La presente reseña versa sobre los capítulos 4, 5 y 7 del libro de La revolución

norteamericana de Gordon S. Wood (Mondadori, 2003), los cuales tratan sobre la gestación de
la (primera) Constitución y la guerra, el republicanismo y la Constitución Federal, procesos
acaecidos en las décadas de los setenta y ochenta del siglo XVIII en Norteamérica.
Tras la desintegración de la autoridad de la Corona inglesa en 1774 y el posterior
programa de independencia de los hermanos Adams formulado en 1775, los estados
norteamericanos comenzaran a establecer unas constituciones que detallen los poderes del
gobierno y especifiquen los derechos de los ciudadanos, intentando evitar que el poder cercene
la libertad del pueblo. Para ello se hará entrega a las asambleas populares de los poderes que
se irán retirando a los gobernadores.
Al mismo tiempo que se preparará un gobierno central. Hay que tener en cuenta que
cada estado tenía un importante “sentimiento nacional”. Pero tras la independencia se pensaba
necesaria una unión más permanente y legítima de los estados. Se producirán debates sobre la
naturaleza descentralizada de la Confederación que se creará (representación, contribución de
cada estado a la Unión, disposición de las tierras del Oeste). En noviembre de 1777 el Congreso
presentará el Documento de Unión, que será aceptado por los estados en marzo de 1781.
Pero, tan importante como el establecimiento de constituciones era lograr la
independencia para la cual era preciso ganar la guerra. Ésta, llevada a cabo entre el ejército
británico y las fuerzas norteamericanas, se desarrollaría entre la primavera de 1775 (primeras
batallas) y el 3 de septiembre de 1783 (firma del Tratado de Paz). Durante la guerra entrarían en
combate otros intereses ajenos al conflicto colonial, como fueron el apoyo de Francia a EE.UU. o
los intentos de España de recuperar Gibraltar mediante una participación en la contienda.
La victoria militar conseguida no era toda la revolución, sino que se debían de intentar
materializar todas las esperanzas de cambio que se habían puesto, lo que empezaba a tomar
forma en el llamado republicanismo. La ideología que lo sustentaba era considerada como
radical a finales del siglo XVIII ya que, además de propugnar la no-existencia de un rey y el
establecimiento de un sistema electivo de gobierno, suponía un cambio fundamental de valores,
una modificación del carácter de la sociedad sobre tres pilares: moralidad de cohesión social y
entrega al bienestar público, ‘patriotismo’ (individuos que a su país y están libres de relaciones
de dependencia) y propiedad (esencial, muestra de independencia). En 1776 los
norteamericanos se embarcarán en este republicanismo con espíritu de riesgo a gran aventura,
pero con el entusiasmo y la confianza de un pueblo joven y vigoroso (en contraposición a los
viejos sistemas europeos)
Los norteamericanos también pretendían ejercer un liderazgo cultural, provocar un
nuevo florecimiento de las artes y las ciencias, considerándose preparados para ello ya que al
ser estados libres estaban dotados de una mayor instrucción y a paulatino desplazamiento de la
cultura que, a su juicio, se estaba produciendo. Desarrollarán un arte sin refinamiento ni lujo, y
para ello se basarán en la racionalidad del clasicismo; llevarán a cabo un arte neoclásico que
vendrá a representar el espíritu nuevo y republicano, importándoles el efecto que las obras
causen en el público/espectador.
Otro pilar de este nuevo sistema de valores será la igualdad. Para acceder a la llamada
“república de las letras” el único requisito será el talento, o séase, el mérito y la capacidad, y no
el linaje como lo era en otros tiempos. La ‘élite’ estará compuesta por una aristocracia natural
(los mejores) y no artificial (hereditaria). Esto supondrá reconocer la capacidad moral del pueblo,
una confianza en las personas corrientes.

