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TEMA 60 Modernismo y 98 como fenómeno histórico, social y estético.

GUIÓN – ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN. LA LITERATURA ESPAÑOLA EN LOS PRIMEROS AÑOS DEL
SIGLO XX
2. EL MODERNISMO COMO FENÓMENO HISTÓRICO Y SOCIAL
2.1. Concepto y denominación
2.2. El espíritu modernista: raíces históricas y sociales
2.3. Génesis e influencias del modernismo
2.4. Modernismo y sociedad. España en el modernismo
3. EL MODERNISMO COMO FENÓMENO ESTÉTICO
3.1. Temática y lenguaje poético
3.2. Innovaciones métricas
3.3. Evolución y desarrollo del modernismo
3.4. Valoración del modernismo
4. EL 98 COMO FENÓMENO HISTÓRICO Y SOCIAL 4.1. Circunstancias históricas 4.2.
Concepto y denominación 4.3. Evolución del grupo 4.4. Mito y realidad del 9 5. EL 98 COMO
FENÓMENO ESTÉTICO 5.1. La renovación estética del 9 5.2. Los problemas existenciales en el
9 5.3. España en la Generación del 9 5.4. Valoración de la Generación del 9 6. CONCLUSIONES
6.1. El modernismo según Valle-Inclán.
6.2. El modernismo según Amado Nervo.
6.3. La Generación del 98 y Europa.
6.4. Modernismo y 98 según Pedro Salinas BIBLIOGRAFÍA ABELLÁN, J.L. Sociología del 98. Ed.
Península. Barcelona, 1973.
BLANCO, C. Juventud del 98. Ed. Cátedra. Barcelona, 1978.
CANO, J. Literatura y tecnología (las letras españolas ante la revolución industrial: 1900-1933).
Ed. Orígenes. Madrid, 1981.
CIPLIJAUSKAITÉ, B. Los noventayochistas y la Historia. Ed. Porrúa-Turanzas. Madrid, 1981.
DAVIDSON, N. El concepto de modernismo en la crítica hispánica. Ed. Nova. Buenos Aires,
1971.
DÍAZ PLAJA, G. Modernismo frente al 98. Ed. Espasa Calpe. Madrid, 1967.
GRANJEL, L.S. La generación literaria del 98. Ed. Anaya. Salamanca, 1973.
GULLÓN, R. Direcciones del Modernismo. Ed. Gredos. Madrid, 1971.
GULLÓN, R. El modernismo visto por los modernistas. Ed. Guadarrama. Madrid, 1980.
JIMÉNEZ, J.R. El Modernismo. Notas de un curso (1953). Ed. Aguilar. Madrid, 1962.
LITVAK, L. (edición) El Modernismo. Ed. Taurus. Madrid, 1975.
MAINER, J.C. Literatura y pequeña burguesía en España (Notas 1890-1950). Edicusa. Madrid,
1972.
MAINER, J.C. La edad de Plata (1902-1939). Ensayo de interpretación de un proceso cultural.
Ed. Cátedra. Madrid, 1981.
PRAT, I. Poesía modernista española. Cupsa Editorial. Madrid, 1978.
RICO, F. Historia y Crítica de la Literatura Española. Tomos 6, 7 y 8. Ed. Crítica. Barcelona,
1984.
SHAW, D.L. La Generación del 98. Ed. Cátedra. Madrid, 1977.
SOBEJANO, G. Nietzsche en España. Ed. Gredos. Madrid, 1967.
TUÑÓN DE LARA, M. Medio Siglo de Cultura española. 1885-1936. Ed. Tecnos. Madrid, 1971.
COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO

Respondiendo al enunciado del tema, hemos prescindido de las monografías dedicadas a autores
concretos (véanse, para ello, las bibliografías de los temas 61 y 64) centrándonos en una selección de
obras que giran en torno a dos bloques lógicos: las que abordan el tema desde una perspectiva
histórica y social, y aquellas que contemplan la caracterización desde un punto de vista estético y,
por tanto, también literario, de ambas corrientes culturales.
En cuanto al primer apartado reseñamos las obras de Abellán, como un ensayo general, desde la
sociología literaria, del concepto del 98, junto con ensayos parciales de sus figuras más
representativas; Cano Ballesta; Sobejano y Ciplijauskaité, que analizan la posición de los
noventayochistas ante la historia y la influencia de Nietszche en su generación; y las obras de
Mainer (responsable, además, del tomo VI, Modernismo y 98, de la Historia y crítica de la
literatura española dirigida por F. Rico), en especial La edad de Plata..., como un original ensayo
que ilustra los cambios socioliterarios más relevantes de este proceso cultural dentro de una
perspectiva diacrónica, al hilo de la aparición sucesiva de las obras más significativas. Incluye,
además, una bibliografía crítica utilísima y muy completa. Cerramos este bloque con la obra de
Tuñón de Lara, cuya interpretación se hace también desde una perspectiva social.
El resto de los trabajos recogidos refleja dos líneas de estudio opuestas. Por una parte, hemos dado
testimonio de la tradicional delimitación entre ambos movimientos que, partiendo de Pedro Salinas
(“El problema del Modernismo en España o un conflicto entre espíritus”, en Literatura española en
el siglo XX, Alianza Editorial, Madrid, 1970), llega hasta Díaz Plaja. Frente a esta postura, las
modernas direcciones de la crítica suscriben una visión del modernismo como una época, más que
como un movimiento literario cerrado, idea que ya lanzaba Juan Ramón Jiménez en su libro,
recopilación de conferencias prologadas y anotadas por R. Gullón y E. Fernández Méndez. De este
modo, trascendiendo los criterios meramente estéticos, autores como Unamuno tendrían cabida en el
modernismo interior, rompiendo la frontera tradicional que los separaba y enfrentaba a Rubén,
exponente del modernismo musical y externo. En este sentido se sitúan los textos de Gullón, de los
cuales, el segundo, El modernismo visto por los modernistas (1980) reúne una antología de textos de
los modernistas de enorme interés teórico. Una breve y cuidada antología del modernismo, de
especial interés por su inteligente prólogo, es la de Prat. Por último, recomendamos la selección de
trabajos realizada por Lili Litvak, con una práctica bibliografía. Muy útil es, asimismo, el libro de
Davidson, que ofrece un repaso panorámico de las posturas de la crítica ante el modernismo.
Respecto de la Generación del 98, pueden consultarse los estudios de Blanco Aguinaga, que
considera al 98 como un movimiento diacrónico de ideología cambiante, resaltando, por ejemplo, el
contraste entre su actitud crítica y el refugio en el paisajismo como huida. En esta línea se mueve
también Abellán en su obra ya citada. Recomendamos, igualmente, las obras de Granjel, síntesis de
libros anteriores, en especial, de su Panorama de la generación del 98 (1959), donde enmarca al
grupo entre los años 1890 y 1905, fecha en que considera su desaparición. Finalmente,
recomendamos por su utilidad la obra de Donald L. Shaw, a pesar de su enfoque excesivamente
simplista a la hora de entender la unidad del grupo.

1. INTRODUCCIÓN. LA LITERATURA ESPAÑOLA EN LOS
PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XX
Desde fines del siglo XIX, como en Europa, se observan en España e Hispanoamérica corrientes
de ideas de tipo inconformista o disidente, fruto de la crisis de conciencia burguesa: nacen en el seno
de la pequeña burguesía, pero poseen un signo preferentemente antiburgués (en su propio seno, en
efecto, la burguesía ha generado siempre fuerzas que ponen en tela de juicio sus valores). En la
literatura cunden los impulsos renovadores, agresivamente opuestos a las tendencias vigentes

(realismo y naturalismo, prosaísmo poético, retoricismo, etc.). Pronto se designó con el término
“modernistas” a los jóvenes escritores animados de tales impulsos innovadores. Con el tiempo, tal
denominación se fue reservando para designar a aquellos autores, especialmente poetas, que se
despegan de un mundo del que abominan, y con ademán desafiante, encauzan su inconformismo
hacia la búsqueda de la belleza, de lo “raro”, de lo exquisito; es decir, se proponen ante todo una
renovación estética.
Pero junto a ellos hay en España otros escritores, especialmente prosistas, que aunque animados
del mismo afán renovador, dan especial entrada en su temática a los problemas del momento
histórico: decadencia, marasmo interno, miseria social, atonía espiritual, etc. Llamados también al
principio “modernistas”, para ellos se creó más tarde la etiqueta de “generación del 98”. Veremos en
este tema las diferencias y las semejanzas que puedan apreciarse entre los escritores de esta época.
En cualquier caso, durante los quince primeros años del siglo, se asiste a los máximos éxitos de
Rubén y a la proliferación de sus seguidores; a las obras más decisivas de Unamuno, Azorín, Baroja,
Antonio Machado; a las primeras etapas de Valle-Inclán o de Juan Ramón Jiménez. Multitud de
revistas, entre las que sobresalen Juventud, Alma española o la Revista nueva animan la creación
literaria del momento.

2. EL MODERNISMO COMO FENÓMENO HISTÓRICO Y SOCIAL
2.1. CONCEPTO Y DENOMINACIÓN
Señalaba Manuel Machado en 1914, que la palabra “Modernismo” había surgido “por el asombro
de los más ante las últimas novedades”. Con tal término se designaba, en Teología, a una corriente
heterodoxa de renovación religiosa, condenada en 1907 por Pío X; y en el terreno de las artes, se
motejaba de “modernistas” a una serie de tendencias europeas y americanas aparecidas en los
últimos veinte años del siglo XIX. Sus rasgos comunes eran un marcado anticonformismo y unos
esfuerzos de renovación estética, agresivamente opuestos, como hemos dicho, a las tendencias
vigentes entonces.
En su origen, además, el término “modernistas” (al igual que otros como “decadentistas”,
“novísimos”, “reformistas”, etc.) era usado con un matiz rotundamente despectivo en boca de los
enemigos de tales intentos renovadores. Todavía se percibe ese matiz en la definición que el
diccionario académico de 1899 daba de “Modernismo”: “Afición excesiva a las cosas modernas, con
menosprecio de las antiguas, especialmente en artes y literatura”. En España tal término aparece por
primera vez, según Guillermo Díaz-Plaja, en la revista catalana L’Avenç, de 1884.
Sin embargo, hacia 1890, y ya en el ámbito de las letras hispanoamericanas, Rubén Darío y otros
asumen con un insolente orgullo ese mote con el que se les vituperaba. A partir de entonces, la
palabra “Modernismo” irá perdiendo paulatinamente su valor peyorativo y se convertirá en un
concepto fundamental de nuestra historia literaria. Con todo, el concepto de Modernismo dista aún
de poseer perfiles unánimemente establecidos. Las distintas interpretaciones sobre su extensión y sus
límites pueden agruparse en dos líneas:
1. La concepción más estricta considera el Modernismo como un movimiento bien definido,
que se desarrolla aproximadamente entre 1885 y 1915 y cuya cima es Rubén Darío. Su
imagen más tradicional sería la de una tendencia esteticista y “escapista”, esto es,
evadiéndose de los problemas de la sociedad. Y hay quienes identifican, sin más,
Modernismo y “rubendarismo”, e incluso quienes lo reducen a la época más ornamental
de Rubén, la que va de Azul (1888) a Prosas profanas (1896).

y un “ansia de liberación” frente a un industrialismo que lesionaba al hombre. la ciencia. un renacimiento. restituir al sentimiento lo que le roba la ralea de egoístas que domina en todas partes: eso representa el espíritu del Modernismo. y . Salir de un mundo en que todo lo absorbe el culto del vientre. impregnado de naturaleza. es una evolución y en cierto modo. Estas concepciones tan amplias poseen el interés de iluminar un proceso capital en la historia de las ideas y de la sensibilidad. del que merece recordar una de sus páginas iniciales. influida por aquel vago malestar que produce el vivir tan aprisa y tan materialmente. EL ESPÍRITU MODERNISTA: RAÍCES HISTÓRICAS Y SOCIALES En fecha tan temprana como 1902. a la vez. donde propone una interpretación de la génesis del modernismo: “El Modernismo –dice Chavarri–. contra la brutal indiferencia de la vulgaridad. debe sentir el ansia de liberación. desaparecen las leyendas misteriosas profundamente humanas en su íntimo significado. Ricardo Gullón llega a hablar de un “medio siglo modernista”. porque lo que se llama Modernismo. Pero. Eduardo López Chavarri. entrelazado con corrientes o movimientos ya distintos. veía tras el Modernismo una reacción contra el espíritu utilitario de la época. sino contra el espíritu utilitario de la época. y. 2. que alcanzó a todo. en algunos de sus aspectos. las casas de seis pisos impiden ver el centelleo de las estrellas. el canto popular libre. tal ruptura se enlaza con la amplia crisis espiritual del mundo a fines del siglo XIX. de un hondo cambio histórico. No es precisamente una reacción contra el naturalismo. adormecióse la imaginación y huyó la poesía. en cuanto movimiento artístico. El artista –dice también Chavarri–. Siguiendo en esta línea. en las ciudades. con todos los caracteres. sino de actitud. que producía en los espíritus una “especie de lepra”. Comenzaremos estudiando las raíces históricas y sociales (el Modernismo como fenómeno histórico y social). la religión. Tal interpretación fue defendida por Juan Ramón Jiménez.2. dice. que se inicia en torno a 1880 y cuyo desarrollo fundamental alcanza hasta la primera guerra mundial. las diversas interpretaciones. para quien el Modernismo fue una tendencia general. va enmudeciendo. en lo posible. no es cosa de escuela ni de forma.2. La revista madrileña Gente vieja había convocado un concurso de ensayos sobre el tema “Qué es el Modernismo y qué significa como escuela dentro del arte en general y de la literatura en particular”. buscar la emoción del arte que vivifique nuestros espíritus fatigados en la violenta lucha por la vida. cabría definir el Modernismo literario como un movimiento de ruptura con la estética vigente. su eco se percibe en momentos posteriores. por tanto. A los anteriores se oponen quienes piensan que el Modernismo no sería un simple movimiento literario. temas y estilo (el Modernismo como fenómeno estético). Y esta actitud se identifica con el espíritu de los nuevos tiempos. la política y en los demás aspectos de la vida entera. Federico de Onís dice que el Modernismo es la forma hispánica de la crisis universal de las letras y del espíritu que inicia hacia 1885 la disolución del siglo XIX y que se había de manifestar en el arte. incluyen realidades tan distintas que resultan difícilmente utilizables en la historia literaria: parece imposible encontrar una unidad suficiente en las manifestaciones tan diversas que se suceden en tan amplio periodo. sino una época y una actitud. No podía ser de otro modo: nuestro espíritu se encuentra agarrotado por un progreso que atendió al instinto antes que al sentimiento. un joven crítico. Así. y a continuación las principales características del Modernismo en cuanto a espíritu. nacido de una generación cansada por labor gigantesca. El trabajo premiado era de este joven crítico. E intentando conciliar.

