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La brecha teoría/praxis en

investigación social: ¿revolución o
muerte?
Javier Bassi
Resumen: En este trabajo problematizo la noción de brecha
entre teoría y praxis y la acusación de incoherencia entre la
palabra y el gesto, habitualmente hecha a los/as académicos/as
de las universidades.
En primer lugar, sostengo que la noción parte del supuesto
—en la actualidad y desafiado por el proceso de neoliberalización
de la Universidad en tanto institución— de que los/as
académicos/as son una elite privilegiada que escribe, desde
«torres de marfil», acerca de aquello que no vive y en buena
medida desconoce. Defiendo que en la actualidad, buena parte
del cuerpo académico no encaja en esa descripción, ya que la
profesión se halla en proceso de pérdida de estatus y derechos.
En segundo lugar, es más probable que la acusación de
incoherencia se dirija a los/as académicos que suscriben
y/o actualizan formas contrahegemónicas de producción de
conocimiento, en la medida que se hallan en la constante
paradoja de hacer ciencia social, desde y contra la ciencia
social misma.
En tercer lugar, sostengo que la acusación de incoherencia
parte de una concepción reduccionista de «lo político» que
lo limita a la acción directa. Al contrario, y en la medida que
se considere que las ciencias sociales son inherentemente
políticas, en tanto proponen versiones socialmente legitimadas
del mundo, la opción dicotómica acción/inacción puede ser
reemplazada por el análisis de los efectos diferenciales de cada
tradición teórica y/o praxis académica.
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Finalmente, presento algunas de tales tradiciones que,
sin ser abiertamente revolucionarias, son contrahegemónicas
y contribuyen a la transformación de la ciencia social y al
acercamiento entre teoría y praxis.
Palabras clave: investigación social, teoría/praxis,
universidad,
estudios
poscoloniales,
metodologías
participativas, autoetnografía, diseños flexibles

1. La acusación
La discusión acerca de la brecha entre la teoría y la praxis
es casi tan antigua como las ciencias sociales mismas. De hecho,
es ya un lugar común criticar la distancia que separa la retórica
encendida de algunos/as académicos/as, particularmente los/as
auto-rotulados/as como «críticos/as», y su praxis concreta,
tanto dentro como fuera de la sala de clases. ¿Hay algo que
revisar en este lugar común?
En principio, tiendo a creer que la crítica está parcialmente
justificada. Después de todo, la ciencia social según se
practica —también en Chile— es mayormente una tarea
llevada a cabo por una elite ilustrada, a menudo encapsulada
y autorreferencial, en una institución socialmente legitimada
como la Universidad (en el caso chileno, en muy pocas de
ellas) e influenciada de modo marginal o nulo por parte de
los/as (apropiadamente llamados/as) «informantes», respecto
de la elección, construcción y abordaje de los problemas de
investigación y, muy particularmente, respecto del uso del
conocimiento generado.
Insistiré sobre el último punto: habitualmente, los/as
investigadores/as detentan el control de la totalidad de

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los procesos investigativos y rara vez incorporan a los/as
informantes como algo más que proveedores/as de información,
para una causa que les es ajena (para un tratamiento más extenso
de la cuestión, ver BASSI 2013a).
Parece que poco puede agregarse a este respecto: la crítica
ya ha sido hecha (y es a menudo auto-reconocida), y las
alternativas al estado de cosas ya han sido planteadas. En efecto,
tal como en otras áreas de funcionamiento social/teorización,
no nos encontramos ante una carencia de posibles caminos
secundarios. Considérese la crítica a la cárcel en tanto institución
(su naturaleza, su sentido, sus efectos) (MORRIS 1974/2009;
WACQUANT 1999/2008; DAVIS 2003); considérese la
crítica a la psiquitaría, su gnoselología y sus derivaciones
(SZASZ 1961/1994; COOPER; 1967; PÉREZ SOTO 2014);
considérese la crítica foucaultiana a las disciplinas «de raíz
psi-» y los efectos de sus prácticas (FOUCAULT 1975/2005;
ROSE, 1985); considérese la actual crítica a la creciente
neoliberalización de la Universidad (SISTO 2007; PARKER
2013).
En fin, se han formulado críticas radicales —disolventes—
que no parecen haber llevado a cambios radicales. Más bien,
la cárcel, las disciplinas «psi-» y la Universidad, para seguir
con los ejemplos y según las conocemos, son, con suerte, el
emergente (en el sentido que lo entiende la primera horneada de
teóricos/as sistémicos/as) de un sistema complejo de factores,
uno de los cuales —y, ciertamente, no el más influyente— es
la producción y la actividad académica.
Por lo dicho, parecería haber algo digno de atención en
la acusación en la medida que los/as académicos/as suscriben

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y difunden la crítica, pero no la realizan (al menos no en la
misma medida): así, el peritaje, el diagnóstico, el examen. Por
lo tanto, a regañadientes o no, los/as académicos/as contribuyen
a sostener aquellas instituciones que tan ardientemente atacan
en la sala de clases. Así, la cárcel, el hospital, la escuela.

2. Sí, pero
A pesar de lo dicho hasta aquí, entiendo que la acusación
puede objetarse en tres sentidos:
—Buena parte de los/as académicos/as, tanto a nivel global
como en el contexto chileno, ya no constituye una elite
privilegiada
—La brecha teoría/praxis no se distribuye de forma equitativa
por toda la academia
—La acción directa no es la única forma de acción política.
Veamos estos argumentos en detalle
2.1 ¿Torre de marfil o choza?
La crítica a la brecha teoría/praxis se apoya en una imagen
tópica: los/as académicos/as como una elite privilegiada,
apoltronada, que mira hacia abajo un mundo ajeno, desde su
«torre de marfil». Esa imagen es válida, globalmente, para la
Universidad antes de la segunda mitad del siglo XX y, para
el caso chileno y en la actualidad, para una parte ínfima del
cuerpo docente. Poco queda de aquella Universidad «sin
condición» de la que hablara DERRIDA (2001/2002, p. 9): de
la Universidad de hoy puede decirse de todo… menos que no
tiene condiciones (RIPALDA 2013).

