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SALA CONSTITUCIONAL
Magistrada Ponente: LUISA ESTELLA MORALES LAMUÑO
Expediente N° 15-1062
Mediante oficio N° TSP-CMTEZ-2015-0180 del 30 de junio de 2015, el Juzgado Superior Primero
en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, remitió a esta Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, el expediente contentivo de la acción de amparo
constitucional ejercida por el abogado Jesús Ángel Socorro Perrone, inscrito en el Instituto de Previsión
Social del Abogado bajo el N° 13.557, en su carácter de apoderado judicial del ciudadano MICHELE
DISORBO, de nacionalidad estadounidense, titular del pasaporte N° 446381043, contra la decisión
dictada el 29 de marzo de 2011 por el Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del
Tránsito de la misma Circunscripción Judicial, que declaró “PRIMERO: FIRME los Honorarios
intimados por el abogado en ejercicio Julio Cesar (sic) Molina Rojas. SEGUNDO: SE ORDENA a la
parte demandada a cancelar la cantidad de sesenta y siete mil doscientos bolívares con 00/100 (Bs.
67.200,00). TERCERO: Se acuerda la indexación solicitada (…)”.
Dicha remisión se efectuó en virtud de la apelación interpuesta el 25 de junio de 2015, ejercida por
el apoderado judicial del ciudadano Michele Disorbo, contra la decisión dictada el 22 de junio de 2015
por el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del
Estado Zulia, que declaró improcedente la pretensión de amparo constitucional interpuesta.
El 24 de septiembre de 2015, se dio cuenta en Sala del presente expediente y se designó ponente a
la Magistrada Luisa Estella Morales Lamuño, quien con tal carácter, suscribe el presente fallo.
Revisados los recaudos que acompañan a la presente solicitud, pasa esta Sala a pronunciarse sobre
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la base de las siguientes consideraciones.
I
ANTECEDENTES
De un estudio pormenorizado de las actas y del escrito que contiene la acción de amparo, se
desprende lo siguiente:
El 29 de marzo de 2011, el Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del
Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, declaró firmes los honorarios intimados por el
abogado Julio César Molina Rojas, contra el hoy accionante Michele Disorbo; ordenó “a la parte
demandada a cancelar la cantidad de sesenta y siete mil doscientos bolívares con 00/100 (Bs. 67.200,00)
y acordó la indexación de esa suma “desde la fecha en que se admitió la demanda hasta la fecha cierta de
ese fallo”. (Folios 288 al 296 de la primera pieza del expediente).
El 11 de abril de 2011, el intimante, abogado Julio César Molina Rojas se dio por notificado de la
referida sentencia. (Folio 297 de la primera pieza del expediente).
El 17 de mayo de 2011, el prenombrado abogado solicitó se notificara de la identificada decisión al
abogado Jairo Delgado Prieto, inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado bajo el N° 25.310,
quién fue designado como defensor ad litem del ciudadano Michele Disorbo en el juicio de intimación de
honorarios profesionales. (Folio 298 de la primera pieza del expediente).
El 13 de julio de 2011, el alguacil del Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y
del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, dejó constancia de la notificación del abogado
Jairo Delgado Prieto en su condición de defensor ad litem, de la decisión dictada por ese Juzgado el 29 de
marzo de 2011. (Folio 300 de la primera pieza del expediente).
El 10 de agosto de 2011, el mencionado Juzgado ordenó oficiar al Banco Central de Venezuela,
Región Zulia, a los fines de que se realice el cálculo de la actualización monetaria de la cantidad de
sesenta y siete mil doscientos bolívares sin céntimos (Bs. 67.200,00), a partir del 15 de abril de 2005,
fecha de la admisión de la demanda hasta el 26 de julio de 2011. (Folio 303 de la primera pieza del
expediente).
El 24 de noviembre de 2011, se dio por recibido en el Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo
Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, el oficio N° GSM-1.118 de
fecha 25 de octubre de 2011, emanado del Banco Central de Venezuela (subsede en Maracaibo), en el que
se informa sobre la corrección monetaria solicitada por el referido Tribunal. (Folio 328 de la primera pieza

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del expediente).
El 25 de enero de 2012, el Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del
Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, declaró en “ESTADO DE EJECUCIÓN” la
sentencia dictada en esa causa y fijó un lapso de diez (10) días, contados a partir de la notificación de la
parte demandada, para el cumplimiento voluntario del pago de la cantidad de doscientos cuatro mil
noventa bolívares con cinco céntimos (Bs. 204.090,05), monto éste resultante de lo ordenado cancelar en
el dispositivo del fallo más la corrección monetaria realizada por el Banco Central de Venezuela. (Folio
338 de la primera pieza del expediente).
El 20 de noviembre de 2012, la abogada Yelitza Oviedo Gómez, en su condición de apoderada
judicial del ciudadano Michele Disorbo, inscrita en el Instituto de Previsión Social del Abogado bajo el N°
152.294, solicitó copias certificadas del expediente, dándose por notificada de la decisión que declaró
firme los honorarios intimados por el abogado Julio César Molina Rojas. (Folio 339 de la primera pieza
del expediente).
El 2 de abril de 2013, el abogado Jesús Ángel Socorro Perrone -antes identificado- actuando con el
carácter de apoderado judicial del ciudadano Michele Disorbo, intentó acción de amparo constitucional
contra la decisión del 29 de marzo de 2011, por el Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil,
Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia. (Folios 1 al 8 del de la primera
pieza del expediente).
El 9 de abril de 2013, el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia ordenó la notificación del apoderado judicial del accionante
Michele Disorbo, a los fines de subsanar el escrito libelar de amparo, de conformidad con lo establecido
en el artículo 19 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales. (Folios 37
al 42 de la segunda pieza del expediente).
El 16 de abril de 2013, el apoderado judicial del accionante subsanó el escrito de solicitud de
amparo constitucional. (Folios 44 al 49 de la segunda pieza del expediente).
El 23 de abril de 2013, el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia admitió la acción de amparo y ordenó las notificaciones
respectivas. (Folios 50 al 54 de la segunda pieza del expediente).
El 10 de diciembre de 2013, el mencionado Juzgado Superior, procedió a fijar para el día 16 de
diciembre de 2013, a las (11:00 a.m) once de la mañana, la audiencia oral y pública. (Folio 63 de la
segunda pieza del expediente).
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El 16 de diciembre de 2013, el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia, en la oportunidad de la celebración de la audiencia
constitucional, declaró el abandono de trámite por incomparecencia del accionante y, en consecuencia
terminado el procedimiento. (Folios 64 al 65 de la segunda pieza del expediente).
El 18 de diciembre de 2013, el apoderado judicial del ciudadano Michele Disorbo, apeló de la
citada decisión. (Folios 66 al 68 de la segunda pieza del expediente).
El 20 de diciembre de 2013, el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia, en sede constitucional, dictó la sentencia in extenso. (Folios 70
al 74 de la segunda pieza del expediente).
El 8 de enero de 2014, el apoderado judicial del ciudadano Michele Disorbo, reiteró los
argumentos expuestos en el escrito de apelación “anticipada” del referido fallo. (Folios 78 al 81 de la
segunda pieza del expediente).
El 13 de enero de 2014, el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia, en sede constitucional, oyó la apelación interpuesta,
ordenándose la remisión del expediente a esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.
(Folios 83 y 84 de la segunda pieza del expediente).
El 11 de noviembre 2014, esta Sala a través de la sentencia N° 1.499 declaró con lugar la
apelación interpuesta el 18 de diciembre de 2013, por el abogado Jesús Ángel Socorro Perrone, apoderado
judicial del ciudadano Michele Disorbo contra el dispositivo dictado el 16 de diciembre de 2013 y el fallo
in extenso publicado el 20 de diciembre de 2013, por el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y
del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia; los cuales ANULA, y REPONE LA
CAUSA al estado de que el mencionado Juzgado Superior practique la notificación de todas las partes y
fije nueva oportunidad para la celebración de la audiencia constitucional. (Folios 116 al 129 de la segunda
pieza del expediente).
Previa notificación de las partes, el prenombrado Juzgado fijó para el día 16 de junio de 2015, a las
nueve de la mañana (9:00 a.m.), la celebración de la audiencia constitucional contra la sentencia dictada el
29 de marzo de 2011 por el Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de
la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, que declaró firmes los honorarios intimados por el abogado
Julio César Molina Rojas, contra la parte hoy accionante Michele Disorbo; ordenó “a la parte demandada
a cancelar la cantidad de sesenta y siete mil doscientos bolívares con 00/100 (Bs. 67.200,00) y acordó la
indexación de esa suma “desde la fecha en que se admitió la demanda hasta la fecha cierta de ese fallo”.
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(Folio 142 de la segunda pieza del expediente).
El 16 de junio de 2015, en la oportunidad de la celebración de la audiencia constitucional el
Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado
Zulia, declaró improcedente la acción de amparo constitucional interpuesta. (Folio 147 de la segunda
pieza del expediente).
El 22 de junio de 2015, se publicó el extenso de la audiencia constitucional. (Folios 151 al 164 de
la segunda pieza del expediente).
El 25 de junio de 2015, el abogado Jesús Ángel Socorro Perrone, actuando con el carácter de
apoderado judicial del ciudadano Michele Disorbo interpuso recurso de apelación contra el fallo, antes
identificado. (Folios 165 al 167 de la segunda pieza del expediente).
El 30 de junio de 2015, previa la verificación de la tempestividad del recurso incoado, el Juzgado
Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia oyó
en un solo efecto la apelación interpuesta. (Folios 169 y 170 de la segunda pieza del expediente).
II
FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN
El 2 de abril de 2013, el abogado Jesús Ángel Socorro Perrone -antes identificado- actuando con el
carácter de apoderado judicial del ciudadano Michele Disorbo, intentó acción de amparo constitucional
contra la decisión dictada el 29 de marzo de 2011, por el Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil,
Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia. En el escrito de fecha 16 de abril
de 2013, consignado con el objeto de subsanar el libelo del amparo constitucional, expuso lo siguiente:
Que en “(…) fecha 15 Abril de 2005, el Tribunal Cuarto de Primera Instancia en lo Civil,
Mercantil y del Transito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, admitió la demanda incoada por
JULIO CESAR MOLINA ROJAS... contra MICHELE DISORBO... a quien ordena Intimar en la persona
de su Representante Legal ALDO DISORBO, con domicilio en el Hotel Milenium, signado con el N° 29
061, situado en la Avenida 16, Vía el Mojan de esta ciudad y Municipio Autónomo Maracaibo del Estado
Zulia (…)”
Que en “(…) fecha 6 de Octubre de 2009, mediante Diligencia efectuada por el Abogado JULIO
CESAR MOLÍNA ROJAS, procedió a Solicitar del Tribunal de la Causa que: ‘Se Intimara al Demandado
MICHELE DISORBO en la siguiente Dirección: en la Avenida 16 A, Vía EL Mojan N° 29 300 (al lado de
la Casa Italia) donde funciona el Hotel Milenium’”.

