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EL PROFETA

GIBRÁN KALHIL GIBRÁN
El Arribo de la nave
Del Amor
Del Matrimonio
De los Niños
De las Dádivas
Del Sustento
Del Trabajo
De la Alegría y de la Tristeza
De las Moradas
De la Vestimenta
Del Comprar y del Vender
Del Crimen y del Castigo
De las Leyes
De la Libertad

De la Razón y de la Pasión
Del Dolor
Del Propio Conocimiento
De la Enseñanza
De la Amistad
De la Conversación
Del Tiempo
Del Bien y del Mal
De la Oración
Del Placer
De la Belleza
De la Religión
De la Muerte
El Adiós

El Arribo de la nave
Almustafá, el elegido y el amado, que era un amanecer en su propio día, esperó durante
doce añlos en la ciudad de Orfalis el arribo de la nave que había de conducirle de regreso a
su isla natal.
Y en el año decimosegundo, el día séptimo de Ailul, mes de la cosecha, escaló la colina,
cercana a las murallas de la ciudad, y contempló el mar; y columbró su nave surgiendo de
entre la niebla.
Entonces se abrieron las puertas de su corazón, y su alegría se desbordó y escapó volando
por encima del mar. Cerró los ojos y rezó en el silencio de su alma.
Pero mientras bajaba la colina, le invadió la melancolía, y pensó allá en el fondo de su
corazón: "¿Cabe partir en paz y sin tristeza? Imposible, no es concebible abandonar esta
ciudad sin que mi alma quede desgarrada. Infinitos son los días transcurridos entre sus
murallas, y eternas las noches de soledad; y ¿quién es el mortal capaz de separarse de su
dolor y soledad sin sentir entristecida el alma? Son innumerables las partículas de espíritu
diseminadas por estas calles, e innumerables los hijos de mi afecto que deambulan
desnudos por entre estas colinas, ¿cómo, pues, alejarme de ellos sin experimentar la
opresión del dolor! No es una simple prenda de vestir de lo que me privo en este día, sino la
propia piel que desgarro con mis manos. No es tan solo un pensamiento lo que queda trás
de mí, sino todo un corazón dulcificado por el hambre y la sed. Mas no puedo postergar por
más tiempo mi partida.
La mar, que requiere para sí todas las cosas, me reclama, y debo zarpar. Pues quedarse,
aunque las horas ardan en la noche, es congelarse, cristalizarse y quedar confinado en un
molde. Nada me sería más placentero que llevar conmigo todo cuanto hay aquí, más ¿cómo
hacerlo? Una voz no puede cargar la lengua y los labios que le dieron alas. Debe ir sola en
busca del éter. Y solitaria y sin nido volará el águila de cara al sol."
Y una vez en la falda de la colina, volvió su vista de nuevo hacia el mar, donde su nave se
acercaba al puerto, y en su proa, los marineros, todos ellos hombres de su misma tierra. Y
desde el fondo de su alma les vociferó:

¡Hijos de mí provecta madre, vosotros jinetes sobre las olas! ¡Cuán a menudo habéis
circunnavegado en mis sueños! ¡Y ahora arribáis a mí en el despertar del más hondo de mis
sueños!
Preparado estoy para partir, y mi anhelo al igual que las velas desplegadas, tan sólo al
viento aguarda. Tan sólo un aliento más emitiré en esta atmósfera sosegada, tan sólo lanzar‚
otra mirada plena de amor hacia atrás. Y luego me uniré a vosotros para ser uno más entre
los marineros. Y tú, extenso mar, cual madre en vela. Unico refugio apacible para los ríos y
los arroyos. Un meandro más tendrá tan solo este torrente, solamente un último murmullo
en su recorrido. Y luego me acoger‚ a ti cual una solitaria gota infinita en un océano sin
límites.
Y en tanto caminaba vio como en la lontananza hombres y mujeres abandonaban sus
campos y se apresuraban hacia las puertas de la ciudad.
Y a sus oídos llegaron sus voces que le llamaban por su nombre, y a gritos, de una campiña
a otra, se comunicaban el arribo de la nave.
Y entonces se dijo para si:
¿Será el día mismo de la partida el de la reunión? Y se proclamará que mi ocaso fue en
realidad mi aurora? Y cómo gratificar‚ a aquel que ha dejado su arado a medio surco, o a
aquel que ha detenido la rueda de su Iagar? ¿Alcanzar mi corazón a transformarse en árbol
pletórico de frutos para que yo pueda distribuirlos entre ellos? Y manar n mis deseos cual
agua de manantial para hacer posible colmar sus copas? ¿Seré un arpa que la mano del
Todopoderoso tenía una flauta a través de la cual su aliento pueda pasar? Soy un buscador
de silencio, ¿pero he encontrado acaso tesoro alguno en los silencios que pueda ofrendarlo
con confianza? Si este es el día de recolectar mi cosecha ¿en cuáles campos he arrojado la
semilla, y en qué períodos me he olvidado? Si en realidad la hora de alzar mi farol
comunicante ha llegado, no ser mi fuego el que arda en su interior. Apagado y oscuro
levantar‚ mi farol. Y no ser el guardián de la noche quien lo llenará de aceite y quien lo
prenda.
Esto fue lo que dijo con palabras, pero muchas otras quedaron en el recóndito fondo de su
corazón, porque ni él mismo podía expresar el más hondo de sus secretos. Y a su entrada en
la ciudad, el pueblo en pleno salió al encuentro y le aclamó como una sola voz. Y los
ancianos de la ciudad se le acercaron y le dijeron:
"No te alejes todavía de nosotros. Has sido para nosotros como una culminación luminosa
en nuestro crepúsculo, y tu juventud nos ha suministrado material para soñar. No eres un
extraño entre nosotros, ni un huésped, sino nuestro hijo bienamado. No permitas que sufran
nuestros ojos de hambre por tu rostro."
Y los sacerdotes y las sacerdotisas le dijeron:
"No permitas que nos alejen las olas de la mar, y que los años que has estado entre nosotros
se transformen tan sólo en un recuerdo. Has convivido entre nosotros como un espíritu, y tu
sombra ha sido luz que ha alumbrado nuestros rostros. Mucho es lo que te hemos amado.
Mas fue el nuestro un amor sin palabras, y con los velos quedó cubierto. Sin embargo,
ahora viene a llamarte y se yergue para quedar desvelado ante ti. Y siempre ha acontecido
que el amor des. conoce su propia profundidad hasta que llega la hora de la separación."
Y otros más acudieron y le suplicaron Pero para todos tuvo la misma negativa por
respuesta. Se limitó a bajar la cabeza, y aquellos que estaban próximos a él vieron que sus
lágrimas le caían sobre su pecho. Y él y el pueblo tomaron el camino que conducía hasta la
amplia plaza que se encontraba frente al templo.
Y una vez allí vieron salir del santuario a una mujer que era conocida por Almitra.

Y esta mujer era sibila. Almustafá la contempló con infinita ternura, ya que había sido la
primera persona en buscarle y creer en él tan sólo al principio del día de su arribo a la
ciudad. Y ella le saludó diciendo:
"Profeta de Dios, en busca de lo infinito, llevas largo tiempo explorando las distancias para
ver el arribo de tu nave. Ahora ha llegado ya y tu sino es partir. Hondos son tus anhelos por
volver a la tierra de tus recuerdos, a ese lugar donde moran tus mayores deseos. Nuestro
amor sería incapaz de sujetarte y nuestras necesidades no podrían retenerte. Con todo, antes
de que nos abandones, te suplicamos que nos hables para explicarnos algo de tu verdad. Y
esa verdad tuya ser transmitida a nuestros hijos, y éstos harán lo mismo con los suyos para
que no fenezca. En tu soledad has permanecido en vela con nuestros días, y en tus vigilias
has oído el llanto y la risa de nuestro sueño. Por todo ello te pedimos ahora que des. cubras
lo que existe dentro de nosotros, y nos digas aquello que te haya sido revelado acerca de lo
que hay entre el nacimiento y la muerte."
Y él así dijo: "Pueblo de Orfalis, ¿de qué puedo hablarte a no ser de aquello que aún se
agita dentro de tu alma?>
DEL AMOR
Entonces Almitra le dijo: "Háblanos del Amor." Y él levantó la cabeza y contempló
atentamente al pueblo, y al observar la quietud reinante replicó con voz tonante:Cuando el
amor arribe a vosotros, seguidle. Aunque sus veredas sean duras y difíciles de seguir. Y
cuando sus alas os envuelvan entregaos a él. Aunque la espada que oculte bajo sus alas
pueda heriros. Y cuando os hable creed en él. Aunque su voz pueda arrasar vuestros sueños,
así como el viento del norte arrasa los jardines.
"Porque aun siendo el amor como una recompensa también ser castigo para vosotros.
Porque él os hará crecer, pero os frenará después. Aunque ascienda hasta vuestras alturas y
acaricie vuestras fibras más sensibles, esas que se estremecen bajo la caricia del sol. Así
descender hasta vuestras raíces y las agitará por muy arraigadas que se encuentren en la
tierra.
Cual mazorcas de maíz os reunir junto a él. Os azotará para que sintáis vuestra impotencia.
Os agitará hasta despellejaros. Os molerá hasta lograr que blanqueéis.Os amasar hasta
dejaros flexibles. Y luego os destinará a su fuego sagrado para convertiros en pan bendito
en la fiesta sagrada de Dios. Todas estas cosas har el amor con vosotros para que conozcáis
los secretos del corazón, y con ese conocimiento convertiros en un fragmento del corazón
de la Vida. Pero si presas de temor buscáis tan sólo la paz del amor y el placer del mismo.
Entonces ser preferible que tapéis vuestras desnudeces y escapéis de la agitación de amor.
Y entréis en ese mundo sin estaciones don. de podréis reér, pero sin que llegue a ser
completa vuestra risa, y lloraréis, pero sin verter todas vuestras lágrimas.
" Nada da el amor que no sea el mismo ni adquiere nada que no sea de sí mismo.El amor
no posee nada ni quiere ser poseído. Porque el amor es suficiente para el amor.
Cuando améis no debéis decir, 'Dios está en mi corazón', más bien 'Estoy en el corazón de
Dios.' Y no lleguéis a creer que está is capacitados para encauzar el curso del amor, pues el
amor, si os considera digno de él, será quien dirija vuestro curso." "El único anhelo del
amor es el de colmarse a sí mismo. Pero si amáis y sentís el brote de los deseos, permitid
que estos deseos sean los vuestros: Que fluyan y sean como el arroyuelo rumoroso que
entona su canto en la noche. Para conocer el dolor de excesivas ternuras. Para ser heridos
por vuestro propio conocimiento del amor. Y para sangrar voluntaria y regocijadamente.
Para despertar al amanecer con el corazón extasiado y dar las gracias por otro día de amor.

