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Memorias de Schnell

Querido amigo lector. Permítame llamarlo amigo porque para mí usted es quién
me mantiene vivo ya que al leer estas memorias es como si pudiera vivir a
través de los tiempos. Es un honor para mí presentarme ante usted, mi nombre
es Schnell, de juventud guerrera por sed de gloria, de adultez fugitiva por amor
y de vejez aventurera por obligación. Es curioso cómo el paso del tiempo va
cambiado la opinión que tenemos de nuestras propias experiencias. Antes me
avergonzaba de mi pasado escondido en los bosques y ahora creo que fueron
los momentos más felices de mi vida, perdone usted las habladurías de un
viejo y permítame regresar al tema que nos interesa. En las siguientes páginas
voy a contar la historia de gran parte de mi vida, desde que me uní al Ejército
del Imperio hasta ahora que he contribuido para su esperada caída.
Mi historia comienza como la de cualquier niño de los poblados pobres a las
afueras de CAPITAL. Hijo de humanos, mi padre un campesino que nunca se
alejó más de 20 millas de donde nació y murió; mi madre a la cual no conocí ya
que murió en el parto de mi hermano pequeño, una artesana experta en el
tallado de madera que por algún azar del destino que nunca llegué a conocer
acabo casada con mi padre.
Una cosa que sí cambió con respecto a otras generaciones es que yo tuve
grandes oportunidades gracias al Imperio. En la época de mi padre se
empezaba a trabajar en el campo a los 10 años, yo asistí hasta los 14 a una
escuela que el Imperio construyó en un pueblo vecino. Yo tuve la oportunidad
de visitar CAPITAL varias veces ya que con las patrullas de soldados los
caminos eran seguros. Incluso llegamos a hacer negocio con mercaderes de
otras razas y otros países. Gracias al Imperio sé escribir y leer, tuve una
alimentación buena en mi infancia y pude vivir con mi padre en paz hasta que
llegó mi momento de marchar. Claro que había guerra pero en lugares que me
parecían tan lejanos que nunca me preocupé.
Al dejar la escuela tuve que tomar la decisión más importante de mi vida hasta
ese momento. Quedarme con mi hermano mayor y mi padre a cuidar la granja
o unirme a las filas del Ejército del Imperio. Siendo yo un joven más bien flaco,
intelectual y poco amigo de las peleas lo normal hubiera sido dedicarme al
oficio de mis antepasados y quedarme a trabajar la tierra que a fin de cuentas
es nuestra Madre o tal vez trabajar como contador de algún bando de CAPITAL
pero no, yo había visto el bien que el Imperio hizo por nosotros y quería
ayudarlos a llevar la civilización a otros pueblos para que también sus niños
aprendieran a leer y escribir.
Así que al cumplir los 15 años y después de asegurarme de que mi padre
tuviera ayuda en el campo me fui a CAPITAL a iniciar mi carrera militar. Ya se
imaginará usted qué penas pasé en el ejército, lleno de asesinos escapados,
buscapleitos de bares y otras gentes de la misma calaña. No me fue fácil
ganarme el respeto de mis compañeros pero eventualmente todos necesitaron
de mi ayuda para interceder con los oficiales o para regatear alguna prenda a
mercaderes y me fui convirtiendo en su líder. Los oficiales de los que

Esto no era para lo que me había unido al ejército. a utilizar medianamente bien la espada larga y el arco. Quedé horrorizado de lo que veía y corrí hacia el bosque. a reconocer pueblos amigos y enemigos. Esa noche no pude dormir ni un minuto. Yo había visto algunos enanos que comerciaban con el Imperio y me parecían gentes más bien ignorantes y rudas pero los oficiales no dejaban de alabar su valor y ganas al guerrear. al territorio de los enanos en el norte. Como ya sabe usted. yo no era muy apto para las actividades atléticas por lo que mis compañeros llegaron mucho antes que yo. Cada vez se veían más vagabundos y una vez hasta encontramos un cadáver desnudo en la mitad del camino. incluso niños y que atacaríamos al amanecer. Fuera de mis entrenamientos yo nunca había tomado un arma y nunca tuve el deseo de dañar a alguien pero me consolaba saber que estábamos haciendo un bien al mundo al llevar la Gloria del