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Universidad Nacional de Colombia

Facultad de Ciencias Humanas
Departamento de Filosofía
SFM – Simón Bolívar
Lisímaco Parra
Daniel Toro. Cód.: 04433226
Ponencia.
LA ELOCUENCIA DE LA LIBERTAD. UN CONFLICTO DE RAZONES Y PASIONES
La presente ponencia tiene el propósito de dar cuenta, en líneas generales, de la argumentación y el
desarrollo del ensayo “La elocuencia de la libertad” de Luis Castro Leiva. Tendrá cuatro partes. La primera
intentará exponer los aspectos problemáticos acerca de la noción de libertad para el proyecto de la primera
república venezolana; la segunda parte intentará dar cuenta del desarrollo de la problemática pasiones/razones
esbozada en la sección “elocuencia de las pasiones”; la tercera intentará seguir el curso argumentativo basado
en la idea de libertad positiva y negativa esbozada en la sección “elocuencia de las razones”; la última parte
intentará hacer una breve mención del alcance del ensayo de Castro Leiva a la luz de sus propias intenciones.
I.
Para empezar a delinear los aspectos problemáticos de la noción de libertad republicana en Venezuela,
hay que exponer ante todo los lineamientos, quizá básicos, de la sola idea de “libertad republicana”. Heredera
de toda una tradición liberal, la idea de libertad republicana puede considerarse como propia de un espíritu
ilustrado, atravesada por ideales racionalistas, y asociada fuertemente a nociones como orden y ley (Cf.
Pettit,1999. Pág. 21 y ss.). Es entendible, en este sentido, que la idea de libertad republicana aparezca en
principio como opuesta a las pasiones, si se ve en ellas el lugar en el cual se gesta la bestialidad y la pura
fuerza característica del estado de naturaleza en los hombres. Frente al panorama de una fuerza desenfrenada
alimentada por las pasiones más animales, la idea de libertad republicana surge como la frontera racional que a
través de la ley es capaz de poner freno a la naturaleza fuerte y voluptuosa del hombre. Se abre, de este modo,
la primera postulación para comprender el sentido de la libertad republicana “en la negaciones de la fuerza
pasional de las «inclinaciones bestiales» está el asiento de la nueva libertad: sin ley no hay posibilidades para
ser hombre, mucho menos para ser hombre libre”. (Castro Leiva. 2005, Pág. 187).
La oposición que legitima a la libertad republicana como libertad deseable está dada en una visión
sobre las pasiones que será problemática en el desarrollo posterior del texto. El valor de la ley al interior de
esta idea de libertad es que ella es prohibición, pero solo de lo que es malo (Cf. Ibíd., Pág. 188). La libertad de
las pasiones aparece desde el principio como negativa. La libertad republicana es la negación de ese
desenfreno que supone la fuerza y la voluptuosidad de la pasión, porque esta es mala e injusta en relación con
el orden adecuado para la existencia en sociedad de los hombres.
