La Universidad para la Paz se estableció como una organización con su propia Carta

,
a través del Acuerdo Internacional que aprobó la Asamblea General de las Naciones
Unidas en 1980, ”con la clara determinación de brindar a la humanidad una institución
internacional de educación superior para la paz, con el propósito de promover entre
todos los seres humanos un espíritu de comprensión, tolerancia y coexistencia pacífica
para estimular la cooperación entre los pueblos y disminuir los obstáculos y amenazas
a la paz y el progreso mundiales, de conformidad con las nobles aspiraciones
proclamadas en la Carta de las Naciones Unidas”.
Universidad para la Paz. Publicado por la Universidad para la Paz, 2002
Todos derechos reservados. Las ideas, conceptos y conclusiones de esta publicación
no necesariamente reflejan los puntos de vista de la Universidad para la Paz
Impreso en Costa Rica

University for Peace, San José Campus
P.O. Box 138-6100 • San José, Costa Rica
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Diseño: Adriana Molina
Créditos fotográficos: fotografía de archivo
Producción: Producciones Alpi.
La Universidad para la Paz agradece al Centro Internacional de Investigación para el
Desarrollo (CIID), por la subvención que permitió la ejecución del Proyecto No.
100159-01, “Conflicto y Colaboración en el Manejo de Recursos Naturales: Programa
de Pequeñas Donaciones para América Latina y el Caribe”, cuyas experiencias se
reflejan en la presente publicación.
Impreso en papel reciclable.

ÍNDICE
INTRODUCCIÓN

6

RESULTADOS DE LOS PROYECTOS

9

La eficiencia del arreglo institucional en la gestión de los recursos naturales: el manejo del
conflicto en la gestión comunal de selvas de montaña

10

Los campesinos regantes de Cochabamba en la Guerra del Agua: una experiencia de presión
social y negociación

13

Acuerdos de pesca alternativos para el manejo de recursos pesqueros

17

Identificación y sistematización de conflictos y sus vías de solución en el establecimiento y
administración de áreas de manejo y explotación de recursos bentónicos en Chile: el caso de
Playa Ritoque y Farallones de Concón en la V Región

19

Manejo alternativo de conflictos en territorio mapuche: Lecciones de la represa de Biobío,
Chile

22

Evolución histórica del manejo alternativo de conflictos sobre la posesión y uso del territorio y
sus recursos naturales en el Pacífico Vallecaucano, Colombia: Estudio de caso a partir de
análisis comparativo.

27

Papel del conflicto socioambiental en la gestión local: Estudio de caso de las comunidades de
Bolsón y Ortega en la Cuenca del Tempisque, Guanacaste, Costa Rica

29

Desde el conflicto hacia la propuesta: incidencia comunitaria en la formulación y análisis de
las políticas ambientales

32

Evaluación del uso del automapeo para la resolución de conflictos del uso de la tierra dentro
de la Reserva Hidrográfica Filo del Tallo, Darién

35

Manejo alternativo de conflictos vinculados con el uso del suelo en la cuenca del Río Lurín,
Lima, Perú

39

El impacto social y ambiental del manejo alternativo de conflictos sobre los recursos naturales
en la zona andina del Perú

43

Promoción de instituciones campesinas para enfrentar el conflicto social e intercultural en el
manejo del agua de riego, en la Sierra del Perú

46

Gestión participativa del área rural de Montevideo: Evaluación y profundización de una
experiencia innovadora

49

Manejo de conflictos en el proceso de conservación de los recursos naturales en la Cuenca
Alta del Río Yacambú, Municipio Andrés Eloy Blanco, Lara, Venezuela

52

REFLEXIONES ACERCA DE LAS EXPERIENCIAS DE MANEJO DE CONFLICTOS EVALUADAS

55

ANEXOS

64

Reconocimiento
Los miembros del Comité de Programa orientaron el Programa, seleccionaron las propuestas
ganadoras, participaron en el acompañamiento a varios de los proyectos y en el análisis final de
los proyectos:
Antonieta Camacho, Costa Rica, UNA, Presidenta del Comité. Socióloga rural y ambiental.
Catedrática en la Universidad Nacional, Heredia, Costa Rica.
Charlotte Elton, Panamá, CEASPA. Antropóloga, Coordinadora del Proyecto San Lorenzo y
representante de la sociedad civil organizada en el Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible.
Lourdes Furtado Gonçalves, Brazil, Ministerio de Ciencia y Tecnología, Museo Paraense Emilio
Goeldi. PhD Antropóloga social. Coordinadora del Proyecto Interdisciplinario “Recursos Naturales
y Antropología de las Sociedades Marítimas, Ribereñas y Lacustres de la Amazonia, Proyecto
RENAS, con la cooperación internacional de IDRC/CRDI-Canadá.
Raúl Gauto, Paraguay, ILDES. Ingeniero agrónomo y Master en Economía Forestal y Manejo de
Recursos Naturales. Desde 1998 es el representante de la Fundación AVINA en la región, para la
formación de líderes en apoyo a sus iniciativas de desarrollo sostenible.
Rosario León, Bolivia, FTPP-FAO. Socióloga. Facilitadora regional del Proyecto FTPP de la FAO.
Nicolás Lucas, Argentina, Fundación Futuro Latinoamericano. Abogado y M.A. Public Policy.
Director General, Fundación Futuro Latinoamericano, organización dedicada al manejo de conflictos
socioambientales y al diálogo sobre políticas en América Latina.
Iokiñe Rodríguez, Venezuela. Socióloga. Ha trabajado durante los últimos 10 años en temas
vinculados con conflictos socioambientales y procesos participativos en el manejo de áreas
protegidas en Venezuela. Actualmente realiza estudios de doctorado en la Universidad de Sussex,
Inglaterra.
Daniel Buckles, Canadá, CIID. PhD en Sociología rural. Su proyecto de desarrollo con el CIID
está enfocado en planteamientos colaborativos en el manejo de recursos naturales.
Rolain Borel, Suiza, Upaz. Ingeniero Agrónomo. Director del Departamento de Recursos Naturales
y Paz. Investigador y profesor en los temas de manejo de recursos naturales y manejo de conflictos
ambientales.
Investigadores de los proyectos seleccionados:

4

José Aylwin, Elías Paillán y Cristián Opaso. Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de
la Frontera. Chile.
Juan Churats, Carmen Escalante y Henkjan Laats. Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé
de las Casas. Perú.
Carlos Crespo y Omar Hernández. Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU) y Federación
Departamental Cochabambina de Regantes (FEDECOR). Bolivia.
Carlos de la Torre, Isabel Suyo y Washington Chañi. International Technological Development
Group (ITDG). Perú.
Exequiel González. Centro Interamericano para el Desarrollo de Ecosistemas Sustentables (ICSED).
Chile.
Carlos Jiménez y Juan Betancourt. Centro para la Gestión Tecnológica Popular (CETEP). Venezuela.
Michel Laforge, Agustín González, Bonifacio Miranda y Ramón Alvarado. Comité Salvemos el
Filo del Tallo (COSAFIT). Panamá.
Cecilia Martínez. Costa Rica.
Regina Glória Pinheirob Cerdeira. IARA. Brazil.

Raúl Rodríguez. Fundación Centro de Investigaciones del Pacífico - CENIPACíFICO, Colombia.
Guillermo Scarlato, Alain Santandreu, Patricia Acosta y Viviana Basanta. Centro
Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo (CIEDUR). Uruguay.
Vivienne Solís, Ivannia Ayales, Patricia Madrigal, Marco Hidalgo y Alicia Jiménez. Cooperativa
Sol I Dar. Costa Rica
Carlos Vacaflores y Rhinda Calla. Comunidad de Estudios Jaina. Bolivia.
Anna Zuchetti y Carlos Chirinos. Oficina de Asesoría y Consultoría Ambiental (OACA) y
Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA). Perú.
Esta publicación fue preparada por:
Rolain Borel, UPAZ, Coordinador del Programa, con insumos substanciales de:
Daniel Buckles, CIID, en la preparación de la introducción y la edición del texto.
Vivienne Solís, Ivania Ayales, Patricia Madrigal, Marco Hidalgo y Alicia Jiménez. Cooperativa
Sol I Dar, Costa Rica, quienes prepararon los resúmenes de los proyectos.
Iokiñe Rodríguez, miembro del Comité de Programa, quien revisó y complementó
sustancialmente las “Reflexiones acerca de las experiencias de manejo de conflictos evaluadas”.
Elizabeth Mora editó el texto.
Adriana Molina diseñó la publicación.

Agradecimiento
Muchas personas e instituciones colaboraron directa o indirectamente con el desarrollo de la
primera fase del Programa “Conflicto y Colaboración en el Manejo de Recursos Naturales:
Programa de Pequeñas Donaciones para América Latina y el Caribe” (CyC). Entre estas, nos
complace particularmente agradecer a:

• El Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, por la iniciativa de la
creación del programa y por el apoyo financiero y técnico.
• Todos los miembros del Comité de Programa que colaboraron de forma continua y
dedicada, a menudo mucho más allá de las expectativas.
• Los investigadores y sus instituciones, por su participación y colaboración en el estudio
de formas alternativas de manejar los conflictos ambientales, mejorando así la calidad de
vida de las comunidades en Latinoamérica.
• La Agencia Canadiense de Cooperación Internacional (ACDI), por el apoyo financiero
brindado a la dirección del programa dentro del apoyo institucional aportado a la UPAZ y
por su continuo interés en el tema de manejo colaborativo de conflictos ambientales.
• Las autoridades y otras unidades de la UPAZ, por el apoyo gerencial y administrativo
brindado al programa durante la fase.
• El Consejo de la Tierra, por el apoyo en la instalación y mantenimiento del sistema OPA
y la colaboración en la difusión de la convocatoria.
• Las asistentes del programa Marcela Vega, Gabriela Hernández y Ana Cristina Brenes: por
su dedicación, entusiasmo y apoyo durante los tres años de la fase.
• Las consultoras Alejandra Aguilar por su participación en la selección de las propuestas;
Patricia Madrigal y Vivienne Solís (Sol i Dar) por la preparación de los resúmenes de los
proyectos; Flory Brenes por el análisis global de las propuestas presentadas a CyC; Iokiñe
Rodríguez por la redacción final del capítulo de “Reflexiones...”; Elizabeth Mora por la
edición del texto; Adriana Molina por el diseño la publicación; y Jacques Chevallier por su
participación en dos de las reuniones del Comité y sus aportes en el análisis de actores.

5

Introducción
La presente publicación resume los resultados de la primera fase del proyecto “Conflicto
y Colaboración en el Manejo de Recursos Naturales: un Programa de Pequeñas
Donaciones para la Investigación en América Latina y el Caribe” y deriva las primeras
lecciones aprendidas. Este programa es el resultado de la colaboración entre la
Universidad para la Paz (UPAZ) y el Centro Internacional de Investigaciones para el
Desarrollo de Canadá (CIID), para fortalecer la investigación en el manejo colaborativo
de conflictos ambientales en América Latina y el Caribe. Este esfuerzo forma parte de la
iniciativa del Programa de Investigación sobre la Gestión de Recursos Naturales en
América Latina y el Caribe (MINGA) del CIID, y fue apoyado financieramente por
dicha institución, principalmente.
América Latina y El Caribe se caracterizan actualmente por una alta conflictividad en
torno al acceso y uso de los recursos naturales. Estos están siendo utilizados de una
manera que afecta la vida de otros grupos. Algunos de los temas conflictivos más
destacados son: el acceso a y uso de áreas protegidas, el acceso a la tierra y la posesión
de territorios, el manejo costero y pesquero, los problemas de contaminación, los
impactos de la minería y de la explotación hidroeléctrica, así como la planificación del
uso de la tierra. CyC dio inicio con el fin de enfrentar y tratar de dar solución a los
problemas vigentes.
Con la reducción del aparato estatal, los mismos usuarios tienden de manera creciente
a tomar las decisiones de manejo de recursos naturales, lo que a menudo los lleva a
enfrentamientos con otros actores. Los conflictos que resultan casi siempre incluyen
varias instancias del Estado, comunidades de base, etnias indígenas, organizaciones de
segundo grado, organizaciones privadas de desarrollo o de investigación, empresarios
locales, corporaciones nacionales y transnacionales y muchos otros actores, según cada
caso en particular. Las frecuentes diferencias de género, edad y etnia de los actores
subrayan las dimensiones culturales y sociales de los conflictos en los que se contrastan
diferentes fuentes de información, visiones del mundo y valores.
Recientemente, se ha empezado a probar nuevos enfoques de gestión de recursos, en
los que las partes obtienen un mayor control sobre los procesos y una mayor apertura
hacia soluciones creativas para problemas comunes. Estos enfoques se caracterizan a
menudo por la búsqueda de soluciones, preferiblemente preventivas, de los problemas
comunes de los actores involucrados; la promoción de la no violencia; la atención a las
desigualdades y la generación de conocimientos desde las distintas perspectivas de los
actores involucrados.

6

Varias instituciones han iniciado en años recientes una serie de actividades de
investigación, capacitación y diseminación sobre los enfoques alternativos de manejo
de conflictos socioambientales. Entre ellas están: la Universidad para la Paz (UPAZ), el
Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CIID-Canadá), la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO-FTPP), la Fundación Futuro
Latinoamericano, COMUNIDEC Sistemas de Investigación y Desarrollo Local, el Centro
de Derecho Ambiental y de los Recursos Naturales (CEDARENA-Costa Rica), el Consejo
de la Tierra, así como varias redes regionales, entre ellas la Red Mesoamericana de
Manejo de Conflictos Ambientales. Las actividades desarrolladas, entre las que se incluye

la publicación del libro “Cultivar la Paz: conflicto y colaboración en el manejo de
los recursos naturales” (Buckles 1999), fueron precursoras del Programa y
contribuyeron a su diseño e implementación.
El objetivo general del Programa es el fortalecimiento de la cultura de diálogo en el
manejo colaborativo de los recursos naturales en América Latina y el Caribe. Los
objetivos específicos son:
• Contribuir a sintetizar lo aprendido de las experiencias de manejo colaborativo
de conflictos socioambientales.
• Desarrollar estrategias de integración de estas enseñanzas en los procesos de
toma de decisión de instituciones locales y nacionales.
El programa está basado en los principios de competitividad y transparencia para el
fomento de la investigación. Es un programa competitivo, ya que consiste de una
convocatoria ampliamente difundida y abierta a organizaciones e individuos de
América Latina y del Caribe. En la primera convocatoria se recibieron 145 propuestas,
de las que se consideraron 63 como elegibles, según los términos de la convocatoria.
De estas, fueron finalmente seleccionados y financiados 14 proyectos.
El carácter de transparencia del programa lo adquiere del proceso de selección de
las propuestas. Un Comité de Programa, integrado por investigadores y profesionales
de la región con diversas experiencias relacionadas con los objetivos de este
programa, evaluó cada propuesta con base en ciertos criterios y un sistema de
puntuación previamente establecido. La evaluación se hizo mediante un sistema
basado en Web, diseñado para el CIID por Bellanet, llamado OPA (“Online Proposal
Appraisal”) y disponible como freeware. Este sistema provee espacios virtuales, tanto
públicos como privados, para el anuncio de las convocatorias, el recibo, la
administración y la evaluación de propuestas, la distribución en línea de los informes
de las actividades financiadas por el programa, la evaluación formal de esos informes,
así como facilidades para discusiones entre actores.
La Universidad para la Paz ejerció la Secretaría del Programa y fue responsable por
su administración, dio apoyo en la preselección de las propuestas (verificando los
criterios de elegibilidad), mantuvo el contacto con los investigadores y con el Comité
de Programa, organizó las reuniones del Comité y el seminario final, revisó los
informes finales de los proyectos y preparó el informe final.
Otro actor importante fue el Comité de Programa, compuesto por expertos en un
amplio espectro de especialidades, con cobertura regional y paridad de género. La
membresía en el Comité se basó en el compromiso personal y ad honorem de sus
miembros. Ni los miembros del Comité de Programa ni sus instituciones eran elegibles
para recibir donaciones en el marco de este programa. El Comité de Programa tuvo
un papel esencial en la formulación y orientación del programa, así como en la
selección de las propuestas y realización del seminario final. Además, los miembros
del Comité visitaron algunos de los proyectos y les dieron apoyo metodológico.
7

En esta primera convocatoria los proyectos tenían que dar respuesta a las siguientes
preguntas:
¿Qué impactos está teniendo el Manejo Alternativo de Conflictos (MAC) en los actores,
en sus interrelaciones y en los recursos naturales?
¿Cómo interactúa el MAC con los marcos culturales, institucionales y políticos (local,
nacional, e internacional) y qué incidencia han tenido estos marcos en los resultados
de los procesos MAC?
Los principales momentos de la primera fase fueron la elaboración y difusión de la
convocatoria, la recepción y selección de las propuestas ganadoras, el establecimiento
de los contratos, la ejecución de los proyectos mismos, el seguimiento por parte de la
UPAZ y del Comité de Programa, la reuniones del Comité de Programa y el seminario
final. Este último tuvo lugar en Costa Rica, en Setiembre 2001 y tuvo como objetivos:

• Fortalecer las experiencias y capacidades locales.
• Compartir las experiencias (sinergias) y las lecciones aprendidas.
• Producir conocimientos nuevos – aprendizaje colectivo (“Convertir estrellas en
constelaciones”).
• Contribuir a la evaluación del Programa. Hacer un primer balance de sus impactos.
• Proveer insumos para la segunda fase.
• Fortalecer la Red de Investigadores en Conflictos Ambientales.
El seminario incluyó varios momentos “fuertes”: la creación de la sinergia de grupo, la
exposición de las experiencias de los investigadores a través de la discusión intensiva
de los “posters”, el análisis colectivo de las lecciones de los proyectos, una reflexión
sobre el manejo de conflictos en América Latina y la proyección de la próxima fase.
Varias de las lecciones aprendidas durante el seminario final se exponen al final del
presente documento. Nos da un gran placer ofrecer esta pequeña ventana a las ricas
experiencias de investigación y acción aprendidas por los investigadores de la región, y
esperamos que dé impulso y orientación a las investigaciones futuras sobre el tema.

Rolain Borel
UPAZ

8

Daniel Buckles
CIID

Resultados de los proyectos
Cada proyecto preparó un informe final, cuya lista aparece
en el Anexo 1, que sirvió de base para la elaboración de los
resúmenes que se presentan a continuación. Los resúmenes
fueron preparados por personal de la Cooperativa Sol i Dar
(2002).

9

La eficiencia del arreglo institucional en la gestión de los recursos
naturales: El manejo del conflicto en la gestion comunal de la selva
de montaña
Comunidad de Estudios Jaina, Bolivia. JAINA es un organismo no gubernamental dedicado a
la investigación de asuntos relacionados con el desarrollo rural.
El trabajo de investigación sobre manejo de conflictos por el acceso a recursos naturales en el
ámbito local, ha sido realizado en el valle del Río Salinas, al sur del municipio de Entre Ríos,
en Tarija, Bolivia. Se priorizaron dos zonas, la micro-cuenca del río La Sal, ubicada en el área
de amortiguamiento de la Reserva de Tariquía, y la comunidad de Santa Clara, dentro del
área de influencia de dicha reserva.
El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores

10

aclarar que la gestión de los recursos no
se da exclusivamente en el ámbito de
actores locales, sino que también están
involucrados actores externos, como
autoridades municipales y otros
funcionarios del Estado ligados a la
administración del área protegida de
Tariquía. Este estudio centra el análisis
del conflicto en los usuarios/as locales;
en una segunda fase se analizará tanto la
participación de los actores locales como
externos.

El Valle de las Salinas está habitado por
más de 1800 personas agrupadas en
comunidades de viviendas dispersas a lo
largo del valle. La mayoría son campesinos/
as cuyas unidades productivas se basan en
la diversificación, interrelación y
complementariedad de actividades. Los
recursos naturales de la micro-cuenca son
escasos; de ahí el conflicto que se da entre
los usuarios por su acceso a los espacios
productivos que les permitan desarrollar un
sistema productivo diverso (espacios para
cultivar, alimentar animales, vender
excedentes y acceder a los recursos
forestales). El acceso a una mayor cantidad
y calidad de tierra no siempre es posible,
ya que va asociado a un régimen de
propiedad privada que genera competencia
entre los actores locales, así como conflicto
por intereses asociados.