Imperio a otros pueblos salvajes. Ya en medio de los árboles me senté en un tronco caído a recuperar el aliento. ¡Schnell. El oficial al mando de nuestra división. Entre estas reflexiones y los cánticos militares y de cantina de mis compañeros pasamos un par de semanas a marcha regular hasta llegar a un pueblo del que se nos dijo que eran todavía enemigos. Nos enseñaron las insignias de las nobles familias fundadoras y a respetar a nuestros generales como los héroes que eran. De repente oí un grito y al voltear vi a una mujer corriendo de uno de mis compañeros. detenla! Me gritó pero no supe reaccionar. Yo me imaginaba que el Imperio no había tenido tiempo de pacificar estos lugares pero que sin duda llegaría el día en que serían igual de felices que mi poblado mismo. no hablo del General Gillian actual comandante del ejército imperial sino de su mismo padre quién también fue militar prominente del Imperio) nos dijo que ese pueblo no era de enanos sino de súbditos del Imperio que estaban ayudando a la resistencia por lo habían cometido traición y el castigo sería pena de muerte para todos los habitantes del poblado. ¿Cómo era posible que los enanos vivieran así? ¿No eran un pueblo minero y orgulloso? Nos quedamos a una distancia prudente de la casona para observarlos y decidir cuándo atacar. Al alejarnos de CAPITAL el panorama iba cambiando. El pueblo si puedo llamarlo así no era más que una casona de guardar grano y unas chozas medio caídas. los pueblos no se veían tan alegres y seguros. un jovencísimo pero valiente noble llamado Gillian (no se confunda amigo mío. Por fin amaneció el día de mi primera batalla y tras la orden de Gillian salimos corriendo y agitando nuestras espadas. Después de mis meses de entrenamiento me informaron que mis compañeros y yo estábamos listos para ir al frente. La mujer . Vi cómo mis compañeros atacaban y mataban a los hombres del pueblo y entre varios inmovilizaban a los niños y mujeres para después tomarse turnos para violarlos hasta la muerte.dependíamos nos enseñaron los territorios que controlaba el Imperio y también los principios que lo rigen. a cifrar y descifrar mensajes para los oficiales. Estuve en entrenamiento poco menos de un año pero fue suficiente para aprender a leer y trazar mapas.

pensé. Su ejército era gigantesco en comparación con el nuestro. Teníamos la misma fe en que el Imperio haría un bien para el mundo y que los males que ahora debíamos cometer eran un precio barato por el gran fin por el que luchábamos. ¿Qué podía hacer ahora. Así empezó mi primera campaña militar de importancia.000 hombres. Un día incluso le conté sobre lo que pasó en el bosque con aquella mujer y para mi sorpresa el general dijo que él hubiera hecho lo mismo. Seguramente habrá oído usted de esta batalla pues es recordada como la que dio control al Imperio sobre todo el continente por lo que no me extenderé en . Un día nos alcanzó uno de los mensajeros de CAPITAL que recorren el Imperio corriendo para entregar información valiosa a las divisiones del ejército. Lleno de grandes montañas con poca vegetación y grietas gigantescas en el suelo en las que murieron varios de nuestros compatriotas. Empecé a trabajar como su segundo al mando al siguiente día y a los pocos días el general Gillian y yo ya éramos grandes amigos. El mensaje era corto y en él se le ordenaba al general Gillian esperar a otra general. en ese momento calculé más de 1500 almas más la chusma que sigue a un ejército así. Baten llegó con la novedad de que los enanos habían juntado a varios de sus clanes bajo el mando del cacique Doha y que íbamos a necesitar toda la ayuda posible por lo que ahora quedábamos bajo su mando. Esperamos entonces por varios días hasta que llegó la división de Baten. Fue tal mi furia que sin pensar tomé la misma espada de mi compañero y la clavé en su espalda varias veces. Con el tiempo empezaron a llegar más divisiones hasta sumar un ejército de más de 12. Ahí fue cuando el general Gillian me pidió ser su segundo al mando ya que conocía mis aptitudes de cartógrafo y escribano. Así que tomé el cadáver de la mujer y regresé al