LA SOLEMNITÁ 1

(1 de junio de 1941)
EXPOSICION HISTORICA
Es éste el principal estudio doctrinal de alcance universal consagrado por Pío XII a las cuestiones
sociales, recogido por la Mater et Magistra [§ 41], al lado de la Rerum novarum y de la Quadragesimo anno. Tiene por objeto concretar los principios directivos de la moral sobre tres puntos fundamentales de la vida económica y social: el uso de los bienes materiales, el trabajo y la familia,
que son las tres partes en que, con independencia de la alusión a la encíclica Rerum novarum, se
divide el presente mensaje. El documento forma un todo orgánico con aquellas dos encíclicas.
SUMARIO
Introducción.
1-2. Pentecostés y la guerra.
3. Aniversario de la encíclica Rerum novarum.
I. La encíclica «Rerum novarum».
4-6. La autoridad de la Iglesia en materias sociales.
7-10. Efectos de la encíclica Rerum novarum.
11. Problemas nuevos.
II. El uso de los bienes materiales.
12-13. Principio fundamental establecido por la encíclica Rerum novarum b.
14. Consecuencias del mismo.
15. Deberes del Estado.
16-18. Fin de la economía nacional.
III. El trabajo.
19. Deber de trabajar.
20. Derecho al trabajo.
21. Función del Estado.
IV. La familia.
22-23. Familia y propiedad privada.
24. Familia y propiedad territorial.
25. Emigración.
V. Conclusión.
26. Exhortación a la acción.
27. El nuevo orden social.

[1] La solemnidad de Pentecostés, glorioso nacimiento de la Iglesia de Cristo, es para
nuestro ánimo, amados hijos del universo entero, dulce y propicia invitación, fecunda en
grandes enseñanzas, para dirigiros, en medio de las dificultades y debates de los tiempos
actuales, un mensaje de amor, de aliento y de consuelo. Os hablamos en un momento en
que todas las energías y fuerzas físicas e intelectuales de una porción de la humanidad,
siempre creciente, están, en medida y ardor jamás conocidos hasta ahora, tirantes bajo la
férrea e inexorable ley de la guerra. De otras antenas parlantes vuelan acentos preñados de
exasperación, de acrimonia, de escisión y de lucha.
[2] Mas las antenas de la Colina del Vaticano, de la tierra consagrada a centro incontaminado de la Buena Nueva y de su benéfica difusión en el mundo por el martirio y el sepulcro del primer Pedro, no pueden transmitir sino palabras informadas y animadas del espíritu consolador de la predicación, que en el primer día de Pentecostés a la voz de Pedro
resonó en Jerusalén conmoviéndola: espíritu de ardiente amor apostólico, espíritu cuya
ansia más viva y gozo más santo es conducir a todos, amigos y enemigos, a los pies del Crucificado del Gólgota, al sepulcro del Hijo de Dios glorificado y Redentor del género humano, para convencer a todos que sólo en El, en la verdad por El enseñada, en su amor,
que hace bien y cura a todos, demostrado y vivido hasta sacrificarse por dar la vida al
Discurso de S. S. Pío XII para conmemorar el 50 aniversario de la encíclica Rerum novarum, del papa León XIII, sobre
la cuestión social.
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doble manifestación a que se refiere León XIII en su encíclica. por diversa vía. conforme o no a las leyes divinas. et in fines orbis terrae verba eorum3. preñada de acontecimientos dependientes de los designios de Dios. Rom 10. todos los rincones de la tierra. En el marco general del trabajo. y después. que actúa y levanta a significación nueva la palabra de la Escritura: In omnem terram exivit sonus eorum. en cambio.mundo. es decir. Madre tan amorosa y solícita del bien de sus hijos. De esta suerte parece que se renueva el estupendo milagro de Pentecostés. [3] En esta hora. allí donde el orden social se aproxima y llega a tocar el campo moral. cuya autoridad social superior y moderadora tiene la importante incumbencia de prevenir las perturbaciones del equilibrio económico que provienen de la pluralidad y de la oposición de encontrados egoísmos. competencia de la Iglesia. que rige la historia de las naciones y vela sobre la Iglesia. Ante tales consideraciones y previsiones. se abre campo de acción multiforme al desarrollo sano y responsable de todas las energías físicas y espirituales de los individuos y a sus libres organizaciones. la voz del Padre común. . se puede encontrar verdadera salvación y felicidad duradera tanto para los individuos como para los pueblos. uniendo más allá de los montes. bajo el impulso del Espíritu divino. como dos arroyos de agua no contrarios. de la misma fuente divina. llamados todos a ser vivificados por la gracia de Jesucristo. llamaros a una especie de breve reunión católica universal. por medio del mismo Estado. 32. tiene que formar las conciencias. Cuanto las circunstancias originadas por la guerra hacen en muchos casos más difícil un contacto directo y vivo entre el Sumo Pastor y su grey. casi diríamos técnico. en el que el poder público interviene con acción integrante y ordenadora. guardiana del orden sobrenatural cristiano. forzosamente. 18. porque los dictámenes del derecho natural y las verdades de la revelación nacen. la comunidad de Jerusalén el día de Pentecostés. 2 3 Act. depende y se insinúa también el bien o el mal en las almas. el que los hombres. Y con razón. [4] Movido por la convicción profunda de que la Iglesia tiene no sólo el derecho. mares y continentes. se transforma para Nos en instrumento providencial de apostolado activo y pacífico. en primer lugar por medio de las corporaciones locales y profesionales. cuando las diferentes gentes de regiones de lenguas diversas reunidas en Jerusalén oían en su propia lengua la voz de Pedro y de los apóstoles. 5. ¿cómo podría ser lícito a la Iglesia. con tanto mayor agradecimiento saludamos el rapidísimo puente de unión que el genio inventor de nuestra época lanza en un instante a través del éter. dirigió León XIII al mundo su mensaje. para que podáis probar experimentalmente en el vínculo de la paz la dulzura del cor unum y del anima una2 que cimentaba. y porque la Iglesia. a no dudarlo. De la forma dada a la sociedad. individuales y colectivos. amados hijos. de santa memoria. 4. Con verdadera complacencia nos servimos el día de hoy de medio tan maravilloso para llamar la atención del mundo católico sobre un acontecimiento digno de esculpirse con caracteres de oro en los fastos de la Iglesia: el quincuagésimo aniversario (queremos decir) de la publicación de la encíclica social fundamental Rerum novarum. juzgar si las bases de un orden social existente están de acuerdo con el orden inmutable que Dios Criador y Redentor ha promulgado por medio del derecho natural y de la revelación. sino concordes. aun las de aquellos que están llamados a buscar soluciones para los problemas y deberes impuestos por la vida social. No es que pretendiese él establecer normas de carácter puramente práctico. es para Nos gozo y satisfacción íntima haceros oír. de 15 de mayo de 1891. de la constitución social. Pío XI lo declaró hace un decenio en su encíclica conmemorativa Quadragesimo anno—que la Iglesia no se atribuye tal misión. en los trances del curso de la vida terrena respiren el sano y vital aliento de la verdad y de la virtud moral o el bacilo morboso y muchas veces mortal del error y de la depravación. y lo que para muchos es arma de lucha. al que convergen naturaleza y gracia. Sal 18. sino el deber de pronunciar su autorizada palabra en las cuestiones sociales. [5] Es. porque sabía bien y era para él evidente—y nuestro predecesor. de León XIII.

