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Daniel Medvedov

P O S S
olifem

y su

entido

Odisea Canto IOTA (IX)

MADRID
2010 /2015

ecreto

Motto:
Antes , cuando era un niño, tales materias me hacían sonrojar . . .
Hoy, ya hombre maduro, miro de frente a Polifemo, y me enfrento a el,
Con la estaca del verde olivo, endurecida en la brasa . . .

Ulises, Grabado, 1885
Así le dije. Tomó el vino y bebióselo. Y gustóle tanto el dulce licor que me pidió más:
—Dame de buen grado más vino y hazme saber inmediatamente tu nombre para que te
ofrezca un don hospitalario con el cual huelgues. Pues también a los Ciclopes la fértil
tierra les produce vino en gruesos racimos, que crecen con la lluvia enviada por Zeus;
mas esto se compone de ambrosía y néctar.

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Así habló, y volví a servirle el negro vino: tres veces se lo presenté y tres veces bebió
incautamente. Y cuando los vapores del vino envolvieron la mente del Ciclope, díjele con
suaves palabras:
—¡Ciclope! Preguntas cual es mi nombre ilustre y voy a decírtelo pero dame el presente
de hospitalidad que me has prometido. Mi nombre es Nadie; y Nadie me llaman mi
madre, mi padre y mis compañeros todos.
Así le hablé; y enseguida me respondió con ánimo cruel:
—A Nadie me lo comeré al último, después de sus compañeros, y a todos los demás antes
que a él: tal será el don hospitalario que te ofrezca.

El mito de Polifemo posee un sentido secreto que nadie ha revelado hasta hoy.
Me atrevo a hacerlo, después de varias décadas en las cuales he decantado las palabras
que voy a medir con la mesura de la discreción.
¿Qué palabras usar para no sobrepasar el límite de la decencia? ¿De qué manera resolver
con discreción la explicación de este episodio, sin faltar a las costumbres de la decencia?
Lo intentaré sin disimulo . . .
En este episodio, el Capítulo IX, el Canto IOTA, la novena letra del alfabeto
griego, frente al Rey de los Feacios, Alcinoo, Odiseo se dispone a contarles a todos allí
reunidos, la aventura de Polifemo. En ella hay una pugna feroz entre un “famoso” –
POLIFEMO, y un “don nadie”- ODISEO. Entre todos los escritores que han descrito esta
faena de mucha fama, el que más me entendería y me daría, sin duda, la razón, sería
Rabelais. Tengo ya una década rumiando y aguardando escribir sobre este episodio. La
historia de Polifemo es una historia ejemplar y posee un sentido secreto. Odiseo no la
cuenta así por así, en la corte de Alcinoo . . .
Entre los distintos elementos involucrados en el desarrollo de la aventura tenemos
los siguientes:
• Una “cueva” (no es cualquier “cueva”)
• Una Gran Piedra en la entrada (no es que sea muy “grande”) que sólo Polifemo
puede “mover”
• Ovejas y carneros
• Leche, suero agrio, y queso
• Un fuego
• Compañeros de Ulises, sacrificados de dos en dos
• Una Gran Estaca de Olivo, verde, endurecida en el fuego
• Gritos y quejidos
• El Ojo de Polifemo, un ojo vertical, no horizontal, como todos los ojos, pues es un
Ojo especial (¡!). En su libro Gargantua y Pantagruel, Rabelais llamaba a ese
“ojo” – “la herida no curada” . . .
• Los doce compañeros de Odiseo: imagen del cuerpo humano con sus doce
articulaciones

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Los hermanos de Polifemo que se acercan para preguntarle qué le está pasando
El vino rojo. Protagonista y salvador del héroe
Con ello tenemos pintado casi todo el escenario y el entero arsenal de la historia.