acompañados no pocas veces por actitudes inconformistas como la bohemia. o más bien. y en España las mismas clases medias se encuentran en situación análoga. Hay que recordar la sensación de aislamiento que se da entre escritores y artistas en esta época de grandes mutaciones históricas. de la que es ejemplo eminente el escritor y revolucionario cubano José Martí (y parecida es la postura que adoptaron. la crítica actual coincide en ver. en general. los “jóvenes del 98” en España). especie de lepra que todo lo infecciona y lo degrada: entre nosotros se traduce por el chulapismo y el flamenquismo. haciendo más y más imposible todo intento de dignificación colectiva. de “elitismo”. en todo caso. aun adoptando. En oposición a esto entran en la comedia del arte las máscaras grotescas del pedantismo y el dilentatismo. como una palpitación más del Romanticismo”. Ha de sublevarse. subrayan el sentido “iconoclasta” frente al materialismo burgués. en último término. la pequeña burguesía se ha visto frenada. que no tiene voluntad para la obra de arte. un profundo desacuerdo con las formas de vida de la civilización burguesa. y de ello deriva la actitud modernista de que hablaba Juan Ramón. cabe la franca rebeldía política. los cuales triunfan con su música patológica y su poesía grosera. dominadas por un bloque oligárquico. a veces. en Hispanoamérica. posturas “comprometidas” como hombres. “traduzca” el malestar de aquel sector social y que exprese de múltiples modos su oposición o su alejamiento de un sistema social en el que no se siente a gusto. por ciertos sectores de la crítica: así. Se produce así la aludida crisis de la conciencia burguesa. “una rebelión ambigua”. que protesta con impaciencia cuando se la quiere hacer sentir. según la certera frase de Octavio Paz. las “actitudes”.3. el Modernismo significa un ataque indirecto contra la sociedad. como es frecuente. masa trivial y distraída. Pues bien. económicas y sociales. “En medio de este ambiente –añade–. pues. 2. de subjetivismo estéril. según Gullón. al presentarse. postergada por una oligarquía aliada con el naciente imperialismo norteamericano. es decir. cuna del Modernismo literario por antonomasia. o. Así. todo espíritu sincero contra estas plagas –concluye Chavarri–: tal es la aspiración de donde nació la nueva tendencia de arte. como una rebeldía de soñadores. pues caben varias facetas del mismo malestar. tanto en Europa como en América. con criterios extraliterarios. es evidentemente más característica la de aquellos escritores que. Sin embargo. manifiestan literariamente su repulsa de una sociedad por las vías de un aislamiento aristocrático y de un refinamiento estético. lo contrario del pueblo. Cabe concluir que. tanto en España como en Hispanoamérica. en las raíces de esta literatura. En efecto. el marxismo ha hablado de “escapismo” de los problemas concretos. en aquella crisis universal de que habla Onís. A ello responden quienes. como Gullón.los alambres del teléfono no dejan a la mirada perderse en la profundidad azul. GÉNESIS E INFLUENCIAS DEL MODERNISMO Los signos de una renovación en la lírica de lengua castellana van siendo cada vez más visibles a partir de 1880. masa indiferente y hastiada. es explicable que el escritor que procede. el dandismo y ciertas conductas asociales y amorales. Tales afirmaciones nos invitan a situar el Modernismo en su momento. tan perniciosos como los males anteriores. el piano callejero mata la musa popular: estamos en pleno industrialismo”. tendencia que puede ser considerada. Pero es indudable la primacía de América . Y he ahí la materia que ha venido a formar al público. Por ejemplo. vemos infiltrarse cada vez más en el alma de las gentes la afectación de trivialidad. de esas clases pequeño-burguesas. Estas típicas manifestaciones han sido criticadas. como veremos. Del mismo Rubén Darío son estas palabras tan significativas: “Yo detesto la vida y el tiempo en que me tocó nacer”. y aducen palabras como aquellas en que Rubén define al Modernismo como “la expresión de la libertad” y hasta “el anarquismo en el arte”.

En cuanto al Simbolismo. Los simbolistas se alejan del academicismo en que cayeron los parnasianos. en sentido más amplio. Pero los modelos fundamentales proceden de dos corrientes de la segunda mitad del siglo: el Parnasianismo y el Simbolismo. En aquellos países. como anticipamos. musical: “¡La música por encima de todo!”. de épocas y civilizaciones remotas. De Inglaterra les llega el arte refinadísimo de Óscar Wilde y de los prerrafaelistas (así llamados porque proponían como modelo de refinamiento el arte de los primeros renacentistas). modelo de perfección y de misterio.latina en la constitución de un movimiento literario como tal. la influencia de Bécquer. interesa destacar su preferencia por ciertos temas que reaparecerán en los modernistas. Y el tono becqueriano está presente en poetas como Martí. los pueblos germánicos o la España Medieval (en “Poemas bárbaros”). el ideal de una poesía serena. Es. cantor de ritmo solemne. quien años antes había lanzado su famoso lema “el arte por el arte”. una síntesis del Parnasianismo y del Simbolismo. como el mundo bíblico. El maestro de estos poetas es Teófilo Gautier (1811-1866). Heredia. Rimbaud (1854-1891) y Mallarmé (1842-1898). y de los simbolistas. en cierta medida. en sus comienzos. de exóticos ambientes orientales (en “Poemas hindúes”). es capital la voluntad de alejarse de la tradición española. sino un lenguaje fluido. El Modernismo hispánico es. pero la máxima figura des Leconte de Lisle (1818-1894). Y de Italia llega la influencia de Gabrielle D’Annunzio. en sentido estricto es una escuela constituida hacia 1886. el arte de sugerir y la búsqueda de efectos rítmicos dentro de una variada musicalidad. pero además. de sueños de esos símbolos que dan nombre a la escuela. una poesía que se propone sugerir todo cuanto esté oculto en el fondo del alma o de las cosas. el gusto por las líneas puras y escultóricas. Recordémoslas: De Norteamérica. El culto de la belleza externa no les satisface y. sin abandonar por ello las metas estéticas. exigía Verlaine. se admira a Edgar Allan Poe. escribió unas “Rimas” a la manera de Bécquer. y al potente Walt Whitman. Para ellos el mundo sensible es sólo reflejo o símbolo de realidades escondidas. Pero a estas habría que añadir otras influencias. equilibrada. De los parnasianos se toma la concepción de la poesía como bloque marmóreo. La influencia francesa es tan notoria que resulta indispensable detenerse en ella. cuya obra es ejemplo eminente de las características que acabamos de señalar. así. su evocación de los grandes mitos griegos (en “Poemas antiguos”). Si todos estos influjos derivan del citado despego de lo español. De ahí que sus versos se pueblen de misterio. Juan Ramón Jiménez veía en él un antecesor de la veta intimista y sentimental del Modernismo. y la misión del poeta es descubrirlas. fecha del “Manifiesto Simbolista”. Recordemos que el Parnasianismo debe su nombre a la publicación que acogió a los representantes de esta tendencia: La Parnasse contemporain (1866). en suma. con especial atención a las corrientes francesas. Silva. Siguiéndole. pero. El mismo Rubén. y se desarrolla con Verlaine (1844-1896). es una corriente de idealismo poético que arranca de Baudelaire (1821-1867). como se ve. quieren ir más allá de las apariencias. Son. el anhelo de perfección formal. se instaura el culto a la perfección formal. Lugones. los temas exóticos. En las filas del Parnasianismo militan. . ejemplo de elegancia decadentista. los valores sensoriales. la excepción será. un rechazo de la poesía vigente en la antigua metrópoli (con la excepción de Bécquer). A ese arte de la sugerencia ya no le convienen unas formas escultóricas. Tal rechazo lleva a volver los ojos hacia otras literaturas. entre otros. el genial autor de Las flores del mal (1857). el antiguo Egipto. aspectos bien presentes en la obra de Rubén Darío y sus seguidores. Se advierte la huella de los grandes románticos franceses (Víctor Hugo es uno de los ídolos de Rubén).

El Modernismo se caracteriza por los cambios operados en el modo de pensar (no tanto en el de sentir. Lo asombroso es que todas estas raíces literarias se hallan espléndidamente fundidas en una nueva estética. fundido. expresando afanes intemporales del alma. provoca en las gentes y desde luego en los artistas. 64-65) redondea muy bien las relaciones Modernismo-Sociedad. refiriéndonos al Modernismo hispanoamericano ya se ha señalado que. precursor y ejemplo. El Modernismo. el marxismo incipiente. No se contradicen. el Arcipreste. cabe plantearse aquí. Uno de ellos. el auge del capitalismo y la burguesía. sino que se complementan. el mismo Juan Ramón. hispánica”. lejos de la vulgaridad cotidiana. se producirá un nuevo acercamiento a raíz del 98. con la conmemoración del descubrimiento. tres corrientes: una extranjerizante. otra americana y una tercera.. en espacio. o en españoles como Unamuno. el militarismo. dice. pues son las dos caras del mismo deseo de adscribirse. Este retorno a las raíces españolas se incrementará a partir del 98. el anarquismo ideológico y práctico. cómo los modernistas se interesaron por el tema de España. como veremos. Machado. que en ciertas épocas. desde el Volga al Cabo de Hornos. Por último. se siente al margen de la sociedad y rebelde contra ella. otro. En su obra Direcciones del Modernismo (Madrid. y conduce al pasado. en la que ni puede ni quiere integrarse. Gredos. 1971. saluda en ella a la “la Patria madre”. neoidealismos y utopías. trazado por el ensueño. como luego veremos. la protesta contra el orden burgués aparece con frecuencia en formas escapistas. la lucha de clases. la politización creciente de la vida. Ya en su primer viaje a España. Manrique y los poetas de los Cancioneros del siglo XV. 2. Así. o en ambos). de integrarse en algo distinto de lo presente. El artista rechaza la indeseable realidad (la realidad social: no la natural). El artista. pero distinto del “vulgo municipal y espeso”. partiendo de la herencia romántica. en 1892. es un “arte sincrético”. en el que se entrelazan. más.4. vecina en más de un punto a la de los noventayochistas. y busca caminos para la evasión. a consecuencia de las transformaciones ocurridas en la sociedad occidental del siglo XIX. lleva a la transfiguración de lo distante (en tiempo. En suma.etc. lo abre la nostalgia. todo mezclado. . pues en lo esencial sigue fiel a los arquetipos emocionales románticos). se afirma alternativamente maldito o vocero de Dios. pp. Y no se contradicen. y la admiración que despertaría entre nosotros acendró su españolismo. ESPAÑA EN EL MODERNISMO Ricardo Gullón se ha enfrentado con el concepto más convencional de Modernismo y ha propuesto una interpretación que entronca con la que sugería el texto de Chavarri al que antes nos hemos referido. en suma. Pero su amor por España no le impide una visión crítica. según aconteció en el fin de siglo y ahora vuelve a suceder. se convierten en irrefrenables impulsos de extrañamiento. El Modernismo. dice Gullón. Suele llamárseles indigenismo y exotismo. acaso el más obvio. La industrialización. como en tantas cosas. MODERNISMO Y SOCIEDAD. cuestión sobre la cual volveremos para contrastarla con la visión de España en la generación del 98. el positivismo filosófico. la ciencia experimental. una reacción compleja y a veces devastadora. Bécquer es un puente entre Romanticismo y Modernismo. tras el inicial desvío de lo español. Tampoco debe olvidarse el fervor de Rubén por algunos de nuestros poetas antiguos: Berceo. no es Rubén Darío. como se ha dicho. para concluir el epígrafe de las relaciones entre Modernismo y sociedad. y su raíz escapista y rebelde es la misma. En la época modernista. y menos la parte decorativa y extranjerizante de este gran poeta. Rubén Darío es en esto. del antagonista natural que en los tiempos nuevos dicta su ley: la chabacanería.

por entonces. Su “Oda a Roosevelt” increpa duramente a los EE. sobre el tablero los temas españoles. España. sobre todo andalucista. malagueñas. y no la más importante. Compartirá así las inquietudes del 98 con sus amigos españoles. a partir de este segundo aspecto se explicará mejor el sentido unitario de toda la estética del Modernismo desde el punto de vista temático. todo ello no es más que una parte de la temática modernista. ejemplo de insuperable ligereza en el tratamiento del tema taurino. Era un hombre que estaba. colección de artículos en los que recoge el ambiente de nuestro país tras el Desastre. Ligereza y gravedad se combinan magistralmente en Cante hondo (1912). la forma hondamente castiza de los cantares del pueblo”.UU.1. EL MODERNISMO COMO FENÓMENO ESTÉTICO 3. lo cosmopolita. ya sabéis en qué estados se encuentra. fraternalmente unida a los pueblos hispánicos. domina en su obra la atención al pintoresquismo. confiesa que “no les seguía por los caminos de la visión crítica”. el tema de España y de lo hispánico ocupa un lugar eminente. según sus propias palabras. destacan sus testimonios sobre la pobreza del ambiente cultural madrileño o sobre la política del momento: “Sagasta olímpico está enfermo. en mí. de Berceo. se divierte: ¡Viva España!”. del paisaje. será difícil encontrar muestras de una inquietud crítica por la realidad española del momento. cuya política consistía en escribir versos lo mejor posible”. La amenaza de la creciente influencia norteamericana se halla en los versos del poema “Los cisnes”. etc. etc. Junto a sus ironías sobre los poetas decimonónicos. a otros autores adscribibles al Modernismo y de los que hemos de ocuparnos en otros lugares. En otras composiciones vibra una intensa preocupación política. salvo excepción. “Cyrano en España”. aunque resulte tan visible. “totalmente de espaldas a las cuestiones políticas. TEMÁTICA Y LENGUAJE POÉTICO La temática del Modernismo apunta en dos direcciones. impresionistas. lo exótico. pero sobre todo tomó la pluma para animar a los vencidos y execrar a los vencedores. sin embargo. libro en que asimila con asombrosa autenticidad el tono popular de “soleares”. Y le opone el espíritu español. a Goya. además de los dedicados al Greco. muy característico. Castelar está enfermo. espléndida versión lírica del episodio del Cid y la niña. Comentando en 1945 su trayectoria. o mejor. diría Manuel Machado: “yo fui el primero en poner. Lo que sí hallaremos son finas captaciones sensoriales. Ahí están poemas como “Al rey Óscar”. En la famosa “Salutación del optimista” reacciona contra la indolencia y el desaliento producidos por la derrota y manifiesta su positiva fe en España. con su vitalismo y su sensualidad. sevillanas. en comparación con la del 98. Si en su libro Alma (1900) figura el famoso poema “Castilla”. del Arcipreste). En los modernistas españoles.Tampoco es la visión crítica lo que caracteriza.Así se observa en España contemporánea (1901). 3. y todo el mundo. como en La fiesta nacional (1906). si bien la nota sentimental y lírica adoptó. Pues bien. Cantos de vida y esperanza. según Mainer. presididas por metas estéticas. pero también con su melancolía y su angustia. y que constituye un inestimable retrato moral de la España de fin de siglo. con el mundo al hombro o en el bolsillo. a Góngora y Velázquez. La más señalada es la que atiende a la exterioridad sensible: lo legendario y lo pagano. o evocaciones de figuras históricas a modo de estampas. Manuel Machado es. en ese sentido. pero añade: “yo no continué por ese camino. netamente españoles” (y alude a sus glosas del Cantar. “Letanía a Nuestro señor Don Quijote”. en cambio. Hablando de los noventayochistas. En su gran libro de 1905. La otra línea apunta a la intimidad del poeta. . a Cervantes.