Aparece ya, aunque de manera difusa, una cierta concepción de la libertad que marcará un sendero
importante en la idea de republica en Venezuela. Se trata de una cierta idea de libertad en la cual, una vez el
imperio de la razón ha conseguido establecer los límites del ejercicio de los hombres y ha definido moralmente
las prohibiciones, estos se hallarán en condición de recuperar su humanidad, de la cual carecían en el estado de
naturaleza. En esta nueva condición, los hombres podrán ejercer sin impedimentos, más allá de los que impone
la ley, su libertad como ciudadanos. Esta idea tendrá un valor integrista, pues abarcará la distinción que hizo
Isaiah Berlin (1974. Pág. 137 – 148) sobre libertad positiva y negativa. Como libertad negativa se entiende la
libertad de actuar sin ningún tipo de interferencia. Se dice “negativa” porque puede definirse, en principio, de
forma negativa: allí donde hay interferencia no hay libertad. Por su parte, la idea de libertad positiva pone el
énfasis en una descripción diferente, no ya en las condiciones que niegan la existencia de la libertad, sino en lo
que la hace posible. La libertad en este sentido, es la capacidad de ser dueño de la propia vida, de tener

El «hombre venezolano» que se guiaba bajo la perspectiva de Sanz veía con sospecha y recelo esta idea. aunque pretende ocultar en la medida de lo posible su carácter pasional. aunque hallará un matiz importante en la inclusión o justificación a través de la idea de libertad negativa. 2005. pueden describirse los dos extremos de la tensión como “racionalismo” y “voluntarismo”. pues. puesto de otro modo. pues el patriotismo es definido como amor a la patria. según parece. Pero el hecho de que una quiera hacerlo apelando a las razones y certezas propias de la idea de libertad. Desde otra perspectiva. y la sección “elocuencia de las pasiones” intentará dar cuenta de cómo puede ocurrir esto. tensión abierta por la aparición de la idea de patriotismo. Sin embargo. Cf.” (Ibíd. esta idea supone un sujeto divido. opuesta a la anterior. pues. Esta perspectiva (en cabeza de Juan Germán Roscio) atiende a la necesidad de no tornarse cerrado desde el principio a la idea del patriotismo como una pasión que. Berlin. ambos apuntan a un mismo objetivo: la supresión de la libertad licenciosa. Así. entre todos los beneficios que se desprenden de la libertad republicana. esta será justamente la idea fundamental en la primera república. y otra. justificaría que la razón del estado someta ciertas partes de la sociedad como fruto de su concepción acerca de lo que está bien y del dominio que debe ejercerse para que la sociedad prospere. o conceder la idea de la pasión patriótica como base de la promulgación de la idea de libertad. un paisaje parcialmente esbozado: hay dos ideas de libertad opuestas. Así. por vía de argumentos. hay que establecer y comprender algunas diferencias existentes respecto del programa republicano. . ambos enfrentan un problema respecto de la concepción de la libertad republicana. Como se verá. el del patriotismo