Sin tardarme más, ni alargarlo inútilmente, diré lo siguiente: el episodio de
Polifemo es la descripción alegórica del más famoso de los encuentros fogosos entre un
hombre y una mujer, un episodio amoroso de las holganzas del deseo erótico. Quienes no
creen eso, deben presentar de inmediato su interpretación, si acaso tienen alguna y si no
tienen, que callen. Aquí hay muchos argumentos a favor de esa lectura erótica. El autor
de la historia exagera todo, el tamaño el paisaje, los gritos y así, el ingenuo lector cae en
la trampa del mito, sin acaso sospechar que se trata de algo tan a la mano como un
episodio sexual.
¿Quien más “famoso” que el coño? ¿Quién más poderoso y más despiadado con los
pobres hombres?
¿A cuantos no ha despedazado y despellejado?
El vino es la imagen del deseo erótico. Según Estrabón ( 8.369 y 373), los cíclopes eran
GASTEROKHEIROS – “Las Manos del Vientre”
Quien haya tenido la suerte de estar alguna vez frente a Polifemo, puede
entenderme. Homero exagera: los gestos, el tamaño, el comportamiento, todo es
exacerbado hasta la hipérbole: no se podía permitir ni un desliz, pues la descripción de
ello podría llevar al hoya la empresa literaria.
Que lo expliquen otros . . . y con detalles - parece haber dicho, con sorna . . .
Con la hipérbole, Homero se ha salvado y en cambio yo, que trato de desnudar
crudamente este episodio, me , con razón, en mis propias explicaciones. Pero esta
empresa es digna de todo sacrificio. Odiseo también es un mártir, un tipo versado en tales
historias sexuales. Recordemos el cuento del olivo cortado y usado como pie de la cama
nupcial en su palacio de Ithaca y el timo de Penélope, que le dice a la esclava Euricléa “ .
. . Pon la cama de Odiseo en el pasillo, para que el huésped descanse.”
Hace unos años escribí algo sobre este episodio pero no tuve la osadía de ser tan
claro como hoy. Era temeroso . . .pues los lectores son crueles con los que osan meterse
en tamañas empresas reveladoras de episodios sexuales. Eso es tabú . . . O era . . .

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Pero hoy le ha llegado el día a Polifemo . . .
La llegada de Odiseo al país de los feacios es un grupo de episodios amnióticos y
existenciales y en ello encontramos los misterios de la placenta y todo lo que ocurre
durante la gestación.
Polifemo (en el griego clásico, griego antiguo - Ἀρχαία Ἑλληνική Arkhaía Hellēnikḗ
Πολύφηµος Polyphêmos, ‘el que es llamado con muchas palabras’ – “el famoso”, “el
renombrado”, “el muy nombrado”, es ciertamente el más famoso de los cíclopes, hijo de
Poseidón y de la ninfa Toosa.

Se le representa como un gigante barbudo y

melenudo con un solo ojo vertical en la frente y las orejas puntiagudas de un sátiro.

En el canto IX – IOTA - de la Odisea de Homero, al llegar cerca de Sicilia, a las
islas de los Cíclopes, un equipo de reconocimiento encabezada por Odiseo, nuestro héroe
de las andanzas marinas, se aventuró a entrar en una gran cueva habitada por un “gigante
uni-oculo”.

Empezaron allí un banquete con la comida pastoril almacenada con

esmero, al fondo de la cueva. Descubrieron pronto que el antro agreste era el hogar de
Polifemo, quien pronto regresó y los divisó en la oscuridad.
Ocurría que a la entrada, la mole ponía siempre una gran piedra que nadie más
que él podía mover. Devoró, para empezar, a dos de los compañeros de Odiseo, luego a
otros dos, y más tarde a dos más. A todas esas Odiseo urdió un astuto plan para escapar,
junto con los demás seis que habían quedado con vida. Odiseo invitó a Polifemo a gustar
de su vino, traído a propósito.

Era un vino fuerte, denso, agudo, de fragancia

indómita y gusto celeste. Cuando Polifemo le preguntó por su nombre, Odiseo le dijo que
se llamaba ουτις outis, lo que se traduciría como Don Nadie, “Ningún hombre”, ‘Nadie’.
Cuando el gigante, ya borracho, cayó dormido, Odiseo y sus hombres tomaron
una lanza fraguada que habían preparado un poco antes y la clavaron, cinco de ellos, como los dedos de la mano,- en el “ojo” de Polifemo. El dolor agudo hizo gritar con
gemidos al ”gigante” y tales gritos fueron oídos por los demás cíclopes que al acercarse y
al preguntarle qué le pasaba, recibieron la graciosa respuesta de que «Nadie» le había
herido, por lo que dieron por entendido que Polifemo se había vuelto loco, locura
mandada por Zeus, creían, pues alguna vez tenía que ser castigado por su falta de fe en
los dioses y en Zeus mismo.

