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¿Se puede probar la inspiración divina de la Biblia?

¿Existen pruebas objetivas de que la Biblia está inspirada por Dios?

Versión 10-04-10

Carlos Aracil Orts


1. Introducción*
El presente artículo es mi respuesta a un correo de mi querido amigo Alfonso que me
envió hace ya casi un mes, comentándome mi estudio bíblico titulado: “Probad los
espíritus si son de Dios”. A continuación iré presentando párrafos del escrito de Alfonso
seguidos por mis comentarios a los mismos:
“Buen artículo, Carlos. Bien razonado; veo que te estás convirtiendo en un autor prolífico y
cada vez más riguroso.” (Alfonso)
Querido Alfonso, como siempre eres muy amable conmigo, porque siempre tienes
palabras de aliento, y te agradezco mucho tus elogios que me estimulan muy
positivamente, y me animan a continuar por este camino. De los correos que envié a
todos mis contactos (unos noventa aproximadamente) comunicando la nueva publicación
en mi web, sólo unos pocos suelen contestarme. El feed-back que me proporcionas en tus
comentarios me estimula positivamente, porque representas el papel de las personas que
son escépticas y muy racionalistas.
2. La Biblia se prueba a sí misma ser inspirada por Dios.
“Te incluyo algo que se me ocurre al leer uno de los apartados de tu artículo, que
lógicamente tendrá poco valor para ti, que hablas desde una posición cristiana, y para
cristianos convencidos. Se trata de unos razonamientos que podría hacer el que desde fuera
del cristianismo, leyera tu artículo, y se refiere sólo a una pequeña parte del mismo.
Cuando en el apartado tercero del artículo hablas de las PRUEBAS DE LA INSPIRACIÓN
DIVINA DE LA BIBLIA, no presentas argumentos objetivos, sino razonamientos que
evidentemente sólo tienen valor para aquellos que, ya a prioriaceptan esa inspiración. Más
bien deberías titularlo: Bondades de la Biblia para los cristianos, o algo así, pero no
"PRUEBAS". Hablas de:
1) El testimonio de Jesús, y el testimonio de los apóstoles, pero lo que la Biblia dice de
lo que Jesús o los apóstoles dijeran no constituyen un argumento válido, puesto que al fin y
al cabo, no es más que lo que la Biblia dice de sí misma. No he leído el Corán y por lo
tanto no sé si en alguno de sus capítulos afirma de sí mismo que es un libro inspirado, pero
si tal fuera el caso, eso no sirve como “prueba” de su inspiración.” (Alfonso).
La Biblia se prueba a sí misma haber sido escrita por hombres inspirados
por Dios cumpliendo su voluntad (2ª Pedro 1:21: “...nunca la profecía fue
traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron
siendo inspirados por el Espíritu Santo.”)
En cierto modo tienes razón de que la mayoría de los argumentos para probar LA
INSPIRACIÓN DIVINA DE LA BIBLIA, se basan en la misma Biblia. Sin embargo, eso es
muy lógico. Pues la Biblia se ha probado a sí misma que es una fuente confiable. ¿No
piensas así?.Porque ni tú ni yo nos podemos creer todo lo que leemos o todo lo que nos
cuentan, si antes no comprobamos que la fuente es digna de confianza, y aún así, todo
pasa por el filtro de la razón, debiendo someter los hechos relatados a un análisis
riguroso y atendiendo a criterios científicos, siempre que sea posible, y contrastando con
otras fuentes igualmente solventes. Además, esa supuesta verdad que nos han enseñado
la seguiremos considerando así mientras funcione, sus resultados sean positivos, y no se
demuestre lo contrario. Por ejemplo, cuando tú estudias libros de tu profesión, buscas en
primer lugar, los de autores que han alcanzado más prestigio en el desarrollo de esa
materia. Aunque la autoridad y la competencia en ese tema vengan avaladas por
escritores muy famosos y prestigiosos, no por eso tu entendimiento se pliega a creer a
pies juntillas todas las aseveraciones y teorías que dichos escritores afirman sin antes
analizarlas a la luz de tus conocimientos y experiencia que la vida te ha dado.
Igual sucede al estudiar la Santa Biblia, pero aquí, tenemos a nuestro favor que los
autores han sido inspirados por Dios (reconozco que mi punto de partida es la fe, pero yo
antes de conocer la Palabra no tenía fe en ella, luego, al estudiar la Palabra a fondo creció
mi fe). Sin embargo, parece que la razón sin la fe no puede probar nada y es “la pescadilla
que se muerde la cola” ¿Cómo podemos estar seguros que han sido inspirados por Dios?
Por sus frutos. Sin embargo, si aceptamos que la Santa Biblia es Revelación divina,
después de hacer la criba o filtro por nuestro entendimiento, debemos realizar un acto de
humildad y mandar a nuestra razón que crea aquello que Dios ha revelado, pues son
secretos y misterios que la razón no puede alcanzar, como es la personalidad de Cristo,
su encarnación, muerte y resurrección.
La revelación máxima y más completa de Dios es Jesucristo. “...para que anuncie
cumplidamente la palabra de Dios, (26) el misterio que había estado oculto desde los
siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, (27) a quienes Dios
quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que
esCristo en vosotros, la esperanza de gloria, (Colosenses 1:25úp-27; Véase además
Romanos 16:25; Efesios 3:3,4,9; 5:32; 6:19; Colosenses 2:2; 4:3; 1ª Timoteo 3:16).
Cristo es la Palabra de Dios hecha carne, la máxima revelación de Dios, “...el resplandor
de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la
palabra de su poder,...” (Hebreos 1:2pi). Recibir, aceptar y obedecer la Palabra de Dios es
aceptar a Cristo, el misterio que “había estado oculto desde los siglos y edades”.
“La Biblia contiene en sí misma pruebas de su origen divino. Ningún otro libro puede
contestar las preguntas de la mente o satisfacer los anhelos del corazón como lo hace la
Biblia. Se adapta a todas las edades y condiciones de la vida, y está llena del conocimiento
que ilumina la mente y santifica el alma.
En la Biblia tenemos una revelación del Dios viviente. Si se la recibe con fe, tiene poder para
transformar la vida. Durante toda su historia una mano divina la ha cuidado y preservado
para el mundo.” (Citado del libro: “Las hermosas enseñanzas de la Biblia” página 13, párrafo
2; Publicaciones Interamericanas, Edición 1982)
“La Escritura se compara a sí misma a una cantidad de cosas para enfatizar su importante
función. Como lámpara o luz (Sal. 119:105 “Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a
mi camino.” Salmo 119:105, 130; 2 Ped. 1:19) no sólo disipa las nubes de oscuridad en
nuestro mundo y de duda en nuestras vidas, sino que también nos ayuda a escapar de los
peligros y a ver con claridad nuestro camino en la vida. Como pan o alimento (Mat. 4:4; Job
23:12) alimenta al hambriento y le proporciona nutrientes para su crecimiento espiritual.
Como espejo (Sant. 1:23-25) hace que nos veamos tal como realmente somos, para que
podamos ser cambiados a la perfecta imagen modelo de Jesucristo (2 Cor. 3:18).
Como agua (Sal. 119:9; Efe. 5:26; Juan 15:3) tiene un poder limpiador y transformador.
Como fuego (Jer. 20:9; 23:29; Sal. 39:3) puede derretir todas las aleaciones del pecado en
nuestras vidas. Como martillo (Jer. 23:29) puede quebrantar los corazones endurecidos de
una manera que ningún método humano jamás puede hacerlo. Como espada (Efe. 6:17;
Heb. 4:12) puede atravesar nuestra conciencia, herir nuestro orgullo y matar nuestro espíritu
rebelde. Como semilla (Luc. 8:11) produce fruto en la vida. Y como algo que “discierne los
pensamientos y las intenciones del corazón” (Heb. 4:12) nos enseña a no criticar y juzgar la
Biblia, sino más bien a someternos a sus enseñanzas.”