representa un punto de conflicto. al desenfreno. y su existencia no es puramente racional. aunque Castro Leiva sugiere que Roscio aparece como más liberal que Sanz. O. Este último punto será difícil sostenerlo. la libertad republicana debía encontrar la forma de legitimar las pasiones sin por ello desconocer su carácter negativo. En su concepto. como una pasión que impulsa a vivir por ella (Cf. El patriotismo es. En efecto. Pág. Con base en lo anterior. una emoción que parece seguirse de un proyecto pensado como racional en todos sus puntos. existe la tensión entre pasiones y razones. 196). En últimas. siguiendo a Castro Leiva. la amenaza de las pasiones resurge de manera imprevista al interior de la concepción republicana. el gran dilema del republicanismo venezolano puede esbozarse diciendo que la idea de libertad republicana se debate entre seguir el sendero de las ideas racionalistas que niegan las pasiones. y este argumento. una licenciosa. 146 – 148. mientras que la otra quiera hacerlo apelando al amor a la patria. Pág. II. a la ley y al orden. según Berlin. Sin embargo. se apoya en últimas en el amor y en las pasiones que tanto se quieren evitar. cómo obligarlas a ser libres. abre un campo problemático acerca de cómo entender la elocuencia de la libertad republicana que aplasta a la bestia. sin ser como las otras. si las pasiones en general son peligrosas. no consigue reducirlo del todo. llena de pasiones y voluptuosidad. autodominio y no interferencia serán potencialidades de la libertad que se alcanzarán. recuérdese que la idea del patriotismo viene detrás de la idea de libertad. 1 Berlin conserva una distancia entendible respecto de la noción de libertad positiva. Como muestra Castro Leiva. pues. La descripción del patriotismo que proporciona Sanz. fundada en intenciones racionales. Pág. este concepto de libertad entraña el germen del despotismo en algunos sistemas políticos. pues.autodominio1. Por lo pronto. no deja de ser pasión. “cómo ser libres sin detestar las pasiones en general. aunque estas se profesen a la ley. a saber. obligado a dominar sus pasiones a través de cierta parte racional. a la libertad licenciosa. Tenemos. Para entender cómo surge la elocuencia de la libertad desde el punto de vista de las pasiones. En este punto problemático puede empezar a rastrearse el tránsito de la republica desde sus principios racionalistas hasta su patetismo voluntarista. Castro Leiva. aunque el patriotismo no sea una emoción apoyado sentimientos hacia la tierra de nacimiento. 188 – 189). extendido al ámbito del ordenamiento estatal. una vez se haya instituido el imperio de la ley. Ambos juran a una sola bandera: la libertad del hombre. llamada republicana y defendida por los primeros patriotas. como se observa al interior mismo de la idea de libertad republicana. Sin embargo. Desde cierta perspectiva (dominada por la opinión de Miguel José Sanz) la libertad republicana debía poner límites en todo punto y sentido a la libertad licenciosa que supone la existencia de pasiones desenfrenadas. 1974.

