Liberalismo, socialismo, socialismo liberal

Nota: El presente volumen procede del Suplemento N° 264 –“Socialismo Liberale”–, correspondiente al 9 de noviembre de 1989,
del diario l’Unità, Roma; y de la entrega n° 1, vol. V, de la revista
Teoria Politica, Turín, de donde se ha extraído la “correspondencia”
Anderson/Bobbio. Agradecemos a los autores y editores su gentil
colaboración para la publicación de este libro.

Liberalismo, socialismo, socialismo liberal
Perry Anderson, Norberto Bobbio, Umberto Cerroni
Edición de Nueva Sociedad, 1993
Caracas, Venezuela
Traducción: Jorge Tula
Presente Edición
Arandurã Editorial
Tte. Fariña 884. Telefax (595 21) 214 295
arandura@hotmail.com
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Junio de 2010
ISBN

Liberalismo, socialismo,
socialismo liberal
Perry Anderson,
Norberto Bobbio,
Umberto Cerroni

Aunque ha habido variados y significativos trabajos sobre la obra y la trayectoria política de Bobbio.PRESENTACIÓN Jorge Tula Considerado por algunos como acaso el más importante teórico político viviente. consta de 1. la variedad de los temas abordados (aspectos puntuales de la política italiana. a los que habrá que agregar otros 300 escritos a partir de esta última fecha).304 títulos entre 1934 y 1988. Norberto Bobbio es un autor con un alto grado de complejidad. cuestiones internacionales. los más diversos problemas teóricos) y la diversidad de campos disciplinarios en donde se instala para sus reflexiones (desde la filosofía y la ciencia política hasta la filosofía y la ciencia del derecho. las dificultades mencionadas reclamaban. que 5 . si fuera posible. pasando por la historia de la cultura) convierten su obra en una expresión multifacética que no facilita por cierto la reconstrucción de su pensamiento. reunida por Carlo Violi en su Norberto Bobbio: 50 anni di studi. La cantidad de los escritos publicados (su bibliografía.

aunque sea parcialmente. está el de advertir –entre los aspectos centrales del pensamiento de Bobbio– las tensiones y dilemas alrededor de los temas de la libertad. Y si estas tensiones y dilemas comenzaron a manifestarse en aquellos años posteriores a la posguerra –en oportunidad de la controversia. en el seno de la izquierda italiana. ha realizado un esfuerzo de comprensión de la magnitud del suyo”.una mente erudita y profunda como la del autor de El futuro de la democracia. sobre todo si se trata de extranjeros. El mismo Bobbio se encarga de decirnos cuál ha sido el resultado de semejante empresa: “quedé asombrado por el conocimiento verdaderamente excepcional que muestra de mi vida y obra. entre los méritos del trabajo de Anderson. Desacostumbrado a los juicios gratuitamente generosos. siempre presentes en sus más variadas reflexiones. en el pensamiento de Bobbio. Lo cierto es que. cuyo punto central en opinión de Bobbio se refería a la “afirmada indisolubilidad de Estado y violencia respecto del ejercicio del poder”–. la democracia y el socialismo. Creo que ninguno de los que hasta ahora se ocuparon de mí. sobre democracia-dictadura. como podrá comprobar cualquiera que se haya introducido. nos ayudara a comprender el recorrido y la dirección del camino elegido. afirma en la primera de las cartas que intercambiaron con motivo de la aparición en New Left Review del trabajo de Anderson. 6 . estas palabras no hacen sino reconocer la seriedad y profundidad con que fue abordada su obra. No fue por cierto casual entonces que fuera Perry Anderson el que asumiera tal emprendimiento.

hoy aparecen con igual o mayor intensidad. Dicho con palabras de Bobbio. al menos como democracia política. Y en el pensamiento de Bobbio aparece como indisolublemente unida esa conjunción entre democracia. Pero es precisamente en este nuevo clima. los fines de la emancipación y el camino adecuado para lograrla. con estas nuevas dificultades. Una tentación. y la tensión socialista hacia la justicia. El laborioso e incisivo ensayo de Anderson. nos permite apreciar cómo estos siempre presentes dilemas y tensiones se 7 . carece de rivales. insuperable instrumento para resguardarnos de los arbitrios del poder y de los fracasos del autoritarismo. la figura de Bobbio y su concepción del socialismo liberal ocupan un lugar igualmente destacado en esa lucha intelectual y política interminable por un socialismo fundado en la democracia y la libertad. Entre otras cosas porque tal vez sea la única manera de que la democracia no devalúe sus principios ni incumpla sus promesas. el significado del progreso. se trata de “tener el coraje de redefinir el socialismo”. que puede adquirir mayor intensidad en circunstancias históricas como las que vivimos actualmente ante el fracaso y la disgregación de los regímenes comunistas y que podría conducir a una especie de goce narcisista al verificar que axiológicamente. si bien en circunstancias notoriamente modificadas. cuando se presenta el desafío de repensar las funciones de la izquierda. Porque es indudable que ahora como entonces. que tuvo como antecedente directo una conferencia dictada en Buenos Aires en octubre de 1987. esta última.

Porque al fin y al cabo ese vínculo entre la democracia como destino y la tensión socialista hacia la justicia es el que muestra las dificultades de la democracia realmente existente. Anderson cree ver en el socialismo liberal de Bobbio una especie de compuesto químico inestable. aparecen con todas sus fuerzas. Más aún: teniendo en cuenta las distintas proveniencias era posible esperar una actitud más abiertamente cuestionadora del núcleo del pensamiento de Bobbio y de toda la perspectiva del socialismo liberal. y en opinión de Anderson esto no hace sino mostrar que se trata de instancias inconciliables o no conciliables hasta ahora. Sin embargo. Pero el mismo Anderson se encarga de desanimar a quienes esperaban tal cosa cuando afirma –cierto que con manifiestas reservas– que no ha llegado aún el momento de juzgar y que no debe descartarse que la orientación brindada por el socialismo liberal deba ser tenida necesariamente en cuenta si se quiere llegar a buen puerto. su actitud crítica no le impide darse cuenta de que no es posible reflexión alguna sobre la relación entre liberalismo y socialismo sin tener presente la obra de Bobbio como dato fundamental. que además derivarían de un conflicto de principios. Inscrito en una tradición distinta. deberíamos advertir que el “realismo del científico” y el “idealismo del ideólogo” transitan por caminos divergentes. dice Bobbio. aunque en muchos casos este problema sea igno8 . en respuesta a estas afirmaciones. En realidad.manifiestan sin que Bobbio intente operación alguna para diluir sus contradicciones. Por el contrario.

Varias de las últimas reflexiones de Bobbio advierten al respecto algunas cosas que conviene registrar. En una nota publicada en Teoría política (año IV. el problema de la justicia social ya no puede estar circunscrito a las 9 . en una conversación con Giancarlo Rosetti que incluimos en este volumen. Bobbio sostiene la necesidad cada vez más imperiosa de dirigirse hacia la búsqueda de una democracia internacional si se quiere ser respetuoso de los principios democráticos. tal como lo vemos en las más diversas democracias occidentales. 1988) a propósito del libro de Giovanni Sartori Theory of Democracy revisited. En esta oportunidad. oprime a la democracia hasta conducirla a diversas formas de degeneración. Por otro lado. tal como están planteadas las cosas en el mundo.rado por quienes se despreocupan de la importancia de la existencia de la democracia o por quienes están convencidos de que la dupla democracia representativa-economía de mercado conduce necesariamente a formas de equidad. negándose a ver las injusticias y los poderes ocultos que engendra. N° 1. Pero a la vez incita a todo pensamiento crítico a la persistente búsqueda de nuevos caminos para arribar a una sociedad más justa. después de reconocer una vez más que la economía de mercado permitió el difícil camino de la democracia. Porque. Bobbio reflexiona una vez más sobre ese tema tornado cada vez más excluyente y que el mismo designara como el abrazo entre democracia y economía de mercado. afirma que ese abrazo puede ser considerado también como mortal puesto que aquella.

Se trata entonces de que nos desplacemos desde el gobierno del Estado al gobierno del mundo. 10 . Este es el punto fundamental. De reforzar el gobierno democrático del mundo.relaciones entre capitalistas y obreros en el interior de un Estado en particular sino que atañe más que nunca a las relaciones entre Estados ricos y pobres.

11 . que me incitó a reflexionar sobre Bobbio. en las vísperas de la oleada revolucionaría en Europa. Como se sabe. se publicaron en Londres. el segundo los Principios de economía política de John Stuart Mill. desdeñaba las hipótesis socialistas al considerar * Nota: Mi agradecimiento a Fernando Quesada y a sus colegas del Instituto de Filosofía de Madrid por su seminario sobre los teóricos modernos de la democracia. aquél declaraba que el fantasma del comunismo recorría Europa y que bien pronto habría de vencer. realizado en 1986. a pocas semanas uno del otro. usando la misma metáfora.NORBERTO BOBBIO Y EL SOCIALISMO LIBERAL* Perry Anderson 1. y con un optimismo algo inferior pero en un sentido exactamente opuesto. Enfoques liberales del socialismo La parábola de Mill A comienzos de 1848. éste. dos textos antitéticos. El primero fue El Manifiesto Comunista de Marx y Engels.

Mill parecía ahora 1 Mill consideraba como quimeras las hipótesis socialistas. precisamente al comienzo de esta rivalidad histórica se produjo un cortocircuito expresado por la parábola recorrida por el mismo Mill. 266). Hoy esta antítesis no nos sorprende. ya sea por la aparente incompatibilidad de sus supuestos teóricos –respectivamente individual y societario– o bien por la historia factual del conflicto. El crecimiento de la cantidad de pobres en las principales capitales de Europa y los conflictos frecuentemente cruentos que la nueva situación tendía a determinar suscitaron una ardorosa solidaridad en Harriet Taylor. p. frecuentemente mortífero. Y no sin razón. Liberalismo y socialismo fueron considerados por largo tiempo como antagonistas desde el punto de vista de sus tradiciones políticas e intelectuales. p. a quien Mill estaba sentimentalmente ligado. Él se dedicó a estudiar. Su juicio se refería específicamente a los esquemas sansimonianos que –como él explicaba– consideraba como la forma más seria de socialismo. p. las doctrinas que proclamaban la propiedad común: y al poco tiempo –de hecho precisamente en su misma obra Principios de economía política. en la edición revisada de 1849– declaró que la visión de los socialistas era colectivamente “uno de los más útiles elementos para el mejoramiento humano que actualmente existen” (vol. sin prejuicio alguno. 231). En su autobiografía Mill usaba la misma frase para su valoración inicial de todo socialismo que parecía que sólo podía ser considerado como “quimérico” (1873. En respuesta a las muchas versiones del socialismo. I. entre los partidos y los movimientos que respondían a estas concepciones. 255).Perry Anderson que jamás habrían de prosperar como sustitutos válidos de la propiedad privada1 (Mill 1848. 12 . Sin embargo.

Defendió la Comuna de París y murió en el momento en que estaba redactando un libro sobre el socialismo. que él esperaba fuese más importante que su estudio sobre el gobierno representativo. Mill escribió más tarde: “En la primera edición la dificultad del socialismo estaba afirmada con tal vigor que el tono del libro terminaba siendo antisocialista. conceptualmente central. Sobre la diferencia entre la primera y segunda edición de su obra.. p. 232). 13 . Desde ese momento Mill se consideró socialista y liberal. El resultado fue que la mayor parte de lo que había escrito sobre el tema en la primera edición fue suprimida y sustituida por argumentaciones y reflexiones que tenían un carácter más avanzado” (Mill 1873. Como habría de escribir en su biografía: “Considero que el problema social del futuro es el siguiente: de qué modo combinar la máxima libertad de acción individual con la propiedad común de las materias primas de la Tierra y con una participación igualitaria de todos los beneficios del trabajo colectivo” (ibíd. Raramente un juicio político. En los dos años que aproximadamente siguieron dediqué gran parte de mi tiempo al estudio de los mejores escritores socialistas del Continente y a la meditación y discusión sobre toda una gama de cuestiones que la controversia implicaba. pp.Norberto Bobbio y el socialismo liberal privilegiar el “fourierismo” como la variante más capaz y poderosa. ha sido modificado tan rápida y radicalmente. opinión que mantuvo hasta el fin de su vida. 234-5).

posteriormente. que “el punto de vista con que escribí el libro era el de un liberal ortodoxo” (Russell 1965. Russell desaprobaba lo que denominaba la “democracia ilimitada” contenida en el Programa de Erfurt y temía aquellos “experimentos tontos y desastrosos” que se habrían producido de no haberse introducido cambios para respetar el principio de las “desigualdades naturales” (ibíd. En aquel período. aunque contenía ataques corrosivos contra el Estado. Principles of social reconstructions. V). de la misma manera como 1848 lo había hecho con Mill.. 141-3. El más famoso pensador inglés después de Mill recorrió el mismo camino: Bertrand Russell en 1895 escribe el primer estudio en inglés sobre la socialdemocracia alemana. que apareció en 1916. Russell declara. En el curso de dos decenios también él había cambiado profunda y definitivamente de idea. Lawrence. era considerado insuficientemente intransigente 14 . pp. cerca de setenta años después. Este mismo itinerario habría de repetirse. 170). El estudio que había proyectado redactar con D. el partido-guía de la Segunda Internacional. p.Perry Anderson Bertrand Russell La evolución de Mill. podría ser considerada como anómala o aislada. p. La Primera Guerra Mundial transformó su visión del mundo. Si bien tenía decididas simpatías hacia los objetivos más moderados del partido socialdemócrata (SPD). por lo impresionante que fue. la propiedad privada y la guerra. varias veces. Pero no es así. después de un viaje de estudios a Berlín. H.

de un solo golpe. 263). (ibíd. que luchaba entonces por una “revolución” que consiguiese. que constituye la doctrina propia del socialismo y del comunismo anárquico. pp. XI-XII): “La propiedad común de la tierra y del capital. era un examen sin prejuicios sobre el marxismo. Proposed Roads to Freedom (1919). la alternativa frente a la explotación y control a cargo de un Estado centralizado –perspectiva viable para la futura nueva sociedad– consistía en que las corporaciones organizadas alrededor de las trade unions asumieran el control de la industria garantizando la autogestión y el rol protagónico de las bases obreras (NE). de los medios de comunicación y de la tierra (Clark p. *El socialismo gremialista o guildista ha sido una tendencia del socialismo inglés con relevancia durante las dos primeras décadas del siglo XX.. del cual surgió su opción por el socialismo gremialista (Guild Socialism)* “el mejor sistema practicable”. Pero el siguiente libro de Russell. el anarquismo y el sindicalismo. es un paso necesario para remover los males que sufre el mundo en la actualidad y para fundar aquella sociedad que cualquier persona debería querer ver realizada. pp.Norberto Bobbio y el socialismo liberal por Lawrence. la nacionalización de todas las industrias. 211-2). Según este movimiento. 15 . 1919. escrito durante los meses que estuvo encarcelado por sus manifestaciones públicas contra la guerra. por la forma de propiedad común que él consideraba como la más favorable tanto para el mantenimiento de la libertad individual como para salvaguardar las garantías contra la eventualidad de un Estado demasiado poderoso (Russell 1919.

es el testimonio más convincente de su inadecuación para afrontar la tarea de derrocar el capitalismo cuando se presente la oportunidad” (Hobson. desde la izquierda. 9). por su estudio sobre el imperialismo. era un convencido liberal inglés. cuando publicó su monografía (1902).Perry Anderson De Hobson a Dewey Otro ilustre contemporáneo que recorre el mismo itinerario fue el economista J. con la socialdemocracia occidental cuando escribía que “la adhesión precipitada al patriotismo por parte del socialismo en cualquier contexto nacional. el economista del sobreahorro –cuya influencia Keynes reconoció en su Teoría general– estaba escribiendo un estudio titulado From capitalism to socialism (1932). y casi exclusivamente. Conocido en el mundo sobre todo. A. 16 . en el verano de 1914. También en su caso fue la Primera Guerra Mundial la que determinó el cambio. Hobson. El análisis de Hobson con referencia a ambas razones para la socialización de los medios de producción y a sus límites tiene una tonalidad marcadamente moderna (pp. etapa superior del capitalismo. 32-48). porque fue usado y criticado por Lenin en su ensayo de 1916 sobre el mismo tema: El imperialismo. Con posterioridad a la guerra. Ya en 1917 polemizaba. Así. Hobson. p. 1917. Hobson dedicó lo mejor de sus energías a desarrollar una teoría de la economía socialista que combinase las exigencias estructurales de una producción estandarizada de artículos de primera necesidad con condiciones precisas para la libertad personal y la innovación técnica.

En su caso el evento desencadenante no fue la Primera Guerra Mundial sino la “gran depresión”.Norberto Bobbio y el socialismo liberal Un caso similar encontramos en Estados Unidos: John Dewey. trató de vincular el idealismo alemán con el militarismo. En ella Dewey. inspirado por los famosos presagios de Heine. publicado en 1935. en oposición al lockismo. Sus planteos en German Philosophy and Politics (1915) en muchos puntos recuerdan la obra antitética de Thomas Mann Consideraciones de un apolítico (1918). liberal convencido y sincero a todo lo largo de su carrera. En su libro Liberalism and social action. Dewey se aproximó a Wilson en 1917 en contra de las protestas de discípulos muy cercanos como Randolph Bourne. siguió la misma trayectoria. en cuanto expresión de la herencia histórica liberal– denunciaba sin medias tintas las ortodoxias del 17 . Este Kulturpatriotismus estaba de algún modo matizado por el concluyente repudio de Dewey a toda “filosofía de la soberanía nacional aislada” y su llamado a la creación de una legislación internacional en condiciones de superarlo. Los frecuentes viajes de Dewey fuera de Estados Unidos durante los años veinte contribuyeron sustancialmente a ampliar sus simpatías políticas. Después de haberse opuesto inicialmente a la intervención norteamericana en la guerra. la mente filosófica más eminente de ese país. Dewey –considerando la ausencia histórica en Norteamérica del benthamismo. contra el experimentalismo norteamericano propio de la democracia estadounidense.

información y reunión. Retorna a la mente inmediatamente la obra madura de Macpherson. pp. Y en la época del New Deal escribía: “El control de los medios de producción por parte de pocos. 61-2. Los fines del liberalismo clásico requieren ahora la realización del socialismo. recurriendo sin más –si es necesario– “a la fuerza inteligente” para “someter y desarmar a la minoría recalcitrante”. La estudiada ambigüedad 18 . donde en tiempos de potenciales modificaciones sociales “nuestro culto verbal y sentimental de la Constitución.Perry Anderson laissez-faire como “apologías del régimen económico existente” que ocultaban su “brutalidad e inequidad”. está automáticamente abandonado”. en la medida en que “la economía socializada es el instrumento para el libre desarrollo individual” (Dewey 1987. 22. es “recurrente en especial” en Estados Unidos. Dewey veía sólo una posibilidad histórica para la tradición que él continuaba defendiendo: “La causa del liberalismo estará perdida si ella no está dispuesta a socializar las fuerzas de producción existentes”. 63). sostenida por la violencia física. funciona como herramienta de coerción sobre la mayoría”. que tienen la posesión legal. Nuevos intentos de síntesis Es oportuno recordar hoy estos ilustres precedentes porque después de un largo período asistimos a una serle de iniciativas tendientes a sintetizar las tradiciones liberales con las socialistas. 46. con sus garantías de libertad civil de expresión. Tal coerción.

Norberto Bobbio y el socialismo liberal de Teoría de la justicia de John Rawls puede ser leída –algunos lo han hecho precisamente así– como el ensayo que produce los fundamentos filosóficos para un proyecto similar. Es de esperar que las recientes traducciones al inglés de dos de 19 . defensor no sólo del pluralismo político sino también de una democracia económica. en Estados Unidos Joshua Cohen y Joel Roger. Una joven generación de ensayistas angloamericanos ha producido una serie de estudios. ha invitado a una reconsideración de la actualidad y pertinencia del pensamiento no sólo de Tocqueville sino también de Guizot. Samuel Bowles y Herbert Gintis. el filósofo italiano Norberto Bobbio. 2. Más explícito en sus intenciones es Robert Dahl. entre otros. ITINERARIO DE BOBBIO La formación y la Resistencia En este panorama contemporáneo surge una figura de gran relevancia moral y política. en Francia Pierre Rosanvallon. Bobbio ha sido hasta ahora escasamente conocido en el mundo anglosajón. con un vasto público también en España y América Latina. tratando de recuperar las tradiciones liberales para la llamada “segunda izquierda”. Si bien acaso es el teórico político más influyente en su país. diferentes en el tono y en los objetivos pero similares en sus aspiraciones políticas: en Inglaterra David Held y John Dunn.

son enumerados más de 650 títulos que representan apenas el 60% de toda la producción escrita de Bobbio. Cualquier reflexión sobre la relación entre liberalismo y socialismo debe tomar como eje central la obra de Bobbio. el filósofo del régimen. sin embargo. ambos tienen una excelente introducción de Richard Bellamy. recuerda Bobbio. las referencias que no pertenezcan a textos de Norberto Bobbio estarán expresamente indicadas (NE). el nombre de Marx o el término marxismo eran desconocidos en las aulas. El editor y el encargado de esta edición deben ser felicitados por estas dos publicaciones. modifiquen la situación. 20 . 1987. Londres. donde se los consideraba intelectualmente muertos y sepultados más que desterrados: y la perspectiva filosófica personal de Bobbio estaba 2 La edición corresponde a Polity Press. En aquella época.Perry Anderson sus libros principales2 –¿Quale socialismo? (1976) e Il futuro de la democrazia (1984). Bellamy volvió posteriormente a discutir las tesis de Bobbio. disciplinas a las que se dedicó en la Universidad de Turín entre 1928 y 1931. recibió la influencia de Gentile. Para comprender esto. La obra completa de Bobbio es enorme. que será tomada en consideración sólo de manera marginal en estas páginas. conviene antes decir algunas cosas sobre la experiencia vital que está tras de ella. La edición inglesa tiene incorporada ensayos que no están incluidos en la edición original. Norberto Bobbio nació en Remonte en 1909 y creció en un ambiente que él define como “burgués-patriótico” entre “aquellos que habían resistido al fascismo y los que habían cedido a él”. 198). * En adelante. Su primera formación fue en filosofía política y jurisprudencia. La mayor parte de sus trabajos están referidos a la teoría del derecho. En el volumen bibliográfico a cargo de Violt. y no rechazó inicialmente el orden mussoliniano (Bobbio* 1955. p.

En el mismo período. Bobbio. después de su trabajo de doctorado sobre fenomenología alemana. sucedía con la mayor parte de los intelectuales de esa generación. Bobbio entró a formar parte del círculo de intelectuales turineses radicalmente liberales en sus convicciones. dos filósofos de la Escuela Normal Superior de Pisa. primero en la Universidad de Camerino y luego en la de Siena hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial. aspiraba a desarrollar un “idealismo social”. la organización antifascista fundada por los hermanos Rosselli en Francia. En 1940 se traslada a la Universidad de Padua. En el otoño de 1942 participó en el acto de fundación del Partito d’Azione. inspirado en Hegel pero más progresista que el de la doctrina crociana en cuanto a inspiración política. por lo demás. Más tarde. Es este el ambiente que anima a los grupos piemonteses de Giustizia e Libertá. mediados los años treinta. Como miembro del Comité Nacional de Liberación en Veneto. su profesor de filosofía del derecho. como simple simpatizante. Bobbio es arrestado por segunda vez por el régimen de Mussolini en diciembre de 1943 y liberado 21 .Norberto Bobbio y el socialismo liberal ampliamente modelada por el historicismo de Croce. Gioele Solari. cuando se une al grupo liberal-socialista formado en 1937 por Guido Calogero y Aldo Capitini. ala política de la resistencia en la que habían confluido Giustizia e Libertá y el movimiento liberal-socialista. es arrestado por un breve periodo. convertida en el centro de la resistencia en el Veneto. algo que. Cuando en 1935 el grupo cae en las redes de la policía. Después de salir en libertad comienza a enseñar. directamente vinculados a la memoria de Gobetti.

170. 157-8. 95-6. Il Partito d’Azione En el año siguiente.. Bobbio publicó un pequeño y polémico volumen: La filosofía del decadentismo (1944). mientras todavía se combatía en el norte de Italia. Lo abandonamos porque participamos en el trabajo y en las esperanzas de una nueva clase. 199) y proponía una acción 22 . 281). pp. 276-7. De este modo Bobbio estaba describiendo la difusa reacción común a la franja de intelectuales más jóvenes que se habían unido al Partito d’Azione. 1986d. p. denuncia vehemente del aristocratismo y el individualismo de Heidegger y de Jaspers en nombre de un humanismo democrático y social. Años después dirá: “Hemos dejado atrás el decadentismo. no habría habido salvación para nosotros” (1955. Este texto. muestra claramente el impacto que sobre Bobbio ejerce el movimiento obrero.Perry Anderson tres meses después (1986c. Estoy convencido de que si no hubiésemos aprendido del marxismo a ver la historia desde el punto de vista de los oprimidos. en aquel momento la fuerza dirigente de la resistencia del norte de Italia. que era la expresión ideológica de una clase en declinación. 1984c. Estos tres volúmenes de “retratos y testimonios” contienen muchos de los escritos más personales de Bobbio. 191). 70-1. El mismo era “uno de los que creían en la fuerza ya irresistible del Partido Comunista” (ibíd. p. logrando una nueva e inmensa perspectiva del mundo humano. pp. p.

que lo convertiría en algo distinto de los partidos tradicionales de la clase obrera. comenzando por sus costumbres. a pesar del papel militar relevante desempeñado en la Resistencia y de la gran presencia de fuerzas intelectuales. soñábamos una restauratio ab imis de la vida política italiana. Así las cosas nos encontrábamos con que éramos rechazados por la mayoría de la burguesía que 23 . Pero considerábamos que para proceder a esta restauración no era necesario hacer la revolución. Precisamente a muchos de estos pensadores les parecía lógica la tarea de sostener y defender al mismo tiempo las dos ideas. Sin embargo. A sus ojos ésta habría de ser la vocación específica del Partito d’Azione. Y permanecimos sin poder enraizamos en la sociedad italiana de aquellos años. por cierto. y por lo tanto extremadamente móviles e inestables. El objetivo declarado de estos militantes del Partito d’Azione era realizar la síntesis entre liberalismo y socialismo. en la política de entonces resultábamos sutiles y dialécticos. en una búsqueda sin pausa de una ‘inserción’ en la vida política italiana que finalmente no logramos encontrar. después de la Liberación.Norberto Bobbio y el socialismo liberal común entre trabajadores e intelectuales para una reforma radical de las estructuras del Estado italiano. porque ambas eran objeto del desprecio fascista. Nadie mejor que Norberto Bobbio ha sabido describir las razones de esta disolución: “Claros y firmes en las posiciones morales. el Partido no llegó a consolidarse en el panorama político italiano: tres años después habría de desaparecer. ¿A quién dirigirnos? Moralistas d’abord.

770). intentando hablar a las cabezas más perezosas y marchitas. haya sido siempre y en todas partes la más fuerte” (1951. Paradójicamente. el juicio que sobre el Partito d’Azione hace Togliatti es menos severo. escribió: “En sustancia. p. sólo fueron dos las grandes corrientes de resistencia y lucha efectiva y duradera contra la tiranía fascista: una correspondió a nosotros.. Y no nos siguieron. (. 906). en continuo movimiento. que era la clase menos apta para seguirnos. moralistas incorruptibles predicando a los especialistas del compromiso. En efecto. y no es ni siquiera seguro que la primera. Durante todo el tiempo que el Partito d’Azione –jefes sin ejército– desarrolla su función como movimiento político. la nuestra. En todo caso fue un espectáculo más bien penoso vernos –enfants terribles de la cultura italiana– en contacto con las capas más temerosas y débiles. la otra al ‘movimiento accionista’.) haciendo guiños de complicidad a los ciudadanos más timoratos y conformistas. cuando asumió 24 .Perry Anderson no quería la restauratio y por la mayoría del proletariado que no quería renunciar a la revolución. los comunistas. p.. Las discusiones con el PCI Aquel juicio –duro y cáustico– sobre la experiencia del Partito d’Azione refleja sin duda el estado de ánimo con el que Bobbio se retiró de la actividad política directa después de la disolución del Partido en 1947. la pequeña burguesía –ejército sin jefes– fue qualunquista” (1951. Nos encontramos en cambio cara a cara con la pequeña burguesía.

“Politica culturale e politica della cultura”. y además persuadirlo de la importancia permanente de las instituciones políticas liberales tal como se habían expresado históricamente en Occidente. En estos trabajos fijaba posición contra las ideologías. “Libertà dell’arte e politica culturale”. 25 . no lograron mantener su equilibrio en el período de la guerra fría). “Pace e propaganda di pace”. “Intellettuali e vita politica in Italia” y “Spirito critico e impotenza politica”. Sin embargo.Norberto Bobbio y el socialismo liberal la tarea docente en la cátedra de filosofía del derecho de la Universidad de Turín. que él consideraba entre los regímenes totalitarios –“aunque sin escandalizarme porque considero que se trata de una dura necesidad histórica” (1955. p. Pero. 48)3–. El objetivo de Bobbio era disuadir al PCI de su vínculo incondicional con el Estado soviético. su interlocutor principal era el Partido Comunista Italiano. por ejemplo. aun cuando estuvo concentrado principalmente en su trabajo académico. “Difesa della libertà”. tanto del Congreso para la Libertad de la Cultura como del Movimiento de los Partidarios de la Paz. tanto del comunismo oficial como del anticomunismo. Es difícil mencionar a otros estudiosos en Europa que en los mismos años lograran un tono similar de civilidad y ecuanimidad (tanto Russell como Dewey. En los años siguientes escribió una serie de artículos y ensayos manifiestamente críticos sobre la polarización de la vida política e intelectual en Italia durante el primer período de la guerra fría. no se dedicó sólo a él. cuando 3 En Politica e cultura están incluidas las principales intervenciones de este periodo: “Invito al colloquio”. “Democrazia e dittatura”. El efecto de las intervenciones de Bobbio fue marginal hasta después de la muerte de Stalin.

a su vez. p. insistiendo sobre la histórica subvaluación por parte del marxismo de la contribución liberal a la cuestión de la separación y de los límites del poder. Bobbio.Perry Anderson los cambios producidos en Rusia comenzaron a aflojar un poco las mallas del retículo ideológico del movimiento comunista italiano. que reprochó a Bobbio haber retrocedido hacia las posiciones que a comienzos del siglo XX expresaba el liberalismo moderado de Benjamín Constant. instaurando una futura dictadura proletaria en nombre de 26 . a la vez que sostenía que el marxismo –por el contrario– era el heredero de la tradición democrática más radical de Jean-Jacques Rousseau. preanunciando sin embargo que el PCI se habría de dirigir en los años sucesivos hacia una mayor comprensión y aceptación. en la que desarrollaba su tesis e invitaba a los comunistas. donde. hecho “esencial para su cohabitación con el mundo occidental” (ibíd. replicó a Della Volpe con un ensayo todavía más voluminoso que el anterior.. de manera serena pero severa. criticaba las concepciones marxistas tradicionales en torno de estos dos temas. 149). que tituló Della libertà dei moderni comparata a quella dei posteri. cordialmente pero con tono decidido. Fue entonces en 1954 cuando Bobbio publicó un ensayo con el título Democrazia e dittatura (v. que tuvo un impacto mayor. Las tesis contenidas en este ensayo provocaron una larga réplica de parte del mayor filósofo comunista de entonces. 1955). Galvano Della Volpe. a tomar conciencia de que un “progresismo demasiado osado” correría el riesgo de sacrificar las conquistas de la democracia liberal existente. teórico de la libertas maior opuesta a la libertas minor de Constant.

