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Bataille La conjura sagrada

La amistad entre el hombre y el animal.
Hemos reducido la naturaleza a nuestro poder, pero nosotros mismos, junto a las
cosas reducidas, terminamos pareciéndonos a las pavadas, a las golosinas, a los re
gistros. p.60
sOBRE EL CABALLO DESBOCADO (ESTO ES MIO)
el aspecto fulgurante del animal desencadenado se sitúa más allá de los límites humanos.
p.62
Los caballos desbocados no tienen generalmete en la vida humana esa dignidad emi
nente. El caballo es reducido habitualmente a la condición de bestia doméstica atada
al carro... No obstante, sea cual fuere la degradación a la que se lo someta, per
siste una reserva en la actitud del hombre del cual es la más noble conquista. p.
62
La domsticidad del animal desemboca en su conjunto en la postración. Y el salvajis
mo lo sustrae al conocimento. p.63
El caballo tiene el privilegio de conservar en medio de los hombres una esencia
de la animalidad, mejor dicho, del ser vivo, la de no ser reducible. p. 63
El animal verdaderamente domesticado, en la misma medida en que lo hemos sojuzga
do, se ha vuelto casi una cosa y el animal salvaje es inhumano. p.63
Es una bestia de caga solamente en un sentido. Si el hombre es un "dios caído que
recuerda...", el caballo es más manso participa en un punto del desencadenamiento:
podemos calcular su fuerza de trabajo, utilizarlo; la impetuosidad guerrera, la
carga, el súbito y total gasto de energía que nada puede detern no dejan de estar l
igados. p.63
Los pactos sellados entre el caballo y el hombre mantienen
al menos la vida bajo la primacía de una tensión de fuerzas
explosivas. p.64
La actitud humana es cuanto menos equívoca: siempre la
preside una intención de dominio. La conciencia calmada,
donde los objetos se distancian como en una pantalla y se
vuelven inasibles, exige de nosotros que no cedamos al frenesí.
Si cedemos, perdemos la posibilidad de actuar sobre las
cosas. y ya no somos más que animales. Pero si actuamos, si
reflejamos dentro de la conciencia esclarecida esas series de
objetos cuyas relaciones ordenan. el mundo inteligible, dejamos
suspendida en nosotros la VIda p.64
Pero siendo entonces el arte la más pura eXigenCIa
moral es también la más engañosa: la posibilidad que abre,
no la abre sino en "imagen", para la "reflexión" p.65
Pero siendo entonces el arte la más pura eXigenCIa
moral es también la más engañosa: la posibilidad que abre,
no la abre sino en "imagen", para la "reflexión" de los espectadores.
Y es en vano protestar contra esa falacia: esos hombres
de traje y esas mujeres arregladas, centelleando de diamantes,
cómplices confesos de las leyes que se oponen a nuestros desencadenamientos,
cuando asisten impasibles a la "representación"

p.de una tragedia. p.66 . no son el obstáculo del arte sino su Condición: la asistencia calmada no es nada menos que la conciencia clara que finalmente ~efleja el ser mismo) al qu~ había excluido para volverse clara.65 Su extremo opuesto no es más accesible al hombre que la desnudez del animal.