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Visión de las organizaciones de la sociedad civil para la Reunión de Alto Nivel de la ONU sobre SIDA

Marzo 2016

Si desea apoyar estas prioridades, escribe a: HLM2016@icaso.org antes del 15 May 2016

Es muy pronto para declarar victoria: el “final de la epidemia del SIDA” puede
estar a nuestro alcance, pero se nos resbalará de nuestras manos si no
restablecemos las prioridades ya.
Diez prioridades de la sociedad civil para la acción inmediata

I.

NO DEJAR A NADIE REZAGADO. Para confirmar la promesa de la Agenda 2030 y las Metas
de Desarrollo Sostenible (MDS), los Estados Miembros deben reconocer y responder al
hecho que las poblaciones clave, incluyendo las personas que se inyectan drogas, los
hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres, personal bisexuales, personas
transgénero, mujeres, hombres y personas transgénero que ejercen el trabajo sexual y
mujeres jóvenes y adolescentes, son los grupos con mayor riesgo de adquirir VIH. Esto
también significa que debe existir un compromiso permanente para recolectar data que sea
separada por edad y sexo, incluyendo sobre grupos que frecuentemente son invisibles en
esos procesos. Esto requiere una colaboración cercana y consultas regulares con los
miembros de la comunidad para asegurar que la data sea recolectada de manera segura,
utilizando medidas para proteger los derechos humanos y así poder reflejar la diversidad de
las comunidades afectadas por el VIH.

II.

PROTEGER Y CONFIRMAR LOS DERECHOS HUMANOS: Todos los Estados Miembros deben
eliminar leyes, políticas y prácticas discriminatorias que afectan de manera adversa a las
personas que viven con VIH, personas que se inyectan drogas, hombres gay y otros
hombres que tienen sexo con hombres, personas transgénero, personas que ejercen el
trabajo sexual y mujeres y niñas. Al mismo tiempo, los Estados Miembros deben asegurar
que los derechos humanos sean garantizados y protegidos, incluyendo el derecho a las
salud. Junto a las instituciones multilaterales de financiamiento, los Estados Miembros
deben también apoyar acciones para remediar las violaciones de los derechos humanos,
incluyendo la violencia de género (abarcando la violencia sexual) y el estigma y la
discriminación. Para hacer esto efectivamente, se debe invertir en intervenciones de
derechos humanos. El riesgo de no actuar implica el fracaso a tener vidas saludables (MDS
3).

III.

DESPENALIZAR LA TRANSMISÓN, EXPOSICIÓN Y FALTA DE REVELACIÓN EN RELACIÓN AL
VIH: Para tener vidas saludables (MDS 3) y acceso a la justicia (MDS 16) los Estados
Miembros deben eliminar leyes draconianas dirigidas a personas que viven con VIH. Estas
leyes no tienen ningún valor en relación a la salud pública. Los Estados Miembros también
deben eliminar el uso injusto del derecho penal con base solo en el estatus de VIH y la
discriminación de personas que viven con VIH y vulnerables, de acuerdo a la MDS 16. Los
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gobiernos nacionales deben asegurar el acceso a la justicia para todos. El riesgo de no actuar
es renovar la epidemia entre los grupos que tienen más riesgo de contraer el VIH.
IV.

ASEGURAR EL ACCESO A TRATAMIENTO INMEDIATAMENTE: El acceso a tratamiento,
cuidados y apoyo, en particular entre las poblaciones clave (MDS 3) es un elemento básico
de la respuesta. Los Estados Miembros, con el apoyo de los donantes, organizaciones
internacionales y las Naciones Unidas deben asegurar que todas las personas que vivan con
VIH y necesiten y quieren tratamiento lo puedan recibir. Adicionalmente, los Estados
Miembros deben asegurar que el acceso a tratamiento en los países en desarrollo sea
consistente con la Declaración de la Organización Mundial de Comercio sobre ADPIC y la
Salud Pública (Declaración Doha)

V.

RESCATAR LA REVOLUCIÓN DE LA PREVENCIÓN: La prevención debe mantenerse en el
centro de la respuesta al VIH. Los programas integrales de VIH incluyen una amplia gama de
intervenciones que son complementarias, aceptadas, accesibles y de alta calidad, y que
pueden ser biomédicas (por ejemplo, preservativos/condones, profilaxis antes y después de
la exposición – PrEP and PEP, por sus siglas en inglés y circuncisión masculina médica y
voluntaria), comunitarias, sociales y estructurales. Los programas relacionados con el VIH
deben: involucrar de manera significativa a las comunidades en todos los niveles; ser
manejados con suficiente capacidad; ampliarse para alcanzar el 90% de los que los
necesitan; y, alinearse con las orientaciones globales desarrolladas y apoyadas por la OMS y
ONUSIDA.

