wd8 27.Wxb5+ <t!?c7
28 .Wc5+ es fácil.

E L CENTRO D INÁMICO

1 75

l.e4 e5 2.ttlf3 ttl c6 3.i.b5 ttlf6 4.0-0 d6 5.d4
i.d7 6.ttl c3 il.e7 7.i.xc6 i.xc6 8.Wd3
Un procedimiento estándar en esta viej a
variante. Las blancas obligan a s u oponente a
elegir la molesta 8 . . . ttld7 o bien a ceder te­

1 5.l'!d3
Esta buena jugada tiene varios propósitos:
atacar al rey negro (si surge la oportunidad),
dominar la columna central si se abre y, even­
tualmente, presionar en el flanco de dama
desde "c3 " o "a3 "
t 5 ...Wf6
Apremiadas por la última jugada blanca,
las negras deciden cambiar damas, desactivan­
do así la potencial amenaza a su rey. Brons­
tein cree que ahora podrá abrir la columna "a"
en su favor. Sin embargo, los acontecimientos
que siguen no respaldan esta decisión.
1 6.Wxf6 ttl xf6 1 7.f3 a5?!
De ahora en adelante, el peón de "b5 " será
más vulnerable. Parece más apropiado hacer
1 7 . . . tLld7.
1 8.a3 axb4 19.axb4 ttld7 20.ttld5
Sencillo y fuerte. A las negras les resulta
desagradable lidiar con este dominante caba­
llo, pero la alternativa de eliminarlo es aún
menos apetecible.

rren o en el centro .

l O J�a7

También hay ejemplos en los que las ne­
gras se oponen al avance de las blancas en el
flanco de dama, obstruyendo el peón "b" de la
misma forma, pero son más raros, pues es me­
nos habitual que las blancas empleen su peón
"b" para ganar espacio o la iniciativa cuando
existe un centro dinámico. Una decisión así
puede suponer también un debilitamiento del
peón, que puede quedar comprometido con
una fuerte presión sobre "b5 " Se me ocurren
un par de partidas instructivas.

rJ A A O

Boleslavsky - Bronstein
Match de Candidatos (8a partida)
Moscú 1 950
Apertura Ruy López

..

8 ... exd4 9.ttl xd4 0-0 10.�f4 ttld7 l l .gadl
�f6 1 2.b4
En armonía con el plan iniciado con 8 .Wd3 ,
las blancas avanzan el peón para controlar la
casilla "c5 " , a fin de exprimir a las negras y
subrayar su ventaja de espacio.
1 2 .. J�e8 1 3J:Uel �xd4 14.Wxd4 b5

En busca de significativo contrajuego, las
negras han cambiado su alfil de casillas negras
por el caballo centralizado y asumen su cuota
de espacio en el flanco de dama: una decisión
correcta, dadas las circunstancias.

1 76

20 . . .i.xd5 2 l .�xd5 �eb8 (2 l . . .�ab8 22.�al
cede la columna abierta a las blancas) 22.e5
tLlxe5 23 .i.xe5 dxe5 24.�exe5 c6 25 .�d6 es
favorable a las blancas.
2 1 .�edl
Las blancas están listas para jugar 22.�c3 .
La presión va en aumento.
2 1 . .. ttl e5 22.i.xe5 l3xe5 23.ttl e3 i.d7
Como suele ser el caso, la estructura de
peones determina los aspectos fuertes y débi­
les de las piezas menores. En esta posición, la
pasiva formación negra de peones en el flanco
de dama limita la actividad de su alfil de casi­
llas blancas a un papel defensivo. En conse­
cuencia, las negras tratan de incrementar su
alcance, llevándolo a "e6"
24.l3c3 i.e6 25.l'!d4 g5 26.g3 ? !
Era e l momento apto para jugar 26.�dd3 , y
las blancas podrían apoderarse de la columna
abierta a discreción. La textual, inadvertida­
mente, ofrece contrajuego a las negras.
26 ... �f8 27.�f2 f6 28.gdd3 g4 29.l3a3 l3xa3
30.l3xa3 gh5
Consecuencia del error en la jugada 26, la
torre se activa.
3 1 .fxg4 l3xh2+ 32.�f3 �e7 33.ga8 �c4

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

34.�f5+ cj;J d7 35.�h8 �xc2?
El error decisivo. No valía la pena entregar
el peón de "h7" por el de "c2", porque la
inevitable caída del peón de "f6" liberará el
avance del peón de "g4" Suetin recomendó
35 . . .�e2+ 36.cj;lf4 :l%f2+ 3 7.cj;Je3 :!'%h2.
36J�xh7+ cj;J cs 37.�h6 �b2 38.�xf6 �xb4
39.g5 .id3
Los peones pasados son tipos molestos.
Una vez que se ponen en marcha, es difícil
contenerlos: 39 . . . :!'%b 1 40.g6 b4 (o 40 . . . :!'%fl +
4 l .cj;lg4 b4 42.ctJ e7+ cj;Jd7 43 .:!'%xfl �xfl
44.g7, etc.) 4 1 . lLl e3 �a2 42.g7 .
40.�e6 d 5 41.� e7+
Ganaba más fácilmente 4 l .g6. Por ejemplo:
4 l . . . dxe4+ 42.�e3 �c4 43.:!'%xe4 �b3+ 44.cj;lf4
:!'%d3 45.�xc4 bxc4 46.g7, etc.
4t...cj;ld7 42.exd5 �b3
Tampoco son buenas las demás posibilida­
des. Por ejemplo : 42 . . . :!'%a4 43 .g6 :l%a8 (o bien
43 . . . �c4 44.g7 :l%a8 45 .:!'%e5) 44. ctJ c6 :!'%f8+
45.cj;Je3 �f5 46.ctJ e5+ <;i?c8 47.g7 :l%g8 48.:!'%f6
�h7 49.�f7. etc.
43.cj;lf4 �b4+ 44.�f3 �b3 45.cj;lg4 13b4+
46. cj;J hs �e4 47.�g6!

Una bonita solución. El caballo controla las
casillas clave.
47... b4
47 . . J1xe6 pierde, por 48.dxe6+ <;i?d6 (o
bien 48 . . . <;i?e8 49.ctJ f4 �e4 50.g6 b4 5 I .<;i?h6
<;i{f8 52.g7+) 49. lLl f4 �c2 50.g6 b4 5 l .cj;Jh6 b3
52.g7 b2 53 .g8W b l iW 54.Wd8+ <;t>c6 5 5 .e7,
etc.
48.lLlf8+ <;t>ds 49.g6 E:xe6 50.g7! .ie2+

st.cj;lgs �e4 52.cj;lf6?
No parece importante, pero era absoluta­
mente esencial y ganadora 52.';gif5 .
5 2. .J!g4 53.�g6 �bg6+?
Es muy posible que a estas alturas las ne­
gras ya se hubiesen rendido en su fuero inter­
no . De no ser así, podrían haber visto la l ínea
53 . . . �b5 ! 54.g8W+ �e8, y luego 55 . . . gxg6+,
encerrándose en una fortaleza inexpugnable.
Me resulta irónico pensar que David Brons­
tein, quien creía en los milagros, pasase por
alto esta milagrosa salvación.
54.cj;lxg6 �d3+ 55. cj;J h6
Las negras se rindieron.

� JJ l

Donner - Fischer
Copa Piatigorsky, Santa Mónica 1 966
Defensa India de Rey

l .d4 � f6 2.c4 g6 3.g3 �g7 4.i.g2 0-0 5.�c3
d6 6.�f3 lLl bd7 7.0-0 e5 8.e4 c6 9.�bl

Al retirar la torre de "a l ", las blancas dej an
sin efecto la habitual presión que las negras
ej ercen sobre la gran diagonal, de paso que
apoyan el avance de su peón "b" Donner
evitaba entrar en las líneas, entonces popula­
res, derivadas de 9.h3 Wb6 (o 9 . . . Wa5).
9 a6
En caso de 9 . . . exd4 1 O . lLlxd4 E:e8, las blan­
cas deberían jugar l l .h3 .
10.b4?!
Tras 9 .:!'%b 1, ésta es la continuación espera­
da, aunque no es convincente. A 1 0.Wc2, las
negras disponen de la buena réplica 1 O . . . b5
l l .E:d l Wfe7, y ahora 1 2.dxe5 tt:J xe5 ó 1 2.b3
..•

EL CENTRO DINÁMICO

1 77

1 2 . . . !!b8, como recomendó Geller. No era
demasiado tarde para trasponer, con I O.h3,
con idea de hacer l l .c5 a 10 ... b5 . En caso de
1 0 . . . !!e8, es bueno l l ..� e3 b5 1 2.a3 .
lO exd4 1 1.tLlxd4 E:e8 12.h3
Al jugar b4, las blancas han dej ado vulne­
rable su casilla "c4" Es probable que qui­
sieran proteger la debilidad con 1 2 . t0 c2 t0 e5
1 3 .t0e3, pero en tal caso sería molesto hacer
1 3 . . . t0 fg4. 1 2.b5 . Parece coherente con :gb l y
b4, pero entonces 1 2 . . . c5 sería más que de­
sagradable para las blancas. Por consiguiente,
Donner regresa a algunos procedimientos es­
tándar, pero en este punto 1 2.h3 parece dema­
siado lento, dado que las negras tienen algu­
nos objetivos en el flanco de dama.
12 ... tl:l e5 13.t':fe2 b5!
.•.

Antes de que su caballo sea expulsado del
centro, las negras consiguen asegurar su pues­
to activo en "c4" Las negras se han apoderado
de la iniciativa.

14.cxb5 tl:lxb5 1 5.�dl i.b7 1 6.f4?
A su regreso de Santa Mónica, Ivkov seña­
ló, correctamente, que esta jugada empeoraba
considerablemente la posición blanca. Como
una burbuja de jabón, las blancas se expanden,
hasta que la burbuja revienta.
16 tl:l c4 1 7.t':fd3 �es 18.Wh2 ffc7 1 9.�b3
�e7
Las blancas se han protegido contra sorpre­
sas en la columna " e " abierta, pero el peón de
"e4" también es vulnerable. Con el doblaje de
torres, las negras incrementan la presión.
20J!el :!'l:ce8 21.lLlc2 Wfc8
La presión aumenta contra la posición blan­
ca. Ahora las negras planean 22 . . . \Wa8 , y la
inflada burbuja finalmente estalla.
22.tLle3 lLlxe3 23.:!'l:xe3 lLl xe4 24.ixe4 i.xe4
25.Wfxd6 �d7 26.Wfc5 :!'l:c7 27.lLl xe4 E:xc5
28.tl:l xc5 i.d4
Las blancas se rindieron.
No es casualidad que todas las partidas co­
mentadas en esta sección sean de la segunda
mitad del siglo XX y, sobre todo, de su último
tramo. En períodos anteriores, los ajedrecistas
no estaban preparados para enzarzarse en lu­
chas tan complej as ya en plena apertura. In­
cluso hoy, el contraavance en el mismo flanco
es un campo restringido dentro del juego de
peones. Podemos imputar eso a varias razo­
nes, pero la principal radica en el hecho de
que, en la apertura, negras y blancas tienen su
habitual teatro de operaciones. Por lo general,
el tablero está dividido por la naturaleza de la
formación central de peones. Esto nos lleva a
nuestro tema final del capítulo . . .
•..

El juego de flanco es contrarrestado en el otro flanco
La tercera sección de este capítulo está dedicada a los ataques recíprocos en flancos opuestos. La
Defensa Siciliana aporta muchos ejemplos excelentes sobre este tema, de modo que em­
pezaremos con partidas de esta apertura. En la Siciliana Abierta hay un centro indefinido, poten­
cialmente inestable, y en este sistema nos encontramos con todo tipo de avances de peón. En
general, el flanco de rey es de las blancas, y el flanco de dama de las negras. La estructura de
peones, como siempre, es la que determina la división. Las negras lanzan ataques de minorías en
el flanco de dama, utilizando su juego sobre la semi abierta columna " e " Las blancas tienen fuer­
zas algo superiores en el centro y dominan un mayor espacio, por lo que les resulta natural atacar
en el flanco de rey. El tablero se convierte así en una balanza sensible, que va inclinándose a
medida que los jugadores exhiben su agudeza táctica y su eficiencia.

1 78

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Janosevic - Bertok
Vinkovci 1 95 8
Defensa Siciliana
l .e4 eS 2.< !Ll f.3 d6 3.d4 �f6 4.� c3 cxd4
5 � xd4 g6 6.�e3 �g7 7.f.3 � c6 8.Wfd2 0-0
9.0-0-0 lü xd4 10.�xd4 .ie6
Esta continuación estaba de moda en los
años cin c u e n ta y ha reclutado muchos segui­
dores en los últimos tiempos. El propósito del
cambio en "d4" es preparar .. .'�aS , ocupar la
columna "e" semiabierta con la torre de rey, y
luego contrarrestar el ataque blanco en el flan­
co de rey con un ataque de minorías en el de
dama. El principal inconveniente de este plan
es que para llegar a "aS " , la dama debe perder
un precioso tiempo.
l l.'it>bl
Disponiéndose a responder a l l . . .Wfa5 con
1 2 . lLl d5 . De esta forma, las blancas ganan
tiempo para estabilizar su flanco de dama.
l l ...Wfc7 1 2.g4
Las opiniones difieren en este punto. Mu­
chos jugadores piensan que l 2 .h4 es más rápi­
do y que el avance del peón "h" no necesita el
apoyo de g4. Después, por ejemplo, de
1 2 . . . i!fc8 1 3 .h5 Wfa5 ( 1 3 . . . lLlxh5 se refutó con
1 4 .�xg7 dlxg7 1 5 .g4 lLl f6 1 6.Wfh6+ 'it>g8
1 7.e5 dxe5 1 8 .g5 lLl h5 1 9.�d3 , en la partida
Evans - Zuckerman, Campeonato de EEUU,
Nueva York 1 966-67) 1 4.h6 �h8 ( 1 4 . . . i!xc3
no está justificado) l S . tlJ dS '.Wxd2 1 6.i!xd2
lLl xdS l 7.exdS �d7 1 8 .�xh8 'it>xh8 l 9.�d3
(análisis de Efim Geller), las blancas disfrutan
de ventaja de espacio en el final.
12 .. .:!Uc8 13.h4 WfaS 14.a3 gab8 1 5.h5 b5
El ataque blanco en el flanco de rey está
compensado por el negro en el flanco de dama
y. . . ¡ aquel que sea más rápido, ganará! La
partida siguiente ilustra cómo los maestros
modernos han enriquecido las opciones para
ambos bandos en esta secuencia, que en los
años cincuenta se consideraba sagrada.
1 6.hxg6
Fue el maestro croata Vladimir Vukovic
quien, en los años cincuenta, recomendó la ju­
gada paradój ica 1 6.h6, renunciando a la idea
de abrir la columna "h" En tal caso, 1 6 . . . �h8
1 7. lLl d5 (pero no 1 7.�xf6 �xf6 l 8 .lüdS, pues
.

l 8 . . . b4 se hace con la iniciativa, Ostermeyer ­
Sosonko, Mannheim 1 975) les concede a las
blancas mayor espacio y un final algo mejor.
Es importante tomar nota de que 1 6 . . . b4 no
logra refutar la idea blanca, puesto que tanto
l 7 .lLlbS Ei:xbS 1 8 .�xbS '.WxbS 1 9.hxg7 bxa3
20.Wd3 ! (Grischuk - Cebalo, Bled 1 999),
como l 7.tlJdS lLlxdS l 8 .hxg7 lLl c3+ l 9.dlal
f6 20.i!e l son favorables a las blancas.
1 6 ... hxg6

Geller era escéptico acerca de esta conti­
nuación y recomendaba, en su lugar, 1 6 . . . fxg6 .
17.'\WgS
La repentina incursión de la dama pretende
ralentizar el ataque negro y preparar l 8 .e5
para apoderarse de la iniciativa.
17...Wc7 18.e5 c!Ll e4!
En 1 95 1 , Rabar y Bertok analizaron el sa­
crificio 1 8 . . . dxeS 1 9 .�xeS Wb7 20.�xb8
Ei:xb8. Sin embargo, en la partida Janosevic ­
Cuderman, Campeonato de Yugoslavia, Sara­
j evo 1 9S 8 , las negras realizaron la textual,
sacrificando toda una pieza para acelerar su
contraataque.
1 9.fxe4 dxeS 20.i.f2
Esta fue la mejora de Janosevic, en relación
con la floja 20.�xa7, que había jugado contra
Cuderman.
20 ... b4 21.axb4 �hb4 22.:!ri:h3!
22.Wd2 se castigaría con 22 .. .l:kb8 o con
22 . . . '\WaS ! , mientras que a 22 .�e l se seguiría
como en la partida.
La jugada de la partida parece lógica,
porque ahora 22 . . . Ei:cb8 podría contestarse con
23.lLlbS, entregando algún material para apla-

EL CENTRO DINÁMICO

1 79

car la ira de las negras. En la tercera fila, la to­
rre se sumará a la defensa del rey.
22 J�xe4 23.ia6 B:xg4 24.ti'd2 B:b8 25.-lt::J b5
fi'c6 26.ti'a5 B:b4!
Excelente táctico, Janosevic trata de recha­
zar el ataque por medios tácticos, pero las
negras responden de modo similar.
27.B:c3
27 .Wixb4 falla, por 27 . . . W!xa6, y 27J%d8+,
por 27 . . . l'!xd8 28 .Wxd8+ if8 .
27 .. J�8xb5? !
E n s u comentario, Bertok escribió que
había descartado 27 . . J�4xb5 por 28 .Wd8+ (vio
que 28 .l'!d8+? perdía por 28 . . . <i>h7 29.l'!xc6
[29.l'!xb8 Wh l + y mate] 29 . . . �xb2+, y las ne­
gras dan mate), basándose en que después de
28 . . . <i>h7 29.Wxb8 Wxa6? (la única posibi­
lidad es 29 . . . ia2+) 30.l'!h l + ih6 3 l .l'!xh6+
<i>xh6 32.Wh8+, dando mate. Sin embargo, se
le escapó que tras 28 . . . if8, 29.�xc6? sigue sin
servir, debido a 29 . . . l'!xb2+, etc. Tenía más
importancia de lo que pueda parecer cuál de
las torres capturase en "b5 "
28.Wxb4
Obviamente, 28 .Wd8+ falla, por 28 . . . <i>h7
29.l'!xc6 �xb2+ 30.Wc 1 ih6+, etc.
28 ...Wxa6 29.E:d8+ i.f8 30.Wlxe7 Wa2+
3 1 .'i!.>cl ti'xb2+ 32.<i>d2 E:d5+ 33.B:d3 B:xd3+
34.'i!.>xd3 if5+ 35.<j;>e2 'ff x c2+ 36.<j;>fl ?
Un grave error, en apuros de tiempo. Lo
correcto era 36.<j;>e l . Por ejemplo: 36 . . . Wc 1 +
37.lt>e2 ig4+ 3 8 . <i>d3 Wd 1 + (3 8 . . . e4+
39.<i>d4 Wb2+ 40.Wxe4 We2+ 4 1 .ie3 if5+
42.<i>d5), y ahora:
a) 39.lt>c4? pierde, por 39 . . . ie2+ 40.It>c3
Wc l +, y aquí 4 l .lt>b3 id l +, o bien 4 l .li>b4
Wb2+ 42.Wa4 id l + 43.lt>a5 Wa2+ 44.'it>b5 (o
44.'it>b4 Wb3+) 44 . . . Wa4+, etc.
b) 39.'it>c3 Wf3+ 4ü.Wc4 (4ü.Wb4? Wb7+)
40 . . . ie6+ 4 1 .'i!.>b5, y no se puede ganar.
36 ...'ff d l+ 37.'i!.>g2
O 37 .ie 1 id3+ 3 8 .'it>g2 We2+ 39.'it>h3
if5+, etc.
37 .. .ie4+
Las blancas se rindieron.
•.

Esta típica reyerta siciliana estuvo imbuida
de golpes tácticos en ambos flancos, así como
de instructivos errores.

1 80

� t /3

Svidler - Tisdall
Torshavn 1 997
Defensa Siciliana

l.e4 c5 2.l!H3 d6 3.d4 cxd4 4.lüxd4 lüf6
5.lüc3 g6 6.ie3 .ig7 7.f3 0-0 8.'ff d 2 lüc6
9.0-0-0 lüxd4 lO ..ixd4 ie6 n.<j;>bl Wc7
l 2.g4 E:fc8 l3.b4 \Wa5 l4.a3

Aunque natural, esta jugada debilita la es­
tructura de peones del enroque blanco, de mo­
do que las blancas han tratado últimamente de
mejorar el juego con l 4 .Wlg5 :
a) l 4 . . . Wxg5 1 5 .hxg5 t2Jd7 1 6.ixg7 'it>xg7,
y ahora 1 7.fi.e2 dio a las blancas un final ven­
taj oso, en la partida lvanchuk - Kiril Geor­
giev, Tilburg 1 993, mientras que en la partida
l. Gurevich - Ward, Londres (Lloyds Bank
Masters) 1 994, las blancas introduj eron la
mejora 1 7.�h4.
b) En la partida Z. Almási - Kiril Georgiev,
Torneo Zonal, Odorheiu Secuiesc 1 995,
Georgiev trató de reparar la posición negra
con 1 4 . . . b5, pero después de 1 5 .Wxb5 Wc7
l 6.Wia4 E:ab8 1 7 .'it>al a5 1 8 .ib5 Wib7 1 9.�b 1 ,
no obtuvo compensación por el material sa­
crificado.
l4.. J3ab8
Defensor apasionado de la posición negra,
Georgiev volvió a 1 4 . . . h5 en la partida Is­
tratescu - K.iri1 Georgiev, Campeonato de Yu­
goslavia por equipos, Niksic 1 997, pero siguió
encontrándose en dificultades, en el pasivo
final que se produjo después de 1 5 .g5 t2J e8
1 6. t2J b5 W!xd2 1 7.l'!xd2 a6 1 8.fi.xg7 t2J xg7
1 9. t2J d4.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

1 5.h5 b5 16.tlJd5 ! ?
Las blancas prosiguieron con 1 6.hxg6 hxg6
1 7 .ttJd5, en la partida Evans - Zuckerman,
Campeonato de EEUU, Nueva York 1 969. La
partida concluyó así: 1 7 . . . 1Mrxd2 1 8 J:!:xd2
ttJxd5 1 9.exd5 i.xd5 20.i.xg7 i.xf3 2 l .:B:h3
i.xg4 22.:B:g3 <Jlxg7 23 .:B:xg4 :B:c5 24.:B:e4 :B:b7
25 .b4 :B:h5 26.<Jlb2, tablas. Las negras tienen,
ciertamente, mucha compensación por la pie­
za. La jugada de Svidler tiene una significati­
va diferencia.
16 ...1Mrxd2 1 7J�xd2 tlJ xd5
1 7 . . .i.xd5 parece dudoso, en vista de
1 8 .exd5 a6 1 9.hxg6 fxg6 (o bien 1 9 . . . hxg6
20.:B:dh2) 20.i.e2.
18.exd5
Otra pequeña sutileza.
18 ....ixd5 19 .ixg7 i.xf3 20.�h3 .ixg4
2U�g3 <Jlxg7
2 l . . .i.xh5 22.i.d4 a6 les da a las negras un
peón más, pero el alfil está mal situado en
"h5" y les costará movilizar sus peones.
22.�xg4 �c5 23J3b2

Ahora las blancas amenazan 26.hxg6 hxg6
27.:B:hg2.
25 d5?
Las negras abren la sexta fila, a fin de pro­
teger su peón de "g6", pero parece mucho más
natural defenderlo con 25 . . . <Jlf6 26.hxg6 hxg6
27.:B:h6 :B:g8.
26.hxg6 bxg6 27J�h5!
Esta sutil jugada probablemente se les
escapó a las negras, que ahora pierden el peón
de " f5 " o el de "b5" Este es el precio de su
floj a jugada 25.
27 <Jlf6 28J��h6 l3el+ 29.@a2 :B:g8 30 .ixb5
eS
En caso de 30 . . . f4 3 l .:B:d3 e6 32.c4 dxc4
3 3 .i.xc4, sigue sin estar claro cómo podrán las
negras poner en marcha sus peones.
3 1 .l'3h7 f4
La masa de peones parece amenazadora, pe­
ro no es fácil ponerla en movimiento. 3 l . . .g5,
por ej emplo, se contestaría con 32.:B:c3 g4
3 3 .i.d7 <Jlg5 34 ..ie6 :B:d8 3 5 .:B:f7 f4 (o bien
35 . . . :B:fl 36.:B:c5) 3 6.:B:c6.
32.�c3 e4
Es demasiado tarde para jugar 32 . . . g5, de­
bido a 3 3 .i.d7 e4 (o 33 . . . g4 34.:B:h5) 34.:B:c6+
<Jles 3 5 .c3 f3 3 6.:B:f7, y el rey queda cazado en
la red.
33J�!c5 f3
Si 33 . . . :B:d8, entonces sigue 34.:B:c6+ @g5
3 5 .:B:xa7, y las blancas consiguen peones pasa­
dos.
34Jhd5 �b8
La última esperanza de las negras es elimi­
nar el guardián de la casilla " fl " . La alter­
nativa 34 . . f2 falla, por 3 5 . :B:h4, y las blancas
están preparadas para una transición a un final
de torres ganado, mientras que a 34 . . . e3 sigue
3 5 .:B:h3 f2 36.:B:f3+ <Jlg7 3 7.:B:e5, etc.
35.�h4 g5
La proyectada 35 . . . :B:xb5 se refuta con
36.:B:f4+.
36.�h6+ �g7 37.13c6
Las negras se rindieron.
Si comparamos esta lucha con la partida
Janosevic - Bertok, percibiremos las pequeñas
sutilezas que los maestros de ajedrez han ido
adquiriendo en las cuatro décadas que separan
a ambas en la práctica de torneo.
.•.

