Ley de Asalto y Rebatiña

Como era de esperarse, los agentes de la derecha que representan al
empresariado y a la oligarquía criolla en la Asamblea Nacional, acaban
de sacar de sus tragicómicos sombreros de magos devaluados, otra
perturbadora ley digna de Ripley o de American Horror Story.
Los desquiciados diputados de la derecha ahora se han presentado
con un nuevo paquete chileno, llamado “Ley para la activación y
fortalecimiento de la Producción Nacional”. Rimbombante nombre,
solo para embaucar a los incautos y despistados venezolanos que aún
creen en la candidez de estos buitres depredadores.
Desde lejos se les ve la baba saliendo de sus hocicos, se les ve
frotándose las manos, imaginándose desde ya, tomando por asalto o
“comprando” a precio de gallina raquítica las tierras, industrias y
empresas estratégicas que hoy están en manos del pueblo y que
forman parte de la red de producción y distribución estatal
conquistadas por la Revolución Bolivariana.
Esta norma legal presentada por los diputados de la derecha, debería
llamarse Ley de Asalto y Rebatiña a los activos del pueblo. Su
ambición desmedida les impide disimular el burdo saqueo que
pretenden implementar. Los artículos de esta ley no tienen
desperdicio. Parecen escritos de puño y letra por la voraz cúpula de
Fedecamaras, Fedenaga y otras corporaciones afines. Han copiado
fielmente todos sus puntos y comas. La oligarquía depredadora ha
emitido sus órdenes: ejecutar una piñata, la rebatiña y el saqueo. Esto
es lo que los muy “desinteresados” patronos pretenden aplicar, para
así retomar el control del sistema económico en beneficio exclusivo de
sus hambrientos y voraces bolsillos.
Los patronos han hablado a través de sus empleados y lacayos en la
Asamblea Nacional. Por eso esta propuesta de ley los representa a
cabalidad. Examinemos su contenido y algunos artículos.
Desde la propia Exposición de Motivos se observa el descaro y la
desfachatez. La derecha grita histéricamente “Necesitamos un nuevo
modelo económico que logre vencer la inflación y derrotar la escasez”,
pero no menciona por ningún lado que la Guerra Económica es

producto de sus recurrentes acciones de saboteo contra el aparato
productivo, de la especulación, el contrabando de extracción y el
bachaqueo. Todo esto ha estado dirigido y organizado por ellos. Pero
jamás harán mea culpa ni asumirán sus responsabilidades.
Desde el propio artículo 1 ya se les cae la careta. Simulan que sus
intenciones son “promover la producción nacional de bienes y
servicios para generar ahorro en divisas, contribuyendo de esa forma
a la reactivación del aparato productivo Nacional”, pero por ningún
lado mencionan la enorme fuga de capitales que por años ha
ejecutado con precisión la oligarquía parasitaría. Esta gente ha estado
acostumbrada a vivir de la renta petrolera, sustrayendo las divisas
para su exclusivo beneficio. ¿Serían capaces estos diputados de la
derecha de exhortar en el articulado a las grandes burguesías que
repatrien sus capitales? Pues no, temblaría el cielo antes por tamaña
blasfemia. No harán nada que incomode o afecte las tracalerías
financieras con que la burguesía protege sus capitales. Con esta gente
sí que no se atreven a meterse los diputados lacayos.
La ambiciosa derecha ha puesto por escrito desfachateces que nunca
antes se había atrevido a ejecutar nadie en el mundo. Que el Estado
ceda y renuncie a sus competencias en temas sanitarios, de
metrología o de control de calidad es algo insólito. Por eso es
perturbador que la derecha quiera (artículo 3) “agilizar” la producción
nacional, creando un peligroso “régimen de control posterior”, donde
el empresariado hará lo que mejor le convenga, como cambiar o
modificar el contenido o ingredientes de los alimentos, saltarse los
procesos y las normas sanitarias, cambiar empaques, marcas, pesos,
etc.; y solo deberá “notificar” a la autoridad competente. Es decir, la
derecha pretende que el Estado quede subordinado a los antojos,
conveniencias e intereses de las empresas privadas. Este desquiciado
artículo, deroga en la práctica todas las atribuciones del Servicio
Autónomo de Contraloría Sanitaria del Ministerio de Salud (regulación
sobre los productos y servicios de uso y consumo humano), de
SENCAMER (Normalización y Control de Calidad) o del SAPI
(Derechos de Autor, Marcas y Patentes), además de violar las normas
internacionales establecidas por la FAO y la Organización Mundial de
la Salud en el Codex Alimentarius, creadas para lograr “normas