Para reposar al medio día y pensar acerca del éxtasis del amor. Para regresar con gratitud
cuando llega la caída de la tarde. Y entregarse después al sueño con una oración por el
amado de vuestro corazón y un cántico de alabanza en vuestros labios."
DEL MATRIMONIO
De nuevo Almitra tornó a hablar para preguntar: "Y qué piensas del Matrimonio, maestro?"
A lo que él contestó: "Nacisteis juntos, y juntos seguiréis para siempre. Juntos os hallaréis
cuando las blancas alas de la muerte acaben vuestros días. ¡Ay! también juntos os hallaréis
hasta en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que existan espacios en esa, vuestra
unión. Y permitid que los vientos de los cielos dancen entre vosotros.
Amaos el uno al otro, pero no permitáis que el amor sea una atadura: Permitid mejor que
sea como un mar que se mece entre las orillas de vuestras almas. Colmad mutuamente la
copa, pero no libéis solamente de una. Compartid vuestro pan, pero sin comer del mismo
pedazo. Cantad y danzad juntos y sed alegres, pero permitid que cada uno se sienta solo.
Así como las cuerdas de un laúd se encuentran separadas aunque se estremezcan con la
misma música.
Ofreceos el corazón, pero sin que por ello dejéis de vigilarlo. Pues solamente la mano de la
Vida puede contener vuestros corazones. Y manteneos unidos, mas no demasiado juntos:
Porque las columnas del templo se encuentran separadas. Y el roble y el ciprés no crecen
estando bajo la sombra del otro."
DE LOS NIñOS
Y una mujer llevando una criatura junto al pecho, dijo: "Háblanos de los Niños."Y él dijo:
Vuestros hijos no son hijos vuestros. Son los hijos y las hijas de cuanto la Vida desea para
sí misma. Son concebidos por medio de vosotros, mas no de vosotros. Y aun estando con
vosotros, no os pertenecen.
Podéis otorgarles vuestro amor, mas no vuestros pensamientos. Porque ellos poseen los
propios. Podéis dar cobijo a su cuerpo, mas no a su alma. Porque sus almas habitan en la
morada del futuro, la cual no podéis conocer, ni siquiera en vuestros sueños. Podéis
esforzaras por ser como ellos, mas no intentéis que ellos sean como vosotros. Porque la
vida no anda hacia otrás ni se para en el ayer. Sois los arcos de los cuales vuestros hijos han
sido disparados como dardos vivos. El Arquero ve el blanco en el camino del infinito, y Él
os doblegará con su poder para que Sus dardos puedan ir lejos y raudos. Permitid que por
placer sea la mano del Arquero la encargada de doblegaros. Pues aun cuando Él ama al
dardo que vuela, también siente amor por el arco en tensión."
DE LAS DÀDIVAS
De inmediato un hombre adinerado dijo: "Háblanos de las Dádivas." A lo que él respondió:
"Sólo dais muy poco cuando donáis de lo que es vuestro. Es cuando donáis de vosotros
mismos cuando en realidad dais. ¿Qué son en realidad vuestras posesionessino cosas que
guardáis y vigiláis por miedo de perderlas mañana? Y el mañana, ¿qué aportará el mañana
al perro excesivamente previsor que entierra sus huesos en la arena carente de huellas
mientras va en pos de los peregrinos que se dirigen a la ciudad santa? Acaso no es la
verdadera necesidad el temor a la necesidad? ¿Por qué el temor de sufrir sed si vuestro pozo
se encuentra lleno? ¿No es la vuestra una sed insaciable?
También existen aquellos que dan poco de lo mucho que poseen, y ello para que les queden
agradecidos, resultando que sus ocultos deseos hacen que esas dádivas suyas sean

indeseables. En cambio los hay que poseyendo poco lo dan todo. Son éstos los que aman la
vida y en su generosidad, su cofre jamás se encontrará vacío. Existen otros que donan con
alegría y esa misma alegría es su recompensa. Y los hay quienes donan con dolor, por lo
que ese dolor es su bautismo. Y están esos otros más que donan y no sienten dolor en ello,
ni buscan placer con ello, ni donan porque pretendan ser virtuosos. Donan como en el valle
el mirto perfuma la atmósfera con su aroma. Dios habla a través de las manos de los que
son como éstos, y así mismo a través de sus ojos sonríe Él sobre la tierra. Siempre el dar es
cuando se nos pide, bueno pero mejor aún es dar sin que se nos pida, por comprensión. Y
para el generoso, la búsqueda del necesitado es mayor placer que la dádiva misma. ¿Y
existe alguna cosa que desearais guardar? Todo lo que tenéis ser dado algún día. Así que
donad ahora, que la estación de las dádivas pueda ser vuestra ahora y no de vuestros
herederos.
Con frecuencia soléis decir: Yo daría, pero solamente a quien lo amerita." No es así como
hablan los árboles en vuestro huerto, ni los rebaños que pacen en vuestras praderas. Dan
porque así pueden vivir, ya que guardar es morir. Con seguridad aquel que es digno de
recibir sus días y sus noches, es digno igualmente de recibir de vosotros. Y aquel que fue
digno de beber del océano de la vida, es digno de llenar su copa de vuestro arroyuelo. ¿Y
qué desierto más grande puede existir sino en el que yace el valor y la confianza, y no la
caridad de recibir? ¿Y quiénes sois vosotros delante los cuales tienen los hombres que abrir
su pecho y desvelar su orgullo para que podáis mirar sus méritos al desnudo y su orgullo sin
rubor? Ved primero si merecéis vosotros ser donadores e instrumento para la dádiva.
Porque en realidad es la vida lo que da vida, mientras que vosotros, que os consideráis
donadores, no sois más que testigos.
Y vosotros los que recibís y todos vosotros sois recibidores no aceptéis peso alguno de
gratitud, no pongáis ese yugo sobre vosotros ni sobre aquel que da. Mejor alzaos junto con
el donador por encima de sus dádivas como sobre alas. Porque una sobreestimación de
vuestra deuda, es poner en duda la generosidad del liberal, cuya madre es la tierra y cuyo
padre es Dios."
DEL SUSTENTO
Un anciano, el dueño de una hostería, dijo: "Háblanos sobre el sustento." Y él
respondió:"Quisiera que pudierais vivir del aroma que emana de la tierra, y que al igual que
una planta aérea fuerais sustentados por la luz. Pero como tenéis necesidad de matar para
comer, y quitar al recién nacido la leche de su madre para calmar vuestra sed, permitid,
pues, que ello se transforme en un acto de adoración. Y permitid que vuestra mesa sea un
altar donde son sacrificados los puros e inocentes del bosque y de la pradera en aras de lo
que en el hombre existe de más puro y más inocente.
Cuando déis muerte a un animal decidle en vuestro corazón: "Por la misma fuerza que te
sacrifica, también yo ser‚ sacrificado; e igualmente seré consumido. Púes la ley que te
colocóen mis manos, me colgar en otras más poderosas. Tu sangre y la mía no son más que
la savia de la cual se nutre al árbol de los cielos."
Y cuando mordáis una manzana con vuestros dientes, decidle en vuestro corazón: Tus
semillas habitarán en mi cuerpo. Y los capullos de tu futuro florecerán en mi corazón. Y tu
aroma será mi aliento. Y juntos gozaremos a través de todas las estaciones del año."
"Y en el otoño, cuando cosecháis las uvas en vuestros viñedos para transportarlas al lagar,
decidles en vuestro corazón: 'También yo soy un viñedo, y mi fruto será recogido para
transportarlo igualmente al lagar. E igual que el vino nuevo seré guardado en tinajas

