PAÍS: España

FRECUENCIA: Lunes a sábados

PÁGINAS: 50

O.J.D.: 30464

TARIFA: 9048 €

E.G.M.: 153000

ÁREA: 622 CM² - 58%

SECCIÓN: OPINION

25 Febrero, 2016

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han revisado la cultura de sus organizaciones, que han sabido atraer a nuevos profesionales, que han tenido la valentía de dejar
de hacer cosas que hacían, que se han inventado formas nuevas de colaborar entre
ellas, que han sabido copiar lo mejor de lo
que sucedía fuera de nuestro país, o que
han logrado atraer a más voluntarios y más
comprometidos. Este asunto de los voluntarios necesitaría, por cierto, de una legislación más clara y sobre todo más útil de la
que tenemos. Estamos hablando de más de
un millón y medio de personas (y creciendo) que cada vez dedican más horas a ayudar a los demás y que necesitan un marco
jurídico más seguro.
Claro que tenemos que seguir mejorando. Y existe bastante consenso en que,
paradójicamente, en los aspectos en los
que más lo hemos hecho son en los que tenemos que profundizar: tenemos que colaborar mucho más entre nosotros (es curioso que sin competir ni perseguir el lucro lo
hagamos menos que otros que sí lo buscan
y compiten, como bancos o constructoras)
y tenemos que seguir ganando en eficiencia social para lograr el mayor impacto con
la menor cantidad de euros posible. Pero se
ha logrado mucho. España puede estar
muy orgullosa de su Sector Social. Tanto
las instituciones más antiguas, que se han
reinventado, como las nuevas, que han traído aire fresco y nuevas formas de hacer las
cosas, están contribuyendo y mucho a
construir ese nuevo modelo social y productivo del que tanto hablamos.

El tercer sector está
contribuyendo a construir
el nuevo modelo social
y productivo en España
Por eso creemos que hay cosas que podrían trasladarse a otros sectores. Al Sector
Público quizás la decisión, la valentía y el
método para medir con indicadores comparables el impacto social de sus políticas;
y al Sector Privado, por qué no, buenas
prácticas de innovación en servicios y procesos para ganar eficiencia y competitividad. Si tradicionalmente han sido las empresas las que se han acercado al sector social para ayudarle a profesionalizarse, no
querríamos parecer arrogantes al pensar
que este proceso podría suceder también
en sentido contrario.
Porque, además, uno de los procesos de
transformación importantes que está experimentando Europa como consecuencia de esta crisis económica y de modelo es
que “público”, “privado” y “social” no son
ya a lo mejor conceptos tan bien definidos
o categorías que sirvan para tanto. Porque
¿qué sería, por ejemplo, una inversión social en forma de participación accionarial
de una sociedad limitada para valorizar
descubrimientos científicos de instituciones públicas?; ¿Qué es el emprendedurismo social?; ¿Y el impact investment?
Todo está cambiando, y eso nos pone
ante una oportunidad de construir que como generación no podemos desaprovechar. No dejemos de mirar a lo que aporta
el Sector Social en esa construcción, y sobre esa base confiar más en él y hacer lo necesario para que aporte aún más. Porque
poder, puede.
Director general de la Fundación Botín

La ‘tecnoera’ de la auditoría:
una nueva manera de trabajar
empresa y ayudar de esta forma a mejorar el control