alimentarias internacionales armonizadas, que protegen la salud de
los consumidores y fomentan prácticas leales en el comercio de los
alimentos”.
La derecha también pretende “saltarse” permanentemente las normas
laborales, de seguridad industrial, tributarias y de importación. Por eso,
en el artículo 4, se inventaron un conveniente disparate denominado
“extensión automática” para todos los permisos y autorizaciones
legales. Destaca y asombra que se pretenda evadir el cumplimiento de
los compromisos laborales, al decretar la “extensión” del patrono para
renovar la Solvencia Laboral (instrumento que garantiza que las
empresas están al día con sus responsabilidades y obligaciones con
los trabajadores) o la necesidad de “prescindir” de la renovación del
Permiso de Bomberos (que garantiza las condiciones mínimas de
seguridad y funcionamiento de las instalaciones). Pero estas
renovaciones automáticas no son nada en comparación a la
desfachatez de los rolos e vivos empresarios, que en el artículo 5 se
otorgan una humilde rebajita del 30% del monto a pagar por concepto
de impuesto sobre la renta; o en el artículo 8, que para “simplificar los
procesos de importación” los empresarios se otorgan a sí mismos “un
régimen en especial extensión de la vigencia y exigibilidad de los
certificados de no producción nacional o producción nacional
insuficiente”, con el fin de que nadie controle lo que ellos deseen
importar. Todo a su exclusivo criterio y discreción. Esto representa la
subyugación y sumisión total de las competencias del Estado. Ni en el
Imperio Norteamericano son tan radicales y extremistas aplicando las
recetas Neoliberales.
Pero como nada es desinteresado y todo tiene un trasfondo en billetes
verdes (darle duro a la piñata), los empresarios ordenan (artículo 10)
que las instituciones del Estado les presenten un “Plan de
Refinanciamiento de las deudas contraídas con proveedores
internacionales”, sin mencionar el término auditoria por ningún lado,
para revisar primero todos los años que tiene la oligarquía parasitaria
subfacturando, sobrefacturando o simulando importaciones, haciendo
el carrusel y cuanta tracalería se les haya ocurrido, llevándose los
dólares del país y sin traer, en la mayoría de los casos, ni un solo de
esos supuestos productos adquiridos con dólares preferenciales.

La derecha también quiere meternos otro paquete chileno, ya que
señala (artículo 11) que “Bajo el presente régimen especial todas las
personas naturales y jurídicas podrán retener hasta el cien por ciento
(100%) de los ingresos que perciban en divisas, en razón de las
exportaciones realizadas”. Ahora sí es verdad que la oligarquía
parasitaria nunca más en la vida va a repatriar sus capitales. Esta
gente no va a traer ni un solo dólar al país, esta gente es apátrida, solo
quiere esquilmar al pueblo y son excepcionalmente creativos para
crear formas de perforar y violar las normas, siempre en beneficio de
sus bolsillos y sus abultadas cuentas bancarías.
Como salido de un cuento de hadas, la afanosa e insaciable derecha,
cual alimaña depredadora, sin pena ni vergüenza, propone en el
artículo 13 que los precios fijados por la Superintendencia para la
Defensa de los Derechos Socioeconómicos “podrán ser modificados
por los productores cada dos (2) meses, aplicando el método de
ajuste de precio” y estará “sometido a la revisión posterior”. Esto es
casi un chiste de humor negro, zamuro cuidando carne. Que
desfachatez y descaro. La derecha en la Asamblea Nacional pretende
que el Estado este arrodillado y subordinado frente al empresario
depredador. Este es el sueño neoliberal hecho realidad: “el interesado”
“informa” a la Superintendencia “el precio establecido” que desea para
sus productos. Que locura. Para eso que deroguen de una vez la
política de Control de Precios, o mejor que eliminen todas las
competencias del Ejecutivo Nacional e impongan una dictadura
parlamentaria.
Esto no es descabellado, solo hay que fijarse en lo señalado el artículo
15 donde crean una “Comisión Especial” Supra Estado, que suplanta y
sustituye las competencias del Ejecutivo Nacional, al darle tareas
como la de “Activar la producción e impulsar el fortalecimiento de la
misma” o el tremendo negocio de “Ordenar al Ejecutivo Nacional la
asignación de derechos de gestión y administración a personas
naturales y jurídicas del derecho privado de las empresas, tierras,
bienes, plantas de producción o cualquier otro bien, activo o
unidad productiva, que haya sido adquiridas por el Estado o que en
el pasado han sido objeto de alguna medida…”. Esto es una rebatiña.
No tiene otro nombre. Pero se pone peor. La monárquica “Comisión

Especial” Supra Estado, “ordenará al Ejecutivo Nacional” “el
otorgamiento a un tercero del derecho a gestionar la empresa, tierra
de producción agrícola, bienes, infraestructuras, activos industriales,
planta de producción o cualquier otro bien, activo o unidad
productiva…”, previa “…verificación de que el interesado cuenta con la
capacidad financiera y experiencia necesarias para alcanzar esos
fines” (Artículo 19). La locura privatizadora. Una comisión monárquica
usurpando funciones del Ejecutivo, entregando los activos del Estado,
del pueblo y principalmente de los trabajadores a empresarios y
terratenientes de la oligarquía depredadora.
Tamaña irresponsabilidad y desfachatez de la derecha. Esta
“Comisión Especial”, llena de comisionistas, de seguro “recomendará
entregar” gratuitamente las empresas del Estado y las tierras de los
campesinos a sus “amigos” y socios financistas. Deberían mejorar y
sincerar la redacción colocando que cada diputado ganadero, militante
de la extrema derecha, podrá “adoptar o asilar” en sus respectivas
fincas, un generoso lote de ganado doble propósito, para su uso y
beneficio exclusivo. Claro, en la exposición de motivos se colocará que
es por razones humanitarias, para salvar y engordar a las
“esqueletudas” vacas.
Esta derecha cree que hemos olvidado quiénes son. No existe un solo
artículo honesto o que traiga beneficios para el país en sus maléficas
leyes. Ellos son los mismos que han saqueado al país y han
esquilmado por décadas al pueblo y a la clase trabajadora. Quebraron
cientos de empresas como los centrales azucareros, las industrias
textiles o de alimentos, huyendo del país sin pagarle las prestaciones
sociales a sus trabajadores. El único aporte de la oligarquía parasitaria
al país es el saqueo, la estafa, la usura y la explotación.
No nos dejemos engañar. La mayoría adeco-fascista de la Asamblea
Nacional solo defiende los intereses de la burguesía. Trabajadores y
pueblo alerta, a defender los derechos conquistados.
Richard Canan
Sociólogo
@richardcanan