. una paráfrasis deliberadamente irónica del ensayo de Constant escrito en 1818: De la Liberté des Anciens comparée à celle des Modernes. que los años son buenos consejeros y los acontecimientos arrojan nueva luz sobre los hechos” (ibíd. “habríamos buscado reparo en el refugio de la vida interior o nos habríamos puesto al servicio de los viejos patrones. antes de lanzarse al mar. 281-2).Norberto Bobbio y el socialismo liberal una democracia ulteriormente perfeccionada. 27 . la voluntad de diálogo. el escrúpulo filológico. En su contrarréplica a Togliatti. Bobbio concluía con un recuerdo autobiográfico y con un “credo”. Sin un profundo compromiso con el marxismo después de la Liberación. Pero entre aquellos que se han salvado. la inquietud por la investigación. pero prefiero la compañía de los primeros. o jamás los tuvieron y se lanzaron al mar antes de haber tenido tiempo de adquirirlos. pp. 194). habían depositado. de los frutos depositados en este equipaje: o los han abandonado por considerarlos un peso inútil. sólo algunos conservaron un pequeño equipaje en el cual. escribía. La relevancia de esta segunda intervención fue tal que Togliatti mismo se sintió en la obligación de responder a los argumentos de Bobbio. p. el sentido de la complejidad de las cosas. los frutos más sanos de la tradición intelectual europea. el espíritu crítico. obviamente. Más bien podría decir que esta compañía está destinada a crecer. demasiados. para custodiarlos. en Rinascita (1955. interviniendo. El título de la réplica de Bobbio era. Faltan muchos. la mesura del juicio. bajo seudónimo. el aguijón de la duda. No los reprocho.

la Democracia Cristiana. Los votos obtenidos por el reunificado PSU. por lo que no significó ninguna ampliación inmediata de la audience de Bobbio.Perry Anderson Predicciones confirmadas El sereno optimismo de la frase final –como sin duda la entendía Bobbio– encontraría su justificación con el correr del tiempo. Pero una cosa es cierta: en 1968 Bobbio. representaba “el momento más feliz del desarrollo político italiano de la posguerra” (1981a. el partido de gobierno. p. En 1964. ¿Qué vino después? Una masiva movilización con alto grado de explosividad en las universidades y fábricas de todo el país: el famoso 68-69 italiano. y permaneció relativamente olvidado durante los veinte años siguientes. para bien o para mal. Podríamos preguntarnos si efectivamente mostraba mucho entusiasmo por los insípidos gobiernos de aquellos años. Mucho más tarde Bobbio habría de decir que esta experiencia. experiencia inédita que se concretó después que éste rompió vínculos con el PCI. por primera vez. el episodio de su debate con Della Volpe y Togliatti no tuvo una repercusión relevante en la cultura política italiana. en vez de aumentar descendieron 28 . En lo inmediato. 6). quien continuó trabajando casi exclusivamente en la universidad. ingresó en el Partido Socialista Unitario (PSU) recientemente constituido como consecuencia de la reunificación del Partido Socialista Italiano (PSI) de Nenni con el Partido Socialdemócrata Italiano (PSDI) de Saragat. incluye en la coalición gubernamental al Partido Socialista Italiano. Durante seis años Italia fue gobernada por una coalición del llamado centro-izquierda.

Estaba finalmente abierto el 29 . Veinte años después del debate con Togliatti. Bobbio 1979). La burguesía italiana. experiencia que no le agrada. al menos sobre la base de los recuerdos que pueden ser individualizados entre las líneas de la polémica que posteriormente habría de colocar por primera vez su figura en el centro de la discusión nacional. Uno de los hijos de Bobbio fue además líder de Lotta Continua. al igual que sucede con la mayor parte de sus colegas.Norberto Bobbio y el socialismo liberal verticalmente. y la experiencia de centro-izquierda murió rápidamente. se desplazó hacia el centro-derecha. organización política sobre la cual escribió un ensayo de reconstrucción histórica digna y equilibrada (L. En los últimos meses de 1973 el PCI explicaba el objetivo de su matrimonio estratégico con la DC –el llamado “compromiso histórico”– y al año siguiente anunciaba su compleja conversión a los principios del eurocomunismo. parecen haberlo afectado profundamente. Todo esto sucedió –y sólo así podía ocurrir– después del reflujo de los grandes movimientos sociales de los últimos años de la década de los sesenta y de los primeros de la década siguiente. Las asambleas estudiantiles de entonces. A nivel nacional su cálculo político había quedado bruscamente descartado. Todas las referencias posteriores de Bobbio a estos dos singulares años tienen un trasfondo de reserva y de amargura. De pronto se encontró enfrentándose a la vez con la turbulencia y el desorden de la revuelta estudiantil en el mismo ámbito de su actividad profesional. las predicciones de Bobbio se habían confirmado completamente. en particular. asustada por el movimiento estudiantil y obrero.

También el PSI estaba revisando su tradición. Bobbio podía considerarse satisfecho por el consenso que había logrado en torno de sus afirmaciones fundamentales. Bobbio escribe en 1975 dos ensayos clave en Mondoperario. Al año siguiente. que él había criticado. 60). usara oficialmente sus argumentaciones (ibíd. respondieron a los interrogantes que él había planteado en los dos ensayos. Bobbio se convierte también en uno de los mayores 30 . 21-65). reforzado por un prestigio hasta entonces inusitado. pp. con una clara advertencia sobre los peligros que veía surgir a partir de las frustraciones que podían llevar el proceso revolucionario en Portugal hacia salidas opuestas (1976b. al final de un largo y vasto debate. En 1978. Aprovechando esta oportunidad. en la tribuna del XL Congreso socialista. tanto del PCI como del PSI. observaba el hecho de que el mismo Nenni. p. Bobbio apoyó el nuevo programa del PSI. Como consecuencia. Con gran satisfacción. En 1976 el PCI había renunciado formalmente al leninismo.Perry Anderson terreno favorable para acoger sus tesis sobre democracia y dictadura. la revista teórica del PSI: el primero sobre la falta de una consistente doctrina marxista del Estado y la segunda sobre la ausencia de cualquier alternativa a la democracia representativa como forma política de una sociedad libre. defendiéndolo de aquellos que lo acusaban de ser muy poco marxista.. Esta vez las intervenciones de Bobbio determinaron un considerable interés en la opinión pública italiana y muchos intelectuales y políticos. y estaba conquistando consensos electorales extraordinarios que Bobbio habría de acoger positivamente. liberalismo y marxismo.

que.Norberto Bobbio y el socialismo liberal editorialistas sobre política nacional al colaborar en La Stampa.. El PSI de Craxi se estaba convirtiendo en una máquina cada vez más cínica y autoritaria. desconfiaba de la lógica corporativa del compromiso histórico. PSDI. Dada la relevancia que Bobbio atribuyó siempre a las normas constitucionales. el juicio no podía ser más drástico. PSI. como muchos otros miembros de su partido. p. republicanos y liberales en 31 . su primera actividad periodística regular desde los tiempos de la Liberación. Bobbio. revestida por una retórica decisionista que casi parecía haber sido tomada en préstamo a Carl Schmitt. La inestabilidad parlamentaria y la corrupción no habían disminuido: en 1981 Bobbio habría de declarar que para comprender la realidad de la política nacional bien podía omitirse “la letra gastada de la Constitución italiana” (ibíd. subordinada al culto del jefe. La decepción no tardó en llegar. El régimen de “pentapartido” de los años ochenta –una coalición entre DC. 12). Veinte años antes había sido coautor de un texto de educación cívica para enseñanza de la Constitución en las escuelas medias superiores (Bobbio/Pierandrei). inicialmente en nombre de una renovación moral y política que lo colocara como guía de las luchas por una mayor democracia civil y laica en Italia. parecía haber compartido las esperanzas de una recomposición libertaria del PSI y de su rol potencial en una renovación del país. Son estos años los que testimonian el ascenso de Bettino Craxi a la cúpula del PSI. Los gobiernos de “solidaridad nacional” no recogieron los frutos de las reformas auspiciadas sino los trastornos causados por el terrorismo.

10). Bobbio es un filósofo de vasta formación. una especie de lord italiano ad honórem. del centro-derecha con el centro-izquierda”– le parecía concebido para excluir. la conciencia moral del orden político italiano. En la actualidad la posición de Bobbio es nuevamente la de un “francotirador”. con el existencialismo de Heidegger y Jaspers durante la 32 . una realidad que es inútil cubrir con velos piadosos” (1984a. ahora senador vitalicio por designación presidencial. p. el cursus vitae de Norberto Bobbio: una vida que en algunas oportunidades describió como “un continuo. ¿Cuál fue su significado histórico específico? En el interior del grupo de pensadores que intentaron conciliar el liberalismo con el socialismo. tan lento que todavía no fue logrado” (1964. difícil y lento aprendizaje. Bobbio difiere de sus predecesores en varios puntos importantes. más o menos independiente. 21). tan difícil como para dejarme casi siempre abatido y descontento. La filosofía política El “lento aprendizaje” Este ha sido. que se ha medido con la fenomenología de Husserl y de Scheler antes de la guerra. p. en líneas generales. cualquier alternativa más progresista: “de hecho. Uno de ellos es simplemente su ámbito de investigación específica. según el veto de Estados Unidos.Perry Anderson “una combinación inédita. y hasta hace pocos años atrás inconcebible. 3.

congénitamente especulativa y de orientación idealista (1986b. Su dominio de la filosofía política está respaldado por su formación en jurisprudencia y por su familiaridad con la ciencia política. Sus preferencias epistemológicas personales han sido experimentales y científicas. A este respecto cabe destacar. como lo demuestra el hecho de que siempre se dirigiera claramente contra aquellas inclinaciones que calificaba como “ideología italiana”. precisamente Il profilo ideologico del Novecento italiano. Sin embargo. su familiaridad con las principales tradiciones del pensamiento político occidental –desde Platón y Aristóteles hasta Tomás de Aquino o Altusio. ética o economía. desde Rousseau o Madison hasta Burke y Hegel. Pero si él no ha producido ningún estudio significativo en lógica o epistemología. desde Pufendorf y Groccio hasta Spinoza y Locke. entre las obras de Bobbio. no sólo desde el punto de vista del conocimiento histórico sino también en lo que a penetración y profundidad se refiere. 3-4). aunque con frecuencia sensiblemente selectivo. como sí lo fueron Mill o Hobson. Bobbio no es un filósofo de gran estatura desde el punto de vista de su originalidad. desde Constant y Tocqueville hasta Weber y Kelsen– es sin embargo más grande. En cierta forma nos hace recordar a Mill. Bobbio se siente mucho más cómodo de lo que se sintieron sus predecesores cuando se trata de afrontar 33 . al contrario de ellos. menos aún un economista. Russell o Dewey. pp.Norberto Bobbio y el socialismo liberal guerra. y con el positivismo de Carnap y Ayer al terminar la misma. Y dado su sentido del compromiso profesional. la investigación más relevante sobre historia intelectual que Bobbio haya realizado: un examen brillante.

En efecto. con relación al marco europeo. En Inglaterra. madre patria del liberalismo decimonónico. en cierta medida más complejas que las de los otros. ayudado también por su temperamento manifiestamente escéptico. Su familiaridad filológica con las distintas tradiciones del materialismo histórico no es homogénea: a Marx lo conoce bien como a un clásico. Bobbio se coloca en el cruce de tres grandes corrientes de pensamiento en conflicto. p. por ejemplo. esta limitación puede ser juzgada en los hechos como ventaja en el contexto de la cultura de izquierda que dominaba en Italia hasta los años setenta: una cultura casi sofocada por sus referencias al marxismo de manera demasiado exclusiva. el liberalismo italiano siempre ha sido un fenómeno aparte. del que hacía uso cuando hablaba con Togliatti. puede llegar a cometer errores sorprendentes. Por su formación de fondo y por convicción es un liberal. lo colocaba lejos de aquella actitud. 25). lo que condujo a aquellos abusos del “principio de autoridad” que Bobbio había detectado para criticarlos (1976b. Pero. El liberalismo italiano Otra diferencia respecto de sus principales predecesores la constituyen las coordenadas políticas de Bobbio. democrático y tolerante. éste tuvo su máximo logro en el Estado 34 . Paradójicamente. o premarxista. Su bagaje no marxista. los textos de Kautsky y de Lenin le son conocidos pero de manera más superficial. y cuando analiza Gramsci.Perry Anderson la historia del marxismo. sin embargo.

el liberalismo que emerge victorioso del Risorgimento tenía una doble legitimación: la ideología constitucional de los moderados piemonteses. Hegemónico en el régimen orleanista. fue al encuentro del desastre económico cuando el libre comercio fue desechado por el Segundo Reich. finalmente. la unificación nacional fue lograda no a expensas del liberalismo sino más bien bajo sus banderas. el liberalismo como doctrina fue una expresión de la Restauración. basada en el sufragio masculino irrestricto. En Alemania. estaba por lo tanto demasiado comprometido como para sobrevivir al advenimiento de la Tercera República. abandonó los principios parlamentarios para adherir al éxito militar contra Austria en 1866.Norberto Bobbio y el socialismo liberal mínimo y en el libre comercio de la época de Gladstone. que teorizaba las virtudes de una monarquía censitaria. 35 . y para desaparecer finalmente como fuerza política. le quedaba pues poco por hacer como no fuera superar esta fase para entrar luego en su breve epílogo social bajo la dirección de Asquith y Lloyd George. consumada. Además. el nacional-liberalismo fue tristemente famoso después de su capitulación ante el conservadurismo prusiano de Bísmarck y. mimetizado durante el Segundo Imperio. En Francia. Sin embargo. pero posteriormente su vocación histórica fue. en Italia. por otra parte. a diferencia de lo que sucedía en Alemania. por así decir. y la definición secular de un Estado italiano creado en contraste con la voluntad de la iglesia romana. después de su abdicación política. como se sabe. que fijaron la estructura de su hegemonía bajo la monarquía.

donde el gran filósofo Benedetto Croce. En ningún país el destino del liberalismo fue tan polimorfo y contradictorio. Vilfredo Pareto. Este fue el país donde el régimen oligárquico e intrigante de Giovanni Giolitti. con su gran componente de violencia represiva y de corrupción cooptativa. tanto que sus estadistas y sus intelectuales padecieron sólo una ligera presión en lo relativo al mejoramiento de la honestidad electoral o al mejoramiento de una ulterior libertad política.Perry Anderson Este éxito singular fue de tal magnitud que tornó superflua en Italia. Él habla de 36 . durante largo tiempo. exaltaba las masacres de la Primera Guerra Mundial y aprobaba el ascenso al poder de Mussolini. paradójicamente. deformaciones como éstas las que permitieron. y habría de ser capaz de mezclarse con los modelos más inesperados y más apasionados en oposición al orden establecido. En efecto. el liberalismo en Italia logró mantener su poder normativo radical que en cambio había perdido en otros lados. Sin embargo fueron. entre otras cosas. la realización de una “agenda liberal normal”. invocaba el terror blanco para destruir el movimiento obrero y desembarazarse de la democracia parlamentaria. El nombre del liberalismo fue casi completamente identificado con la construcción de la nación y con la causa del Estado laico. se definió liberal hasta la gran guerra. el país donde el mayor teórico del liberalismo económico. precisamente porque sus ideales clásicos fueron al mismo tiempo objeto de ensalzamiento y escarnio. la sobrevivencia y la conservación de la credibilidad del liberalismo italiano para gran parte de este siglo. paladín del liberalismo ético. El mismo Bobbio es un testimonio de la ambigüedad de esta herencia.

la distancia en la que Croce se sitúa respecto de la agenda práctica de una democracia moderna que. La forma típica de liberalismo propia de Bobbio es por lo tanto esencialmente una doctrina de las garantías constitucionales para la libertad individual y para los derechos civiles según la tradición empírica de Mill y que asocia en particular con Inglaterra. pp. p. ha tenido una actitud cercana a la veneración: “una de las más complejas. figuras menos célebres como Carlo Cattaneo. 92). es evidente que tal visión. 253-68). Para él las figuras más grandes en Italia son aquellos pensadores que podrían ser considerados cercanos a esta tradición. inspiradas y meditadas visiones de la historia de este siglo” (1986c. vale decir. y como Gaetano Salvemini. en cambio.Norberto Bobbio y el socialismo liberal figuras como Giolitti y Pareto con respeto y admiración. un concepto que para Croce es un anatema (1955. como hace Bobbio. expresada con elocuencia. defensor de Milán contra los austríacos en 1948. Sin embargo destaca también la indiferencia teleológicafilosófica de Croce respecto de todos los valores institucionales del liberalismo político que a él en cambio le son caros. De Ruggiero y Gabetti Ahora bien. tiene una escasa origina37 . respecto de Croce. a su juicio. exige la fundación atemporal de derechos naturales. La impronta del historicismo crociano es particularmente muy fuerte para ciertos aspectos de su reflexión. a veces. quien en 1924 no se plegó al fascismo. como Luigi Einaudi.

Sin embargo.Perry Anderson lidad en el panorama global del siglo XX. por ejemplo. en la que tantos elementos sociales e ideológicos fueron mezclados en formas insólitas. Cuando hacia finales de los años treinta Bobbio asumió un compromiso de izquierda. Sin embargo. una obra no sólo de síntesis histórico-comparativa sino también de compromiso político declarado. llevada adelante en un momento en que el fascismo se consolidaba en el poder. entró en un campo intelectual y político fecundo y que poseía características únicas. en su ensayo sobre el liberalismo. afirmaba que “si recordamos con cuánta avaricia y despiadada dureza los liberales de la primera mitad del siglo XX enfrentaron el agobiante problema social de aquellos tiempos. y también aquí el contexto italiano es determinante. el liberalismo en lugar de marchitarse adquirió colores nuevos e impresionantes. se convirtiera 38 . Fue en aquellos años. un historicista que tenía gran respeto por la contribución alemana de Kant y de Hegel a la formación de la idea europea de Reichstaat (Estado de derecho). aparece como evidente que el socialismo. todo el interés de su pensamiento deriva del encuentro del liberalismo político clásico –a través de la particular experiencia italiana– con otras dos tradiciones teóricas. La primera está representada por el socialismo. cuando apareció en Italia el único estudio completo y erudito de todo el liberalismo europeo del siglo pasado. con todas las imperfecciones de su ideología. era en lo personal un hombre colocado políticamente en el centro. De Ruggiero. Y en las condiciones caleidoscópicas de la sociedad italiana después de la Primera Guerra Mundial. la Historia del liberalismo europeo de Guido De Ruggiero.

p. Reconociendo que durante un tiempo él había sido de su predilección. que publicó a Mill en italiano. El de Gobetti era un liberalismo que invitaba a los obreros a conquistar el poder desde abajo para convertirse en los nuevos gobernantes de la sociedad. quien a su vez durante la Resistencia había sido militante y dirigente del Partito d’Azione. Entre las generaciones más jóvenes. 378)4. “Lo que no habían encontrado los idealistas italianos en la patria de los Milton y de los Mill creyeron haberlo encontrado en la patria de los Fichte y de los Bismarck” (1955. apresaba una simpatía total por el comunismo ruso 4 Los juicios de Bobbio sobre De Ruggiero han sido cambiantes. tratara de sumergirlo bajo las aguas de las mareas sociales” (De Ruggiero. Pensándose a sí mismo como un revolucionario. y colocado más a la izquierda. 39 . Gobetti. desde un punto de vista histórico. 253-6). como única clase social en condiciones de transformarla. y por el contrario. Propugnaba el libre mercado. A pesar de estas objeciones. con su liberalismo. al igual que Croce. diversos temas propios de Bobbio habían sido ya anticipados por De Ruggiero.Norberto Bobbio y el socialismo liberal en un inmenso progreso respecto del individualismo preexistente y resultara justificable que. El primero y más famoso de ellos fue el programa para una “Revolución Liberal” de Piero Gobetti. una fuerza que produce una sorprendente variedad de intentos por conciliar valores proletarios y valores liberales. exaltando acríticamente la contribución de Hegel en particular. pugnaba la fuerza gravitacional de un movimiento obrero insurgente –y a veces la fuerza misma de la revolución rusa–. Bobbio después de la guerra le respondió haber sobrestimado el valor del liberalismo alemán en general. haber subvaluado las conquistas del liberalismo inglés. pp. pero admiró sin embargo a Lenin y colaboró en L’Ordine Nuovo de Gramsci antes de dar vida a su revista Rivoluzione Liberale (1922). fusionándolos en una nueva fuerza política.

Perry Anderson

y despreciaba el socialismo italiano porque lo consideraba
demasiado reformista.
El “liberal-socialismo”
Gobetti murió en Francia en 1926. Dos años antes
su semanario había publicado un ensayo de un joven
socialista crítico, Carlo Rosselli, de la tradición del PSI.
Durante el período de su confinamiento político, Rosselli
escribió un libro (1928) antes de evadirse y refugiarse en
Francia, donde al año siguiente fundó el movimiento que
se denominó “Giustizia e Libertà”. El proyecto de Rosselli
delineaba una síntesis que iba en dirección opuesta a la
trazada por Gobetti. Admirador de lo que conocía de la
experiencia laborista inglesa, Rosselli intentaba purificar
al socialismo de su herencia marxista y de su versión
soviética, y recuperar en su seno las tradiciones de la democracia liberal, que él consideraba como la síntesis de
las conquistas fundamentales de la civilización moderna.
Rosselli y su hermano Nello fueron asesinados por sicarios
fascistas en junio de 1937. En el mismo año, Guido Calogero y Aldo Capitini daban vida en Pisa a un nuevo grupo
que se autodenominaba “liberal-socialismo”, nombre que
indicaba una posición intermedia entre la de Rosselli y la
de Gobetti. Capitini, en particular, animado a la vez por
una concepción más religiosa y por una mayor simpatía por
la experiencia soviética, proponía un futuro orden social
que habría de ser tanto “poscristiano” como “poscomu40

Norberto Bobbio y el socialismo liberal

nista”, donde se combinaba el máximo de libertad legal
y cultural con el máximo de socialización económica.
Calogero estaba más cercano a Rosselli, con un lenguaje
más filosófico, rechazaba el Estado soviético por considerarlo “totalitario”, y se oponía a cualquier hipótesis de
socialización general de los medios de producción.
Cuando las dos corrientes confluyeron en el Partito
d’Azione en 1942, su programa –que postulaba una economía mixta como medio adecuado para la reconciliación
entre libertad y justicia– prevaleció y fue asumido como
programa oficial. Pero esta hipótesis era cuestionada
por otra corriente interna que describía su objetivo –tan
vastas fueron las posibilidades que se manifestaron en
esa época y en ese país– como liberal-comunismo. Sus
teóricos principales, Augusto Monti y Silvio Trentin,
eran discípulos directos de Gobetti. En los años treinta,
cuando era miembro de Giustizia e Libertà. Trentin había
descartado la idea de una economía con dos sectores e
insistía en la necesidad de una socialización revolucionaria de las relaciones de propiedad, mientras proponía,
al mismo tiempo, un Estado federativo descentralizado
–retomando el modelo de Proudhon– para salvaguardar
la libertad contra el peligro del despotismo político una
vez que el capitalismo fuera depuesto. Para estos pensadores, una revolución comunista era considerada de
alguna manera probable en la Italia de la posguerra, y
la tarea consistía en elaborar las formas de la revolución
democrática que se habría de concretar en un segundo
momento y que permitiría justificarlas históricamente.
41

Perry Anderson

Para una reconstrucción detallada de esta historia puede
verse 1986d, pp. 9-31: 1986c, pp. 45-8 y 249-66; 1984c,
pp. 239-299; 1986b, pp. 151-63.
La revolución liberal, el liberalismo socialista, el socialismo liberal, el comunismo liberal, ¿acaso otro contexto
nacional ha producido alguna vez una serie tan vasta de
híbridos de este género? Todas estas hipótesis fueron
posibles en Italia porque no había existido tiempo para
instaurar ni una democracia burguesa ni una democracia
social después de la Primera Guerra Mundial, como tampoco hubo la posibilidad de establecer una estructura sólida
que trazase las coordenadas para el desenvolvimiento de
la política bajo el capitalismo. Un decenio de fascismo
había dejado al liberalismo en Italia en la condición excepcional de ser aún una fuerza viva, no agotada, mientras
el socialismo se presentaba todavía relativamente unido;
todo esto significaba que conjuntamente afrontaban un
enemigo contra el cual, como último recurso, la resistencia no podía ser sino insurreccional. En estas condiciones
la Resistencia italiana podía dar lugar a toda clase de
generoso sincretismo. Bobbio es un heredero de aquel
momento excepcional que –como él mismo lo ha explicado
en numerosas oportunidades– fue la experiencia política
central para su formación.
Personal y moralmente cercano a Capitini, sus preferencias prácticas eran las de Calogero, si bien en su caso
todas fueron combinadas con un sentido lúcido de la fuerza
que habría de adquirir el PCI después de la Liberación y
que habría de guiarlo –más o menos inevitablemente– a un
42

rechazando la noción de una posible síntesis entre liberalismo y socialismo. Para explicar su idea de la relación entre estos dos conceptos. En efecto. Aquel liberalismo derivaba de una profunda fe en el Estado constitucional más que en cualquier acatamiento particular al libre mercado. sostenía que la libertad era un ideal compatible con distintos tipos de regímenes económicos. Croce. Siendo antes un liberal. Pero al igual que sus predecesores anglosajones. según la distinción (hecha en el más célebre de los modos por Croce) entre liberismo y liberalismo. Por lo tanto no puede ser identificada con la mera competencia y con el mercado libre. en esos años Bobbio se convierte en socialista. Un decenio después Croce retomó esta distinción en polémica con Calogero y. polemizando con Einaudi. no sólo fue liberal antes de resultar socialista sino que permaneció prioritariamente siéndolo aun después de su elección socialista. 25). De Luna. Su liberalismo era de naturaleza política y no económica –una diferencia que en italiano es expresable. en su ensayo Liberalismo e liberismo (1928). de una forma más precisa que en otras lenguas–.Norberto Bobbio y el socialismo liberal más profundo compromiso con la cultura marxista. porque el primero comprende al segundo y no viceversa. “Mientras que no se puede definir la igualdad 43 . p. afirmaba que “la libertad no soporta adjetivos”. Bobbio habría de escribir muchos años después: “Personalmente considero el ideal socialista superior al liberal”. En 1941 Croce se negó a unirse al Partito d’Azione porque en su programa estaba incluida la consigna de la distribución de la tierra a los campesinos meridionales (cf.

A diferencia de estos precedentes. una nueva ideología de la Resistencia 5 En 1981b se presenta básicamente una recopilaclón de sus artículos aparecidos en La Stampa entre 1976 y 1980. pasiones y memorias que lo apuntalaban eran mucho más consistentes. Lo que distingue la versión de Bobbio de la de ellos es la experiencia histórica donde ha tenido origen. precisamente en “aquellas condiciones en las que todos los miembros de una sociedad se consideran libres porque son iguales en su poder”. 44 . “me he esforzado casi siempre en vincular los problemas del día con un tema general de filosofía política o de ciencia política”. según él. El socialismo es por lo tanto el término más inclusivo5. La experiencia histórica y política La lógica de estas convicciones se remite a Mill y Russell. Para Bobbio existía una sola verdad. Las luchas. Estos artículos constituyen un ejemplo notable de un tipo de periodismo que ha desaparecido casi totalmente en el mundo de los diarios europeos. Pero precisamente porque ellas establecían con la práctica una relación mucho más densa y articulada. el camino del liberalismo al socialismo emprendido por Bobbio no representa un episodio intelectual relativamente aislado sino que pertenece a un movimiento colectivo que desempeñó un papel relevante en el período de la guerra civil y nacional.Perry Anderson en términos de libertad. Hobson y Dewey. existe al menos un caso en el que se puede definir la libertad en términos de igualdad”. en los que. estaban también mayoritariamente sujetas al veredicto de los resultados.

cercano a los ambientes de la Banca Commerciale. En efecto. en el interior del Partito d’Azione estaba presente una fuerza que no tenía nada que hacer con el socialismo. que él denominaba “el partido de los socialistas liberales” (1986d.Norberto Bobbio y el socialismo liberal italiana: la del Partito d’Azione. y fue también este grupo el que sobrevivió con menos pérdidas a la disolución final del partido (cf. Bobbio efectúa una elipsis histórica en su descripción. el grupo de La Malfa. p. Bobbio no ha tenido nunca mucho que decir sobre la DC. tomó entonces la iniciativa de fundar el Partito d’Azione aceptando tácticamente y con mucha dificultad en un primer momento los ideales programáticos liberalsocialistas. 35-42 y 347-65). naturalmente. guiadas por las fuertes pasiones y por intereses bien concretos más que por silogismos perfectos” (1986d. partido cercano a los ámbitos más instruidos del capital industrial. elipsis por otro lado tan fuerte como para inducirlo a incurrir en una cierta ilusión óptica. Las dos fuerzas políticas principales a las que Bobbio hacía referencia eran. En efecto. El socialismo liberal fue una “fórmula elitista”. ha sido el PCI 45 . Los recuerdos de Bobbio sobre el Partito d’Azione generalmente olvidan este aspecto. proveniente de círculos financieros e industriales y guiada por Ugo La Malfa. la Democracia Cristiana y el Partido Comunista Italiano. el artífice del resucitado Partido Republicano en la segunda posguerra. p. 248). De Luna pp. cuyas “posiciones doctrinarias y filosóficas” estaban “destinadas a la derrota ante las grandes fuerzas políticas reales dominantes. indicativa de la importancia que reviste para sí. 248).

Estos debates marcan una diferencia histórica. reaccionando luego contra sus violencias o sus fracasos –represiones vengativas. esto es. los posibles límites de la estrategia de la Tercera Internacional en Europa occidental en la medida en que se base en la experiencia rusa. que distingue en un sentido fundamental la conjugación de liberalismo y socialismo con el de sus predecesores. Russell escribió sobre el régimen bolchevique en el período de la guerra civil el estudio más agudo –y con frecuencia singularmente profético– de todos los que los observadores extranjeros habían escrito al respecto6. en sus pliegues. el socialismo en él contenido. el sistema tiránico de Stalin. Por su parte. Tomar conciencia de esta diferencia no equivale a minimizar la seriedad del compromiso profesado en su época por sus más inmediatos predecesores en relación con las experiencias revolucionarias del siglo XX. el desarrollo futuro de la industrialización. desocupación– y buscando. Ellos se habían formado en el seno de un liberalismo confortablemente instalado. Su juicio sobre la experiencia soviética no es siem- 46 .Perry Anderson el que ha dominado su horizonte político posbélico tanto en el diálogo como en la polémica. guerra imperialista. Después de su visita a la URSS en 1920. por el contrario. sereno y seguro de sí. Russell entrevé la posibilidad de una involución burocrática y nacionalista. Ya hemos hablado del tono político inusual de su diálogo con este último partido en los años de la guerra fría. Bobbio. por motivos de trabajo. incluso entrevé lo que podría ser parangonado con una especie de equilibrio del terror nuclear. Dewey 6 Teoría y Práctica del bolchevismo es un texto sorprendente por la cantidad y la agudeza de las previsiones que en él se encuentran. se convierte en liberal y socialista a través de un impulso único en la lucha contra el fascismo y luego reacciona contra los crímenes del “socialismo real”.

en un país donde la política interna reflejaba los intereses directos en juego en el conflicto entre el Este y el Oeste. atacando públicamente el papel desempeñado por el imperialismo japonés y el británico en la crisis china. donde se dio cuenta de la realidad del imperialismo estadounidense. los movimientos revolucionarlos permanecían más o menos remotos. p.Norberto Bobbio y el socialismo liberal se trasladó a China pocos días antes del “Movimiento del 4 de mayo” y apoyó la causa del gobierno de Cantón. 7 Dewey describe su periodo chino. Pero estas carencias tienen escasa relevancia respecto del conjunto del panorama que hemos enunciado. considerado como una suerte de línea divisoria en su evolución. 47 . tales compromisos representaban todavía de algún modo simples episodios loables más que preocupaciones centrales de hombres para los cuales. cf Dewey 1928. 224. y a la Unión Soviética anterior a la colectivización. 1922. sobre todas estas situaciones escribió con entusiasmo y en los últimos años de la década de los treinta.: con respecto al encuentro entre Russell y Dewey en Hunan y Pekín en 1921. A pesar de esto. v. intentó valerosamente desenmascarar los “procesos de Moscú”7. Por lo demás. y viviendo en un país separado de la revolución yugoslava apenas por una frontera. a México en tiempos de Calles. En lo que respecta a su reacción frente a las sublevaciones de los años veinte. Sin olvidarse aún de la Resistencia. dado su territorio y contexto originarios. que también existía en la Nicaragua de Sandino. Posteriormente viajó a Turquía por invitación de Kemal. Russell. como ya se sabe. pp. pre coherente y carece de alternativas creíbles para proponer al movimiento obrero occidental. cuya fuerza principal había sido el PCI. y por muy poco más de las recién nacidas democracias populares. 181 y ss. como el más provechoso intelectualmente de toda su vida.