queridos trabajadores. fue desarrollándose y difundiéndose tan eficazmente. La encíclica Rerum novarum. callar o fingir que no ve condiciones sociales que.permanecer indiferente espectadora de sus peligros. asegurar la defensa de su justicia. todo esto es debido también a la oportuna intervención. ¡Qué prosperidad material y natural. acercándose al pueblo. que sus normas llegaron a ser como patrimonio común de la familia humana. particularmente de los débiles y de los desheredados. y sin que haya terminado—a través de un mar de sangre fratricida. L. gracias a Dios omnipotente por el don que hace cincuenta años ofrendó a la Iglesia con aquella encíclica de su vicario en la tierra y para alabarle por el aliento del Espíritu renovador que por ella. si muchos equívocos en las relaciones entre trabajadores y empresarios—que entonces parecían insuperables—se han aclarado con satisfacción de ambas partes . nos vemos obligados a responderos que precisamente para dar humildemente. Confirmad. si el camino hacia la paz social no se ha buscado en vuestra patria—como. la verdadera libertad al trabajador y la seguridad del futuro. Nos. nos hemos propuesto dirigiros la palabra. «Ecclesia» del 10 de mayo). señalaba a la conciencia cristiana los errores y los peligros de la concepción de un socialismo materialista. exigencias materiales y destino sobrenatural. es decir. la dignidad y las exigencias del alma y de su eterno destino. si al presente en las leyes—o al menos en las intenciones de los legisladores—impera la justicia imparcial hacia todas las clases. dejándose dócilmente guiar y auxiliar por luminosas enseñanzas de la Iglesia. de la genuina libertad. desde entonces en manera siempre creciente. firmemente os adherís a la solución cristiana. por desgracia. 4 . al dirigir su encíclica al mundo. con ella. Vosotros. nos preguntáis vosotros hasta qué punto y medida la eficacia de su palabra correspondió a las nobles intenciones. maestros y apóstoles que. Y mientras el Estado. más o menos abiertamente ateos. desde el fondo de nuestra alma. con el correr de los años. ha sucedido en otras partes. derechos y deberes. a los pensamientos ricos de verdad. I. que abrazaba con estima y amor. y exponía con claridad magistral y precisión admirable los principios convenientes y aptos para mejorar—gradual y pacíficamente—las condiciones materiales y espirituales del obrero. después de cincuenta años de la publicación de la encíclica. mitigando las pasiones. guiada por los preceptos del Sumo Legislador? [6] Consciente de tan gravísima responsabilidad. no se da solución completa porque se olvida la parte mejor y más preciosa del trabajador. por exagerada exaltación de libertad. combatieron por vuestros padres y por vosotros la larga batalla. qué frutos espirituales y sobrenaturales no han redundado de las uniones católicas a los obreros y a sus familias! ¡Qué eficaz y oportuna no se ha demostrado la cooperación de los sindicatos y de las asociaciones en pro del campo agrícola. individuo y sociedad. No lo olvidéis. hacen difícil o prácticamente imposible una conducta de vida cristiana. derramó sobre la humanidad entera. ya que a causa de ella surgieron en el campo católico numerosas y variadas instituciones benéficas y centros florecientes de socorros mutuos para bien propio y de los otros. [8] Ya nuestro predecesor Pío XI exaltó en la primera parte de su encíclica conmemorativa la espléndida mies que había madurado la Rerum novarum. y. León XIII. del bien común. con «En cuanto al pasado. es indudable que los principios cristianos demostraron ser una tal «segura guía». si la esperanza de nuevos perfeccionamientos en las estructuras sociales os sonríe. penetró en los corazones y en las inteligencias de la clase obrera y les infundió sentimiento cristiano y dignidad civil. sacerdotes y seglares. pues. prescripciones y medios para una reconstrucción social exuberante de frutos. consideraba como fin exclusivo suyo tutelar la libertad con el derecho.: «L'Osservatore Romano» de los días 2-3. ha venido a faltar toda garantía a los gemimos derechos. iluminada. de valerosos católicos del siglo pasado. en esta solemnidad de Pentecostés. C. germen fecundo. y no prestéis oídos a quien sin respeto a la verdad de la historia y del presente se esfuerza por atenuar el valor resuelto de la intervención cristiana en la cuestión social. durante el siglo xix. y de ese modo. preservar de perturbaciones la paz social! [9] No pararon aquí las ventajas. las fatales consecuencias de un liberalismo económico. de tal manera que la potencia de su activo influjo. vuestra plena confianza en Cristo y la Iglesia para lo que resta aún por conquistar y por perfeccionar» (discurso de I de mayo de 1958 a las A. ecuánime y sincera. a las benéficas orientaciones pretendidas y sugeridas por su sabio autor. León XIII le advirtió ser igualmente deber suyo el aplicarse a la providencia social.4 [7] Y si hoy. se ha querido construir la concordia social sin Cristo o contra Cristo. como la que hace concordes en la armonía de la verdad. para aliviar sus angustias. De cualquier forma. en cambio. Donde. procurando el bienestar de todo el pueblo y de todos sus miembros. sin duda. amados hijos. a sabiendas o no. en las soluciones derivadas de principios materialistas. inconsciente muchas veces u olvidado o despreciador de los deberes sociales. Si vuestro grupo puede hoy vanagloriarse de legitimas y justas conquistas. de donde se desenvolvió una doctrina social católica que ofreció a los hijos de la Iglesia.