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Que en “(…) fecha 17 de Diciembre de 2009, el Alguacil del Tribunal de la Causa, mediante
diligencia informa que: ‘…me presente en dicha dirección fui atendido por un ciudadano quien dijo ser
Administrador y llamarse ALEJANDRO CHACIN, quien me informo que MICHELE... le vendió el Hotel
a ORLANDO MEJIA’”.
Que en “(…) fecha 15 de Abril de 2010, el Tribunal de la Causa a través Auto dictado al efecto:
‘Designa Defensor Ad Litem... al ciudadano JAIRO DELGADO... a quien se Ordenó Notificar para su
Aceptación y Juramentación del cargo’…”.
Que en “(…) fecha 3 de Mayo de 2010, el Defensor Ad Litem, mediante diligencia efectuada se
Juramenta y Acepta el cargo respectivo y fue debidamente Notificado por el Alguacil”.
Que en “(…) fecha 29 de Junio de 2010, el Defensor Ad Litem, procedió a darle Formal
Contestación al Fondo de la Demanda en la cual alego lo siguiente: ‘...nuevamente infructuosas las
gestiones con miras a la localización de los demandados…muy especialmente en la dirección señalada en
el Libelo.., de la cual al entrevistar a ALEJANDRO CHACIN, Gerente del Hotel Milenium, quien
informo.., que MICHELE DISORBO, no era en los actuales momentos propietario del... Hotel, siendo su
nuevo dueño ORLANDO MEJIAS y que desconocía su paradero actual de MICHELE DISORBO... desde
el año 2006... igualmente utilice otras formas y maneras de localización del mismo sin resultado
alguno…”.
Que “(…) con el Alegato ‘nuevamente infructuosas las gestiones con miras a la localización de
MICHELE DISORBO’, no se observaba de las Actas.., a que se refiere el Defensor Ad Litem con dicho
Alegato, ni cuales fueron esas gestiones con miras a la localización, ni por que resultaron infructuosas
las mismas, ni en qué fecha fueron realizadas, pero tampoco en todo caso, no hay evidencias acerca de la
indicación de los motivos por los que no le fue posible establecer contacto personal con su representado”.
(Resaltado del texto).
Que “(…) con el Alegato de la ‘Dirección para la gestión de localización de su Representado’, fue
la de ir solamente a la suministrada por la parte Intimante en su Libelo de Demanda, la cual
correspondía... no a la de su Representado MICHELE DISORBO, sino la de su Representante Legal... la
de ALDO DISORBO y entrevistarse con el Gerente del Hotel Milenium, quien le informo que desconocía
el paradero de MICHELE DISORBO”. (Resaltado del texto).
Que “(…) se podía observar como el Defensor Ad Litem, incumplió con su deberes inherentes al
cargo al contactarse que la diligencia realizada en una dirección que no le correspondía a su defendido
con el objeto de ponerse en contacto personal con el mismo, fue la única efectuada, dado que, de las
Actas... no se evidencia que este hubiese procedido a la realización de cualquier otra actuación tendiente
a tales fines”.
Que “(…) si el Defensor Ad Litem, no pudo localizar a su defendido en la referida dirección no
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debió contentarse con esa sola diligencia, sino que debió de haber ido en su búsqueda agotando para
esto otras vías como la de Solicitar del Tribunal… se ordenara Oficiar a los Órganos Públicos
Competentes, como entre otros a la Oficina Nacional de Identificación y Extranjería... o al Consejo
Nacional Electoral... o al Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria y Aduanera... para
que estos Órganos, suministraran la dirección personal de su Representado y posteriormente de haberla
obtenido enviar a su vez un telegrama a esa dirección suministrada”.
Que “no obstante a lo anterior, el Defensor Ad Litem tampoco realizo una labor de investigación
en las Actas..., dado que, si lo hubiese hecho habría encontrado con que la parte intimante había
confesado a través de diligencia realizadas al efecto con fecha 13 de Enero de 2010, que su Representado
MICHELE DISOBRBO, siempre había vivido en la ciudad de Miami, Florida de los Estados Unidos de
Norte América, con lo cual este hubiese procedido entre otras diligencias la de haberle Solicitado al
Tribunal..., se ordenara Oficiar a la Embajada de los Estados Unido de Norte América con el objeto de
que se le informara la dirección personal de su Defendido en ese país y posteriormente de haberla
obtenido enviar a su vez un telegrama a esa dirección suministrada....”. (Resaltado del texto).
Que “(…) de las anteriores transcripciones parciales de la Solicitud, se puede observar, como el
Defensor Ad Litem, no procedió a contactar personalmente a su defendido, para que, este le aportara las
informaciones que le permitieran defenderlo, así como, para que le fueran entregados los distintos
medios de prueba con que pudiera contar para el proceso en cuestión”.
Que “(…) para lograr contactar personalmente a su Defendido, no bastaba con que el Defensor
Ad Litem, procediera ir solamente a la dirección suministrada incorrectamente en el Libelo de Demanda,
por cuanto la misma correspondía no a la de su Defendido MICHELE DISORBO, sino a la de su
Representante Legal es decir, la de ALDO DISORBO, con lo cual, sin duda alguna, con tal actuación [su]
Representado, no pudo tener ningún tipo de conocimiento de la supuesta entrevista”.
Que “(…) tampoco consta en las Actas procesales que conforman el Expediente, que se
estableciera que el Defensor Ad Litem, hubiese realizado otras actuaciones o gestiones tendientes a
establecer contacto personal como era la de solicitar información a los distintos órganos públicos o a
cualquier otro órgano, para que, estos suministraran la dirección del mismo, así como, tampoco se
establece en las Actas ningún otro tipo de evidencia de la indicación de los motivos por la cual aquel no
le fue posible establecer algún contacto personal con su defendido”.
Que “(…) se refleja como el referido Defensor Ad Litem, quien fuera nombrado por el Tribunal de
la Causa, no obró con la debida diligencia en las realizaciones de actuaciones o gestiones tendientes a
establecer contacto personal, ni indicar los motivos por la que no fue posible establecer algún contacto
personal con su defendido y en este sentido se produjo una violación al Orden Público Constitucional al
infringirse la Norma Jurídica contenida Artículo 49 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela”.
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Que “(…) el Defensor Ad Litem, no le garantizo a [su] Representado defensa efectiva, quedando
por tal motivo disminuido en la misma con lo cual en este se le conculcó el derecho a la defensa y al
debido proceso, derechos éstos que están vinculado a la debida Asistencia Jurídica”.
Que “(…) se desprende fehacientemente como el Defensor Ad Litem, se limito única y
exclusivamente a darle contestación a la demanda en forma demás genérica, acogiéndose solo al derecho
de retasa, sin proceder aportar ningún otro elemento de convicción que permitiera establecer que este
estaba procediendo a rechazar la controversia de forma más contundente, como si lo hubiese efectuado
su propio defendido en el proceso en cuestión”.
Que “(…) como quiera que se trataba de una Demanda de intimación de Honorarios
Profesionales, es el caso que el Defensor Ad Litem, no podía efectuar una contestación de la forma en la
que lo hizo, acogiéndose solamente al derecho de retasa, sino que, el mismo ha debido en su respectiva
contestación también haber procedido a Impugnar las diversas partidas, como el respectivo monto
exagerado intimado, así como, también darle curso legal a la retasa respectiva y consignar pruebas que
favoreciera a su defendido”.
Que “(…) el Defensor Ad Litem, para el momento de la contestación de la demanda no procedió a
efectuar una defensa eficaz al pasar por alto que conforme con el Artículo 26 y ultimo aparte del Articulo
28 de la Ley de Abogados, la retasa es obligatoria para quienes representen en juicio a personas no
presentes, como sucedió en el presente caso y bajo este argumento debió de Alegar y no lo hizo, que no
era posible entender como una renuncia al derecho de retasa la falta de pago de los emolumentos de los
retasadores, dado que, efectivamente la retasa es obligatoria para los no presentes”.
Que “la anterior situación, se refleja como el referido Defensor Ad Litem, quien fuera nombrado
por el Tribunal de la Causa, no obró con la debida diligencia al no dar una contundente contestación a la
demanda, sin que, procediera a establecer en la misma el Alegato de la necesidad de retasa y en este
sentido se produjo una violación al Orden Público Constitucional al infringirse la Norma Jurídica
contenida en el Artículo 49 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”.
Que “siendo, que entre esos deberes inherentes [al defensor ad litem] se encontraba no solamente
localizar o constatar personalmente a su defendido, a darle formal contestación a la demanda en la
forma más contundente, promover las pruebas pertinentes, sino, también proceder a la respectiva
impugnación de la decisión que fuera adversa a su defendido”.
Que “(…) el Tribunal de la Causa actuó fuera de su Competencia por cuanto dictó Sentencia
definitiva de Fondo en ese proceso, sin observar el cumulo de deficiencias desplegada por parte del