VI.

LOGRAR LA EQUIDAD DE GÉNERO: la desigualdad y violencia de género aumentan la
vulnerabilidad al VIH. Los Estados Miembros deben comprometerse a responder de manera
significativa a la desigualdad de género (MDS 5) y a la violencia basada en el género en
todos los niveles de la respuesta. Todos los Estados Miembros deben asegurar vínculos más
sólidos y efectivos entre los servicios de salud sexual y reproductiva (SSR) y de VIH. Los
servicios de SSR deben estar totalmente financiados e incluir programas para las personas
que brindan cuidados a miembros de sus familias que viven con VIH, la mayoría de las cuales
son mujeres y niñas. Los programas de SSR deben también responder a la violencia de
género y atender las necesidades de las poblaciones clave, incluyendo las mujeres
transgénero. Las respuestas deben estar informadas por las evidencias y abarcar los asuntos
emergentes, como el cáncer cervical, VPH y temas específicos en cuanto al género de la
tuberculosis y la malaria.

VII.

RECONOCER Y RESPONDER AL VIH ENTRE LOS GRUPOS SOCIALMENTE MARGINADOS: Los
Estados Miembros deben alinear sus respuestas al VIH con data epidemiológica que sea
recolectada de manera sistemática. Esto incluye entender la carga desproporcionada de la
enfermedad y la disparidad que afecta a mujeres jóvenes y niñas (MDS 5), particularmente
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en África subsahariana, así como las epidemias concentradas en los hombres gays y otros
hombres que vienen sexo con hombres, trabajadoras y trabajadores sexuales, mujeres
transgénero y las personas que se inyectan drogas (MDS 10). Los programas nacionales de
SIDA deben responder a las necesidades específicas y diferentes de las personas jóvenes y
de la tercera edad que viven con VIH (complementando MDS 3).

VIII.

FINANCIAR COMPLETAMENTE UNA RESPUESTA INTEGRAL AL VIH: Debemos asegurar que
los recursos coincidan con las necesidades. 1 Los Estados Miembros, donantes, la comunidad
internacional y las Naciones Unidas deben renovar la energía de las fuentes de
financiamiento (MDS 17). Las metas de ONUSIDA de la Acción Acelerada (Fast Track)
presentan el objetivo ambicioso de eliminar la epidemia del SIDA para el 2030 – pero este
será un plan retórico si no pensamos creativamente y tomamos acciones audaces para
aumentar y mantener las inversiones que se necesitan. Los actores interesados en el campo
de la salud pública, líderes y aliados en financiamiento y desarrollo deberían trabajar de
manera cercana. Los países de ingresos medio deben desarrollar e implementar planes de
transición presupuestados mientras los donantes internacionales, incluyendo el Fondo
Mundial, retira su apoyo. Sin el esfuerzo de todos, el momento de acabar con la epidemia
pasará. Esto debe incluir entornos legales y políticos que permitan contratos entre el
gobierno y las organizaciones de base comunitaria (contratos sociales). Los gobiernos
nacionales deben comprometerse firmemente a continuar los servicios para las poblaciones
clave que eran apoyados por los donantes externos. Los gobiernos donantes y las
organizaciones multilaterales deben continuar apoyando actividades de incidencia política y
monitoreo para asegurar la planificación responsable de la transición.

IX.

APOYAR LAS RESPUESTAS COMUNITARIAS: El financiamiento debe llegar a las
comunidades. Los servicios comunitarios de salud, la movilización comunitaria y el
monitoreo por parte de la comunidad juegan un papel clave en la respuesta al VIH. Todos
los Estados Miembros y las instituciones multilaterales de financiamiento deben poner
particular énfasis en el cierre de la brecha de recursos y en el financiamiento total de la
participación y movilización comunitaria. Estas acciones deben incluir la identificación y el
financiamiento de las respuestas lideradas por la comunidad, incluyendo la participación de
las organizaciones con base en la fe. Aun cuando es esencial basar los servicios dentro de la
comunidad, los gobiernos no deberían transferir su responsabilidad a las comunidades sin
asegurarles recursos humanos y financieros adecuados. Los Estados Miembros deben
comprometerse a apoyar una participación comunitaria efectiva, incluyendo su
reconocimiento y el suministro de recursos.

1

ONUSIDA calcula que se necesitan US$ 31.3 millardos en el 2020 para alcanzar las metas de Acción Acelerada para el 2020
de ONUSIDA. En los niveles actuales, esto significa que existe una brecha de US$ 9 millardos a nivel mundial.