3. Razones objetivas de la inspiración de la Biblia


Las razones objetivas de su inspiración son muchas que ya tu conoces, de las cuales sólo
citaré unas cuantas pues no pretendo ser exhaustivo, como son:
• Habiendo sido escrita por más de 40 autores durante unos mil años es
admirable e indudable su unidad temática y armonía entre todos sus libros que la
componen.
• Como libro histórico que es, la veracidad de sus personajes y eventos históricos.
• Otra cosa que prueba su veracidad es la fidelidad con que se describen los
sucesos dramáticos, en los que se describen los personajes y sus acciones, con sus
grandes bajezas morales, con toda su crudeza, como la vida misma, sin ningún tipo
de disimulo o enmascaramiento.
• El cumplimiento fiel de sus predicciones y profecías.
• Ha sido un libro prohibido, que se ha tratado de destruir a lo largo de la historia
en diversas ocasiones. Se ha perseguido a sus seguidores, y se le ha ocultado al
pueblo su mensaje. A pesar de que todo estaba en contra de ella, ha sobrevivido.
• La originalidad de las Sagradas Escrituras es incomparable. No así el Corán, que
se escribió mucho más tarde (año 620 dC), pudiendo recoger Mahoma todo lo que, a
su criterio, le pareció bien de las mismas.
• Etc., etc.
Ahora bien, yo me atrevo a afirmar rotundamente que la Santa Biblia no es un libro más
de confección humana. ¿En qué me baso para hacer esa declaración? Fundamentalmente,
en mi entendimiento. Dios nos ha dado una inteligencia e intuición, y sentidos de la
justicia y de la bondad con los que podemos elaborar y aplicar criterios para discernir
entre la verdad y el error.
Como ya dije en mi anterior artículo, “Probad los espíritus si son de Dios”, Las verdades
espirituales son distintas de todas las demás pues no son medibles como las científicas.
¿Hay algo más objetivo que los frutos u obras y conducta que provienen o son
consecuencia directa de nuestra creencia o idiosincrasia?
¿Sabes tú distinguir entre buenos frutos y malos? Si me respondes afirmativamente como
estoy seguro que harás ¿Por qué no usas el mismos criterio para juzgar al Libro de los
libros?
Mateo 7:16-19 (Véase también Mateo 12:33; Lucas 6:43): “Por sus frutos los
conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Así, todo
buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen
árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da
buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis.”
¿Existió Jesucristo? Parece que nadie lo duda, pues existen muchas más pruebas de su
existencia, que para cualquier personaje histórico de la época de Jesús o anterior. A partir
de ahí somos libres de dudar que Jesucristo y sus apóstoles hicieran verdaderos milagros.
Sin embargo, ¿Qué pruebas o razones tenemos para pensar que todo es un inmenso
fraude y engaño? ¿Son Jesucristo, todos sus seguidores y todos los profetas bíblicos y
todo el pueblo de Israel, farsantes? ¿Todo es una gran mentira muy inteligentemente
urdida? ¿Hay algo de verdad en la Biblia?
¿Acaso no se han hecho los milagros para que Dios nos pruebe o nos demuestre que todo
este movimiento o doctrina proviene de Él mismo?
En mi opinión, no tenemos excusa, simplemente no queremos creer en ello porque eso
significa compromiso. ¿Necesitamos ver para creer como Santo Tomás? ¿Por qué muchos
siendo testigos presenciales de los milagros de Jesús no le creyeron?
Muchos fariseos y, seguramente también bastantes de la común gente del pueblo de
Israel aunque le vieron y pudieron presenciar sus obras milagrosas tampoco le creyeron.
Incluso le acusaron de que expulsaba a los demonios por el poder de Satanás (Mateo
12:24; Lucas 11:15). Los milagros y eventos sobrenaturales sirven en un primer momento
para pensar que los tales provienen de un Ser superior. Sin embargo, eso, siendo
importante, no es definitivo. Los que no están dispuestos a creer, no creerán a pesar de
todas las evidencias que se presenten. Jesús así lo afirmó: “...aunque no me creáis a mí,
creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el
Padre.”(Juan 10:38). “Si no oímos a Moisés y los profetas (es decir, si no creemos en
ellos como divinamente inspirados por Dios), tampoco nos persuadiremos aunque
alguno se levante de los muertos (Lucas 16:31, parafraseado por mí).
Juan 5:39,40: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en
ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; 40 y no queréis
venir a mí para que tengáis vida.”
Juan 10:36-39: “¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú
blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no
me creáis. 38 Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que
conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre. 39 Procuraron otra vez
prenderle, pero él se escapó de sus manos.”
Jesús dijo: “Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he
salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.” [...] Pues si
digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?”
¿Hablaba Jesús verdad o mentira? ¿Tenían razón los que le acusaban de ser un falso
profeta?
Juan 8:40-47: “Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado
la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. 41 Vosotros hacéis las
obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación;
un padre tenemos, que es Dios. 42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese
Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido;
pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. 43 ¿Por qué no entendéis
mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 44 Vosotros sois de vuestro padre
el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el
principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla
mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. 45 Y a mí, porque
digo la verdad, no me creéis. 46 ¿Quién de vosotros me redarguye de
pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? 47 El que es
de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no
sois de Dios.”
¿Qué le diríamos a Jesús si nos preguntase por qué no le creemos?
La realidad es esta: “...los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus
obras eran malas.” (Juan 3:19úp.)
Juan 3:17-21: “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino
para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no
cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de
Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron
más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo
aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean
reprendidas. 21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto
que sus obras son hechas en Dios.”
“1) El testimonio de Jesús, y el testimonio de los apóstoles, pero lo que la Biblia dice de
lo que Jesús o los apóstoles dijeran no constituyen un argumento válido, puesto que al fin y
al cabo, no es más que lo que la Biblia dice de sí misma. No he leído el Corán y por lo
tanto no sé si en alguno de sus capítulos afirma de sí mismo que es un libro inspirado, pero
si tal fuera el caso, eso no sirve como “prueba” de su inspiración. (Alfonso).
Desde un punto de vista rigurosamente científico seguramente, tienes razón cuando dices
esto: “El testimonio de Jesús, y el testimonio de los apóstoles, lo que la Biblia
dice de lo que Jesús o los apóstoles dijeran no constituyen un argumento válido, puesto
que al fin y al cabo, no es más que lo que la Biblia dice de sí misma.”. Sin
embargo, cualquier testimonio es susceptible de ser analizado y ver que credibilidad
tiene. No todos los testimonios son dignos de crédito pero tampoco todos los testimonios
pueden ser rechazados por el mero hecho que sea la Biblia el que los incluye. Quizá
tengan más credibilidad que muchos otros y afirmaciones como las que hace la ciencia
hoy en día acerca del origen de la vida y del hombre en este planeta.