Estrategia metodológica para el
abordaje del conflicto

Los actores en conflicto son los distintos
dueños y arrendatarios de tierras en la
micro-cuenca, quienes compiten por
obtener los recursos necesarios para el
desarrollo de sistemas productivos
diversos, basados en las tradiciones
culturales de la región. Es importante

El proyecto pretende describir y
profundizar acerca del arreglo
institucional como una forma de Manejo
Alternativo de Conflictos. En ese proceso
de concertación entre actores es que se
dan los mecanismos y espacios de manejo
del conflicto. A través del proceso de

El equipo de investigación de JAINA es otro
actor presente desde 1998, el cual
desarrolla un proceso de investigación y
experimentación de la gestión local y
contribuye a enriquecer la visión del trabajo
desde una óptica interdisciplinaria e
integral.

investigación-acción se han identificado
algunos “principios” o supuestos sobre los
cuales se basa el arreglo institucional: la
interdependencia, el espacio individual, la
responsabilidad compartida y la
eliminación del animal dañino (en el caso
de los conflictos con la fauna). Los
conflictos más comunes se relacionan con
el acceso a los recursos naturales en un
contexto de gestión territorial campesina,
específicamente en comunidades de selva
de montaña.
El equipo de investigación se ha
preocupado por sistematizar y
comprender la lógica del uso de los
espacios productivos con y desde la
perspectiva de los actores locales, de
manera que puedan identificarse
unidades de gestión del desarrollo, tal y
como las comprenden y utilizan los
campesinos/as. Estas unidades de gestión
no necesariamente corresponden a las
“unidades administrativas” usadas desde
la óptica del Estado.
El fortalecimiento organizativo y del
capital social comunitario ha sido una
estrategia para que los grupos desarrollen
los elementos y la normativa para el
manejo cooperativo del conflicto, y a la
vez, incorporen el conocimiento
tradicional a la planificación ambiental
municipal desde una óptica más amplia
y participativa.

de habilidades para la convivencia y la
negociación para el uso de recursos
productivos y oportunidades similares
para quienes habitan la micro-cuenca.
Por ejemplo, las familias acceden a un
espacio donde desarrollan sus
actividades productivas, crianza de
oveja, vacas y caballos. Sin embargo, si
necesitaran un espacio más grande que
su propiedad, establecen acuerdos con
los vecinos para permitir el paso de
animales entre las propiedades, con lo
que se crea un acceso colectivo. Esto
permite a las familias ampliar su sistema
productivo más allá de su propiedad.
Los conflictos entre los actores están
siendo manejados de manera negociada
y cooperativa, con base en el principio
de que mantener la relación entre vecinos
es valioso para acceder a los recursos y
al bienestar. Si bien es cierto que se dan
conflictos cotidianamente (ganado, tierra,
recurso forestal, pesquero). La necesidad
de acuerdos motiva a sus miembros a
adoptar una actitud cooperativa.
El arreglo institucional se convierte en la
estructura que define la capacidad local
de gestión, ya que se basa en una serie
de normas y reglas que se complementan
con mecanismos colectivos, tales como
las redes sociales, en donde los usuarios
se apoyan durante momento críticos del
ciclo productivo y el ciclo de vida.

Impactos del manejo del conflicto en
los actores y sus interrelaciones
Los usuarios locales se han organizado
para coordinar el acceso a los recursos
naturales, desarrollando lo que llaman
un “arreglo institucional” basado en la
necesidad real de buscar solución a la
convivencia e interdependencia dentro
de un territorio. Esto implica el desarrollo

11

Impactos del manejo del conflicto en
los recursos naturales
En cuanto a los recursos naturales, la
estructuración de un sistema de derechos
sobre los mismos, establece un
mecanismo de regulación del uso. Así,
la propiedad privada garantiza el marco
institucional que permite negociar el
usufructo mediante acuerdos entre el
propietario y sus vecinos. No obstante,
en cuanto a recursos como la fauna del
bosque y los peces no es muy claro el
derecho del propietario para su manejo.
En general, esto tiene un impacto positivo
en la regulación del uso de los recursos,
ya que los dueños tienen el incentivo de
asegurar una capacidad productiva y
reproductiva del sistema de recursos, y
así poder cumplir con sus propias
necesidades de vida. En el caso de los
ríos, donde no se ha podido aplicar
arreglos institucionales, la degradación
es evidente.

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco
cultural, institucional y político

12

Los arreglos institucionales se establecen
a través de las costumbres y tradiciones,
y mediante las expresiones culturales
propias de la zona se ejercitan los
mecanismos de control y monitoreo en
el acceso a los recursos naturales. Por
ejemplo, la costumbre de ubicar las casas
en forma dispersa tiene un sentido de
manejo del conflicto, ya que de esta
manera los animales tienen mayor
espacio y se evitan problemas por
invasión de los animales a la propiedad
ajena. También, la tradición de ubicar las
viviendas en una elevación permite tener
un control visual de los cultivos, y así
evitar daños de gran magnitud ante una
plaga u otro peligro.

El arreglo institucional que se ha ido
construyendo en el ámbito local, ha
incidido en instancias que corresponden
a estructuras formales más amplias
(corregidor, agente cantonal) cuyo rol es
lidiar con los conflictos. Se ha logrado
que estas autoridades reconozcan cada
vez más, la legitimidad de la tradición
local en el manejo de conflictos.
Cuando por su magnitud y complejidad
un conflicto escapa al manejo local, se
busca la alternativa de espacios estatales
que respondan con una solución justa y
correcta. Vale recalcar que el sistema
de normas y reglas de la comunidad local
no está desvinculada de las esferas
institucionales, y estas se nutren a la vez
de los acuerdos locales que las legitiman.

Productos del proyecto y mecanismos
de divulgación
Este proyecto ha desarrollado talleres de
discusión, así como un informe de
investigación y un afiche. Se espera que
su difusión pueda servir a experiencias
similares y al fortalecimiento interno de
las comunidades donde se trabaja.

Los campesinos regantes de Cochabamba en la Guerra del Agua:
Una experiencia de presión social y negociación
Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU-UMSS) y Federación Departamental
Cochabambina de Regantes (FEDECOR), Bolivia. El CESU es un organismo de postgrado
dependiente de la Universidad Mayor de San Simón. Co-ejecutor en este proyecto es la Federación
Departamental Cochabambina de Regantes (FEDECOR).
Este proyecto analiza las principales características de los usos y costumbres del recurso agua en el
Departamento de Cochabamba, Bolivia. A la vez, analiza como, sin una consideración adecuada
de los actores y del poder, el consenso y el diálogo no aseguran un tratamiento positivo del conflicto.
El proyecto sistematiza el proceso de defensa de los derechos y fuentes de agua en lo que se llamó
“La Guerra del Agua”, una movilización sin precedentes de la sociedad civil contra la transnacional
“Aguas del Tunari” y contra la Ley de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario N. 2029.
El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores
Los campesinos regantes en Bolivia han
desarrollado formas de derechos y reglas
de uso local del agua, los cuales se
reflejan en los diferentes tipos de
relaciones en torno a su acceso y uso. Al
interior de cada sistema de riego, los
grupos humanos han ido definiendo y
consolidando sus derechos al agua y cada
familia regante tiene definidos sus
derechos, expresados en “turnos” de agua
en horas y fechas determinadas.
En el Valle Alto de Cochabamba, el
gobierno y las ONG han venido
implementando programas de riego para
mejorar o construir nuevos sistemas. Dicho
proceso ha originado una confrontación
entre la racionalidad campesina, los
profesionales, la política del Gobierno y las
ONG. Como consecuencia, han surgido
organizaciones estructuradas y fortalecidas,
como las Asociaciones de Regantes y los
Comités de Riego.

En el caso particular que se analiza, se
argumenta que las organizaciones de
gestión del agua basada en usos y
costumbres entran en riesgo con las
políticas de Ajuste Estructural
implementadas en el país a partir de 1985.
Los recursos naturales son sujetos de la
nueva política, orientada a entregar los
recursos naturales, mediante concesiones,
al sector privado nacional o extranjero, sin
respetar los derechos de las comunidades
y generando una nueva etapa de
usurpación de derechos.
Los derechos de las organizaciones de
regantes han sido constantemente
vulnerados, ya sea por los gobiernos
municipales que pretenden apoderarse
de fuentes para dotar de agua potable a
las zonas urbanas, o bien por empresarios
que contaminan las aguas de riego o
desvían los cursos naturales de los ríos y
fuentes de agua. La FEDECOR, con base
en argumentos jurídicos y el derecho
consuetudinario, ha defendido los usos
y costumbres para hacer prevalecer los
derechos de los regantes.

13

El proyecto sistematiza y analiza el
conflicto suscitado a raíz de la
implementación de la Ley de Agua
Potable y Alcantarillado Sanitario de
Bolivia y la concesión del servicio de
agua potable y alcantarillado de la
ciudad de Cochabamba, al consorcio
internacional Aguas del Tunari, el cual
incrementó las tarifas y puso obstáculos
al acceso a fuentes de agua
tradicionalmente utilizadas por los
regantes. El conflicto se analiza a la luz
de una proposición: los campesinos
regantes de Cochabamba y la
Coordinadora supieron articular la
presión social y la negociación como
dispositivos de poder para resistir a la
concesión y la implementación de la Ley
2029.
Las principales diferencias entre el
gobierno y los campesinos y regantes
son: el respeto a los derechos
tradicionales de uso campesino e
indígena, la privatización del agua bajo
modalidad de concesiones a empresas,
el mercado del agua, la concesión de
derechos por volúmenes y tiempo, la
concesión de aguas a empresas, la
creación de la Superintendencia de
Aguas, el pago de patentes, la prioridad
de derechos a los empresarios mineros
y generadoras de electricidad, los usos y
costumbres sin seguridad jurídica.
Los grupos involucrados en el conflicto:

• Organizaciones de Regantes que

14

funcionan bajo una estructura orgánica,
donde la asamblea comunitaria es la
máxima autoridad; son autónomas, pero
organizadas en torno a la Federación
Departamental Cochabambina de
Organizaciones de Regantes (FEDECOR),
organización matriz de todos los sistemas
y organizaciones de regantes de los valles
de Cochabamba.

• Coordinadora Departamental del Agua
y la Vida, coalición de la sociedad civil
contra la privatización del agua.

• El Estado, a través del Servicio
Municipal de Agua Potable y
Alcantarillado Sanitario- SEMAPA, el
Ministerio
de
Vivienda,
la
Superintendencia de Aguas, el Alcalde,
los Ministros de Comercio Exterior,
Economía y Vivienda, congresistas, el
Defensor del Pueblo.

• Transnacional Aguas del Tunari, Banco
Mundial.
Otros actores:
Las Juntas Vecinales, Comité Cívico,
autoridades departamentales (Prefectura
y la Brigada Parlamentaria), la Central
Obrera Departamental (COD), maestros
y otros sectores de trabajadores, la
iglesia, Federación Sindical Única de
Trabajadores Campesinos (FSUTCC),
representantes del CIDOB (pueblos
indígenas).

Estrategia metodológica para el
abordaje del conflicto
La investigación analiza los diferentes
momentos históricos de la Guerra del
Agua en Cochabamba, Bolivia. Primero,
se hace una reflexión teórica acerca de
los enfoques de las categorías de
concertación y consenso desde el
enfoque de MAC. Luego, se caracterizan
los usos y costumbres del agua en los
diferentes valles del Departamento de
Cochabamba y se analiza la Ley de Agua
Potable y Alcantarillado Sanitario N.
2029 y la Concesión al consorcio Aguas
del Tunari; se enfatizan sus efectos sobre
los campesinos regantes y los usos y
costumbres. El énfasis se ha puesto en

la participación de los regantes en el
conflicto. Por último, se presenta el
proceso de negociación de la
Coordinadora y la FEDECOR con el
gobierno, destacando las lecciones
aprendidas y los factores y dispositivos
de poder que influyeron en la evolución
del conflicto.

Impactos del manejo del conflicto en
los actores y sus interrelaciones
El proyecto de investigación analiza que
la resistencia y, por tanto, los conflictos,
son parte de los ejercicios de libertad.
La gobernabilidad democrática moderna
es donde se evidencia la necesidad de
espacios públicos de negociación para
llegar a acuerdos institucionales válidos.
Las organizaciones locales, y
particularmente las de regantes, son
estructuras de poder que hay que
considerar en el MAC, ya que son figuras
de organización local, autónomas,
descentralizadas y flexibles.
La forma en que se desarrolló el MAC
en el caso particular de la Guerra del
Agua permite considerar algunos
aspectos importantes sobre las
interrelaciones entre actores. Uno de los
efectos perversos de la privatización de
los sistemas de agua potable en las
principales ciudades de Bolivia, a través
del mecanismo de concesión, es el
debilitamiento y posterior liquidación, de
los sistemas de gestión comunitarios,
asociativos, basados en ayuda mutua. La
exclusión de la población en la toma de
decisiones crea las bases para el
surgimiento de problemas y conflictos
entre los diversos actores.
En la Guerra del Agua surgen con fuerza
las mujeres regantes: “En la guerra del
agua hemos visto mucha solidaridad
entre hombres y mujeres, hemos

compartido lo poco que teníamos en
alimentos, hemos sufrido también mucho,
pero no nos hemos rendido, le hemos
ganado al gobierno”. La presión social
fortaleció las interrelaciones y alianzas
entre actores. Este ejemplo muestra la alta
capacidad de la gente para auto-organizarse
y buscar soluciones a sus problemas:
“Hemos sabido movilizarnos bien, hemos
sabido organizarnos, hemos sabido
unirnos, hemos sabido recuperar esos
valores importantes de solidaridad y
confianza mutua y eso ha permitido
organizadamente esta victoria importante”.
Impactos del manejo del conflicto en
los recursos naturales
Los usos y costumbres de los sistemas
de riego en los diferentes valles se han
diferenciado y determinado por el
proceso histórico desarrollado en cada
valle. La Ley en conflicto presenta un
enunciado vago sobre el tema ambiental.
Se incorpora como componente,
principio o variable, pero sin ninguna
aplicación práctica u orientación
especifica de políticas públicas. Además,
el tema ambiental se subordina a las
prioridades económicas nacionales del
modelo de desarrollo.
En este momento, el reto de los actores
es implementar los cambios realizados,
producto de una nueva ley aprobada
como resultado del proceso.

15

Interacciones entre los procesos de manejo de conflictos y el marco cultural,
institucional y político
La Guerra del Agua evidenció dos enfoques respecto al agua y su manejo. Por un
lado, una visión predominantemente económica, que considera al agua como un
bien económico y por tanto, sujeto a las estrategias del mercado; la ley 2029 y el
contrato con Aguas del Tunari priorizaban la sostenibilidad económica. El otro
enfoque, sustenado por la FEDECOR y la Coordinadora, promueve una visión
sociocultural del agua. Para los regantes, el agua es un recurso que viene de Dios,
de la Pachamama, por tanto, no se puede lucrar con él: “Nadie debe hacerse rico
con el agua”. En los sistemas de riego de todos los valles siempre ha existido y se
había respetado el derecho de las comunidades de regantes, o del conjunto de
familias usuarias de una fuente de agua, a usar de manera colectiva la fuente de
agua y la infraestructura de riego. Los aspectos culturales, expresados en el
sentimiento de patrimonio o propiedad colectiva, legalizada o no, determinan el
proceso histórico y la gestión comunitaria.
Después del proceso se logró que la transnacional Aguas del Tunari se retirara de
Cochabamba y que la Ley 2029 se modificara en 31 artículos. Los logros en la
modificación a la Ley 2029 están expresados en una nueva Ley, la No. 2066. Hoy
la Coordinadora y los regantes tienen tres retos:

“Son desde la
antigüedad dejados
por nuestros
antepasados, que
seguimos
respetando hasta el
día de hoy, es la
Pachamama que no
es una persona ni
espíritu, sino la
tierra que nos da la
vida, y su sangre es
el agua, porque con
eso vivimos toda la
humanidad, el agua
es de la Pachamama
y Wiracocha. Por
los usos y
costumbres nuestra
lucha será
permanente”

16

1- La aprobación del Reglamento de la Ley 2066
2- La rescisión del Contrato sin indemnización a Aguas del Tunari
3- La definición del futuro de SEMAPA

Productos del proyecto y mecanismos de divulgación

Adicionalmente al documento de proyecto, esta investigación presenta un álbum
fotográfico del conflicto, que ilustra la magnitud de la revuelta cochabambina.
Además, se incluyen los comunicados de la Coordinadora, reportajes periodísticos,
el marco legal hídrico y otros documentos de la FEDECOR.

Acuerdos de pesca alternativos para el manejo de recursos pesqueros
Instituto Amazónico de Manejo Sustentable de Recursos Ambientales (IARA), Brasil. El IARA
contribuye con acciones de fortalecimiento de la gestión participativa de recursos naturales en
la región del Medio y Bajo Amazonas.
Este proyecto analiza y sistematiza la experiencia de los acuerdos de pesca como una forma de
manejo de conflictos y de gestión participativa en torno a los recursos pesqueros, en la regiones
de Urucurituba y Maicá, Municipio de Santarem, en el Estado de Pará, Brasil.
El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores
La pesca se ha intensificado en el Amazonas
como producto de diversos factores; entre
ellos, la mayor eficiencia del sector pesquero
por innovaciones tecnológicas, la crisis del
sector agropecuario y las políticas públicas
de incentivos al sector. La intensificación de
la pesca ha originado un aumento en los
conflictos por el acceso y la distribución de
los beneficios del recurso pesquero entre los
pescadores comerciales y los artesanales.
Desde 1997, el Instituto Brasileño del Medio
Ambiente y los Recursos Naturales Renovables
(IBAMA) ha incentivado y legalizado los
acuerdos de pesca comunitarios que
contemplan los intereses de las comunidades
ribereñas y garantizan el acceso al recurso por
parte de los pescadores locales, quienes con
frecuencia se enfrentan a los pescadores
comerciales itinerantes. La pesca es un recurso
natural de uso común y libre acceso.
Producto también de esta política de gestión
comunitaria, se han establecido “Agentes
Ambientales Voluntarios”, encargados de
fiscalizar el cumplimiento de los acuerdos
comunitarios de pesca y garantizar el uso
sustentable de los recursos naturales.
En la situación actual, los acuerdos deben ser
discutidos y acordados no solamente por las
comunidades ribereñas, sino con las
instituciones gubernamentales y no
gubernamentales, pescadores profesionales y
comunidades vecinas.

Los actores principales identificados son los
pescadores de subsistencia y los
comerciales. La fuente de conflicto es la
presencia de barcos grandes que pueden
capturar mayor cantidad de pescado, el uso
de artes prohibidas como las redes de
arrastre, el incumplimiento de los acuerdos
de pesca y el aprovechamiento de especies
protegidas como las tortugas. El otro
conflicto identificado es entre los criadores
de ganado y las comunidades ribereñas,
ya que el ganado contamina las aguas y
compite por las áreas de pasto inundable.

Estrategia metodológica para el abordaje
del conflicto
Se elaboró un cuestionario que fue
contestado en forma individual, familiar o
colectiva en algunas comunidades. Se
escogió una muestra al azar en las dos
regiones que forman parte del estudio:
Urucurituba y Maicá, para generar la
información sobre las comunidades, sus
formas de organización, tipos de conflictos
existentes y datos específicos sobre la
pesca. Se recopiló también información
bibliográfica. Posteriormente, la
información se devolvió a las comunidades
para su validación y monitoreo. Se trabajó
en 12 comunidades de un total de 17, con
la participación de unas 20 personas en
cada actividad.
17

Impactos del manejo del conflicto en los
actores y sus interrelaciones

acordadas, pero no analiza el impacto entre
los acuerdos y la conservación del recurso.

El cumplimiento de los acuerdos de pesca
depende fundamentalmente de la
organización comunitaria y su capacidad
para conducir un proceso de discusión,
movilización y participación efectiva. El
esfuerzo de control en el cumplimiento de
las reglas debe ser colectivo. No obstante,
aspectos como falta de madurez política,
limitaciones técnicas sobre la importancia
del proceso de definición de acuerdos y,
sobre todo, la valoración de los impactos
de un acuerdo precipitado inciden
negativamente en la capacidad comunal
para hacer valer sus derechos.

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco cultural,
institucional y político

Por otro lado, la falta de consenso sobre
los acuerdos de pesca, aún en aquellos que
han sido legalizados, la existencia de reglas
y acuerdos de pesca paralelos donde
confluyen las reglas locales y las oficiales,
reflejan la falta de madurez en torno a una
propuesta de gestión compartida del
recurso pesquero.
Es necesario fortalecer y capacitar más a
las organizaciones comunitarias,
promoviendo el equilibrio de poder y su
corresponsabilidad en el proceso de gestión
participativa de la pesca. Se debe trabajar
más con la formación de agentes
multiplicadores y viabilizar alternativas
económicas que permitan disminuir la
presión sobre la pesca.

Impactos del manejo del conflicto en los
recursos naturales

18

El mayor desafío de los acuerdos de pesca
comunitaria con planes de manejo es la
definición de los indicadores, de manera
que se pueda evaluar el impacto, el
desarrollo socioeconómico y la
conservación de los bancos pesqueros. Las
primeras evaluaciones reflejan una
eficiencia social por parte de las medidas

Se requiere de una mayor madurez dentro
de las comunidades involucradas, a fin de
que reconozcan la importancia del
cumplimiento de los acuerdos de pesca por
parte de ellos mismos y de los pescadores
de afuera.
Las dificultades del Gobierno para ejercer
un control efectivo en el ámbito local han
incidido en la aceptación de los acuerdos
comunitarios de pesca como un buen
instrumento de gestión. Sin embargo,
deben considerarse las interrelaciones
socioeconómicas y ecológicas, las reglas
locales y la demanda del mercado para
lograr una mayor eficiencia.
Se reconoce que el Estado siempre tiene
una responsabilidad mayor, principalmente
en la promoción de medidas necesarias
para una gestión participativa efectiva. El
apoyo institucional y el fortalecimiento de
las estructuras organizativas de las
comunidades son fundamentales para
consolidar el proceso de gestión
participativa, como condición para
alcanzar una gestión de corresponsabilidad.

Productos del proyecto y mecanismos
de divulgación
A través de un proceso de investigaciónacción, el proyecto ha generado un análisis
sobre los acuerdos de pesca que aspira a
tener un impacto positivo para las
comunidades campesinas pesqueras en el
Medio Amazonas y para la definición de
políticas públicas que reduzcan los
conflictos de pesca en la región.

