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Verdad y método Sesión XII

Frente a la historia del olvido del ser heideggeriana, la historia de la definición del ser como
presencia, es decir como plenitud y atemporalidad de un mostrarse pleno y eterno, del ser que
no se oculta sino que siempre se muestra detrás de los fenómenos y que Heidegger rastrea
hasta Platón, si no hasta Parménides y el ser como lo que no cambia y permanece exterior al
tiempo, el ser como Eidos, como contorno y presencia y luego la explicación mítica de la
mezcla de la idea y lo sensible (methexis) en el Timeo bajo la forma del demiurgo, del
artesano, del homo faber y la primacía del saber técnico que atravieza y constituye el destino
de Occidente, Gadamer plantea el olvido del ser del lenguaje, no en contraposición sino como
complemento a la historia del ser heideggeriana. Para ello convierte también a Platón en el
primer culpable, pues al intentar salvar al lenguaje de una concepción naturalista o de mero
signo establece en el Crátilo que al lenguaje le pertenece la mímesis, la copia del original, es
decir de la idea. Ello quiere decir: el lenguaje no es anterior o simultáneo con el verdadero
conocimiento, sino posterior. Alcanzamos las ideas por una suerte de intuición, de
contemplación a la que luego le acoplamos la palabra como copia mimética de la misma. (Sin
ser tan diferente de la concepción platónica del arte en general como mera copia de la copia,
pues aquí la palabra aún estando tres grados alejada de la verdad: idea, intuición, copia, tiene
a su modo una conexión directa con la verdad de las ideas y en ese sentido no es mero signo
como en cierto modo sí lo es la pintura (415). En esa dependencia, la palabra siempre será
correcta en cuanto refleja el conocimiento de las cosas. Refleja y no produce…Ver 489.
Por supuesto esa no es toda la verdad de la teoría del lenguaje en Platón, puesto que allí se
habla en concreto de una teoría de los nombres más no del lenguaje en su acepción de logos
que tendrá un carácter dialéctico, dialogal. Pero con el recurso a las Ideas, a su conocimiento
previo, a la ineludible dependencia del nombre de su origen, ciertamente quiere Platón, como
lo dice Gadamer, proteger a la dialéctica y su lenguaje “de su tecnificación demónica en el
arte de la argumentación sofística.” 489 Sin embargo, dice Gadamer, el colocar detrás del
lenguaje la teoría de las ideas: “Hay que concluir pues que el descubrimiento de las ideas por
Platón oculta la esencia del lenguaje aún mas de lo que lo hicieron los teóricos sofisticas, que
desarrollaron su propio arte (techné) en el uso y abuso del lenguaje.” 490.
Así para Platón, usamos de las palabras como manifestaciones sensibles de las ideas, como el
demiurgo lo hace para fabricar las formas sensibles. Somos artesanos de la palabra para
quienes éstas son medios de comunicar la verdad, más no de producirla. Por tanto la palabra
es copia de la idea, no tiene un ser en sí mismo o para sí: “El verdadero ser de las ideas es
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tan correctamente por el arte del artesano como por el del demiurgo divino. que deja ver el ser pero solo en tanto algo determinado. La palabra figura en el orden del logos como puro signo en el que importa la posición más no su significado determinado. de la imagen y el original que no implica desminución sino diferencia.tornándolas como simples signos que dirigen la atención hacia lo designado. en una perspectiva determinada. palabra y juego. la cosa -. sino la unión esencial de carne y espíritu. lo cual nos deja ver la relación estrecha entre imagen y palabra. ausl. el del orador o el del filósofo dialéctico. 189-190. de modo que representa una nueva relación del hijo y le padre. la idea. que la palabra queda en una relación enteramente secundaria con la cosa. el marco de variación de lo contlngente inscrito en las lenguas históricas concretas. cuyo sentido fuese la asignación unívoca de todos los signos. toda palabra es correcta e incluso hay lugar para hablar de la absoluta perfección de la palabra (415. En medio de ese logos.” 490. 159). desenmascaría la fuerza de las palabras (dynamis ton onomaton). que desde Raimundo Lullio y su arte combinatoria. sin ambigüedades. Porque la encarnación no es la incorporación de una realidad espiritual bajo una forma humana. 493). A partir del pensamiento de la encarnación (ya encontrado con motivo de la relación copia.