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EL CENTRO

La mayoría de las veces tenemos muchas cosas variadas que hacer,
nuestro punto de mira se dirige a muchos campos, por un lado lo que
queremos, por otro las responsabilidades, las cosa que no nos gustan,
los problemas que nos han contado, nuestras relaciones. Nuestra vida
es un puzle, sin una cuestión común que una todo, un aspecto central.
Esto dispersa nuestra energía en muchas direcciones, hay muchos
frentes abiertos. Por eso en el trabajo de la energía es muy importante
unir nuestra mente y calmar nuestro corazón o nuestras emociones,
concentrándonos de manera consciente. Conseguimos con así que
nuestra energía se concentre.
Para unificar la energía corporal nos concentramos en observar un
punto situado en el abdomen inferior, denominado Tan Tien o Hara, a
tres dedos por debajo del ombligo en la línea media, en el interior del
cuerpo.

Cuando ponemos toda nuestra concentración en un punto solamente,
provoca que nuestra energía se dirija ahí, nuestro pensamiento, todo
nuestro ser y sus distintas energías se unan. La idea de centro tiene
que ver con concentrar, unir las energía y con equilibrio.
Cuando hablamos de equilibrio pensamos en una balanza, dos platillos
a cada lado conectados por un punto que siempre permanece inmóvil.
El centro de la balanza es el punto de equilibrio, mientras los platillos
se mueven según el peso que se pone en ellos. Si el lado derecho recibe
mucho peso baja y el lado izquierdo sube. El equilibrio es pues algo
cambiante, no estático que se ajusta según cambia el peso de los
platillos
Esta idea de equilibrio podemos trasladarla al cuerpo, nuestro centro es
la conciencia de nosotros mismos que mantenemos teniendo presente el
Tan Tien y los platillos son la vida que cambia en nosotros nuestras
actos, pensamientos, emociones, situaciones etc. Si nos mantenemos
en el centro, siendo conscientes de nuestra vida seremos capaces de
mantener el equilibrio poniendo siempre el contrapeso en el otro lado de
la balanza.
Este es el fundamento del movimiento en el Tai-Chi, disciplina del arte
del equilibrio en movimiento.

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MAPA Y CIRCULACIÓN ENERGÉTICA EN EL CUERPO

El cuerpo tiene centros energéticos situados a lo largo de la parte
central delantera y posterior del cuerpo, encima de la cabeza y debajo
del perineo, estos se denominan los siete grandes centros energéticos o
chacras. La energía gira en estos centros de manera circular en el
sentido de las agujas del reloj formando un cono cada vez más abierto
hacia afuera. Cuando hay alguna enfermedad estos centros energéticos
se encuentran cerrados, deformados o girando en sentido inverso.

Cada Chacra está relacionado con un aspecto del ser humano desde el
más físico al más espiritual, el chacra Base representa la fortaleza
física, el Sacro las relaciones sexuales y la aceptación de uno mismo, el
tercer Chacra es el Plexo solar, cuando está abierto la persona
comprende de manera racional su situación y tiene un claro
entendimiento sobre su vida, el cuarto Chacra es el Corazón su tarea es
la de que podamos dar amor y recibirlo, este Chacra nos abre al plano
espiritual de los siguientes tres Chacras.
El Chacra de la Garganta relacionado con la expresión y la capacidad de
comunicar lo que somos verdaderamente, el Tercer ojo se corresponde
con la capacidad de percibir e intuir y el Chacra de la Coronilla nos
introduce al plano más espiritual del entendimiento sobre el sentido de
la vida y del universo.
Cada uno de estos Chacras tiene un color y una intensidad de
frecuencia diferente, formando una banda alrededor del cuerpo que se
denomina aura, donde van superponiéndose los Chacras uno a otro,
desde la piel hasta un metro de distancia. El Chacra inferior es el que
está más pegado al cuerpo y así sucesivamente hasta el Chacra
Coronilla que es el más externo. Muchas terapias de sanación usan los
Chacras para curar. Estos Chacras pueden energizarse y armonizarse
llevando nuestra observación y conciencia al poner las manos sobre
ellos o simplemente pensando en las zonas donde se encuentran.
El Yoga está basado en la armonización de estos centros a través de la
respiración, con ella tomamos el Prana o fuerza vital que llevamos hacia
los centros para energizarlos y liberarlos.
A su vez a lo largo de todo el cuerpo circulan canales energéticos, la
energía circula a través de ellos de manera constante, comunicándose
entre sí a manera de un circuito. Estos canales tienen también centros

energéticos más pequeños que los anteriores que se corresponden con
los puntos de acupuntura en un

número

de trescientos sesenta y

cinco.
El circuito que forman estos canales tiene un recorrido que asciende
desde los pies hasta el centro del abdomen donde se interna en los
órganos subiendo hasta el pecho de allí se dirige por el interior de los
brazos hacia los dedos de las manos y asciende por el exterior de los
brazos hasta la cabeza desde donde baja por la espalda y lateral del
cuerpo a los pies comenzando de nuevo a subir generando un circuito
constante.
El cuerpo energético está formado por los Chacras que
forman el aura en el exterior del cuerpo y por los
canales energéticos que circulan por el interior del
cuerpo

