ECOLOGISTAS EN ACCIÓN GENTES DE BALADRE CGT

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índice
PRESENTACIÓN (LA EUROPA DEL CAPITAL) ¿Por qué hablamos de la UE del capital? Luis González Reyes y Luis Rico García-Amado
Ecologistas en Acción

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El Tratado de Lisboa, y en crisis… Desiderio Martín
CGT

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El papel de la Unión europea en la crisis Miren Etxezarreta
Seminari d’Economia Crítica TAIFA

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(LA EUROPA DEPREDADORA DE RECURSOS) Justicia Climática y UE Pablo Cotarelo y Jose Carlos Puentes
Ecologistas en Acción

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Poner la vida en el centro: respuestas del ecofeminismo y del decrecimiento a la UE Julia Weingärtner y Marta Monasterio Martín
Ecologistas en Acción Madrid

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(LA EUROPA DEPREDADORA DE PERSONAS) No hay empleo para todas. La Rentas Mínimas de Inserción en la U.E. Manolo Sáez y Colectivo Alambique (Xixón)
Gentes de Baladre

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La Europa cárcel y las cárceles de Europa Pablo Rodríguez, (Red del Ferrocarril Clandestino) y Alicia Alonso Merino, (abogada y activista de Sodepaz-Balamil)

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Presentación
Los textos que a continuación puedes leer han sido publicados en el suplemento de la publicación “Rojo y Negro”, realizado por CGT, Ecologistas en Acción y Baladre, para el Semestre 2010 de presidencia española de la Unión Europea. Se trata, por tanto, de una recopilación de textos de diversos autores pertenecientes a distintas organizaciones. Ahora bien, esta diversidad coincide en la posición crítica existente ante la Unión Europea y el deseo de desenmascarar las verdaderas intenciones y formas de organizarse de esta institución. Y es que, por mucha propaganda, engaño y control que impongan, la Unión Europea como organización no tiene otro objetivo que el de facilitar la obtención de riqueza para una minoría a costa del sufrimiento de la mayoría y la destrucción medioambiental. El gran capital marca la evolución de sus políticas económicas, poniendo sus intereses por encima del medio ambiente y en detrimento de los países empobrecidos, los trabajos de cuidado de la vida y las personas. Ante esto no cabe otra cosa que “abrir los ojos y tomar conciencia” como paso previo para la lucha contra esta Europa Depredadora. Este libro se estructura en tres partes, cada una de las cuales contiene una serie de artículos. El criterio general seguido a la hora de ordenar los contenidos ha sido comenzar por lo más genérico para posteriormente 5

concretar en las consecuencias de las políticas de la actual UE. Así, en la primera parte denominada “La Europa del Capital” se exponen ideas generales sobre su organización, tratados muy importantes como el firmado en Lisboa o el papel de la UE en la crisis. En la segunda parte denominada “La Europa depredadora de recursos” se abordan elementos relacionados con la explotación y destrucción medioambiental. Así se analiza el contexto internacional de las negociaciones sobre el clima y se exponen algunas respuestas que desde el ecofeminismo y el decrecimiento se plantean a la actual UE depredadora. En la tercera y última parte se abordan los efectos que estas políticas tienen sobre las personas. La política social es cada sustituida en mayor medida por la política carcelaria. La solidaridad y la inclusión son palabras tan repetidas como vacías y las protagonistas verdaderas son la represión y la exclusión. Ante esto los movimientos sociales exponen alternativas como la Renta Básica de las Iguales. Por tanto, a continuación tienes material para acercarte a la verdadera Unión Europa que depreda personas y entorno natural. La Unión Europea para la que todo es recurso por explotar con el fin de mejorar los márgenes de beneficios de los grandes capitales. La UE que nos quiere en la actual calma suicida para seguir depredando todo lo que se le pone por delante. Ante esto no cabe otra cosa que luchar conscientemente. Este texto incita e indica ese camino, siempre desde el análisis, la reflexión y el convencimiento de la necesidad de parar y transformar esta realidad, esta Europa Depredadora.

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La Europa del Capital

¿Por qué hablamos de la EU del capital?
Luís González Reyes y Luís Rico García Amado
Ecologistas en Acción

Desde Baladre, CGT y Ecologistas en Acción llevamos muchos años hablando de la Europa del capital, por entender que el corazón de la Unión Europea (UE) es la búsqueda del máximo beneficio, y no la persecución de la justicia, la solidaridad, la libertad o la relación armónica con el entorno. A continuación desglosamos los argumentos que sostienen esta afirmación. LA BÚSQUEDA DEL LUCRO EN EL CORAZÓN DE LA UE La UE es, por encima de cualquier retórica, un proyecto económico que surge para crear un mercado a escala europea que permita ganar competitividad económica a su capital. Las políticas necesarias para este proyecto sólo pueden llevarse a cabo a través de una autoridad unificada, dotada de poderes administrativos, legislativos y judiciales, así como policiales y militares. La búsqueda de un lucro creciente en el seno de la UE se ha traducido en un aumento progresivo del número de sectores bajo el paraguas del mercado. Así, los recursos naturales y los servicios públicos van siendo progresivamente mercantilizados, todo ello al amparo de una legislación que prima los intereses económicos sobre cualquier consideración ambiental o social. 9

La cronología de la UE es la historia de cómo se van creando las condiciones que sustenten un mercado único con proyección internacional de su capital.

HISTORIA DE UN GRAN MERCADO 1951: Se unifica la industria básica en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. 1957: Eliminación de trabas aduaneras, constituyéndose la Comunidad Económica Europea. También se crea EURATOM para coordinar la industria nuclear. 1962: Creación de la Política Agraria Comunitaria. 1968: Puesta en marcha la unión aduanera. 1985: Conformación del Mercado Único, creándose la Comunidad Europea. 1993: Entra en vigor el Tratado de Maastricht, por el que se conforma la Unión Europea. Bajo este Tratado nace el euro. 2000: Aprobación de la Agenda de Lisboa para convertir a la UE en el espacio más competitivo del mundo en 2010. 2002: Empieza a circular de forma física el euro. 2004: Ampliación de la UE a 10 nuevos miembros del Este de Europa. 2006: Estrategia “Europa global: compitiendo en el mundo”. 2009: Entra en vigor el Tratado de Lisboa. Esta historia ha sido dirigida, en gran parte, por los grupos de presión económicos. Prueba de ello es la presencia de 15.000 lobbistas en Bruselas. Pero una prueba mucho más clara es el análisis de Tratados como el Acta Única, que dio lugar al Mercado Único, o el Tratado de Maastricht. Ambos textos siguen casi literalmente lo expresado en documentos públicos previos por la ERT (una de las patronales de la UE).