Este derecho individual no puede suprimirse en modo alguno. con las formas indicadas anteriormente. y ha volcado sus inquietas y oscuras aguas en el piélago de una guerra que puede levantar insospechables olas que batan la economía y la sociedad. las trató con penetrante agudeza nuestro inmediato predecesor en la encíclica Quadragesimo anno. en el afianzamiento de la indestructible exigencia «que los bienes creados por Dios para todos los hombres lleguen con equidad a todos. la familia. El decenio siguiente no ha sido menos rico que los años anteriores por las sorpresas en la vida social y económica. USO DE LOS BIENES MATERIALES [12] La encíclica Rerum novarum expone sobre la propiedad y el sustento del hombre principios que no han perdido con el tiempo nada de su vigor nativo y que hoy. la hora actual hace difícil señalarlos y preverlos. si la experiencia de los últimos años nos es maestra para lo por venir. y esto lo haremos animados del mismo espíritu de León XIII y desarrollando sus puntos de vista. dirigida a los obispos de los Estados Unidos de Norteamérica. sino más bien debe ayudar a hacer posible la actuación en conformidad con su fin. quedando.amplia política social y con la creación de un fuero del trabajo. verdaderamente más que proféticos. Sin embargo. si el futuro tiene raíces en el pasado. [14] El derecho originario sobre el uso de los bienes materiales. que deriva de Dios. tal vez completamente nuevos. como dijimos. eso sí. por ser viviente dotado de razón. a la voluntad humana y a las formas jurídicas de los pueblos el regular más particularmente la actuación práctica. Sin duda el orden natural. e igualmente la función reguladora del poder público en estas dos instituciones. Todavía todo esto queda subordinado al fin natural de los bienes materiales. generadoras de luchas y celos y abandonadas a merced del despiadado capricho de la fuerza y de la debilidad. A su voz respondió poderoso eco. requiere también la propiedad privada y el libre comercio mutuo de bienes con cambios y donativos. presentará a la solicitud de la Iglesia la vida social después del conflicto que pone de frente tantos pueblos. transcurría medio siglo que ha dejado surcos profundos y tristes fermentos en el terreno de las naciones y de las sociedades. punto fundamental que consiste. La tutela de este derecho asegurará la dignidad personal del hombre y le aliviará el atender y satisfacer con justa libertad a aquel . después de cincuenta años. el trabajo. pensamos aprovecharnos de la conmemoración del día de hoy para dar ulteriores principios directivos morales sobre tres valores fundamentales de la vida social y económica. tiene efectivamente el derecho natural y fundamental de usar de los bienes materiales de la tierra. según los principios de la justicia y de la caridad». ofrece a ésta. [11] Qué problemas y qué asuntos particulares. Las cuestiones que con las mudanzas y trastornos sociales y sobre todo económicos se ofrecían a un examen moral después de la Rerum novarum. ni aun por otros derechos ciertos y pacíficos sobre los bienes materiales. Estos tres valores fundamentales que se entrelazan. Sólo así se podrá y deberá obtener que propiedad y uso de los bienes materiales traigan a la sociedad paz fecunda y consistencia vital y no engendren condiciones precarias. conservan todavía y ahondan vivificadora su íntima fecundidad. [10] En tanto. De donde con razón se ha dicho que la Rerum novarum llegó a ser la carta magna de la laboriosidad social cristiana. presagios del proceso social de los nuevos tiempos. por estar en íntima unión con la dignidad y con los demás derechos de la persona humana. se aseguran y se ayudan mutuamente son: el uso de los bienes materiales. y es sincero deber de justicia reconocer los progresos que la solicitud de las autoridades civiles de muchas naciones ha procurado para la condición de los trabajadores. [13] Todo hombre. base material segura y de suma importancia para elevarse al cumplimiento de sus deberes morales. Sobre su punto fundamental Nosotros mismos llamamos la atención de todos en nuestra encíclica Sertum laetitiae. y no podría hacerse independiente del derecho primero y fundamental que a todos concede el uso.