eternas.Y llegado el invierno, cuando bebáis el vino, permitid que vuestro corazó eleve un
cántico con cada copa. Y permitid que en el cántico exista una remembranza para los días
del otoño, para el viñedo, y para el lagar."
DEL TRABAJO
Después un labrador pidió: "Háblanos del Trabajo."Y él contesto, diciendo:Trabajad para
que podáis conservar la paz con la tierra y con su alma. Porque el permanecer ocioso es
volverse un extraño para las estaciones, y dejar la procesión de la vida, que anda con
majestad y orgullosa sumisión hacia el infinito.
Cuando trabajáis os convertís en una flauta a través de cuyo corazón se transforma en
música el murmullo de las horas. ¿Quién de vosotros desearía ser una chirimía, muda y
silenciosa, mientras todo lo demás canta cual un coro al unísono?
Siempre se os ha dicho que el trabajo es una maldición y la labor una desgracia.Pero yo os
digo que cuando trabajáis cumplís con una parte del sueño más remoto de la tierra, el cual
os fue asignado cuando ese sueño nació Y al estar siempre en el trabajo, estaráis en realidad
amando la vida. Y el amor a la vida por medio del trabajo, es intimar con su secreto más
hondo.
Pero si en vuestra aflicción llamáis dolor al nacimiento y al sostén de la carne una
maldición impresa sobre vuestra frente, entonces yo os advierto que nada que no sea el
sudor de vuestra frente podrá borrar lo que en élla ha sido impreso.
También se os ha sido dicho que la vida es penumbra, y en vuestro cansancio os hacéis eco
de lo que os fuera dicho por el cansado. Y yo os advierto que la vida es, efectivamente,
penumbra excepto cuando en ella hallamos estímulo. Y todo estímulo es ciego si no existe
conocimiento, Y todo conocimiento es inútil, si no va acompañado por el trabajo, Y todo
trabajo es cosa vacía salvo cuando existe amor.Y cuando trabajáis con amor os juntáis uno
al otro y también a Dios.
¿Y qué es trabajar con amor? Es tejer la tela con hilos sacados de vuestro corazón, es como
si vuestro ser más amado tuviera que vestirse con esa tela. Es construir una casa con cariño,
como si vuestro ser más amado hubiese de morar en ella. Es como poner la semilla en el
surco con ternura y recolectar la cosecha con alegría, como si vuestro ser más amado
hubiera de comer su fruto. Es impregnar todas las cosas que efectuáis con el aliento de
vuestro propio espíritu. Y saber que todos los muertos benditos se alzan frente a vosotros y
os miran.
Con frecuencia os he oído decir, como si hablaseis en sueños: 'El que trabaja el mármol, y
talla la forma de su alma en la piedra, es más noble que aquel que ara la tierra. Y el que se
adjudica el arco iris para plasmarlo en un lienzo y convertirlo semejante al hombre, es más
valioso que aquel que hace las sandalias para nuestros pies. Pero yo os aseguro, no en
sueños, sino en la vigilia del mediodía, que el aire no habla con más dulzura a los robles
gigantescos que a la minúscula brizna de hierba. Y sólo es grande aquel que convierte la
voz del aire en un cántico que su amor hace más dulce. El trabajo es un amor que se hace
tangible. Y si no podéis trabajar con amor sino tan sólo con desagrado, será preferible que
dejéis de trabajar y toméis asiento a la en. trada del templo a pedir limosna a los que
trabajan con alegría. Porque si cocináis el pan con indiferencia estáis cociendo un pan
amargo que alimenta sólo a medias el hambre del hombre. Y si pisáis las uvas con disgusto,
ese disgusto será como un veneno destilado en el vino. Y si cantáis como ángeles, pero no
amáis el canto, tapáis el oído del hombre para que no pueda escuchar las voces del día y las
de la noche."

DE LA ALEGRIA Y LA TRISTEZA
Fue entonces una mujer la que pidió: " Háblanos de la Alegría y la tristeza."A lo que él
contestó: " Vuestra alegría es vuestra tristeza sin máscara. Y el mismo manantial de donde
mana vuestra risa ha estado frecuentemente lleno de vuestras lágrimas. ¿Y podría ser de
otra manera? Cuanto más profundo penetre la tristeza en vuestro ser, más alegría podrá
contener. ¿No es la copa repleta de vuestro vino la misma que fue cocida en el horno del
alfarero? ¿Y no es el laúd que deleita vuestro espíritu la misma madera que fue ahuecada
con aceros? Cuando os encontráis alegres mirad en lo más profundo de vuestro corazón y
notaréis que lo mismo que os produjo tristeza es lo que ahora causa vuestra alegría. Cuando
os sintáis atribulados volved a mirar vuestro corazón, y notaréis que estáis llorando por
aquello mismo que anteriormente fue vuestra alegría. Algunos de vosotros comentáis: 'La
alegría es mayor que la tristeza', y otros contradicen: 'No, la tristeza es mayor. Sin embargo,
yo os digo que ambas son inseparables. Llegan juntas, y cuando es solamente una la que se
sienta con vosotros a la mesa, recordad que la otra se encuentra dormida en vuestra cama."
La verdad es que estáis en suspenso entre vuestra tristeza y vuestra alegría. Sólo cuando os
encontráis vacíos estáis quietos en el fiel de la balanza. Cuando el guardián del tesoro os
llame para pesar su oro y su plata, es necesario que vuestra alegría o vuestra pena suba o
baje en la balanza."
DE LAS MORADAS
Fue después un albañil quien se adelantó para decir: "Háblanos de las moradas." A lo cual
él respondió: " Construid con la imaginación una enramada en la selva antes que una casa
dentro de la ciudad. Pues aun cuando en vuestro ocaso sintáis el deseo del hogar, así ese
otro yo vagabundo que hay en vosotros, anhelará la lejanía y la soledad. Vuestra mayor
morada es vuestro cuerpo. Se desarrolla al sol y duerme en la tranquilidad de la noche; y no
carece de sueños. ¿No sueña vuestra morada? Y al soñar ¿no abandona la ciudad para
buscar el bosquecillo o la cumbre de la montaña?"
" Quisiera poder juntar vuestras moradas en la palma de mi mano, y cual sembrador poder
esparcirlas por bosques y praderas. Desearía que los valles fuesen vuestras calles y las
verdeantes sendas vuestras callejuelas, que os pudierais buscar los unos a otros por entre los
viñedos, y retornar con el aroma de la tierra en vuestros vestidos. Pero estas cosas no
pueden suceder aún. En su miedo, vuestros antepasados os colocaron demasiado cerca unos
de otros. Y ese miedo aún perdurará un poco más. Un poco más tendrán las murallas de
vuestra ciudad separadas vuestras moradas de los campos que os pertenecen."
" Y decidme vosotros, pueblo de Orfalis, ¿qué tenéis en estas casas? ¨Y qué es lo que
escondéis con puertas aherrojadas? Tenéis paz, esa tranquila necesidad que revela vuestra
fuerza? Tenéis recuerdos, esas arcadas relucientes que ligan las cumbres de la mente?
Tenéis belleza que es lo que conduce al corazón desde las cosas fabricadas en madera y
piedra hasta la sagrada montaña? Decidme, ¿tenéis todo esto en vuestras moradas? ¿O
tenéis solamente comodidad, y el afán de la comodidad, que a escondidas penetra en la casa
como huésped, se convierte más tarde en anfitrión y termina siendo el dueño?"
" Ay! y llega a ser domador, y armado con arpón y látigo hace que se vuelvan marionetas
vuestros máximos anhelos. Aunque sus manos son de seda, su corazón es de hierro. Os
arrulla sólo para poder quedarse a la cabecera de vuestro lecho y mofarse de la dignidad de
la carne. Hace escarnio de vuestros rectos sentidos, y los pone sobre algodón cual frágiles
vasijas. La realidad es que el anhelo por la comodidad mata la pasión del alma, y luego
camina riéndose en el funeral."

Mas vosotros, hijos del espacio, los que no reposáis en el descanso, no seréis atrapados ni
domados. Vuestra morada no será ancla, sino mástil. Tampoco será membrana reluciente
que tapa una herida, sino el párpado que guarda la pupila. No doblaréis vuestras alas para
cruzar las puertas, ni agacharáis vuestras cabezas para que no se peguen contra techo
alguno, ni tendréis temor de respirar para que las paredes no se agrieten y se abatan. No
moraréis en tumbas hechas por el muerto para el vivo. Y, aunque magnificiente y
esplendoroso, vuestras moradas no aprisionarán vuestro secreto ni guardarán vuestros
deseos más vehementes. Porque todo aquello que es ilimitado en vosotros mora en la
mansión celestial, cuya puerta es la neblina matutina, y cuyas ojivas son las canciones y los
silencios de la noche."
DE LA VESTIMENTA
Y el tejedor pidió: "Háblanos de la vestimenta."Y él contestó:" Vuestra vestimenta oculta
mucho de vuestra belleza, pero no alcanza a esconder lo que es feo. Y aun buscando en las
prendas de vestir la libertad del arcano, quizá halláis en ella¨ un arnés y una cadena. Bueno
fuera que recibierais más sol y más aire sobre vuestro cuerpo y menos sobre vuestros
vestidos. Porque la vida palpita en la luz del sol y la mano de la vida está en el aire."
" Algunos de vosotros decís: 'El aire del norte es quien ha tejido los vestidos que portamos.
Y yo digo: Sí, fue el aire del norte. Pero su telar fue la vergüenza, y los tendones
reblandecidos fueron sus hilos. Y cuando hubo terminado su trabajo se echó a reír allá en el
bosque. No olvidéis que la modestia viene siendo una corazón contra la mirada del
impuro."
" Y cuando el impuro haya desaparecido ¿qué será la modestia má s que una traba y una
vileza de la mente? " Y recordad que para la tierra es un placer sentir el peso de vuestros
pies desnudos y que los aires se recrean jugueteando convuestros cabellos."
DEL COMPRAR Y VENDER
Y un comerciante clijo: "Háblanos del Comprar y Vender."A lo que él contestó diciendo:"
Para vosotros produce la tierra sus frutos, y lo único que queréis es conocer cómo llenar
vuestras manos. Es en el cambio de esos productos de la tierra donde hallaréis la
abundancia y quedaréis satisfechos. No obstante, a menos de que el cambio se efectúe con
amor y justicia, solamente os llevará a la avaricia y a otros al hambre."
" Cuando en el mercado vosotros los mercaderes de los campos, del mar y de los viñedos,
os halléis con los tejedores y los alfareros y los que cosechan las especias, invocad entonces
al espíritu de la tierra para que os ayude en vuestros tratos y santifique las balanzas asi
como las cuentas que equilibran un valor con otro."
" Y no permitáis que los perezosos tomen parte en vuestras transacciones porque ellos
darían sus palabras por vuestro trabajo. Decidles a esos hombres: Acompañádnos al campo,
o id con nuestros hermanos al mar y echad vuestras redes. Pues la tierra y el mar serán
igualmente generosos con vosotros como lo son con nosotros'."
Y si llegan los cantores, las bailarinas y los flautistas, comprad también lo que ofrecen.
Porque también ellos son cosechadores de frutos y de incienso, y aquello que traen, aunque
fabricado de sueños, son vestidos y alimentos para vuestras almas."
Y antes de abandonar el mercado, mirad que nadie se retire con las manos vacías. Porque el
espíritu, amo de la tierra, no dormirá tranquilo en el aire hasta que las necesidades del
último de vosotros no hayan sido satisfechas."