El año pasado se aprobó definitivamente el Tratado de Lisboa, hijo de la malograda Constitución Europea. El Tratado de Lisboa persigue: 10

- Blindar una UE neoliberal: Marca el crecimiento económico y la competitividad como los grandes objetivos de la UE, y no así los derechos de las personas. El crecimiento es un objetivo explícito, y la competitividad implícito, ya que, aunque se quitó de la redacción de los objetivos de la UE que figuraba en la Constitución, sigue estando de manera recurrente a lo largo de todo el Tratado de Lisboa1. En esa misma línea, el libre mercado está por encima de cualquier tipo de regulación, aún después de la crisis económica que seguimos viviendo. En esta misma línea, la ampliación de competencias contemplada en el Tratado de Lisboa permite profundizar aún más el modelo neoliberal, reduciendo posibles trabas de los estados al mercado en temas tan cruciales como la energía o el transporte. - Una toma de decisiones más ágil: Los países más ricos (Alemania, Francia y Reino Unido) tendrán más peso en las decisiones mediante el nuevo sistema de votación. Se reducen las áreas donde existen posibilidades de veto. Se profundiza la UE a “varias velocidades”, donde los menos ricos tendrán cada vez menos capacidad de decisión. - Poder militar para respaldar el euro como moneda mundial: Se aumentan los gastos militares. Se crea una Agencia de Armamento. Se potencian los euroejércitos y la pertenencia a la OTAN. Como se puede apreciar los tres aspectos sitúan la maximización del beneficio capitalista en el centro de la conformación de la UE y no el bienestar de las personas o el respeto del entorno. Consecuencias inmediatas de esta vocación hacia el crecimiento y la competitividad son el incremento de la precariedad, la profundización en la privatización de los servicios públicos o la reducción del gasto público en sanidad, educación, cultura..., lo que perjudica sobre todo la realización de tareas de cuidados de la vida y a quienes las realizan (principalmente mujeres), amén de poner en riesgo nuestra capacidad de supervivencia en el planeta. Analicemos ahora alguno de los elementos y herramientas de la política económica.

1. Por ejemplo, el artículo 105 reza: “el principio de una economía de mercado abierta donde la competencia es libre”. Además este principio sigue siendo el núcleo de la mayoría de los actos legislativos europeos, en particular los de liberalización de los servicios públicos.

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MONEDA ÚNICA Sin duda el euro es uno de los elementos claves de la política económica de la UE. Las razones para crear una moneda única son múltiples: - En primer lugar, es un requisito crucial para la conformación del Mercado Único de mercancías, servicios, capitales y personas (de los países miembros únicamente, claro) aprobado en 1985. Sin una moneda común es mucho más difícil que este mercado, uno de los pilares indiscutibles de la UE, pueda funcionar. - Pero el euro tiene una dimensión fundamental también en el plano financiero. La moneda nace con la voluntad de ser fuerte y competir con el dólar en los mercados especulativos. Por ejemplo, esto es lo que ha permitido a la UE captar ahorro internacional, algo especialmente importante en nuestro Estado, el segundo captador de activos financieros del mundo después de EEUU. - Un euro fuerte también es clave para que las transnacionales europeas puedan emitir pasivos no exigibles (por ejemplo acciones vía ampliaciones de capital) para realizar una agresiva política de compras a nivel internacional. Nuevamente es paradigmático el caso de las empresas españolas capitaneadas por las telefónicas, iberdrolas, repsoles, endesas, santanderes o bbvas. - Otra razón se encuentra en el blindaje que supone frente a ataques especulativos, tan habituales sobre las monedas europeas antes de la creación del euro. - Una última la podemos encontrar en los ingresos que supone para la UE vía derechos de señoreaje2. El organismo responsable de la emisión de moneda es el Banco Central Europeo (BCE), una instancia sin ningún control público que tiene como único objetivo controlar la inflación por encima de cualquier criterio social o ambiental. Es decir, que el euro se creó fundamentalmente para servir al capital, no para que podamos viajar con más facilidad por la UE, como cándidamente se nos dijo.

2. La diferencia entre el valor de la moneda (los 100 euros por ejemplo que vale un billete con ese guarismo) y lo que cuesta fabricarla (unos pocos céntimos cada billete) que se embolsa el BCE.