•..

.

Un bonito detalle, que puede compararse
favorablemente con la posición de la partida
Evans - Zuckerman (véase nota a la jugada 1 6
de las blancas), es que el peón de "h5 " difi­
culta el avance de los peones negros.
23 ... f5 24.:B:g3
La torre podrá utilizar la tercera fila para
penetrar en campo negro.
24 �e5
Si 24 . . . <Jlf6, las blancas siguen con 25 .hxg6
hxg6 26.:B:h6 :B:g8 27 .i.e2.
25 ..id3
..•

EL CENTRO DINÁMICO

181

tv 1 1 4'

Liberzon - Adorj án
Moscú - Budapest 1 977
Defensa Siciliana

l.e4 eS 2.ttlf3 ttlc6 3.d4 cxd4 4.ttlxd4 g6
5.ttlc3 .ig7 6.i.e3 ttlf6 7 ..ic4 0-0 8 ..ib3
La maniobra i.c4-b3 cubre la futura re­
sidencia del rey blanco y constituye parte inte­
gral de todo el plan de las blancas para obsta­
culizar el contrajuego negro en el centro y
clavar el peón de "f7" Sin embargo, mientras
que i.b3 no sea obligado, harían bien en in­
vertir tiempo en jugadas de desarrollo.
8 ... d6 9.f3 .id7
Las negras responden con naturalidad. En
el Dragón, esta jugada se efectúa, sobre todo,
para evacuar la casilla "c8" para la torre, pero
esta vez implica algunas ideas adicionales.
10.�d2 ttlxd4 l l .i.xd4 b5
Una vez finalizado su desarrollo básico, las
negras inician su ataque de minorías. Aquí se
ha ensayado l l . . .a5, pero con 1 2 .a4 las blan­
cas frenan tales ambiciones.
1 2.h4
Si las blancas jugasen 1 2.0-0, entonces
12 . . . b4 iguala de forma simple. La tentativa de
las blancas por impedir el juego activo de su
oponente, con l 2.a4, en espera de l2 . . . b4, no
es muy efectivo, debido a 12 . . . bxa4 l 3 . ttlxa4
i.e6. Por consiguiente, las blancas se decantan
por el método estándar contra el Dragón.
12 ... a5

car a su oponente para que comprometa el po­
tencial refugio de su rey en cualquiera de los
flancos. Sin embargo, en numerosas partidas
las blancas no se han parado a defenderse,
optando, en lugar de la textual, por l 3 .h5. Su
idea es responder a 1 3 . . . a4 con 1 4.i.xf6 exf6
l 5 .i.d5 !'í:c8, y después de l 6.hxg6 hxg6
1 7 .!'í:h6 (como en la partida Apicella - Mol­
dovan, Bucarest 1 993), la posición parece de­
sagradable para el segundo jugador. Sin em­
bargo, la más activa 1 3 . . . e5 14.i.e3 a4 1 5 .i.d5
b4 l 6. ttl e2 ltlxd5 1 7.�xd5 i.e6 l 8 .�d2 d5
operó en beneficio de las negras en la partida
entre Tolnai y Lékó, Campeonato de Hungría
1 992.
13 ... bxa4 14.ttl xa4
A 1 4.ixa4, es buena la respuesta 1 4 . . . 1"í:b8.
Las blancas siguen dudando acerca de dónde
enrocar, pero también las negras deben ser
prudentes, pues su peón de "a5 " puede volver­
se vulnerable.
14 ... e5
En una época se consideraba dudoso hacer
l4 . . . i.e6, en vista de 1 5 .ttlb6 (por ej emplo :
l 5 . . . 1"í:b8 l 6.ltld5), pero en la partida Shirov Ivanchuk, Wijk aan Zee 1 999, las negras me­
j oraron su juego con l 5 . . . 1"í:a6 l 6.ltld5 ixd5
1 7. exd5 �c7, aunque tuvieron que luchar por
la igualdad.
15.i.e3
En la partida Zeshkovsky - Forintos, Sochi
1 974, las blancas se dejaron tentar por la co­
dicia y se embarcaron en una dudosa secuen­
cia táctica: 1 5 .i.b6 �b8 1 6.i.xa5 !'í:a6 1 7.ic4
ih6.
1 5 .. ..ie6 16.ttlb6 l3b8 1 7.�xa5
Una alternativa era 1 7.lt:Jc4 ixc4 l 8 .i.xc4
!'í:xb2 1 9.ib3 , atrapando la torre, pero la enér­
gica 1 9 . . . d5 20.exd5 e4 2 l .i.d4 !'í:xb3 22.cxb3
exf3 se apodera de la iniciativa.
17 ...i.xb3 18.cxb3 d5
Finalmente, este avance central produce
simplificaciones y un juego igualado.
1 9.ttlxd5

13.a4
Con su rápido avance de peones en el
flanco de dama, las negras han logrado provo-

1 82

También es equilibrado l 9.exd5 lt:J d7 .
1 9. . .ttl xd5 20.�xd5 �xd5 21 .exd5 !3xb3
22.i.c5 l:!c8 23.i.a3 e4 24.0-0
Tablas.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

En esta partida el tratamiento de la apertura
fue muy moderno, considerando que es una
lucha de hace treinta años. La febril investi­
gación que siguió convirtió al Dragón en uno
de los temas teóricos más complejos, y en la
siguiente partida de Tiviakov, uno de los j óve­
nes partidarios del Dragón, puede apreciarse
la diferencia.
Ulibin - Tiviakov
URSS 1 987
Defensa Siciliana
l .e4 eS 2.lt.Jf3 d6 3.d4 exd4 4.lt.J xd4 lt.Jf6
s.lt.J e3 g6 6.i.e3 .ig7 7.f3 0-0 8.'1Wd2 lt.J e6
9 ..ie4 .id7 10.h4 h5
Las negras han sufrido muchas derrotas
notorias por permitir el avance indiscrimina­
do del peón "h" Esta actitud fue, al menos,
parcialmente respaldada por la sabiduría clá­
sica, en el sentido de que no deben avanzarse
peones en el flanco en que se está siendo ata­
cado. Tuvo que pasar mucho tiempo para po­
der ver las cosas desde otra perspectiva, y que
las negras decidiesen oponerse al avance.
1 1 .0-0-0 c!Lles 12.ib3 :!! e S 13.ig5
Las blancas tienen toda una variedad de
altemativas:
a) Los jugadores prudentes consideraron la
preparatoria l 3 .'it>b 1 , pero la posición blanca,
después de 1 3 . . . tt:l c4 1 4.i.xc4 E:xc4 no resultó
convincente. Las negras tenían suficiente con­
trajuego y las blancas habían perdido un tiem­
po precwso.
b) No es sorprendente que la aguda 1 3 .i.h6
despertase mayor atención y que se invirtiese
una notable cantidad de energía en las inda­
gaciones. Eliminar el alfil de fianchetto parece
una buena idea en sí misma, pues el rey negro
será más vulnerable y aquellas amenazas de
pesadilla sobre la gran diagonal de casillas ne­
gras habrán desaparecido . Luego de 1 3 . . . i.xh6
1 4.'1Wxh6, las negras no tenían tiempo para
contraamenazas como 1 4 . . . a5, debido a 1 5 .f4,
que demuestra la debilidad del peón de "g6"
(no sirve de mucho 1 5 . . . lt.J fg4 1 6.'\Wg5). El rey
blanco, sin embargo, también resulta vulnera­
ble, como demuestra la variante 1 4 . . . E:xc3
1 5 .bxc3 Wa5 , y las blancas deben atender a las

amenazas enemigas. 1 6.'it>b2 es una pérdida
de tiempo, por 1 6 . . . E:c8, mientras que 1 6.g4
falla por 1 6 . . . Wxc3 1 7 . c;f;>b 1 a5 1 8.gxh5 a4,
como en la partida Golubev - Dautov, URSS
1 98 5 . Las blancas deben jugar la paciente
1 6.'it>b 1 , y ahora 1 6 . . . Wxc3 1 7 .tt:le2 Wc5 1 8 .g4
a5 es demasiado lento para las negras, pues
1 9 . tt:l f4 amenaza 20. tt:l xh5 . Sin embargo, la
lógica 1 6 . . . b5, con idea de . . . tt:lc4, cerrando la
diagonal "a2-g8", mantiene la lucha en equi­
librio.
Así, se puso de moda una jugada: 1 3 .i.g5,
que parecía muy apropiada, ya que es más
dificil para las negras generar contrajuego en
el flanco de dama y, por otro lado, la captura
i.xf6 en el momento oportuno puede hacer
mucho daño a las negras.
13 .. J�e5

No recuerdo quién fue el primero en m­
traducir esta excelente jugada defensiva. La
torre está dispuesta a sacrificarse por el alfil
de "g5 " , y su influencia se hace sentir hasta
"h5 "
14.\t>bl
Más adeptos ha atraído 1 4.g4. Después de
1 4 ... hxg4, las blancas disponen de varias posi­
bilidades :
a) 1 5 .h5 tt:lxh5, y ahora:
a l ) La violenta 1 6. tt:l d5 E:e8 1 7.E:xh5 gxh5
1 8.'1Wh2 se contesta con 1 8 . . . E:xd5 1 9 .i.xd5
'<.Wb6, y el ataque blanco pierde fuelle, Mat­
suura - Vescovi, Santos 1 997.
a2) Las blancas, por tanto, se pasaron a
1 6.f4, pero después de 1 6 . . . tt:lc4 1 7 .'1Wt2 b5
1 8 .tt:ld5 Ele8 1 9.f5 a5 20.'1Wh4, de nuevo

EL CENTRO DINÁMICO

1 83

20 . . . :1!xd5 resultó fatal para sus intereses
(2 1 .exd5 Wl'b6 no augura nada bueno para las
blancas), como en la partida Kravtsov - So­
loviov, Campeonato de Rusia por equipos,
San Petersburgo 1 999.
b) Las blancas, que no querían dejar nin­
guna piedra sin levantar, ensayaron 1 5 .f4, pe­
ro entonces 1 5 . . . tt:l c4 1 6.Wl'd3 (a 1 6.Wl'e2 las
negras respondían con éxito 1 6 . . . b5, mientras
que Tiviakov considera como apropiada
1 6 . . . Wc8 ; en ambos casos, la amenaza táctica
. . . tt:l xb2 juega un papel importante) 1 6 . . . b5
1 7 .�xf6 �xf6 1 8 .e5 dxe5 1 9. lLl dxb5 tt:l xb2
20.Wxg6+ �g7 2 l .�xb2 exf4 22 .cJ?c 1 Wc8
ofrece buen juego a las negras, como en la
partida Lavrentev - Efremov, Corresponden­
cia 1 996-98.
Al final también se puso a prueba la línea
1 4 . f4 tt:lc4 1 5 .Wd3 . El negro se defiende tran­
quilamente con 1 5 . . . b5 1 6.e5 lLl g4, y 1 7.exd6
se replica con medios tácticos : 1 7 . . . :1!xg5
1 8 .hxg5 lLlf2 resulta posible ( 1 9.We2 lLlxdl
20.dxe7 lLl xc3 2 l .bxc3 Wa5). La torre negra
hace un excelente trabaj o en la quinta fila.
1 4 ... b5
Para sobrevivir, las negras deben buscar
posibilidades en el flanco de dama. Por el mo­
mento, la casilla "c4" está asegurada, y se
amenaza l 5 . . . a5 .
1 5.g4 hxg4 1 6.hS :Sxc3
Ahora que se ha jugado . . . b5, 1 6 . . . tt:l xh5 no
es tan bueno como antes, ya que tras 1 7.tt:ld5
:1!e8 1 8 .E:xh5 gxh5 1 9 .Wh2 :1!xd5 20.�xd5
Wl'b6, la presión sobre "b2" no existe, y las ne­
gras deben recurrir a medios drásticos si quie­
ren sobrevivir.
1 7.bxc3 l!J xhS?
Tras haber eludido lo peor, las negras su­
cumben a la amenaza estándar. Smirin sugirió
1 7 . . . tt:lxf3 l 8 .tt:lxf3 lLlxe4 l 9.Wl'h2 tt:lxc3+
20.�c l Wa5 2 1 .hxg6 lLlxa2+ 22.�xa2 Wa3+,
con jaque perpetuo.
1 8.:SxhS gxhS 19.Wh2
La amenaza es simple: 20.Wxh5 , seguido
de 2 1 .:1!h 1 y mate. La única respuesta de las
negras ahora es cerrar la diagonal del alfil de
"b3 " .
1 9. . .l!J c4 20.Wxh5 f6 2 1 . l!J xbS

1 84

Las negras han parado la amenaza sobre la
columna "h", pero al debilitar su rey en la
diagonal "a2-g8 " , se han expuesto a este golpe
táctico.
21 ....i xbS
La elección de las negras se reduce a varias
opciones perdedoras, de las cuales 2 l . . .fxg5
22.i.xc4+ e6 23 . tt:l xd6 Wc7 (para impedir
24. lLl f5) parece la mejor, aunque 24.fxg4 deja
a las negras sin una buena réplica. 2 l . . .i.e6
22.�h6 We8 pierde, debido a 23 .Wl'xe8 :1!xe8
24.�xg7 �xg7 25 . tt:l c7.
22 ..ih6 Wd7
22 . . . We8 falla nuevamente, esta vez por
23 .Wxg4 :1!f7 24.:1!g l Wl'f8 25 .We6 �h7
26.i.xg7. Defender el alfil de "b5 " con 22 . . . e5
pierde, por 23.Wxg4 Wc7 24.a4 �a6 25 .�xg7
Wxg7 26.:1!xd6. Después de 22 . . . Wc8 23.:1!g l ,
e l rey se encontrará e n espacio abierto, como
en la partida.
23..i xg7 �xg7 24.:Sgl fS 2S.exfS :SxfS
Tras 25 . . . Wxf5 26.:1!xg4 cJ?f6 27.Wh6+ mf7
28.:1!f4, la dama se ha ido.
26.Wxg4+ �f6 27.Wg7+ cJ?e6 28.:Sel+ �dS
29.:Sxe7 Wd8 30 ..ixc4+ .ixc4 3 1 .Wd4+ i>c6
32.Wxc4+ �b6 33.Wd4+ :Ses 34.Wb4+ :SbS
3S.:Sb7+ i>xb7 36.WxbS+ i>c8 37.Wc6+
i>b8 38.a4 aS
De otro modo, el peón avanzará hasta "a6",
creando zugzwang.
39.c4 Wf8 40.'1Wb6+ i>c8 41 .'1Wa6+ �b8
42.i>a2 Wf4 43.WbS+ i>cs 44.Wds cj;ld7
4S.i>b2 Wf6+ 46.c3 cj;le7 47.'\We4+ i>f8 48.f4
'!Wh4 49.Wfs+
Las negras se rindieron.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

En esta partida, las negras entraron en las
turbulentas aguas del Dragón, pero su esfuer­
zo enriqueció nuestra experiencia teórica en
general. Los maestros de aj edrez han podido
aplicar las lecciones de estas sensibles posi­
ciones Dragón a otros tipos de avances de
peones en distintas aperturas.
Jusic - Cebalo
Campeonato de Croacia por equipos
Tucepi 1 996
Defensa Siciliana
l .e4 c5 2.lZ\f3 d6 3.d4 cxd4 4.lüxd4 .!Df6
5.lüc3 e6 6.g4 lüc6
Durante mucho tiempo ha prevalecido el
avance 6 . . . h6, pues entonces las blancas deben
gastar más tiempo en lo que ahora consiguen
gratis.
7.g5 lüd7 8.i.e3 i.e7 9.h4
9 .l:!g 1 0-0 traspone a otras populares líneas.
Después de 1 O.\Wh5 g6 1 1 .'1Mlh6 li:l de5 1 2 . 0-0-0
f6, las negras tuvieron excelente juego en la
partida Kengis - Cvitan, B iel 1 990. 1 0.\Wd2
a6 1 1 .0-0-0 lt:l xd4 1 2.i.xd4 b5 1 3 . f4 (si 1 3 .a3 ,
entonces sigue 1 3 . . . l:!b8) 1 3 . . . b4 1 4.lt:le2 \Wa5
1 5 .i>b 1 e5 también satisfizo a las negras en la
partida Ljuboj evic - Kasparov, Belfort 1 988,
pues llegaron a tiempo de comprometer a las
blancas en el flanco de dama, de paso que ra­
lentizaron el ataque contrario en el flanco de
rey.
9 ...0-0 lO.'I!�'h5
Esto es más raro que 1 0.'&d2 ó 1 0.\We2, pe­
ro es una idea típica en numerosas líneas de la
Siciliana. La jugada permite a las blancas
enrocar largo, lo que crea algunas amenazas
tácticas.
10 ... .!Dxd4 l l .i.xd4 a6 12.0-0-0 b5
Reacción natural : las blancas piensan atacar
en el flanco de rey, y un contraataque en el
flanco de dama es la única réplica apropiada.
13.f4
Obsérvese que 1 3 .i.d3 se contestaría con
1 3 . . . lt:l e5 (no la descuidada 1 3 . . . l:!e8 ni 1 3 . . . b4,
que se castigarían haciendo 1 4.i.xg7 i>xg7
1 5 .'1Mfh6+ i>h8 1 6.e5), mientras que 1 3 .a3 sólo
estimula a las negras a elegir la fuerte res­
puesta 1 3 . . . l:!b8 .

13 ....ib7?
Cuando hay ataques en flancos opuestos, el
tiempo es crucial. Un solo tiempo perdido pue­
de volver las tomas. En esta partida, Cebalo
efectúa la jugada que parece más natural, y sin
embargo esa jugada pierde. Al haber hecho
1 2 . . . b5, las negras deberían haber seguido
avanzando el peón, 1 3 . . . b4, y ahora a 1 4.i.d3
se responde 14 . . . iL:Jc5 (pero no 1 4 . . . bxc3 por
1 5 .i.xg7 i>xg7 1 6.\Wh6+ i>h8 1 7.e5) 1 5 .i.xc5
dxc5 1 6.e5 g6, y ahora 1 7 .Wt3 permite
1 7 . . . bxc3 1 8 .\Wxa8 'IM!h6.
También era posible 13 . . J''!. e 8 1 4.f5 i.f8
1 5 .i.h3 b4 1 6.fxe6 fxe6 1 7. iL:J d5 g6, y las
negras parecen resistir, a pesar del peligro que
les amenaza. Por ejemplo : 1 8 .Wt3 ( 1 8 .Wg4
puede contestarse con 1 8 . . . tLl e5) 1 8 . . . exd5
1 9.e5 lt:lc5 ( 1 9 . . . dxe5 20.Wxd5+ i>h8 2 l .i.e3
es más flojo).
1 4.i.h3
Las negras van ahora retrasadas en la ca­
rrera.
14 .. J�e8
Es demasiado tarde para 1 4 . . . b4, puesto que
1 5 .iL:Jd5 exd5 1 6.i.xg7 i>xg7 1 7.'1Mfh6+, segui­
do de 1 8 .i.f5 , gana.
15.f5 exfS
1 5 . . . iL:Jf8 pierde, debido a 1 6.i.xg7 i>xg7
1 7.Wh6+ i>g8 1 8.f6. Puede parecer mej or
1 5 . . . i.f8, pero después de 1 6.g6 fxg6 1 7 .fxg6
h6 1 8.l:!hfl , las negras son vulnerables en la
columna abierta. Por ejemplo: 1 8 . . . b4 l 9.l:!f7
bxc3 20.Wf3 , amenazando 2 1 .l:!xg7+, con
mate, y si 20 . . . l:!e7, entonces 2 l .i.xe6.
1 6.exf5 .ixh1 1 7.g6!

EL CENTRO DINÁMICO

1 85

El golpe mortal.
17 ...fxg6 1 8.fxg6.!Llf8
Tras l 8 . . . tt:l f6 l 9.i.e6+ <i>f8 20.gxh7, o
l 8 . . . h6 l 9.�e6+ <i>f8 20.'ªf5+ tt:lf6 2 1 .%:\xh l ,
las blancas ganan fácilmente.
1 9.gxh7+ ll:lxb7 20.i.e6+ <i>h8 2 1�fS i.gS+
22.<i>bt
Las negras se rindieron.
Una vez que las negras dej aron escapar un
pequeño detalle, quedaron retrasadas en la ca­
rrera de ataques, y eso selló su sino.

10 .. �b7
I O . . . tt:l 8d7 produce mejor impresión. Caso
de l l .h5, podría seguir l l . . .tt:le5.
l l .hS ll:l8d7 12.g6!

Adams Curt Hansen
Wijk aan Zee 1 99 1
Defensa Siciliana
-

l .e4 eS 2.ll:lf3 e6 3.d4 cxd4 4.ll:lxd4 ll:lf6
s.ll:lc3 d6 6.g4 a6 7.gS.!Llfd7 8.ie3 bS
Esta vez, en respuesta al avance g4-g5, las
negras realizan aún antes . . . b5, pero su desa­
rrollo del flanco de dama se verá entorpecido
y resultará un tanto artificial.
9.a3
Lógico, pero no es la única continuación
posible. En la partida Beliavsky - Soln, Grize
1 996, las blancas eligieron 9.h4 b4 I O.tt:lce2
.!Íb7 l l ..!Íg2 lLl c5 1 2.tt:lg3 tt:lbd7 1 3 .0-0, con
buen juego. También se ha ensayado 9.f4, en
cuyo caso las negras deben responder con la
inmediata 9 . . . b4 (si, por ej emplo, 9 . . . ib7,
1 O.f5 les crea dificultades).
9 ...ll:lb6
Las negras también han probado a desarro­
llarse con 9 . . . Wc7 1 0.h4 tt:lc6, pero la simple
l l .tt:lxc6 Wxc6 1 2.Wd4 frustra sus planes.
Después de 12 . . . É\b8 l 3 .h5 tt:lb6 l 4 .h6, la po­
sición es muy desagradable para las negras.
La textual tampoco es atractiva, pero es la
consecuencia de este particular esquema de
apertura. Observe cuánto tiempo han invertido
las negras en mover este caballo y lo poco que
está cumpliendo en el tablero.
1 0.h4
El Gran Maestro Sharnkovich prefería ha­
cer 1 0.%:\g l lLl 8d7 l l .f4, con idea de I I . . .ib7
1 2.f5 e5 1 3 .lLle6. Como en la continuación de
la partida, las blancas ejecutan planes activos,
mientras que las negras siguen luchando por
finalizar su desarrollo.

