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ECONOMÍA

TEMA 5. EL FUNCIONAMIENTO DEL MERCADO
Índice
1. Introducción
2. La demanda y sus determinantes
2.1.

La curva de demandadas.

2.2.

La elasticidad de la demanda

3. La oferta y sus determinantes
3.1.

La función y la curva de oferta

3.2.

La elasticidad de la oferta

4. El equilibrio del mercado
4.1.

Desplazamientos de las curvas de demanda y oferta

1.- INTRODUCCIÓN
Si viviéramos en la Edad Media, el término mercado haría referencia a los encuentros de
compradores (demanda) y vendedores (oferta) que tenían lugar cada cierto tiempo en la plaza de
la ciudad, y donde se podía encontrar todo lo necesario para la subsistencia de una familia de la
época. Pero debemos tener en cuenta que hoy día no es necesario acudir físicamente a un lugar
determinado para poder comprar o vender un producto. Gracias a las nuevas tecnologías, como
internet, el teléfono o el correo podemos realizar compras y ventas desde nuestra casa. Es decir,
un mercado no tiene por qué ser necesariamente un lugar físico, basta con que haya un producto,
una persona que quiera comprarlo y otra que quiera venderlo.
El mercado es el conjunto de actividades de compraventa sobre un producto llevadas a
cabo por vendedores y compradores, que se ponen de acuerdo sobre la cantidad del bien
que se van a intercambiar y su precio.
El resultado de la interacción de estos agentes es el llamado equilibrio del mercado, consistente
en una cantidad de bien intercambiada y un precio de intercambio.
2.- LA DEMANDA Y SUS DETERMINANTES
Seguro que en más de una ocasión nos hemos planteado comprar algo que nos interesaba.
Hemos ido al comercio que lo vendía y, antes de adquirirlo, hemos echado un vistazo a su precio,
a su calidad, a otros bienes que nos podían valer para lo mismo, etcétera. Hemos actuado como
demandantes.

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La demanda existe si se desea comprar un bien o servicio determinado o, dicho de otra manera,
la demanda de un bien es la cantidad de éste que se desea adquirir según unas
condiciones determinadas, entre las que destaca el precio.
Si hablamos de un único comprador nos referimos a la demanda individual, pero si sumamos las
demandas de todas las personas que actúan en un mercado determinado estaremos refiriéndonos
a la demanda de mercado o demanda agregada.
Cada vez que hablamos de demanda, decimos que ésta depende de una serie de condiciones,
pues la cantidad que una persona está dispuesta a comprar depende de muchas variables, entre
las que podemos destacar cuatro: el precio del bien, el precio de otros bienes, la capacidad
adquisitiva y los gustos del consumidor.
1º.-El precio del propio bien. No tenemos más que pensar en la época de rebajas: el número de
artículos que se compra es claramente superior a las realizadas en las semanas anteriores, el
motivo es la bajada de precios, que estimula a los compradores a demandar una cantidad mayor
de bienes. Por tanto, el precio de un bien influye de manera inversa sobre su demanda, o lo que
es lo mismo, a medida que el precio de un bien disminuye, la cantidad que un consumidor está
dispuesto a demandar aumenta y, por el contrario, si el precio aumenta, la cantidad demandada
disminuye.
2º.-El precio de otros bienes. En la demanda de un determinado bien también puede influir el
precio de otros bienes. Para ver esta influencia tenemos que distinguir entre bienes
complementarios y bienes sustitutivos:

Dos bienes complementarios son, por ejemplo, el coche y la gasolina. Si nuestro bien
objeto de estudio es la gasolina, el automóvil sería el bien complementario, de tal forma
que si sube el precio de éste, se comprarán menos coches y consecuentemente también
se demandará menos gasolina. Por tanto, si sube el precio de un bien complementario,
disminuye su demanda pero también la demanda de los bienes asociados a él. Y
viceversa.