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PACTO DE ESTABILIDAD Y CRECIMIENTO Los Criterios de Convergencia hacia la moneda única, y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en el que luego se convierten, marcan una impronta neoliberal clara a la UE. El primero de los criterios es el control de la inflación, el segundo el control del déficit presupuestario y la deuda pública, y el tercero tiene que ver con la estabilidad de las monedas antes de su integración en el euro. No sólo está totalmente ausente en este eje director cualquier criterio social o ambiental (¿por qué no plantear el índice de distribución de la riqueza o la huella ecológica como indicadores?), sino que los criterios son incluso criticados por economistas capitalistas de corte keynesiano. Por ejemplo, un control estricto del presupuesto encorseta necesariamente los gastos sociales. O, con el establecimiento del tipo de cambio fijo controlado por el BCE, ya no es posible apelar a la devaluación de la moneda como mecanismo para ganar competitividad en los mercados. A partir de este momento, el incremento de la explotación y la precariedad laboral, según la lógica dominante, se convierten en los principales elementos que deben dotar a la economía de mayor competitividad, como estamos viendo recurrentemente. En el marco de crisis económica en el que estamos, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento se ha flexibilizado quedando aparcado hasta el 2012, pero sólo para permitir a los estados tomar medidas “anticíclicas” (curioso eufemismo para denominar el bombeo de riqueza hacia las clases más pudientes, una especie de socialismo para ricos). Se ha producido lo que Díaz Ferrán (presidente de la CEOE) denomina “paréntesis en el mercado”. De esta forma se ha hecho la vista gorda al incremento del déficit de muchos países, fomentando ayudas de hasta 500.000 euros por empresa (principalmente de sectores como el automovilístico y la construcción) y una cantidad mucho mayor a la banca. Unas ayudas que ni siquiera están consiguiendo crear empleos en un marco macroeconómico en el que cada vez está más establecido el “crecimiento sin empleo”. Sin embargo esto tal vez no se mantenga ni hasta el 2012, porque ya están volviendo las voces de la ortodoxia neoliberal a plantear el necesario “equilibrio presupuestario”, especialmente a estados como Grecia, pero también en Irlanda, Italia o España. Un equilibrio que parece que va a recaer en las clases populares vía incremento de impuestos indirectos (IVA) y reducción de prestaciones sociales. Todo apunta a que se va a imponer una nueva vuelta de tuerca neoliberal con la excusa de contener el gasto público. 13

PROYECCIÓN INTERNACIONAL DE LA ECONOMÍA La política comercial de la Unión se fija como objetivo “fomentar la integración de todos los países en la economía mundial, incluyendo la supresión progresiva de los obstáculos al comercio internacional” (artículo 10A del Tratado de Maastricht integrado en el de Lisboa). El libre comercio generalizado sigue siendo el horizonte infranqueable de las políticas europeas3. La globalización comercial es imprescindible para que la UE pueda mantener el crecimiento, indispensable para que el sistema no colapse, ya que le permite poner los medios para la consecución de los recursos naturales que necesita en el extranjero y la proyección de sus transnacionales por el globo. Para ello la estrategia “Europa Global: compitiendo en el mundo”, lanzada en 2006, está cumpliendo un papel fundamental. En ella se plantea la forma con la que Bruselas buscará acuerdos bilaterales de libre comercio con importantes “economías emergentes” para garantizar nuevos y provechosos mercados para las empresas europeas. La Unión también pretende reforzar los derechos sobre la propiedad intelectual y reducir las barreras no arancelarias (como las ambientales o laborales) de sus socios comerciales. La Comisión está presionando para que esos acuerdos comerciales supongan la liberalización general de las inversiones, el comercio de servicios y la contratación pública (compras del Estado). El informe expone una agresiva estrategia de “competitividad externa”. En palabras del entonces Comisario de Comercio, Peter Mandelson: “Queremos garantizar que las empresas europeas competitivas, respaldadas por las políticas internas adecuadas, ganen acceso a los mercados mundiales y operen en ellos con seguridad. Ésta es nuestra agenda”. En abril de 2008, la Comisión Europea adoptó otra comunicación con el título: “Una Europa global: una Cooperación Reforzada para facilitar a los Exportadores Europeos el Acceso a los Mercados”. Esta estrategia busca desmantelar las barreras comerciales en otros países y crear “nuevas oportunidades de exportación”. Estas estrategias están teniendo éxito. A los Tratados de Libre Comercio (TLC) ya firmados con México o Chile es probable que se sumen en
3. Además, en el artículo 188 B del Tratado de Lisboa se indica que la Unión “contribuye (...) a la supresión progresiva de las restricciones a los intercambios internacionales y a las inversiones extranjeras directas, así como a la reducción de las barreras aduaneras y otras”.

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breve los que están en discusión con Perú, Colombia, Centroamérica o los denominados países ACP (países empobrecidos de África, Centroamérica y Pacífico). Más en concreto, durante la presidencia española de la UE del primer semestre de 2010 se pretende firmar el TLC con Centroamérica, Perú y Colombia. A estos acuerdos bilaterales se tienen que sumar los multilaterales en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC), de los que la UE es uno de los principales impulsores. La Comisión Europea presiona para cerrar la Ronda de Negociación de Doha que incluye aspectos como la liberalización de los servicios. Esta agresiva política comunitaria de internacionalización de su economía tiene importantes repercusiones, por ejemplo en lo que atañe a la masiva importación de materias primas de países del Sur. La UE es corresponsable de un sistema económico mundial que mantiene los precios de las materias primas comparativamente baratos, una especialización forzada en la producción de materias primas por los países más empobrecidos, y el yugo de la deuda externa y la necesidad de divisas internacionales en estas mismas regiones. Cuando esto se mezcla con un sistema comercial cada vez más liberalizado (como consecuencia de los TLC y de los acuerdos en la OMC), el resultado es una explotación masiva de los recursos naturales del Sur para su exportación al Norte. Pero, en nombre de la competitividad, estas estrategias promueven no solamente acuerdos comerciales con todas las regiones del mundo, sino también una mayor desregulación social, laboral y medioambiental en la propia UE. Un buen ejemplo de ello es la iniciativa de flexiseguridad, que busca flexibilizar el mercado de trabajo. Otro sería la Directiva de Servicios (Bolkenstein), que avanza en la liberalización de este suculento pastel. AGENDA DE LISBOA Y ESTRATEGIA UE 2020 La Estrategia UE 2020 es la continuación de la Agenda de Lisboa, que perseguía convertir a la UE en la economía más competitiva del mundo en 2010. Esta estrategia tendrá que ser aprobada durante la presidencia española del primer semestre de 2010, aunque todavía no hay un borrador público del mismo, más allá del documento de trabajo. En el mismo, con un discurso que habla de economía verde, se plantean toda una serie de medidas encaminadas a mantener el crecimiento por encima de cualquier cosa, como si viviésemos en un planeta de recursos y sumideros infinitos. Estas medidas se enmarcan en un “margen de 15

