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La experiencia traumática desde la psicología positiva

:
resiliencia y crecimiento postraumático
La capacidad del ser humano para afrontar experiencias traumáticas e incluso extraer un
beneficio de las mismas ha sido generalmente ignorada por la Psicología tradicional, que
ha dedicado todo su esfuerzo al estudio de los efectos devastadores del trauma. Aunque
vivir un acontecimiento traumático es sin duda uno de los trances más duros a los se
enfrentan algunas personas, supone una oportunidad para tomar conciencia y
reestructurar la forma de entender el mundo, que se traduce en un momento idóneo para
construir nuevos sistemas de valores, como han demostrado gran cantidad de estudios
científicos en los últimos años. Algunas personas suelen resistir con insospechada
fortaleza los embates de la vida, e incluso ante sucesos extremos hay un elevado
porcentaje de personas que muestra una gran resistencia y que sale psicológicamente
indemne o con daños mínimos del trance. En este trabajo se revisan conceptos como la
resiliencia y el crecimiento postraumático en han surgido con fuerza dentro de la
Psicología Positiva para resaltar la enorme capacidad que tiene el ser humano de resistir y
rehacerse ante las adversidades de la vida.
Palabras clave: resiliencia, crecimiento postraumático, emociones positivas.
El interés por comprender y explicar cómo el ser humano hace frente a las experiencias
traumáticas siempre ha existido, pero ha sido tras los últimos atentados que han
conmocionado al mundo cuando este interés ha resurgido con fuerza. Más allá de los
modelos patogénicos de salud, existen otras formas de entender y conceptualizar el
trauma. Durante los primeros momentos de una catástrofe la mayoría de los expertos y la
población centran el foco de la atención en las debilidades del ser humano. Es natural
concebir a la persona que sufre una experiencia traumática como una víctima que
potencialmente desarrollará una patología. Sin embargo, desde modelos más optimistas,
se entiende que la persona es activa y fuerte, con una capacidad natural de resistir y
rehacerse a pesar de las adversidades. Esta concepción se enmarca dentro de la Psicología
Positiva que busca comprender los procesos y mecanismos que subyacen a las fortalezas
y virtudes del ser humano. La aproximación convencional a la psicología del trauma se ha
focalizado exclusivamente en los efectos negativos del suceso en la persona que lo
experimenta, concretamente, en el desarrollo del trastorno de estrés postraumático
(TEPT) o sintomatología asociada. Las reacciones patológicas son consideradas como la
forma normal de responder ante sucesos traumáticos; más aún, se ha estigmatizado a
aquellas personas que no mostraban estas reacciones, asumiendo que dichos individuos
sufrían de raras y disfuncionales patologías (Bonanno,2004). Sin embargo, la realidad
demuestra que, si bien algunas personas que experimentan situaciones traumáticas llegan
a desarrollar trastornos, en la mayoría de los casos esto no es así, y algunas incluso son
capaces de aprender y beneficiarse de tales experiencias.
Al focalizar la atención de forma exclusiva en los potenciales efectos patológicos de la
vivencia traumática, se ha contribuido a desarrollar una “cultura de la victimología” que
ha sesgado ampliamente la investigación y la teoría psicológica (Gillham y Seligman,
1999; Seligman y Csikszentmihalyi, 2000) y que ha llevado a asumir una visión pesimista
de la naturaleza humana. Dos peligrosas asunciones subyacen en esta cultura de la
victimología:
1) que el trauma siempre conlleva grave daño y

Gist y Woodall. Además. tenga en consideración la habilidad natural de los individuos de afrontar. 2004). resistir e incluso aprender y crecer en las situaciones más adversas (Calhoun y Tedeschi. Estas ideas han llevado a asumir que existe una respuesta unidimensional y de escasa variabilidad en las personas que sufren pérdidas o experimentan sucesos traumáticos (Bonanno. En el campo de la salud mental. Numerosos autores proponen reconceptualizar la experiencia traumática desde un modelo más saludable que. Sin embargo. 2000. Pérez-Sales y Vázquez. capacidad que ha sido ignorada por la Psicología durante muchos años (Park. Un estudio pionero de Wortman y Silver (1989) recopila datos empíricos que demuestran que tales suposiciones no son correctas: la mayoría de la gente que sufre una pérdida irreparable no se deprime. no hay que olvidar que. 1999). es habitual la presencia de ideas esquemáticas sobre la respuesta del ser humano ante la adversidad (Avia y Vázquez. Stuhlmiller y Dunning. Smith. las reacciones intensas de duelo y sufrimiento no son inevitables y su ausencia no significa necesariamente que exista o vaya a existir un trastorno. Bonanno. 2004) y a ignorar las diferencias individuales en la respuesta a situaciones estresantes (Everstine y Everstine. evitación y patología. ideas preconcebidas acerca de cómo reaccionan las personas ante determinadas situaciones. 