DEL CRIMEN Y DEL CASTIGO
Después, uno de los magistrados de la ciudad dio un paso adelante y pidió: " Háblanos del
Crimen y del Castigo." A lo cual contestó así: Cuando vuestro esp¡ritu camina errando
sobre el aire. Es cuando, solitarios y descuidados, cometéis falta con los otros y, por lo
tanto, con vosotros mismos. Y por esa falta en que habéis incurrido necesitáis llamar y
esperar un rato sin que se os atienda delante la puerta del bienaventurado."
" Vuestro dios interno es como el mar. Se mantiene por siempre incorrupto. Y como el éter,
eleva solamente a los alados. Mas, sin embargo, es, como el sol, vuestro dios interno.
Desconoce las galerías Subterráneas del topo y no se encuentra en el agujero de la
serpiente. Pero vuestro dios interno no mora sólo en vuestro ser. Existe mucho en vosotros
que aún es hombre, y mucho más que todavía no lo es."
" Sino un pigmeo deforme que camina dormido a través de la neblina en busca de su propio
despertar Y del hombre que todavía existe en vosotros deseo hablaros ahora. Porque es él y
no vuestro dios interno, ese pigmeo en la neblina, quien conoce el crimen y el castigo de
él."
"A menudo os he oído hablar de aquel que ha cometido una falta como si no fuera uno más
de entre vosotros, sino un extraño y un intruso en vuestro mundo. Pero os digo que así
como al bienaventurado y al justo no les está permitido elevarse por encima de lo más
elevado que existe en cada uno de vosotros, así el malo y el débil no pueden caer por
debajo de lo que así mismo es lo más bajo que existe en vosotros. Y lo mismo que una sola
hoja no amarillea si no es con el consentimiento silencioso de todo el árbol, así el perverso
no puede causar daño sin el deseo oculto de todos vosotros. Igual que en una procesión
camináis unidos hacia vuestro propio dios interno. Sois la senda y los caminantes. Y cuando
uno de vosotros se abate, es para los que vienen tras él, como un aviso contra la piedra que
obstaculiza el paso. Sí, y cae por aquellos que le anteceden, quienes aun siendo más rápidos
y de paso más seguro no retiraron de allí la piedra obstaculizadora."
" Y también esto, aunque las palabras hieran con fuerza vuestros sentimientos: El asesinado
no es un extraño a su propio asesinato. Y el robado no es inculpable por haber sido robado.
El justo no es inocente de los actos del perverso. Y el que tiene las manos limpias no es
ajeno a los hechos del villano. Sí, el culpable es frecuentemente víctima del ofendido. Y
aún con mayor asiduidad es el condenado quien soporta la culpa del inocente y del puro.
No es posible separar al justo del injusto y al bueno del malo. Porque se alzan al unísono
ante la faz del sol, así como el hilo negro y el hilo blanco se tejen unidos. Y cuando el hilo
negro se rompe, el tejedor revisará todo el tejido, y examinará también el telar. Si alguno de
vosotros condujese ante el juez a la mujer infiel, permitid que el magistrado ponga también
en la balanza el corazón del marido, y que mida su alma con el mismo rasero. Y decidle que
antes de azotar al ofensor lance una buena ojeada al esp¡ritu del ofendido. Y si alguno de
vosotros castigase en nombre de la rectitud y pusiese el hacha junto al árbol del mal,
hacedle que lo mire bien hasta las mismas raíces. Y en verdad es que encontrará las raíces
del bien y del mal, de lo fértil y lo estéril, entrelazadas en el corazón silencioso de la tierra
Y juzgad vosotros quién en realidad es el justo ¿Que sentencia pondríais a aquel que,
aunque honesto físicamente, es no obstante, un ladrón en espíritu? ¿Qué pena impondríais
al que mata en lo físico y que, sin embargo, se encuentra ya muerto en lo espiritual? Y
¿cómo castigaríais a quien por sus acciones es un impostor y un hombre cruel, pero que
también es agraviado y ultrajado?"
" Y ¿cómo castigaríais a quienes su remordimiento es ahora mayo a todas sus fechorías?
¿No es remordimiento la justicia que se administra por esa misma ley a la cual con placer

servís? Sin embargo, no podéis cargar el remordimiento sobre el inocente ni quitárselo al
corazón del culpable. Espontáneamente le escucharéis gritar en la noche para que los
hombres despierten y se contemplen a sí mismos. Y vosotros, los que pretendéis entender la
justicia, ¿cómo la comprenderíais a menos de considerar todos los actos a plena luz?
Solamente entonces podríais comprender que tanto el que se yergue como el abatido no son
sino un solo hombre en pie frente a un crepúsculo, entre la noche del propio pigmeo que es
y el día de su propio dios. Y que la piedra angular del templo no es más alta que la más baja
de sus cimientos."
DE LAS LEYES
Fue despúes un abogado quien se acercó diciendo: " Pero qué hay de nuestras Leyes,
maestro"? A lo que el aludido contestó:" Os complace el dictar leyes. Pero os complace más
el quebrantarlas. Como esos niños que jugando junto al océano erigen castillos de arena con
paciencia para posteriormente destruirlos entre risas. Pero mientras vosotros erigís vuestros
castillos de arena, el mar lanza más arena a la playa. Y cuando los abatís, el mar ríe con
vosotros. La verdad es que el mar ríe siempre con el inocente."
" Mas ¿y aquellos para quienes la vida no es un mar, y las leyes que el hombre dieta no son
castillos de arena, sitio para quien la vida es una roca, y la ley un cincel con el cual poder
esculpirla a su propia imagen? ¿Qué del paralítico que desprecia a los que bailan? ¿Qué del
buey que ama su yugo y juzga al alce y al ciervo del bosque unos seres descarriados y.
vagabundos? ¿Qué de la vieja serpiente que no puede desprenderse de su piel, y llama
desnudas y desvergonzadas a las demás? ¿Y de aquel que llega temprano al banquete
nupcial, y que cuando se halla ahíto y satisfecho se va diciendo que todas las fiestas son
violaciones y quienes las celebran violadores die la ley?"
"¿Qué diré de todos éstos sino que así mismo ellos reciben la luz del sol, pero de espaldas a
él? Solamente ven sus sombras, y estas sombras son sus leyes. ¿Y qué es para ellos el sol,
sino un crisol de sombras? Y qué es reconocer las leyes sino doblegarse y trazar sus
sombras sobre la tierra? Pero vosotros los que camináis de cara al sol,¿qué imágenes
dibujadas sobre la tierra pueden detenemos? Vosotros los que viajáis con el aire,¿qué veleta
dirigirá vuestra ruta? ¿Cuál ley humana puede conteneros si sacudís vuestro yugo, pero no a
la puerta de prisión humana? ¿Qué leyes temeréis si bailáis aunque sin tropezar en las
cadenas férreas del hombre? Y ¿quién os llevará ante los jueces si os rasgáis las vestiduras,
pero sin dejarlas en el sendero de hombre alguno?"
" Pueblo de Orfalis, podrás acallar el tambor y aflojar las cuerdas de la lira, pero ¿quién
ordenará a la alondra de los cielos que no cante?"
DE LA LIBERTAD
Y un orador dijo: "Háblanos de la Libertad."Y él respondió:" A las puertas de la ciudad y
junto al fuego de vuestro hogar os he visto postrados adorando vuestra propia libertad.
Como los esclavos se humillan ante el tirano y le alaban aunque los asesine. ¡Ay, en el
bosque del templo y en la sombra de la ciudadela he visto a los más libres usar su libertad
cual yugo y esposas! Y mi corazón sangró; porque tan sólo podréis ser libres cuando hasta
el mismo deseo de buscar la libertad se convierta en un arnés, y dejéis de considerar a la
libertad como un fin y el logro máximo de una aspiración."
" Seréis libres cuando vuestros días no transcurran sin alguna preocupación ni vuestras
noches sin algún deseo y algún pesar. Pero más bien cuando estas cosas se ciñan a vuestra
vida y, a pesar de ello, os elevéis por encima de ellas desnudos y libres."