Este asunto será el detonante de una revisión de Artículos. También se advirtió una crisis en la Confederación: ineficacia. La Convención quedará inaugurada en el verano de 1787 bajo la presidencia de Washington. pero la educación y el refinamiento los separan. el Senado y el cuerpo judicial y que redujeran el tamaño y autoridad de las asambleas. mayor poder de los Estados. Esto se traducirá en el llamado optimismo republicano que viene a destacar el instinto natural para ser social y benevolente que tiene el ser humano en aras de la paz y la prosperidad. Para ello se optó por convenciones creadas ad hoc y posterior ratificación popular de los textos. parlamento bicameral y jueces independientes) con estados como “distritos”. Esta tesis se generará fruto de la conjunción de los intereses comerciales existentes con el mencionado idealismo republicano. se negarán durante este período al establecimiento de tratados que materialicen esta ideal liberalista. Para poner fin a esta situación crítica se propuso la redacción de nuevas constituciones que reforzaran el ejecutivo. sobre todo a los de carácter marítimo. Se plantearán dos posturas enfrentadas respecto a la organización política de la Confederación: el Plan de Virginia (república nacional con ejecutivo. y poder de veto del Parlamento nacional) y el llamado Plan de New Jersey (aumento de poderes del Congreso pero con el mantenimiento de la soberanía básica de los Estados). con el cual se pondría fin a todos los conflictos bélicos. Para ello se buscará una reconstrucción del gobierno central encaminada a poner fin a la debilidad de los Artículos. que tendrá como planteamiento una nueva política internacional basada en el intercambio libre de mercancías. El resultado de las discusiones será: un Congreso con . Toda esta ideología también generará una nueva visión de las relaciones internacionales. injusta y caótica que generaron junto al ejercicio de competencias ejecutivas y judiciales. tanto confederales (crédito. Lo que un principio se había planteado como una forma de gobierno representativa del pueblo había derivado en un llamado despotismo democrático. Asimismo se querrá otorgar un cierto protagonismo a los sentidos. llevada a cabo en la llamada Convención de Filadelfia que acabaría confeccionando un nuevo texto constitucional. fracaso de los programas nacionalistas… Esto se puso de manifiesto claramente en el ámbito del comercio. asuntos exteriores) como internas de cada estado (legislación injusta y confusa). Se practicaba desde las nuevas asambleas una política localista que generó una inestabilidad política general cuyo principal causante fue la legislación confusa. Todas estas ideas igualitarias también derivarán en una mentalidad más liberal. el despotismo ilustrado y los abusos internos de cada Estado.Esta fe en la igualdad natural de los humanos es matizaba para algunos norteamericanos. señalándose desde algunas partes que todos los hombres son creados iguales. salvo Prusia y Suecia. en lo que sería la naciente visión liberal jeffersoniana. tendencia procedente de las ideas ilustradas desarrolladas durante la centuria. comercio. ya que frente a las presiones de los imperios monárquicos europeos hostiles la Confederación no puede hacer nada. que vendrá a destacar el papel caritativo de la sociedad en contra de la maldad de los gobierno. ya que se pensaba demasiado en el propio interés dejando de lado el bien común por el cual se debía velar. desintegración del poder congresual.UU. Puestas en marcha las constituciones aprobadas a mediados de los ochenta algunos líderes republicanos se mostrarán preocupados por la debilidad de la Confederación y el inmenso poder ejercido por las asambleas legislativas de cada estado. Esta Convención se planteará poner fin a las dificultades de EE. Las naciones europeas.

Tras estos cambios se produjo un debate entre ‘antifederalistas’ y ‘federalistas’. Para los federalistas lo que se había llevado a cabo era un proceso de transmisión de la soberanía al pueblo desde las instituciones de gobierno. Todo ello fue una sorpresa. derivando todo esto en la competencia política en la que se envolvería la democracia norteamericana de las siguientes generaciones. un cuerpo judicial nacional e independiente. Asimismo las clases medias y bajas empezaron a acceder al poder. ya que no se esperaba tal conclusión. pero en la social y cultural acabarían triunfando los antifederalistas durante buena parte del siglo XIX. el cual creían que estaba vulnerando al crear un estado único consolidado con un poderoso gobierno federal nacional. prohibición a los Estados de ejercer ciertos poderes. siendo el gobierno a partir de entonces un organismo limitado y temporal del pueblo. en lo que supondría una nueva forma de entender la relación entre la sociedad y el gobierno. préstamos. una representación proporcional a la población en el Congreso pero igual por Estados (dos senadores) en la Cámara Alta.lista de poderes enumerados (impuestos. materializando la llamada “igualdad norteamericana”. y la necesidad de convenciones estatales especialmente elegidas para la ratificación de modificaciones en la Constitución. moneda y comercio). Los primeros consideraban que el nuevo sistema se acababa pareciendo a las monarquías tan repudiadas en el ideal republicano. un poder ejecutivo fuerte en manos de una sola persona. . Se puede decir que en un principio los federalistas ganaron la batalla política.