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X.

ESTABLECER UN MECANISMO DE RENDIMIENTO DE CUENTAS SÓLIDO QUE ASEGURE QUE
LOS COMPROMISOS SEAN ALCANZADOS. Todos los Estados Miembros deben
comprometerse a apoyar un mecanismo de rendimiento de cuentas robustecido para
asegurar que los compromisos asumidos en la Declaración sobre el SIDA del 2016 sean
traducidos en respuestas efectivas. También deben comprometerse a realizar revisiones e
informes periódicos e integrales sobre el avance logrado en las metas acordadas, con la
participación significativa de la sociedad civil, particularmente de las personas que viven con
VIH y poblaciones clave.

Eslóganes y respuestas simples no acabarán con la epidemia del SIDA. Solo con la eficiencia en los
servicios de salud tampoco llegaremos. Los líderes políticos a niveles comunitarios, nacionales,
regionales y globales deben comprometerse de nuevo a dar pasos reales para acabar con el SIDA. Esto
significa utilizar un enfoque de derechos humanos para:
a. Responder a las políticas y prácticas punitivas que impiden la utilización de los servicios de
salud, legales y sociales por parte de las personas vulnerables, en riesgo o que viven con VIH que
los necesitan;
b. Eliminar leyes que penalizan la transmisión del VIH, así como la exposición al mismo y la falta de
revelación del estatus. También derogar leyes que penalizan la homosexualidad, las expresiones
de género no-convencionales, el trabajo sexual y el uso de drogas; y,
c. Cuestionar las políticas de comercio y ayuda que obstaculizan los sistemas de producción,
compra y distribución de productos relacionados con el VIH.
La diversidad de las epidemias de VIH de hoy en día demanda respuestas diversas, basadas en los
derechos y transformadoras en relación al género. Sin embargo, aun cuando esto ha sido parte del
léxico del VIH por mucho tiempo, muchos países y comunidades no han reconocido completamente o
adoptado esta leyes, estrategias, políticas y programas.
Los enfoques integrales al VIH no son nuevos, pero la comunidad mundial, los gobiernos nacionales, las
organizaciones internacionales y los donantes todavía no los han puesto en el centro de las respuestas al
VIH y a la salud. De hecho, los derechos humanos, la igualdad de género, el tratamiento para todos, la
prevención combinada y el aumento en el financiamiento deben anclar la respuesta al VIH. No todos
los países, comunidades o grupos perciben o sienten la epidemia de igual manera. En algunos países, la
epidemia es “urbana” y altamente concentrada dentro de las ciudades, particularmente en grupos como
hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores y trabajadoras sexuales, personas que usan drogas,
personas privadas de libertad, mujeres y niñas y personas transgénero. En otros sitios, el índice de VIH
está aumentando en los grupos móviles, algo relevante debido a las emergencias humanitarias

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(refugiados, personas buscando asilo y los desplazados internamente). 2 En otros contextos, la coinfección por VIH-tuberculosis es una causa de enfermedad y muerte en aumento. 3
Cada país debe localizar y diseñar su respuesta de acuerdo con las evidencias. Esto significa que deben
responder a las determinantes estructurales y políticas del VIH y a la inequidad en la salud. Entre estas
determinantes se encuentran las leyes y políticas punitivas que penalizan a las personas que viven con
VIH, los hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores y trabajadoras
sexuales, personas transgénero, personas que usan drogas y mujeres y niñas. También son vulnerables
los inmigrantes, las personas privadas de libertad, las personas con discapacidad y las personas
indígenas. Los gobiernos deben tener políticas para remediar la discriminación basada en la raza,
etnicidad, tribu, género, identidad de género, orientación sexual, idioma y edad. Para los países donde el
VIH está aumentando, esto es urgente. El riesgo de no actuar es importante: eso permite la existencia
de políticas inapropiadas, programas inadecuados, menos exigencias en las economías nacionales y
pérdida de recursos – y lo más importante, hace que se pierdan vidas.

2

(20151026_PCB37_EXDreport_en), en página.6.
Para más información, vea http://www.cdc.gov/tb/topic/tbhivcoinfection/default.htm; https://www.usaid.gov/news-information/factsheets/twin-epidemics-hiv-and-tb-co-infection; y http://journals.plos.org/plospathogens/article?id=10.1371/journal.ppat.1002464.
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Diez prioridades de la sociedad civil para la acción inmediata
I.

