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Juan Pablo II Magno - Caridad
Eleuterio, el 4.10.08 a las 7:44 PM
Serie “Juan Pablo II Magno”
Se ha escrito muchas veces (yo, por lo menos lo hago siempre que puedo) que la
caridad, el amor, es la principal ley del Reino de Dios; seguramente, la única pues
todas las demás bien pueden derivarse de ella.

Ya dice. para la Iglesia. en verdad. que. nos infundió el Espíritu Santo en nuestro bautismo y nos permite. y nos permite reconocer. ya dejó escrito en EV que “El mandamiento de Dios para salvaguardar la vida del hombre tiene su aspecto más profundo en la exigencia de veneración y amor hacia cada persona y su vida. sino que. sobre esto. la caridad. la ley en su plenitud’ (Rom 3:9-19) (EV 41) Con tales palabras. le neguemos sin. el amor. “La caridad. no se comprenda esto y no se entienda la especial labor que ha de cumplir por mandato directo de Cristo. sólo. precisamente. la caridad. despreciarnos. en su doble faceta de amor a Dios y a los hermanos. una creencia absolutamente fundada en la importancia que tiene el amor. siempre ha estado en la primera línea de la caridad” (Número 27 de la Encíclica Evangelium vitae. Mt 19: 17-19). Pero el otro mandato. para todo creyente en Cristo y fiel a aquella. dirige a los cristianos de Roma: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Por eso “La Iglesia. de ser nuestro Creador. por si acaso necesitamos fundamentar nuestra creencia en la importancia de la caridad. Por un lado. también. además. de 1994) Por tanto. en el mismo. sobre todo. Juan Pablo II Magno tiene. no podemos olvidarlo.Pues bien. como institución fundada por Jesucristo. Ésta es la enseñanza que el apóstol Pablo. y sostenida por su fuerza. para la vida del ser humano y. no resulta ser importante. nuestro mismo destino como seres humanos creados por Dios. por eso. para la vida del cristiano. de 1995) Por si cupiese alguna duda. es la síntesis de la vida moral del creyente. el apóstol de los gentiles certifica el sentido y el significado profundo de la caridad. Ella tiene en Dios su fuente y su meta” (Número 50 de la Carta apostólica Tertio millennio adveniente. dándonos la libertad. EV. La caridad es. dejándose guiar por el ejemplo de Jesús Buen Samaritano (cf. el amor al prójimo. Pero. incluso. ha de ser. sucede con la Esposa de Cristo aunque. por tanto. del amor. más Amor. No cabe. La caridad no hace mal al prójimo. en la Exhortación Apostólica Christifideles laici (CL desde ahora) que “Toda la Iglesia como tal está directamente llamada al servicio de la caridad” (CL 41) Y tal realidad es la que. sabemos que hemos de tener amor a Dios porque. “El prójimo no es solamente un ser humano con sus derechos y su igualdad fundamental . en muchas ocasiones. haciéndose eco de la palabra de Jesús (cf. el timbre de comportamiento que determina si. para comenzar a fundamentar lo dicho. por tanto. el amor. Lc 10:29-37). hacemos lo que decimos que somos o no lo hacemos.