Y todo ello no es más que la necesidad de soñar mundos de belleza en los que refugiarse de un ambiente mediocre. de soledad. de jardines perfumados. lo crepuscular. Rubén y otros derrochan muestras de un erotismo desenfrenado: sensuales descripciones y notas orgiásticas. propio de quienes se sienten insatisfechos en el mundo en que viven. las pasiones y lo irracional. Sintomático de este talante es la presencia de lo otoñal. Hay una evasión en el espacio. También como el romántico. frecuentemente unidas a las evocaciones paganas. A veces. frente a la mujer. etc. pero ese amor ideal va acompañado casi siempre de languidez. los esmaltes. del anhelo de buscar lo distinto. centauros y sátiros. en la devoción por París. frente a la vida. de melancolía: se trata de un nuevo cultivo del tema del amor imposible. analizándose interiormente. temas reveladores de ese hondo malestar “romántico”. Y el cosmopolitismo desemboca. exóticas o parisienses. es un sentimiento central. elefantes y camellos. lo fantástico. ninfas. La temática cosmopolita suele relacionarse con la anterior: sería un aspecto más de la necesidad de evasión. vizcondes. a veces la angustia. con su brillantez y su sensualidad pagana. sus salones elegantes. Juan Ramón Jiménez decía que el poeta en todo hallará motivo para sentirse o mostrarse melancólico: frente a un paisaje. “Tuvimos que ser políglotas y cosmopolitas”. Frente a lo cual. sobre todo. el sueño. también. Pero lo más importante son las manifestaciones de tedio y de profunda tristeza. dieciochesco. las piedras preciosas. fuente de espléndidas evocaciones históricas o legendarias. otras veces. mandarines y odaliscas. se enlaza con las actitudes asociales y amorales que forman parte del espíritu modernista. el modernista se evade a veces de su mundo por los caminos del ensueño: estamos ante una de las caras que ofrece el desacuerdo con la realidad. y en donde brillan el marfil y las perlas. se hallan manifestaciones de una idealización del amor y de la mujer. Es un mundo rutilante de pagodas. sus bohemios. Una nueva crisis espiritual exalta otra vez. Así. La actitud así llamada se explica por lo anterior. meta de tantos modernistas e inspiradora de tantos versos. son notables las afinidades de talante entre románticos y modernistas: análogo malestar. a primera vista. los jades. de una parte. vuelven a poblar los poemas. flores de lis y flores de loto. y desconcertante en principio. los temas americanos. parece estar en contradicción con el cosmopolitismo. Al principio. De acuerdo con tales preferencias. con su Montmartre. ese conocido exotismo cuyo aspecto más notorio es lo oriental. caballeros y marquesitas. sus cafés. análogo rechazo de una sociedad en la que no halla lugar la poesía. Pierrots y Colombinas. En tercer lugar. el escapismo. de salones versallescos. de viejos castillos.En primer lugar. En segundo lugar. de la noche. sin embargo. La melancolía. entre un amor delicado y un intenso erotismo. lo aristocrático. declaraba Rubén. cuando Rubén canta . Y el amor y el erotismo: en la estética modernista se advierte un contraste reiterado. Aparecen. por encima de la razón. En una línea semejante se situaría el gusto por la mitología clásica. se trata de una manifestación más de la evasión hacia el pasado y sus mitos (así. hay una desazón romántica. parecida sensación de desarraigo. Hay en el Modernismo un cultivo de temas indígenas que. Pero ahora la evasión se nutre con una elegancia exquisita aprendida en los parnasianos. Son muchos los críticos que han señalado la filiación romántica del Modernismo. aparecen por los poemas dioses. un mundo en el que aparecen cisnes y libélulas. renacentista. En efecto. sus damas galantes. ello es interpretable como un desahogo vitalista ante las citadas frustraciones. sus dandis. hacia lo pasado medieval. el misterio. el cosmopolitismo. y una evasión en el tiempo.

según Pedro Salinas. etc. Rubén Darío. rosa y rubia hermana”). la armonía imitativa (“está mudo el teclado de su clave sonoro”) o la simple aliteración (“bajo el ala aleve del leve abanico”). gobelinos. y una ocasión de refinadísimos efectos sensoriales y hasta sensuales. Así.UU. hay un nuevo acercamiento. un cuadro. una melodía. el esteticismo. música del verbo”. en cambio. bosque hiperbóreo. la temática modernista revela por una parte un anhelo de armonía en un mundo que se siente inarmónico. Va unido a ello la búsqueda de valores sensoriales. ebúrneo cisne.a Caupolicán). es también la raíz de su estética. música de las ideas. por lo menos). una vez más. alma áptera. que en muchos poemas de Cantos de vida y esperanza. por su parte. Y lo mismo ocurre con los efectos sonoros. De ahí. su gusto por las formas cinceladas. Así sucede con el color. Ese mismo anhelo de armonía. los modernistas incrementarán el cultivo de los temas americanos y su sentido entonces será distinto: el anhelo de buscar las raíces de una personalidad colectiva. recuérdese lo indicado sobre el influjo parnasiano: su idea de “arte por el arte”. para el tacto. espoleada por íntimas angustias. desde los acordes rotundos (“la voz robusta de las trompas de oro”) hasta la musicalidad lánguida (“iban frases vagas y tenues suspiros / entre los sollozos de los violoncelos”) o simplemente juguetona (“sonora. es evidente que el esteticismo lo invade todo. Estos serían los fundamentos más profundos en los que se asienta la significación del mundo poético del Modernismo. sacro. Estamos ante un concepto esencialmente desinteresado de la actividad artística. Los modernistas saben servirse de todos aquellos recursos estilísticos que se caractericen por su valor ornamental o por su poder sugeridor. argentina. El Modernismo es una “literatura de los sentidos”. El Modernismo. Son riquísimos los efectos plásticos que se consiguen en ambas direcciones (los ejemplos que se aducen en este epígrafe y en el siguiente son todos de Rubén Darío): desde lo brillante (“amor lleno de púrpuras y oros”) hasta lo tenuemente matizado (“diosa blanca. En conclusión. Aunque el Modernismo no sea sólo eso. una búsqueda e raíces en medio de aquella crisis que produjo un sentimiento de desarraigo en el poeta. los simbolismos fonéticos (“las trompas guerreras resuenan”). frente a la pujanza de los EE. Centro de este giro es. exalta lo español como un acervo de valores humanos. un sentimiento de solidaridad de los pueblos hispánicos o “panhispanismo”. propíleo. se enriquece con cultismos o voces de exóticas resonancias. en el sentido de lo delicado. abundantes recursos fónicos responden al ideal de musicalidad que acabamos de ver. al menos en la primera etapa del movimiento (hasta 1896. El léxico. la mujer. o con adjetivación ornamental: unicornio. un ansia de plenitud y de perfección. “era el encuentro de nuevo con la belleza. Tales efectos se consiguen gracias a un prodigioso manejo del idioma. Y ello en dos direcciones: de una parte. sepultada durante el siglo XIX por un tono general de poesía burguesa”. de perfección. gavotas. de belleza. Si en los orígenes del Modernismo se produjo un desvío de lo español. dromedarios. y por otra parte. de otra. sensual hiperestesia. un objeto hermoso) es fuente de gozo para el oído. tras el 98. Todo (el paisaje. No en vano confesaba Rubén que su creación respondía “al divino impero de la música. Esa misma búsqueda de raíces explica la presencia de los temas hispanos. tonos más acordes con la expresión de la intimidad. más tarde. Nunca se insistirá lo bastante en el enriquecimiento del lenguaje poético que significa el Modernismo. pavanas. morales y culturales frente a la civilización anglosajona. como corresponde a las evocaciones esplendorosas. según Juan Ramón. de lo delicuescente. Por ejemplo. fresca / la victoria de tu risa / funambulesca). en el sentido de la brillantez y de los grandes efectos. . para la vista. En etapas posteriores. etc.

Con todo. en este ejemplo: “Adiós dije. en fin. países que me fuisteis esquivos. //adiós. etc. octosílabo. esperanza olorosa. sangre de Hispania fecunda” (son dáctilos óoo). El enriquecimiento de ritmos es inmenso: prolongación de los ensayos ya notables de los románicos. novísimas. especialmente en alejandrinos. EVOLUCIÓN Y DESARROLLO DEL MODERNISMO La opinión más extendida de la crítica distingue en el desarrollo del Modernismo hispanoamericano dos etapas. Y con los alejandrinos se combinan ahora por vez primera versos trimembres (el “trimètre romantique” francés).3. La segunda presentaría como particularidades una intensificación de la poesía intimista y una presencia de los temas americanos. lo esencial es el no limitarse a las estrofas consagradas. . divino tesoro. anhelo de ritmo. enriquecido con nuestros esquemas acentuales. Para Tomás Navarro Tomás. Fundamental es el gusto por los versos compuestos de pies acentuales con su ritmo insistente. hallazgos personalísimos. sones alados. etc. En fin. en el terreno de las formas. sol sonoro. la nueva poesía extendió el atractivo del verso matizado. no pocas veces deslumbrantes. Después del énfasis romántico.”). pero también con versos de desigual medida o con disposición variada de las rimas.. Son muchas las nuevas modalidades que los modernistas inventan o que toman de la métrica francesa. arpegios áureos. asimilación de versos y estrofas procedentes de Francia. Naturalmente.) siguieron siendo abundantemente usados. / hombre-montaña encadenado a un lirio”. con predominio de los ritmos muy marcados (“La princésa está tríste. “La poesía / es la camisa de mil puntas cruentas / que llevo sobre el alma”. Y añádase la riqueza de imágenes. El señalado anhelo de armonía se hace. peñascos /enemigos/ del poeta”. la métrica modernista se enriquece con múltiples artificios complementarios. verso azul. apenas usados en nuestra poesía (“Juventud. 3. La primera iría hasta 1896. La influencia de sus obras enriqueció el sentido rítmico de la lengua haciendo gratos y familiares tipos de verso y efectos de combinaciones métricas que al principio fueron mirados con extrañeza y desafecto. Ejemplos: “Nada más triste que un titán que llora. la poesía modernista ensanchó el cuadro de la métrica hasta límites que en ningún otro período se había alcanzado. y en ella dominarían el preciosismo formal y el culto a la belleza sensible. paralelismos y simetrías de construcción que refuerzan el ritmo. Sus experiencias descubrieron aspectos del verso que obligaron a reelaborar este concepto con mayor flexibilidad y amplitud. ¿qué tendrá la princésa?). etc. armonías vocálicas. ¿qué tendrá la princesa?” (Anapestos: ooó). hábiles resurrecciones de formas antiguas y desusadas y. “la libélula vaga de una vaga ilusión”. A idéntica influencia francesa se debe el abundante cultivo de dodecasílabos (6 +6: “Era un aire suave de pausados giros”) y de eneasílabos. Etc. blanco horror. el soneto recibe un tratamiento especial: se escriben sonetos en los más variados versos. Así. Así. en los que no podemos detenernos: uso especial de rimas agudas o esdrújulas. Las innovaciones métricas no son menores en el repertorio de estrofas.La preeminencia de lo sensorial se manifiesta en el copioso empleo de sinestesias.2. “La princesa está triste. “¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines” (anfíbracos: oóo). risa de oro. fecha de Prosas profanas de Darío. suave y musical.. los versos más consagrados (endecasílabo. “y la carne que tienta con sus frescos racimos”. INNOVACIONES MÉTRICAS La métrica es un aspecto que merece especial atención. rimas internas. Véanse unos ejemplos de pies ternarios: “Ínclitas razas ubérrimas. a veces audaces: furias escarlatas y rojos destinos. 3. El verso preferido es sin duda el alejandrino.

Guillermo Valencia. durante una buena etapa una poesía “fastuosa de tesoros”. 3. Las guerras carlistas. como dijo Pedro Salinas. son hitos decisivos y a su seducción personal se debe el triunfo del Modernismo entre nosotros. habrían de desbordar ampliamente sus cauces. a Villaespesa y a Marquina. Y le siguen multitud de poetas: Amado Nervo. que inicia su obra dentro de un Modernismo intimista o. máximo representante en su primera época de la prosa modernista española y poeta modernista en alguna de sus obras líricas. con la que se une la vigencia de Bécquer. entre crítico y angustioso. si se prefiere. Antonio Machado. El Modernismo español tiene poco de parnasiano y se limita sobre todo a la savia simbolista.junto a una atenuación de los grandes efectos formales. etc. Pero nada de esto disminuye el papel de Rubén Darío en el desarrollo de la nueva lírica española: su llegada a nuestro país en 1892 y su regreso en 1899. Cabe señalar. un simbolismo peculiar. EL 98 COMO FENÓMENO HISTÓRICO Y SOCIAL 4. El ingente trabajo que aquellos poetas realizaron. Recordemos. envuelta en los “ropajes” del Modernismo. Viene tras ellos Rubén Darío. La poesía en lengua castellana salió del Modernismo absolutamente distinta de lo que había sido antes. que culminó con la pérdida de las colonias en la . llevaban a una pregunta sin contestación. Por otra parte. algunas peculiaridades del Modernismo español. Leopoldo Lugones. a una marcha hacia el desastre. la primera República y parte de la política de la Restauración aparte aciertos aislados. en el campo del lenguaje había de resultar decisivo para la renovación de la palabra poética. el gran triunfador. el Modernismo quedará como ejemplo de inquietudes artísticas y de libertad creadora. España había tenido también sus precursores de las nuevas tendencias poéticas: el madrileño Ricardo Gil (1855-1908). Los poetas españoles se rindieron a su genio. menos princesas. Predomina el intimismo. 4. Su papel ha sido comparado con el de Garcilaso en nuestra poesía renacentista. del problema nacional en la generación del 98. De ellos nos hemos de ocupar en el tema correspondiente: ValleInclán. los principales iniciadores del Modernismo hispanoamericano: los cubanos José Martí y Julián del Casal. el mejicano Gutiérrez Nájera y el colombiano José Asunción Silva. como hemos visto. el malagueño Salvador Rueda (1857-1933). y aunque más tarde se desechen gran parte de sus galas. menos cisnes. Rubén “era más que un poeta admirado: tocaba en ídolo”. su menor brillantez externa: menos ninfas. Ante todo. y Juan Ramón Jiménez. Como figuras más características del Modernismo en España habría que estudiar (no corresponde a este tema) a Manuel Machado y.1. el cordobés Manuel Reina (1856-1905) y. VALORACIÓN DEL MODERNISMO Es imposible comprender la literatura hispánica moderna sin tener en cuenta los descubrimientos de los modernistas. poseyó una notable intuición para captar las novedades que flotaban en el ambiente. pero que pronto se propondría seguir caminos bien distintos. sin embargo. a partir sobre todo de 1916. quien cultiva. José Santos Chocano. así como una especial sensibilidad para los valores cromáticos y musicales. quien. menos alardes formales.4. sin entrar en detalles. en un plano notablemente inferior. sobre todo. menos sonoridades rotundas. sin embargo. los cambios dinásticos. pese a su escasa formación. antes de crear una poesía novísima. En la órbita del Modernismo se sitúan asimismo tres grandes autores que. CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS Podemos sintetizar el panorama político de la época con las siguientes palabras de Valbuena Prat: “Toda la historia del siglo XIX –dice– conducía al planteamiento.