NO DEJAR A NADIE REZAGADO. En el contexto del VIH, no dejar a nadie rezagado requiere
que los Estados Miembros reconozcan el hecho que las poblaciones clave, incluyendo a las
personas que usan drogas, hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres,
personas bisexuales, personas transgénero, mujeres, hombres y personas transgénero que
ejercen el trabajo sexual, y mujeres jóvenes y adolescentes, son los grupos en mayor riesgo
de adquirir el VIH. El riesgo de la inacción = el fin de la epidemia no estará cerca.

Esto también significa que debe existir un compromiso permanente de recolectar data que sea dividida
de acuerdo con la edad y sexo, incluyendo información acerca de los grupos que frecuentemente son
invisibles en esos procesos. Para ello se requiere una colaboración cercana y regular con los miembros
de la comunidad para asegurar que la data se obtenga de manera segura, utilizando medidas que tomen
en consideración asuntos de derechos humanos y género, y capture la diversidad de las comunidades
afectadas por el VIH.
II.

PROTEGER Y CONFIRMAR LOS DERECHOS HUMANOS: Todos los Estados Miembros deben
comprometerse con un enfoque a la respuesta al VIH basado en los derechos humanos
que respete, proteja, promocione y cumpla los derechos de salud sexual y reproductiva y
elimine las leyes, políticas y prácticas discriminatorias. Esto requiere una atención
específica a la eliminación de leyes, políticas y prácticas que aumentan el riesgo al VIH,
discriminan a las poblaciones clave y no protegen a las mujeres y niñas. Estas leyes, políticas
y prácticas dan como resultado servicios que no son accesibles o asequibles. Junto a las
instituciones financieras multinacionales, los Estados Miembros deben apoyar la acción para
responder a los abusos de derechos humano, incluyendo la violencia de género, la violencia
sexual, la discriminación, el estigma y las violaciones de derechos humanos en las
instalaciones de salud. Estas acciones son esenciales para alcanzar vidas saludables (MDS 3).

Hoy en día, las epidemias de VIH en estos grupos amenazan con socavar las ganancias obtenidas hasta
ahora en el alcance de metas globales, a menos que sean contrarrestadas con intervenciones
informadas por las evidencias y que afirmen los derechos humanos. De hecho, las epidemias
concentradas en estos grupos continúan en muchos países – tanto de altos como de bajos ingresos – y
en países con epidemias generalizadas. El acceso a tratamiento, programas de salud sexual y
reproductiva basados en los derechos y servicios legales es muchas veces impedido por leyes punitivas,
políticas inadecuadas, abusos de derechos humanos y la violencia intensificada por el estigma, la
discriminación y las disparidades persistentes.
Las mujeres y niñas tienen una carga significativa, tanto como mujeres que viven con VIH y como las
cuidadoras de familiares y miembros de las comunidades que viven con VIH. En muchos países en el sur
y este de África, las mujeres y niñas están contrayendo el VIH con una frecuencia entre dos y cinco veces
mayor que los hombres y niños de la misma edad. 4 Acciones para responder a la desigualdad de género
en todas partes del mundo son un elemento central en la respuesta efectiva al VIH (MDS 5). El riesgo de
la inacción es severo – el crecimiento continuado del VIH, especialmente en las personas que
4

Ver el Gap Report de ONUSIDA, 2014

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enfrentan discriminación y desigualdad. Una atención concentrada en las personas y comunidades
maginadas, como las personas indígenas, personas con discapacidad, inmigrantes, personas privadas de
su libertad, y otras personas que enfrentan penalización por su orientación sexual, su identidad de
género o porque son trabajadores/trabajadoras sexuales o personas que usan drogas, es siempre
esencial para las estrategias, políticas y programas efectivos.
III.

DESPENALIZAR LA TRANSMISÓN, EXPOSICIÓN Y FALTA DE REVELACIÓN DEL VIH: Para
obtener vidas saludables (MDS 3) y acceso a la justicia (MDS 16) los Estados Miembros
deben eliminar la aplicación injusta del derecho penal basado solamente en el estatus de
VIH y acabar con la discriminación de las personas que viven con VIH y que son vulnerables
al mismo, alineado con la MDS 16. El riesgo de la inacción en una nueva epidemia entre los
grupos que tienen el mayor riesgo de contraer el VIH.

Todos los Estados Miembros deben eliminar las leyes y políticas punitivas que penalizan a las personas
que viven con y son afectadas por el VIH. Si no, las personas que viven con VIH continuarán teniendo
impedimentos para aprovechar todos los servicios que están disponibles y la brecha en el tratamiento
continuará en aumento. Estas leyes y políticas también obstaculizan el crecimiento de programas
totalmente integrados de VIH y salud sexual y reproductiva, así como también otras formas de servicios
integrados y programas de reducción del daño. 5
Los Estados Miembros también deben eliminar las leyes punitivas que penalizan a las personas por su
orientación sexual, uso de drogas, identidad de género, estatus de migración o carácter de refugiado o
labor como trabajadora/trabajador sexual. Si no, la penalización continuará previniendo el acceso
seguro y libre a los servicios así como también el acceso a la justicia y a los correctivos por violaciones de
derechos.
IV.