Identificación y sistematización de conflictos y sus vías de solución en
elestablecimiento y administración de áreas de manejo y explotación de recursos
bentónicos en Chile: El caso de Playa Ritoque y Farallones de Concón en la V Región
Centro Inter-Americano para el Desarrollo de Ecosistemas Sustentables (ICSED) y Federación de Pescadores
Artesanales de la V Región (FEDEPESCA), Chile. ICSED fue creado como un organismo autónomo y
privado para realizar investigaciones, entrenamiento, prestar asistencia técnica y promover el desarrollo
sustentable de los ecosistemas naturales y ambientales de los países de América Latina. Un grupo
multidisciplinario de profesionales conforman el Centro.
El objetivo de este proyecto fue identificar y sistematizar los conflictos, así como sus vías de solución, en
el establecimiento y administración de Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB).
El análisis del estudio se enfoca a las 300 hectáreas de zona marino costera conformada por el Área de
Manejo de Playa Ritoque y Farallones de Concón, ubicada frente a la desembocadura del río Aconcagua,
en la V Región de Chile. Este caso, se centra en los conflictos por la adjudicación de los derechos de uso
de las AMERB surgidos entre dos o más organizaciones de pescadores artesanales, durante el proceso de
establecimiento, localización y dimensionamiento de las áreas.
El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores
Las áreas de manejo son espacios
geográficos identificados en la zona
costera por los pescadores y el gobierno,
en los cuales se otorgan derechos de uso
exclusivos sobre uno o más recursos
pesqueros (bentónicos) a organizaciones
pesqueras artesanales legalmente
constituidas.
El problema se origina con el diseño
equivocado del procedimiento para la
solicitud y dimensionamiento de las
AMERB del país: primero se da el
permiso y luego se hacen los estudios
de productividad biológica potencial.
Tal procedimiento genera desigualdades
en el acceso a las áreas, sus recursos y
los beneficios económicos asociados.
El conflicto surge por el interés
simultáneo de dos organizaciones de
pescadores artesanales legalmente
constituidas: el Sindicato de Pescadores

de Caleta San Pedro de Concón (SCSP) y
la Asociación Gremial de Pescadores
Caletas Unidas Zona Norte, Comunas de
Quintero y Puchuncaví (AG). Ambas
luchan por lograr la adjudicación del
área de manejo de Playa Ritoque y
Farallones de Concón.
Las
organizaciones no lograron acordar una
estrategia de administración conjunta, ni
cejaron en su empeño por conseguir la
gestión sobre el área de interés. Esto se
ha visto catalizado por el procedimiento
establecido para la definición de áreas
de manejo y por la obligatoriedad de la
Subsecretaría de Pesca de procesar las
solicitudes en forma simultánea, de
acuerdo con los criterios establecidos por
el reglamento de esta medida de
administración.
De acuerdo con los propios interesados,
el conflicto radica en dos hechos
centrales: (i) los de la AG consideran que,
incluyendo Caleta Papagayo de
Quintero, ellos poseen un área
relativamente pequeña para el número

19

de asociados y, por tanto, no pueden
generar ingresos suficientes para cada
uno; (ii) para SCSP, si bien son
pescadores y no buzos mariscadores, el
contar con esta área de manejo les dará
la oportunidad de diversificar su
actividad y mejorar los ingresos de sus
socios. Además, plantean que ellos
también merecen la oportunidad de
contar con área de manejo y que la AG
ya tiene la suya y muchos de sus
miembros pertenecen a otras
organizaciones que también poseen otras
áreas de manejo.
El análisis de los interesados ha permitido
identificar tres tipos de entes
involucrados en el conflicto: (i) los
pescadores directamente interesados y
sus organizaciones locales, (ii) la
Federación de Pescadores Artesanales de
la V Región de Chile, (iii) las instituciones
de gobierno directa o indirectamente
relacionadas con las áreas de manejo.
FEDEPESCA es una organización de nivel
regional que lidera el Sector Pesquero
Artesanal de la V Región del Chile. Esta
conformada por 20 organizaciones
sindicales y dos cooperativas que agrupan
aproximadamente 2000 pescadores
artesanales, buzos mariscadores, algueros
y, en general, todas las actividades que el
sector abarca en la región. La Labor de
FEDEPESCA es promover el desarrollo del
sector pesquero artesanal en la V Región,
apuntando a mejorar las condiciones de
trabajo y la calidad de vida de los
trabajadores del sector. Entre sus misiones
está la de velar por la buena coordinación
y voluntad de trabajo entre las
organizaciones del sector en la región.

20

Las instituciones de Gobierno involucradas
son la Subsecretaría de Pesca (SUBPESCA),
el Servicio Nacional de Pesca

(SERNAPESCA), la Subsecretaría Marina
y la Dirección General del Territorio
Marítimo y Marina Mercante
(DIRECTEMAR), la Comisión Regional
de Medio Ambiente (COREMA), la
Comisión Regional de Borde Costero y
el Servicio Nacional de Turismo.

Estrategia metodológica para el
abordaje del conflicto
En este estudio se ha adoptado un
enfoque sistémico, integrado y
antropogénico, centrado en la acción del
ser humano y sus interrelaciones con el
ecosistema marino costero y sus
recursos, en la búsqueda de su bienestar
económico y social. Conceptualmente,
se ha realizado un análisis del problema
ambiental, económico y social, los
actores, los conflictos y posibles
soluciones. En el ámbito práctico, las
acciones se han concentrado en la
realización de seminarios informativos,
entrevistas a los pescadores, talleres de
discusión entre actores y elaboración de
informativos a los pescadores sobre el
desarrollo de la investigación.

Impactos del manejo del conflicto en
los actores y sus interrelaciones
En el contexto de este estudio, el proceso
de investigación-acción ha tenido un
número de impactos sobre los actores y
sus interrelaciones. Entre estos impactos
se pueden destacar:

• Mejor percepción del problema
quegenera el conflicto

• Mayor compresión de las percepciones
de las bases por parte de los dirigentes
de las organizaciones de base y los
profesionales de las instituciones de
gobierno

• Mayor conocimiento de las
interacciones entre factores biológicos,
económicos y sociales (equidad)
• Cambio positivo en el poder “táctico”
u organizacional del SCSP frente a la
AG, la que mejoró su capacidad de
diálogo y su poder de negociación.

• Fortalecimiento de la imagen de
FEDEPESCA ante las organizaciones de
base e instituciones de Gobierno
Asimismo, se generó un proceso en el
cual los actores pudieron interactuar e
intercambiar posiciones desde una
perspectiva inicial más aislada, a una
final más informada y compartida.

Impactos del manejo del conflicto en
los recursos naturales
La identificación de vías de solución
biológica, económica y social
políticamente viables permiten
contextualizar los conflictos existentes
en torno al uso y manejo de los recursos
naturales, desde el punto de vista del
objetivo del desarrollo sustentable y los
criterios de sustentabilidad biológica.

real y flexible, en cuanto a las posibles
soluciones.
Los resultados de la aplicación del
enfoque adaptado de manejo alternativo
de conflictos no sólo dependen del
enfoque conceptual y metodológico
aplicado, sino también del marco
cultural e institucional de los actores
involucrados. Lo anterior afecta
principalmente el lenguaje y la velocidad
de avance del proceso de búsqueda de
soluciones y la investigación.

Productos del proyecto y mecanismos
de divulgación
Este proyecto ha puesto a disposición de
los pescadores la información científica
recopilada, la cual se ha compartido en
talleres; se han elaborado boletines
informativos y se cuenta con un informe
de la investigación.

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco
cultural, institucional y político
La incidencia más relevante del proceso
de MAC fue la demostración de formas
adecuadas para el análisis y el
entendimiento de los conflictos, sus
causas y el contexto e instrumentos para
su solución. En este proceso también fue
posible incorporar las percepciones de
las bases y contrastarlas con las de sus
dirigentes y los profesionales de las
instituciones de Gobierno. Esto permitió
‘des-oficializar’ la discusión y promover
el intercambio de ideas en un plano más

21

Manejo alternativo de conflictos en territorio mapuche de Chile:
Lecciones de la represa del Biobío
Instituto de Estudios Indígenas, Universidad de la Frontera, Chile. Miembro del directorio del
Grupo de Acción por el Biobío (GABB).
Este proyecto se desarrolla en el sur de Chile, en el área que constituye el territorio ancestral del
pueblo Mapuche. La población actual de este pueblo en Chile ha sido estimada en 1.3 millones,
el 10% de la población total del país.
El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores
Este proyecto hace un análisis de cuatro
conflictos etno-ambientales entre
empresas privadas, el estado y
comunidades Mapuches por la ejecución
de una serie de proyectos
hidroeléctricos, forestales y carreteras en
tierras ancestrales ocupadas o
reclamadas por este pueblo. Los casos
analizados son:

Represa del Alto Biobío y los
Mapuches Pehuenche: los conflictos por
la construcción de una serie de represas
han desencadenado un amplio
movimiento ciudadano, que cuestionó al
Gobierno y a las instituciones financieras
en el exterior.

El “by pass” de Temuco y los
Mapuches de Xuf Xuf: la construcción
de una carretera que afectaba el sector
Xuf Xuf ha provocado en el pasado una
amplia movilización de las comunidades
Mapuches, pero finalmente los
directamente afectados negociaron con
el gobierno (Ministerio de Obras
Públicas).
• La carretera de la costa y los
Mapuches Lafkenche: la carretera se
22

continúa construyendo a pesar de la
oposición de parte de los Mapuches,
debido a la ausencia de consulta previa,
así como por los impactos sociales,
culturales y ambientales que esta obra
provoca.

Empresas Forestales y los Mapuches
de Lumaco: los Mapuches reclaman
como suyas las tierras hoy en poder de
dichas empresas y plantadas con
especies exóticas (Eucaliptus globulus y
pino radiata).
En todos los casos, las comunidades
Mapuches afectadas se han movilizado
activamente en contra de los proyectos
de inversión, al considerar que las
empresas imponen condiciones
contrarias a sus intereses. Los Mapuches
alegan que la mayor parte de estos
proyectos han sido impuestos en contra
de su voluntad, que no han respetado las
tierras reconocidas y protegidas por la
ley, y que amenazan los recursos
naturales y culturales.
Para el Estado y las compañías privadas,
nacionales o extranjeras, que ejecutan
estas iniciativas se trata de proyectos de
modernización económica, que
benefician a las comunidades indígenas

de una forma que supera los posibles
impactos negativos de las obras.

Caso 3
• Cuerpo Militar de Trabajo

La concentración de la riqueza en unos
cuantos grupos económicos es un factor
que impide la existencia de una sociedad
plenamente democrática en el país, en la
que los intereses de sectores desprotegidos,
como los pueblos indígenas, tengan un
peso real en las decisiones políticas,
económicas y sociales.

• MOP

Los actores:
Caso 1
•Empresa Nacional de Energía
(ENDESA), empresa pública privatizada
durante el régimen militar, hoy
controlada por capital español.
•Centro Mapuche Pehuenche del Alto
Biobío, entidad que llegó a agrupar a las
autoridades tradicionales e integrantes
de las siete comunidades identificadas
en el área.
•Comunidades Mapuches Pehuenche
de Quepuca Ralco y Ralco Lepoy,
directamente afectadas por la
construcción de la central Ralco.
•Grupo de Acción por el Biobío, GABB,
líder de la coalición de individuos y
ONG.
•Mapu
Domuche
Newen,
organización de mujeres contrarias al
proyecto Ralco
Caso 2
• Ministerio de Obras Públicas (MOP)
• Comité de Defensa Contra el Bypass,
organización conformada por las
comunidades afectadas
• El Gobierno Regional
• Comité de las comunidades
directamente afectadas

• Comisión de Defensa de los Derechos
de los Lafkenche, organización opuesta
a la construcción de la carretera

• “Contraparte”, instancia creada por el
gobierno regional de la Araucanía y en
donde las comunidades Lafkenche tienen
una representación

• Alcalde Mapuche de Puerto Saavedra,
Domingo Ñancupil, quien ha facilitado
la discusión en el espacio municipal y
se ha manifestado en contra de la
carretera, pero a favor del mejoramiento
de los caminos
Caso 4
Las empresas forestales

• CONADI, Corporación Nacional de
Desarrollo Indígena, entidad constituida
por ley en 1993 para coordinar la política
indígena del Estado.

• Empresa forestal Millalemu de capital
europeo, dispuesta a negociar siempre
y cuando se reconozca un estado de
derecho y de respeto a la propiedad

• La Asociación Ñancucheo de Lumaco,
entidad que agrupa a un conjunto de
comunidades y autoridades tradicionales
Mapuches del área.

23

Estrategia metodológica para el
abordaje del conflicto
Los casos analizados se abordaron desde
un enfoque de investigación-acción. Las
principales metodologías utilizadas
fueron:

Entrevistas bilingües en las áreas
indígenas específicas de las comunidades
Mapuches involucradas en los conflictos;
entrevistas a las empresas o entidades
públicas que llevan adelante dichos
proyectos y a funcionarios de entidades
de gobierno a cargo de la aprobación de
estas iniciativas.

Recopilación y sistematización de
literatura existente sobre los conflictos;
en particular lo referente al manejo
alternativo de conflictos, en general.

Realización de talleres periódicos del
equipo, con el objeto de desarrollar una
visión común sobre el tema de manejo
alternativo de conflictos, sus
implicaciones en la realidad Mapuche y
las lecciones generadas por el caso.

Impactos del manejo del conflicto en los
actores y sus interrelaciones
Las comunidades Mapuches han
ejecutado acciones directas, como
ocupación de predios y caminos o tala
de árboles en predios en poder forestal.
Estas acciones han resultado efectivas
para generar espacios de negociación
con las empresas y el gobierno, así como
la socialización de sus demandas
territoriales y ambientales.

24

En el caso de la Represas del Alto Biobío,
el trabajo de una coalición de
organizaciones indígenas y no indígenas
entre 1991 y 1996 tuvo resultados
parciales: la empresa no cuenta con el

consentimiento de la totalidad de las
familias Pehuenche, lo que dificulta hasta
hoy la construcción de la represa. Destaca
aquí el rol asumido por las mujeres
Pehuenche, las que han constituido una
organización (Mapu Domuche Newen)
para resistir a Ralco.
Se exploró el desarrollo de una alianza de
las comunidades en conflicto con sectores
de la sociedad civil chilena (ONG,
académicos, etc.) y el desarrollo de
estrategias alternativas que permitan crear
mejores condiciones de negociación y
diálogo. En particular, la recolección y
sistematización de información sobre los
impactos ambientales y sociales de los
proyectos sería de gran relevancia. Alianzas
con sectores internacionales pueden
también abrir puertas interesantes.
El MAC, en su articulación con
organizaciones indígenas, estado y
empresarios, contribuyó a sensibilizar a
algunos de estos actores sobre la
necesidad de un cambio de actitud en los
conflictos aquí analizados, abriendo a
futuro alternativas para su manejo a través
de mecanismos diferentes de los
tradicionales.

Impactos del manejo del conflicto en los
recursos naturales
Para las comunidades, es muy claro que el
conflicto se ha agravado dados los
impactos sociales, culturales y ambientales
provocados por los proyectos antes
identificados. Por ejemplo, la sustitución
del bosque nativo por el bosque exótico
ha significado, además de desecamiento y
contaminación de las aguas, el deterioro
de la tierra, la pérdida de la flora y fauna
asociada a la cultura Mapuche (un ejemplo
es la pérdida de las plantas medicinales
que utilizan las machi para sanar a los
enfermos).

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco cultural,
institucional y político
En Chile han tenido poco desarrollo los
sistemas alternativos de resolución de
conflictos. Por otro lado, aunque el
sistema político es democrático en lo
formal, la Constitución Política tiene una
serie de limitaciones, ya que fue
elaborada en el régimen militar de
Pinochet, que dificultan el ejercicio de
los derechos ciudadanos. En los casos
analizados se observa la inexistencia de
instancias de diálogo y reflexión, así como
de mecanismos necesarios para el
manejo y resolución de conflictos.
La normativa ambiental contempla la
participación informada de la comunidad
organizada en el procedimiento de
impacto ambiental de proyectos. Se trata,
sin embargo, de un mecanismo de
participación muy frágil. Chile no ha
ratificado el convenio 169 de la OIT, el
cual contiene normas de gran importancia
para la resolución o manejo de este tipo
de conflictos, como la protección de los
derechos indígenas sobre sus tierras y su
territorio, así como las relativas a la
participación indígena en la utilización,
administración y conservación de los
recursos naturales existentes en ellas.
La legislación vigente (1993) constituye
un avance en la protección del derecho
a la tierra de los indígenas en Chile. Sin
embargo, el caso del Alto Biobío mostró
que esta legislación no siempre se
cumple. Es importante señalar que el
gobierno ha generado en los últimos años
espacios de encuentro con las
comunidades en conflicto, conocidas
como “mesas de diálogo”. Sin embargo,
estas mesas han resultado ser más
espacios de conversación que de

verdadera negociación. Otra instancia
creada recientemente por el Estado es la
Comisión para el Nuevo Trato y Verdad
Histórica (enero, 2001), que fue
propuesta por los Mapuches para discutir
los temas de fondo que les afectan. Un
obstáculo para el desarrollo de instancias
que podrían llegar a convertirse en
mecanismos alternativos de conflicto
sigue siendo la represión que el
gobierno, a través de sus agentes
policiales, comete en contra de
comunidades, organizaciones o
personas Mapuches en conflictos.
El MAC, tal y como fue concebido en su
lugar de origen, no ha tenido aún un gran
impacto en los casos de estudios
abordados en este estudio.. En el país
no existen las condiciones jurídicas,
políticas y culturales para su aplicación.
Tampoco existe la institucionalidad que
permita hacer efectiva la conciliación, la
mediación entre partes u otras formas de
resolución alternativa de los conflictos.
Una constatación central del estudio es
que los conflictos abordados no son
simples disputas sobre los recursos
naturales, sino sobre todo, conflictos de
carácter étnico que involucran a pueblos
diferenciados. La principal de las
lecciones de los casos etno-ambientales
analizados es que no ha habido ni manejo
alternativo de conflictos ni resolución,
sino imposición de una de las partes
sobre la otra, debido a los siguientes
factores:
• No existe la institucionalidad ni la
voluntad por parte de los sectores
políticos de la sociedad chilena o por
parte de la empresa, que permita el
manejo alternativo del conflicto aquí
planteado con las comunidades
Mapuches Pehuenche.
25

• La debilidad de organización de las comunidades afectadas y su falta de articulación con otras
entidades que pudiesen haber ejercido mayor contrapeso en el conflicto.

• Marginación de los Mapuches, hecho que impide que los indígenas tengan un mayor control sobre
sus vidas, sobre los procesos económicos, sociales y culturales que se dan en sus territorios ancestrales.

Productos del proyecto y mecanismos de divulgación

• Realización del seminario “Conflictos socioambientales y pueblo Mapuche: alternativas para su
resolución”. Participaron académicos de distintas universidades, expositores nacionales, representantes
Mapuches de Neuquen, Argentina y un representante del Oriente Boliviano.
• Elaboración del guión y grabación de un casete bilingüe, orientado a difundir la problemática
indígena, tanto en el mundo Mapuche como a la sociedad chilena.
• Documento del Informe Final del estudio, en proceso de difusión a través de una publicación del
Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de la Frontera, el cual contiene además las ponencias
de Seminario.

“Si escucharan, si se
generaran buenos
diálogos, si por ambos
lados se generara
conversación, tanto
por las autoridades de
gobierno,
representantes del
estado chileno y
autoridades del pueblo
Mapuche, si nos
escucharan nuestro
pensamiento a
nosotros, estas cosas
no sucederían. Este
tipo de peleas no
habría. Pero aquellos
que tienen el poder, el
estado chileno, el
gobierno, no quieren.
No han manejado bien
el conflicto.”

26

Evolución histórica del manejo alternativo de conflictos relacionados con la
posesión y uso del territorio y sus recursos naturales en el Pacífico Vallecaucano,
Colombia: Estudio de caso a partir de análisis comparativo
Fundación Centro de Investigaciones del Pacífico - CENIPACÍFICO, (Chocó), Cali, Colombia.
La Fundación CENIPACÍFICO se constituyó en el año 1985 como un actor regional de Bahía
Málaga, con intereses muy claros a favor de la conservación de la naturaleza y el manejo
sostenible de los recursos; su compromiso es con la equidad social del desarrollo local.
Este proyecto presenta un análisis histórico de la evolución del MAC en el conflicto territorial y
de uso de los recursos naturales en Bahía Málaga, una zona del Pacífico Colombiano. Se pretende
extraer lecciones de los aciertos y desaciertos.
El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores

Estrategia metodológica para el
abordaje del conflicto

El manejo de los conflictos relacionados
con la posesión del territorio y uso de los
recursos naturales en el Pacífico
Vallecaucano, Colombia ha evolucionado
históricamente desde el fortalecimiento de
posiciones unilaterales defendidas en
muchos casos por la vía armada, a la
conformación de alianzas entre sectores
o grupos étnicos, en virtud de
coincidencias entre sus intereses e
interpretaciones culturales, y de estas a la
apertura de espacios de construcción
colectiva donde participan todos los
sectores sociales e institucionales, públicos
y privados.

El estudio se realizó a partir del análisis de
información secundaria, ejecución y
participación en talleres regionales sobre
los asuntos en conflicto y entrevistas
personales, formales e informales. El
análisis histórico permitió el rescate y
valoración de las estrategias para el manejo
de conflictos por el territorio y por los
recursos naturales en la región Pacífico
Vallecaucano, a partir de un doble
enfoque: regional y local.

Los grupos étnicos (indígenas y negros),
los diferentes sectores e instituciones, y la
Fundación CENIPACíFICO son los actores
reconocidos en esta región. Estos se han
agrupado bajo diferentes formas de
organización interinstitucional e
intersectorial para la negociación,
discusión y construcción de programas,
planes y proyectos de ordenamiento
territorial, manejo ambiental y desarrollo
local.