señala las del parnasiano Gautier y el simbolista Verlaine. que hasta ese momento se había dedicado a cultivar ilusiones de grandeza nacional. pero. reflejaba el paisaje castellano e introducía en la novela un hondo espíritu de disociación. con el reconocimiento por parte de España de una serie de concesiones a la autonomía cubana. El 19 de abril de 1898 los EE. atraía profundamente a los escritores novicios y les deslumbraba con la visión de un paisaje y de unas figuras sugeridas por el renacimiento italiano. y a ceder Puerto Rico y Filipinas a los EE. Así. Por otra parte. se rompía en sus manos y se transformaba en una notación algebraica. aun cuando el desastre no hubiera ocurrido. Pero España parecía paralizada y no hubo ninguna reacción pública violenta. Shaw opina que motivada por el descontento del ambiente político. Ramiro de Maeztu escribía impetuosos y ardientes artículos en los que se derruían los valores tradicionales y se anhelaba una España nueva. 4. Sin embargo. El conflicto. Pío Baroja. sonoro. extendiéndose hasta 1898. Maeztu. sólo algunos jóvenes escritores e intelectuales sintieron la necesidad de enfrentarse a la clase rectora y a todo lo que ésta representaba. sino también “un profundo amor al arte”.fecha significativa de 1898. los vastos y gallardos palacios. con su altivez de gran señor. las características que permiten agrupar a tales autores son no sólo “un espíritu de protesta”. que terminará en la derrota que va a dar nombre a la generación. con su refinamiento de estilo. las escalinatas de mármol. de cualquier forma hubiera existido una Generación de 1898. las viejas estatuas que blanquean. entran en guerra.UU. incluyendo su responsabilidad por la derrota. dejan un sabor único en el áspero dolor del desastre”. se advertirá que. seca. poderosa. según él.UU. El 1 de mayo derrotan a los barcos españoles en Cavite y Filipinas y el 3 de julio en Santiago de Cuba. La cuestión queda momentáneamente resuelta en la década siguiente. con su análisis frío. entre los mirtos seculares. Hoy se discutiría la presencia en esa lista de Valle-Inclán. el viejo estilo rotundo. con sus desmesuradas melenas. sorprende que se cite a Benavente y a Rubén. Lo absurdo de la guerra en Cuba y Filipinas con su potencia del poder de los EE.. alegando entre otras cosas peligro para sus ciudadanos y responsabilidad española en el hundimiento del acorazado Maine. fue Azorín quien acuñó el marchamo “generación del 98”. como lo demuestra el pensamiento de Ganivet. 1913) en que Azorín creó tal denominación: “Un espíritu de protesta. y entre las influencias que reciben. He aquí un fragmento de la importante serie de artículos (ABC.UU. mutiladas. no hubo más apelativo para aquellos escritores que el de “modernistas”. Sin embargo. Esta derrota supuso el golpe definitivo para el país. sobre todo. CONCEPTO Y DENOMINACIÓN Veamos cómo surgió tal concepto de “generación del 98” y qué vicisitudes ha sufrido entre los críticos. el conflicto armado se reanuda en 1895. en una serie de artículos de 1913. El 10 de diciembre de 1898 se firma el Tratado de París. el mismo autor aporta un testimonio decisivo de cómo. Baroja. social y cultural del país.. ampuloso.2. y en efecto. que obliga a España a conceder la independencia a Cuba. muerto un mes antes de la independencia de Cuba. Benavente. las voces en el desierto de las personas sensatas. tal generación no se presenta en Azorín como algo deslindado del Modernismo. las damas desdeñosas y refinadas que pasean por los jardines en que hay estanques con aguas verdosas y dormidas. de rebeldía. se inicia en 1868 con la guerra en Cuba entre España y los separatistas. . animaba a la juventud de 1898. como dice Shaw. Valle-Inclán. escrupulosa. Rubén Darío y otros (no cita a Antonio Machado). Valle-Inclán. según Azorín. la irresponsabilidad de parte de la Prensa incitando al conflicto armado. hasta entonces. Integran. tal generación autores como Unamuno. Salvando algunos precedentes de poca monta.

en un ensayo de 1926. Algunos de los presuntos miembros de la generación. intenta resucitar los poetas primitivos (Berceo. y la curiosidad mental por lo extranjero y el espectáculo del desastre. Si al intento hubiera podido unir un comienzo de realización. Ed. Creyó encontrarlo todo en los libros. No supo vivir. fue una generación más consciente que la anterior y más digna. La obsesión persistente de la literatura nueva se percibe a lo largo de todas esas páginas arbitrarias. fracaso de toda la política española. Así. La generación del 98. Fue una generación excesivamente literaria. vino a España en la época en que los hombres de la Restauración mandaban. tomando como referencia la fecha en torno a la cual nacieron los hombres del 98. tres o cuatro años antes o tres o cuatro años después. 1961. Señales de ello vemos. han avivado su sensibilidad y han puesto en ella una variante que antes no había en España” (Azorín. por ejemplo. Así. plásticas palabras. ya antes había comenzado a manifestarse más o menos vagamente. contra los tales arremete furiosamente. No seríamos exactos si no dijéramos que el renacimiento literario de que hablamos no se inicia precisamente en 1898. don José María de Pereda. los cuales melenudos proclaman. en fin.“El movimiento de protesta comenzaba a inquietar a la generación anterior. Juan Ruiz. en 1897. “A pesar de esto. lo que era Europa. de utopías. da aire al fervor por el Greco ya iniciado en Cataluña. de Ángel Cruz Rueda. y pretendió sanear al país. Pero páginas más adelante. hubiera sido de esas generaciones salvadoras de una patria. “La generación de 1898 ama los viejos pueblos y el paisaje. en acercase a la realidad y en desarticular el idioma. que creía conocer al poeta cordobés. Salamanca. Anaya. la preocupación ética y la preocupación de la justicia social. Baroja se opuso en varias ocasiones a la idea de “generación del 98”. siente entusiasmo por Larra y en su honor realiza una peregrinación al cementerio en que estaba enterrado y lee un discurso ante su tumba y en ella deposita ramos de violetas. el autor. dedicado al pintor cretense el número único de un periódico. se esfuerza. Mercurio. pp. en el análisis minucioso de las profundidades del espíritu humano. no contento con embestir contra estos heresiarcas. imposible. en aportar a él viejas palabras. la vida estúpida y beocia. asistió a su fracaso en la vida y en las guerras coloniales. titulado “Tres generaciones”. nos habla de otros personajes más modernistas aún. habla de la “generación de 1870”. con objeto de aprisionar menuda y fuertemente esa realidad.uno de cuyos versos sirve de epígrafe a Verlaine. 2627). que son los melenudos de ahora. el hamletismo. que el interés estriba en el escalpelo sutil. Pereda habla en su trabajo de ciertos modernistas partidarios del cosmopolitismo literario. Sin embargo. pretendió conocer lo que era España. en febrero de ese año uno de los más prestigiosos escritores de la generación anterior. se declara romántica en el banquete ofrecido a Pío Baroja con motivo de su novela Camino de perfección. los tétricos de la negación y de la duda. lee su discurso de recepción en la Academia Española. La cosa era difícil. Baroja afirma: “yo no creo que haya habido ni que haya una generación de 1898. rechazaron el título que proponía Azorín. Ha tenido todo eso. no cabe duda que tuvo gran éxito”. fue una generación lánguida y triste. La gente idealista se lanzó al intelectualismo y se atracó de teorías. Si la protesta se define en ese año. al hablar de la novela. . en agudizarlo. ella misma se encontró contaminada con la vergüenza de sus padres. en 1914 escribía: “yo siempre he afirmado que no creía que existiera una generación del 98. Si la hay. El invento fue de Azorín y aunque no me parece de mucha exactitud. rehabilita a Góngora -. He aquí algunos párrafos: “La generación nacida hacia 1870. o el intelectualismo. La época le puso en esta alternativa dura: o la cuquería. que fueron alejándola de la realidad inmediata. Los caracteres morales de esta época fueron: el individualismo. yo no pertenezco a ella”. el desprecio por la política. y publica. Santillana).

en este caso. Fue.el anarquismo y el misticismo. Azorín y Maeztu (el “grupo de los Tres”). Puerto Rico. B) Formación intelectual semejante. Helios). Manuel Machado. fecha que les ha dado nombre. que simbolizaba. a Zumalacárregui y a Bakunin. los requisitos generacionales: A) Nacimiento en años poco distantes. un viaje a Toledo. Se citan como significativos los siguientes: en 1901. en España y en América (con Rubén Darío a la cabeza) habían acusado la gravedad del acontecimiento. Veamos si los restantes requisitos nos permiten un deslinde entre ellos. Ortega y Gasset lo adopta en seguida. D) Participación en actos colectivos propios. Algunos de nuestros escritores se habían pronunciado en contra de la política colonial. Tales son los hechos que constituyen un fuerte aldabonazo en muchos espíritus. Asistieron a las mismas tertulias. quienes establecieron contactos tempranos con Unamuno y Valle-Inclán. en un famoso ensayo. mostró también sus reticencias en diversas ocasiones. En política se marchaba a la crítica de la democracia. Sin embargo. se despreciaba al parlamentarismo por lo que tiene de histriónico y se comenzaba a dudar tanto de los dogmas antiguos como de los modernos. Villaespesa). En cuanto a Unamuno. Manuel Machado. once años separan al más viejo y al más joven de los autores citados (Unamuno. Y en 1935. Las teorías positivistas estaban ya en plena decadencia y apuntaban otras ideas antidogmáticas. su apoyo a Galdós ante el remolino político que levantó el estreno de su Electra. la protesta por la concesión del Premio Nobel a Echegaray. la visita a la tumba de Larra (ese mismo año se publica el “Manifiesto de los Tres”). de ahí que en ese tiempo se intentara hacer justicia a San Ignacio de Loyola y a Lutero. por lo que Salinas sugiere su coincidencia en el autodidactismo. no existe tal semejanza. Pero en la misma zona de fechas. Luego hablaremos de la intimad que unió a Baroja. Veamos en qué medida se cumplen. el banquete a Baroja por la publicación de Camino de perfección. Pero también algunos modernistas. Pero también en algunas de ellas figuran firmas de modernistas. también firmaron esta protesta escritores modernistas (Rubén. aplica al 98 el concepto de generación literaria establecido por Petersen. la escuadra española es destrozada en Santiago de Cuba y en Cavite. el “Desastre del 98”. se empezó a creer que todo lo profesado sinceramente y con energía estaba bien. Sin embargo. En efecto. 1875). representan una España pasada”. Baroja. Pedro Salinas. nacen Rubén. a cuantos “en la literatura. Recordemos que en 1895 se había reanudado la guerra colonial: Cuba. Benavente. A primera vista. el concepto de “generación del 98” hizo pronto fortuna. pero ahora. en 1902. Con la intervención de los Estados Unidos a su favor. Y su difusión es tal que ya en 1934 un hispanista alemán (Hans Jeschke) escribe el primer libro conjunto sobre el Die Generation von 1898. colaboraron en las mismas revistas (Juventud. y poco después Filipinas –nuestras últimas colonias de ultramar– luchan por su independencia. Hasta aquí. en la política. E) Acontecimiento generacional que aúne sus voluntades. en 1905. evidentemente. “Con relación a las ideas religiosas y políticas. . en virtud del cual abandona lo que le quedaba de su antiguo imperio. menos la de la generación anterior a quien no se estimaba”. Esta época nuestra fue una época confusa de sincretismo. según Azorín. y entre estos y los “noventayochistas” no faltan relaciones cordiales. 1864. España se ve obligada a firmar el Tratado de París en diciembre de 1898. en el arte. Había en ella todas las tendencias. etc. Alma española. y Machado. Pero ¿es ello una semejanza? ¿Y no fueron también autodidactas no pocos modernistas? C) Relaciones personales.

su sentido de la sobriedad. Entre los primeros destaca Ricardo Gullón. a distancia. La crítica más reciente se divide en dos sectores: de una parte. pero renuevan profundamente su interpretación. Es bien visible en ellos un empleo del idioma distinto al de la generación anterior. Es otro requisito difícil de ver cumplido. Galdós o Pardo Bazán. matizaría más tare su punto de vista. cuyos rasgos esenciales son tanto la rebeldía como la renovación del lenguaje en la poesía y en la prosa. Salinas precisa: “El modernismo. Los puntos en común no bastan para que se hable de un grupo compacto. quienes rechazan el concepto de “generación del 98” y su oposición al Modernismo. se cobra conciencia de la debilidad del país y se buscan sus causas en los problemas internos que España arrastraba hacía tiempo. Su novedad era precisamente lo que vituperaban los más viejos. H) Anquilosamiento de la generación anterior.. Parece evidente. que . Mainer: hablar de generación del 98 es “una falsificación”. no es otra cosa que el lenguaje generacional del 98”. Tal afirmación no conduce precisamente a deslindar las dos supuestas tendencias. como sabemos. Por lo demás. es romper la unidad de la literatura española de principios de siglo. el papel de guía a Unamuno: todos lo respetaron. y así lo reconoce Salinas. Así. Nietzsche. Campoamor y Clarín mueren en 1901. Blanco Aguinaga. aunque algunos de ellos introducen ciertas matizaciones y. Enfrente se hallan quienes ven en los noventayochistas suficientes rasgos peculiares que impiden incluirlos. sin reservas. p. se distanció de los demás. a mi entender. sus preocupaciones filosóficas y.además.C. se subrayará el lugar primordial que ocupan en su temática los problemas de España. contrapuesto al de los modernistas. Destacan los estudios realizados (Pérez de la Dehesa. Hay un solo y amplio movimiento. Y el nombre que cuadra a tal movimiento es el de Modernismo. Valera. de otra. en algún momento. pero piensa que tal papel de guía lo desempeñó. En cambio. etc. Semejante es la opinión de J. En suma. tal contraposición. Algunos críticos aceptan la denominación de “generación del 98”. Hoy sabemos que el filósofo alemán era poco conocido en 1898 y que fue mayor el influjo de Schopenhauer (aparte de algunos pensadores revolucionarios). en lo estético.) sobre la “juventud del 98”: tales estudios han arrojado una nueva luz sobre la evolución de los noventayochistas. sin más. en ocasiones. producto del cambio de sensibilidad. Shaw. ampliamente desarrollada por Guillermo Díaz Plaja en su libro Modernismo frente a Noventa y ocho (1951). G) El lenguaje generacional. a quien todos admiraron. pero la poderosa individualidad del rector salmantino le impidió ejercer un papel aglutinante y. los estilos se hallan tan sumamente individualizados que lo único en común sería su ruptura con el lenguaje precedente (y lo mismo hicieron los modernistas). Salinas. que insistió en la contraposición. los autores que lo admiten. Los escritores de la Restauración se hallan en franco declive: nada decisivo aportan ya Pereda. como marco de trabajo. en el Modernismo. Tampoco puede asignarse. renuevan profundamente su interpretación. fue la postura que prevalecería durante muchos años. F) Presencia de un “guía”. Merece destacarse la equilibrada posición de Tuñón de Lara. No hay razón para desgajar algunos nombres del conjunto de Modernismo. pues hay una común actitud de ruptura. Luego volveremos sobre este asunto. insiste en la unidad de concepción del mundo y en la semejanza de actitudes ante problemas comunes. lanzándoles el mote de “modernistas”. Contra casi todos ellos manifestaron su disentimiento los jóvenes. no se puede decir que los ocho requisitos se cumplan en bloque con los llamados “noventayochistas”.ej. para quien la “invención del 98” es “un suceso perturbador”.