la cual.5 5 «Un verdadero orden humano aquí abajo no puede ser perfecto ni perfeccionable si no se orienta hacia el más allá. religioso y moral en oposición con los deberes y derechos personales del hombre. y aun toda la creación se convertiría para el hombre en un misterio inexplicable». Cuando la verdadera dignidad humana y el destino trascendente de todos los hombres se viven realmente día por día. el ver cómo aun hoy algunos católicos rehúyen introducir en las empresas las admirables riquezas del humanismo cristiano y lo sustituyen con una vacía . nada importa para la eterna felicidad. en cambio. a las dos clases sociales. entre los jefes y los dependientes en las empresas. y con tal intento abolir o quitar su eficacia al derecho natural de bienes materiales. promotores de un nuevo orden social. Y ¿cuál es el motivo preciso y determinante? La igual dignidad humana de todos. Pero sépase bien una vez más: se habrían evitado los errores si con la sabiduría de León XIII y con la sabiduría de la Iglesia se hubiera considerado al trabajador en lo que realmente es: hermano de Cristo y coheredero del cielo. el gran defensor de los trabajadores cristianos. la reforma social. aunque muchas veces no por motivos muy nobles y con métodos más teóricos que prácticos. ¿Acaso no lleva esto consigo el significado genuino del bien común. que es inmortal. desaparecería inmediatamente toda idea de bien moral. Se ve así que. por consiguiente. por lo tanto. sino también la reforma de las relaciones recíprocas entre las personas consagradas a la actividad económica. Deducir extensión tan grande de poder del cuidado del bien común. el derecho personal de todos al uso de los bienes terrenos se actúa de esta manera en conformidad con los designios del Criador. quitada la cual.conjunto de obligaciones y decisiones estables de que directamente es responsable para con el Criador. que defienden lo siguiente: ante todo. León XIII escribe expresamente: «Carecer de riquezas y de todos los bienes. esto es. la encíclica enseña que la Iglesia no tan sólo quiere un orden justo en 1a economía. como si no fueran otra cosa que piadosos sueños. León XIII. para conseguir el fin religioso y moral que Dios ha señalado a todos los hombres y dádoles como norma suprema. a aproximar. espiritual. Donde esto se consiga de manera durable. si el alma no se fija plenamente en la contemplación de la otra vida. les facilitarán el trabajo y lo estimarán. Hoy. luego ya se pensará en la vida religiosa y moral de los individuos y de la sociedad. el cuidado de las relaciones humanas cotidianas y concretas entre los dadores del trabajo y los obreros. se deriva íntegramente del fin trascendente. significaría atropellar el sentido mismo del bien común y caer en el error de afirmar que el fin propio del hombre en la tierra es la sociedad. procurarán otorgarles aquella función que mejor corresponda a la capacidad y al sentido de responsabilidad de cada uno. con preferencia a todo otro deber. Triste es. con verdad se dirá que es pueblo económicamente rico. Se engañan. decidir directamente sobre el principio o (excluso el caso de legítima pena) sobre el término de la vida humana. ya antes de nuestros tiempos. Ciertamente es deber absolutamente personal del hombre conservar y enderezar a la perfección su vida material y espiritual. Inmediatamente antes de los textos aquí citados y en una íntima conexión con ellos. que es un todo viviente. cuanto posible le sea. [15] Tutelar el campo intangible de los derechos de la persona humana y hacerle llevadero el cumplimiento de sus deberes. León XIII y la Iglesia habían señalado la gran importancia de preocuparse por las relaciones humanas en la empresa. [16] Igualmente. el de un genuino cristianismo. aquellos católicos. Esta es una idea esencial en la Rerum novarum: «No es posible —se lee allí—comprender y estimar las cosas temporales. ni partir en dos al hombre. por lo tanto. Frente a este fin y a la patria común del cielo. y aun hacerlas amigas. a su vez. que el Estado está llamado a promover? De aquí nace que el cuidado de este bien común no lleva consigo un poder tan extenso sobre los miembros de la comunidad que en virtud de él sea permitido a la autoridad pública disminuir el desenvolvimiento de la acción individual arriba mencionada. Será entonces cuando los unos tratarán a los otros con respeto en sus palabras y en sus hechos. siempre y en todo caso obligatoria. Sin embargo. en la Rerum novarum no sólo la restauración del orden social en el mundo se halla íntimamente unida al fin trascendente del hombre. porque el bienestar general y. la economía nacional. porque no se puede desunir este mundo del otro. que es común a todos. En efecto: no se puede separar la primera cosa de la segunda. sólo atiende a asegurar sin interrupción las condiciones materiales en que se pueda desarrollar plenamente la vida individual de ios ciudadanos. debe ser oficio esencial de todo poder público. se tiene cuidado en promover las relaciones humanas en la producción. lo que importa es el buen o mal uso que de ellos se haga». todas las demás diferencias entre los hombres resultan ciertamente de una importancia muy secundaria. por muy pequeño que sea. sino que también aspira a cosas mayores. como es ñuto de la actividad de los hombres que trabajan unidos en la comunidad del Estado. o abundar en ellos. ¿Qué estima tenían ellos de la dignidad humana del trabajador en la economía y en la producción? Ellos no apreciaban sino la medida de la fuerza del trabajo y el modo de aplicarla con el mayor rendimiento posible a las energías de la naturaleza. aun la misma empresa se convierte también en aquella estrecha comunidad de trabajo que la Rerum novarum desea. les indicó con toda claridad el camino. que el hombre no tiene que esperar otra vida fuera de la que se termina aquí abajo. En algunos círculos se mofaron entonces de semejantes ideas y deseos. que la sociedad es fin de sí misma. determinar de propia iniciativa el modo de su movimiento físico.