" Y ¿cómo os alzaréis por sobre vuestros días y vuestras noches, a menos que rompáis las
cadenas que en el despertar de vuestra comprensión habéis atado en torno a vuestra hora
meridiana? En realidad, eso que vosotros llamáis libertad es la más poderosa de esas
cadenas, aunque sus eslabones resplandezcan al sol y deslumbren vuestros ojos."
" Y ¿qué‚ es la libertad sino pedazos de vuestro propio ser que podríais desechar para llegar
a ser libres? Si es una ley injusta la que queréis abolir, esa ley fue escrita por vuestras
propias manos sobre vuestras frentes. No podréis derogarla quemando vuestras
legislaciones ni lavando la frente de vuestros jueces, aun volcando el mar sobre ellos Y si se
trata de un tirano al que, deseáis destronar, mirad primero que el trono que le habéis erigido
dentro de vosotros quede destruido. Porque ¿cómo puede un tirano gobernar al libre y al
orgulloso, si no es con el despotismo que existe en su propia libertad y la vergüenza en su
propio orgullo? Y si es una preocupación la que deseáis desterrar de vosotros, esa
preocupación ha sido elegida por vosotros, pero sin que os haya sido impuesta. Y si es un
temor el que deseáis disipar, la raíz de ese temor se encuentra en vuestro corazón y no en
manos del que teméis."
" Realmente todas las cosas se agitan dentro de vuestro ser en un semiabrazo constante, lo
ansiado y lo temido, lo asqueroso y lo que se estima, lo perseguido y aquello que deseáis
evitar. Todas estas cosas se mueven en vosotros como luces y sombras, como parejas en
amorosa unión. Y cuando la sombra desaparece y deja de existir, la luz a que estaba unida
se transforma en sombra para otra luz. Y asimismo vuestra libertad cuando pierde sus
cadenas se convierte automáticamente en cadena de una libertad mayor."
DE LA RAZON Y LA PASION
Y la sacerdotisa habló nuevamente y dijo: " Háblanos de la Razón y la Pasión." Y él
contestó, diciendo:" Vuestra alma es a menudo como un campo de batalla, en el que vuestra
razón y vuestro juicio dirimen una guerra contra vuestra pasión y vuestros apetitos.
Desearía ser el pacificador de vuestra alma, poder transformar la discordia y la rivalidad de
vuestros elementos en unidad y armonía. Pero ¿cómo hacerlo, a menos que vosotros
mismos seáis asimismo los pacificadores, es decir, los amantes de vuestros elementos?"
" Vuestra razón y pasión son el timón y el velamen de vuestra alma marinera. Si vuestro
velamen o timón se rompiera, solamente podríais dar bandazos y ser arrastrados por el mar,
o, en todo caso, permanecer al pairo en medio del océano. Pues la razón, cuando gobierna
sola, es una fuerza que ata; y la pasión, desgobernada, es una llama que arde hasta su propia
destrucción. Permitid por tanto que vuestra alma exalte vuestra razón conduciéndola a la
cima de la pasión y así pueda cantar. Y permitidla dirigir vuestra pasión con razón, de
manera que pueda vivir gracias a su propia resurrección cotidiana, y como el Ave Fénix
surgir de sus propias cenizas."
Desearía que cuidaseis vuestro juicio y vuestros apetitos como lo haríais con dos personas
queridas en vuestro hogar. Seguramente no honraríais a una persona más que a otra; porque
quien atienda preferentemente a una sola, perderá el amor y la confianza de ambas."
" Cuando en las colinas os sentáis bajo la sombra fresca de los blancos álamos
compartiendo la paz y la tranquilidad de las campiñas lejanas y de las praderas, permitid
entonces que vuestro corazón exclame en silencio: 'Dios se apoya en la razón. Y cuando
arribe la tormenta, y el poderoso aire agite el bosque entero, y el trueno y el relámpago
proclamen la majestad del cielo, dejad entonces que vuestro corazón diga con temor: 'Dios
se mueve en la pasión. Y como vosotros sois un hálito en la esfera de Dios, y una hoja en su
bosque, también vosotros os apoyáis en la razón y os movéis en la pasión."

DEL DOLOR
Y entonces fue una mujer la que exclamó: " Háblanos del Dolor." Y él contestó: " Vuestro
dolor es el rasgamiento de la corteza que envuelve vuestro entendimiento. Al igual que la
semilla de la fruta ha de romperse para que su corazón pueda sentir el sol, así tenéis
vosotros que sentir el dolor. Y si os fuera dado mantener vuestro corazón en éxtasis ante los
milagros cotidianos de vuestra existencia, vuestro dolor no parecería menos portentoso que
vuestra alegría. Y admitiríais las estaciones de vuestro corazón, al igual que siempre habéis
admi. tido las estaciones que pasan sobre vuestros campos. Y velaríais con serenidad a
través de los inviernos de vuestro sufrimiento."
" Mucho de vuestro dolor es escogido por vosotros mismos. Es la pócima amarga por la
cual el médico que existe dentro de cada uno cura a vuestro yo enfermo. Por lo tanto tened
confianza en el médico, y libad su pócima en silencio y con tranquilidad. Porque su mano,
aunque pesada y dura, está conducida por la tierna mano del Invisible. Y la copa que tiende,
aunque queme vues tros labios, ha sido modelada con la arcilla que el Alfarero ha
humedecido con Sus propias sagradas lágrimas."
DEL PROPIO CONOCIMIENTO
Y un varón fue quien dijo: " Háblanos del Propio Conocimiento."A lo cual contestó él
diciendo: Vuestros corazones conocen en silencio los secretos de los días y de las noches.
Pero vuestros oídos ansían el sonido del conocimiento de vuestro corazón. Quisierais saber,
traducido en palabras, aquello que siempre habéis sabido en pensamientos. Desearíais tocar
con vuestras manos el cuerpo desnudo de vuestros sueños. Y bueno fuera que así fuese. El
manantial oculto de vuestra alma tiene necesidad de saltar y correr murmurante hacia el
mar. Y el tesoro de vuestras infinitas profundidades quedaría desvelado ante vuestros ojos.
Pero aceptáis la presencia de balanzas con las que pesáis vuestro desconocido tesoro. Y no
busquéis las profundidades de vuestro conocimiento con apoyo alguno o el empleo de la
sonda. Porque el ego es un mar ilimitado e inconmensurable."
No digáis, " He encontrado la verdad, sino más bien 'He encontrado una verdad'. No digáis,
'He hallado el camino del alma'. Antes bien, decid, 'He hallado al alma caminando por mi
camino'. Porque el alma camina por todas las sendas. El alma no camina por una sola línea,
ni crece lo mismo que una caña. El alma se manifiesta por sí misma, igual que un loto de
incontables pétalos."
DE LA ENSEÑANZA
A continuación fue un maestro el que solicitó: " Háblanos de la Enseñanza."Y él dijo: "
Ningún hombre puede revelaros cosa alguna que no se encuentre ya medio aletargada en el
albor de vuestro conocimiento. El maestro que camina a la sombra del templo, entre sus
discípulos, no os hace partícipe de su sabiduría sino más bien de su fe y de su afecto. Si es
en realidad sabio no os impedirá el acceso a la morada de su sabiduría, sino más bien os
conducirá hasta el dintel de vuestra propia inteligencia. El astrónomo puede hablaros de su
conocimiento del espacio, más no podrá ofrendaros ese conocimiento suyo. El músico
podrá entonar con vosotros el ritmo que existe en todo espacio, pero lo que no podrá
ofrendar es el oído que capta ese ritmo ni la voz que le acompaña. Y aquel que está versado
en la ciencia de los números podrá hablaros de las regiones del peso y la medida, más no
podrá conduciros hasta ellas. Porque la visión de un hombre no presta sus alas a ningún
otro. Y así como cada uno de vosotros se encuentra a solas en el conocimiento de Dios, así

debe cada uno de vosotros hallarse solo en su conocimiento de Dios y en los misterios de la
tierra".
DE LA AMISTAD
Y un joven le dijo: " Háblanos de la Amistad."A lo que respondió así: Vuestro amigo es la
contestación a vuestras necesidades. Él es ese campo en el que sembráis con amor y
cosecháis con agradecimiento. Y él es vuestra mesa y vuestro hogar. Porque os aproximáis
a él con vuestra hambre, y buscando la paz."
" Cuando vuestro amigo revele su mente no temáis el 'no' en vuestra propia mente, y
tampoco guardéis el 'sí' . Y cuando este silencioso que no cese vuestro corazón de escuchar
al suyo. Pues aun sin palabras, en la amistad, todos los pensamientos, todos los deseos,
todas las esperanzas brotan y son compartidas con ese placer que no necesita palabras.
Cuando os apartéis de vuestro amigo, no os entristezcáis. Porque lo que en él amáis más,
quizá se vea más claro en su ausencia al igual que la montaña es más clara para el montañés
contemplada desde el llano. Y no permitáis que exista interés alguno en la amistad, a
excepción de cuanto signifique profundizar en el espíritu. Pues el cariño que busca algo que
no sea la revelación de su propio misterio no es cariñoso sino una red que se lanza hacia
adelante, y con la que solamente pescamos lo inútil."
" Y haced que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo. Si él ha de conocer el flujo de
vuestra marea, permitidle que también conozca su reflujo. Porque ¿qué clase de amigo es al
que sólo buscáis cuando deseáis matar algo de tiempo? Buscadle cuando dispongáis de
horas por vivir. Porque las suyas colmarán vuestra necesidad, más no así vuestro vacío. Y
en la dulzura de la amistad hallaréis la risa y la participaréis en aquello que es grato. Pues
en el rocío de las cosas pequeñas, encuentra el corazón el frescor de su mañana."
DE LA CONVERSACION
Y entonces un humanista dijo: " Háblanos de la Conversación."Y él contestó: " Habláis
cuando dejáis de estar en tranquilidad con vuestros pensamientos. Y cuando ya no podéis
habitar por más tiempo en la soledad de vuestro corazón moráis en vuestros labios, y las
palabras se transforman en una diversión y un pasatiempo. Y en muchas de vuestras
charlas, el pensamiento está casi muerto. Ya que el pensamiento es un ave que necesita
espacio, y en una jaula de palabras podrá, naturalmente, desplegar las alas, mas no puede
volar."
" Existen quienes entre vosotros buscan a habladores por temor de sentirse solos. El
silencio de la soledad revela ante sus ojos la desnudez de su ego y desearían escapar.
Existen también aquellos que hablan, y sin conocimientos o premeditación dicen una
verdad que ni ellos mismos comprenden. Y existen quienes llevan la verdad consigo, pero
no la expresan con palabras. En el seno de éstos se mantiene el espíritu en un silencio
rítmico."
Cuando halléis a vuestro amigo en la senda o en la plaza del mercado, permitid que el
espíritu que existe en vosotros mueva vuestros labios y conduzca vuestra lengua. Permitid
que la voz que existe dentro de vuestra voz hable al oído de su oído. Porque su alma
guardará la verdad del corazón vuestro, lo mismo que se guarda el sabor del vino. Cuando
se ha olvidado el color y la copa ya no existe."
DEL TIEMPO