Defensor Ad Litem sin que procediera a Decretar la Nulidad de todo lo actuado”.
Que “(…) el Artículo 15 del Código de Procedimiento Civil, constriñe al juez a evitar el perjuicio
que se le pueda causar al demandado cuando el defensor Ad Litem no ejerce oportunamente una defensa
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eficiente ya sea, porque, no dio contestación a la demanda o esta fue efectuada en forma general o no
promovió pruebas alguna, o no procedió a solicitar se abriera el lapso probatorio o no impugna un fallo
que le fue adverso, dado que, en tales situaciones la potestad del juez y el deber de asegurar la defensa
del demandado le permiten evitar la continuidad de la causa, evitando el daño causado intencional o
culposamente por el defensor”.
Que “(…) corresponde al Órgano Jurisdiccional, por ser la actividad del defensor Ad Litem, una
función pública, velar porque, dicha actividad a lo largo de todo el proceso se cumpla debida y
cabalmente, a fin de que el demandado sea real y efectivamente defendido”.
Que “(…) si bien es cierto que el Tribunal Cuarto de Primera Instancia en lo Civil Mercantil y del
Transito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, realizó en principio todo lo conducente para la
tutela del derecho a la defensa del demandado, como lo reflejan sus intentos de citación y en vista de su
imposibilidad el posterior nombramiento de un defensor Ad Litem es el caso, que aquel al avistar el
cúmulo de deficiencias cometidas devenían en una violación del derecho a la defensa de [su]
Representado ausente, debió de Reponer la Causa respectiva y no dictar como lo hizo la sentencia
definitiva de fondo”.
Que “(…) se impone en este proceso de Amparo Constitucional, que este Tribunal Superior en la
oportunidad en que dicte Sentencia Definitiva de Fondo, corrija la situación fáctica planteada y proceda
decretar la Reposición de la Causa al estado en que se dejó ejercer efectivamente la defensa de mi
Representado, declarando la Nulidad de la Sentencia dictada con fecha 29 de Marzo de 2011 por el
Tribunal Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil del Transito de la Circunscripción Judicial
del Estado Zulia, que es en definitiva sobre la cual se ejerce el Recurso de Amparo Constitucional”.
III
DEL FALLO APELADO
El 22 de junio de 2015, el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia, declaró improcedente la pretensión de amparo constitucional
interpuesta, fundamentándose en las siguientes consideraciones:
“(…) CAPÍTULO IV:
MOTIVACIÓN PARA DECIDIR
Celebrada como fue la audiencia constitucional en la presente acción de amparo,
habiéndose dictado el dispositivo de la misma en la oportunidad correspondiente, pasa este
Juzgado a emitir los fundamentos de su fallo en los siguientes términos:
El artículo 27 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela dispone
literalmente ‘Toda persona tiene derecho a ser amparada por los tribunales en el goce y
ejercicio de sus derechos constitucionales’, enunciado éste que dispone la regla de
legitimación activa en materia de acciones de amparo constitucional.
Partiendo del postulado constitucional, se llega a la conclusión que tiene o tendrá
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legitimación activa en materia de amparo constitucional, toda persona (natural o jurídica;
de derecho público o de derecho privado), es decir, todo aquel que pueda ser titular de
derechos y obligaciones, sin entrar a considerar la edad, sexo, raza o condición social; a
quien se le viole o amenace con violar un derecho o garantía previsto en nuestra
Constitución Nacional o en los Tratados Internacionales suscritos por la República en
materia de derechos humanos.
Se concluye entonces que, el amparo como derecho constitucional sólo nace en cabeza de
quien ha visto menoscabado el goce y ejercicio de sus derechos y garantías fundamentales
y, por tanto, sólo a él está dada la legitimidad para instar a la jurisdicción para su
inmediato restablecimiento. Por ello, en todo proceso de este tipo, el accionante está
obligado a demostrar la concurrencia de ciertas circunstancias, a saber: 1.- La existencia
de una situación jurídica que le sea propia y en la cual se encuentra; 2.- La infracción o
amenaza de derechos y garantías constitucionales que le correspondan; 3.- El autor de la
trasgresión, y, 4.- La lesión que las violaciones constitucionales puedan causar o le
causaron en su situación jurídica infringida.
Ahora bien, en el caso de marras se trata de una acción de amparo contra decisión judicial,
la cual ha sido definido como aquella acción de carácter adicional, sucedánea y no
subsidiaria, que puede intentar cualquier persona (natural o jurídica), contra una decisión
dictada por un órgano jurisdiccional que actuando fuera de su competencia en sentido
constitucional, esto es, con abuso de autoridad, usurpación o extralimitación de funciones,
vulnere o amenace con vulnerar derechos fundamentales, cuya finalidad es obtener el
reestablecimiento de la situación jurídica infringida o la que más se le asemeje, mediante la
obtención de la nulidad de la decisión judicial atacada o cuestionada en sede constitucional
y la eventual reposición de la causa, siempre que no existan otras vías ordinarias para
atacar la decisión jurisdiccional, o que aún existiendo éstas no sean expeditas o eficaces,
breves o idóneas.
Esta modalidad de amparo se encuentra prevista en el artículo 4 de la Ley Orgánica de
Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, el cual establece:
Artículo 4. Igualmente procede la acción de amparo cuando un Tribunal de la República,
actuando fuera de su competencia, dicte una resolución o sentencia u ordene un acto que
lesione un derecho constitucional.
En estos casos, la acción de amparo debe interponerse por ante un tribunal superior al que
emitió el pronunciamiento, quien decidirá en forma breve, sumaria y efectiva.
De la lectura de norma supra transcrita, así como de la reiterada jurisprudencia emanada
de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, se concluye que el amparo
contra sentencia tiene como presupuestos básicos de procedencia, los siguientes:
1.- Que el órgano jurisdiccional cuya sentencia, acto o resolución se ataca, haya actuado
fuera de su competencia, no sólo en sentido objetivo –materia, territorio, cuantía- sino en
sentido constitucional, que conlleve a realizar un uso indebido de las funciones que le son
atribuidas por la Ley, incurriendo en abuso de autoridad, usurpación de funciones o
extralimitación de funciones.
2.- Que se alegue y demuestre la violación o amenaza de violación de derechos
constitucionales, con la decisión judicial denunciada como lesiva.
3.- Que la parte ejerza la acción de amparo contra decisión judicial, tenga cualidad e
interés actual en sostener el derecho que pretende, bien porque sea parte afectada con la
decisión judicial dictada o bien porque sea un tercero afectado de manera directa con la
misma.
4.- Que no exista una vía judicial preexistente y ordinaria que sea idónea, eficaz y expedita
para obtener el reestablecimiento de la situación constitucional vulnerada y delatada o que
se hayan agotado las mismas, en caso de existir, y no obstante todavía se mantenga la
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vulneración constitucional.
5.- Que el acto lesivo vulnere el principio de seguridad jurídica, proveyendo contra la cosa
juzgada, el derecho de defensa, el debido proceso o cualquier otro derecho constitucional.
Disertando sobre la naturaleza del amparo contra sentencia, se encuentra que éste tiene
entre sus características más resaltantes, la de ser una acción que únicamente procede
contra vulneraciones o amenazada de vulneración de derechos constitucionales o derechos
humanos previstos en los tratados internacionales, de manera que no puede referirse a
violaciones de norma de carácter legal, para lo cual existen las vías ordinarias, no siendo
esta modalidad de amparo una ‘tercera instancia’, vale decir no se trata una vía de control
de legalidad.
Estando destinada exclusivamente a restablecer, a través de un procedimiento breve, los
derechos y garantías constitucionales lesionadas o amenazadas de violación y siendo un
instrumento para garantizar el pacifico disfrute de los mismos, no se puede convertir en una
tercera instancia en la cual se juzgue nuevamente una controversia ya decidida por los
jueces de mérito, donde se aleguen vicios legales y sublegales, o corregir y revisar las
interpretaciones que hayan dado los jueces a determinadas normas.
Hechas las anteriores precisiones sobre el amparo contra sentencias, modalidad ésta
interpuesta por el accionante en la presente causa, encontramos que lo que realmente se
denuncia, tanto en el escrito original de amparo, como en su ampliación, es la supuesta
conducta omisiva del defensor ad-litem, la cual, a decir, del representante judicial del
accionante en amparo, se tradujo en la violación del derecho a la defensa, al debido
proceso y a la asistencia jurídica, previsto en los artículos 26 y 49 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela.