poblado. No faltaron bebidas embriagantes y al poco tiempo todos menos el general y yo estaban borrachos.tropezó con una piedra haciéndose fea herida en la rodilla y se arrimó a un árbol grande. Dijo mientras se acercaba con la espada en mano y antes de que pudiera hacer nada la clavó en el corazón de la mujer y se puso a desnudar su cadáver. La matanza había terminado y cuando el oficial Gillian me preguntó dije que esta mujer había querido escapar y que le di muerte. amigo lector? Era un traidor al Imperio y la pena era la muerte. Schnell! Esta zorra se quiso escapar de mí. Así nos adentramos en el territorio enano. la famosa Baten que había conquistado una de las ciudades elfas más importantes. Durante la cena con el general hubo mucha plática de la batalla y de lo valientes que habían sido mis compañeros. ¡Ayuda. Bueno. Como segundo al mando de la división de Gillian tuve acceso a todas las conversaciones sobre la batalla. nadie tiene porqué enterarse de esto. El general se alegró tanto que me invitó a cenar con él en la casona del pueblo. Esa vez anoté el asesinato por primera vez en mi lista de pecados.

De un día para otro los mercados se llenaron de elfos. una mañana nublada de finales de año bajo una de las montañas más altas del continente. Sospechábamos que había huido al oeste. estaba haciendo que la gente viviera mejor y eso me hacía muy feliz. Ya no quedaban grandes focos de resistencia en el continente y el Imperio por fin podría pacificar todos sus territorios. Estaba consiguiendo mi objetivo. Tuve también la oportunidad de ir a visitar a mi padre y hermano pero a cambio me encontré con un par de tumbas. La noticia no me afectó demasiado ya que en la gran lucha por un mundo mejor a veces hay que pagar precios altos. Así pasé algunos años entre lujos y riquezas con una autoridad considerable que me permitía una vida tranquila. mi general. El cacique enano Doha tuvo que huir de la batalla junto con varios de sus más cercanos aliados y ninguno de nuestros esfuerzos por encontrarlo rindió frutos.su descripción. La general Baten cumplió su palabra y nos recompensó con grandes riquezas y medallas para conmemorar nuestro valor. Habían sido asesinados por rebeldes. La lucha fue tan sangrienta como se esperaría de una encerrona a muerte de miles de enanos que lucharon como verdaderas fieras vendiendo carísimo cada palmo de terreno y llevándose por delante a varios de mis compatriotas antes de caer muertos. Un día el emperador decretó que todos aquellos miembros de otras razas diferente a la humana que habían sobrevivido la guerra ya no serían ciudadanos del Imperio y que podrían ser comerciados como esclavos. Así dentro de la corte cumplí los 25 años y ya se oía habladurías sobre quién podría desposar a un joven oficial protegido por el mismísimo general Gillian y con una carrera ascendente en la corte pero yo estaba más preocupado por conseguir recursos para las aldeas y villas pobres del Imperio por lo que dedicaba gran parte de mi tiempo a viajar de pueblo a pueblo investigando qué necesidades tenían y formando gobiernos locales para mejorar las vidas de la gente. enanos y hasta extraños seres demoníacos vendidos y comprados como animales de ganado para todo tipo de actividades marcándolos con tatuajes en la cara de acuerdo a sus . tuvo un papel destacado y fue clave para lograr la victoria. En la batalla Gillian. Me fui haciendo de renombre entre los campesinos y artesanos y cada vez más llegaban a mi correo cartas con peticiones y agradecimientos de todos lados del Imperio. lejos de nuestra influencia. Qué terrible decisión había tomado el emperador y por más intentos que hice por tener palabras con él o con sus consejeros no pude evitar tan mala decisión. Antes del amanecer Baten nos reunió y nos prometió grandes recompensas en caso de triunfar y nos aseguró que los dioses estaban de nuestra parte y que no habría rival para nuestro gran ejército. Para mí la guerra había terminado ya que Gillian y por lo tanto yo mismo fuimos requeridos en la corte en CAPITAL para tratar temas más relacionados con el gobierno. La batalla al fin llegó.