4. Sobre el Corán
“No he leído el Corán y por lo tanto no sé si en alguno de sus capítulos afirma de sí mismo
que es un libro inspirado, pero si tal fuera el caso, eso no sirve como “prueba” de su
inspiración.” (Alfonso)
Tampoco yo he leído el Corán, pero me propongo leerlo. En realidad, hoy he empezado a
leerlo, pues ayer lo descargué de Internet. Por lo que he podido leer, también afirma de sí
mismo que es un libro inspirado por Dios, y revelado al profeta Mahoma, mediante el
ángel Gabriel. ¿Cómo puedo saber que el Corán es una verdadera revelación divina?
Debería analizarlo utilizando el entendimiento que Dios nos ha dado, de forma imparcial,
y empleando los mismos criterios que para la Biblia.
¿Qué antigüedad tiene ese libro, o sea, cuando se creó? ¿Quién fue el autor? ¿Qué
credibilidad me merece él mismo? ¿Qué dice el autor o autores acerca de su fuente de
inspiración? ¿Es creíble lo que dice el autor acerca de cómo obtuvo la “revelación”? ¿Es
un verdadero profeta el autor o es falso?
En cuanto a este último, es importante indagar en fuentes independientes y de forma
exhaustiva la vida de este autor o profeta y comprobar si ésta, su conducta y hechos se
corresponden con lo que predica. ¿Cuáles han sido sus frutos? ¿Qué pretende ser y qué
aparenta ser y qué es en realidad, según sus obras?
¿Se han cumplido sus profecías? ¿Qué credibilidad o solvencia merecen sus
prescripciones y preceptos y recomendaciones? ¿Son inmutables y aplicables en todos los
tiempos?
¿Cuáles son sus contenidos? ¿Tiene contradicciones comprobables? ¿Hay coherencia
desde el principio hasta el final del libro? ¿Cuáles han sido los frutos de este libro? ¿Se
basa en los principios universales del amor a Dios y al prójimo? ¿Cuando habla de
convertir a los infieles, insinúa que se puede emplear la violencia para ello? Etc. etc.
Está claro, que si ahora hubiera terminado la lectura del Corán podría hablar con todo
conocimiento de causa, y no de oídas, pues he oído decir que el Corán, al parecer, tiene
una similitud sorprendente con el Antiguo Testamento y poco o nada con el Nuevo. Sin
embargo, como no lo he leído no puedo asegurarlo. No obstante, todos hemos oído acerca
del mes de ayuno de los musulmanes, el Ramadán, un rito cuestionable, desde la
perspectiva del cristiano, cuya salvación es solo por gracia sin obras. Éste rito, que se
extiende a lo largo del mes, priva a sus practicantes de la bebida y del alimento durante
las horas diurnas, que es cuando más necesidad hay de alimentarse para no desfallecer
durante las ocho horas o más, en muchos casos, usadas para trabajos que requieren
mucho esfuerzo físico. Así mismo, el Corán prescribe la ley de Talión. Luego está la
situación de sumisión total de la mujer al varón. La religión musulmana permite la
poligamia, etc., etc. Cuando hayamos estudiado a fondo el Corán podremos hablar con
más conocimiento de causa.
A todo esto, me puedes objetar que el AT también prescribió la ley de Talión y que la
mujer también estaba subyugada por el varón. Sin embargo, el cristianismo supera al AT,
porque abroga todas esas leyes antiguas, y las sustituye por la ley del amor. Amor incluso
para los enemigos (Mateo 5:43,44). No dice, como el Corán, mata al que te agrede, o al
que te está impidiendo ser fiel a Alá.
¿Es necesario leer todo el Corán para saber con certeza que la Revelación dada por Dios
mediante la Biblia es absolutamente superior al Corán? Puede que sea conveniente. Sin
embargo hay un dato importante, el Corán, la revelación que Mahoma aseveró recibir del
único Dios, Alá, es un nuevo evangelio que pretende complementar o sustituir al de
Jesús, pues se afirma que es la revelación de Dios para nuestro tiempo. Por tanto, declara
haber superado al NT. ¿Qué dice nuestra razón a esto? ¿Es cierto que sus enseñanzas
están más en armonía con nuestro tiempo, consiguiendo que sus fieles sean moral y
espiritualmente mejores que las personas que siguen las enseñanzas del NT?
Gálatas 1:6-9: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os
llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7 No que haya otro,
sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio
diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos
dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis
recibido, sea anatema.”

5. El AT es Verdad según Cristo, el NT cumple lo predicho en el AT, luego el NT


es verdad.
Los testimonios de Jesús y sus apóstoles demuestran la inspiración del Antiguo
Testamento, y éste, la inspiración del Nuevo Testamento que cumple las promesas
hechas en aquél.
“Por otra parte, aún aceptando que Jesús y los apóstoles dijeran lo que citas en los
versículos correspondientes, desde luego cuando ellos hablaban no existía el Nuevo
Testamento, luego sólo quedaría “demostrada” la inspiración del Antiguo Testamento, no la
del Nuevo.” (Alfonso)
Creo que en filosofía, se llama silogismo a las conclusiones lógicas que se deducen de
establecer correctas y lógicas premisas. El AT se cumple completamente en Jesucristo. El
AT es la Verdad según Jesús y sus apóstoles. Luego Jesucristo, sus apóstoles y sus
predicaciones son verdad, porque aquél, el AT, sombra y figura de lo que había de venir,
Verdad, señala a la Verdad cumplida en Jesús. Efectivamente lo que Jesús y los apóstoles
dijeron demuestran la inspiración del Antiguo Testamento, y también del Nuevo
Testamento, porque éste es el cumplimiento del Antiguo. Cristo se manifiesta
repetidamente como que todas las Escrituras hablan de Él, y Él viene a cumplir todo lo
que los profetas testificaron de Él. Los apóstoles recibieron el evangelio directamente de
Jesús, porque vivieron con él, y Pablo también pero por inspiración celestial, pues Jesús
ya estaba en el cielo. Decir que Jesús es un falso Mesías es ser ciego y sordo a todo lo que
dice el AT, como los judíos no convertidos al cristianismo.