el orgullo y la ambición. Sobre la base de esta incertidumbre. Cabe hacer. el problema anteriormente esbozado sufre una modificación: no se trata ya de enfrentar la posibilidad de que las pasiones encuentren espacio en medio de la idea de libertad. a la libertad? La estrategia de Sanz se encamina por la consideración de la libertad como parte de la naturaleza del hombre. Sin embargo. por cierto. su resentimiento hacia la primera república. y por último su simpatía con los Ribas. mudable. Pág. no un control sobre las emociones. y este es un asunto que resultaría difícil negar. se vio como ellos sucumbieron bajo la idea del amor a la independencia (Cf. 202. Si el hombre es hecho a imagen y semejanza de Dios. sujeto al instinto y la casualidad. 198 – 199) ¿Qué impediría que la república naciente de Venezuela sucumbiera bajo el amor a las leyes. la ingratitud de Miranda. inestable. Pág. las pasiones ya aparecieron al interior de la idea republicana y parecen tener un aspecto positivo. un espacio en el que las pasiones sirvan para legitimar el proyecto de libertad republicana naciente en Venezuela. sino más bien una moderación. Ibíd. Con que no es cierto que la igualdad entre los hombres. Pág. sea lo que dé lugar al ordenamiento racional del mundo social. sino más bien encontrar un espacio positivo. Su intención puede captarse en estas palabras de Castro Leiva “Primero que nada. en cierta visión teológica de la creación del hombre que aporte elementos para la fundamentación del proyecto de libertad republicana en Venezuela.Al problema de cómo encajar la idea de libertad con la de las pasiones se suma el largo lastre religioso que pesa sobre la sociedad de la época. creando un escenario para la promoción de los múltiples intereses en la sociedad. dada por sus capacidades naturales. Así. debe percibirse que para Roscio y sus adeptos. Por esta razón. Ambos parten de un antecedente acerca de la tradición republicana antigua que veía en el espacio positivo para las pasiones un riesgo. Esta conducción ciega de la libertad ha formado los variopintos proyectos de dominio en la historia. los hombres solo han podido dirigir su vida bajo la imitación de otros.196). y el control reglado de dichas pasiones promueve el orden de la libertad civil. Roscio busca encontrar. porque es la única forma de que los intereses particulares no encuentren el vicio de la avaricia. entonces la idea de libertad debe sustentarse. tenía ya todos los antecedentes en el “entusiasmo por lo sublime” propio de la educación del hombre del siglo XVIII. Como sugiere la lectura de Castro Leiva. (Cf. 199 – 201). y esto entraría a desempeñas un papel importante en la justificación de la capacidad humana para la libertad civil (Cf. esto debía hacerse bajo el cuidado de no exacerbar los ánimos más allá de los límites de la razón” Ibíd. Ibíd. Dicha interés en la utilidad ha originado desde siempre que cualquier ordenamiento tome un carácter aleatorio. la «moderación» emocional es el fin primario de la conducción de la libertad. Sobre este escenario se dibuja toda una estrategia elocuente que maneja un discurso sobre las pasiones: todos los hombres obran persiguiendo cierta utilidad. una pregunta ¿No están estas ideas en el flanco opuesto de las pretensiones acerca de la libertad que ofrecen los “patriotas bobos”? ¿No es precisamente a esto a lo que se enfrentan Sanz y Roscio? Tanto Sanz como Roscio deben encontrar estrategias para acortar en un primer momento este espacio positivo. Apelando al pasado romano. Ahora bien ¿por qué razón se imitan los hombres? Porque tienen simpatía. Ibíd. y encuentra un antecedente de los nefastos resultados de este desborde: Miranda. Así. Un espacio que. la radiografía general de las pasiones esbozada desde esta perspectiva justifica el surgimiento de la idea republicana y de la libertad bajo el regimentó de la razón y la ley. Pág. y esta es una fuerza emocional. pues. posee virtualmente su perfectibilidad. pues esto parece ser evidente. no obstante. Si era fácil y necesario agitar todo el «furor de las pasiones» en contra de la opresión y el despotismo. pues. El temor que supone el desborde de estas pasiones es para Roscio de especial atención. en parte. La justifica porque es la única manera de encontrar un modo viable de conducir el cálculo de utilidades al que todos los hombres tienden. toda argumentación acerca de la libertad republicana debía ser especialmente cuidadosa tratando el asunto de las pasiones. Si esta influencia tiene lugar. perdida bajo la ciega conducción de las pasiones licenciosas. Por su parte. Allí . fueron episodios vistos por los ojos de Roscio como resultado de la falta de moderación de las pasiones.