Dos bienes sustitutivos son, por ejemplo, los espaguetis y los tallarines, pues el consumo
de uno puede sustituir el consumo del otro. Si vamos al supermercado a comprar tallarines
y vemos que los espaguetis tienen un precio menor, compraremos éstos ya que tienen un
mejor precio y nos es indiferente un producto u otro. Por tanto, la disminución del precio de
un bien sustitutivo, hace que su demanda aumente provocando la disminución de la
demanda del otro.

3º.-La capacidad adquisitiva del consumidor, es decir, la renta disponible para consumir. Ésta es
otra variable que influye en la demanda de bienes, pero de forma distinta dependiendo del tipo de
bien. Para analizar ésto podemos distinguir 3 tipos de bienes: bienes inferiores, bienes normales y

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bienes de lujo. Quizás entendamos mejor la diferencia con algunos ejemplos:

Si nos toca la lotería, posiblemente dejaremos de comprar ciertos productos, como por
ejemplo refrescos de cola de marcas blancas, para sustituirlos por otros refrescos de
marcas reconocidas y más caros. Al bien refresco de cola de marca genérica (la marca del
supermercado) le llamamos bien inferior, pues su consumo aumenta cuando la renta es
inferior.

En cambio, nos lanzaremos a comprar esos productos que antes considerábamos
demasiado caros o superfluos. Seguramente compremos más ropa de marca, joyas, un
coche más potente, comeremos en restaurantes más caros e iremos a hoteles de muchas
estrellas. A este tipo de bienes le llamamos bienes de lujo.

Y finalmente, están aquellos bienes que aunque la renta aumente o disminuya no
dejaremos de consumir, como el pan. Si normalmente compramos un par de barras de pan
y nos toca la lotería, puede que aumentemos nuestra demanda, en ciertos días, a tres
barras, y si nuestra capacidad adquisitiva disminuye, puede que disminuyamos el número
de barras para controlar un poco el gasto, pero en ningún momento suprimiríamos su
consumo. A este tipo de bienes que consumimos independientemente de que la renta
aumente o disminuya se le llama bienes normales, y aunque su demanda varía en la
misma dirección que lo hace la renta, su proporción es menor.

4º.-Los gustos o preferencias del consumidor. Está claro que las variables anteriores influyen en
la demanda de un bien de la manera en que hemos visto, pero existe ésta otra que es difícil de
predecir. Si vamos a comprar un determinado producto, tendremos que ajustarnos a la renta que
tengamos y compararemos con los demás productos, pero no vamos a comprar algo que no nos
guste. La dificultad de estudio de esta variable reside en que cada demandante puede tener un
gusto o unas preferencias distintas a los demás.
Si consideramos que las variables anteriores son las que determinan la cantidad demandada,
podemos decir, por tanto, que la demanda es una función que depende del precio del bien (P(x)),
de los precios de otros bienes (P(y,z...)), de la renta o capacidad adquisitiva (R) y de los gustos o
preferencias del consumidor (G):
D = f [P(x), P(y,z...), R, G]
Estudiar la demanda en función de tantas variables es muy complicado, y si además pretendemos
representarla gráficamente, debemos tener en cuenta que en un plano sólo podremos utilizar una
variable independiente y otra dependiente. Por ello se utiliza la cláusula ceteris paribus, que
significa considerar todas las variables constantes excepto una, que es la que se va a utilizar para
el estudio. En nuestro caso vamos a estudiar la demanda en función del precio del propio bien y,
por tanto consideraremos que las demás variables no influyen. Así, la función de demanda

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quedaría de la siguiente forma:
D = f[P(x)]
2.1.- LA CURVA DE DEMANDA
¿Cómo se relacionan el precio de un bien y la cantidad demandada del mismo? Si pensamos en
el precio de un bien y en el número de unidades del mismo que normalmente demandaremos,
seguramente llegaremos a la conclusión de que si es más barato compraremos más. Ello lleva a
la conocida como ley de la demanda: relación entre el precio de un bien y la cantidad demandada
del mismo es inversa.
Esto nos permite dibujar una función de demanda a partir de distintos puntos. Es lo que se llama
la curva de demanda. Sin embargo, hay que hacer una observación importante. Aunque la
variable independiente es el precio y la dependiente es la cantidad demandada, en economía se
representa la cantidad en el eje horizontal y el precio en el eje vertical.
Veamos cómo se elabora una curva de demanda. Supongamos que somos clientes de una
pastelería que elabora rosquillas. Dependiendo de cuál sea el precio al que se vendan las
rosquillas, demandaremos más o menos cantidad de las mismas en un periodo de tiempo, por
ejemplo, un año. Si la relación entre ambas variables es la que se establece en la siguiente tabla,
la curva de demanda será:

Hemos visto la demanda que nosotros a título individual hacemos de rosquillas durante un
periodo. Pero si pensamos en los demás, nos daremos cuenta de que cada individuo estará
dispuesto a comprar más o menos unidades de un bien en función de cuál sea el precio de éste. A
partir de las demandas individuales, podremos ser capaces de elaborar la demanda acumulada, o
demanda del mercado. Veámoslo con un ejemplo en el que sólo hubiera dos demandantes de un
producto, Juan y Almudena:

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Como puede verse, gráficamente la demanda acumulada es la suma horizontal de las demandas
individuales: es la curva que resulta de sumar, para cada nivel de precios, la cantidad demandada
por cada persona.

2.2.- LA ELASTICIDAD DE LA DEMANDA
En el caso de la función de demanda, la elasticidad se podrá calcular con respecto a varias
variables: precio, precio de otros bienes o renta, puesto que todas ellas son variables
independientes que influyen en una única variable dependiente: la cantidad demandada. Pero
nosotros nos centraremos en el estudio de la elasticidad precio de la demanda, que estudia cómo
afectan los cambios en el precio de un bien a la cantidad demandada del mismo.

Con el cambio de signo, la elasticidad tendrá un valor positivo, mucho más fácil de comprender.

• Si la elasticidad es cero, se dice que la demanda es perfectamente inelástica: la cantidad
demandada es la misma, independientemente del precio. Es, por ejemplo, el caso de una
demanda vertical, que se da cuando la cantidad demandada de un bien no disminuye
aunque aumente bastante su precio, como la de muchos carburantes.

• Si la elasticidad es menor que uno, se dice que la demanda es inelástica.
• Si la elasticidad es igual a uno, se dice que la demanda tiene elasticidad unitaria.
• Si la elasticidad es mayor que uno, se dice que la demanda es elástica.

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• Si la elasticidad es infinito, se dice que la demanda es perfectamente elástica: una
variación muy pequeña del precio provoca una variación muy grande de la cantidad
demandada. Es, por ejemplo, el caso de una demanda horizontal, típica de bienes que
tienen muchos sustitutivos: si sube el precio de los mismos, la gente dejará de comprarlos
y pasará a consumir los sustitutivos. Por ejemplo, los bolígrafos o los cuadernos de
distintas marcas.
3.- LA OFERTA Y SUS DETERMINANTES
Los vendedores o productores son los llamados oferentes, pues ponen a disposición de los
consumidores los bienes y servicios que producen o venden. A esa cantidad que los oferentes
están dispuestos a vender, en unas determinadas condiciones, se le llama oferta.
Al igual que en la demanda, podemos distinguir:

Oferta individual, que es la cantidad que un único oferente está dispuesto a vender en
unas condiciones determinadas.

Oferta de mercado o agregada, que es el total de la producción que las empresas están
dispuestas a producir y vender, es decir, la suma de las ofertas individuales.