1 86

¡ Una bonita clave ! A diferencia del lento
desarrollo de las negras, este enérgico avance
de peón constituye un inesperado golpe tácti­
co.
1 2 ... hxg6 13.hxg6 :l:bh1 14.gxf7+ <i>xf7
Tras 14 . . . <i>e7 1 5 .Wg4 Wc8 1 6.Wxe6+ 'it>d8
1 7.We8+ <i>c7 1 8 .tt:le6+ <i>c6 1 9.tt:ld5, las
blancas tienen excelente compensación contra
las descoordinadas piezas negras.
1 S.Wf3+ Wf6 1 6.'�xhl liJeS?
Temiendo 1 7 . tt:l f3 , las negras deciden en­
tregar un peón a cambio de contrajuego, pero,
como veremos, la posición no justifica sus
esperanzas.
1 6 . . . tt:l c4 ofrecía una mayor resistencia.
1 7.!Llxe6
.
Wxe6
Si l 7 . . . tt:lbc4, entonces sigue 1 8 ..!Íxc4 tt:l xc4
1 9.tt:lg5+ <i>e8 20.tt:lh7 Wle6 2 L�d4.
1 8.i.xb6 dS 1 9�d4 ll:lc6
1 9 . . . dxe4 falla, por 20.Wh5+ tt:l g6 2 I .ih3
Wlc6 22.if5 , etc.
20.ih3
Una línea más simple era 20.Wh5+. Las
blancas comienzan a perder su concentración
y en las siguientes jugadas cometen varios
errores.
20 ...We8 2 1 .0-0-0 ll:lxd4 22Jhd4 Wes
23.:Sd3
También era digna de consideración la lí­
nea 23 .É\xd5 i.xd5 24.tt:lxd5 .
23 ... d4 24.ll:ldS ixdS 2S.exdS i.d6 26.:gf3+

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

26 . . . <i>e7 27J"'!:fS �e2 28.�gl �es 29.f4?
Las blancas omiten una secuencia ganado­
ra: 29.d6+ Wxd6 30.Wlg6+ �f6 3 l .�xf6+, etc.
29 ... .if6 30Jhf6 gxf6
Si 30 . . . Wxf6, entonces 3 l .Wfxd4+ ci>g6
32.Wlg l +, etc.
3 1 .�g7+ ci>e8 32.�g8+ <i>e7 33.�h7+ ci>e8?
Era mejor 3 3 . . . <i>f8, ya que si 34.<i>b l , pue­
de contestarse con 34 . . . d3 3 5 . cxd3 b4.
34.<i>b l B:d8
Esta jugada pierde al instante, pero después
de 34 . . . d3 3 5 . cxd3 b4 3 6.�d7+ Wf8 (o bien
36 . . . <i>d8 37 .�a4) 37.axb4 !!a7 3 8 .d6, las ne­
gras pierden de todos modos.
3S ..ie6
Las negras se rindieron.
La última fase del juego sugiere apuros de
reloj , pero apertura y medio juego fueron
interpretados por las blancas con gran energía.
Contra un ataque de peones tan efectivo, el
lento desarrollo de las negras no dio resultado.
La demoledora g6 llegó ya en la jugada 1 2, y
me recordó otra partida memorable.

� �� 7

Ivanchuk - Topalov
Las Palmas 1 996
Defensa Siciliana

l.e4 eS 2.lbt3 d6 3.d4 cxd4 4.lbxd4 lb f6
S.lb c3 a6 6.i.e3 e6 7.g4 h6 8.f4

reaccionar de inmediato a la avalancha de
peones. 8 . . . tLlc6 parece una seria alternativa,
pero respuestas indecisas, como 8 . . . \Wb6, pue­
den ser debidamente respondidas con 9.a3 , y
la textual parece sospechosa.
9.i.g2 .ib7 lO.gS
¡ El tiempo es lo que cuenta! l O.a3 tLlbd7,
por ejemplo, cambia sustancialmente la posi­
ción. Se amenaza l i . . . tLl c5 , y en caso de l l .g5
hxg5 1 2 .fxg5 lLlh5, el caballo dama se
instalará en el punto fuerte "e5"
l O ... hxgS l l .fxgS b4
Los comentaristas han condenado esta
jugada, mostrando preferencia por l l . . . tLlh5
1 2.0-0 tLl d7 1 3 .g6 tLlhf6, pero además de la
tranquila 1 4 . lLl f3 , existe la aguda 1 4.gxf7+
<i>xf7 1 5 .tLlxe6 ci>xe6 1 6 .e5 �xg2 1 7 .exf6.
12.lba4 lb hS
A l 2 . . . �xe4 puede seguir 1 3 .gxf6 �xg2
1 4.l!g l , pero era de considerar 1 2 . . . tLlxe4. En
tal caso, lvanchuk pensaba jugar 1 3 .Wlg4 d5
1 4.he4 dxe4 1 5 .0-0-0, con compensación en
forma de su desarrollo superior.
13.0-0 lb d7
1 3 . . . g6 impediría la ruptura que sigue, pero
debilitaría la columna "f' y, además, sería di­
ficil contestar a 1 4.Wff3 .
1 4.g6
Como en la partida precedente, las negras
van un tiempo por detrás y las blancas apro­
vechan su oportunidad.
14 ... lb hf6 1 S.c3 !
Una tranquila y bonita jugada, e n perfecta
armonía con el ataque en el flanco de rey.
Puesto que 1 5 . . . bxc3 perdería por 1 6 .�b3 , las
blancas ganan un peón, coronando su esfuerzo
atacante con ganancia material.
1S ... tLl e5 1 6.gxf7+ <i>xf7 1 7.cxb4 B:h4
1 8.�b3?!

8 ... bS
Hemos visto dos partidas (Shirov - Kaspa­
rov, Linares 1 998, y Léko - Shirov, Polanica
Zdroj 1 998) en las que 8 . . . e5 dio buen resul­
tado. Las negras tienen buenas razones para

Tras haber conseguido una posición gana­
da, lvanchuk, lo mismo que Adams, pierde la
concentración. Las negras pueden ocuparse
fácilmente del peón de "e6" y, pese a las apa­
riencias, la dama está mal situada en "b3 ". Era
fuerte 1 8.�f4 ! , que amenaza 1 9.�xe5 dxe5
20.tLlf3 al mismo tiempo, e impide 1 8 . . . !!g4.
1 8 ...�e8 1 9J3ac l ?
A l jugar 1 8 .'!Nb3 , las blancas probablemen-

EL CENTRO DINÁMICO

1 87

te proyectaban 1 9. lLl f5, pero la línea 1 9 . . . Elxe4
20.ixe4 ixe4 2 1 .lL:lg3 id5 debe haberles
disuadido. Sin embargo, parece lógico defen­
der el punto sensible "e4" con l 9. lLl c3 .
19 ....ixe4 20J3c7+ i>g8 21.tLlxe6
2 l .'!Wxe6+ 'Wxe6 22.ll:l xe6 no es adecuado,
debido a 22 . . . Elg4 23 .Elt2 lL:ld5.
2 1 ..J�g4!
Las negras clavan el alfil y pueden ignorar
todos los jaques descubiertos. Las mejores ju­
gadas defensivas son aquellas que, al mismo
tiempo, participan en el ataque.
22Jhf6?
No había tiempo para 22.Elt2, debido a
22 . . .id5, pero era indispensable 22. lLl f4+, pa­
ra proteger el alfil de "g2" y evitar la principal
amenaza de las negras. Por supuesto, 22 . . . d5
garantiza a las negras un juego excelente.
22 .. J3xg2+ 23. i>fl 'Wb5+
Las blancas abandonaron. A pesar del re­
pentino cambio de fortuna, esta partida tiene
un gran valor instructivo respecto a los avan­
ces de peón en las variantes Scheveningenl
Najdorf. Seguiremos dedicando atención a
este complejo tema.
lvanchuk - Topalov
Novgorod 1 996
Defensa Siciliana
l.e4 c5 2.lLlt3 d6 3.d4 cxd4 4.ltJ xd4 tLlf6
5.ltJc3 a6 6.ie2 e6 7.0-0 .ie7 8.f4 0-0 9.i>hl
'!Wc7 10.a4
Basando su fuerza en el flexible centro de
peones ( e6+d6), las negras estaban preparadas
para expansionarse en el flanco de dama. La
textual aborta su intención.
lO ... ltJ c6 l l ..ie3 �e8
En los primeros días de la línea, las negras
tenían problemas para decidirse entre . . . Eld8 y
. . . EleS. La jugada más natural prevaleció, pues
situar la torre en "e8" forma parte de un plan
general, que comprende las jugadas . . . lL:l xd4,
. . . e5 y . . . exf4, pues la torre está perfectamente
situada para presionar sobre el peón de "e4"
1 2.it3
Si las negras hubiesen jugado l l . . .Eld8, en­
tonces l 2 .if3 podría haberse contestado con
1 2 . . . 4Je5. Esta es una de las razones por las

1 88

que primero se investigó . . . Eld8 . En " f3 " el al­
fil controla el centro y dificulta el avance de
peón negro en el ala de dama, pero también es
un preparativo para un ataque a la bayoneta.
12 ... �b8
Analizaremos l2 . . . id7 en la partida si­
guiente. La textual ha cobrado mayor popula­
ridad, porque debido al esperado avance g4g5, las negras prefieren reservar la casilla "d7 "
para su caballo d e "f6"
13.g4

Por lo general, el bando que antes comien­
za su ataque puede esperar ir un significativo
paso por delante. El elemento del tiempo
siempre debería ser cuidadosamente conside­
rado en nuestras evaluaciones.
13 ...i.f8
Al típico método simplificador de la Sche­
veningen se le ha dedicado un considerable
tiempo y esfuerzo analítico. Por ejemplo:
1 3 ... ll:l xd4 1 4.ixd4 e5. La idea es cambiar en
"f4", controlar la casilla "d5 " con ... i.e6, y
luego trasladar el caballo a "e5 " . Sin embargo,
las blancas encontraron un modo de exprimir
alguna ventaja en la maniobra, con 1 5 .fxe5
dxe5 1 6.ia7 1'!a8 1 7 .g5 :
a) 1 7 . . . 1'!xa7? ! , que parece dudoso, se jugó
en varias ocasiones. Por ejemplo, en la partida
rápida 011
Cvitan, Eupen 1 995 : 1 8 .gxf6
ixf6 1 9.4Jd5 'Wd8 20.lLl xf6+ gxf6 2 l .'Wc l
i>h8 22.'Wh6 1'!g8 23 .ih5 ig4 24.i.xg4 1'!xg4
25 .1'!ad l 'We7 26.1'!g l f5 27.1'!xg4 fxg4
28.1'!d7.
b) 1 7 . . . 1'!d8 1 8.'We2 lLle8 (tras 1 8 . . . 1'!xa7
1 9.gxf6 i.xf6 20.lL:ld5 1'!xd5 2 l .exd5 i.e7
-

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

22.�e4 �d6 23 .1!Md3 h6 24.!U3 b6 25.:gafl f6
26.gg l 1!Mc5 27.:gxf6, las negras fueron
abatidas, Tiviakov - Andruet, Torcy 1 99 1 )
1 9.�e3 ie6 20.�g4 ic4 2 1 .11Mf2 11Mc6 22.b3
ixfl 23.:gxfl f6 24. liJ d5, como en la partida
Jalifman - Akopian, Ubeda 1 997.
Insatisfechas con la evolución de la línea,
las negras sometieron a prueba 1 3 . . . liJ d7. Tras
analizar numerosas partidas, quedé impresio­
nado por el tratamiento de la posición que las
blancas aplicaron en la partida De Firmian Irzhanov, Campeonato Mundial por equipos,
Lucerna 1 997: 1 4.ig2 b6 1 5 .g5 ib7 1 6.Wh5
g6 1 7.Wh3 ! , con ventaja.
1 4.g5 lüd7 1 5.i.g2
Al retirar el alfil a "g2", las blancas abren
una ruta para la maniobra de torre :gf3-h3 .
1 5... liJxd4
Después de 1 5 . . . b6 1 6.Wh5 ib7 1 7.:gf3 g6
1 8.Wh4 lLlxd4 1 9.ixd4 e5 20.fxe5 lLl xe5
2 l .:gh3 , la presión de las blancas en el flanco
de rey dio resultado, como en la partida P. H.
Nielsen - Jansa, Memorial Eikrem, Gausdal
1 996.
1 6.�xd4 b5
Las negras están finalmente listas para la
acción, pero a costa de ceder la columna
abierta "a" a las blancas. Puede que sea más
oportuna la prudente alternativa 1 6 . . . b6.
1 7.axb5 axb5 18.ga7 Wd8
Está claro que 1 8 . . . :gb7 falla, por 1 9. lLlxb5.
Si 18 ... Wc6, l 9.f5 es desagradable. No hay
tiempo, en tal caso, para 1 9 . . . b4, debido a
20.fxe6 fxe6 2 l .e5 d5 22.Wf3 . Es posible
1 9 . . . liJe5, aunque 20.g6 da la iniciativa a las
blancas.
19.b4!
Una excelente solución posicional. Hemos
hablado ya de los peones que avanzan ganan­
do dominio espacial, y de que un contra­
avance a menudo es una forma adecuada de
frenarlos. Además, la casilla "c5 " no está dis­
ponible para el caballo de "d7", y el de "c3 " se
mantiene en su buena posición.
19 ... e5 20.ie3 exf4 21 .�xf4 liJeS 22.liJd5
Esto es mucho más fuerte que ganar el
peón y disipar la presión con 22.ixe5 dxe5
23 .Wxd8 gxd8 24.gfxf7 ie6 25 .gfc7 gd2.

22 ...ig4
Uno preferiría 22 . . . ie6.
23.Wd2 liJc6?
Impacientes por desembarazarse de la mo­
lesta torre en séptima, las negras omiten el
golpe táctico que sigue. En este momento era
indispensable 23 . . . ie6.
24.g6!

24 ... liJxa7
Ahora que se ha evacuado la casilla "g5 " , a
24 . . . hxg6 podría seguir 25.:gxf7 . Por otro lado,
en caso de 24 . . . fxg6, 25 .ig5 ie7 26.ltlxe7+
lLl xe7 27.Wf4 ie6 28 .Wh4 id7 29.ih3
decide. 24 . . . f6 25.:gc7 tampoco es satisfactorio
para las negras, y la decisión de Topalov de
capturar al menos algún botín es compren­
sible.
25.gxf7+ �h8 26.ig5
26.fxe8W consigue menos, en vista de
26 . . . 11Mxe8 27.lLle3 ie6. La columna abierta
"f" es lo que interesa a las blancas.
26 ...'Wd7 27.fxe8W gxe8
Esta vez, 27 . . . Wxe8 sería castigado con
28.liJf6 gxf6 (o bien 28 . . . We6 29.liJxg4 Wxg4
30.11Mf2) 29.ixf6+ �g8 30.e5 ie6 3 l .id5
(Ivanchuk).
28.'Wf2 �g8
28 . . . ie6 no da resultado, por 29.Wxf8+
:gxf8 30.:gxf8+ ig8 3 1 .lLl f6.
29.e5!
Al abrir la diagonal de casillas claras, las
blancas amenazan 30.liJb6 ó 30.liJc7, eva­
cuando decisivamente una casilla vital, esta
vez "d5 " , por segunda vez en la partida.

EL CENTRO DINÁMICO

1 89

En caso de 29.tt:l e7+, las negras resisten
con 29 . . . �xe7 30.\Mffl+ Wh8 3 l .�xe7 �e6
32.'1Mfxe8+ 'IM!xe8 3 3 .E:f8+ 'IM!xf8 34.i.xf8 tt:lc8
3 5 .e5 dxe5 36.�c6 (o 36.�c5 �d7) 36 ... tt:l a7
3 7 .�e8 �d5+ 3 8 . W g l tt:lc6.
29 ... h6
29 ... �e6 30.tt:lf4 �c4 3 l .e6 también es de­
sesperado para las negras.
30.ltJb6 Y!fc7 3 1 .i.d5+ c;i¡h7
O bien 3 l ... Wh8 32.Wxf8+, etc.
32.i.e4+ Wg8 33.tt:ld5 Wd7 34.tt:le7+
Las negras se rindieron.
Ahora el jaque da resultado. Después de
34 . . . �xe7, sigue 3 5 .\Mffl+ Wh8 36.'1M!g6, ganan­
do.
Tiviakov - van Wely
Groninga 1 995
Defensa Siciliana
l .e4 c5 2.ltJf3 d6 3.d4 cxd4 4.tt:lxd4 ltJ f6
5.ltJ c3 a6 6.Ae2 e6 7.a4 .!ü c6 8.0-0 i.e7 9 ..ie3
0-0 l O.f4 Wfc7 n.c;i¡ht �e8 l2.if3 id7
Al principio, las negras eran reticentes a
ocupar la casilla "d7", prefiriendo reservarla
para el caballo de "f6", pero la experiencia nos
ha enseñado que, caso necesario, pueden
gastar un nuevo tiempo en volver a evacuarla.
Desde "d7 " , el alfil debería facilitar el ansiado
avance del peón "b", pero al retirar el caballo
de "d4" del centro, las blancas privan de este
plan a su rival . . .
l3.ltJb3

l3 ... b6
En sus matches contra Karpov, Kasparov

1 90

invariablemente optó por 1 2 .. ..1�b8. Sin embar­
go, en la 9• partida de su match con Anand
(Campeonato Mundial PCA, Nueva York
1 994), prefirió 1 2 . . . �d7, y aquí bloqueó el
peón de "a4" con 1 3 . . . tt:la5. No obstante, des­
pués de 1 4.tt:lxa5 Wxa5 1 5 .'1Mfd3 E:ad8 1 6 .g4
�c6 1 7 .b4, las blancas se apoderaron de la ini­
ciativa.
l4.g4 ic8 l 5.g5 ltJ d7
Las negras consiguen retirarse de forma or­
denada, confiando en la solidez de su estruc­
tura central.
l 6.ig2 i.b7
Las negras, obviamente, se enfrentan a
amenazas en la columna "h", sea tras la ma­
niobra E:f3-h3 , o después de la inmediata
'IM!h5 , o incluso con el avance de peón a "f5 "
Considerando l a amenaza, l a prudencia sugie­
re conservar el alfil de casillas blancas en "c8"
y jugar, en cambio, 16 ... E:b8 . En tal caso,
1 7.\Wh5 g6 1 8 .'1M!h3 ltJb4 1 9.f5 puede respon­
derse con 1 9 . . . tt:le5.
l 7.Wfh5
Después de 1 7.E:f3 g6 1 8 .E:h3 , con 1 8 . . . �f8
1 9.\M!e l �g7 20.'1M!h4 tt:lf8, las negras cumplen
los requisitos defensivos. 1 8 . . . ttJ b4 también
ralentiza el juego de las blancas en el flanco
de rey.
l 7... g6? !
La 1 7• jugada blanca fue, en parte, una ten­
tativa por provocar debilidades en el flanco de
rey negro, pero no había necesidad de entrar al
trapo en los designios de las blancas. El
propio van Wely reconoció ese hecho, y en la
partida Lobron - van Wely, Amberes 1 996,
eligió 17 . . . tt:lb4 (también es de considerar
1 7 . . . �f8).
18.Wfh3 tt:l b4?
Esta jugada ignora la amenaza y resulta un
tiro al aire ante un ataque demoledor.
1 9.f5 .!ü xc2
1 9 . . . exf5 evita lo peor, pero después de
20.tt:ld4, la posición de las negras es inferior.
20 . . . fxe4?? falla, por 2 l .E:xf7.
20.fxg6 fxg6 21 .�f7!
Las blancas tuvieron la oportunidad de
abrir la columna "f' , y eso fue suficiente.
2 t .. . .!üf8 22.�afl Wlc4 23.id2

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Evitando 23 .'\Wh6 '\Wxfl +.
23 ... e5 24.ttl d5 .ixd5 25.exd5 h5 26.gxh6
'itJh8
26 ... '\Wh4 27 .'\Wd3 lUb4 28 .E:xf8+.
27.'8g7 ttl h7
O bien 27 . . . E:a7 28 .h7 lUd7 29.E:ff7 lU f6
30.'\Wh6, etc.
28.'\We6
Las negras se rindieron.
No hay duda de que la lucha en estas par­
tidas es, al principio, dinámicamente equili­
brada, pero dada la naturaleza táctica de las
posiciones, cualquier desliz de concentración
suele ser decisivo.

N

{ ?.. �

Tal - Larsen
Match de Candidatos ( 1 0" partida)
Bled 1 965
Defensa S iciliana

l.e4 c5 2.ttlf3 ttlc6 3.d4 cxd4 4.ttl xd4 e6
5.ttlc3 d6 6 ..ie3 ttlf6 7.f4 .ie7
Cuando las blancas difieren el desarrollo de
su alfil rey y, en su lugar, juegan f4 y J.e3 , es
una señal de que planean seguir con '\Wf3 y
0-0-0. Las negras pueden desbaratar este plan
con la enérgica 7 . . . e5.
8.'Wf3 0-0
Por segunda vez, era posible 8 . . . e5 que, tras
9.ttlxc6 (9.ttlf5 ixf5 1 0.exf5 es débil, a causa
de l O . . . lU d4) 9 . . . bxc6 1 0.f5 'Wa5 l l .ic4 E:b8
1 2.0-0-0 0-0, desemboca en una compleja
lucha. El enroque es, en cierto modo, una
reacción tímida.
9.0-0-0 '\Wc7
Una buena alternativa es 9 . . . id7 .
10.ttl db5 'Wb8 l l.g4
La posición algo pasiva de las negras incita
a las blancas a atacar.
l l ... a6 12.ttl d4 ttlxd4 13 ..ixd4 b5
Recuerdo bien que, al día siguiente de ha­
berse jugado esta partida, un periodista de aje­
drez llegó a Bled como corresponsal de Sa­
1
hovski Glasnik , y sostenía con vehemencia la
opinión de que debía haberse jugado 13 . . . e5 .
Pronto, sin embargo, nos pareció claro que
1 Por entonces, la revista yugoslava de ajedrez, publicada
en serbocroata. N.d.T.

1 4.g5 arroj aba dudas sobre tal optmon. La
línea 14 . . .ig4 1 5 .\Wg3 .ixd l 1 6.gxf6 ixf6
1 7 .lUd5 parece más que sospechosa para las
negras. Por ejemplo: 1 7 . . . c;f;;> h 8 1 8 .lUxf6 exd4
1 9.E:g l . Otra posibilidad, 14 . . . exd4 1 5 .gxf6
ixf6 1 6.lUd5 id8 1 7.f5, tampoco parece mu­
cho mej or para las negras .
14.g5 ttld7 15.id3
Esta jugada se miró con recelo. Tal, sin em­
bargo, poseía la mente práctica de un atacante
innato. Adivinaba cómo respondería Larsen y
no mostraba la menor indecisión acerca de sus
emboscadas.
1 5... b4
Por aquellos años, la Siciliana era, en gran
parte, un territorio inexplorado. Larsen optó
por una jugada arriesgada, ignorando o provo­
cando el peligro. No obstante, muchos años (y
enorme cantidad de análisis) después, quedó
claro que su decisión estaba plenamente jus­
tificada. Si las negras hubiesen previsto el
plan de ataque de Tal y deseado evitarlo, de­
bían haberse decantado por 1 5 . . . e5? ! , blo­
queando las diagonales que llevan hacia su
flanco de rey. En tal desafortunado caso, nos
habríamos perdido el espléndido sacrificio de
caballo que sigue, un tema que se volvió
típico en diversas variantes de la Siciliana. La
prosaica 1 6. lU d5 id8 1 7 .ie3 exf4 1 8 .ixf4
lUe5 1 9.'Wg3 habría dado entonces ventaja a
las blancas. Así, la elección de Larsen es ob­
jetivamente preferible.
1 6.ttld5!