Así las cosas, quien decide pasa a revisar las actuaciones efectuadas en el juicio de
honorarios profesionales, interpuesto por el abogado en ejercicio Julio César Molina Rojas
contra el accionante de autos, el ciudadano Michele Disorbo, ambos plenamente
identificados en actas, tendientes a poner en conocimiento al demandado de la
interposición del referido juicio.
Se encuentra que admitida la demanda de honorarios profesionales, se ordenó la intimación
del demandado en la persona de su apoderado judicial Aldo Disorbo, quien fue
efectivamente intimado en fecha 02 de diciembre de 2005, tal como consta del folio ciento
siete (107) de la pieza principal 1 del presente expediente, siendo que posteriormente en
fecha 06 de febrero de 2006, el abogado Orlando Farías, presentó escrito, de conformidad
con el artículo 168 del Código de Procedimiento Civil, mediante el cual manifiesta que el
demandado Michele Disorbo, está domiciliado en Florida, Estados Unidos de
Norteamérica, y que el referido Aldo Disorbo, ‘...no tiene interés en representar a su
poderdante en la presente causa y de hecho se niega a representarlo.’ Por lo que en fecha
15 de febrero de 2006, el tribunal ordenó la reposición de la causa al estado de intimar
nuevamente al demandado.
Igualmente consta en actas, que en diversas oportunidades se solicitaron los movimientos
migratorios del ciudadano Michele Disorbo, portador del pasaporte N° 042426806, en
primer lugar a la Oficina de Identificación y Extranjería (DIEX) del estado Zulia, quien
mediante oficio de fecha 01 de octubre de 2008, respondió que dicha información debía ser
solicitada a la Oficina Nacional de Migración y Fronteras ubicada en la ciudad de
Caracas, lo cual se realizó, siendo recibido oficio N° 0007113 de fecha 07 de noviembre de
2008, en el cual informan que el ciudadano Michele Disorbo ‘No Registra Movimientos
Migratorios’. (Folio 207 de la pieza principal número 1 del presente expediente)
Después de haber agotado la intimación personal y cartelaria del demandado Michele
Disorbo, el tribunal procedió a nombrar como Defensor Ad-Litem, al abogado Jairo
Delgado, quien aceptó el cargo y prestó el juramento de Ley, siendo intimado en fecha 16
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de junio de 2010, contestando la demanda en fecha 29 del mismo mes y año, oportunidad en
la cual manifestó ‘...siendo nuevamente infructuosas las gestiones con miras a la
localización de los demandados en este proceso muy especialmente en la dirección señalada
en el libelo de la demanda, de la cual al entrevistar Alejandro Chacin (Sic) gerente actual
del Hotel Millenium quien me informo (Sic) que el ciudadano Michelle di (Sic) Sorbo no es
en los actuales momentos propietario del precitado Hotel siendo su nuevo dueño el
ciudadano Orlando Mejías y que desconocía el paradero actual de Michelle Disorbo o del
ciudadano Aldo Disorbo, desde el año 2006, fecha en la cual fue adquirido el Hotel por
parte del ciudadano Orlando Mejías, no pudiendo aportar nada mas en cuanto a
información; igualmente utilice otras formas u maneras de localización del mismo sin
resultado alguno... Me acojo en nombre y representación de mi defendido ciudadano
MICHELLE DISORBO, al derecho de retasa prevista y consagrado en nuestra vigente Ley
de Abogados.’
De tal manera entonces, que el defensor ad-litem optó por una de las posibilidades que
tiene los demandados en los juicios de honorarios profesionales, a saber, negar el derecho
al cobro de honorarios profesionales, o reconocerlo y acogerse al derecho a retasa, tal
como efectivamente ocurrió. De tal manera que con esta actuación, garantizó a su
representado Michele Disorbo el derecho a la defensa y al debido proceso, siendo que
posteriormente se llevó a efecto el nombramiento y constitución del tribunal retasador.
Considera quien decide que en la presente causa, se le ha garantizado al demandodo en el
juicio de intimación de honorarios Michele Disorbo, el derecho a la defensa, al debido
proceso y a la asistencia jurídica, denunciados como violados por su representante judicial
en la presente acción de amparo constitucional, toda vez que en primer lugar se le notificó
a su apoderado judicial Aldo Disorbo, quien además guarda parentesco consanguíneo con
el intimado, posteriormente el abogado Orlando Farias, actuando como representante sin
poder, de conformidad con el artículo 168 del Código de Procedimiento Civil, actuó en
defensa del intimado y finalmente se le nombró un defensor ad-litem quien igualmente lo
representó en el juicio de honorarios profesionales.
De tal manera entonces, que habiéndosele garantizado el derecho a la defensa y al debido
proceso al accionante de autos, en el juicio de honorarios profesionales incoado en su
contra, no encuentra evidencia alguna quien suscribe que el juzgado denunciado como
violador de derechos y garantías constitucionales, haya incurrido en dicha conducta, por el
contrario, se constata de la revisión de las copias certificadas acompañadas por el
accionante de autos, que en todo momento se le garantizó la asistencia jurídica al
ciudadano Michele Disorbo.
No se logra entender como es que, la supuesta conducta omisiva del defensor ad-litem del
ciudadano Michele Disorbo, se traduciría en que la sentencia recurrida en amparo haya
sido dictada por el Juez a-quo actuando fuera de su competencia o con extralimitación de
funciones, únicos supuestos en los cuales sería procedente la acción constitucional
propuesta.
Analizado lo anterior, visto que evidentemente puede apreciarse, que el denunciante
fundamenta su acción en los artículos 26 y 49 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, resulta procedente, de acuerdo a los criterios jurisprudenciales y
legales anteriormente señalados, la declaratoria de Improcedencia de la Acción de Amparo
Constitucional interpuesta por el abogado en ejercicio JESÚS ÁNGEL SOCORRO
PERRONE actuando con el carácter de apoderado judicial del ciudadano MICHELE
DISORBO, ambos plenamente identificados en actas, contra la sentencia dictada en fecha
29 de marzo de 2011 por el JUZGADO CUARTO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL,
MERCANTIL Y DEL TRÁNSITO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO
ZULIA. Así se decide”.
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IV
DE LA FUNDAMENTACIÓN A LA APELACIÓN
El 25 de junio de 2015, el abogado Jesús Ángel Socorro Perrone, actuando con el carácter de
apoderado judicial del ciudadano Michele Disorbo interpuso recurso de apelación contra el fallo
parcialmente transcrito ut supra, con base en los siguientes argumentos de hecho y de derecho:
Que “con fecha 23 de Abril de 2013, [el] Tribunal Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del
Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, procedió Admitir la Demanda que por Amparo
Constitucional incoara [su] Representado contra la Sentencia dictada con fecha 29 de Marzo de 2011,
por el Tribunal Cuarto de Primera Instancia en la Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción
Judicial del Estado Zulia”.
Que “con fecha 16 de Junio de 2015, se llevó a efecto la Audiencia Constitucional, donde se
observa que en el Dispositivo de la Sentencia este Tribunal Superior Primero en la Civil, Mercantil y del
Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, declaró Improcedente la Acción de Amparo
Constitucional interpuesta por [su] Representado”.
Que “con fecha 22 de Junio de 2015, este Tribunal Superior Primero en la Civil, Mercantil y del
Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, procede a dictar la Sentencia en forma íntegra
donde establece lo siguiente: Que el Libelo de Demanda de Amparo constitucional va dirigido a alegar
las supuestas conductas omisivas del Defensor Ad Litem... lo cual se tradujo en violación al derecho a la
defensa y asistencia jurídica contenido en el Artículo 26 y 49 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (…). Que el Defensor Ad Litem, optó por una de las posibilidades en el juicio
de honorarios profesionales a saber Negar el Derecho de Cobro de Honorarios Profesionales o
reconocerlos y acogerse al derecho de retasa tal como en efecto ocurrió (…). Que de tal manera que con
esta actuación garantizo el derecho a la defensa y asistencia jurídica, siendo que posteriormente se
efectuó el nombramiento y la constitución del tribunal de retasa (…). Que se le ha garantizado al
demandado en el juicio de honorarios.., derecho a la defensa y asistencia jurídica... toda vez que... se le
notificó a su apoderado quien guarda parentesco con el intimado, posteriormente el abogado ORLANDO
FARÍAS actuó en defensa del intimado y finalmente se le nombró defensor (…). Que no se logra entender
cómo es que la supuesta conducta omisiva del Defensor Ad Litem, se traduce en que la recurrida en
amparo haya sido por el juez ad quo fuera de su competencia o extralimitación de funciones únicos
supuestos en los cuales serían procedente la acción constitucional propuesta (…) de declara
Improcedente la Acción de Amparo Constitucional interpuesta por [su] Representado (…)”.