En cada período histórico se identificaron:
las estrategias de manejo de conflictos; la
evolución de los actores en cuanto a su
autonomía, representatividad,
organización, reconocimiento, capacidad
de negociación e instrumentos para la
negociación; el impacto sobre los recursos
naturales en cuanto a valoración y
reconocimiento de su importancia por
parte de los distintos actores; el
fortalecimiento o debilitamiento de los
conflictos de uso; propuestas, programas
y planes de manejo formulados; evolución
de las relaciones entre actores regionales
en cuanto al reconocimiento del otro;
alianzas estratégicas.

27

Impactos del manejo del conflicto en
los actores y sus interrelaciones
A lo largo del tiempo, las comunidades
negras e indígenas pasaron de ser “parte
desconocida del paisaje” a propietarios del
territorio, identificados como culturas propias
y con planes de vida autónomos y
estructurados, según sus expectativas como
pueblos.
Los diferentes actores regionales se han
reconocido y son conscientes de que pueden
aproximarse a construcciones colectivas
viables. Las organizaciones se han fortalecido
desde lo interno, por el reconocimiento
constitucional, legal e institucional que les
ha permitido formas de gobierno propias,
mecanismos de representación autónomos
y estrategias de participación que expresan
sus intereses como culturas. Las alianzas
interétnicas entre pueblos indígenas y negros
datan desde la colonia, y luchan por sobrevivir
y enfrentar un enemigo común. Hoy en día
esas alianzas han permitido el reconocimiento
de sus derechos territoriales y culturales,
primero a los pueblos indígenas y más tarde
a las comunidades negras.
Algunas coyunturas han propiciado
alianzas con otros actores como ONG o
instituciones del Estado. En un inicio, los
comités interinstitucionales evidenciaron
desconocimiento de los derechos etnoterritoriales, pero luego se fortalecieron con
una mayor participación y representación de
los grupos étnicos. La Comisión Intersectorial
para el Manejo Integrado de la Zona Costera
Vallecaucana es ahora una instancia creada
para asesorar los procesos de ordenamiento
territorial, manejo ambiental y desarrollo
regional del Pacífico Vallecaucano; su
formalización está en marcha.

Impactos del manejo del conflicto en los
recursos naturales

28

El reconocimiento de la importancia
estratégica que tiene la biodiversidad del
Pacífico colombiano es un argumento
común para comunidades indígenas y negras

en la defensa de sus territorios; para los
sectores académicos y ONG ambientalistas,
por cuanto contribuye a la conservación de
la naturaleza; y para las entidades estatales
encargadas de la administración de los
recursos naturales, pues les permite exigir
que se haga un uso sostenible de ellos.
Desde distintas visiones se logra un fin
común.

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco
cultural, institucional y político
El MAC se desarrolla a partir de marcos
culturales, institucionales y políticos de orden
local, nacional e internacional. La
investigación puso en evidencia las
divergencias culturales entre las
cosmovisiones de la naturaleza y las
interpretaciones del territorio, reflejadas en
conflictos de interés entre los distintos actores.
Los marcos culturales han permitido y
conducido el MAC hacia estadios cada vez
más democráticos y participativos. El
marco institucional ha sido, y sigue siendo,
el mecanismo por excelencia de
representación y representatividad de los
actores en conflicto. El marco político se
ha desarrollado desde lo nacional hacia lo
local, consolidando negociaciones o
acuerdos. En la medida en que la
construcción colectiva de un modelo de
desarrollo alternativo resulta como
consecuencia de una decisión local, es
posible afectar otras esferas que indirecta,
pero necesariamente, tocan el ámbito local.

Productos del proyecto y mecanismos
de divulgación
A través del proceso de investigaciónacción el análisis histórico ha permitido el
crecimiento como organización social del
Consejo Comunitario de la Ensenada de
Málaga, con quienes se ha realizado un
trabajo conjunto hacia la titulación
colectiva del territorio para la población
negra y el Plan de Bienestar Étnico y
Territorial de la Ensenada de Málaga.

Papel del conflicto socioambiental en la gestión local:Estudio de caso de las
comunidades de Bolsón y Ortega en la Cuenca del Tempisque, Guanacaste,
Costa Rica
Cecilia Martínez Artavia, Costa Rica. Cecilia Martínez es socióloga y egresada de la maestría de
Geografía de la Universidad de Costa Rica (UCR) en Desarrollo Sostenible. Tiene experiencia en
capacitación a grupos locales de base, tanto en el ámbito metodológico como en la coordinación
de programas de capacitación con mujeres y de desarrollo local en América Central.
El estudio de caso analizado tiene como temática la defensa del patrimonio natural desde una
perspectiva de organización ambiental comunitaria. El proceso tiene lugar en las comunidades
de Bolsón y Ortega, en la provincia de Guanacaste, las cuales se asientan en áreas de humedal
en las llanuras del Río Tempisque, en el Pacífico de Costa Rica.

El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores
“...una empresa contaminaba los
ríos, quemaba la caña para
cosecharla y drenaba los
humedales, y con eso
también aumentaban las
inundaciones y el riesgo de
la gente...”
El conflicto inicia en el año 1991,
cuando las comunidades sienten
directamente el impacto de la
agroindustria, causante de un gran
deterioro ambiental provocado por las
prácticas agrícolas de monocultivo de la
caña de azúcar. Durante años, extensas
áreas
de
ricos
humedales,
tradicionalmente protegidos y utilizados
por las comunidades, fueron sustituidos
por enormes plantaciones de caña.
El proyecto planteó reconstruir el
proceso del conflicto tomando en cuenta
la perspectiva de los diversos actores, a
través de la sistematización de la Gestión
Ambiental Local Alternativa (GALA)
como estrategia de manejo de conflictos
en las comunidades de Bolsón y Ortega.

Se analizó también la influencia del
contexto cultural, político, institucional
y geográfico en el manejo del conflicto
que realizan los diferentes actores
involucrados.
Se trata de un conflicto de grandes
asimetrías de poder entre actores. Los
actores protagonistas identificados son:
RAICES, grupo ambientalista comunitario
conformado por miembros de
CoopeOrtega R.L y gente de las
comunidades de Bolsón y Ortega; la
Azucarera El Viejo, empresa agroindustrial
con impacto regional y el Área de
Conservación Tempisque (ACT-MINAE).
Otros actores involucrados de manera
indirecta son el Programa de Naciones
Unidas de Pequeñas Donaciones (PPDPNUD), el Departamento de Humedales
de la Universidad Nacional y el Sistema
Nacional de Áreas de Conservación
(SINAC-MINAE).

29

Estrategia metodológica para el
abordaje del conflicto
Se parte de la idea de que el proceso de
gestión política de RAICES a escala
comunitaria, y frente a instituciones y
organismos externos, puede ser una forma
alternativa de manejo del conflicto. El
planteamiento metodológico partió de una
reflexión conceptual desde lo local, que
permitió definir una GALA del patrimonio
natural.

El grupo comunitario se consolidó como
actor social, ya que ha sido el promotor de
un proyecto de Gestión Ambiental Local
al cual se han incorporado otras
comunidades en la ejecución de proyectos
para la restauración de los humedales.
Asimismo, logró que organismos de
cooperación internacional e instancias de
gobierno definan el Área de Patrimonio
Natural (bajo la visión local) como lugar
estratégico para intervenir a través de sus
políticas.

En esta propuesta, el énfasis está en la
identificación y apropiación de las causas
del conflicto por los actores locales
afectados, promoviendo diferentes
modalidades para la denuncia, búsqueda
de aliados, negociación y concertación. Se
utilizó como perspectiva metodológica la
investigación-acción; los líderes de las
organizaciones involucradas participaron
directamente en la elaboración de la
metodología de los talleres, las guías de los
conversatorios, las entrevistas, etc.
Además, todo el proceso de investigación
fue concebido como una permanente
devolución sistematizada de los resultados
a los actores.

La Empresa, por su parte, incorporó una
política ambiental en el proceso productivo,
a través de la cual realizó modificaciones
para mitigar el impacto negativo de su
racionalidad productiva. Ejemplos de los
cambios producidos son la casi total
eliminación de las quemas, por medio de
una tecnología que permite cortar la caña
verde, un programa de manejo de desechos
y un sistema de riego que minimiza la
erosión. Además, la Empresa ha detenido
parcialmente la expansión del monocultivo
de la caña en áreas de humedal y ha
sustituido la política de compra de tierras
que la caracterizaba, por una política de
apoyo al pequeño productor.

Es evidente que la metodología y la
concepción de un proceso participativo
facilitó la reconstrucción, análisis,
apropiación del conflicto y a la vez
fortaleció el proceso organizativo de las
comunidades involucradas.

Impactos del manejo del conflicto en los
recursos naturales

Impactos del manejo del conflicto en los
actores y sus interrelaciones
Este proyecto ha logrado identificar un
proceso de gestión colaborativa ambiental
y de desarrollo que ha permitido fortalecer
a los diferentes actores y del cual han
surgido acciones concretas orientadas a
la resolución del conflicto.
30

Dos humedales han sido declarados como
refugios privados: uno propiedad de la
Empresa Azucarera El Viejo y otro
manejado por el Grupo Comunitario
RAICES. En la práctica, ambos se
encuentran en conservación y en vías de
restauración. Además, se han ampliado las
áreas protegidas.
El grupo comunitario, junto con la
Comisión Nacional de Humedales, ha
ampliado la Ficha Técnica RAMSAR del
Bajo Tempisque, lo que significa incorporar
varios humedales que no habían sido
reconocidos como tales por las
autoridades.

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco
cultural, institucional y político
El proyecto evidencia la importancia del
conocimiento local sobre sus recursos
naturales y la priorización de las áreas
de conservación. El uso local de los
recursos naturales es múltiple. Las
diferencias de percepción sobre los
humedales entre los actores locales y los
técnicos han tenido un papel importante
en el manejo del conflicto. La mezcla del
conocimiento científico y local da como
resultado una nueva percepción de las
“bajuras”, que fundamenta la gestión
ambiental local del área.
Por ejemplo, los técnicos plantean que
para que un área sea considerada como
humedal debe tener tres características
ecológicas: vegetación hidrófila, suelos
hídricos y condición hídrica. Desde la
perspectiva local, Toño Cascante
describe el humedal de la siguiente
manera: “Para mí una característica
común en los humedales son los árboles
de papaturro, la presencia de plantas
como la platanilla, una especie de lirios
que hay dentro de la laguna y un tipo de
pasto como el parás”.

Productos del proyecto y mecanismos
de divulgación
Los resultados de este proyecto han sido
recopilados en documentos parciales,
presentados y discutidos durante el
proceso de investigación-acción.
Finalmente, fueron integrados en un
documento final, un resumen y un
afiche. Además, se elaboró una memoria
de la historia organizativa ambiental en
Bolsón y Ortega, en palabras de sus
líderes.
El estudio de caso demuestra que la
gestión de un Grupo Comunitario como
RAICES, basada en alianzas con otros
actores para fortalecer su propia
organización, puede modificar los
escenarios locales, con un fuerte
impacto en el ámbito nacional. Su
experiencia puede proyectarse en
contextos de reivindicación para la
conservación de patrimonio natural y
cultural.

La gestión local permitió un
reconocimiento del valor ecológico y
sociocultural de los humedales,
asumiendo incluso el liderazgo las
acciones de conservación que le
corresponderían a la organización
gubernamental
encargada
y
promoviendo respuestas en la empresa
para mejorar su proceso productivo.

31

Del conflicto a la propuesta: Incidencia comunitaria en la formulación y
análisis de políticas ambientales
Cooperativa Autogestionaria de Servicios Profesionales para la Solidaridad Social R.L. Coope Sol i Dar
R.L., Costa Rica. Coope Sol i Dar es una cooperativa de autogestión compuesta por un grupo
interdisciplinario de profesionales preocupados por establecer vínculos entre conservación y desarrollo,
principalmente a nivel de comunidades rurales, para analizar y fortalecer la distribución justa y equitativa
de los beneficios derivados del uso de los recursos naturales.
Este proyecto rescata el análisis de conflictos en el tema de servicios ambientales y políticas de participación
local para la conservación de recursos naturales, mediante un análisis comparativo entre dos casos en
Costa Rica. El primero identifica una experiencia de participación y concertación de actores en la zona
norte del país, con el objetivo de contribuir a la conservación del hábitat de la lapa verde (Ara ambigua).
La segunda experiencia, desarrollada en la zona sur del país (Península de Osa), analiza cómo la falta de
participación de grupos organizados y gobiernos locales se ha convertido en obstáculo para el acceso
más justo y equitativo al sistema de pago por servicios ambientales. Ambas experiencias están unidas por
el objetivo de contribuir a la identificación de mecanismos para el manejo de conflictos que incidan en la
formulación de políticas ambientales más justas y equitativas.
El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores
Ambas experiencias evidencian un conflicto
entre posiciones preservacionistas y las
orientadas hacia la explotación de los recursos.
En medio de estos dos actores se encuentran
las comunidades, para quienes la cercanía a
esta riqueza natural no representa el tema en
forma antagónica. El conflicto no radica en
querer o no conservar el bosque, sino en una
situación que se agudiza por los problemas
económicos y sociales que enfrenta la
población.
En este proyecto el conflicto es percibido en
tres niveles que a continuación se señalan:

32

sociales con intereses en conflicto. En el caso
de la Comisión Nacional de la Lapa Verde,
están en juego los intereses de los diferentes
actores que la conforman: ambientalistas,
industriales de la madera, sector estatal,
comunidades. Los ambientalistas apuestan a
la conservación, los industriales de la madera
abogan por la no restricción a la corta de
especies maderables valiosas (especialmente
el almendro Dipteryx panamensis, el cual es
hábitat de aves en peligro de extinción); las
comunidades, por su parte, luchan por
conservar y mejorar sus condiciones de vida.

Un primer nivel estructural. En el plano
macro, la realidad social, económica y
política está regida por conflictos múltiples.
La perspectiva de desarrollo entra en
conflicto con la falta de equidad y acceso
de las poblaciones locales a los recursos
naturales.

En el caso de servicios ambientales, el conflicto
se hace evidente entre las comunidades más
pobres que carecen de tierra y de recursos,
especialmente información, y otros actores
como el Estado, que no han tomado en
cuenta las necesidades de los más
desfavorecidos en cuanto al acceso a, y
distribución de los servicios ambientales
concebidos como mecanismo para el
desarrollo local y la conservación.

Un segundo nivel intersectorial. En este nivel
entran en interacción diferentes actores

Un tercer nivel emergente. Se les ha
llamado “emergentes visibles” a las

manifestaciones concretas del conflicto,
que tienen sus causas en los niveles
estructurales e intersectoriales, pero que
se manifiestan en el símbolo de la lapa
verde o el bosque que se quiere
conservar; y en los servicios ambientales
como mecanismos de acceso, no solo a
recursos sino también a la información
y al poder para la negociación y la
incidencia.

Estrategia metodológica para el
abordaje del conflicto
Se desarrollaron principios metodológicos
comunes para ambas experiencias:

Impactos del manejo del conflicto en
los actores y sus interrelaciones
El proceso facilitó a los actores la
identificación de los principales obstáculos
que han impedido una gestión más abierta
y participativa en el planteamiento,
aplicación y cumplimiento de normativas
y políticas ambientales.
En el caso de la Comisión Nacional de la
Lapa Verde, se hizo evidente que la
incidencia de los actores rectores en el
manejo y conservación de la biodiversidad
en el ámbito nacional no ha sido suficiente
para cambiar la situación de amenaza en
que se encuentra la especie y su hábitat.

• Generación de condiciones para llegar a
un acuerdo sobre los valores y la forma en
la que se desarrolla el trabajo. Esto se
promueve a través de mecanismos como
el ‘Código Etico’ y el ‘Consentimiento
Informado Previo’.
• Utilización de técnicas participativas,
entrevistas semi-estructuradas, revisión de
documentos.
• Potenciación de subgrupos locales con
un rol de liderazgo en la planificación,
ejecución y seguimiento a los procesos
(integración de saberes y conocimientos).
• Incorporación del enfoque de género,
desde una perspectiva amplia en donde se
valoran los aportes y las necesidades de
hombres y mujeres, y se reconoce su
liderazgo y potencialidades individuales
y grupales.
El análisis comparativo de ambos casos
se realizó tomando en consideración tres
ejes fundamentales: la participación, las
relaciones de poder entre actores y el
acceso a la información y los recursos.

El MAC ha tenido un impacto diferente en
ambos casos. En el primer caso, el proceso
contribuyó a generar capacidad y acceso a
iniciativas que han promovido un
mejoramiento en la calidad de vida de las
comunidades aledañas al hábitat de esta
especie en la zona norte, así como su
capacidad para demandar al Estado un rol
más activo. Una situación distinta pudo
apreciarse en el caso de Servicios
Ambientales, en el que existen
comunidades con menor nivel organizativo
y donde no se había propiciado ningún
mecanismo de negociación entre actores.
Estas comunidades perciben al Estado con
una actitud paternal, quien les debe “pagar”
por la conservación, y en donde existe poco
diálogo o interrelación, principalmente en
lo que respecta a políticas ambientales.

Impactos del manejo del conflicto en
los recursos naturales
En la Comisión Nacional de Lapa Verde,
el proceso de concertación llevó a la
promulgación de dos decretos ejecutivos
para la regulación de la corta del almendro
y la conservación del hábitat de la lapa
verde. Sin embargo, el mismo proceso
del MAC confirmó a los actores que las

33

políticas, aún expresadas en decretos, no
son suficientes cuando falta voluntad
política de aplicación y cumplimiento, así
como una estrategia clara de acción,
capacitación y negociación permanente.
En el caso de servicios ambientales, se
percibió una gran apertura al tema en el
ámbito regional y nacional, pero a la vez
una gran frustración por la asignación de
montos muy bajos para el pago por
conservación del bosque, en comparación
con la asignación de pago por manejo del
bosque. Por otra parte, al Área de
Conservación de Osa se le asignaron muy
pocas hectáreas.

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco cultural,
institucional y político
En ambos procesos se reafirma la idea de
que la participación de todos los sectores
interesados en la gestión de los recursos
naturales es trascendental para el desarrollo
de mecanismos de manejo de conflictos; y
que no basta con el hecho de que estén
presentes de manera formal, sino que es
indispensable el seguimiento que se le dé
a la toma de acuerdos y resoluciones.
En la Comisión Nacional de la Lapa Verde
se han establecido mecanismos
importantes como acuerdos y ayudas de
memoria, liderazgo democrático, reuniones
con las comunidades, reconocimiento a la
individualidad de cada sector y toma de
acuerdos por mayoría y no por consenso.
En el caso de servicios ambientales, el
análisis del caso brindó elementos para
considerar que un proceso de mediación
de conflictos sería fundamental para
propiciar información clara y transparente,
fortalecimiento de organizaciones locales
y espacios de negociación definidos.

34

Ambas experiencias han abierto un canal
de comunicación muy rico con las

instancias institucionales y políticas. La
Comisión Nacional de la Lapa Verde ha
integrado sectores, asegurando un grado
de eficacia y agilidad en las negociaciones,
en las demandas, en el manejo de
conflictos, en la generación de información
científica para la toma de decisiones, y en
el impacto para fortalecer la gestión del
Estado con una amplia participación de la
sociedad civil. Queda un gran reto en el
seguimiento y generación de nuevas
propuestas para la conservación y el
mejoramiento de la calidad de vida de las
poblaciones en la zona norte.
Si bien existe un Proyecto de Ley para el
Pago de Servicios Ambientales presentado
por el Poder Ejecutivo, la sociedad civil se
organizó para elaborar una Propuesta de
Ley Alternativa sobre este tema, que
considera los derechos de los
campesinos(as) a acceder a los beneficios
de la conservación. Ambos proyectos
están en la corriente legislativa.

Productos del proyecto y mecanismos de
divulgación
El proceso generó materiales educativos
para la divulgación. Para ambas
experiencias se hicieron intercambios de
experiencias. En el caso de Lapa Verde,
hubo una proyección masiva del Día
Nacional de Parques (24 de agosto, 2001),
donde la población local y nacional fue
informada del proyecto y sus resultados.
En el caso de servicios ambientales, se
promovió un intercambio entre autoridades
del ámbito nacional y dirigentes
comunales, quienes compartieron sus
ideas, inquietudes y demandas.
Finalmente, se promovió una discusión
para compartir el desarrollo de este
proceso con la Red de Resolución de
Conflictos en el ámbito nacional, con la
idea de propiciar un espacio de discusión
y análisis a través de aportes y comentarios
de personas involucradas en el tema.

Evaluación del uso del automapeo para la resolución de conflictos del
uso de la tierra dentro de la Reserva Hidrográfica Filo del Tallo, Darién

Comité Salvemos el Filo del Tallo (COSAFIT), Panamá. El Comité Salvemos el Filo del Tallo es una
organización campesina sin fines de lucro, constituida en 1998 para proteger la reserva hidrológica
Filo del Tallo, Panamá.
Este proyecto sistematiza tres casos de resolución de conflictos dinamizados por el acceso al agua,
en los cuales se ha involucrado el COSAFIT, en la provincia de Darién, Panamá. El papel del mapeo
y de otras herramientas en la resolución de estos conflictos recibe una atención especial.

El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores
El Darién es una provincia situada en el
extremo oriental de Panamá, en la
frontera con Colombia. Con 65 300
habitantes, es una zona de baja densidad
poblacional y una de las más pobres del
país. La hidrología del área es dominada
por el Río Chucunaque, así como por la
existencia de agua salobre en el subsuelo,
inadecuada para el consumo humano.
La única agua utilizable viene de los
cursos de agua superficiales que bajan
del Filo del Tallo, algunos de los cuales
son de carácter intermitente.
El objetivo de esta investigación era
evaluar las posibilidades de las nuevas
herramientas de mapeo recientemente
adoptadas por la organización Salvemos
el Filo del Tallo, para la resolución de
conflictos ligados con el uso de la tierra
en la reserva hidrológica Filo del Tallo.
Por tal razón, se analizaron tres casos:
La Moneda, Villa Darién y Nuevo
Progreso.