ASEGURAR EL ACCESO A TRATAMIENTO INMEDIATAMENTE: el acceso a tratamiento,
cuidado y apoyo, particularmente en las poblaciones clave (MDS 3) es un elemento básico
de la respuesta. Sin embargo, los Estados Miembros todavía se demoran en asegurar que
todos los adultos, adolescentes, y niños/niñas que necesitan y quieren tratamiento lo
puedan recibir. El riesgo de la inacción es un aumento en las infecciones de VIH en aquellas
comunidades que no tienen acceso a tratamiento, así como mortalidad y morbilidad que
son prevenibles.

Los Estados Miembros deben comprometerse con metas que aumenten el tratamiento (ARV) dentro de
un período específico de tiempo. El paso para aumentar el acceso a los ARV tendrá una correlación con
la reducción en la morbilidad, en las muertes y en nuevas infecciones. Esto debe incluir alcanzar a más
de 30 millones de personas con ARV para el 2020 y aumentar el número de nuevas personas recibiendo
ARV en un 20% cada año. El acceso a tratamiento debe alinearse con las nuevas recomendaciones de la
OMS. Adicionalmente, los Estados Miembros deben asegurar que el acceso a tratamiento en los países

5

Para más detalles, véase: http://www.cdc.gov/hiv/policies/law/states/exposure.html;
http://www.unaids.org/sites/default/files/media_asset/jc1601_policy_brief_criminalization_long_es.pdf

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en desarrollo sea consistente con la Declaración de la Organización Mundial de Comercio sobre ADPIC y
la Salud Pública (Declaración Doha).
Para tener éxito, los Estados Miembros deben comprometerse con ampliar los pilares esenciales de la
adherencia, como la provisión de carga viral, estrategias amigables para el tratamiento, incluyendo
modelos diferenciados de cuidados y horarios flexibles para recoger los medicamentos, así como
asesoramiento en esa área y asegurarse que los trabajadores de la salud estén entrenados y reciban
apoyo y compensación adecuados. Además de ampliar el acceso a ARV, los Estados Miembros deben
comprometerse con tener indicadores cuantitativos y cualitativos que reflejen la ampliación de los
servicios, las mejoras en los vínculos y el aumento en el apoyo para la adherencia. La data debe ser
separada (edad, género y población clave). Adicionalmente, los Estados Miembros deben lograr las
metas 90-90-90 para los niños/niñas y asegurar que los niños/niñas que viven con VIH reciban
tratamiento con la carga viral suprimida y cuidados holísticos
Adicionalmente, los Estados Miembros deben expandir los esfuerzos para combatir la tuberculosis, que
es la principal causa de muerte en las personas que viven con VIH, mejorando las pruebas y
diagnósticos, y el acceso a tratamiento para todas las formas de tuberculosis, incluyendo aquellas
resistentes a los medicamentos. También deben mejorar el acceso a los antirretrovirales, a través de la
prestación de servicios integrados para el VIH y la tuberculosis de acuerdo al Plan Global para Acabar
con la TB 2016-2020. También deben comprometerse a reducir en un 90% las muertes por tuberculosis
en las personas que viven con VIH para el 2030.
V.

RESCATAR LA REVOLUCIÓN DE LA PREVENCIÓN: La prevención debe mantenerse en el
centro de la respuesta al VIH con la participación de las comunidades. Los Estados
Miembros deben articular claramente que la prevención es una prioridad junto a los
servicios de tratamiento, cuidado y apoyo y actuar de acuerdo en ese sentido. El efecto de
la inacción se reflejará en altos números de nuevas infecciones y la separación continuada
del tratamiento y la prevención, frustrando aún más los esfuerzos hacia una respuesta
integral y haciendo que el tratamiento sea inasequible.

Las soluciones biomédicas y basadas en el tratamiento continúan siendo importantes, pero un marco
sostenible de prevención debe incluir enfoques estructurales y de comportamiento. La prevención del
VIH es un derecho. Los Estados Miembros deben diseñar servicios de prevención para las poblaciones
clave y otros grupos que enfrenta discriminación, marginalización y desigualdad de género, con la
participación robustecida de las comunidades. En el caso de las personas con más riego de adquirir el
VIH por transmisión sexual, deben incluir preservativos/condones, profilaxis antes de la exposición –
PrEP, por sus siglas en inglés y circuncisión masculina médica y voluntaria). Para las personas que se
inyectan drogas, esto debe incluir reducción del daño, tanto programas de agujas y jeringas como
terapia de sustitución de opioides. 6 Los gobiernos, con el apoyo de los donantes, las organizaciones

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Para más información, visite http://inpud.net/en/women-who-use-drugs-and-hiv.