Que “conforme con el Libelo de Demanda, contentivo de la Acción de Amparo Constitucional, se
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puede inferir que los alegatos contenidos en el mismo no se contraen a la forma en la cual el Órgano
Jurisdiccional actuó en relación con el nombramiento del Defensor Ad Litem, dado que, de la Actas
procesales se observa cómo fue que se procedió a su designación y juramentación, sino que,
efectivamente se contraen atacar las Deficiencias y Omisiones en las cuales incurrió el Defensor Ad
Litem en el proceso en cuestión”.
Que “sin duda alguna, que el Tribunal Cuarto de Primera Instancia en la Civil, Mercantil y del
Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, habiendo observado la anterior situación y sin
que, hubiese instado al Defensor Ad Litem a cumplir fielmente con sus funciones en beneficio de su
defendido, al dictar su Sentencia de fondo, lo que hizo en vez de Reponer la Causa al estado en que aquel
dejó de cumplir con la obligación, éste actuando fuera de su competencia, declaró con lugar la Demanda
de Intimación Honorarios Profesionales, con lo cual le vulneró a [su] Representado el derecho a la
defensa, al debido proceso a la tutela efectiva y asistencia jurídica contenidos en los Artículos 26 y 49 de
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”.
Que “en el anterior sentido, como quiera que la Sentencia dictada por este Tribunal Superior
Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, deja intacta
la Sentencia del Tribunal Cuarto de Primera Instancia en la Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia, por cuanto en vez de Anularla y ordenar la Reposición, lo que
hizo, actuando fuera de su competencia, fue convalidarla al no analizar correctamente la actuación del
Defensor Ad Litem y en este sentido está conteste en que aquél si fue Diligente en la búsqueda de su
Defendido, cuando solo concurrió al Hotel Milenium en el Estado Zulia, así como, también que fue
Diligente en sus actuaciones cuando en su Escrito de Contestación a la Intimación de Honorarios
Profesionales solo alegó la Retasa. Sin embargo, no obstante a lo anterior, [su] Representado le venía
legando a [ese] Tribunal Superior Primero en la Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción
Judicial del Estado Zulia, que revisara las actuaciones efectuadas por el Defensor Ad-Litem, dado que,
no constaba que el mismo hubiese sido: ‘...diligente en la búsqueda de su Defendido, por cuanto a pesar
que tenía pleno conocimiento conforme con el Libelo de Demanda de Intimación de Honorarios
Profesionales que su Defendido se encontraba domiciliado en los Estados Unidos de Norte América, sin
embargo, solo lo buscó en el Hotel Milenium de esta Ciudad de Maracaibo del Estado Zulia (…). Que no
procedió a Impugnar las diversas partidas que conformaban el Libelo de Demanda, ni el monto general,
a pesar que se estaba cobrando abusivamente la cantidad de Bs 67.200.000.00, que era más del 30% por
ciento de lo permitido o mas del doble de lo convenido en la cantidad de Bs 30.000,000.00, en el proceso
que dio origen al cobro de honorarios profesionales (…). Que no alegó que la Retasa era obligatoria
para los Ausentes de conformidad con lo establecido en los Artículos 26 y 28 de la Ley de Abogados y al
no efectuarse la misma, no solo reconoció el derecho al cobro de honorarios profesionales, sino también
que se apropiara indebidamente de la cantidad de Bs 67.200.000.00, en detrimento del patrimonio de su
defendido (…). Que no procedió a Apelar por ante el Tribunal Superior Competente de la Sentencia
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donde se Decretó la Medida de Prohibición de Enajenar y Gravar sobre los inmuebles propiedad de su
defendido (…). Que una vez Notificado de la Sentencia que le fue adversa, el mismo incumplió con su
deber al no proceder a Interponer el Recurso Ordinario de Apelación por ante el Superior Competente
(…)”.
Que “(…) no obstante a lo anterior, este Tribunal Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del
Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, hizo caso omiso a los anteriores alegatos, así
como, dejó de emitir opinión sobre los anteriores aspectos formulados por lo cual decidió que por el solo
hecho que se había Notificado al Abogado Orlando Farías, de lo cual se observa que luego de la misma
se procedió a la Reposición de la Causa y en vista de unos Movimientos Migratorios efectuados en el
proceso, todo lo anterior aun antes del nombramiento de Defensor Ad Litem y al haber optado éste por
haber Negado el Derecho al Cobro de Honorarios Profesionales y Acogerse al Derecho de Retasa, era
suficiente para declarar que aquel actuó con diligencia, declarando improcedente la Acción de Amparo
Constitucional”.
Que “(…) se viene estableciendo mediante criterio doctrinal, que el Juez como rector del proceso
debe proteger los derechos de los justiciables, más aun cuando éste no se encuentra actuando
personalmente en el proceso y su defensa se ejerce a través de un Defensor Ad Litem, no bastando
simplemente con nombrarlo y juramentarlo para garantizar a su defendido el derecho a la defensa, por lo
que, en el ejercicio de ese control deberá evitar en cuanto le sea posible la transgresión de tal derecho,
debido a una deficiencia o una omisión en su defensa, situación la cual no fue advertida por ninguno de
los Tribunales actuantes (…)”.
Que “(…) al dejar de aplicar el anterior criterio doctrinal este Tribunal Superior Primero en lo
Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, no solo violentó el mismo,
sino también al revisar su actuación dejó de aplicar aquellos otros criterios doctrinales relacionados con
la función del Defensor Ad Litem y el Orden Público Constitucional emanadas de la Sala Constitucional
del Tribunal Supremo de Justicia, así como, dejó de aplicar Normas Jurídicas. En efecto, consta que
ambos Tribunales dejaron de aplicar, el contenido de la Sentencia de fecha 26 de Enero de 2004, dictada
por la Sala Constitucional del Supremo de Justicia que se había pronunciado sobre las funciones que
debe cumplir el Defensor Ad-Litem dentro de los procesos entre los cuales encontramos entre otros los
siguientes: (…) Que el Defensor Ad- Litem es un verdadero Representante o Apoderado de los Ausentes
(…). Que la Defensa es plena y no una ficción (…). Que es un deber del Defensor Ad-Litem de ser
posible, contactar personalmente a su defendido (…)”.
Que “(…) ambos Tribunales dejaron de aplicar el contenido de las Sentencias relacionadas con el
Orden Público Constitucional, la cual ha sido objeto de diversos análisis para establecerse las
limitaciones a la excepción establecida en el Cardinal 4 del Artículo 6 de la Ley Orgánica de Amparo
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sobre Derechos y Garantías Constitucionales” a saber: Sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia de fecha 5 de Junio de 2002, 1° de agosto de 2005 y 20 de octubre de 2005, así como,
la del 5 de noviembre de 2010, dictada por la Sala de Casación Civil de este Máximo Tribunal.
Que “conforme con los anteriores criterios, es el caso que en el presente proceso no resultaba
suficiente que el Tribunal Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia, hubiese asegurado los trámites que concluyeron con la
Juramentación y Aceptación del Defensor Ad Litem, sino que, la actuación debió de ser vigilada por
parte del mismo a los fines de que esa participación se hubiese hecho efectiva, pero como quiera que no
se hizo de esta manera, no se le garantizó a [su] Representada el derecho a la defensa. Sin duda alguna,
que al haber actuado el Tribunal Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia, de la anterior forma fuera de su competencia, al no haber
dictado previamente en su Sentencia la Reposición de la Causa, sino la de fondo declarando con lugar la
demanda de Intimación de Honorarios Profesionales y sin que conste que [ese] Tribunal Superior en lo
Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial de Estado Zulia, hubiese tomado las
previsiones del caso, el mismo convalidó la actuación de aquel, dejando en definitiva en franca
indefensión a su Representado y atentando contra el Orden Público Constitucional”.
V
DE LA COMPETENCIA
En primer lugar, debe esta Sala pronunciarse respecto a la competencia, y a tal efecto observa:
En virtud de lo dispuesto en sentencia de esta Sala Nº 1 del 20 de enero de 2000, caso: “Emery
Mata Millán”, al artículo 25.19 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia y, a tenor de lo
establecido en el artículo 35 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales,
resulta necesario reiterar que le corresponde a esta Sala Constitucional conocer las apelaciones de las
sentencias provenientes de los Juzgados o Tribunales Superiores de la República -exceptuando los
Superiores en lo Contencioso Administrativo-, las Cortes de lo Contencioso Administrativo y las Cortes
de Apelaciones en lo Penal, en tanto su conocimiento no estuviere atribuido a otro Tribunal, cuando ellos
conozcan la acción de amparo en primera instancia.