Esto merece un signo de admiración, pese a
ulteriores descubrimientos. La jugada supone

EL CENTRO DINÁMICO

191

coraje y una aguda inteligencia y, en cualquier
caso, no hay una alternativa de peso.
1 6... exd5
1 6 . . . .id8 no confundiría a las blancas que,
con 1 7 .h4, proseguirían con su ataque.
1 7.exd5
Las consecuencias del sacrificio son ya vi­
sibles. El enroque negro está expuesto al fue­
go combinado de ambos alfiles blancos,
1 8 ..ixh7+ está en el aire, provocando aguj eros
en las defensas del rey, en un momento en que
las fuerzas negras son pasivas, están descoor­
dinadas y no parece que puedan neutralizar a
los dominantes alfiles enemigos.
1 7 f5?
Se ha sugerido 1 7 . . . g6 ! como defensa alter­
nativa, pero sólo a comienzos de los ochenta
Kasparov y Nikitin, en su libro sobre la
S iciliana Scheveningen, le dieron a la idea su
forma final. La línea crítica es 1 8 .�de 1 .id8
1 9.%Vh3 (después de 1 9.h4 tt:lc5 20.h5 tLl xd3+
2 1 .\Wxd3 .if5 , las negras bloquean las rutas
hacia su rey), y las negras disponen de la
inteligente 1 9 . . . tLle5 ! 20.\Wh6 .ib6 ! 2 l.fx e5
ixd4 22.�e4 it2 (o 22 . . .\Wa7). Su posición
es, al menos, satisfactoria y probablemente su­
perior.
.•.

La textual deja al rey negro demasiado ex­
puesto.
1 8.�Mel E:ti
Necesario, puesto que el peón de "g7" re­
quiere protección. l 8 . . . .id8 1 9 . .ixg7 Wxg7
20.%Vh5 es muy malo para las negras.
1 9.h4 .ib7
Después de 1 9 . . . tt:lf8 20.h5, a las negras les
resulta dificil afrontar la amenaza 2 l .g6.
20. .ixf5
Koblents propuso 20.g6 hxg6 2 l .h5 g5
22.ixf5, abriendo todo lo posible la posición
del rey negro.
20 ... .!! xf5 21.�xe7 lLl eS
En caso de 2 1 . . .:!U7, las blancas podrían
volver a la idea de Koblents, con 22.�xf7
�xf7 23 .g6+ hxg6 24.h5 .
22.\We4 \Wf8 23.fxe5 �f4 24.Wfe3 �f3
Mas resistencia ofrecía 24 ... ixd5 25.exd6
ixh l (o bien 25 . . . �xd4 26.\Wxd4 ixh l 27.b3 ,
y n o está claro qué pueden hacer las negras

1 92

contra la letal amenaza h5-h6; observe que
27 . . . �e8 pierde, debido a 28 .\Wxg7+! \Wxg7
29.�xe8+ \Wf8 30.d7) 26.�xg7+ \Wxg7
27 .ixg7 �fl + (si 27 .. J!e4, entonces 28 .'1Wf2)
28 .�d2 �xg7, aunque después de 29.d7, las
blancas se llevarían la palma.
25.Wfe2 Wfxe7
O bien25 . . . ixd5 26.exd6 Wf4+ 27.Wd2, etc.
26.Wxf3 dxeS 27.E:el li:d8 28.E:xe5 Wld6
29.Wff4 �f8
Si 29 . . . ixd5 , entonces, 30.13e8+.
30.Wfe4 b3 3 1 .axb3 �fl+ 32.�d2 Wfb4+
33.c3 Wld6 34.J.c5 W/xcS 35.�e8+ �f8
36.Wie6+ �h8 37.Wff7
Las negras se rindieron.
La victoria de Tal confirma la vieja certeza
de que cuando un bando tiene ventaja espacial
y la iniciativa, suele haber una solución tác­
tica. El sacrificio de caballo en "d5 " se con­
virtió en una patente siciliana.
Shirov - lvanchuk
Linares 1 993
Defensa Siciliana
l.e4 eS 2.tt:lf3 e6 3.d4 cxd4 4.tt:l xd4 tt:lc6
s.tt:l c3 Wfc7 6.J\e2 a6 7.0-0 tt:lf6 8 ..ie3 ie7
9.f4 d6
El asalto de tanteo ha terminado y la parti­
da entra en el sistema principal de la Sche­
veningen.
l O.Wfel
En anteriores ej emplos hemos comentado
la continuación 1 O.a4. Si a las blancas les
preocupa menos el avance de las negras en el
flanco de dama, y están más ansiosas por ini­
ciar su propio juego en el flanco de rey, en­
tonces la textual es una de las posibilidades
más populares. La dama se traslada a "g3 " ,
desde donde apoyará e l avance e 5 y podrá
tomar parte en las acciones contra el enroque
enemigo.
1 0 ... 0-0 l l.Wlg3 tt:l xd4
1 1 . . . .id7 es, en mi opinión, menos consis­
tente. Cuando las negras tienen la oportunidad
de expansionarse en el flanco de dama, deben
hacerlo.
12.ixd4 bS 13.a3
En caso de 1 3 .e5 dxe5 1 4.fxe5 ic5 , vemos

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

por qué las blancas juegan tan a menudo <tt> h l .
13 .. .i.b7 14J�ael i.c6

Hemos visto ya varias partidas con un cen­
tro dinámico, en las que las negras desple­
gaban un ataque de minorías. En la Siciliana
Abierta, donde dominan la semiabierta colum­
na " e " , lo emplean en muchos sistemas dife­
rentes. Esta vez, las negras recurren metódi­
camente a esta arma. La textual evacua la ca­
silla "b7" para la dama, que desde allí apoyará
el avance de sus peones, de paso que presiona
sobre el centro blanco.
15.<tt> h t
A 1 5 .if3 , las negras responderían 1 5 . . . a5 .
1 5 ...W/b7 16.id3
Teniendo in mente e5, las blancas, lógica­
mente, apuntan con su alfil de casillas claras
al enroque contrarío.
1 6... b4
Existe un típico dilema al decidir acerca de
un avance de peón: retrasarlo atenta contra tus
posibilidades, pero precipitarlo puede tener
peores consecuencias. Conviene hacerlo de
forma razonablemente rápida. Aquí, Ivanchuk
decide no postergarlo, pues de otro modo
1 7.Wih3 provocaría algunas debilidades poten­
ciales en tomo al rey negro.
1 7.axb4
Shirov jugó más tarde de otra forma. En la
partida Shirov - Benj amín, Horgen 1 995, optó
por la sorprendente, pero lógica 1 7. lb d l !?,
permitiendo 17 ... bxa3 1 8 .bxa3 . El peón de
"a3 " no correrá peligro y el caballo podrá si­
tuarse en la activa casilla "f2" En la partida
Shirov - Movsesian, Sarajevo 2000, las ne-

gras respondieron con éxito 1 8 . . . .Ei:ac8, prepa­
rando la liberadora . . . ib5 .
17...W/xb4 18.c!Lle2 Wlb7 19.e5 c!Llh5
Tomar en "e5" sólo incrementaría la pre­
sión blanca.
20.W/h3 g6 2 t . c!Ll g3 dxe5 22.ixe5 c!Ll xg3+
Es posible 22 . . . c!Ll g7 23.liJe4 f6, pero pasi­
vo. Ivanchuk elige otra ruta, aunque parece
arriesgada, porque su rey sigue siendo vulne­
rable.
23.hxg3

23 . . . ib5!
Una j ugada sutil. El cambio favorecerá a
las negras, y si las blancas lo evitan, entonces
el alfil de "d3 " quedará más expuesto en la
columna abierta.
24.c4
24.'1Wh6 f6 25 .ixg6 sólo es bueno para ta­
blas.
24 ...i.c6 25.g4 �ad8
La torre rey se necesitará en la columna "t''
26.:Se2
Si 26.:1'i:e3 (amenazando 27.iWxh7+), Ivan­
chuk planeaba 26 . . . f6 27.i.c3 e5 28.fxe5 i.c5
29 . .Ei:ee l (o 29.:1'i:e2 fxe5) 29 . . . .Ei:xd3 3 0.'1Wxd3
i.xg2+ 3 I .<tt> h2 ixfl 32 . .Ei:xfl fxe5 .
26 ...f6 27.ic3 e5 28.fxe5 fxe5 29J"!xf8+ ixf8
30Jhe5
A 3 0.ixe5 se contestaría con 3 0 . . . '1Wb3 , y a
3 0.g5 con 30 . . . iWf7 3 l .ixe5 iWfl + 32.<tt> h2
ixg2 .
30 ...ig7 3 U!e3 ixc3 32.bxc3 �xd3
33J�xd3 ixg2+ 34.W/xg2 iWbl+ 35.<tt> h 2
Tablas.

EL CENTRO DINÁMICO

1 93

Aunque esta partida quizá no resulte impre­
sionante, el juego es lógico y, en lo que se re­
fiere al ataque de minorías, muy instructivo en
su simplicidad.

A �3

Nunn - Sadler
Lloyds Bank Masters, Londres 1 993
Defensa Siciliana

l.e4 eS 2.lDf3 d6 3.d4 cxd4 4.lb xd4 lD f6
S.lb c3 a6 6.i.e3 eS
En nuestros ejemplos anteriores, a 6.�e3
las negras respondían 6 . . . e6, optando por un
"pequeño centro" , restringido pero muy activo
por su flexibilidad. De esa forma, cubrían to­
das las casillas centrales, pero dejando a su
oponente con mayor espacio en el centro. La
textual es una formación distinta, que primero
se analizó extensamente en el contexto de la
Variante Boleslavsky. Las negras ganan algún
espacio y permiten a su alfil dama desarro­
llarse activamente, convencidas de que la po­
tencial debilidad de "d5 " quedará bien cubier­
ta por sus piezas.
7.lDb3 i.e6 8.f3 lb bd7
Tras 8 . . . lt:Jc6 9 .iWd2, las negras ejecutaron
el avance 9 . . . d5 en la partida Tiviakov - Lo­
ginov, Campeonato de Rusia, Elistá 1 996. Si­
guió: 1 O.exd5 tt::l xd5 1 I .lt:Jxd5 iWxd5 1 2.iWxd5
i.xd5 1 3 .0-0-0 0-0-0 1 4.�b6 lad6, con juego
igualado.
9.g4 �e7
En la partida Topalov - Gelfand, Madrid
1 996, las negras aceleraron su juego en el
flanco de dama, con la inmediata 9 . . . b5. Tras
de 1 O.g5 CLlh5 (la opción es 1 O . . . b4) 1 l .a4
(merece la pena considerar 1 1 .lt:Jd5) 1 1 . . . bxa4
1 2 .laxa4 �e7 1 3 .lt:Jd5 �xg5 1 4.�xg5 iWxg5
1 5 .lt:Jc7+ 'ífle7 1 6. lt:J xa8 Wh4+ 1 7 .'ífld2 iWg5+
desembocó en tablas por repetición de ju­
gadas.
l O.iWd2 bS?!
Tenemos aquí una típica situación en la que
dos ej ércitos avanzan simultáneamente en los
dos flancos. El tiempo es de la mayor impor­
tancia. Con la textual, las negras se apresuran
un poco, como demostrará el juego subsi­
guiente. Yo preferiría 1 0 . . . h6, y sólo después
de 1 1 .0-0-0, 1 l . . .b5 .

1 94

1 0 . . . 0-0 1 1 .0-0-0 Vfic7 traspondría a una
continuación actualmente de moda. La partida
Topalov - Morozevich, Wijk aan Zee 200 1 ,
prosiguió así: 1 2 .'íflb l lafc8 (esto me parece
cuestionable; cuando el plan de las blancas,
h4, g5 y lt:Jd5, se lleva a cabo, el alfil de casi­
llas blancas aparecerá en "h3 " y la torre no es­
tará cómoda) 1 3 .g5 (un tanto precipitado;
1 3 .h4 b5 1 4.g5 se contestaría con 1 4 . . . b4, pero
1 3 .Wlf2, como se jugó más tarde en la partida
Anand - Van We1y, Wijk aan Zee 200 1 ,
crearía mayores dificultades a las negras)
1 3 . . . lt:Jh5 1 4.lt:Jd5 (de nuevo merecía conside­
ración 1 4.Wf2) 1 4 . . . �xd5 1 5 .exd5 lDb6, y las
negras mantuvieron el equilibrio.

l l.a4
La unidad de peones a6+b5 es más vul­
nerable con el peón blanco aún en "g4", que
cuando este peón se ha avanzado a "g5 " . To­
mar ahora en "a4" haría más daño a las negras
que en la partida Topalov - Gelfand (véase
nota a la novena jugada negra).
l l ...b4 12.lDdS i.xd5 13.exd5
Las blancas amenazan ahora 1 4.g5 lt:Jh5
1 5 .Wlxb4.
13 ...Wlc7
1 3 . . . lt:Jb6 falla, por 1 4.a5, pero 1 3 . . . h6 era
digna de consideración.
14.gS lbbS lS.0-0-0 lD f4
1 5 . . . a5 entrega la diagonal al alfil de casi­
llas blancas ( 1 6.�b5 0-0 1 7.�c6), de modo
que las negras deciden embarcarse en un sen­
dero táctico, defendiendo indirectamente el
peón de "b4" y buscando contrajuego tras
1 6.�xf4 exf4 1 7 .iWxf4 0-0, aunque debo con-

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

fesar que no veo compensación suficiente por
e l peón.
16.h4 b6 17. :S gl
1 7 .ixf4 exf4 1 8 .g6 no es convincente, en
vista de 1 8 . . . fXg6 .
1 7 ... bxgS 1 8.hxgS :Eib4 1 9.i>bl 1Mfd8?
Las negras con s i d e ran que ha llegado el
momento de ocuparse del peón de "g5 ", pero
om iten la respuesta de su oponente. No obs­
tante, no tenían gran elección. Por ejemplo:
l 9 . . .tuf8 20.1Mfxb4 l2l g2 falla, por 2 1 .1Wb6, y
l 9 . . . l2lb6 20.1Mff2, mientras que 1 9 . . . tt:l g6 per­
m it e 20.i.d3. Era posible, sin embargo,
1 9 . . . g6, y mejor, desde luego, que la textual.
20.lt:Jd4!
Un excelente golpe táctico.
20 ... exd4
La proyectada 20 . . . ixg5 pierde, debido a
2 1 . l2l f5 E:h7 22.1Wxb4.
2 1 .ixf4 lLlb6
2 1 . . . lZl e5 no da resultado, debido a otra so­
lución táctica: 22.ig3 , y si 22 ... tt:lxf3, enton­
ces 23 .Wfg2 gana.
22.i.g3 lLlxa4

dificil para las negras como la continuación de
la partida.
24.bxc3 dxc3
O bien 24 . . . bxc3 25 .\Wc l E:b8+ 26.i.b3 a5
27.1Mfa3 .
2S.'�e2 1MfaS 26J�del :!:'í:a7 27.if4!
Una hermosa solución contra la amenaza
27 . . . 1Mfa3 .
27 ... b3
No es posible 27 . . . E:xf4, por 28.E:h l , con
ataque de mate. Abrir la columna "h" se vuel­
ve, al final, contra las negras.
28.ixb3 :Sb7 29.:Sg4 :Sxg4 30.fxg4 Wfb4
3 1 .1Mfxa6
Las negras se rindieron.
Un rápido y ágil avance de los peones suele
reportar sus frutos, pero precipitarse al hacerlo
sólo puede crear problemas. La prematura
1 O . . . b5 fue la causa inicial de las posteriores
dificultades de las negras .

N

¡ zq

Shirov - Lalic
Olimpiada de Erevan 1 996
Defensa Siciliana

l .e4 eS 2.lbf3 d6 3.d4 cxd4 4.lb xd4 lb f6
S.lbc3 a6 6.i.e3 eS 7.lb b3 ie6 8.f3 fi.e7
Lalic estuvo considerando 8 . . . h5, porque en
caso de 9.lt:Jd5 lt:J xd5 1 0.exd5 if5 l l .id3
i.xd3 1 2 .Wfxd3 , podría fianchettar su alfil de
casillas negras, pero abandonó la idea al con­
cluir que después de la textual, 9.g4 podría
responderse, en cualquier caso, con la fuerte
9 . . . d5, y si 1 0.g5 , entonces 1 0 . . . d4.
9.1Mfd2 hS

Jugador táctico de recursos, Sadler plantea
una pequeña trampa. Si ahora 23 .ixh4?, en­
tonces 23 . . . lZ:l c3+ 24.�c l lZ:l a2+ conduce a ta­
blas por jaque perpetuo.
23.ic4
23 .1Mfxb4 lZ:lxb2 24.1Wxb2 :!:'í:b8 25 .ixh4 ga­
naría, pero la textual elimina el contrajuego
negro de forma más evidente.
23 ... lL\c3+
23 . . . E:h5 24.f4 Wb6 25 .i.b3 lbc5 26.1Wxd4
g6 (o bien 26 . . . �f8 27.E:h l ) 27.E:de l es tan

Cuando el peón de torre avanza, el pro­
pósito de tal avance es bien para ganar espa­
cio, bien para privar al oponente que lo haga.
Lalic, obviamente, lo efectúa con el segundo
propósito. Puesto que a las negras no les preo­
cupa la posible l O. lt:J d5 l2lxd5 l l .exd5 i.f5 , y
puesto que creen que su posterior enroque no
será comprometido por el avance textual, su
elección parece perfectamente legítima. Por
otro lado, posterga su juego en el flanco de
dama y hace que su rival tenga que cambiar de
planes . . .
10.id3 lb bd7 l l .f4

EL CENTRO DINÁMICO

1 95

Dado que el peón "g" no puede avanzar,
esa misión se le confia al peón "f' En vista
del contrajuego que las negras van a crear en
el flanco de dama, sería peligroso sentarse a
esperar.
l l ... bS
Por parte de las negras, la respuesta se ex­
plica por sí sola. Al enfrentarse a la amenaza
f5 , crean un refugio para su alfil de "e6" Na­
turalmente, ceder terreno en el centro, con
l l . . .exf4, permitiría al caballo de "b3 " regre­
sar a su dominante posición central, y consti­
tuiría un colosal error estratégico.
12.f5 i.e4 13.a4 0-0 14.0-0 !!eS
14 . . . %'ic7 invitaría a seguir así : 1 5 .axb5
axb5 1 6.éLl xb5, y tras 1 4 . . . ixb3 1 5 .cxb3 éLl c5
1 6.i.c2 b4 1 7.éLld5, las negras seguirían te­
niendo debilidades en sus casillas blancas.
lS.axbS axbS 16.i.xc4 !!xc4
Si 1 6 . . . bxc4, entonces sigue 1 7. éLl a5 éLlb6
1 8 .%'if2, y el peón de "c4" está en peligro.
1 7.'ªd3 'ªeS 1S.étJd2 !!b4
El plan estratégico de las negras, iniciado
con 9 . . . h5 y proseguido con el avance de peo­
nes en el otro flanco, ha dado sus frutos. En
este momento, podrían elegir entre 1 8 . . . éLlc5
1 9.Wfe2 !hc3 20.bxc3 éLlcxe4 y la aguda ju­
gada textual.
t 9.b3 lb cs 20.lbd5?!
Omitiendo un fino detalle táctico. Las blan­
cas deberían haber jugado 20.Wi'e2 tt:lxb3
2 l .cxb3 Wfxc3 22.%\fc l , que llevaba a tablas.
20... lbxd5 21 .W/xd5 iJ.gS!
Esta jugada debe haber escapado a la aten­
ción de Shirov.

1 96

22.J.f2
En caso de 22.ixg5 %\d4, la dama blanca es
cazada en medio del tablero.
22 ... i.xd2 23.'ªxd2 !!xe4 24.f6?
Cogidas por sorpresa, las blancas no se rea­
daptan a las nuevas circunstancias y prosiguen
en su vena optimista. Después de la partida,
Lalic mostró la línea 24.Wfxd6 l0 d7 25.%\a7
tt:l f6 26.i.c5 %\e8 27.Wfc7 como posible salida.
El daño hecho por la jugada textual hará mella
en la posición blanca. El avance de peón no
está apoyado por piezas, y sus inconvenientes
se pondrán de manifiesto en un par de juga­
das.
24 ... gxf6 25.'ªh6 �g4 26.i.e3
Las blancas podrían haber intentado hacer
26.ixc5 .
26... f5 27.�xd6
27.Wfg5+ ofrecía algunas posibilidades, pe­
ro la floj a textual es desesperada.
27 ... lb e6 2SJ�� a el !!eS 29.Wfd3 b4 30.!!f3 h4
3 1 .!!efl !!dS 32.�b5 f4 33.W/b7 lb g5
Las blancas se rindieron.
El juego de doble filo siempre ha carac­
terizado a las principales líneas de la Variante
Najdorf, que sigue inspirando a los mejores,
tras medio siglo de minuciosa exploración.

N

t lS

Minie - Fischer
Zagreb 1 970
Defensa Siciliana

l .e4 eS 2.lbf3 d6 3.d4 exd4 4.lbxd4 étJ f6
s.lb e3 a6 6.i.g5 e6 7.f4 i.e7
Por aquella época, Fischer jugaba varias
líneas de la Naj dorf con tan impresionante fa­
cilidad y excelencia que un maestro yugoslavo
llegó a calificarlo "el dueño de la Najdorf'
Cuando el alfil de casillas negras queda cor­
tado del flanco de dama con 7.f4, a Fischer le
gustaba jugar 7 . . . Wib6, aunque la sólida textual
también formaba parte de su repertorio.
S.�f3 �e7
Las blancas evacuan la primera fila para el
enroque largo y, en respuesta, las negras impi­
den ic4, que sería la respuesta en caso de
8 . . . étJbd7.
9.0-0-0 lb bd7
Tras 9 . . . tt:lc6 I O.éLlxc6 Wxc6 l l .Wfg3 , las

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

negras están más vulnerables en la casilla
"eS "
10.g4
Tras las jugadas preparatorias "Wf3 y 0-0-0,
las blancas ponen en marcha sus peones del
flanco de rey.
10 ... b5
Las negras responden de modo similar.
l l..ixf6
El alfil se encuentra en el camino del peón
"g", y con su cambio, se acelera el avance a la
bayoneta.
l l ... lLl xf6
Si las negras responden l l . . .gxf6, privando
a las blancas de la posibilidad de seguir
avanzando el peón "g" con ganancia de tiem­
po, entonces 1 2.f5 lLl e5 1 3 ."Wh3 hace dificil
que el rey negro pueda encontrar un refugio
seguro, pues además la maniobra tt:lce2-f4
podría incrementar la presión sobre el peón de
"e6"
12.g5 lLld7

13.a3
Una decisión crítica para las blancas, que
deben decidir entre contener el contrajuego
negro con la textual e invertir nuevos recursos
en su ataque del flanco de rey, con el sacn­
ficio de peón 1 3 .f5 , que comentaremos en la
partida siguiente.
13 1'!b8
Las negras deben llevar a cabo lo que in i
ciaron con 1 0 . . . b5 . Sólo este plan puede servir
de contrapeso a la masiva avalancha de peo­
nes del flanco opuesto.
14.h4
...