Uno de los mayores y más profundos rasgos comunes de las concepciones de Mill. Russell y Dewey era su fe en el-poder social de la educación. naturalmente. entendido como educador 48 . Dewey publicó un libro con el mismo título en 1936. gradual de las clases trabajadoras. de la Laboratory School. La herencia del realismo conservador Pero en la particular visión de Bobbio existe otro elemento que lo diferencia de sus predecesores. Russell a su vez combinaba su experiencia pedagógica en Beacon Hill con la promoción y la difusión de los principios expuestos en Educación y orden social y en otros escritos. En todos y cada uno de los casos la importancia central atribuida a la educación estaba vinculada a una particular concepción del intelectual. El volumen de Russell apareció en 1932. su best seller en Estados Unidos sigue siendo Democracia y educación (1939). Las perspectivas del socialismo. para Mill. fundada por él en Chicago y donde desarrolló una variante racional-instrumental de la educación progresista (a diferencia de la romántico-expresiva). que habría de conseguirse sólo a través de un proceso educativo a largo plazo: hasta entonces cualquier cambio sería prematuro. dependían de un incremento cultural.Perry Anderson Bobbio se encuentra en una situación histórica totalmente distinta. La mayor influencia de Dewey en Norteamérica derivaba. Su compromiso con el socialismo debía ser necesariamente de otro tipo: más tenso y a la vez más íntimo.

pp. 3-4. 664-7. En Europa. 9. 1986b.Norberto Bobbio y el socialismo liberal potencialmente ejemplar. quienes poseían como ilusión común la tarea principal de “educar la nación” (1974. p. En Italia este realismo 49 . se ha negado explícitamente a aceptar semejante papel para los intelectuales. pp. 197 y 217. por el contrarío. como Croce. Prezzolini y Gramsci mismo. por el contrario. Salvemini. sus supremos exponentes filosóficos fueron Hobbes –teórico par excellence del absolutismo. elemento regulador perpetuo de la vida de las naciones. Gentile. Su escéptica reserva respecto de las propuestas de “reforma intelectual y moral” o hacia esperanzas demasiado ingenuas asociadas a la Bildung (formación) está. también. pp. y viendo el error que significaba unir figuras tan distintas entre sí. para quien la soberanía se ponía a prueba no tanto en el ámbito del reforzamiento de la paz interna como en el de la prosecución de la guerra externa. Gobetti. Bobbio. 17). 1969. quien desarrolla este tema en muchos de sus escritos (cf. ha tenido profunda influencia sobre Bobbio. Esta tradición. 1986. considerándolo más bien como la mirada particular de los pensadores italianos del período prebélico. donde rastrea específicamente la versión italiana de esta idea remontándose hasta la herencia de Gioberti en el Risorgimento). para quien la ley sin la espada no era sino un pedazo de papel– y Hegel. acompañada de un profundo respeto por aquellas tradiciones del “realismo político” particularmente vinculadas en la historia con el rol del poder y la violencia. entre otros. que ha asumido casi siempre un carácter conservador.

es decir.Perry Anderson asume la forma no de una racionalización especulativa sino de una indagación concreta: la exploración de los mecanismos de dominio. y que persiste aún hoy en Italia en la prensa. a quienes debe algunos de los elementos sociológicos significativos de su concepción (cf. en particular 1969). Lo que ha faltado en esta tradición es un real sentido del Estado. Mosca y también a Gramsci. a la manera de Maquiavelo. por mucho tiempo persistente. como un conjunto complejo e impersonal de instituciones. Los motivos de esta carencia son en alguna medida evidentes: la larga ausencia. en la degradante crónica cotidiana de la vida política y en la labor parlamentaria–. en su particular recepción de la tradición realista italiana está en situarse en una perspectiva alejada de la política en cuanto tal –la que concibe como mecanismo intrincado a través del cual se toma o se pierde el poder. y posterior debilidad. de un Estado nacional italiano. Bobbio ha sido un comentador cuidadoso y sensible de los teóricos políticos del elitismo de su país. La originalidad de Bobbio. Hegel o de Tocqueville. mucho más en el centro de las preocupaciones de Madison. Pero hay un sentido en el cual su apropiación de la herencia realista lo aparta de la tradición específicamente italiana. porque esta tradición se ha traducido en una cultura obsesiva de la política pura. Existen dos firmes elementos en las reflexiones sobre 50 . desde Maquiavelo hasta Mosca y Pareto. una política concebida como lucha subjetiva absoluta del poder por sí mismo. que tanto fascinó a Maquiavelo. para orientarse hacia los problemas de filosofía política del Estado.

39-40). en lo que respecta a las principales corrientes de la tradición realista. p. por Marx y por Lenin. 165). pp. que prescinden del carácter interno del régimen. como último recurso. La historia y la teoría del conflicto militar son para Bobbio –por lo menos tanto como para Hegel o Treitschke– necesariamente parte integrante de cualquier reflexión 51 . pero ellos combinaron esta pesimista visión del Estado con una concepción optimista de la naturaleza humana. 119-25. mientras tanto. 217). anota. El segundo punto. Esto fue compartido. cuando la lógica de la guerra resulta así independiente de las relaciones de clase internas. p. como elemento constitutivo de la naturaleza de la soberanía política en cuanto tal. su peligrosidad es descuidada por el marxismo. sobre la fuerza (1981b. 1976b. de los reformadores” (1969. Bobbio considera que en general “todos los estudios políticos se alimentan más de las observaciones –a veces despiadadas– de los conservadores que de las construcciones. Precisamente. la incorregibilidad de las pasiones requeriría la coerción permanente del poder organizado para reprimirlas (1985c. tan rigurosas como frágiles. en los hechos lo lleva a acentuar más una tradición conservadora que marxista: toma en consideración el potencial irreductiblemente violento de las relaciones interestatales. El primero está constituido por su incesante insistencia en que todo Estado reposa. lo que permitía entrever la eliminación final del primero a través de la emancipación de la segunda.Norberto Bobbio y el socialismo liberal el Estado. pp. Sin pronunciarse directamente sobre la cuestión.

es precisamente este sentido de la centralidad de la guerra para el destino de la política lo que ha hecho de Bobbio –casi excepcionalmente en su país– un firme opositor a la carrera nuclear y militar. Frente a las tradiciones que derivan de Spencer o de Marx. aunque sin embargo defiende una fórmula hobbesiana para lograr la paz internacional o bien la institución de un monopolio de fuerzas armadas en un determinado superestado con jurisdicción global. No pretende que esto equivalga a una pacificación general de las relaciones sociales desde el momento en que el Estado permanece como una “institucionalización de la violencia”. sólo que esto proporcionaría condiciones para la eliminación de las armas nucleares. p. Reconociendo a su modo la importancia de posiciones como las del pensador De Maistre. 79-82. el pensamiento de Bobbio ofrece un liberalismo simultáneamente abierto al discurso socialista y al conservador. 202-06). 21-50. 102). al revolucionario y al contrarrevolucionario. 8-10. pp.Perry Anderson realista sobre el Estado. 114-16. La historia revelaría no tanto la astucia de la razón –del mal nace el bien– sino más bien la malignidad de la razón: del bien puede nacer el mal (1976b. 52 . según la cual la paz internacional está asegurada con la desaparición del Estado. y en este sentido también de cualquier fe en la necesidad del progreso. Bobbio opone esta solución “jurídica” a lo que denomina solución “social” clásicamente postulada por el marxismo. Bobbio reniega expresamente. Aunque resulte paradójico. problema que hoy requiere una objeción de conciencia absoluta unida al rechazo de una teoría de la disuasión que la justifica (1979b.

sostiene Bobbio. Pero no por esto ella es menos trascendente como valor histórico. derechos civiles que aseguren la libertad de expresión y la libre organización de corrientes de opinión. Democracia que Bobbio define más por los procedimientos que por lo sustancial. garantías de los derechos de las minorías contra los abusos de la mayoría. no la de “cómo” gobierna.Norberto Bobbio y el socialismo liberal 4. LA DEMOCRACIA REAL El error del marxismo ¿Cuáles han sido por lo tanto las líneas de desarrollo de las intervenciones teóricas de Norberto Bobbio a lo largo de los últimos treinta años? El hilo conductor de sus escritos en este período ha sido la defensa y la explicación de la democracia como tal. inherente a “quién” gobierna en una determinada sociedad. como forma de la comunidad política. Definida la democracia de este modo. Bobbio insiste incansablemente en ella asumiéndola como un método. ha cometido el error fundamental de subvaluar la democracia. Para Marx y Lenin esta problemática distinta –lo que Bobbio llama el problema de los sujetos del poder más que el de las instituciones del poder– oscurecía completamente a la otra. pues el materialismo histórico siempre ha dirigido su atención a una cuestión completamente distinta. decisiones tomadas por una mayoría numérica. El marxismo. hasta el punto de generar una confusión fatal entre 53 . y no como su sustancia. ¿Cuáles son los criterios de la democracia según Bobbio? Se pueden reconocer esencialmente cuatro: sufragio universal.

en este siglo ella continúa siéndolo en su 54 . en sentido genérico. prescindiendo de su clase de pertenencia. Lo que el marxismo introduce como novedad en la noción clásica de dictadura –gobierno al mismo tiempo excepcional y de breve duración. histórica y jurídicamente. Contra esta confusión teórica Bobbio destaca la insustituible importancia del surgimiento de las instituciones liberales –Parlamento y libertades civiles– precisamente dentro de lo que es una sociedad de clases. dominada por un estrato social capitalista. confusión entre dos significados completamente distintos del término: como orden social. es decir. 150-152). como lo concebían los romanos– es la transformación en la sustancia universal e inalterable de todos loa gobiernos. de una sociedad sin clases. de manera tal sin embargo que ejercita su dominio en el interior de una estructura de reglas en condiciones de garantizar ciertas libertades fundamentales a todos los individuos. La democracia política representa. según la famosa definición de Lenin. y dictadura considerada como ejercicio de la fuerza política exenta de cualquier norma. un bastión indispensable contra los abusos de poder. pp. previo el advenimiento del comunismo. y como régimen político en un sentido más estricto (1955. o de una parte de la sociedad sobre otra. Bobbio observa que una tradición premarxista aceptaba la necesidad de una dictadura revolucionaria para cambiar la sociedad: la que va desde Babeuf hasta Buonarotti pasando por Blanqui.Perry Anderson dictadura entendida como dominio de una clase. Originariamente liberal en el siglo pasado.

Los mecanismos de esta garantía son dobles y estructuralmente indisolubles: por un lado. como expresa en una frase que recuerda intencionalmente los dogmas del materialismo histórico. Como tal constituye una herencia que puede ser utilizada por cualquier clase social. No existen motivos para que la clase obrera no pueda apropiarse de este mecanismo para su propia construcción del socialismo. es decir. Igual que ocurre con cualquier instrumento tecnológico. “Cuando uso la fórmula ‘liberaldemocracia’. como por ejemplo el ferrocarril o el teléfono. 178). no la uso en un sentido limitativo –desde el momento en que no podría haber una democracia no-liberal– sino para denotar la única forma posible de democracia efectiva” (1955. cualquiera sea la base electoral que haya tenido en las diferentes épocas de su existencia. 55 .. El nexo entre ellos es lo que Bobbio identifica como el núcleo del Estado constitucional. Bobbio sostiene que su origen histórico no tiene relación alguna con su uso contemporáneo. escribe Bobbio. “las instituciones liberales pertenecen a aquella cultura material cuya técnica importa esencialmente transmitir de una civilización a otra” (ibíd. Porque en la concepción de Bobbio. asamblea representativa a nivel nacional. y además ella tiene las razones más urgentes para hacerlo. La función esencial de una democracia de este tipo es la de asegurar la libertad negativa de los ciudadanos ante la prepotencia –real o eventual– del Estado.Norberto Bobbio y el socialismo liberal versión institucional. p. derechos civiles para cada uno de los ciudadanos. por el otro. la posibilidad de hacer lo que más les plazca sin impedimentos jurídicos externos.

Democracia representativa vs. 142 y 153-4). la democracia no puede ser sino representativa. Pero esta contradicción inicial abarcaba sólo la mitad de su intención polémica. donde había sido proclamada la dictadura del proletariado. o indirecta. p. a sus ojos una dictadura tout court. del proletariado o de otro tipo. 157). la democracia liberal debía ser definida y defendida de otro enemigo. estructuralmente adaptada a un socialismo avanzado de la misma manera como lo es la democracia representativa respecto del capitalismo avanzado.. Se auspiciaba una democracia conciliar. En la década de los sesenta eran pocos en Italia los que estaban dispuestos a defender la dictadura. La única alternativa formalmente concebible sería entonces una democracia delegada. directa En sus polémicas con Della Volpe y Togliatti. Este fue el verdadero blanco de las intervenciones 56 . o más directa. 1955. o sea lo contrario de cualquier tipo de democracia (ibíd. Como Bobbio ha destacado siempre. Bobbio no tuvo dificultad en demostrar las contradicciones entre este nexo liberal institucional y el estado de cosas reinante en la Unión Soviética. En efecto.Perry Anderson pp. o por lo menos de otro modelo. completada con la “fenomenología de los gobiernos despóticos de todos los tiempos”. pero no eran pocos sin embargo los que creían que era posible una democracia más directa que la vigente en el ordenamiento parlamentario.

que Bobbio individualiza. Aunque no negaba el amplio pedigree de esta idea. representan un continuum morfológico. ni ninguna que sea mala en sentido absoluto. las materias. que venía desde la antigüedad y pasaba a través de Rousseau hasta llegar a su integración con el materialismo histórico. Bobbio insiste y repite el argumento acostumbrado según el cual la dimensión y la complejidad de los Estados modernos impiden ab initio la participación popular directa en las decisiones nacionales en la medida en que esto es técnicamente imposible.Norberto Bobbio y el socialismo liberal teóricas de Bobbio entre 1975 y 1978. Su ataque fue principalmente dirigido contra lo que llamaba el “fetiche” de la democracia directa. 57). entre democracia representativa y democracia directa. que él considere el Estado representativo existente como el non plus ultra de la evolución de la democracia. Lo cual no significa. un elemento 57 . Democracia representativa y democracia directa no son antitéticas. ¿Cuáles son pues sus argumentos en contra de ella? En realidad son dobles: estructurales e institucionales. En primer lugar el referéndum. agrega. los sujetos” (1976b. los tiempos. Tal contextualización parecería suavizar la dureza de la contradicción inicial. Partiendo de razones históricas generales. p. se rehusaba a reconocer su validez y aplicabilidad en las sociedades industriales modernas. sino que cada una es buena o mala según los lugares. “En este continuum no existe ninguna forma que sea buena en sentido absoluto. Pero en la práctica critica o rechaza toda forma institucional específica de democracia directa que examina.

Antes bien. hasta donde ellas han funcionado esporádicamente a nivel local. como las concibe Rousseau. en realidad circunscritas. él ha deplorado la multiplicación de los referéndums en los últimos años (ibíd. Bobbio describe el “estallido” de los referéndums de los años setenta como culpables de “lesa democracia”). 10-11. pp. han demostrado con 58 . en mucho. Practicables a lo sumo en las pequeñas ciudades-Estado de la antigüedad. advierte Bobbio. los electores no pueden decidir todos los días lo referente a una nueva ley. el electorado está atomizado. p. Ni siquiera las asambleas populares. presente por ejemplo en la Constitución italiana de la posguerra (que la distingue de otras más conservadoras de otros países de Europa occidental). 59: en 198la. Pero el referéndum es un instrumento absolutamente inadecuado para la mayor parte del trabajo legislativo. la capacidad del ciudadano normal en cuanto al mantenimiento del interés por los negocios públicos. como una medida a adoptar para consultas excepcionales a la opinión pública cuando ésta estuviera dividida en dos partes más o menos iguales a propósito de un problema de gran importancia o de definición simple. en efecto. Además en el referéndum. como sucede en la Cámara de Diputados. son un mecanismo válido para la democracia directa en las sociedades modernas. tales instituciones son físicamente imposibles en los Estado-naciones contemporáneos con sus millones de miembros. que podría ser admisible con intermitencias.Perry Anderson principal de tal forma de democracia. que trasciende. privado de sus usuales guías o mediadores: los partidos políticos. Así las cosas.

y se manifiesta en la disciplina férrea impuesta por los partidos a sus diputados. El único ejemplo que cita con aprobación es una reunión interna en una facultad universitaria. pp. por la sugestión carismática. Su complemento positivo. 59-62). pp. El espíritu de su posición está expresado en el rechazo de la idea misma de democracia directa manifestado por Bernstein y Kautsky. Por lo tanto su admisión de que elementos de la democracia directa podrían ser integrados como algo complementarlo en los órganos representativos es puramente nominal. 59 . la revocabilidad de los mandatos –un elemento cardinal en la concepción de una democracia más directa para Marx y Lenin– es decididamente nefasta porque históricamente. algo de lo cual debemos lamentarnos antes que considerarlo un punto fuerte para una democracia futura. el mandato obligatorio e inderogable. existe de facto en los parlamentarismos europeos modernos. así lo considera Bobbio. principio para Bobbio esencial en la democracia parlamentaria (1976b. la idea misma de un mandato vinculante es incompatible con el principio que considera a los parlamentarios como representantes de intereses generales más que sectoriales. Por otra parte. es algo típico de las autocracias en las que el tirano puede destituir a sus funcionarios en cualquier momento. a los que menciona como inspiradores de su propia visión del problema (1984b. este resulta un punto débil de la democracia ya existente. como lo demuestra la triste experiencia del movimiento estudiantil. Para Bobbio.Norberto Bobbio y el socialismo liberal frecuencia que son fácilmente alterables por la demagogia.

según él. En efecto. pp.6 y 109-110). por una parte Bobbio enumera una serie de procesos objetivos que. Las promesas incumplidas Defensa de la democracia representativa. o ser leídos como una adhesión más o menos incondicional al statu quo occidental. crítica de la democracia directa. donde pueden ser individualizadas de la manera más clara las tensiones intelectuales que lo conforman y otorgan a su posición el mayor interés político y teórico. Ante todo.Perry Anderson 34-41 y 47-52. para no hablar de su socialismo? Debemos encontrarlo en su análisis de nuestra democracia representativa. en líneas generales. el modelo difundido en toda el área del capitalismo avanzado después de la Segunda Guerra Mundial. rechazo de la dictadura revolucionaria. 1976b. que él por lo demás elogia. esto es. tienden a disminuir y minar la democracia representativa tal como la aprecia. la autonomía del ciudadano individualmente considerado 60 . el clásico esquema de un Estado liberal-constitucional basado en el sufragio universal de la población adulta. ¿Cuáles son estos crecientes obstáculos al buen funcionamiento de la demacrada representativa? Pueden ser apresados en pocas palabras de la manera que sigue. ¿Dónde comienza su anticonformismo. Ese es verdaderamente el punto neurálgico del pensamiento de Bobbio. los argumentos de Bobbio podrían ser comparados con la doctrina de cualquier liberal lúcido. 94.

El ingreso de las masas en el sistema político. sólo ellos. toma la forma típica de una concertación corporativa que mina el principio mismo de representación libre tal como ha sido delineado por Burke y Mill. poseen algún conocimiento: es por lo tanto 61 . Al mismo tiempo. no ha podido contrarrestar estas tendencias. que luego. En cambio surge un conflicto entre reagrupamientos oligárquicos y otros ya consolidados. La magnitud y la complejidad de las sociedades industriales modernas tornan necesariamente impracticable la integración de las voluntades individuales en la voluntad colectiva. de la manera en que era postulada por el pensamiento liberal-democrático clásico. sea ella a nivel político-partidario o socio-económico.Norberto Bobbio y el socialismo liberal ha sido completamente eclipsada por el predominio de la organización en gran escala. El resultado es el surgimiento de un abismo entre la competencia –o más bien la incompetencia– de la gran mayoría de los ciudadanos y la calificación de unos pocos que. el avance tecnológico de las economías occidentales hace que su coordinación por parte de los gobiernos y su dirección sean cada vez más complejas y especializadas. que por otro lado es el resultado de las justificadas presiones populares para la creación de administraciones basadas en el bienestar y en la seguridad social. paradójicamente. con el advenimiento del sufragio universal. se hacen cada vez más obstructoras e impermeables a cualquier control democrático. cuya interacción. Más bien ha generado fatalmente una hipertrófica burocratización del Estado.

donde agudiza sus acusaciones hablando de las “promesas incumplidas” de la democracia representativa. expectativas de libertad que ella no ha sabido concretar. todo ello se convierte en una “sobrecarga” de demandas que atraviesa el sistema político. Y además. en lo que respecta a los ciudadanos. del insoportable peso de la burocracia. los verdaderos electores se transforman exactamente en lo contrario de la figura del sujeto políticamente activo y culto que debería estar en la base de una democracia operativa. 10-24): bajo algunos aspectos el análisis en El futuro de la democracia está menos hábilmente articulado que de costumbre: aquí no plantea analíticamente una distinción entre sus “promesas incumplidas” y sus “obstáculos imprevistos”). y lo conduce de esa manera a una parálisis creciente y por lo tanto al descrédito (1984b. Una situación astutamente fomentada a través de los medios de comunicación predominantes. En fin. la combinación de las múltiples presiones corporativas. Esa es la primera serie de críticas lanzadas por Bobbio contra nuestro orden político moderno. existe la tendencia de las democracias occidentales a que se hundan cada vez más en la ignorancia civil y en la apatía. según la visión de los teóricos clásicos del liberalismo clásico. Pero al mismo tiempo insiste en que tales promesas nunca habrían podido ser cumpli62 .Perry Anderson inevitable la formación de una tecnocracia. sabotea su capacidad de lograr decisiones efectivas. y aquí Bobbio se une al leitmotiv general de los años sesenta. pp. Como consecuencia de ello. dirigidos a la distracción comercial y manipulación política. del aislamiento de los tecnócratas y de la masificación de la ciudadanía.

como él explica. Aquí su objeción a la democracia parlamentaria contemporánea no concierne a las premisas que ella no ha sabido cumplir sino a aquellas que nunca ha podido formular. por decir así. descendente no ascendente. Ellas son. Los parlamentarios están rígidamente alejados. pero son igualmente transformaciones objetivas de las condiciones de nuestra convivencia social. Todos los procesos que enumera cruelmente. carencias necesarias de la democracia representativa establecida. del resto de las instituciones. “Lo que nosotros. para Bobbio. para ser breves. a veces en los mismos textos Bobbio presenta con respecto a esta democracia una serie de críticas cuyo sentido es diametralmente opuesto. Sin embargo. “la sumisión del segundo al primero 63 . a las cuales nadie puede escapar.Norberto Bobbio y el socialismo liberal das. secreta no pública. y agrega. son implacables. Lo que Bobbio observa en este caso es la ausencia general de cualquier democracia –en las sociedades occidentales– fuera del recinto de las instituciones legislativas mismas. los obstáculos históricos contra los cuales han chocado no son. que es un Estado que obedece a una lógica del poder completamente distinta. jerarquizada no autónoma”. llamamos Estado representativo siempre ha debido hacer las cuentas con el Estado administrativo. En efecto. También el Estado contiene aparatos administrativos con carácter profundamente autoritario que. hechos contingentes. de manera estructural. preexistían a la consolidación de la democracia representativa y que continúan en gran medida siéndole incontrolables. y que han frustrado las esperanzas de los teóricos clásicos de la democracia liberal.

170). sumado todo. muestra sólo su fachada. o los mayores Instrumentos de poder real (como el ejército y la burocracia) no están sometidos a control democrático alguno” (1976b. 63). Su veredicto global sobre el equilibrio de los poderes en el interior del ordenamiento occidental es inequívoco: “también en una 64 . en las escuelas. Aquí sus críticas son las del marxismo clásico. “El ejército. No se habla de los subterráneos” (1981b. p. afirma que “los distintos centros de poder de un Estado moderno. en las iglesias y en las familias la autocracia continúa de un modo o de otro siendo la regla. un espacio relativamente pequeño: en las fábricas. las instituciones características de la sociedad civil demuestran una ausencia de democracia prácticamente uniforme. como la gran empresa. No permite ver nada o casi nada de lo que hay dentro o detrás. que son la gran empresa y la administración pública. p. y agrega que “los grandes bloques de poder descendentes y jerárquicos en-toda sociedad compleja.Perry Anderson nunca se ha logrado del todo” (1976b. una constitución. Advirtiendo que “los organismos que el ciudadano llega a controlar son centros de poder cada vez más ficticios”. p. 17). 47). no han sido hasta ahora ni siquiera tocados por el proceso de democratización” (1984b. Los principios de la representación ocupan en la vida social. Del complicado y desmesurado edificio del Estado contemporáneo. p. Fuera del Estado. la burocracia y los servicios secretos constituyen el lado oculto de la democracia parlamentaria. Bobbio no considera que la falta de democracia en estas instituciones tenga un significado intercambiable. también perfecta.

de nuevos espacios. 100). que ahora están limitados al voto político. 100). o bien (lo que sucede hoy debe ser entendido como) “la ocupación por parte de formas también tradicionales de la democracia. instrucción. Plantear hoy esta segunda cuestión no es algo utópico. 43-5). Bobbio sostiene en efecto que el progreso social tiende por sí mismo a dirigirse hacia la resolución de este problema. como es la democracia representativa. y a los componentes primarios de la existencia cotidiana de la ciudadanía –trabajo. 65 . “El problema actual del desarrollo democrático ya no puede más estar referido al ‘quién’ vota sino al ‘cómo se debe votar’ ” (ibíd.Norberto Bobbio y el socialismo liberal sociedad democrática el poder autocrático está mucho más extendido que el poder democrático” (1976b. familia– donde quiera que esta extensión sea posible. Por lo tanto escribe que “estamos asistiendo a la ampliación del proceso de democratización”. En estas circunstancias él afirma creer “que se debe hablar con buenas razones de un verdadero cambio en el desarrollo de las instituciones democráticas” (1984b. Bobbio invoca la necesidad de una democratización en vasta escala de la sociedad.. 1976. o bien la extensión de los derechos de libre organización y decisión. p. Para corregir estas configuraciones autocráticas. pp. Con esta afirmación entiende sobre todo la difusión de los principios de la democracia representativa más que los de la democracia directa. es decir de espacios dominados hasta ahora por organizaciones de tipo jerárquico o autoritario”. tiempo libre. p.

carencias que presenta como potencialmente superables por medio de la extensión de los principios democráticos mismos. Pero ambas alternativas no pueden ser verdaderas al mismo tiempo. la contradicción –la incompatibilidad fundamental– de este último aspecto del pensamiento de Bobbio con el precedente resulta notoria. o bien puede potencialmente orientarse hacia una ampliación de esa sustancia. En general Bobbio no parece verdaderamente consciente de cuán radical y central es esta contradicción para su discurso global. hacia el interior del Estado y a través de la sociedad civil. No existe reflexión directa alguna sobre el significado de la antinomia fundamental en su teoría de 66 . no por la falta de libertad subjetiva sino por el peso de irresistibles presiones objetivas? 0 bien la democracia representativa está fatalmente destinada a una restricción de su sustancia.Perry Anderson La antinomia no resuelta Ahora bien. A veces Bobbio parece ser consciente de esto y busca aligerar las contradicciones con fórmulas como: “Pedimos cada vez más democracia en condiciones objetivamente cada vez más desfavorables” (1976b. Pero se trata de una toma de conciencia momentánea. ¿Pero cómo puede adquirir relevancia una crítica de este tenor para un orden político que no está ni siquiera en condiciones de realizar sus mismos principios dentro de sus límites. p. más allá de sus límites actuales. 46). La sinceridad de sus intenciones no cabe ser puesta en duda. Aquí él insiste sobre las carencias o límites no esenciales de la democracia representativa.

El segundo tipo es socialista: en nombre de una concepción de la emancipación humana (no sólo política). En efecto.Norberto Bobbio y el socialismo liberal la democracia. Bobbio reúne estas dos concepciones distintas sin poderlas sintetizar. propugna Norberto Bobbio? A primera vista 67 . al fin de cuentas. ¿Qué socialismo. ¿Cómo se puede explicar esto? Podríamos responder que la contradicción es precisamente el resultado involuntario de la peculiar posición de Bobbio en la confluencia de las tres distintas corrientes de pensamiento que hemos examinado. lo que sucede es que somete su ideal preferido –la democracia liberal– a dos tipos de críticas opuestas y antagónicas. señala los factores que tienden despiadadamente a quitar vitalidad y valor al Estado representativo. En realidad son inconciliables. indica todas las áreas del poder autocrático en las sociedades capitalistas que el Estado representativo deja completamente intactas. haciéndolo cada vez más una decepcionante sombra de sí mismo. derivada de Marx. deudor de Pareto y de Weber. El primero es conservador: en nombre de un realismo sociológico. Y si las cosas son así podríamos suponer que el mismo Bobbio no estaría en condiciones de mantener un equilibrio entre las tentaciones de un realismo conservador y las pretensiones de un radicalismo de cuño socialista. privándose así de las únicas bases sociales que lo transformarían en una verdadera soberanía popular. Para comprender el éxito de su razonamiento es necesario dirigirle la misma pregunta que él pone como título en uno de sus ensayos principales.

la corrupción pública. En sus escritos ha sido un tema recurrente el contraste entre las ventajas que la Europa del Norte ha sacado por el hecho de tener gobiernos socialdemócratas efectivamente reformadores. superaron los mejores impulsos del conservadurismo y del reformismo moderados. Luego. criticando indirectamente al PCI (1955. la evasión 68 . Las declaraciones acerca de la particularidad italiana. 50). de la derecha y de la izquierda subversiva.Perry Anderson la respuesta nos parece bastante clara: una socialdemocracia moderada. p. definiéndola como una retórica vacía para un uso estratégico que servía sólo para ocultar la necesidad de una elección clara entre métodos dictatoriales o métodos democráticos de reforma social y que sólo agotaba la gama de las elecciones posibles. 114-115). En los años setenta criticó al PCI por la propuesta de la terza via entre stalinismo y socialdemocracia. como si este país atrasado –cuyas únicas peculiaridades relevantes eran la mafia. Es el mismo Bobbio quien prácticamente propone tal definición. sobre la cual estaría basada una tercera vía superior. no pasaban de presunción intelectual. en los sesenta. presenta la etapa de formación de la política italiana posterior a la Primera Guerra Mundial como un período de trágico extremismo en el cual las fuerzas opuestas. con consecuencias desastrosas para la democracia italiana (1986b. En los años cincuenta Bobbio invocaba la experiencia positiva del gobierno de Attlee en Gran Bretaña. pp. contra las desventuras que ha experimentado Italia a causa de las divisiones de un movimiento obrero incapaz de desafiar la arrogancia y la corrupción de la hegemonía democratacristiana.

122-3). no veo cómo el movimiento obrero italiano puede dejar de confluir en el gran río de la socialdemocracia. excluido el leninismo. inaplicable en las sociedades avanzadas. y el segundo con una retirada”. respecto a la práctica de los partidos más progresistas. En realidad. comentaba. el centroizquierda ya experimentado y el ‘compromiso histórico’ sólo propuesto. concierne expresamente 69 . ¿Más allá de la socialdemocracia? El acercamiento de Bobbio a la socialdemocracia. Y -concluía su veredicto sobre la tercera vía de los años de Berlinguer con estas palabras: “Pero. que en este juicio no parece ambiguo. la ineptitud burocrática. ¿de qué otra manera puede ser llamada.. y de todas maneras tan diferentes de la rusa o de la china hasta el punto de no poder ser confrontadas. el clientelismo. en la más benévola de las hipótesis. “la práctica hasta ahora desarrollada por los dos mayores partidos de la izquierda italiana. renunciando al fascinante pero acaso remoto proyecto de cavar su propio lecho destinado probablemente a recibir una corriente de débil ímpetu y de curso breve” (ibíd. francamente. dejando de lado los discursos de circunstancias. pp. 120-1). sólo pueden compararse el primero con un repliegue. pp. si es así. la economía negra y el terrorismo– pudiese impartir lecciones a las sociedades europeas más modernas (1981b.Norberto Bobbio y el socialismo liberal fiscal. sino como socialdemócrata? Digo ‘en la más benévola de las hipótesis porque en verdad.

El realismo histórico de Bobbio lo lleva a negar que puedan existir otras vías para la superación del capitalismo en otros períodos y en otros lugares. 55: 1985a. “de paso violento de un orden a otro. Surgió después de una dura y sanguinaria lucha contra los anciens régimes –lucha conducida por una “minoría de intelectuales y de revolucionarios”– con su episodio fundante en el “pulular de sectas religiosas y de movimientos políticos” durante la revolución inglesa (1955. En particular podríamos hallarnos en situaciones de emergencia. y no excluye la posibilidad de un tercero. y en este sentido distinto de una tercera vía que marche hacia uno de éstos. o casi insurrección revolucionaria. p. La cuestión central es que cada paso hacia el socialismo en países con instituciones liberales debe mantenerlas y avanzar a través de ellas. Dónde la aplicación es imposible. donde el método democrático no sirve. preferible a los dos modelos antagónicos hasta ahora existentes. deben dejarse de lado” (1976b. o también un cuarto o un quinto modelo de sociedad alternativo. pp. Bobbio no suscribe el proyecto social que la socialdemocracia ha dirigido y perseguido en Occidente. p. La democracia no es un valor suprahistórico: “El método democrático es un bien precioso pero no es para todos los tiempos ni para todos los lugares”. 8 A este respecto. y sus reglas de juego. 74). cuando las hay.35)8.Perry Anderson a los métodos más que a los objetivos. Liberalismo e democrazia contiene el análisis más extenso sobre las variantes históricas y las vicisitudes del liberalismo del siglo 70 . Bobbio no se ilusiona con que el mismo orden liberal haya nacido merced a vías liberales.

pregunta una vez a un interlocutor comunista (1955. p. con la generación posterior. ella se desplazó. 71 . Bobbio excluye taxativamente su transforpasado. no es simplemente un signo de su independencia con respecto del convencionalismo pío y bien pensante. p. Vías hacia el socialismo Pero una vez que se ha establecido un orden político democrático. refleja también un realismo que deriva de la tradición de los teóricos italianos de la elite. 55). vislumbrado por primera vez por los levellers (partido republicano y democrático que nació en Inglaterra durante la guerra civil) tuvo origen en “circunstancias históricas particulares cuyo nacimiento no depende generalmente de un decisión tomada en base al principio de mayoría” (ibíd. Y también afirma: “Los cambios cualitativos en la historia. 36: 1981a.. la base del orden democrático que de ella derivó: el gobierno de la mayoría. de los cuales Bobbio la asimiló sin hesitaciones. 20). p. p. 35). hombres como Burzio y Salvemini. La capacidad de Bobbio para advertir los orígenes insurreccionales del Reichstaat. o la matriz coercitiva de una democracia consensual. a las manos de democráticos moderados. o los procesos revolucionarios. Aunque esta tradición tuvo comienzo en las formas “saturninas” del conservadurismo de Mosca y Pareto.Norberto Bobbio y el socialismo liberal Igualmente. acompañado con una aguda valoración de Mill. son obra de las minorías” (1983. “¿Pero qué régimen no es fruto de las vanguardias conscientes y organizadas?”.