1998. 2000. el porcentaje de personas expuestas a sucesos traumáticos que desarrollan patologías posteriores es mínimo. 2000. Bartone. Y es que las personas suelen resistir con insospechada fortaleza los embates de la vida. Ejemplo de ello es la creencia ampliamente arraigada en la cultura occidental de que la depresión y la desesperación intensa son inevitables ante la muerte de seres queridos. la mayoría se va recuperando de forma natural y en un breve espacio de tiempo recupera el nivel normal de funcionalidad. 2000) y elaborando estrategias de intervención temprana destinadas a todos los afectados por un suceso de esta índole. Davidson. 2000. Paton. REACCIONES ANTE LA EXPERIENCIA TRAUMÁTICA La reacción de las personas ante experiencias traumáticas puede variar en un continuum y adoptar diferentes formas: Trastorno La Psicología tradicional se ha centrado mayoritariamente en este aspecto de la respuesta humana.2) que el daño siempre refleja la presencia de trauma (Gillham y Seligman. Peñacoba y Moreno. del porcentaje de individuos que en los primeros meses pueden ser diagnosticados con alguna patología. la prevalencia de TEPT en la población general de Nueva York era de . 1999. La Psicología Positiva recuerda que el ser humano tiene una gran capacidad para adaptarse y encontrar sentido a las experiencias traumáticas más terribles.. asumiendo que potencialmente toda persona expuesta a una situación traumática puede desarrollar un trastorno de estrés postraumático (TEPT) u otras patologías (Paton et al. e incluso ante sucesos extremos hay un elevado porcentaje de personas que muestra una gran resistencia y que sale psicológicamente indemne o con daños mínimos del trance (Avia y Vázquez. o que la ausencia de sufrimiento ante una pérdida indica negación. 1999). En un estudio realizado tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York se muestra que. Violanti y Eräen. 1998. basado en métodos positivos de prevención. basadas generalmente en prejuicios y estereotipos y no en hechos y datos comprobados. 2003). 1999. si bien en una primera evaluación realizada un mes después de los atentados. 1998). Gillham y Seligman. 1993. 2002).

entre otras. En 1987 un grupo de personas que sufría lesiones medulares fue entrevistado en diferentes momentos tras haber sufrido la lesión incapacitante. 2004) y como un impedimento para la recuperación (Sanders. se encontró que aunque los accidentados percibían su situación como relativamente negativa. 14 y 25 meses después de la pérdida (Keltner y Bonanno. En dos estudios llevados a cabo por Keltner y Bonanno en una misma muestra de 40 individuos que había sufrido la muerte de su pareja. tras la vivencia de un suceso traumático. 1977).5%. Los resultados mostraron que la experiencia de emociones positivas se daba desde los primeros días tras el accidente. 1999. 2003). realza el afrontamiento activo y promueve la desactivación fisiológica. la ira o la culpa. En este proceso se considera también que las personas que sufren una experiencia traumática. la dimensión psicosocial del trauma que ubica a la persona que sufre en un contexto social (Blanco y Díaz. referían paralelamente que su sentimiento de felicidad no había desaparecido y que era bastante mayor del que habrían esperado (Janoff. 1993). Históricamente.Bulman y Wortman.6% (Galea. Se omite la influencia de factores externos en el origen y mantenimiento del llamado trastorno de estrés postraumático. amor o interés. 2004). seis meses después este porcentaje había descendido a un 0. Vlahovm. un mejor estado de sus relaciones interpersonales y menores niveles de dolor y angustia 6. la investigación ha puesto de manifiesto que las emociones positivas coexisten con las negativas durante circunstancias estresantes y adversas (Folkman y Moskowitz. algunas investigaciones ofrecen resultados novedosos y concluyentes. 1987). 1997). 2003). al ser invadidas por emociones negativas como la tristeza. de forma que la gran mayoría de personas había seguido un proceso de recuperación natural donde los síntomas desaparecían y volvían al nivel de funcionades prendido del mundo y buscan en él todas las claves del trastorno. Susser. y se funciona como si las categorías diagnósticas fueran realidades negativas que deben ser explicadas. Bonanno y Keltner. es decir. Ahern. recientemente. En este sentido. la aparición y potencial utilidad de las emociones positivas en contextos adversos ha sido considerada como una forma poco saludable de afrontamiento (Bonanno. mientras que a largo plazo. se mostró que las personas que exhibían sonrisas genuinas (aquellas en las que se activa el músculo orbicular del ojo) cuando hablaban sobre su reciente pérdida presentaban un mejor ajuste funcional. 1993) y que pueden ayudar a reducir los niveles de angustia y aflicción que siguen a la experimentación de dichas circunstancias (Fredrickson. En un trabajo más reciente sobre los atentados en Nueva York del 11 de septiembre (uno de los pocos estudios sobre el 11-S que no se han centrado en estudiar la patología y la vulnerabilidad). 