La Moneda: Este es el caso de una
comunidad que no tenía agua potable.
Se constituye, entonces, un Comité de
Salud, el cual solicita la toma de agua a

una persona que ha conservado el
bosque en el área de Reserva. Después
de varios diálogos, el propietario decide
permitir el acceso al lugar de la toma.
En este caso no hubo conflicto
propiamente dicho, sino una prevención
del conflicto mediante el diálogo y la
participación de varios entes
facilitadores que posibilitaron el acuerdo
final.

Villa Darién : El conflicto se inicia
cuando un propietario descubre que el
Comité de Salud de Villa Darién ha
hecho estudios para instalar el
acueducto de la comunidad a orillas de
la parcela que él ha comprado. El
propietario compró el terreno para
ganadería, pero el pueblo necesita el
agua del río. La Comunidad se organiza
y solicita apoyo al Ministerio de Salud
para instalar el acueducto. Una vez
instalado, se detecta que las aguas están
siendo contaminadas por la actividad
ganadera y herbicidas. Después de
varias reuniones se hace una gira de
campo en busca de una solución
satisfactoria para ambas partes. Como
resultado de esa gira se elabora un
acuerdo final.
35

Nuevo Progreso: El conflicto surge cuando
la comunidad, desesperada por la
necesidad de solucionar su problema de
abastecimiento de agua potable, instala la
toma de un acueducto en tierras privadas,
a 23 kilómetros de la comunidad. Se
organiza un taller de mapeo en una
comunidad vecina en donde se invita al
propietario y a representantes del Comité
de Salud de la comunidad involucrada y
se proponen soluciones con base en los
mapas. Luego, se realiza una gira de campo
para observar en el terreno las posibles
soluciones. Como resultado se sella un
arreglo al conflicto.
En los tres casos, los principales actores
involucrados fueron:
Los moradores: productores que
usufructúan parcelas en las partes elevadas
de la Reserva, pero que por lo general no
viven en dichas parcelas ni tampoco
cuentan con un título oficial. Muchos de
ellos tienen ganado y deforestan para
aumentar el área de pastos. Esto causa
inevitablemente la contaminación de las
aguas captadas para los acueductos
comunitarios.
La comunidad: el conjunto de usuarios de
agua del acueducto; usualmente viven en
un determinado perímetro en el que
comparten no sólo el servicio del agua sino
otros servicios importantes, como la
escuela. Este conjunto de vecinos se
organiza en un Comité de Salud o en una
Comisión Administrativa del Agua, el cual
es el principal actor de las negociaciones
de resolución de conflictos.

36

COSAFIT: Organización no gubernamental
que agrupa a los Comités de Salud; esta
organización nació en defensa de la
serranía del Filo del Tallo, no tanto por la
conservación del bosque, sino como
fuente de agua. Cumple el papel de

facilitador que trata de acercar a las partes
y ofrece propuestas para llegar a acuerdos
convenientes para ambas partes.
Otros actores: Representantes locales de
la Autoridad Nacional del Ambiente, de la
Dirección de Reforma Agraria o del
Ministerio de Salud.
La iglesia: a menudo cumple con un rol de
facilitación del diálogo, acercando actores
que han dejado de hablarse, o bien como
garante que asegura la participación de
testigos del acuerdo y garantizan que este
se cumpla. En este papel también participan
las autoridades locales, como el Corregidor
(persona nombrada por el Alcalde y cuya
misión es garantizar el orden público).

Estrategia metodológica para el abordaje
del conflicto
La metodología diseñada para esta
investigación consistió en realizar nuevos
experimentos de mapeo en dos sectores,
para examinar las potencialidades y
limitaciones de esta herramienta y
posteriormente poner en común los
resultados por medio de intercambios. Se
elaboraron mapas comunales en papel y
también en un Sistema de Información
Geográfico Simplificado, por medio del
“Map Maker”.
Luego del mapeo de recursos naturales en
las comunidades utilizando mapas
topográficos y una cuadrícula, se
identificaron nuevas herramientas, tales
como el mapeo de parcelas con cuerda y
brújula, método que después se refinó
con el Sistema de Posicionamiento
Global (GPS).

Impactos del manejo del conflicto en
los actores y sus interrelaciones

Impactos del manejo del conflicto en los
recursos naturales

Se crearon capacidades en la
organización local para que lograra
integrar los mapas de papel y los digitales
en sus actividades. En el año 2000, se
empezó a impulsar el uso de los GPS
combinados con el Map Maker, para
elaborar mapas de parcelas en zonas
dentro de la Reserva, las cuales no
cuentan con títulos oficiales de
propiedad.

La Moneda: El propietario le cede al
Comité de Salud 100 metros a la redonda
de la toma de agua. La comunidad asume
toda la responsabilidad por el cuido de
los bosques para proteger las nacientes
de la quebrada. En este momento no hay
conflicto.

El producto para el COSAFIT fue la
sistematización misma y el proceso de
reflexión interno, que ha capacitado a sus
líderes y les ha ayudado a darse cuenta
de que en realidad estaban usando
metodologías de resolución de conflictos
sin haber tenido nunca una capacitación
sobre el tema.

Impactos del MAC en las interrelaciones
entre actores
En los casos analizados se logró
establecer acuerdos entre las partes. En
el caso de La Moneda, el acuerdo fue
para que el área de la toma no tuviera
uso agrícola y se protegiera mediante la
reforestación. En el caso de Villa Darién,
con la mediación de COSAFIT, se logró
la reubicación de la toma. En Nuevo
Progreso, la comunidad ofreció tierras
para compensar al dueño por la
protección del sitio de la toma.
En La Moneda, en este momento no hay
conflicto. En Villa Darién, el acuerdo
está firmado por escrito, pero todavía
hace falta su ratificación por la
moderadora. En Nuevo Progreso, el
acuerdo ha sido cuestionado por el
dueño, quien arguye falta de tierras para
cultivar.

Villa Darién: Dentro de las conclusiones
del último acuerdo se mencionó la
reubicación de la toma, el manejo del
potrero sin la utilización de químicos para
la limpieza y el aporte por parte del
Comité de Salud de Villa Darién de
alambre de púas para deslindar el área
cercana a la toma del resto del potrero.
Nuevo Progreso: COSAFIT espera
resolver el conflicto de la tierra con el
apoyo de la Dirección de Reforma
Agraria, la Gobernación de la Provincia,
la Autoridad Nacional del Ambiente
(ANAM) y los alcaldes de Pinogana y
Chepigana. Se busca implementar un plan
de manejo del área que permita conservar
los recursos naturales y canalizar algunos
recursos para fortalecer el desarrollo
sostenible.

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco
cultural, institucional y político
Muchos de los investigadores
principales, miembros de COSAFIT, no
habían participado antes en una
investigación similar a la realizada en
este estudio. Fue necesaria la
formalización de ideas por escrito y la
revisión de documentos, lo cual
fundamentó el aprendizaje de cómo
llevar a cabo una investigación con gente
poco familiarizada con la investigación
formal.

37

Otra estrategia de trabajo que surgió en el transcurso del estudio fue la necesidad
de remplazar los talleres de trabajo por formas locales de comunicación, llamadas
localmente “conversatorios”. Los conversatorios se llevan a cabo en un ambiente
más festivo e íntimo que los talleres de trabajo habituales y permiten crear condiciones
para una mejor comunicación con los representantes de las comunidades.
Es importante notar cómo a través de este tipo de procesos de MAC, las comunidades
encontraron y plantearon sus respuestas ante el Estado, cuyo rol entonces solamente
fue de validación de los elementos analizados y su resolución.

Productos del proyecto y mecanismos de divulgación
Los productos de este proyecto fueron diversos: mapas comunales, 12 mapas de
parcelas en dos sectores, un sistema de información geográfico simplificado, dos
folletos trifoliares (uno que sistematiza la experiencia y otro sobre COSAFIT), un
panfleto informativo, dos paneles portátiles hechos con materiales de la zona y la
sistematización de la experiencia.

“¿Por qué es útil el
mapa? Para evitar
problemas, y que
todos sepan cuáles
son sus límites,
antes de que venga
la titulación masiva
de propiedades.
Para poder elaborar
un plan de manejo
de la microcuenca.”
Don Bonifacio
Miranda,
representante de la
comunidad de Filo
del Tallo, Darién,
Panamá

38

Manejo alternativo de conflictos vinculados con el uso del suelo en la cuenca
del Río Lurín, Lima, Perú
Oficina de Asesoría y Consultoría Ambiental (OACA) y Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).
A partir de 1999, la OACA empezó el Programa Valle Verde, una iniciativa que busca poner en práctica
en la zona del Valle Lurín, Lima, Perú, los conceptos del desarrollo sustentable (promoción del crecimiento
económico con equidad social y sustentabilidad ambiental, en un marco de buena gobernabilidad).
Este proyecto identificó los principales conflictos ambientales vinculados con el uso del recurso suelo en
la interfase urbano-rural presente en el valle de Lurín, identificó cada uno de los actores y planteó estrategias
para la resolución de conflictos específicos. La cuenca del río Lurín se ubica al sur de la ciudad de Lima,
capital de Perú, y absorbe los procesos de expansión más dinámicos y recientes.

El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores
El crecimiento urbano de Lima se
proyecta hacia el sur, lo cual pone en
peligro al último valle verde de Lima. Si
las presiones urbanas no se canalizan
adecuadamente, se perdería el último valle
y la ciudad capital enfrentaría una marcada
insostenibilidad natural y social. Si, por
otro lado, el valle se integra a la ciudad de
manera adecuada, protegiendo al máximo
sus escasas tierras agrícolas y sus recursos
arqueológicos, Lima podría aumentar sus
áreas verdes de 1 a 6 m2 por habitante.
La mayor parte de la población que vive
en esta cuenca pertenece a sectores
económicos pobres. La estructura
ambiental que caracteriza el valle, y en
general la costa pacífica del Perú, posibilita
asentamientos humanos intensivos y de
larga data que aprovechan el desierto
costero y los valles fértiles transversales
para producir una simbiosis histórica que
los caracteriza como “valles culturales”.
El Programa Valle Verde se inició hace más
de dos años, y constituye una iniciativa
de promoción del desarrollo sustentable

en la cuenca del Río Lurín. Promueve la
integración armónica del valle con la gran
ciudad y la conservación de sus recursos
ambientales y culturales. Este programa
es impulsado por organizaciones como
OACA - CEPA, y la red FLACAM Foro
Latinoamericano de Ciencias Ambientales.
Como parte del programa, OACA y SPDA
se propusieron sistematizar los procesos
de manejo de conflictos y plantear
elementos para construir una estrategia de
manejo de conflictos relacionados con el
uso del suelo en interfases urbano-rurales.
El fenómeno de encuentro entre la
ciudad de Lima, que se expande hacia
el sur, y el valle de Lurín tiene todas las
características de conflictividad
presentes en las interfases campociudad. Lima se expande y crece
ocasionando presiones de cambio de
uso sobre un valle frágil. Surge,
entonces, una diversidad de conflictos
vinculados con el uso de los recursos:
el cambio de uso propiamente dicho,
la contaminación ambiental por nuevas
infraestructuras
o
actividades
productivas, la pérdida de áreas verdes,
cambios en el paisaje, afectación de
sitios de interés monumental, etc.
39

Los actores son muy diversos, así como
sus intereses. No existe una Autoridad de
Cuenca Hidrográfica que administre los
recursos naturales con una visión unitaria,
ni una instancia de vinculación orgánica
entre las autoridades locales y Lima. Se
manifiesta una gran multiplicidad,
dispersión y superposición de
organizaciones políticas sin agendas claras
y comunes. Los intereses de propietarios
agrícolas y productores agropecuarios,
proveedores de servicios turísticos,
comunidades campesinas, residentes de
clase media y alta, inversionistas del sector
inmobiliario, industrial y minero, gobiernos
locales y gobierno metropolitano están
contrapuestos.
En marzo del 2001, mientras este proyecto
se desarrollaba, la Municipalidad de Lima
Metropolitana promulgó la Ordenanza
310; una norma municipal de
ordenamiento territorial y uso del suelo de
la cuenca baja, la cual incluye una
zonificación generalizada aprobada de
forma poco transparente y participativa.
Esta norma, de mayor jerarquía que las que
pudieran promulgar los Municipios
Distritales, prevé proyectos de
infraestructura urbana (especialmente
carreteras), permite usos incompatibles con
zonas agrarias y protege los intereses de
inversionistas particulares. Así, ha surgido
una seria controversia entre quienes la
defienden y quienes la cuestionan.
Los conflictos basados en la diversidad de
intereses se deben no sólo a la dificultad
de conciliar el usufructo de un bien público
o bien común (el río, el valle y el paisaje) y
la propiedad privada de la tierra, sino
también a los obstáculos para
compatibilizar los reclamos de la
ciudadanía por una mejor ciudad, con más
áreas verdes y los intereses privados
vinculados a la rentabilidad de sus
inversiones.
40

Estrategia metodológica para el
abordaje del conflicto
Las primeras tareas fueron la identificación
de los principales conflictos en la zona, el
análisis exhaustivo de actores y el diseño
de una estrategia para enfrentar los
conflictos prioritarios.
Una vez
identificados los actores, se realizó un
análisis de poder sobre la base de ocho
criterios básicos: capacidad de
organización, base legal, capacidad de
influencia política, alianzas estratégicas,
disponibilidad de recursos económicos,
manejo del conocimiento técnico y sobre
la zona, capacidad de influencia en la
opinión pública, convocatoria a la
población local y legitimidad social. Esta
evaluación de actores arrojó “fortalezas
y debilidades” que permitieron diseñar
las estrategias MAC.
Por otra parte, los actores se clasificaron
según su relación con el conflicto, con
base en la categorización propuesta por
OLCA. Así, se establecieron tres
categorías de actores: generadores ,
quienes con el desarrollo de sus
actividades generan daño o amenaza de
daño ambiental; iniciadores, quienes se
ven afectados por las actividades de los
primeros, y reguladores, quienes tienen
legitimidad técnica, legal o social para
asumir atribuciones que permitan
intervenir en la toma de decisiones.
Los conflictos de la cuenca baja fueron
identificados y priorizados en forma
participativa. Mediante casos simulados
y juegos de roles, a partir de situaciones
reales que se presentan en la cuenca, los
actores adquirieron habilidades en los
conceptos y metodologías MAC.

Impactos del manejo del conflicto en
los actores y sus interrelaciones

Impactos del manejo del conflicto en
los recursos naturales

Los arreglos y articulaciones institucionales
generados desembocaron en la creación
del Comité de Defensa del Valle de Lurín,
un grupo de interés ciudadano que
inicialmente se abocó a la revisión y
presentación de objeciones a la Ordenanza
310, pero que ha ido evolucionando hacia
un Comité de Desarrollo del Valle del Río
Lurín. En dicho Comité participan
instancias de gobierno y se establecen
mecanismos de participación. El programa
Valle Verde y sus aliados han fortalecido
su base de conocimiento y relaciones,
ganando legitimidad y credibilidad.

La utilización de MAC para resolver los
conflictos relacionados con el uso del
suelo permite una visión integral y
dinámica de los numerosos actores de
la cuenca hidrográfica, lo cual ayuda a
ampliar la percepción de los problemas
y diseñar estrategias de resolución de
conflictos que consideren múltiples
intereses aparentemente contrastantes.
Los procesos de diálogo y resolución de
conflictos, sin embargo, son lentos; por
ello, los impactos directos de las acciones
en el manejo de los recursos naturales
no se verán sino en los años venideros.

Los talleres participativos sobre MAC
permitieron avanzar en el necesario
cambio de actitud y de disposición entre
actores y hacia los conflictos. La capacidad
de diálogo se ha reforzado y se han dado
pasos para trabajar de manera conjunta y
avanzar hacia una solución consensual y
concertada.

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco cultural,
institucional y político

Los mecanismos de participación
ciudadana son espontáneos y no
institucionalizados. Como mecanismos de
participación política prevalecen la
reivindicación, la protesta y la denuncia,
expresiones de la frustración y decepción
social hacia todas las instancias de gobierno
después de diez años de dictadura
disfrazada y casi 30 años de mal gobierno
nacional. En este marco, un logro ha sido
la constitución por parte de la
Municipalidad de Pachamac de una
Subcomisión de Vigilancia y Participación
Ciudadana, conformada por regidores,
funcionarios municipales, ciudadanos y el
Programa Valle Verde para reforzar los
mecanismos de participación social en las
políticas municipales, especialmente en
materia ambiental y uso del suelo.

La cuenca del río Lurín refleja las
debilidades estructurales y funcionales
del marco político-institucional del país.
Algunas de sus manifestaciones son:
• fuerte dependencia política y
económica del Gobierno Central y de
Lima Metropolitana, lo que origina una
evidente debilidad de los gobiernos
municipales
• ausencia de una cultura de
participación ciudadana activa
• presencia de un marcado
“caudillismo” municipal
• heterogeneidad social y cultural
• brechas económicas entre clases y
etnias que dificultan los mecanismos
de diálogo y los procesos de
construcción de confianza
• racismo y marginación social de
muchos sectores, que debilita su
reconocimiento como partes sociales
de un proceso de diálogo.
41

La experiencia de análisis y manejo de los conflictos en el valle han permitido una
mayor articulación social, institucional y política, partiendo de una visión común de
respeto y conservación de este valle cultural.

Productos del proyecto y mecanismos de divulgación
El proyecto enriqueció la ejecución del Programa Valle Verde, brindando información
detallada sobre los actores presentes en la cuenca, sus roles, percepciones, posiciones
y niveles de poder. Además, permitió consolidar diversas instancias de gestión
propuestas por el programa y establecer relaciones entre los actores. Se utilizaron
distintos recursos para el manejo de conflictos que permitieron superar parcialmente
la asimetría de poder entre los actores y preparar el terreno para una negociación o
concertación sobre bases más equitativas.
Los directivos del Comité de Defensa del Valle fortalecieron su posición estratégica
mediante la revisión de la Ordenanza 310, artículo por artículo; además, se ejecutó una
intensa campaña de información ciudadana sobre la Ordenanza; una campaña
comunicacional para influir en líderes políticos y en la opinión pública, que ampliara la
base de oposición a la Ordenanza y un “lobby o cabildeo” con el Consejo Metropolitano
de Lima, para dar a conocer las observaciones de los ciudadanos a la controvertida
norma municipal. Actualmente se están promoviendo foros de diálogo empresacomunidad para garantizar la participación ciudadana en la toma de decisiones, a través
de un mejor acceso a la información.

42

Impacto social y ambiental del manejo alternativo de conflictos en los
recursos naturales de la zona andina del Perú
Programa Casa Campesina del Centro Bartolomé de Las Casa, Cuzco, Perú. El Programa Casa Campesina,
desde su fundación en 1985, ha venido ofreciendo directamente asesoría legal y organizativa a los
campesinos; esto ha permitido la identificación y conocimiento del nivel de conflictividad por los recursos
naturales al interior de las comunidades campesinas y las prácticas empleadas en la resolución de
conflictos.
Este proyecto es un estudio sobre los sistemas de manejo de conflictos tradicionalmente usados en el
departamento de Cuzco, para analizar su coherencia, interacciones y discrepancias con los nuevos
sistemas del MAC, y la relación de los sistemas consuetudinarios con factores externos, como la
intervención del estado y de las instituciones privadas.

El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores
Las comunidades campesinas en el
departamento de Cuzco tienen cada vez
más conflictos sobre el uso de recursos
naturales: tierra, agua, bosques, pastos
y recursos mineros. Existen diversas
prácticas locales de gestión de conflictos
que tienen impactos sociales y
ambientales. Su relación con el MAC
presenta oportunidades de integración.
El Proyecto viene trabajando con
diferentes comunidades campesinas que
tienen conflictos entre ellas, o con
terceros. Los casos evaluados son:

• Santa Bárbara de Hualhua,
Huayllapujyo tienen problemas por el
desmembramiento territorial de la
zona y el uso y distribución de tierras
agrícolas y pastizales.
• En la Provincia de Espinar, la
comunidad de Tintaya Marquiri se
encuentra en conflicto con una
empresa minera.
Aparte de los actores directamente
implicados, otros actores son el
Municipio de Espinar, CORECAMIFUCAE, la Empresa Minera BHP-Tintaya,
el Juzgado Mixto de la Provincia de
Paucartambo, el Ministerio de
Agricultura de Paucartambo y la Empresa
Minera Manco Ccapac.

• En la Provincia de Quispicanchi, en
Nueva Esperanza de Ccpana hay
desacuerdos en cuanto al agua de
riego y agua potable, bosques y tierras.
• Hachacalla, Tayancani, Chilihuani,
Anccasi se encuentran enfrentadas a
una empresa minera.
• En la Provincia de Paucartambo, en
Umana y Huaynapata hay conflictos
sobre linderos y uso de pastizales.

Entre los medios tradicionales de
resolución de problemas en el ámbito
comunal andino está la “ronda
campesina comunal”, la cual presenta
mayor viabilidad para la gestión del
conflictos. Se consideran como conflictos
aquellas situaciones inevitables,
socialmente omnipresentes y posibles
iniciadoras de procesos de desarrollo.
43

“…el derecho consuetudinario
no se inscribe en actas,
por ser de usos y
costumbres. Los
campesinos dicen que la
costumbre que se pone
por escrito, deja de ser de
ellos y otros la pueden
utilizar. Es algo que se
guarda en el alma.”
Cuando algunos artículos de la
Constitución o de las leyes son útiles
para los campesinos, pasan a formar
parte de sus usos y costumbres. Se
apoderan de la ley y la transfieren del
papel a su corazón para, desde allí,
aplicarla.