Y en esto no rompe con la tradición de un liberalismo genérico que. El pasado de la democracia liberal es examinado con un historicismo mesurado y su presente con un absolutismo categórico. Bobbio se manífiesta sin duda incoherente. sostiene la segunda. v. La filosofía del derecho de Bobbio revela la misma tensión. Gotta. consolidada hasta por los crímenes perpetuados en contra suya. 72 . inspira la primera posición: el recurso a la teoría de los derechos naturales. El mismo conflicto entre un rechazo intelectual y una adhesión política a los fundamentos del derecho natural se encuentra en el análisis que Bobbio desarrolla respecto de los derechos humanos. famoso por le sang froid de su historia de la libertad. Jugando tácitamente con estos dos registros: el idealismo ítalo-germánico y el empirismo anglo-francés. poniendo en evidencia el carácter histórico contingente de la «norma fundamental» de este último. 41-5. Por una parte ha sido un exponente del positivismo jurídico más resuelto que el mismo Kelsen. pp. La influencia de Croce. de suerte que se ve empujado hacia una posición de identificación con el derecho natural (del tipo del que fue objeto de la crítica positivista originaria) aunque ahora traspuesta a lo que Bobbio denomina un “plano metajurídico”9. la cual puede ser vista como una expresión de la «ideología liberal». aborrecida por Croce. insiste 9 Para un desenlace refinado de las contradicciones que surgen de todo esto.Perry Anderson mación a través de cualquier modelo análogo. requiere alguna mezcla de este tipo. en efecto. Estos. Por otro lado comparte los valores del Reichstaat tal como fueron concebidos por Kelsen.

Por otra parte.Norberto Bobbio y el socialismo liberal con vigor. véase 1979b. los problemas de su fundamento teórico han sido obviados por el advenimiento de una “universalidad de hecho”. ahora que todos los gobiernos reconocen su codificación según la Carta de las Naciones Unidas. ¿Cuál es al fin su veredicto? Manifiesta un letal escepticismo hacia ambas. Se evidencian aquí las vacilaciones de su pensamiento pero las conclusiones a las que tiende son inequívocas. La dificultad para Bobbio surge después porque. pp. (Para el corte de este nudo gordiano. pero no da una respuesta clara y precisa. 119-157). Escribiendo sobre las reformas estructurales se pregunta: “aun admitiendo que las transformaciones totales pueden ser el resultado de una serie de reformas 73 . ¿cómo puede ser logrado el socialismo? La honestidad y la lucidez de Bobbio no le permiten eludir y olvidar el problema. en efecto. por lo tanto no existe necesidad de justificarlos en el plano filosófico sino sólo de proyectarlos en el plano político. En realidad examina las dos únicas estrategias coherentes que cree que permanecen disponibles para lograr un socialismo válido. todos los países en los que prevalece la democracia liberal son capitalistas. forman un cúmulo de demandas mal definidas –en continua evolución y con frecuencia recíprocamente incompatibles– ninguna de las cuales puede ser considerada “fundamental” desde el momento en que lo que parece básico y primordial es siempre particular para una determinada época o civilización. Las describe como reformas estructurales desde lo alto e incremento de la participación democrática desde abajo. En este marco.

Tales dudas. En otros términos. tienden en efecto a quitar terreno a la vía 10 Y últimamente el alcance del escepticismo de Bobbio se ha atendido de la fábrica a toda la sociedad civil. Pero con frecuencia ha insistido.10 La posibilidad de un reformismo radical está excluida por las características mismas del orden económico del cual surge la exigencia. una ilusión” (1984a. ¿hasta qué punto el sistema está dispuesto a aceptarlas? Si quienes están amenazados en sus intereses reaccionan con violencia. 85).Perry Anderson parciales. concurrentes en su lógica. en una perspectiva de democratización progresiva de la sociedad civil. ¿qué otra cosa se puede hacer sino responder con violencia?” (1976b. Por lo tanto podríamos esperar que se expresara en términos más entusiastas sobre la potencialidad de esta estrategia. p. me parece hoy más que una solución. p. 74 . como ya hemos visto. “La extensión de las instituciones democráticas a la sociedad civil. Bobbio jamás ha demostrado gran interés por la estrategia de las reformas estructurales cuya historia se extiende hasta los debates en Bélgica y Francia en los años treinta. Sin embargo su conclusión es igualmente pesimista: “Me parece más lícita la sospecha de que la progresiva ampliación de la base democrática encuentra una valla insuperable (digo insuperable en el ámbito del sistema) en las puertas de la fábrica” (ibíd. los mecanismos fundamentales de acumulación y de reproducción capitalista podrían ser intrínsecamente resistentes a un cambio constitucional e imponer una alternativa que convierte en marginal la noción misma de reforma estructural: o se respetan las estructuras o se infringen las reformas.). 20).

la socialización. cuando razona sobre el socialismo. Antes bien. El capitalismo. más allá de los límites de la economía mixta. Por consiguiente. a la cual Bobbio formalmente adhiere. El resultado es que finalmente Bobbio termina por predecir que en un régimen socialista no sólo existirían los mismos obstáculos para la democracia que en un régimen capitalista sino que los peligros serían en verdad mayores: “Estoy convencido que la democracia en una sociedad socialista es todavía mucho más dificil” (1976b.Norberto Bobbio y el socialismo liberal parlamentaria-democrática al socialismo. Por lo demás. una vez alcanzada una sociedad sin clases. como sistema de producción y no como una serie de injusticias en la reproducción. Pero estas dos reflexiones. En su conjunto es rechazado. sólo tiende a evocar el fantasma de un Estado omnipotente que se apoderaría de la vida económica así como de la vida política: se trata pues de un viejo miedo liberal. Pero con el mismo motivo tampoco ha demostrado nunca ni siquiera un gran interés por las alternativas económicas al mercado. es de algún modo algo más que un trasfondo apenas reprobable por Bobbio. las dudas se incrementan y se hacen más radicales cuando de lo que se trata es del destino de la democracia bajo el socialismo. p. Una conclusión al menos paradójica para un socialista democrático. el cambio en la propiedad de los medios de producción no constituye para él un valor positivo por sí mismo. Habíamos visto que el liberalismo de Bobbio no es de tipo económico: él jamás ha demostrado una particular predilección por el mercado. la probable 75 . pero a la vez nunca es analizado. 83).

en la práctica.Perry Anderson inviabilidad de una vía democrática hacia el socialismo y los mayores riesgos para la democracia en medio del socialismo. así las cosas. Está difundido también su modo de justificarla: redefinir el socialismo como una forma específica de la democracia o una concreción parcial de un concepto de ella de orden superior. está en la sustitución que efectúa. En este mismo sentido escribe que la democracia es una idea “mucho más subversiva que el socialismo mismo” (ibíd. p. y en general a la empresa. El significado de este párrafo. Entre liberalismo y socialismo. opta por el primero.. Su lógica es un circunloquio: la palabra que no se quiere 76 . ponen involuntariamente de relieve la elección histórica última de Bobbio. que en el paso de una forma de producción a otra” que comportaría “la colectivización integral de los medios de producción” (1986a. él declara su inclinación por un concepto de socialismo que “pone el acento más en el control del poder económico mediante la extensión de las reglas del juego democrático a la fábrica. que ha resultado casi un topos en las discusiones recientes. 115). En la actualidad no es sólo Bobbio quien sostiene esta afirmación. A veces justifica su preferencia sosteniendo que es en realidad la opción más radical. Sirve al mismo tiempo para apropiarse de la legitimación central del orden político existente para la causa de un cambio social y evitar el obstáculo ideológico vital para la realización de tal cambio: vale decir la institución de la propiedad privada. 53). p. La reconceptualización del socialismo como democracia esencialmente económica responde a un doble propósito.

En aquellas circunstancias “tanto los capitalistas privados como las asociaciones encontrarían necesario englobar gradualmente a todos los trabajadores en la repartición de las ganancias”. p. al considerar el socialismo como el crecimiento gradual de una democracia industrial que se puede permitir dejar intacta la propiedad de los medíos de producción. también Mill 1965.Norberto Bobbio y el socialismo liberal pronunciar es “expropiación”. la mejor aspiración democrática”. 793). tesis que tiene tras de sí una larga tradición. al menos en el sector industrial. A través de este proceso. Entre los teóricos modernos acaso sea Delhi el más cercano a las ideas expresadas por Mill en este sentido (v. Mill desarrolla estas reflexiones en las ediciones de 1852 y de 1865 de los Principios de economía política (v. su reflexión sobre la propiedad cooperativa y su concepción de los 77 . pensaba Mill. o sin siquiera una imprevista alteración de los hábitos consolidados o de las expectativas. en definitiva alentando a los capitalistas a prestar su capital a los trabajadores “a una tasa de interés decreciente y finalmente acaso a cambiar su capital a través de préstamos anuales a término”. habría realizado. atribuyendo a los trabajadores poderes gerenciales sobre ello “sin violencia ni explotación”. La esperanza de Mill era que las sociedades cooperativas demostraran su buen funcionamiento como para inducir progresivamente a los trabajadores a superar una visión sólo salarial del trabajo. podría producirse un “cambio de sociedades” que “sin violencia o expoliación. Precisamente fue el mismo Mill el que probablemente se constituyó en su primer teórico explícito.

tal como ha sido hecho tratando de fundar el autogobierno en la industria. De esta manera los capitalistas son transformados gradualmente en hombres superfluos. impulsada por semejantes motivaciones. afirmaba que “la filosofía que formule este método será aquella que reconozca el primado de la comunicación” dado que “los prejuicios relativos a la condición económica. se puede encontrar en Russell. Aquí como en otras partes Dewey anticipa algunos temas centrales de los escritos de Habermas. 46). p. p. para quien “el autogobierno en la industria” era “el largo camino por el cual Inglaterra puede aproximarse mejor al comunismo”. “Los capitalistas dan valor a dos cosas: poder y dinero. La misma operación intelectual. como lo demostraba cuando aspiraba a superar “métodos autoritarios de dirección” en las empresas. ponen en peligro la democracia porque hacen surgir barreras a la comunicación o desvían y distorsionan 78 . “dañosos para la democracia” porque operaban contra “una comunicación efectiva en que se da y se toma” o contra el “diálogo libre” (Dewey 1915. de religión. de raza. De esto Dewey tenía su propia versión. sin confiscar las ganancias capitalistas.Perry Anderson pasos experimentales: pp. Es más sensato concentrarse antes sobre el poder. Sosteniendo que América exigía una filosofía que “habría articulado los métodos y los fines del sistema democrático”. 183). su función en la industria resulta nula y ellos pueden en definitiva ser expropiados sin desorganizar la industria y haciendo imposible e ineficaz cualquier lucha por parte de ellos” (Russell 1920. muchos de ellos dirigen su atención sólo al dinero. 148-160).

¿Podemos luego considerar como casual que en contraste con la extensión del sufragio universal –sobre el que han sido optimistamente modelados– los derechos de cogestión en la industria se hayan demostrado tan raramente efectivos y hayan sido fácilmente diluidos o invertidos? Democracia y capitalismo Bobbio es demasiado realista para no ser consciente de estas dificultades. Si el resultado práctico hasta hoy ha sido demasiado exiguo. pp. Su invocación de la democracia como algo más subversivo que el socialismo es más táctica que sistemática. La reaparición de esta sustitución en Bobbio testimonia su persistencia como leit motiv en los intentos posteriores para conjugar liberalismo y socialismo. en parte la razón está en el hecho de que las principales instituciones sociales generalmente no se dejan descartar de manera indolora.. 46-7). 1915. Su verdadera convicción es exactamente la opuesta: “La aceptación del régimen democrático presu79 . cuyo poder positivo está ulteriormente fortificado por el mensaje negativo introducido a través de la división del trabajo: que la jerarquía organizativa es la condición de la eficiencia industrial. Conjuntamente. estos dos principios han sido hasta ahora un gran obstáculo para los reclamos de democracia económica. Las prerrogativas de la propiedad privada forman un bastión extremadamente sólido para la ideología dominante en el capitalismo.Norberto Bobbio y el socialismo liberal su acción” (ibíd. que por otro lado muy rápidamente quedan convertidos en objetivos humanamente irrealizables.

Perry Anderson

pone la aceptación de una ideología moderada” (1986a, p.
114). En efecto, “decisiones de mayoría en un sistema político basado en el sufragio universal permiten cambios en el
sistema pero no dan lugar a un cambio del sistema” (1983,
p. 20). La permanencia del orden social capitalista resulta,
en otras palabras, la premisa de una efectiva participación
en el Estado representativo. Paradójicamente, como advierte cándidamente el mismo Bobbio, esto no significa
que si el capitalismo es intocable como consecuencia lo sea
también la democracia. La historia nos enseña otra cosa.
“En la democracia no se puede cambiar, si por cambio se
entiende un salto cualitativo, pero la democracia puede
morir” (ibíd, p. 21). Si todavía debe ser descubierta una
vía parlamentaria al socialismo las experiencias italiana y
alemana de entreguerra nos recuerdan que existe una vía
parlamentaria al fascismo. Esta realidad incómoda debe
ser afrontada. Para Bobbio, ella no disminuye el valor
de la democracia liberal, pero acrecienta la necesidad de
barreras constitucionales para protegerla.
Al fin de cuentas, estas siguen siendo sus preocupaciones más constantes. De los dos problemas: ¿“quién gobierna”? y ¿“cómo gobierna”?, en 1975 Bobbio declaraba sin
vacilación alguna que no tenía dudas sobre el hecho de
que “el más importante ha sido siempre el segundo, no el
primero” (1976b, p. 38). En otras palabras: lo que importa
siempre no es cuál es la clase en el poder sino el modo
como lo administra. Aquí se manifiesta en su nivel más
profundo la elección de Bobbio por el aspecto liberal de
su pensamiento. Por la misma razón, entre las dos críticas
80

Norberto Bobbio y el socialismo liberal

de la democracia representativa que se encuentran en sus
escritos, la conservadora tiene mayor peso respecto de la
socialista. En los escritos más recientes este análisis, según
un esquema conocido, tiende fácilmente a convertirse
en una apología perversa. Así, haciendo de necesidad
virtud, Bobbio puede escribir: “La apatía política no es
del todo un síntoma de crisis de un sistema democrático
sino, como de costumbre se observa, un signo de perfecta
salud” (1984b, p. 61). Todo esto significa una “benevolente indiferencia” por la política en cuanto tal, que se
funda en el buen sentido. En efecto, en las sociedades
democráticas, el mayor cambio social en general no es
totalmente el resultado de una acción política sino del
progreso de las capacidades tecnológicas y de la evolución
de las manifestaciones culturales, que por otro lado son
procesos moleculares involuntarios más que intervenciones legislativas deliberadas.
Esta “transformación continua”, a través del flujo de
intervenciones y de la adaptación de las costumbres,
reduce en mucho el significado del “reformismo” cuya
importancia ha sido sobrevaluada por la socialdemocracia
(1985b, pp. 67-68). En estas condiciones es preferible
aceptar el orden político del día –competencia limitada
entre entes– más que arriesgar la estructura constitucional
cargándola de demandas demasiado ambiciosas. Con su
habitual vivacidad Bobbio expresa esto de la siguiente
manera: “Nada es más peligroso para la democracia que
el exceso de democracia” (1984b, p. 13). Una fina fórmula
elitista y reflexión tan vieja como la oligarquía romana:
81

Perry Anderson

“Demasiada libertad acabaría reduciendo a la servidumbre
al pueblo libre” (Cicerón: República, I, 68).
5. UNA FÓRMULA QUÍMICA INESTABLE
La desilusión italiana
¿Cómo deberíamos juzgar estas últimas notas? Podemos buscar su significado en dos niveles. En el primero,
ellas sin duda reflejan una cierta experiencia personal que
ha marcado profundamente a Bobbio y de la cual él es
completamente consciente: una desilusión específicamente
italiana. Se podría decir que en ningún país de Europa
occidental tanto como en Italia se habían volcado sobre
la izquierda esperanzas políticas tan justificadamente
significativas en los años próximos a la finalización de la
guerra; Italia había producido la mayor resistencia popular,
el fermento intelectual más vital y el más amplio movimiento obrero radicalizado. Fue un período cuyo recuerdo
no está completamente muerto y del cual algunos rasgos
sobreviven en la fuerza de la imagen internacional del
PCI*. Pero, por otra parte, en ningún país tales esperanzas
han sido tan radicalmente descuidadas durante los decenios
siguientes. Los textos de Bobbio son un prisma cristalino
de esta historia. En 1945 declaraba: “El expediente del
sufragio universal cierra el experimento democrático bajo
la forma de la democracia indirecta”, y en nombre de las

82

XI). malgastada por el orden constituido y después destruida por la subversión terrorista. al reeditar este ensayo junto a otros. su ensayo incluido en el número de Il Ponte dedicado al liberalsocialismo. en el sentido de que la libertad conquistada con la Liberación resultara vana. “yo tronaba contra la idea de dar lugar a un partido de las capas medias que sólo habría restaurado la vieja democracia parlamentaria suprimida por el fascismo”. 83 . En 1946. relata Bobbio. Perseguimos las ‘seducciones alcinescas’ de la justicia y la libertad: hemos logrado muy poca justicia y acaso estamos perdiendo la libertad” (1971.11 Veinticinco años después. cuando el Partito d’Azione estaba siendo lacerado por su crisis interna. un año amargo para Bobbio. p.Norberto Bobbio y el socialismo liberal ideas federalistas de Cattaneo propugnaba ardientemente acercarse a formas de “democracia directa” a través “de la multiplicación de instituciones de autogobierno” (1971. El texto contiene también algunos juicios cortantes sobre el destino del PSI. lo introduce con estas palabras: “No escondo el hecho de que nuestra generación ha sido desastrosa. alcanzaron su máxima intensidad en el periodo posterior. 55). p. p. 145. *Recuérdese que el presente texto es previo al cambio de denominación del PCI por el de PDS -Partito Democratico della Siniestra (NE). Sus temores. 1986. Sin embargo lo hace en términos poco elogiosos para el espíritu cívico de la nación: “Se puede ser libres por 11 V. A mitad de los años ochenta él consideró superados los peores peligros y pudo observar con alivio la estabilización relativa de la democracia italiana. N° 1. Estas líneas fueron escritas en 1970.

Pero esta conclusión. Hemos cambiado nosotros. p. por el contrario. Acaso sean pocos. p. aun renunciando a las más apocalípticas profecías de Bobbio durante el decenio precedente. Apelando a los valores de la Resistencia. Retomando. se encuentran viviendo en una sociedad en la cual están ‘obligados’ por cosas más grandes que ellos a ‘ser libres’ ” (1986b. por razones que la mayor parte de ellos ignoran y por las cuales tampoco se interesan. Pero son muchos los que habiéndola respirado durante muchos años no podrían vivir sin ella. en ciertos aspectos ha empeorado. aunque no lo sepan. No sé cuántos italianos son amantes convencidos de la libertad. 5). 183). resultando más realistas y menos ingenuos” (1986c. No logramos estar más satisfechos pero somos en cambio menos exigentes. un célebre dicho de Rousseau. su voluntad de proporcionar razones –o consuelos– por la regresión del 84 . una lucha en la cual “no nos equivocamos” –dice– recientemente ha recordado una vez más la divergencia entre los “ideales de ayer” y la “realidad de hoy”: “Habíamos aprendido a ubicarnos frente a la sociedad democrática sin ilusiones.Perry Anderson convicción o por costumbre. pero en un contexto distinto. los italianos. En su conjunto no ha mejorado la calidad de nuestra vida. no atempera sustancialmente el balance histórico de la República por cuya creación él había combatido. Las diferencias entre las ansias de entonces y las preocupaciones de hoy están a la vista. Esta franca admisión explica en mucho la aparente aceptación de Bobbio al minimalismo incoloro del orden representativo en Italia.

y que para males extremos son necesarios remedios extremos (.) Quien escribe pertenece a una generación que perdió las grandes esperanzas hace más de treinta años.Norberto Bobbio y el socialismo liberal interés popular por la política. de arribismo y de cinismo que nos ofrece diariamente gran parte de nuestra clase política. afirma: “No sé si estas consideraciones pueden tener la pretensión de ser consideradas razonables y realistas a la vez. y ya no las recuperó más que en algunos momentos. dominada por elites cuyos regímenes por mucho tiempo han significado apenas algo más que pan y escándalos.. Después de detenerse en datos que acabamos de mencionar –el carácter benévolo de la indiferencia política. no digo para transformarlo sino siquiera para curarlo. Él ha dado su opinión sobre tal espectáculo con su característica franqueza autocrítica. Entiendo perfectamente que estas observaciones no valgan para los más jóvenes. frente al espectáculo vergonzoso de corrupción.. al final. frente a la degradación de nuestra vida pública. el gran salto del Partido Comunista (1975). que no conocieron el fascismo. el advenimiento del centro izquierda (1964). familiarizados solamente con esta democracia más que mediocre. poco decisivos. Sé por cierto que serán consideradas frustrantes y desalentadoras por aquellos que. de ignorancia. las necesarias limitaciones para las alternativas políticas–. poco tiempo después de la Liberación. uno por decenio: la derrota de la ley truffa* (1953). piensan que la manera de hacer política que está permitida por el sistema no es suficiente. y que no están igualmente dispuestos a aceptar el argumento del mal 85 . tan raros como pasajeros y.

y carece de originalidad alguna. en el mismo sentido. la improvisación. No hay razón para dudar de su gran sinceridad. p. es claro que Bobbio nunca ha sido. Pero desde un cierto punto de vista no le hacen justicia. Pero en su tiempo el impacto político ha sido seguramente mayor que el de sus predecesores. También desempeñó * Legislación electoral sancionada durante el gobierno de Mario Scelba. p. divulgadores” (1984c.Perry Anderson menor” (1984b. Él es el primero en destacar el carácter derivado de sus ideas principales y esto. Desilusión no quiere necesariamente decir impotencia. un pensador original. “A decir verdad. Bobbio. aconsejó el eurocomunismo al PCI y previó su adopción veinte años antes de que éste surgiera. Russell o Dewey. por la cual se otorgaba al partido de mayoría relativa la mayoría absoluta como premio electoral (NT). Fuimos. en efecto. 58). y la experiencia que éstos provocan distinguen a Bobbio de sus grandes predecesores. Las primeras esperanzas de Bobbio no se han concretado. todo lo que se hizo entonces muestra la prisa. y que la distingue de la que se había conformado en los primeros años del siglo. La influencia de Bobbio Tales sentimientos. 86 . Si se compara su producción con la de Mill. 26). pero es notable la frecuencia con que sus sucesivas advertencias han sido escuchadas. en la mejor de las interpretaciones. Existe una diferencia entre ideal e influencia. es un rasgo común de la cultura italiana de la segunda posguerra. según cree.

Norberto Bobbio y el socialismo liberal un papel significativo para que el PSI abandonara su pasado marxista. Igualmente contribuyó a derrotar el desafío del extremismo de izquierda en el mismo período. su superioridad moral e intelectual respecto de ellos ha sido generalmente evidente. es su oposición a los armamentos nucleares. Es dificil pensar en otro intelectual que haya producido un efecto tan real y visible en el clima político de su país desde fines de la guerra. oficial y de la cultura. aquel “moderatismo” ha terminado con la puesta en duda del proyecto de unir liberalismo y socialismo. en oportunidad de la publicación de la segunda edición de El problema de la guerra y la vía de la paz (1984): “Los que damos la voz de alarma somos como los perros que ladran a la luna”. anticipó el abandono de la tercera vía por parte de los dos partidos mayoritarios del movimiento obrero italiano. La principal excepción a este currículum. Y por si esto fuera poco. Sin embargo. En este sentido se pueden ver los amargos comentarlos sobre la completa indiferencia del ambiente político italiano. En los debates posteriores Bobbio logró su influencia no sólo a través de una combinación singular de calidad de expresión y de erudición sino también debido a su singular y transparente probidad personal. como hemos visto. que por otro lado le hace honor. Mill calificaba los esquemas socialistas como “quiméricos” antes del cambio de opinión que diera comienzo a los intentos teóricos de unirlos a los 87 . Aun cuando ha defendido posiciones cada vez más neomoderadas contra críticas más que justificadas por parte de opositores radicales.

inscrita en la experiencia personal de Bobbio. Pero sus escritos. Bobbio ha permanecido siempre sincera y admirablemente progresista en sus simpatías e intenciones personales: a todos los efectos. 201). terminan por separarse y.Perry Anderson principios liberales. encontramos también una razón intelectual. en los ensayos de Bobbio el socialismo liberal se revela como un compuesto inestable: los elementos de liberalismo y socialismo. p. el liberalismo se orienta hacia el conservadurismo. Desde el comienzo su formación teórica incluía no sólo un filón socialista y uno liberal sino también uno conservador. “Mientras la conjugación de liberalismo y socialismo fue hasta ahora tan noble como irrealizable. 62). “a lo sumo una fórmula ideal” (1971. en el interior del mismo proceso químico. la progresiva identificación del liberalismo con las fuerzas del mercado es un dato de hecho indiscutible” (1985a. Bobbio ha llegado a calificarlo a éste de “quimérico”. Después de haber participado en el intento práctico del Partito d’Azione para lograr este tipo de socialismo liberal. a pesar de sus intenciones. Si vamos más allá de la razón histórica de esta paradoja. que inicialmente parecen atraerse. se trata de un pensador verdadero y de gran nobleza. parecen demostrar que opera en ellos una trama de afinidades electivas. p. En efecto. ¿Y el futuro? ¿En qué medida es representativa esta combinación de 88 . y desde cualquier punto de vista.

inició el reiterado intento de extender el liberalismo más allá de sus propios límites a los efectos de abarcar nuevas clases sociales y nuevos valores. la síntesis entre liberalismo y socialismo hasta ahora no ha llegado a realizarse. Lo que más impresiona hasta hoy es la desproporción entre las credenciales intelectuales y los éxitos políticos de los proyectos que surgieron. 749-751). No obstante la buena voluntad y el talento que se prodigaron. Y también es verdad que el Primer Imperio generó en otras partes una acogida más radical de esta idea: la misma idea de liberalismo inspiró en España la primera revolución europea contra la Restauración. el liberalismo aparece por primera vez como emblema del 18 de Brumario del Año VIII (9 de noviembre de 1799) cuando Napoleón puso fin a la revolución francesa declarando que había tomado el poder para “proteger a los hombres de ideas liberales” (Brunner et al. pero es probable que la percepción 89 . Cuando el viejo orden se vio amenazado en 1848 a escala continental. Las renovadas energías que hoy son atraídas por esta idea (¿quién podría desear un socialismo iliberal?) acaso apunten hacia otra dirección. Este primer motivo originario jamás ha desaparecido del todo a pesar de todas las vicisitudes posteriores. ¿hasta qué punto estas afinidades electivas están ampliamente presentes en el pensamiento político moderno más allá de la voluntad de cada uno de los pensadores? Como palabra.Norberto Bobbio y el socialismo liberal elementos? Aparte de las circunstancias particulares de Italia. pp. Esto no quiere decir que no se deba lograr. Es demasiado pronto para arriesgar un juicio.

Perry Anderson del sentido de la historia de esta empresa constituya una condición necesaria para conducirla a buen término. 90 .

sobre todo si se trata de extranjeros. algunas frases destacadas y particularmente 91 . La atención con que usted leyó mis escritos se evidencia también en la capacidad con la que generalmente supo extraer del contexto. que en Italia pasó casi completamente inadvertida.Correspondencia CORRESPONDENCIA Perry Anderson Norberto Bobbio 3 DE NOVIEMBRE DE 1988 Estimado profesor Anderson: Leyendo las páginas que usted me dedicara en el último número de New Left Review quedé asombrado por el conocimiento verdaderamente excepcional que muestra de mi vida y obra. Hasta conoce mis libros más recientes. como Italia fedele y Perfil ideológico del siglo XX y también obras menores. Creo que ninguno de los que hasta ahora se ocuparon de mí. como Las ideologías y el poder en crisis. ha efectuado un esfuerzo de comprensión de la magnitud del suyo. y de cientos y cientos de páginas. e incluso se da el caso de que en una nota haga referencia a mis obras jurídicas.

En lo que respecta a sus observaciones críticas (ya había leído su artículo en Nexos. o al implacable juicio sobre el actual grupo dirigente del Partido Socialista Italiano. No deja de sorprenderme que un extranjero. Pero para usted “realismo” es sinónimo de “conservadurismo”. a mi edad (hace poco cumplí setenta y nueve años) es prueba de sabiduría tener siempre listas las valijas para el gran viaje. especialmente un lector de lengua inglesa. Se me ha presentado la oportunidad de afirmar en reiteradas ocasiones que Marx tuvo el gran mérito de ser al mismo tiempo un revolucionario y un realista. Además. Me refiero.Norberto Bobbio incisivas. ¿no 92 . a lo que escribe sobre el Partito d’Azione en el sentido de que no fue solamente un partido de orientación liberalsocialista. realismo que se enfrentaría. pero el de New Left Review es mucho más amplio y preciso). Uno de los puntos más interesantes (e ilustrativos también para mí) de su análisis es el que se refiere a la relevancia otorgada a mi “realismo”. hasta tal punto que es llamado el Maquiavelo del proletariado.Perry Anderson . para dar un ejemplo. tenga el conocimiento que usted tiene del contexto histórico en el que se mueven mis ideas. tal vez sea demasiado pronto para dar una respuesta adecuada. pues desde hace meses que no me encuentro bien y he debido renunciar a un trabajo metódico para preocuparme más por mí salud. Por ahora me limitaré a hacer un breve comentario. que los amigos mexicanos tuvieron la gentileza de enviarme. hasta hacer incoherente el conjunto de mi pensamiento. con los ideales liberales y socialistas. Y Lenin.

para la teoría de las elites. pretende ser. ¿no convendría preguntarse si es verdadera o falsa? ¿Acaso la teoría revolucionaria más acreditada en Occidente no sólo ha sostenido sino también practicado la idea de las “minorías organizadas”? Ahora bien. que es el de la verdad o de la falsedad. Lo que he escrito sobre las paradojas de la democracia “real” en ¿Qué socialismo? y sobre las promesas incumplidas en El futuro de la democracia. Lo mismo vale. una ilustración –desapasionada. amarga si se quiere pero justa. desencantada. Puede ocurrir muy bien que este análisis esté equivocado pero debería ser juzgado por lo que es. Antes de juzgarla como lógicamente conservadora. nada más y nada menos. me parece que frente a mis análisis realistas usted no se plantea nunca la pregunta de si son correctos o erróneos sino solamente si son o no compatibles 93 . es decir. con el único criterio con que debe ser valorado un análisis científico o lo que de alguna manera se presenta como tal. o sea de la búsqueda desinteresada– de las dificultades que afectan a la democracia en el tránsito desde lo que ha sido concebido como “noble y prominente” hacia la “cruda realidad”. justa para quien quiere permanecer fiel a la ética de la ciencia. que una descripción realista de lo que ha sucedido en el proceso de democratización que se efectuó en el último siglo. sin velos ideológicos deformantes. y lo he repetido varias veces.Correspondencia era un realista? ¿Y Trotsky? Por otro lado una posición realista es indispensable para quien desee realizar un análisis de la sociedad sin prejuicios.