1998). 1997. siendo estos sentimientos positivos más frecuentes que los negativos a partir de la tercera semana (Wortman y Silver. Calhoun y Tedeschi. Todos estos estudios muestran la incuestionable presencia de las emociones positivas en contextos de adversidad y dan cuenta de los potenciales efectos beneficiosos que éstas tienen. aumenta a corto plazo la vivencia de experiencias subjetivas positivas. Bucuvalas y Kilpatrick. Sin embargo. Estas creencias explicarían las elevadas tasas de incidencia del TEPT. halladas en algunos estudios. se explica que experimentar emociones positivas como gratitud. minimiza el riesgo de depresión y refuerza los recursos de afrontamiento (Fredrickson y Tugade. Gold. Shuchter y Zisook. son incapaces de experimentar emociones positivas.7. RESILIENCIA . 2000. En otro estudio realizado con 29 supervivientes de accidentes con daños en la médula espinal.

la resiliencia es fruto de la interacción entre el individuo y su entorno.. Lecomte y Cyrulnik. La resiliencia es un proceso.La resiliencia. 1982. Como el concepto de personalidad resistente. los estudios con niños resilientes han demostrado que son suposiciones sin fundamento científico y que un niño herido no está necesariamente condenado a ser un adulto fracasado. 2001). 2001). realizado en un marco ajeno a la resiliencia. La confusión terminológica en el empleo de estos vocablos es reflejo de la reciente aparición de la corriente que estudia los potenciales efectos positivos de la experiencia traumática (Park. de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves (Manciaux. no se es más o menos resiliente. más restringido. 1998. En este sentido. al entender la resiliencia simultáneamente como la capacidad de salir indemne de una experiencia adversa. El origen de los trabajos sobre resiliencia se remonta a la observación de comportamientos individuales de superación que parecían casos aislados y anecdóticos (Vanistendael. entendida como la capacidad para mantener un funcionamiento adaptativo de las funciones físicas y psicológicas en situaciones críticas. Desde la corriente norteamericana se sugiere que el término resiliencia sea reservado para denotar el retorno homeostático del sujeto a su condición anterior.La resiliencia se ha definido como la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores. hace referencia al proceso de afrontamiento que ayuda a la persona a mantenerse intacta. el 80% de estos niños había evolucionado positivamente. ha tenido un papel importante en el surgimiento de la misma (Manciaux et al. un devenir. O’Leary. Mientras que el concepto de resiliencia manejado por los norteamericanos.. el concepto que manejan los autores franceses relaciona la resiliencia con el concepto de crecimiento postraumático. 2001) y al estudio evolutivo de niños que habían vivido en condiciones difíciles. Este concepto ha sido tratado con matices diferentes por autores franceses y estadounidenses. Es la resultante de un proceso dinámico y evolutivo que varía según las circunstancias. como si se poseyera un catálogo de cualidades. Uno de los primeros trabajos científicos que potenciaron el establecimiento de la resiliencia como tema de investigación fue un estudio longitudinal realizado a lo largo de 30 años con una cohorte de 698 niños nacidos en Hawai en condiciones muy desfavorables. 2004). Es importante diferenciar el concepto de resiliencia del concepto de recuperación (Bonanno. el contexto y la etapa de la vida y que puede expresarse de muy diferentes maneras en diferentes culturas (Manciaux et al. 2001). ya que representan trayectorias temporales distintas. de forma que no es tanto la persona la que es resiliente como su evolución y el proceso de . la naturaleza del trauma. frente a la creencia tradicional fuertemente establecida de que una infancia infeliz determina necesariamente el desarrollo posterior del niño hacia formas patológicas del comportamiento y la personalidad. diferenciándolo del concepto de crecimiento postraumático. mientras que la resiliencia refleja la habilidad de mantener un equilibrio estable durante todo el proceso. 1998). Este estudio. Hablar de resiliencia en términos individuales constituye un error fundamental. Vanistendael. nunca es una característica absoluta ni se adquiere de una vez para siempre. la recuperación implica un retorno gradual hacia la normalidad funcional. convirtiéndose e adultos competentes y bien integrados (Werner y Smith. 1992). Treinta años después. Así. mientras que se utilicen términos como florecimiento (thriving) o crecimiento postraumático para hacer referencia a la obtención de beneficios o al cambio a mejor tras la experiencia traumática (Carver. razón por la que en la actualidad aún se carece de un léxico estandarizado con el que trabajar y unificar intereses. aprender de ella y mejorar. 1998). Así.