Estrategia metodológica para el
abordaje del conflicto
La investigación fue realizada por un
grupo interdisciplinario que abarcaba
aspectos sociológicos, antropológicos,
jurídicos y medioambientales. Se
sistematizó la experiencia acumulada
del Programa Casa Campesina del
Centro Bartolomé de las Casas desde
hace 15 años, y se realizaron cinco
estudios de casos mediante talleres
participativos y entrevistas en tres
provincias de Cuzco. El estudio
muestra que la gestión de conflictos es
un proceso con diferentes niveles y
etapas en el que se interrelacionan
elementos
consuetudinarios,
alternativos y formales.

Impactos del manejo del conflicto en
los actores y sus interrelaciones

44

La gestión de conflictos sobre recursos
naturales ha tratado de partir de los
aspectos organizativos y sociales ya
existentes en las comunidades. Así,
tomando en cuenta su diversidad, la
resolución del conflicto crea un
ambiente más favorable para el
desarrollo de las respectivas

comunidades. Es esencial romper la
desigualdad en el manejo de la
información para lograr una mejor
capacidad de negociación desde las
comunidades.
El proceso de saneamiento, la
autocapacitación y la capacitación con
apoyo de terceros permite que las
comunidades confíen en sus autoridades
locales para resolver sus propios
conflictos, sin recurrir a las autoridades
externas; además fortalece la imagen de
las comunidades ante las instituciones
públicas y privadas, quienes reconocen
la validez de esta forma propias de
gestión de conflictos.
Las comunidades con las cuales se
trabajó presentaron los siguientes rasgos:
tener un padrón de parcelas, lo cual
significa que los comuneros tienen un
título de posesión mas no de propiedad;
elaborar y ejecutar diagnósticos y planes
de desarrollo integral sostenidos; tener
una visión y misión; fortalecer la
identidad y solidaridad; fortalecer
relaciones externas con diversas
instituciones públicas y privadas;
mejorar la capacidad organizativa y la
democracia directa; tener un mejor
manejo de los recursos naturales.
La solución de conflictos sobre recursos
naturales que cruzan las fronteras de una
comunidad puede servir de base para
acuerdos y actividades intercomunales,
que en el futuro pueden ser catalizadores
de procesos más grandes de desarrollo.

Impactos del manejo del conflicto en
los recursos naturales
Los conflictos sobre recursos naturales
se entienden como conflictos que surgen
de prácticas de uso y explotación de los
recursos que tienen su origen y/o son la
causa de una desconcertación social. El
impacto ambiental de la gestión de

conflictos se ve, sobre todo, en un
aumento de la seguridad sobre linderos,
en el mejoramiento de sistemas de
manejo de recursos naturales y en el
mayor conocimiento sobre derechos.
Todo esto beneficia la sostenibilidad del
uso de los recursos naturales. La
organización comunitaria frente a las
compañías mineras han permitido un
mayor control sobre las fuentes de
contaminación del agua y suelo, y el
establecimiento de sistemas de
monitoreo.

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco
cultural, institucional y político
La Administración de Justicia Comunal
se ejerce a través de una directiva
comunal respaldada por la Asamblea
General, y se expresa a través de
instrumentos regulatorios como los
estatutos, el padrón de parcelas, el
inventario de recursos naturales y la
nómina de comuneros. Pueden existir
también comités especializados, por
ejemplo, para el manejo del agua.
También los tenientes gobernadores,
jueces de paz comunales, el sistema
antiguo de varayoq , los cargos de
teniente y capitán, segunda, qollana y
araiwa tienen un papel importante, así
como las relaciones de compadrazgo. Las
festividades, mitos y prácticas comunales
se relacionan estrechamente con la
gestión de conflictos. En el ámbito local
existen muchas prácticas de
negociación, mediación y conciliación
que se conocen bajo otros nombres.

previsión del derecho estatal. Es
necesario que se reconozca que la
gestión de conflictos sociales y sobre
recursos naturales forma parte de la
administración comunal e intercomunal
de justicia.

Productos del proyecto y mecanismos
de divulgación
El estudio ha sido una oportunidad para
sistematizar 15 años de experiencias
directas e indirectas en el tema de la
gestión de conflictos. Ha sido útil para
la reflexión interna de la institución y el
aprendizaje de personas a lo interno y
externo. Se elaboró y publicó un informe
final, se han escrito artículos y materiales
educativos, así como un video sobre el
manejo de recursos naturales. Los
participantes han asistido a eventos de
capacitación,
intercambio
y
socialización.
Este estudio ha permitido acciones
posteriores, sobre todo en el caso de los
conflictos mineros, para asesorar
instancias como el Comité Intercomunal
de Recursos Mineros. A través de la
investigación-acción se lograron
resultados concretos en algunos de los
conflictos como delimitación de linderos.

A pesar de que la Constitución de 1993
establece que el Estado reconoce y
protege la pluralidad étnica y cultural de
la Nación, el Poder Judicial a menudo
no respeta esta pluralidad legal, ni
reconoce valor jurídico a los sistemas
normativos producidos fuera de la
45

Promoción de instituciones campesinas para enfrentar el conflicto social e
intercultural en el manejo del agua de riego en la Sierra del Perú
ITDG (Intermediate Technology Development Group), Perú. El ITDG es un grupo que busca soluciones
prácticas para la pobreza, a través de la promoción del desarrollo rural.
Este proyecto muestra la naturaleza y características de los principales conflictos de familias campesinas
del mundo cultural quechua, relacionados con la distribución del agua de riego. Se presentan cuatro
casos de estudio con ejemplos de conflictos sociales e interculturales fundamentados en la historia de
los pueblos andinos, sus formas de relación, sus tradiciones, su propio significado de los conflictos y
otros elementos de la cultura que permiten ir creando estrategias para apoyar el manejo del conflicto,
basadas en respeto, equidad, y cambio de actitudes en los profesionales y técnicos de instituciones que
trabajan a favor del desarrollo.
El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores
Ha sido posible identificar dos grandes
tipos de conflictos por el agua de riego:
El primero sucede dentro del mundo
cultural quechua y se desarrolla entre los
agricultores/as campesinos/as y sus
organizaciones de regantes. Entre los
agricultores/as, el conflicto se da por los
distintos derechos que tienen sobre el
recurso agua y por diferencias de posición
económica, nivel educativo y género. Las
organizaciones de regantes, por su parte,
compiten por el acceso al agua de riego de
un canal intercomunal, o por el acceso al
agua del río Vilcanota.
El segundo es de tipo intercultural, e
involucra las relaciones entre los
agricultores campesinos y profesionales de
origen urbano de instituciones estatales o
privadas. Se manifiestan sentimientos de
frustración y resentimiento de las familias
de agricultores campesinos hacia
instituciones de desarrollo por barreras de
lenguaje y resistencias culturales.

46

Entre los actores se encuentran: familias,
organizaciones de regantes, consejos,
grupos organizados, entidades estatales e

iniciativas de desarrollo. Un actor
relevante es el ITDG, institución
promotora del desarrollo rural, que tiene
como propósito el fortalecimiento de
organizaciones campesinas, tales como
Comisiones de Regantes, Escuela
Kamayoq, Comité Consejero (instancia
que supervisa y evalúa las actividades del
mismo ITDG).

Estrategia metodológica para el abordaje
del conflicto
La estrategia metodológica está basada en
diferentes principios que a continuación
se señalan:

• Reconocimiento y análisis del conflicto
desde la tradición cultural y el significado
lingüístico. Tanto para las instituciones
que promueven el desarrollo como para
las mismas organizaciones campesinas,
es imprescindible el análisis de los
conflictos para fortalecer su rol en el
desarrollo y mejoramiento de su calidad
de vida. El análisis de los conflictos
compromete a los actores a comprender
el lenguaje y sus significados, las
manifestaciones culturales, los criterios
de elección de autoridades, la tradición
en la toma de decisiones en asambleas,
y el protocolo para la resolución de
conflictos.

• Decisiones conjuntas y facilitación
de procesos. Se reconoce que la
gerencia de los proyectos debe
compartirse con las autoridades
campesinas, lo que reduce la
desconfianza mutua y abre canales de
comunicación sobre presupuestos,
etapas del proyecto, evaluación y
monitoreo. Por ejemplo, el ITDG tiene
claro su rol de facilitador en el manejo
de conflictos, en tanto que las
decisiones centrales le corresponden
a las propias instituciones campesinas
como base del respeto, la autonomía
y el fortalecimiento de la autogestión
comunitaria.

• Intercambio de experiencias. A través
del proceso se privilegia la
comunicación horizontal entre
comunidades y el intercambio de
experiencias que fortalece el tejido de
las relaciones sociales.

Impactos del manejo del conflicto en los
actores y sus interrelaciones
El riego es un recurso cuyo manejo
involucra a muchas personas. Para lograr
un aprovechamiento óptimo del agua se
requiere de un alto grado de coordinación
entre los y las usuarias del sistema. Con
esa finalidad, en las comunidades
campesinas andinas la asamblea comunal
elige un grupo de personas para conformar
un Comité de Regantes y asumir las
funciones de una autoridad de riego.
Se busca solución a los conflictos por el
agua a través de diferentes mecanismos e
instancias organizativas comunitarias,
como la Comisión de Regantes (que agrupa
diversos Comités de Regantes de un sistema
de irrigación intercomunal) o la Junta de
Usuarios de Riego, cuando el espacio
abarca una cuenca hidrográfica. El MAC
ha posibilitado afinar los mecanismos para

el manejo de los conflictos y el acceso a
mayor equidad en la distribución del
recurso.
Es evidente que en los casos donde han
intervenido entidades estatales (Plan Meris
y Proderm), el énfasis ha estado en los
aspectos físicos de los sistemas de irrigación
(construcción de canales, reservorios,
bocatomas de concreto), con la idea de
aumentar la disponibilidad del agua. Sin
embargo, existen dudas sobre el impacto
en el desarrollo autogestionario de las
organizaciones locales, desde el punto de
vista de equidad y sostenibilidad.
Desde una perspectiva diferente, el ITDG
se ha dedicado a mejorar la gestión de las
mismas organizaciones para tomar
decisiones y analizar conflictos, a través de
talleres de diálogo, perfeccionamiento de
instrumentos administrativos surgidos de
la misma historia comunitaria y
fortalecimiento de capacidades para la
participación y toma de decisiones. Se ha
trabajado no solo en el incremento de la
disponibilidad de agua, sino en las
capacidades de organización y promoción
de la equidad.
Los diferentes grupos sociales, diversos en
cuanto a estrato económico, condición de
género y características étnicas, participan
y han ido adquiriendo capacidades de
negociación. Así, se cuenta con familias de
diferentes estratos económicos (alto,
medio, pobre), mujeres viudas o solas,
ancianos solos que han participado en la
generación de mecanismos para la toma
de decisiones. Sin embargo, todavía hay
camino por recorrer con el propósito de
alcanzar mayor grados de equidad en la
distribución y acceso al agua.

47

Impactos del manejo del conflicto en
los recursos naturales
“Mi esposo regaba
casi siempre de día,
porque también
había riego de
noche. Ahora no
puedo hacer nada,
como soy mujer a
mí no me hacen
caso, además, soy
muy abuela.”
Manuela Quispe
Condori, 70 años,
comunidad de
Sunchuchumo)

En los valles interandinos, la disponibilidad
de agua de riego es uno de los principales
requisitos para la adopción de nuevas
tecnologías agropecuarias, debido que
cumple la función de asegurar la
protección frente a los efectos climáticos
negativos. También permite beneficios
adicionales como adelantar fecha de
siembra de los cultivos, con la finalidad de
asegurar la maduración de los productos y
obtener cosechas en los meses cuando los
mercados no están saturados. Permite
también el cultivo de especies forrajeras
con lo que aumenta la cantidad de
alimentos para el ganado vacuno durante
la estación seca.

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco cultural,
institucional y político
Se parte de que el conflicto puede ser una
barrera para el cambio técnico y para la
sostenibilidad del desarrollo rural. Esto
significa que a mayor grado de conflicto
menor posibilidad de que surjan nuevas
innovaciones tecnológicas. El hecho de
que se rescaten las formas tradicionales de
enfrentar un conflicto, y que con los
diferentes grupos se trate de afinar los
mecanismos que se han venido utilizando
históricamente para resolver conflictos es
de gran valor. Los mecanismos que se han
utilizado son: el reglamento de riego, los
libros de actas y caja, el inventario de
infraestructura de riego que ayudan a una
distribución más equitativa y justa del
recurso.

48

En el ámbito cultural, también es
importante el reconocimiento del conflicto
tomando en cuenta los diferentes
significados en quechua. Así, por ejemplo,
Quechunakuy significa quitarse algo con
pelea (ofensas verbales, discusión en tono
alto, hasta agresiones físicas). Qhawanakuy
es un sentimiento de descontento que no
se manifiesta en voz alta, sino en voz baja

y a través del rumor. Manchanakuy es
una amenaza de palabra, asustar.
Maqanakuy, pelea con agresión física.
Phiñanakuy, resentimiento o enojo.
Cheqnikuy , sentimiento de odio.
Sasachakuy, existencia de dificultades.
Unu suwanakuy, acción de robar el agua.
Como se ve, la riqueza del lenguaje para
expresar este tipo de sentimientos
conflictivos es un indicador de que el
conflicto es parte de la vida cotidiana y se
liga directamente al conflicto del agua.
El MAC ha contribuido al fortalecimiento
del poder local y de las capacidades de los
hombres, las mujeres y las organizaciones
en el manejo de conflictos con mejores y
más efectivos mecanismos en el ámbito
local. Por su importancia para el reparto
del agua de riego, el Comité de Regantes
es el único comité de la organización
comunal reconocido por el Ministerio de
Agricultura, y la ley de aguas en el Perú
exige su existencia en cada comunidad
campesina. No obstante, los diferentes
actores prefieren resolver localmente sus
conflictos...”evitan llegar a las oficinas
estatales porque su desconfianza es grande,
y tienen temor a que el Estado les cobre
impuestos por el derecho de uso del agua
o por la propiedad de sus tierras
comunales”.
En perspectiva, se espera que las experiencias
legitimadas y validadas en el ámbito local
puedan servir para el planteamiento de
políticas en el ámbito regional y nacional,
además de promover un cambio de actitudes
a nivel de funcionarios y técnicos, con
métodos que generen un impacto efectivo en
la promoción de un desarrollo justo y
equitativo.

Productos del proyecto y mecanismos de
divulgación
Además del documento final del proyecto, se
realizaron diferentes tipos de encuestas para
la detección de oportunidades y necesidades
en cuanto a educación y capacitación
técnica agropecuaria para hombres y
mujeres.

Gestión Participativa del Área Rural de Montevideo: Evaluación y
profundización de una experiencia innovadora
Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo (CIEDUR), Uruguay. El CIEDUR es una
organización no gubernamental creada en 1979, que se dedica a la investigación-acción en ciencias
sociales, con una fuerte preocupación por los problemas del desarrollo sostenible en su concepción
amplia y de la participación social en un contexto democrático.
Este estudio de caso analiza las lecciones de una experiencia de gestión participativa a escala local: el
trabajo realizado por la Comisión Especial Permanente de Montevideo Rural, en un área en torno a la
capital del país, próxima a la costa del Río de la Plata, Uruguay

El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores
La falta de una Ley de Ordenamiento
Territorial de alcance nacional
constituye una debilidad notoria en el
marco jurídico vigente en Uruguay, lo
cual propicia el surgimiento de conflictos
ambientales e institucionales por la falta
de coordinación de las políticas
territoriales entre departamentos
administrativos.
A nivel del
departamento, existe un Plan de
Ordenamiento Territorial de reciente
aprobación (1998) que incluye
mecanismos de gestión participativa;
este constituye una fortaleza que abre
oportunidades para el manejo de los
recursos naturales del área.
Este proyecto se propuso como meta
mejorar la capacidad de gestión
participativa de las áreas rurales hacia
un desarrollo que proteja sus usos
agrícolas y sus valores ecológicos,
detenga o adecúe las actividades
conflictivas y promueva las compatibles,
contribuya al desarrollo armónico del
conjunto del territorio y mejore las
oportunidades de empleo y condiciones
de vida para la población de menores
recursos en las zonas rurales y áreas
urbanas contiguas.

Los grupos sociales involucrados
incluyen una proporción significativa de
sectores de población pobre; entre ellos,
productores agrícolas familiares,
trabajadores asalariados de la actividad
agrícola y procesos vinculados,
pescadores artesanales y sus familias,
otros residentes en el área rural que se
vinculan a servicios varios, y residentes
en áreas rurales contiguas a la ciudad,
principalmente,
asentamientos
irregulares con grandes carencias.
Además de estos actores, está la
Comisión Especial Permanente de
Montevideo Rural que fue creada por
Decreto en 1996. La Comisión es
integrada por trece miembros que
incluyen representantes de las
organizaciones gubernamentales,
departamentales, productores o vecinos,
la universidad y otras instituciones
sectoriales.

Estrategia metodológica para el abordaje
del conflicto
La investigación fue diseñada y realizada
con la participación de un equipo de
investigación (CIEDUR), apoyado por los
técnicos de la Unidad de Montevideo
Rural y en permanente coordinación
con la Comisión Especial Permanente de
Montevideo Rural.

49

La estrategia se basó en la integración
de dichos ámbitos institucionales y la
articulación de varios instrumentos
metodológicos: a) relevamiento de
campo; b) entrevistas en profundidad a
actores relevantes c) análisis estadístico
de información sobre la actuación
pasada; d) estudios de casos; e) talleres
participativos en que se aplicaron
diversas técnicas (elaboración de mapas
cognitivos, lluvias de ideas, análisis
FODA); f) acompañamiento presencial
de las sesiones de la Comisión; g)
discusión permanente de los avances y
conclusiones de la investigación con la
Comisión.

Impactos del manejo del conflicto en
los actores y sus interrelaciones
Este proyecto de investigación significó
el fortalecimiento de los actores sociales
involucrados y el reconocimiento del
valor de su experiencia, lo que además,
mejoró su autoestima. Para el equipo
de investigación, el estudio de otras
experiencias de investigación-acción
permitió identificar puntos de
coincidencia y de contraste para el
enriquecimiento de su análisis.
Los
espacios
participativos
institucionalizados deben darse en todos
los niveles de planificación y gestión con
una adecuada comunicación entre los
niveles académico- científicos, políticoadministrativos y sociales. En igual
sentido, los indicadores de seguimiento
son una herramienta que se debe usar con
los principales actores sociales
involucrados.

Impactos del manejo del conflicto en
los recursos naturales

50

El ordenamiento territorial en un área
metropolitana como la involucrada
debe incluir de manera integral el suelo
rural y el suelo urbano. Un plan de

ordenamiento territorial (POT) es un
buen instrumento, pero se encuentra
limitado por sus alcances administrativos
y por la presión de usos o actividades
que involucran actores con fuertes
asimetrías de poder. La experiencia de
la Comisión muestra éxitos y fracasos en
la búsqueda de usos inteligentes de los
recursos naturales del área con la
participación de los actores sociales más
relevantes. Se analizaron algunos casos
en profundidad. Entre los más exitosos,
se incluyó la modificación de un
proyecto de gasoducto en un área natural
protegida y la creación de una
cooperativa a partir de un grupo de
ocupantes de una parcela para construir
sus viviendas. Entre los no exitosos, se
pueden mencionar las gestiones en torno
a un emprendimiento privado para la
instalación de un centro de logística en
un área rural y las relacionadas a un
asentamiento irregular de pobladores de
origen urbano en una zona rural. Del
análisis de estos casos se derivan
lecciones importantes, entre las que
pueden destacarse la relevancia de
intervención
temprana
y
el
establecimiento de mecanismos de
negociación claros y “horizontales”,
procurando compensar las asimetrías de
poder entre los actores involucrados.

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco cultural,
institucional y político
El ordenamiento territorial plantea el
desafío de superar la tensión entre la
protección (permanencia) y desarrollo
(cambio). El MAC contribuye al
reconocimiento de estos factores como
parte de un mismo problema, el
desarrollo económicamente viable,
socialmente justo, ecológicamente
sostenible y políticamente democrático.

La Comisión constituye una experiencia
de gestión participativa promovida
desde el gobierno local. Aún así, su
desarrollo y continuidad plantea
desafíos en materia de la superación de
conflictos al interior de la propia
administración municipal, donde
coexisten perspectivas diversas sobre el
papel de la participación en la toma de
decisiones.
La experiencia de trabajo de la Comisión
fue analizada y muestra resultados muy
positivos. Entre ellos, se destaca la
protección de áreas rurales de valor
ecológico o amenazadas por iniciativas
no compatibles con la producción
agropecuaria. Esta protección se concretó
a través de la negativa a la localización
de ciertos emprendimientos en áreas
rurales y en la determinación de
condiciones para la instalación de otros.