­

La experiencia nos advierte contra la preci­
pitada 1 4.�h3 . Es cierto que da resultado, en
caso de la imprudente 1 4 . . . 0-0, debido a 1 5 . g6
hxg6 1 6. tt:l xe6 fxe6 1 7.�xe6+ 1'!f7 1 8 .h4, con
fuerte ataque de las blancas (Reshevsky Tringov, Interzonal de Amsterdam 1 964). S in
embargo, 1 4 . . . tt:lc5 1 5 .1'!hg l b4 1 6.axb4 1'!xb4
1 7 .f5 "Wb7 es otra historia.
14 ... b4 1 5.axb4 gxb4

Observe que las negras han diferido el en­
roque, a fin de prestar toda la atención a su
contrajuego en el flanco de dama.
1 6.ih3 0-0?!
Por entonces, esta jugada era una novedad,
que echó por tierra las preparaciones de las
blancas. Antes, las negras temían enrocar, de­
bido a 1 7 .tt:lxe6 fxe6 1 8 .�xe6+ \t>h8 l 9.ttJd5 .
Por ejemplo: 1 9 . . ."Wb7 20.tt:lxe7, o 1 9 . . . Wa5
20."Wc3 , pero buscando una explicación, Mi­
nie vio lo que su adversario tenía in mente:
1 9 . . . "Wc4. Habría de pasar algún tiempo antes
de que los maestros soviéticos Estrin y Gipslis
siguiesen indagando y encontrasen 20.�f5 ,
que crea a las negras graves dificultades. Por
ejemplo: 20 . . . 2::\ xfS (si 20 . . . tt:lc5, entonces si­
gue 2 l .ttJxe7 �xf5 22.ttJxf5) 2 l .exf5 �b7
22.2::\ h e l �f8 23 .2::\ e S �g8 24.2::\ d S. El des­
cubrimiento hizo reevaluar la posición a las
negras, y Lajos Portisch propuso 1 6 . . . Wc5
1 7 .tt:l b3 "Wb6, a fin de erradicar la constante
amenaza sobre "e6"
17.lLlf5?! liJeS 18.lLl xe7+ V!!xe7 19.h5?
En principio, el atacante debería invertir
sus recursos en su propia ofensiva, pero siem­
pre mirando de reoj o al ataque enemigo en el

EL CENTRO DINÁMICO

1 97

sector opuesto. Después de cada jugada se re­
quieren constantes reevaluaciones. Resulta
que, en este momento, las blancas no tenían
tiempo para jugadas como ésta, porque su ca­
sa se encuentra casi en llamas y se requieren
urgentes medidas defensivas. 1 9.We3 i,b7
20.§d4 conduciría a un juego igualado.
19 ...i,b7 20.h6 i,xe4 21.lDxe4 .!Dxe4 22.hxg7
�eS
22 . . . Wxg7 no da resultado, debido a 23 .i,f5
exf5 24Jhh7+, etc., pero después de la tex­
tual 23 .if5 no sirve, por 23 . . . exf5 24.Wh5
§xc2+ ! 25.Wxc2 Wc7+ 26.Wb l lt:lc3+ 27.Wc2
lt:lxd l + 28.Wxdl §d4+, y las negras llegan an­
tes. La iniciativa se ha inclinado definitiva­
mente de su lado, y las blancas se ven obliga­
das a una defensa pasiva y sin esperanzas.
23.�h2 .!3a4 24.Wbl dS 25.c4
Es demasiado tarde para que las blancas
ataquen. 25 .i,f5 pierde, por 25 . . . exf5 26.Wh3
lt:l c3+ 27.bxc3 §al +, etc.
25 ... �axc4 26.i.fl gb4 27.Wh3 tt'l e3+
28.�cl c!Ll a4+ 29.�bl .!3xb2+!
Las negras asestan el golpe de gracia, un
paso por delante de su oponente.
30 . .!3xb2 tt'l e3+ 3 l .'�el Wa3 32.i.d3 Wal+
33.�d2 Wfxb2+ 34.Wel tt'l e4
Las blancas se rindieron.

N ll.,b

Psajis - Y. Grünfeld
Campeonato de Israel por equipos 1 996
Defensa Siciliana

l .e4 eS 2.tt'lf3 d6 3.d4 cxd4 4. .!Dxd4 tt'l f6
s.c!Ll e3 a6 6.i.g5 e6 7.f4 i.e7 8.Wff3 We7
9.0-0-0 tt'l bd7 10.g4 bS 1 1 .i.xf6 tt'l xf6 12.g5
tt'l d7 13.f5
Cuando quedó claro que 1 3 .a3 ralentiza el
juego propio sin frenar la iniciativa negra en
el flanco de dama, las blancas optaron por se­
guir atacando al precio de un peón. Esta deci­
sión se ve respaldada por la situación del rey
negro en el centro, la falta de coordinación de
las piezas contrarias y la apertura de la co­
lumna "g", que las blancas dominarán tras el
sacrificio. Por otra parte, se cede la fuerte
casilla "e5 " al caballo negro.
13 ...i.xg5+
La tentativa de rehusar la oferta, haciendo

1 98

1 3 . . . li:lc5, puede responderse con 1 4.f6 gxf6
l 5 .gxf6 i,f8 l 6.§g l , y la imparable idea §g7
mantiene bajo presión a las negras. Por ejem­
plo: 1 6 . . . b4 1 7 . .!D d5 exd5 1 8 .exd5 i,d7
1 9.§g7, y la pieza extra apenas significa nada.
14.Wbl li:l es 15.Wh5 Wd8?!
Vi que Van Wely había jugado 1 5 ... We7 en
un par de partidas, y puede que tuviese razón
al considerar que era superior a la textual . En
"e7" la dama quedará expuesta a un ulterior
li:ld5, pero "e6" quedará protegida. La partida
Berelovich - van Wely, Dieren 1 999, conti­
nuó así: 1 6.li:lxe6 i,xe6 1 7 .fxe6 g6 1 8 .exf7+
Wxf7 1 9.Wh3 Wg7 20.ltJd5 Wd8 2 I .Wg3 i,h4
22 .Wc3 §a7, con juego igualado.
16.h4
Antes, en la partida Psajis - Cvitan, Gine­
bra 1 992, Psajis había elegido 1 6.§g l if6
l 7.fxe6, pero 1 7 . . . 0-0 1 8 .i,h3 g6 1 9 .li:ld5 rJih8
20.We2 fxe6 2 I .ixe6 §a7 resultó efectivo. A
l 6.li:lxe6 ixe6 1 7 .fxe6 0-0 1 8 J"!g l i,f6
1 9.exf7+, las negras mantuvieron el equilibrio
con 1 9 . . . Wh8 20.li:l d5 g6 2 1 .Wh3 �xf7 22. li:l f4
Wd7, Relange - Sadler, Hastings 1 997-98. La
textual tiene una ventaja sobre §g l , que cuan­
do se ha provocado . . . g6, el avance h5 puede
servir para abrir por completo el dañado enro­
que negro.
1 6 ...i.f6 1 7.fxe6
1 7.li:lxe6 perdería por 1 7 . . . g6.
1 7 ...0-0 1 8.i.h3

18 .. J!e8?
Supongo que las negras querían provocar
1 9 .exf7+ li:l xf7, que les convendría perfecta-

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

mente, pero subestimaron l 9.�f5 , que es muy
molesto y, lo que es peor, omitieron el golpe
táctico que sigue. La última edición de la ECO
recomienda 1 8 . . . fxe6 1 9.�xe6+ �h8 20.l2ld5
l2l c4, siguiendo con 2 1 .l2lxf6 1Wxf6 22.�d5
Eí:b8 23 .Wg5 �d7. Sin embargo, las blancas
atacan de nuevo con 2 1 . l2l c6 We8 22.Wxe8
Élxe8 23 .l2l xf6 E\xe6 24.l2ld5, y no puede
pararse la amenaza 2 5 . l2l c7. Puesto que, por
razones obvias, . . . g6 no es plato de gusto en
ningún momento, las negras tendrán que
encontrar algo mej or o aceptar el punto de
vista de van We ly
1 9.lt:lc6! ffc7
Después de 1 9 . g6 20.exf7+ l2lxf7 2 1 .We2,
l a dama negra no tiene lugar alguno.
.

.

.

20.l2l xe5
Esta jugada gana material, pero aún es más
dificil responder a 20l2l d5 . Veamos : 20 . . . Wxc6
2 1 .l2l xf6+ gxf6 22.Wh6 �xe6 (22 . . . Éla7 pier­
de, por 23 .E\dg l + l2l g6 24.h5) 23 .E\dg l + l2l g6
24.h5, etc.
20... ixe5 21.lt:ld5 Wa7 22.exti+ Wxti
23.Wxti+ �xti 24.l2lc7 �b7 25.ig2 b4
Esta jugada complica considerablemente la
tarea.
26J'!hfl+ �e7 27.h5
Las blancas subestiman las dificultades de
materializar su ventaja y juegan de modo
irreflexivo, perdiendo un tiempo precioso. Lo
correcto era 27.l2lxa8 �xa8 28 .Eí:d3 , seguido
de 29.a3 .
27... a5 28.E:d2
Seguía siendo más fuerte 28.l2lxa8 .
28.. JU8 29.lt:lxa8 E:xfl+ 30 ..ixf l ixa8

31.E!e2 ic6 32.�h3 i.e8 33.i.g4 g6 34.hxg6
ixg6 35.if5
Cabría esperar 35 .E\e3, seguido de 36 .a3 .
35 ....ixf5 36.exf5 �f6 37.E:f2 h5 38.E!t3 �g5
39.c3 bxc3 40.bxc3 h4?
Lo correcto era 40 . . . d5 .
41.�c2?
4 l .c4 �g4 42 .Élfl if6 43.�c2 gana, al pe­
netrar con el rey en "e6", sacrificando la torre
por el peón "h"
41...�g4?
Sospecho que esta fase del juego se disputó
baj o apuros de tiempo. Si las negras hubiesen
respondido al error blanco con 4 l . . .d5 42.�d3
�g4 43.E\fl if6 44.c4 dxc4+ 45.�xc4 h3
46.�b5 h2 47.�xa5 �g3 48.�b5 �g2
49.E\d l id4, la partida habría finalizado en ta­
blas.
42.E:f l �g5
Es demasiado tarde para 42 . . . �f6, debido a
43 .c4.
43.c4 h3 44. �d3 h2 45. �e4 �f6
45 . . . �g4 falla, por 46.c5 .
46.a4 �c3 47.�f4 .ib2 48.�g3 i.e5+ 49.�g2
�g5 50.f6 �xf6 51.�xh2
Las negras se rindieron.
En otras variantes de la Siciliana también
nos encontramos con situaciones con un cen­
tro indefinido y juego en los flancos. Hace
cierto tiempo que atrajo mi atención una par­
tida jugada en la Variante Sveshnikov.

N rq

Timman Léko
Sarajevo 1 999
Defensa Siciliana
-

l.e4 c5 2.lt:lt3 e6 3.d4 cxd4 4.lt:lxd4 lt:lf6
5.lt:lc3 tbc6 6.tbdb5 d6 7.i.f4 e5 8.�g5 a6
9.lt:la3 b5 10.�xf6 gxf6 l l.lt:ld5
En esta popular variante, las negras asumen
peones doblados en la columna " f ' y un peón
retrasado en "d6", y permiten a las blancas si­
tuar un caballo en la fuerte casilla central
"d5 " A pesar de todo eso, la posición negra
ha demostrado ser muy resistente y con ten­
dencia a mantener un equilibrio dinámico.
ll ...f5 12.c3 i.g7 1 3.exf5 .ixf5 1 4.�c2 0-0
1 5.�ce3 �g6

EL CENTRO DINÁMICO

1 99

Esta jugada sale de los senderos trillados.
El alfil permanece en la diagonal "b 1 -h7 " ,
desafiando las experiencias anteriores.
1 6.h4 .ie4 ! ?
Ahora que las blancas han debilitado su
flanco de rey, las negras redisponen su alfil si­
tuándolo en "e4" Su intención es evidente:
responder a 1 7 . .id3 con 1 7 . . . .ixd5 1 8 . tLlxd5
f5 , parando las amenazas potenciales a su rey
y expandiendo su influencia.
17.h5 Wfg5 1 8.:gh3
1 8 .h6 .ixh6 1 9.El:h5 't!!ig6 no da nada a las
blancas por el peón, pero con la textual se
amenaza 1 9.h6.
18 ... �h8 19.:gg3
1 9.h6 tampoco logra resultados positivos,
después de 1 9 . . ..ixh6 20.El:g3 Wfd8 2 1 .'11*fb 5
.ixe3 22.tLlxe3 .ig6.
1 9...Wfh6 20.J.d3
Los comentaristas han pasado por alto este
momento. Sin embargo, merecía atención
20.t2l c7 ! ?, con idea de responder a 20 . . . El:a7
con 2 1 .'11*lg4 f5 22.Wxg7+ Wxg7 23.El:xg7.
20 ....ixd5
La controversia gira en tomo a las casillas
"d5 " y "f5 " 20 . . . .ixd3 2 1 .Wxd3 Wxh5 ganaría
un peón, pero pone en peligro las posibilida­
des de las negras, después de 22.'11*ff5 .
21.tLlf5
Obviamente, 2 1 .tLlxd5 f5 no es tentador pa­
ra las blancas, pero Timman tenía in mente
algunas ideas tácticas . . .
21...'11*ff 6
Me parece mejor 2 1 . . .Wf4.

200

22 .ic2 !
Una sutil jugada intermedia. Mientras el al­
fil se encuentre en "d3 " , el avance . . . e4 estará
continuamente en el aire. De modo que 22.h6
.ixh6 23 .'11*f h 5 falla, por 23 . . . e4, y 22.tLlxg7 e4
23 . .ixb5 tLle7 conviene a las negras. Después
de la textual, las blancas tomarán en "g7" en
mejores condiciones.
22....ie6 23.tLl xg7 d5 24.'11*fd2 b4!

Puesto que las negras han ganado espacio
en el flanco de dama en la primera fase de la
partida, se diría que más tarde podrían lograr
contrajuego con la apertura de la columna "b"
Dada la evidente intención de las blancas de
enrocar largo, ese contrajuego es vital.
25.h6
25.0-0-0 bxc3 26.bxc3 El:ab8 volvería las
tomas a favor de las negras.
25 ... e4 26.lt:lh5 Wfe5 27.:gg5
27 .\Wf4 no es convincente, debido a 27 . . . f6.
27...f5 28.f4
Con Jos apuros de tiempo al acecho, esta
jugada, aunque buena, puede considerarse un
tanto arriesgada.
28 ... exf3+ 29.�f2 Wfe2+
29 . . . fxg2 es innecesariamente arriesgado,
en vista de 30.El:e l .
30.\Wxe2 fxe2 3 1.:gel ?!
Un error en apuros de tiempo. La jugada
natural 3 1 .tLlf4 obliga a las negras a mantener­
se atentas.
3 1...d4 32,:gxe2 i.c4 33.:l:!el dxc3
La opción es 33 . . . d3 34 . .ia4 .ib5 3 5 .i.b3 .
34.bxc3 bxc3 35,:gg3 lt:ld4 36.:!:!xc3 .ixa2
37..id3 a5 38.:ge7 i.g8 39,:gcc7 tLl e6 40,:ga7

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

40 . . .liJc5 41.J.b5 �tb8
O bien 4 1 . . .J:ha7 42.:B:xa7 :B:b8 43 .i.e2 a4
44. tt:l f6.
42. .!3xa8 .!3xa8 43. lLlf6 ltle4+ 44.ltlxe4 fxe4
45. .!3xe4
Tablas.
Los avances de peón, sobre todo los de las
columnas de torre y caballo, que hemos pre­
senciado en estas partidas, pretenden abrir el
muro defensivo en tomo al rey enemigo y
conseguir así una superioridad decisiva o, al
menos, apoderarse de una significativa ventaja
espacial. A veces, sin embargo, la tarea no es
tan importante y se confia al peón de alfil ( " e "
o "f'). En el Ataque Richter-Rauzer o el Ata­
que Sozin, por ej emplo, la carga del peón "f'
es de naturaleza más bien posicional.
Beliavsky - Kramnik
Linares 1 994
Defensa S iciliana

swn, en cuanto a si intercalar las jugadas
l O . . . h6 1 l .i.h4. Veremos que dejar el alfil en
"g5 " permite a las negras recurrir a una crucial
maniobra defensiva.
I t.J.c4 .id7

1 2 .!3hel
Ahora, a 1 2.e5 se contesta con l2 . . . dxe5
1 3 .fxe5 .tc6, y no es jugable 1 4.exf6, porque
el alfil de "g5 " queda colgando. A Karpov
solía gustarle esta línea, y seguía con l 4.i.d2
tt:l d7 1 5 .tt:ld5, logrando la parej a de alfiles .
Pero con el transcurso del tiempo, se puso en
evidencia que la ventaj a blanca era mínima.
Me atrajo el ingenio de las blancas en el de­
ficiente intento l 4.i.xf6 gxf6 1 5 .i.d5 (J. Pol­
gár - V. Kramnik, Linares 1 994), pero con
1 5 . . . f5 1 6 . .txc6 bxc6, las negras rechazaron,
con sangre fría, sus intenciones agresivas.
12. .. i.c6
En la partida Keres - Geller, Torneo de
Candidatos, Curac;:ao 1 962, las negras se de­
fendieron con 1 2. J :Ud8, y después de 1 3 .i.b3
b5 1 4.e5 dxe5 1 5 .fxe5 b4, el contrajuego de
Geller fue oportuno. Sin embargo, la elección
de Kramnik es más natural.
13. f5
Esta jugada es coherente con las ideas bá­
sicas de las blancas y guarda armonía con la
actividad del alfil de "c4" Las blancas tratan
de provocar 1 3 . . . e5 , debilitando el control
enemigo de la casilla "d5 " y la diagonal "a2g8" Si se cumple la tarea, entonces se darán
las premisas necesarias para un ataque a la
bayoneta en el flanco de rey.
Conviene tomar nota de que 1 3 .tt:ld5 no da

l.e4 c5 2.ltlf3 lLlc6 3.d4 cxd4 4.ltlxd4 ltlf6
5.ltlc3 d6 6..ig5
La primera señal de las intenciones blan­
cas. Con el desarrollo de su alfil por "g5 " pro­
curarán que el contrajuego de las negras en el
centro no sea posible, de paso que comienzan
a despejar el camino para el enroque largo.
6 .. . e6 7.'ªd2 ii..e 7 8.0-0-0 0-0
Las negras tampoco temen 9 .i.xf6 i.xf6
1 0.tt:lxc6 bxc6 l l .Wxd6, pues con l l . . .Wb6 se
harían con la iniciativa, ni tampoco 9.tt:ldb5,
pues 9 ... \Wa5 satisface sus aspiraciones. Sin
embargo, recuerdo un tiempo en el que las ne­
gras preferían 8 ... tt:l xd4 9.\Wxd4 0-0, porque
tras la textual las blancas pueden evitar sim­
plificaciones con 9.tt:lb3, y a las negras les lle­
vó cierto tiempo encontrar los medios adecua­
dos de contrajuego.
9.f4
El peón "f' tiene ahora el papel protago­
nista. Al avanzar a la cuarta fila, amplía las
posibilidades de las blancas en el centro. No
había tiempo que perder, pues 9.'it?b l , por
ejemplo, podría ser contestada con la simpli­
ficadora 9 . . . d5 .
9... ltlxd4 10.\Wxd4 \Wa5
Este fue también un momento de indeci-

EL CENTRO D INÁMICO

201

resultado, debido a l 3 . . .lt'lxd5 l 4.exd5 e5 , se­
guido de l 5 . . . ixg5 l 6.fxg5 id7 .
13 ... b5

Una rápida y enérgica respuesta. Las piezas
que se supone deben controlar la casilla "d5 ",
el alfil de "c4" y el caballo de "c3 ", serán
desviadas. l 3 . . . exf5 l 4.exf5 1Wxf5 l 5 .\Wh4 h6
l 6.ixh6 tt::l e4 l 7.1Wxe7 lt'lxc3 I U�fl es peor
para las negras.
14.�b3 b4 1 5.tt::l e2 i.a4
Entregar el centro, con l 5 . . . e5, justificaría
plenamente el avance blanco f4-f5, mientras
que 1 5 . . . d5 resulta deficiente, en vista de
1 6.fxe6 fxe6 1 7 .\We5 . Al cambiar alfiles de
casillas blancas, las negras esperan eliminar la
presión de su rival en el centro.
1 6.i>bl
Es más dificil de neutralizar 1 6 .\Wd3 . Por
ej emplo: 1 6 . . . exf5 l 7 .tt::l g3 fxe4 1 8.tt::l xe4.
16 ... i.xb3 17.axb3 �fc8
Amenaza . . . :B:c6-a6, pero parece más natu­
ral 1 7 . . . !hc8.
18.i.d2?
La retirada da un giro a la posición. Des­
pués de l 8 .i.xf6 i.xf6 1 9.1Wxd6, de nuevo
existe la planeada 1 9 . . . 1'!xc2 20.It>xc2 :B:c8+
2 l .i>b l i.xb2 22.i>xb2 1Wa3+, con jaque per­
petuo, un resultado que las blancas tendrían
que aceptar.
18 ...1Wc7 19.f!d3
Tras 1 9.1'!c l e5 20.'1Wd3 1Wb7 2 1 .tt::l g3 h6,
las negras atacarán con . . . a5 , mientras que la
actividad blanca se ve acosada por el temor a
no sobrevivir.
19 ... exf5 20.exf5 d5 21 .i.f4

202

Otras continuaciones caen en el mismo pro­
blema. Las blancas no tienen forma de opo­
nerse al asalto a su rey con el avance del peón
"a" negro.
2 t . .. i.d6 22.g3 a5 23.�xd6 f!xd6 24.tür4 a4
25.bxa4
25.tt::l x d5 es insuficiente, debido a la réplica
25 . . . tt::l x d5 26.1Wxd5 \Wc7 27 .\Wc4 f!a7.
25 .. Jha4 26.ll:lxd5 ll:\xd5 27.f!xd5
27.fib5 :B:aa8 28.1'!xd5 1Wc7 no cambia el
desenlace.
27 ...1Wc7 28.f!e4 �aa8 29.�d4 ffa5 30.It>ct
b3 3 1.c4
O bien 3 l .c3 \Wa l + 32.\Wb 1 :B:xc3+, etc.
31...'1Wb4
Las blancas se rindieron.
La tranquila 32.i>b l sería en vano, a causa
de 32 . . . Wa4 3 3 .i>c l :B:e8.

� llP¡

Adams - San Segundo
Madrid 1 996
Defensa Siciliana

I .e4 c5 2.lll t3 d6 3.d4 cxd4 4.c!Dxd4 lll f6
5.ll:lc3 lll c6 6.i.g5 e6 7.1Wd2 a6
Con esta jugada, las negras difieren el de­
sarrollo en el flanco de rey, concediéndole
prioridad al juego en el flanco de dama.
8.0-0-0 h6 9.i.e3 ll:lxd4
Este cambio hace posible seguir con
10 . . . b5. Observe que 9 . . . lt'l g4 tropieza con
l ü.tt::l x c6 bxc6 l l .i.c5 .
1 0.i.xd4 b5 l l .f4 i.e7
En una partida entre dos computadoras
siguió l l . . .i.b7 1 2 .We3 b4 1 3 .i.xf6, y después
de 1 3 . . .Wxf6, las blancas omitieron la demo­
ledora 1 4.tt::l b 5, pero también es jugable
1 3 . . . gxf6 14. tt::l a4 Wa5 .
12.1We3 i.b7
En este delicado momento, hay pocas al­
ternativas:
a) 1 2 . . . id7 es malo, en vista de 1 3 .e5 dxe5
1 4.fxe5 tt::l d5 1 5 .tt::l x d5 exd5 1 6.Wg3 i.f8
1 7.h4.
b) 12 . . . b4 1 3 .lt'la4 Wc7 (es mejor la inmediata 1 3 . . . 1'!b8) 1 4.lt'lb6 :B:b8 1 5 .lt'lc4 Wc6
1 6.e5 dxe5 1 7.ixe5 :B:a8 1 8.lt'ld6+ resultó
favorable a las blancas en la partida Svidler Mark Tseitlin, San Petersburgo 1 997.

