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Los ojos nuevos para ver la verdad de la realidad.

Jon Sobrino.
En El Salvador empezó a impactarme hondamente la frase de Pablo en la Carta a los Romanos: «La
cólera de Dios se ha revelado contra aquellos que aprisionan la verdad con la injus- ticia» (Rom
1,18). Comencé a comprender que el problema no está sólo en superar la ignorancia para llegar a
la verdad, como se nos hace creer frecuentemente, sino en algo mucho más hondo: en querer
llegar realmente a la verdad sin someterla. Desde entonces no di por descontado que es fácil
conocer la realidad, y he agradecido que esa realidad se muestre en su verdad.
Pues bien, lo primero que descubrimos en El Salvador, si no reprimimos su verdad, es que este
mundo es una inmensa cruz y una injusta cruz para millones de inocentes que mueren a manos de
verdugos, «pueblos enteros crucificados», como los llamó Ignacio Ellacuría. Y ése es el hecho
mayor de nuestro mundo; lo es cuantitativamente, porque abarca a dos terceras partes de la
humanidad; y lo es cualitativamente, porque es lo más cruel y clamoroso. En lenguaje cristiano,
hemos aprendido a llamar a nuestro mundo por su nombre: pecado (realidad, por cierto, que no
saben cómo manejar muchos creyentes y no creyentes en el Primer Mundo). Y lo llamamos así
porque, cristianamente, pecado es «aquello que da muerte». Pecado es lo que dio muerte al Hijo
de Dios, y pecado es lo que sigue dando muerte a los hijos e hijas de Dios. Se podrá o no creer en
Dios, pero de lo que no se puede dudar es de que hay pecado, porque hay muerte. Y desde esta
realidad primaria de la cruz y de la muerte hemos aprendido a ver en su verdadera realidad la
masiva e inocultable pobreza, como aquello que acerca realmente a la muerte: la muerte lenta
que generan las omnipresentes estruc- turas de injusticia y la muerte rápida y violenta cuando los
pobres quieren, simplemente, dejar de serlo. En El Salvador son ya 75.000 los muertos.
Hemos aprendido que los pobres de este mundo no interesan prácticamente a nadie, que no
interesan a los pueblos que viven en la abundancia y que, ciertamente, no interesan a los que
tienen algún tipo de poder. Y por ello pienso que a los pobres se les puede definir también de esta
forma: pobres son los que tienen en su contra a todos los poderes de este mundo. Tienen en su
contra, ciertamente, a las oligarquías y empresas multi- nacionales, a las fuerzas armadas y
prácticamente a todos los gobiernos. Pero tampoco los partidos políticos, las universida- des, e
incluso las iglesias, se preocupan mucho de ellos, con las notables excepciones de iglesias como la
de Monseñor Ro- mero o de universidades como la de Ignacio Ellacuría. Y si los pobres no
interesan como individuos dentro de sus países, tam- poco interesan como pueblos en el concierto
de las naciones. Y así, al Primer Mundo no le interesa el Tercer Mundo, por decirlo suavemente; y
tal como lo muestra la historia, le interesa primariamente poder depredarlo para la propia
abundancia.
Existe, pues, un mundo crucificado y un mundo que es pecado; y, sin embargo, no se le quiere
reconocer ni mirarlo a la cara; ni menos aún queremos preguntarnos qué responsabi- lidad
tenemos nosotros en que el mundo sea así. Ese querer ocultar la realidad del mundo es la primera
forma de «oprimir la verdad con la injusticia».

aun de igle. Y no sólo no sabemos. en comparación con el cual palidecen los cover up de Watergate.. el gran desconocido. En El Salvador hemos redescubierto cómo mira Dios a esta creación suya puesta. Y como no lo queremos mirar a la cara para no aver.El mundo de la pobreza es.portante es recordar que ese despertar lo posibilita y exige el mundo de los pobres y de las víctimas. qué ocurre en Guatemala o en el Tchad. además. en muy buena medida. Por decirlo en palabras antropo. sino que no queremos saber.mente por hambre — deben de ser unos 30 millones de seres humanos—. le pesó haber creado al hombre y se indignó en su corazón». en efecto. Y enoja. Dicho esto mismo en palabras más antropológicas: no sé cómo se puede ser hoy un ser humano sin haber sentido alguna vez vergüenza de pertenecer a esta inhumana humanidad. sobre temas secundarios. todos intuimos que ese mundo crucificado es. Y lo im. porque. Va mucho más allá del despertar dogmático y de las innume. Irangate y el actual Irakgate. porque no es que no existan hoy ios medios para conocer la verdad de nuestro mundo. y mucho menos cuántos mueren anual. al menos inconscientemente. cuánta destrucción han causado las bombas descargadas sobre Irak por las 70. pero no sabemos a veces ni siquiera cuántos seres humanos viven en nuestro planeta. y.rables discusiones dentro de Jas iglesias y partidos. organizamos un gigantesco cover up.sias y partidos progresistas. pero bien luminosas. producto de nuestras manos.000 misiones aereas de los llamados «aliados». recordemos éstas del Génesis: «Viendo Yahvé que la maldad del hombre cundía sobre la tierra.mórficas. Sorprende que el Primer mundo sepa tantas cosas y no sepa lo fundamental del mundo en que vivimos. posibilita y exige también la relectura de la Escritura en sus pasajes fun. . Y con ello. ciertamente.gonzarnos. Tenemos conocimientos para poner un hombre en la luna o en Marte.damentales. al desconocimiento añadimos el encubrimiento. como ocurre siempre que hay un escándalo. en cruz. Esto es lo que significa «despertar del sueño» en El Salvador..