Conforme con lo anterior, y visto que la decisión apelada fue dictada en materia de amparo
constitucional por el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción
Judicial del Estado Zulia, esta Sala se declara competente para el conocimiento de la presente causa. Así
se decide.
VI
MOTIVACIONES PARA DECIDIR

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En forma previa, esta Sala considera pertinente señalar que el 25 de junio de 2015, el abogado
Jesús Ángel Socorro Perrone, en su condición de apoderado judicial del ciudadano Michele Disorbo,
interpuso recurso de apelación -motivado- de conformidad con lo dispuesto en el artículo 35 de la Ley
Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, contra el fallo publicado el 22 de junio
de 2015 por el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción
Judicial del Estado Zulia, por lo que el mismo fue ejercido tempestivamente, tal como lo señaló el a quo
en el auto del 30 de junio de 2015. Así se declara.
La presente acción de amparo fue interpuesta 2 de abril de 2013, por el abogado Jesús Ángel
Socorro Perrone, en su carácter de apoderado judicial del ciudadano Michele Disorbo contra la decisión
dictada el 29 de marzo de 2011, por el Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del
Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, que declaró firmes los honorarios intimados por
el abogado Julio César Molina Rojas, contra el quejoso.
Sostuvo la parte accionante, que con dicha decisión se le violentaron a su representado los
derechos constitucionales a la defensa, al debido proceso y a la asistencia jurídica, toda vez que, el
Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial
del Estado Zulia, “actuó fuera de su Competencia por cuanto dictó Sentencia definitiva de Fondo en ese
proceso, sin observar el cúmulo de deficiencias desplegada por parte del Defensor Ad Litem sin que
procediera a Decretar la Nulidad de todo lo actuado”.
En este sentido, enfatizó que el auxiliar de justicia designado y juramentado en el juicio de
intimación de honorarios profesionales que se le siguió: (i) “no obró con la debida diligencia en las
realizaciones de actuaciones o gestiones tendientes a establecer contacto personal, ni indicar los motivos
por la que no fue posible establecer contacto con su defendido”; (ii) efectuó la contestación de la
demanda “acogiéndose solamente al derecho de retasa (…) sin Impugnar las diversas partidas, como el
respectivo monto exagerado intimado”; (iii) no alegó que “la retasa es obligatoria para quienes
representen en juicio a personas no presentes, como sucedió en el presente caso, conforme con el Artículo
26 y último aparte del Artículo 28 de la Ley de Abogados”; y (iv) no impugnó la decisión que resultó
contraria a los derechos de su defendido.
Por su parte, el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia, el 22 de junio de 2015, declaró improcedente la pretensión de
amparo constitucional interpuesta, al constatar de la revisión de las actas que “en primer lugar se le
notificó al apoderado judicial [del accionante], quien además guarda parentesco consanguíneo con el
intimado, posteriormente el abogado Orlando Farías, actuando como representante sin poder, de
conformidad con el artículo 168 del Código de Procedimiento Civil, actuó en defensa del intimado y
finalmente se le nombró un defensor ad-litem quien igualmente lo representó en el juicio de honorarios
profesionales”. Luego, “el defensor ad-litem optó por una de las posibilidades que tiene los demandados
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en los juicios de honorarios profesionales, a saber, negar el derecho al cobro de honorarios profesionales,
o reconocerlo y acogerse al derecho a retasa, tal como efectivamente ocurrió. De tal manera que con esta
actuación, garantizó a su representado Michele Disorbo el derecho a la defensa y al debido proceso,
siendo que posteriormente se llevó a efecto el nombramiento y constitución del tribunal retasador”. Contra
esta decisión el accionante ejerce recurso de apelación en el que reitera los argumentos expuestos en
primera instancia.
Ahora bien, vista las alegaciones de las partes y el pronunciamiento impugnado, la Sala advierte
que la determinación de la procedencia de la acción de amparo pasa por determinar sí el Juzgado Superior
Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, actuó
ajustado a derecho al declarar improcedente la acción de amparo constitucional incoada contra el Juzgado
Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado
Zulia, que declaró firmes los honorarios intimados por el abogado Julio César Molina Rojas, contra el
quejoso.
De modo pues, que la acción incoada debe ser analizada bajo la perspectiva de lo que dispone el
artículo 4 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, que establece
literalmente lo siguiente:
“Artículo 4. Igualmente procede la acción de amparo cuando un Tribunal de la
República, actuando fuera de su competencia, dicte una resolución o sentencia u ordene
un acto que lesione un derecho constitucional.
En estos casos, la acción de amparo debe interponerse por ante un Tribunal Superior al
que emitió el pronunciamiento, que decidirá en forma breve, sumaria y efectiva”
(Resaltado de esta Sala).
A partir de lo previsto en la norma citada, en la jurisprudencia reiterada de este Tribunal Supremo
de Justicia se han establecido, como requisitos de procedencia de la acción de amparo contra sentencias
judiciales que: a) El juez que originó el acto presuntamente lesivo haya incurrido en una grave usurpación
de funciones o abuso de poder; y b) Que tal proceder ocasione la violación de un derecho constitucional.
En este orden de ideas, se aprecia que la parte actora denunció la vulneración de los derechos a la
defensa, a la tutela judicial efectiva y al acceso a la justicia consagrados en el artículo 49 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que es el que sirve de base constitucional a la
noción del debido proceso, que es aquél que reúne las garantías indispensables para que exista una tutela
judicial efectiva, tal como lo expresó esta Sala en sentencia No. 29 del 15 de febrero de 2000, en la cual
sostuvo lo que se transcribe a continuación:
“Se denomina debido proceso a aquél proceso que reúna las garantías indispensables para
que exista una tutela judicial efectiva. Es a esta noción a la que alude el artículo 49 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, cuando expresa que el debido
proceso se aplicará a todas las actuaciones judiciales y administrativas.
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Pero la norma constitucional no establece una clase determinada de proceso, sino la
necesidad de que cualquiera sea la vía procesal escogida para la defensa de los derechos o
intereses legítimos, las leyes procesales deben garantizar la existencia de un procedimiento
que asegure el derecho de defensa de la parte y la posibilidad de una tutela judicial
efectiva. En consecuencia, teniendo presente que las normas de procedimiento son una