Y un astrónomo dijo: " Maestro, ¿quieres hablarnos del Tiempo? Y él respondió: Desearíais
medir el tiempo, infinito e inconmensurable. Quisierais ajustar vuestra conducta y hasta
encauzar la marcha de vuestro espíritu conforme con las horas y las estaciones. Deseáis
convertir al tiempo en un torrente en cuyas orillas os sentaríais para contemplar su
corriente."
" No obstante, lo infinito que existe en vosotros conoce lo infinito de la vida. Y sabe
también que el ayer es hoy solamente un recuerdo y que mañana ser el sueño de hoy. Y que
lo que canta y contempla en vosotros está viviendo aún dentro de los límites del primer
momento que esparció las estrellas en el cielo. ¿Quién de entre vosotros no siente que su
fuerza de amar es ilimitada? Y, sin embargo, ¿quién no siente ese mismo amor, aunque
ilimitado, contenido en el centro de su ser, y agitándose no de un pensamiento amoroso a
otro, ni de unas hazañas amorosas a otras? Y ¿no es el tiempo al igual que el amor,
indivisible e ilimitado?"
" Pero si en vuestro pensamiento necesitáis medir el tiempo por estaciones, permitid que
cada una de ellas rodee a las otras. Y permitid que el hoy abrace al pasado con el recuerdo,
y al futuro con vehemencia."
DEL BIEN Y DEL MAL
Y uno de los ancianos de la ciudad pidió: " Háblanos del Bien y del Mal."Y él respondió:
Puedo hablaros del bien que existe en vosotros, pero no así del mal. Pues ¿qué es el mal
sino el bien torturado por su propia hambre y sed? La verdad es que cuando el bien está
famélico busca su alimento hasta en las cuevas oscuras, y cuando lo que siente es sed, bebe
hasta de las aguas estancadas."
" Sois buenos cuando sois uno con vosotros mismos. Sin embargo, cuando no sois uno con
vosotros mismos, no por eso sois malos. Porque una casa dividida no es una cueva de
ladrones; sino solamente una casa dividida, Y un barco sin timón puede marchar a la deriva
por entre islas peligrosas, sin hundirse."" Sois buenos cuando os esforzáis por dar de
vosotros mismos. No obstante, no sois malos cuando buscáis ganancias para vosotros
mismos. Pues cuando os esforzáis buscando alguna ganancia no sois sino una raíz que se
aferra a la tierra y extrae la sustancia de su seno. Seguramente el fruto no puede decir a la
raíz: 'Sé como yo, madura, plena y dando siempre de la abundancia tuya. Pues para el fruto,
dar es una necesidad, así como el recibir lo es para la raíz."
" Sois buenos cuando os encontráis completamente despiertos en vuestra conversación.
Pero ello no significa que seáis malos cuando dormís y vuestra lengua se mueve en la
inconsciencia. Y hasta una conversación vana puede fortalecer a una lengua débil."
" Sois buenos cuando os dirigís hacia vuestra meta con pasos firmes y decididos. No
obstante, no sois malos cuando os dirigís hacia ella cojeando. Aun los que cojean no
retroceden. Pero vosotros los que sois fuertes y rápidos, procurad de no cojear ante el
lisiado, obscureciendo su alma."
" Sois buenos de muchísimas maneras, y no por eso sois malos cuando no llegáis a ser
buenos. Tan sólo sois perezosos e indolentes. ¡Lástima es que los ciervos no puedan
impartir celeridad a las tortugas!"
" En vuestro afán por un ego superior yace vuestra bondad, y ese anhelo está en todos
vosotros. Pero en algunos, ese anhelo es un torrente que corre con fuerza hacia el mar
transportando los secretos de las laderas montañosas y los cánticos de los bosques. Y en
otros es un riachuelo suave que se pierde entre ángulos y recodos consumiéndose antes de
llegar a su término. Pero no permitáis que aquel que mucho anhela diga a quien se

conforma con poco: ¿A qué se debe que seas lento y titubeante? Porque el que realmente es
bueno no pregunta a los desnudos: '¿Dónde están tus ropajes?', ni al que carece de casa.
'¿Qué le ha sucedido a tu morada?"
DE LA ORACION
Fue después una sacerdotisa la que le pidió: " Háblanos de la Oración."A lo que él
contestó:" Oráis en vuestra desgracia y en vuestra necesidad, ¡ojalá oraseis así mismo
cuando os sentís completamente felices y en vuestros días de abundancia!"
Pues ¿qué es la oración sino la expansión de vuestro ser en el éter vivo? Y si para vuestro
consuelo vertéis vuestra oscuridad en el espacio, asimismo es para vuestra satisfacción
vaciar en él la aurora de vuestro corazón. Y si solamente podéis llorar cuando vuestra alma
os incita a rezar, ella también os incitará una y otra vez, aunque llorando, hasta que lleguéis
a reír. Cuando estáis orando os eleváis para hallar en el aire a quienes están rezando en ese
mismo instante, y a los cuales fuera del momento de la oración no podríais hallar. Por lo
tanto, haced que vuestra visita a ese templo invisible no sea más que para el éxtasis y la
comunión amable. Pues si penetraseis en él solamente para humillaros, no seríais
levantados. Y si lo hacéis para orar por el bienestar de otros, no seréis oídos. Es suficiente
conque penetréis en el templo invisible."
No puedo enseñaros cómo se reza con palabras. Dios no oye vuestras palabras salvo cuando
es Él mismo quien las expresa a través de vuestros labios. Y no puedo enseñaros la oración
de los mares, de las selvas y de los montes. Pero vosotros, los que habáis nacido en los
montes y en los mares podéis hallar su oración en vuestro corazón. Y si escucháis en la
quietud de la noche, les escucharéis decir silenciosamente: 'Dios nuestro, que eres nuestro
ser alado, que la voluntad que está en nosotros sea la misma nuestra. Que Tu deseo en
nosotros sea también Nuestro deseo. Que Tu anhelo en nosotros sea el que cambie nuestras
noches, que son Tuyas, en días que son también Tuyos. No podemos rogarte cosa alguna
porque Tú sabes nuestras necesidades antes de que estas se produzcan en nosotros. Tú eres
nuestra necesidad; y dándonos más de Ti mismo, te nos da por entero'."
DEL PLACER
Entonces un ermitaño, que visitaba la ciudad una vez al año, se adelantó para pedir: "
Háblanos del Placer." Y él contestó así: " El placer es un canto de libertad. Mas no es la
libertad. Es el florecimiento de vuestros deseos, Mas sin ser su fruto. Es una sima que llama
a una altura, Mas no es la suma ni la altura. Es el enjaulado adquiriendo alas, Alas no es el
espacio cerrado. ¡Ay, la gran realidad es que el placer es un cántico de libertad! Y me
agradaría que lo cantarais a pleno corazón. no obstante, no desearía que perdierais vuestros
corazones al cantar."
" Algunos de vuestros jóvenes buscan el Placer como si eso fuera todo, y se ven juzgados y
censurados. Yo no los juzgaría ni los censuraría. Haría que lo buscasen. Pues hallarían el
Placer, mas no solo; Siete son sus Hermanas, y la menor de ellas es más bella que el placer.
¿No habéis oído hablar del hombre que cavando la tierra en busca de raíces encontró un
tesoro?"
" Y algunos de vuestros ancianos recuerdan apesadumbrados los placeres como si fueran
faltas cometidas en la ebriedad. Más el pesar es el oscurecimiento de la mente y no su
castigo. Deberían recordar sus placeres con agradecimiento, como si fuera la cosecha de un
verano. No obstante, si su pesar les sirve de confortamiento, permitidles que se consuelen
de esa forma. Y existe entre vosotros quienes no son jóvenes para buscar ni viejos para

recordar; Y en su temor de buscar y de recordar escapan de todos los placeres, temiendo
menospreciar al espíritu o causarle alguna ofensa. Pero hasta en su privación está su placer.
Y de esta manera igualmente hallan un tesoro aunque cavan en busca de raíces con manos
temblorosas. Pero decidme, ¿quién es el que puede ofender al espíritu? ¿Puede el ruiseñor
ofender a la quietud de la noche, o la luciérnaga a las estrellas? ¿Puede vuestra llama o
vuestro humo ser una carga para el viento? ¿Consideráis que el espíritu es un lago de agua
quieta que podéis vosotros enturbiar agitándola con un palo?"
" Muchas veces, al privaros del placer no hacéis más que conservar el deseo en lo más
recóndito de vuestro ser. ¿Sabe alguien si eso que hemos guardado hoy, no brotará mañana?
Hasta vuestro cuerpo conoce su herencia y asimismo sus legítimas necesidades y no desea
ser engañado. Y vuestro cuerpo es el arpa de vuestra alma. Y de vosotros depende
arrancarle música dulce o sonidos confusos."
" Y ahora preguntadle a vuestro corazón:'¿Cómo diferenciaremos lo que es bueno en el
placer de aquello que no lo es?' Id a vuestros campos y a vuestros jardines y aprenderéis
que el placer de la abeja estriba en libar la miel de la flor. Pero asimismo el placer de la flor
estriba en brindar esa miel a la abeja. Pues para la abeja, una flor es fuente de vida, Y para
la flor, una abeja es mensaje de amor, Y para las dos, abeja y flor, el dar y el recibir placeres
una necesidad y un éxtasis."
"¡Pueblo de Orfalis, sé en tus placeres como las flores y las abejas!"
DE LA BELLEZA
Y un poeta dijo: " Háblanos de la Belleza."Y él contestó: "¿Dónde buscaréis la belleza, y
cómo vais a hallarla sin ser ella vuestro camino y vuestra guía? ¿Y cómo hablaréis de ella a
menos que sea la tejedora de vuestro discurso?"
" El agraviado y el injuriado dicen: 'La Belleza es amable y gentil. Igual a una madre joven
que medio avergonzada de su propia gloria, camina entre nosotros.' Y el apasionado dice:
'No, la Belleza es una cosa compuesta de fuerza y de terror. Como la tempestad que sacude
la tierra por debajo de nosotros y al cielo que existe por encima'."
" El cansado y el decaído dicen: 'La Belleza es de suaves susurros. Ella habla en nuestro
espíritu. Su voz llega a nuestros silencios como una luz mortecina que tiembla por miedo a
la sombra.' Pero el inquieto dice: 'La hemos oído gritar entre los montes. Y con sus gritos
llegaron el sonido de galopes, el batir de alas y el rugido de leones'."
" Durante la noche, los guardias de la ciudad dicen: 'La Belleza se alzará por el oriente con
el alba. Y al medio día, los trabajadores y los caminantes dicen: 'La hemos visto reclinarse
sobre la tierra desde las ventanas del crepúsculo.' En invierno, los que se encuentran en la
nieve, dicen: 'Vendrá con la primavera saltando por los montes.' Y bajo el calor del verano,
dicen los segadores: 'La hemos visto danzando con las hojas del otoño, y en sus cabellos
vimos flotar copos de nieve.' Todas estas cosas son las que vosotros ha. béis dicho sobre la
Belleza, Sin embargo, la verdad es que no habláis de ella sino de deseos insatisfechos, Y la
Belleza no es un deseo, sino un éxtasis. No es una boca sedienta, ni mano vacía que se
tiende pedigüeña, Sino antes bien un corazón inflamado y un alma encantada."
" No es la imagen que quisierais contemplar ni la canción que os gustaría oír. Es sobre todo
una imagen que veis aun con los ojos cerrados y una canción que oís, aunque os tapéis los
oídos. No es la savia que corre por dentro de la corteza rugosa, ni un ala adherida a una
garra, Es más bien un jardín por siempre florido y una bandada de ángeles que jamás dejan
de volar."

