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PUBLICACIÓN TRIMESTRAL

JULIO – SEPTIEMBRE DEL 2007
ANÁLISIS SOBRE LA CULTURA Y MEDIOS
VS LA ESTÉTICA FILOSÓFICA.

Por Daniel Marmolejo
Miembro fundador del Movimiento Ciudadano Metropolitano A.P.N.

Comité Ejecutivo Nacional

¿Existe verdaderamente opinión pública?, Pierre Bourdieu ha señalado que "la
opinión pública no existe” y que la estadística no es garantía de imparcialidad.

A partir de que el Global Information Infrastructure se posicionó como la
base tecnológica para comunicar al mundo y que el Internet facilitó el
intercambio de información a nivel mundial, vemos por un lado que los medios
tradicionales se han potenciado a través del uso de los nuevos medios pero no
se aprecian producciones que permitan valorar el pasado histórico y el presente
desafiante.
El entretenimiento en México ha llegado a un nivel prepornográfico y
pornográfico en el sentido de que la realidad es deformada y que la manera en
que la realidad se modifica es ridícula y grotesca.

El nivel de opciones se reduce porque aún a pesar de tantas posibilidades de
comunicación las técnicas publicitarias y mediáticas resultantes del marketing
son perversas.

No podemos decir que el seudo-folklore que actualmente vemos y escuchamos
tenga suficientes atributos de belleza. La deformación que los medios producen
a la realidad de las personas se ajusta más a un mundo sintético e iconográfico
que atasca los espacios visuales y audibles.

Tantos artificios producen una estética falsa en tanto que logra, sí, desestimar
los valores humanos ante la superficialidad.

El influjo proveniente del mundo desarrollado hacia el tercer mundo no pasa
por moderadores y sí por multiplicadores. La presencia exponencial de estos
seudo-valores en la comunicación no permite el acercamiento fraterno y la
solidaridad, el conocimiento y las expectativas. El objetivo es el de utilizar a los
medios por parte de las corporaciones propietarias y patrocinadoras en una
relación de mutua conveniencia, los códigos imperantes no son complejos, los
comunicadores se convirtieron en “merolicos electrónicos”. Si bien, el arte no es
progreso y cultura es todo lo que el hombre es y todo lo que el hombre hace,
deben éstos ser motor de la autoestima de la nación y en la formación del
individuo. Arte y cultura son los puentes hacia el espíritu en la vida laica y
también son resultado de la fe, del sincretismo.

La alta cultura se desconectó de los ciudadanos, la cultura popular no tiene
como referente a la alta cultura y el arte no tiene espacio en los medios de
comunicación.
Como señalé en un principio la fe subyacente en las civilizaciones
precolombinas consolidó obras arquitectónicas, templos de la sabiduría y
observatorios astronómicos que aún persisten sobre sus bases y que el
conquistador no logró destruir. Hoy la cultura y las expresiones son efímeras,
de la idea renacentista del valor artístico y su consolidación a través del tiempo
nos trasladamos hacia la suerte dadaísta y mercantil que no genera obra de la
que se pueda hablar en perspectiva; la suerte del arte sucumbe ante quienes
dominan los escenarios u espacios de creación y su consistencia es frustrante.
Los círculos de la mafia rosa califican los “valores” que emergen de esa
estridente atmósfera de “artistas” y dictaminan los cánones, principalmente
inconsistentes y en un ambiente de superficialidad mercadotécnica cuyo único
interés es el crematístico.

De lo que hoy hablamos es de destellos insustanciales en los medios y en el
arte en donde las marcas corporativas juegan un papel vital, y que finalmente
no producen autoestima para el ciudadano.

El mundo del arte está vedado para los nuevos talentos. En el siglo XX David
Alfaro Sequeiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco consolidaron el
muralismo mexicano con una temática nacionalista y de la izquierda
revolucionaria. Emilio “El Indio Fernández“ junto con el fotógrafo Gabriel
Figueroa lograron proyectar una identidad nacional a todo el mundo.

La generación de ruptura fue más cosmopolita y consolidó todo un importante
movimiento que revolucionó la plástica con talentosos artistas como: Pedro
Coronel, Carlos Mérida, José Luis Cuevas, Francisco Toledo y el gran Rufino
Tamayo. Otros artistas cautivados por el México exótico como: Gunther Gerzo,
Matías Goeritz, Vlady, Arnold Belkin, Roger Von Gunten y Remedios Varo
formaron parte de la generación de ruptura que revitalizó el pensamiento
artístico desde México.
El naif que puede ser latente en un pueblo lleno de magia y contrastes como lo
es México, ha perdido contacto con las fuentes de la alta cultura. En las galerías
la “mafia rosa“ persiste sin que se consolida un movimiento cultural que
refrende los valores, ambiciones y desafíos de la sociedad mexicana; la
consolidación de producciones con poco valor técnico y artístico se potencia en
eventos que no son otra cosa que hogueras de falsas vanidades.

Lo que muchos herederos de fortunas realizan como respuesta a la facilidad
que tienen para formar parte de las élites del arte contemporáneo es lo más
repugnante y escandaloso, una suerte de neodadaísmo, el replanteamiento
quizá del nihilismo que se percibe carente de ingenio, técnica y con una
importancia subjetiva. Entonces, como ocurre en los medios, lo que importa no
es lo trascendente sino lo inmediato. La visión renacentista del arte y su valor a
través del tiempo termina por convertirse en un “micro shock“, un impulso, un
impacto sin valor en el espacio de exhibición, quizá el relativismo universal que
lo hace insustancial.

Esto en realidad no es tan ilógico, en la comunicación se establece que la
primera característica que debe tener un mensaje es el de impactar, ya que de
no conseguir capturar la atención del público, no funcionará. Entonces el arte
dejó de ser elemento de contemplación y admiración para luchar simplemente
por escandalizar y llamar la atención. Quizá por eso el puente entre arte y
diseño es más vigoroso porque se puede producir mucho con ciertas
herramientas básicas y derivarlo en multiformatos al tiempo que se dimensiona
globalmente, entonces el mal llamado “artista“ no tiene un compromiso social,
es un técnico empírico en el manejo de photoshop. Falta aún tiempo por
determinar si estas obras trascenderán su existencia marginal en un futuro aún
extraño.

El fenómeno de la democratización del arte es complejo, se puede producir más
porque existen posibilidades y recursos técnicos asombrosos pero si los foros
de exhibición están coptados por la mafia del arte y los contratos comerciales
que sostienen, ¿cuánto hemos dejado al abandono y la ignorancia?
Entonces sabemos de personajes de talla mundial como el baterista del “Pat
Metheny Group“ que lo ven en un solo concierto en Canadá más de 15 mil
personas y en México sólo 500, Antonio Sánchez es mexicano, se tuvo que ir
del País y su enorme potencial y méritos le facilitaron el ascenso.

Aún así hay talento, calidad y producción que debemos buscar más allá de los
foros convencionales, incluso en el Internet en donde la densidad abruma. Y
aún sin compromiso formal, el segundo o tercer renacimiento vendrá
seguramente por estas nuevas vías de enlace global.

Mientras tanto el homo videns padece empobrecimiento. Más información, más
persuasión, más violencia y menor capacidad de movilización. Ya el mundo
contemporáneo es absorbente y la parálisis de la voluntad a través del terror
mediático mantiene controlada a la población. Una muestra más de la “doctrina
del shock“ aplicada al sometimiento de la sociedad teledirigida.