6. ¿La Biblia de Jesús y sus discípulos incluía los libros apócrifos de la


Septuaginta?
¿Qué Biblia tenían Jesús y sus discípulos? ¿La Biblia de 39 libros canónicos que aceptan
todas las ramas evangélicas o los 46 libros más unos textos añadidos que contienen todas
las Biblias católicas?
“Finalmente, creo que cuando los autores neotestamentarios citan el Antiguo Testamento,
reproducen lo que decía la Septuaginta, la versión griega del mismo. ¿Significa eso que
admitían como válido un canon alejandrino, esto es, el Antiguo Testamento tal y como
aparece en las Biblias católicas? ¿Debemos entender entonces que están inspirados lo libros
de Tobías, Judit, Macabeos, Sabiduría, etc.?” (Alfonso)
¿Qué diferencias existen entre la Biblia hebrea o judía, la Protestante, y la
Católica?
Como casi todo el mundo conoce, la Santa Biblia se compone de dos partes perfectamente
diferenciadas: Antiguo y Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento es la Biblia hebrea, o
sea, la Revelación dada por Dios a su pueblo elegido Israel, y de la que fue fidelísimo
depositario el mismo (Romanos 3:1,2). Nos referimos a la única Biblia escrita que tenían
Jesucristo, sus discípulos, la mayoría de los que habitaban Israel en ese tiempo, y los
cristianos durante buena parte del siglo I dC (Mateo 23:35).
Los treinta y nueve libros que componen la Biblia hebrea (la de Jesucristo y los judíos de
Palestina) fueron escritos, en sus idiomas originales hebreo y arameo por los profetas y
diversos autores divinamente inspirados por el Espíritu Santo, durante un periodo de
unos mil años, que abarcaron, aproximadamente, desde el año mil cuatrocientos a.C.
hasta el año cuatrocientos a.C. Con ellos quedó cerrado el Canon del Antiguo Testamento,
porque Dios así lo quiso, pues no suscitó profetas en ese periodo cercano al nacimiento
de Cristo. En ese periodo de tiempo de cuatrocientos años AC, no hubo nueva revelación
de parte de Dios.
Hacia el año 325 a.C., en que Palestina sufrió la invasión de Alejandro el Magno, en el
pueblo de Israel, donde se ansiaba tener nueva revelación de Dios, y bajo la influencia de
la cultura helenística, se escribieron siete libros piadosos, algunos de ellos directamente
en idioma griego, pero que nunca fueron considerados divinamente inspirados por los
mismos judíos.
Pues bien, la Biblia católica sólo se diferencia de la Protestante en el Antiguo Testamento,
puesto que aquélla, recoge esos siete libros que el pueblo judío elaboró en una época de
fuerte influencia helenística, en la que Dios permaneció en silencio, para invitar a su
pueblo a que meditara en la Palabra revelada y completada, la cual predecía la nueva
dispensación que se establecería en Israel con la cercana venida del Mesías.
¿Cuáles son esos siete libros no inspirados incluidos en la Biblia Católica y
que la Biblia Protestante no recoge?
Estos libros que incluyen las Biblia católicas, que no son considerados inspirados ni por
los judíos ni por los cristianos primitivos, ni por los Protestantes, se realizaron en el
periodo helenístico de alrededor de unos 400 años antes de Cristo en el que no hubo
revelación, y son los siguientes:
Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, Macabeos I y II.
Los cuales fueron llamados deuterocanónicos, porque la Iglesia Católica los incluyó
posteriormente en el Canon del Antiguo Testamento, de forma oficial en el año 1546, en
la IV Sesión del Concilio de Trento. Igualmente, también se aprobaron como
deuterocanónicos algunos textos sueltos en los libros de Ester y Daniel, que a
continuación enumeramos y detallamos. Esta modificación posterior del Canon que tenía
la iglesia primitiva, ocurrió porque la iglesia Católica se basó en la Biblia hebrea llamada
de los Setenta o Septuaginta, que se trataba de una traducción al griego de la Biblia
original hebrea pero añadiendo los citados libros no inspirados. Más adelante,
ampliaremos detalles sobre esta traducción griega de la Biblia hebrea realizada en
Alejandría.
Versículos deuterocanónicos insertados o añadidos en los libros de Daniel y
de Ester:
Además, durante ese citado periodo de influencia helenística, los traductores al griego de
los textos inspirados escritos en sus idiomas originales, también, añadieron algunos
versículos a los libros de Daniel y Ester, que, por supuesto, no aparecían en los textos
originales más antiguos. En algunas Biblias católicas se identifican perfectamente porque
se les llama deuterocanónicos, y a veces están escritos con distinto tipo de letra, o de
alguna manera que los distingue y separa de los originales. Los detallamos a
continuación:
• Se han intercalado 66 versículos entre los 23 y 24 del capítulo 3 del libro de
Daniel, correspondientes al cántico de los tres hebreos.
• Se ha añadido el capítulo 13 entero al libro de Daniel, que refiere la historia de
Susana.
• Se ha adicionado, además, el capítulo 14 al libro de Daniel que cuenta las
historias de Bel y el Dragón.
• Se han insertado varios versículos a siete capítulos del libro de Ester (Capítulo
1:1a-1r; Capítulo 3: 13a- 13f; Capítulo 4:8a, 17a-17z; Capítulo 5: 1a-1f, 2a; Capítulo
8:12a-12v; Capítulo 9:19a; Capítulo 10:3a-3l).
La Biblia de Jerusalén, versión 1998, los distingue y los separa añadiendo a la
numeración del versículo una letra del abecedario, y con tipo de letra cursiva, excepto
para los capítulos 13 y 14 de Daniel, que, simplemente, se añaden al final de dicho libro,
sin resaltarlos de forma especial.
¿Cómo se infiltraron estos siete libros y textos sueltos, llamados
Deuterocanónicos porque fueron aprobados por la Iglesia Católica después
de estar el Canon cerrado?
Los citados libros y textos sueltos provienen de la traducción al griego de la Biblia hebrea
(Antiguo Testamento) realizada en Alejandría, la cual es muy antigua, pues se inició en el
siglo III AC. Uno de los nombres que recibe es Biblia de los LXX (Setenta), llamada así
porque la tradición atribuye a que fueron 72 sabios los que intervinieron, de forma
independiente, lográndose en 72 días, traducciones coincidentes. De ahí, que también sea
conocida como la Septuaginta.
Procede, como dijimos antes, de Alejandría, porque la traducción se efectuó en esa
ciudad, debido a que los muchos judíos residenteshablaban griego, y ya estaban en
desuso los idiomas arameo y hebreo en que se escribió la Biblia original. Por esa razón
recibe también el nombre de Biblia Alejandrina o Canon Griego.
Debido al clima o ambiente poco riguroso y escrupuloso que existía en Alejandría en los
siglos III-II AC en que se elaboró la traducción de la Biblia hebrea al griego, se incluyeron
los siete libros y textos sueltos que no eran inspirados, puesto que no existían en la Biblia
hebrea original que usaban los habitantes de Israel del tiempo de Jesús.
¿Qué libros contiene la Biblia hebrea, la que conocía y usaba Jesús y el
pueblo judío de su tiempo?
En primer lugar, describiremos los libros del Antiguo Testamento de las Biblias
Protestantes actuales, que son los mismos que hay en las Biblias Católicas excepto los
siete libros y textos deuterocanónicos citados anteriormente. Los listaremos en el orden
en que se incluyen en las Biblias. No obstante, hemos de tener en cuenta que este orden
no es cronológico, pues, no siempre lleva relación con la fecha de redacción de cada libro.
La lista de los 39 libros del Antiguo Testamento, fue reconocida por destacados cristianos
como Melitón de Sardis, en el año 177 dC; Orígenes, 230 dC; Atanasio, 326 dC; Cirilo,
348 dC; Rufino y Jerónimo, 395 dC, etc, etc. Aquí nos limitaremos sólo a citar a Flavio
Josefo por ser judío y el más antiguo.
En segundo lugar, citaremos el testimonio más antiguo del primer siglo de nuestra era, el
del autor judío Flavio Josefo, con respecto a la composición de la Biblia hebrea, y
comprobaremos que, aunque en orden distinto, y con distinta agrupación de los libros,
estos son coincidentes con el Canon conocido y aceptado de la Biblia hebrea, que se
corresponde con la Biblia que usaba Jesús y los judíos de Palestina de su tiempo.
Antiguo Testamento de la Biblia Protestante o Evangélica (Biblia hebrea sin
los libros deuterocanónicos).
El Antiguo Testamento, que fue escrito por más de 30 autores diferentes durante un
periodo de unos 1000 años, empezando aproximadamente en el año 1400 AC y
terminando hacia el año 400 A.C, se compone de 39 libros que cabe agrupar de varias
maneras, atendiendo a su contenido, pero que aparecen en las Biblias Evangélicas en el
orden que se expresa a continuación:
Antiguo Testamento de la Biblia Protestante actual (clasificado por grupos)
Pentateuco o Libros Sapienciales- Profetas Profetas
Ley (Torah) Históricos Poéticos mayores menores
1. Génesis 6. Josué 18. Job 23. Isaias 28. Oseas