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llevada a cabo durante la dictadura militar (MIRANDA 2015). p.El proceso de neoliberalización de la Universidad puede rastrearse hasta principios del siglo XX. 162) y la tendencia a gestionar las universidades bajo lógicas empresariales toyotistas de costo/beneficio o managerización de la Universidad (SISTO 2007). pero se hace más evidente. dicho proceso se halla en pleno desarrollo y su referente cercano es las reformas a la educación superior. en la medida de sus posibilidades. desde la gestión universitaria orientada al espectáculo hasta la producción en serie de artículos científicos (GARCÍA-QUERO 2014) para su publicación en revistas indexadas como forma de mejorar la posición de las universidades en los ránquines (HAZELKORN 2011) y. su appeal en tanto productos. En Chile. en EEUU y Europa a partir de 1960 (GALCERÁN 2013). carreras y universidades. por tanto. particularmente la de 1981. los términos académico/a o catedrático/a —como el de professor en inglés— llevan a equívocos en 51 . en tanto productos en competencia. Es éste último aspecto en el quiero detenerme. Otro efecto destacado del proceso de neoliberalización de las universidades del que hablo es el encogimiento y flexibilización de la estructura de las universidades. El proceso puede sintetizarse en dos tendencias interrelacionadas: la tendencia a transformar a la Universidad en un epifenómeno del mercado de trabajo o de las «necesidades del capital» (GALCERÁN 2013. El efecto que este proceso —insisto. hasta la consideración de los/as estudiantes como clientes que —desde una lógica de rational choice— (WILLIAMS 2015) eligen. En principio. global— ha tenido sobre las universidades es enorme: desde el cierre de carreras humanistas y la priorización de la formación técnica.

la traducción es mía): un mundo de «diletantes paseándose en pantuflas. oficina o desarrollo profesional y se los/as provee de pocos recursos de la universidad. no pueden avanzar con su propio trabajo académico o artístico debido a sus agendas. en general. no se les brinda cobertura de salud. se hacía eco del estereotipo (PRESTON 2015. profesora en la University of East Anglia. moviéndose entre dos o tres para cubrir los gastos (make ends meet) y a menudo. Carmen María MACHADO (2015) describe la situación de los/as profesores/as «adjuntos/as». el término profesores/as taxi resulta más adecuado en la medida que casi el 80% de los/as profesores/as universitarios/as no trabajan a tiempo completo en ninguna universidad (SALAZAR 2014). deben recuperar clases perdidas por enfermedad. En un artículo en The Guardian.virtud de las asociaciones que producen. Sarah CHURCHWELL. tienen nula influencia en 52 . fumando en pipa y bebiendo jerez» (dilettantes lounging around with pipe and slippers sipping sherry). La estampa que pinta MACHADO respecto de EEUU es también representativa de Chile: los/as académicos/as. dice CHURCHWELL: ese mundo «desapareció hace décadas». Renglón seguido. (…) Muchos/as adjuntos/as enseñan en varias universidades. En el contexto chileno. No hacen aportes al sistema de pensiones. beneficios de pensión. trabajan en varias universidades al mismo tiempo. son vinculados/as a ellas mediante «convenios» de honorarios semestrales (en virtud de lo cual no se los/as reconoce como trabajadores/as sino como prestadores externos de servicios). como son llamados en el contexto anglosajón y que representan el 40% del total de profesores/as en EEUU (la traducción es mía): Los/as adjuntos/as están en general vinculados/as mediante contratos semestrales.

cada vez más. que incluso habiendo perdido buena parte de sus privilegios y de ser. podría decirse que en una imagen más ajustada de los/s académicos/as debería reemplazarse el privilegio por la precariedad.las decisiones que hacen de la Universidad lo que es y están sujetos/as a las arbitrariedades y vaivenes propios de una gestión esencialmente antidemocrática. matizar los privilegios de los/as académicos/ as cambia la forma de concebir la brecha entre teoría y praxis a la que me he referido. sino que se trata de un grupo social en pleno proceso de pérdida de estatus. claro. si se atiende a la altísima desigualdad que caracteriza a la sociedad chilena. el poder omnímodo por un disciplinamiento simple y sin consecuencias en virtud de la fragilidad del vínculo. Así. No obstante. poco o nada queda de los/as académicos/ as de la primera mitad del siglo XX y hacia atrás. en la medida que ya no se trata de una casta superior que declama acerca de los problemas del mundo y manda a otros/as a solucionarlos desde la impenetrabilidad de su torre. Puede objetarse. En definitiva. un número en la columna del Debe. la intocabilidad por la fácil prescindencia. los/as académicos/as son aún una elite ilustrada e incluso económica. 53 . que une a los/as profesores/as con las universidades. cortoplacista y orientada al rédito económico. la «torre de marfil» por el trabajo desde casa o «la oficina a cuestas». la poltrona vitalicia por la alta rotación y la impredictibilidad del futuro. que se halla no fuera sino justo en medio de uno de los procesos de cambio más significativos de su época: la expansión del capitalismo neoliberal.

La versión de dicho trabajo que mayores sinergias y estímulos encuentra en su camino hacia la institucionalización (BERGER & LUCKMANN 1967/2008) es en diversa medida dócil al signo de los tiempos.2. que el Manual de trastornos psiquiátricos (DSM por sus siglas en inglés) de la American Psychological Association postula que existen.y la Universidad—. Sostendré que la brecha teoría/praxis afecta. al capitalismo neoliberal: de esa docilidad emana. La crítica acerca de la brecha teoría/praxis puede sintetizarse en dos ideas relacionadas: —la ciencia social es una práctica elitista desarrollada por una casta privilegiada desde esas «torres de marfil» que son las universidades y —los/as académicos/as no hacen lo que declaman tan fervorosamante (y son.2 ¿Incoherencia o plena coherencia? Otra objeción que quiero hacer está relacionada con. justamente. No puede formularse un juicio grueso acerca de la influencia del trabajo académico. para optimizar 54 . incoherentes) He tratado la primera idea en el punto anterior. la distribución de la incoherencia al interior de la academia. para «detectar» de forma más rápida y económica las «patologías psiquiátricas». como es de esperar. para mejorar la fiabilidad de los peritajes clínicojurídicos. su capacidad de influencia. por así decirlo. más a quienes proponen miradas contrahegemónicas de la realidad social y no tanto a quienes se funden en el Zeitgeist. por tanto. es decir. Veamos esto en detalle. Para seguir con los ejemplos que mencioné antes —la cárcel. podríamos mencionar la producción de conocimiento pretendidamente técnico. las disciplinas de raíz psi. Pasemos a la segunda.