pero no ya cuando se desciende al terreno práctico. cuanto más exclusiva e incesantemente se refuerza la tendencia al consumo. la cantidad de necesidades materiales.. el autor de la Rerum novarum estaba. por decirlo así.. pero muy pronto tampoco serían suficientes. sino al mejoramiento de las condiciones de vida. la construcción ficticia del «homo oeconomicus» puede ser posible en un plano abstracto. aun existiendo afortunada abundancia de bienes disponibles. Quedaría así turbada la genuina relación de la necesidad real y normal con las exigencias creadas de manera artificial.40 [1953] p. en cambio. y las dolo-rosas experiencias de estos últimos decenios han demostrado elocuentemente cuán peligroso es. hacerse y ser económicamente sano. I.[17] De aquí podréis inferir fácilmente. que las preocupaciones anejas a tareas tan importantes como las vuestras no os impidan enfocar bien esta cuestión fundamental. Por ello nos atrevemos a esperar. asimismo. la práctica de la vida cristiana. que hacen brillar la promesa de producir cada vez más y a menor coste. En lo que a esto se refiere. de un continente. de un país. Finalmente. amados hijos. no se conseguiría el verdadero fin de la economía nacional. ineludiblemente presente desde que los hombres se reúnen para discutir problemas internacionales. C. la previsión de un futuro tenor de vida cada vez mejorado. para las que no tiene medios proporcionados ni misión alguna. Este tiempo libre se convertiría en elemento primordial de la vida y en ocasión de nuevas. ha reivindicado siempre para sí el derecho de juzgar. Hoy día. no se olvida. medida según un cómputo pura y estrictamente material de su valor. porque la economía social nacería de una humanidad y supondría una humanidad desviada de la recta y justa medida de su ser» (alocución a las A. firmemente convencido de que la ordenación de la vida al fin último. no sería económicamente rico. que. por lo con trario. Subsistiría la falta de seguridad. L.. El carácter mundial. acepto a Dios. por encima de las conquistas económicas. dirigiendo a los hombres hacia el cielo. las de una elevación moral de la humanidad. en cuanto se refieren al orden moral. Precisamente por estas íntimas relaciones entre la economía y la moral. aun el mismo tiempo libre habría de perder necesariamente su propio sentido de alivio y de descanso entre dos momentos de actividad. dondequiera que ella existe y se mantiene verdaderamente tal. aun disponiendo de menores bienes. su observancia. ¿Por qué razón? Porque ella conduce a aquellas virtudes que preservan al hombre de la estimación excesiva de las cosas de este mundo. no en las cosas técnicas. sin embargo. el pueblo. subordinar lo honesto a lo útil. como. el cielo. Es cierto que a la Iglesia—así se expresaba Pió XI en la encíclica Quadragesimo anno— no se le encomendó el oficio de encaminar a los hombres hacia una felicidad solamente caduca y temporal. también vale para las colectividades. que la riqueza económica de un pueblo no consiste propiamente en la abundancia de bienes. pues Dios nos confió el depósito de la verdad y el gravísimo encargo de publicar toda la ley moral e interpretarla y aun exigir. y. . que ante todo presupone la extinción de todo egoísmo individual o colectivo» (discurso de 10 de junio de 1955). Si semejante distribución justa de bienes no se hiciese o se procurase sólo imperfectamente. al hombre que ordena y ajusta las exigencias de la vida terrenal a su fin último y a la ley de Dios.402-408). Esa es la fuente de donde se deriva—tal vez más aún que de las mismas circunstancias exteriores de nuestro tiempo— aquel sentido de incertidumbre. de 14 de mayo de 1953: AAS v0i. aun en torno a las cuestiones de orden económico. ni armonía. En vano hemos dicho. «La economía—dicen—tiene sus fuentes. Ja justa medida. y cuán ilusorio es creer que la satisfacción de los imperativos económicos baste para aplacar y sustituir las exigencias del espíritu. porque. Así contribuiréis intensamente a asegurar. Las rentas aumentarían necesariamente. y especialmente a quienes disfrutan de los bienes de la fortuna. de ningún modo lo puede hacer. además. pero también y sobre todo las morales y espirituales. de la economía y los deberes que incumben a las naciones privilegiadas para con las menos favorecidas tendrán su incidencia en el repartimiento de los bienes producidos. Ellos cambian así la riqueza por la pobreza. Mas renunciar al derecho dado por Dios de intervenir con su autoridad. y a veces muy costosas. de los grupos humanos que han de vivir gracias a la explotación de las riquezas del suelo. Haced. Las riquezas naturales de una región. la verdadera armonía y la genuina estabilidad favorecen el progreso de la sociedad humana. oportuna e importunamente. aun en el mismo campo económico. sin más límites que los impuestos por el cálculo utilitario. tanto el orden social cuanto el orden económico están sometidos y sujetos a nuestro supremo juicio. les confieren seguridad en aquello que con justa razón se llamó la aurea mediocritas: la áurea moderación.6 forma de humanismo separado de la fe cristiana. ni estabilidad. sino en todo cuanto toca a la moral. cada vez más preponderante. están destinadas no al exclusivo provecho de un número reducido. lo auténtico por los sustitutivos. Si—como se la presenta en un cuadro prometedor—la máquina estuviera destinada a disminuir cada vez más (y. tanto más cesa la economía de tener por objeto al hombre real y normal. puesto que. con suprema autoridad. contribuye tambie'n por sí misma a la prosperidad exterior. de que su salvación se realiza sobre la tierra. que reclama su superioridad sobre la materia. en una fuente de ganancia para quienes las satisfacen. aquella falta de seguridad que caracteriza a la economía moderna. señores. Al contrario. por lo mismo. sino a la eterna. necesidades. y veréis a un pueblo. 6 «Lo que es verdad sobre los individuos. sino pobre. por consiguiente. la Iglesia. En vano se alegarían en contra las posibilidades de la técnica y de la organización. progreso conforme a la naturaleza y. que los hombres pueden todavía aumentar en el mundo entero. De este modo. que esta justa distribución se efectúe realmente y de manera durable. sino en que esta abundancia represente y constituya real y eficazmente la base material suficiente para el debido desarrollo personal de sus miembros. la producción y el consumo de los bienes económicos se realizan en una sociedad que no sabe dar al progreso ni medida. las materiales primero. incertidumbre que ni siquiera las esperanzas de lo futuro pueden hacer más tolerable. y tan sólo éstas ha de tener presentes el hombre en el desarrollo de sus actividades económicas. hasta el extremo) el tiempo del trabajo y de la fatiga. no admitido a su participación.