aniquilar la necesidad de que la libertad republicana tenga que persuadir con razones. Una paradoja que obliga a la idea de libertad republicana defendida por los primeros patriotas a moverse desde sus principios más racionales. en virtud de esa igualdad. malos remedos de un gobierno. en una misma dirección. en parte por la convicción de que ese es el estado en que los hombres hacen. 193). El rigor de la muerte. todo lo que quieren según les conviene. Recuérdese que ya en la tradición retórica que tenía lugar en la educación de la época había un lugar amplio para “lo sublime”. (Cf. es necesario que el lenguaje encuentre otros modos de expresión. desatendidas por la razón. que tiende a ser irrefrenable más en unos que en otros. Ibíd. Por primera vez en todas las intervenciones de Roscio se ve un lugar auténticamente positivo para las pasiones. cuando el congreso constituyente se debate si declarar la independencia. la “desafección” será mal vista y calificada como delito. La razón es perfectamente identificable: una vez la bandera sublime de la libertad ha conseguido el propósito de la independencia. Aunque la libertad en efecto conmovió a los primeros patriotas. para Roscio. ¿Qué ocurre entonces con el espacio positivo de las pasiones? El proceso violento que vive Venezuela en el año 1811 pone contra las cuerdas la sostenibilidad de un proyecto de libertad republicana amparado solamente en la racionalidad de sus preceptos. Pág. Este movimiento. Nada impide que esto ocurra del mismo modo en Venezuela entre los distintos tipos de actores políticos de la época. sin embargo. en el plano de las razones ¿Qué razones justifican la comprensión del proceso de independencia de los primeros patriotas? ¿Qué idea de libertad está 2 Recuérdese que. y ahora. El movimiento que desplaza los argumentos y la teoría. condujeron a la creación de “ideas liberalísimas” que eran. el orden y la libertad misma. es necesario que esta encuentre un camino para su sostenimiento. La clave de recepción de los acontecimientos es alterada desde ese momento. Por eso la necesidad de instaurar leyes que dirijan el curso de las acciones lejos del mal de las pasiones. Pág. y que ve en las pasiones nada más que herramientas de uso restringido y de manejo especial. Esta es quizá la gran dificultad del proceso adelantado a partir de la sesión del 3 de julio de 1811. no todos se encuentran en sintonía acerca del programa político de la libertad y de la conveniencia de declarar la independencia. para Sanz. Pág. no logra. como lo muestra la siguiente cita que trae Castro Leiva a colación: “por ella [Acta del día 2 del Congreso…] se califica la prudencia con que usted evadió el peligro y. donde se expresa claramente que una vez se ha superado el estado del grito de libertad. nace la paradoja entre racionalismo y voluntarismo. La idea de control y moderación corren. Esta idea será la que asumirá el carácter rector de la libertad. Castro Leiva. La negativa a una consideración de igualdad entre los hombres se hallaba justificada. Esto nos devuelve a la famosa cita de Rousseau. 199). amparados en toda una tradición filosófico política. III. 2005. 205). La dificultad y necesidad de discutir acerca de la declaración está atada al hecho de que la situación del discurso político es para ese momento bastante compleja. y sin medida alguna. no todos los hombres en todas las partes del globo son iguales ni requieren las mismas limitaciones y prohibiciones en su actuar (Cf. encausándola en el curso de la conmocionalidad. arrojando a una hoguera en esa plaza pública el retrato y armas de Fernando…” (Ibíd. la sublimidad de sentimientos que manifestó. y esa exaltación pasa precisamente por el lindero pasional del amor a las leyes. hasta el campo retórico de lo sublime y conmocional.las pasiones desbordadas. . se entregan al estado licencioso opuesto a la idea de libertad2. aunque por vías distintas. La libertad como fuerza de brillo de lo sublime empieza a desempeñar ahora un papel importante en la conmoción necesaria para fortalecer las ideas de libertad y patriotismo que la primera república de Venezuela de 1811 exaltaba entonces. ahora. El asunto se dibuja. constituye quizá una de las elocuencias más admirables de la estrategia republicana de los entonces promotores de la primera república venezolana. Se trata de poner límites y freno a la libertad licenciosa. o dicho de otro modo. puso de presente que defender la república exigía más que una defensa racional y carente de afectos pasionales por la libertad. El movimiento no puede ser más claro: desde el momento en que la libertad debe ser exaltada como virtud propia del patriotismo venezolano. contra todo pronóstico. que se impuso entonces sobre más de trescientas personas.

