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Habeas corpus

Memoria, imagen, archivo.
En mi trabajo de tesis pretendo abordar la memoria colectiva que se
construye en torno a lo que se conoce como la “masacre de palomitas”,
acontecida la noche del 6 de julio de 1976 durante la última dictadura militar
argentina que se auto-denominó “Proceso de Reorganización Nacional”. Como
las memorias no se tratan del pasado, sino del presente, no pretendo hacer
una reconstrucción histórica de los acontecimientos. Sino que pretendo
analizar las memorias entendidas como las maneras en que la gente construye
un sentido del pasado, y como relacionan ese pasado con el presente en el
acto de rememorar o recordar, las ceremonias conmemorativas que a mi
entender se configuran como rituales y las marcas territoriales o huellas que
quedan plasmadas en los sitios que se buscan institucionalizar como lugares de
la memoria; huellas que aunque estén presentes físicamente no se constituyen
memorias por sí mismas a menos que sean evocadas y ubicadas en un marco
que les dé sentido.
La posibilidad de analizar las imágenes que se presentan en las
ceremonias conmemorativas, tratando de seguir a Aby Warburg, permite ver
en las memorias que se construyen desde el presente algún orden del pasado
que quiebra ese presente. En los militantes de los DDHH esto parece ser
esencial para no olvidad. Es necesario que esos recortes del pasado irrumpan
en el presente, incluso para su utilización en el futuro.
Si pienso en las imágenes presentes en los actos conmemorativos, las
primeras que invaden son las fotografías de los “detenidos-desaparecidos”.
Estas imágenes son necesarias en los paisajes de las ceremonias de
rememoración. Técnicamente podría describirlas como fotografías en blanco y
negro, la mayoría son rostros. Estas son colgadas a modo de tendales entre los
árboles o columnas de los lugares en donde se desarrolla el homenaje. También
son colgadas de los cuellos de sus familiares, o mejor dicho, los familiares de
los desaparecidos se cuelgan del cuello las fotografías del rostro de los que yo
no están.
Puede pensarse que esas imágenes son la representación del
desaparecido, estas imágenes podrían estar representando objetivamente el
reflejo o la presencia de las victimas en los actos y en las vidas de quienes los
recuerdan. También podríamos verlas como proyecciones subjetivas de los
observadores, como si los participantes de estas ceremonias rituales
plasmaran en ellas el estado de sus almas, sus mentes o incluso sus
conciencias; como si buscaran exteriorizarse a través de ellas. Pero, en estas
imágenes fotográficas la forma del tiempo parase ser anacrónico, al igual que
las memorias; pues irrumpen allí de una manera que no es predecible ni