…” (497) Aquí estaría el origen de la idea que recorre al Occidente moderno de un lenguaje puro y lógico. Así. Leibniz y su characteristica universalis hasta llegar al positivismo lógico del siglo XX y a la concepción instrumentalista de lenguaje en la modernidad. las palabras funcionan como una determinación de orden. poético y retórico (cf. sin que dicha encarnación.. “Con esto queda dicho también que el pensamiento llega a eximirse a sí mismo del ser de las palabras . como números que están en una formación determinada. Lenguaje y verbo Para Gadamer es claro que la teoría agustiniana del verbo interior significa la única excepción al olvido de la esencia del lenguaje en Occidente (Klas. imagen y original: ver p. que extrae (ekpherein) y presenta (logos prophorikos) lo mentado en el medio de la voz y está en la consecuencIa de todo ello el que un sistema ideal de signos. El lugar de la corrección o la falsedad es el logos. por el misterio de la Trinidad no pueda ser expresada en 2 . Klas.captado en su medio. (502) Mientras que el lenguaje centrado en la palabra quedará para el pensamiento mítico. 182). Del mismo modo que el dios cristiano no puede ser pensado sin la encarnación del hijo. Ausl. Es un Simple instrumento de la comunión. nueva prueba de la unidad esencial de VM) se hace posible un nuevo pensamiento sobre la palabra que no sea mera copia ni mero signo sino que represente una valencia ontológica de la palabra. en el uso de la palabra no hay cabida para un nombre falso o incorrecto.

que se corresponde con el misterio trinitario de la encarnación. de proveniencia estóica en el se da tanto la unicidad de la palabra ideal como la multiplicidad de la palabra evocada. debido a nuestra finitud (punto b). es decir la palabra que se dice con elcuerpo y por tanto nunca igual a su ideal originario. dicha en los diferentes lenguajes. Es decir. La multiplicidad de la palabra no es. Das Verbum in Cordis es un reflejo de la palabra divina.términos conceptuales definitivos. obtiene ahora un valor paradigmático. SIno que es el contenido objetivo pensado hasta el final (forma excogitata). 503) que frente a la idealidad del lenguaje en su dependencia de la dimensión de las ideas o de la conceptualidad científica aristotélica. tampoco la palabra puede ser captada en su idealidad sin sus manifestacións concretas.” 511. Es esa la fuente inagotable y siempre renovada de la palabra exterior. X. Al nivel del lenguaje dicha diferencia se da entre el logos interior y el logos exterior. XV. La analogía entre palabra interna y externa. La conclusión importante es que “La unidad interna de pensar y decirse (el hablarse del pensamiento a sí mismo). Frente a la intuición divina es el verbo interior humano una búsqueda que piensa la cosa hasta el final y por tanto es siempre imperfecto. Pero una vez alcanzado en se convierte en espejo puro de la cosa misma de tal modo que el camino del pensar queda olvidado para no quedarse sino con la cosa misma. según Agustín en De trinitate. el que la palabra se haga sonldo en la vox. signo de una caída. un pérfeccionamiento. la palabra intenor no está . pues el lenguaje humano no es 3 . Pero ello no se da de un modo causal o por una especie de inducción (mencionar la crítica de Popper). 19. que desde la fuente. Pero toda palabra exterior no puede nunca expresar la totalidad de esa palabra interior. (cf.” 507. lo originario se nos da en un proceso que no necesita salir de sí mismo.referida con toda seguridad a una lengua determinada ni reviste mismo carácter que las palabras que uno tiene continuaamente en la mente según le van llegando desde la memoria. “En consecuencia. el paso hacia el verbo interior no es uno de la potencia al acto sino de un acto a otro (508). sino la condición previa necesaria para que los hombre puedan atisbar de reojo la unidad ideal nunca alcanzada. Por ello. Sino que se trata de una emanatio intellectualis. pero siempre perseguida. la palabra ilumina la cosa (y no nuestro propio espíritu). el lenguaje se da en un puro acontecer.” 504. Y en cuanto que se trata de un pensar hasta el final es forzoso reconocer en él un momento procesual: se comporta per modum egredientis. encierra en sí que la palabra interior del espíntu no se forma por un acto reflexivo. Pues la palabra no expresa al espíritu dice poco después sino la cosa misma. por ejemplo. Es decir hay una progresión que se da en el pensamiento mismo. Eso significa también.