Puede resumirse del siguiente modo “creer que para ser libre basta con quererlo y luego. bajo la idea de libertad positiva). Por lo que ya ha mostrado Castro Leiva en la sección previa. la aparente contradicción entre. aunque en todo caso opuestos. es evidente que los moderados llevaban una cierta ventaja discursiva frente a los libertarios. 210). Pág. debe someterse a la moderación virtuosa de la ley que evite aquel nefasto proceso descrito antes sobre los romanos. La idea de libertad política que guíe el proceso republicano debe tener presente estas concepciones acerca de la capacidad del autodominio de la república que le impida sucumbir a las pasiones siempre feroces del estado licencioso. se consuma en la idea de un gobierno mixto. por un lado. por la otra. (Ibíd. cabe la pregunta ¿qué justifica la formulación de este programa? Hasta ahora. nunca suficiente. Ahora bien. Que el hombre puede y debe ser . bajo dos formas que terminarán por entrelazarse: por un lado. bajo la idea de libertad negativa). Sobre esta base se dibujó por fin un proyecto de libertad republicana que daba cuenta del carácter persuasivo de estas ideas. que distribuye los poderes. En efecto. pues se sabe poseedor de una ley que habilita la acción e impide el exceso. Solo en medio de la sociedad civil constitucionalmente organizada el hombre tendría la capacidad de ser libre sin impedimentos (sin interferencia. 211). Si quiere ser libre. Esta tensión describe dos modos de comprender la libertad que no se dejan atrapar fácilmente como simples aspectos de una misma visión. Castro Leiva dice al respecto “si […] conservamos como conceptualmente vivas las divergencias de aquellos tempranos tiempos […] entonces las posiciones sobre la libertad política se nos perfilan como irreconciliables. el querer ser libre y serlo por este puro querer. Y esto se nota a todas luces en las perspectivas políticas de Sanz: no es suficiente que la naciente república de Venezuela sea independiente. seguían existiendo los temores sobre las pasiones y sobre la necesidad de reglarlas para evitar el desenfreno.en juego en este proceso? Aunque todos cantaban a una sola voz la idea de la libertad. del despotismo. Lo que Berlin llamó libertad negativa y positiva. para desear lo que debe desear. Se enfrentan. quienes creían que para que un pueblo fuese libre bastaba con que quisiera serlo. es decir. La libertad republicana es la que permite la libertad con solo querer serlo. que no sucumbe ante los excesos de poder. proponer una ley que nos obligue a serlo” (Ibíd. y por otro lado quienes creían que a pesar de todo se requería la existencia de leyes que limitaran y contuvieran los excesos de las pasiones y evitara confundir independencia con libertinaje. por una parte para ser libre bastaría con un simple deseo de serlo. y dominarse como deba hacerlo (bajo su propio designio sin que atente contra la ley. que se autorregula y se autodomina. Castro Leiva identifica detrás de esta idea toda una concepción moral y metafísica que pone de presente los fundamentos de esta formulación. La perspectiva de la libertad aparecía. la necesidad de las leyes. para la libertad. Esta idea. en el escenario político. una sola vía de transito. aunque limitada por la distribución de poderes y la limitación de sus “virtudes” que evitan desembocar en licenciosas pasiones y mantiene así el autodominio. Pág. Los dos polos de la tensión fundan el camino discursivo de la idea de libertad republicana en Venezuela. de evitar a toda costa que la república sucumba ante la tentación del abuso del poder. libertarios contra moderados. su formulación logra vislumbrar una posible coherencia que no se ve afectada por la suposición inicial que involucraba aspectos aparentemente contradictorios. no se vislumbra desde aquí su justificación. Se trata en últimas. esto no sería sino –acaso apenas– una condición necesaria. La república representaría una imagen más amplia de esta relación: actuando sin interferencia de ningún tipo en sus designios como estado (libertad negativa). De esta segunda manera. así. Pág. y esta capacidad se vería garantizada por la existencia de leyes que regulan la acción y lo hacen poseedor de un espacio para actuar positivamente. siempre que se dé en el marco de la regulación de las leyes. 213). con querer serlo. que configura el espacio político de la libertad. para ser libre habría de verse obligado a serlo precisamente sobre la base normativa de una negación del querer y el deseo primigenios”. En efecto. y por otro lado. es decir. aparece más bien como la delimitación de etapas del programa de libertad republicano: la libertad bajo el regimiento de la ley “es la condición para hacer o actuar sin impedimento en la búsqueda de determinados fines lícitos que legalmente son aquellos que configuran su sentido propio” (Ibíd. o como dos caras de la misma moneda. por ello mismo. Sin embargo. encuentran aquí un cauce común.