fundada en principios librecambistas. Al deber personal del trabajo impuesto por la naturaleza corresponde y sigue el derecho natural de cada individuo a hacer del trabajo el medio para proveer a la vida propia y de los hijos: tan excelsamente se ordena a la conservación del hombre el imperio de la naturaleza.. además. . cuyo mantenimiento es deber natural. según la forma y medida que requiere el bien común debidamente entendido. con aquello que a aquél le sobra. la exigencia más profunda de la justicia es reconocer que el hombre es un ser espiritual libre. Un recto ordenamiento de la vida económica exige. responsable y creado para un fin sobrenatural. de que de la fábrica sale ennoblecida la materia inerte. creemos particularmente oportuno presentarlos a vuestra consideración ahora que se tiende a medir y juzgar esta riqueza y pobreza con la balanza y con criterios escuetamente cuantitativos. no debe procurar otro fin que el bien común que haga posible estas actividades del hombre. la explotación humana del trabajo. ni tampoco al ilimitado y exclusivo enriquecimiento de unos pocos. sino también de los que con ellos se han de sustentar. amados hijos. es deber del Estado intervenir en el campo del trabajo y en su división y distribución. ella debe «poner en forma estable a] alcance de todos los miembros de la sociedad las condiciones materiales requeridas para el incremento de su vida cultural y espiritual». entonces éste se convertirá en luz para los hombres de Estado y de los pueblos y les iluminará para orientarse espontáneamente por un camino que no exigirá continuos gravámenes en bienes y en sangre. como si el hombre no fuese otra cosa que simple siervo o funcionario de la comunidad. pues sin respeto a la ley moral no hay sana economía—conduce a la superación de aquella economía capitalista que. cumpliéndose así la dolorosa paradoja de nuestra época. con el fin de realizar entre los hombres una ilusoria igualdad. La Rerum novarum enseña que dos son las propiedades del trabajo humano. el reconocimiento y el respeto de la propiedad privada de los bienes productivos. obrando con inteligencia y responsabilidad. Si. ciertamente. Necesario es. pertenecen. como el Padre Santo se expresaba en el discurso de 7 de marzo de 1948. tanto por la finalidad de la Semana como por particulares exigencias del momento.. Sin embargo. o sea. EL TRABAJO [19] Vosotros mismos. y así sus acciones deben estar conformes con su ser. informado siempre por la justicia. mientras en aquélla se corrompen y envilecen los hombres. la servidumbre del hombre a la máquina. [20] Pero notad que este deber y su correspondiente derecho al trabajo lo impone y lo concede al individuo en primera instancia la naturaleza y no la sociedad. por el contrario. no es por naturaleza una institución estatal. asignando al Estado la misión de nivelar totalmente la vida económica hasta la extinción de toda iniciativa personal. que es personal y es necesario. que la economía esté organizada de tal modo que responda cada vez mejor a su fin último. bien sea del espacio o de la redundancia de bienes. que es el satisfacer las necesidades del hombre. pero en cuanto a su uso deben ser no sólo de él. pero. al individuo en cuanto a la propiedad. comprendéis cómo se junta el trabajo con el uso de los bienes materiales. se pesa como se debe el fin de la economía nacional. El reconocimiento de esta exigencia ética—y también económica. pone en el máximo provecho del empresario el fin casi exclusivo de la producción. Y cierto es. Por eso. grave e individual. según la bien conocida doctrina de Santo Tomás. Luego están ordenados por Dios no a la posesión estática e improductiva.[18] Estos conceptos fundamentales que se refieren a la riqueza y pobreza de los pueblos. ante todo. como con razón afirma el Angélico Doctor. considera de fundamental importancia para el sano reordenamiento de la vida económica en armonía con los postulados de la moral. sino que dará frutos de paz y de bienestar general. Estos. Si éstos no cumplen con su deber o no pueden hacerlo por circunstancias especiales y extraordinarias. que en una sociedad bien ordenada han de encontrarse los suficientes bienes corporales cuyo uso sea necesario para la práctica de la virtud. De donde se sigue que el deber y el derecho de organizar el trabajo del pueblo pertenecen ante todo a los inmediatos interesados: patronos y obreros. necesario. porque tal concepción implica la negación de los valores espirituales. la intervención del Estado en materia económica puede ser mayor o menor según las circunstancias. lo cual se halla en neto contraste con la dignidad de la persona. es un producto viviente de la libre iniciativa de los individuos y de sus grupos libremente constituidos» (Carta de la Secretaría de Estado a la XXVI Semana Social de Italia. Asentado ya esto. 8 de septiembre de 1956). Otro error no menos funesto es creer que la justicia exige la eliminación total de las diferencias económicas entre los hombres. necesario es llamar la atención sobre algunos principios que Su Santidad. por el contrario. sino a la satisfacción de las necesidades de todos. ya que «la economía. porque sin él no se puede conseguir lo indispensable para la vida. Es personal porque se lleva a cabo con el ejercicio de las fuerzas particulares del hombre.

