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+ Salud

Miércoles 4 de mayo de 2016 | Año 4 | Nº 142

Salud Femenina

Endometriosis:
un dolor que
llega cada mes
Es una enfermedad muy
ligada a los ciclos
mentruales que afecta a
casi un millón de mujeres.

OBRA SOCIAL DEL PERSONAL DE LA INDUSTRIA DEL CALZADO

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Salud femenina

Endometriosis:
un dolor que llega cada mes
Es una enfermedad muy
ligada a los ciclos mentruales que afecta a casi
un millón de mujeres.

U

n día, hace diez años,
Verónica Martucci (40)
se desmayó en su trabajo
del dolor de ovarios. Un tiempo
después y tras dar vueltas por
una decena de médicos, le
diagnosticaron endometriosis,
una enfermedad que en nuestro país afecta a un 10% de las
mujeres en edad reproductiva.
Algo así como a un millón de
argentinas.
“Tuve que soportar que me
dijeran ‘floja’, ‘te viene y no te
aguantás’, ‘cómo vas a faltar,
por estar indispuesta’. Hasta
yo misma me echaba la culpa
de que no podía hacer nada
cuando menstruaba”, cuenta
Verónica. Es que la endometriosis está íntimamente relacionada con el período y con el dolor.
Dos cosas que no tendrían por
qué venir juntas.
“Las mujeres suelen creer que
es normal estar indispuestas y
sufrir, pero hay que consultar
cuando los dolores son demasiado intensos o están asociados
a otros síntomas como vómitos,
bajones de presión o desmayos”, explica el doctor Felipe
Jofre, especialista en salud reproductiva y director del centro
especializado Endometriosis
Group.
Pero, ¿qué es la endometriosis? El útero está recubierto de
tejido endometrial. La endometriosis se produce cuando ese
tejido crece fuera del útero, en
los ovarios, la pelvis, detrás del
útero o en sus ligamentos, en la
vejiga o hasta el intestino. “Es
una enfermedad hormonodependiente, ya que los estrógenos estimulan su desarrollo. Por
eso, está asociada a los ciclos
menstruales y aparece desde el
comienzo de las menstruaciones
hasta la menopausia”, dice el
doctor Juan José Etchepareborda, presidente de la Sociedad
Argentina de Endometriosis
(SAE).

se diagnostican más casos. “Las
mujeres suelen llegar al consultorio con lo que llamamos alguna de las 3 “D”: dismenorrea
(dolor menstrual), dispareunia
(dolor al tener relaciones sexuales) o dolor pelviano crónico”.
Cuando Verónica dio con el
médico que acertó el diagnóstico, obtuvo una respuesta, pero
se le dispararon un montón de
preguntas. “Por un lado, me
tranquilizó saber que no estaba

loca y que el dolor que tenía en
mis menstruaciones no eran
producto de un desequilibrio
emocional. Pero por otro lado,
descubrí que era una enfermedad crónica con la que iba a
tener que convivir gran parte de
mi vida”, cuenta.
Los síntomas de la endometriosis están directamente relacionados con el dolor. “Ese dolor
afecta especialmente aspectos
vitales de lo femenino, como los

ciclos menstruales y la sexualidad”, asegura la psicoanalista
Patricia Alkolombre, autora
del libro “Travesías del cuerpo
femenino” y coordinadora de
varios grupos de ayuda para
pacientes de endometriosis.
“Es tanto el dolor que empezás
a tener miedo de indisponerte
y dejás de hacer cosas cuando
lo estás. Y llegás a programar

vacaciones para que no caigan
en esos días”, ejemplifica Verónica. “Las pacientes sienten
que pierden el control sobre
sus vidas y sus proyectos. Las
funciones femeninas pasan de
ser un hecho cotidiano a una
vivencia negativa. Y todo eso
genera angustia y depresión”,
agrega Alkolombre.
La endometriosis no sólo

Según Etchepareborda, “todavía no existe una explicación
clara de por qué algunas mujeres desarrollan la enfermedad y
otras no. Hay varias teorías. Las
más fuertes hablan de un componente genético que predispone y factores ambientales que
aumentan los riesgos, un cóctel
que termina generando fallas
de orden inumonológico, que
hacen que crezca tejido endometrial fuera del endometrio”.
El médico asegura que cada vez

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afecta lo emocional. Al alojarse fuera del útero, el tejido
forma adherencias y nódulos,
que requieren de una cirugía.
También provoca hemorragias
e inflamaciones. Una de sus
consecuencias más temidas es la
infertilidad. “Las adherencias
en la pelvis comprometen mecánicamente al aparato reproductor, impidiendo la unión del
óvulo con el espermatozoide.
Incluso en las mujeres que no
tienen adherencias importantes, su fertilidad también está
comprometida por alteraciones
hormonales, inflamatorias e inmunológicas”, aclara el doctor
Etechepareborda.
“Entre el 30 y el 50% de las
mujeres infértiles tiene endometriosis. Algunos cuadros
son fácilmente solucionables,
otros no. Todo depende de la
extensión de la enfermedad”,
afirma el doctor Jofre. Una vez

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logrado, el embarazo es uno de
los mejores remedios contra la
enfermedad. “Ayuda a detener
su progreso, pero de ninguna
manera hay que abandonar los
controles y tratamientos para
después del parto”, agrega Jofre.