Dada esta premisa. despojada de unas pocas exageraciones polémicas. Respecto de la Escuela de Chicago.la relación costo/beneficio en la gestión de las universidades (por ejemplo. WATSON decía (1913/1990. CENTER FOR COLLEGE AFFORDABILITY AND PRODUCTIVITY 2010). Esta apelación al uso práctico de la psicología no pasó desapercibida. 7): «Si la psicología siguiera este plan que estamos proponiendo. Esta versión de las ciencias sociales es escuchada con atención por los/as decission makers. La razón de que su mensaje encontrara una resonancia masiva e inmediata. nuestros datos podrían ser utilizados en la práctica por el educador. Veamos estos ejemplos en mayor detalle. era que la mayoría de los psicólogos americanos. la prescripción de Watson. estaba. En La psicología tal como la ve el conductista de 1913. obviamente. p. y de producirlos rápidamente. Dice DANZIGER (1979/1997. 11): El argumento de Watson era irresistible: dos años después fue elegido presidente de la American Psychological Association. en la línea correcta. hombres de negocios y así sucesivamente. inmediatamente después de haber sido obtenidos por el método experimental». jurista. ya aceptaban la premisa de que el negocio de su disciplina era producir datos para ser utilizados «de manera práctica» por educadores. se da la misma situación: su progresiva constitución como referente en 55 . Buenos ejemplos históricos de esta comunión de intereses y potenciación mutua son el conductismo. médico. hombre de negocios. la (llamada) Escuela de Chicago y la psicología organizacional en tanto disciplina. texto conocido como el «Manifiesto conductista». p.

En efecto. podemos considerar. los/as decission makers vieron con buenos ojos una propuesta que. la definición de la situación del delincuente. la interacción en los salones de baile o. 29) y recibiera sostenido «apoyo financiero» e «importantes ayudas del Local Community Research Project y de la Rockefeller Foundation» (COLLIER. a su orientación hacia la investigación empírica y la solución de problemas sociales. como poco más que un epifenómeno —un brazo técnico— de los intereses de las grandes corporaciones (BASSI 2000). p. p. en fin. las bandas callejeras colonizando las esquinas de los barrios» (ZARCO 2004/2006. Si se analiza con cuidado tanto la definición que los manuales dan de la disciplina y los objetivos que le adjudican como los temas tratados. Finalmente. miraba a la ciudad misma como su objeto de estudio: «la organización del inmigrante. No es de sorprender. 35). que la Escuela fuera posible «bajo el patrocinio privado del filántropo John D. desde esta perspectiva. se notará que son perfectamente convergentes con la optimización del 56 . nos hace olvidar que su dominio en el ámbito de la sociología entre 1900 y 1920 (GARRIDO & ÁLVARO 2007) se debió. los distintos asentamientos de la Costa Dorada de Boston. p. antiindividualista y centrado en la interacción social en lo teórico y ecléctica en lo metodológico—. 169). en buena medida. a la psicología organizacional toda. así. MINTON & REYNOLDS 1991/1996. Rockefeller Senior» (ibíd. apoyada en el pragmatismo y no en una versión contemplativa de la filosofía. siendo Chicago una ciudad revolucionada por el desarrollo industrial y la inmigración.la institucionalización de las metodologías cualitativas de investigación en ciencias sociales y su vinculación a una forma «progresista» de concebir el conocimiento —antipositivista en lo epistemológico.

Creo que no hace falta abundar más: desde un punto de vista foucaultiano de poder/saber. «resistencia al cambio» y demás clásicos de los manuales no son. claramente. No una psicología organizacional de las pequeñas empresas (que. del cambio o de la organización de los/as trabajadores/as. fenómenos que los/as psicólogos /as organizacionales hayan descubierto y analizado. desde su mismo origen (FOUCAULT 1975/2002). pasando por el servicio prestado a los «war efforts» por la psicología social y llegando a la ayuda «técnica» brindada por los psicólogos James MITCHELL y Bruce JESSEN en el diseño y supervisión de las «enhanced interrogation techniques» que la CIA utilizó en Guantánamo y otras cárceles ilegales entre 2001 y 2009 (Senado de Estados Unidos 2014). por «psicología organizacional» ha de entenderse una psicología organizacional de la gran empresa según la entiende su dirección y no una psicología organizacional de las escuelas o las ONG (¡que son también organizaciones!). sino las versiones cognoscitivas de intereses de las direcciones. interesante estudiar y perturbador conocer la incesante e íntima danza que la ciencia social ha mantenido con los poderes fácticos. «comunicación efectiva». Por otra parte. en su Report of the American Psychological Association Presidential Task Force de 2005. declaraba que: «Es consistente con el Código de ética de la APA que psicólogos/as sirvan en roles consultivos acerca de la interrogación y la reunión de información en procesos 57 .beneficio. no cuentan con la estructura ni los recursos que los manuales le suponen a toda organización) y menos aún una psicología organizacional del conflicto. temas como «liderazgo». en su mayoría. es bueno recordarlo. Momento en que la American Psychological Association (APA). «grupos de trabajo». resulta relativamente fácil ver. Así.

en tanto un cuestionamiento serio al orden institucional. el desplazamiento a los márgenes. En algunas ocasiones la crítica se realiza plenamente y. consecuentemente. En la medida que vive con un pie dentro y uno fuera del statu quo. p. en determinados espacios de ciertas universidades— y. someramente. al/a la investigador/a se le sugiere que cambie de problema de investigación. podríamos dividir. en cambio. Por lo dicho. pero tampoco se vence. la exclusión abierta: el/la psiquiatra es conminado a cumplir el reglamento respecto de los tiempos de consulta. trabajando en un centro de salud gestionado bajo lógica toyotista. al modo de una realpolitik. Pasemos a lo siguiente. 1. 2005. la producción académica en prohegemónica y contrahegemónica 58 .vinculados a la seguridad nacional» (APA. es disciplinada con diversos grados de violencia: un llamado al orden. de financiación improbable. la traducción es mía). La versión contrahegemónica de la vida y de las producciones académicas. que adecue su escritura al canon o que publique en revistas indexadas para mejorar su visibilidad e impacto. el/la académico/a que utiliza el espacio (semi)protegido de la sala y la libertad (vigilada) de cátedra para conspirar contra la universidad que lo precariza. el/la académico/a es advertido/a de que no puede hablar de esto o aquello en clase. esta forma de hacer ciencia social y de estaren-la-academia puede entenderse como un conflicto de baja intensidad: no tumba nunca nada. se realiza en las grietas de lo instituido: el/la psiquiatra que. el/la investigador/a que invierte su tiempo y esfuerzo en temas por completo «irrelevantes» y. asigna más tiempo del exigido a cada persona que atiende. resiste —por ejemplo. una sustitución.