Usted puede contestarme que al lado de las promesas incumplidas yo puse los obstáculos 94 . no vivimos en el mejor de los mundos posibles. programáticas.Norberto Bobbio con mi proyecto ideal liberalsocialista. Su acusación de incoherencia deja en alguna medida pensar (lo digo un poco como una paradoja) que usted hubiera preferido que yo afirmara que en Italia (¿pero a fin de cuentas lo que sucede en Italia no se produce acaso de manera menos “farsesca” casi en todos lados?) vivimos en el mejor de los mundos democráticos posibles. ¿pero esto debe impedirnos entender hacía dónde va el mundo? ¿O indicar hacia dónde sería mejor que fuera? El realismo del científico –que usted identifica sin más con la ideología de los conservadores– y el idealismo del ideólogo están en dos planos distintos. al diablo con la democracia” o “es necesario realizar cualquier esfuerzo para que las promesas se cumplan”.Perry Anderson . A partir del mismo análisis realista se puede demostrar y comprobar que los dos planos no deben ser confundidos: de “la democracia no ha cumplido todas sus promesas” se pueden derivar dos posiciones ideológicas. o entre una ideología que aprecia la igualdad y otra que exalte la desigualdad. Me parece que es licito hablar de contradicción entre un análisis científico que diga “blanco” y otro que diga “negro”. me parece menos lícito denunciar una contradicción entre un análisis científico (la democracia hasta ahora se ha detenido en las puertas de las fábricas) y una propuesta política e ideológica (sería bueno que la democracia también conquistara la fábrica). opuestas: “está bien que las promesas no se hayan cumplido. No. o sí se quiere positivas.

y en este sentido reconozco que sus recriminaciones dan en el blanco. 95 . Puedo admitir que mi diagnóstico sobre los males de la democracia italiana ha sido con frecuencia tan severo (desafortunadamente la mayor parte de mis artículos políticos están dictados por las circunstancias y tienen que ver con la polémica contingente) que se presta más para sugerir una línea de resignación que una de confianza. contrariamente a lo que usted cree atribuyéndome méritos que no tengo– creo haberlo hecho siempre para defender los ideales de la justicia y de la libertad contra las degeneraciones. Pero cuando en la práctica me he comprometido en una batalla política –y eso ha acontecido pocas veces en mi vida. pero también en este caso las soluciones posibles en el plano del deber son por lo menos dos: la resignación (los obstáculos no son superables) y la confianza (los obstáculos pueden ser superados). a partir de la cual no tengo inconveniente alguno en reconocer que estamos en dos campos diferentes. analizadas de manera realista.Correspondencia no previstos. y otra cosa es la acusación de incoherencia entre lo que escribí como estudioso de la política y aquello a lo que aspiro como militante político. Pero una cosa es la crítica ideológica perfectamente legítima. de nuestra vida democrática. puedo entenderlo y no tengo absolutamente nada que objetar. El hecho de que luego estos ideales de la libertad (provenientes de la doctrina liberal) y los de la justicia (provenientes de la doctrina socialista) –y para mí convergentes en el proyecto de una democracia social como ideal a alcanzar– sean para usted signos de un proyecto político moderado.

Usted me podrá objetar que manteniéndonos en la democracia liberal jamás se llegará al socialismo. entendido. Desde el punto de vista ideológico creo que la principal razón de nuestra discrepancia es mi inicial y nunca abandonado liberalismo. como siempre lo he hecho en estos años a los comunistas.Perry Anderson . Me permito decir que éste es. y que partiendo solamente de los análisis marxianos no está en condiciones de resolver. que tomando un atajo para llegar al socialismo no se retornará jamás a los derechos de libertad. El liberalsocialismo es sólo una fórmula –soy el primero en reconocerlo– pero indica una dirección.Norberto Bobbio sin que nunca se haya planteado en sus páginas la veracidad o falsedad de mi diagnóstico sobre la democracia actual y que por cierto no sólo vale para Italia. lo digo de una vez por todas. Yo replico. Un problema que la izquierda tradicionalmente marxista no ha resuelto. el problema actual de la izquierda. como la teoría que sostiene que los derechos de libertad son la condición necesaria –aunque no suficiente– de toda democracia posible. Entre estos antecedentes Guido Calogero acostumbraba 96 . Puede que esta idea fija dependa del hecho de que pertenezco a una generación que ha llegado a la política combatiendo a la dictadura y continúa viviendo en una sociedad en la que las tentaciones autoritarias no han desaparecido del todo. Me ha dado mucho gusto que usted descubra antecedentes ilustres en la tradición del pensamiento anglosajón. planteado de manera realista. incluso de la socialista (en caso de que sea posible). como yo lo entiendo.

Así las cosas. entre usted y yo hay una diferencia: si para usted es “demasiado pronto”. En estos días tuve la satisfacción de leer la obra de S. aunque considera que deberían ir en otra dirección. Hobhouse retomando una cita de Croce que lo había definido como un socialista liberal (Etica e politica. Pero tampoco quiero ir más allá. y la sustitución de la propiedad privada por la propiedad colectiva– una reforma enteramente socialista no sólo aparece como democráticamente impracticable sino también. Acepto las reiteradas observaciones sobre mis “vacilaciones” y “oscilaciones”. para mí es ¡demasiado tarde! La parte superior de mi clepsidra ya está casi vacía y no se 97 . Gintis Democracy and capitalism. p. 320).Correspondencia citar el liberalismo de T. su frase final tampoco me parece demasiado esclarecedora. usted mismo al final no rechaza del todo las “energías” que el liberalsocialismo ha generado. Tengo el convencimiento de que es necesario tener el coraje de redefinir el socialismo. porque si permanecemos aferrados a su definición histórica –la eliminación de la propiedad privada. Bowles y H. Pero ¿en cuál dirección? Su última respuesta: “It is too soon to say” (es muy pronto para decirlo) es un poco sibilina. porque en ella observé un intento original de ir más allá de las dos tradiciones de pensamiento siempre en contraste: el marxismo y el liberalismo. Sería presuntuoso: “It is too soon to say”. si consideramos de manera “realista” los resultados logrados en loa países en los que el socialismo se ha concretado. Soy perfectamente consciente de que he planteado más preguntas que respuestas. indeseable. sin embargo. que usted cita. Por lo demás.

Perry Anderson . En cambio. mis errores de interpretación de Gramsci. al que no escuchan pero toleran benévolamente. Pero obviamente la razón de su crítica es otra. Aunque esta afirmación sea capaz de regocijarme. según su criterio. Antes de terminar esta carta. y un libro que me dedicaron en oportunidad de mi jubilación. Le adjunto mi bibliografía completa. afirma que yo habría atribuido a Gramsci la originalidad del uso de “hegemonía”.Norberto Bobbio me permitirá –y tampoco lo deseo– darle vuelta. La introducción de la primera y la con­clusión de la segunda 98 . Siempre me he considerado. En su libro sobre Las antinomias de Gramsci. 19 de la edición castellana). en el ensayo gramsciano hay una nota (pág. que considero demasiado larga. en la página 22 de la traducción italiana (p. 37 de la edición Feltrinelli) sobre el uso de la hegemonía en Lenin y Stalin que me fue sugerida por el conocido eslavista Vittorio Strada. Le agradezco por cierto el generoso reconocimiento. quisiera que me aclarara cuáles son. un patético predicador en el desierto. usted ciertamente exagera en sentido opuesto cuando considera que yo he tenido mucha influencia en la política italiana. pero me veo obligado a no tomarlo demasiado en serio. publicada en Turín en 1984 por iniciativa de la Universidad. Al margen del hecho de que el término “hegemonía” se usa comúnmente en el lenguaje político italiano (en cualquier texto escolar sobre la historia del Risorgimento se habla reiteradamente de “hegemonía piamontesa”). en especial en estos años. puedo asegurarle que no corresponde a la verdad.

Correspondencia son páginas autobiográficas. generacional y político es distinto. humanísticas y melancólicas a la vez. que descuido interrogarme sobre si su rea99 . Cordialmente. Ciertamente usted es muy generoso conmigo. en seguida. y por cierto estoy feliz de que esto aparezca en los resultados. Su respuesta a mi ensayo me ha conmovido. a manera de “confesiones”. Su propósito de interpretar mi obra. Reciba esta carta como muestra de interés por lo que ha escrito sobre mí y por mí. pero sin lugar a dudas una afirmación suya es verdad: he intentado escribir no simplemente sobre usted sino por usted. Creo haber demostrado este deseo de manera particularmente intensa. no podía quedar en silencio. precisamente porque mi background nacional. hecho con tanta seriedad. Norberto Bobbio 12 DE DICIEMBRE DE 1988 Estimado profesor Bobbio: Le agradezco su larga carta del 3 de noviembre. o por lo menos de su interpretación de algunas partes de él. En su respuesta usted observa ante todo que me limito a identificar la tradición realista con el conservadurismo y. Al mismo tiempo creo que las divergencias entre nosotros son efectivamente menores de las que podrían aparecer una vez leído mi artículo.

y continuando con la cita de la comparación trazada por usted entre Hobbes por un lado. Así las cosas. Lenin y Trotsky deben ser incorporados entre los pensadores realistas de primera línea. Consideraba que eso podría deducirse del contexto. Por lo demás. Marx. en este caso considero que de alguna manera soy merecedor de su crítica. Cuando más adelante abordaba de nuevo el argumento.Norberto Bobbio lismo encuentra o no una correspondencia adecuada con la experiencia democrática actual. ¿cómo podría hacerlo? Más aún si se tiene en cuenta que. también es verdad que mis reiterados elogios respecto de su “realismo histórico” podrían haber dado lugar a que se formara la impresión de que no abono ninguna hostilidad de principio en relación con la perspectiva realista en cuanto tal. y Marx y Lenin por el otro. al afirmar que para usted la tradición realista fue “casi siempre” (quizá hubiera sido más correcto decir “preponderantemente”) conservadora. pero tampoco en este caso se coloca ninguna tradición realista alternativa. pero parece que no era tan evidente. lo que lógicamente presuponía la existencia de un realismo no conservador. sin que por cierto ese hubiera sido el propósito. 100 . Por otra parte. pero revisando podría haber dado esa impresión. como usted recuerda una vez más y con razón. La primera de estas objeciones en principio me sorprendió. hablaba de “un” (no “del”) realismo sociológico de descendencia paretiana y weberiana. yo no agregaba explícitamente –como sin ninguna duda debería haberlo hecho– que para usted estos últimos también deberían contarse entre los grandes realistas.Perry Anderson . En los hechos.

Por otro lado creo que usted ha subvaluado hasta cierto punto la “incoherencia” que he percibido en sus juicios en el sentido que la democracia es de carácter estrictamente científico. 101 . Porque a fin de cuentas usted afirma que o bien “asistimos a la ampliación del proceso de democratización” en “espacios nuevos. Tal vez esta contradicción pueda explicarse en términos cronológicos. o bien que “la ampliación de las instancias democráticas dentro de la sociedad civil ahora parece ser más una ilusión que una solución”. que usted había cambiado posteriormente de parecer sobre este aspecto particular. Tiene razón por cierto cuando destaca que en mi artículo no afronto el problema de la real veracidad o falsedad de sus diagnósticos sobre la democracia contemporánea. Touché. Esto constituye indudablemente un punto débil del trabajo. Pero usted podría replicar de buena ley: ¡mejor mis vacilaciones que su silencio! Permítame entonces confesarle mis opiniones sobre este asunto que hasta ahora apenas fueron esbozadas. esto es. ocupados basta ahora por organizaciones jerárquicas y burocráticas”. como usted sugiere. y no por tanto en lo que respecta a la compatibilidad entre análisis científico y desiderátum político.Correspondencia En lo que respecta a su segunda objeción. aunque me parece que puede ser más fiel a su pensamiento considerarla como una auténtica oscilación o incertidumbre de juicio. la respuesta adquiere un mayor grado de complejidad. lo que quizá representa “un auténtico viraje en la evolución de las instituciones democráticas”.

si se tiene en cuenta que la Constitución de ustedes protege los derechos de las minorías de una manera mucho más eficaz de lo que lo hace la nuestra en Gran Bretaña. en Estados Unidos. ¿cómo debemos valorar las posibilidades de un progreso que supere los límites del orden liberal capitalista? Sobre este punto pienso que usted abandonó con mucho apresuramiento por lo menos una parte de su crítica originaria. Es cierto que 102 .Perry Anderson . a pesar de lo decepcionante que todo esto pueda resultar. El autorizado politólogo norteamericano Walter Dean Burnham se ha apresado elocuente y detalladamente en este sentido. irónicamente yo sería menos severo que usted sobre el modelo italiano. donde el sistema electoral favorece la discriminación y el ejecutivo resulta despojado arrogantemente de sus obligaciones. y sugiriendo así que habría sido alcanzada una suerte de frontera institucional última de la libertad. Mi principal reserva es de naturaleza comparativa: creo que usted subvalúa la medida en que tal democracia.Norberto Bobbio La descripción general –que usted propone– del funcionamiento de lo que yo continuaría llamando “la democracia real” en Occidente (¡en homenaje a las sólidas hipocresías del Este!) me parece en verdad bien fundada. Asimismo. sustituyendo las “promesas incumplidas” de la democracia por las “promesas insatisfechas”. Así las cosas. ha sido vaciada de significado a partir de los últimos años del siglo pasado hasta convertirla –con la colosal monetarización y una participación mínima en el proceso electoral– en algo distinto respecto de los modelos de Europa occidental.

por lo menos mientras la guerra nuclear no intervenga para negar cualquier futuro a cada uno de nosotros. No estoy seguro de que las 103 . manteniendo intacta su naturaleza hasta el fin de los días? Las cosas podrán empeorar o mejorar mucho. cuyo verdadero punto central está representado por el valor que le atribuye a los derechos políticos individuales. indolentes y manipulables. Todo lo que se puede prever con algún grado de certeza es que no permanecerán como están. Pero tampoco creo –y estoy profundamente convencido de ello– que las semilibertades de hoy. creo que es racionalmente admisible un cauto optimismo sobre las perspectivas de este lejano futuro. ¿Quién puede realmente imaginar que el orden actual será simplemente reproducido. constituyan la última palabra de la humanidad. pero teniendo como base la vía que hasta ahora se venía transitando. Usted concluye destacando que nuestro disentimiento de naturaleza ideológica está determinado por su perdurable y originario liberalismo. Naturalmente estamos hablando de mucho más que una década –definitivamente “demasiado tarde” para ambos–. Y es verdad también que por el momento es muy difícil imaginar de qué manera las sociedades occidentales podrán finalmente salir –moviéndose en una dirección positiva– de las vías exclusivamente parlamentarias hacia las cuales se encaminaron.Correspondencia ninguna de las democracias que en este siglo se propuso ir más allá del criterio de la representación demostró tener un ordenamiento durable y vital (la Cataluña republicana es quizá la que más se aproximó a este caso).

por así decir. y recaer en algo similar a la anterior dictadura burocrática o huir hacia adelante hacia una recomposición de facto 104 . si bien puedo comprender par qué usted las piensa así. pero tiene todo el derecho de sentirse profundamente satisfecho por este gran cambio. En efecto. En realidad siento con respecto al ideal del liberalsocialismo más simpatía de lo que usted se imagina. ¿qué otra cosa es. como he señalado en la conclusión. Naturalmente cualquier juicio sobre el proceso que se está llevando a cabo no puede ser sino prudente y provisorio. hablando concretamente. la separación de los poderes: todo esto forma parte de los objetivos declarados por Gorbachov. La perestroika podría carecer del objetivo de un liberalsocialismo por ambos extremos. el espíritu más positivo que anima el proceso de la perestroika en la Unión Soviética? El Estado de derecho. Usted es demasiado modesto para citarse.Perry Anderson . su resultado no podría ser más incierto. a una condena definitiva. Los hechos le han dado toda la razón. que un día el gobierno soviético habría de dirigirse hacia la institucionalización de aquellas libertades que los liberales reivindican contra el absolutismo. Aquel día finalmente ha llegado.Norberto Bobbio cosas estén exactamente en estos términos. Porque. y que los libros de texto soviéticos habrían de descubrir el Reichstaat. El hecho de que hasta ahora no se haya demostrado como políticamente realizable en Occidente no da lugar. la garantía de los derechos individuales. Precisamente usted había previsto. En mi análisis de este problema existe además una laguna evidente en lo que respecta a las perspectivas de un socialismo liberal en el Este. hace treinta y cinco años.

la distancia entre nuestras posiciones se reduciría bastante. de perestroika. Le hago notar que usted admite la existencia de esta paradoja en el advenimiento del capitalismo liberal. se asoma también la posibilidad de que se realice a largo plazo lo que podríamos legítimamente definir como un socialismo liberal.Correspondencia del capitalismo. ¿Si le diéramos a su “materialización” el nombre. cada uno demasiado evidente. pero yo me refería a las democracias ya existentes en Occidente y no a las hipotéticas del Este. Pero entre estos dos peligros. Si usted está de acuerdo podría concederle que el liberalsocialismo constituye nuestro objetivo común. 105 . o tal vez combinar ambos males. a condición de que usted me conceda alcanzarlo a través de un proceso histórico de rasgos no-liberales. en la medida en que reconozca lo inadecuado de la herencia jurídica del propio marxismo. Y no veo de qué manera cualquier marxista contemporáneo podría dejar de saludarla con fervor. y en Occidente tal paradoja por el momento es imposible. entonces desconocido por cierto. ¿por qué entonces debería ser impensable para el socialismo? Entre sus mismos maestros y compañeros de Giustizia e Libertà había algunos que imaginaban algo muy parecido. además de indeseable. Creo que éste es probablemente el real y limitado punto de desacuerdo. Monti y Trentin no se revalorarían acaso como visionarios? Pregunta a la cual usted tal vez respondería: puede ser. Pero si las cosas estuvieran planteadas de esta manera.

sobre democracia y mercado. Me hubiera gustado conocerlos cuando estaba escribiendo mi ensayo. Sus reflexiones sobre este trabajo serían ciertamente interesantes. de manera lúcida y moderada. El tema central del trabajo alude a la tradición del pensamiento sobre la “guerra justa” que usted ha discutido en más de una oportunidad. acaba de terminar un ensayo donde reflexiona precisamente sobre este problema.Perry Anderson . no habría sostenido lo que escribí en la página veintinueve de mi ensayo si hubiera tenido esta última y vigorosa exposición ante mí. en particular dos términos opuestos en el significado que 106 . nuestro problema “residual”: si la búsqueda de una sociedad justa en el ámbito del ordenamiento parlamentario debe respetar siempre las reglas constitucionales vigentes. en realidad sólo quise decir lo siguiente: que si bien el término “hegemonía” es más bien de uso común en las diferentes acepciones italianas. en Gramsci este término adquiere connotaciones específicas que derivan directamente de una cierta literatura rusa.Norberto Bobbio Un amigo mío. Usted se pregunta qué es lo quise decir. algo que en su ensayo de Cagliari usted parece ignorar. Entre otras cosas. Por añadidura mi observación sobre Gramsci era demasiado incidental. y también. y que le envío por separado. en especial por lo que usted dice de los autores que le son más cercanos y de su relación con los clásicos. Pero a la vez aborda. creo que constituye la reflexión general más aguda a nuestra disposición sobre el tema de la ética revolucionaria. Norman Geras. Infinitas gracias por los tres textos que me envió. se trata en este caso de un argumento completamente diferente.

la mayor parte de estos escritos. Trotsky y también Lenin: por una parte “corporativismo”. pero sin embargo él no las creó. a 107 . Espero que algún eco de esta influencia pueda alcanzar a la cultura de un país tradicionalmente refractario como el mío.Correspondencia le atribuyen Axelrod. aunque usted la niegue. No corrijo una afirmación mía. Si bien considero que no hay contradicción entre una posición realista en el análisis de lo que acontece o aconteció. Ha sido un honor recibir su carta. y por la otra “dictadura”. tal vez percibida con retraso pero nunca inadvertida. y una posición idealista proyectada hacia el futuro con el propósito de delinear lo que debería suceder. Plejánov. Perry Anderson 15 DE MARZO DE 1989 Estimado profesor Anderson: Ante todo me disculpo por el gran retraso con que respondo a su carta de diciembre pasado. hay una acentuación de una u otra posición de acuerdo al cambio de las circunstancias. Como le dije con anterioridad. soy el primero en reconocer que en mis escritos políticos. Con mis más cordiales saludos. Gramsci desarrolla estas contraposiciones de manera original. responde a la influencia que usted mismo ha ejercido sobre la vida política italiana. que se fueron sucediendo en un arco de tiempo de cerca de medio siglo.

jamás me resigné del todo a la derrota de los grandes ideales de la justicia y de la libertad que habían animado al movimiento liberalsocialista en los años de la lucha contra el fascismo. no solamente sin ideales sino también sin proyectos a largo plazo y que vayan más allá de las elecciones más cercanas (proyectos que. la marcha triunfal del capitalismo. nunca se hizo demasiadas ilusiones y tuvo que ceder terreno al realista desilusionado. a pesar de todo. no son normalmente realizados). ya hacia fines del siglo pasado. algunas más favorables que otras para inspirar confianza en el “futuro de la democracia”.Perry Anderson . 108 . a pesar del revés histórico–sobre el cual creo que ya no tiene sentido extender velos piadosos– de la revolución comunista y. No sólo jamás me resigné sino que incluso recientemente tuve que mostrar mi enfado ante la manera demasiado apresurada y reverente con que los hombres y partidos de la izquierda italiana se inclinaron ante la realidad del mercado. Por ejemplo. su caída inevitable. A pesar de estas oscilaciones y de un pesimismo de fondo que marcó para siempre a quienes pertenecen a mi generación. a juzgar por la manera en que se desarrolló la lucha política en Italia –y no sólo en Italia sino también en todas las democracias consolidadas–. para nuestra mayor mortificación. de ese capitalismo del cual la izquierda europea había previsto. fueron ocasionales y en consecuencia respondieron a las situaciones que los provocaron. si tuviera que decirle cuál es mi estado de ánimo en estos últimos tiempos. debería confesarle que es el idealista: el cual. aunque modestos.Norberto Bobbio diferencia de lo que sucede con los dedicados a la teoría del derecho.

o ha estado obligada a convivir. el propio cuerpo y ¿por qué no?. y respondiendo a dos entrevistas previas sobre el mismo tema de Achille Occhetto y Bettino Craxi. que reivindicaban para sus partidos el derecho de identificarse con los principios de 1789. no importa si esta es dignidad.. antepuse la duda de que “la razón de la crisis moral de la democracia podría también buscarse en el hecho de que hasta ahora la democracia política ha convivido. afirmé: “Sé que ahora me arriesgo a parecer más comunista que los comunistas (. en una entrevista sobre la actualidad de la Revolución Francesa. en donde el autor escribe que la crisis actual de la democracia “es mucho más una crisis de fundamentos éticos”. secretarios del Partido Comunista y del Partido Socialista italianos respectivamente. un sistema que no conoce otra ley que no sea la del mercado.Correspondencia En oportunidad de reseñar el libro de Giovanni Sartori The Theory of Democracy Revisited. Y además agregué: “¿el fracaso de la idea colectivista es un perjuicio histórico irreversible o se trata de mi revés momentáneo? Es verdad que finalmente el hombre nuevo jamás apareció. pero también es cierto que el-capitalismo agresivo de hoy pone en crisis la misma idea de hombre”. 109 . significa que efectivamente se hace necesario renunciar a la idea de superar el individualismo de la sociedad liberal?”.. que reduce cualquier cosa a mercancía. también el voto. conciencia.) ¿Pero están realmente seguros el PSI y el PCI de que el gran fracaso histórico del socialismo y la circunstancia de que hoy vivamos en sociedades donde el capitalismo ha triunfado. Más recientemente. con el sistema económico capitalista”.

también a mí me ha tocado plantear una pregunta idéntica a la que usted me hace en su carta: “Realmente. Dicho de otra manera: que del derecho internacional relativo a la guerra se pueden extraer buenos argumentos para diseñar una teoría de la legitimidad o de la legalidad de la revolución. En todo caso tengo más dudas que las que usted podría tener respecto de la posibilidad de una transformación radical a través de la revolución. como diría un jurista. por analogía.Norberto Bobbio Como podrá advertir. debo pensar que usted considera no sólo posible sino también justificable (y supongo que también eficaz) el recurso a la violencia. Aunque esté “realmente” convencido de que en los países económicamente desarrollados –en los cuales usted y yo estamos instalados. A juzgar por la invitación que me hace para leer el libro de Norman Geras. los principios del ius ad bellum y las reglas del ius in bello pueden extenderse a la revolución. tengo muchas dudas de que la vía alternativa sea transitable. aunque Italia llegó en último lugar y no sin dejar sobrevivir grandes injusticias– la vía democrática no permite el advenimiento de una sociedad socialista como lo imaginaba el movimiento obrero del siglo pasado. ¿quién puede imaginar que el ordenamiento actual será reproducido sin más hasta el fin de los tiempos?”. en suma. aunque sea en determinadas circunstancias. en una situación de injusticia grave y persistente y en los límites de reglas preestablecidas. para dar vida a la teoría jurídica de la revolución construida a imagen y semejanza de la tradicional teoría jurídica de la guerra. La tesis principal de Norman Geras es que.Perry Anderson . 110 . Our Morals.

por lo demás obvia. en tanto único detentador de la fuerza legítima. ningún Estado permite en su interior el derecho a la revolución. que por cierto hace cada vez más incierta la frontera entre guerra justa y guerra injusta –y también cada vez más inaplicables algunas reglas tradicionales del derecho de guerra. y por tanto de las consecuencias que el autor extrae de ella en lo que respecta a la legalidad de la revolución. Cuando dentro de un Estado se produce una revuelta y ésta se transforma en un verdadero acontecimiento revolucionario. la guerra ha sido considerada siempre como un acto lícito. que aún se basa en última instancia en el principio de la autotutela. rige el principio opuesto de la heterotutela.Correspondencia Aun dejando de lado la consideración. y no puede permitirlo porque dentro del Estado. un mero hecho cuya transformación en derecho depende sólo del éxito basado en el principio fundamental del derecho internacional: la efectividad. no estoy demasiado convencido de lo correcto de la analogía entre guerra y revolución. en la medida en que es equiparada a la sanción en el derecho interno. de que la teoría de la guerra justa (o del ius ad bellum) o el llamado derecho de guerra (ius in bello) están atravesando una muy larga y grave crisis a partir del desmesurado incremento del poder destructivo de las armas. a su vez los revolucionarios que 111 . Por el contrario. Los revolucionarios que venzan serán quienes impongan el derecho de mañana. como aquella en la cual el autor insiste de manera particular y que se refiere a la distinción entre combatientes y no combatientes–. tal acontecimiento es respecto del ordenamiento interno del Estado un hecho. En el derecho internacional.

si perdura la situación de ruptura violenta del orden interno. el acontecimiento revolucionario puede generar un estado de guerra civil al que es lícito aplicar reglas del derecho de guerra. todo lo cual debería 112 . pero en la medida en que es una guerra y con independencia del hecho de que sea revolucionaria o contrarrevolucionaria. lo cual incorpora un argumento ulterior para sostener la reducción de la ruptura violenta del orden constituido a un mero hecho. En todo caso.Perry Anderson . Con mayor razón si se tiene en cuenta que lo que distingue a un gobierno democrático de un gobierno despótico es la constitucionalización y la neutralización del derecho de resistencia a través del reconocimiento de la libertad de oposición. o sea la que afirma que con respecto al derecho a la revolución no habría diferencia entre un gobierno despótico y un gobierno democrático representativo en el cual la situación de injusticia no fuera incidental sino grave y permanente en razón del condicionamiento ejercido por el sistema económico capitalista sobre el sistema político. Pero además la experiencia muestra que los cambios violentos que sufrieron los gobiernos democráticos casi siempre provinieron de movimientos de derecha. Todas estas dudas valen con mayor razón respecto de la otra tesis que sostiene el autor. y que la violencia que abate la democracia no es revolucionaria sino generalmente contrarrevolucionaria. condicionamiento éste que impediría a las reglas del juego democrático ser libre y eficazmente observadas.Norberto Bobbio pierdan serán considerados sólo como bandidos (en un tiempo se los llamaba “ladrones”).

me parece algo puramente doctrinario que apenas incide en la práctica. Una revolución no se vuelve ni más factible ni más probable por el hecho de que se haya demostrado su legitimidad. y de si el comportamiento del revolucionario debe obedecer a reglas morales. Estaría tentado de decir que 113 . sin tener en cuenta las lecciones de la historia. ni se vuelve menos despiadada una vez que se han dictado las reglas de conducta del buen revolucionario. En todo caso. pero no el cambio de todo el sistema.Correspondencia hacer reflexionar a quienes justifican de manera abstracta. En realidad la cuestión de si la revolución es moral y jurídicamente justificable. y por cierto no en el ámbito de la resistencia activa violenta y de la revolución. un análisis una vez más “realista”. Un análisis desprejuiciado de la realidad. el cambio violento de un sistema democrático-parlamentario en nombre de los ideales revolucionarios. muestra que en los países económica y políticamente desarrollados en la actualidad no hay movimientos revolucionarios de tal envergadura que puedan hacer prever una explosión de movimientos revolucionarios capaces de cambiar las relaciones de poder existente. Gracias a la libertad de reunión y de asociación. en estas sociedades son posibles grandes movilizaciones para expresar el descontento. pero en todo caso se trata de manifestaciones que se colocan en el ámbito de la desobediencia civil o de la resistencia pasiva no violenta. que puede tener como consecuencia la modificación de una disposición injusta. se trata de una eficacia parcial y limitada.

La ética de la responsabilidad tendría que llevarnos a actuar en la única dirección que puede producir algún resultado.Norberto Bobbio hoy también los movimientos populares son reformistas y no revolucionarios. como en Italia. cuando hubo manifestaciones de violencia. donde. se mantuvieron en los límites restringidos del terrorismo individual o de pequeños grupos. donde el estado de cosas es objetivamente revolucionario. tanto en los países capitalistas –recuérdense las manifestaciones en favor de los derechos civiles en Estados Unidos– como en los países socialistas –recuérdese el ejemplo de Solidaridad en Polonia. también en este caso creo que la izquierda europea tiene cosas mejores que hacer que predicar y justificar la revolución. Con todo. por otra parte una revolución que para tener alguna posibilidad de éxito debería ser planetaria. Entiéndase bien: es diferente el discurso que se debe hacer para los países del Tercer Mundo. Efectivamente. donde las cosas se presentan de tal manera que dejan pocas esperanzas de que puedan ser modificadas democráticamente. siempre destinados a un fracaso seguro. en muchos de estos países hay situaciones de violencia endémica. las que por lo demás deben ser consideradas más como pequeñas guerras (“guerrillas”) que como revoluciones. aunque sea lento y parcial: 114 . De cualquier manera no son situaciones comparables a las de nuestros países. vale decir. Pero también es un discurso diferente el de las relaciones entre el Tercer Mundo y los países desarrollados: en este caso se trata del discurso que se refiere al problema de la justicia internacional.Perry Anderson .

hoy es preciso seguir la vía de las reformas también en el ámbito internacional porque la revolución. En este punto me doy cuenta de que nuestro desacuerdo toca valores últimos. una revolución que debería ser universal. y en el ámbito de éstas propugnar políticas de justicia distributiva. Frecuentemente se ha afirmado que para hacer imposible la revolución es necesario transitar la vía de las reformas. Contra un desacuerdo de esta naturaleza chocan los buenos argumentos. se ha vuelto imposible. Norberto Bobbio 17 DE MAYO DE 1989 Estimado profesor Bobbio: Le agradezco su carta del 28 de marzo. Aprecio mucho el hecho de que usted se haya tomado la molestia de con115 . y le pido que me crea si le digo que soy el primero en no estar siempre seguro de la bondad de los míos.Correspondencia la del reforzamiento de las organizaciones democráticas internacionales. y me parece que es muy difícil que pueda ser superado. deseo asegurarle que este encuentro entre nosotros ha sido. Por el contrario. que bien podrían ser las mismas políticas que desde hace más de un siglo los partidos socialdemócratas han promovido con éxito en el seno de sus propios Estados. estimulante y útil. al menos para mí. No obstante. Cordiales saludos.

la de formular una crítica. quizás esto dio lugar a alguna incomprensión en el modo en el cual el argumento fue consecuentemente tratado por aquella persona. a la tradicional posición revolucionaria respecto de la violencia.). “ni se vuelve menos despiadada”. como podría sugerir la interpretación de sus observaciones incluidas en su última carta (“que poco incide en la práctica”. Si este tipo de razonamientos. y muy dura. Permítame que le explique. aunque no creo que usted entienda precisamente esto. habría sido muy difícil imaginar la dirección que en los hechos tomó el que se produjo entre Kautsky y Trotsky.Norberto Bobbio testarme y a la vez darme a conocer sus consideraciones respecto del ensayo de mi amigo Norman Geras.Perry Anderson . ¿Y quién está en condiciones de afirmar que debates de este tipo no tuvieron alguna influencia en las acciones de quienes participaron? Pero tampoco se puede afirmar que éste sea ahora un debate puramente académico. Si le escribo hoy es porque me siento molesto por la forma en que introduje la cuestión en nuestro intercambio de opiniones. por el contrario. por ejemplo. Mi referencia a tal trabajo era demasiado concisa como para poder expresar de manera satisfactoria el significado que pretendía atribuirle con respecto a nuestra discusión. etc. cualquiera 116 . como el que realiza Geras. Tampoco creo que desde el punto de vista histórico se pueda sostener que la reflexión moral e intelectual sobre este problema sea simplemente irrelevante. hubieran sido comunes en los debates del período de la guerra civil rusa. No me parece que la intención de Geras fuera en absoluto la de proporcionar una justificación doctrinaria de la violencia revolucionaria sino.

Usted. en tanto entes soberanos. Sin embargo la izquierda ha reflexionado muy poco sobre cuáles son los principios en juego. De todas maneras esto 117 . que sería la más apropiada en el caso en que Geras se propusiera una verdadera analogía.Correspondencia que haya sido su relevancia en el pasado. Pienso que esta objeción está exageradamente vinculada a la esfera jurídica. sobre todo. En verdad está fuera de discusión la importancia de delimitar comportamientos crueles e inhumanos. pero creo que su argumentación se instala en el nivel. Es evidente que la temática ético-política de la violencia revolucionaria todavía no está superada. Las observaciones posteriores que usted realiza sobre el Tercer Mundo –una zona cuyas fronteras hoy están menos claramente delineadas de lo que lo que estuvieron hace tiempo– se mueven efectivamente en esta misma dirección. critica los resultados basándose en la verificación de que guerra y revolución son realidades inconmensurables desde el momento en que los Estados. Este es. donde quiera que la violencia se muestre socialmente inevitable. mientras que ningún Estado autoriza a sus propios súbditos a cambiarlo. Así las cosas. como Sudáfrica. El ensayo de Geras muestra de manera inequívoca la centralidad que esta temática tiene aún hoy en una sociedad industrial moderna. más simbólico. el objetivo que Geras se plantea en su ensayo. a su vez. siempre están legitimados para hacer la guerra. de un equivalente moral antes que en el de un equivalente jurídico. él hace suyo de la tradición internacional –que distinguió y posteriormente desarrolló– las doctrinas del ius ad bellum y del ius in bello.