maniobra presupuestario limitado” en el que será “necesario restaurar unas finanzas públicas sostenibles y la estabilidad macroeconómica”. Lo que, como ya se ha apuntado, se está consiguiendo con un incremento de la redistribución de riqueza de abajo arriba. La principal herramienta es “crear valor basando el crecimiento en el conocimiento”. Por supuesto esto implica una férrea defensa de los derechos de propiedad intelectual, las patentes. Pero, por encima de todo, es una suicida salida hacia adelante intentando resolver los graves problemas de esta crisis ambiental, social y económica sólo mediante la tecnología y no realizando los imprescindibles cambios de fondo. “La preservación de la energía, de los recursos naturales y de las materias primas, su utilización de forma más eficiente y el incremento de la productividad serán los factores clave de la competitividad de nuestra industria y de nuestras economías en el futuro” en un marco de “precios de la energía relativamente altos y competencia para obtener recursos considerablemente más reñida”. Es decir, que algunas medidas “verdes” no se tomarán por vocación de sostenibilidad sino por necesidad en el nuevo marco macroeconómico mundial, para intentar, aunque sea imposible, mantener el crecimiento en un planeta limitado. En el ámbito laboral se plantea una “transición fluida de los ciudadanos entre diferentes empleos” usando la educación para “aumentar la empleabilidad” mediante la estrategia de la flexiseguridad. Ess difícil expresar más claro una mayor flexibilización del mercado laboral. Para lograr mantener el crecimiento económico y fomentar una mayor competitividad dentro y fuera de las fronteras europeas se requiere continuar apostando por mayores interconexiones de infraestructuras de transporte y energía, lo que casa difícilmente con la sostenibilidad. La apuesta por la internacionalización y contra el proteccionismo de la economía también aflora como un elemento clave, tanto en el marco de la OMC como de tratados de libre comercio. Es decir, todo en línea con la Estrategia “Europa global” que hemos nombrado anteriormente. Por último, el marco macroeconómico tendrá como faro el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, del que también hicimos mención anteriormente. ECONOMÍA FINANCIERA Como ya se apuntaba al hablar del euro la economía de la UE es mucho más que la economía productiva, ya que sus mercados financieros son los segundos del planeta, con bolsas de tanta relevancia como la City de Lon16

dres, una moneda que rivaliza con el dólar en los mercados especulativos, paraísos fiscales claves en la economía de casino como Luxemburgo, y un sistema legislativo que da manga ancha a la especulación más descarnada. Actualmente la economía financiera es la principal herramienta del capital europeo para dominar el mundo, siendo ejemplos la compra de empresas en el extranjero, la atracción del ahorro de las “economías emergentes”, o el mantenimiento de insostenibles niveles de consumo de su clase media a costa de la base material, energética y de cuidados que sostiene al sistema. La inexistencia de una política fiscal comunitaria permite la existencia de paraísos fiscales en el seno de la UE4. Y la ausencia de dicha política se debe al interés del gran capital europeo de seguir manteniendo el status quo. La discusión sobre la regulación de los paraísos fiscales en marcha en el seno del G20 dista mucho de querer ponerlos coto real, como demuestra su progresiva salida de la lista negra de la OCDE sin haber realizado cambios reales. Recientemente se han creado tres órganos de “control” del capital financiero en la UE, entre ellos el Consejo Europeo de Riesgos Sistémicos5, que se encargará de la supervisión del sistema financiero para prevenir y, en su caso, evitar nuevas crisis. Estos órganos se aprobaron durante la pasada presidencia sueca de la UE. Nuevamente estas medidas están en consonancia con las acordadas en el G20 y no suponen un control real que impida a la economía financiera seguir campandoa sus anchas6. Y, por si quedase alguna duda, el artículo 63 del Tratado de Lisboa dice: “quedan prohibidas todas las restricciones a los movimientos de capitales entre Estados miembros y entre Estados miembros y terceros países”.

4. No sólo Luxemburgo, también podrían calificarse así Holanda o la City de Londres, por no hablar de Suiza, Mónaco o Andorra. 5. Formado por los gobernadores de los bancos centrales y el BCE. 6 Concretamente, se habla del incremento de los requisitos para las inversiones de alto riesgo, la promoción de políticas de retribución “sanas” para los banqueros y la exploración de instrumentos tipo “tasa Tobin”. Según el proyecto de ley, las autoridades pueden adoptar normas vinculantes para los mercados de la UE, pero sólo tras una aprobación formal de la Comisión Europea. Los centros financieros como la City temen que el órgano ejecutivo de la UE busque alterar algunas normas, pero todo esto requiere la aprobación de los 27 gobiernos de la UE y del Parlamento Europeo, y nada parece indicar que esto se vaya a producir si hay medidas reales contra la especulación.

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En definitiva, la economía financiera sigue viva, ya que la UE depende, y mucho, de ella, como se apuntó anteriormente. Lo único que se está intentando es que las burbujas financieras no crezcan tanto para que su estallido no desestabilice todo el sistema. Todo ello aderezado con políticas mediáticas que hablan del control testimonial (o ni eso) de los grandes sueldos. A MODO DE CONCLUSIÓN En definitiva, podemos hablar con toda propiedad de la Europa del capital, porque marca la evolución de sus políticas económicas sus políticas económicas y, sobre todo, está en el corazón de la razón de ser del Proyecto Europeo. Todo ello a costa del medio ambiente y en detrimento de los países empobrecidos, los trabajos de cuidado de la vida y las personas.

