Cuadernillo 1 REVOLUCIÓN

D. Cultura y sociedad
Ciencias Sociales
¿Cómo se comunicaban los habitantes? Lectura n° 1

D.1. Periódicos
La sociedad colonial era mayoritariamente analfabeta. Los que sabían leer y escribir se concentraban entre la población blanca. No existen censos de la época que den cuenta del número real de analfabetos, pero un dato es relevante en este sentido. Muchos habitantes firmaban las actas judiciales con una X, por lo que se deduce que era muy grande el número de personas que no sabía escribir, y en especial las mujeres. Para los privilegiados que sabían leer, se editaban breves hojas sueltas para informar sobre sucesos importantes, entradas, salidas y cargas de barcos, elecciones de prelados, dar a conocer pequeñas piezas literarias, artículos de economía e informes científicos. Con la instalación de la primera imprenta en Buenos Aires, se intensifica la actividad periodística y se comienzan a editar periódicos como el Telégrafo Mercantil y el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio. Después de la Revolución, Moreno publica la Gaceta de Buenos Aires, pero, como se deduce fácilmente, este tipo de comunicación sólo se difundía entre quienes sabían leer y escribir. Por eso estableció su lectura en la Iglesia, después de la misa mayor. ¿Una forma de legitimar el nuevo gobierno?, ¿el control de la población subalterna? Para algunos historiadores fue se necesito de nuevas formas de incorporar a la clase “plebeya” a la revolución, para otros era necesario el control de ésta, de tal forma que se mantuviera dentro del canal determinado por la élite criolla. Una de estos canales de participación fueron los periódicos, otro las fiestas patrióticas. • . . El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir los delitos...Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a luz un nuevo periódico semanal, con el título de Gaceta de Buenos Aires, el cual, sin tocar los objetos que tan dignamente se desempeñan en el Semanario del Comercio, anuncie al público las noticias exteriores e interiores que deban mirarse con algún interés. Gazeta de Buenos Aires 7 de Junio de 1810.

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El genio americano.., obrará prodigios en toda la América... Que todos los pueblos arrojen de su seno con ignominia al ingrato que mira con pesar el bien de la tierra que lo mantiene; que en todas partes el funcionario tema la censura pública, y el empleado encuentre en la opinión del pueblo el único garante de su sueldo; que se arranquen de raíz todos los vicios de la antigua administración que hemos llorado tantas veces, que solamente se espere del mérito lo que antes obtenían del valimiento; que el magistrado sea inexorable en sostener los derechos de la justicia, el gobernador infatigable en promover el bien de su pueblo, el ciudadano siempre dispuesto a sacrificar a su patria sus bienes y su persona; que conozcan todos, que los empleos no honran, sino que se honran a si mismo por sus virtudes; que un hombre desconocido, pero con virtudes y talentos, no sea jamás preferido por otro en el que el lustre de su casa no sirve sino para hacer más chocante la deformidad de sus vicios; que se promueva a toda costa el honor y la ilustración de la milicia, el respeto del clero, la seguridad del artesano, los privilegios del labrador, la libertad del comerciante: he aquí los medios con que Buenos Aires se ha hecho superior a sus enemigos, y he aquí el camino donde la América entera, si no establece una prosperidad permanente, preparará a lo menos el terreno, y lo dispondrá a recibir con serenidad una constitución sabia, y bien meditada. Gazeta de Buenos Aires, 25 de octubre de 1810. Biblioteca Argentina, p. 210.
Nivel 1

Después de leer los textos anteriores, contesten: ¿por qué se crea La Gazeta? Si tomamos en cuenta la información de los textos de la Actividad B, ¿quiénes tendrían acceso a su lectura? ¿Y quiénes podían informarse por otros medios que no fuera la lectura directa? ¿Por qué?

Nivel 2 • • Enumeren el plan de gobierno, de acuerdo con los datos aportados por el artículo de La Gazeta del 25/10/1810. ¿Cómo suponen que tomarían este artículo los distintos sectores sociales?

Nivel 3

• •

Completen las actividades del nivel 2 ¿Cuáles son los principios políticos y éticos presentes en este artículo?