Productos del proyecto y mecanismos
de divulgación
Los resultados del proyecto se
concretaron principalmente en: a)
experiencias vividas por los integrantes
de la Comisión y por actores diversos
participantes de los talleres convocados;
b) diecisiete documentos generados. Los
documentos se encuentran disponibles
en papel, en un CD, y a través de internet,
con el propósito de servir a otras
instituciones y grupos sociales con
problemáticas similares.
La Comisión ha incorporado algunas de
las recomendaciones en su trabajo actual
y se plantea a corto y mediano plazo la
incorporación de otras de las sugerencias
formuladas. Cabe señalarse que a
posteriori de la finalización del Proyecto,
la integración de la Comisión fue
renovada y siguió utilizando los
productos del Proyecto como
documentos de referencia para
establecer su agenda y metodología de

“SHYQ con la obra de Yacambú dará agua
para el consumo y el desarrollo agropecuario
e industrial de importantes ciudades de la
región larense: Quíbor, Barquisimeto,
Cabudare. Y aportará, a costa del sacrificio
del sector campesino que ha visto reglamentar
su vida sin mejoramiento de sus condiciones,
su cuota para el abastecimiento
agroalimentario del país. Pero,
paradójicamente, Sanare no tiene agua para el
consumo ni para el riego de sus secas y
agotadas tierras; ni mucho menos para
desarrollar una industria local que aminore el
creciente desempleo. Por justicia los
sanareños debemos ser beneficiarios no
convidados de piedra de esta obra
millonaria…”

trabajo. Algunas de las recomendaciones
adoptadas –o en proceso de adopciónal presente son: a) el fortalecimiento de
la representación local en la Comisión y
del vínculo de dichos delegados con sus
representados; b) la incorporación de
delegados de organizaciones de
productores; c) la mejora en los
procedimientos de trabajo entre los que
se incluyen aspectos referidos a los
mecanismos de convocatoria, el registro
de las actas de las reuniones y otros; d)
la disposición de tiempo específico para
abordar temas de fondo, más allá de la
consideración de asuntos o expedientes
puntuales.
Además, productos y sugerencias del
proyecto están siendo utilizados
actualmente por el gobierno
departamental en la revisión del Plan
de Ordenamiento Territorial y
en la formulación de normas
complementarias de mayor precisión en
las áreas rurales del departamento.

51

Manejo de conflictos en el proceso de conservación de los recursos naturales
en la cuenca alta del Río Yacambú, Municipio Andrés Eloy Blanco, Lara,
Venezuela
Centro para la Gestión Tecnológica Popular (CETEP), Venezuela. El CETEP es una asociación civil sin
fines de lucro, independiente, fundada en 1988, dedicada a la gestión tecnológica y al desarrollo comunitario
en zonas rurales y urbanas.
Este proyecto de investigación sistematiza el manejo y la gestión realizado por la empresa Sistema
Hidráulico Yacambú-Quíbor C.A. en el proceso de conservación de la cuenca alta del Río Yacambú, en
el Municipio Andrés Eloy Blanco, del Estado de Lara en Venezuela.

El conflicto y su naturaleza: recursos
naturales y actores
El proyecto Yacambú-Quíbor es una obra
hidráulica en ejecución para aprovechar
las aguas del río Yacambú y trasvasarla
a una zona seca. Es un proyecto
estratégico para el Estado de Lara pues
el área metropolitana de Barquisimeto,
la quinta ciudad en importancia del país,
tiene una demanda creciente de agua
potable y el valle de Quíbor requiere de
agua para riego de cultivos que producen
el 40% de las hortalizas del país.
El proyecto implica la construcción de
una represa de 162 metros de altura, un
embalse de 435 millones de metros
cúbicos de capacidad, la inundación de
852 ha y la construcción de un túnel de
26,34 km de longitud y 4,20 m de
diámetro, que cruza la Cordillera de Los
Andes.

52

El proyecto fue iniciado en 1973 por el
Ministerio de Obras Públicas y asumido
en 1977 por el Ministerio de Ambiente y
Recursos Naturales (MARN). En 1989 se
creó una empresa pública llamada
Sistema Hidráulico Yacambú-Quíbor
C.A. (SHYQ), adscrita al MARN, el cual
posee 92% de las acciones de SHYQ.
Esta empresa tiene como objetivo
terminar las obras y aprovechar las
aguas.

Su sede se encuentra en Barquisimeto,
donde existe el mayor interés por el
proyecto.
La empresa no sólo pretende retomar los
trabajos de construcción, que todavía
requieren de seis años más, sino que
promueve un plan de desarrollo
sustentable para mejorar la calidad de
vida de los habitantes de la cuenca,
principalmente los de la cuenca alta, un
sector deprimido y con indicadores de
deterioro social muy altos.
Dos elementos claves actuaron de
detonadores del conflicto: la creación del
Parque Nacional Yacambú, que cubre el
33% de la cuenca, y de la Zona
Protectora de la Cuenca Alta, que intenta
regular el crecimiento poblacional y el
desarrollo económico de las actividades
agropecuarias Además, en 1996 se
promulgó el Plan de Ordenamiento y
Reglamento de Uso de la Zona Protectora
de la Cuenca del Río Yacambú, cuyo
objetivo fundamental es garantizar el
suministro hídrico al embalse mediante
la zonificación del uso del suelo.
La creación de las áreas protegidas se
realizó sin consulta a las comunidades
afectadas; los propietarios fueron
desplazados sin indemnización, o con
montos irrisorios. El Plan de

Ordenamiento,
que
impone
restricciones a la actividad agrícola,
tampoco fue consultado ni con los
habitantes ni con las organizaciones
comunales. Se trata, por lo tanto, de un
conflicto de intereses entre dos partes:
la SHYQ, cuya misión central es
asegurar el trasvase de agua de alta
calidad a Quíbor y Barquisimeto para
riego agrícola y consumo humano y por
otra parte, los habitantes de la cuenca
que son afectados por la represa y
requieren mejorar su calidad de vida.
Entre los actores involucrados están:

• Grupos locales organizados de las
comunidades cuyo objetivo es mejorar
su calidad de vida (ASOCIDAY,
Asociaciones de Vecinos, Comités de
Salud, Preescolares no Convencionales,
ACOMISA, Productores Asociados de
Café, Brigadas de Orden, Asociaciones
de Productores).
• La empresa (SHYQ), cuyo interés
principal es preservar el agua en cantidad
y calidad.
• Otros actores externos, gubernamentales
y no gubernamentales, cuyo interés
principal en la conservación de la cuenca
(MARN, INPARQUES, Alcaldía, Guardia
Nacional, Instituto de Vialidad Agrícola)

Estrategia metodológica para el
abordaje del conflicto
Este proyecto se inició con una “visión
sistémica” para la comprensión de la
realidad de la cuenca, procurando
mantener la visión global y de cada una
de las partes. Es una “investigación
cualitativa” para entender la significación
humana en un contexto holístico. La
metodología utilizada fue la “etnográficainterpretativa” considerando que las
tradiciones, roles, valores y normas del
ambiente en que se vive se van
internalizando poco a poco y generan
regularidades que pueden explicar la
conducta individual y grupal.

La perspectiva fenomenológica permitió
validar el conocimiento que surge desde
cada sujeto para recuperar su visión y
conocimiento, complementándolo con la
observación de los investigadores.
Para la recolección de datos se utilizaron
entrevistas abiertas realizadas por los
investigadores responsables y otras
personas que laboran en el CETEP. Estas
personas conocen la zona y son
aceptados por los entrevistados. En
algunos lugares y para tener mayor
aceptación, acompañaron también
promotores o educadores sociales
apreciados y respetados en la
comunidad.
Los datos recopilados se analizaron e
interpretaron según el procedimiento de
triangulación interpretativa donde se tuvo
en cuenta la realidad, la teoría y la
experiencia y la observación.
La propuesta inicial fue preparada por la
SHYQ y CETEP, e iba a ser ejecutada de
manera conjunta, pero en aras de una
mayor trasparencia y ante la actitud
negativa de los grupos locales, la SHYQ
decidió no participar directamente en el
trabajo de campo.

Impactos del manejo del conflicto en
los actores y sus interrelaciones
El trabajo de la SHYQ ha pasado por
varios momentos desde su llegada. Se
encontró con una actitud muy agresiva
por los problemas de desalojo e invasión
del parque. La empresa planteó un
Proyecto de Infraestructura Social
Conservacionista, que asumió una
actitud muy paternalista hacia la
comunidad. Luego, se elaboró un Plan
de Conservación a través de un
diagnóstico participativo y se inició su
ejecución. El enfoque pasó de una visión
técnica a una visión interdisciplinaria; de
una visión productivo-económica y
ambiental a otra más social. SHYQ dio
apoyo a la producción agrícola, la

53

educación y la salud; además, promovió
la coordinación interinstitucional y la
participación y el fortalecimiento de las
organizaciones. Sin embargo, la
percepción de su trabajo por parte de los
actores locales sigue siendo muy crítica,
ya que se considera poco práctico el
apoyo brindado y que la empresa no ha
retomado las sugerencias planteadas por
los grupos locales. Estos quieren participar
en el manejo de la CRY, pero las
alternativas planteadas no han sido oídas
o no han sido puestas en práctica.
Por otro lado, la forma como INPARQUES
ha manejado el desalojo ha incidido en el
trabajo de los otros actores (SHYQ y
MARN), aunque estos no tuvieran
responsabilidad. Para los actores locales
todos los entes públicos son “gobierno”, y
no diferencian unos de otros. Este ha sido
un factor que ha dificultado el trabajo de
la SHYQ.
La baja capacidad de organización local
es una de las limitaciones y el problema
más enraizado en la CRY. Sin
organizaciones con capacidad de gestión
no es posible, o es muy difícil poder
manejar conflictos de manera colaborativa
o alternativa. A pesar de que el SHYQ tenía
una línea de trabajo para la participación y el
fortalecimiento organizacional, las
organizaciones existentes ACOMISA Y
ASOCIDAY han prácticamente desaparecido.

Impactos del manejo del conflicto en los
recursos naturales

54

El estudio demuestra que no se ha podido
manejar el conflicto de manera adecuada. En
relación con el Parque, por ejemplo, algunas
familias optaron por quedarse dentro del
parque; otras han regresado, y algunas más
provenientes de otras zonas del país han
comenzado a invadir. En consecuencia, la
presión sobre el parque es muy fuerte. Por
otra parte, no hay claridad en cuanto a los
impactos ambientales que tendría el
embalse, mientras que los impactos sociales
están a la vista.

Interacciones entre los procesos de
manejo de conflictos y el marco
cultural, institucional y político
El trabajo de entrevistas y reuniones
grupales permitió identificar “fantasmas
existentes”: visiones, imágenes, fantasías,
ideas que viven en el subconsciente de los
pobladores de la cuenca y que inciden en
la percepción que tienen sobre la realidad.
Habría que enfrentar estos “fantasmas” para
lograr una estrategia más participativa y de
ejecución de las recomendaciones desde
lo local y trascendiendo la imposición del
los sistemas centralizados.
La situación en esta cuenca hubiera
probablemente sido diferente, si se hubiera
informado, dialogado y promovido
espacios de discusión entre las familias
afectadas y las organizaciones presentes en
la CRY, para llegar a consensos y puesta
en práctica de los acuerdos. De parte de
los actores locales han sido lanzadas
suficientes propuestas que hasta ahora no
han sido tomadas en cuenta. Lo importante
es cumplir con los acuerdos, concretar en
hechos lo conversado.

Productos del proyecto y mecanismos
de divulgación
Los resultados de la investigación fueron
devueltos a los actores locales, quienes se
manifestaron de acuerdo con el resultado
ya que se había recogido su pensamiento.
La empresa, al contrario, se distanció de
los resultados de la investigación, ya que
se sintió “evaluada desde afuera”. No
obstante, a pesar de los obstáculos
encontrados la empresa mantiene su
decisión de trabajar en la cuenca, sin haber
finalizado las obras hidráulicas y sin estar
en funcionamiento la represa; este es un
hecho importante y pareciera que único en
cuanto a gestión de cuencas en Venezuela.
Otra decisión trascendental de la SHYQ
es la decisión de no desalojar a las
personas que habitan en la cuenca.

Reflexiones acerca de las experiencias evaluadas sobre manejo de conflictos
Aparte de los aportes individuales de cada uno de los proyectos de investigación, en
su conjunto ofrecen un valor agregado: una visión global de las tendencias,
contribuciones y limitaciones de las diferentes estrategias de manejo de conflictos que
se utilizan en América Latina y el Caribe para la promoción de una cultura más
democrática y participativa en el manejo de recursos naturales. Consolidar esta certeza
fue lo que motivó la creación del Programa CyC. Es por ello que consideramos pertinente
hacer algunas reflexiones finales sobre las experiencias evaluadas, pero vistas esta vez
en su conjunto.

El conjunto de los proyectos
Cuando hablamos de manejo colaborativo de conflictos, la tendencia natural es pensar
en mecanismos como la mediación, la conciliación, el arbitraje y la negociación. Esto
se debe a la fuerte influencia que han tenido en América Latina y el Caribe enfoques
norteamericanos como el Alternative Dispute Resolution (ADR), conocido en español
como Manejo Alternativo de Conflictos (MAC). A continuación presentamos un
resumen de los rasgos básicos del MAC.
Manejo Alternativo de Conflictos (MAC)
Concepto:
“Medida en la cual diferentes grupos involucrados en un conflicto
pueden trabajar colaborativamente para identificar opciones que
podrían satisfacer diferentes valores culturales y facilitar cambios
deseados” (Pentzich et al. 1995).
Características:

• Alternativa a resolución de conflictos por litigio o violencia (vía
confrontacional).

• Técnicas propuestas: mediación, conciliación, negociación.
• Premisa básica: la colaboración como pieza clave para manejar y
resolver conflictos.

• Entendimiento del conflicto a través del análisis (participativo) de
actores.

•Todas (o la mayoría) de las partes reconocen que hay un conflicto.
•Hay voluntad para resolverlo.
Si bien es cierto que, a grandes rasgos, las investigaciones discutidas reflejan la tendencia
hacia el uso de estos mecanismos, también lo es que el enfoque MAC se queda corto.
Por un lado, no da cuenta de la gama de enfoques y estrategias que están siendo
utilizadas en nuestra región para abordar y tratar de transformar conflictos
socioambientales. Por el otro, muchas de las premisas que guían el MAC están basadas
en supuestos no siempre existentes, como lo son la disposición al diálogo y el trabajo
colaborativo.

55

Es evidente que la reflexión final que podamos hacer sobre las contribuciones concretas
de estas experiencias no las podemos hacer partiendo del MAC como concepto orientador
o guía. Sí la podemos hacer, sin embargo, en función de los enfoques mismos que
resaltaron en las experiencias evaluadas.
Entre las experiencias evaluadas hubo una clara distinción entre cinco enfoques
distintos de manejo de conflictos (Fig. 1). Resaltan en número las experiencias
promovidas por ONG (en algunos casos acompañadas por organizaciones locales)
que buscan a apoyar y/o fortalecer a actores locales (organizaciones de base,
comunidades campesinas, pesqueras, indígenas o negras) en el manejo de conflictos
inter/intra comunitarios o con terceros (el Estado o empresas). Se trata de experiencias
con una clara orientación hacia la promoción y el fortalecimiento del diálogo, la
participación y organización local a través de estrategias como el automapeo
comunitario, talleres de discusión, reflexión e intercambio de saberes, mediación y
orientación legal, entre otros.
6
5
4
3
2
1

Apoyo a la gestión de conflictos
Nuevos arreglos institucionales
Confrontación y resistencia
Promoción del desarollo sustentable
Gestión local de conflictos

0

Figura 1. Diferentes enfoques de manejo de conflictos presentes en las experiencias
evaluadas

Por otro lado, vemos una tendencia fuerte de parte de organizaciones del Estado a
desarrollar nuevos arreglos institucionales, con el fin de abrir espacios de participación y
concertación para definir políticas ambientales. Este tipo de enfoque se materializa a
través de comisiones, comités y acuerdos formales entre actores.
Asimismo, hay un número importante de experiencias llevadas a cabo por comunidades
locales, en donde dominan la confrontación y la resistencia como mecanismos de manejo
de conflictos. Se trata de situaciones con una gran asimetría de poder entre actores, por
lo cual es necesario hacer uso de estrategias de presión social, tales como desobediencia
civil, denuncias, campañas comunicacionales y cabildeo, promoción de cambios
legislativos y formación de alianzas con otros actores, para poder así crear las condiciones
necesarias para el diálogo, la negociación y, eventualmente, la transformación social.
56

En menor grado, hay experiencias que tienen como centro de su enfoque de manejo
de conflictos la promoción del desarrollo sustentable a nivel local y regional,
utilizando estrategias muy diversas para lograr este objetivo. Está, por ejemplo, el
caso del Proyecto Valle Verde en Perú, donde una ONG hechó a andar el proceso,
recurriendo a mecanismos de movilización social como cabildeo, campañas
comunicacionales dirigidas a políticos y decisores, y la creación de espacios de
diálogo para motivar un Plan de Desarrollo Sustentable a nivel local. Este proyecto
contrasta con la experiencia desarrollada por una institución del Estado (Sistema
Hidráulico Yacambú Quíbor) en Venezuela en la Cuenca del Río Yacambú, donde
más bien se recurrió a la promoción de proyectos conservacionistas y de desarrollo
local como estrategias de manejo de conflictos con los habitantes locales. La
experiencia de Bolivia evaluó la eficiencia de arreglos institucionales de comunidades
campesinas de selvas de montaña, como mecanismos de manejo de conflictos en la
gestión de recursos naturales. Se trata, en este caso, de estrategias como las reglas
de uso de los espacios productivos, acuerdos y redes sociales.
En la Fig. 2 podemos visualizar el conjunto de estrategias de manejo de conflictos
presentes en las experiencias evaluadas. Hacemos una distinción entre estrategias
proactivas y reactivas. Las estrategias proactivas son aquellas que buscan evitar la
erupción de nuevas situaciones conflictivas, a través de nuevos procesos y espacios
de planificación y gestión de recursos naturales concertados. En contraste, las
estrategias reactivas surgen para dar respuesta a conflictos concretos. Es interesante
notar la clara tendencia entre instituciones del Estado a desarrollar estrategias
proactivas para el manejo de conflictos, mientras que las ONG y comunidades locales
tienden a utilizar estrategias reactivas. Una excepción interesante en este sentido es
la ‘Comisión Especial Permanente de Montevideo Rural/Unidad de Montevideo
Rural’ en Uruguay, una instancia gubernamental que más que planificar de manera
concertada y proactiva, agrupa a diferentes actores locales para dar respuesta a
conflictos concretos de uso de la tierra a nivel municipal.
Aunque la tendencia general en las experiencias evaluadas fue que dominara uno u
otro tipo de estrategia de manejo de conflictos, hubo casos en los cuales se notó una
clara combinación de ellas. Por ejemplo, en aquellos casos en los cuales dominaron
los mecanismos de presión y movilización social, por lo general en algún momento
del desarrollo del conflicto se abrieron oportunidades de diálogo y negociación. Tal
y como lo resalta la investigación en el Pacífico Caucano de Colombia, es sólo
cuando se utiliza una perspectiva de análisis histórico del desarrollo y evolución de
conflictos, cuando se nota más claramente cómo los actores pasan de una estrategia
de manejo de conflictos a otra.

57

Estrategias
proactivas

Estrategias
reactivas

Colaboración

Toma de decisiones compartidas
(comisiones, comités, etc)
Proyectos y Planes de
Desarrollo y Conservación

Negociación
Facilitación y promoción
del diálogo
Mediación
Legislación

Acuerdos

Compensación por
servicios ambientales

Movilización social: Denuncias,
campañas comunicacionales,
cabildeo, alianzas sociales

Desobediencia civil

Fig. 2. Estrategias de manejo de conflictos presentes en las experiencias evaluadas

El impacto de las experiencias en las relaciones entre actores
La mayor parte de los proyectos de investigación señalan que las experiencias
evaluadas han tenido una contribución importante en el mejoramiento de las
relaciones entre actores. Aquellas experiencias en donde se desarrollaron nuevos
arreglos institucionales (comisiones, comités, etc) son las que parecen haber
presentado mayores oportunidades para un mejor entendimiento entre actores
diversos (gubernamentales, empresariales y locales). Esto lógicamente se debe a que
prevalece en este tipo de enfoque un intento premeditado por acercar a representantes
de diferentes sectores en procesos formales de toma de decisión. Pero más que los
arreglos institucionales en sí mismos, los resultados obtenidos parecen haber estado
influenciados, en buena medida, por las dinámicas de funcionamiento de estos
nuevos arreglos. Tanto en uno de los casos de Costa Rica (Comisión Nacional de la
Lapa Verde) como en el de Uruguay (Comisión Especial Permanente de Montevideo
Rural/Unidad de Montevideo Rural) se resaltó la importancia de la toma de decisiones
por consenso en el logro de una distribución equitativa del poder entre actores.
También se resaltó el énfasis dado a la creación de un sentimiento de pertenencia y
compromiso entre los miembros con los objetivos perseguidos por las respectivas
instancias de toma de decisión. Han contribuido, en este sentido, factores tales
como la regularidad de las reuniones y su ejecución en las mismas zonas de conflicto,
en vez de hacerlo fuera del lugar. La experiencia de Colombia con los Comités
Intersectoriales resalta la importancia de los espacios extra-oficiales de encuentro
para mantener una buena disposición al trabajo conjunto entre actores.

