Editorial

El cartel del chocolate
Ha sido noticia en estos días la condena de la que fue objeto el señor Luis Augusto Mora, quien vino a
hacerse célebre por haber sido condenado a cinco meses de cárcel por robarse dos chocolatinas de un
supermercado en el sector de Chapinero en Bogotá.

Hoy, Mora pasa sus días en la cárcel La Picota de Bogotá.
La fama de Mora no proviene de sus actos, claro, sino porque la pena resulta a todas luces excesiva para un
delito de menor entidad. Sin embargo, el hecho propone una reflexión mayúscula sobre la manera en que la
justicia avanza en la implementación del sistema penal acusatorio. No parece haber armonía entre los delitos
y las penas, si el punto de partida de esta reflexión es la peligrosidad del delincuente.
Mora, a diferencia de reconocidos jefes paramilitares, no tuvo cómplices a quienes delatar. Tampoco armas
para entregar y mucho menos delitos de lesa humanidad que confesar; por ello, no tuvo manera de negociar
con la Fiscalía.
Mora tampoco contó con información valiosa sobre las actividades delictivas de contratistas del Estado ni
cuenta entre sus amistades con políticos avezados en el arte de defraudar; por esa razón no le fue posible
negociar un principio de oportunidad y menos tener casa por cárcel.
Mora, al no ser jefe de ningún cartel (salvo quizás el de los golosos irredentos), ha corrido la suerte de todo
aquel que se enfrenta sin más armas que la probidad de sus actos (o en este caso la irrelevancia de los
mismos) a un aparato judicial que carece de instrumentos para tratar de una forma menos severa a quien no
reviste mayor peligro para la sociedad.
Lo que todo esto parece demostrar es que en el país sólo aquel que tiene una carrera criminal cimentada
sobre la muerte, la trampa o la corrupción es quien puede aspirar a ser tratado de mejor manera por un
sistema penal que supuestamente está pensado para negociar con el delincuente en aras de encontrar “una
verdad” que, como se ha comprobado en resonados casos, como el del carrusel de la contratación en Bogotá
por citar apenas uno, parece, sin embargo, cada vez más esquiva de hallar.
Así pues, para el mes de diciembre de este año, si todo sale bien y Mora sobrevive a su condena en una de
las cárceles con mayor hacinamiento del país, tendremos en las calles nuevamente, no al jefe de un temido
cartel, sino a un hombre ya muy lejano a cualquier esperanza de resocialización. ¿Cómo no? Si la adicción al
chocolate no es moneda de cambio con la que la Fiscalía quiera negociar.

Temas importantes. chuzadas y violencia. infraestructura. educación. Seguramente. Esos ciudadanos del común no cuentan con la esperanza de que el ente investigador se acerque a ofrecerles un trato siquiera digno a la hora de enfrentar las investigaciones de las que son objeto. pero no comparables con la política criminal que afecta a los ciudadanos del común. apatía y pasividad al no acudir a las urnas. empleo.000 electores expresaron su rechazo a la clase política con el voto en blanco y se constituyó en el mas alto porcentaje en la historia y 19 millones aptos para votar patrocinaron todo esto con su indiferencia. mentiras. hambre. chantajes. Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga. Pueblo miserable y sin memoria Y pensar que este país merece un cambio radical en la salud. no solo por la calidad de los candidatos sino porque se realizará el domingo 15 de junio.. no vale la pena hablar de democracia sino de una dictadura de élites políticas o tiranía de las minorías que eligieron en estas elecciones el escándalo protagónico de mayor impacto en los medios de comunicación. peor aún y a diferencia del protagonista del caso que nos ocupa. seguridad urbana.Más dramática resulta esta reflexión si pensamos en los miles de colombianos que enfrentan causas penales sin tener responsabilidad alguna en los hechos que se les imputan. justo un día después del primer partido de la Selección Colombia frente a Grecia en el Mundial y . hablan sí de una reforma a la justicia urgente. estrategia que estuvo pensada para deslegitimar al candidato uribista pero paradójicamente generó el efecto contrario. abusos. Estamos en plena campaña electoral y las campañas de los opcionados. ignorancia. las instancias de juzgamiento para los más poderosos o las facultades de la Procuraduría para sancionar políticos. Ellos. sin duda.. mientras que 5 millones eligieron otras opciones políticas. 770. En un país donde el 60% no vota. justicia y muchas otras cosas pero 7 millones de colombianos eligieron y piden a gritos: corrupción. ni fueron capturados en azucarada flagrancia. pero centran su discurso en la mecánica de nominación y selección de magistrados. ni tienen nada que confesar. economía. la segunda vuelta presidencial marcará un nivel de abstención histórico. Estas injusticias —porque eso es lo que son— deberían servir para impulsar una reflexión sobre el tipo de justicia que en materia penal demanda el país.

la corrupción y la impunidad. tal vez el único consuelo que queda… . es por esto que Colombia tendrá que decidir entre el Santismo y el Uribismo sin caer en el juego sucio de la polarización atacando y amenazando al contrincante. será prepararnos para ver un mundial excepcional y una presentación histórica de la Selección Colombia. que ha sido permeado por la ignorancia. mientras que el partido Polo y la Alianza Verde se debaten en estos momentos que hacer. y abstenerse o anular el voto no brinda solución a lo que necesita el país. Votar en blanco en segunda vuelta no hace repetir las elecciones ni tiene efecto vinculante. Si muchos no pensaban llegar al límite frustrante de tener que votar por Santos o Zuluaga.además. el hambre. Seguramente el Partido Conservador en cabeza de Marta Lucia Ramírez sellará una alianza con el candidato Zuluaga. todo esto auspiciado por el mismo pueblo que presume de este país como el más alegre del mundo de manera ridícula y patética. porque en el caso de adherir a alguna campaña les traerá consecuencias nefastas para próximas elecciones ya que la gran mayoría de sus electores no se identifican con el Santismo – Uribismo. Para qué pruebas Pisa si las elecciones son el mejor ítem para saber el nivel de educación del país. uno u otro van a gobernar los próximos 4 años y en este caso será decidir entre lo miserable y lo repudiable. solo manifestación de rechazo político. la polarización crítica será la nota especial en estos 20 días de campaña que siguen. Mientras tanto. pues llegó la hora y es el 15 de junio del presente año.