expresión de los valores constitucionales, la acción de amparo contra resoluciones,
sentencias, actos u omisiones de los Tribunales de la República, está dirigida a proteger el
derecho a un debido proceso que garantice una tutela judicial efectiva.” (Destacado de este
fallo).
En este mismo sentido, esta Sala en sentencia N° 926 del 1 de junio de 2001, señaló que la
garantía del debido proceso persigue que los derechos que poseen las partes dentro del proceso
permanezcan incólumes sin que los mismos se vean limitados o restringidos de manera tal, que impida el
ejercicio pleno y efectivo de otros derechos relevantes dentro del proceso, que menoscaben las garantías
que el mismo debe ofrecer.
En este contexto legal y jurisprudencial, observa esta Sala que el defensor ad litem designado para
representar al ciudadano Michel Disorbo en el juicio por intimación de honorarios profesionales seguido
por el abogado Julio César Molina Rojas, alegó en el escrito de contestación de la demanda cursante al
folio 266 de la pieza N° 1 del expediente judicial, que resultaron infructuosas las gestiones de localización
de su representado y que se acogía al derecho de retasa.
Ello así, cabe acotar que la figura del defensor ad litem está concebida por nuestra jurisprudencia
patria como un auxiliar de justicia y que su función en beneficio del demandado es defenderlo.
En este orden de ideas, esta Sala mediante sentencia N° 33 del 26 de enero de 2004 (caso: Luis
Manuel Díaz Fajardo), realizó un análisis de las obligaciones del defensor designado de oficio (defensor
ad litem) a la luz del derecho constitucional a la defensa que acoge el artículo 49 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, en la cual se estableció lo siguiente:
“…es un deber del defensor ad litem, de ser posible, contactar personalmente a su
defendido, para que éste le aporte las informaciones que le permitan defenderlo, así como
los medios de prueba con que cuente, y las observaciones sobre la prueba documental
producida por el demandante. El que la defensa es plena y no una ficción, se deduce del
propio texto legal (artículo 226 del Código de Procedimiento Civil), que prevé el suministro
de las litis expensas para el defensor, lo que significa que él no se va a limitar a contestar la
demanda, sino que realizará otras actuaciones necesarias (probatorias, etc.) a favor del
demandado. Lo expuesto denota que para que el defensor cumpla con su labor, es
necesario, que de ser posible, entre en contacto personal con el defendido, a fin de preparar
la defensa. Para tal logro no basta que el defensor envíe telegramas al defendido,
participándole su nombramiento, sino que para cumplir con el deber que juró cumplir
fielmente, debe ir en su búsqueda, sobre todo si conoce la dirección donde localizarlo (…)”.
(Resaltado del texto).
Siguiendo esta Línea argumentativa, esta Sala Constitucional en sentencia N° 531 de fecha 14 de
abril de 2005, (caso: Jesús Rafael Gil), expresó que:
“...la designación de un defensor ad litem se hace con el objeto de que el demandado que
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no pueda ser citado personalmente, sea emplazado y de este modo se forme la relación
jurídica procesal que permita el desarrollo de un proceso válido, emplazamiento que
incluso resulta beneficioso para el actor, ya que permite que la causa pueda avanzar y se
logre el resultado perseguido como lo es la sentencia; el abogado que haya sido designado
para tal fin juega el rol de representante del ausente o no presente, según sea el caso y tiene
los mismos poderes de un apoderado judicial, con la diferencia que, su mandato proviene
de la Ley y con la excepción de las facultades especiales previstas en el artículo 154 del
Código de Procedimiento Civil. Por tanto, mediante el nombramiento, aceptación de éste, y
respectiva juramentación ante el juez que lo haya convocado, tal como lo establece el
artículo 7 de la Ley de Juramento, se apunta hacia el efectivo ejercicio de la garantía
constitucional de la defensa del demandado.
...Omissis...
Sin embargo en el caso de autos, el abogado designado como defensor del demandado no
cumplió con los deberes inherentes a su cargo, puesto que se evidencia del estudio hecho a
las actas, que una vez aceptado el cargo y juramentado para el cumplimiento de dicha
actividad, su participación en la defensa de los derechos de su representado fue inexistente,
ya que el mismo no dio contestación a la demanda interpuesta y ni siquiera impugnó la
decisión que le fue adversa a dicho representado; por lo que visto que el defensor ad litem
tiene las mismas cargas y obligaciones establecidas en el Código de Procedimiento Civil
con respecto a los apoderados judiciales, esta negligencia demostrada por el abogado Jesús
Natera Velásquez, quien juró cumplir bien y fielmente con los deberes impuestos, dejó en
desamparo los derechos del entonces demandado.
Aunado a lo anterior, considera esta Sala que el juez como rector del proceso debe
proteger los derechos del justiciable, más aún cuando éste no se encuentra actuando
personalmente en el proceso y su defensa se ejerce a través de un defensor judicial, pues
como tal debe velar por la adecuada y eficaz defensa que salvaguarde ese derecho
fundamental de las partes, por lo que en el ejercicio pleno de ese control deberá evitar en
cuanto le sea posible la transgresión de tal derecho por una inexistente o deficiente
defensa a favor del demandado por parte de un defensor ad litem.
Asimismo, ha sido criterio de la doctrina que el artículo 15 del Código de Procedimiento
Civil constriñe al Juez a evitar el perjuicio que se le pueda causar al demandado, cuando
el defensor ad litem no ejerce oportunamente una defensa eficiente, ya sea no dando
contestación a la demanda, no promoviendo pruebas o no impugnando el fallo adverso a
su representado, dado que en tales situaciones la potestad del juez y el deber de asegurar
la defensa del demandado le permiten evitar la continuidad de la causa, con el daño
causado intencional o culposamente por el defensor del sujeto pasivo de la relación
jurídica procesal en desarrollo; por lo que corresponderá al órgano jurisdiccional -visto
que la actividad del defensor judicial es de función pública- velar porque dicha actividad
a lo largo de todo el iter procesal se cumpla debida y cabalmente, a fin de que el
justiciable sea real y efectivamente defendido...”. (Resaltado de esta Sala).
En concordancia con los criterios jurisprudenciales antes expuestos, el defensor ad litem como
auxiliar de justicia debe en todo proceso, de ser posible, contactar personalmente a su defendido, para
lograr recabar la información necesaria para su defensa en el juicio, así como para obtener los medios de
prueba que permitan contradecir lo alegado por el demandante en el libelo.
Ello así, del estudio de las actuaciones cursantes en autos, se observa que el abogado designado
como defensor del demandado no cumplió debidamente con los deberes inherentes a su cargo, puesto que,