todas las del Estado que regulan su posesión. ¡oh trabajadores! Mirad al Hijo de Dios. Redentor del género humano. toda legítima y benéfica intervención del Estado en el campo del trabajo debe ser tal que salve y respete su carácter personal. con su gracia. por regla general. sino que deben todavía perfeccionarla cada vez más. entra en la gran comunidad del trabajo y en su misión salvadora fatiga. pues reúne admirablemente con su progresiva cohesión las generaciones presentes y futuras. Si hoy día el concepto y la creación de espacios vitales constituye el centro de las metas sociales y políticas.[21] De todos modos. emigrando de acá y allá. se busquen en otra región nueva patria. con tan extensos océanos.11). Levantad y mantened alta la frente. El. mérito de reposo eterno. con sus vastos desiertos y tierras inhospitalarias y estériles. y en grado eminente con la existencia y el desarrollo de la familia. la distribución «El trabajo es servicio de Dios. que con su eterno Padre creó y ordenó el universo. no solamente deben hacer posible y conservar tal función—superior en el orden natural bajo ciertos aspectos a cualquiera otra—. sólo la estabilidad que radica en un terreno propio hace de la familia la célula vital más perfecta y fecunda de la sociedad. a sus necesidades y a sus obligaciones civiles. la posesión en que habita la familia. ¿no se debería. eleva y ennoblece todo honesto trabajo. el derecho de los cónyuges. al matrimonio. ninguno es más conforme a la naturaleza. se respeta el derecho de la familia a un espacio vital. cuales son el derecho al verdadero culto de Dios. el grande y el pequeño. Donde esto suceda. la misma naturaleza ha unido íntimamente la propiedad privada con la existencia de la sociedad humana y con su verdadera civilización. y dentro de los límites de lo posible. Efectivamente. [24] Entre todos los bienes que pueden ser objeto de propiedad privada. el alto y el bajo. como en la elección y el ejercicio de las vocaciones sacerdotales y religiosas. 7 . Y esto sucederá si las normas dadas por él no destruyen ni hacen irrealizable el ejercicio de otros derechos o deberes igualmente personales. y excelso cuando a él se juntan los derechos superiores e imprescindibles de Dios y de la Iglesia. que el terreno. derecho este último personal. que. consumando su vida terrena. según la enseñanza de la Rerum novarum. confirmado frecuentemente por la experiencia. ante todo. del espíritu del hombre. Este vínculo es más que manifiesto. sería antinatural hacer alarde de un poder civil que—o por la sobreabundancia de cargas o por excesivas injerencias inmediatas—hiciese vana de sentido la propiedad privada. en lo que se refiere a la ejecución. según las enseñanzas de la Rerum novarum. 44 p. más aún. y más de una vez resulta inevitable que algunas familias. quitando prácticamente a la familia y a su jefe la libertad de procurar el fin que Dios ha señalado al perfeccionamiento de la vida familiar. espiritual y religioso de la familia? [23] En la familia encuentra la nación la raíz natural y fecunda de su grandeza y potencia. pensar en el espacio vital de la familia y librarla de las ataduras de condiciones que ni siquiera permiten la idea de la formación del propio hogar? [25] Nuestro planeta. si alguno lo es. uniendo así todo proceso del multiforme hacer humano en una única y constante glorificación del Padre en e] cielo» (mensaje radiofónico de 23 de diciembre de 1943: AAS vol. vigor y plenitud de la vida humana. quitado el pecado y crecido en edad. en principio. y de cuyos frutos saca en todo o en parte de qué vivir. todas las normas públicas. el agradable y el penoso. y. el material y el intelectual a un valor meritorio y sobrenatural ante Dios. no escasea en regiones y espacios vitales abandonados al capricho vegetativo de la naturaleza y aptos al cultivo del hombre. ¿Acaso no debe la propiedad privada asegurar al padre de familia la sana libertad que necesita para poder cumplir los deberes que le ha impuesto el Creador referentes al bienestar físico. Si la propiedad privada ha de llevar al bien de la familia. don de Dios. la emigración alcanzará su objeto natural. el derecho a una razonable libertad en la elección de estado y en seguir una verdadera vocación. a la vida conyugal y doméstica. Y espíritu de la Rerum novarum es afirmar que. que penetra nuestro ser y nuestro obrar. hecho hombre al igual que nosotros.7 LA FAMILIA [22] Según la doctrina de la Rerum novarum. del padre y de la madre. con sus montes y llanuras cubiertos de nieve y de hielos perpetuos. mares y lagos. Entonces.