58

Es importante aclarar, sin embargo, que la agilidad y el buen funcionamiento de
estos nuevos arreglos institucionales no han redundado necesariamente en una mejor
relación con los actores de base ni, en consecuencia, en una transformación positiva
de los conflictos. La experiencia de Uruguay señala que, aún cuando ha prevalecido
una relación de cooperación y respeto entre los miembros del comité, la

comunicación entre los delegados zonales y los habitantes locales no ha sido
constante ni profunda. Esto ha limitado la relevancia y pertinencia a nivel local de
los temas tratados en la ‘Comisión Especial Permanente de Montevideo Rural/Unidad
de Montevideo Rural’. Tanto esta experiencia como la de Colombia, con los Comités
Interinstitucionales, indican que la exclusión de grupos o actores claves para estos
nuevos arreglos institucionales puede limitar las posibilidades de crear visiones
verdaderamente compartidas para el manejo de los conflictos.
En los enfoques dirigidos a apoyar la gestión local de conflictos al igual que aquellos
en los que prevaleció la confrontación y resistencia con políticas de Estado o
empresariales fue más bien a nivel comunitario en donde se notó un mayor impacto
positivo de las experiencias de manejo de conflictos. En ambos casos, esto se manifestó
en un mejoramiento de la capacidad organizativa local y de la disposición al diálogo
y negociación a nivel intra e intercomunitario o con terceros.
Resalta de modo significativo el énfasis que han puesto algunas ONG en el
fortalecimiento de las instituciones consuetudinarias, en vez de imponer esquemas
externos que pudieran más bien debilitar aún más la organización comunitaria. En
casos como el de ITDG en Perú, este enfoque parece haber contribuido a mejorar la
participación de grupos normalmente segregados (mujeres solas, viudas o ancianos)
en la toma de decisiones sobre el acceso y la distribución de agua de riego. Esto no
significa, sin embargo, que haya que rechazar el aporte que mecanismos no
tradicionales pudieran ofrecer en el desarrollo de relaciones más justas y equitativas
para el manejo ambiental local. De hecho, la experiencia de Panamá con el uso de
herramientas como el automapeo comunitario es un ejemplo del aporte de
instrumentos participativos innovadores al desarrollo de nuevos acuerdos locales
sobre el uso y acceso a los recursos naturales.
Lo que si queda claro con experiencias como la del Centro Bartolomé de las Casa en
Cuzco, Perú, es que los mecanismos consuetudinarios de manejo de conflictos tienen
sus limitaciones para enfrentar conflictos con terceros. Es en este caso cuando a
menudo se hace necesario contar con el apoyo de organizaciones externas, o recurrir
a mecanismos y arreglos institucionales o legales no tradicionales.
No obstante, no hay que perder de vista, tal y como lo señalan las experiencias de la
Guerra del Agua en Cochabamba, Bolivia y las luchas territoriales de los pueblos
negros e indígenas de la Región Pacífico de Colombia, que a menudo las comunidades
locales se constituyen en actores con recursos de poder propios, tales como
conocimiento, capacidad organizativa y tradición participativa. Esto contribuye a
que puedan enfrentar con éxito, los conflictos con terceros y fortalecerse internamente
a través del desarrollo de nuevas alianzas comunitarias y la construcción de visiones
compartidas a nivel local. Este trabajo a lo interno de las organizaciones y
comunidades es el que ha impulsado su participación en espacios de construcción
colectiva junto con otros actores sociales, públicos y privados.
59

Las experiencias evaluadas sobre manejo de conflictos no siempre tuvieron un
impacto positivo en las relaciones entre los actores. Tal fue el caso de Venezuela
(Manejo Sustentable de Cuenca del Río Yacambú) y Brasil (Acuerdos de Pesca),
ambas impulsadas por organizaciones del Estado. En ambos casos las limitaciones
parecen deberse a que las estrategias no fueron bien concertadas a nivel local y a
que no se tomaron en cuenta las visiones locales sobre las causas de los conflictos
y sus posibles soluciones.
Pocos proyectos analizaron la forma como se pasa de un enfoque adversarial a uno
más colaborativo. Una excepción fue el proyecto de Colombia, el cual por su
perspectiva de análisis histórico de conflictos, logra detallar la evolución de los
enfoques de manejo de conflictos en el área de estudio. Los factores que parecen
contribuir más en esta transición de enfoques son: a) el apoyo externo (por lo general,
una organización que asesora a los actores locales y los lleva por esa senda); b) el
reconocimiento de los actores de sus problemas comunes; c) una larga maduración
o evolución del conflicto que permite, después de muchos enfrentamientos, una
mayor convergencia de visiones.
Pareciera que un tiempo suficiente para la evolución de una convergencia mayor
entre las partes, la ausencia de violencia previa y el anclaje de las instituciones
locales constituyeron elementos de contexto favorable. Por otra parte, un ambiente
político y social represivo, por ejemplo hacia poblaciones indígenas (represa Biobío
en Chile), la debilidad de las organizaciones locales y el involucramiento de la
población marginada son condiciones poco propicias para el establecimiento de
una modalidad más cooperativa de manejo de conflictos.

El impacto de las experiencias en los recursos naturales
Pocos proyectos presentaron información detallada sobre el impacto de las
experiencias de manejo de conflictos sobre el estado de los recursos naturales. Esto
puede deberse a que no era una preocupación central de los equipos de investigación,
o simplemente que el tiempo disponible no permitía medir con certeza este impacto.
Una excepción fue el caso de la experiencia del Centro Bartolomé de las Casas.
Aquí se resalto la importancia que ha tenido en muchos de los casos atendidos por
la organización el aumento de la seguridad de los linderos comunitarios sobre el
uso sostenible y más racional de los recursos naturales. Otra fue la experiencia
desarrollada en Filo del Tallo, Panamá, donde, a raíz de la utilización del automapeo
para resolver problemas de linderos entre comuneros, se llegó a acuerdos para la
reducción del impacto ambiental de algunas actividades.
En varios casos se reporta, sin embargo, que no hubo cambio alguno en el estado de
los recursos naturales y su uso, lo que puede interpretarse de diferentes maneras: a)
que efectivamente no hubo impacto alguno, o b) que se logró mantener un recurso
frágil en su estado actual, a pesar de las amenazas, lo que en sí sería positivo.

60

El impacto de las experiencias en los marcos culturales, legales e institucionales
Este aspecto de las experiencias sí fue discutido con mayor profundidad en algunos
de los proyectos de investigación. Resulta interesante señalar que el manejo de
conflictos parece haber tenido mayor impacto sobre los marcos legales, institucionales
y culturales en aquellos casos en que se recurrió a estrategias reactivas. Desde el
punto de vista legal, esto se reflejó en la revocación de artículos de leyes (Guerra del
Agua, Cochabamba, Bolivia), el decreto de Áreas de Patrimonio Natural (Guanacaste,
Costa Rica), el reconocimiento de derechos territoriales (comunidades negras e
indígenas en la Región del Pacífico, Colombia) y un mayor apoyo a la legalización
de títulos de propiedad de la tierra (Filo del Tallo, Panamá). Desde el punto de vista
institucional, se notó la incidencia de las experiencias en la creación de nuevos
arreglos institucionales (Comité de Defensa del Valle de Lurín y Subcomisiones de
Vigilancia y Participación a nivel municipal, Perú; Comisión Intersectorial, Colombia),
así como en el compromiso de agencias gubernamentales para formular Planes de
Manejo que contribuyan a un uso más justo, equitativo y sustentable de la tierra
(Filo del Tallo, Panamá). El nivel de coordinación interinstitucional también se vio
fortalecido en muchos de los casos discutidos.
La única experiencia basada en estrategias de manejo proactivas donde se notó un
impacto claro sobre los marcos legales, fue el de la Comisión Nacional de la Lapa
Verde en Costa Rica. El mayor logro legal de este comité fue la promulgación de un
decreto para la protección de la lapa verde. Sin embargo, llamó la atención que su
aplicación ha sido débil, debido a la falta de un compromiso institucional y voluntad
política.
El hecho de que las experiencias en las cuales se recurrió a estrategias proactivas
para el manejo de conflictos (comités, acuerdos formales, proyectos de conservación
y desarrollo) no hayan tenido un impacto importante en los marcos institucionales,
legales y culturales podría interpretarse como que este tipo de estrategias son menos
efectivas para impulsar cambios sociales profundos y atacar las causas más
estructurales de los conflictos. Este es un aspecto que debería ser analizado con
mayor profundidad por futuras investigaciones.
Por otro lado, tal como lo refleja el fracaso del decreto de conservación de la lapa
verde en Costa Rica, o el análisis de nuevos sistemas legales y de algunos arreglos
institucionales creados para manejar conflictos, las estrategias proactivas no garantizan
que por esta vía se vaya a lograr efectivamente el desarrollo de relaciones más justas
y equitativas entre actores sociales, ni un manejo más sustentable de los recursos
naturales. Es sólo a través del seguimiento en el tiempo que se podrá saber si estos
nuevos sistemas legales y arreglos han logrado tener una contribución efectiva en la
transformación de los conflictos.

El marco conceptual de manejo de conflictos
Las investigaciones evidenciaron un vacío muy grande en cuanto al marco conceptual
necesario para analizar conflictos socioambientales y su manejo. Pocas explicaron,
por ejemplo, su percepción del conflicto ambiental, o hicieron un análisis profundo
del origen y las causas de los conflictos.

61

Una dimensión del conflicto poco abordada por las investigaciones fue su dimensión
cultural. Parece tenerse una visión universal del conflicto, cuando en realidad su significado
varía mucho de cultura a cultura, y en función del género y edad. Incluso en los casos
que trabajan con el fortalecimiento de mecanismos consuetudinarios de manejo de
conflictos (ITDG y Centro Bartolomé de las Casas, Perú) se hizo mención a la necesidad
de lograr un entendimiento más profundo del significado local del conflicto, y de cómo
este se aborda a nivel comunitario.
Tampoco las relaciones de poder entre actores (tanto a nivel comunitario como entre
actores de diversos sectores), ni su influencia en el desarrollo de relaciones colaborativas
recibieron mayor atención.
El análisis de actores tendió a quedarse en un nivel muy descriptivo, enfocado
fundamentalmente en la identificación de actores y sus intereses. Poco se tomó en cuenta
el hecho de que el análisis de actores y de sus posiciones deben ser algo dinámico. Los
actores no son homogéneos, ni mantienen posiciones inalteradas. Futuras investigaciones
deberían poner mayor énfasis en entender el funcionamiento de las alianzas y redes
sociales entre tipos de actores durante el conflicto y su manejo. Esto es importante para
lograr una mejor comprensión de los factores que determinan el que se logre pasar de un
enfoque adversarial del manejo de conflictos a uno más colaborativo.
Y por último, llamó profundamente la atención que la perspectiva de género no fuera
abordada por ninguna de las propuestas de investigación. Esta sería otra dimensión del
manejo de conflictos socioambientales interesante de abordar en futuras investigaciones.

El seguimiento y la sistematización de las experiencias
En rasgos generales, las investigaciones significan un aporte muy importante para el
seguimiento y la sistematización de las experiencias de manejo de conflictos analizadas.
Las investigaciones dan cuenta de una dimensión del manejo de conflictos poco abordada
o tomada en cuenta cuando se desarrollan mecanismos formales e informales de
colaboración entre actores, o en procesos de lucha contra políticas de Estado o
empresariales que puedan poner en peligro el bienestar comunitario y la calidad ambiental.
El sistematizar cada una de estas experiencias permitió a las ONG que han tenido un rol
orientador en el desarrollo de procesos de manejo de conflictos, revisar sus propios
enfoques de trabajo. En otros casos, ayudó a una mayor articulación entre actores y
favoreció un proceso de reflexión entre los actores sobre los logros y las limitaciones de
las experiencias desarrolladas. El hecho de que la mayor parte de las investigaciones
hayan usado un enfoque de investigación-acción jugó un papel importante en este sentido.
Es evidente la utilidad de la sistematización y el seguimiento a las experiencias de manejo
de conflictos desarrolladas en la región, cuando estas son puesta en marcha. Para ello
habría que dedicar especial atención al desarrollo de metodologías apropiadas para cada
caso. Esta es otra área potencial para el desarrollo de futuras investigaciones sobre manejo
de conflictos socioambientales.
62

Conclusiones generales
Las 14 experiencias evaluadas indican claramente que no hay en América Latina una
metodología homogénea para el manejo de conflictos. Esta varía en función de la
naturaleza de los conflictos mismos, su momento histórico específico, las relaciones
de poder entre los actores y quién impulsa los procesos de manejo del conflicto. El
abordaje metodológico del manejo de conflictos en América Latina incluye una amplia
variedad de instrumentos que pueden ir desde la resistencia pacífica hasta la
legalización de acuerdos. El espacio de negociación, en cambio, puede utilizar hasta
las formas más ortodoxas de resolución de conflictos (ej. litigios, comisiones, etc.),
así como otras más innovativas.
Las experiencias parecen haber tenido, en términos generales, un impacto positivo
en el mejoramiento de las relaciones entre actores, así como en el fortalecimiento de
actores locales. Los resultados de las investigaciones son un poco más difusas en
cuando al logro de una transformación profunda de los conflictos. No queda muy
claro hasta qué punto se han dado cambios sociales sustanciales que permitan atacar
las causas estructurales de los conflictos, ni tampoco hasta qué punto los procesos
desarrollados redundan en una mejoría del estado de los recursos naturales, o en la
reducción de actividades generadoras de impacto ambiental.
A pesar de la riqueza de enfoques que están siendo puestos en práctica para el
manejo de conflictos en América Latina, muchas de las experiencias parecen están
siendo puestas en práctica de manera improvisada y con importantes vacíos
conceptuales. Para garantizar una mayor efectividad de los procesos de manejo de
conflictos sería de gran importancia fomentar el desarrollo de un marco conceptual
sobre conflictos socioambientales, adaptado a la realidad latinoamericana.
Los procesos de investigación lograron llenar un vacío importante en cuanto a
seguimiento y sistematización. Valdría la pena apoyar procesos que permitan el
desarrollo de metodologías específicas para incorporar en la práctica, y de una manera
más continua, esta dimensión del manejo de conflictos.
Esta primera convocatoria deja varias incógnitas. Una de ellas se refiere a los
factores que contribuyen a transitar desde un enfoque adversarial a otro más
colaborativo. También queda poco claro el balance adecuado que debe existir
entre los enfoques adversariales y colaborativos. Otra es el efecto concreto que
tienen los procesos de manejo de conflictos sobre el estado de los recursos
naturales mismos. Asimismo, poco se dijo sobre las causas estructurales de los
conflictos analizados y si los procesos de manejo de conflictos están ayudando a
resolverlos o no. Finalmente, el análisis de género ha estado casi ausente en esta
primera ronda de proyectos.
Estos son algunos de los puntos que esperamos puedan ser abordados de una
manera más profunda en la segunda convocatoria del programa CyC.
63

ANEXO 1
Lista de documentos de referencia y producidos por CyC
Borel R. 1992-2000. Informes de los cursos “Procesos Colaborativos en el Manejo
de Conflictos Ambientales”. UPAZ, San José, Costa Rica.
Buckles D. (ed). 1999. Cultivar la paz; conflicto y colaboración en el manejo de
los recursos naturales. IDRC-WB.
Borel et al. 1999. Conflictos socio-ambientales en América Latina; un intento de
tipología del manejo de conflictos socio-ambientales. San José, Costa Rica.
RMMCSA. Serie Del Conflicto a la Colaboración No.1.
Chevalier J. 2001. Stakeholder Analysis and Natural Resource Management http://
www.carleton.ca/~jclevali/STAKEH2.html
Aguilar et al. 1999. Conflictos socio-ambientales en América Latina; una visión
desde la RMMCSA. Documento para discusión; 1ª Reunión del Comité de
CyC, San José, Costa Rica, 25-26 de noviembre de 1999.
FAO. 2001. Managing Conflict in Community Based Natural Resource Management.
A training package. (Versión Preliminar)

ANEXO 2
Propuestas seleccionadas por el Programa
Aylwin J. 2000. Lecciones de las represas del Biobío para el manejo alternativo de
conflictos etno-ambientales en territorios mapuches de Chile
Camino A. 2000. Impacto social y ambiental del manejo alternativo de conflictos
en la gestión de los recursos naturales en la zona andina del Perú
Crespo C. 2000. Los campesinos regantes de Cochabamba en la Guerra del Agua:
una experiencia de presión social y negociación
De la Torre C. 2000. Promoviendo instituciones campesinas para enfrentar el
conflicto social e intercultural en el manejo del agua de riego en la sierra del
Perú.
González E. 2000. Identificación y sistematización de conflictos y vías de solución
en el establecimiento y administración de áreas de manejo y explotación de
recursos bentónicos (AMERB) en Chile: el caso de Playa Ritoque y Farallones
de Concón en la V Región.
Jiménez C. 2000. Cuenca del Río Yacambú: conflicto por el uso del agua para
consumo humano y para riego agrícola.
Laforge M y González A. 2000. Evaluación del uso de automapeo para resolución
de conflictos de uso de la tierra dentro de la Reserva Hidrológica Filo del
Tallo Darién.
Martínez AC. 2000. Papel del conflicto socio-ambiental en la gestión ambiental
local; estudio de caso de las comunidades de Bolsón y Ortega en la cuenca
baja del Tempisque, Guanacaste, Costa Rica.
Pinheiro R. 2000. Acordos de pesca: alternativa para manejo de recursos pesqueiros
64

Rodríguez RM. 2000. Evolución histórica del manejo alternativo de conflictos
sobre la posesión y uso del territorio y sus recursos naturales en el Pacífico
vallecaucano, Colombia. Estudio de caso a partir de análisis comparativo.
Scarlato G. 2000. Gestión participativa del área rural de Montevideo – Uruguay :
Evaluación y profundización de una experiencia innovadora.
Solís V, Madrigal P y Ayales I. 2000. Desde el conflicto hacia la propuesta: Incidencia
comunitaria en la formulación y análisis de las políticas ambientales.
Vacaflores C. 2000. La eficiencia del arreglo institucional en la gestión de los
recursos naturales: Manejo del conflicto en la gestión comunal de Selva de
Montaña
Zuchetti A. 2000. Manejo alternativo de conflictos vinculados al uso del suelo en
la cuenca del Río Lurín. Lima, Perú.

ANEXO 3
Informes finales y otros productos de los proyectos
Aylwin J. 2001. Conflictos socio-ambientales y pueblo Mapuche: Alternativas para
su Manejo. Boletín Seminario 1. Universidad Católica de Temuco, Instituto
de Estudios Indígenas Universidad de la Frontera.
Aylwin J., Paillán E., Opaso C. 2001. Lecciones de las represas del Biobío para el
manejo alternativo de conflictos etno-ambientales en territorio Mapuche de
Chile. Informe Final. Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de la
Frontera, Chile. 41 p.
Churats J., Escalante C., Laats H. 2001. Impacto social y ambiental del manejo
alternativo de conflictos en la gestión de los recursos naturales en la zona
andina del Perú. Informe Final. Cuzco, Perú, Centro de Estudios Regionales
Andinos Bartolomé de las Casas. 69 p.
Crespo C., Hernández O. 2001. Los campesinos regantes de Cochabamba en la
Guerra del Agua: una experiencia de presión social y negociación. Informe
Final. Cochabamba, Bolivia, Centro de Estudios Superiores Universitarios
(CESU). 201 p.
De la Torre C., Suyo I., Chañi W. 2001. Promoviendo instituciones campesinas
para enfrentar el conflicto social e intercultural en el manejo del agua de
riego en la sierra del Perú. Informe Final. International Technological
Development Group, Perú. 28 p.
González E. 2001. Identificación y sistematización de conflictos y vías de solución
en el establecimiento y administración de áreas de manejo y explotación de
recursos bentónicos (AMERB). Informe final. Centro Interamericano para el
Desarrollo de Ecosistemas Sustentables (ICSED), Chile. 38 p.
Jiménez C., Betancourt JC. 2001. Cuenca del Río Yacambú: conflicto por el uso del
agua para consumo humano y para riego agrícola. Informe Final. Centro
para la Gestión Tecnológica Popular (CETEP), Venezuela. 86 p.

65

Laforge M., González A., Miranda B., Alvarado R. 2001. Evaluación del uso de
auto-mapeo para resolución de conflictos de uso de la tierra dentro de la
Reserva Hidrológica Filo del Tallo Darién. Informe Final. COSAFIT, Panamá.
20 p.
Martínez AC. 2001. Papel del conflicto socio-ambiental en la gestión ambiental
local. Estudio de caso de las comunidades de Bolsón y Ortega en la Cuenca
Baja del Tempisque, Guanacaste. Informe Final. 70 p.
Pinheiro R. 2001. Boletín informativo Acordo de Pesca: Uma Maneira Inteligente
de Conservar os Recursos Pesqueiros. Instituto Amazónico de Manejo
Sustentável dos Recursos Ambientais.
Pinheiro R. 2002. Acordos de Pesca: Alternativa para Manejo de Recursos Pesqueiros.
Informe Final. Instituto Amazónico de Manejo Sustentável dos Recursos
Ambientais. 29 p.
Rodríguez RM. 2001. Evolución histórica del manejo alternativo de conflictos sobre
la posesión y uso del territorio y sus recursos naturales en el Pacífico
Vallecaucano. Informe final. Colombia, Fundación Cenipacífico. 42 p.
Rodríguez, RM. 2001. Territorio y recursos naturales en conflicto. Fundación
Cenipacífico.
Scarlato G., Santandreu A., Acosta P., Basanta V. 2001. Gestión participativa del
área rural de Montevideo – Uruguay: Evaluación y profundización de una
experiencia innovadora. Informe final. Centro Interdisciplinario de Estudios
sobre el Desarrollo (CIEDUR). 314 p.
Solís V., Ayales I., Madrigal P., Hidalgo M., Jiménez A. 2001. Desde el conflicto
hacia la propuesta: Incidencia comunitaria en la formulación y análisis de las
políticas ambientales. Informe Final. Cooperativa SOL I DAR, Costa Rica.
32 p.
Vacaflores C., Calla R. 2001. La eficiencia del arreglo institucional en la gestión de
los recursos naturales: El manejo del conflicto en la gestión comunal de Selva
de Montaña. Informe Final. Comunidad de Estudios Jaina, Bolivia. 126 p.
Zuchetti A., Chirinos C. 2001. Manejo alternativo de conflictos vinculados al uso
del suelo en la Cuenca del Río Lurín, Lima, Perú. Informe Final. Oficina de
Asesoría y Consultoría Ambiental (OACA). 58 p.

66

Para contactarnos:
Tel: 506-205-90-00
Fax: 506-249-19-29
P.O.Box: 138-6100
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