Al definir la oferta hemos considerado que la cantidad que se está dispuesto a ofrecer depende de
unas determinadas condiciones, de una serie de variables, analicemos las más importantes:
1º.-El precio del bien que se oferta. Si una empresa prevé que puede vender un producto a un
precio más alto, estará dispuesta a ofrecer más cantidad del mismo, además, habrá más
empresas dispuestas a ofrecer dicho producto; por tanto, el precio del propio bien incide de
manera directa en su oferta: a mayor precio mayor oferta, y viceversa.
2º.-El precio de los demás bienes, ya sean sustitutivos o complementarios, pues las empresas
se inclinarán a producir aquellos bienes que les proporcione unos mayores beneficios, por ello, y
si el precio del producto que comercializa una empresa se mantiene constante y sube el precio de
otro bien, la empresa preferirá producir éste. Por ello, podemos decir que la relación entre la oferta
de un bien y el precio de otros bienes es inversa.
3º.-El precio de los factores de producción. Es un aspecto fundamental para que una empresa
pueda calcular sus beneficios. Si el coste de los factores utilizados es mayor, mantiendose
constantes el resto de variables, la empresa tenderá a disminuir su oferta, mientras que si
disminuye el precio de los factores, la empresa estará interesada en aumentar su producción ya
que obtendrá mayores beneficios. Podemos decir, por tanto, que la relación es inversa.
4º.-Los objetivos empresariales. Aunque siempre se habla de la maximización de beneficios
como principal objetivo empresarial, es cierto que pueden ser otros y distintos, por lo que la

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empresa modificará la cantidad ofertada, aumentándola o disminuyéndola, según los objetivos
que se haya marcado.
5º.-La tecnología. Los avances tecnológicos, normalmente, provocan incrementos en los niveles
de producción, nuevos productos en el mercado, disminución de los costes, etc. Por ello, si una
empresa utiliza tecnologías más novedosas, incrementará su oferta y cuanto más obsoleta sean
las tecnologías utilizadas, menor será la oferta de dicha empresa.
3.1.- LA FUNCIÓN Y LA CURVA DE OFERTA
De todo lo anterior podemos deducir que la función de oferta nos da la relación entre la cantidad
ofrecida de un bien y las variables de las que ésta depende:
O = f[P(X), P(Y,Z..), Coste factores, Objetivos, Tecnología..]
Al igual que hicimos con la demanda, aplicamos la cláusula ceteris paribus, de modo que
podamos obtener funciones específicas de oferta que relacionen la cantidad ofrecida de un bien y
una sola variable cuando todas las demás permanecen constantes.
La más importante es la función de oferta-precio, que relaciona la cantidad ofrecida de un bien con
su precio. Ésta será la que conoceremos como función de oferta:
O = f[P(X)]
Como hemos comentado, la relación entre la cantidad ofrecida de un bien y su precio, es una
relación directa (a mayor precio, mayor cantidad ofrecida), por lo que su representación gráfica
será una curva creciente.
Si suponemos que para un precio de 15
unidades

monetarias,

una

empresa

está

dispuesta a poner a la venta 25 unidades del
bien (punto A), al bajar el precio hasta 10
unidades monetarias, la empresa sólo estará
dispuesta a ofrecer 10 unidades del bien (punto
B), por lo que la función de oferta tendrá la
siguiente representación gráfica:

3.2.- LA ELASTICIDAD DE LA OFERTA
De la misma forma que hablamos de la elasticidad de la demanda, cabe hacerlo de la de la
oferta. Responderá a la siguiente fórmula:

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La elasticidad-precio de la oferta, o simplemente elasticidad de la oferta, refleja, pues, el grado en
el que la cantidad ofrecida de un bien responde ante variaciones en su precio.
4.- EL EQUILIBRIO DEL MERCADO
En los epígrafes anteriores hemos estudiado tanto el comportamiento de la demanda como el de
la oferta, pero por separado cada una de ellas. Si expresamos en una tabla los datos de las
representaciones gráficas de las funciones de oferta y demanda:
Para que exista equilibrio en el mercado se
debe alcanzar un precio (al que llamaremos
precio de equilibrio), en el que la cantidad
ofrecida y la demandada sea la misma.

A un determinado precio, llamado de equilibrio, oferentes y demandantes están de acuerdo en
intercambiar determinadas cantidades del bien, sin que exista ningún interés por ninguno de ellos
en modificar su decisión, que es estable mientras que no cambien otras circunstancias que hemos
considerado constantes.
¡Atención! Cualquier otro precio llevará a una situación que deseará ser alterada por alguna de las
partes:

Para un precio superior, la oferta del producto es mayor a su demanda. A esa situación se
la conoce como “exceso de oferta o escasez de demanda”. En una situación de exceso de
oferta los precios tenderán a bajar hasta alcanzar el punto de equilibrio.