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internacionales y las Naciones Unidas deben también completar el Plan mundial para eliminar las
nuevas infecciones por VIH en niños para el 2015 y para mantener con vida a sus madres.
La mejor oportunidad para un cambio significativo son programas de prevención inclusivos y basados en
derechos y evidencias para aquellos que más los necesitan. La eliminación de las barreras legales y
políticas que impiden el acceso como resultado del estigma, el miedo a represalias, la discriminación y la
desigualdad de género, la creación de metas ambiciosas para los programas de prevención y la
implementación de estos programas podrían resultar en avances sostenibles alcanzables. Los gobiernos
deben acelerar sus accciones al tomar ventaja de las nuevas evidencias y tecnologías, como la
circuncisión masculina y una mayor distribución de profilaxis antes de la exposición (PrEP)
VI.

LOGRAR LA EQUIDAD DE GÉNERO: Existen evidencias firmes que demuestran la relación
entre la desigualdad de género y el VIH. Los Estados Miembros deben comprometerse a
responder de manera significativa a la desigualdad de género (MDS 5) y a la violencia basada
en el género en todos los niveles de la respuesta. El riesgo de la inacción es agregarle un
peso desproporcionado de la epidemia a las mujeres y niñas, especialmente aquellas que
viven con el VIH y forman parte de las poblaciones clave con necesidades de salud
específicas, incluyendo durante y después del embarazo.

Todos los Estados Miembros deben asegurar vínculos mejores y más efectivos, así como un mayor
apoyo, al trabajo que conecta los programas de salud sexual y reproductiva con el VIH y la violencia de
género. También se necesita un apoyo robustecido para las personas que cuidan a miembros de sus
familias que viven con VIH, la mayoría de las cuales son mujeres y niñas. Las respuestas deben también
respetar y promover la salud y los derechos sexuales y reproductivos e involucrar programas basados en
las evidencias y la investigación sobre asuntos emergentes como el cáncer cervical, VPH y asuntos
específicos de género relacionados con la tuberculosis y malaria. La mortalidad materna impacta
desproporcionalmente a las mujeres que viven con VIH. Aun cuando las mejoras en los servicios de salud
y en los tratamientos han reducido la mortalidad materna en casi la mitad en los últimos 20 años, las
muertes maternas causadas por el VIH no han visto esa reducción. 7 Es muy preocupante que la
mortalidad materna durante este período de hecho ha incrementado en ocho de los países con mayor
incidencia en el África subsahariana. 8
Los Estados Miembros deben reconocer y responder a la carga de la epidemia que es llevada por las
mujeres jóvenes y niñas, particularmente en el sur y este de África, y por las mujeres transgénero en
todas partes del mundo. Los Estados Miembros deben responder a las determinantes basadas en el

7

Organización Mundial de la Salud, World Health Organization, Trends in Maternal Mortality: 1990 to 2013 Estimates by WHO, UNICEF, UNFPA,
The World Bank and the United Nations Population Division (2014), disponible esólo en inglés en:
http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/112682/2/9789241507226_eng.pdf?ua=1 (disminución del 45% en mortalidad maternal entre 1990
y 2013). Coceka Mnyani, et al., A 15-year review of maternal deaths in a background of changing HIV management guidelines. 21st Conference
on Retroviruses and Opportunistic Infections, Boston, abstract 67, 2014 (la proporción de muertes maternas por el VIH no ha cambiado desde
el 2007).
8
OMS, UNICEF. Accountability for maternal, newborn and child survival: The 2013 Update. Geneva: OMS; 2013 [inglés].

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género de estas disparidades, incluyendo el daño causado por la violencia de género y las normas de
género dañinas.
VII.

RECONOCER Y RESPONDER AL VIH EN LOS GRUPOS SOCIALMENTE MARGINADOS: Los
Estados Miembros deben asignar recursos de manera que reflejen los cambios en el
contexto del VIH, incluyendo: la concentración de la epidemia en mujeres jóvenes y niñas
(MDS 5), particularmente en el África subsahariana y en las poblaciones clave (MDS 10), y el
cambio generacional de la epidemia (complementando MDS 3). El riesgo de la inacción es
claro: una epidemia continuada o acelerada en condiciones de desigualdad creciente.