Norberto Bobbio no significa que el paralelismo carezca de dificultades. Es probable que haya sido esta diferencia. suprimidas en cuanto clase (y no como individuos) del nuevo orden posrevolucionario. con la abolición de las clases dominantes. El sentido de repugnancia ante la guerra misma puede haber tenido sin duda un papel significativo. la consecuencia normal de una derrota en el campo de batalla estuvo constituida más por el redimensionamiento que por el aniquilamiento del enemigo. la victoria de las clases subalternas coincidió. Dicho de otra manera: la estructura de los dos tipos de conflictos se ha ido diferenciando de manera sustancial: la primera implicando una lógica de redimensionamiento.Perry Anderson . junto con otros factores. lo que ha imposibilitado cualquier asimilación entre sus respectivas reglas en la obra de los clásicos del socialismo revolucionario. En la época moderna los conflictos entre los Estados sólo excepcionalmente pusieron en peligro la existencia de los adversarios. Que esto es así lo prueba la ausencia de referencia alguna en tal asimilación a Rosa Luxemburgo. Por el contrario. De cualquier manera. es decir. la suposición de la sobrevivencia común una vez terminadas las hostilidades. por su misma naturaleza. pero es probable que el otro obstáculo se haya constituido precisamente por lo que en los hechos ha permitido la codificación de la conducta entre los Estados en tiempos de guerra. la segunda una lógica de transformación. esta conside118 . En los hechos existe una simetría particularmente significativa entre guerra y revolución que no debe pasar inadvertida. la más sensible al discurso ético entre los pensadores de origen marxista. en los conflictos revolucionarios.

Creo que al negar validez a una reflexión comparativa entre estas dos formas principales de violencia moderna usted deja vía libre a la conclusión.Correspondencia ración de carácter histórico no invalida las conclusiones políticas a las que llega Geras. creo que todo esto lo ha llevado a no entender a Geras. No obstante. Y tampoco identifica revolución con violencia (una huelga general prolongada no implica el uso de la fuerza armada pero sí puede cambiar un régimen). independientemente del carácter despótico o representativo del gobierno en funciones. aunque ahora haya caído en desuso– pero no en cambio en las revoluciones. En todo caso él afirma lo contrario. y en todo caso contribuye a explicar por qué el canon al cual se refiere ha sido. haría todo esto comprensible. donde lo que cuenta es sobre todo una despiadada factualidad. por otro lado totalmente inaceptable. quien por otro lado no quiere afirmar que condiciones de injusticia social graves legitiman de por sí el recurso a la revolución. Su ensayo no concluye con una invitación al derrocamiento indiscriminado de las instituciones parlamentarias sino con una prudente reseña de las diferencias que determinan la plausibilidad histórica de las diferentes 119 . de que obligaciones de naturaleza ética pueden desempeñar un papel en las guerras –a las que le atenuaría su ferocidad. descuidado entre los socialistas. La historia reciente de su país. marcada por el terrorismo. como él mismo afirma. ¿Pero es posible que ésta sea su verdadera convicción? Tengo la impresión más bien de que usted tampoco desea detenerse en el problema por temor a ser arrastrado hacia alguna interminable e irresponsable casuística de las formas de coerción.

Creo que esta es la última nota tormentosa entre nosotros. como estructuras permanente y definitivamente determinadas que sólo pueden prever modificaciones en su interior. introducidas mediante procedimientos previstos por sus mismas reglas electorales? Si este fuera el caso nos encontraríamos ante la versión liberal del Sprung in der Freiheit (salto en libertad). en efecto. Apenas han transcurrido treinta años desde que el país que se encuentra entre el suyo y el mío logró su Constitución actual. ¿Pero en qué momento se demostrará históricamente plausible en una perspectiva de largo plazo? ¿Los regímenes constitucionales actuales pueden ser considerados como la expresión última de la soberanía popular. y que el término revolución puede ser eliminado sin mayores dramas del lenguaje del cambio. El realismo que usted evoca se coloca precisamente en desventaja ante una ruptura notoriamente utópica referida al pasado.Norberto Bobbio y posibles transiciones de un gobierno constitucional al socialismo. Surgido de 120 . que cualquier perspectiva de este tipo es al mismo tiempo inimaginable e indeseable en la situación actual. o sea. Usted prefiere excluir de las democracias capitalistas contemporáneas cualquier posibilidad de que los mayores movimientos políticos y sociales de la izquierda vulneren el orden constitucional vigente. ¿Pero en qué circunstancias lo hizo? La Cuarta República cedió su lugar a la Quinta bajo las puntas de las bayonetas de su ejército. Un juicio de este tipo refleja ciertamente el consenso intuitivo del momento.Perry Anderson . Usted afirma. Sin embargo este pasado no es tan distante como se podría imaginar.

En Inglaterra jamás se ha fijado por escrito Constitución alguna. el nuevo orden militar fue denunciado como “un golpe de Estado permanente” por un ilustre adversario político. ¿En Italia. pero en todos ellos el ordenamiento jurídico representa el resultado de una relación entre fuerzas sociales que ha implicado diferentes combinaciones de fuerzas predominantes y un consenso electoral concomitante o sucesivo. Nadie duda de la realidad de la democracia capitalista en cada uno de estos países. Ninguna de estas experiencias ha determinado un cambio radical.Correspondencia un orden militar. ¿Francia constituye una excepción? En Japón la Constitución fue dictada por un conquistador extranjero. no obstante disponer de un potencial mucho mayor para alterar reglas consuetudinarias y expectativas. En Alemania occidental fue subordinada por las autoridades de la ocupación a las necesidades que derivaban de la división del país. su Constitución hubiera sido la misma sin la lección impartida por su vecino del otro lado del Adriático? En España la monarquía es la herencia de una dictadura militar. Y hasta en Estados Unidos la Constitución federal no estuvo exenta de fraudes y de intimidaciones durante el proceso de ratificación. ¿Es acaso posible que esta combinación ahora haya sido definitivamente desterrada de la escena política? Me parece una previsión demasiado optimista. 121 . De cualquier manera se trata de aquél que hoy preside imperturbablemente la misma estructura como forma acabada de la democracia francesa. quien diez años después no dudó en pedir un gobierno irregular para cambiar el régimen en crisis.

en las dos direcciones que usted mismo indicó hace poco: la capacidad de impugnar de forma creíble la autocracia del capital en la esfera de la producción y la capacidad de impugnar el control absolutista del Estado nacional sobre los medios de destrucción. Perry Anderson 122 . las preocupaciones de la izquierda europea permanecen encerradas en un horizonte mucho más modesto. La inmensidad del objeto. Si bien de maneras diferentes. como usted mismo y de manera cáustica ha tenido oportunidad de observar. Resulta dificil concebir una fuerte divergencia de valores frente a esa tarea. coloca en la sombra cualquier otro elemento. Mis más cordiales saludos. Refugiarse en Adam Smith o en el abate Sieyes no les ayudará a salir de este impasse común. Por el momento.Perry Anderson . El problema que tenemos ante nosotros es más bien el de intentar trazar –desde el punto de vista intelectual o desde el punto de vista práctico– los fundamentos de una democracia socialista. considerando que recién hemos comenzado. más allá de los límites de ambos. tanto su tradición revolucionaria como la reformista –los movimientos comunistas y socialdemócratas– se encuentran profundamente desorientadas.Norberto Bobbio Las observaciones finales de Geras se dirigen simplemente a demostrar que en una situación de este tipo sería imprudente dar por supuesta de antemano la continuidad constitucional.

.AHORA LA DEMOCRACIA ESTÁ SOLA* Giancarlo Rosetti Norberto Bobbio Profesor Bobbio. a la gran aldea global. uníos”. Se trata de encontrar la alternativa a aquella que para el viejo socialismo era la clase social portadora de un impulso universal por la emancipación. ¿qué es lo que sustituirá el derrumbe del modelo comunista? ¿Qué será la izquierda en el futuro? El problema de la izquierda es el de la cuestión social. los que se han manifestado por ejemplo en el artículo publicado en La Stampa después de la represión china..”. Mis dudas no se refieren a la individualización de los objetivos de justicia * Nota: Esta entrevista a Norberto Bobbio fue originalmente publicada por el diario I’Unità en su edición del 13 de julio de 1989. 123 . y otra es decir “desamparados del mundo. esta conversación no puede sino comenzar por sus dudas y sus interrogantes. Claro que una cosa era decir “proletarios del mundo. trasladado de cada Estado a todo el mundo.

por un lado.Giancarlo Rosetti . en razón de que la política que debería satisfacer de algún modo las mismas exigencias es demasiado débil. aun siendo una fuerza únicamente moral. El problema para la izquierda tiene tales dimensiones que me pregunto cuál puede ser la solución política. La fuerza de la religión en los países que viven este drama nace precisamente de aquí. debemos darnos cuenta que allí la democracia puramente formal no está en condiciones de transformar los “no hombres” en “hombres”: allí se muere de hambre y de enfermedades. y la islámica en otras. por el otro. donde se celebran elecciones regulares y donde hay instituciones representativas.Norberto Bobbio sino a la posibilidad de dar voz a los que representan la parte condenada del mundo. Consideremos también aquellos países que podemos definir como democráticos. los derechos son sólo formales. Los curas y los obispos de la teología de la liberación tienen en el Tercer Mundo una enorme importancia. Y bien. México. Y el hecho de que en estos países se produzcan acciones de guerrilla y exista una violencia endémica demuestra la insuficiencia de las dictaduras. Usted siempre ha tratado de conjugar 124 . Argentina. esto es Brasil. del hecho de que la religión católica en algunas áreas. Aquí estamos de pronto en el aspecto crucial de sus reflexiones durante un largo período. cómo es posible organizar la fuerza necesaria para poder cambiar profundamente las cosas. es la única razón de vida. Democracia formal y socialismo. pero también de las democracias puramente formales.

Es cierto que sólo por su parte negativa. Y bien. Hasta ahora nadie ha encontrado la manera de poner de acuerdo los derechos de la libertad con las exigencias de la justicia social. a propósito del liberalsocialismo. porque donde fueron desarrollados los derechos de la libertad –incluso (y no es fácil incluirlo en una perspectiva socialista) el derecho de propiedad– se llega inevitablemente a una lucha de intereses. un proyecto de socialismo liberalizado con un liberalismo socialmente responsable.Ahora la democracia está sola socialismo y libertades civiles. estoy de acuerdo con esa definición. De acuerdo. Y éstos 125 . Sí. En la respuesta que he preparado a Anderson me encontré comentando su frase que. pero si el fracaso del socialismo sin libertad ha confirmado la importancia de los derechos de libertad. Sí. dice: It is too soon. no sucedió lo mismo con el futuro del socialismo. es así. “es demasiado pronto” para dar un nuevo juicio definitivo. que ha sido definido por Perry Anderson como un compuesto químico inestable. en la cual hay quien combate por la superación de las desigualdades. Es un proyecto difícil. esto significa que no tenemos todavía ideas muy claras sobre el camino a recorrer. una lucha que ha dado vida a los partidos socialistas democráticos. pero precisamente por estar de acuerdo no soy muy optimista. pero se puede decir que el fracaso del socialismo sin libertad ha verificado una tesis suya.

no trastrocar sino tan sólo corregir la sociedad de los privilegios. sobre todo a los extranjeros que no se dan cuenta de la situación italiana: sumando los votos del Partido Comunista y del Partido Socialista se llega siempre al 40%. Fracasada la vía leninista. gradualistas. en general. Pienso que el razonamiento debería volver a partir de este bloqueo que obstaculiza una perspectiva para la izquierda. es decir poco más del 40%. pero piense en lo que repito con frecuencia. Es impresionante esta constancia del electorado: 40% a los dos partidos históricos de la izquierda italiana. Sin embargo el movimiento obrero occidental ha completado una cierta parte del camino si tenemos en cuenta el estado social de los países europeos. Ahora las proporciones son 27% más 14%. los votos eran del 33% . Es cierto. son frecuentemente los propios ciudadanos que gozan de estos derechos los que rechazan con el voto hasta las propuestas más moderadas. Esto es lo que quiero decir cuando hablo de debilidad del socialismo y. en el mejor de los casos. 126 . de la izquierda.34% para el primero y el 9% el segundo. reformistas.Norberto Bobbio consiguieron. con el Partido Comunista en sus niveles máximos y el Partido Socialista en su mínimo. En 1946. Hay que advertir sin embargo que. en este recorrido de los países que tienen instituciones democráticas. nos encontramos con que la vía de la izquierda es más incierta que nunca.Giancarlo Rosetti .

Quiero por tanto aludir a esta necesidad como una tarea que nos toca hoy tanto a los socialdemócratas como a los socialistas y a los comunistas. pero antes que nada veo la necesidad de razonar sobre lo que considero fundamentalmente una derrota. digamos así. ¿desde dónde tiene que empezar esa explicación a la que hace referencia? El pecado original. el vicio de fondo de los regímenes comunistas es la idea de que el poder mantenga un carácter monocrático aun después de la revolución. dice que la crisis del Este no tiene solamente caracteres negativos y que en Europa centro-oriental existen buenas posibilidades para la socialdemocracia: seis Estados que se pueden transformar en los próximos veinticinco años en economías mixtas y que cuentan con intelectuales y dirigentes de cultura socialista democrática. Me encuentro nuevamente repitiendo algo que no decía desde hace treinta años: es necesario distinguir el momento de la conquista del momento del ejercicio del poder. En períodos de crisis. son necesarias la unidad y la cohesión. La socialdemocracia ha sido un adversario de los Estados socialistas. por ejemplo. Por cierto que no todo el movimiento socialdemócrata ha sido anticomunista. aquello que he llama127 . es decir. En su opinión. tratar de comprender a fondo las razones de esta derrota. de grandes crisis.Ahora la democracia está sola Peter Glotz.

Esta es para mí la definición de la democracia. En 128 . por ejemplo. que yo llamo procedimental. pero una vez que se alcanzó el objetivo hubo acuerdo entre los distintos partidos para instituir en el futuro un gobierno democrático. Primero unidad en la lucha y después unidad para el diseño de una Constitución democrática. que tenían que estar unidos para combatir al enemigo. En Rusia. en la Resistencia italiana: hubo unidad de dirección política a pesar de que entre los cinco partidos hubiera disensos.Norberto Bobbio do poder monocrático. Pero después de la conquista del poder éste debe ser ejercido de manera democrática. A este pacto debía seguir después un segundo pacto que tenía por objetivo establecer las reglas que permitirían desarrollar a cada uno su propia política sin necesidad de recurrir a la fuerza.Giancarlo Rosetti . Y a partir de aquel modelo el pecado de origen se ha repetido en todos los países en los que un partido comunista tomó el poder. resultan hegemónicas. llegó el momento del puño de hierro: los otros partidos fueron suprimidos. en cambio. Y Constitución democrática quiere decir sustancialmente establecer reglas para la solución de los conflictos que necesariamente surgen dentro de cualquier sociedad. sin necesidad de recurrir a la fuerza recíproca. una vez hecha la revolución. En resumen: para la conquista del poder había sido necesario un pacto de no agresión entre los aliados. Es esta estructura monocrática la que ahora está siendo puesta en discusión en los países del Este de Europa. Es lo que sucedió. Los valores a poner en acción después dependen de las fuerzas que. en el ámbito de la dialéctica democrática.

en Hungría. a la socialdemocracia. y lo que considero más dificil de obtener: la libertad de asociación. no lo niego. Y todo esto demuestra con exactitud la crisis del modelo monocrático. que por ahora sólo ha sido conquistada en Polonia. de medio siglo de experiencias y esperanzas comunes –y yo he vivido de cerca el entusiasmo con el cual los comunistas han luchado y sufrido las vidas que fueron sacrificadas– es que se vuelve atrás. después de cuarenta o cincuenta años. de opinión. si el gran progreso. en 1989. parece posible un paso. que podría ser menos violento que aquel otro 89. en Hungría y en la URSS se está produciendo una evolución que permite abrigar alguna esperanza. Pero si las perspectivas son las de retornar a la socialdemocracia. Puede ser. como he sostenido en mi artículo sobre China. de reunión. En Polonia. En efecto. los jóvenes en Tiananmen con la estatua de la libertad defendían las mismas cosas que los revolucionarios del siglo XVIII: la libertad de palabra. 129 . asistimos al comienzo de una transición. en Polonia. Es cierto que esto está sucediendo.Ahora la democracia está sola Moscú. El estadio más avanzado es el de Polonia. Y según escribió por ejemplo Duverger. entonces esto quiere decir que no se ha dado un gran paso adelante.

Eso demuestra la enorme fascinación que el comunismo ejercía en esa época. Y había además un comunismo católico.Giancarlo Rosetti . de un progreso? Estoy de acuerdo. y he participado en los primeros movimientos antifascistas a través del liberalsocialismo de Guido Calogero. Sin embargo usted no habla con entusiasmo de la socialdemocracia. También es cierto. producto de una evolución histórica. o de esas jóvenes generaciones que sólo ven los aspectos negativos del comunismo.Norberto Bobbio ¿No podemos decir que la historia de la cultura democrática –no el liberalismo conservador sino la tradición de la democracia hecha también de conquistas sociales– es la historia de la contaminación de la mejor tradición liberal con las instancias del movimiento obrero. Una fascinación que ahora ya no existe. siempre ha sido democrático. Había entonces quien hablaba también del “comunismo liberal”. yo no tengo esa forma de anticomunismo feroz que tienen aquellos que eran comunistas y después se han convertido. A pesar de no haber sido nunca comunista. 130 . Mi inspiración es socialista. prefiere hablar al mismo tiempo de socialismo y liberalismo.

o –siempre respecto del juicio del PCI de hoy sobre la época de Togliatti– un libro como La Nottola di Minerva. y que ya en 1957 Della Volpe corrigió su juicio de 1954. Me parece que puedo decir. En realidad ninguno de los comunistas de hoy sostendrían las tesis que fueron defendidas sobre aquellos temas fundamentales de los derechos de la libertad (aunque debo decir que la polémica con Togliatti no fue enconada. habla del fin de la “duplicidad”. Se ha escrito que las anticipaciones de Bobbio han sido “confirmadas”. en 1954 directamente con Togliatti y con Della Volpe. que los comunistas italianos cambiaron más de lo que yo cambié. estos derechos eran considerados como reivindicaciones burguesas. Mi polémica nacía del hecho de que. desde Marx en adelante. Ahora el PCI se ha alejado de aquella fase. Usted ha tenido con el PCI algunas discusiones de gran importancia. Yo respondía que ésas no eran reivindicaciones burguesas sino del hombre en 131 . Sobre todo esto creo que se justifica una dosis de satisfacción personal. respecto de cualquier Estado.Ahora la democracia está sola Anderson ha escrito que el Partido Comunista Italiano ha sido siempre un punto de referencia para sus reflexiones. La discusión trataba sustancialmente de los derechos fundamentales del individuo respecto del Estado. sin que parezca presuntuoso. Usted conoce los juicios de Occhetto sobre el tema. cuando alertó a los comunistas acerca de un progresismo “demasiado ardiente” que arriesgaba caer en la dictadura. de Biagio De Giovanni. reconociéndome algunas razones).

porque el hecho de poder reunirse libremente es algo que interesa también a los proletarios. Son de 1975 sus dos escritos que fijan un par de puntos decisivos: uno se refiere a la falta de una teoría del Estado en Marx. 132 . Prosigue en aquellos años una relación fecunda con su pensamiento. Naturalmente.Norberto Bobbio cuanto tal. Sobre este último punto usted insiste. y estemos atentos para no destruirla. Sinceramente no se puede decir que ella satisfaga todas las exigencias de libertad y justicia. alerté contra algunas tendencias. pero agrega además una nota. pero sobre todo ante quienes conocen la historia de oído conviene siempre insistir en que una mala democracia es todavía mejor.Giancarlo Rosetti . tanto es así que lo han utilizado desde hace un siglo hasta ahora para crear un gran movimiento socialista. Es cierto que. También nos encontramos frente a la desilusión de la democracia italiana. en los años setenta. comparado con el nazismo. con Berlinguer. tratemos de reforzarla y mejorarla. nacido en los países en los cuales había derechos de libertad. lo digo siempre y lo repito ahora. En 1968 el PCI corta notoriamente sus vínculos con el mundo comunista. y el otro a la ausencia de alternativas a la democracia. afirma el valor en sí de la democracia. el fascismo fue una dictadura mejor. En oportunidad de la discusión con De Felice sobre el fascismo. No la despreciemos. que en estos días usted subraya todavía más: que la democracia no cumple sus promesas. es mejor una mala democracia que una buena dictadura.

Sobre esto estoy muy de acuerdo. incluso usando su mismo punto de vista. se ha mantenido siempre dentro de este corredor dificil entre la exigencia de socialismo. sobre todo frente a los problemas del Tercer Mundo. en el cual advertía que no había que hacerse ilusiones: el fracaso del comunismo no resuelve los interrogantes de fondo a partir de los cuales nació este movimiento. por lo tanto. Tampoco lo he escrito para facilitar un bastón de un apoyo a los comunistas. el asunto es que ahora ha crecido la responsabilidad de la democracia ante el fracaso de los comunistas. con el riesgo de que las promesas queden sin cumplirse. Quien haya pensado que renunciaba a mis profundas convicciones democráticas. quienes habían tratado de resolver globalmente el problema de la sociedad justa. no se puede negar que se han hecho progresos al formular la hipótesis de una extensión universal de los derechos. debo decir que ha sido mal interpretado por algunos mi artículo sobre China. ha cometido un gravísimo error.Ahora la democracia está sola Usted. Mirando la historia de cincuenta años atrás. algo impensable apenas algunas décadas atrás. No. y los principios de la democracia. con los peligros de degeneración autoritaria. Ahora la democracia tiene que tratar de resolver aquellos problemas que el movimiento comunista ha tratado de solucionar por una vía que ha resultado históricamente equivocada. sea hoy capaz de darles una solución 133 . Más aún. o sea de más de las dos terceras partes de la humanidad. Aun estando perplejo sobre la posibilidad de que la democracia.

porque todos los intentos que se han hecho en ese sentido han demostrado que se transitan vías finalmente infecundas y peores. sin embargo. según usted. también los comunistas. que la democracia que se está también afirmando en los países del Este de Europa es aquella democracia. por los movimientos comunistas. que valen en el ámbito de los Estados. como una democracia burguesa. al sistema internacional. esto significa extender sus reglas fundamentales. fundada sobre algunos principios y procedimientos. No es una amarga verificación de último momento. que se ha convertido en sustancia política. Pero esto lo dice desde años toda la izquierda italiana. yo creo que se deben afirmar sus principios a escala internacional.Norberto Bobbio adecuada.Giancarlo Rosetti . Y de esto creo que hoy en día todos estamos convencidos. Ante esta dificultad miro a aquella que se llama democracia internacional. peores todavía que la peor democracia. estoy convencido de que de la democracia no se puede salir. como una falsa democracia. su tarea principal? Quisiera sostener. ¿se encuentra aquí. Puesto que la democracia parece poder extenderse también en el Este de Europa. Es un principio que también en el PCI se ha afirmado desde hace tiempo. Entonces es este el campo de acción de la izquierda. que ha sido siempre combatida por los movimientos de izquierda. 134 .

y débil es su perspectiva. se pueden mostrar todas las formas posibles de disenso. que es comunista. o sea su contenido social. pero sin romper el pacto que excluye el uso de la violencia. el PCI siempre ha actuado en estos años como un partido democrático que respeta aquella regla fundamental sobre la que insisto. y también sobre el hecho de que. Para realizar este contenido social hacen falta fuerzas nuevas. aunque todavía no se sepa bien cuál fue la mano que armó a aquel joven Pallante que le disparó) se transformara en la ocasión para una respuesta violenta. Usted ha escrito una vez que en Stuart Mill está el abecé de la democracia. o sea la regla de que se puede protestar. pero tenemos los grandes 135 . Entonces nosotros tenemos la democracia de las reglas liberales. Por lo tanto yo digo que el PCI no sólo ha profesado la democracia sino que también ha actuado lealmente en estos años de vida democrática. Hay que reconocer históricamente esto al PCI. desde el punto de vista de la acción política. a las cuales no se debe renunciar jamás. un partido que en 1948 impidió que el atentado a Togliatti (que era sin embargo un acto de violencia y por lo tanto una ruptura del pacto de no agresión por parte de los adversarios. pero después vienen las otras letras del alfabeto. dice que ya no tenemos más la fuerza compacta y creciente de la clase obrera con la capacidad unificadora de su conciencia.Ahora la democracia está sola Estoy de acuerdo en que el PCI lo dice desde años. Queda sin embargo el problema de que la izquierda es débil. Este es el significado de la democracia. Hobsbawm.

después de tantos años de exaltación del comunismo. puede arrojar beneficios dentro de los Estados considerados aisladamente. claro.Giancarlo Rosetti . En Inglaterra. en Polonia y en otros países del Este de Europa la perspectiva socialdemócrata es una derrota para los comunistas. 136 . El hecho es que esta democracia –llamémosla así– social. queda el problema de que Italia es el único país del área europea occidental que no ha sido nunca gobernado por la izquierda. ni discutido. los laboristas parecen estar en condiciones de derrotar a la Thatcher. Por ejemplo. Sí. por ejemplo. De todas maneras estoy de acuerdo con esta consideración de Hobsbawm. la perspectiva socialdemócrata no puede ser asumida tan fácilmente por los comunistas. a pesar de que en Italia no tenemos que olvidar que el Estado social no ha sido propuesto. ni realizado por los partidos de la izquierda. de origen obrero. pero en Inglaterra la alternativa existió en toda la posguerra.Norberto Bobbio partidos de izquierda. Y también quiero decir que. pero aun dejando a un lado las consideraciones acerca de cómo funciona el Estado asistencial italiano. Es una conquista importante para los países europeos. Sí. que pueden formular políticas nuevas. Pero seguramente es también el resultado de las luchas de la oposición.

Los partidos comunistas occidentales no construyeron Estados y sistemas económicos. Sin embargo algunos podrían decir a los comunistas (y esto tienen que tratar de entenderlo. Es un hecho que la Revolución de Octubre ha dado lugar a que los partidos de los países occidentales hayan cometido probablemente el error de creer que lo que había sucedido en la Unión Soviética. Pero quisiera ir más a fondo sobre este punto: desearía saber si. Lo sé. ahora no pretendan dar lecciones a los otros. como la dirección de la historia. Con Berlinguer los comunistas italianos presionaron para transformar esos sistemas políticos. fueron movimientos de emancipación de los trabajadores. la derrota de este tipo de comunismo debilita las perspectivas de la izquierda en el mundo entero. Esta relación era. antes que nada. y en Italia lo 137 . o de cualquier modo justificarlo): durante años ustedes consideraron al comunismo como la solución. según su punto de vista. en sustancia. pero “hacer como en Rusia”. que era un país de estructura social muy débil. fue una de las banderas fundamentales de este movimiento. una referencia simbólica. contra el cual el PCI ha dado sus batallas y sostenido el disenso. si usted piensa que existe una relación de este tipo. habría podido suceder también en nuestros países. Por cierto que no.Ahora la democracia está sola Pero es la derrota de un tipo de partido comunista.

y los ha afirmado como principios universales para todo el mundo.Norberto Bobbio fue de los maximalistas aun antes que de los comunistas. pero había tomado un camino equivocado. porque ha afirmado no sólo los derechos políticos y civiles sino también los de carácter social. Pero yo quiero destacar aquí otra cosa: que. una vez transformados todos en socialdemócratas.Giancarlo Rosetti . pero que ante los grandes problemas. tenemos que tomar nota de que la socialdemocracia es un sistema que ha permitido a las democracias burguesas –en el sentido general de la palabra– dar importantísimos pasos hacia adelante. si se quiere ser fiel al principio democrático. había que dar un paso por vez. etc. Considero que actualmente. Y después 138 . amigo de Turati: la revolución sucedió precisamente allí porque Rusia era el eslabón más débil. según la interpretación gradualista del marxismo. de igualdad en la educación. debe inventar algo nuevo. lo que significa que todos los Estados tienen que estar interesados en reconocerlos y protegerlos. como son hoy los del Tercer Mundo. aquí no se ha hecho ni siquiera una revolución burguesa. Y esto dio origen a aquel período violento que ha sido llamado el “bienio rojo”. el de un régimen autocrático.. El vicio de origen ha sido no haber comprendido lo que en Rusia decían los mencheviques: aquí no se puede hacer una revolución socialista. marxista reformista. Fue la idea que en Italia sostuvo Rodolfo Mondolfo. Por ahora ya tenemos la Declaración Universal de 1948. que ha cumplido una función. hay que trasladar estos problemas desde el interior de los Estados hasta el sistema de la democracia internacional.

Ahora en Europa se ha dado un paso adelante: somos ciudadanos italianos y también ciudadanos europeos. Bien. Si hay un problema de justicia distributiva. yo pienso que tenemos que razonar en esta dimensión: probablemente la solución de los grandes problemas del mundo se puede encontrar desplazándonos del gobierno del Estado al gobierno del mundo. Pero se entiende por qué es difícil: porque somos ciudadanos de un Estado. entonces deberíamos hacer votar por la representación de la ONU 139 . El problema de la justicia social no compete ya a la relación entre capitalistas y obreros dentro del Estado sino a la relación entre Estados ricos y Estados pobres. aunque en forma dividida porque votamos por un parlamento con poderes muy limitados. cada uno de los cuales representa un voto. hoy no es ya un problema interno sino internacional. Este problema está abierto. Este es el punto fundamental. ha sido planteado por la izquierda europea y hay una conciencia creciente al respecto. no por el gobierno del mundo. La dificultad es la de conquistar un consenso suficiente en las sociedades desarrolladas en relación con este punto. Si en verdad creemos que los grandes problemas de la justicia son internacionales.Ahora la democracia está sola está la ONU. que es una extensión de los gobiernos de los Estados del mundo. Cuando nosotros votamos. Organizar el gobierno democrático del mundo. votamos por el gobierno de nuestro Estado. por el que votan los Estados mismos.

En un discurso en Bolonia. Más allá del derecho nacional y del derecho internacional está aquél que él llama “derecho cosmopolítico”. que somos parte de ese universo de países de la llamada democracia occidental. los grandes sueños que podrían constituir la fuerza de choque para un cambio. 140 . no votamos por el presidente de los Estados Unidos? ¿Y cuál sería el resultado si votaran todos los Estados de la alianza? Quiero decir que hasta ahora lo que los juristas llaman derecho de ciudadanía está limitado a la ciudadanía nacional. el derecho que todos los hombres tienen en cuanto ciudadanos del mundo. he recordado lo que Kant escribiera en su espléndido libro sobre la paz perpetua. porque en el mundo hay miles de millones de hombres que tienen mayor interés en políticas de reequilibrios en el desarrollo y en la justicia. Pero temo que todavía no somos capaces de provocar un movimiento universal tan fuerte como para modificar la realidad presente. ¿no se le ha ocurrido nunca preguntarse por qué nosotros. nosotros. ciudadanos italianos. Estos son los grandes diseños.Giancarlo Rosetti .Norberto Bobbio a los ciudadanos del mundo. en ocasión de la entrega de la laurea ad honórem. Entonces sí podremos tener una mayoría favorable a la democracia social en el mundo. dominados indudablemente por Estados Unidos. no existe todavía un derecho de ciudadanía internacional. Por lo demás.