Cómo tratar
la enfermedad

La endometriosis se trata de
dos maneras:
* Laparoscopía. Es recomendada para remover nódulos y
adherencias. Se hace a través
de una endoscopía y es menos
cruenta y de recuperación más
rápida que una cirugía convencional.
* Tratamientos hormonales. Se
hacen con gestágenos yanticonceptivos hormonales. Impiden
la ovulación y la formación de
adherencias. También ayudan a
calmar el dolor.

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Para Verónica, el camino fue
largo. “Me operaron dos veces
por nódulos y el tratamiento
para que no volvieran a aparecer era tomar anticonceptivos.
Al mismo tiempo quería ser
mamá. Me permitían dejar las
pastillas sólo por un mes, pero
no quedaba. Al dolor se le agregaba la frustración constante”,
cuenta. Después de siete años
de tratamiento, llegó Alma. Un
milagro de dos años que hace
que su vida tenga otro significado. “La miro y siento que
ni uno solo de mis dolores y
sacrificios fue en vano -cuenta-.
De alguna manera, todos me
llevaron a ella”.

Dónde ir

* Sociedad Argentina de Endometriosis (SAE)
* Servicio de Fertilidad del
Hospital Rivadavia

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¡Odio los lunes! Por qué nos afecta tanto la vuelta a la rutina
En Argentina, el 72% de
las personas siente mayor
desgano este día. Se asocia a obligaciones, estrés
e incertidumbre, pero
también hay factores
biológicos que afectan
nuestro estado de ánimo.
Aprendé a enfrentarlo de
mejor manera.

E

s posible que seas una
de esas personas que, sin
saber el motivo, el lunes
se levantan de mal humor, con
mucha fiaca y tienen la sensación de que el primer día de
la semana es más duro que el
resto. O quizá seas de aquellos a
los que ya les cambia el ánimo
el domingo por la tarde al pensar que al día siguiente vuelven
a trabajar o a estudiar. Puede,
incluso, que te guste tu trabajo,
que te sientas afortunado por
tenerlo, y no entendés por qué,
entonces, se te hacen tan duros
los lunes.
Seguro que ya comprobaste
que no sos la única persona a la
que le pasa eso. Basta poner en
Twitter, Facebook o Google la
palabra lunes en diferentes idiomas para encontrar un sinfín de
memes alusivos a la aversión y
el estado de ánimo que suscita
el primer día de la semana en
multitud de puntos del planeta.
La forma de expresarlo cambia, pero el sentimiento no es
nuevo. La canción I don’t like
mondays (No me gustan los
lunes), escrita por Bob Geldof,
lideró la lista de éxitos del
Reino Unido durante cuatro semanas en el verano de
1979, poco después apareció el
popular Garfield, que también
es conocido por aborrecer los
lunes. Y el Oxford English Dictionary, que dedica una entrada
a definir San Lunes como “la
renuencia a empezar a trabajar
los lunes como consecuencia de
la borrachera del domingo”, se

hace eco de
un artículo
publicado en
The Scots
Magazine
en abril de
1753 que ya
mencionaba
la expresión y la
costumbre
de muchos
comerciantes y
artesanos de
tomarse el
lunes como
festivo.
Hoy, 262
años más
tarde, los
trabajos
y las costumbres son otros, y
dicen los responsables de recursos humanos que el lunes no
es un día de excesiva ausencia
laboral injustificada, pero sí
una jornada en la que cuesta
retomar el ritmo del trabajo
por la borrachera (en sentido
amplio y fundamentalmente
figurado) del fin de semana.
Según un estudio realizado en
Argentina por la consultora
Bayton, el 72% de las personas
tiene mayor desgano los lunes.
Y el día también figura al tope
del ausentismo laboral. Es que
la fobia pega en el cuerpo...
Seguí leyendo sobre la deuterofobia.