2. Éxodo 7. Jueces 19. Salmos 24. Jeremías 29. Joel

3. Levítico 8. Rut 20. Proverbios 25. Lamentac. 30. Amós

4. Números 9. 1ª Samuel 21. Eclesiastés 26. Ezequiel 31 Abdías

5. Deuteronomio 10. 2ª Samuel 22. Cantares 27. Daniel 32. Jonás

11. 1ª Reyes 33. Miqueas

12. 2ª Reyes 34. Nahum

13. 1ª 35. Habacuc


Crónicas

14. 2ª 36. Sofonías


Crónicas

15. Esdras 37. Hageo


16. Nehemías 38. Zacarías

17. Ester 39. Malaquías

Biblia hebrea (Antiguo Testamento) según el testimonio de Flavio Josefo, el


historiador judío del siglo I de nuestra era.
Flavio Josefo, en su libro Respuesta a Apión (libro I,8), escribió lo siguiente:
“No tenemos entre nosotros (como los griegos) una innumerable muchedumbre de libros,
discordantes entre sí y contradiciéndose unos a otros, sino solamente veintidós, que
constituyen los registros de todos los tiempos pasados y en los que tenemos justos motivos
para creer que son divinos.” (La negrita y el subrayado no están en el original.)
Estos veintidós libros, que según Flavio Josefo constituyen la Biblia hebrea o Antiguo
Testamento, se corresponden con los treinta y nueve libros que contiene el Antiguo
Testamento de la Biblia Protestante.
Biblia hebrea (Antiguo Testamento) según el testimonio de Flavio Josefo
Profetas
Ley (Torah) Profetas segundos Hagiógrafos
primeros
1. Génesis 6. Josué 10. Isaias 14. Salmos
2. Éxodo 7. Jueces y Rut 11. Jeremías y Lamentaciones 15. Proverbios
3. Levítico 8. Samuel 12. Ezequiel 16. Job
4. Números 9. Reyes 13. Los doce (profetas) 17. Cantares
5. Deuteronomio 18. Eclesiastés
19. Ester
20. Daniel
21. Esdras y Nehemías
22. Crónicas
¿Por qué no coinciden en número?
Simplemente porque se agruparon de forma diferente y en otro orden. Al parecer, los
siguientes libros que actualmente se encuentran separados, originalmente estaban
unidos:
Jueces y Rut, 1ª y 2ª Samuel, 1ª y 2ª Reyes, Jeremías y Lamentaciones, los doce profetas
menores (Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo,
Zacarías y Malaquías), Esdras y Nehemías, y 1ª y 2ª Crónicas.
Si estos veintidós libros que conforman el Canon según Flavio Josefo los contamos de
forma separada, de acuerdo a la distribución que se ha hecho posteriormente,
comprobaremos que suman treinta y nueve libros, que son los que aparecen en el Antiguo
Testamento de cualquier Biblia Protestante.
El testimonio del propio Jesucristo también confirma que el último libro de
la Biblia hebrea es Crónicas.
Veamos la declaración de Jesús en Mateo 23:35, con relación a Génesis 4:8 y 2ª Crónicas
24:20, 31:
Mateo 23:35:
“Para que caiga sobre vosotros toda la sangre inocente derramada sobre la tierra,
desde la sangre del inocente Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a
quien matasteis entre el Santuarios y el altar.” (Biblia de Jerusalén, 1998).
Génesis 4:8
“Caín dijo a su hermano Abel: “Vamos fuera.” Y cuando estaban en el campo, se lanzó
Caín contra su hermano Abel y lo mató.” (Biblia de Jerusalén, 1998).
2ª Crónicas 24:20, 21
“20 Entonces el Espíritu de Dios revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Joadá, que,
presentándose delante del pueblo, les dijo: “Así dice Dios: ¿Por qué traspasáis los
mandamientos de Yahvé? No tendréis éxito; pues por haber abandonado a Yahvé, él
abandonará a vosotros.” 21 Mas ellos conspiraron contra él, y por mandato del rey lo
apedrearon en el atrio del templo de Yahvé.” (Biblia de Jerusalén, 1998).
Jesucristo en Mateo 23:35 se está refiriendo a dos asesinatos descritos en la Biblia, cuya
relevancia radica en que el de Abel se encuentra registrado en Génesis (4:8), primer libro
de la Biblia, y el de Zacarías, en 2 ª Crónicas (24:20,21) que representa el último libro del
Canon bíblico judío. Demostrando así la propia Sagrada Escritura que los siete libros
deuterocanónicos no existían en la Biblia que usaban Jesús y los judíos de su tiempo.
La declaración anterior es confirmada por el comentario al versículo de Mateo 23:35 que
incluye la Biblia de Jerusalén, versión de 1998, en su pie de página:
Comentario al versículo de Mateo 23:35 de la Biblia de Jerusalén, versión de
1998
“Probablemente se trata del Zacarías de 2ª Crónicas 24:20-22. Su asesinato es el último
que se refiere en la Biblia (2ª Crónicas es el último libro del Canon judío),
mientras que el de Abel, Gen 4:8, es el primero...”