FREIRE. 2. etc. que los/as académicos/as no son la elite que solían ser y de que la incoherencia amenaza más a quienes reman a contracorriente. feministas. las provenientes de la sociología de la ciencia (particularmente FEYERABEND). sino que también podría pensarse tal acusación como un acto reflejo fácil que tiene la propiedad de estigmatizar el cambio social y mantener indemne a los/as conformistas en nombre de su coherencia. latinoamericanistas (FALS BORDA. foucaultianas. no es sólo esperable que los/as académicos/as que circulan a contrapelo de la hegemonía estén más expuestos a la acusación de incoherencia. Inversamente. no sólo encontrarán más sinergias en su camino sino que. podríamos analizar las consecuencias derivadas de cada posicionamiento. como el que describí al principio: ¿qué puede agregarse a las críticas marxistas y posmarxistas (la Escuela de Frankfurt. MARTÍN-BARÓ. podrán enorgullecerse de unir más fácilmente la palabra y el gesto. ALTHUSSER. Es evidente que quienes opten por la primera opción. Además. además. la acusación de incoherencia.3 ¿Revolución o muerte? Pasemos a la tercera objeción. encontrarán una senda previsiblemente más escarpada y se verán interpelados/as. CARDOSO & FALETTO. A pesar de las dos objeciones anteriores. De este modo. ROIG & DUSSEL. La ciencia en tanto ideología de la 59 .) y de enfoques metodológicos «antisistémicos» como la investigación-acción participativa (IAP) y la sistematización de experiencias (SE). en términos de la coherencia entre sus posiciones asumidas y sus actos.).en la medida que contribuya o no al orden establecido. la ciencia social muestra un panorama. es decir. quienes optan por la segunda. etc.

«hablando por otros/as». y en la línea de la undécima tesis. Sólo es posible transformar (radicalmente) la ciencia si se incorpora a los/as informantes en tanto coinvestigadores/as de pleno derecho. contribuir en igualdad de condiciones a la discusión acerca de cómo abordarlo. De lo que se trataría al parecer. sobre FEUERBACH (MARX 1888/1970). los/as científicos/as sociales seguirán. de manera que todos/as los/as actores/actrices sociales puedan decidir qué constituye un problema de investigación y. p. sino de transformarlo. practicando una ciencia comunitaria que disuelva los límites entre investigadores/as e informantes. En lo que respecta a la producción de conocimiento científico. 485)— de la ciencia social proviene de Latinoamérica. servirse de los resultados generados. sobre todo. Esta respuesta de «reconstrucción» supone cambios estructurales. realizar la investigación correspondiente y. desde la mirada de poder/saber. aún «críticamente». p.Modernidad (PÉREZ SOTO 1998/2008). ya ha sido suficientemente atacada y creo que hay poco que agregar al respecto. 69). epifenómeno y coadyuvante del ejercicio del poder por parte de grupos dominantes (ALTHUSSSER 1989). Es decir. según postulan los/as defensores/as de la IAP (MONTERO 2006) y de la SE (JARA 2006). no es de conocer el mundo. MINTON & REYNOLDS (1991/1996. Como fuere. no se trata de cosmética si. Mientras esto no sea así. en buena medida. se concibe la ciencia 60 . mediante la revolución: esa «“técnica” que funciona a nivel macro» que sugería Jesús IBÁÑEZ (1986/2010. Quizás. una de las propuestas de transformación radical o respuesta de «reconstrucción» —para seguir la terminología de COLLIER. de este modo.

ni más ni menos. los que dan forma y sentido a lo que la ciencia es. es difícil hacer «otra ciencia» sin cuestionar de forma importante el orden que la sustenta. Ahora diré: es difícil. por tanto. De este modo. está aún por hacerse y no la veo despuntar en el horizonte cercano. en buena medida. En la misma línea y retomando los ejemplos que mencioné antes —la cárcel. es poco probable contar con recursos «sistémicos» —como fondos concursables— al tiempo que se cuestiona la lógica que inspira dichos recursos o los criterios con los que son administrados. Por ejemplo. Esto es así en virtud de lo que decía antes: es difícil hacer «otra ciencia» sin cuestionar de forma importante el orden que la sustenta. pueden pensarse respuestas radicales (y. Estoy seguro que cualquiera que haya debido llenar un casillero explicando la «relevancia para el país» de un proyecto de investigación entiende a qué me refiero. pero no imposible. sí. (…) los de la ciencia. la Universidad—. cerraría la brecha teoría/praxis. una Universidad popular. igualmente improbables en las actuales condiciones) análogas a la investigación participativa: el fin de la cárcel. que. Esa (radicalmente) «otra ciencia». las disciplinas de raíz psi-. insisto. Esta (radicalmente) otra sociedad también está aún por hacerse y tampoco la veo despuntar en el horizonte cercano. resulta sospechoso cuestionar sus aspectos centrales dejando indemnes tales factores (que son. 61 . la desaparición de los trastornos psiquiátricos. en tanto concibe la ciencia como un fenómeno histórico producto de la Modernidad. entiende que puede dejar de ser lo que ha sido: «Los límites temporales de la Modernidad son. y a la forma en que la hacemos).como una práctica social isomorfa a factores estructurales. PÉREZ SOTO (1998/2008).

se 62 . podría tener sobre la brecha teoría/praxis. «(…) realizar la ciencia y llevarla más allá de sí misma a través de sí misma». de pequeños movimientos contrainstitucionales. Hay grises. paradojal: se declara poscolonial al tiempo que habla por otros/as. La tarea es. Después de todo.Si la Modernidad es superable la ciencia también debe serlo» (p. 215. su statu quo estable. entonces. en buena medida. se rotula «crítica» al tiempo que reproduce la «cuantofrenia» (HERNÁNDEZ 2015) imperante en la Universidad y. de la revolución o la muerte. se dice antirrepresentacionista al tiempo que es fiel punto por punto a la lógica positivista respecto de la investigación. ni siquiera en su ámbito acotado de acción. todo cambio se produce desde lo que es… contra lo que es. por ejemplo. sistemáticamente. ¡lo que más hay es grises! Los grandes cambios —llamémoslos «paradigmáticos»— se producen tras un periodo variable de desestabilizaciones. manda a otros/as a producir los cambios que no se anima a producir o no produce ella misma. De hecho. la realidad social no es binaria: no se trata. simplemente. MINTON & REYNOLDS (1991/1996). queda por considerar los efectos difusos que esta ciencia social reformista. las cursivas son mías). Es difícil juzgar si esta ciencia social reformista (es decir. los enfoques «críticos». siguiendo la última cita de PÉREZ SOTO. conflictiva de baja intensidad) conduce a un cambio paradigmático o es. Así. que deriva en lo que se nos aparece como un colapso de lo conocido. ¿En qué consiste esta opción? Dicha ciencia social (al menos en su versión contrahegemónica) es. En efecto. para seguir con la terminología de COLLIER. No podría ser de otro modo: la paradoja es el sino del cambio en la medida que. digamos.