La vida en el bosque no fue fácil pero sí pacífica. Como cortesano famoso no me fue difícil empezar negocios de grandes beneficios y empecé a comprar esclavos para liberarlos. Aprendí a buscar alimento de las plantas. Me dijo también que tendría más sueños que nos llevarían al bosque.habilidades. En la mañana le conté a Monfi y me dijo que no temiera que era un señal de un espíritu del bosque que nos invitaba a su territorio y que ella sabía bien como vivir entre la naturaleza y que ahí podríamos vivir en paz. Así fue y cada noche soñé con diferentes etapas de un viaje que al irse combinando entendí a dónde me guiaba el espíritu. yo era joven y contra eso no hay cura en esta Tierra. artesanas como prostitutas y viejos sabios como maestros para hijos de los cortesanos. ¡Una nueva esperanza en mi vida! No puede imaginarse la alegría que llenó mi corazón. darles trabajo y regresarles su vida. Tomé algunas provisiones y objetos de valor sentimental incluida mi medalla de la batalla contra los enanos y muy temprano salimos al bosque Monfi y yo. Esto no fue bien visto en la corte y se me empezó a tratar como un enemigo de las buenas costumbres pero no me importó y seguí con mis esfuerzos. Su nombre era Monfi y no sé si vio en mí amor sincero o una salida cómoda a su problema pero aceptó convertirse en mi esposa y vivir en la corte del Imperio que había matado a su familia y la había esclavizado. en él se me aparecía una luz blanca flotando en la noche y me guiaba a un claro dentro del bosque con un pequeño arroyo y una pequeña cueva en una barranca. El anuncio en la corte fue un escándalo pero yo había consultado la ley y estaba en mi derecho de casarme con una mujer libre aunque de otra raza pero esto enojó a mis aliados en la corte y los negocios por lo que lo fui perdiendo todo poco a poco hasta quedar más pobre que los pobres. A fin de cuentas compré todo el lote para no despertar sospechas y ya en mi hogar confesé mi amor a la elfa. a respetar la vida de los animales. Justo al dar vuelta al final de la calle vi cómo unos soldados entraban a mi casa gritando que quedaba arrestado por traidor y amante de razas grotescas. Ya estando muy desesperado por nuestra situación tuve un sueño. Vi cómo campesinos eran vendidos para servir en minas. ¿Acaso el Imperio no estaba del lado de la gente? ¿Acaso no era gente aquellos esclavos? Empecé a odiar al Imperio que ya sólo traía sufrimiento al mundo por lo que decidí cambiar mi estrategia y hacer fortuna para comprar y liberar a tantos esclavos como pudiera. Un día cualquiera fui al mercado a liberar más gente y vi entre los nuevos esclavos a una hermosísima elfa de melena oscura y mirada sabia y triste y quedé enamorado como el perfecto estúpido que siempre fui. No se reía querido lector. a identificar los gruñidos y . Mi esposa no me dejó y dijo que me apoyaría siempre porque había visto las buenas acciones que yo había realizado. Mi agradecimiento al espíritu fue tan grande que prometí buscarlo y ayudarlo en lo que me pidiera.