7. ¿Por qué la iglesia de Cristo está dividida en cientos de organizaciones


religiosas independientes unas de otras?
“Si la Biblia produce el milagro de la transformación del carácter, ¿por qué la cristiandad
está tan dividida? ¿Por qué existen cientos de denominaciones cristianas que no quieren
unirse entre sí porque cada una piensa que las demás están gravemente equivocadas?
¿Cómo puede la Biblia producir un milagro tan grande y no el otro, el de acabar con las
divisiones, que tanto descrédito provoca (la división de los cristianos) a ojos del mundo?”
(Alfonso).
En primer lugar, cabe preguntarse si el hecho que en todo el mundo existan multitud de
pequeños y grandes grupos de cristianos que forman otras tantas diferentes
congregaciones cristianas es malo, bueno, regular o todo lo contrario.
¿Preferimos, acaso, que existiera sólo una enorme iglesia, extendida por todo el mundo,
como la Católica, dirigida por única cabeza que pretende ser el “Vicario del Hijo de Dios
en la Tierra” para que todos pudieran presumir de tener una misma doctrina, sólo que no
ajustada enteramente a la Santa Biblia sino con tradiciones de hombres infiltradas en
ella?
Esto podría llevar, como sucedió durante 1200 años de nuestra Historia, a que el gran
poder y tremenda hegemonía de que gozaba dicha iglesia le permitió perseguir, mediante
la Inquisición, a todos los que se atrevían a discrepar de forma más o menos abierta.
En mi opinión es sanísimo que continuamente estén apareciendo nuevos adoradores del
Dios verdadero mediante el estudio de su Palabra y la aceptación de Cristo como único
mediador entre Dios y los hombres (1ª Timoteo 2:5), y único nombre bajo el cielo, dado a
los hombres, en quien podamos ser salvos (Hechos 4:12). La Verdad no es patrimonio de
la iglesia Católica, ni de ninguna otra iglesia, sino que todo el Cuerpo de Cristo, desde el
más pequeño grupito hasta la organización cristiana más poderosa de la Tierra va
creciendo, “13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo
de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de
Cristo;”(Efesios 4:13), “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para
testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. (Mateo 24:14).
Mateo 24:11-14: “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12 y
por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que
persevere hasta el fin, éste será salvo. 14 Y será predicado este evangelio del reino en
todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”
Efesios 4:10-13: “El que descendió, es el mismo que también subió por encima de
todos los cielos para llenarlo todo. 11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros,
profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de
perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación
del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la
plenitud de Cristo;”
El mero hecho de que los cristianos estén adscritos o sean miembros oficiales de una
determinada iglesia cristiana no les asegura su salvación. Cada creyente es responsable
ante de Dios de cumplir con aquellas cosas que cree sinceramente y en conciencia que
son verdad y voluntad de Dios. Si la Organización a la que pertenece dicho creyente tiene
errores vitales, seguramente no tendrá la libertad que tienen los fieles hijos de Dios que
han aceptado todo lo que dice su Palabra y la obedecen por fe. Por eso cada creyente es
responsable de comprobar que lo que le están enseñando los Pastores o sacerdotes se
corresponde con la Verdad presentada en las Sagradas Escrituras. En la medida, que cada
creyente va creciendo en autonomía con respecto a las doctrinas que ha aprendido en su
iglesia estudiando por sí mismo la Palabra de Dios, antes alcanzará un mejor y mayor
crecimiento, perfección y unión en Cristo y a su Cuerpo, y podrá gozar de mayor libertad,
al deshacerse de los lastres que muchas religiones han impuesto a sus fieles y que no son
bíblicos.
Los cristianos hemos sido llamados a libertad: “Porque vosotros, hermanos, a libertad
fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino
servios por amor los unos a los otros. (Gálatas 5:13)
Gálatas 5:1: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no
estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”
2ª Corintios 3:17: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor,
allí hay libertad.”
¿Qué tiene que ver la existencia de cientos de organizaciones cristianas independientes,
con el poder transformador de la Palabra de Dios?
¿Acaso no demuestra esto también “... que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora
dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares
celestiales, (11) conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús señor
nuestro,”(Efesios 3:10,11).
Colosenses 2:2,3: “para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta
alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios
el Padre, y de Cristo, 3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del
conocimiento.”
Querido Alfonso, Cristo y su Palabra (Juan 17:17;14:6), la verdad, nos hace libres (Juan
8:32), nos libera de la esclavitud del pecado y nos hace siervos de la justicia y de Dios
(Romanos 6;18, 22), y nos transforma de pecadores a hijos de Dios, amantes del bien y de
la justicia, y hacedores de toda buena obra, y el que no quiere verlo es porque no quiere.
Esta es mi experiencia personal, una más entre millones de almas convertidas y
transformadas por la gracia y el amor de Dios.
8. ¿Tiene poder la Santa Biblia para transformar nuestras vidas y hacernos personas de
bien?
Me preguntas:
“¿A quiénes puede transformar la Biblia? ¿a los monjes medievales que se pasaban el día
leyendo las Escrituras? ¿a los actuales profesores de teología que la estudian
sistemáticamente? ¿a los testigos de Jehová que la estudian diligentemente cada día?
¿quizás sólo a los “evangélicos”? (Alfonso).
Mi respuesta es que todos, los grupos que citas y los que no nombras, absolutamente
todos los que leen y estudian la Santa Biblia, en la medida que creen que es la Verdad
revelada por Dios al hombre, y hacen suyos sus principios morales y espirituales,
obedeciéndolos y aplicándolos sinceramente a sus vidas van siendo transformados a la
imagen de Jesús, la Palabra encarnada de Dios. Desde el primer momento que se acepta a
Cristo y su Palabra, el creyente es hecho nacer de nuevo por Dios, y esa criatura, recién
nacida del agua (símbolo de la Palabra de Dios) y del Espíritu (Juan 3:5), se convierte en
un hijo adoptado por Dios (Romanos 8:14-17; Gálatas 4:5-7), que empieza a crecer en
Cristo y no se detiene, “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la
plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera
de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con
astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor,
crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,” (Efesios 4:13-15)
Juan 3:5-7: “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de
agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne,
carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os
es necesario nacer de nuevo.”
El recién convertido a Cristo ha nacido del agua y del Espíritu. Empezando por lo
segundo, nacer del Espíritu claramente significa nacer para Dios, recibir su Espíritu
Santo, y ser adoptado por Dios como hijo. “Porque todos los que son guiados por el
Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.” (Romanos 8:14). Ya ha dejado de ser el hombre
natural para el que las cosas de Dios son locura: “Pero el hombre natural no percibe las
cosas de Dios porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de
discernir espiritualmente.” (1ª Corintios 2:14).
En cuanto a nacer del agua, en mi opinión, que apoyaré con textos bíblicos, aquí tiene un
doble simbolismo. En primer lugar, nacer del agua representa nacer por o de la Palabra
de Dios, porque Él emplea este medio de gracia para salvar a los seres humanos.
En segundo lugar también simboliza el agua del bautismo, el lavamiento de nuestros
pecados, la demostración visible y testificación al Cuerpo de Cristo del cambio efectuado
en el corazón del creyente como nueva criatura en Cristo. Veamos los textos que apoyan
estas aseveraciones:
Dios nos hizo nacer por la palabra de verdad
Santiago 1:18: “18 Él [el Padre de las luces], de su voluntad, nos hizo nacer por la
palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”
Renacidos por la palabra Dios
1ª Pedro 1: 23: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible,
por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”
Llamados por el evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor
Jesucristo
2ª Tesalonicenses 2:13úp,14: “...y la fe en la verdad, (14) a la cual os llamó
mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.”
Mirando la gloria del Señor (la Palabra encarnada y asumiendo toda su revelación) somos
transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
2ª Corintios 3:18: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un
espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma
imagen, como por el Espíritu del Señor.”
Efesios 5:25úp-27: “...así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por
ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por
la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese
mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.”
Juan 15:3: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.”
Tus siguientes comentarios, que a continuación transcribo, también son interesantes.
Intentaré contestarlos desde mi experiencia cristiana personal:
“Por otra parte, si esgrimimos el argumento de que la Biblia está inspirada porque “tiene el
poder de cambiar a las personas” (nuevo nacimiento), ¿quiere eso decir que los “buenos
cristianos” son sustancialmente “diferentes” a los “buenos musulmanes” (los buenos, no los
que ponen bombas, que entre los cristianos también hay quienes ponen bombas y los que
apoyan o han apoyado las “guerras de religión”), los buenos hinduistas, los buenos taoístas,
los buenos budistas, etc. etc. etc.? Es decir, si un buen musulmán es tan honesto, tan fiable,
tan fervoroso, tan caritativo, etc. como un buen cristiano, entonces ¿dónde está la ventaja del
cambio que ha producido la Biblia sobre el que se ha “alimentado” solamente del Corán?"
(Alfonso)
Voy a tratar de resumir tu párrafo, planteándome dos preguntas para ver si así veo más
factible responderte.
¿Cómo podemos saber en qué difieren los “buenos cristianos” de los “buenos
musulmanes”, hinduistas, taoístas, budistas, etc. etc. etc. si es que se distinguen en algo?
Si todos las buenas personas que no profesan ser cristianos son tan honestos, tan fiables,
tan fervorosos, tan caritativos, etc. como todo buen cristiano, entonces ¿dónde está la
ventaja del cambio que ha producido la Biblia sobre el que se ha “alimentado”, por
ejemplo, solamente del Corán?
En primer lugar, los cristianos tenemos claro que nadie hay bueno sino solo Dios (Mateo
19:17). En segundo lugar, en mi opinión, no podemos comparar a las personas de
distintas creencias entre sí para tratar de averiguar qué religión, incluso, la atea o
agnóstica produce mayor porcentaje de gente buena y de mayor calidad en la bondad,
pues supongo que también existen grados de bondad y de santidad. Porque no basta ver
los frutos de esa persona, aunque ello es el mejor indicio de lo que esa persona es: “por
sus frutos los conoceréis (Mateo 7:20). Es necesario saber también las motivaciones
ocultas del corazón. Sólo Dios puede juzgarnos, porque Él ve nuestro interior. Las
personas con corazones no convertidos también hacen buenas obras. Todas las personas
son distintas, tienen muchos defectos y también algunas virtudes. Cada persona es un
mundo. Además, había que evaluar también qué creencia es la que nos hace ser más
auténticos, más nosotros mismos; es decir, la mejor realización de uno mismo, sería
aquella que se ajusta mejor al llamado de Dios para su vida. Los que obedecen el llamado
del verdadero Dios y de la Verdad esos son los que hacen la voluntad de Dios y por tanto
llegan a desarrollar y aplicar convenientemente todos los talentos que cada persona posee
de forma innata.
Por tanto, el primer factor más importante y evidente a la hora de juzgar, no sólo a las
personas sino a las diferentes religiones es el grado de amor, entrega, altruismo y la
cantidad, calidad de obras de bien, que sus organizaciones respectivas, fomentan y hacen,
y también el nivel de dignidad y calidad en valores morales que han logrado que
alcancen, la generalidad de los que practican determinadas religiones y que deberían ser
fácilmente comprobables. En mi opinión, la religión cristiana no tiene parangón con
ninguna otra. Las obras de amor, de todas sus organizaciones que la representan están
extendidas por todo el mundo, y han logrado que los seres humanos sean dignificados
como se merecen sin ningún tipo de discriminación, con las limitaciones lógicas de la
imperfección humana.
¿Cuál es el motor y el origen que ha logrado impulsar a tantos misioneros y laicos
cristianos a entregarse a los demás con verdadero altruismo para paliar su indigencia
física, moral e intelectual? La Revelación de Dios, su santa Palabra que nos manda
practicar toda justicia socorrer a los pobres y darles también el alimento espiritual de su
Palabra:
Mateo 28:18-21: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en
el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles
que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos
los días, hasta el fin del mundo. Amén.”
La Verdad es una. No puede ser una cosa y, al mismo tiempo, la contraria. Esa verdad
está en la Biblia, en la Palabra de Dios, no en la palabra de Mahoma, ni de Buda, ni de
Confucio etc., etc. En la medida que cada creencia se ajusta y obedece a esa Verdad será
más libre del pecado (Juan 8:31-36), hará mayores obras de justicia: “Más ahora que
habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la
santificación, y como fin, la vida eterna. (Romanos 6:22), y manifestará, sin lugar a
falsas interpretaciones, el fruto del Espíritu:
Gálatas 5:22-26: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad,
bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que
son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25 Si vivimos por el
Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26 No nos hagamos vanagloriosos,
irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.”
¿Qué personas son las que se identifican más con Cristo tratando de imitar su humildad,
paciencia, mansedumbre y amor a todas las personas? ¿Aquellas que creen en Él o las
que lo rechazan?¿Son los cristianos? ¿Son los musulmanes? ¿Son los budistas?
Mucho me sorprendería que aquellos que rechazan a Cristo sean los que mejor le imiten y
hagan su voluntad. Cualquiera que esté revestido de todas esas virtudes ha nacido de
nuevo, y es hijo de Dios. “...Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. (8)
El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” (1ª Juan 4:7úp,8). “Todo
aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis ningún homicida tiene vida
eterna en él.” (1ª Juan 3:12).