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(i) no consta en autos cuáles fueron las acciones que efectuó a los fines de hallar a su representado,
tampoco expuso los motivos por los que no le fue posible establecer el contacto con el mismo; (ii) se
limitó a contestar la demanda de forma genérica, esto es, sin alegar que la retasa es obligatoria para
quienes representen en juicio a personas no presentes, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 26 y
último aparte del artículo 28 de la Ley de Abogados; y (iii) no denunció la violación de los derechos
constitucionales de su representado por parte de la decisión judicial que declaró la renuncia a la retasa en
contravención a los dispositivos antes mencionados. Así se declara.
De modo pues, que al contrario a lo sostenido por el Juzgado Superior Primero en lo Civil,
Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, sí se configuró la vulneración de
los derechos constitucionales a la defensa, al debido proceso y a la asistencia jurídica del ciudadano
Michel Disorbo por parte del Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de
la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, que profirió en fecha 29 de marzo de 2011, la sentencia que
declaró firmes los honorarios intimados por el abogado Julio César Molina Rojas, contra la parte hoy
accionante, sin llevar a cabo el procedimiento de retasa obligatoria exigida en el artículo 26 y último
aparte del artículo 28 de la Ley de Abogados, para quienes representen en juicio a personas no presente.
Así se declara.
En consecuencia, esta Sala declara con lugar el recurso de apelación interpuesto por el abogado
Jesús Ángel Socorro Perrone, actuando con el carácter de apoderado judicial del ciudadano Michel
Disorbo contra la sentencia dictada el 22 de junio de 2015, por el Juzgado Superior Primero en lo Civil,
Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, la cual se revoca. Así se decide.
Asimismo, se anula la sentencia de fecha 29 de marzo de 2011, dictada por el Juzgado Cuarto de
Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, que
declaró firmes los honorarios intimados por el abogado Julio César Molina Rojas, contra la parte hoy
accionante Michele Disorbo, en contravención a los dispuesto en los artículos el artículo 26 y último aparte
del artículo 28 de la Ley de Abogados. Así se decide.
Igualmente, por razones de orden público y a fin de restituir la situación jurídica infringida del
ciudadano Michel Disorbo, en los términos expuestos anteriormente, se anula todo lo actuado en el juicio
de intimación de honorarios profesionales que dio lugar al presente fallo, a partir de la contestación de la
demanda y se ordena la reposición de la causa al estado de nueva contestación de la demanda, previa
notificación de la parte intimante. (Vid. Sentencia de esta Sala N° 2012 del 24 de noviembre de 2006). Así
se decide.
Por otra parte, la Sala acuerda, evidenciada la actuación del abogado Jairo Delgado Prieto-como
defensor -ad litem-, inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado bajo el N° 25.310, remitir
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copia certificada de la presente decisión al Colegio de Abogados de adscripción del identificado
ciudadano, a los fines de que un Tribunal Disciplinario investigue los aspectos disciplinarios
correspondientes a la actuación de dicho abogado. Así se decide.
VII
DECISIÓN
Por las razones que anteceden, esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia,
administrando justicia en nombre de la República Bolivariana de Venezuela por autoridad de la ley,
declara:
1.- CON LUGAR el recurso de apelación ejercido por el abogado Jesús Ángel Socorro Perrone,
en su carácter de apoderado judicial del ciudadano MICHELE DISORBO contra la sentencia dictada el
22 de junio de 2015, por el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia, que declaró improcedente la acción de amparo constitucional
propuesta por el accionante.
2.- CON LUGAR la acción de amparo constitucional incoada por el abogado Jesús Ángel Socorro
Perrone, en su carácter de apoderado judicial del ciudadano Michele Disorbo, contra la sentencia dictada
el 22 de junio de 2015, por el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia, la cual se REVOCA. En consecuencia se ANULA la sentencia
de fecha 29 de marzo de 2011, dictada por el Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y
del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, que declaró firmes los honorarios intimados
por el abogado Julio César Molina Rojas, contra la parte hoy accionante Michele Disorbo.
3.- ORDENA la reposición de la causa en el juicio por intimación de honorarios profesionales
seguido por el abogado Julio César Molina Rojas contra el ciudadano Michele Disorbo, al estado de
contestación de la demanda, previa notificación de la parte intimante.
Remítase copia certificada de la presente decisión al Colegio de Abogados de adscripción del
abogado Jairo Delgado Prieto, inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado bajo el N° 25.310,
a los fines de investigar los aspectos disciplinarios correspondientes.
Publíquese y regístrese. Remítase el expediente al Tribunal de origen.
Dada, firmada y sellada en el Salón de Despacho de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo
de Justicia, en Caracas, a los 10 días del mes de diciembre de dos mil quince (2015). Años: 205º de la
Independencia y 156º de la Federación.

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La Presidenta de la Sala,

GLADYS MARÍA GUTIÉRREZ ALVARADO

El Vicepresidente,

ARCADIO DELGADO ROSALES
Los Magistrados,

FRANCISCO ANTONIO CARRASQUERO LÓPEZ

LUISA ESTELLA MORALES LAMUÑO
Ponente

MARCOS TULIO DUGARTE PADRÓN

CARMEN ZULETA DE MERCHÁN

JUAN JOSÉ MENDOZA JOVER

El Secretario,

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JOSÉ LEONARDO REQUENA CABELLO
Exp. Nº 15-1062
LEML/

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