lograda para siempre. 1996). Gest. Masten. Hubbard. Masten. 1992. 1999). entusiasta y enérgico. Un estudio realizado con población civil bosnia que vivió la Guerra de los Balcanes mostró que aquellas personas que tenían esta tendencia hacia el sesgo positivo presentaban un mejor ajuste que aquellas que no contaban con dicha característica (Bonanno. sí serían equiparables crecimiento postraumático y resiliencia. En el estudio llevado a cabo por Fredrickson (Fredrickson y Tugade. al hablar de crecimiento postraumático no sólo se hace referencia a que el individuo enfrentado a una situación traumática consigue sobrevivir y resistir sin sufrir trastorno alguno. Garmezy y Ramírez. . como la seguridad en uno mismo y en la propia capacidad de afrontamiento. tener un propósito significativo en la vida. se encontró que la relación entre resiliencia y ajuste estaba mediada por la experiencia de emociones positivas. por lo que se puede hablar de una causalidad recíproca. 2003). En este punto puede argumentarse que la experiencia de emociones positivas no es más que el reflejo de un modo resiliente de afrontar las situaciones adversas. caracterizadas por altos niveles de emocionalidad positiva (Block y Kremen. Masten et al. se ha encontrado que las personas resilientes hacen frente a experiencias traumáticas utilizando el humor. 1993.. sin embargo. Una de las cuestiones que más interés despierta en torno a la resiliencia es la determinación de los factores que la promueven. el apoyo social. Así. 2004).. 2002)..vertebración de su propia historia vital (Cyrulnik. son personas curiosas y abiertas a nuevas experiencias. Tellegen. En estudios con niños. Field. 2004). es una capacidad que resulta de un proceso dinámico (Manciaux et al. total. uno de los factores que más evidencia empírica acumula en su relación con la resiliencia es la presencia de padres o cuidadores competentes (Richters y Martínez. Desde la perspectiva francesa. Maslow. Para la corriente americana. ya que. 1999. 2000). Éstas parecen proteger a las personas frente a la depresión e impulsar su ajuste funcional. la investigación ha demostrado que las personas resilientes conciben y afrontan la vida de un modo más optimista. aunque este aspecto ha sido escasamente investigado (Bonanno. aunque está estrechamente relacionado con otros como hardiness o resiliencia no es sinónimo de ellos. pero también existe evidencia de que esas personas utilizan las emociones positivas como estrategia de afrontamiento. 2001. creer que uno puede influir en lo que sucede a su alrededor y creer que se puede aprender de las experiencias positivas y tambien de las negativas. 1999. Manciaux et al. 2001). Bonanno. 2001). este concepto. La idea del cambio positivo consecuencia del enfrentamiento a la adversidad aparece ya en la Psicología existencial de autores como Frankl. En esta misma línea. 2003) tras los atentados de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. etc.. CRECIMIENTO POSTRAUMÁTICO O APRENDIZAJE A TRAVÉS DEL PROCESO DE LUCHA El concepto de crecimiento postraumático hace referencia al cambio positivo que un individuo experimenta como resultado del proceso de lucha que emprende a partir de la vivencia de un suceso traumático (Calhoun y Tedeschi. sino que además la experiencia opera en él un cambio positivo que le lleva a una situación mejor respecto a aquella en la que se encontraba antes de ocurrir el suceso (Calhoun y Tedeschi. 2001). También se ha propuesto que el sesgo positivo en la percepción de uno mismo (self-enhancement) puede ser adaptativo y promover un mejor ajuste ante la adversidad (Werner y Smith. Se han propuesto algunas características de personalidad y del entorno que favorecerían las respuestas resilientes. la exploración creativa y el pensamiento optimista (Fredrickson y Tugade. La resiliencia nunca es absoluta. Kovacevic y Kaltman.