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El Tratado de Lisboa, y en crisis...
Desiderio Martín
CGT

El 18 de octubre de 2007, el Consejo Europeo reunido en Lisboa, aprobó el nuevo Tratado de la Unión – un mini tratado de lo que en su día fue el Proyecto de Constitución Europea y a la vez una reforma del Tratado de la UE en vigor fijado en Niza 2000-. En ese mismo tiempo, se anunció por parte del presidente de la Comisión Europea (Durao Barroso) y el Presidente del Consejo en esos momentos (Sócrates, primer ministro de Portugal), la firma de un principio de acuerdo sobre la flexiseguridad en el ámbito de la UE, entre la Confederación Europea Sindical (CES) y la patronal europea. Ambos Acuerdos, Tratado de la UE (se denominará el Tratado de Lisboa) y flexiseguridad, tratan de dar salidas (políticas) a la realidad material de la UE en los contextos de globalización y competitividad en este orden social mundial. Como señala Carlos Taibo, “el problema principal es la realidad material de la UE de estas horas, de la mano de una rotunda primacía de lo económico-mercantil, de un visible retroceso en el terreno de lo social, de la condición dudosamente democrática de tantas prácticas e instituciones o de la general inmundicia de la política exterior” (Rojo y Negro digital “Todo sin el pueblo”29 de junio 2007). 19

EL TRATADO DE LA UNIÓN: “TRATADO DE LISBOA” Y EN CRISIS… El nuevo Tratado de la Unión es una Reforma del actualmente en vigor y aún es más antidemocrático en su gestación que el Proyecto de Constitución Europea, el cual, al menos tuvo la posibilidad de ser discutido y validado por los ciudadanos de algunos países, por medio de referéndums. Este, después del no irlandés, no podía sino o bien tirarse al cubo de “mierda” o repetir el referéndum irlandés. Se opta por lo segundo y ahora, ya tienen el aval “democrático” del pueblo irlandés, la crisis, el miedo, la retórica mentirosa, ha incidido de manera decisiva en la percepción de ese modelo europeo, antes rechazado. La UE, sus jefes de estado, su Comisión, han entendido que contar –aunque sea de forma muy limitada y controlada- con los ciudadanos tiene el riesgo de que éstos entiendan que el orden social que se constituye, nada tiene que ver con una relaciones sociales basadas en el respeto de los derechos para todas las personas que habitan o trabajan en el espacio denominado UE. El nuevo Tratado profundiza en la liberalización de todos los mercados de producción y de servicios y posibilita la aplicación práctica de la Directiva Bolkestein, siguiendo abierta “la puerta a la privatización total de la sanidad, la educación, el agua y las pensiones” (Ramón Fernández Durán 2007). La ley ómnibus en España es un claro ejemplo. Este Tratado cierra las estrategias Empresariales, fijadas en Lisboa 2000 basadas en la competitividad en un mundo cada vez más global y reafirmadas dichas estrategias por los Sindicatos CES (Confederación Europea de Sindicatos), en el programa de trabajo conjunto 2006-2008. Estrategias que hacen desaparecer en la retórica y en la materialidad, los servicios públicos: sanidad, pensiones, ferrocarriles, educación, agua, vivienda, etc. e introduciendo el mercado de por medio tanto en su concepción, “servicios de interés general” como en su resolución (quien ahorre, tendrá una sanidad privada, una pensión complementaria, etc.). El mercado como principio rector de la política, manifestada la misma en términos de relaciones económicas (la libre competencia y la libre circulación del dinero, como derechos intocables), en relaciones comerciales (protección de multinacionales en sus intercambios desiguales e injustos con otros países) y la apuesta decidida por las “dinámicas de creciente financiarización” (R.F. Durán 2007) de la sociedad en su conjunto. Las políticas sociales, gasto público en prestaciones y coberturas sociales: pensiones, sanidad, dependencias, educación, vivienda, transportes públicos y modelos de movilidad, al igual que la fiscalidad, “siguen so20

metidas al veto, haciendo imposible una política comunitaria al respecto, al tiempo que se permiten los paraísos fiscales dentro de la propia Unión” (R.F. Durán 2007). Si la libre competencia (competitividad) es el principio rector, los mercados de trabajo y las políticas de empleo, sólo pueden regirse por la regla de la desregulación laboral (flexibilización) y la precariedad integral de la fuerza de trabajo (vaciamiento de derechos laborales y sociales). Por eso el relanzamiento de la Estrategia de Lisboa, consensuada y firmada en el Programa de Trabajo Conjunto 2006-2008. Objetivos e Iniciativas: - La Comisión adquiere el “poder absoluto” a través de las adecuadas políticas internas, directivas fundamentalmente, para garantizar “a las empresas europeas competitivas, acceso a los mercados mundiales y operar en ellos con seguridad” (Meter Mandelson-Comisario de Comercio). - Al igual que las necesidades sobre la mano de obra extra-comunitaria, de la Europa que “envejece”, son tratadas desde la lógica del mercado y la doble moral, por una parte políticas desregulación de una mano de obra necesaria y suficiente para garantizar el tipo de trabajo precario de que requiere la competitividad y por otra, políticas de negación de derechos de ciudadanía que desde la represión y control, permanenticen las relaciones desiguales, injustas y neo-coloniales de las relaciones Norte Sur y sobre todo, el área de influencia euro-mediterránea. - El empeoramiento con respecto a lo que hubiera sido un Tratado en toda regla, revestido de “Constitución Europea”, se encuentra en algo que en su momento fue “vendido” a la ciudadanía como el mantenimiento de un modelo diferenciador de Europa con respecto a EEUU, es decir su Estado de Bienestar o social de mercado, condensado en la Carta de Derechos Fundamentales, aparece con serias dudas jurídicas, más allá de no recoger de forma vinculante los derechos sociales. - Tanto Gran Bretaña como Polonia han exigido que esta Carta quede fuera del Tratado y la Confederación Europea de Sindicatos (CES) apuesta porque en su día “se convierta en jurídicamente vinculante”, luego queda claro que tal como queda constituido el nuevo Tratado de Reforma de la UE, que ahora no lo es. - La puesta en marcha de este Tratado, que no es sino un apalancamiento del modelo desarrollista, productivista e insostenible del capitalismo, en ciclos de recesión “gorda” del modelo y en crisis profunda y sistémica del mismo, comporta el peor de los escenarios para los 500 millones de personas de la UE-27. 21