141 . Es ciertamente Bobbio el nombre que en Italia representa mejor. Gracias a él sobre todo los estudios políticos italianos han podido lograr en este campo especifico el más alto nivel. y la relación que vincula estas dos teorías políticas con las perturbadoras novedades de este final del siglo veinte. por la profundidad de su análisis y por la continuidad de su indagación. Estas consideraciones tienen su origen en el análisis que Perry Anderson ha dedicado a la obra de Bobbio. las consideraciones que siguen acerca de la relación entre liberalismo y socialismo. llevando la cultura de nuestro país a la cabeza del diálogo internacional sobre cuestiones teóricas de extrema y general actualidad. quien hace poco ha cumplido ochenta años.HACIA UN NUEVO PENSAMIENTO POLÍTICO Umberto Cerroni Dedico a Norberto Bobbio. a situarlo por encima de la coyuntura y a hacerlo conocer en el mundo. Sin duda alguna se puede afirmar que es también la persona que más ha contribuido en Italia a estimular el debate. la investigación sobre estos temas.

impulsar el debate hacia una confrontación más cercana a las nuevas exigencias que han madurado en estos últimos años. esto es. como dos filosofías puras respecto de las cuales nos han asignado tareas sólo epigónicas. Me he encontrado con Bobbio en tres momentos de mi vida: como estudioso. La segunda premisa es de orden histórico-práctico: liberalismo y socialismo deben confrontarse con los 142 . Finalmente quiero agregar una nota personal de afecto. en fin. Cada vez que esto ha sucedido fue para mí un encuentro importante. que intenta ver críticamente puntos teóricos que aparecen abiertamente envejecidos y proponer de nuevo problemas interpretativos que permanecieron demasiado marginales. como profesor. Quisiera por eso destacar que las diferencias teóricas son ellas mismas un testimonio de la atención. del que siempre he sacado ventajas intelectuales. del respeto y de la estima que siempre he sentido por él y su trabajo.Unberto Cerroni pero reanudan una reflexión –común a los estudiosos italianos– que ya lleva más de una treintena de años. Dos premisas El reexamen de la relación entre liberalismo y socialismo exige hoy dos premisas. como ciudadano. éticas y civiles. examinadas y valoradas en abstracto. La primera es de orden conceptual: no puede tratarse de una indagación de tipo escolar que considere al liberalismo y al socialismo como dos doctrinas que deben ser confrontadas. Son mis intenciones.

con los nuevos problemas que está produciendo la historia contemporánea. Sin respetar estos dos criterios cualquier examen volvería a ser pura exégesis de textos y cualquier conclusión terminaría postulando no sólo que debemos atenemos a tareas exclusivamente especulativas sino que la historia que transcurre es pura y simplemente “realización” de aquella historia ideal y eterna que recorre los textos de los filósofos. totalmente imprevisibles en la centuria pasada. Las novedades del siglo veinte El siglo XX ha producido cambios práctico-institucionales extraordinarios. a la vez. En cambio son pocos los problemas teóricos e igualmente pocas las coyunturas prácticas que. agregaría que los mayores cambios han 143 . Todo esto debe exhortarnos a un reexamen crítico para detectar tanto las dinámicas que la historia pasada ha estimulado en las teorías políticas como aquellas que la historia presente sugiere alentar. como las referidas a la relación liberalismo-socialismo y a los nuevos horizontes de la política contemporánea.Hacia un nuevo pensamiento político problemas históricos que los han generado como grandes sistemas teórico-políticos y. Tenemos. necesidad de una gran dosis de espíritu crítico tanto hacia las teorías heredadas como hacia las prácticas de la edad contemporánea. exigen e imponen tanto una dosis de iniciativa teórica como una disposición a la verificación práctica de las novedades de nuestra época. en suma.

en la teoría política la elaboración puramente racional ocupa sólo una parte del objeto tomado en consideración. lógica. pero en el campo de la teoría política la “distancia” se advierte rápidamente y se convierte en dificultad de comprensión y en inevitable lejanía. Cuando tal esfuerzo falta o es insuficiente. Esto pone en evidencia tanto la gran “distancia” que se está estableciendo entre nosotros y las teorías políticas del siglo XIX como el hecho de que estamos ciertamente retrasados en la reconsideración crítica y en la valoración apropiada de las novedades que se están produciendo.Unberto Cerroni tenido lugar a partir de la mitad de este siglo. epistemología. la otra está constituida por los intereses y. por lo tanto. etc. por la voluntad de los “actores políticos”. Esto significa también que en el campo de la teoría política la “lectura” de los textos resulte más fatigosa porque debe hacerse cargo de una permanente remisión a los sistemas de referencias que a estos textos sustentan. Ambas tendencias coexisten cada vez con mayor frecuencia.. gnoseología. Persiste en cambio una tendencia a alinearse con una u otra teoría heredada o bien una tendencia a subvalorar la importancia de los nuevos fenómenos sociales y políticos. con más facilidad que en otros campos se genera un doctrinarismo dogmático que osifica e ideologiza las viejas teorías y procura también entumecer las nuevas realidades. En efecto. Esta relación con la práctica histórica no es en general tan urgente en otros campos de la teoría: estamos aún en condiciones no sólo de apreciar sino también de “disfrutar” las teorías de Aristóteles en estética. Este segundo elemento nunca ha dejado de estar 144 .

propietarios y trabajadores. mientras puede comprenderse la pasada preponderancia del “racionalismo” político1 (que con frecuencia invade los territorios del idealismo.Hacia un nuevo pensamiento político presente. cuando no es reducido –como sucede casi siempre– a epígono de Hegel. y la igualdad jurídica de la mujer y de los trabajadores no fue plenamente reconocida). Esto explica 1 Uso aquí el término “racionalismo” en un sentido muy restringido. en cambio se entiende menos la persistencia en la movilización general de los intereses que comienza. se registra y sanciona formalmente sólo con el sufragio universal que otorga a todos (hombres y mujeres. en el plano epistemológico general.no abarca a los colonos franceses. jóvenes y viejos. cultos y analfabetos) un poder formal de decisión política. pero jamás ha sido tan “obstructor” como en la actualidad. Por lo tanto. en el siglo pasado con el aceleramiento de la “cuestión social”. a la tradición idealista (cartesiano-kantiano-hegeliana) que siempre ha combatido o negado la posibilidad de una ciencia de la sociedad que no fuese pura y simplemente una deducción y “aplicación” de doctrinas filosóficas. Este racionalismo abstracto en gran medida está vinculado. Bajo este perfil Marx (y Feuerbach) constituye un punto de referencia crítico fundamental. pero llega a su momento culminante en una época relativamente reciente: en efecto. por cierto. blancos y negros. Este poder difuso había sido anticipado en cierto modo por la proclamación de una subjetividad jurídica que es igual para todos (pero la Declaración de 1789 –recuérdese-. 145 . queriendo entender con él las concepciones de la política que parten no ya de los análisis de intereses e instituciones sino más bien de la búsqueda de un régimen político óptimo. del doctrinarismo y del utopismo). cristianos y ateos. El hecho de que la igualdad no alcanzara su plenitud en el ámbito de lo político-decisional bloqueaba sustancial y gravemente el horizonte de la modernidad.

Pero así se explica también el “sorprendente” hecho de que los primeros Estados que introdujeran el sufragio universal no fueran para nada los primeros Estados liberales. los cuales antes bien.Unberto Cerroni que ninguno de los grandes teóricos liberales. A su vez es cierto que. los grupos raciales) y la persistente indulgencia teórica hacia determinados privilegios (varones. La centralidad del sufragio universal explica también otros hechos históricos “sorprendentes”. Acaso esta centralidad del sufragio universal sirve también para poner en evidencia (y probablemente también para explicar) el tendencial “moderatismo” liberal e incluso la confluencia de liberalismo y “racionalismo” político. El primer proyecto estatal de introducción del sufragio universal igualitario pertenece a la Comuna de París y la primera concepción política que supera las diferencias nacionales y sociales. en su labor de conceptualización y sistematización de los “derechos humanos” proclamara la necesidad racional del sufragio universal. estas rémoras no parecen seguir operando (aunque asomen otros peligros): el socialismo fue el primero en entrever la esencialidad de las igualdades “no formales” y en particular del sufragio universal. blancos. en la otra orilla. arribaron mucho más tarde al sufragio universal y. como quiera que sea. es seguramente la proclamada por las Internacionales socialistas. así como también las raciales o religiosas. de los trabajadores. cristianos. 146 . después que otros Estados. Explica. propietarios). por ejemplo. el retardo de la teoría liberal con respecto a las igualdades no “formales” (igualdad entre los sexos..

Llama la atención que en la literatura filosófica y también en la político-jurídica de matriz liberal se haya subvalorado persistentemente al sufragio universal. puesto que se refiere a menos de la mitad del pueblo. La lógica liberal se apoya en la figura abstracta del individuo. después de que lo hicieran muchos otros Estados) parece bien representativa del carácter “decimonónico” del liberalismo. Como ejemplo de esta subvaluación resulta muy significativo el reciente ensayo de John Gray. así como también de su carácter racionalista-abstracto. y cuando se habla de él con frecuencia se confunde tendencialmente con el sufragio universal masculino. que “sobresale” del grupo y que está “emancipado” de la dependencia de los viejos nexos sociales del mundo estamental o tribal. Il liberalismo (1989) que no menciona ni siquiera el advenimiento del sufragio universal. pero se muestra mucho menos interesada en los nuevos nexos sociales y en las nuevas dependencias y en la “po147 . entendida como para delinear en todos sus detalles formales la figura del hombre consciente. pero arriba al sufragio universal sólo en 1928. el cual nunca aparece indicado como la discriminante esencial entre el viejo Estado liberal y el nuevo Estado democrático.Hacia un nuevo pensamiento político El liberalismo y la democracia minimal Esta dificultosa relación con el sufragio universal por parte de la tradición liberal (piénsese que Inglaterra anuncia una Magna charta libertatum ya en 1215. un caso ejemplar de sufragio restringido.

si lo privado constituye el tejido molecular de la convivencia. raza y religión. Por eso la tradición liberal resulta no sólo moderada sino también conservadora del pasado. por antonomasia. lo público. Este planteamiento es tan central que el mismo Estado liberal se configura como Estado de derecho puro. o sea como Estado abstencionista. Sin embargo. aun cuando sean intereses difundidos entre millones de hombres e incluyan diferencias esenciales de sexo. Precisamente estas características notables del Estado liberal logran explicar cómo nunca pudo abrirse a las contaminaciones evidentes del autoritarismo reacciona148 . como Estado solamente garante. en la medida en que se concentra en la esfera abstracta de la vida metaindividual. es. de las formas y de las garantías tendientes a estabilizar la protección del individuo ante otros individuos y ante el Estado. el Estado guardián de las relaciones de mercado y de las transacciones privadas. y no presta atención al crecimiento de intereses elementales de los cuales el hombre “consciente” (propietario) ya se ha emancipado.Unberto Cerroni breza” de la que tratan de emanciparse los nuevos sujetos que están emergiendo. El segundo gran objetivo del liberalismo consiste en la sistematización de los procedimientos. se presenta en el Estado liberal como autoridad consolidada en la tradición y en la fuerza. cuando los nuevos nexos sociales no son implantados. Se puede decir que el Estado liberal tiende a proteger y garantizar más bien la estática que la dinámica social. Respecto de ella la soberanía popular y la elección son meros datos coyunturales.

si no. en 1923. estas colusiones no se produjeron en otros países. La confianza en el gobierno de Mussolini fue expresada. Salandra. por Croce. por último. Gentile adhirió formalmente al fascismo el 31 de mayo de 1923 con una carta en la que profesa como un auténtico liberal. 149 . es cierto que el liberalismo ha recibido un impulso renovador después de la derrota del fascismo y del nazismo. Paratore. Sea como fuere. o sea un conflicto social profundo. ¿Cómo explicar. laboristas y socialistas. De Gasperi y muchos otros exponentes de la tradición liberal. Nace entonces institucionalmente lo que llamamos liberaldemocracia. En un sentido más general puede recordarse la batalla contra el sufragio universal masculino conducida por el mundo liberal y la aversión manifiesta de estudiosos como Pareto y Mosca. así como el que brindaron los liberales alemanes para el ascenso de Hitler. puede verse el volumen de Jacobelli. pero también es verdad que en ellos faltó principalmente la situación histórica. Giolitti.Hacia un nuevo pensamiento político rio y cómo nunca una parte tan considerable de la cultura liberal –después de haber resistido tenazmente a la “rebelión de las masas” y después de haberse rehusado a cualquier comprensión de los movimientos socialistas– pudo con tanta facilidad adherir a las diversas variantes del fascismo. en especial el capítulo segundo. Orlando. como es sabido. Sobre esto. es decir después de la segunda guerra mundial y bajo la presión de los movimientos sindicales. el apoyo de Croce y de Gentile (y de tantos otros liberales) al fascismo en 1922. Como sabemos.

del tecnicismo y del formalismo jurídico construido para la defensa de una pirámide garantista que tiene en su vértice al individuo privado que ya ha sobresalido por encima de las dificultades elementales en las que todavía están inmersas las grandes masas. No obstante la gran renovación que ha sido capaz de realizar. como la descolonización ayer y la cuestión ambiental hoy. el liberalismo aparece todavía en condiciones de ser calificado como una fuerza política conservadora. No es casual que la primera y esencial demanda política haya 150 . el de la competencia. sustancialmente abroquelada en las trincheras de los procedimientos. La democracia que prefiere el liberalismo tiende a ser siempre una democracia minimal. dirigida más a moderar las presiones que a organizarlas o dirigirlas.Unberto Cerroni Sin embargo. Y es precisamente esta evidencia la que transforma más rápidamente en un sistema de valores todo lo que concierne al nivel formal-individual-procesal de la vida moderna. no parece que esta renovación haya bastado para afrontar oportunamente problemas nuevos. La tradición socialista También la tradición socialista ha disfrutado de una perspectiva preferencial. Desde aquella altura el horizonte visible es el del mercado. que ha tenido como centro la colosal magnitud de intereses que empezaron a proliferar con la organización de las masas trabajadoras. el del combate social.

También en este ámbito el socialismo ha “superado la tradición liberal implantando en los órdenes modernos una mueva” libertad.Hacia un nuevo pensamiento político sido. para el movimiento socialista. desde las asociaciones de socorros mutuos hasta las leyes. recuérdese. propia del liberalismo. El liberalismo combatía al asociacionismo. de la que han nacido innumerables formas de asociacionismo moderno. la del derecho de asociación: un derecho. pero también el de la intervención cultural con el propósito de promover la instrucción obligatoria y la salud pública. en los hechos el socialismo también ha tenido que pagar un precio por su particular preferencia en lo que al horizonte se refiere. se ha contrapuesto una primacía de lo colec151 . totalmente olvidado por la tradición liberal. de los derechos sociales. las mismas asociaciones patronales. de la intervención distributiva del Estado. Otro ámbito –más conocido– en el que el movimiento socialista ha superado la tradición liberal es el de la reivindicación de la paz. que pudiesen reproducir intersticios entre los individuos y el Estado. A la primacía del individuo. por contragolpe. memorioso de su “vieja” variante corporativa-medieval y preocupado por impedir el crecimiento de “sociedades intermedias. No decimos esto a los efectos de sobredlmensionar los méritos del socialismo (que son ciertamente grandes). procesal instrumental. los partidos políticos y. y en general todo aquello que sea de utilidad pública pero que no se quede en lo puramente formal. los sindicatos. En una cantidad no menor que el liberalismo.

Y como el liberalismo en cierto modo ha enfatizado el interés individual en una verdadera primacía de lo privado sobre lo público.. También el socialismo ha llegado a endurecer doctrinariamente una fase histórica y un ciclo político presentando al tecnicismo liberal como inmodificable.Unberto Cerroni tivo social propia del socialismo. de los procedimientos y de las formalidades garantistas elaboradas por la tradición liberal. Por lo tanto si el socialismo se equivocaba no era tanto al atribuir al Estado liberal una naturaleza clasista sino al considerarla inmodificable y al rechazar por eso todas las formas políticas liberales. seleccionándola –además– verdaderamente con criterios cencitarios y culturales que excluían a trabajadores y sujetos “débiles”. La resistencia del Estado liberal a la 152 . el liberalismo daba entidad a los procedimientos en contra de la extensión del universo de los sujetos legitimados para disfrutarlos. Hoy esta lectura nos parece superada. mientras el socialismo otorgaba entidad a esta extensión cuantitativa de la subjetividad en perjuicio de la coesencialidad de las técnicas. En suma. el socialismo ha enfatizado el interés social en una verdadera primacía de lo público: al individualismo competitivo se ha contrapuesto así un colectivismo estatalista y dirigista. leyéndolo como filiación directa del interés “de clase” del Estado burgués. pero es oportuno recordar que el socialismo que ahora definimos como decimonónico se reflejaba en un no menos finisecular Estado liberal que reconocía realmente la subjetividad política a una cuota mínima del “pueblo soberano.

entre reformismo y maximalismo no hace sino registrar la situación recientemente recordada. aquella contraposición delineaba dos tendencias del socialismo: aceptar una condición persistentemente subalterna de las masas o aceptar su rebelión invocando una ruptura violenta capaz de curar la violencia súbita. En la actualidad el condicionamiento histórico de aquellas dos tendencias debería estar claro. en el breve plazo poco redituable del maximalismo. Pero en rea153 . Socialismo y Estado democrático En el fondo. En una condición histórica de grave tensión que desembocará luego en la primera guerra mundial. Y cuando el Estado liberal rechazaba a las masas emergentes.Hacia un nuevo pensamiento político expansión del universo de los sujetos políticos generaba la hostilidad del socialismo al ordenamiento técnico-jurídico del Estado liberal. Aceptar reformas económicas sin reformas políticas generales en el largo plazo era la táctica poco fascinante del reformismo. mientras que rechazarlas en nombre de reformas políticas generales revolucionarlas era la estrategia. la contraposición entre reforma y revolución. tanto más éstas se afirmaban en su rechazo del Estado liberal y en la demanda alternativa de un Estado socialista. La negación liberal (o su continua dilación) del sufragio universal acompañaba así a la negación socialista de las formas (de las “libertades formales”) propias de la tradición liberal.

Unberto Cerroni

lidad las fuertes resistencias conceptuales muestran que
de hecho categorías como reformismo y revolución hoy
son empleadas más allá de sus límites históricos y desempeñan una función contaminante de la teoría política. Expulsadas del diccionario científico por la historia,
sobreviven en la política cotidiana como reproducciones
del pasado capaces de obstaculizar la comprensión de la
nueva situación. Por una parte, la apelación a la tradición
reformista sirve frecuentemente para quitarle el carácter
innovador al movimiento socialista y reducirlo a un verdadero sustituto de un movimiento liberal de masas que
no existió nunca. Por otra parte, la tradición revolucionaria es acompañada con la reactualización de un análisis
teórico envejecido y repetitivo que ve en la fuerza el nudo
fundamental de la política de manera no muy distinta de
la tradición liberal. En efecto, con la fuerza de la violencia revolucionarla se espera destruir un predominio social que por largo tiempo se ha valido de la fuerza para
frenar la expansión universal de los derechos políticos y
sociales modernos. El tema de la revolución ha sido objeto de amplia propaganda y fue sostenido teóricamente
por la cultura soviética, que llegó a convertirlo en el tema
discriminante entre socialistas y comunistas. Pero las cosas han cambiado radicalmente en los últimos años. En el
centro de los análisis teóricos está ahora precisamente la
democracia (sin adjetivos) con su potencialidad de transformación. Al mismo tiempo también la teoría jurídica
destaca, en el derecho, el tema del consenso antes que
el de la coacción (a este respecto me limito a citar dos
ensayos recientes: Baglay y Solovev).
154

Hacia un nuevo pensamiento político

Esta centralidad de la fuerza tanto en el socialismo
como en el liberalismo del siglo pasado (y que sobrevivió hasta la segunda mitad de este siglo) es acaso la
mejor prueba de su sustancial convergencia conceptual
y de su común inadecuación para explicar teóricamente, y para enfrentar prácticamente, los nuevos problemas
suscitados por la introducción del sufragio universal, es
decir, por el paso hacia el Estado democrático. Se trata, naturalmente, de un tránsito que en muchos aspectos
todavía sigue su curso ya que las condiciones políticas
de Occidente son, en su aspecto cuantitativo, totalmente
marginales en el mundo. Sin embargo ellas indican una
sólida tendencia y dan fe respecto de los países que habitamos.
De la fuerza al consenso
Definir el Estado democrático es muy dificil precisamente porque su instauración es muy reciente y porque,
en consecuencia, las categorías conceptuales con que lo
examinan todavía no han sido totalmente depuradas del
énfasis que la fase histórica precedente había puesto. No
es casual que en torno de la definición de democracia se
continúen, durante decenios, disputas teóricas encarnizadas y que a partir de ellas se produzca una apropiación lingüística general de la palabra democracia, que
a fines del siglo pasado estaba cargada de significados
negativos. Es de cualquier manera cierto que en los or155

Unberto Cerroni

denamientos democráticos evolucionados son claramente identificables zonas vinculadas a la tradición liberal y
otras vinculadas a la tradición socialista. Y precisamente
este entrelazamiento, fruto de un prolongado y también
áspero conflicto social y político, indica la profunda novedad histórica de esto que llamamos democracia. El potencial político que la democracia irradia (o puede irradiar) es enorme (Bobino ha hablado justamente de una
“democracia subversiva”) y está bien ejemplificado en la
ruina conceptual que comporta el sufragio universal.
El voto universal da cuenta principalmente del fin del
universo restringido dentro del cual estaba reducido el
concepto formal de pueblo. Registra además la equiparación de los sexos bajo el más alto perfil decisional (la
decisión política), así como la equiparación de las razas
y de las naciones frente a los grandes temas de la soberanía moderna. Pero el sufragio universal postula también el fin de las valoraciones racionalistas de la política:
introduce como sistema obligado de referencia institucional de la política la legitimidad de todos los intereses
sociales. Se trata, por así decir, de una obligación establecida institucionalmente y que asume un valor teórico obligatorio. Desde el punto de vista institucional el
principio “cada cabeza un vota vacía de significado la
antigua polémica liberal sobre el voto como explicación
de una capacidad racional dirigida a escoger los legisladores y las plataformas sobre las cuales edificar la ley.
Precisamente confiriendo a todos –independientemente
de la condición de propietario, de cultura y de sexo– el
156

Esta era sacada por cierto de una ratio laica. esta última deja de presentarse como aplicación de una ratio metafísica o antepuesta de algún modo a las diversas voluntades portadoras de los intereses: se presenta. reconoce que el voto es la autotutela material de todos los intereses: es un interés revestido de derecho. En este contexto kantiano. cuyo núcleo teórico se perpetúa en la tradición liberal moderna.Hacia un nuevo pensamiento político derecho-poder de escoger y decidir a través del sufragio universal. el apriorismo racionalista armoniza con la privilegiada discriminación de la autoridad constituida y de la propiedad acumulada precisamente en cuanto excluye que la ratio pueda declinar a voluntas de cada uno. Y puesto que luego la ratio jurídica funciona –de manera distinta de cualquier otra ratio– como una ratio social obligatoria que vale para todos aunque no todos contribuyan a fundarla. verdadera y solamente como el conflicto organizado entre esta voluntad y aquellos intereses. la moderna y laica lex no tiene nada en común ni con la medieval lex data de Dios ni quisiera con la racionalista ley kantiana. se entiende que la lex generalis ominium –precisamente porque en realidad no ha nacido del concurso de todos y debe sin embargo regir para 157 . Y ya que sobre la representación de todos estos intereses revestidos se funda precisamente la ley laica moderna. En otros términos. por el contrario. pero de una ratio que “saltaba” la concreta voluntas de los individuos en particular (todos) y se identificaba luego con la voluntas particular de un “legislador santo”. electo por un restringido círculo de propietarios y de hombres cultos.

Unberto Cerroni

todos– tiende a ser identificada con la coacción más que
con el consenso. De tal modo, el continente moderno del
derecho se nivela con el ejercicio de un poder político
basado sobre la fuerza de la autoridad estatal preconstituida respecto del consenso de los ciudadanos, y ese
mismo poder político se configura principalmente (destacará Weber) como “monopolio público de la fuerza”. La
operación kantiana de distinción del derecho respecto de
la moral, fundamental para la secularización de la ciudad
moderna, se desliza así hacia una decapitación escéptica
de la organización consensual política, arbitrariamente
reducida –en las articulaciones teóricas fundamentales– a
la pura naturalidad de la fuerza propia porque sus fuentes
se identifican en una ratio antepuesta a los intereses y a
la voluntad de los congregados. El mal racionalismo se
combina con el mal naturalismo.
El liberalismo no logra quedar fuera de esta dramática
antinomia y debe continuamente contradecir su originaria
vocación optimista y laica para proponerse como orden
óptimo de la ciudad laica. En efecto, se repliega ora hacia
un nuevo primado de la moral metapolítica (la kantiana
“comunidad de los espíritus” y no la ciudad de los ciudadanos concretos), ora hacia una concepción seminihilista
que iguala política y naturaleza, derecho y fuerza.
Si el núcleo más resistente de esta impotencia teórico-práctica está dado –desde Kant hasta Kelsen y sus
epígonos– por un ambiguo racionalismo apriorístico que
debe exaltar los intereses concretos de pocos, después de
haber olvidado los intereses de todos, ¿cómo no recordar
158

Hacia un nuevo pensamiento político

la gran (¡y semiolvidada!) crítica de Marx a la filosofía especulativa que retomaba y reproponía la crítica de
Feuerbach a Kant y a Hegel sobre el terreno específico
de la teoría de la democracia moderna?
Repensar a Marx
He esbozado un Marx que a decir verdad más que
olvidado es todavía mal conocido. En efecto, ha prevalecido en la historia del marxismo (y en la misma historia
de la crítica del marxismo) una sorprendente inversión
de las relaciones entre los fundamentos teoréticos y las
posiciones prácticas, que todavía continúa. Antes que intentar reconstruir el itinerario teórico que condujo a Marx
a las conocidas conclusiones políticas, se ha preferido
(era obviamente mucho más fácil) asumir los fundamentos teóricos como puros instrumentos de una estrategia
política. Es así como pudo nacer un marxismo teórico
mucho antes de que pudiésemos conocer totalmente la
obra de Marx -un marxismo deducido de una política socialista que, contraponiéndose a un capitalismo del siglo
pasado, no podía no ser un socialismo del siglo pasado-,
ha nacido un marxismo que ha tomado cuerpo (un cuerpo arruinado, por otro lado) independientemente de las
grandes obras teoréticas que desde 1927 adelante lentamente (y de a poco) hemos podido estudiar. Se trata de
obras como la juvenil Crítica a Hegel, los Manuscritos
de 1844, La ideología alemana y los Grundrisse, a los
159

Unberto Cerroni

cuales el marxismo tradicional se ha opuesto (especialmente en el Este) por lo menos durante treinta años con
argumentaciones teóricas y políticas que han impedido
notoriamente la renovación de los estudios y de las interpretaciones. La leyenda de los “dos Marx” (¡el viejo-maduro y el joven-antimarxista!) ha conservado sustancialmente una suerte de Antiguo Testamento centrado todo
él en la primacía de lo activo de la política y en el carácter deductivo de la teoría, en el cual seguía actuando la
hermenéutica dogmática del estalinismo. De esta última
conviene recapitular los principios fundamentales:
1. Reducción del pensamiento de Marx a una simplificada dialéctica hegeliana mezclada con un materialismo
filosófico aproximativo.
2. Reducción de la política a la “aplicación” de un materialismo histórico antepuesto a un análisis diferencial
concreto de los fenómenos contemporáneos.
3. Reducción de la teoría política de Marx a una rústica
concepción clasista del Estado entendido como puro
poder-fuerza accionado exclusivamente por la voluntad de una capa dominante.
4. Reducción del socialismo a la estatización de los medios de producción y a monopolio monopartidista del
poder.
En virtud de estos reduccionismos, radicalmente contrastantes con el complejo y todavía insuficientemente
explorado itinerario intelectual de Marx, aquella dogmática es recortada y también discriminada con relación a
la que privilegia a un “verdadero Marx” que era sustan160

Hacia un nuevo pensamiento político cialmente el Marx político y divulgador. terminando con privilegiar la investigación económica en torno al capitalismo del siglo XIX. ha servido al final de cuentas sólo para empañar la importancia del Marx científico. Así las cosas. ha sucedido que mientras la parte más notoria de la obra marxiana permanece fuertemente conectada con el orden económico y sociopolítico del siglo XIX. especialmente en lo que respecta a la problemática epistemológica y metodológica. una contribución esencial para la fundación de una sociología científica moderna y de una moderna teoría laica y materialista de la democracia. por obra de un movimiento político y –correlativamente– por obra de sus adversarios políticos. A decir verdad es necesario agregar que este marxismo estaliniano se insertaba en una reducción instrumental del pensamiento de Marx de algún modo puesta en marcha no sólo por Lenin sino también por Kautsky y en muchos aspectos por Engels. Es necesario luego agregar que si bien Marx permanece en gran medida por encima del nivel de sus intérpretes. la parte más viva y menos vinculada al análisis del primer capitalismo permanece poco explorada. de una parte menos densa pero representa. La grosera interpretación que de la obra de Marx se ha tenido. mientras que el énfasis que ha sido puesto sobre algunas de sus propuestas políticas históricamente correlativas a las condiciones de su época sólo han conseguido convertir en doctrinarismo utópico e insolvente un 161 . también es verdad que su obra conservó el carácter de gran bosquejo. sin embargo. es cierto. se trata.

1973. Es necesario considerar que la Revolución de Octubre pudo vencer en un país tan atrasado y tan poco “obrero” principalmente por su apelación a poner término a la guerra y porque Rusia fue precisamente el primer y único país que concluye una paz “política” abandonando el terreno de las operaciones militares. Entre las dos guerras Está fuera de duda que la Revolución de Octubre se ha insertado en la historia de las ideas políticas de nuestro siglo con una gran fuerza revulsiva. Y éste fue también el motivo principal de la consolidación del poder soviético y de la 162 . Pero todo esto pertenece a un capítulo especial y finamente teórico de la historia de las ideas más que a las cuestiones aquí consideradas de las relaciones entre liberalismo y socialismo. remitirme a investigaciones realizadas en años ya muy lejanos: Cerroni 1962. Este motivo determinó el rápido crecimiento del prestigio político de los bolcheviques dentro y fuera de Rusia. (Séame permitido a los efectos de documentar la existencia de interpretaciones alternativas de Marx. Es oportuno todavía lamentar una vez más la falta –salvo en Francia– de una edición crítica y autónoma de la obra de Marx).Unberto Cerroni pensamiento fuertemente realista y orientado a la cautela científica. 1971. en gran medida alimentada por las particulares condiciones históricas que acompañaron y siguieron a la primera guerra mundial.

Contra la guerra y su posible repetición (en la “era del imperialismo”) el tema de la paz se unta con el tema de la revolución en la difundida convicción de que la amenaza militar-imperialista se mantendría y que una vanguardia pacífica y democrática de las masas trabajadoras resultaba imposible. Francia en 1945). Gran Bretaña en 1928. Basta pensar en la progresiva fascistización de Europa y en las duras luchas afrontadas en los años veinte tanto por el proletariado de los países industrializados como de los países coloniales. defecto que por otro lado estaba alimentado precisamente por el doctrinarismo dominante en los partidos de inspiración marxista. que viene a coincidir también con la gran crisis 163 . como sucede con frecuencia. el defecto profundo de aquellos análisis era teorizar en el largo plazo datos de hechos atinentes al corto plazo. Conviene por fin tener en cuenta el hecho de que mientras avanzaba en Europa el fascismo el mundo liberal estaba apenas comenzando a aceptar el sufragio universal (Estados Unidos en 1920. El inmediatismo político bloqueaba el análisis e introducía la acción práctica en el continuo replanteo de la doctrina tradicional.Hacia un nuevo pensamiento político formación de fracciones comunistas en los partidos socialistas (que habían aceptado la guerra) y luego de partidos comunistas. Esta coyuntura política. Pero. Debemos agregar que contra este maximalismo doctrinario disfrazado de ortodoxia operaba casi siempre un empirismo subalterno que conducía numerosos reagrupamientos reformistas (en Italia puede recordarse el ejemplar caso de Bonomi) a la vera del viejo liberalismo.

perspectiva que impidió ver la maduración de las condiciones históricas completamente nuevas y el advenimiento de determinados hechos que estaban cambiando radicalmente los caracteres de la época: la propagación de la democracia basada en el sufragio universal. la derrota militar y política del fascismo.Unberto Cerroni de 1929. Desde entonces el movimiento socialista se encontró encerrado entre esta nueva experiencia histórica y el escenario político dominado por el peligro fascista. avaló y difundió la tesis (estaliniana) de que el Estado liberal se habría petrificado en formas reaccionarias y que el capitalismo se habría de derrumbar por crisis interna. sino por el contrario para señalar la perspectiva limitada al breve plazo que guió gran parte del pensamiento político socialista y comunista entre las dos guerras mundiales. teorías “derrumbistas” de la 164 . el socialismo fue guiado por las teorías exclusivistas elaboradas en la URSS cuando se trataba de construir el socialismo en un solo país. el advenimiento del neocapitalismo y de la sociedad de masas. En este encierro maduraron vínculos con la URSS que consolidaron y agravaron tendencias que por otro lado ya se encontraban presentes en el socialismo occidental. la conquista de la Independencia por parte de los países coloniales. en cambio. Durante largo tiempo. Basta pensar en el énfasis que en la tradición del socialismo de Kautsky habían tenido doctrinas materialistas vulgares. y de promover la industrialización y la modernización económica de Rusia. Recordamos todo esto no ya para justificar.

puede verse también 165 . El mundo seguía andando hacia adelante. como todo lo que sucede en el mundo. también este desarrollo. por la expectativa ante la guerra. lo cual ha sido posible por la observación de los procesos sociales verificados antes de la guerra mundial”. Pero nosotros lo observamos todavía desde muy cerca y él está demasiado basado sobre condiciones totalmente extraordinarias como para que podamos aprender del presente mucho más que su carácter absolutamente caótico. El marco general del análisis estaba dominado por el asombro ante el avance nazista y fascista. y por la desilusión con respecto a las democracias liberales. Amédée Dunois y Jean Zyromsky que se conocieron con el título L’Internationale et la guerre. la última gran obra de Kautsky. Kautsky resumía muy bien esta atmósfera en alguno de sus textos: “Desde la guerra mundial –dice– el mundo ha salido de su lecho y oscila entre posiciones extremas e insólitas que dan lugar todos los días a nuevas sorpresas. pero la teoría política se había detenido en 1916-1917. publicadas en 1935. Por cierto. la comunista. Sozialisten und Krieg y los textos de la misma época de la otra Internacional.Hacia un nuevo pensamiento político economía. Théodore Dan. interpretaciones fatalistas del imperialismo y de la guerra. Los textos más significativos de esta compleja involución del socialismo ante la nueva realidad son: las Tesis de Otto Bauer. (La cita pertenece a Panaccione. está regido por su regularidad. En la medida en que nuestras concepciones sociales y políticas actuales tienen una base científica se fundan en el reconocimiento de la regularidad.