"¡Pueblo de Orfalis, la Belleza es vida cuando la vida desvela su rostro inmaculado! Pero
vosotros sois la vida y sois asimismo el velo. La Belleza es la eternidad mirándose en un
espejo. Pero vosotros sois la eternidad y sois el espejo."
DE LA RELIGION
Y un anciano sacerdote dijo: " Háblanos de la Religión." A lo cual el respondió: "¿Es que os
he hablado en este día de algo diferente? ¿Es que no son religión todos los actos y todas las
meditaciones? ¿Y aquello que no es acto ni meditación, sino un milagro y na sorpresa que
emana siempre en el alma, aun cuando las manos cincelen la piedra o están armando el
telar? ¿Puede alguien separar su fe de sus acciones, o su creencia de sus ocupaciones?
¿Quién puede extender sus horas ante él, exclamando: 'Esto para Dios y esto es para mí.
Esto para mi alma y esto otro para mi cuerpo? Todas vuestras horas son alas que baten el
espacio de un ser a otro ser. Aquel que se cubre con su moral como si se tratase de su mejor
vestido, sería preferible que andara desnudo. El viento y el sol no agrietarían su piel. Y el
que define su conducta con filosofías es como si encerrase a su ave canora en una jaula."
" La canción más libre no brota por entre barrotes y rejas. Y aquel para quien la adoración
es una ojiva, que se abre pero que también se cierra, todavía no ha visitado la morada de su
alma, cuyas ojivas están abiertas de par en par."
Vuestra vida cotidiana es vuestro templo y vuestra religión. Siempre que penetréis en ella
llevaos íntegro todo lo que os pertenece. Llevad el arado y la forja, el mazo y el laúd. Las
cosas que habéis creado por necesidad o por deleite. Porque en el ensueño no podéis
levantaros por sobre vuestras hazañas ni caer por debajo de vuestros fracasos. Y llevad con
vosotros a todos los hombres: Porque en la adoración no podéis volar más alto que sus
esperanzas, ni humillaros más bajo que su desesperación."
" Y si conocierais a Dios no tendríais enigmas que descifrar. Mejor será que miréis en torno
a vosotros y le veréis jugando con vuestros hijos. Y contemplad el espacio: Le veréis
andando entre las nubes, extendiendo. Sus brazos en el relámpago y descendiendo en la
lluvia. Le veréis sonriendo en las flores para después elevarse y agitar Sus manos en los
árboles."
DE LA MUERTE
Fue después Almitra quien inquirió: " Ahora queremos preguntarte de la Muerte."Y él dijo:
" Desearía conocer el secreto de la muerte. Pero ¿cómo vais a conocerlo a menos de que lo
busquéis en el corazón de la vida? La lechuza, cuyos ojos son nictálopes, no pueden
desvelar el misterio de la luz. Si de verdad deseás conocer el espíritu de,la muerte, abrid por
entero vuestro corazón al cuerpo de la vida. Porque la vida y la muerte son solo uno, lo
mismo que el río y el mar son uno también."
" En lo profundo de vuestras esperanzas y deseos, es donde yace vuestro conocimiento
silencioso del más allá. Y como semillas soñando bajo la nieve, vuestro corazón tiene
sueños primaverales. Confiad en los sueños, pues en ellos se oculta la entrada a la
eternidad. Vuestro temor a la muerte no es sino el temblor del pastor cuando se ve ante el
rey cuya mano va a tocarlo para honrarle. ¿No está el pastor jubiloso en su temblor
sabiendo que podrá ostentar la marca real? No obstante, ¿deja por eso de tener conciencia
de su temblor?"
" Pues ¿qué es el morir sino estar desnudo ante el viento y derretirse al sol? ¿Y qué es dejar
de respirar, sino liberar a la respiración de sus flujos y reflujos incesantes para poder
elevarse y expandirse para acudir ante Dios sin trabas? Solamente cuando bebáis del río del

silencio será cuando en verdad cantaréis. Y cuando hayáis alcanzado la cima del monte,
entonces será cuando empecéis a escalar. Y cuando la tierra reclame vuestros miembros,
entonces en verdad bailaréis."
EL ADIOS
Y era llegado el ocaso. Y Almitra, la sibila, dijo: "Benditos sean este día, este lugar y tu
espíritu que ha hablado!" Y él respondió: "¿Fui yo quien habló? ¿Es que no fui un oyente
también?."
Después descendió los peldaños del templo y todo el pueblo le siguió. Y llegó a su barco y
se detuvo sobre la cubierta. Y mirando de nuevo al pueblo, alzó la voz y dijo: " Pueblo de
Orfalis, el viento me ordena abandonaros. Menos ligero soy que el viento, mas sin
embargo, debo partir. Nosotros los errantes, en busca siempre del camino más solitario, no
empezamos un día donde hemos terminado el anterior; y ningún amanecer nos encuentra
allí donde nos dejó el ocaso, Viajamos también en tanto la tierra duerme. Somos las
semillas de la planta firme en su propósito, y es en nuestra madurez y en la plenitud de
nuestro corazón cuando nos vemos lanzados al aire y esparcidos."
" Breves fueron mis días entre vosotros, y más breves aún las palabras que he pronunciado.
Pero mi voz desaparecerá en vuestros oídos, y mi amor se desvanecerá en vuestra memoria;
entonces volveré nuevamente. Y os hablaré con un corazón más generoso y unos labios más
condescendientes al espíritu. Sí, volver‚ con la marea. Y aunque la muerte pueda
esconderme, y el mayor silencio envolverme, aún buscaré de nuevo vuestra comprensión. Y
mi búsqueda no será vana. Si algo de cuanto he dicho es verdad, esa verdad se revelará por
sí misma con una voz más clara y con palabras más propias a vuestros pensamientos.
Pueblo de Orfalis, me voy con el viento mas no desciendo hasta el vacío Y si este día no es
de plena satisfacción de vuestras necesidades y de mi amor, entonces permitidle que sea
una promesa para otro día. Las necesidades del hombre cambian, mas no así su amor, ni su
deseo de que este amor pueda satisfacerlas. Sabed entonces, que retornar‚ del mayor de los
silencios. La niebla que se disipa al amanecer, dejando solamente rocío en los campos, se
levantará para formar una nube y caerá después convertida en fina lluvia. Y yo no he dejado
de parecerme a la niebla. En la quietud de la noche he andado por vuestras calles, y mi
espíritu ha penetrado en vuestras moradas. Y los latidos de vuestro corazón estuvieron en el
mío, y en mi rostro sentí vuestro aliento, y os conocí a todos. ¡Ay! Supe de vuestras alegrías
y de vuestros dolores, y vuestros sueños fueron mis sueños. Y con frecuencia estuve entre
vosotros como una laguna entre los montes. Reflejé las cumbres en vosotros y las la- deras
serpenteantes, y hasta los rebaños pasajeros de vuestros pensamientos y vuestros anhelos. Y
hasta mi silencio llegaron las risas de vuestros hijos, igual que arroyos, y los anhelos de
vuestros jóvenes, como ríos. Y cuando arribaron hasta lo más profundo de mí, los arroyos y
los ríos no dejaron de cantar."
" Pero llegó a mí algo más dulce aún qtre las risas y más grande todavía que los anhelos.
Fue lo que de infinito existe en vosotros: El hombre vasto en quien todos vosotros no sois
más que células y nervios; aquel en cuyo canto todas las canciones no son sino vibraciones
carentes de sonido. Es dentro del hombre grandioso donde vosotros lo sois también. Y
contemplándole a él fue como os contempló y os amé. Pues ¿qué distancias puede alcanzar
el amor que no se hallen en esa esfera inmensa? ¿Qué visiones, qué esperanzas y
qué‚ presunciones pueden superar a la sublimidad de ese vuelo? Igual a un roble gigantesco
cubierto con flores de manzano es el hombre grandioso que existe en vosotros. Su poder os
liga a la tierra, su aroma os eleva al espacio, y en su infinito sois inmortales."