un proyecto político existía antes de que pudiésemos contar con la visión de ordenamiento que se desprende de los textos bolivarianos. la subordinación de las relaciones entre las ´partes del hombre. acerca de la naturaleza del universo y. y obedeciendo. 177). Solo a través del orden. por tanto. *** . Pág. Su movimiento es el movimiento de una posibilidad: solo a través de la libertad positiva es posible una libertad negativa. merece ser examinado con más detalle. Por seguir con el ejemplo de Castro Leiva. también creado. este argumento halla una relevancia notable en la idea del hombre y la libertad “el argumento invita a encontrar. aquel concepto ya vuelto muletilla en nuestra visión de la historia de la independencia. el de “patria boba”. capaz de vislumbrarse bajo la luz de la razón. pues su formulación no es solo parte de un discurso que posteriormente se volvió ideológico y dominante. Pero aún más. Llevado al límite. más que esta primera evidencia. 216. La significación de este “repensar” puede tomar distintos rumbos. sino que distrae de la necesidad de observar tras él un valioso reporte de las ideas políticas de la época. el manifiesto de Cartagena no constituye el único ni el primer documento que puede llegar a sugerir un ordenamiento para la angustiada Venezuela que queda después del proceso de emancipación. en la razón constituyente de un orden natural creado. La potencia que tiene el hombre de explotar las virtudes que acompañan a su naturaleza alcanzan su desarrollo en acto en la estructura de una república racionalmente pensada. al propio tiempo. puesta algunas líneas más adelante del texto: “restituir aquel pensamiento a las condiciones de posibilidad de su intención y evaluar sus posibilidades éticas de entonces y de hoy”. sometida al designio de la ley. Pág. lo que aquí hemos denominado el republicanismo cívico moderado”. En la introducción general al libro. Esto. El declive de la “patria boba” en Venezuela produjo reacciones tan fuertes como el manifiesto de Cartagena escrito por Bolívar. Así. La razón que me mueve a atender esta cita está dada. la elocuencia de razones que sirvió para defender un proyecto de libertad capaz de fundar la primera república en Venezuela. Pág. ni más ni menos. (Ibíd. que no se restringen al lente del culto bolivariano. Todas las cosas tienen un telos. Luis Castro Leiva afirma que la intención primaria de los ensayos allí recopilados es repensar el surgimiento de la nacionalidad política venezolana. este alcanza el espacio necesario para su libre expansión moral y. La libertad. de la naturaleza del hombre. teleológico. entonces. explotar su capacidad para la libertad. el análogo. Pero. de la relación en el hombre entre poderes de la razón y poderes de las pasiones. Ibíd. y la estructuración racional de las sociedades no escapan a este argumento. a saber. pues hace saltar a la vista que. vale la pena llamar la atención sobre el lugar histórico e ideológico que le atribuye Castro Leiva a este manifiesto. Y como sepultura de un cierto liberalismo republicano. Más que detenerme en las razones que efectivamente produjeron el declive de esta primera república.obligado a practicar la libertad. Según dice “El Manifiesto de Cartagena se puede tomar como inicio del proceso conceptual de lo que hemos llamado el historicismo político bolivariano. se justifica mediante un argumento naturalista. que puede corroborarse a través del examen crítico de los textos históricos. que existe una manera de ser libre de acuerdo a la naturaleza racional del hombre. puede el hombre. que fue puesta en evidencia por Germán Carrera Damas. IV. Esta fue. una virtud alcanzable. pero yo quisiera restringirlo a una intención más específica. Siguiendo. me interesa mostrar el alcance que tiene la reflexión de Castro Leiva según sus propios intereses. La libertad republicana se mueve desde la perspectiva de libertad positiva hacia la negativa. en principio. el gobierno de los hombres. La reflexión de Castro Leiva pone un precedente importante en la visión del desarrollo histórico y político de Venezuela. entonces. en virtud de su capacidad racional. que delimita el espacio para el autodominio. Ibíd. el hombre encuentra en su razón el telos de cada cosa y procura conducir sus acciones y aquellas en las que puede influir atendiendo a ese objetivo. Se ve. se somete –es sometido– a conciencia al imperio de su naturaleza racional”. 218. por la clara corroboración que tiene en el marco del desarrollo historiográfico de la historia venezolana. sugiere que puede rastrearse a través de la historia venezolana otras tradiciones y otros modos de comprender la historia. contrariamente a lo que se piensa.

1999. 1974. 1. Philip. Luis. Republicanismo. 2005. Isaiah. Paidós.Bibliografía:    Berlin. Obras de Luis Castro Leiva. Universidad Católica Andrés Bello / Fundación Polar. una teoría sobre la libertad y el gobierno. Vol. Para pensar a Bolívar. Madrid. Castro Leiva. Revista de Occidente. Barcelona. Libertad y necesidad en la historia. . Caracas. Pettit.