JU EGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

e) 1 2 . . . i!ifc7 permite 1 3 .e5 dxe5 1 4.fxe5
( 1 4.ixe5 se contestó con éxito en la partida
entre Ivanchuk y Kramnik, Dos Hermanas
1 996, con 1 4 . . . lt.:lg4) 1 4 . . . lt.:ld7 1 5 .lt.:l e4 �b7
1 6.lt.:ld6+, y las blancas tienen la iniciativa.
La textual impide el avance central e5, pero
cae en otro problema.
13.ixf6 gxf6
1 3 . . . ixf6 es dudoso, debido a 1 4.e5 fi.e7
1 5 .exd6 ixd6 1 6 . lt.:l e4 ixe4 1 7.i!ifxe4 0-0
1 8 ./id3 g6, y el hecho de que se intercale . . . h6
perjudica ahora a las negras. Después de 1 9 .h4
i!iff6 20.�df1 , caen bajo ataque.
14./id3 i!ifa5
Las negras pueden jugar también 14 . . . i!ifc7,
evitando un debilitamiento en su formación
del flanco de dama. En tal caso, las blancas
deberán elegir entre 1 5 . f5 i!ifc5 1 6.i!ifg3 , y la
continuación más lenta, pero muy interesante
1 5 .Wb l 0-0-0 1 6.f5 i!ifc5 1 7.i!ifh3 i!ife5 . En la
partida Vydeslaver - A. Greenfeld, Beersheba
1 996, las blancas siguieron con 1 8 . fxe6 fx.e6
1 9.a4.
1 5.Wbl b4 1 6.lt.:le2 �c5 17.lt.:ld4
Puesto que las blancas no han jugado f5,
1 7.i!ifg3 no amenaza nada ( 1 7 . . . 0-0-0 1 8 .i!ifg7
�df8).
1 7 ...i.c6
Para las negras no es una posición fácil de
defender. Otras posibilidades eran:
a) En caso de 1 7 . . . 0-0-0, es muy desagra­
dable 1 8 .c3 ( 1 8 . . . bxc3 ó 1 8 . . . e5 se encuentran
con 1 9 .�c 1 ).
b) En la partida posterior Adams - Serper,
Nueva York 1 996, las negras ensayaron
1 7 . . . h5 1 8 .i!ife2 aS 1 9.ib5+ Wf8, pero después
de la inteligente 20.ic4 (que amenaza ixe6)
20 . . . i!ifb6 2 l .g4 hxg4 22 .i!ifxg4, el refugio del
rey negro en la casilla "f8" resultó inapropia­
do.
e) Aunque 1 7 . . . e5 1 8 . lt.:l f5 i!ifxe3 1 9. lt.:l xe3
exf4 podría parecer satisfactorio, 20.lt.:ld5
ixd5 2 l .exd5 es un final difícil para las ne­
gras, debido a su desarbolada estructura de
peones.
Las negras, por tanto, mejoran la posición
de su alfil dama.
1 8J3bel i.d7 1 9.f5!

De forma lenta, pero consistente, el peón

"f' ha llegado a su destino, incrementando la

presión sobre "e6" Entretanto, la posición se
ha mantenido cerrada y, por tanto, poco ade­
cuada para la pareja de alfiles.
19 ... e5 20.lt.:l b3 �xe3 21 .�xe3 �g8 22.g3 aS
23./ic4 a4 24.�cl
Las intenciones básicas de las blancas se
han cumplido. La casilla "d5 " está reservada
para el alfil de "c4", y la posición del caballo
de "e l " puede mejorarse fácilmente.
24 ... /ic6 25./idS �c8 26.b3
Los peones negros del flanco de dama se­
rán ahora sometidos a presión.
26 ...i.d8
Una jugada plausible. La alternativa 26 . . . a3
equivaldría a rendirse. Después de 27.c3 , el
caballo saldría y el peón de "a3 " acabaría ca­
yendo. 26 . . . axb3 27.axb3 evacua la casilla
"a2" para el caballo, con similares consecuen­
Clas.
27.i.xc6+ �xc6 28.bxa4 We7 29.�d5 .ib6
Es floj o 29 .. J�a6, debido a 3 0.�b5, mien­
tras que 29 . . . �c4 3 0.a5 tampoco es satisfacto­
rio para las negras.
30.�b3 i.c5
Es obviamente bueno para las blancas
30 . . . �c4 3 l .a3 �xe4 32.�xb4 :E1xb4+ 3 3 . axb4.
3 l . � d3 �aS
Si 3 l . . .�g4, entonces sigue 3 2 . � xc5 :E1xc5
(ó 32 . . . dxc5 3 3 .:E1e3) 33 .�xc5 dxc5 34.:E1e3 .
También es ventajoso para las blancas
32.lt.:lxb4 :E1c8 3 3 .:E1d l :E1xe4 34.lt.:ld5+, seguido
de 3 5 . lt.:l xf6.
32.lt.:lxb4 :gc7?

EL CENTRO DINÁMICO

203

Esto ayuda a las blancas, pero defender una
penosa posición siempre ha sido psicológica­
mente dificil. Era mej or 32 . . . Ékc8.
33J�dd3 13xa4 34.� d5+ �d7 35.� xf6+ �c6
36.a3 E:ca7 37.1Í<'a2 E:c4 38.E:bc3 E:ca4 39.g4
E:b7 40.h4 E:bb4 41 .g5 hxg5 42.hxg5 E:xe4
43.� xe4 13xe4 44.g6 fxg6 45.fxg6
Las negras se rindieron.

N 1 �O

Amador Rodríguez - Kozul
Campeonato Mundial por equipos
Lucerna 1 997
Defensa Siciliana

l .e4 eS 2.�f3 � c6 3.d4 cxd4 4.�xd4 � f6
s.�c3 d6 6.i.g5 e6 7.Wfd2 a6 8.0-0-0 i.d7
Si ha analizado usted detenidamente la par­
tida anterior, le resultará más fácil entender el
desarrollo del alfil por "d7", porque desde esa
casilla apoyará el avance de peones en el
flanco de dama y, más tarde, reforzará al peón
de "e6", ante el avance f5 .
9.f4 b5 10.i.xf6
Doblar peones negros en la columna "f'
guarda armonía con el plan blanco de avanzar
su peón "f'
10 ... gxf6
Observe que a 1 0 . . . \Wxf6 se replicaría con
la desagradable l l .e5 dxe5 1 2. 4J dxb5 .
l l.�xc6
Esto encaja también en los planes de las
blancas, pero me gustaría decir algo acerca de
la continuación l l .�b l Wb6 1 2 .4J xc6 .!xc6
1 3 .\We 1 :
a) Las blancas pueden responder ahora a
1 3 . . . b4 con 1 4.ctJd5 .
b ) 1 3 . . . :9:a7 1 4 . f5 b 4 1 S .ctJe2 e S 1 6. 4J g3
Wc5 (de otro modo sigue .!c4) 1 7. 4J h5 .!e7
1 8 .\Wh4 es ventajoso para el primer jugador, l.
Gurevich - Kozul, Torneo Interzonal, Biel
1 993.
e ) 13 . . . ie7 1 4 . .td3 aS (14 . . . hS es la jugada
crítica) 1 5 .fS b4 1 6.4Je2 eS 1 7 .ctJg3 Wfc5
1 8 .We2 B:c8 1 9.b3 0-0 20 . .!c4 también es bue­
no para las blancas, Adams - Kozul, Belgrado
1 998. La presión creada por el peón "f' creó
una debilidad en "f5", que las blancas pudie­
ron explotar.
l l ... i.xc6 12.i.d3 b4 13.liJe2 Wfb6 14.�bl h5

204

1 5.Wel h4

Antes, Kozul había jugado 1 S . . . a5 , pero lle­
gó a la conclusión de que no debería per­
mitirse la llegada de la dama a "h4", aunque el
peón quede expuesto en esa casilla.
1 6.E:fl a5 1 7.f5
1 7 .B:f3 provocaría la desagradable 1 7 . . . f5
1 8 . 4J c 1 ig7, pero la textual llega un poco tar­
de. Era de considerar 1 7 . ltJ g 1 , mej orando la
posición del pasivo caballo.
1 7... e5 1 8.i.c4?
La réplica de las negras demuestra por qué
es mala esta jugada.
1 8 .. .'�e3
Por supuesto, tras 1 8 . . . ixe4? 1 9 . 4J f4 .!b 7
20 . .!d5 , el caballo dominaría la escena, desde
su inaccesible punto fuerte en "d5"
1 9.i.dS i.xdS 20.exd5 E:g8 21.E:f3 We4
22.Wf2 E:c8
De repente, todo ha cambiado. Las negras
dominan las columnas abiertas y cuentan con
un alfil superior, mientras que las blancas
tienen que preocuparse acerca de sus peones
débiles en "d5" y "f5 "
23.�cl i.h6 24.g3
Después de la partida, Kozul mostró la
línea 24.4Jb3 a4 2S . ctJ a5 B:c5 26.ctJb7 B:xd5
27. 4J xd6+ Ei:xd6 28.Ei:xd6 Ei:xg2 ! Ahora,
29.E:fd3 no sirve de ayuda a las blancas, de­
bido a 29 . . . Wxd3 , mientras que 29.Ei:d8+
�xd8 30.'1Wb6+ �e8 no produce jaque perpe­
tuo.
24 ... hxg3 25.hxg3 E:cS 26.E:fd3 i.xcl
Las negras ya no necesitan el alfil.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

27J'!xcl gg5 28.gfl gxd5 29.�6
En posición perdida, a las blancas sólo les
queda el recurso de una pequeña trampa.
29 ... gxd3 30.'\!�lb5+ @f8 3l.cxd3 �e2 3U�cl
32.l'!h l se para con 32 . . . !!h5 .
Con la textual, las negras tienen la ocasión
de ganar otro peón, con 32 . . . !!xg3 ?, y en tal
caso la trampa prospera. Veamos : 33 .Wb8+
@g7 34J�h l W/xd3+ 3 5 .@al l'!h3 3 6 .l'!g l + ¡y
se consiguen tablas ! Esto sirve para recordarle
al lector que el tablero está salpicado de minas
esperando que las pisemos, hasta que no se
firman las planillas.
32 ... gxf5
Las blancas se rindieron.

cher - Tal, Torneo de Candidatos, Belgrado
1 95 9) 9.f5 e5 I O. li.:l de2 li.:lbd7 ( I O . . . li.:l xe4
pronto fue abandonado, debido a l l .id5).
Aunque las blancas habían llevado a cabo sus
ambiciones estratégicas, tenían poco que de­
mostrar en el lado positivo de la balanza. Por
el contrario, tenían que preocuparse por el
contrajuego de las negras sobre la columna
" e " ( . . . !!c8xc3) y la vulnerabilidad a largo
plazo de su peón de "e4"
9.f4 0-0 I O.Wff3 'ff c 7 1 1 .0-0-0 b5 12.g4 li.:l xd4
13Jhd4

Anand - Piket
Amsterdam 1 990
Defensa Siciliana
l.e4 c5 V�)f3 lt:lc6 3.d4 cxd4 4.lt:lxd4 lt:lf6
5.lt:lc3 d6 6. .ic4
Ha pasado casi medio siglo desde que el
maestro soviético Sozin introduj o esta jugada.
Las blancas tienen dos intenciones básicas. En
primer lugar, el alfil reforzará la defensa blan­
ca del flanco de dama, además de que, desde
la diagonal "a2-g8", ej ercerá una fuerte pre­
sión sobre el peón de "e6", en armonía con el
avance del peón "f' Si las blancas pueden
provocar la jugada . . . e5, entonces sus piezas
podrán explotar esta grieta en el muro de­
fensivo de las negras.
6 ... e6 7..ie3 a6 8 ..ib3 .ie7
Hay una escuela de pensamiento, según la
cual el alfil de Sozin debería eliminarse lo
más rápidamente posible. Quienes suscriben
un juego del tipo 8 . . . lLl a5 9.f4 W/c7 1 0.f5 e5
l ! .lt:l de2 li.:l xb3 . Otros creen que no es pre­
ciso, y puede continuar tranquilamente con
8 . . . W/c7 9.f4 iJ.e7 1 o.W/f3 li.:l xd4 1 l .iJ.xd4 b5
1 2 . f5 e5 1 3 .iJ.t2 iJ.b7 1 4.0-0-0 b4 1 5 .li.:l d5
li.J xd5 1 6.ixd5 0-0, confiando en . . . a5-a4 para
generar contrajuego en el flanco de dama.
Al principio, sin embargo, se le prestó mu­
cha atención a un orden de jugadas diferente :
2 . . . d6 3 . d4 cxd4 4.li.:l xd4 li.:l f6 5 . li.:l c3 a6 6.iJ.c4
e6 7 .iJ.b3 b5 8 . f4 iJ.b7 (que 8 . . . b4 9 . li.:l a4 li.:l xe4
es dudoso se puso de relieve en la partida Fis-

Después de 1 3 .iJ.xd4 b4 1 4. li.:l a4 iJ.b7, exis­
te contrapresión sobre el peón de "e4", que la
textual trata de evitar.
Al impedir 1 3 . . . b4, las blanca pensaban que
podrían lograr un respiro para jugar g5 y
apoderarse de la iniciativa. Sin embargo, la
posición de la torre en medio del tablero es
delicada, y las negras pueden tratar de explo­
tarla.
13 ... b4
La partida trata de nuevo de cómo ganar
tiempo. Después de la textual, las negras per­
derán eventualmente un peón y tendrán que
luchar por la supervivencia. Sin embargo, no
aceptaron este papel en la partida Reinderman
- Kasparov, Wijk aan Zee 1 999, en la que
optaron por 1 3 . . . e5 1 4.li.:ld5 li.:l xd5 1 5 .!!xd5 b4
( 1 5 . . . exf4 1 6.iJ.xf4 iJ.e6 1 7 .l'!d2 es favorable a
las blancas, y 1 5 . . . iJ.e6 1 6.f5 iJ.xd5 1 7.iJ.xd5
todavía lo es más) 1 6.f5 a5 , y aquí las negras
estaban defendiendo una buena causa. Des­
pués de 1 7 .iJ.a4 ( 1 7 .!!d2 a4 1 8.iJ.d5 iJ.b7 es sa­
tisfactorio para las negras) 1 7 . . .iJ.b7 1 8 .g5

EL CENTRO D INÁMICO

205

1 8 . . J!fc8, con 1 9 . . . b3 en el aire, se apodera­
ron de la iniciativa.
14.l:hb4 d5 15J��d4 dxe4 1 6.'1We2 a5!
El peón de "e4" es un caso desesperado.
Las negras deben crear contrajuego en el flan­
co de dama. La tarea se le encomienda al peón
"a", que pronto recibirá fuerzas de apoyo, tras
la maniobra . . . tLl d7-b6.
1 7.g5 llJd7 1S.l! he4 llJb6 19.a4
Esto debilita las defensas del rey, pero lo
mismo podemos decir de 1 9.a3 .
19 ....ia6 20.'1Wf2 .ic4 21..ixc4 lüxc4 22.b3
lüxe3 23.'1Wxe3 e5
Las blancas están débiles en las casillas os­
curas y las negras poseen un alfil de casillas
de ese color. Es comprensible que traten de
abrir la posición para su alfil al máximo.
24J':!c4 .ia3+
Un diferente orden de jugadas, 24 . . . exf4
25 J'lxc7 .ia3+, permitiría 26.�d2, lo que
significa una gran diferencia.
25.Wb l exf4 26Jhc7 fxe3 27J3el
Es peor 27 .É\c3 , debido a 27 . . .l3fe8 28.l3xe3
.ib4, amenazando (además de 29 . . . .id2, segui­
do de 30 . . . .ixg5) con doblar torres y mantener
clavadas a las piezas blancas.
27 .. .!'Ue8 28J':!c4 h6?
Antes de que las blancas capturen el peón
de "e3 " , no hay clavada, y liberar al peón "f" a
costa de un peón sano es suicida. 28 .. J:l:e6, se­
guido de 29 .. .l3ae8 era el primer e indispensa­
ble paso .
29.Wa2 if8 30.gxh6 f5 3 1.hxg7 .ixg7
32.llJd6 �e5 33.�f4?
33 .gc7 ! ganaba. Por ejemplo : 33 ... e2
34.gg l e l 'IW 35 .13cxg7+ y mate a la jugada
siguiente, o bien 33 . . . 13d8 34.tLlc4, etc.
33 .. .!3d8
La única posibilidad de las negras es la de­
bilidad de la primera fila.
34.lüc4 �e7 35J':!xe3 �dl 36.c3 .ixc3
Esto lo hace fácil. Lo correcto era hacer
36 . . . l:!xe3 37.tLlxe3 13d2+ 3 8 .�b l (pero no
3 8 .�a3 .if8+) 3 8 . . . .ixc3 39.tLlc4 l:!xh2,
aunque 40.l:!xf5 anuncia la caída del peón de
"a5 " y una lenta victoria.
37.�xc3 ge2+ 38.llJb2 �dd2 39.l:!g3+
Las negras se rindieron.

206

Fischer - Geller
Skopje 1 967
Defensa Siciliana
l .e4 c5 2.llJf3 d6 3.d4 cxd4 4.llJxd4 llJf6
5.llJc3 llJc6 6 . .ic4 e6 7.i.e3 !d.e7 8.i.b3 0-0
La experiencia ha demostrado que las
negras harían bien en diferir el enroque e
invertir el tiempo en su ataque del flanco de
dama: 8 . . . a6 9.'1We2 Wc7 1 0.0-0-0 t0a5 l l .g4
b5 1 2.g5 tLl xb3+ 1 3 .axb3 tLl d7.
9.'1We2

Esta jugada lleva al tipo de "posiciones si­
cilianas irresponsables", como un viejo maes­
tro las calificó en su día, en las que no está
claro quién será más rápido o qué bando ocul­
ta una carta en la manga. A Fischer, sin em­
bargo, le gustaba. En primer lugar, es natural
y lógica, ya que la jugada de dama prepara el
enroque largo y mantiene vigilada las casillas
"g4" (en previsión de . . . tLl g4) y "c4" (ante
. . . tLl a5-c4). Además, en general, fue el propio
Fischer quien normalmente encontraba ese
triunfo escondido en el momento crítico de la
lucha.
9 ...'\Wa5?!
Tengo dudas no sólo acerca de esta jugada,
sino también acerca del orden elegido. El
avance de peones en el flanco de dama, vital
para el equilibrio dinámico, debe realizarse
con mayor rapidez.
10.0-0-0 lüxd4 ll ..ixd4 .id7
Ganar un peón, con l l . . .'!Wg5+ 1 2 . �b l
Wxg2 cede l a iniciativa a las blancas . 1 3 .i:!hg 1
'!Wh3 1 4.e5 es peligroso para las negras.

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

12.�bl .ic6
Como el maestro macedonio Sofrevski te­
nía que enfrentarse a Fischer, con negras, un
par de rondas después, Geller, vulnerando el
código ético no escrito, preparó a Sofrevski
para la partida. Su ayuda, sin embargo, tras­
tomó al jugador en cuya cabeza se fraguó la
catástrofe. Su jugada 1 2 .. .1'hd8 fue cuestiona­
da de inmediato con 1 3 .W/e3 . Al ver que
1 3 . . . b5 1 4 .a3 b4 1 5 .axb4 Wlxb4 1 6.�xa7 E:a8
1 7.W/b6 perdía material sin compensación, las
negras jugaron 1 3 . . . b6 y fueron sorprendidas
por 1 4.�xf6 gxf6 1 5 .tt:ld5, perdiendo un sano
peón, pues si 1 5 . . . exd5 , 1 6.E:xd5, seguido de
1 7.E:h5, sería mucho peor. En la jugada 1 9
Sofrevski se rindió. E l esquema de Geller
había sido torpedeado.
13.f4 gad8
En caso de 1 3 . . . e5 1 4.�e3 exf4 ( 1 4 . . . tt:l xe4
pierde, debido a 1 5 . tt:l xe4 �xe4 1 6.�d2)
1 5 .�xf4, el peón de "d6" queda baj o presión y
la pareja de alfiles blancos son muy activos y
fuertes.
14J�hfl b5
Después de 14 . . . d5 1 5 .e5 tt:le4, Fischer te­
nía in mente 1 6.f5 , manteniendo la iniciativa.
Por cierto que a Fischer le gustaba esta pa­
labra y lo que significaba. Recuerdo que, du­
rante un paseo al atardecer, por la isla de Ro­
vinj , donde se jugaba el torneo en 1 970, al
hablar de posiciones agudas, dijo: "Lo que
cuenta es la iniciativa. "
1 5.f5!

1 5 ... b4 16.fxe6 bxc3 17.exf7+ �h8 18Ji!f5
Hay que ser un gran jugador para descubrir

las posibilidades ocultas de un sacrificio de
pieza como éste.
18 �b4
Fischer esperaba 1 8 . . . \Wc? 1 9.§:dfl tt:ld7
(las blancas amenazaban E:xf6) 20.§:h5, y el
rey negro queda mortalmente expuesto, pero
no estaba seguro de cómo continuar después
de la textual, y ahora invirtió tres cuartos de
hora en su siguiente jugada. Algunas decisio­
nes deben tomarse confiando en la intuición,
antes que en un cálculo minucioso, pues sin
ella nos veríamos privados de muchas partidas
brillantes.
19.�0 !
Renovando la amenaza 20.E:xf6.
19 ... lLl xe4
Después de la lenta 1 9 . . . tt:ld7, Fischer se­
ñaló 20.E:h5 tt:le5 2 1 .\Wf5 h6 22.\Wg6 . Pero
consideraba que lo mej or era 1 9 . . . tt:l g4, a lo
que seguiría 20.�xc3 Wb7 2 1 .\Wf4 tt:le5
22.E:e l , amenazando 23 . .Ei:xe5 dxe5 24.\Wxe5.
20.a3?
..•

¿Quién podría decir que esta jugada pierde?
Fischer confesó que sólo pudo descubrir la
jugada ganadora, horas después de finalizada
la partida. Era 20.\Wf4 ! . Sólo puedo consignar
sus análisis: 20 . . . cxb2 (20 . . . d5 pierde, por
2 1 .\We5 ftJ f6 22 . .Ei:xf6, etc., y 20 . . . tt:l d2+ pier­
de, por 2 l ..Ei:xd2 cxd2 22.c3 Wxb3 23 .�xg7+
�xg7 24.\Wg4+ �h8 25.W/d4+) 2 I .§:h5 ! tt:lc3+
(o bien 2 1 . . .�f6 22.Wf5 h6 23 . .Ei:xh6+ gxh6
24.\Wg6) 22.'it>xb2 tt:l xd l + (o bien 22 . . . §:xf7
23 .\Wxt7 ltJ xd l + 24.'it>b l Wxd4 25 . .Ei:xh7+
�xh7 26.\Wh5++) 23.'it>c l .Ei:xt7 24.�xf7, y las
amenazas ya no pueden pararse.
20 ... \Wb7 21 .\Wf4 .ia4!
¡ La demoledora respuesta que las blancas
habían omitido !
22."%Yg4 .if6 23.i:!.xf6 .ixb3
Las blancas se rindieron.
24 . . . �a2+ pende sobre la cabeza de las
blancas y nada puede hacerse para enmendar
la imprudente 20.a3, que debilitó fatalmente el
enroque. No tiene sentido en molestarse con
24.cxb3 tt:lxf6 .
Una partida ciertamente memorable, y tam­
bién una memorable advertencia. No es la úni­
ca de nuestra selección que fue decidida o

EL CENTRO DINÁMICO

207

echada a perder por errores. Por el contrario,
los errores suceden en muchas grandes parti­
das con ataques en flancos opuestos. A menu­
do podemos referimos a un repentino lapso de
concentración o explicaciones similares. Pero
hablando en general, la verdadera razón es, en
mi opinión, más profunda. El tipo de posicio­
nes que estamos estudiando, en las que el ele­
mento del tiempo juega un papel tan impor­
tante y las opciones son tan numerosas (ade­
más de engañosas y ocultas), el único camino
a seguir, en muchos casos, es estrecho y escar­
pado y, por tanto, dificil de encontrar. El
tiempo se consume rápidamente (pues hasta el
gran Fischer invirtió una hora entera en su
idea 1 4.E:hfl que desembocaba en una posi­
ción ganada después de l 9.Wffl ) y las ten­
siones aumentan de forma considerable a me­
dida que se avecinan los apuros de reloj . De­
bemos tener presente que en ajedrez el tiempo
no es lo que el reloj muestra, sino lo que los
jugadores sienten. Al acercarse al final del
tiempo disponible, las manecillas del reloj pa­
recen avanzar con mucha mayor rapidez que
al comienzo de la partida. En tales momentos
de tensión, el tablero se convierte en un cam­
po de minas, que hay que atravesar sin mapa.
En esta sección nos hemos concentrado en
el campo de minas de la Siciliana, porque
aporta excelentes ej emplos de los problemas
generales que surgen cuando la situación cen­
tral es inestable y Jos jugadores atacan en flan­
cos opuestos. Sin embargo, también en otras
aperturas se producen, por supuesto, las mis­
mas situaciones tensas e imprevisibles.