Los países deben asegurar el acceso a los programas de prevención, tratamiento, cuidados y apoyo por
parte de todas las personas que viven con VIH y que son afectadas por el mismo, desde los más jóvenes
hasta los más ancianos. Cada Estado Miembro debe reorganizar su respuesta nacional para reflejar los
cambios en la epidemia y recalibrar sus acciones de prevención, tratamiento, cuidado y apoyo con un
enfoque de ciclo de vida. De no ser así, el VIH continuará aumentando en las comunidades
especialmente vulnerables y difíciles de acceder, como mujeres jóvenes y niñas adolescentes,
inmigrantes, poblaciones indígenas y personas privadas de su libertad, entre otras.
Específicamente, los Estados Miembros deben reconocer e incrementar la participación de personas
jóvenes y niños/niñas en los procesos de toma de decisiones. Las personas jóvenes deben estar
involucradas directamente en el diseño, implementación, prestación y monitoreo de los servicios para
responder a sus necesidades. Con respecto a las personas de la tercera edad, se necesita una mejor y
mayor integración de los sistemas y servicios de salud para responder a los asuntos de morbilidad
múltiple y a los vínculos entre el VIH y las enfermedades no comunicables. En cuanto a niños/niñas y
adolescentes, la respuesta debe prestar una mayor atención al testeo y tratamiento pediátrico y de
adolescentes, incluyendo asuntos de adherencia al tratamiento, lo que solo puede ser logrado con
servicios integrales de protección, cuidado y apoyo.
Adicionalmente, los países de ingresos medios y de ingresos medios-altos deben tener planes de
transición presupuestados para asegurar que los programas de tratamiento, prevención, cuidados y
apoyo no sean comprometidos cuando los donantes, como el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la
tuberculosis y la malaria y otros gobiernos donantes se retiren. Esto debe incluir entornos legales y
políticos favorables para permitir contratos entre el gobierno y las organizaciones de base comunitaria
(contratos sociales) y compromisos para continuar los servicios para las poblaciones clave que estaban
apoyados por donantes externos. Los gobiernos donantes y las organizaciones multilaterales deben
continuar apoyando programas y servicios que la respuesta nacional probablemente no absorberá,
como la incidencia política y el monitoreo para asegurar la planificación responsable de la transición.

VIII.

FINANCIAR COMPLETAMENTE UNA RESPUESTA INTEGRAL AL VIH: Es el momento de
asegurar que los recursos coincidan con las necesidades. 9 Los Estados Miembros, donantes,

9

ONUSIDA calcula que se necesitan US$ 31.3 millardos en el 2020 para alcanzar las metas de Acción Acelerada para el 2020 de
ONUSIDA. En los niveles actuales, esto significa una brecha de US$ 9 millardos a nivel mundial.

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la comunidad internacional y las Naciones Unidas deben renovar la energía de las fuentes de
financiamiento (MDS 17). La inacción sería una falla inexcusable de acabar con la
epidemia, a pesar de tener el conocimiento, la tecnología y las destrezas para hacerlo.
Los países de todos los niveles de ingresos deben recibir el apoyo financiero que necesitan para
mantener los logros alcanzados en la lucha contra el SIDA. Los donantes, la comunidad internacional, las
Naciones Unidas y los Estados Miembros deben asignar el apoyo a los programas de prevención,
tratamiento y derechos humanos de acuerdo con las evidencias sobre quién está en mayor riesgo y
quién más afectado. Si no, el momento de acabar con la epidemia será retrasado o perdido. ONUSIDA
calcula que cerca de un cuarto del total del financiamiento de la respuesta al VIH debe ser asignado a la
prevención y cerca de la mitad al tratamiento, si queremos alcanzar las metas globales.
Las metas de ONUSIDA de la Acción Acelerada (Fast Track) presentan el objetivo ambicioso de eliminar
la epidemia del SIDA para el 2030 – pero este plan será retórico si no pensamos creativamente y
tomamos acciones audaces para aumentar y mantener las inversiones que se necesitan. Necesitamos
una acción colectiva de inmediato – no solo por parte de los actores interesados en el campo de la salud
pública, sino también líderes y aliados en áreas de financiamiento y desarrollo. Sin el esfuerzo de todos,
el momento de acabar con la epidemia se disipará sin la acción necesaria.
Estos esfuerzos deben también financiar la investigación y la innovación. Los Estados Miembros deben
destinar más recursos humanos y financieros a las nuevas y emergentes tecnologías, como tecnologías
de propósito múltiple que le permiten a las mujeres simultáneamente prevenir el embarazo y las
enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el VIH, antirretrovirales de segunda y tercera línea; y
distribución de PrEP. Un mayor ímpetu hacia la innovación también es producto de la investigación para
la implementación, que ayuda a asegurar que documentamos las lecciones de lo que funciona o no y de
la investigación participativa y análisis de data que nos ayuda a entender de mejor manera y responder
a los impulsores sociales, estructurales y políticos del VIH.