Continuo comentando tu siguiente párrafo:


“Por otra parte está el gran problema de la imposibilidad de constatar el “cambio” que
produce la Biblia. Mi experiencia en la Iglesia es bastante distinta a lo que dicen los estudios
bíblicos correspondientes. Dicen estos estudios, citando a Elena White, que tras la
conversión “el que era orgulloso es ahora manso y humilde, el que era envidioso ya no siente
envidia, el que era avaricioso es ahora desprendido, el que era concupiscente es ahora puro,
etc. etc.”. Tú también habrás leído cientos de veces esa argumentación. Sin embargo no hay
forma de constatar eso. En la Iglesia, incluso en las reuniones del consejo, ya sabíamos de
antemano, si iban a tratarse temas conflictivos, quiénes eran los que podían saltar con malos
modos porque tenían “mal carácter”. El que había sido envidioso, lo seguía siendo, aunque
por supuesto, dentro de la Iglesia cada cuál hace un considerable esfuerzo para que sus
defectos naturales se noten lo menos posible. El que era avaricioso, continuaba con esa
característica. La disimulaba, pero no había desaparecido. El que había sido en extremo
“concupiscente”, seguían gustándole las mujeres “más de la cuenta”, aunque hiciera todo lo
posible por reprimir esa tendencia. Entonces, ¿en qué consiste realmente el cambio de
naturaleza que se nos dice que produce la Biblia? Por supuesto que una vez dentro de la
Iglesia tenemos bien claro lo que los hermanos esperan de nosotros y tratamos de no
defraudar esas expectativas, pero ¿realmente ha dejado de gustarnos lo que antes nos
gustaba? He conocido a personas que entraron a la Iglesia teniendo muy mal genio, y con
muy mal genio han seguido.
"Urge por tanto clarificar cuál es exactamente el cambio que se produce con el nuevo
nacimiento. Es muy posible que lo hayamos explicado mal. Probablemente ni siquiera lo
hemos entendido bien, y por eso lo explicamos mal… muy mal." (Alfonso).
Querido Alfonso, si la persona que ha confesado a Cristo como su Salvador y Redentor,
no ha experimentado verdaderos y auténticos cambios en su vida, entonces, tampoco ha
existido verdadera conversión. Sin embargo, hay que tener en cuenta, que se nace para
Dios en el momento que se acepta el sacrificio de Cristo en la cruz como el que paga con
su vida la penalidad o condena a muerte que merezco por mis pecados. En ese mismo
instante empieza el crecimiento en Cristo. Como en la vida física, en la vida espiritual, no
todos crecen de igual forma ni con la misma rapidez. Puesto que todos partimos de
condiciones naturales del carácter y temperamento, diversas circunstancias, educación,
idiosincrasia, historia de pecado, etc., diferentes unos de otros, todos tenemos distinto
lastre o impedimento que nos frena, por lo tanto, unos avanzan más rápido hacia la meta
y otros menos. También depende de nuestro grado de entrega a Dios y de la fe en su
Verdad, del estudio y obediencia a Su Palabra, y de la decisión firme y constante de
alcanzar más santidad cada día. Durante toda la vida necesitamos que la nueva criatura
en Cristo vaya creciendo sin parar hasta alcanzar “la medida de la estatura de la plenitud
de Cristo,” (Efesios 4:13úp). Para eso debemos ir anulando el viejo hombre y
revestirnosdel nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la
verdad. (Efesios 4:24).
Efesios 4:22-32: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo
hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos
en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado
según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25 Por lo cual, desechando la
mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de
los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis
lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos
lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna
palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria
edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de
Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Quítense de vosotros
toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed
benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios
también os perdonó a vosotros en Cristo.”
Por tanto, no podemos esperar que todos alcancen al mismo tiempo el mismo grado de
madurez cristiana, y los frutos de cada cual estarán en proporción al grado de entrega a
Dios y vivencia de su Verdad. Pero, indudablemente habrá cambios, en unos se notará
más y en otros menos. Algunos frutos del Espíritu deberían ser manifiestos en cada
cristiano, porque la luz de la verdad no puede permanecer oculta.

