Ministerio Público de la Nación

Juzg.7, Secre.13, cn°35.624/15 “Pardo, Martín y otros s/ extorsión”

//ñor Juez:
En los términos del artículo 306 del Código Procesal Penal de la
Nación, la fiscalía viene a solicitar a VS. que dicte el procesamiento de Diego Luis
Martínez, Gustavo Alejandro Gigena, Alberto Martín Pardo y César Gabriel Navarro,
en virtud de que se recolectaron elementos probatorios suficientes para solicitar tal
temperamento. Veamos.
El hecho imputado a Martínez, Gigena, Pardo y Navarro se encuentra
detallado en las actas confeccionadas bajo los lineamientos del artículo 294 del CPPN
donde cabe remitirse en honor a brevedad (fojas 170/2, 178/80, 189/91, 198/200,
209/10, 211/2 y 213/4 respectivamente), aunque para respetar la autosuficiencia del
presente dictamen vamos a mencionar.
El día 20 de marzo del año 2015, alrededor de las 15.45 horas, Luciano
Benzaquen e Ignacio Chiacchiera descendieron de una moto marca Yamaha dominio
056-JBB en la intersección de las calles Blanco Encalada y Migueletes de esta
ciudad. De forma inmediata estacionó detrás de ellos una moto marca también de
Yamaha de la Policía Federal Argentina, de donde descendió Martín Alberto Pardo,
quien en ese momento vestía el uniforme de la fuerza.
En ese momento, el personal policial solicitó la documentación del
rodado propiedad de Benzaquen, para luego palpar tanto al nombrado como a
Chiacchiera, a quien le encontró en el interior de su mochila un trozo de marihuana.
Al poco tiempo llegó al lugar otra motocicleta de la Policía Federal, de la cual
descendieron Gustavo Alejandro Gigena y Diego Luis Martínez, quienes también
llevaban puestos los uniformes de la fuerza.
En ese contexto, Gigena y Martínez hicieron varias preguntas a
Benzaquen y Chicchiera, mientras que Pardo se mantuvo en silencio pero expectante.
Al mismo tiempo revisaron las pertenencias de los nombrados, hasta el punto de
obligarlos a sacarse las zapatillas, lugar en el que encontraron más marihuana. Frente
a ello, Pardo dijo “los dos van presos” (Sic), aclarando que permanecerían detenidos
el fin de semana y los días siguientes porque no eran laborables.
Tras todo ello Benzaquen se habría afligido, situación que fue
aprovechada por el segundo policía que llegó al lugar para separarlo y entablar una
conversación en la que finalmente le refirió que ambos se ayudarían y “¿te animás a
dos lucas?” (Sic). Luego, se acercó Pardo y le preguntó “¿cuánto vale tu libertad?”
(Sic), aunque Benzaquen informó que no podía entregar esa suma de dinero. Al no
poder llegar a un acuerdo, Pardo se acercó nuevamente y le dijo “y mil pesos, te

Ministerio Público de la Nación
Juzg.7, Secre.13, cn°35.624/15 “Pardo, Martín y otros s/ extorsión”