El retardo de la teoría Sería injusto considerar que sólo el socialismo ha quedado rezagado. Debo advertir aquí que todo el período 1914-1945 va asumiendo un significado esencial para marcar los límites entre la cultura política tradicional y la de inspiración democrática.Unberto Cerroni el juicio del liberal John Gray: “En el ámbito político la catástrofe de la primera guerra mundial llevó a la quiebra al mundo liberal”. no pudo ir más allá de una reivindicación propia del siglo pasado del poder plebiscitario-carismático. Entre las dos guerras. Se trata de un período terrible en el curso del cual se concluyen algunas experiencias europeas verdaderamente emblemáticas como el fascismo. muerto en 1920. p. prefiero adoptarla definición de Foa/Glolitti que hablan de la “segunda guerra de los treinta años”. Nolte ha definido estos treinta años como una “guerra civil europea”. el nazismo y el estalinismo. el proceso de descolonización y la constitución de la ONU echan las bases para una política completamente nueva. Croce y Gentile –como hemos visto– habían apoyado al fascismo en 1922. La derrota del fascismo y del nazismo. la intelligentsia liberal no había brindado por cierto una contribución significativa para el esclarecimiento de las nuevas tendencias y de las nuevas perspectivas: Weber. el advenimiento del sufragio universal. 166 . 64). Sin embargo. Schmitt y Heidegger optaron por Hitler en los años treinta.

Por lo demás. indiferente a la real extensión del universo de los sujetos llamados a decidir. y por último a Kelsen y Schumpeter. esta pirámide normativa-volitiva del derecho estaba sobrepuesta a una visión del poder político finamente técnico-procesal. al ver en los partidos a los verdaderos actores de la democracia y en la competencia por el poder el significado último de la democracia. En cuanto a Schumpeter. juntos en una línea de revisión profunda de la tradición liberal. versión que trastoca la relación clásica entre soberanía y representación. Pero Kelsen no va más allá de la respetable defensa del Estado de derecho de extracción kantiana: él postula una separación total de la Stufenbau normativa de las mutaciones sociales. Por el lado liberal se puede recordar a Gobetti y Rosselli. Es menester conven167 . y reasume precisamente por esto el vértice del ordenamiento Jurídico bajo la cobertura de su Grundnorm. democracia. el dato inmediato de una realidad trascendida sin análisis alguno.Hacia un nuevo pensamiento político En la teoría política eran muy pocos los casos en los que se daba efectivamente una percepción aguda de lo nuevo. Ni siquiera por este retardo de la teoría liberal es necesario por otro lado asombrarse. Se trata de una variante del tecnicismo kelnesiano. auténtica autocrítica teórica de un movimiento duramente derrotado por el fascismo en Ralla y hasta de su misma victoria en la URSS. socialismo. Por el lado socialista se puede contabilizar acaso sólo los Cuadernos de la cárcel de Gramsci. sólo en 1942 escribe ese texto básico de una versión técnico-competitiva de la democracia: Capitalismo.

Y aquí se puede advertir que estos movimientos no fueron verdaderamente de matriz liberal. En los hechos la democracia moderna resulta (puede resultar) un circuito integrado de instituciones y movimientos. Nace entonces una onda larga que aún continúa y que ha sublevado a los grandes movimientos estudiantiles. antirracistas. A decir verdad. feministas. la nueva democracia ha hecho posible en realidad el surgimiento de movimientos innovadores que a cualquier teórico todavía le gustaría contraponer a las instituciones democráticas. pacifistas. En efecto. La novedad teórica suscitada por esta nueva conciencia teórica difusa está esencialmente en el hecho de que 168 . No sólo a las tradicionales “libertades formales” se han agregado normas atinentes a la promoción de libertades “positivas” y de una “igualdad sustancial” (piénsese en el ejemplar artículo 3 de la Constitución italiana). de asociaciones y de movimientos. la democracia basada en el sufragio universal pone en movimiento un proceso práctico y teórico totalmente nuevo que no encuentra preparada a la cultura política de los mismos movimientos que habían luchado por la introducción del sufragio universal. sino que se han multiplicado los espacios jurídicos y políticos para la actividad de organizaciones políticas.Unberto Cerroni cerse de que la experiencia de la democracia en el sentido pleno del concepto pertenece por completo a la segunda posguerra. a la vez que ha promovido una conciencia difusa tanto de los derechos humanos como de los deberes comunes respecto de los otros y del ambiente que rodea el ego de la tradición individualista.

sin 169 . libertas maior y libertas minor y en definitiva todas aquellas parejas conceptuales que postulaban una oposición abstracta entre un homo clausus y una societas desindividualizada. y lo contraponía a una sociedad desarticulada e idealizada como “nosotros sin yo”. la independencia de los nuevos Estados. Se trata ciertamente de derechos por concretar.. que Habermas llama “la escisión del yo y la sociedad”. Norbert Elias habla al respecto del fin del yo cartesiano autorreduciéndose a pensamiento puro. Así lo demuestran las nuevas constituciones democráticas surgidas en la posguerra. No se ha tratado sólo de cambio de conciencias. también las instituciones han registrado la presión al respecto. a lo que se agrega la gradual disolución de un leviatánico y utópico poder “alternativo” a medida que todas las individualidades han adquirido titularidad de derechos y una conciencia política (Elias). la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948. desde el de información hasta el de estudio. desde el derecho a la paz hasta el derecho al medio ambiente no degradado. partía de un individuo que estaba fuera del tiempo y del espacio.Hacia un nuevo pensamiento político vuelta a vuelta se resquebraja la vieja y tradicional antinomia categorial que contraponía libertad e igualdad. libertad negativa y libertad positiva. considerado y postulado como pura subjetividad incorpórea y como “yo sin nosotros. la proliferación de nuevos derechos: desde el de protección de la vida al de jubilación. individuo y sociedad. teóricamente defectuosos y todavía “incompletos”. Esta oposición.

La disputa en cualquier caso. se está convirtiendo en un conjunto de derechos” en progresiva expansión. El derecho. que antes era símbolo de coacción. La declinación de la guerra como instrumento de la política internacional y el fin de la violencia como instrumento de la política interna son dos premisas de aquel “derrumbe del enemigo” que están caracterizando estos últimos anos del siglo y que en suma conforman de hecho un cuestionamiento de las mitologías políticas (de Schmitt y Vysinskij) que dominaron la segunda “guerra de los treinta años” . se ha desplazado hacia la adjetivación. Sin embargo.Unberto Cerroni embargo ellos marcan los cambios radicales que se están realizando y que permean los ordenamientos jurídicos y políticos tanto del Oeste como del Este. ante este desplazamiento es necesario reaccionar si se quiere profundizar el 170 . Dos casos ambiguos Resulta significativo que después de la segunda guerra mundial el nombre de democracia haya sido adoptado por todos los grandes alineamientos políticos y por todas las teorías. Sobre estas profundas modificaciones ha incidido particularmente una suerte de mundialización de la conciencia pública en la cual se ha reflejado también una herencia de la segunda guerra mundial: la herencia del antifascismo como patrimonio transversal de las fuerzas políticas y de los hombres que sostienen la democracia.

Basta tomar conciencia de que la democracia era aún concebida como una fase distinta respecto de la fase del socialismo. M respecto tomo dos casos ejemplares. Está claro que el concepto–políticamente imprescindible– contenía un implícito aplacamiento de problemas teóricos muy importantes en tanto y en cuanto se invitaba a aceptar en el presente todas las reglas de la democracia. Se trataba esencialmente de una deficiencia teórica. Secchia). por ejemplo. de manera tal que la transición de una fase a la otra quedaba despojada de explicaciones teóricas y por lo tanto de garantías políticas. por ejemplo. Togliatti admitía: “En el marco de esta orientación política (o sea de la unidad nacional en la lucha contra el fascismo] durante algunos años subyace un problema que no ha sido 171 . El primero es el de la “democracia progresiva” de la que habló en su momento Togliatti. Se podía entender que la democracia podía progresar hasta el punto de cambiar las reglas del Juego que mientras tanto se respetaban. Por ejemplo. No es necesario asumir la hipótesis (que no fue de Togliatti) de una “hora x” (en la que ciertamente pensó. Este desplazamiento está sujeto a varias interpretaciones teóricamente discutibles y ambiguas. en el X Congreso del PCI.Hacia un nuevo pensamiento político debate en torno del concreto sistema institucional de la demacrada moderna tal como se ha con‑formado con la implantación del sufragio universal. el rechazo del Estado de derecho para la fase del socialismo ola aceptación de un modelo de tipo soviético. en diciembre de 1962. de la que por otro lado se sacaban conclusiones teóricas graves como.

Cerroni 1960. en febrero de 1962. Se necesitaba sin embargo hacer explícita la manera en que esta lucha contendría en sí elementos de una avanzada hacia el socialismo y que por lo tanto la perspectiva democrática y la perspectiva socialista estuviesen estrictamente unidas”. Togliatti 1974. En realidad la vieja cultura política propia de la Tercera Internacional no podía arribar a una unificación teórica coherente entre democracia y socialismo. también en la cultura socialista.)2. Nosotros siempre habíamos combatido contra la tiranía fascista. La vieja antítesis liberal (kantiana) entre Estado de derecho y soberanía popular tiende continuamente a reproducirse. Aun Estado de derecho que frena la soberanía popular se contrapone así una soberanía popular incapaz de organizarse con reglas ciertas en un Estado de derecho. A propósito de esto puede verse la contraposición que Togliatti continúa haciendo. aunque con signo cambiado.Unberto Cerroni claramente resuelto. 1057 y ss. entre Estado de derecho y soberanía popular: se trata de un auténtico test para la construcción de una moderna teoría democrática (cf. p. 1073. exigiendo el restablecimiento de todas las libertades democráticas. 172 . Hoy en día la incertidumbre teórica ha desaparecido. Es el problema de la relación entre nuestra lucha por el socialismo y la lucha por la democracia. ya sea en razón de la aceptación de la democracia como 2 Para un intento contemporáneo de crítica de la cultura política “tercerainternacionalista” (de Vysinskij en especial) y de cohesión teórica de democracia y socialismo séame permitido recordar v.

Este problema sin embargo es examinado en el plano de las reglas constitucionales. A su vez era totalmente ignorada la estructura teórico-institucional del Estado representativo moderno como específica forma política de la moderna sociedad civil atomística. La proscripción del sistema capitalista –se dice– reproduce el riesgo de la incertidumbre sobre el futuro del orden social y hasta político. Ninguna protección jurídica constitucional está en efecto dispuesta. Schmitt y Kelsen). Esta contraposición nace de una simplista y sociologista concepción del Estado reducido a instrumento de la voluntad de clase. El otro caso concierne al problema de la “proscripción del capitalismo” y de la protección del sistema económico existente: el problema de una democracia capitalista. por la afirmación de que el socialismo no constituye otro modelo de sociedad o porque ha cesado toda contraposición de principio entre una democracia burguesa y una democracia socialista.Hacia un nuevo pensamiento político valor universal (Berlinguer) o bien. con la consecuencia de una devaluación general del ordenamiento jurídico constitucional y de un indebido “primado de la política. por ejemplo. en la Constitución 173 .. Aquí conviene destacar que esta teoría marxista era sólo una variante del difundido voluntarismo dominante en la teoría político-jurídica de la primera mitad de este siglo (piénsese al respecto en Gentile. Es oportuno hacer notar también en este caso una singular confluencia entre pensamiento liberal y pensamiento socialista más arcaicos. y sobre todo.

Es necesario por lo tanto remitir toda alternativa concreta a los canales ordinarios de la decisión política previstos por la Constitución. Todo lo cual significa que el tema teórico es también en este caso el del respeto de las reglas democráticas: de una democracia no limitada y totalmente librada al consenso y a los procedimientos establecidos. por lo tanto. La carta constitucional italiana protege por cierto la propiedad privada pero no prevé del mismo modo la expropiación (piénsese en la expropiación ya realizada de las empresas eléctricas). Es más: una prohibición de cambiar el orden capitalista no previsto por la Constitución constituye una interpretación limitativa de nuestra democracia.Unberto Cerroni italiana para lo que definimos como sistema capitalista. El problema. Democracia representativa y democracia directa El debate teórico sobre la relación entre liberalismo y socialismo hoy se resuelve por lo tanto con una pro174 . sino más bien convenir que cualquier cambio sociopolítico puede y debe suceder sólo en las formas previstas por la Constitución vigente. no es garantizar la intangibilidad de un sistema capitalista que sería entre otras cosas también dificil de definir. Y significa también que aquella franja del movimiento socialista que continúa exigiendo medidas para la “proscripción del capitalismo” debe concretar sus propósitos en un programa político sometido al consenso de los ciudadanos en las formas previstas por la Constitución.

la apatía política y el predominio patronal en los lugares de trabajo. El verdadero problema que se plantea es precisamente el de la integración de las instituciones de la democracia representativa y las instituciones de la democracia directa en un adecuado cuadro interpretativo de la sociedad de masas. La efímera duración de la democracia “sovietista”. La experiencia histórica nos ha demostrado ahora que la democracia representativa tiene necesidad de una base de masas que la preserve (especialmente en algunos países europeos) de atentados internos y externos por parte de “poderes ocultos”. “conciliar” y “asambleísta” es una clara demostración. entre una visión 175 . la experiencia histórica ha demostrado que su contraposición frente a la democracia representativa está desacreditada por la democracia en general y en particular precisamente por la democracia directa que Jamás ha sobrevivido al fin o al vaciamiento de la democracia representativa. En realidad aquí surge de nuevo la diferencia de fondo entre liberales y socialistas. Ellas pueden también obviar los peligros que constituyen la partidocracia.Hacia un nuevo pensamiento político fundización de la democracia. Esto es verdad también en lo que se refiere a la relación entre democracia representativa y democracia directa. Para tales fines las instituciones de la democracia directa resultan instrumentos importantes para el sostenimiento de las instituciones representativas. Se está disolviendo progresivamente la tendencial contraposición entre liberales sostenedores de la democracia representativa y socialistas sostenedores de la democracia directa. Por lo que respecta a la democracia directa.

que el liberalismo impulsa a la democracia a volverse un puro Estado de derecho. con un énfasis que sirve para destacar las tendencias. mientras el socialismo tiende a impulsar al Estado de derecho hacia el Estado social y hacia el Estado de cultura Entiendo aquí por Estado de cultura un Estado en el cual la construcción de 176 . procedimentalista y estática de la democracia y una visión abierta a la integración social y política. Esta tendencia es expresada por el viejo socialismo como un “deterioro del Estado y del derecho” en paises como Rusia donde el Estado de derecho no había ni siquiera nacido.Unberto Cerroni elitista. por el ejercicio de los derechos básicos de masas. reduciendo las dimensiones del Estado social. a la participación y sobre todo a la promoción de la vida política. Democracia y sociedad de masas Podríamos decir. que se han vuelto posibles por el sufragio universal. Aquí se contraponen dos tipos de cultura política: la tendencial reducción liberal de la democracia a puro Estado de derecho que tiene por recinto a las “naturales” divisiones y diferencias de la sociedad civil. y una concepción que hace propia la afirmación gramaciana según la cual “la democracia tiende a hacer coincidir a gobernantes y gobernados. por el asociacionismo y por la difusión de la cultura. En Occidente en cambio la consolidación del Estado de derecho permite precisamente ver los progresos del consenso con respecto a la coacción..

por los transportes. La antinomia fundamental de la sociedad de masas parece. pero luego también en una densísima red de interdependencias inmateriales. entre el esteticismo de las almas bellas y separadas y un advenimiento de la locura despersonalizada. Esta perspectiva de dos mundos paralelos está impedida principalmente por la creciente integración objetiva de todos en el sistema de la división del trabajo. En la moderna sociedad de masas. Acaso el ejemplo más apropiado es el de nuestra relación individual con la televisión. La socia177 . totalmente nueva. por la información y por la misma difusión de masas emprendida por los derechos y la cultura. por las comunicaciones. en efecto. cuyos estereotipos son forjados precisamente con referencia a los índices de popularidad y de aceptación dominados por la “cultura mediocre” destinada a las masas. Está claro que sin un gran esfuerzo de tonificación cultural de las grandes masas ahora parece imposible el “buen retiro” del individuo.Hacia un nuevo pensamiento político una comunidad resulta un objetivo realista y hasta necesario. En la sociedad de masas todos están implicados. Ya no coincide con la contraposición frontal entre los iluminados y la canaille. la eliminación de los bolsones de marginados y de las desigualdades no sólo materiales sino culturales resulta un medio esencial para garantizar también al individuo culta y evolucionado el disfrute de los sistemas masificantes modernos sin ser masificado. estructuradas por los sistemas metropolitanos. En ella el desarrollo de cada uno ya hoy resulta una condición esencial para garantizar el desarrollo de todos. en suma.

moral. la necesidad de enfrentar colectivamente las catástrofes ecológicas.Unberto Cerroni lización que el viejo socialismo limitaba a la economía y remitía a un incierto mañana está hoy concretándose en la vasta esfera de la cotidianidad existencial. En esto resalta la socialidad global del sujeto moderno y de su destino. como ha dicho Hermann Broch: “seamos un nosotros no para que seamos una comunidad sino para que nuestros límites se entrecrucen”. De aquí también la doble perspectiva de una progresiva “barbarización” general o de una progresiva “civilización” de masas. En este aspecto la sociedad de masas desencadena una doble y contrastante espiral. cultural y de emancipación). pero por el otro introduce inevitablemente procesos de repudio intelectual (político. En todo caso de ella falta precisamente la conciencia teórico-política sistematizada. La acción colectiva de los sujetos políticos organizados resulta decisiva para determinar la supremacía de una u otra tendencia. La interdependencia creciente que se verifica en la sociedad de masas además se multiplica ahora a escala internacional con el surgimiento de aquellos que han sido llamados los problemas globales de la humanidad: la imposibilidad de una guerra en la era de las armas nucleares de exterminio. La sociedad de masas se convierte en una arena en la cual todos los días cada individuo mide su propia subjetividad con esta doble tendencia general. Por un lado impulsa al máximo los procesos de mercantilización de las relaciones humanas mismas. así como los problemas deriva178 .

Hoy la “apropiación privada” está dominada por poderosos instrumentos de orientación pública de la economía pero también por la superación planetaria de los problemas individuales-económicos según los cuales había sido modelado el Estado nacional liberal y ante los cuales había surgido la respuesta expropiativa del socialismo. la imposibilidad de combatir el sida. la droga y la violencia organizada sin una visión nueva y planetaria. Frente a este panorama resulta totalmente oscuro y limitativo el viejo enfrentamiento entre liberales y socialistas en torno a la propiedad privada.Hacia un nuevo pensamiento político dos de las nuevas técnicas. Por una parte. la sobrevivencia humana. nacida del vientre de la primera revolución industrial. el bajo nivel medio de la esfera privada impulsaba al cuestionamiento frontal de las esferas privilegiadas y por eso permitía concebir la esfera pública (el Estado nacional censitario con una sola clase) como un puro instrumento de gestión del mun179 . Se registra en suma una suerte de trastocamiento general y objetivo de la relación entre lo público y lo privado. la democracia efectuó una auténtica traslación de los problemas económicos en términos político-jurídicos de soberanía popular y de ejercicio concreto de libertad constitucionalmente protegidos. así como la antítesis total entre capital y trabajo asalariado. por otra parte. En el pasado. los peligros que amenazan desde el exterior del Estado nacional son extremadamente más graves aunque –por ahora– menos individualizados y menos gobernables: está amenazada la vida misma.

tanto la estatal-nacional como la internacional-planetaria. En la conciencia de todos resiste el viejo mundo del siglo pasado que se limitaba a contraponer propiedad privada y trabajo asalariado. los procesos de crecimiento de esta más alta conciencia comunitaria del individuo asediado por la sociedad de masas. crece la nueva necesidad de una sociedad más armoniosa-no sólo para que sea más igualitaria en el plano material sino sobre todo para que sea más abierta a las dimensiones inmateriales de la igualdad. Aquí está la raíz de la crisis cultural de las teorías políticas heredadas del siglo pasado. Hoy. por la crisis del industrialismo y por los peligros planetarios que avanzan sin dificultades.Unberto Cerroni do privado (del propietario y del trabajador). La centralidad asumida por el problema ecológico indica precisamente la afirmación de una conciencia individual más rica y más sensible a los peligros que parecían remotos e inaprehensibles para la vida cotidiana. hacia los derechos políticos y hacia la democracia. al reconocimiento de la común pertenencia de los hombres al género humano. en la sociedad del bienestar. sin embargo. pero también hacia los peligros “más lejanos” que provienen de la esfera pública. La globalización de las interdependencias sociales y planetarias se acopla luego con otras conexiones objetivas que invaden la vida cotidiana con el progreso técnico-científico creando un auténtico campo experimental 180 . elevarse por encima del estándar medio de vida suscita necesidades más elevadas e incita a mirar muy por encima de la esfera privada inmediata.

La reorganización cultural de la personalidad no es ciertamente un puro problema de psicología social sino que ahora se ha convertido en un problema central del desarrollo político. Norbert Elias. Sin una apertura humanista de la cultura política será muy difícil vivir una época de integración plurirracial en la cual las diferencias históricamente acumuladas se encuentren conviviendo en buena vecindad. En particular esta reorientación nos ha sido ahora impuesta por el veloz deslizamiento del centro mismo del desarrollo mundial hacia fuera de las regiones “evolucionadas”. que ha destacado precisamente la integración creciente de la humanidad a escala objetiva y metapersonal y ha señalado que da estructura de la personalidad arranca tras los cambios sociales.Hacia un nuevo pensamiento político para la aguda previsión que Simmel hizo a principios de este siglo: “Todo estilo de vida de una comunidad depende de la relación entre la cultura objetivada y la cultura de los sujetos”. La dificultad será tanto 181 . La advertencia ha sido hecha recientemente por otro sociólogo. Esta relación es en la actualidad extremadamente tensa en el sentido de que el tejido de la cultura objetivada se ha espesado enormemente y ha asumido una densidad imprevista.. Sin una adecuación de la cultura de los sujetos el mundo que ha sido construido (o sea la cultura que allí se ha objetivado) no sólo está en peligro sino que directamente corre el riesgo de deglutir y trastocar la subjetividad individual. Sin colocar en el centro de la política los grandes problemas nuevos de la cultura de la supervivencia del género humano será dificil gobernar el nuevo siglo.

Si así son las cosas.Unberto Cerroni nuestra como de los otros. De la cultura liberal es necesario acoger todo el patrimonio vinculado a la configuración y protección del individuo libre. Los recursos culturales En conclusión. De la cultura socialista permanece como esencial la atención a las circunstancias en que el individuo queda situado por la dinámica histórico-social y por lo tanto la atención por la intervención organizada de los sujetos asociados. no pienso que la novedad de nuestro tiempo pueda satisfacerse con la pura y simple mediación entre el liberalismo y el socialismo que habíamos conocido en el pasado. al complejo sistema de las instituciones representativas y del garantismo técnico-constitucional del Estado de derecho. a las tradicionales declaraciones de los derechos. Y aquí resalta el aporte que hoy puede dar al mundo entero la herencia universalista de la cultura europea. creo que no podemos colocar más en el centro de la discusión viejos temas como el de la propiedad privada o el de la apropiación de los ex182 . y también esto prueba cuán esencial es el desarrollo general para la “buena vida” de cada individuo. aunque es cierto que uno y otro nos dejan importantes materiales útiles para una reconstrucción. por la modificación de las circunstancias sociales y por la primacía de lo público en la cultura del hombre moderno.

que se mide con el proyecto elaborado por las fuerzas políticas que de esa manera se organizan. que sostenía las figuras especulares del Estado liberal administrado por una oligarquía electiva y del Estado socialista administrado por representantes no verificados por los trabajadores. y el proyecto remite por eso a una confrontación que se funda en análisis diferenciales y en niveles socioculturales diferentes.a los valores que ellos expresan. Por un lado o por otro la cultura asciende progresivamente hasta colocarse en el centro de la política: porque es necesario lograr consenso para las alternativas propias o porque es necesario dar a estas alternativas fundamentos científicamente sólidos. que desde hace tiempo no sólo asume la garantía de la propiedad privada sino también la de las grandes masas de trabajadores. o por todos y cada uno de los motivos que se compadecen con la única gran tendencia a confrontar la política con un mundo profundamente cambiado y que todavía cambiará. Y esta es una temática cada vez más dominada por el consenso de los ciudadanos. Toda esta temática es absorbida por los grandes problemas de conducción económica del Estado democráctico. residuos de un economicismo arcaico.Hacia un nuevo pensamiento político propiadores. En esta confrontación los legados de la cultura liberal parecen duramente marcados por una visión individualista y escéptica con respecto a la posibilidad de construir una comunidad humana más integrada. Así el consenso remite a los intereses de cada individuo y de cada grupo pero también –y cada vez más. Individualismo 183 .

Y no carece de significado. Por lo tanto no está privada de fundamento la afirmación de Simmel según la cual da concepción relativista del mundo parece expresar. la condición actual de adaptación de nuestro pensamiento” al tipo de relación socioeconómica en la que vivimos. En esta perspectiva la comunidad es “imposible”. 184 . para la política. que implica agnosticismo y democracia. Un nuevo socialismo El socialismo. los déficit y las “promesas no cumplidas> antes que sobre las formas de expansión cultural de la democracia. esto es. al menos en la parte teóricamente más rica y vital de su tradición. acaso –más correctamente– ser.Unberto Cerroni y escepticismo están estrictamente ligados -entre sí y se conectan con una filosofía racionalista que se resuelve en relativismo gnoseológico y ético. genera sin embargo elementos importantes para el planteamiento de una visión de la sociedad moderna entendida como un conjunto histórico estructurado por relaciones interindividuales no exclusivamente conscientes. Aunque corre el riesgo de resucitar peligrosos doctrinarismos. que el pensamiento liberal razone preferentemente sobre los límites. parece en todo caso más propenso a impulsar el pensamiento laico moderno hasta sobrepasar los umbrales del relativismo escéptico. En este sentido sigue siendo ejemplar todavía el pensamiento de Kelsen. particularmente como articulación de una ciencia de la sociedad.

tratándose de un sistema de referencia con un arco histórico amplio y tipificado. el historicismo que resulta no es por cierto un historicismo indivldualizante ni la sociología que surge se reduce a ser mera sociología comprensiva. resulta posible estructurar un sistema de referencia histórico-material. Se produce así una diferencia de perspectivas culturales que pueden ser asimiladas a las que se dan entre la relatividad (de Einstein) y el relativismo (protagoriano).Hacia un nuevo pensamiento político como una red de interdependencia no deliberada y que ha sido sin embargo producida por la convivencia social. en nuestra perspectiva. Mientras Weber ha inducido a leer los fenómenos sociales según tipos formados exclusivamente por intereses culturales y por finalidades racionales. Esta idea de la sociedad moderna como formación económico-social confiere a la indagación una orientación positiva mucho más consistente que el concepto weberiano de tipo ideal. positivo y no meramente “Ideal”. que nace de la compleja indagación de Marx de la sociedad moderna como sociedad capitalista con Estado representativo y con dinamismo atomista. Por otra parte el socialismo presenta una mayor disponibilidad cultural para afrontar los problemas de nues185 . En tal sistema de referencia se relativizan por cierto conceptos y categorías pero. La posibilidad de explicación resulta congruente con la indagación de la sucesión misma de los tipos ideales en la historia en cuanto configuraciones de relaciones dentro de las cuales individuos y acciones adquieren sentidos y significados histórica y socialmente definidos.

acciones de promoción colectiva y comunitarias. necesidad de un gran esfuerzo teórico innovador para alcanzar. iniciativas de contención y control público de las ganancias en vista de los intereses generales. operaciones desconectadas de la lógica del mercado. Naturalmente se trata de controlar esta disponibilidad y obtener una revisión de las formas históricas-del socialismo que resultaron negativas y que sin embargo no deberían comprometer un razonable optimismo acerca de la posibilidad de lograr formas de organización social y política más modernas. en cambio. religiones. Existe. razas y naciones. Esta disponibilidad podría permitir una mayor capacidad en el diseño de programas políticos de larga duración. vinculaciones y formas de cooperación internacionales y metanacionales. Lo importante es que él abandone una tradición repetitiva que aún hoy parece forzada a escoger solamente entre viejas fórmulas teóricas y entre alternativas políticas superadas. en cuanto hereda tradiciones de solidaridad y cooperación entre los trabajadores por encima de cualquier división entre sexos.Unberto Cerroni tro tiempo sin los condicionamientos vinculados con una tradición elitista y fundamentalmente antigualitaria. una diagnosis adecuada de los nuevos caracteres no sólo del capitalismo sino también 186 . El socialismo. puede en suma preparar un campo de experimentación positivo para una época que ve declinar o cuestionar viejas categorías y viejas instituciones y que al mismo tiempo ve surgir nuevos sujetos individuales y colectivos en el escenario de la historia. sobre la base por cierto de las adquisiciones pasadas.

y todo aquello parece posible si se logra conformar una alianza sólida y no ambigua entre las tres grandes fuerzas que han dejado su sello en nuestro siglo: el trabajo. Por otra parte. de las estructuras socioeconómicas planetarias y de las nuevas necesidades comunitarias. en cuanto visión coherentemente laica. la ciencia.Hacia un nuevo pensamiento político del Estado representativo nacional. como fuerza laica consagrada a la modernidad. Se trata de una alianza no imposible en la medida en que las mejores tradiciones del socialismo la han auspiciado desde siempre. protegiendo rigurosamente de cada una de las componentes las caracterís187 . en la cual por otro lado ha visto concretarse muchas de sus reivindicaciones. Desde hace bastante tiempo el mundo del trabajo ha unido su suerte a la de la democracia. En la actualidad esta alianza parece por lo demás impuesta por una suerte de lógica interna que permea todas y cada una de estas tres fuerzas. la democracia ha encontrado siempre en el mundo del trabajo y en el laicismo de la ciencia un poderoso recurso defensivo y expansivo a la vez. Y finalmente. en los momentos críticos de su existencia. en toda circunstancia ha actuado contra privilegios y prejuicios sociales y políticos. Si el socialismo llegara a construir esta nueva alianza entre trabajo. la democracia y la ciencia. Una perspectiva de largo alcance y de cooperación mundial resulta esencial para la política en una época como la nuestra. democracia y ciencia. pero también ha mirado a la ciencia con optimismo y sin rémora alguna.

el siglo que se anuncia podría resultar menos agitado y resplandeciente que aquel otro que está ahora terminando.Unberto Cerroni ticas peculiares y la autonomía técnica. 188 .

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...........141 Bibliografía.......................................................11 Correspondencia Perry Anderson/ Norberto Bobbio..................................................... 5 Norberto Bobbio y el socialismo liberal Perry Anderson...................................................................................123 Hacia un nuevo pensamiento político Umberto Cerroni..... 189 195 .................................................91 Ahora la democracia está sola Giancarlo Rosetti / Norberto Bobbio....................................................................................ÍNDICE Presentación............................................................................................

“La revolución liberal. el co­munismo liberal. como último recurso. Bobbio es un heredero de aquel momento excepcional que –como él mismo lo ha explicado en numerosas oportunidades– fue la experiencia política central para su formación”. 196 . la resistencia no podía ser sino insurreccional. como tampoco hubo la posibilidad de establecer una es­tructura sólida que trazase las coorde­nadas para el desenvolvimiento de la política bajo el capitalismo. ¿acaso otro contex­to nacional ha producido alguna vez una serie tan vasta de híbridos de este género? Todas estas hipótesis fueron posibles en Italia porque no había existido tiempo para instaurar ni una democracia burguesa ni una demo­ cracia social después de la primera guerra mundial. todo esto significaba que conjun­ tamente afrontaban un enemigo con­tra el cual. En estas condiciones la Resistencia italiana podía dar lugar a toda clase de generoso sincretismo. no agotada. Un dece­nio de fascismo había dejado al libe­ralismo en Italia en la condición ex­cepcional de ser aún una fuerza viva. mientras el socialismo se presentaba todavía relativamente uni­do. el liberalismo socialista. el socialismo liberal.