Trabajo Práctico I

“Fronteras de lo político”

Asignatura: Derecho Político

Docente: Prof. Ab. Humberto Molina

Alumnos:
-Herrera Moro María Valentina
-Darouiche Gisela Nahir
-Ibarra Jose María
-Montaña María Noel

Universidad Nacional de La Rioja
2014

Trabajo Práctico I
Monografía “Fronteras de lo político”. Edgar Morin

Introducción
Se plantea el interrogante de si la política todavía tiene fronteras, ya que no es fácil determinar
con claridad el ámbito de lo político. Se analiza cómo la política influye en la vida humana y en los
comportamientos que se generan a través de ella, haciendo referencia a la economía, a la
protección y el orden social, a lo biológico, a los problemas en cuanto a condiciones de vida y
medio ambiente, a la reproducción humana y a la muerte. La política llega a introducirse en esta
realidad social y trata de solucionar los distintos problemas que esta conlleva, muchas veces
llegando a ser totalitaria y buscando controlar todos los sectores de la vida social e individual, lo
que no es bueno, ya que sería difícil y hasta casi imposible resolver los problemas humanos
fundamentales. Lo que sí lo es, es que esta política asuma la multidimensionalidad y totalidad de
los problemas humanos sin convertirse en soberana y sin dejar de lado la democracia, que cumple
una función profundamente importante, acompañando a esta política y dejando salir a la luz las
diversas opiniones a cerca de todo lo mencionado y los pasos a seguir en una determinada
sociedad.

Desarrollo
Evolucionando, la política ha ido incurriendo en todos los problemas de la sociedad, y a su vez se
ha dejado impregnar por ellos. Esto se ha hecho notar especialmente en la economía. Se puede
afirmar que la política controla cada vez más a la economía, intentando orientar y alentar su
crecimiento. En occidente se tiene la impresión de que ahora la política es la que debe estar al
servicio de la economía. Aquí es donde encontramos una pérdida de autonomía, tanto en lo
político como en lo económico.
Cabe advertir que a partir de la segunda guerra mundial surge el concepto de desarrollo, donde
se debería poner en práctica una política de desarrollo económico, creando a su vez un desarrollo
social, un desarrollo humano y un desarrollo político. A fin de cuentas resulta muy difícil trazar
una frontera entre economía y política.
La política ha expandido su campo de aplicación en nuestros tiempos, sobre todo en lo
concerniente a las cuestiones sociales focalizando su mirada en la asistencia, en la protección, en
el mantenimiento del orden en cuanto a los problemas que surgen de la misma. Pero no se agota
tan solo en esto sino que también se hace cargo de otras cuestiones naturales como inundaciones

o temblores de tierra. Y no solo controla la educación, sino que la política de la educación se ha
ampliado hoy a la cultura, al tiempo libre. Se puede decir que los fines políticos fundamentales,
llegan a ser la prosperidad y el bienestar.
A medida que los problemas humanos se van complejizando, también lo hace la política
introduciéndose en lo biológico, en el vivir. A modo de ejemplo, vemos que se deja paso a una
política de sanidad más amplia, apuntando a las condiciones de vida, la higiene, la contaminación,
etc., así como también en la lucha contra el cáncer, el sida, que se convirtieron en problemas
politizados, incluyendo a lo que denominamos drogas, no solo por su consumo, sino también por su
producción y distribución. Lo mismo puede decirse de la lucha contra el hambre y de la
degradación urbana o rural, donde a partir de los 80, la política se traslada y extiende a la

biosfera, y se trata de dar respuesta a dos imperativos que se enfrentan: la preservación de la
biosfera y la necesidad del desarrollo económico.
Vemos entonces que todos los aspectos de la vida van siendo penetrados progresivamente por la
política, también ocurre con lo relativo al sexo; de ahí los debates sobre el aborto, la
conservación de los espermatozoides, la fecundación artificial, la posibilidad de madres
portadoras. Y todo esto trae sus consecuencias tanto políticas, como sociales y humanas y nos
plantea grandes problemas. La misma muerte plantea un problema, cuando se intenta extender la
existencia de una persona en una situación de coma, un estado en que se produce una disociación
entre el existir y la persona, donde ya no hay pensamientos ni sentimientos.
Estos problemas se ven politizados y a su vez subpolitizados. Politizados cuando el Estado se
preocupa y desempeña un importante papel. Pero también existe una infrapolitización donde el
debate se lleva a cabo prescindiendo por completo de los ciudadanos.
Así, sin darse cuenta la política va influyendo cada vez más en la vida humana y se hace
problemática. El problema de la biosfera se ha politizado, luego también ha resultado
planetarizado.