animás” (Sic), al tiempo que le recordó que en caso de no entregar el dinero iban a ir
presos.
Luego, Benzaquen se dirigió hasta la escalera del domicilio de
Leandro Dattilo -donde concurría para retirar entradas para una discoteca- y volvió
junto al nombrado Dattilo para entregar a Pardo la suma de mil pesos ($ 1.000)
envueltos en la mano derecha. Obtenido el dinero, los policías se retiraron del lugar
por la calle Migueletes en dirección a Monroe.
Por su parte, Navarro se encuentra involucrado en el encubrimiento de
este hecho, ya que desde su función policial que desarrolla en el Cuerpo de Policía de
Tránsito tomó conocimiento sobre la denuncia realizada por Benzaquen y compañía
y, ante ello, se comunicó con Martín Pardo a través del nextel nro.765*1153 para
informarle que habían llamado los internos de la Comisaría 51ª, preguntando sobre
qué personal de ese cuerpo estaba en esa jurisdicción Es decir que proporcionó
información útil para que el autor del hecho pueda cubrir su delito.
Esta fue la hipótesis delictiva trazada en la causa y que, tras la
investigación emprendida, pudo ser confirmada a partir de las premisas objetivas
recolectadas. Avancemos en este sentido.
La secuencia de los hechos fue reconstruida a partir de la denuncia
efectuada por Luciano Nahuel Benzaquen, Leandro Ezequiel Dattilo e Ignacio
Chiacchiera ante la Comisaría 51ª de la Policía Federal Argentina (fojas 1/2-22/3, 5 y
6/7 respectivamente). Es que mediante sus declaraciones, los nombrados brindaron un
pormenorizado relato sobre el desarrollo de los hechos y, en particular, precisaron que
habían entregado mil pesos a instancia de las exigencias del personal policial para
evitar ser detenidos. A la par, expresaron que los uniformados se llevaron una
“piedrita” de marihuana que llevaban ellos encima para su consumo personal.
Además, también brindaron una descripción física de cada uno de los
policías que intervinieron en ese comportamiento. Sobre todo, se destaca la
información relacionada con las cámaras de seguridad que se encuentran instaladas en
el domicilio de Dattilo, justamente frente donde tuvo lugar el pedido de dinero por
parte de los imputados. Pero eso no es todo, ya que durante el momento en que se
sucedieron los hechos, Benzaquen fue capaz de obtener fotografías de los imputados
a través de su teléfono celular. Basta con repasar las imágenes que lucen objetivadas a
fojas 9/12 y 19/21, para revelar la intervención de los imputados en la escena de los
hechos.
Por otra parte, el Departamento del Cuerpo de Policía de Tránsito de la
Policía Federal informó sobre los motociclistas de esa fuerza que el día 20 de marzo

Ministerio Público de la Nación
Juzg.7, Secre.13, cn°35.624/15 “Pardo, Martín y otros s/ extorsión”

del año 2015 estuvieron cumpliendo funciones y la zona por donde se debían
desplazarse (fojas 13/4). Entre los agentes mencionados se encuentran Martínez,
Gigena y Pardo, quienes además estaban asignados al lugar donde Benzaquen y
compañía fueron demorados. Por lo tanto, no habría motivos para dudar sobre la
veracidad de la intercepción de los imputados con los denunciantes.
También se cuenta la transcripción telefónica obtenida en el marco de
la causa nro.45.015/12 de la Fiscalía de Instrucción nro.24, desde donde se remitieron
copias de la intervención telefónica dispuesta con relación al abonado 609*43, en
virtud de la vinculación que existía con el presente sumario (fojas 31/69). De allí
surge que las autoridades de la Policía Federal tuvieron conocimiento, a partir de las
17.00 horas de ese día, sobre la denuncia y el accionar de los imputados. Repasemos
algunas de esas conversaciones, aunque todo el material remitido presenta valor
probatorio para incriminar a los imputados en esta causa.
En efecto, se pueden leer conversaciones en la que un policía alerta a
otro sobre una presunta denuncia que se habría realizado en la Comisaría 51ª de esa
fuerza, en cierta alusión a la denuncia que motivó el inició de esta causa (fojas 37
vta.). Luego, a fojas 43 se desprende un diálogo en el que también dos policías se
ponen de acuerdo sobre la versión de los hechos que tienen que sostener en caso de
ser interrogados por un superior. La charla sigue y hasta denota que los interlocutores
tomaron conocimiento sobre la existencia de una filmación de los hechos donde salen
filmados sus cuerpos y motos: “me llamó primero miranda y que dijo que lo hablara
con el gato cualquier cosa, todo radio pasillo, que hay una filmación que le sacamos
plata y ellos denuncian que de un lado lo llevamos, lo llevamos a otro lado de ahí a
otro lado a la casa así para sacarle la plata” (Sic).
En otro pasaje refieren “yo tengo miedo que el pájaro se haya quedado
con eso, no sé porque”. Ciertamente, el interlocutor se está refiriendo a la droga que
uno de los tres policías quitó a Benzaquen y compañía. Luego se verifican
conversaciones sobre la forma en que continúa la denuncia, información que los
imputados buscan conseguir a través de allegados que tienen en la fuerza, que los
pasaron a disponibilidad y les retiraron el arma reglamentaria (fojas 52/4 y 57/8).
Asimismo, se puede leer un diálogo a través del cual el Sargento 1°
Maquiavelo (radio Nextel 679*5695) informó a Pardo sobre que tanto él como
Gigena y Martínez pasaban a cumplir funciones en la guardia de prevención y que
además se modificaba su horario de servicio, ello por orden del Superintendente de la
dependencia. Ante esa información, Pardo comunicó la novedad a Gigena (Nextel
729*4118) y pidió que haga lo mismo con Martínez –Nextel 927*3553- (fojas 41/2).