pues. El joven Martínez Ruiz. no han aparecido los nombres de Valle-Inclán y Antonio Machado. grupo homogéneo. fueron la primera generación de intelectuales que. igualmente vecino al anarquismo se halla Baroja. En cuanto a Machado. En efecto. esto es. a la vez que se pondrán en su lugar figuras como las de Antonio Machado y Valle-Inclán.3. Tercero. una vez más. sobre todo por sus contactos juveniles y sus posiciones bien definidas de entonces. intentó pasarse “al enemigo”. En El árbol de la ciencia se ven sus ideas juveniles. animaba a la juventud de 1898”: así evocaba Azorín. los comienzos de su generación. “Un espíritu de protesta. Blanco Aginaga ha caracterizado a los jóvenes del 98 como intelectuales antiburgueses en la vanguardia ideológica de la pequeña burguesía. sin embargo. 4. pues.luego estudiaremos con detalle. se inscribe en una ideología netamente tradicionalista. que en cualquier caso es inexcusable atender a su evolución. se declaraba anarquista y fue un encendido propagador de las ideas libertarias en obras como Anarquistas literarios. Azorín. como hemos dicho. su desarrollo y su disgregación.) Hoy sabemos que la labor inicial de los noventayochistas se emparienta más bien con movimientos políticos revolucionarios. y que rechaza el mito de la generación del 98 pero afirma su “realidad” como grupo más o menos coherente. de rebeldía. Picavea. nos remiten a la señalada “crisis de la conciencia pequeño-burguesa” (Mainer). Notas sociales. También Maeztu afirmaba que “en los anhelos socialistas está el único camino” y expresaba ideas revolucionarias en los artículos que luego recogería en el libro Hacia otra España (1899). que los noventayochistas y los modernistas constituyen una misma generación histórica y entre ellos hay numerosos puntos comunes. etc. Estos cuatro autores coinciden. reflejadas en el protagonista. Maeztu y Unamuno). en 1913. Valle. de un “grupo del 98” dentro de aquella generación. Pecuchet. Tal sería. en profesar ideas muy avanzadas que. antes de firmar “Azorín”. que es lícito hablar. y relacionaba tal espíritu con el de los escritores llamados “regeneracionistas” (Costa. demagogo. sólo se dará a conocer en 1903 con . de la vanguardia de la burguesía. producto del ambiente crítico del momento. De acuerdo con estas últimas opiniones (y recordando lo que dijimos sobre el concepto de “generación literaria”). de rebeldía” de que habló Azorín. Hasta aquí. pueden establecerse los siguientes corolarios: Primero. el sentido de aquel “espíritu de protesta. Estas ideas nos servirán de guía en los epígrafes siguientes y nos permitirán establecer la nómina exacta del grupo. Procedentes de las clases medias. estudiar históricamente la constitución del grupo. etc. EVOLUCIÓN DEL GRUPO Juventud. En este sentido. que sólo ha publicado una serie de cuentos de corte modernista. ya Granjel había distinguido entre “generación” de los nacidos en torno a 1870 y los “noventayochistas”. Por aquellos años (antes de 1900). Veámoslo: Unamuno pertenece durante varios años (1894-1897) al partido socialista y escribe asiduamente artículos en “La lucha de clases” de Bilbao y otras revistas socialistas y anarquistas. Segundo. y redujo al mínimo la nómina de éstos (Baroja. aunque no adoptara una postura tan activa como los anteriores.

de mejorar la vida de los miserables”. El grupo así llamado constituye un episodio de gran interés dentro de las actividades y evolución de estos autores. Lo integran. Y la combativa revista Juventud. Hacia 1905. Seguirán viviendo la preocupación por España. permanecer inerte ante la dolorosa realidad española. colaboran en los mismos periódicos y. Poner al descubierto las miserias de la gente del campo. con la voluntad de cooperar “a la generación de un nuevo estado social en España”. dicen. pero ahora desde la actitud contemplativa del soñador. cuando no se tienen medios para hacer la revolución. las dificultades y tristezas de millares de hambrientos. como es sabido. llevar la vida las soluciones halladas no por nosotros. firman artículos con el seudónimo de “los Tres”. Por eso proponen: “Aplicar los conocimientos de la ciencia en general a todas las llagas sociales. “Aprendí –manifestaría más tarde Azorín– que. Soledades. según los Tres. los noventayochistas “han abandonado el camino de la acción y sienten en el hondo del alma el fracaso de sus proyectos juveniles”. sino secundariamente. Como respuesta al Manifiesto. La campaña de los Tres fue un fracaso. tener un sentimiento y un ideal propios acerca de la vida y de su valor. pero sin unidad de esfuerzos. “la bancarrota de los dogmas”. No espero casi nada de la japonización de España”. “No podía el grupo. Así las cosas. En 1901. sino por la ciencia experimental. según Laín Entralgo. común. reina en el mundo”. ni el doctrinarismo republicano o socialista. creada en 1901 por Baroja y Azorín con las mayores ilusiones. todo lo que se haga es como orinarse en las paredes del Banco de España”. señalar la necesidad de la enseñanza obligatoria. Grupo de los tres. se inicia un giro hacia posturas netamente idealistas. Frente a ello ven entre los jóvenes un ideal vago. su posición es ahora la de un reformismo de tipo “regeneracionista”. Diagnostican la “descomposición” de la atmósfera espiritual del momento. propagarlas con entusiasmo. los horrores de la prostitución y del alcoholismo. En ese Manifiesto se observa cómo los Tres parecen haberse alejado de sus compromisos políticos iniciales: ya no les sirve el socialismo y lo sustituyen por un recurso a una vaga “ciencia social”. cooperativas de obreros campesinos. La evolución posterior de estos dos autores será también muy distinta a la de los otros. en diversas ocasiones. Para ello. Se han conocido en los últimos años del siglo en Madrid. sus ideas progresistas no pasan todavía a su obra. Y después de esto. sólo duró seis meses. dirá Azorín. escribe a Azorín: “No me interesa. “Un viento de intranquilidad. Baroja. de la fundación de cajas de crédito agrícola. lo de la repoblación de montes. También lo fue otra emprendida el año siguiente contra el caciquismo andaluz.un libro. de nada sirven ni el dogma religioso. defenderlas con la palabra y con la pluma hasta producir un movimiento de opinión que pueda influir en los gobiernos”. Finalmente el episodio les condujo a un desengaño total. cajas de crédito agrícolas y los pantanos. Azorín y Maeztu. En suma. publican un famoso “Manifiesto”. Había que intervenir”. ni siquiera el ideal democrático. afirman que sólo la ciencia social puede dar un cauce al “deseo altruista. “la cuestión es encontrar algo que canalice esa fuerza”. de poesía intimista. que unos sienten y otros no. el hundimiento de las certezas filosóficas. Lo que ahora le interesa es “modificar la mentalidad de nuestro pueblo”: “Lo que el pueblo español necesita es cobrar confianza en sí. cuando no desde un escepticismo desconsolado. . En ese desengaño de la acción concreta les había precedido Unamuno (en 1897 había abandonado el socialismo).

Así. Por lo demás. lo que caracteriza tanto el misoneísmo unamuniano. Así. proyectando sobre la realidad española los anhelos y las angustias personales. en efecto. El subjetivismo es. Como corolario. tradicionalistas. sobre todo en su prosa o en sus posiciones políticas. pero si lo comparamos con la mentalidad de los noventayochistas en aquellos años. Semejante es el caso de Valle-Inclán. Esta había sido. coincidente con el de los modernistas. un anhelo idealista. Kierkegaard y otras formas de vitalismo. ya se ha visto cómo Unamuno llegaría a reducir los problemas de España a la necesidad de un “cambio de mentalidad”. puede hablarse de “neorromanticismo”. En los quince primeros años del siglo. Así se apreciará el signo inverso de las trayectorias de Antonio Machado y de Valle-Inclán. sobre el destino del hombre. como la visión impresionista de Azorín o el radical escepticismo del Baroja maduro. Queda. lo considera Granjel un “epígono del 98”. pero cada vez más encerrado en su “yo”. Azorín señala que con el tiempo cada autor se ha ido creando una fuerte personalidad. ideas y creencias. buscaron una respuesta abstracta y filosófica a los problemas concretos y prácticos planteados por el estado de España. como se comprueba al estudiar sus Luces de bohemia. Ello ha hecho que se vea a tales autores como precursores del Existencialismo europeo. eso sí. B) Adquieren especial relieve las preocupaciones existenciales. Unamuno fue toda su vida “un hombre de contradicción y de pelea”. como la de Bergson). Nómina del 98. es decir. C) El tema de España se enfocará con tintes subjetivos. todos pasaron a plantear el tema de España en el plano de los valores. es decir. será forzoso situarlo en un plano muy distinto. Más profundo fue aún el giro de Maeztu. en principio. lo compondrían. muestra más bien un avance hacia posiciones que lo distancian de los típicos hombres del 98.. el examen de la evolución de todos estos autores lleva a precisar el concepto y la nómina del grupo del 98. sus sentimientos estéticos. pasado el radicalismo juvenil. Schopenhauer. Azorín derivó hacia posturas conservadoras. Tal mentalidad ofrece en su base el señalado idealismo. Y añade que sus orientaciones. su enfrentamiento duro y ácido con las realidades españolas hizo que Salinas le llamara “hijo pródigo del 98”. En relación con todo lo dicho está la evolución ideológica de los autores. son capitales en Azorín y Baroja. quien se convertiría en un portavoz de las derechas nacionalistas. ya antes. pero la afinidad en los temas es superficial: la evolución de Machado. se configura lo que siempre se consideró “mentalidad del 98”. Las interrogaciones sobre el sentido de la vida. romántico se llamó Baroja. y que corresponde exactamente a la madurez de los autores. a quien se suele considerar como un precursor del 98. etc. la lucha por algo que no es lo material y bajo. y Unamuno veía en sí mismo el más desenfrenado romanticismo. pero sobre todo en Unamuno. En 1910. por su temática de 1912 (Campos de Castilla). Como señala Shaw. En conjunto. . la línea de Ganivet. Azorín destacaba el idealismo romántico de sus compañeros. A Machado. En relación con ello. Azorín y Maeztu (los Tres). al que acompañan los siguientes rasgos: A) Se intensifica el entronque con las corrientes irracionalistas europeas (Nietzsche. son en ellos muy diversos de lo que eran entonces. Baroja. Baroja se recluye en un radical escepticismo respecto a lo divino y lo humano.Madurez del 98. quien hacia 1917 pasa de su tradicionalismo inicial hacia posiciones progresistas que alcanzarán expresiones muy radicales. sus ideas políticas.

se pregunta a continuación si en esos veinte años han logrado encontrar la patria. que tienen un punto de partida de convivencia personal directa. En otro lugar (Tema 65: Teatro español en la primera mitad del siglo XX) se hablará y se razonará su exclusión del grupo del 98. al evocar el grupo impropiamente llamado “generación del 98”. Y los que se han rendido antes. Merece la pena reproducir algunos párrafos esenciales por su claridad y equilibrio sobre el tema.4. La lucidez de Unamuno nos da dos claves sobre la proyección de . sin negar las afinidades temáticas entre éstos y aquéllos. Muy discutible. su estética lo sitúa netamente dentro del realismo de corte naturalista. que arrastraba. la afirmación parezca arriesgada: mito hay. a su vez. cuyo rasgo esencial puede ser la puesta en tela de juicio de los valores tópicos hasta entonces establecidos. que más tarde se dispersa. Unamuno. con lo cual reconoce implícitamente que todos partieron en busca de ella. MITO Y REALIDAD DEL 9 Así se titula (“Mito y realidad del grupo del 98”) el capítulo VI. su problemática y sus tareas de cara a una era nueva que cobra mayor visibilidad por la coincidencia cronológica de la apertura de siglo. se impone abordar el tema con un espíritu de desmitificación. publicado en Nuevo Mundo en 1918. En cuanto a otros posibles autores. Y el mito consiste en la interpretación a larga distancia de lo que fue un hecho real. El hecho es la existencia de un grupo de escritores que nacen a la vida creadora en los últimos años del siglo XIX y el despuntar del XX. cabe agregar a Unamuno. esos la han encontrado menos. y cuya obra va a constituir una aportación de primer orden al acervo cultural español. es incluir en la nómina a las figuras de Machado y Valle. sin embargo. íntimamente relaciones con los noventayochistas. los que antes se han convertido de nuestra rebeldía. no quiere decir que lo hiciéramos de acuerdo”. a partir del cual se impone inexorablemente la revisión de valores caducos: los de la ideología dominante de la Restauración. a raíz del desastre colonial. encontró en Menéndez Pidal al máximo investigador de su historia. alejando su edad y su ideología. y mito por partida doble. del ya citado libro de Tuñón de Lara Medio siglo de cultura española. habla así de la generación de veinte años atrás: “Sólo nos unían el tiempo y el lugar. cuyo parentesco con el 98 ha sido defendido por Blanco Aguinaga. aunque fuera del campo de la creación pura. se halla Ramón Menéndez Pidal (18691968). la necesidad de repensar España. toda la del viejo régimen. tan amado y enriquecido por los autores del 98. no la hemos encontrado. No es casual que se defina a sus componentes como “hombres del 98”. en que se han encerrado a descansar esperando a la muerte”. El castellanismo de los noventayochistas se hace en él sistema historiográfico: Castilla como centro de la historia española. 4. Y por razones semejantes. En cambio. porque ese año simboliza en nuestra trayectoria histórica algo así como un mojón fundamental. y responde: “No. llegando a formar un grupo más o menos coherente. y acaso un común dolor: la angustia de no respirar en aquella España. Porque no es patria la jaula de oro o de hierro. que es la misma de hoy. Sin embargo. También de pasada podemos aludir al novelista Blasco Ibáñez (1867-1928). siempre más exigente que optimista. en cambio. de pasada hemos aludido al precedente de Ganivet. o de lo que sea. De acuerdo o no. en su artículo “La hermandad futura”. En esa línea se inscriben sus monumentales estudios sobre nuestra literatura medieval.unidos entre sí por las juveniles afinidades que hemos visto. la negativa a la aceptación apriorística de todo dogma. Tal vez. la inquietud y el punto de partida eran comunes y algo más importante: eran la expresión de la toma de conciencia de una parte de los españoles. El idioma. No le faltaba razón a Unamuno cuando. dice. El que partiéramos casi al mismo tiempo.