IX.

APOYAR LAS RESPUESTAS COMUNITARIAS: las fuentes de financiamiento re-energizadas
deben alcanzar a las comunidades para así asegurar que los servicios comunitarios de
salud, la movilización comunitaria y los servicios comunitarios de cuidados, apoyo y de
protección al niño/niña jueguen un papel importante en la repuesta al VIH. Los Estados
Miembros deben comprometerse con apoyar respuestas comunitarias robustecidas con
recursos y reconocimiento. El riesgo de no actuar es sacrificar la oportunidad de dar los
pasos más importantes en el nivel más fundamental. 10

Los Estados Miembros y las instituciones multilaterales de financiamiento deben prestar atención
particular a la brecha en el financiamiento de la acción y activismo comunitario. Esto debe incluir el
financiamiento de respuestas lideradas por la comunidad, incluyendo la participación de las
10

Para información sobre las comunidades en la respuesta al VIH, ver ONUSIDA

www.unaids.org/sites/default/files/media_asset/UNAIDS_JC2725_CommunitiesDeliver_en.pdf

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Visión de las organizaciones de la sociedad civil para la Reunión de Alto Nivel de la ONU sobre SIDA
Marzo 2016

Si desea apoyar estas prioridades, escribe a: HLM2016@icaso.org antes del 15 May 2016

organizaciones con base en la fe, con una advertencia: Aun cuando es esencial basar los servicios dentro
de la comunidad, los gobiernos no deberían transferir su responsabilidad a las comunidades sin
asegurarles recursos humanos y financieros adecuados.
Los Estados Miembros, donantes, la comunidad internacional y las Naciones Unidas deben aumentar su
apoyo a las organizaciones comunitarias, para que así mejoren la prestación de servicios, la incidencia
política y el monitoreo de las respuestas de salud, incluyendo a través del uso de las flexibilidades de la
ADIPC. Si no, las comunidades continuarán teniendo problemas para obtener financiamiento para sus
necesidades más básicas, y los programas de VIH continuarán siendo inadecuados.

X.

ESTABLECER UN MECANISMO DE RENDIMIENTO DE CUENTAS SÓLIDO QUE ASEGURE QUE
LOS COMPROMISOS SEAN ALCANZADOS. Crear una manera para evaluar si las respuestas
nacionales y globales están cumpliendo con los compromisos. La consigna de las
organizaciones de personas que viven con VIH de “nada para nosotros/as sin nosotros/as”
ha sido por mucho tiempo un pilar del rendimiento de cuentas para la comunidad global de
VIH. Los Estados Miembros deben comprometerse a asegurar un mecanismo de
rendimiento de cuentas más sólido, con énfasis en el monitoreo basado en la comunidad, la
incidencia política y la movilización y acompañado de un financiamiento adecuado. El efecto
de la inacción es dejar rezagados a los más marginados y en mayor situación de riesgo.

Todos los Estados Miembros deben comprometerse a apoyar mecanismos de rendimiento de cuentas
robustecidos que traduzcan los compromisos asumidos en la Declaración sobre SIDA del 2016 en
respuestas efectivas al SIDA. También deben comprometerse a presentar revisiones e informes
periódicos e integrales sobre los avances logrados en las metas acordadas con la participación
significativa de la sociedad civil, particularmente de las personas que viven con VIH y poblaciones clave.
El rendimiento de cuentas depende de una participación total y significativa. Aun así, las personas que
viven con VIH, las poblaciones clave, la sociedad civil y los defensores de los derechos humanos
enfrentan restricciones en sus derechos para participar en la vida pública de sus comunidades y países.
Sin la participación de estos grupos, una verdadera rendición de cuentas no es posible. Aun cuando el
rendimiento de cuentas es fundamental en los sistemas nacionales, regionales e internacionales de
derechos humanos, su estructura debería preocupar más a los gobiernos, las Naciones Unidas y la
sociedad civil. El rendimiento de cuentas es un pilar donde se reposa la justicia social y el desarrollo
sostenible. Mientras el rendimiento de cuentas sea un elemento clave de las respuestas basadas en los
derechos humanos, sus principios y mecanismos pueden también ayudar a mejorar el desarrollo de
políticas al identificar problemas sistemáticos para así optimizar la prestación de servicios y hacerlos
más efectivos.

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