Y para un precio inferior al de equilibrio, la cantidad demandada es mayor a la cantidad
ofertada, lo que se conoce como “exceso de demanda o escasez de oferta”. En una
situación de exceso de demanda los precios tenderán a subir hasta alcanzar el punto de
equilibrio.

ACTIVIDAD: Estamos en el mercado de un determinado producto, por ejemplo, las
chaquetas, y sabemos que la demanda y la oferta de este bien responden a las siguientes
funciones:
D = 20.900 – 100P
A.- ¿Cuál es el precio de equilibrio?

O = 50P – 100

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Sabemos que el equilibrio se produce cuando la Oferta es igual a la Demanda, es decir, cuando
las cantidades ofertadas y demandadas son las mismas. Por eso, como tenemos las funciones de
Oferta y Demanda, ambas en función del precio, las igualamos y podemos despejar el precio, que
será el precio de equilibrio, pues es el precio al que estarán de acuerdo oferentes y demandantes.
Analíticamente nos quedaría de la siguiente forma:
20.900 - 100P = 50P – 100;
P = 21.000 / 150;

20.900 + 100 = 50 P + 100P;

P = 140 euros

21.000 = 150P;

Es decir 140 euros es el precio de equilibrio.

B.- Y para este precio de equilibrio, ¿cuál es la cantidad que oferentes y demandantes están
dispuestos a intercambiar?
Pues una vez que tenemos el precio de equilibrio, basta con sustituirlo en cualquiera de las dos
funciones (la de oferta o la de demanda), y obtendremos la cantidad que los oferentes están
dispuestos a poner a la venta para esos precios y la cantidad que los demandantes están
dispuestos a comprar para ese precio, que lógicamente es la misma cantidad puesto que se trata
del punto de equilibrio. Por ejemplo podemos sustituir el precio en la función de oferta:
O = 50P – 100
Como P=140, tenemos: O = 50 x 140 – 100; O = 7.000 – 100;

O = 6.900 unidades

Por tanto, para un precio de 140 euros la unidad, la cantidad que están dispuestos a intercambiar
oferentes y demandantes es de 6.900 unidades.
C.- Si el precio fuera de 160 euros la unidad, ¿tendríamos exceso de oferta o de demanda?
¿y en qué cuantía?
Tenemos que el precio de equilibrio está en 140 euros y, por tanto, para este precio, la cantidad
demandada será igual a la ofertada, pero si el precio sube hasta 160 euros, los productores u
oferentes desearán aumentar la cantidad que ponen en el mercado porque sus beneficios serán
mayores y, por otra parte, para ese precio, los consumidores o demandantes pedirán una cantidad
menor, pues el precio les parece elevado. En resumen, si aumenta la oferta y a la vez disminuye
la demanda, para un precio de 160 euros tendremos un exceso de oferta.
Esto lo podemos comprobar analíticamente y así contestamos a la segunda pregunta. Lo único
que tenemos que hacer es sustituir el precio de 160 euros en las funciones de oferta y demanda,
para obtener las cantidades intercambiadas a dicho precio:
Como O = 50P - 100, y para P = 160
O = 50 x 160 – 100;

O = 8.000 – 100;

unidades.
Y como D = 20.900 - 100P, y para P = 160

O = 7.900, es decir, la cantidad ofertada es de 7.900

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D = 20.900 - 100 x 160 = 20.900 – 16.000; D = 4.900, por tanto la cantidad demandada será de
4.900 unidades.
De esta manera tenemos que si la oferta es de 7.900 unidades, y la demanda de 4.900, hay un
exceso de oferta en 3.000 unidades.
4.5.- DESPLAZAMIENTOS DE LAS CURVAS DE DEMANDA Y OFERTA
Hablamos de movimientos en las curvas de oferta y demanda cuando analizamos la incidencia
que una variación en el precio del bien causa en ellas.
Cuando, por el contrario, son las demás variables las que cambian, no nos movemos entre dos
puntos de una misma curva de oferta o de demanda, sino que es la curva entera la que se
desplaza, hacia la derecha o hacia la izquierda.
Veamos por ejemplo, cómo la curva de demanda se desplaza hacia la derecha por cambios en las
distintas variables que intervienen en ella.