- Los estados miembros de la UE (27) no tienen ninguna obligación de someter a referéndums este Tratado, y con la excepción de Irlanda en segunda instancia, y la ratificación por los Parlamentos Nacionales de cada estado que han ratificado el mismo (desde el juego democrático de esta democracia representativa, es el pueblo, los ciudadanos quien le ratifica, pues los parlamentarios son los depositarios de la soberanía popular), el Tratado de Lisboa, entrará en vigor, toda vez que Checoslovaquia lo firme. ¿CUÁLES SON LAS BASES PRÁCTICAS EN LAS CUALES SE ASIENTA ESTA CONSTRUCCIÓN SOCIAL, ECONÓMICA Y POLÍTICA DENOMINADA UNIÓN EUROPEA? Acercarnos a esta realidad desde nuestras distintas posiciones sociales, como trabajadores, como ciudadanos, como inmigrantes o como cualquier otro papel o categoría en las cuales nos encuadran o nos catalogan, requiere solamente de una cierta reflexión, a la vez que de un relativo esfuerzo de distancia con la realidad cotidiana. Si esa Europa -hoy redefinida como Unión Europea (UE)-, queda identificada en su vida práctica, como un gran mercado, no resulta complicado identificar que será la economía [“la más competitiva y dinámica del mundo” Tratado de la Unión – Estrategia de Lisboa 2000], quien tiene poderes plenipotenciarios para generar y crear las condiciones que hagan posible ser el espacio más competitivo del mundo mundial. Desde una concepción sencilla, inteligible, la economía es el gobierno de la casa, es decir, proveer de recursos, de bienes, de mercancías, de inmateriales, para cubrir las necesidades de los miembros de esa casa. Esta casa grande, muy grande de UE, es habitada por más de 500 millones de personas, las cuales, según el orden político y jurídico formal constituido en la misma, han otorgado su “confianza” –voto-, a quienes deben gobernar (hacer política) para cubrir sus necesidades, todas sus necesidades: de alimentación, de transporte, de comunicación, de vivienda, de salud, de educación, de cultura, de libertad, de relaciones, etc., etc., y las mismas sean satisfactorias y las personas no tengamos carencias ni escasez. Y como el objetivo prioritario es satisfacer necesidades, y la economía es el único medio para conseguirlo, resulta que esta gran casa de 500 millones es gobernada por personas que nadie ha elegido (Comisión Europea) y ejecutada dicha gobernación por el “comité ejecutivo”, es decir, el Banco Central Europeo (BCE), los cuales elaboran directivas de obliga22

do cumplimiento para todos los estados miembros. Sobre todo, aquellas materias relativas a asuntos de economía o directa o indirectamente que la influyen, determinan o condicionan: mercados de trabajo, políticas de inmigración, desplazamiento de trabajadores, mercados interiores y exteriores, transportes, competencia, alimentación, medio ambiente, etc. Por lo tanto la primera norma que rige las relaciones sociales en esta “gran casa”, es quien tiene libertad de decisión. Y así, se ha considerado que son libertades fundamentales la libre circulación de capitales y de quien ostenta la propiedad de los mismos para que sin obstáculos (reglas delimitadoras) operen en cualquier estado de los 27. Se otorga una necesaria seguridad jurídica para el ejercicio efectivo de esa libertad de establecimiento de capitales y prestación de servicios, la cual hace posible la consecución de esa “economía social de mercado altamente competitiva, sin falsedad ni trabas”. En el desarrollo de este principio, no caven otras interpretaciones, ni otras formas de actuar y, por supuesto, no tienen sentido otras libertades, siempre que éstas puedan establecer límites a la libertad absoluta del capital. Es el Mercado, con mayúsculas, constituido como organizador social, o dicho de otra forma quien es el “único” responsable de proveer a los 500 millones de personas de esa “gran casa” de bienes y servicios, desplazando el papel que los Estados desarrollaban, como prestadores de bienes y servicios denominados públicos, es decir de todos, para cubrir necesidades sociales de manera universal y suficiente (educación, salud, infraestructuras, vivienda, trabajo, pensiones, etc.). Esta estrategia de política económica con seguridad jurídica, garantiza la confianza de los grandes inversores, corporaciones financieras y multinacionales, donde sólo el “Mercado” sin interferencias, permite el aprovechamiento máximo de los conocimientos de una colectividad de individuos “libres para elegir”, que utilizando el principio del cálculo económico, es decir, “el mayor beneficio, al menor coste”, compararan servicios y bienes que el mercado les ofrece: educación, sanidad, pensiones, infraestructuras, transportes, comunicación, energía, cultura…y decidirán “libremente” que les conviene más para la satisfacción de sus necesidades. La condición es para todos: que no se puede interferir con reglas externas al mercado, por ejemplo códigos protectores del trabajo digno y de sus condiciones de obligado cumplimiento en esa “gran casa “; códigos que limiten la contaminación medioambiental; códigos de obligado cumplimiento para dotar a todos los ciudadanos de rentas suficientes que les permitan vivir y vivir bien con respeto al medio en el cual desarrollan su sociabilidad; etc. 23

Esta condición implica la rebaja de los costes generalizados del factor trabajo, la desregulación y la liberalización de todos los mercados: energía, agua, alimentación, transporte, comunicaciones, cultura… para no falsear la competencia. Consecuencias, debilitamientos serios de los Estados de Bienestar, desaparición de hecho y de derecho, de los servicios públicos universales y suficientes (derechos sociales). Lo económico y lo político, economía y democracia formal, aparecen bajo un mismo rostro: el capitalismo y sus valores, como el único principio de realidad para todas las personas que habitan, trabajan o se desplazan en la UE. El término se inserta en las denominadas políticas de competitividad, fijadas en la estrategia de Lisboa (2000), adaptadas y modificadas en el “Programa de Trabajo Conjunto 2006-2008: Objetivos e Iniciativas”, firmado por la CES y las patronales europeas. Según un comunicado de prensa de la OIT de 28 de mayo 2009, hay unas perspectivas tanto para los países desarrollados, como para las regiones, incluida la UE y el resto de Europa que dan escalofríos. Así se prevé que en las economías desarrolladas y en la UE, el empleo total se contraiga en el 2009 y en el 2010, entre un 1,3 y un 2,7%. Representando la región entre el 35 y 40 por ciento del aumento del desempleo a nivel global, siendo muy significativo que la región constituye menos del 16% del total de la fuerza laboral mundial. En la Europa Central y Sudoriental (no UE) + los países CEI, el número de desempleados podría aumentar en hasta un 35% en el 2009. El ejemplo demasiado cotidiano es: cualquier servicio prestado por una empresa (construcción, hostelería, servicios de transporte marítimo, etc.) se rige por normas de producción no armonizadas, es decir, diferentes fiscalidades en el pago de impuestos; distintos controles de calidad y obligacionales en la fabricación de productos o en la prestación de servicios; distintas tolerancias en la defensa del medio ambiente, etc., luego, si la prestación de ese servicio o bien se hace en aquellos estados con normas menos protectoras (laborales, sociales y fiscales), se está actuando consecuentemente con la condición impuesta: libertad de circulación, prestación y establecimiento de los capitales, para conseguir la mejor economía.