como Fray Luis. el Arispreste de Hita y Manrique. de localización geográfica. tan presente en Machado o Unamuno). Larra. actividades profesionales e intelectuales. Así pues. llevados de su amor a lo castizo. Así pues. como sabemos. sobre todo. Y Unamuno. pueden añadirse otros rasgos comunes. un exigente cuidado del estilo. y sus compañeros de grupo pusieron en circulación un enorme caudal léxico que recogieron en los pueblos o desenterraron de la literatura antigua. en todos se percibe una voluntad antirretórica. Quevedo y sobre todo Cervantes (renovaron la interpretación del Quijote con enfoques persoalísimos). a partir de ahí. pero no es menos evidente su novedad antirretórica. Azorín ve afinidades en Galdós o valora con criterios modernos a Rosalía de Castro y a Bécquer (éste. En un ensayo titulado “Las palabras inusitadas”. LA RENOVACIÓN ESTÉTICA DEL 9 Los autores del 98 contribuyeron poderosamente a la renovación literaria de principios de siglo. hondo.1. es decir. Con tal formación. de pesimista. De acuerdo con el criterio expresado antes. En efecto. Maeztu. el gran escritor catalán coetáneo Joan Maragall descubría en ellos un nuevo sentido del lenguaje. 5. por caminos muy diversos se crea un arte nuevo de la prosa. Otra. en 1898. En momentos iniciales. Berceo. Como ha dicho Rafael Lapesa. reaccionaron. del fondo. Igualmente reveladora de sus orientaciones es su devoción por algunos de nuestros clásicos. al fondo: esta sería la primera nota común del “lenguaje generacional”. fuerte. que pueden identificarse o no. el sentido de la sobriedad. el incumplimiento de los objetivos de artista. por la citada reacción contra hábitos del XIX. como a la limpia concisión de Azorín. Azorín. inquietudes y. . no desde la cañada de horizonte mínimo que es la especialidad. aunque con significativas excepciones. en lo cual don Miguel pecaba. habla Azorín del deber de ensanchar el idioma. tienen el valor de contribuir a desmitificar la llamada generación de 1898. Al igual que los modernistas. sin duda. de ValleInclán. El aparente desaliño de Baroja requeriría especial consideración. más lejano. por tanto. cada autor posee un estilo fuertemente individualizado. sino desde el alcor que contempla la vastedad de los hechos de cultura. frecuentaciones sociales. Este grupo se define por una coincidencia más o menos grande. fue considerado un precursor. no sin dudas. el grupo del 98 aportará notables novedades en la lengua literaria. EL 98 COMO FENÓMENO ESTÉTICO 5. el abandono de su trayectoria inicial por algunos de sus componentes. Y esto puede aplicarse tanto al tono apasionado de Unamuno o Maeztu. pero pronto se apreciarán orientaciones peculiares. con criterio restrictivo.su grupo generacional: una. influencias que recibe. temática y enfoque de la misma. antirretórico y cuidado será el estilo predominante del 98. Pero ambas. a los nombres de Unamuno. Y otro rasgo común y muy importante es el gusto por las palabras tradicionales y terruñeras. Así. preferimos por tanto hablar de “grupo generacional del 98”. Nos limitamos. Así. contra la grandilocuencia o el prosaísmo de la literatura que les había precedido. Pero a la vez. Así. o su fervor por nuestra literatura medieval. brotará la forma”. en el espacio histórico de un decenio. Un grupo de jóvenes que se hacen cuestión de su país y de su tiempo en su totalidad. tales novedades tienen más de un punto de contacto con las típicamente modernistas. Machado y. y luego. en 1899. en particular el Poema del Cid. exhorta: “Tengamos primero que decir algo jugoso. Azorín. voluntad de ir a las ideas. afirma que una obra será tanto mejor cuando con menos y más elegantes palabras haga brotar más ideas. esa misma reacción supone una repulsa del prosaísmo y. Baroja. Aunque.

y expresa “la vieja angustia/ que hace el corazón pesado”: la angustia de quien camina perdido.2. La voluntad. Shaw llega a afirmar que fueron los primeros en plantearse las cuestiones existenciales en términos que después serían desarrollados por la literatura y el pensamiento europeos (al final del tema volveremos sobre este asunto). A Antonio Azorín. que sea a menudo difícil separar lo visto de la manera de mirar. recuérdense las tres novelas que se publican en 1902. una desazón romántica y una angustia que encuentra expresión hondísima. de la que fueron fruto el Modernismo y el 98. le domina “la inexorable marcha de todo nuestro ser y de las cosas que nos rodean hacia el océano misterioso de la Nada”. que rompe con la preeminencia de la fábula. histórica o filosófica. LOS PROBLEMAS EXISTENCIALES EN EL 9 España no escapó a las corrientes irracionalistas ni a las angustias vitales que trajo consigo la crisis de fin de siglo. Menor éxito. Pero. de Unamuno. dándole una flexibilidad que le permitiría recoger por igual la reflexión literaria.ej. pero no menor interés. a la vez que en Machado. tuvieron ciertos intentos de renovar el teatro. La novela admite profundas novedades técnicas. Laín Entralgo explicó su alejamiento de la religión recordando el catolicismo insustancial de la España del momento y la alianza del clero con los sectores políticamente más conservadores. “siempre buscando a Dios entre la niebla (sobre las inquietudes existenciales y el tema de Dios en Machado. destaquemos que el subjetivismo antes citado se convierte en un rasgo fundamental de la estética del 98. .En un plano más general. superadoras de maneras realistas: ahora caben en ella la andadura libre y la rapidez impresionista de Baroja. de Baroja. el ritmo lento y meditativo de Azorín. realidad y sensibilidad o ideología llegan a fundirse indisolublemente. busca en vano algo que dé sentido a la vida. p. que no en vano toda la crítica ha abierto con ellos la llamada Edad de Plata de nuestra literatura. Estrechamente ligadas a este talante se hallan sus actitudes ante lo religioso. la muerte. aparte siempre Valle-Inclán. se ve el mismo hastío de vivir. Finalmente. el protagonista de La voluntad. El lugar que ocupan estos problemas en la madurez de los noventayochistas ha hecho que se vea en ellos un precedente del existencialismo europeo. Como primeras muestras de ello. el grupo del 98 configuró el ensayo moderno. y Amor y pedagogía. el personaje barojiano. Fernando Ossorio. tendremos ocasión de volver al estudiar su obra poética en el tema 61). Rasgo común a los tres es “una introspección angustiada”. etc. En todos ellos. sobre todo. como dice Mainer. De ahí el lirismo que impregna muchas páginas de estos autores como indicio de su sentir personal. En la desesperación y en la nada desemboca también el Apolodoro de Amor y pedagogía.. 5. de Azorín. constituyendo por ello un elemento fundamental de su estética. y tales sus logros literarios. en el Rubén Darío de Cantos de vida y esperanza (1905) Igualmente. En suma. deben señalarse las innovaciones en los géneros literarios. el tiempo. Los noventayochistas habían caído de jóvenes en un total agnosticismo y en un anticlericalismo virulento. Y de ahí. pues paisaje y alma. el mismo dolor y ese estado de ánimo al que nuestros autores dan el nombre de angustia vital o angustia metafísica. Recordemos que en el Modernismo había un malestar vital. la introspección y las distorsiones de la realidad de las “nivolas” unamunianas. la renovaLENGUA Y LITERATURA CEDE ción estética de los noventayochistas es tal. pues. la visión lírica del paisaje. es en los escritores del 98 en quienes alcanzan un copioso e intenso desarrollo los problemas existenciales. Son: Camino de perfección. cuando ya los hombres del 98 van dejando atrás sus ideales juveniles. la poesía inicial de Antonio Machado gira en torno a temas como el destino del hombre. etc. la expresión de lo íntimo. Ante todo.

Y es preciso detenerse en Unamuno. cada vez más. Unamuno se definió a sí mismo como un hombre de contradicción. como un despertar a la condición trágica del hombre. pasa primero a un sereno escepticismo. La palabra “agonía” está tomada en su sentido etimológico de “lucha”: en este libro trata de “mi agonía. surgirá el religioso: la vida.Con el tiempo. como dirá en el prólogo a Niebla (1914). Tales son los anhelos y los conflictos que le arrancan gritos tan angustiados: “¡Ser. Tras estas palabras está su personal y heterodoxo Cristianismo: su apasionado amor por Cristo y su “querer creer”. ser siempre. le niega la esperanza. “uno que dice cosa con el corazón y la contraria con la cabeza. había de seguir manteniendo durante toda su vida un radical escepticismo y una incurable “dogmatofagia”. ni hay esfuerzo que merezca la pena”. los anhelos contradictorios de serse y de serlo todo. limpio. ser Dios!” (Este último grito es precisamente lo que Sartre llamaría “una pasión inútil”). por un lado. confiese un “catolicismo firme. sed de ser. Pero una nueva crisis. sus actitudes. Vivió. Siguen los años en que orientó sus anhelos hacia le revolución social. coherentes con sus nuevas ideas políticas. tal es su “idea fija. Arranca de la realidad del “hombre de carne y hueso” y de sus anhelos. De la fecha citada son estas palabras: “Del problema social resuelto (¿se resolverá alguna vez?). en efecto. en cambio. etc. se la imponga desesperadamente. Una crisis juvenil le había hecho perder la fe. . en las viejas ciudades. Años más tarde. lo aparta de tal línea y. de pelea. La inmortalidad es la gran cuestión de que depende el sentido de nuestra existencia: “si el alma no es inmortal. a un vago deísmo. A estas ansias voraces de plenitud se opone la amenaza de la Nada: el posible “anonadamiento” tras a muerte. ser siempre. Pero la angustia deja paso a una suave melancolía con la que contempla el fluir del tiempo e intenta apresarlo literariamente en el paisaje. quien hacia 1920 ha pasado ya a posiciones católicas tradicionales. más tarde. a partir de 1902. sin encontrar nunca la paz: “la paz es mentira”. más o menos. Unamuno escribe La agonía del Cristianismo (1925). en 1897. tranquilo”. El libro Del sentimiento trágico de la vida (1913) contiene algunas de las formulaciones más intensas de tal pensamiento. buena parte de ella tiene en su centro la incertidumbre sobre el sentido de la existencia. necesidad de un Dios “garantizador de nuestra inmortalidad personal”. la existencia de Dios. y que hace de esta lucha su vida”. Azorín. el Cristianismo como fórmula de salvación. la agonía del Cristianismo en mí. ser sin término. su muerte y su resurrección en cada momento de mi vida íntima”. etc. a la manera de su admirado Montaigne. más aún. mi lucha por el Cristianismo. Y surge entonces la angustia. Desde entonces he aquí las cuestiones que se entretejen en su obra: la condición humana. eso será lo que le defina hasta que. monomaníaca”. algunos de ellos modificarían. solía decir. ¿merece la pena ser vivida?”. Baroja. La duda no parece ausente de su obra más granada. Pero la razón. nada vale nada. Más temprano y más radical fue el cambio de actitud religiosa en Maeztu. aunque su corazón por otro. Ante todo. la inmortalidad. en su vejez. en quien los conflictos existenciales y religiosos se presentan con la máxima agudeza y dramatismo. como él diría. en una perpetua lucha. había de volver los ojos hacia problemas espirituales. como sabemos. De ahí su “hambre de Dios”.

dominantes en la Meseta. ESPAÑA EN LA GENERACIÓN DEL 9 El otro elemento fundamental para la comprensión de la estética del 98 es el tema de España. el ambiente político de la Restauración. etc. Ahora podrá observarse con mayor claridad el paralelismo que existe entre el patetismo existencial. según Azorín. pero sobre todo de Castilla. jamás abandonaron su intensa preocupación por España. mártir (1930). “la generación de 1898 representa exactamente esto: un ademán de rechazar y otro de adherir”. según Azorín. como género que le permitía la presentación de los conflictos íntimos: Fedra. por su poder sugerir algo más de lo que captan los sentidos. que constituye una biografía de su espíritu. Nos dejaron visiones inolvidables de casi todas las regiones. En cambio. cada vez más. vieran en Castilla la médula de España. y lo que podemos llamar el patetismo nacional de estos autores.. Maeztu habla de “parálisis progresiva”. el espíritu de la sociedad. Desde entonces los protagonistas unamunianos serán exactamente “agonistas”. la democracia liberal. no debe olvidarse hasta qué punto es reveladora de una nueva sensibilidad estética su valoración de las tierras castellanas por lo que tienen de austero. en Niebla (1914). encontraremos. 1897). Unamuno habla de “ramplonería”. Junto a una mirada crítica.Los mismos temas nutren buena parte de su extensa obra poética. Bien ha podido hablarse de su “mitificación de Castilla” (Díaz Plaja) o de su concepción histórica “castellano-céntrica”. de suicidio del país. tras una primera novela histórica (o “intrahistórica”) sobre la última guerra carlista (Paz en la guerra. Ante el estado del país. en Amor y pedagogía. que se debaten contra la muerte y la disolución de su personalidad. Páginas atrás estudiamos las ideas de la juventud del 98. También les llevó hacia Castilla y su progresivo interés por formas de vida pre-capitalista. Las tierras de España fueron recorridas por todos ellos y descritas con dolor y con amor. Y denuncian con virulencia. 5. desde Poesías de 1907. hombres anhelosos de “serse”. Tres novelas ejemplares y un prólogo (1920). proclamarían todos. . Recuérdese. la obra más característica de Unamuno por su reflejo de los problemas religiosos y existenciales es San Manuel Bueno. se orienta hacia la presentación de conflictos íntimos. La tía Tula (1921). Sombras de sueño. al que acabamos de referirnos.3. según Azorín. Así. Más interés ofrece su novela. sobre el problema de España y señalamos su posterior evolución hacia posturas idealistas. actitud paralela a los gritos que Unamuno lanzaba hacia su Creador. quiero ser yo!”. hasta El Cristo de Velázquez (1920). más allá de su etapa juvenil. con el tiempo. “la apatía nos ata las manos”. nacidos en la periferia. Es muy notable que los hombres del 98. cuyas direcciones más acusadas serían éstas: atención a los valores que constituyen la esencia de España y predominio de actitudes contemplativas y subjetivas. sobre todo en su juventud. Aparte de otras novelas suyas. Rechazan. se enfrenta con el propio autor para gritrarle: “¡Quiero vivir. como Abel Sánchez (1917). que le resulta un espectáculo deprimente. También le atrajo el teatro. como los regeneracionistas. Agustín. Es evidente que. género que Unamuno consideró idóneo para la expresión de los problemas existenciales. el “ente de ficción”. su adhesión a “una España eterna y espontánea”. de recio. con sus anhelos y sus tormentos. Así. Pero. junto a ello. el parlamentarismo. El otro. de marasmo. Así surgió una estética de la pobreza. una exaltación lírica de los pueblos y del paisaje. Es preciso insistir en aquella proyección de los anhelos y angustias personales sobre la realidad española. que descubre la pobreza y el atraso. Por eso. expresión que se refiere a su interés por sus tierras y por lo que hay de permanente en su historia. etc.

Y en la novela Niebla proLENGUA Y LITERATURA CEDE clama: “¡Pues sí. En los escritores del 98 el amor a España se combina con el anhelo de europeización. ni se cantaba en poesía. así como en buena parte de su obra poética. se aprecia ese paso de lo histórico a lo intemporal.La Historia fue otro de sus centros de interés. España puede limitarse. soy español.C. Apertura hacia Europa y revitalización de los valores propios. Copiosa y viva y rica materia nacional. para prestar creciente atención a las cuestiones espirituales. Unamuno. En Azorín. Y añade que. Unamuno parece sustituir su antiguo anhelo de “europeizar a España” por una afirmación de los valores castizos. es lo que la generación de 98 quiere historiar. a menudo. “castizos”. de lengua y hasta de profesión y oficio. Si un eje de la obra de Unamuno está constituido por los conflictos religiosos y existenciales. paralela a su exaltación del paisaje. . podría entrar en el campo del arte”. héroes. A partir de esta obra. Especial importancia tiene. Como señaló Azorín. en sus “excursiones por el tiempo”. la ramplonería lo domina todo. más que en ningún otro. Su conclusión es ésta: los males de la patria residen en que ya no hay Quijotes. “la vida callada de los millones de hombres sin historia” que. Su evolución ideológica le llevó a relegar a un segundo término los problemas materiales concretos. descubrían “la continuidad nacional”. hazañas). como hemos visto. novelar y cantar. de espíritu. han ido haciendo la historia más profunda. Con el tiempo. según repitió. Y así llega a su programa de “españolizar a Europa” y al “¡Que inventen ellos!”. Muy significativo es que. la articulación de casticismo y europeización. su Vida de Don Quijote y Sancho (1905). les atrajera lo que Unamuno llamó “intrahistoria”. dominará en casi todos ellos la exaltación casticista. muy vivo en su juventud. está presente en otras obras de Unamuno como Por tierras de Portugal y España (1911). español de nacimiento. con su labor diaria. dan un salto hacia lo intemporal. “lo que no se historiaba. de educación. con un íntimo anhelo de apresar lo que permanece por debajo de lo que huye. Ello nos revela que los noventayochistas bucean en la historia para descubrir las “esencias” de España y que. sin embargo. o de fijar en el recuerdo las cosas que pasaron. además. El tema de España. Hay en ellos una exaltación de los valores “permanentes” de Castilla y de España. en fin. Andanzas y visiones españolas (1922). española. pasada su exaltación juvenil. De ahí su “lograda y quietista mitificación de nuestro pasado histórico” (J. Su inmenso amor por ella le arranca el grito de “¡Me duele España!”. el interés por la “intrahistoria”. por debajo de la historia externa (reyes. Azorín mira a España desde su obsesión por el tiempo. Habría que emprender “la santa cruzada de ir a rescatar el sepulcro de Caballero de la Locura del poder de los hidalgos de la Razón”. el otro eje sería su constante preocupación por España. por la fugacidad de la vida. Es una personalísima interpretación de la magna obra cervantina como expresión del alma española. Azorín lo afirmó: “La generación de 189 es una generación historicista”. Azorín. español sobre todo y ante todo!”. en ese sentido. a ser reserva espiritual del mundo moderno. se equilibran en una famosa frase de Unamuno: “Tenemos que europeizarnos y chapuzarnos de pueblo”. La visión azoriniana de la historia y el paisaje sólo se comprenderá si se tiene en cuenta su temperamento melancólico y su espíritu nostálgico. Su temprana obra En torno al casticismo (1895) plantea ya algunas de las cuestiones que serán centrales en el 98 y a las que ya hemos aludido: la valoración de Castilla. de cuerpo. es decir. ni novelaba.