1987) Ya sabemos que lo que dice Juan Pablo II Magno en el texto citado arriba no es fácil de cumplir. del banquete de la vida al que todos los hombres son igualmente invitados por Dios. una ayuda (cf. en el discurso en la Jornada Mundial de la Juventud. Subsidiariedad (Iglesia católica) De Wikipedia. incluso extremo: ‘Dar la vida por los hermanos‘ (cf. Por otra parte. pero sale siempre al encuentro de todos para abrir caminos de conversión” Porque por eso. debe ser amado. desde nosotros. expresa. hemos de cumplir con la voluntad de Dios. falsearemos nuestra realidad espiritual con apariencias que. hacia el otro.con todos. de otra forma. al menos. abandonándolo cuando ya no sirve. como nosotros. Pero nadie ha dicho que ser cristiano sea fácil. recoge el evangelista Mateo en 22:1-2 el inicio de una parábola contada por el Hijo de Dios: “Jesús les habló otra vez en parábolas. como sabemos que dijo Cristo) Y sobre la posibilidad de no escuchar la llamada de Dios por voluntad propia. también nos dice Juan Pablo II Magno. en Buenos Aires (1987) que “la caridad no transige con el error. se debe estar dispuestos al sacrificio. sobre el amor al prójimo. precisamente. sin que se convierte en la imagen viva de Dios Padre. no engañan al Padre (que ve en lo oscuro. sino como un semejante nuestro. SRS. para hacerlo partícipe. Jn 3:16) (Número 40 de la Encíclica Sollicitudo rei socialis. la enciclopedia libre (Redirigido desde «Subsidiariedad (Doctrina Social de la Iglesia Católica)») . aunque sea enemigo. pueblo o nación-. diciendo: “El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo”. Gén 2:18-20). en el número 39 de SRS dice que “La solidaridad nos ayuda a ver al otro –persona. A tal banquete se nos invita pero. con el mismo amor con que le ama el Señor. rescatada por la sangre de Jesucristo y puesta bajo la acción permanente del Espíritu Santo. Por tanto. amor de Dios para nosotros y. no como un instrumento cualquiera para explotar a poco coste su capacidad de trabajo y resistencia física. y por él. por otra parte. De aquí la importancia de despertar la conciencia religiosa de los hombres y de los pueblos” Sobre el tema del banquete al que Dios nos invita y al que Juan Pablo II Magno hace referencia en el texto anterior. es caridad. de manifestar y corresponder a su Amor con nuestro amor (a Él mismo y al prójimo) porque.

que se realizan en forma originaria y gracias a la «subjetividad creativa del ciudadano. a las que las personas dan vida espontáneamente y que hacen posible su efectivo crecimiento social. en definitiva. presente desde la primera gran encíclica social.[2] Índice [ocultar]  1 Principio de Subsidariedad o 1. deportivo.2 Indicaciones concretas  2 Notas  3 Véase también  4 Bibliografía Principio de Subsidariedad[editar] Origen y significado[editar] La subsidiaridad está entre las directrices más constantes y características de la doctrina social de la Iglesia. recreativo. las asociaciones. búsqueda En la Doctrina Social de la Iglesia se entiende por principio de subsidiariedad el principio en virtud del cual el Estado sólo debe ejecutar una labor orientada al bien común cuando advierte que los particulares o los organismos intermedios no la realizan adecuadamente. entendida como el conjunto de las relaciones entre individuos y entre sociedades intermedias. Es éste el ámbito de la sociedad civil. profesional. haciendo posible el reconocimiento de formas más elevadas de sociabilidad. La red de estas relaciones forma el tejido social y constituye la base de una verdadera comunidad de personas. sea por imposibilidad o sea por cualquier otra razón. político. social. las realidades territoriales locales.1 Origen y significado o 1. Es imposible promover la dignidad de la persona si no se cuidan la familia. los grupos. cultural. La exigencia de tutelar y de promover las expresiones originarias de la sociabilidad es subrayada por la Iglesia en la encíclica Quadragesimo anno. en la que el principio de subsidiaridad se indica como principio importantísimo de la <filosofía social>: «Como no se puede quitar a los individuos y darlo a la comunidad lo que ellos pueden realizar con su . la Rerum novarum[1] y refrendado en los documentos posteriores.Saltar a: navegación. Se trata de uno de los principios más largamente repetidos y propios de la enseñanza de la Iglesia católica ya tratado en la que se considera la primera encíclica de temas sociales. aquellas expresiones agregativas de tipo económico.

