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De Los Recursos Naturales, Copenhague y Otras Bagatelas.

DIARIO 4

He dormido bien. Me levanto y miro por la ventana. En la calle


llueve, el día esta gris y frio. El viento arremolina la lluvia y
golpea con fuerza contra las ventanas, silba contra las aristas y
arranca las hojas y las ramas secas que quedan del otoño,
adheridas aun, a los viejos brazos de los chopos. Pienso que no
estoy despierto del todo y que me invade una profunda
melancolía; la luz que entra por la ventana es mortecina,
tenebrosa, oculta las formas o no las muestra del todo, siento
que es mas lo que se nos oculta que lo que se nos muestra, es
como si el tiempo devorara el tiempo o como si se hubiera
detenido sin acabar de revelarse en el presente. Es como el
negativo de una fotografía en blanco y negro totalmente
desenfocada que nos niega el contorno de la imagen.

Es paradójico, quizás el día sea una alegoría de Saturno, ese dios


odioso, soberbio, impío y cruel, arquitecto del mundo e inventor
de la agricultura y del tiempo, devorador de hijos y de Dioses,
negro, siniestro y hostil a la tierra y a los hombres. La
melancolía, de la cual soy preso, es el resultado de comprender
que he ido de un lado a otro alimentando mi espíritu de
contrastes, de correr de un extremo a otro de la realidad, de
conocer que las ideas más encontradas se estrechan como polos
opuestos, de buscar en las contradicciones propias o del
contrario lo que nos explique los desgarros propios de la vida y
sufrir con abatimientos, exaltaciones, desolaciones, depresiones
y éxtasis sin terminar de entender porque otros llevan unas vidas
armoniosas, unitarias y coherentes pero seguramente menos
intensas y sin sobresaltos. No sé si preferir esto o aquello, de lo
que si estoy cierto es que prefiero el vendaval de la vida a las
aguas mansas del averno.

La prensa ya ha llegado y refleja, como un espejo, el estado


general del mundo: Saturno en las alturas dirigiendo la batahola.
Ojear sus páginas, sus titulares es saltar de guerra en guerra, de
conflicto en conflicto, la lista es larga y no tiene desperdicio
especialmente para los explotadores, permítaseme incluir aquí
algunos ejemplos y que cada uno saque conclusiones, lo que
aquí se expone lo planteo en un largo informe al presidente
Nixon Henry Kissinger y lo recuerdo ahora que se debate, en
Copenhague, un acuerdo sobre el cambio climático. Les ofrezco
un sucinto recorrido sobre los países sobre los cuales existen
conflictos armados y sus recursos naturales como causa
fundamental de sus desdichas, avaladas por el informe citado:

Afganistán: Gas natural, Petróleo. Posición geo estratégica que


permite la construcción de gasoductos y oleoductos, a bajo
coste, a través de Pakistán hacia Karachi otro de Afganistán al
golfo Pérsico.

Angola: Petróleo y Diamantes.

Azerbaiyán: Las dos terceras partes de su territorio son ricas en


petróleo y gas natural, además contiene oro, plata, cobre,
titanio, cromo, manganeso, cobalto, molibdeno y antimonio. Las
multinacionales han construido un oleoducto Azerbaiyán-
Georgia-Turquía de 1700 kilómetros de longitud.

Colombia: País rico en recursos naturales, flora y fauna, Petróleo,


gas natural, níquel, oro, cobre, esmeraldas, carbón, sal y recursos
hídricos. Las multinacionales han construido dos oleoductos para
transportar petróleo crudo, el primero de 3535 kilómetros de
longitud y el segundo con 830 kilómetros. Los recursos minerales
de este país son importantes y variados.

Congo: Es uno de los países más ricos del mundo y también


donde su población es más miserable. Posee cobre, cobalto,
manganeso, zinc, oro, carbón, petróleo, diamantes, y coltán.

Irán: Petróleo, gas natural, carbón, hierro, manganeso, cromo,


níquel, oro y uranio.

Liberia: Maderas nobles, diamantes, oro, recursos hídricos.

Pakistán: Gas natural, hierro, cobre y sal.

Papúa Nueva Guinea: Oro, plata, cobre, gas natural, petróleo y


maderas nobles.