la concepción del ser humano capaz de transformar la experiencia traumática en aprendizaje y crecimiento personal ha sido un tema central en siglos de literatura. Por otro lado. 2003). se han visto sometidas a roles muy estrictos u opresivos en el pasado y que a raíz de la lucha que han emprendido contra la experiencia traumática han conseguido oportunidades únicas de redireccionar su vida. Es importante recordar que cuando se habla de crecimiento postraumático se hace referencia al cambio positivo que experimenta una persona como resultado del proceso de lucha que emprende a partir de un suceso traumático. Tennen y Affleck. el individuo se siente capaz de enfrentarse a cualquier otra cosa. el haber hecho frente a una experiencia traumática despierta en las personas sentimientos de compasión y empatía hacia el sufrimiento de otras personas y promueve conductas de ayuda.8%) informaron haber encontrado algún beneficio . Suele ser común la aparición de pensamientos del tipo “ahora sé quienes son mis verdaderos amigos y me siento mucho más cerca de ellos que antes”. cambios en las relaciones interpersonales y cambios en la espiritualidad y en la filosofía de vida. Optimismo. Tennen y Gershman. Estas ideas son consistentes con los trabajos que indican que las convicciones políticas e ideológicas son el principal factor positivo de resistencia en presos políticos y torturados (Pérez-Sales y Vázquez. Este tipo de cambio puede encontrarse en aquellas personas que. poesía. 2001). Calhoun y Tedeschi. dividen en tres categorías el crecimiento postraumático que pueden experimentar las personas: cambios en uno mismo. 1998). Calhoun y Tedeschi (1999. por sus circunstancias. filosofía… (Saakvitne. Cuando un individuo pasa por una experiencia traumática cambia su escala de valores y suele apreciar el valor de cosas que antes obviaba o daba por supuestas. Las investigaciones se han centrado en delimitar qué características de personalidad facilitan o impiden un desarrollo o un cambio positivo a raíz de experiencias traumáticas. Muchas familias y parejas enfrentadas a situaciones adversas dicen sentirse más unidas que antes del suceso. Cambios en uno mismo: es un sentimiento común en muchas de las personas que afrontan una situación traumática el aumento de la confianza en las propias capacidades para afrontar cualquier adversidad que pueda ocurrir en el futuro. se mostró que un 20% de estas mujeres decía sentirse más cerca de sus familiares que antes y que su relación se había fortalecido (Affleck. dos de los autores que más han aportado a este concepto. Cambios en las relaciones interpersonales: muchas personas ven fortalecidas sus relaciones con otras a raíz de la vivencia de una experiencia traumática.Rogers o Fromm. existen estudios sistemáticos que analizan muestras grandes y que encuentran resultado favorables que apoyan el hecho de que son fenómenos comunes. Al lograr hacer frente a un suceso traumático. que no es universal y que no todas las personas que pasan por una experiencia traumática encuentran beneficio y crecimiento personal en ella (Park. En un estudio realizado con un grupo de madres cuyos hijos recién nacidos sufrían serios trastornos médicos. en un estudio realizado con154 mujeres que en su infancia habían sufrido abuso sexual. Cambios en la espiritualidad y en la filosofía de vida: las experiencias traumáticas tienden a sacudir de forma radical las concepciones e ideas sobre las que se construyela forma de ver el mundo (Janoff-Bulman. 2000). pero ignorada por la Psicología clínica científica durante muchos años. 1999). esperanza. 1992). creencias religiosas y extraversión son algunas de las características que de forma más frecuente aparecen en los estudios como factores de resistencia y crecimiento. Aunque se tiende a suponer que la mayoría de la evidencia empírica sobre la existencia de resiliencia y crecimiento postraumático se ha basado en estudios de caso único de personas excepcionalmente fuertes o extraordinarias (Masten. 1985). 1998. Así por ejemplo. casi la mitad de ellas (46.Es el tipo de cambio más frecuente. Además.