es asumible (lo cual no quiere decir que deje de ser desestabilizadora). revistas arbitradas. como he sostenido. Por mi parte. poco o mucho. unas llamadas más o menos apasionadas que nos incitaban a asumir explícitamente un «compromiso político» desde nuestra propia condición de estudiosos de los fenómenos sociales (Martín-Baró. 1985). cualquiera que sea. en algún momento. debería negar la Historia) aunque. las injusticias. etc. Así. 63 .. No hay alternativa: cualquiera que disponga de los medios para contribuir. Es posible pensar esta posibilidad a partir de la psicología social crítica. creo. es decir. Esa batalla. tiendo a creer que «otra ciencia» es posible (si no. p. es esperable que una práctica científica reformista (aun siendo moderadamente reformista. Dice el autor (1993. las explotaciones y las opresiones sociales. Se nos ha dicho que toda inhibición en esta cuestión disimulaba en realidad un compromiso latente con el mantenimiento y la reproducción del «estatus quo» social. a cambiar las cosas y no lo haga se torna cómplice de su mantenimiento. realizada por una elite ilustrada «en nombre de» y desde instituciones aún fuertemente ancladas en el statu quo) informe las prácticas sociales y contribuya a «la guerra en curso» (DELEUZE & TIQUUN 1989/2012). No obstante. está por darse o ya fue perdida.enseñan en las universidades y tienen sus propios congresos. podría pensarse que su fuerza desestabilizadora. que no se diferencian en gran medida de los congresos. las revistas arbitradas y las editoriales más benignas con el orden establecido. 19): Todos los profesionales de las ciencias sociales hemos escuchado o leído. editoriales. con la perpetuación de las desigualdades. según la entiende Tomás IBÁÑEZ. poco probable bajo las actuales condiciones y en la medida que tales condiciones no cambien.

discutiendo la noción en la Grecia presocrática: Para el griego. y más que cualquier otro aquel que actúa como educador de los jóvenes en la ciudad. Políticas son. quienes. p.Para IBÁÑEZ. Al respecto dice Giorgio COLLI (2009/2011. insisto. la psicología social —e. al «desarrollo de intervenciones sociales pertinentes» y a «la crítica de las funciones encubiertas desempeñadas por la ciencia social “oficial”». sino cualquier ciudadano libre que de un modo u otro tiene una función propia en la vida de la pólis. como el poeta o el filósofo. en lo que aquí concierne. más que nadie. Esta concepción extiende «lo político» a cualquier intervención en la res publica. las ciencias sociales en general— es «intrínsecamente política» (p. Así. religión y filosofía (…). p. esta forma de concebir «lo político» es reduccionista en la medida que lo limita a la acción directa. En efecto. «los saberes» mismos. 3132). Político no es sólo el hombre que participa en la administración pública. influyen profundamente en la formación de la espiritualiad de la pólis. las ciencias sociales 64 . Puede. la actividad política no es simplemente ocuparse de modo directo de los asuntos del Estado. todas las actividades espirituales del hombre: arte. por tanto. 30): « (…) La psicología social no se ciñe a informarnos sobre las características de la intersubjetividad contemporánea. claro. 25) en virtud de que no estudia fenómenos preexistentes sino que los constituye —los crea— al enunciarlos. Dice IBÁÑEZ (1993. incluidos. cualquier exteriorización de la propia personalidad en la pólis. sino que significa en un sentido muy amplio cualquier forma de expresión. desde la mirada antirrepresentacionista que propone el autor. sino que contribuye a constituir esas características en el propio proceso de investigación». dirá Tomás IBÁÑEZ (1993). sostenerse una mirada diferente de «lo político». a «la elección de los problemas a investigar».

en lo que aquí importa. por tanto. Así las cosas. De este modo. En este sentido (antirrepresentacionista fuerte). en la medida que pone gasa sobre una herida en constante supuración. los/as académicos/as con visiones y praxis contrahegemónicas son particularmente proclives a la contradicción. Esta posición puede entenderse de dos modos: en primer lugar. contribuyen a dar forma al mundo en una u otra medida. la posición de Tomás IBÁÑEZ puede concebirse como una elaborada racionalización del quietismo de los/as científicos/as sociales. los textos— no altera sustancialmente el orden establecido. que no tienen por qué ser equivalentes en algo más.no se limitan a «proveer los conocimientos teóricos y técnicos» sino que construyen el tipo de «sujeto requerido por la democracia» para su gobierno (ROSE 1998). En segundo lugar y más cínicamente. ir a la guerra es equivalente a dar una clase y aun a enunciar que las guerras son una aberración. 65 . como una disolución de la brecha teoría/praxis. en la medida que propone una determinada versión del mundo (y no otra). en la medida que toda teoría es en sí misma una praxis. toda disciplina social es inherentemente política. Es decir. De lo que se trataría es de precisar los efectos diferenciales de cada acción. Desde este punto de vista y hechas todas las objeciones. que en su carácter político. no se trataría ya de la brecha teoría/praxis sino del análisis de las estrategias y sus efectos. en la medida que ambas acciones tienen un carácter político y. podría decirse que los/as académicos/as contestatarios/as se implican escasamente en la acción directa o que su forma de acción habitual —la palabra.

—la investigación a favor de colectivos «desfavorecidos». pues. una ciencia social reformista de este tipo hoy en día? Presentaré aquí algunas de sus formas: —los estudios poscoloniales. y analizar en qué sentido y medida las teorías o actividades de los/as académicos/ as contribuyen a la desestabilización de los modos de hacer ciencia social y del orden establecido. —la investigación «limítrofe». Opciones reformistas ¿En qué consiste. —la investigación «autorreferencial». lo que sí permite hacer la postura del autor es (re)valorizar la respuesta reformista a la que me he referido. como diría FOUCAULT y no. En lugar de reproducir acríticamente una ciencia social «eurocéntrica» (MEZZADRA 2008. 17). Exploraré algunas posibilidades en el apartado que sigue. reemplazando la Historia por «redes de historias innumerables 66 . p. generada desde y para contextos por completo diversos a los de la (eurocéntricamente llamada) «periferia» (MEZZADRA 2008). 3. los estudios poscoloniales se proponen investigar desde y para dicha «periferia». Independientemente de esto. simplemente.La opción está abierta. 3.1 Los estudios poscoloniales Los estudios poscoloniales operan como una opción desestabilizadora en la medida que producen un nuevo dominio de objetos. el estudio de los mismos objetos desde otro punto de vista. —la investigación cuasiparticipativa. —la investigación en base a modelos flexibles.