Perú: Plata, oro, cobre, petróleo, hierro, carbón, maderas nobles


y pesca.

Ruanda: Oro, Casiterita, Volframio, gas natural, coltán y recursos


hídricos.

Sahara Occidental: Metales diversos, fosfatos, Petróleo, azufre y


pesca.

Siria: Petróleo, fosfatos, cromo, manganeso, hierro, y mármol.

Somalia: Uranio, hierro, estaño, cobre, zinc, sal y gas natural.

Sudan: Petróleo, hierro, cobre, cromo, cinc, tungsteno, mica,


plata, oro, recursos hídricos.

Turkmenistán: Posee el 35% del total de las reservas de gas


natural del planeta.

Zimbawe: Cromo, carbón, amianto, oro, níquel, vanadio, litio,


estaño y platino.
Es solo una sucinta muestra y vale la pena preguntarse: ¿Quién
explota todos estos recursos? ¿Quién se beneficia de los
conflictos armados que hay en cada uno de estos países? Y la
respuesta es obvia. Los que se benefician son los mismos que
explotan las materias primas, venden armas, crean grupos de
paramilitares y facinerosos y los enfrentan con la población civil
para encubrir su rapacería. Tiene razón el señor Obama al
afirmar, al recibir el premio Nobel de la Paz, que existe el mal y
que las guerras son necesarias para combatirlo. Lo que no nos
dijo, lo que nos oculto, es que el mal son los recursos naturales
de los pueblos del “tercer mundo” y las guerras la única forma de
extirparlo, sin tener que pagar por ello. Este cinismo me trae a la
memoria dos pequeñas anécdotas que vienen como anillo al
dedo para explicar gráficamente lo inexplicable: En áfrica un
misionero se esforza para enseñarle a un grupo de negritos la
diferencia entre el bien y el mal; después de muchos meses y de
muchos ejemplos decide valorar los conocimientos de sus
alumnos y le pregunta a uno de ellos:

-A ver tú, Kalil, ¿Qué es una obra buena Y que una obra mala?

A lo que el aludido responde:

-Una obra mala es que otro robe las vacas de mi señor.

-¡Muy bien, Kalil, y ¿una obra buena?

-¡Qué mi señor robe las vacas de otro…!

La segunda anécdota ocurre en una universidad de Derecho. El


profesor de Penal examina a una alumna a quien pregunta:

-Señorita, ¿Podría usted definirme qué es el Estupro?

-Desde luego profesor.


-Díganme Usted.

-Estupro, señor, es prometer para meter y después de metido no


cumplir lo prometido.

-¡Excelente, excelente, 10 aclamado!

Sin ir más lejos es como la definición de la política según la cual


ella, la política, es el arte de lo posible y, parapetados en este
axioma los que se dedican a este arte nunca hacen nada. Por ello
poco debemos esperar de la reunión de las grandes potencias en
Copenhague, el cambio climático, su deterioro, es otra guerra
que ganaran los expoliadores, los que ofrecen, sin ruborizarse,
un 07% del PIB para ayuda al desarrollo de los “países pobres”,
mientras saquean y expolian sus recursos a sangre y fuego si es
necesario...

Pero las cosas pueden cambiar, llegara el día en que las gentes
salgan de la abulia, de su gélido aburrimiento y comprendan que
el compromiso no es con ellos mismos sino con las generaciones
futuras. Entonces, guiados por el hado de Saturno, comenzaran a
dibujar un nuevo día, luminoso, guiado por la conciencia
universal, allí donde los mercachifles de la política no tendrán
lugar porque la verdad estará por encima de la pasión política,
demostrando una vez más, que el pueblo es superior a sus
dirigentes.

Ahora me siento vacio, como los templos de Grecia, he dicho lo


que atosigaba mi espíritu y dirijo en paz mis pensamientos y mis
votos hacia los sufrimientos de Pablito a quien conmino a seguir
luchando, porque la vida es corta pero digna de ser vivida, si la
vivimos del todo, con total entrega y desinterés, porque vivir
también es esforzarse, en el entendimiento de que todo cuanto
hagamos debe ir orientado hacia el bien común.
Carlos Herrera Rozo