está tan orientado hada lo particular de una visión objetiva que todo lo que dice partlClpa de la particularidad de las circunstancias que tiene ante sí.y esto sIgnifica. no debe pensarse como la combinación de estos actos subsumidores en virtud de los cuales algo particular es integrado en cada caso balo un concepto general. para comparar habría que tener ya un concepto previo. a través de la multiplicidad de los lenguajes. pues vio en la retórica el carácter metafórico. la conexión metafórica que está a la base de todo lenguaje. general y apodíctico del lenguaje para los conceptos de la ciencia. Al lenguaje se adviene mediante presentificaciones de sentido en circunstancias determinadas. una esfera de los significados que como el espacio vacío.autopresencia pura (Grondin Intr. Contra inducción y abstracción. ver 514. al menos el de lo igual. que habla . Aquí estará la íntima conexión entre retórica y hermenéutica. La conceptualidad de la ciencia es un fenómeno derivado. Esto trae también como consecuencia la separación entre palabra y significado. No será lo igual lo que determine el uso de las palabras sino la similitud. pero lo introdujo solo en el campo de los asuntos humanos. revestiría una escasa importancia. reservando el carácter preciso. de lo verosímil. En todo el análisis es claro que para los medievales. De aquí se extrae la consecuencia de que es ese carácter general de los conceptos la medida que distingue el uso propio y el uso derivado de las palabras. 209) y nuevamente en la similitud con la imagen la palabra hablada nos hace posible la única posibilidad humana de alcanzar el verbo interior. es decir. Lenguaje y formación de conceptos “Es daro que el lenguaje. el que hace uso de significados generales de palabras. accidental y de suceso del hablar.Gadamer. La retórica es más fundamental que el lenguaje de la ciencia en el sentido que revela el carácter primario de nuestro ser lingüístico. etc. sitúa las palabras en sus sitios correspondientes. El. aunque contenga un sometimiento de cada referencia a la generalidad de un significado previo de las palabras. Aquí ahora el gran culpable aunque ambiguo.” 514 Nuevamente hay aquí la idea de que el concepto no se forma por inducción (por ello el ejemplo de Aristóteles del ejército que huye o el modo de aprendizaje del niño: en este caso no se llega al concepto por comparación de instancias iguales.. 4 . el momento de la exteriorización pareciera secundario y por tanto el verbo exterior un fenómeno derivado y por tanto al lenguaje mismo tal como es hablado en el diálogo. en una metafórica esencial del lenguaje).

pues toda palabra tiene una congruencia más no una igualdad con el original inalcanzable. la relación entre palabra. dice el Cusano que la multiplicidad de los lenguajes es consecuencia necesaria de la imperfección de nuestra capacidad de conocer. 5 . lo cual. 56). El lenguaje una caída y un volverse vocablo en lo ante la mano”.No está todavía claro. para un espíritu infinito podría superarse. Frente al empobrecimiento del lenguaje de la ciencia en su aspiración a un conocimiento firme y claro. ni pareciera estarlo posteriormente. Y sin embargo ese nominalismo en la palabra no se da en la absoluta libertad de creación sino en medio del conjunto y relación de una palabra con la otra. (GA 85. un sistema del mundo. solo que la cosa se nos arroja en cada idioma. Lo esencial es de todos modos la relación esencial del lenguaje con la cosa. Con el Cusano se coloca de nuevo el verbo exterior en un plano principal. más que origen es signo de nuestra finitud. Damic Barbaríc (Dimensionen des Hermeneutischen) resalta que quizás para Gadamer el no darse nunca el verbo interior en su búsqueda de la palabra correcta. para quien el habla es ante todo la palabra:”La palabra – la palabra esencialmente más rico que el lenguaje. es la complicación que en Dios es explicatio. en cada palabra de un modo diferente en el que reluce la palabra de Dios. logos y diálogo en Gadamer: a diferencia de Heidegger. con el nombre natural. Por fuerza se vuelve a una concepción nominalista del lenguaje: la multiplicidad inagotable de las palabras refleja la posibilidad más alta de creación del hombre.