Algo que las sitúa en lo que he llamado «cambio paradigmático». 39). 199) que. De esta forma. porque entiendo que tales propuestas exceden. p. Como fuere. se da lugar a una virtualmente infinita cantidad de formas de entender el pasado y. el presente y el futuro. En nuestro contexto. a fin de producir cambios en sus vidas. re-crean un mundo —el mundo— que conocemos como único. transformando persistentemente las condiciones de imposibilidad en posibilidad» (SPIVAK 2008. p.y diferenciadas» (YOUNG 2008. propuestas de este tipo podrían ser la filosofía de la liberación de DUSSEL & ROIG. si se toman en su letra y no en su versión edulcorada. No incluyo aquí a la educación popular de Paulo FREIRE o las metodologías participativas. muy cercanos a sus condiciones concretas de vida. sino que sean las propias clases oprimidas las que (se) estudien. al reescribirla. Una realidad que sólo puede ser comprendida desde unos marcos de referencia propios. la sociología crítica de FALS BORDA y la psicología de la liberación de Ignacio MARTÍN-BARÓ. por tanto. entiendo que la investigación poscolonial es más potente cuando genera teoría y estrategias metodológicas con total independencia de los intereses del «centro». Estas historias cuestionan «la autoridad del sujeto que investiga sin paralizarlo. Es importante destacar que los autores latinoamericanos mencionados no se inscriben a sí mismos en la tradición de los estudios poscoloniales. Los sitúo allí en la medida que comparten con aquellos la vocación de reescribir la Historia 67 . en la medida que reconoce la alteridad radical del Sur. una ciencia reformista en la medida que no sólo se proponen estudiar para las clases oprimidas.

sino promoviendo nuevas formas de comprensión que. Cada acción. 224-227) por lo que es esperable que se sigan efectos diversos dependiendo de la posición política de los/as investigadoreas/as y del diseño de cada investigación. es decir. que trabajar por la potenciación de las estrategias de negociación colectiva. personas en prisión. sino tomando como punto de referencia la historiografía y la ciencia social oficiales. la investigación social en pos de su emancipación o de la mejora de sus condiciones de vida. podrían considerarse formas de acción por derecho propio.2 La investigación social a favor de colectivos «desfavorecidos» En relación a lo anterior.para así reconfigurar el presente y la tendencia a no hacerlo ex nihilo. incluso en al caso de que tales colectivos no operen más que como (significativamente) objetos de estudio. 3. es claro que no es lo mismo contribuir a mejorar la predictibilidad de un instrumento de selección de personal. como decía WEBER (1919/2003). Simplificando y en la línea de lo que dije antes. los estudios poscoloniales no aportan necesariamente en la línea de la acción directa.). la investigación social a favor de colectivos «desfavorecidos» (tales como prostitutas. etc. es una opción reformista en la medida que se orienta abiertamente hacia el cambio social. desde Tomás IBÁÑEZ. aunque más no sea para negarlas. menores institucionalizados. 68 . sirve a «dioses» diferentes (pp. En este sentido.

en ese sentido. por ejemplo. Es esperable que alguna incidencia. Incluso así. qué impacto tendrá sobre las políticas públicas la desestigmatización de los/as adolescentes institucionalizados/as. pero bien podría no ser el caso. por su parte. es importante destacar que aún en los casos de esta ciencia social reinvindicativa. p.Dichos efectos. en tanto tales condiciones son cambiantes también lo debe ser el discurso metodológico (algo que. como escribe Manuel CANALES (2012) al hablar de DURKHEIM. como resulta en la mayoría de las investigaciones llevadas a cabo como parte de procesos de tesis. 186) sino también por su constante desestabilización y ampliación en la medida que no lo considera como un producto no humano sino más bien como la cristalización de condiciones sociohistóricas. 69 . es imposible saber. en la línea de lo sostenido por el análisis del discurso en tanto disciplina (ÍÑIGUEZ-RUEDA 2006). aboga no sólo por un seguimiento no dogmático del «discurso metodológico» (COTTET 2006. puede acusársela de no dejar de ser una forma benévola de hablar por otros/as. son imprecisables: es decir.3 La investigación en base a modelos flexibles La investigación en base a modelos flexibles. Finalmente. Y. mantengo la idea de que seguirá sin ser lo mismo que resucitar una mirada lombrosiana de peligrosidad social. 3. la investigación sigue en buena medida haciéndose sin la participación real de dichos colectivos «desfavorecidos» y. con todo lo obvio que es no parece cuestionar la percepción que se tiene habitualmente de los/as metodólogos/as como Oráculos) (BASSI 2013b). y como en el caso de los estudios poscoloniales.

cualquier investigador/a que en lugar de seguir una receta opte por informar sus estrategias. constituyen estrategias de visibilización y disciplinamiento. contribuyendo a corroer la forma convencional de hacer ciencia social (BASSI 2013b). o cualquier investigador/a que vaya más allá y sistematice dichas experiencias en la forma de nuevos métodos o nuevas técnicas. claro. A pesar de esto y en la línea del punto anterior. como el shadowing (MCDONALD 2005) o el uso de material audiovisual en las investigaciones (BAUER & GASKELL 2000).En este sentido. al uso establecido. es decir. en esa medida. que no tendrán las investigaciones que se conforman punto por punto al canon y. es esperable que la erosión del «discurso metodológico» tenga un potencial transformador. en mayor o menor grado. también podemos pensar que ambas estrategias. desde su práctica científica. aunque sí puede pensarse que contribuye a su expansión o superación. p. Esta desestabilización del canon nunca opera desde fuera del canon. a pesar de lo novedosas. no dejan de ser una forma de «acceso al conocimiento de la vida» (BOLÍVAR & DOMINGO 1996. el potencial transformador de dicha flexibilidad. En este sentido. estará siendo flexible y. no suponen más que una forma de burocracia. Queda por analizar. En ambos casos podemos pensar que estas estrategias provienen de algún grado de violencia al «discurso metodológico». 3) y. a la 70 . Tomemos el caso de algunas innovaciones metodológicas relativamente recientes. nunca supone su destrucción. No obstante. en ese sentido. dice ORTEGA Y GASSET (1937/1976) hablando de la escritura: «Escribir bien consiste en hacer continuamente pequeñas erosiones a la gramática.

3. sino también el poder hacerlo formalmente y con la capacidad de intervención en el debate público. se lucha una batalla sorda y no tan sorda acerca de qué es y 71 . que es esperable cuando el conocimiento es producido desde una institución como la Universidad. en buena medida. la autoobservación y la autocrítica recursivas contribuyen a una mayor conciencia de lo que hacemos cuando decimos que hacemos ciencia. una subversión». se investigan a sí mismos/as. de este modo. eludiendo mediante un recurso curioso (casi un tecnicismo) la acusación de «hablar por otros/as». también en las chilenas. Como ejemplo adicional mencionaré la línea de investigación acerca de la Universidad a la que aludí al inicio de este texto. docencia o clínica y favorecen su dinamismo. una rebeldía que. En este caso. En las universidades. vale para la rebeldía contra el método. Lo mismo claro. según entiendo. debería contribuir a acercar la teoría y la praxis en lo que respecta a la investigación social. Es un acto de rebeldía permanente contra el contorno social. algunas versiones de la autoetnografía o partes de la investigación educativa o clínica.4 La investigación «autorreferencial» Denomino investigación autorreferencial a aquella en que los/as investigadores/as. la ciencia social queda encapsulada en sí misma y disfrutando de un privilegio que no tienen otras prácticas: no sólo el poder pensarse.norma vigente de la lengua. Como fuere. aunque. los/as investigadores/as abordan algo que les preocupa y concierne. Son buenos ejemplos de esta alternativa la sociología de la ciencia (particularmente en la versión de LATOUR).