Otro estudio realizado con madres cuyos hijos recién nacidos habían permanecido un largo período de tiempo en una unidad de cuidados intensivos. Igualmente. Croog y Levine. Calhoun y Tedeschi. 2000). 2002). pero los beneficios percibidos no se quedaron sólo en esto. tenían menos posibilidades de sufrir un segundo ataque y exhibían una mejor recuperación ocho años después. 1995). numerosos estudios evidencian de forma sólida la existencia de procesos de crecimiento o aprendizaje. La experiencia de crecimiento no elimina el dolor ni el sufrimiento. Muchos de los pacientes encontraron que el infarto les había hecho reconsiderar sus valores.de la experiencia vivida. incremento en el conocimiento del abuso sexual y desarrollo de una personalidad más resistente y autosuficiente. de hecho suelen coexistir (Park. es decir. 1999. 1987) Las personas que experimentan crecimiento postraumático también suelen experimentar emociones negativas y estrés (Park. En este sentido. si su vida había experimentado cambios y qué cambios concretos experimentaron. 1998). 1991). encontró que el 70% de estas mujeres afirmaba que su matrimonio había salido fortalecido de la experiencia vivida (Affleck y Tennen. crecimiento emocional y seguridad económica (Hull. 1999). sin la presencia de las emociones negativas el crecimiento postraumático no se produce (Calhoun y Tedeschi. y de ellos un 60% consideró positivos los cambios. El 70% contestó afirmativamente a la primera pregunta. Alexander y Klein. es importante resaltar que el crecimiento postraumático debe ser entendido siempre como un constructo multidimensional. Lichtman y Word (1984) se preguntó a personas a las que se les había diagnosticado de cáncer. En la línea de lo que afirman los autores antes citados sobre la coexistencia de emociones positivas y negativas. como mejora en sus relaciones personales. En un estudio retrospectivo realizado con 36 supervivientes de una catástrofe en una plataforma petrolífera.9% de las mujeres que percibieron beneficio de la experiencia de abuso sexual informaron también de percepción de daño (Calhoun y Tedeschi. En muchos casos. Otras investigaciones se han centrado en individuos enfrentados a enfermedades graves y hospitalizaciones de larga duración. En la mayoría de los casos los pacientes informaron de haber aprendido a tomarse la vida de otra forma y a disfrutar más de ella. se ha puesto de manifiesto que muchas personas infartadas perciben beneficios de su mala experiencia (Affleck. Quizá la supuesta explicación sea que los pacientes comprendieron las ventajas de llevar una vida saludable. se encontró que un 61% de los entrevistados percibía algún beneficio resultante de su trágica experiencia. prioridades y sus relaciones interpersonales. Tennen. mostró que aquellos individuos que habían percibido beneficios tras el primer ataque. capacidad de auto-protección. a los que se entrevistó 10 años después del suceso. beneficios que pudieron agruparse en cuatro categorías: capacidad de protección de los niños frente al abuso. En este sentido. Un estudio realizado con 287 hombres que habían sufrido un ataque cardíaco. y en el que se pretendía evaluar la atribución causal y el beneficio percibido a las de siete semanas de haber sufrido el infarto y a los ocho años. el individuo puede experimentar cambios positivos en determinados dominios de su vida y no experimentarlos o . 1987). un 88. Este estudio viene a contradecir la tradicional creencia de que la mayoría de las personas que sufren abuso sexual en la infancia desarrollan un sentimiento de indefensión que les hace vulnerables y sugiere que muchas de las mujeres abusadas parecen salir fortalecidas de su experiencia y con mayores herramientas para protegerse a sí mismas y a sus hijos (McMillen. 1998. Los hombres que habían sufrido un nuevo ataque cardíaco en ese período de ocho años tendían a encontrar más beneficios que aquellos que no habían recaído (Affleck et al. 2000). En el trabajo de Taylor. Zurvain y Rideout.