Lengua

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Lectura n° 1
Había además otras formas de comunicación, entre los que se destacan grandes carteles colocados en sitios muy visibles, donde se escribían poemas, acrósticos, laberintos y juegos rimados. Colgados en las ceremonias públicas, estaban expuestos a todo el público, para ser leídos a los que no podían hacerlo, por relatores o narradores. Para el gran público, en especial para los criollos, negros, indios, mestizos, casi siempre discriminados de los círculos oficiales, la pulpería era no sólo un lugar de reunión, sino también de actualización de información. Acompañados por la guitarra, los “cantores” narraban sucesos, celebraciones, marcha de las guerras de independencia, historias de la vida cotidiana. Quienes no tenían acceso a la palabra escrita, podían estar al día con los sucesos de manera espontánea en estos lugares de reunión popular. Nivel 1

En La Gazeta de Buenos Aires del día 17 de enero de 1817, se publicó el siguiente aviso:

Gaceta de Buenos Ayres- Imprenta del Los Niños Expósitos, viernes 17 de enero 1817.Aviso. Doña Tomasa Pereyra Lucena vende una criada de todo servicio en cantidad de 280 pesos. Vive esta Señora calle de colegio al Sur cinco cuadras

Este aviso corresponde a lo que hoy llamamos “aviso clasificado”: a) Averigüen qué características tienen un aviso clasificado; b) ¿Por qué la señora Pereyra puede vender a una persona? Elaboren un aviso clasificado que podría aparecer en un diario de la actualidad, en el que lo que se ofrezca se base en una injusticia social (trabajo infantil, trabajo ilegal o “en negro”, etc.)

Niveles 2 y 3 Gaceta de Buenos Ayres. Viernes 30 de enero 1818. Se vende un negro. D. Rafael P. Lucena tiene un moreno como de 22 años, robusto y entiende de todo trabajo de campo, vive del quartel de artillería cuatro cuadras al Oeste, vuelta al Norte.

Tanto en este aviso como en el anterior, se promueve la venta de personas. En la actualidad se concretan diariamente actividades que promueven el trabajo esclavo, la injusticia social, etc. Enumeren las actividades de este tipo que conozcan de su barrio o ciudad y luego contesten: ¿qué relación hay entre los artículos de La Gazeta y la actualidad?

D.2. Fiestas populares Ciencias Sociales
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Lectura n° 2 Las fiestas callejeras
Las fiestas callejeras eran comunes durante el período colonial; se organizaban cuando era coronado el rey, cuando llegaba un nuevo virrey; había también fiestas religiosas como la Semana Santa y la del patrono de la ciudad. ¿Por qué las hacían? En el caso de la asunción del nuevo rey era una forma de reafirmar la relación entre el rey y sus súbditos. Entonces las autoridades virreinales llevaban el estandarte real y bajo él desfilaba la población según un orden establecido: el virrey primero como máxima autoridad colonial y los súbditos, según su lugar en la escala social. A partir de 1808 se agregan dos nuevas fiestas: La Defensa y La Reconquista de Buenos Aires de los invasores ingleses. Si las fiestas se organizaban para representar el vínculo entre el rey y “sus vasallos”, a partir de 1810, cuando esta relación empieza a cuestionarse, las fiestas van a variar en cuanto al contenido del festejo. A partir de 1811, la Junta y el Cabildo decidieron festejar el aniversario de la Revolución. Desde 1813 pasaron a llamarse “Fiestas Mayas”. En ellas participaba toda la población de Buenos Aires, como una forma de unirla a la causa revolucionaria. En 1811 el festejo comenzó el día 24 de mayo con un desfile militar. A la cabeza iba el estandarte real (acuérdense que se mantenía la llamada “máscara de Fernando VII); el día 25 se celebró una misa y un Tedeum en la Catedral. Para esas fiestas se mandó construir una pirámide en la plaza de La Victoria (la Pirámide simboliza el triunfo de la Revolución). Desfilaron tropas, se dispararon los cañones, las iglesias hicieron sonar las campanas. Pero también había bailes, música danza. Se ponían arcos triunfales con leyendas sobre la Revolución y sobre los triunfos militares. En estas fiestas participaba toda la población de Buenos Aires, aunque de diferentes maneras, según su status social. A veces se daban contribuciones a los familiares de los caídos en la guerra, se liberaban esclavos, y hasta se llegaron a usar, en algunas oportunidades, gorros frigios. En las fiestas se cantaban canciones que hablaban del amor a la patria, a la libertad, en contra de España. Nivel 1

Lean el texto anterior. Para que la comprensión resulte más fácil, marquen las palabras que no entiendan; luego, busquen su significado (en el diccionario o preguntando al profesor) y escríbanlo sobre la palabra, de tal forma que, cuando lo vuelvan a leer, les resulte más fácil. Lean ahora el texto de Bartolomé Hidalgo (“Relación” que está en Lengua) y realicen la misma operación.

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Hagan una lista de actividades realizadas durante los festejos, según el día de celebración. Averigüen si alguno de estos juegos todavía se juega en la actualidad, dónde y quiénes lo juegan.