" Se os ha dicho que aunque semejantes o una cadena, sois tan débiles como el más frágil
de sus eslabones. Esta es solamente una verdad a medias. Asimismo sois tan fuertes como
el más fuerte de los eslabones. Mediros por el más pequeño de vuestros actos, es como
comparar la fuerza del mar con la fragilidad de su espuma. Juzgaros por vuestros fracasos,
es como lanzar la culpa a las estaciones por su inconstancia."
"¡Ay! Sois como un mar. Y aunque los barcos varados esperan la marea en vuestras costas,
no obstante, así como un mar, no podéis acelerar vuestras mareas. Tambié sois como las
estaciones. Y aunque en vuestro invierno neguéis vuestra primavera, ésta, reposando dentro de vosotros, sonríe en su adormecimiento y no está ofendida. Pensad que no os digo
estas cosas con objeto de que podáis deciros unos a otros: 'Nos ha alabado con exceso. Soló
vio lo bue- no que existe en nosotros.'' Solamente os hablo con palabras que conocéis en
pensamiento por vosotros mismos. ¿Y qué es el conocimiento de la palabra, sino la sombra
del conocimiento sin palabras? Vuestros pensamientos y mis palabras son oleadas de una
memoria sellada que guarda recuerdos de nuestros ayeres. Y de aquellos días antiguos en
que la tierra no tenía conocimiento de nosotros ni se conocía a sí misma. Y de noches en
que la tierra se haIlaba aún sacudida por el caos. Hombres sabios se han acercado a
vosotros para ofrendaros su sabiduría. Yo vine a tomar de vuestra sabiduría: Y he aquí que
he hallado algo que es más grande que la sabiduría. Es la llama del espíritu vuestro que
siempre toma más de sí mismo. En tanto que vosotros, despreocupados de su expansión,
deploráis la consunción de vuestros días. Es la vida que busca vida en cuerpos con temor al
sepulcro."
" Aquí no existen sepulcros. Estas montañas y llanuras son una cuna y un puente. Cuando
paséis por el campo donde dis- teis sepultura a vuestros ancestros mirad bien por aquellos
lugares, y os veréis a vosotros mismos y a vuestros hijos bailando asidos de las manos. Lo
cierto es que a menudo creáis alegría sin saberlo."
" Hubo quienes llegaron hasta vosotros y a los cuales, por doradas promesas hechas a
vuestra fe, les habéis otorgado riquezas, poder y gloria. Menos que una promesa os he dado
yo y, no obstante, habéis sido más generosos conmigo. Me habéis dado mi anhelo más
profundo después de la vida. Os aseguro que no existe regalo mayor para un hombre que el
que cambia todos sus propósitos en unos labios quemantes, y la vida entera en una fuente.
Y en esto estriban mi honor y mi recompensa. De forma que siempre que vengo a beber a la
fuente, hallo sedienta a la propia agua viviente. Y ella bebe de mí mientras yo bebo de ella."
Algunos de entre nosotros me habéis fuzgado altivo y huraño para recibir dádivas. Desde
luego soy demasiado altivo para recibir jornales, mas no dádivas. Y aunque haya comido
bayas silvestres entre las montañas, cuando habríais deseado tenerme sentado a vuestra
mesa. Y dormido en el pórtico del templo, cuando gustosos me hubierais dado albergue. Sin
embargo, ¿no fue vuestro cariñoso cuidado de mis días y mis noches lo que hizo dulce a mi
boca el alimento y rodeó mi sueño de visiones?"
" Por esto os bendigo más: Es mucho lo que dais sin siquiera saber que disteis. Realmente,
la benevolencia que se mira así misma en un espejo, se hace de piedra. Y una buena acción
que se llama a si misma con nombres tiernos, termina siendo la causa de una maldición."
" Y algunos de entre vosotros me habéis llamado altanero y embriagado de mi propia
soledad. Y habéis dicho: 'Celebra consejo con los árboles del bosque, mas no con los
hombres. Se sienta sólo en la cima de los montes y mira hacia abajo a nuestra ciudad.'
Verdad es que he escalado las cimas y andado por lugares remotos. ¿Cómo puedo haberos
contemplado, a no ser desde una gran altura o desde una larga distancia? ¿Cómo puede uno
hallarse cerca a menos die que se encuentre lejos?"

" Y hubo otros que me llamasteis y, aunque no con palabras, me dijisteis: 'Extranjero,
extranjero, enamorado de las cimas inaccesibles, ¿por qué moras en las cumbres donde las
águilas hacen sus nidos? ¿Por qué buscas lo inasequible? ¿Qué tempestades pretendes
atrapar en tu red? Y qué aves vaporosas cazas en el cielo? Ven y sé uno de nosotros
Desciende y aplaca tu hambre con nuestro pan, y calma tu sed con nuestro vino.' Estas
cosas las dijeron en la soledad de su corazón. Mas su soledad era más profunda de cuanto
creéan, por lo que solamente busqué el secreto de vuestra alegría y de vuestro dolor. Y sólo
pude cazar vuestra mejor personalidad, la que va camino al cielo Pero también el cazador
resultó cazado; Pues muchas de mis flechas salieron de mi arco, solamente para ir en busca
de mi propio pecho. Y el que volaba tuvo que reptar. Porque cuando mis alas fueron
desplegadas al sol, su sombra sobre la tierra era una tortuga. Y yo el creyente, fui también
el descreído. Porque a menudo he colocado el dedo en mi propia llaga para poder tener una
fe mayor en vosotros y en el máximo conocimiento vuestro.'"
" Y con esta fe y con este conocimiento os digo: No estáis prisioneros dentro de vuestro
cuerpo, ni confinados en viviendas o campos. Pues lo que es vuestro, tiene su morada por
encima del monte y vaga con el aire. No es algo que se arrastra al sol en busca de calor, o
cava agujeros en la oscuridad en busca de un sitio seguro. Sino algo libre, un espíritu que
envuelve la tierra y se mueve en el éter."
" Si éstas son palabras vagas, no tratéis de aclararlas. Vago y nebuloso es el principio de
todas las cosas, mas no su fin. Y me agradaría ser recordado por vosotros como un principio
La vida, y todo lo que vive, es concebido en la niebla que no en el cristal. ¿Y quién sabe si
el cristal no es niebla que mengua?"
" Desearía que esto lo recordarais al acordamos de mi: Que aquello que asemeja más débil
y confuso en vosotros, es lo más fuerte y más definido. ¿No ha sido vuestro aliento el que
ha erigido y endurecido la estructura de vuestra osamenta? Y no es un sueño que ninguno
de vosotros recuerda haber soñado edificar vuestra ciudad y formar todo lo que existe en
ella? Si os fuera dado ver las oleadas de ese aliento, dejaríais de ver todo lo demás. Y si os
fuera dado oír el murmullo del sueño, no podríais oír ningún otro sonido."
" Pero vosotros no veis, ni oís, y eso está bien El velo que nubla vuestros ojos será rasgado
por las manos que lo tejieron. Y la arcilla que tapa vuestros oídos será agujereada por
aquellos dedos que la amasaron. Y veréis. Y oiréis. Entonces no deploraréis haber sabido lo
que es ceguera, ni lamentaréis haber estado sordos. Pues en ese día conoceréis los
propósitos ocultos que existen en todas las cosas. Y bendeciréis la oscuridad al igual que
bendeciréis la luz."
Cuando hubo dicho todas estas cosas, miró a su alrededor, y vio al piloto de su nave de de
pie junto al timón, mirando ora las velas desplegadas y ora el horizonte. Y dijo: "Paciente,
más que paciente es el capitán de mi nave. El viento sopla, y las velas se encuentran
inquietas y el tirnonel pide el rumbo. Sin embargo, tranquilo, mi capitán aguarda mi
silencio. Y estos marinos míos, que han oído el coro del mayor de los mares, también me
han oído pacientes Ahora no esperarán más. Estoy listo. El arroyo ha llegado al mar, y una
vez más la gran madre mantiene al hijo junto a su seno."
"¡Adiós, pueblo de Orfalis! Este día ha concluido. Está cerrándose sobre nosotros lo mismo
que el nenúfar sobre su propio mañana. Lo que hoy nos fue otorgado, lo conservaremos. Y
si no fuera bastante, entonces habremos de venir juntos otra vez, y extender unidos las
manos hacia el Dador. No olvidéis que regresar‚ a vosotros. Un solo instante, y mis afanes
reunirán polvo y espuma para otro cuerpo. Un solo instante, un momento de reposo sobre el
aire, y otra mujer me concebirá."

"¿Adiós a vosotros y a la juventud que pasé con vosotros! Sólo fue ayer cuando nos
hallamos en un sueño. Habéis cantado para mí en la soledad, y yo, con vuestros anhelos, he
eregido una torre en el cielo. Mas ahora nuestro deseo de dormir ha volado, nuestro
ensueño ha finalizado, y el amanecer no está lejos. El momento de la culminación se
encuentra sobre nosotros y nuestro semidespertar contempla un día más, y debemos partir.
Si en el crepúsculo del recuerdo nos encontramos una vez más, unidos hablarernor, de
nuevo, y vosotros me cantaréis una canción más profunda. Y si nuestras manos volvieran a
encontrarse en otro sueño, erigiremos otra torre en el cielo."
Y así diciendo, hizo una seña a los marinos, e inmediatamente izaron anclas, dejando al
barco libre de sus amarras, e iniciaron la marcha hacia Oriente. Y un clamor salió de todo el
pueblo como si se tratase de un solo corazón, y fue ele- vándose hacia la oscuridad y fue
llevado sobre el mar como un gran trompetazo. Sólo Almitra guardó silencio, contemplando
el barco hasta que desapareció entre la niebla. Y cuando el pueblo entero se dispersó, aún
siguió sola sobre el muelle, recordando esta frase en su corazón: " Un solo instante, un
momento de reposo sobre el aire, y otra mujer me concebirá".