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Llegaron todos a la fina conclusión de que tal locura le había sido enviada por Zeus, a
quien el gigante despreciaba e ironizaba con soberbia, y se alejaron, sin intervenir. Por la
mañana, Odiseo ató a sus hombres y a sí mismo, al vientre de algunos carneros, de tres en
tres y para el se reservó el mejor, el más gordo y el más amado por el gigante. Cuando el
cíclope dejó pasar a las ovejas fuera de la cueva, palpó sus lomos para asegurarse de que
los hombres no las montaban, pero ciego de dolor no podía ver nada.
No pasó sus anchas manos por debajo y no se dio cuenta que colgaban debajo de
sus vientres. Así que huyeron los hombres, con Odiseo de último, debajo del carnero más
querido de Polifemo, que se extraño mucho al sentirlo salir así en la cola de la turma.
Cuando ya las ovejas con los hombres debajo estaban lejos, Polifemo advirtió que los
hombres habían salido también . . . pero ya era tarde.
Se alejaron en sus bajeles, pero Odiseo no aguantó y le gritó a Polifemo,
jactándose :
”!Ea! ¡ Sepa que ese Nadie era yo, Odiseo!”
Pero Polifemo era hijo de Poseidón, dios de quien Odiseo ya se había ganado la
enemistad con el asunto de la guerra de Troya donde había profanado su templo, al idear
el saqueo de la ciudad, cuyos habitantes tenían a Poseidón gran estima. Polifemo lanzó
entonces una maldición sobre Odiseo, y una pesada roca que cayó tras el barco y las olas
que provocó casi los trae de vuelta a las orillas de la isla del gigante.

Ya sabemos

cuantas cuitas causó Poseidón al héroe . . .
La maldición de Polifemo tiene su skepsis:
“Oh, tú, ese dios que hace temblar la tierra, si acaso es cierto que yo soy tu hijo, y tu que
te jactas que eres mi padre, óyeme y haz que Ulises, el destructor de ciudades, e hijo de
Laertes, de Ithaca, nunca regrese a su casa. Y si acaso está escrito, a pesar de todo, que
retorne y que regrese a ver a los suyos, pues que regrese, pero que sea con retardo y
desgraciado, en un estado lamentable, sobre un barco ajeno, y que pierda a todos sus
compañeros, y cuando llegue, que encuentre por doquier lamentos y desgracia . . .”
Sabía Polifemo que en el destino no está escrita la intensidad de los hechos y por
tanto, aunque ocurra lo que el destino dice, que sea ello con desgracias y con mil
problemas.

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Por mera curiosidad, he topado con el artículo sobre Polifemo en la Wikipedia: es
copia fiel de la entrada “Polifemo” en el “Diccionario de la Mitología Mundial”
publicado en Madrid, 1984, por la editorial EDAF, sin autor, obviamente una
compilación del equipo.
En realidad es sólo un librito, pero me hace gracia que en Wikipedia lo han
copiado “mot-á-mot”, procesando el texto con sinónimos e inversiones que no engañan al
lector avisado. Se cuelan en la historia contada ciertas incongruencias y es obvio que el
que lo copió, anónimo como el autor del propio diccionario, ¡no leyó siquiera, el capitulo
IX! ¡A copiar del copiador copiado!
No digo que tal “mini” diccionario no sea útil, pues ¡el tamaño no importa! Lo
mismo digo del Diccionario del argot español de Víctor León, de la Alianza Editorial,
Madrid, 1983, librito muy útil, donde el protagonista de la historia de POLIFEMO, (el
Coño), es llamado “el ojo del culo”.
Cuando Cervantes comienza su Quijote con la célebre frase “En un lugar de la
Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme . . .” es una manera de decir en castellano
“. . .En un lugar de por allí, de por el quinto coño, vivía . . .”, ya sabemos quien.
¡Cervantes, astuto, no quería recordar a Polifemo!
Se trata de la “in-nombrada”, título de un famoso libro venezolano sobre los
muchos nombres de la innombrada en la geografía erótica del lenguaje, escrito por
Misael Salazar Léidenz.
En
http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:UydygeyvpAYJ:nelsongarrido.b
logspot.com/+%22la+innombrada%22+Venezuela&cd=4&hl=es&ct=clnk&gl=es
a la innombrada la llaman “la gruta de la Virgen” . . . la cueva . . . y ello no es nada
nuevo.

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