Corrí a mi casa y encargue a Monfi que se refugiara en la cueva cerca del arroyo pero me dijo que me ayudaría a salvar al bosque. Los animales me ayudaban en esta tarea avisándome de cualquier intruso o peligro. Corrimos a enfrentar a los invasores pero eran demasiados y el daño que hacían al bosque era terrible. Me dijo ser el protector del bosque y dueño de ciertos dones de la naturaleza. a veces como un lobo y me pidió cuidar de su bosque hasta el final de mis días. Como protector mi trabajo fue muy simple ya que el bosque era rara vez visitado por hombres y ninguno llegó a él con malas intenciones. Al final tuve que ahuyentarlos con la ayuda de los animales como había hecho tantas veces antes pero con la mala fortuna de que uno de ellos alcanzó a verme y al pensarme un demonio juró destruir el bosque y con él a mí. alcancé a identificarlos como miembros del ejército por el estilo de su uniforme aunque había cambiado bastante desde mis tiempos hacía ya más de 40 años. ¿Qué hacía el ejército cortando leña tan cerca de CAPITAL? Deberían estar en las fronteras pero quién sabe qué podía haber pasado en todo este tiempo. Pasé incontables años en el bosque lejos de las noticias del mundo externo y sin más entretenimiento que mi vida con Monfi y el estudio de los cuerpos celestes. Monfi y yo hicimos todo lo que pudimos por detenerlos y al final lo logramos perdieron sólo unos cuantos árboles y plantas. Ése fue el mayor peligro al que me había enfrentado en el bosque pero no fue el último. Como dije el bosque era muy tranquilo y a veces pasaban meses sin que lo visitara nadie pero un mal día llegaron al bosque un grupo de 4 leñadores. El espíritu del bosque me seguía hablando en sueños. Sonriendo me dijo era un druida y que él era quién me había hablado todo este tiempo. a veces como una luz. Un día hubo una gran tormenta y cayeron varios rayos en el bosque provocando incendios en muchos lugares del bosque. Así me convertí en druida y protector del bosque. De mis manos brotaba un poder que yo nunca había visto pero que me ayudaría a cuidar al bosque y a sus habitantes. los animales y yo luchamos contra ellos pero nos iban ganando terreno y el bosque se estaba consumiendo hasta que un árbol gigantesco se rompió con un crujido y cayó de lleno sobre mi esposa destrozando sus piernas pero . Pasé varios años en entrenamiento con el viejo elfo hasta que un día nunca despertó y así me convertí en protector y guardián del bosque.aullidos de las bestias que lo habitan. Un día apareció frente a la cueva en la que vivíamos un anciano elfo de edad incalculable. Pasaron varios días sin novedades y pensé que el asunto ya había terminado hasta que una noche me despertó un búho y me guío hacía la orilla del bosque donde decenas de hombres estaban quemando y tirando árboles. A fabricar mis ropas y herramientas y a vivir en armonía con la naturaleza junto a mi amada Monfi. Me contó que sus días en este plano estaban por terminar y que él y el espíritu de la naturaleza me habían escogido para seguir su labor. Yo acepté gustoso. Me limitaba a seguir su paso por el bosque y a asegurarme que se fueran sin dañarlo. Monfi.

Corrí del bosque tan rápido como mis muchos años lo permitían y llegué a un pueblo. Cerré los ojos e imploré por consejo al gran espíritu de la naturaleza y tuve dos visiones.dejando intacto su torso. Así empezó mi viaje como refugiado de una gran caravana de gente que había tenido que huir de las nuevas atrocidades del Imperio hasta que llegué a un puerto y logré conseguir un viaje al otro continente a cambio de la medalla que gané en aquella lejana batalla frente a los enanos. . En la siguiente visión vi unas montañas que reconocí como las Vertebradas y un bosque joven naciendo en sus faldas. Lo que resta de esta mi historia es digno de un capítulo aparte por lo que dejo mi historia en este punto de incertidumbre por lo que le ruego amable lector que me deje reflexionar un tiempo antes de poner en papel los últimos años de mi vida. Los monjes me alimentaron y me dieron provisiones y consejo para llegar al otro continente al este del mundo. Corrí hacia ella pero su mirada fue suficiente para decirme que todo estaba perdido. Pedí ayuda en un monasterio fingiendo ser un comerciante que había sido asaltado y mantenido preso. En la primera mi bosque aparecía como un terreno desértico rodeado de destrucción y a lo lejos una montaña verde como ninguna otra bajo los rayos del Sol. Entendí que aunque todo estaba perdido aquí la vida seguiría al otro lado del mundo y que yo debía estar ahí para ayudar. que debía huir del bosque.