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El papel de la UE en la crisis*
Miren Etxezarreta
Seminari d’Economia Crítica TAIFA

PERTENECER A LA UNIÓN EUROPEA NO HA EVITADO LA CRISIS Es bien sabido que la crisis actual se inicia con un estallido financiero en Estados Unidos el segundo semestre del 2007, que se agravó a partir de 2008. Y que se propagó al mundo entero y en especial a la Unión Europea. Tanto porque los principales bancos europeos, que incurrieron en enormes pérdidas a consecuencia de sus inversiones en activos financieros de alto riesgo de los Estados Unidos, cortaron sus líneas de crédito, como porque la economía europea depende de las exportaciones y la caída de la demanda de los Estados Unidos supuso una caída de la demanda en la Unión; mientras que, al mismo tiempo, Gran Bretaña, Irlanda y España sufrían las repercusiones del estallido de sus burbujas inmobiliarias y que muchos países del Este de Europa y las Regiones Bálticas habían estado financiando sus déficits externos en el mercado internacional de capitales y

(*) En este artículo se realiza un análisis referido al conjunto de la UE y no a su impacto en España, excepto en el último apartado. Asimismo, se hace amplio uso de las ideas contenidas en el Memorandum 2008 y 2009 del grupo de Economistas Europeos por una Política Económica alternativa.

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se encontraron de repente con el acceso al mercado de capitales cortado, con lo que la crisis tuvo para ellos un impacto mucho más severo que en cualquier otra región. Europa demostró ser muy vulnerable a la crisis. La pertenencia a la UE no ha permitido evitar la crisis. Todos los países pertenecientes a la misma han experimentado sus duras consecuencias. En el cuadro 1** se refleja la evolución de la actividad económica y el empleo mostrando que todos los países de la Unión han sido afectados en estos dos elementos clave. LA UE ES RESPONSABLE DE SU CRISIS Pero no hay quedarse con la idea de que la crisis es un fenómeno estadounidense y que la UE es un espacio que ha sufrido fortuitamente la calamidad de la crisis. La recesión europea se ha generado básicamente en territorio europeo. La UE es en gran parte responsable de su propia crisis a consecuencia de las políticas económicas neoliberales impulsadas tanto desde la Comisión Europea como por la mayoría de los gobiernos de los estados miembro. Entre estas políticas habría que destacar: - La política neoliberal de la Unión Europea, especialmente de la Comisión, por la apertura de los mercados, la liberalización, la desregulación y la privatización, que han abierto camino a la llegada de las finanzas como un determinante cada vez más fuerte del desarrollo europeo. Así como la estrategia de Lisboa establecida en 2000 y renovada en 20057, con su absurdo objetivo de convertir Europa ‘en el mejor lugar del mundo para hacer negocios’, con su fundamentalismo monetario y de política fiscal e impulsando la transformación de los derechos sociales de ciudadanía en mercancías que han de comprarse en el mercado, son los componentes básicos de la estrategia de Lisboa, en sus dos versiones, de 2000 y 2005. - La política financiera de la Comisión: desde 1999, y como componente fundamental de la estrategia de Lisboa, la Comisión ha seguido una política de integración financiera encaminada a copiar el sistema financiero de EE.UU., a conseguir una réplica del sistema financiero estadounidense, basado en el mercado, con mayor competencia, y que servía

7. Se ha de volver a renovar en 2010, pero todos los signos indican que continuará con la misma orientación. (**) Los cuadros aparecen correlativos a partir de la página 42

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para promocionar las inversiones de las instituciones financieras europeas en valores de EE.UU. que parecían ofrecer altos rendimientos, pero que de hecho han registrado pérdidas muy importantes. Tampoco se tomaron en consideración los peligros que la liberalización podía entrañar para las familias y no se consultó a las pequeñas y medias empresas que utilizan los servicios financieros hasta que todo el programa de integración estuvo prácticamente acabado. El sistema británico, relativamente desregulado y estrechamente vinculado a los mercados de valores, se convirtió en el modelo para el crédito al por menor en toda la UE, y sus resultados han sido penosos. La importancia de la estabilidad económica y financiera son otros dos aspectos que la Comisión tuvo dificultades en percibir. Todo lo que importaba era la reducción de los costes de transacción. - La política del Banco Central europeo (BCE). La obsesión del BCE por la estabilidad de precios le llevó a aumentar su tipo de interés central del 3.5% en 2006 hasta un muy peligroso 4.25% en julio del 2008. Sólo cuando el sistema financiero estaba al borde de la quiebra el BCE empezó a reducir sus tipos en octubre y noviembre de 2008 hasta finalmente bajar el tipo de referencia que en mayo del 2009 había sido recortado hasta el 1%. Esta reducción llegó demasiado tarde y no bastó, ya que el tipo de interés en la Eurozona siguió siendo substancialmente más elevado que en los EE.UU. Esta política se basa en la hipersensibilidad del BCE a un aumento de la inflación, a pesar de que la misma se ha mantenido muy cercana del nivel ‘sacrosanto’ del 2% desde mediados de la década de los 2000. Asimismo hay que considerar la falta de interés del BCE por la estabilidad del sistema de mercados financieros, Aunque el mandato del BCE no le otorga responsabilidades importantes por lo que a la estabilidad financiera se refiere, esta institución debe poner gran atención a las cuestiones de estabilidad porque la política monetaria exige que interactúe con el sistema bancario y los mercados . Al igual que el resto de bancos centrales de todo el mundo, el BCE no detectó los enormes riesgos que se formaban a medida que los bancos y otras corporaciones financieras iban incrementando sus complejas operaciones financieras. La actuación del BCE ha empeorado todavía más las condiciones en las que la economía de la UE ha tenido que operar desde el 2007. La perversa distribución de los ingresos. La crisis no es únicamente financiera sino que el otro gran elemento que la generó es la distribución perversa de los ingresos durante muchos años8. Desde la crisis de los setenta la distribución de la renta en casi todos los países de la Unión ha ido disminuyendo la parte correspondiente al trabajo, y las condiciones de tra27