N, ?J3

208

•.•

Kasparov Svidler
Wijk aan Zee 1 999
Defensa Grünfeld
-

t .d4 CDf6 2.c4 g6 3.CDc3 d5 4.ll:H3 /ig7 s.Wi'b3
El contrajuego de las negras en la Grünfeld
a menudo se basa en el golpe lateral . . . c5, que
guarda armonía con el alfil fianchettado, que
ejerce una fuerte presión sobre el centro de
peones. La textual, que provoca 5 . . . c6 ó
5 . . . dxc4, está dirigida contra ese plan estra­
tégico.
5 dxc4 6.Wfxc4 0-0 7.e4 a6
..•

La jugada más coherente para las negras es
7 . ..Ci'J a6, preparando . . . c5, que se puso de
moda a raíz de Jos matches entre Kasparov y
Karpov. A fines de los años sesenta, Grandes
Maestros húngaros popularizaron la textual.
Su intención es ganar espacio en el flanco de
dama. Observemos que, durante un tiempo,
8.a4 no impide 8 . . . b5, y que se requieren, por
tanto, otras medidas.
8.e5
A la tranquila 8 ./ie2 se responde enérgica­
mente con 8 ... b5 9.Wfb3 c5. La partida Kas­
parov - Léko, Linares 1 999, continuó así:
1 O.dxc5 /ib7 (lo más efectivo; 1 0 . . . tt:lc6
I l ./ie3 b4 1 2.ctJa4 tt:l xe4 1 3 .0-0 es favorable a
las blancas) l l .0-0 ( 1 J .e5 se contesta con
1 1 . . . ctJ d5 1 2.0-0 CDd7) 1 1 . . . tt:lxe4 1 2 . tt:l xe4
!ixe4 1 3 ./ig5 (merece consideración 1 3 .!ie3)
l 3 .. .lt:l c6 (pero no 1 3 . . . h6, debido a 14.Wfe3 )
1 4.Wfe3 Wld5, con juego equilibrado.
8 ... b5 9.Wfb3 CDfd7 10.e6
I O ..!e3 no disuade a las negras de I O . . . c5,
en cuyo caso l l .e6 c4 derivó en buen con­
trajuego de las negras, Piket - J. Polgár, Li­
nares 1 997.
10 fxe6

1 1 ./ie3
En los primeros días de investigación,
1 0.e6 estaba relacionado con l l .Wfxe6+ �h8
1 2.Wle4, pero después de 1 2 . . . ltJb6 13 ..!f4
tt:l c6, Admján concluyó que las negras estaban
bien. La continuación l l . ltJ g5 tt:lb6 1 2.tt:lxe6
!ixe6 1 3 .Wxe6+ �h8 1 4./ie3 E:f6 1 5 .W/e4 E:d6
contribuyó a reforzar esa impresión. Kaspa­
rov, sin embargo, no tiene prisa por resta-

nJEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

blecer la igualdad material : su objetivo es el
flanco de rey negro, debilitado por el sacri­
ficio de peón.
l l...ttlb6?!
El flanco de rey es más vulnerable de lo
que las negras creen, y el caballo debería tras­
ladarse a "f6" para reforzarlo. Después de
1 1 . . . 4J f6 1 2.a4 bxa4 1 3 .Eixa4 4J d5 14 . .ic4 c6,
las negras tienen una posición pasiva, pero
sólida.
1 2.h4

Convencidas de que su rey está seguro en
el centro, las blancas lanzan este ataque de
peones. Su oponente se ha retrasado en desa­
rrollo y su actividad inicial en el flanco de da­
ma ha perdido su significación.
12 ...lüe6 13.h5 �xt3
Hay que hacer algo contra la creciente pre­
sión. La alternativa, 1 3 . . . 4Jxd4 1 4.4Jxd4 .ixd4
1 5 .0-0-0 .ixe3+ 1 6.fxe3 '!We8 1 7.hxg6 hxg6
1 8.'!Wb4, no era del agrado de Svidler, pues el
refugio de su rey parece inseguro.
14.gxf3 4J xd4 15Jjdt eS
1 5 . . . 4J xf3+ 1 6. We2 lüd4+ falla, debido a
1 7 . .ixd4 .ixd4 1 8 .hxg6 hxg6 1 9.'!Wc2.
1 6.ixd4 exd4
O bien 1 6 . . ..ixd4 1 7. 4J e2.
1 7.hxg6 h6
El negro mantiene la posición lo más ce­
rrada posible. No inspira confianza 1 7 . . . hxg6
1 8 .'!Wc2 '!We8 1 9 . .id3 .
18. �h5!
La decisión crucial de la lucha: el caballo
de "b6" no debe llegar a "d5 "
18. . .Wfe8 19.lb e2 Wfxg6 20J3hl

De modo que, a costa de un tiemp o y un
peón, las blancas han abierto la c olumn a "g"
dándole a su iniciativa una forma realista De
ahora en adelante, la defensa de lo que ha
quedado del enroque negro será dificil.
20...Wh8 2t.�gl Wff7
En caso de 2l ... Wh5 22. f4 4J d5 23 .'!Wg3
Wfl 24 . .ig2, las negras siguen temendo difi­
cultades defensivas.
22.lüxd4 lbd5 23.Wfd3
La dama ocupa una posición atacante.
23 .. .i.d7
Los problemas de las negras no se ven ali­
viados por 23 . . . 4J f6 24.We3 , 23 . . . 4J f4 24.We4
(si 24 . . . Eib8, entonces 25.Eixg7), ni 23 . . . e5
24.l2lc6.
24.§'e4 �e8 25.id3 l2lf6 26.'11«h 4 �eS?
Esta parece ser una útil jugada defensiva,
pero en realidad poco puede hacer la torre en
la quinta fila. El problema básico de las negras
radica en su agujero de "g6" Por consiguien­
te, era indispensable 26 . . . 4Jd5 , haciendo posi­
ble tanto . . . 4J f4 como . . .Wf4.
27.l2le2 lbdS 29J�g6
Las blancas amenazan 29.Eixh6+ .ixh6
30.Wxh6+ Wg8 3 I .Wd2, y las negras no tie­
nen defensa.
29 ...Wff8 29.'11«e 4 Wfn 30.<i>d2 lbf6 3 1 .ife3
Las negras se rindieron.

N 1 ?l�

Sakaev - Kobalij a
Campeonato de Rusia
San Petersburgo 1 998
Defensa Semi-Eslava

l.d4 d5 2.l2l t3 lüf6 3.c4 c6 4.tl:lc3 e6 S.ig5
h6 6.ih4 dxc4
Lógico y consistente. 6 . . . g5 7 . .ig3 4J e4 es
demasiado optimista, como queda demostra­
do, por ejemplo, con 8 .e3 ib4 9.Wb3.
7.e4
Al crear un amplio centro de peones, las
blancas provocan 7 . . . g5, que debilita la estruc­
tura de peones negros en el flanco de rey, aun­
que a cambio de eso, el peón de "e4" será aho­
ra vulnerable. Estos dos temas aparecerán in­
terconectados en nuestras evaluaciones de las
posiciones resultantes.

EL CENTRO DINÁMICO

209

7 ... g5

8.i.g3 b5 9.i.e2
Tras haber sacrificado un peón, las blancas
buscan compensación en forma de un desa­
rrollo superior. En la partida l . Sokolov - No­
vikov, Úbeda 1 997, las b )ancas fueron menos
pacientes y continuaron con 9.h4 g4 1 0. lLl e5
h5 ( 1 O . . �b4 sería neutralizado con 1 l .f3)
l l .�e2, y después de l l . . .�b7 1 2.0-0 lLlbd7
(si 1 2 . . . !g7, es fuerte 1 3 .b3) 1 3 .i!Mc2 !g7
1 4.:B:ad l i!Mb6 1 5 . lLl a4 Wa5 1 6.lLlc5, asumie­
ron la iniciativa. La cuestión sigue abierta en
cuanto a qué sucede tras l l . . .b4 1 2.lLla4
lLl xe4.
Con . . . b4 in mente, un viejo maestro sovié­
tico (cuyo nombre, por cierto, no recuerdo)
solía jugar 9 . lLl e5 de inmediato (pues sin las
jugadas h4 y . . . g4, las casillas " f3 " y "h5 "
están disponibles para la dama y el alfil de
casillas blancas). Después de 9 . . . �b7 1 0.�e2,
1 0 . . . lLlbd7 1 1 .h4 les da a las blancas buena
compensación por su iniciativa. La alternativa
1 0 . . . �g7 traspone a la partida Timman - To­
palov, Wijk aan Zee 1 998, favorable a las
blancas tras 1 l .h4 lLl fd7?! 1 2 lLl g4 !
9 ... b4
.

9 . . . �b4 es otra tentativa para explotar la
debilidad del peón de "e4", pero en la partida
Yusupov - Akopian, Úbeda 1 997, la línea
1 0.0-0 !xc3 1 l .bxc3 lLlxe4 1 2 . lLl e5 demostró
que el estómago de las negras no digeriría
nuevas ingestiones: 1 2 . . . lLl xc3 1 3 .Wc2 lLl xe2+
(es peor 1 3 . . . Wxd4, por 1 4.�h5 0-0 1 5 .:B:adl
lLl xd l 1 6 .lhd l , y no puede evitarse 1 7. lLl xfl)
1 4.i!Mxe2 expone las negras al ataque. Hasta la
prudente 12 . . . lLl d7, como se jugó en la partida,
dio la iniciativa a las blancas después de
l 3 .�h5 0-0 1 4. lLl xf7 :B:xf7 1 5 .�xf7+ cj{xf7
1 6.Wc2.
Por otra parte, la modesta 9 . . . �b7 1 0.0-0
lLlbd7 ha atraído a mayor número de segui­
dores.
lO.tLla4 ttl xe4 l l .i.e5
No reportó gran cosa a las blancas la tenue
1 l .�xc4 lLl xg3 1 2.hxg3 lLl d7 1 3 .0-0 �g7,
Korchnoi - Timman, Wijk aan Zee 1 997.
l l ... ttlf6 12.ttlc5!
En caso de 1 2.0-0, a las blancas no les gus­
taba 1 2 . . . lLlbd7.

210

12 ...i.g7
Después de 1 2 . . . �xc5 1 3 .dxc5, las negras
tendrían que preocuparse por las casillas de su
color, mientras que 1 2 . . . lLlbd7 puede ahora
contestarse con 1 3 . lLl xd7 �xd7 1 4.�xc4, con
buen juego.
13.Axc4 0-0?
Saliendo de Guatemala para entrar en Gua­
tepeor.
14.Wc2 ttl bd7 1 5.h4!

Hay que tener mucho cuidado al avanzar
peones, porque cada avance crea una debili­
dad potencial. Las negras se han expandido en
ambos flancos, descuidando su desarrollo. Las
blancas, por otro lado, han estado acumulando
fuerza con un desarrollo armonioso, y ahora
atacan la expuesta formación de peones ne­
gros.
1 5 ... gxh4
1 5 . . . g4 1 6 .lLlg5 revelaría la idea de la ju­
gada 14 de las blancas.
16.ttlxd7
El alfil de "e5 " es demasiado precioso para
desprenderse de él.
1 6 ...i.xd7 1 7J'bh4 ttl d5 18.i.xg7 <;i;>xg7
19J3g4+ <;i;>h8 20.Wd2 Wlf6 2 1 . ttl e5 i.e8
22.0-0-0
El flanco de rey negro ha sido irreparable­
mente dañado y las fuerzas atacantes se impo­
nen.
22 ... ttl e7 23.:B:hl ttl g8 24.:B:gh4 @g7 25..!3f4
Las negras se rindieron.
Después de 25 . . .Wd8, 26.:B:g4+, seguido de
27.:B:xg8, resulta decisivo.

JUEGO DINÁM ICO DE PEONES EN AJEDREZ

Si pensamos en las dos últimas partidas,
comprobaremos que en ambas son las negras
quienes actúan primero. En plena apertura, sus
peones ganan ventaja de espacio en los flan­
cos. Las blancas, por el contrario, se toman su
tiempo, con el rey en el centro, para quitarles
veneno a los avances de flanco. Cuando, por
fin, las blancas reaccionaron y lanzaron su
peón "h" al ataque, la iniciativa de Svidler en
el flanco de dama llegó a punto muerto, y el
agresivo avance de Kobalija en el otro flanco
resultó un fácil blanco para su rival. Las

blancas atacaron relativamente tarde, pero su
paciencia fue recompensada. A menudo he­
mos enfatizado, en nuestros análisis, en el he­
cho de que el tiempo es muy importante y que
actuar con rapidez normalmente reporta sus
frutos. En general, así es, pero sólo si se ob­
tienen resultados significativos al actuar de
ese modo. Si se detienen los peones, si no
crean amenazas, si no se abren nuevas posibi­
lidades con los avances de peón, entonces
éstos revelan la otra cara, su aspecto más débil
y facilitan el contraataque del oponente.

La necesidad de actuar
Al hablar de centro dinámico y de estructuras dinámicas de peones, hemos enfatizado en la
iniciativa, los avances de peón, ataques y contraataques, así como en el valor precioso del
tiempo. Al final de este capítulo, llegamos a una cuestión pertinente que a menudo se me ha
planteado al enseñar ajedrez: ¿por qué tenemos que luchar por la iniciativa, entrando en todas
esas posiciones engañosas en las que un solo paso en falso puede conducir al desastre? ¿Por qué
todo ese frenético esfuerzo por sobrevivir en aguas turbulentas? ¿Por qué no limitamos a "con­
servar nuestra posición", manteniéndonos en aguas transparentes y en una relativa seguridad?
Bueno, la respuesta es muy sencilla: en posiciones con un centro dinámico no hay aguas trans­
parentes ni seguridad relativa. Mientras que las estructuras simétricas de peones significan paz y
armonía, las formaciones asimétricas implican tensión y lucha. O bien nos proponemos apode­
ramos de la iniciativa, o bien la cedemos a nuestro rival de tumo. Desde el momento en que un
jugador pierde la iniciativa, en la mayoría de los casos queda condenado a la derrota. Parece una
respuesta demasiado sentenciosa, pero podemos contrastarla con partidas concretas, cuyo análisis
práctico resultará más convincente. Examinaremos a continuación un par de posiciones delica­
das, caracterizadas por estructuras erizo, para ver qué nos deparan ambas luchas.
Uhlmann - Lj ubojevic
Amsterdam 1 97 5
Apertura Inglesa
l .c4 c5 2.lDf3 tLlf6 3.t!:lc3 e6 4.g3 b6 5 ..ig2
.ib7 6.d4 cxd4 7.�xd4 a6 8.0·0 d6
Las blancas han logrado ventaja espacial, y
su fuerza en el centro será incrementada por el
esperado avance e4. Las negras han dispuesto
sus piezas en sus tres primeras filas, pero con
una flexible formación de peones en sexta,
que controlan todas las casillas importantes.
9.b3 t!:lbd7 1 0 ..ib2 .ie7 l l J'Udl 0-0 12.e4
Las blancas han trazado su plan: controlar
por completo el centro e impedir todo con­
tragolpe táctico, una fuerza central, por cierto,
que parece formidable. Sin embargo, tengo un
par de observaciones iniciales : no creo que el

alfil de fianchetto de casillas negras esté debi­
damente situado, y tampoco creo que l l .�fd l
sea una elección afortunada.
1 2 ...�b8
La casilla "b8" es un excelente lugar para la
dama, pero 12 . . . Wc7, dejando paso a la torre
dama para que entre en juego, parece más
natural . l 3 .We3 �fe8 l 4.ctJd4 .!f8 l S .�ac l
�ad8 l 6.h3 g6 1 7.i>h2 i!.g7 l 8 .We2 Wb8
traspone a la partida Vukic - Suba, Vinkovci
1 977. Los caballos blancos se aseguran de que
no haya sorpresas, con . . . bS, pero al haber si­
tuado su torre rey en "e8 " , frente a la dama
blanca, las negras se disponen a atacar en el
centro, con . . . dS . El plan 1 3 .We3 , seguido de
l 4.ctJd4, es rutinario y superficial. La manio­
bra ctJ e l -d3 (o bien tLl e l -c2-e3), que Smejkal
prefería, ofrece posibilidades más ricas. La

EL CENTRO DINÁMICO

21 1

partida Vukic - Suba prosiguió con 1 9 .'�'c2
gc8 (de nuevo, . . . d5 está en el aire) 20.'Wd2
lLlc5 2 1 .ge l 'Wa8 22.f3 'Wb8 23 .gcd l �a8
24.lLl de2 ged8 25 . lLl d4 lLl cd7 26.'Wf2 lLle5
27 .'We2 lLl c6 ! , y las blancas se enfrentaron a
una decisión poco atractiva: tomar en "c6" y,
en consecuencia, afrontar la liberadora . . . b5, o
bien seguir disfrutando de su bonita posición,
cosa que, lamentablemente, hicieron. Para su
desgracia, 28.lLlc2 lLl h5 29.f4 de nuevo permi­
tía 29 . . . b5, esta vez en peores circunstancias.
En resumen: las blancas esperaban conseguir
algo sin hacer nada, quedándose cruzadas de
manos hasta que su adversario se apoderó de
la iniciativa. El resto fue una caída en picado.
13.l!Jd2 �eS 14.\We3 ? !
El curso ulterior d e l o s acontecimientos su­
giere que era preferible 1 4.h3 .
14 ... b5!

18 ... tt:l g4 1 9.'1Wf4 tt:les 20.�fl tt:lbc4 2 1 . l!J xc4
�gS! 22.tt:lxe5 i.xf4 23.tt:lxc6 i.xcl 24.tt:l xb8
i.xb2 25.tt:l xb5 �cxb8 26.�bl i.xa3 27.:Sb3
i.c1 28.tt:l xd6 :Sa4
Al final de la línea forzada, las blancas han
perdido calidad sin compensación. Su peón
pasado será bloqueado y resultará inútil.
29.b5 i.a3 30.tt:l c4 J.cs 3 1 .tt:l e5 :Sa2 32J3f3
:Sd8!
Ljubojevic explota con eficiencia su venta­
J a.
33.i.c4
3 3 . l!J xt7 falla, por 33 . . . :!:l:f'8 34.ic4 gxf2,
mientras que 33 .gxf7 es insuficiente, debido a
la línea 33 . . . .id4 34.lt:lc6 i>xf7 3 5 . lt:l xd8+
i>f6 36.lt:lxe6 �xf2+, etc.
33 .. J3c2 34.i.b3 :Sb2 35.i>g2 �dd2 36.tt:ld3
�xb3 37.tt:lxc5 �xf3
Las blancas se rindieron.
La fuerza en el centro no es significativa si
no puede convertirse en un ataque. A medida
que el tiempo pasa, un poder estático tiende a
debilitarse hasta que un golpe táctico sacude
la posición. Ni Vukic ni Uhlmann supieron
utilizar su ventaja de espacio y su control del
centro. El hecho es que la posición blanca no
es tan buena como parece. En mi opinión, el
doble fianchetto no es eficaz y la estructura de
peones es demasiado susceptible a los golpes
tácticos . . . b5 y . . d5 . Además, como antes . he
mencionado, la maniobra estándar con W/e3 y
tLl d4, sólo sirve para cimentar la inmovilidad
de la posición blanca. Las negras, por el con­
trario, aunque con restricciones de espacio,
tienen a su disposición sutiles presiones y
amenazas tácticas.
.

Por fuerte que parezca el centro blanco, re­
petidamente comprobamos que es vulnerable
a golpes tácticos.
1 5.cxb5 axb5 1 6.a3 ?
A 1 6. lLl xb5, Ljubojevic planeaba 1 6 . . . gc2
1 7.13db 1 lLl g4 (también es digna de considera­
ción 1 7 . . . .ia6) 1 8 .'Wd3 ( l 8 .Wle2 es sospecho­
sa, en vista de 1 8 . . . lLl de5 1 9.lLld4 ia6 20.Wid l
gxb2 2 1 .gxb2 tLl xf2) 1 8 . . . gc5 , con compen­
sación. A pesar de todo, las blancas deberian
haber entrado en esa línea. La tímida jugada
textual crea debilidades en el flanco de dama
y aporta pocas esperanzas.
1 6 ... .ic6 1 7.b4 tt:l b6 1 8.:Sac l ?
Esta vez s e necesitaba 1 8.h3 para impedir
la siguiente maniobra de caballo.

212

Karpov - Adams
Wijk aan Zee 1 998
Apertura Inglesa
I.tt:lf3 ttlf6 2.c4 e6 3.ttlc3 eS 4.g3 b6 5.i.g2
i.b7 6.0-0 i.e7
En los últimos tiempos he percibido algu­
nas frescas aportaciones a esta variante. Des­
pués de 6 ... a6, la partida Pogorelov - Rodrí­
guez López, Mondariz Balneario 1 999, conti-

JUEGO DINÁM ICO DE PEONES EN AJEDREZ

nuó así : 7.l'!e l fie7 8 . e4 d6 9.d4 cxd4
1 0.CDxd4 Wc7 l l .iJ.e3 0-0 1 2.1'!c l CDbd7 1 3 . f4
1'!fe8 1 4.g4, con una aguda posición. Después
de 14 . . . h6 1 5 .g5 hxg5 1 6.fxg5 CD h7 1 7 .g6
CDhf8 1 8 .gxf7+ �xf7, las blancas respondie­
ron 1 9.CDd5 .
E n l a partida Zeller - Wahls, Campeonato
de Alemania, Bremen 1 998, las blancas vieron
sus posibilidades en otra dirección. Después
de 6 . . . d6 7.d4 cxd4 8 .Wxd4 a6 9.ie3 CDbd7
l O.CDd2, quedó claro que su obj etivo era el
peón retrasado de "d6" En comparación con
la anterior l O.CDg5, situar el caballo en "d2"
tiene una ventaja, a saber, que cualquier caba­
llo puede situarse en "e4", según las circuns­
tancias. En tal caso, 1 0 . . . hg2 l l .�xg2 Wc7
1 2. CD de4 fie7 1 3 .l'!fd l 0-0 1 4.CDxd6 1'!fd8
1 5 .b4 condujo a complicaciones en las que las
blancas pudieron obtener buenas posibilida­
des.
7.d4 cxd4 8.'!Wxd4 d6 9.e4
En busca de nuevos caminos, la partida
Nogueiras - Akesson, Olimpiada de Elistá
1 998, siguió con 9 .fig5 a6 I O.iJ.xf6 fixf6
l l .Wf4 0-0 1 2.l'!ad l fie7 1 3 .'Lle4 fixe4
1 4 .Wxe4 1'!a7 (las blancas amenazaban
1 5 .Wb7) 1 5 . CD d4 l'!c7 1 6.b3 1'!e8 1 7.a4, con
posibilidades activas .
9 ... 0-0 tO.We3
Cuando luego se juegue . . . 1'!fe8, la dama no
se sentirá cómoda en la columna "e" . Además,
como vimos en el ejemplo precedente, en "e3 "
está expuesta también a l salto . . . 'Ll g4.
lO ... tZ'l bd7 l l.tZ'ld4 Wc7 12.b3 a6 13.i.b2
�Ue8 14J!acl gad8 1 5.gfel
Antes o después, el peón de "e4" necesitará
protección y, en algunos casos, podrá respon­
derse a . . . d5 con e5 . Hemos visto antes que
Vukic se vio obligado a jugar la fea f3 para
impedirlo, bloqueando su alfil de fianchetto y
creando una nueva debilidad en "g3 " En mi
opinión, las blancas deberían mantener la da­
ma en "d4" y jugar 1'!d l , seguido de 'D e l , o
bien hacer lo que hace Karpov.
1 5 .. .'�b8
Este es el lugar adecuado para la dama,
desde el cual puede apoyar . . . b5 o, a veces,
cuando las blancas no son fuertes en la co-

lumna "e", puede apoyar también . . . d5, impi­
diendo e5 .
1 6J3e2 i.f8 1 7.h3 g6
El peón retrasado de "d6" es inatacable, por
lo que las negras pueden activar su alfil sobre
la gran diagonal.
1 8.gcel .ig7 1 9.Bd2 'Des 20.Wc2
Mover la dama de un lado a otro no mej o­
rará la posición. Mejor impresión produce
20.ia l , preparando 2 l .CDc2.
20...Ba8 21 .a4 gcs
Las torres negras hostigan a la dama blanca.
22.'Llt3 !3ed8
Mientras el peón de "d6" no esté protegido,
no sirve 22 . . . b5, por 23.axb5 axb5 24.'Llxb5
ixe4 25 .1'!xe4 'Llcxe4 (o bien 25 . . . 'Ll fxe4
26.iJ.xg7 Wxg7 27.b4) 26.i.xf6, etc.
23.tZ'ld2
Ahora se ha impedido la ruptura 23 . . . b5,
pero sigue siendo posible el golpe central. . .
23 ... d5!