Lengua
Lectura n° 2 “Relación” de Bartolomé Hidalgo
Bartolomé Hidalgo (ver referencias en Literatura) relata, en boca de un gaucho, las fiestas mayas de 1822 en Buenos Aires, desde la perspectiva de un gaucho. Contreras cuenta a su amigo Chano, otro gaucho, lo que él vivió durante esos días, ya que su amigo no pudo concurrir
CONTRERAS ¡Ah, fiestas lindas, amigo! No he visto en los otros años, junciones más mandadoras, y mire que no lo engaño. El veinticuatro a la noche, Como es costumbre, empezaron. Yo vi unas grandes columnas en coronas rematando, y ramos, llenos de flores, puestos a modos de lazos; las luces como aguacero, colgadas entre los arcos, el cabildo, la pirámide, la recova y otros laos. Y luego la versería, ¡ah, cosa linda! Un paisano me los estuvo leyendo; pero ¡ah, poeta cristiano, qué décimas y qué trovas! Y todo siempre tirando a favor de nuestro aquel. Luego había en un tablao, musiquería con juerza y bailando unos muchachos, con arcos y muy compuestos, vestíos de azul y blanco; y, al acabar, el más chico una relación echando me dejó medio… ¡quién sabe! ¡Ah, muchachito liviano, por Cristo que le habló lindo al Veinticinco de Mayo! Después siguieron los fuegos, y cierto que me quemaron, porque me puse cerquita y, de golpe, me largaron unas cuantas escupidas que el poncho me lo cribaron. A las ocho, de tropel, Para la Mercé tiraron Las gentes a las comedias. Yo estaba medio cansao y enderecé a lo de Roque;

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dormí, y al cantar los gallos, ya me vestí; calenté agua, estuve cimarroniando, y, luego, para la plaza agarré y vine despacio; llegué, ¡bien haiga el humor!, llenitos todos los bancos, de pura mujerería, y no, amigo, cualquier trapo, sino mozas como azúcar; hombres, eso era un milagro; y, al punto, en varias tropillas se vinieron acercando los escueleros mayores, cada uno con sus muchachos; con banderas de la Patria ocupando un trecho largo, llegaron a la pirame y, al dir el sol coloriando y asomando una puntita, ¡bracatán!, los cañonazos, La gritería, el tropel,

Música por todos laos, Banderas, danzas, junciones, los escuelistas cantando; y, después, salió uno solo que tendría doce años, nos echó una relación… ¡Cosa linda, amigo Chano! Mire que a muchos patriotas las lágrimas le saltaron. Más tarde la soldadesca a la plaza jue dentrando y, desde el Juerte a la Iglesia todo ese tiro ocupando. Salió el gobierno, a las once, con escolta de a caballo, con jefes y comendantes y otros muchos convidaos, dotores, escribanistas, las justicias a otro lao, detrás la oficialería las latones culebriando.

La soldadesca hizo cancha y todos jueron pasando hasta llegar a la Iglesia. Yo estaba medio delgao y enderecé a un bodegón; comí con Antonio, el manco, y, a la tarde, me dijeron que había sortija en el Bajo; me jui, de un hilo, al paraje y, cierto, no me engañaron. En medio de la Alamera había un arco muy pintao con colores de la Patria; gente, amigo, como pasto, y una mozada lucida en caballos, aperaos con pretales y coscojas, pero pingos tan livianos que, a la más chica pregunta, no los sujetaba el diablo. Uno por uno rompia tendido como lagarto,

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y…¡zas!...¡ya ensartó!...¡ya no! ¡Oinganlé, que pegó en falso! ¡Qué risa y qué voraciar! Hasta que un mocito amargo le aflojó todo al rocín y, ¡bien haiga el ojo claro!, se vino al humo, llegó y la sortija ensartando, le dio una sentada al pingo y todos ¡viva! Gritaron. Vine a la plaza: las danzas seguían en el tablao y vi subir a un inglés en un palo enjabonao, tan alto como un ombú y, allá en la punta, colgando una chuspa con pesetas, una muestra y otros varios premios para el que llegase. El inglés era baquiano: se le prendió al palo viejo y, moviendo pies y manos,

al galope llegó arriba y, al grito, ya le echó mano a la chuspa, y se largó de un pataplús hasta abajo. De allí a otro rato volvió y se trepó en otro palo, y también sacó una muestra. ¡Bien haiga el bisteque diablo! Después se treparon otros, y algunos también llegaron. Pero lo que me dio risa jueron, amigo, otros palos que había, con unas guascas para montar los muchachos, por nombre rompecabezas; y enfrente, en el otro lao, un premio para el que juese hecho rana, hasta toparlo; pero era tan belicoso aquel potro, amigo Chano, que muchacho que montaba contra el suelo… y ya trepando

estaba otro y, ¡zas!, al suelo; hasta que vino un muchacho y, sin respirar siquiera, se fue el pobre refalando por la guasca; llegó, al fin, y sacó el premio acordao. Pusieron, luego, un pañuelo, y me tenté, ¡mire el diablo! Con poncho y todo monté y, en cuanto me lo largaron, al infierno me tiró; y, sin poder remediarlo, (perdonando el mal estilo) Me pegué tan gran culazo Que, si allí tengo narices, Quedo para siempre ñato… Luego encendieron las velas, y los bailes continuaron, la cuetería y los juegos. Después todos se marcharon, otra vez, a las comedias; yo quise verlas, un rato,

