You are on page 1of 2

Después de dos años de gobierno de UNE queda al descubierto que ésta gestión es la

continuación del gobierno empresarial de la GANA. Es evidente que el discurso del presidente
Álvaro Colom del 14 de enero de 2008, cuando aseveró que “hoy empieza el privilegio de
los pobres” ha quedado en el vacío, pues los privilegios continúan en manos de los sectores
que se han enriquecido a la sombra de los negocios del Estado; es decir, los sectores
tradicionales de poder económico y los sectores económicos emergentes.

El gobierno de la UNE, no ha sido capaz de propiciar políticas públicas en favor de los


sectores y las organizaciones vinculadas con la temática agraria, ni en resolver la conflictividad
social derivada del incumplimiento de los derechos laborales por parte de las empresas
maquileras, finqueros y empresarios agroindustriales. Es palpable el tortuguismo y la pasividad
gubernamental en los temas de impunidad laboral, justicia y el cumplimiento de los compromisos
del Estado ante las demandas de los pueblos indígenas, los campesinos, las mujeres y las
organizaciones sociales.

Si bien, se ha pretendido paliar la crisis y la situación económica precaria de miles de


guatemaltecos con programas sociales, estos han quedado en el plano clientelar, y en este
sentido, denunciamos abiertamente que no se están creando las condiciones estructurales
necesarias para construir nuevas matrices en el campo social y económico, las que tendrían
que partir ineludiblemente de aceptar la inoperancia de la institucionalidad actual, burocrática,
corrupta y perversa, pues en lugar de crear condiciones de desarrollo para las grandes
mayorías desposeídas, se sigue consolidando a los reducidos grupos que controlan los
recursos productivos del país.

De ahí que distintas organizaciones sociales han denunciado que la pérdida de empleos
formales ascendió a por lo menos 29 mil plazas en 2009; que la magnitud de la tasa de
desempleo nacional se puede constatar al verificar que el 80 por ciento de la población está
inmersa en la denominada economía informal, uno de los mayores índices de la región.
Las organizaciones sindicales han denunciado la pasividad del gobierno ante los abusos del
sector empresarial en relación con la violación del derecho de organización y la libertad
sindical, que viene aplicándose en los sucesivos gobiernos, se reprimen los intentos de la
organización sindical. Esto se comprueba con el hecho de que solamente 0.5% de la Población
Económicamente Activa está organizada sindicalmente, índice que revela la falta de libertad
de organización. “Esto es una vergüenza nacional pues impide que los trabajadores se
preparen para propiciar mejores condiciones laborales y participen por competitividad en la
generación de empleo".

En el Congreso de la República se ha postergado la agenda laboral buscándose subterfugios


legales para evadir un debate serio y responsable, que permita legislar a favor de la clase
trabajadora del país.

¿Quien gana ante la situación actual?. Ni más ni menos que CACIF y el sector oligárquico del
país. Un estudio realizado por un académico en 2009, revela que hay un millón de trabajadores
sin empleo o con empleos ocasionales, y que el 80% de la economía es informal. Esta masa
semidesocupada deprime el salario nominal, porque trabajan por menos que el salario mínimo,
lo que va en deterioro de los salarios formales y profesionales.

Este estudio revela que dicha perversidad ha obligado a emigrar a más de un millón doscientos
mil guatemaltecos a EE.UU. Mientras tanto el CACIF nunca ha creado condiciones para su
retorno, al contrario, presiona al Gobierno para que negocie, se queden, y emigren más; incluso
han señalado al gobierno actual de asumir una actitud pasiva en torno a las recientes medidas
legales en contra de los emigrantes en el estado de Arizona, Estados Unidos. ¿Por qué ese
interés? Simple -dice el estudio-: son más de cuatro mil doscientos millones de dólares lo que
envían los expatriados: el 10% queda en los bancos por el envío, y otro 80% va a los familiares.
Según cálculos, más del 50% de las remesas va finalmente a los bolsillos de la oligarquía.
Antes, los encomenderos vendían indígenas; hoy, los expulsan para cooptar la plata de su
trabajo en el exterior.

Además, para el CACIF y la oligarquía, oponerse a un aumento salarial es intrínseco a su


naturaleza encomendera, y es el mejor método para obtener extraordinarias ganancias y seguir
ejerciendo su grotesco gusto por la ostentación. Aún cuando el Gobierno omitió las admoniciones
salariales del CACIF, la historia muestra que el aumento salarial nunca cubre la inflación anual,
y menos la acumulada, y que jamás se empareja con el costo de la canasta básica alimentaria.
En conclusión, la oligarquía empresarial y la clase política corrupta y tradicional siguen
gobernando como históricamente lo han hecho: velando únicamente por sus intereses en
detrimento de los de las grandes mayorías del país.

POR LO ANTERIOR:

Llamamos a la clase trabajadora, a los campesinos y pueblos indígenas, a las mujeres y todos
aquellos sectores que luchamos por una Guatemala diferente, a conformar un frente común
en contra de estos sectores que enriqueciéndose a la sombra de los negocios del Estado están
propiciando más pobreza y miseria en la población guatemalteca.

Instamos a la clase trabajadora a que tome conciencia de su papel de clase, y de que el único
camino para modificar las estructuras oligárquicas y clientelares y lograr el efectivo desarrollo
de la clase trabajadora es la toma del poder por parte de los partidos políticos de izquierda,
por lo que todos los trabajadores de Guatemala deben participar activamente en la vida política
nacional con conciencia y compromiso social.

¡¡¡POR UN GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES


FUERA LA CLASE POLITICA CORRUPTA Y TRADICIONAL!!!

¡¡¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!!!


¡¡¡VIVA LA CLASE TRABAJADORA!!!