Azorín coincide con Unamuno en su interés por esos aspectos cotidianos. Y los segundos forman la sutil trama de la vida cotidiana”. triste. fue el más revolucionario de todos. Azorín mira el paisaje con ojos entrecerrados. brutal. Las evocaciones del paisaje merecen párrafo aparte. Se historian los primeros. robustecido en la lucha contra moros y judíos y capaz de integrar a pueblos y razas distintas. está la realidad. estará presente en su obra como un fondo pobre. Maeztu.Mainer). Su pensamiento de la última época se condensa en Defensa de la Hispanidad (1934). ¿Qué se puede adelantar con ocultarla?” Y así. Confiesa tener “la preocupación de desear el mayor bien para mi país. con sus viejos hidalgos y sus místicos. Les igualan en intensidad sus visiones de la tierra vasca (así. en su madurez. Incesante esfuerzo por recobrar el tiempo ido y por encontrar la esencia de España en su historia. pero especialmente inolvidables son sus visiones de Castilla. Y a todo ello corresponde el lirismo de su prosa limpia. pero no el patriotismo de mentir”. No menos vehemente es el tono con que defenderá. en la trilogía que lleva este nombre). porque. pintó todas las tierras de España. Los paisajes de la Meseta vivirán siempre en su pluma. don Juan y la Celestina (1916). En su juventud. expuesta con singular exaltación. como en la de los otros escritores del 98. precisa. pero también la defensa de España ante los ataques extranjeros. atentas al detalle revelador. y esa técnica miniaturista de sus descripciones. del pasado. Castilla la Vieja. sus llanuras. Y añade que “al lado del patriotismo de desear. la fuerza de España estuvo y debe estar en su credo católico. lo soy”. Y el alma de Azorín: “El paisaje somos nosotros. con sus catedrales y sus castillos. vistos desde sus personales posturas. como la valenciana. el paisaje es nuestro espíritu. como sabemos. sin embargo. su violenta denuncia de las “deformidades” de la vida española. con sus ciudades y pueblos. Para el Maeztu de ahora. La evolución ideológica de Ramiro de Maeztu es un caso extremo dentro del 98. Del mismo libro son estas palabras: “Tengo dos patrias regionales: Vasconia y Castilla. La lectura de El árbol de la ciencia depara pruebas rotundas del lugar que la preocupación por España ocupa en Baroja. Tras sus innumerables viajes. sus placideces. Todas mis inspiraciones literarias proceden de Vasconia o de Castilla”. sus melancolías. egolatría pueden leerse frases como “Yo parezco poco patriota. . abundan las páginas en que revive el pasado . sus anhelos”. a lo que Ortega llamó “primores de lo vulgar”. o mejor. No cabe formulación más certera de ese subjetivismo al que hemos venido aludiendo. proyectando sobre lo que ve su sensibilidad melancólica. y el “alma” de aquellas tierras. sus peladas colinas. Baroja. ideas de signo opuesto. De entonces son sus artículos recogidos en Hacia otra España (1899). “Los grandes hechos son una cosa y los menudos hechos son otra. Don Quijote. dijo Azorín. En Juventud. Se desdeñan los segundos. o Celestina y Lazarillo. considerando Castilla. una visión implacable de la decadencia. pero también pueden hallarse en su obra espléndidas captaciones del ambiente de alguna otra región. las que constituyen la “Hispanidad”. España. en su intrahistoria. por cuyas callejas transitan Manrique y Fray Luis. escondidos y profundos. con el fluir lento y transido de sus frases cortas. En libros como Los pueblos (1905) o Castilla (1912). Es también autor de un brillante ensayo sobre tres grandes mitos españoles. donde exalta la España imperial y su acción en América. netamente tradicionalistas. amada con amargura. aunque no emplee la palabra. las riberas de los regatos con su inesperado verdor. sus dos títulos más famosos.

Se ha dicho que el Modernismo es el lenguaje generacional de los escritores del 98. Hoy percibimos gradaciones de . Valle a D’Annunzio y Barbey d’Aurevilly. su propia individualidad. La condición característica de todo el arte moderno. los aromas no solamente equivalen al sonido. definir literariamente la generación del 98. pues. como otras almas gozan con la música. cuanto que todos cultivan con vehemencia. Leopardi y Carducci. las palabras alcanzan por el sonido un valor que los diccionarios no pueden determinar. Baroja a Dickens. Por el sonido. el país sólo podía salir de su estancamiento político. fecundo en cuanto a la obra. sus temas. como creen algunos críticos candorosos. ha llegado a tener una significación tan amplia como dudosa. Es decir. CONCLUSIONES 6. literatos geniales. teatral y desaforadamente a veces. sino también al color. otras fosforecen. por otro lado.5. es una tendencia a refinar las sensaciones y acrecentarlas en el número y en la intensidad. es decir. como todas las que son muy repetidas. 6. la influencia de Nietzsche no llega a todos. sin duda –dice Pedro Laín Entralgo– la más valiosa aportación de la generación del 98 a la historia de España. el complacido descuido de Baroja. en primer lugar. la melodía de la música y la majestad de la estatua. no son las extravagancias gramaticales y retóricas. EL MODERNISMO SEGÚN VALLE-INCLÁN “Si en la literatura actual –dice Valle-Inclán– existe algo nuevo que pueda recibir con justicia el nombre de “modernismo”. Azorín a Montaigne y Flaubert. Hay poetas que sueñan con dar a sus estrofas el ritmo de la danza. el monóculo y el paraguas rojo de Azorín. y sólo levísima es la huella del modernismo en los temas y en la prosa de Azorín. Poe y Dostoievski. La creación literaria constituye. tanto más difícil. otras flotan como una neblina. y en segundo lugar. Pero como movimiento literario se crearon obras de gran calidad tanto en la novela como en el ensayo. Hay quien considerar como extravagancia todas las imágenes de esta índole. y por último. en realidad no son otra cosa que consecuencia lógica de la evolución de los sentidos. porque consideró que el cambio espiritual precede a todo cambio social. Literatos fueron todos los miembros integrantes de su núcleo central. Es en la obra literaria. VALORACIÓN DE LA GENERACIÓN DEL 9 Como movimiento de regeneración social y política. que llamaba versos “gaseosos” a los de Rubén y acusaba a Valle de “verter veneno en los espíritus” fue resueltamente antimodernista. Para este poeta. el 98 fracasó porque. Pero cabe señalar y valorar la existencia de algunos rasgos literarios comunes: en cuanto a idioma. la actitud social de su literatura. divergentes: Unamuno prefiere a Kierkegaard. sin embargo. sea uno de los caracteres literarios de la generación: el hábito puritano de Unamuno. pero la tesis no parece del todo cierta. en cuanto a su visión de la realidad.1. su estilo y sus gusto son bastante disímiles entre sí. Unamuno. Tal vez este afán de peculiaridad individual. Baroja y Maeztu. donde más difícil resulta señalar el carácter generacional del grupo. Gracias a la obra de esta generación ha podido ser llamado “Medio Siglo de Oro” el período de nuestras letras comprendido entre 1898 y 1930. Según Gautier. cuando. Las estimaciones estéticas de cada uno de ellos son. y muy particularmente de la literatura. su vitalismo y su sentimentalismo. unas palabras son como diamantes. tal vez porque esta palabra. El mismo Baudelaire dice que su alma goza con los perfumes. buena parte de ellos. la barba fluvial y la insolencia de Valle-Inclán.4. social y económico si previamente se producía un cambio en la mentalidad española. la valoración definitiva del 98 ha de hacerse en cuanto fenómeno estético-literario. No es fácil. se limitó a ofrecer una respuesta meramente filosófica y abstracta a los problemas reales de España.

las grandes perspectivas. Que todas las cosas tienen una fisonomía especial. Y sabido es que la pobreza de vocablos es siempre resultado de la pobreza de sensaciones.3. formando un solo sentido. Ha pasado frente a la montaña sin ocurrírsele otras ideas que las de que era grandes y estaba coronada de nieve. al cielo. “Hemos comprendido que las montañas. y seguir cantando al mar.color. y cuando no. 1908). sus variadísimas modalidades. a la montaña. Existen hoy artistas que pretenden encontrar una extraña correspondencia entre el sonido y el color. los hemos creado” (Amado Nervo. así. en el silencio del espíritu pegar el oído al vasto pecho de la tierra para escuchar los cien mil latidos de sus cien mil corazones. que es el ser representativo. De este número ha sido el gran poeta Arturo Rimbaud. I (rojo). En vascuence el pelo de algunas vacas y el color del cielo se indican con la misma palabra: “artuña”. el mar. E (azul). un alma. los hemos tomado. que es necesario.2. O (amarillo). de la humanidad. 6. Para decir las nuevas cosas que vemos y sentimos no teníamos vocablos. bajo el aplastante abismo. Su origen debe buscarse en el desenvolvimiento progresivo de los sentidos. singularmente los sentidos del poeta. En los idiomas primitivos apenas existen vocablos para dar idea del color. es ofender al cielo. que tienden a multiplicar sus diferentes percepciones corresponderlas entre sí. se han ido afinando y hemos empezado a ver ‘hacia adentro’. que definió el color de las vocales en un célebre soneto: A (negro). que hace algunos cientos de años no fueron seguramente percibidas por nuestros antepasados. Esta analogía y equivalencia de las sensaciones es lo que constituye el “modernismo” en literatura. los hemos buscado en todos los diccionarios. sin ocurrírsele sino que era azul y estaba salpicado de astros. por excelencia. como la de Shaw. la innumeraridad de sus matices y el milagroso enredo de sus afinidades secretas. sin contemplar sus tenues e infinitas estructuras maravillosas. 6. El Modernismo). los astros no son más que grandes aglomeraciones de materia o grandes equilibrios de fuerza. los grandes relieves de que yo hablaba al principio. hasta hace muy pocos años. Las que nos legaron nuestros padres fueron hechas para designar las grandes líneas. gradaciones de sonidos y relaciones lejanas entre las cosas. para auscultar estos latidos íntimos del Universo. LA GENERACIÓN DEL 98 Y EUROPA Frente a los que defienden el carácter netamente español de la generación del 98 se alzan voces. Madrid. como uno solo formaban ya para Baudelaire” (Ramón del Valle-Inclán. una vida poderosísima. 2ª ed. Pero los sentidos de la especie. Ha pasado bajo el infinito. ver la naturaleza. U (verde). hemos necesitado nuevas palabras. según Paul Hazard. que relacionan el malestar ideológico y la inquietud espiritual española de principio de siglo con una corriente de pensamiento “crítica” europea que arranca en el siglo XVIII y entronca con el naciente Existencialismo: “Estoy convencido de que el significado de la generación del 98 tiene menos que ver con las condiciones político-sociales de la España de fines de siglo pasado de lo que a veces parece y mucho más con aquella “crisis de la conciencia europea” cuyos orígenes. del alma de ahora. prólogo a Corte de Amor. cuando los había. Florilegio de honestas y nobles damas. EL MODERNISMO SEGÚN AMADO NERVO “El hombre no ha sabido. así como también las íntimas pulsaciones de los nervios modernos. “Naturalmente. Ha pasado frente al mar sin ocurrírsele otras ideas que las de que era inmenso y estaba coronado de espumas. se remontan al . en bruto. al mar y a la montaña..

revela un consenso cada vez más extenso acerca de a insuficiencia de enfocar la Generación en relación con el problema de España. al distinguirlas conviene no mirarlas como tendencias divergentes o exclusivas. Madrid. pues. “Dos rótulos suele ponérseles: “generación del 98” y “modernismo”. 1958). Leamos el siguiente fragmento: “Cronología general y cronología literaria coinciden en España en 1900: empieza un siglo nuevo y se inicia una nueva literatura. dirá Azorín. por mi parte. La Generación del 98). La novedad y riqueza de la literatura de 1900 está precisamente en proporción con esa variedad de afluencias. otra manera de escribir. no se confunda. la generación del novecientos trasciende del simple carácter de una escuela literaria y se nos presenta con mayores proporciones. Ensayos de literatura hispánica. que concurren a cada cual con su caudal propio. MODERNISMO Y 98 SEGÚN PEDRO SALINAS En 1943 escribe Pedro Salinas el artículo “La literatura española moderna”. Los escritores novecentistas [Los escritores “novecentistas” son para Salinas los que se revelan en torno a 1900. tal como propuso Eugeni D’Ors] traen a las letras una decidida voluntad de renovación. irremisible. todos los nuevos escritores participan en su estructura espiritual de esos dos elementos constitutivos de la generación. que en su expresión de la forma española de la crisis europea en aquel período. otra literatura. Tras ellos vendrá. En otras palabras. 6. su importancia estriba menos en lo que nos enseña acerca del estado en que se encontraba España durante las primeras décadas de nuestro siglo. cuanto más vemos en la generación del 98 un grupo preocupado sobre todo por la desordenación espiritual del hombre moderno y por el derrumbe de sus valores y creencias. y en todo caso totalmente ineficaz. Cuanto más se enjuicia el grupo con este criterio. en el que matiza sus ideas de años atrás sobre la distinción entre aquellas “dos direcciones” de la literatura de principios de siglo. Un nuevo modo de pensar corre parejas con un modo nuevo de sentir. “Así tomada. si la generación del 98 constituye un grupo literario importante. “Un breve examen de la crítica. con la aplicación del término “novecentismo” a la generación posterior. tanto más se le puede situar en una de las corrientes principales de la literatura europea moderna (Donald Shaw. tanto más su reformismo cultural tiene que parecer confuso. parece hoy evidente que son cosas distintas. esta es la misión nueva. Afinar nuestra sensibilidad. aunque yo. y son un tanto “98” y un tanto “modernistas”. En cambio. pequeño burgués. especialmente durante los últimos años. Lo que varía. únicamente es la proporción. ante los problemas espirituales que con tanta urgencia le acosan en esta fecha histórica.4. defenderá Ortega y Gasset. Escribir con más arte y más gracia. Hay que distinguir lo específico de cada una de ellas. Porque salvo en algún caso excepcional. Aprender a pensar con más rigor y severidad. a la formación de un espíritu literario mucho más complejo. . Es en realidad una nueva actitud del artista y del intelectual español. Y sin embargo. Los dos exactos. no estoy dispuesto a condenar a los noventayochistas como reaccionarios o como hombres de mala fe por el simple hecho de que abandonaron progresivamente sus vagas lealtades políticas de primera hora. será el lema de Valle-Inclán.siglo XVIII. representan sendas dos direcciones que toma el esfuerzo renovador de la literatura. profundo y refinado que el de la generación anterior” (Pedro Salinas. Aguilar. como una integración de los dos impulsos.