VISIÓN PERSONAL interno. Con esa base tecnológica, los auditores esVirginia Arce
as reglas del juego de los negocios han cambiado radicalmente. Las empresas son hoy en día
extraordinariamente más complejas. La globalización ha incorporado un elemento adicional de
complejidad al multiplicar el número de empresas
–no solo grandes– con negocios en diferentes países.
En muchos sectores, la presión regulatoria y supervisora está también obligando a las compañías a modificar su forma de actuar y de organizarse.
¿Cómo está reaccionando la profesión del auditor
ante estos nuevos retos? En buena parte, la respuesta
se llama tecnología.
El uso de la tecnología de vanguardia en los trabajos de auditoría tiene múltiples aplicaciones. Todas
ellas ayudan a hacer simple lo complejo, hacen más
fácil la vida del cliente y al mismo tiempo permiten a
los profesionales desarrollar toda su capacidad de
análisis y de aportación de valor. Los principales
avances tecnológicos en el sector se están produciendo en dos áreas:
• Total conectividad. La tecnología actual permite
el acceso seguro y en tiempo real desde cualquier sitio
a través de dispositivos móviles (como teléfonos inteligentes o tabletas) a todas las fases y circunstancias
del trabajo auditor, tanto por parte de los profesionales involucrados como del cliente, que pueden conocer instantáneamente lo que está hecho y lo que falta
por hacer o completar. Ello dota al proceso de mayor
transparencia, facilita el control y permite su encaje
en el ecosistema digital con todas las garantías.
• El tratamiento masivo de datos. La aplicación
de las técnicas de Data Analytics en las auditorías permite realizar operaciones inimaginables hasta hace
poco por razones de tiempo y de coste, como el análisis del cien por cien de los datos o transacciones en
determinadas áreas, sustituyendo al tradicional procedimiento de muestreos aleatorios. Las nuevas herramientas extraen información, la transforman, la
analizan y la validan, permitiendo identificar tendencias, riesgos y ofrecer una perspectiva más completa
de la situación de la empresa.
La incorporación de tecnologías punteras al trabajo de auditoría tiene, de esta manera, un efecto positivo para todos los que intervienen en el proceso.
Para la empresa, por supuesto, porque recibe más
información, de un modo más ágil y de mayor calidad, con el consiguiente beneficio para la gestión de
la compañía. El tratamiento masivo de datos permite al auditor llegar hasta los últimos rincones de la

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tamos preparados para suministrar a los directivos
de la compañía información estratégica en áreas
que no están directamente relacionadas con la función auditora y ayudarles a gestionar sus riesgos.
Por ejemplo, en una operadora de telecomunicaciones uno de los capítulos más complicados es el reconocimiento de los ingresos, porque las tarifas y condiciones comerciales son muy variadas y cambiantes. La tecnología permite al auditor identificar, seleccionar y focalizar de esa amplísima gama de ingresos aquellos sobre los que quiere llegar a analizar
con una fiabilidad prácticamente del cien por cien,
ya que puede trabajar sobre el total de las transacciones, teniendo en cuenta además la tipología de
cada ingreso, lo cual es una información muy valiosa
para el cliente.
Especialización
La revolución tecnológica es también positiva para
los profesionales de la auditoría porque la automatización hace posible la reducción de tareas manuales
de recolección de evidencias y su sustitución por tareas más especializadas. De esta manera, los auditores están más liberados para centrar su atención en
los aspectos más relevantes de la actividad de la compañía auditada y para desarrollar su capacidad de
análisis del negocio y de las tendencias del mercado.
Este cambio de orientación exige, por otra parte, que
los auditores adquieran un conjunto de habilidades
relacionadas con la tecnología para aprovechar al
máximo las nuevas herramientas.
Las ventajas del uso de la tecnología alcanzan también a la totalidad del sistema económico, que se beneficia de una información más ágil y fiable. El propósito de la función auditora es expresar una opinión
sobre los estados financieros y su adecuación a la realidad de la empresa. Pero no podemos olvidar que ese
objetivo trasciende los límites estrictos de la compañía auditada y, en tanto que es la expresión de un criterio independiente, se convierte en una referencia
clave de confianza y credibilidad para todos sus grupos de interés.
Naturalmente, no todo es tecnología. Además de
disponer de las más avanzadas herramientas para hacer nuestro trabajo, las empresas auditoras necesitamos un equipo experto, un enfoque inteligente y una
estrategia adecuada que permita combinar todo ello
de forma eficaz. Hacerlo así nos permitirá generar información fiable, relevante y valiosa, tanto para los
clientes como para la sociedad en su conjunto. Los
nuevos tiempos exigen nuevas formas de trabajar,
también en el sector de la auditoría.
Socia de PwC