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RESPIRACION

Cuando respiramos tomamos la energía vital del universo y nos
llenamos de vida. Al nacer nuestra respiración es suave y profunda, en

los bebes se puede ver como se eleva y baja su abdomen ampliamente
al respirar. A lo largo de la vida esta respiración suele hacerse más
arriba, en la zona del tórax, ya no se levanta la zona inferior de nuestro
abdomen sino el pecho, no permitiendo

a nuestros pulmones

extenderse con plenitud, perdiendo así la capacidad de llenarlos
completamente. Esto es muy perjudicial para la salud ya que nuestras
células no tienen suficiente oxígeno para producir su alimento.
Esto se debe a la falta de flexibilidad del diafragma, que es el músculo
que hunde los órganos internos para permitir a los pulmones descender
y sube hacia arriba, comprimiéndolos, haciendo que los pulmones
expulsen el aire. El diafragma sube y baja, como es un músculo

va

perdiendo elasticidad a lo largo del tiempo si no se trabaja. La pérdida
de elasticidad del diafragma está ligada directamente a los aspectos
emocionales, que lo contraen. Podemos observar en nosotros mismos
que cuanta más tranquilidad y más relajados estamos, más amplio es el
movimiento del diafragma y más completa la respiración, siendo el
estrés, la ansiedad, la tristeza, la preocupación y el miedo lo que hace la
respiración más corta e insuficiente. A cada momento y a cada emoción
corresponde una manera de respirar.

Realizar ejercicios de respiración aunque sea unos minutos al día va a
permitir que los pulmones puedan realizar sus funciones, además de
llevar oxigeno al cuerpo y desechar el dióxido de carbono, la respiración

marca el impulso vital junto al corazón, si la respiración es amplia el
corazón está mejor nutrido y nos sentiremos llenos de energía.

Sentir la respiración es conectar la mente con el cuerpo
Durante el día nuestra atención se centra en las distintas actividades
que desarrollamos perdiendo la conexión con el cuerpo que solo
sentimos cuando este no funciona correctamente, oímos generalmente
el dolor del cuerpo. Pero si prestamos atención y observamos como
respiramos nuestra mente se conecta con el cuerpo, entramos en
sintonía con él. Nuestra mente deja sus pensamientos para ocuparse de
sentir el cuerpo.
Apartada del incesante pensar la mente entra en calma cuando nos
disponemos a observar lo que sentimos, por eso la respiración se usa
como puente en la meditación. Además de sentir el cuerpo cuando en la
mente cesa el pensamiento, también siente el entorno.
Sentir es conectarse, si no siento el cuerpo no sé como está, si no siento
mi entorno no sé cómo es. Sentir es ver, oler, tocar, escuchar, degustar.
Sentir es algo vivo, mientras sentimos no hay pensamientos sobre lo
que tendré que hacer o por qué lo hice. Es maravilloso poder darse
cuenta de lo que nos rodea, el color del cielo, las formas de las cosas, el
aire. Alejarse de los pensamientos y sentirnos a nosotros y nuestro
entorno en un momento nos hace caer en la cuenta de que
normalmente vivimos en un sueño pues nuestra atención está puesta
en la abstracción de los pensamientos y no en la vida que transcurre
momento a momento en nosotros y en nuestro alrededor.
Si ejercitamos esta capacidad de conectar y sentir el cuerpo respirando,
poco

a

poco

incrementaremos

la

capacidad

de

atención

y

concentración hacia las demás cosas. Al principio es normal que solo
podamos atender a una sola respiración, incluso puede que sea una
lucha entre los pensamientos que vienen y una leve sensación del
cuerpo respirando.
Hay que empezar poco a poco, unos instantes al día son suficientes, con
el tiempo y constancia llegaremos a tener estabilidad mental y será esta
práctica uno de los momentos más satisfactorios e intensos del día.

La respiración consciente es indispensable para amentar nuestra
percepción en todos los aspectos de nuestra vida. Cuando estemos
enfermos o mal psicológicamente nos dará claridad sobre nuestra
situación, podremos sentir y escuchar realmente lo que nos sucede y
darnos cuenta de las cosas que son negativas para nosotros. Si
sentimos nuestra respiración nuestra mente se calmará y nos ayudará
a sosegar todos los aspectos emocionales a los que están ligados estos
problemas.

Si prestamos atención y observamos como
respiramos nuestra mente se conecta con el
cuerpo y entramos en sintonía con él.