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EDUCACIÓN

una nueva puñalada a la cultura
y la educaciÓn musical:
la ley de mecenazgo Que no será

D

espués de la drástica reducción de las asignaciones
presupuestarias a las artes y el aumento del IVA
aplicado a las actividades culturales, llega la última
puñalada del gobierno del PP a este sector que la
crisis y la incompetencia política habían dejado ya
temblando: la prometida Ley de Mecenazgo no verá la luz.
Ésta es una nueva muestra del nulo interés de nuestros
dirigentes por facilitar el acceso de los ciudadanos a la
cultura, aunque las culpas también deben extenderse a los
gobiernos anteriores, incluidos los del PSOE, que tampoco
supieron, o quisieron, dar una respuesta adecuada a esta
demanda de la sociedad.

Las artes y el mecenazgo en tiempos de crisis

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La crisis económica, política y social está pasando factura al
sector artístico, tanto en España como en la gran mayoría de
los países europeos. La cultura ha sido un elemento básico
del estado del bienestar, ya que una comunidad culta y educada es más feliz, pero también más crítica y poco manipulable. Sin embargo, ciertas formas de entender las ayudas y
subvenciones, junto a una oferta cultural pública a menudo
excesivamente dirigida y politizada, han impedido la consolidación de un sector clave en una sociedad moderna y avanzada, y el estado español es una buena muestra de ello. En
cambio, en los países donde la sociedad civil ha tenido un
protagonismo importante en el tejido cultural, éste ha resistido mejor los avatares de la crisis y los recortes.
La cultura es un derecho, pero asegurar el acceso a ella
de todos los ciudadanos es complejo y no hay varitas mágicas. Una de las ecuaciones mas difíciles de resolver es precisamente cuál debe ser el papel de la administración en el
sector cultural, y por extensión en el de la formación artística y musical, para garantizar que haya una creación de calidad y que todos los ciudadanos puedan disfrutar de ella. La
clave está en encontrar el equilibrio, ya que el todo gratis o
las subvenciones indiscriminadas no solucionan el problema, pero tampoco se puede pretender que la cultura de
alto nivel artístico se rija exclusivamente por las leyes del
mercado.
La habilidad de un gobernante está en saber aportar soluciones teniendo en cuenta las circunstancias de cada
momento, y en el ámbito cultural es evidente que una ley de
mecenazgo efectiva, innovadora e inteligente es fundamental. El mecenazgo, no solamente permite generar nuevos
recursos, sino que puede devolver el protagonismo a la
sociedad y blindar la cultura frente a nuevas crisis económicas y vaivenes políticos. Entendemos por mecenazgo las
ayudas que empresas, organizaciones y personas realizan
para contribuir al desarrollo cultural de su comunidad sin
buscar un rédito publicitario, como suele ocurrir con el
patrocinio o la esponsorización, pero que a cambio piden
que haya una fiscalidad que lo favorezca.
Es responsabilidad del gobierno crear un ecosistema
laboral e impositivo que permita a la sociedad civil impulsar
las actividades culturales que los presupuestos generales han
abandonado. Por eso es sangrante que ahora los ministerios
de Cultura y Hacienda echen marcha atrás e incumplan su
promesa de poner en marcha una ley que debía paliar, en
parte, los recortes a la cultura.

Lorenzo de’ Medici de Angelo Bronzino

Educación sostenible
La educación musical es una pieza clave tanto en el desarrollo de audiencias como en el impulso a la creación artística,
pero no puede cumplir su objetivo si no existe un tejido cultural que favorezca su desarrollo. En el caso de los estudios
superiores, éstos pierden su razón de ser si los estudiantes no
pueden llevar a cabo la actividad artística y profesional para
la que se han formado, aunque ya apuntábamos en nuestro
anterior artículo (Responsabilidades compartidas SCHERZO
nº 300, p. 92) que los centros de formación son los primeros
que deberían cambiar sus planteamientos pedagógicos y
curriculares para adecuar su oferta a las necesidades de los
futuros profesionales de la música.
El otro gran problema de la educación musical superior es
su sostenibilidad económica, ya que una formación de calidad
requiere un porcentaje elevado de clases individuales, o en
grupos reducidos, unas instalaciones apropiadas y un profesorado cualificado que pueda desempeñar su labor bajo unas
condiciones laborales adecuadas. Todo ello conlleva unos
costes elevados y por este motivo la mayoría de los conservatorios y escuelas de superiores de música en Europa son
públicos o dependen de fundaciones y organizaciones sin
ánimo de lucro.
Garantizar que los jóvenes músicos con talento y dedicación puedan formarse y crecer para poder hacer una aportación creativa a la sociedad debe ser una obligación de cualquier administración educativa. Por este motivo, en el contexto actual, el mecenazgo es fundamental, ya sea a través
de ayudas directas a los propios centros y sus programas o
favoreciendo el acceso a becas de los estudiantes con menor
poder adquisitivo. En España no hay una excesiva tradición
de mecenazgo cultural, pero si encima el gobierno no sólo
no lo incentiva sino que además le pone palos en la rueda…
¿qué futuro nos espera?

Joan-albert serra