como insinué. no hablan ya por otros/as: la transformación de la Universidad afecta de forma directa sus vidas y. Aquí aparecen proyectos performativos y otros que tanto en los tópicos de investigación como en su forma de socialización (muy particularmente la escritura) desafían una simple clasificación ciencia social/acción directa. en este caso.5 La investigación «limítrofe» Con investigación limítrofe designo toda una serie de esfuerzos en la línea de disolver los límites entre la ciencia y otras tareas afines como la acción directa y el arte. ciencia social/arte. Los/as académicos/as. El último 72 .qué debería ser la Universidad. a pesar de que la búsqueda de una definición interna y estable de ciencia ha sido. Me centraré en la segunda dupla. en la medida que lo hagan. Movimientos en un sentido —la obsesión por medir y el reinado de los ránquines— son resistidos por movimientos en el otro —la paulatina organización de los/as «profesores/as taxi» y la resistencia a lógicas clientelares y resultadistas—. En este sentido. Quedaría por observarse. estudian las lógicas en que se hallan insertos/as con mayor o menor agencia. estarán avanzando su visión del mundo con mínimos/as intermediarios/as. 3. al estudiarla. alternativamente. que no todos/as los/as actores/as sociales tienen la misma capacidad de llevar adelante un (auto) estudio de este tipo pero. infructuosa y demasiado fructosa. Desde una perspectiva positivista el límite ciencia/arte (llamado «límite de demarcación») parece nítidamente trazado. las investigaciones autorreferenciales realizan el sueño de las metodologías participativas y aportan en la reducción de la brecha entre teoría y praxis.

su estatus de representación del mundo y pasan a constituirlo (no describir sino ser el mundo según lo conocemos). En esta línea se han propuesto una serie de tropos que. OPAZO & COTTET en este mismo volumen). 43) y el arte (particularmente. Con la sociología «clásica» de la ciencia (KUHN. LAKATOS. es decir. caracterizan a la prosa 73 . abandonado el proyecto de la filosofía analítica (RORTY 1967/1990. el lenguaje en general y la escritura científica en particular. quien juzgó que la plausibilidad o no de la falsación de una teoría constituía el indicador de su cientificidad. IBÁÑEZ 2006) de un lenguaje diferente para la filosofía y la ciencia en general. altamente variable). pierden su carácter especular. p. De este modo. Adicionalmente y como mínimo en el caso de la ciencia social.intento histórico en esta línea fue el de POPPER. la ficción literaria). Paralelamente. la ciencia dejó de ser una práctica claramente diferente del resto de las actividades de conocimiento (muy particularmente respecto de su capacidad para representar objetivamente el mundo) y pasó a ser considerada como una acción históricamente situada más (es decir. FEYERABEND). la búsqueda de un rasgo interno y estable que agrupara todo lo actuado en nombre de la ciencia desde el siglo XVII es abandonada. Desde un punto de vista antirrepresentacionista (WITTGENSTEIN 1952/1999. como el «saber narrativo» (LYOTARD 1984/2008. como a cualquier otro género. históricos (ver texto de CANALES. Este proceso de defenestración de la ciencia abrió la posibilidad de estudiar sus puntos en común con prácticas lingüísticas presumiblemente «inferiores». en favor de definiciones «externas» (sociológicas). al tiempo. se construyen) objetos que son. RORTY 1979/2001). se abre el estudio de la prosa científica en tanto género (en el sentido propuesto por BAJTÍN). se suma que se estudian (es decir.

De este modo. al «estilo» y las «técnicas de persuasión» (p. El carácter constructivo del lenguaje y la dependencia de la prosa científica. Mencionaré un ejemplo en esta línea: la revista Qualitative Inquiry. la ciencia se hallaría tan sujeta a criterios estéticos como cualquier otro género y su popularidad o dominio. pueden aceptarse con diversos grados de radicalidad. al mismo tiempo. pueden mencionarse otras estrategias como la arteterapia. publica regularmente poemas o autoetnografías que no cumplen con ninguno de los requisitos que convencionalmente consideramos asociados a la práctica o la escritura científicas. WETHERELL & POTTER 1996/2006). de estrategias narrativas. desde el mandato de escribir usando el lenguaje técnico a sostener que la ciencia no es más que escritura (LOCKE 1992/1997). En este último caso. en la línea de FEYERABEND. En este campo de fusión entre la ciencia y el arte. profundamente cuestionadora del statu quo de la ciencia social. como hace FEYERABEND (1975/2010). los claros límites de antaño entre la ficción y la prosa científica se difuminan. Esta propuesta tiene la particularidad de ser 100% sistémica (después de todo Qualitative Inquiry es una revista editada por Sage y está indexada por Thompson Reuters) y. Supongo que cualquiera que haya leído a PARSONS y a FOUCAULT entenderá a qué me refiero. como el ajuste de las representaciones a un mundo con existencia independiente. no dependería sólo de su capacidad de representar adecuadamente el mundo sino de saber contar buenas historias. 128) como factores tan válidos para explicar el «progreso» de la ciencia. Resulta posible considerar ahora. las terapias 74 .científica (POTTER 1996/2006. editada por Norman DENZIN.

en general. pero su palabra es atendida respecto de 75 . no realizan la investigación ni. contribuyendo así a su reinstitucionalización constante o a la redefinición de sus límites. cuestionan la división positivista entre investigación básica y usos del conocimiento. se sirven de sus resultados. la incorporación de estrategias performativas. estas formas de disolución de los límites de la ciencia —a un lado «confundiéndola» con la acción política directa. destacando. la concepción del conocimiento como una forma (más) de acción y no como su prerrequisito. los/as informantes no construyen el problema de investigación.6 La investigación cuasiparticipativa Finalmente. como antes Tomás IBÁÑEZ. por tanto. la escritura creativa o la escritura colaborativa. tanto en la producción del conocimiento como en su socialización. operan desestabilizándola en mayor o menor medida. Las llamo metodologías cuasiparticipativas en la medida que no son participativas de pleno derecho. mencionaré algunos intentos en la línea de las metodologías participativas. sobre todo porque limitan la inclusión de los/as (aún llamados/as) informantes a aspectos más o menos triviales del proceso de investigación. 3. a otro destacando sus puntos de contacto con la escritura de ficción— contribuyen al cuestionamiento de lo que la ciencia es y.orientales. En definitiva. Todas estas propuestas tienen la particularidad de poner fácticamente en entredicho lo que entendemos por ciencia. Por otro lado y como mencioné antes. A diferencia de la IAP o la SE.