que magistralmente enseñan a los que creen en la regeneración sobrenatural de la humanidad el deber moral de cooperar al ordenamiento de la sociedad. comunes. 8 9 . de los libertadores de esclavos. ¿Qué nos queda a Nos sino. los principios. Si las dos partes. Importa. en efecto. a los católicos que ejercen responsabilidades de dirigentes. superficie que Dios creó y preparó para uso de todos. lúcida. de los portaestandartes de fe.. desarrollar y aun crear oportunamente. por lo demás. De esta suerte las naciones que dan y los Estados que reciben. como si desde hace dos mil años no viviera perennemente en el alma de la Iglesia el sentimiento de la responsabilidad colectiva de todos por todos. de numerosos católicos dóciles a las invitaciones repetidas de sus pastores. el espíritu de justicia y de caridad que Cristo ha venido a traer a la tierra. la levadura de la palabra y del ejemplo puede fermentar V regenerar el conjunto de un medio profesional o de una clase social» (carta de Mgr. a fin de crear condiciones sociales únicamente encaminadas a hacer posible y fácil una vida digna del hombre y del cristiano. si hubo errores. los conceptos y las normas con las cuales Nos quisiéramos cooperar desde ahora a la futura organización de aquel orden nuevo que se espera y se desea que nazca del enorme fermento de la presente guerra y dé a los pueblos tranquilidad en la paz y en la justicia. La reforma de las instituciones y de las costumbres es una obra de largo alcance y no puede ser sino una obra colectiva. «Ecclesia» del 18 de octubre de 1958). conscientes y convencidos de esta sagrada responsabilidad. en consecuencia. y es. impulsando la actividad de aquellos que participan de tal vida no menos que el Estado mismo. las tierras densas de habitantes se aligerarán y sus pueblos conquistarán nuevos amigos en territorio extranjero. como un fuego que se propaga. todos los que participan en este cambio de lugares y de personas saldrán favorecidos: las familias recibirán un terreno que será para ellas tierra patria en el verdadero sentido de la palabra. con el mismo espíritu de León XIII y con las mismas intenciones y anhelos de sus nobles enseñanzas. continúan lealmente solícitas en eliminar cuanto podría impedir el nacimiento y el desarrollo de una verdadera confianza entre los países de emigración e inmigración. corrientes que pretenden que. S. 8 de septiembre de 1958: «Osservatore Romano» del 27. Pero vosotros. tristes corrientes enderezadas no a intensificar. la que permite dejar la tierra natal y la que admite a los advenedizos. las dificultades extrínsecas. sino más bien a desvirtuar y corromper la vida religiosa. si hubo diversidad de pareceres Rom 1. las diversas formas de acción católica y de acción social adaptadas a las necesidades del país. ¿No es éste un sagrado deber de todo cristiano? No os espanten. no os contentéis en el fondo de vuestra alma con aquella general mediocridad pública. se han vuelto necios. dentro de la cual la generalidad de los hombres no puedan observar los preceptos divinos. allí donde no existan aún. ¡Oh ignorancia supina de la obra de Dios! Pues diciendo de sí mismos que son sabios. Ellas permitirán.más favorable de los hombres en la superficie terrestre. amados hijos. y en modo especial de la vida económica. de los ministros de los enfermos. ni os desaniméis por los obstáculos provenientes del creciente paganismo de la vida pública. y los Estados que acogen a los emigrados ganarán ciudadanos laboriosos. «Sólo esfuerzos conjugados y prolongados pueden tener una influencia de alguna amplitud sobre un medio profesional dado. como individuos y como miembros de la sociedad. unir sus esfuerzos y actuar sobre el propio medio. extendiendo a su alrededor. obra exclusiva de Dios. [26] Son éstos. 22. frecuentemente muy pesadas. a toda humana actividad. valiente. de civilización y de ciencia en todas las edades y en todos los pueblos. Dell'Acqua. en nombre de S. no necesita de nuestra cooperación sobre la tierra. Por la acción humilde. exhortaros a proseguir y fomentar la obra que la precedente generación de hermanos vuestros y hermanas vuestras fundaron con tanto ánimo y valentía? Que no se apague o se debilite entre vosotros la voz insistente de los dos Pontífices de las encíclicas sociales.8 Como si la principal eficacia de la gracia no consistiera en corroborar nuestros esfuerzos sinceros de cumplir cada día los mandamientos de Dios.9 [27] Si entre el propósito y su actuación hubo tal vez evidente desproporción. pues la redención pertenece al orden de la gracia sobrenatural. No os dejéis engañar por los fabricantes de errores o de teorías malsanas. apta para colonias de agricultores. contribuirán a la par al incremento del bienestar humano y al progreso de la cultura humana. siempre y en todo caso inviolables. por consiguiente. sino con actos heroicos de virtud. amados hijos. que ha sido y sigue siendo la causa motriz que ha impulsado a los hombres hasta el heroísmo caritativo de los monjes agricultores. a la Semana Social de Canadá.

que hace medio siglo reavivó en el corazón de vuestros padres la antorcha luminosa e iluminadora de la palabra de León XIII. de los que padecen. a quien está consagrado el mes que hoy comienza. no dejéis ni permitáis que le falte el pábulo y que. llevadla adondequiera que oigáis un gemido de preocupación. removidas las ruinas de este huracán mundial. muera. un grito de dolor. mañana. todo esto no ha de desalentarnos ni ha de retardar vuestros pasos o suscitar lamentos y excusas. avivadla. manantial que. al iniciarse el trabajo de reconstrucción del nuevo orden social. Acudid a aquel Corazón divino. ni puede haceros olvidar el hecho consolador de que del inspirado mensaje del Pontífice de la Rerum novarum brotó vivificante y puro un manantial de espíritu social fuerte.en el camino seguido o por seguir. en medio de los destellos de vuestros obsequios conmemorativos. manso y humilde. o arrebatada entre el polvo y el fango por el huracanado torbellino del espíritu anticristiano o no cristiano. sincero. desdeñosa y cicatera indiferencia ante las necesidades de los más pobres de nuestros hermanos. ha prometido en recompensa la eterna bienaventuranza: ¡Vosotros. aspiración digna de Dios y del hombre. me lo habéis hecho a mí! . benditos de mi Padre! ¡Lo que habéis hecho al más pequeño de mis hermanos. Guardad la noble llama del espíritu social fraterno. de los abandonados del mundo y desheredados de toda clase de bienes. un lamento de miseria. fuente de consuelo en todas las tribulaciones y trabajos de la vida: es el Corazón de Aquel que a toda buena obra hecha en su nombre y por su amor en favor de los que sufren. difundidla. avivadla siempre con renovado fervor y amor dimanado del Corazón del Redentor. infundirá un nuevo y poderoso impulso y una nueva oleada de vida y desarrollo en todo el florecimiento de la cultura humana. levantadla. Alimentad esta llama. si hoy puede quedar en parte cegado por una avalancha de acontecimientos diversos más potentes. o consumida por una cobarde. desinteresado.