QUÉ ES LA LITERATURA (Jean Paul Sartre

)
Análisis
“Ni amo a la Humanidad, síntesis vacía y confusa, ni lucho por la Justicia,
figura retórica en un mundo de relatividades infinitas. No pugno por los
derechos de unos hombres que no los reclaman. Me limito a satisfacer las
voces de mi conciencia.”
La indomable, Federica Montseny.
Las tesis se plantean en este ensayo desde una perspectiva más bien filosófica que política, si
bien se transluce que las hipótesis filosóficas están condicionadas por una posición política
previa. Es, por supuesto, positivo buscar bases filosóficas a la ideología. Pero lo que resulta
notorio y quizás preocupante es que parece más bien que desde una inamovible posición política
se teoriza sobre todo lo demás. Sobre literatura. Esto plantea un gran problema: la política,
entendida en un último término como las formas de organización social, es cambiante, mientras
que la literatura, es, básicamente, lo mismo independientemente de la época, aunque se entienda
de manera diferente según el periodo histórico.
Esta realidad ha causado que la obra de Sartre haya perdido gran parte de su sentido hoy en día.
En este ensayo, afirma que la literatura debe comprometerse con su tiempo, y ser un reflejo de
éste. Sin embargo, no parece que deba ocurrir lo mismo con la filosofía ni con la teoría literaria,
que es, al fin y al cabo, de lo que se ocupa el libro. Y, sin embargo, la obra de Sartre está tan
inmersa en el contexto de 1947 que, opiniones que en su momento habrían sido discutibles,
actualmente, carecen por completo del peso que podrían haber tenido.
Sartre declara que la literatura transmite ideología y que para paliar la transmisión de una
ideología errónea es necesario que el autor tome conciencia de qué transmite en última
instancia. Esta premisa es indiscutible: al escribir, perpetuamos de forma consciente e
inconsciente unos modelos sociales, que pueden fomentar valores erróneos (desigualdad social,
actitudes machistas, racistas, etc.). Sin embargo, es discutible que se cargue con tamaña
responsabilidad al escritor y se ignore completamente el papel de lector. No es posible negar la
importancia de exigir un compromiso político y social por parte de la ciudadanía ante una
sociedad injusta. Pero no puede exigirse un mayor compromiso a un autor que a cualquier otro
ciudadano. No resulta legítimo intentar condicionar más a algunos agentes sociales que a otros
por la simple naturaleza de su profesión. Al menos actualmente.
Tal como plantea Sartre el proceso de lectura, una novela se dirige a un público pasivo y
estúpido que interioriza sin siquiera notarlo toda una serie de esquemas nocivos. Pero esto no
tiene (y no debe) por qué ser así. De hecho, en la primera parte del libro relata, con pesar, la
mercantilización de la novela. Desde cierta perspectiva, esta mercantilización puede suponer
una ventaja. El público controla qué se lee y por tanto controla qué se escribe. Si un autor quiere
vivir de su arte, tiene que doblegarse a las exigencias del público.
Existe una tendencia generalizada a exculpar al público en general. A mirar compasivamente a
la las masas oprimidas por grandes y terribles empresarios que condicionan sus vidas.
Olvidamos la responsabilidad colectiva. Olvidamos que si la gente muere de hambre en los
países tercermundistas, si hay niños soldado luchando en guerras en las que se disputan recursos
materiales, no es sólo para mantener el tren de vida de los grandes empresarios, sino para
mantener a Occidente. Y el lector medio forma parte, fuera de toda duda, de Occidente.
Sartre se afana en victimizar al proletariado, y quizás esto tendría cierto sentido en el año en que
escribe el libro. No obstante, Francia es célebre por su sistema educativo que opera desde el

No se puede exigir a nadie un compromiso mayor por su condición de “escritor” como si por su sola condición perteneciera a una categoría diferente a todos los demás miembros de la sociedad. prima educar más y censurar menos. no involucrarse socialmente. No hay que esconder la cultura ni la mala televisión para despertar a los ciudadanos de su indiferencia. y –por mucho que se hable de un sistema educativo que “controla” en lugar de “liberar” la mente— no podemos negar que nuestro país cuenta con un cuerpo docente preparado. . es también culpa suya. si elige leer un libro que promueve unos valores erróneos que no deben ser perpetuados. leer de forma crítica una novela que promueve modelos hetero-patriarcales. Hubiera resultado mucho más conveniente dirigir el manifiesto a la ciudadanía en general. al proletariado. en la misma medida que el lector. que ha accedido a la Universidad. y mirar desde una perspectiva crítica la sociedad. Todo el mundo acude a la escuela pública. Concedamos que. Que puede. por ejemplo. que resulta aún más lamentable si se tiene en cuenta que es cómo se veía Sartre a sí mismo. y sólo quizás. actualmente contamos con acceso directo a miles de fuentes de información. es porque quiere. El escritor no debe “censurar” su pensamiento para impedir que los lectores interioricen modelos erróneos que repetirán. y que da las herramientas a los alumnos para instruirse realmente. Cualquier ciudadano es un lector en potencia y alguien que puede imponer su poder sobre el “mercado” literario que Sartre critica. actualmente. si elige comprar. y es grotesco privar a una sociedad entera de obras banales y burguesas por temor a que se extienda un modelo sobradamente extendido y criticado de miles de formas posibles. dirigirse a la sociedad en su conjunto. en teoría. para exigirle al lector medio. En conclusión. Pero. ya hacía mucho que la juventud francesa tenía una oportunidad de educarse cuando Sartre escribe el libro. Esa distinción rezuma una concepción clasista. por otra parte. Por tanto. y como esa concepción alimenta de cierta manera su propio ego. alentarles a pensar. de forma transparente y no de manera indirecta. No sólo en el ámbito político. en España todo el mundo está escolarizado hasta los 16 años. parafraseando a Montseny. a través de una élite intelectual (en la que el autor se incluye) que debe transmitir la lucha de clases al subconsciente de los lectores para poder sentirse así marxista y solidaria. como ciudadano. si la disfruta por otros motivos. Por tanto. Cuando Sartre escribe este tratado todavía es quizás. satisfacer las voces de su conciencia. a desarrollar un juicio crítico y a poder leer cualquier cosa desde una perspectiva social. una mirada crítica a los libros publicados. Y ahí es donde la doctrina planteada pierde gran parte de su sentido. aún así.siglo XIX. pronto. Porque quien se mantiene indiferente. y. Al fin y al cabo. El escritor no debería. En definitiva. sino en el cultural. existían otros innumerables factores que impedían a la inmensa mayoría de la población acceder realmente a la cultura.