todas las sociedades de orden superior deben ponerse en una actitud de ayuda («subsidium») —-por tanto de apoyo. la valoración de las asociaciones y de las organizaciones intermedias. Conforme a este principio. de las que terminarían por ser absorbidos y sustituidos y por ver negada. De este modo. la salvaguardia de los derechos de los hombres y de las minorías. el espacio vital de las células menores y esenciales de la sociedad. ofrecida a las entidades sociales más pequeñas. A la subsidiaridad entendida en sentido positivo. contribuyen a dañar gravemente el principio de subsidiaridad. de asistencialismo. A la actuación del principio de subsidiaridad corresponden: el respeto y la promoción efectiva del primado de la persona y de la familia. con enorme crecimiento de los gastos». como ayuda económica. Este principio se impone porque toda persona. el equilibrio entre la esfera pública y privada. que imponen al Estado abstenerse de cuanto restringiría. por su propia fuerza y naturaleza. el impulso ofrecido a la iniciativa privada. legislativa. promoción. La experiencia constata que la negación de la subsidiaridad. desarrollo— respecto a las menores. en definitiva. corresponde una serie de implicaciones en negativo.propio esfuerzo e industria. Indicaciones concretas[editar] El principio de subsidiaridad protege a las personas de los abusos de las instancias sociales superiores e insta a estas últimas a ayudar a los particulares y a los cuerpos intermedios a desarrollar sus tareas. su dignidad propia y su espacio vital. de presencia injustificada y excesiva del Estado y del aparato público: «Al intervenir directamente y quitar responsabilidad a la sociedad. una adecuada responsabilización del ciudadano para «ser parte» activa de la realidad política y social del país. con el consecuente reconocimiento de la función social del sector privado. a fin que cada organismo social permanezca. ya que toda acción de la sociedad. y de su función pública. quitar a las comunidades menores e inferiores lo que ellas pueden hacer y proporcionar y dárselo a una sociedad mayor y más elevada. incluso económica. en sus opciones fundamentales y en todas aquellas que no pueden ser delegadas o asumidas por otros. debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social. el Estado asistencial provoca la pérdida de energías humanas y el aumento exagerado de los aparatos públicos. dominados por las lógicas burocráticas más que por la preocupación de servir a los usuarios. con las propias peculiaridades. sin deber cederlas injustamente a otras agregaciones sociales de nivel superior. limita y a veces también anula. Con el principio de subsidiaridad contrastan las formas de burocratización. libertad y responsabilidad. Su iniciativa. o su limitación en nombre de una pretendida democratización o igualdad di todos en la sociedad. la descentralización burocrática y administrativa. la articulación pluralista de la sociedad y la representación de sus fuerzas vitales. institucional. no deben ser suplantadas. así como también los monopolios. pero no destruirlos y absorberlos». así tampoco es justo. . familia y cuerpo intermedio tiene algo de original que ofrecer a la comunidad. La ausencia o el inadecuado reconocimiento de la iniciativa privada. constituyendo un grave perjuicio y perturbación del recto orden. de hecho. los cuerpos sociales intermedios pueden desarrollar adecuadamente las funciones que les competen. al servicio del bien común. el espíritu de libertad y de iniciativa.

deberá permanecer como el criterio de discernimiento acerca de la aplicación del principio de subsidiaridad . esta suplencia institucional no debe prolongarse y extenderse más allá de lo estrictamente necesario. Piénsese. a causa de la imposibilidad de que la sociedad civil asuma autónomamente la iniciativa. el bien común correctamente entendido. en las que sólo la intervención pública puede crear condiciones de mayor igualdad. en las situaciones donde es necesario que el Estado mismo promueva la economía. A la luz del principio de subsidiaridad. de justicia y de paz. piénsese también en las realidades de grave desequilibrio e injusticia social. En todo caso. sin embargo. dado que encuentra justificación sólo en lo excepcional de la situación.Diversas circunstancias pueden aconsejar que el Estado ejercite una función de suplencia. cuyas exigencias no deberán en modo alguno estar en contraste con la tutela y la promoción del primado de la persona y de sus principales expresiones sociales. por ejemplo.