causal. Trae a la presencia un orden del pasado que quiebra el signo del
presente.
Pienso que tanto las memorias y las imágenes como las piensa Warburg
son un vehículo de construcción social que llegan intempestivamente, ambas
va en contra del orden propio del tiempo histórico porque no somos nosotros
los que vamos hacia el pasado para encontrarlas, sino que ellas se presentan
ante nosotros en el presente y modulan un tiempo que no es el tiempo de la
escritura.
Warburg también piensa que el sentido de las imágenes siempre va a
variar, no tiene un sentido intrínseco. Tratando de pensar las imágenes de los
desaparecidos en estos términos, señalo que las imágenes que ahora
presentan algo en las conmemoraciones, en otro momento representaban la
identidad de esas personas en sus documentos de identidad. Las mismas
imágenes que en el pasado se utilizaban para presentarlos como ciudadanos
en los DNI (documento nacional de identidad) ahora se presentan con otro
sentido. Vemos como su sentido ha variado y tiene la potencialidad,
seguramente, de seguir variando una y otra vez. Sobre esto Warburg dice que
en las imágenes nunca están los mismos significados, sino que se van
cargando de nuevos sentidos, la energía de una imagen se transforma en otra.
Sobre todo cuando se enfrenta a otra imagen.
Tal vez se pueda pensar “La imagen de desaparecido” es la relación entre
el mundo y hombre. No es ni la cosa (objeto), ni es la proyección (de uno), es
otra cosa que se nos da a ver. Esa cosa que presenta esta dada por los
sentidos y las energías en conflicto entre algo sin forma (tal vez cuerpos
ausentes) y un ser (o seres) conformados para apropiarse a través de esa
imagen de lo que no les pertenece o no tienen. Y lo hace mediante la imagen
porque en cierta manera en la imagen esta el objeto como ausencia y permite
pensar de una forma no lingüística, de una forma no textual la ausencia. En
este sentido entiendo que “La imagen de los desparecidos” es la relación, el
“entre”, la “mediación”. Desde el punto de vista del objeto, la imagen es el
objeto. No representa algo distinto de si, sino que presenta algo.
También veo una relación con los cuerpos humanos, la lucha de los
organismos de DDHH se ha caracterizado desde un primer momento en la
búsqueda de los detenidos durante la dictadura, lo primero que se hacía era
presentar un recurso denominado HABEAS CORPUS que significa que aparezca
el cuerpo. Con el paso del tiempo, ya no se habla de detenidos, sino de
desparecidos durante la dictadura o incluso de “detenidos-desaparecidos”. Eso
implica que los presos no han aparecido, a sus cuerpos no se los consideran ni
vivos ni muertos sino desaparecidos. Entonces hay también en esta idea la
posibilidad de existencia de fuerzas que se contraponen, para apropiarse de la
imagen de los cuerpos que no están. Para muchos de los participantes esta

idea podría estar orientando o incluso decidiendo sobre sus vidas. Se presenta
como encuentro de dos fuerzas contrapuestas, aquellas que llegan del mundo
(del cuerpo del desaparecido) y las del cuerpo de quienes necesitan tenerlos
presente de alguna manera. Esto último tal vez este configurando valor
iconológico.
En “la imagen superviviente” de Didi Hubermas, se hace referencia al
trabajo de Warburg en relación a los archivos (entendidos como el vestigio
material del rumbo de los muertos). Esta se relaciona de cerca con la idea de
memoria y la idea de imagen. En las tres (archivo, memoria, imagen) el tiempo
es inmemorial y adquieren un sentido iconológico. En Salta, tenemos los
archivos de la memoria de Salta, que contiene documentos relacionados a la
época dictatorial. Estos archivos se conforman como cuerpos (cuerpos de
expedientes, de prontuarios, etc.) cada expediente es un cuerpo, tienen un
nombre personal e información. Entonces pienso que tal vez ante la ausencia
del cuerpo del detenidos-desaparecido no es este remplazado, en cierta
manera, por el cuerpo legal del expediente que lo presenta ante la justicia y los
muestran en el archivo, en donde permanecerán en resguardo.
Hay aquí una migración de los símbolos, en términos iconográficos e
iconológicos en relación a los cuerpos. No hay una identificación de la imagen a
través del texto, sino de los que presentan las imágenes. La iconología que
representa el cuerpo del desaparecido lo hace a través de símbolos migrantes,
contiene supervivencias que permiten pensar en los elementos actuales pero
también observar en ellos elementos del pasado.
Me restaría analizar, a futuro, si hay en la imagen del cuerpo desaparecido
una homología figural, aunque creo que sí (en los cuerpos). También analizar la
“tención entre magia y técnica” que se puede presentar en cada una de ellas.
Lo que sobrevive es una experiencia de la vida, supervivencia figural en el
modo de representación. Y los símbolos con elementos mediadores de esa
experiencia de la cultura. Los que puedo ver ahora es que permite la dualidad,
una tención permanente que garantiza un espacio de pensar. Para Warburg un
símbolo no es una unidad sintética de sentidos. Es lo que permite la dispersión
en la medida en que hace posible la cultura. El símbolo es visto como el lugar
donde se dramatizan las tenciones. Hay cultura cuando hay dispersión, la
cultura no es unidad, es conflicto.

Choque, Pablo Marcelo
708.561