La política se ve hoy confrontada al destino y al porvenir de la humanidad y del planeta, que no se
separan de los problemas del desarrollo, del avance técnico y de las dificultades ecológicas,
sumado a lo que atañe a la tecnociencia; nos enfrentamos a problemas que están relacionados,
existiendo una dificultad permanente y fundamental: el retraso de la conciencia respecto a lo

que está ocurriendo. La conciencia, la sabiduría llegan inevitablemente tarde y este es el mayor
problema planteado.
Ya la Revolución Francesa y la Revolución Americana asignaban a la política la finalidad de
garantizar la felicidad (Saint Just; Marx) y así se llegó a un punto donde todo era devorado por

la política, se reducía todo lo no político a lo político.
La lección de esta experiencia es que esta política trataba de controlar todos los sectores de la
vida social e individual, y la misma experiencia nos demuestra que cuando la política se vuelve
totalitaria, se vuelve también incapaz de resolverlos problemas humanos fundamentales.
El poder totalitario ha tenido un límite objetivo, era la complejidad social. No funcionaba solo a
causa del orden implacable que trataba de imponer, sino en razón de la anarquía de la base
necesaria para que aquel siguiese vivo.
Como sabemos, vivimos en una época en que el exceso de información diaria nos lleva a olvidar
todo, es decir, vivimos en una desmemoria total.
Esta invasión de la política que conduce al totalitarismo, provoca una política vacía y
fragmentada, y en esta situación, los políticos atrapados en la lógica y el día a día en que se
encuentran, contribuyen a la entronización de los expertos y a la fragmentación de la
inteligencia.
La política termina en tragedia, estando obligada a intervenir en demasiados frentes llegando así
a una situación paradójica y a una excesiva compartimentación.
Frente a una necesidad doble y contradictoria, la política debe asumir la multidimensionalidad y
totalidad de los problemas humanos sin llegar a ser totalitaria, es decir, no debe convertirse en
soberana. Tendría que considerar no solo lo cuantitativo y manipulable, sino el sueño que hay en
la realidad humana.
Llegamos así a lo que llamamos democracia, que es el respeto por esta complejidad humana, es el
hecho de no contentarse con simplificaciones maquineas o mecanicistas, es la regla del juego que
permite que la múltiple diversidad de opiniones puedan expresarse a través de la polémica, para
poder regular el conflicto.
Entonces se llega a la conclusión de que la política debería despertar y estimular.

Conclusión
Haciendo un análisis de todo lo mencionado y explicado por este autor (Edgar Morin), y a nuestro
entender; lo que se quiere, con esta crítica, es dar a conocer un punto de vista analizando a
dónde llega lo político y sus respectivos errores, fallas y soluciones. Nos dice que la política hoy
en día debe ajustarse al mundo globalizado en el que vivimos y para esto debe haber conciencia
en los cambios y avances que se van suscitando para no tropezar con los mismos errores del
pasado.
Es muy importante el papel que juega la política en nuestros días, pero ese papel que juega no

debe sobrepasar los límites convirtiéndose en totalitaria, porque no se lograría resolver los
problemas, sino multiplicarlos, ya que vivimos en una época donde se hace necesario un
replanteamiento de la política.
Para culminar reiteramos que la política está en todas partes, pero no todo es político.
Ésta debería convertirse en antropolítica, esto significa considerar no sólo lo cuantitativo y
manipulable, sino todo lo que atañe al sueño que hay en la realidad humana en la que hoy vivimos.
También creemos que es imprescindible la idea de democracia, que regula el conflicto y permite
que éste sea fructífero, que de él surja algo nuevo.
Un buen modelo de desarrollo incluiría a la moral, ya que se producen subdesarrollos éticos e
intelectuales muy graves. Es necesaria una política que se concientice sobre las relaciones de los
seres humanos en conjunto con su naturaleza social. También resulta indispensable reformar el
pensamiento, para que nuestra inteligencia no quede ciega, ni llegue demasiado tarde.