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COMENTARIO SOBRE EL CUARTO PRINCIPIO DE “IDEA PARA UNA HISTORIA

UNIVERSAL EN CLAVE COSMOPOLITA” DE IMMANUEL KANT.
Lucía Taibo Guzmán
Filosofía de la historia
Francisco Mancera Martínez
El planteamiento de Kant en “Idea para una historia universal en clave cosmopolita” está adscrito
en un contexto socio-cultural muy específico.
El lento proceso capitalista que iba concretándose, junto con la reafirmación del individuo como
centro –lema primordial de la modernidad–, puede ser descubierto en este texto entre líneas.
En el siguiente parágrafo se concentra de modo totalizador esta concepción, sin embargo me
parece que la explicación es muy superflua, pues su real afán es explicar el modo en el que los
seres humanos compiten por naturaleza:

Pues bien, esta resistencia es aquello que despierta todas las fuerzas del hombre y le hace
vencer su inclinación a la pereza, impulsándole por medio de la ambición, el afán de
dominio o la codicia, a procurarse una posición entre sus congéneres, a los que no puede
soportar, pero de los que tampoco es capaz de prescindir. (p.20)1

La insociable sociabilidad, como él la nombra, a mi parecer, parte de un principio basado en la
alteridad. La seguridad de uno mismo más allá del mundo la asienta Descartes con la frase
“Pienso, luego existo”, sin embargo dentro de esta concepción se necesita tener “un mundo” que
pensar, pues sin este exterior sería difícil legitimarnos como el sujeto central del mundo.
Sin radicalizar la autoconciencia al grado de Descartes, pero sin abandonar el lugar concéntrico
que le brindó al hombre, pareciera que el mundo humano es posible mientras haya otro
consciente que te legitime, dentro de su propia consciencia, como individuo.

1 Immanuel Kant. (1994). Idea para una historia universal en sentido cosmopolita y otros textos
de filosofía de la historia. Madrid: Tecnos.

Pues ¿Qué sentido tendría un sujeto capaz de saberse a si mismo y saber la existencia del mundo material (de todos aquellos objetos que solo existen. pudiera justificar su propia existencia? No se equivoca en lo absoluto el poeta Octavio Paz –aunque no cuente con la estricta autoridad filosófica – cuando predica: “los otros que no son si yo no existo. crea un miedo natural a sentirse identificado con aquel que uno no es. 2 Octavio Paz. Y el saberse. sin aceptar nunca nuestro “ser” . los otros que me dan plena existencia. tales como animales) sin que nadie más que sí mismo. como un espejo en el que logramos reflejarnos completamente desnudos y vulnerables. Pues ¿cómo conocemos el mundo. no soy. y por lo tanto es común que acabemos por descubrir en él. ya que siempre estamos escondidos en el “querer ser”. (1960). de que alguien sepa y legitime nuestra existencia. a través del odio y del amor. en tanto sujeto. Piedra de sol en Libertad bajo palabra. en este caso. tiene el mismo valor que nosotros mismos. en el fondo egocéntrico. Ya que el otro. atemoriza de sobremanera.Este estadio de no poder “prescindir” del otro tiene que ver con este afán. con una crudeza total. . sujetos y situaciones? El otro funciona. algo nuestro. esta misma necesidad de otredad. siempre somos nosotros”2 Sin embargo. Así que nos defendemos del otro de manera natural. para no toparnos cara a cara con nosotros mismos. y aquellos que solo viven. tales como piedras. México: Fondo de Cultura económica. no hay yo. sino a través de sentirnos reflejados en distintos objetos.