9. El poder de permanencia y difusión de la Biblia por todo el mundo es una


prueba mas de su inspiración.
Con respecto a tu siguiente comentario, me remito a todo lo que he escrito antes. El
Corán es más reciente que la Biblia, pues ésta data de unos mil quinientos años a.C, y el
profeta Mahoma se proclamó en el año 610 dC. Por tanto, el poder de permanencia, de
arraigo, difusión e influencia de la Santa Biblia ha sido y es mucho mayor, y sus efectos
han sido mucho más positivos que los el Islam, ¿Acaso puedes dudarlo?. Al final, todo
este diálogo que estamos teniendo tú y yo, tratando de probar objetivamente lo que es
verdad de lo que no lo es, se asemeja al de tratar de probar la existencia de Dios con
argumentos objetivos. No podemos demostrar, quizá, de una manera objetiva que la
Biblia sea la Palabra de Dios, sin embargo es evidente, por sus frutos, que lo es, como
tampoco podemos demostrar de una manera fehaciente que Dios existe, sin embargo,
todo lo que existe nos habla de Él. Cito íntegro tu comentario:
"3) Su poder de permanencia y su difusión.- El Corán ha demostrado su capacidad de
mantenerse a lo largo de los siglos y de extenderse por todo el mundo. Bueno, no por todo,
pero tampoco la Biblia, después de dos milenios, es conocida por cientos de millones de
asiáticos, por ejemplo, y no le damos mucha importancia a eso. Además, incluso en los
países “cristianos”, la realidad es que la Biblia se conoce muy poco. ¿Qué porcentaje de
gente de los “países cristianos” tiene un conocimiento “aceptable” de la Biblia? ¿Qué
porcentaje de tus vecinos, o de la gente que ahora podrías parar por la calle a preguntarles
crees que conocen la Biblia a un nivel, digamos, semejante al tuyo, o simplemente a la
cuarta parte del tuyo? ¿El 10% de la gente? ¿El 5 %? ¿El 1 %? Yo vivo rodeado de gente
que tiene estudios. La inmensa mayoría de ellos no tienen ni idea de la Biblia, salvo las
cuatro cosas de la historia sagrada que se conocen por las películas y, en el caso de la gente
de mi edad o mayores, por las clases de religión que nos daban en la escuela. Cuando bajes
a comprar el pan, pregúntale a la panadera qué conoce de la Biblia. Quédate en la panadería
y ve preguntándoselo a cada persona que entre a comprar. Ya sabes lo que te van a decir;
casi nadie conoce la Biblia, excepto las cuatro cosas que han quedado en nuestra cultura.
Salvo que entre un testigo de Jehová, digamos por caso, la gente no tiene ni idea de la
Biblia. Y aún en el caso del testigo de Jehová, que probablemente tenga un buen
conocimiento de la Biblia, me vas a decir que de poco le sirve ese conocimiento, porque “la
han comprendido mal”. Luego cuando hablamos de su “gran difusión” estamos hablando de
algo equívoco, porque la gente no la conoce. Son muy pocos los que la convierten en
materia de estudio personal.
Otros argumentos tienen claramente un valor SÓLO subjetivo, es decir, sólo sirven para
quienes los acepten por anticipado. Me refiero a los argumentos de que la Biblia “contiene
las instrucciones de Dios para nosotros” (eso no es una demostración de que la Biblia es
inspirada). Si la Biblia contiene las instrucciones de Dios para nosotros, ¿cómo explicamos
que los testigos de Jehová, los católicos, los adventistas, y tantos otros, no coincidan en
tantísimos puntos? Puede decirse que los cristianos coincidimos entre nosotros sólo en los
valores que comparte toda comunidad humana, es decir, que no es bueno matar, robar, etc.
Saliéndonos de eso, o sea, si queremos ir un poco más allá de los valores que existen
en cualquier comunidad humana, vemos que el cristianismo ya no aporta nada claro; los
cristianos han sido incapaces de ponerse de acuerdo en algo más, salvo que Cristo murió
por nosotros y nos da la salvación. Y dicho sea de paso, esa salvación "se consigue de
maneras muy diferentes" según a la denominación que vayamos a preguntar. Unos te dirán
que tienes que guardar el sábado y otros que no hace falta. Unos te dirán que tienes
la obligación de predicar, y otros te dirán que no, etc. etc. etc.
El argumento de que la Palabra de Dios nos hace libres tampoco sirve como argumento
objetivo, porque de hecho ese argumento lo utilizan distintos tipos de cristianos que lo
explican de maneras radicalmente diferentes.
El argumento de que la Palabra de Dios nos da vida eterna, no es evidentemente una prueba
de la inspiración de la Biblia, porque aún no tenemos constancia alguna de UN PREMIO
QUE ESTÁ EN EL FUTURO." (Alfonso)
La diversidad de religiones cristianas no contradice la unicidad y verdad de la fuente de
todas ellas: la Sagradas Escrituras. Ello solamente es muestra de la multitud de visiones e
interpretación que los seres humanos somos capaces de hacer, partiendo de la lectura,
estudio y seguimiento del mismo libro: La Biblia. Todas esas organizaciones que nombras
tienen su porción de verdad en cuanto se basan en la Biblia, y su porción de error en
cuanto la interpretan sesgadamente, por intereses particulares y creados, ideas
preconcebidas, etc.. Es nuestra responsabilidad, cotejar todas sus doctrinas, con la Santa
Biblia.
Por fin, encuentro algo en tu correo que deja una puerta abierta a que las Escrituras se
prueben a sí mismas como la Verdad revelada de Dios para la salvación de la Humanidad.
Si investigas sinceramente, encontrarás cientos de profecías predichas en el AT, cientos
de años antes de que ocurrieran y que se cumplen a la perfección el NT. Por ejemplo,
compárese el libro de Daniel con Apocalipsis y se verá como Dios ha dado por anticipado
a su pueblo lo que había de acontecer.** Este es tu último comentario que permite
esperanza de que llegues algún día a creer en la inspiración divina de la Santa Biblia.
“DE MODO QUE, EN MI HUMILDE FORMA DE VERLO, SERÍAN PRUEBAS DE LA
INSPIRACIÓN DE LA BIBLIA AQUELLAS QUE REFLEJARAN UN PODER
SOBRENATURAL: POR EJEMPLO, UNA PROFECÍA CUMPLIDA DE FORMA
INDUBITABLE, MILAGROS QUE OCURRIERAN RESPALDÁNDOLA,
TRASFORMACIONES OBJETIVAS, ETC.” (Alfonso).
Cumplimiento de las profecías del AT en Jesús (Breve selección)
Cumplimiento en el Nuevo Testamento
Predicción en el Antiguo Testamento
Jeremías 33:15,16: “En aquellos días y Lucas 1:27,69: “a una virgen desposada
en aquel tiempo haré brotar a David un con un varón que se llamaba José, de la
Renuevo de justicia, y hará juicio y casa de David; y el nombre de la virgen
justicia en la tierra.” era María.” (Véase también 1ª Corintios
1:30)
Jeremías 23:5,6: “He aquí que vienen 1ª Corintios 1:30: “30 Mas por él estáis
días, dice Jehová, en que levantaré a vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha
David renuevo justo, y reinará como sido hecho por Dios
Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y sabiduría,justificación, santificación y
justicia en la tierra. 6 En sus días será redención;”
salvo Judá, e Israel habitará confiado; y
este será su nombre con el cual le
llamarán: Jehová, justicia nuestra.”
Miqueas 5:2: “Pero tú, Belén Efrata, Lucas 2:4-7: “Y José subió de Galilea, de
pequeña para estar entre las familias de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad
Judá, de ti me saldrá el que será Señor de David, que se llama Belén, [...] 6 Y
en Israel; y sus salidas son desde el aconteció que estando ellos allí, [...]. 7
principio, desde los días de la [María]...dio a luz a su hijo
eternidad.” primogénito..”

Zacarías 9:9: “Alégrate mucho, hija de Mateo21:2,4,5: "diciéndoles:[...]


Sion; da voces de júbilo, hija de hallaréis una asna atada, y un pollino con
Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, ella; desatadla, y traédmelos. (4) Todo
justo y salvador, humilde, y cabalgando esto aconteció para que se cumpliese lo
sobre un asno, sobre un pollino hijo de dicho por el profeta, cuando dijo: 5 Decid
asna.” a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a
ti, Manso, y sentado sobre una asna,
sobre un pollino, hijo de animal de
carga.”
Zacarías 11:12,13: “Profecía de las Mateo 26:15;27:1-10: 14 Entonces uno
treinta piezas de plata en que Jesús fue de los doce, que se llamaba Judas
vendido por Judas.” Iscariote, fue a los principales sacerdotes,
15 y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os
lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta
piezas de plata.”

Carlos Aracil Orts.


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de correo electrónico: carlosorts gmail.com

*Las referencias bíblicas están tomadas de la versión Reina Valera de 1960 de la Biblia,
salvo cuando se indique expresamente otra versión. Las negrillas y los subrayados
realizados al texto bíblico son nuestros.
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