Ministerio Público de la Nación
Juzg.7, Secre.13, cn°35.624/15 “Pardo, Martín y otros s/ extorsión”

Dicha comunicación se efectuó el día 22 de marzo del año 2015, y para
ese entonces Martínez ya estaba cumpliendo funciones en el nuevo destino con el
objetivo de elaborar el descargo que iba a realizar ante un tal “Ferrari”. Luego, Pardo
se comunicó con Gigena para que esté al tanto de todo (fojas 43/44).
Además, surge una conversación que responsabiliza directamente a
César Gabriel Navarro, en tanto se verificado que mientras Benzaquen y sus
compañeros realizaban la denuncia que motivó este sumario –alrededor de las 17.20
horas del día de los hechos-, desde la Comisaría 51ª habrían avisado al Cuerpo de
Policía de Tránsito sobre esa denuncia. La transcripción no deja lugar a dudas: “ahí
llamaron preguntando los internos de la Comisaría 51ª, quién estaba en esa
jurisdicción por algún ruido viste. Te aviso para que no sé, si sabes de alguno que
arranco a patada…¿vos arrancaste por ahí? No sé, hacele un acta para cubrirte
algo ¿entendes? No quiero que me cuentes nada simplemente te lo aviso por las
dudas”.
Luego, se obtuvo información de uno de los abonados telefónicos
desde donde se habría realizado esa llamada. Ciertamente, se trata del Nextel
765*1153 que se encuentra a nombre del imputado Navarro (fojas 124).
No hay que dejar de lado las planillas de actuación policial que obran a
fojas 128/34, en tanto dan cuenta sobre la intervención de los imputados para con los
damnificados, pero sin novedad al respecto.
Por otro carril también fue posible demostrar la presencia de los
imputados en el lugar. Se trata de la información aportada por el Ministerio de
Seguridad de la Nación, a través de la cual hace saber que durante el momento en que
se desarrollaron los hechos, el sistema satelital de ubicación -GPS- que tienen
instalados algunos vehículos de la Policía Federal, determinó que allí estuvieron las
motos con dominio 221-HRJ (interno 3853) y, en las cercanías, el dominio 774EEV
(interno 3341) (fojas 78/83 y 87/92). Esta información es realmente incriminante para
los imputados, ya que confrontada con aquella remitida por el Cuerpo Policía de
Tránsito afirma que el vehículo con número de interno 3341 era conducida por el
Cabo 1° Martín Pardo (LP 23.083) y la 3853 por el Cabo Gustavo Gigena LP 8566,
siendo secundado alguno de los dos por el Agente Diego Luis Martínez LP 42512.
De esta manera, el hecho encuentra asidero en los elementos concretos
que permitieron su reconstrucción histórica de acuerdos al relato de los denunciantes,
pero también gracias a la información obtenida que no deja lugar a duda sobre el
encuentro que existió entre los imputados y los denunciantes. Este punto, a esta altura

Ministerio Público de la Nación
Juzg.7, Secre.13, cn°35.624/15 “Pardo, Martín y otros s/ extorsión”

