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No puede hablar del amor quien no haya amado, ni del dolor no

padecido, sólo la verdad se ha revelado con la experiencia que ha
tenido.
La unión amorosa que respeta la individualidad es la única que puede
evitar la angustia que provoca el aislamiento y que al mismo tiempo le
permite a una persona ser ella misma.
El amor no puede ser nunca un arrebato pasional, sino un acto de
entrega donde dar es más importante que recibir.
No significa una forma de dar sacrificándose o sufriendo sino dar lo
mejor de si mismo convirtiendo al otro también en un dador y creando
felicidad para los dos.
El amor es un poder que produce amor, siempre que ninguno de los dos
sea tratado como un objeto de uso.
Si una persona no ha superado la dependencia, la omnipotencia
narcisista y su deseo de manipular para conseguir sus propios fines
egoístas, tiene miedo de darse y por lo tanto también miedo de amar.
Porque amar exige cuidado, atenciones, responsabilidades, respeto y
sabiduría; y la esencia del amor es hacer el esfuerzo necesario para
hacerlo crecer.
La responsabilidad implica estar dispuesto a responder y no significa un
deber o algo impuesto desde el exterior.
Respetar a una persona significa la capacidad de ver a una persona tal
cual es, tener conciencia de su individualidad única y preocuparse por
que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es, no como el otro
necesita que que sea, como un objeto para su uso.
La sabiduría es imprescindible para entender al otro en sus propios
términos y para llegar a conocerlo a través de la unión amorosa, sin
necesidad del pensamiento.
Es como la experiencia de Dios, que no se trata de un conocimiento
intelectual sino de un sentimiento de intimidad y unión con él, y el amor
al otro es es primer paso hacia la trascendencia.
Lejos de lo que se supone, el amor no es el resultado de la satisfacción
sexual adecuada, por el contrario, la felicidad sexual y los completos

Si no hay entrega tampoco hay orgasmo. Los conflictos reales de la realidad interna de cada uno contribuyen para aclarar y liberar energías y para fortalecer a la pareja. El temor o el odio al otro sexo son la base de las dificultades que no permiten a una persona entregarse por completo y la espontaneidad y la confianza diluyen los problemas. Las disfunciones sexuales en las parejas se deben más a las inhibiciones que impiden amar que en el desconocimiento de las técnicas necesarias. No es algo estático ni tranquilo. El amor sólo es posible cuando la comunicación entre dos personas no se realiza desde la superficialidad del ego sino desde la parte esencial de ellos mismos. son el resultado del amor.conocimientos de las técnicas sexuales. El amor verdadero no implica ausencia de conflicto. . es un desafío constante de dos libertades que quieren por sobre todas las cosas crecer y estar juntos.