Ante variaciones en los precios de los bienes sustitutivos. Si aumenta el precio de un
bien que sea sustitutivo del que estamos estudiando, ceteris paribus, la demanda de este
último se desplazará hacia la derecha, pues es previsible que algunos de los compradores
que antes consumían el bien sustitutivo pasen a consumir el que estamos considerando.
Pensemos por ejemplo en dos marcas de detergente que tuvieran las mismas
propiedades. Si el precio de una de ellas subiera, la demanda del otro aumentaría.

Ante variaciones en los precios de los bienes complementarios. Si disminuye el precio
de un bien complementario del bien que estemos estudiando, la demanda de este último
se desplazará hacia la derecha, pues para satisfacer la misma necesidad que antes
tendremos que gastar menos dinero al haber bajado el precio del bien complementario.
Por ejemplo, si baja el precio de los reproductores de DVD, es previsible que se compren
más, e indirectamente, también más DVDs, ya que solo quien tenga reproductor de DVD
podrá ver DVDs.

Ante variaciones en las preferencias de los consumidores. Si aumentan las

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preferencias de los consumidores hacia un bien,ceteris paribus, la demanda de éste
aumentará para cualquier nivel de precios: Su curva de demanda se desplazará hacia la
derecha. Si en una temporada se ponen de moda unos modelos de prendas de vestir, se
demandarán más.

Ante variaciones en la renta de los consumidores. Normalmente los consumidores
elevan la cantidad que desean de un bien al aumentar su renta. Si los consumidores
demandan menos cantidad de un bien cuando sube su renta, estaremos ante un bien
inferior: la demanda del bien se desplazará hacia la izquierda. Por ejemplo, conforme
aumenta la riqueza de los países, sus habitantes dejan de comer alimentos abundantes y
básicos -pan, patatas-.

Por lo que hace a la curva de oferta, ésta se desplazará cuando varíen los factores -distintos
del precio- que afectan a la cantidad ofrecida. Un desplazamiento de la curva de oferta a la
derecha disminuirá el precio y la cantidad de equilibrio. Por contra, un desplazamiento hacia la
izquierda aumentará el precio y la cantidad de equilibrio. Pasemos a ver los sentidos de dichos
desplazamientos:

Cambios en los precios de otros bienes. Si sube el precio de otros bienes, ceteris
paribus, los fabricantes del bien que estemos estudiando probablemente pasen a producir
más unidades del otro al ver en él más posibilidades de beneficio, con lo que la oferta del
bien se desplazará a la izquierda.

• Cambios en los costes de producción. Si suben los costes de fabricar un bien, ceteris
paribus, la producción del bien resultará menos rentable, por lo que las empresas reducirán
su oferta: ésta se desplazará hacia la izquierda. Si los costes bajan, la oferta se desplazará
hacia la derecha, puesto que los fabricantes podrán vender al mismo precio pero a menor
coste.

• Cambios en la tecnología:
• Si hay un avance tecnológico, ceteris paribus, fabricar una misma cantidad de un
bien costará más barato, luego para un mismo nivel de precios las empresas
estarán dispuestas a ofrecer más cantidad: la oferta se desplazará hacia la
derecha. Pensemos que tener mayor tecnología implicará en principio producir más
barato, luego el efecto de aumentar la tecnología debe ser igual que el de reducir
los costes.

• Si hay un retroceso tecnológico (por ejemplo, el causado por una guerra en la
dotación de factores productivos), ceteris paribus, la oferta se desplazará hacia la
izquierda.