análogo rechazo de una sociedad en la que no halla lugar la poesía. económicas y sociales. Pero es indudable la primacía de América latina en la constitución de un movimiento literario como tal. 4. evadiéndose de los problemas de la sociedad. con especial atención a las corrientes francesas. la burguesía ha generado siempre fuerzas que ponen en tela de juicio sus valores). La concepción más estricta considera el Modernismo como un movimiento bien definido. Cantos de vida y esperanza. en efecto. un rechazo de la poesía vigente en la antigua metrópoli (con la excepción de Bécquer). la que va de Azul (1888) a Prosas profanas (1896). tres corrientes: una extranjerizante. 3. tanto en Europa como en América. parecida sensación de desarraigo. Modernismo y “rubendarismo”. Pronto se designó con el término “modernistas” a los jóvenes escritores animados de tales impulsos innovadores. 2. agresivamente opuestos a las tendencias vigentes (realismo y naturalismo. etc. . Tales afirmaciones nos invitan a situar el Modernismo en su momento. fraternalmente unida a os pueblos hispánicos. Y hay quienes identifican. En el Modernismo hay una desazón romántica. son notables las afinidades de talante entre románticos y modernistas: análogo malestar. fruto de la crisis de conciencia burguesa: nacen en el seno de la pequeña burguesía. tanto en España como en Hispanoamérica. el tema de España y de lo hispánico ocupa un lugar eminente. en suma. 5. la crítica actual coincide en ver. en las raíces de esta literatura. Ahí están poemas como “Al rey Óscar”. El retorno a las raíces españolas se incrementará a partir del 98. 6. sin más. retoricismo. Su imagen más tradicional sería la de una tendencia esteticista y “escapista”. En otras composiciones vibra una intensa preocupación política. El Modernismo. “Cyrano en España”. Tal rechazo lleva a volver los ojos hacia otras literaturas. En efecto. es un “arte sincrético”. en el que se entrelazan. e incluso quienes lo reducen a la época más ornamental de Rubén. un profundo desacuerdo con las formas de vida de la civilización burguesa. En aquellos países. Hay que recordar la sensación de aislamiento que se da entre escritores y artistas en esta época de grandes mutaciones históricas. 7. a Góngora y Velázquez. como se ha dicho. a Goya. etc. otra americana y una tercera. prosaísmo poético. Lo asombroso es que todas estas raíces literarias se hallan espléndidamente fundidas en una nueva estética. esto es. hispánica”. pero poseen un signo preferentemente antiburgués (en su propio seno. Rubén compartirá las inquietudes del 98 con sus amigos españoles. como hemos visto. Desde fines del siglo XIX. de soledad. es capital la voluntad de alejarse de la tradición española. Los signos de una renovación en la lírica de lengua castellana van siendo cada vez más visibles a partir de 1880. como en Europa.RESUMEN 1. a Cervantes. Son muchos los críticos que han señalado la filiación romántica del Modernismo. en aquella crisis universal de que habla Onís. que se desarrolla aproximadamente entre 1885 y 1915 y cuya cima es Rubén Darío.). además de los dedicados al Greco. En su gran libro de 1905. En la literatura cunden los impulsos renovadores. En efecto. pero sobre todo tomó la pluma para animar a los vencidos y execrar a los vencedores. En la famosa “Salutación del optimista” reacciona contra la indolencia y el desaliento producidos por la derrota y manifiesta su positiva fe en España. “Letanía a Nuestro señor Don Quijote”. se observan en España e Hispanoamérica corrientes de ideas de tipo inconformista o disidente.

Ante todo. entran en guerra. vuelven a poblar los poemas. con la que se une la vigencia de Bécquer. a Villaespesa y a Marquina. y a ceder Puerto Rico y filipinas a los EE. En conclusión. en este caso. por encima de la razón. Y en 1935. un ansia de plenitud y de perfección. en un famoso ensayo. La cuestión queda momentáneamente resuelta en la década siguiente. y por otra parte. hábiles resurrecciones de formas antiguas y desusadas y. menos cisnes. mostró también sus reticencias en diversas ocasiones. Vemos en qué medida se cumplen. no cabe duda que tuvo gran éxito”. los requisitos generacionales. con el reconocimiento por parte de España de una serie de concesiones a la autonomía cubana. Pedro Salinas. 8. 13. la temática modernista revela por una parte un anhelo de armonía en un mundo que se siente inarmónico. aplica al 98 el concepto de generación literaria establecido por Petersen. menos sonoridades rotundas. menos alardes formales. Como figuras más características del Modernismo en España habría que estudiar (no corresponde a este tema) a Manuel Machado y. Sin embargo. habla de la “generación de 1870”. Algunos de los presuntos miembros de la generación rechazaron el título que proponía Azorín. las pasiones y lo irracional. 9. en un ensayo de 1926. El 19 de abril de 1898 los EE. una búsqueda e raíces en medio de aquella crisis que produjo un sentimiento de desarraigo en el poeta. en un plano notablemente inferior. el misterio. Si la hay. en 1914 escribía: “yo siempre he afirmado que no creía que existiera una generación del 98. El 1 de mayo derrotan a los barcos españoles en Cavite y Filipinas y el 3 de julio en Santiago de Cuba. Cabe señalar algunas peculiaridades del Modernismo español. hallazgos personalísimos. Por otra parte. 11. yo no pertenezco a ella”.. La métrica es un aspecto que merece especial atención. El invento fue de Azorín y aunque no me parece de mucha exactitud. con predominio de los ritmos muy marcados (“La princésa está tríste. El señalado anhelo de armonía se hace. Así. Baroja afirma: “yo no creo que haya habido ni que haya una generación de 1898. . menos princesas. 12. ¿qué tedrá la princésa?).Una nueva crisis espiritual exalta otra vez. espoleada por íntimas angustias. En cuanto a Unamuno. que obliga a España a conceder la independencia a Cuba. titulado “Tres generaciones”. asimilación de versos y estrofas procedentes de Francia. alegando entre otras cosas peligro para sus ciudadanos y responsabilidad española en el hundimiento del acorazado Maine. 14. extendiéndose hasta 1898. El enriquecimiento de ritmos es inmenso: prolongación de los ensayos ya notables de los románicos. El Modernismo español tiene poco de parnasiano y se limita sobre todo a la savia simbolista. anhelo de ritmo.UU. Baroja se opuso en varias ocasiones a la idea de “generación del 98”. su menor brillantez externa: menos ninfas. 10. Sin embargo. Ortega y Gasset lo adopta en seguida. Estos serían los fundamentos más profundos en los que se asienta la significación del mundo poético del Modernismo. enriquecido con nuestros esquemas acentuales. El verso preferido es sin duda el alejandrino. El conflicto que termina en la derrota que va a dar nombre a la generación. Y su difusión es tal que ya en 1934 un hispanista alemán (Hans Jeschke) escribe el primer libro conjunto sobre el Die Generation von 1898. Sin embargo. en fin. en el terreno de las formas. El 10 de diciembre de 1898 se firma el Tratado de París. el conflicto armado se reanuda en 1895. se inicia en 1868 con la guerra en Cuba entre España y los separatistas. Es bien visible en ellos un empleo del idioma distinto al de la generación anterior. tomando como referencia la fecha en torno a la cual nacieron los hombres del 98. lo fantástico. el sueño. Así.UU. Predomina el intimismo. el concepto de “generación del 98” hizo pronto fortuna.

Salinas precisa: “El modernismo. de rebeldía.) Hoy sabemos que la labor inicial de los noventayochistas se emparenta más bien con movimientos políticos revolucionarios. con la voluntad de cooperar “a la generación de un nuevo estado social en España”. tan presente en Machado o Unamuno). Al igual que los modernistas. España no escapó a las corrientes irracionalistas ni a las angustias vitales que trajo consigo la crisis de fin de siglo.Su novedad era precisamente lo que vituperaban los más viejos. de la que fueron fruto el Modernismo y el 98. y expresa “la vieja angustia/ . más lejano. etc. “Un viento de intranquilidad. Igualmente reveladora de sus orientaciones es su devoción por algunos de nuestros clásicos. Sin embargo. 20. pero sobre todo en Unamuno. la poesía inicial de Antonio Machado gira en torno a temas como el destino del hombre. Tal afirmación no conduce precisamente a deslindar las dos supuestas tendencias. fue considerado un precursor. según los Tres. como sabemos. 15. “la cuestión es encontrar algo que canalice esa fuerza”. Por lo demás. Las interrogaciones sobre el sentido de la vida. Picavea. los comienzos de su generación. Para ello. Adquieren en le 98 especial relieve las preocupaciones existenciales. la muerte. que arrastraba. reaccionaron. reina en el mundo”.. indica Tuñón de Lara. a mi entender. 16. Frente a ello ven entre los jóvenes un ideal vago. En 1901. los Tres publican un famoso “Manifiesto”. No es casual. los estilos se hallan tan sumamente individualizados que lo único en común sería su ruptura con el lenguaje precedente (y lo mismo hicieron los modernistas). su problemática y sus tareas de cara a una era nueva que cobra mayor visibilidad por la coincidencia cronológica de la apertura de siglo. toda la del viejo régimen. Ello ha hecho que se vea a tales autores como precursores del Existencialismo europeo. que se defina a los componentes como “hombres del 98”. de nada sirven ni el dogma religioso. lanzándoles el mote de “modernistas”. aunque con significativas excepciones. el hundimiento de las certezas filosóficas. Recordemos que en el Modernismo había un malestar vital.ej. “la bancarrota de los dogmas”. y relacionaba tal espíritu con el de los escritores llamados “regeneracionistas” (Costa. no es otra cosa que el lenguaje generacional del 98”. Larra. Azorín ve afinidades en Galdós o valora con criterios modernos a Rosalía de Castro y a Bécquer (éste. 19. o su fervor por nuestra literatura medieval. a su vez. pero sin unidad de esfuerzos. contra la grandilocuencia o el prosaísmo de la literatura que les había precedido. animaba a la juventud de 1898”: así evocaba Azorín. como hemos dicho. Quevedo y sobre todo Cervantes (renovaron la interpretación del Quijote con enfoques persoalísimos). 17. en 1913. dicen. sobre el destino del hombre. ni el doctrinarismo republicano o socialista. ni siquiera el ideal democrático. en el Rubén Darío de Cantos de vida y esperanza (1905) Igualmente. etc.. la necesidad de repensar España. en particular el Poema del Cid. p. una desazón romántica y una angustia que encuentra expresión hondísima. Así. Diagnostican la “descomposición” de la atmósfera espiritual del momento. Berceo. Los autores del 98 contribuyeron poderosamente a la renovación literaria de principios de siglo. a partir del cual se impone inexorablemente la revisión de valores caducos: los de la ideología dominante de la Restauración. porque ese año simboliza en nuestra trayectoria histórica algo así como un mojón fundamental. se impone abordar el tema con un espíritu de desmitificación. como sabemos. el tiempo. 18. que unos sienten y otros no. el Arispreste de Hita y Manrique. son capitales en Azorín y Baroja. como Fray Luis. “Un espíritu de protesta.

Confiesa tener “la preocupación de desear el mayor bien para mi país.que hace el corazón pesado”: la angustia de quien camina perdido. por debajo de la historia externa (reyes. pero también la defensa de España ante los ataques extranjeros. defenderá Ortega y Gasset. Arranca de la realidad del “hombre de carne y hueso” y de sus anhelos. los anhelos contradictorios de serse y de serlo todo. ¿Qué se puede adelantar con ocultarla?” Y así. con su labor diaria. 21. Ello nos revela que los noventayochistas bucean en la historia para descubrir las “esencias” de España y que. que concurren a cada cual con su caudal propio. España. dan un salto hacia lo intemporal. La inmortalidad es la gran cuestión de que depende el sentido de nuestra existencia: “si el alma no es inmortal. hazañas). sin embargo. pero no el patriotismo de mentir”. Afinar nuestra sensibilidad. Azorín lo afirmó: “La generación de 1898 es una generación historicista”. Muy significativo es que. esta es la misión nueva. ni hay esfuerzo que merezca la pena”. De ahí su “lograda y quietista mitificación de nuestro pasado histórico”. han ido haciendo la historia más profunda. 23. “la vida callada de los millones de hombres sin historia” que. 22. egolatría pueden leerse frases como “Yo parezco poco patriota. por la fugacidad de la vida. monomaníaca”. A estas ansias voraces de plenitud se opone la amenaza de la Nada: el posible “anonadamiento” tras a muerte. 26. En Azorín. 25. triste. En Juventud. más que en ningún otro. su violenta denuncia de las “deformidades” de la vida española. 24. como un despertar a la condición trágica del hombre. será el lema de Valle-Inclán. Aprender a pensar con más rigor y severidad. Hay en ellos una exaltación de los valores “permanentes” de Castilla y de España. como dirá en el prólogo a Niebla (1914). tanto más se le puede situar en una de las corrientes principales de la literatura europea moderna. Azorín mira a España desde su obsesión por el tiempo. tendremos ocasión de volver al estudiar su obra poética en el tema 61). pasada su exaltación juvenil. Escribir con más arte y más gracia. Cuanto más vemos en la generación del 98 un grupo preocupado sobre todo por la desorientación espiritual del hombre moderno y por el derrumbe de sus valores y creencias. Y añade que. nada vale nada. brutal. La visión azoriniana de la historia y el paisaje sólo se comprenderá si se tiene en cuenta su temperamento melancólico y su espíritu nostálgico. El libro Del sentimiento trágico de la vida (1913) contiene algunas de las formulaciones más intensas de tal pensamiento. les atrajera lo que Unamuno llamó “intrahistoria”. “siempre buscando a Dios entre la niebla (sobre las inquietudes existenciales y el tema de Dios en Machado. está la realidad. . Y añade que “al lado del patriotismo de desear. dirá Azorín. descubrían “la continuidad nacional”. Y surge entonces la angustia. lo soy”. La Historia fue otro de sus centros de interés. La novedad y riqueza de la literatura de 1900 está precisamente en proporción con esa variedad de afluencias. o de fijar en el recuerdo las cosas que pasaron. a menudo. en sus “excursiones por el tiempo”. profundo y refinado que el de la generación anterior. tal es su “idea fija. La lectura de El árbol de la ciencia depara pruebas rotundas del lugar que la preocupación por España ocupa en Baroja. estará presente en su obra como un fondo pobre. con un íntimo anhelo de apresar lo que permanece por debajo de lo que huye. es decir. paralela a su exaltación del paisaje. se aprecia ese paso de lo histórico a lo intemporal. héroes. a la formación de un espíritu literario mucho más complejo. Ante todo. amada con amargura.