de los acontecimientos, no puede ser negado porque existe sobrada prueba al
respecto.
Con respecto al resto, esto es si los imputados efectivamente
solicitaron dinero a cambio de no proceder a la detención de los denunciantes,
debemos responder una vez más de forma positiva. En tal sentido, se logró demostrar
que los imputados, en su carácter de personal policial, tras requisar a los
damnificados y hallar un material prohibido por la ley, hicieron un mal uso de las
facultades que el desempeño esa función asigna –recordemos que se trata de un
organismo del Estado que tiene la posibilidad de emplear la fuerza - y obtuvieron un
pago indebido a cambio de no detener a Benzaquen y Chicciera, quienes fueron
hallados en poder de marihuana.
Este tramo se encuentra demostrado no sólo por la versión aportada
por los nombrados, sino que también halla fuerte respaldo en la transcripciones
telefónicas remitidas por el titular de la Fiscalía de Instrucción nro.24 que antes
señalamos.
Entonces, la ecuación es simple: existió un quebrantamiento de la ley
por parte de Benzaquen y Chicciera, mas no una correcta actuación por parte del
personal policial que detectó esa falta. Justamente, los imputados aprovecharon su
autoridad y la situación ilegal de los nombrados para extorsionarlos y recibir dinero a
cambio de no proceder a su detención. Tal hecho representa una gravedad
institucional superlativa, en tanto nos encontramos ante un descarrilamiento
importante de las funciones de personal de una de las fuerzas de seguridad con la que
cuenta el Estado para prevenir delitos y a la par fomentar el cumplimiento de las
normas jurídicas, quienes actuaron en sentido totalmente opuesto a las previsiones de
la ley.
Por lo expuesto, los elementos recolectados durante la investigación
son suficientes para ordenar el procesamiento de los imputados Diego Luis Martínez,
Gustavo Alejandro Gigena, Alberto Martín Pardo y César Gabriel Navarro en los
términos del artículo 306 del CPPN.
En cuanto a ello, no debe olvidarse que nuestro ordenamiento procesal
otorga a esta etapa instructoria un papel meramente preparatorio del verdadero juicio,
cual es el que se lleva a cabo durante el debate: “...De lo que se trata, pues, es de
habilitar el avance del proceso hacia el juicio, que es la etapa en que se
desenvolverá los debates y la confrontación probatoria con amplitud. Lo contrario
equivaldría a la asunción por parte de los instructores de una tarea que les es
impropia, instaurándose el periodo contradictorio por anticipado, privándose así al

Ministerio Público de la Nación
Juzg.7, Secre.13, cn°35.624/15 “Pardo, Martín y otros s/ extorsión”

órgano que eventualmente debe resolver en forma definitiva, de la inmediación con
la prueba producida fundamental para la decisión. La tarea del instructor radica,
pues, en colocarse en el lugar que las normas procesales le asignan, posibilitando la
apertura de los elementos mínimos que sostengan la sospecha inicial...”1.
Frente a este panorama probatorio, la fiscalía considera que el Sr. Juez
debe decretar el PROCESAMIENTO de Diego Luis Martínez, Gustavo Alejandro
Gigena y Alberto Martín Pardo en orden al delito de exacciones ilegales previsto en el
artículo 266 del Código Penal de la Nación, y en cuanto a César Gabriel Navarro por
el delito de encubrimiento previsto en el artículo 277 de ese cuerpo normativo.
Antes de finalizar, tal como fue solicitado por el representante del
Ministerio Público Fiscal que intervino con anterioridad en la causa (fojas XXX ), la
fiscalía considera que se encuentran reunidos los requisitos necesarios para convocar
a prestar declaración indagatoria a Adrián Hugo Ferraris -Comisario de la División
Protección Federal Motorizada-, Comisarios Tomás Cowes y Nieves Sotelo -del
Cuerpo de Policía de Tránsito-, y Guillermo Néstor Calvino -Jefe de la
Superintendencia de Seguridad Metropolitana-, toda que las transcripciones obrantes
en autos revelaron que el Sargento Maquiavelo notificó a los imputados sobre los
cambios en sus condiciones de trabajo y que la orden había sido emanada por el
Superintendente Calviño.
Asimismo, tan sólo dos días después del hecho, Martínez se contactó
con Pardo a efectos de unificar una versión de lo sucedido, la cual brindarían al
Comisario Adrián Hugo de Ferraris, quien ya estaba al tanto de todo lo acontecido. Es
decir que la información rápidamente escaló hasta los mandos superiores de los
imputados, quienes desde un primer momento supieron la verdad sobre la ocurrencia
de los hechos, aunque sin embargo optaron por ocultar esa información a la justicia.
Por lo tanto, corresponde escucharlos bajo los términos del artículo 294 del CPPN.
Fiscalía Federal nro.6,

1

de febrero de 2016.

CNCF, Sala I, c. 31.613, Santos Caballero, María Isabel y otros s/procesamiento, rta. 13/06/00; c.
28.208, Cataldi R y otros, rta. 27/12/96; c. 28.945, Cooper, rtaz. 25/09/97.