es decir. la exitosa lucha por la supervivencia de la especie humana habia debido seleccionar mecanismos de adaptación a circunstancias sumamente ingratas que conllevan tanto beneficios como costes (Saakvitne et al. de forma que más que un resultado es un proceso (Park. 1995). De hecho. Las teorías que defienden la posibilidad de crecimiento o aprendizaje postraumático adoptan la premisa de que la adversidad puede. es una ciencia que estudia la complejidad . procesos cognitivos de adaptación. Así. el crecimiento postraumático puede ser entendido como una estrategia en si misma. a veces. pero algunas sí lo harán y admitir esta posibilidad ya es un avance. es aún una gran incógnita para la Psicología (Bartone.. consiguiendo no sólo restaurar las visiones adaptativas de uno mismo. En la práctica clínica. El psicólogo debe ser capaz de descubrir y percibir en cada persona los distintos signos del despertar de este crecimiento para encauzarlos y ayudar en su desarrollo (Calhoun y Tedeschi. Sin embargo. En esta línea. hablar de un crecimiento después del trauma. se deben construir modelos conceptuales capaces de incorporar la dialéctica de la experiencia postraumática y aceptar que lo aparentemente opuesto puede coexistir de forma simultánea. hay que ser sumamente cauteloso. La posibilidad de incrementar los niveles de resiliencia y de crecimiento. la persona utiliza esta búsqueda de beneficio para afrontar su experiencia. 1998). sin quitar gravedad y horror de estas vivencias. sin embargo. de una ganancia personal. 1999). se ha propuesto que el crecimiento postraumático tiene lugar desde la cognición. Cabe preguntarse en este punto cuál debe ser el papel del psicólogo. más que desde la emoción (Calhoun y Tedeschi. no se puede olvidar que en situaciones extremas el ser humano tiene la oportunidad de volver a construir su forma de entender el mundo y su sistema de valores. es necesario asumir que éste debe ser descubierto por el propio sujeto. pues la presión hacia la percepción de beneficio puede conllevar sentimientos de frustración en personas que son incapaces de encontrar dicho beneficio (McMillen. 1998). 1998). La Psicología no es sólo psicopatología y psicoterapia. Es necesario. Por esta razón. Por otro. la búsqueda de significado y las estrategias de afrontamiento cognitivo parecen ser aspectos críticos en el crecimiento postraumático (Park. los beneficios para el sistema sanitario mundial serían inconmensurables (Carver.experimentar cambios negativos en otros dominios (Calhoun. Zuravin y Rideout. por tanto. que en un principio podían haberse distorsionado. 1998). es algo inaceptable e incluso obscena. al menos de momento. perder parte de su severidad a través de. Teniendo en cuenta que. 1998). sino también fomentar la convicción de que uno es mejor de lo que era antes del suceso. Por un lado. CONCLUSIONES Vivir una experiencia traumática es sin duda una situación que modifica la vida de una persona y. un gran volumen de investigación empírica que lleve a clarificar la naturaleza de los procesos de resistencia y crecimiento. el crecimiento postraumático puede ser considerado como un resultado: el sujeto pone en marcha una serie de estrategias de afrontamiento que le llevan a encontrar beneficio de su experiencia. La naturaleza del crecimiento postraumático puede ser interpretada desde dos perspectivas diferentes. si somos capaces de entender cómo y por qué algunas personas resisten y se benefician de experiencias extremadamente adversas y somos capaces de enseñar esta habilidad. o gracias a. No todas las personas serán capaces de aprender de su experiencia traumática. los demás y el mundo. tras pasar por situaciones ciertamente adversas. Tedeschi y McMillan. 2000). Para muchas personas. 1999). Cann. el crecimiento postraumático no puede ser creado por el terapeuta bajo una fórmula o procedimiento establecido.

la virtud y la capacidad de crecimiento de las personas. teniendo en cuenta la fuerza. que faciliten la recuperación y el crecimiento personal. Se trata de adoptar un paradigma desde un modelo de salud que ayude a conceptualizar. . diseñar e intervenir efectiva y eficientemente en el trauma. centrados en la salud y la prevención. La labor del psicólogo vista desde la Psicología Positiva debe servir para reorientar a las personas a encontrar la manera de aprender de la experiencia traumática y progresar a partir de ella.humana y debe ocuparse de todos sus aspectos. investigar. Se debe ampliar y reconducir el estudio de la respuesta humana ante el trauma con el fin de desarrollar nuevas formas de intervención basadas en modelos más positivos.