no deja de ser un diagnóstico (una intervención) en la medida que proviene de una demanda top-bottom y no. llevando a cabo algunas tareas de producción de información. el diagnóstico es sólo parcialmente participativo. así. en buena medida. derivan en etnografías o diagnósticos participativos para sortear ciertas dificultades. Si bien en estos casos los/as investigadores/as no acaban de ceder el control de los aspectos centrales de sus investigaciones. en ocasiones. producen un conocimiento más abiertamente coconstruido. no menores) o pueden configurar parte del proceso de investigación. cualquier investigación que siga la recomendación de LEWIN. 57-63). Un claro ejemplo de esta opción es la etnografía o. de consultar a los/as informantes acerca del curso de la investigación. en la medida que las personas bajo investigación operan en el marco de un proceso predeterminado y no tienen la oportunidad de discutir. Por una lado. de una demanda genuina de quienes son objeto (y. mediante grupos de discusión y no de encuesta) y.otros asuntos (en ocasiones. éste es el destino de muchas investigaciones que. pp. como en la SE. sujeto) de diagnóstico. contribuyendo así a cuestionar el límite entre investigador/a e informante. Por otro lado. No obstante. Otro ejemplo es el llamado «diagnóstico participativo». brindando información de un modo menos estructurado (por ejemplo. el para quién y el porqué de dicha investigación (IBÁÑEZ 1986/2010. y en este sentido. proviniendo de una inspiración participativa. debidas al 76 . tales personas cuentan con una mayor participación en el proceso. En base a la casuística de que dispongo.

como la encuesta que limitan a un mínimo la participación de los/as informantes. He intentado cuestionar parcialmente la validez de la acusación sosteniendo que —los/as académicos son cada vez menos una elite encerrada en «torres de marfil». 4. En este sentido. resulta claro que estas investigaciones no son equiparables en términos de su capacidad subversiva y de su orientación hacia al cambio social. limitada a la acción directa que puede objetarse. con el diagnóstico organizacional convencional o a las técnicas de construcción de información. en la medida que su estatus y privilegios están amenazados por los procesos de neoliberalización de la Universidad. A pesar de esto. es de esperar que la investigación cuasiparticipativa contribuya en alguna medida a reducir la brecha teoría/praxis. destacando el carácter inherentemente político de las prácticas de conocimiento.rechazo que la ciencia social hegemónica muestra hacia las estrategias que diluyen la autoridad de los/as investigadores/as y/o cuestionan su carácter de elite ilustrada (BASSI 2013a). —los/as académicos/as que operan desde miradas contrahegemónicas tienen una mayor probabilidad de estar sujetos/as a la crítica de incoherencia. A modo de cierre He iniciado este texto refiriéndome a la ya clásica acusación de incoherencia hecha a los/as académicos/as. 77 . en la medida que se hallan cruzados por la paradoja de operar desde y contra el statu quo y —la acusación de incoherencia proviene de una noción de «lo político».

deberá admitirse que. más allá de si misma Las he presentado como ilustración de una versión de la ciencia social que. podría decirse que estas estrategias dejan (casi) «todo como está». «al otro lado». claramente. si bien no cuestionan de forma radical el estatus actual de la ciencia social. Como decía antes. sin nunca «patear el tablero» del todo. objetivos y efectos. he tratado de destacar que su carácter paradójico proviene del hecho de que estas prácticas actúan contra la ciencia social 78 . Por ejemplo. contribuyen a transformar la ciencia social y. sino como continuo. He presentado algunos de esos «grises»: estrategias reformistas que. homologables. a la investigación en publicidad o en recursos humanos en cuanto a su inspiración. hay una amplia escala de grises. En el comentario de dichas formas reformistas de ciencia social. no estoy seguro de si tales prácticas llevan a «otra ciencia». no desde una perspectiva binaria. a hacer a los/as académicos menos proclives a la acusación de incoherencia. En este sentido. puede pensarse que contribuyen a debilitarlo. Las seis alternativas que comento no agotan en lo absoluto las posibilidades de llevar a la ciencia social desde ella. presumiblemente. en mayor o menor medida. Así. pueden pensarse como una micropolítica de erosión (instituyente) que disminuyen la brecha teoría/praxis a la que he aludido.El tercer punto lleva a considerar la cuestión. al decir de WITTGENSTEIN. aun cuando se considere a la acción política directa como una estrategia más eficiente (o evidente) de cambio social. De este modo. pero al menos podemos afirmar que no son equiparables a una práctica social decididamente prohegemónica. pero no son.

que todas las prácticas científicas son iguales.—empujándola a sus límites. Por ello. para cerrar y parafraseando a ORWELL. Ya veremos. Podría decirse. Tengo la impresión de que esos elementos resistentes aportan en el acercamiento de la teoría y la praxis. junto a elementos claramente reproductores [en el sentido de BOURDIEU & PASSERON (1979/1996)] aparecen otros transformadores o resistentes (GIROUX 1983). 79 . subvirtiéndola— pero siempre desde la ciencia social. pero algunas son más iguales que otras. aunque no sabría precisar si ese acercamiento es asíntota a la revolución o su antesala.

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Dicta talleres de diseño de proyectos de investigación y asignaturas vinculadas a la epistemología y sociología de las ciencias sociales. Robert J. C. Madrid: Traficantes de sueños. AA..edu/JavierBassi Contacto: Departamento de Psicología Universidad de Chile Ignacio Carrera Pinto 1045 Tel. En W.academia.edu/JavierBassi 86 . Juan (2004/2006). Thomas y Znaniecki. Actualmente trabaja en la Universidad de Chile y en la Universidad Nacional Andrés Bello.y posgrado y asesora a tesistas.: 229787819 E-mail: javier. Actualmente se encuentra realizando una investigación acerca de las transformaciones identitarias por las que pasan los/as ayudantes de cátedras en las universidades. 197-236). F. Estudios postcoloniales. Además.academia. (2008).Young. guía procesos de tesis de pre. Sus trabajos pueden consultarse en https:// uchile. Autor Javier Bassi Psicólogo por la Universidad Nacional de San Luis (Argentina. Madrid: CIS. Zarco.e. 21-90). la escritura académica y las metodologías cualitativas de investigación. Nuevo recorrido por (las) Mitologías Blancas. Estudio introductorio. 2000) y doctor en psicología social por la Universidad Autónoma de Barcelona (2008). El campesino polaco en Europa y en América (pp.bassi@gmail.. En VV. Ensayos fundamentales (pp.com URL: https://uchile.

Con los pies en el barro 87 .