Ahora son las blancas quienes deben tener
cuidado. Tales jugadas liberadoras general­
mente irradian energía positiva.
24.exd5 exd5 25.cxd5
Si 25.CDxd5 'Dxd5 26.ixg7, continúa
26 . . . ltl f4.
25 ... tZ'l xd5 26.tZ'l xd5 ixd5 27.ixd5 Yf!xd5
28..i.xg7 Wxg7 29.tZ'l c4 CD d3
Afortunadamente para las blancas, no da
resultado 29 . . . 'Ll xa4 3 0.Wa2 Wbs, debido a
3 1 .Wa l + Wg8 32.Wf6 Wxb3 3 3 . 'Lld6 l'!b8
34.l'!e3 Wa2 3 5 .g l e2 Wd5 36 .l'!e8+ l'!xe8
37.ltlxe8, y las negras recibirían mate.

EL CENTRO DINÁMICO

213

30J�dl b5 3 1 .axb5 axb5 32.�ed2 bxc4
33.bxc4 'ªxc4
Tablas.
Incluso en manos de Anatoli Karpov, un
experto en ventaja espacial, la posición apenas
reportó nada. La lección es simple: una posi­
ción de bonita apariencia, que no contiene po­
sibilidades de juego activo, tiende a deterio­
rarse. La siguiente partida aporta una compa­
ración instructiva.
Anand - Illescas
Linares 1 992
Defensa Siciliana
l.e4 c5 2.c!Llt3 e6 3.d4 cxd4 4.c!Llxd4 c!Llc6
5.c!Llb5 d6 6.c4
Especulando con la momentánea debilidad
de "d6", las blancas han logrado crear un fuer­
te corsé en el centro, con c4. Sin embargo,
ahora estarán obligadas a retirar su caballo al
borde del tablero.
6 ... ttlf6 7.ttl lc3 a6 8.ttl a3 b6
En respuesta al plan contrario, las negras
construyen la misma formación de peones que
hemos visto en las partidas anteriores. Men­
cionemos de pasada la cuestión de si pueden
atacar de inmediato el centro con 8 . . . d5. Baste
con decir que 9.exd5 exd5 1 O.cxd5 c!Llb4
l l . .te2 plantea algunas dificultades a las ne­
gras. La jugada l l . . . i.c5 ? se castigó para
siempre en la partida Karpov - Van der Wiel,
Bruselas 1 986, con 1 2 .i.e3 ! i.xe3 1 3 .'ªa4+
tLld7 1 4.Wxb4 ic5 1 5 .We4+. Las negras han
confiado en alternativas más fuertes, como
l l . ..tLlbxd5 o l l . . . lLl fxd5 , pero siguen tenien­
do problemas que resolver.
9.i.e2 ib7 10.0-0 c!Ll b8
Las negras emplean algún tiempo para me­
jorar la situación de su caballo, aprovechando
que el carácter relativamente cerrado de la
posición lo hace factible.
1 1 .13 ie7 12.ie3 c!Ll bd7 13.�d2 0-0
En comparación con las partidas anteriores,
vemos la misma disposición defensiva de los
peones negros, en la sexta fila, pero el esque­
ma de las blancas ofrece algunas diferencias.
En lugar del doble fianchetto, sus alfiles están
situados más activamente, presionando sobre

214

el flanco de dama. Al mismo tiempo, el peón
de "e4" está bien apoyado por el de " f3 " . En
consecuencia, el contraj uego negro, con . . . b5
o . . . d5, está mucho mej or controlado.
14.�fdl 'ªc7 15.�acl �ac8 16.i.fl �fe8
1 7.<!>ht Wb8 18.ttlc2
Es hora de mejorar la posición del pasivo
caballo de "a3 "
18 ... c!Lle5 1 9.b3 .ia8 20 ..Íil.gl
Ambos bandos tratan de situar sus piezas
en las mejores posiciones posibles. Los alfiles,
en "fl " y "g l ", no entorpecen la actividad de
las demás piezas, ni estorban en caso de que la
columna "e" se abra, o si entra en considera­
ción el avance f4.
20 ... �ed8 21 .ttld4 .Íil.f8
2 l . . .d5 no es bueno, debido a 22.exd5 exd5
23 . lLl f5 i.f8 24.Wg5 (obviamente, amenazan­
do 2 5 .CLlh6+, seguido de 26.Wxe5), de modo
que prosiguen las maniobras para llevar las
piezas a posiciones óptimas.
22.�el c!Ll ed7
Esta vez no da resultado 22 . . . d5, porque el
peón de "a6" está colgando.
23.a3

Los preparativos han terminado, y las blan­
cas comienzan a poner lentamente en marcha
su mayoría del ala de dama. A la precipitada
23 .b4, podría contestarse 23 . . . tt:le5 24.tLl a4 d5 .
23 .. .ib7 24.b4 :!3c7
O bien 24 . . . tLl e5 25.tLla4. Las negras están
comenzando a acusar su falta de espacio.
25.ttlb3 ia8
25 . . .i.c6 26.a4 i.a8 también es digno de
consideración.

JUEGO DINÁMICO D E PEONES EN AJEDREZ

26.c!Zl a4 i.c6 27.c!Zlb2
La primera fase del avance de peones ha
finalizado, y la siguiente fase requiere prepa­
ración. Las piezas blancas apoyan a sus peo­
nes de forma armoniosa. Observe lo bien si­
tuados que están los alfiles blancos.
27 .. .i.a8 28.i.d4 E!dc8 29.E!edl 1i..e7 30.�f2
�b7?
Confinadas en sus dos primeras filas, las
piezas negras apenas pueden hacer otra cosa
que esperar pasivamente. La textual conduce a
un rápido desmoronamiento. No había nada
mejor que 30 . . . .ic6.
3 1 . c!Zl a4 E!b8
Era algo mejor 3 1 . . . 1%c6, aunque después de
32.l2l xb6 1%xb6 (32 . . . lLl xb6 es peor, debido a
3 3 . lLl a5 , etc.) 33 . .ixb6 lLlxb6 34.c5 dxc5
3 5 . lLl xc5 .ixc5 36.:B.xc5 lLl fd7 37 .�d2, la
posición negra es dificil.
32.c!Zlxb6 lLlxb6 33.lLla5 �a7 ' 34.c5 dxc5
35.bxc5 c!Zl c8 36.c6 E!b6 37.E!bt
Las negras se rindieron.
Es evidente por qué ganó Anand. Su es­
tructura de peones y sus bien situadas piezas
hicieron posible preparar un avance gradual
en el flanco de dama, mientras que las negras
no dispusieron de contrajuego alguno. El
avance generó una fuerte iniciativa, que con­
duj o a ventaja material, es decir, que el pro­
ceso de metamorfosis triunfó. Esta vez fue la
posición negra la que se deterioró, a pesar de
su aparente firmeza. Bajo presión, perdió len­
tamente su elasticidad y capacidad de reac­
ción. En última instancia, las negras fueron
asfixiadas.

N B ft

Polugaievsky - Ljuboj evic
Bugojno 1 980
Apertura Inglesa

t.c!Zlf3 eS 2.c4 c!Zl f6 3.d4 cxd4 4.c!Zl xd4 b6?!
Es más activo 4 ... e6. El desarrollo por fian­
chetto pronto será cuestionado.
5.lt'.k3 .ib7 6.f3
Al ver que 6 . . . d5 no funciona, las blancas
preparan 7.e4, con lo que incrementarán su
influencia sobre el centro y limitarán el radio
de acción del alfil dama enemigo.
6... d6 7.e4 c!Zl bd7 8.i.e2 e6 9.0-0 .ie7 10 ..ie3

1 0 . . . 0-0 l l .�d2
Lo que Anand tuvo que trabajar duro para
conseguir, a Polugaievsky le es ofrecido en
bandeja. Lo único que necesitan hacer las
blancas es incorporar sus torres a las columnas
adecuadas, tal vez mej orar la posición de sus
alfiles, y estarán listas para entrar en acción . . .
l l ...a 6 1 2.E!fdl E!e8 13.-ifl i.f8 14.E!acl �c7
1 4 . . . 1%c8 ralentizaría el avance blanco, pero
no cambiaría el inexorable curso de los acon­
tecimientos. Las blancas cuentan con una ma­
yoría de peones en el flanco de dama que tiene
buen apoyo de sus piezas, y que ahora se dis­
ponen a ponerse en marcha.
15.b4!

1 S ... E!ac8 1 6.a3
Primero se consolida el paso dado por el
peón "b", antes de que las blancas preparen
cualquier otro avance.
1 6 ...�b8 1 7.lLlb3
Dado que el peón "a" puede avanzar luego,
el caballo queda muy bien situado en "b3 "
17 ... h6 1 8.�f2 .ic6 19.h3 .ie7 20.E!bl �c7
2 1 .E!dcl �a7?!
Las negras no están dispuestas a esperar
sentadas, pero esto provoca mayores pro­
blemas. Era mej or 2 1 . . . 1%a8.
22.a4 d5
22 ... '?:llb 8 23.a5 bxa5 24.lLl xa5 i.a8 25 .c5
también es penoso para las negras.
23.exd5 exd5 24.a5 i.xb4
La alternativa era 24 . . . dxc4 25.axb6 '?:llb 8
26. lLl a5 .
25.axb6 �b8 26.c5
Una metamorfosis ideal: la mayoría de

EL CENTRO DINÁMICO

215

peones ha producido peones pasados y unidos.
La posición blanca se juega virtualmente por
sí sola.
26 ...ib7 27.id4 :Be6? 28.� a2 ia3 29.:Bc3
:Bd8 30.� a5 .ixcS 3 1 ..ixc5 � xcS 32.Wfxc5
d4 33.�xb7 Wfxb7 34.Wfc7 :Bb8 35.Wfxb7
gxb7 36.gc8+ �h7 37 .i.d3+ g6 38.:Bc7
:Bbxb6 39.:Bxf7+ �g8 40J�b7 :Bxbl+
41Jhbl
Las negras se rindieron.
Una vez más, hemos aprendido la misma
lección: no basta con disponer de una posición
firme y sin debilidades. La ventaja en desa­
rrollo y la ventaj a espacial deben convertirse

en iniciativa, y la iniciativa provoca y causa
debilidades, a menos que el contrario tome
contramedídas . Hemos analizado muchos
ej emplos que conducen a una conclusión ge­
neral indiscutible: esperar atrincherado rara
vez sirve de ayuda y, por consiguiente, a un
ataque debe responderse con un contraataque.
La fuerza se doma con fuerza. Que la reacción
deba producirse en el mismo flanco o en cual­
quier otro sector dependerá de las circuns­
tancias, pues, en principio, todo el tablero está
a nuestra disposición. Cuando se trata de un
centro dinámico, la correcta ejecución de los
planes respectivos debe conducir a algún tipo
de equilibrio dinámico.

Conclusiones
Cuando escribí el primer borrador de este libro, sucedió que el capítulo sobre el centro dinámico
era tan extenso como los relativos al centro abierto y cerrado juntos. No lo había planeado
deliberadamente así y es un simple indicador de la frecuencia con que se produce en la alta
competición, es decir, la relevancia del tema y su importancia práctica en relación con el estado
de la teoría en nuestro tiempo. Sin embargo, no es sólo en extensión en lo que difiere de los de­
más capítulos. Si recordamos las partidas seleccionadas para ilustrar el tema, veremos que, aparte
de la partida Emanuel Lasker - Napier, elegida como introductoria, y un par de otras luchas
disputadas en las décadas de los cincuenta y sesenta, incluidas expresamente, a modo de
reveladora comparación, la masa de material seleccionado corresponde a las últimas décadas del
siglo XX. No es un capricho del autor, sino un simple reflejo de lo que vemos en la práctica de
torneo.
El centro abierto podría quedar perfectamente ilustrado por partidas jugadas en la era
romántica del aj edrez, porque los jugadores de elite entendían ya los elementos esenciales del
centro abierto y estaban bien versados en los métodos pertinentes que regían ese tipo de lucha.
Las partidas que hemos seleccionado demuestran que los mej ores maestros entendían incluso las
connotaciones ocultas del centro fij o también, y nos dejaron extraordinarias lecciones sobre el
tema en todos los períodos del siglo XX. La experiencia práctica, en otros tipos de centro ce­
rrado, fue absorbida más lentamente, y no fue sino en la década de los sesenta cuando un amplio
número de partidas significativas demostró una amplia comprensión del tema. Por supuesto,
hacia fines de siglo, la rica experiencia se tradujo en nuevas ideas y evaluaciones más precisas,
que nos permitieron ampliar nuestra visión del centro cerrado en general, pero décadas atrás, los
jugadores más fuertes habían percibido y entendido ya los mecanismos subyacentes.
Dificilmente podríamos decir lo mismo del centro dinámico. Desde las primeras décadas del
siglo XX en adelante, nos encontramos con partidas de la más alta calidad, pero las debemos a
momentos inspirados de unos cuantos Grandes Maestros antes que al entendimiento consciente
del período en que vivieron. Esto es aplicable, de modo especial, a una apertura tan moderna
como la Siciliana, de la que no existía un conocimiento sistemático antes de la Segunda Guerra
Mundial. Podemos reconocer como primeros auténticos investigadores en este campo a la ge­
neración de posguerra de jugadores soviéticos, algunas celebridades y cierto número de analistas
de primera clase. A medida que pasaron Jos años, el campo de exploración se fue ampliando y el
número de exploradores creció de forma proporcional, primero en Europa y luego en todo el

216

JUEGO DINÁMICO D E PEONES EN AJEDREZ

mundo. Al final del siglo XX , un impresionante número de jugadores profesionales contaba con
sus pequeños secretos acerca de la Siciliana y la masa de información teórica se multiplicaba.
Todo lo que sabíamos acerca del centro dinámico medio siglo antes ha sido cuestionado y reexa­
minado. Debemos el fascinante progreso de nuestro tiempo al espíritu experimental, a la dispo­
sición a entrar en territorio desconocido e incurrir en riesgos, pero antes que nada a una nueva
actitud, nacida de la convicción de que todo es posible, a condición de que esté respaldado por el
cálculo concreto. Esa parece ser la máxima general que el moderno intérprete del centro
dinámico está dispuesto a aceptar y a practicar sin reserva.
El maestro profesional, por supuesto, puede permitirse esta saludable actitud, pero a niveles
inferiores se requiere mucha seguridad en uno mismo para guiarse por el propio juicio. Es muy
fácil decir que las máximas y las reglas generales son inútiles, que sólo el análisis concreto de
casos específicos conduce a la verdad, pero ¿cómo, entonces, podríamos mejorar nuestro juego
hasta el nivel en el que podamos evaluar el curso de una partida de ajedrez por cuenta propia?
¿Cómo, entonces, podría funcionar la enseñanza del aj edrez?
Al analizar esta selección de partidas, un lector minucioso podrá apreciar fragmentos de
sabiduría ajedrecística, extraer lecciones de algunos aspectos y temas típicos, y también algunas
directrices. Las partidas magistrales siempre son un buen modo de progresar para el estudioso. Se
requiere tiempo y experiencia para llegar al punto en que podemos prescindir de ellas. Las
partidas de este libro han sido seleccionadas y diseñadas para ayudar al lector a adquirir una clara
percepción de las estructuras de peones y de los movimientos de peones. Sobre la base de esa
percepción, podremos llevar a cabo análisis precisos y producir evaluaciones correctas de nues­
tras propias ideas e interpretaciones. Espero que el libro, en cualquier caso, ayude al lector en su
trato con el ajedrez.

EL CENTRO DINÁM ICO

217

fnáfce áe jugaáores
-

Los números se refieren a las páginas. Cuando va en negrita, significa que el jugador tenía las
piezas blancas.
Adams 1 72, 1 73, 1 86, 202, 2 1 2
Adorján 1 43 , 1 67, 1 82
Akopian 43
Alapin 32
Alekhine 40, 97, 1 1 0
Anand 141, 145, 147, 205, 2 1 4
Anderssen 6, 7, 2 9
Andersson 1 1 1 , 1 3 1
Armas, J. 1 49
Atalik 92, 95
Atanasov 55
Averbaj 25
Barcelak 1 66
Beliavsky 201
Bellón 1 67
Belsitzman 51
Bertok 1 79
Bogoljubov 13, 3 1
Boleslavsky 1 9, 38, 1 76
Botvinnik 1 00, 1 04, 1 08, 1 1 7
Bronstein 2 1 , 99, 1 76
Capablanca 1 3
Cebalo 1 85
Chernin 73
Chigorin 9
evitan 1 56
Daniilidis 143
Dizdar 83, 1 69
Donner 177
Eliskases 97
Euwe 1 24
Evans 1 5 1
Filip 1 1 9
Fischer 34, 1 26, 1 28, 1 77, 1 96, 206
Flohr 40
Galkin 80
Geller 67, 1 3 3 , 206

218

Georgiev, Kiril 75, 1 5 8
Gershon 161
Ghitescu 66
Gligoric 1 1 9, 1 52
Golubev 1 66
Grünfeld, Y. 1 98
Gufeld 92
Gulko 1 1 5
Hansen, Curt 1 86
Hübner 82
Hulak 89
Illescas 2 1 4
Ivanchuk 43, 93 , 187, 188, 1 92
Ivanov, V. l. 80
Ivkov 82
Janosevic 1 79
Johansson 49
Jusic 185
Karpov 68, 76, 1 2 1 , 1 63, 2 1 2
Kasparov 4 2 , 7 1 , 7 6 , 78, 86, 1 07, 1 1 1 , 1 40,
1 47, 1 63 , 1 64, 208
Keres 49, 1 74
Kobalija 209
Konstantinopolsky 1 1 7
Korchnoi 89
Kotov 1 20
Kotronias 1 64
Kozul 1 73 , 204
Kramnik 20 1
Lalic 144, 1 95
Larsen 1 9 1
Lasker, Emanuel 62, 139
Léko 1 65, 1 70, 1 99
Lemer 1 5 3
Liberzon 182
Lichtenhein 28
Ljubojevic 53, 1 1 5 , 1 29, 1 45 , 2 1 1 , 2 1 5

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Lputian 83
Lutikov 36, 65
Lutz 1 1 2, 1 6 1
Marco 1 03
Mariotti 1 52
Maróczy 1 1 0
Marovic 1 06, 129
Mecking 5 3 , 67
Miladinovic 57
Minie 1 96
Morphy 6, 28, 29
Najdorf 85, 120, 1 74
Napier 1 3 9
Nezhmetdinov 1 3 6
Nimzovich 1 6, 32
Nisipeanu 1 60
Nunn 1 94
Panov 63
Pasev 55
Pavasovic 1 69
Petrosian 65, 1 00, 1 1 3 , 1 1 4, 134
Piket 78, 86, 93, 205
Pillsbury 62, 1 03
Pinter 106
Pokomy 1 5
Polugaievsky 1 50, 2 1 5
Pomar 128
Portisch 105, 1 22
Psajis 198
Radulov 1 05
Rashkovsky 1 54
Reshevsky 99, 1 1 3, 133
Réti 15
Rodríguez, Amador 204
Rosanes 7
Rubinstein 1 1 , 3 1 , 5 1
Sadler 1 94
Sakaev 209
Salov 1 2 1 , 1 4 1
San Segundo 202
Sax 45

Schiffers 60
Shipov 1 64
Shirov 125, 158, 164, 1 65 , 192, 195
Shulman 90
Smyslov 46, 63, 1 04
Sokolov, l. 1 25 , 1 72
So1ak 1 60
Spassky 34, 66, 1 34, 1 50, 1 5 1
Spielmann 1 6
Steinitz 9, 50
Svidler 180, 208
Szabo 19, 33
Taimanov 85, 1 1 4, 136
Takács 1 1
Tal 23, 25, 36, 46, 70, 122, 1 9 1
Tarrasch 60
Teschner 3 8
Thomas 1 24
Timman 70, 107, 1 3 1 , 1 99
Timoshenko 95
Tisdall 1 80
Tiviakov 1 54, 1 83 , 190
Tolush 23
Topalov 1 70, 1 87, 1 88
Uhlmann 73, 75, 2 1 1
Ulibin 183
Unzicker 68, 1 26
Vaitonis 3 3
van Wely 1 90
Velimirovic 57
Winawer 50
Yakovich 1 53
Y ermolinsky 1 44
Yudovich, M. 1 08
Yusupov 45, 7 1 , 1 1 2
Zaitsev, l. 42
Zapata 149
Zeshkovsky 140
Ziegler 90
Zita 21
Zulfugarli 156

ÍNDICE D E JUGADORES

219

,

lndice de aperturas
Los números se refieren a las páginas. Los códigos son los de la Enciclopedia yugoslava ( ECO ) .
Aperturas abiertas
C22 : 5 0
C3 1 : 7
C36: 28
C3 9 : 29, 34
C40 : 3 6
C43 : 43 , 45
C48 : 3 1 , 5 1
C52: 9
Benoni Checa
A56: 66
Benoni Moderna
A64 : 1 29
A69 : 1 28
A76 : 25
Caro-Kann
8 1 0 : 46
8 1 4: 1 1 7
8 1 6 : 1 67
8 1 8 : 1 20
Escandinava
80 1 : 6
Francesa
C 1 1 : 32, 3 8 , 62
C 1 4 : 60
C l 5 : 40
Gambito de Dama
D3 1 : 1 00
D36: 1 07, 1 1 1 , 1 1 2, 1 3 1 , 1 3 6
D4 1 : 97
D43 : 209
D44 : 1 69

220

D55 :
D5 8 :
D65 :
D67 :
D69 :

1 03 , 1 1 0, 1 1 9
42, 1 34
1 1 , 1 06
33
1 24

Grünfeld
D97 : 208
Holandesa
A92 : 1 05
A95 : 1 08
India Antigua
A5 5 : 63
India de Dama
El 5: 121
India de Rey
E66 : 82, 83
E68 : 2 1 , 1 77
E77: 1 52
E80: 1 5 1
E87: 73, 75, 76
E89: 78, 80
E92 : 1 9, 65, 70, 7 1
E99 : 85, 86, 89, 90, 92, 93 , 95
Inglesa
A15: 15
A30 : 2 1 1 , 2 1 2
A3 1 : 2 1 5
Nimzoindia
E3 5 : 1 3 3
E45 : 1 04
E49 : 1 1 5
E5 8 : 1 1 3 , 1 1 4

JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

Peón Dama
005 : 1 3
Réti
A06 : 1 6
Ruy López
C66: 1 76
C67: 1 25
C69: 1 26
C98: 67, 68, 99
Siciliana
83 3 : 1 99
834: 1 39
844: 2 1 4
849: 57
865 : 20 1

866: 202
867: 1 73 , 204
872: 1 53
876: 1 49, 1 66, 1 79, 1 80
877: 1 22, 1 82
878: 1 83
880: 49, 1 40, 1 45, 1 47, 1 54, 1 56, 1 70
88 1 : 1 4 1 , 1 43 , 1 44, 1 5 8, 1 60, 1 6 1 , 1 63 , 1 64,
1 64, 1 65, 1 72, 1 85, 1 86, 1 87
882: 1 9 1
885 : 1 8 8, 1 90, 1 92
8 8 8 : 205 , 206
890: 1 94, 1 95
896: 5 3 , 5 5 , 1 50
897: 23
898: 1 74
899 : 1 96, 1 98

ÍNDICE DE APERTURAS

22 1