Causas y
consecuencias

Los especialistas aseguran que
hay factores sociales, psicológicos y biológicos que inciden
en la “crudeza” de los lunes y
en la ansiedad anticipatoria que
algunas personas sufren ya el
domingo.
“En los países más pobres,
las jornadas laborales alcanzan proporciones de vasallaje

medieval. Son largas, incluyen
traslados en transporte público
deficiente o francamente peligroso, hay precarización laboral, y además, tener trabajo no
asegura cubrir las necesidades
básicas familiares. Enfrentarse
con un lunes en ese contexto
alcanza entonces proporciones
épicas”, explica la Adriana
Yankelevich, supervisora del
Servicio de Salud Mental del
Hospital Tornú y Miembro de
la Asociación Psicoanalítica de
Buenos Aires (APdeBA).
A eso se suma que el lunes es
sinónimo de estrés, de horarios,
de tareas, de prisas y de incertidumbre, porque es el arranque
de una semana, de reuniones y
de encargos que no sabés qué
te depararán. Pero, en la cuesta
arriba de los lunes también hay
razones físicas que dependen
mucho de lo que se haya hecho
el fin de semana.
“Gran parte de la fobia a los
lunes tiene que ver con las
exigencias y el estrés laboral,
por lo que los departamentos
de Recursos Humanos pueden
realizar programas de incentivo
(remunerar especialmente el

presentismo
de los días
lunes) o generar espacios
para que los
empleados
puedan distenderse y así
mantener el
buen ánimo desde el
principio y
durante toda
la semana.
Hoy muchas
empresas diseñan y aplican
programas
para reducir
el ausentismo
especialmente
de los días lunes”, comenta
Graciela
Peyrú, psiquiatra y presidenta
de la Fundación para la Salud
Mental, de España.
El organismo siempre entra en
crisis cuando hay un cambio
de condiciones o de ambiente
-dicen los especialistas- y eso
nos ocurre a diario y normalmente no pasa nada o apenas
lo notamos porque nos adaptamos; pero si el cambio nos
dirige hacia algo que no queremos, entonces la adaptación
nos cuesta y lo vivimos con
angustia. Por eso quienes sufren
malestar los lunes lo primero
que deben hacer es analizar el
grado de agobio que les provoca y el motivo, porque no es
lo mismo que sea una simple
pereza o cansancio para retomar
la actividad que sufrir ansiedad
porque se acumula un exceso de
estrés, porque a uno le aburre
su trabajo o porque sufre un
mal ambiente laboral.
“Cuando pasás del ocio a la rutina, sea después de las vacaciones, de un fin de semana o de
un puente, el cambio cuesta, es
normal, pero hay que analizar el
grado y el por qué, porque hay

personas que no es que les dé
fiaca volver, es que entran en lo
que yo llamo despido interior,
es decir, que se desvinculan
absolutamente de la oficina o
de la función que realizan y la
vuelta al trabajo los lunes se
les hace tan cuesta arriba que
les provoca angustia”, coincide
Margarita Álvarez, directora de
marketing y comunicación de
Adecco. Agrega que a veces la
ansiedad de los lunes tiene que
ver con problemas más complejos que conviene afrontar y resolver, como una mala relación
con el jefe, una carga excesiva
de trabajo o de responsabilidad
o la falta de reconocimiento.

Contra San Lunes

Sea cual sea la causa, dicen
los expertos que el San Lunes
tienen cura y que pequeños
cambios en las rutinas cotidianas pueden hacer más llevadero
el arranque de la semana.
*Analizar los motivos. Si la angustia por retomar la actividad
el lunes es alta, conviene buscar
las razones, ver qué miedo o
amenaza la provoca, y tratar de
resolverlo. Si la razón es que a
uno no le gusta su trabajo pero
no puede cambiarlo, dicen los
psicólogos que ayuda mucho
verlo como algo temporal y un
medio para hacer otras cosas
que a uno sí le gustan.
*Acabar bien el domingo. El
primer paso para tener un buen
lunes tiene que darse el domingo. Evitar comilonas, no dormir
la siesta, dedicar la última parte
del fin de semana a una actividad tranquila, hacer los preparativos de la semana con tiempo
e irse a dormir temprano son
recomendaciones destinadas a
facilitar el descanso y arrancar
el día siguiente sin estrés.
*No anticipar problemas. La
ansiedad que muchos sufren el
domingo a menudo obedece a
que imaginan qué les pasará o
qué les van a decir en el trabajo.
*Evitar las prisas. Dejar las
cosas preparadas el domingo,
levantarse pronto e ir al trabajo
con antelación son rutinas que
permiten no añadir estrés a los
lunes.
*Convertirlo en un día especial.
El lunes será más atractivo si se
programan las tareas laborales
que más motivan o si se incluye
en la agenda alguna actividad
gratificante, sea comer con un
amigo, ir al gimnasio, cenar la
comida favorita, darse un capricho o estrenar algo de ropa.
*Buen humor. Las emociones
se contagian, así que mejor
evitar comentarios negativos.
Mejor empezar la rutina con
humor.
*Delegar. Si la fiaca de los lunes
tiene que ver con un exceso de
trabajo o de responsabilidades
y el estrés que esto supone, la
solución será delegar tareas.

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