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y me metí en el montón; y tanto me rempujaron que me encontré en un galpón todo muy iluminao, con casitas de madera y, en el medio, muchos bancos. No salían las comedias y yo ya estaba sudando, cuando, amigo, redepente árdese un maldito vaso que tenía luces dentro, y la llama subió tanto que pegó juego en el techo; alborotóse el cotarro, y yo, que estaba cerquita de la puerta, pegué un salto, y ya no quise volver. Después me anduve pasiando por los cuarteles; había también muy bonitos arcos, y versos, que daban miedo.

Llegó el veintiséis de Mayo y siguieron las junciones como habían empezao. El veintisiete, lo mesmo: un gentío temerario vino a la plaza; las danzas, los hombres subiendo al palo, y allá, en el rompecabezas, a porfía, los muchachos. Luego, con muchas banderas, otros niños se acercaron, con una imagen muy linda y un tamborcito tocando. Pregunté qué virgen era; La Fama, me contestaron. Al tablao la subieron y allí estuvieron, un rato, aonde uno de los niños los estuvo proclamando a todos sus compañeros. ¡Ah, pico de oro! ¡Era un pasmo

ver al muchacho, caliente y más patriota que el diablo! Después hubo volatines, y un inglés, todo pintao, en un caballo al galope iba dando muchos saltos. Entre tanto, la sortija la jugaban en el Bajo. Por la plaza de Lorea otros también me contaron que había habido toros lindos. Yo estaba ya tan cansao que, así que dieron las ocho, corté para lo de Alfaro, aonde estaban los amigos en beberaje y fandango; eché un cielito en batalla, y me refalé hasta un cuarto aonde encontré a unos calandrias calientes, jugando al paro. Yo llevaba unos realitos

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y, ansí que echaron el cuatro, se los planté; perdí en boca, y sin medio me dejaron. En esto, un catre viché y me lo jui acomodando; me tapé con este poncho y allí me quedé roncando.

Esto es, amigo del alma, lo que he visto y ha pasao. CHANO

y la correremos juntos.

Contreras lió su recao y estuvo allí todo un día, y, al otro, ensilló su ruano, y se volvió a su querencia, despidiéndose de Chano.

Ni oírlo quisiera, amigo; cómo ha de ser, ¡padezcamos! A bien que el año que viene, si vivo, iré a acompañarlo,

LENGUA Nivel 1

Luego de la lectura de la “Relación” reconstruyan la celebración de las fiestas, enumerando las actividades, día por día. Nivel 2 En su extensa narración de las fiestas mayas, Contreras utiliza algunos recursos expresivos para manifestar sentimientos y emociones. Transcriban los versos que expresan: Patriotismo Admiración Sensibilidad por el arte Humor Cansancio

Luego expliciten en cada caso qué hecho o situación es la causa de cada uno de esos sentimientos. Nivel 3 En el texto hay dos voces narrativas. Transcriban ejemplos de cada una y determinen en ellas las particularidades del género gauchesco. Ciencias Sociales Niveles 1, 2 y 3

Lean la narración de Hidalgo y el texto Las Fiestas Callejeras (Recuerden que el de Hidalgo fue escrito en 1822 y que para entonces ya se había declarado

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la Independencia; por eso, en lugar del estandarte real aparece la bandera argentina) • Marquen las palabras que no entiendan, escriban encima el significado, de tal forma que, cuando lo vuelvan a leer, les resulte más fácil. Hagan una lista de las actividades realizadas durante el festejo, de acuerdo con el día de celebración.

Averigüen si alguno de los juegos mencionados todavía se practican en la actualidad

Actividad final integradora HISTORIA Y LENGUA. Nivel 1 Con los datos obtenidos a través de las lecturas realicen un plano de la ciudad de Buenos Aires en 1810, con el recorrido del festejo de la revolución. Niveles 2 y 3 Armen un texto, con el formato de un periódico (aunque sea sólo una página) que muestre los cambios producidos por la Revolución.

Trabajo realizado por las profesoras Patricia Zanetti (Historia) Susana Ferrero (L y Literatura)

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