bajo deteriorándose, estimuladas por las orientaciones de sus autoridades centrales (Bruselas). Es decir, la situación de los trabajadores ha resultado seriamente perjudicada y ellos no pueden absorber, comprándolas, las mercancías que se producen. Con lo que hay que concluir que la política salarial y laboral de los países de la Unión es también responsable de la crisis, cooperando a convertir la crisis financiera en una crisis económica. Ya se ha mencionado otro factor adicional que ha afectado a algunos países concretos: el estallido de la burbuja de los precios inmobiliarios en Gran Bretaña, Irlanda y España. En estos tres países, el fuerte crecimiento económico que experimentaron antes del 2007 estaba estrechamente vinculado a la subida de los precios de las viviendas y al endeudamiento, lo que contribuía a financiar el crecimiento del consumo, que ha caído fuertemente con el estallido de la burbuja, dejando, además a las familias muy endeudadas. Por tanto, sería un error atribuir las causas de la recesión europea exclusiva o incluso principalmente a las consecuencias de la crisis financiera generada en EE.UU. La crisis financiera, junto con la estrategia de Lisboa de la UE forman un híbrido que es particularmente explosivo y altamente peligroso para el desarrollo económico y la cohesión social. LA DEBILIDAD DE LA RESPUESTA DE LA UE Al estallar la crisis se manifiesta una gran alarma social y pronto se plantea la necesidad de una importante intervención pública frente a la crisis. Después de haber pasado más de treinta años en que todas las corrientes de opinión ‘responsable y respetable’, profesionales y políticas, consideraban que el sector público no debía intervenir en la actividad económica, con la crisis surge impetuosa la idea de la responsabilidad pública para resolver la misma. Todos los agentes económicos pasaron a exigir la actuación pública, sin reconocer en absoluto la incoherencia que esto suponía respecto a las posiciones y teorías neoliberales que hasta entonces mantenían. De forma totalmente contradictoria, los mismos círculos que habían condenado cualquier intervención estatal en el funcionamiento de los mercados calificándola de perjudicial, pasaron a depender de las ayudas públicas cuando la crisis se agudizó. Es muy interesante, sin embargo, observar que excepto por la actuación del Banco Central Europeo, que desde fines de 2008 está proporcionando toda la liquidez deseada por el sistema financiero a muy bajos tipos de interés9, la respuesta pública se planteará principalmente a través de los estados, no de la Unión Europea. La UE no ha manifestado en ningún 28

momento tener una política propia, ni siquiera ser capaz de coordinar las políticas de los distintos estados, sino que ha dejado que fueran los estados respectivos los que se enfrentaran a la misma10. Cuando después de muchas reuniones se publicitó una ayuda ‘de la Unión Europea’ consistente en 200.000 millones de euros, resultó que 170.000 millones de éstos correspondían a la suma de las aportaciones de los estados miembros, y sólo 30.000 millones a la UE. La Unión Europea no ha querido disponer de los fondos necesarios para proporcionar una ayuda sustancial —el presupuesto de la UE es sólo del 1% del PIB de la Unión—, ni ha mostrado una voluntad política de plantearse la misma en términos sustanciales. La UE no sólo ha reaccionado poco y mal ante la crisis sino que, cuando lo ha hecho, su principal preocupación ha sido la de asegurar que las ayudas estatales se aplicaran sin amenazar las reglas de la competencia de mercado. Así, tan pronto como lo peor de la crisis parece haber quedado atrás, la UE empezó a recalcar la importancia de que se hallara una estrategia para terminar las ayudas de emergencia que habían utilizado los estados miembro. No se ha logrado regular los capitales financieros. Cuando la crisis estaba en caída libre existía un convencimiento general, incluso en los círculos oficiales, de que era necesario emprender reformas importantes en el sistema financiero, y la UE creó un grupo de alto nivel. Pero los estados miembros no están dispuestos a crear juntas supervisoras totalmente europeas, y, en general, desde que ha cedido la amenaza de una quiebra financiera, las instituciones financieras se han dedicado a maquinar con fuerza para que no se impusieran controles más rígidos. La respuesta europea a la crisis se ha caracterizado por un paso atrás significativo en el proceso de integración. A pesar de que la UE reivindica que las iniciativas se han coordinado, la realidad es que lo ha hecho de forma muy limitada y las respuestas más importantes se han dado a nivel nacional. Los gobiernos han conservado celosamente sus prerrogativas
8. Es interesante que este factor, de importancia crucial en la génesis de la crisis se mencione muy pocas veces. Probablemente porque si se aceptase su influencia la política anti-crisis tendría que cambiar radicalmente y basarse en un aumento de los salarios. 9. Proporcionar liquidez supone únicamnet eproporcionar dinero (liquido) a través del crédito para que los bancos puedan utilizarlo. No hay que confundirlo con proporcionar renta o riqueza. 10. Como lo hace explícitamente en todas las instancias de la política social. Lo que es distinto en esta ocasión es que no es la política social, sino la económica la que se deja en manos de los estados.

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nacionales por lo que se refiere a inyectar dinero de los contribuyentes en el sistema bancario, y el tamaño del actual presupuesto de la UE es tan pequeño —en torno al 1% del PIB— que de hecho lo mantiene en la marginalidad y sin poder. Por el contrario, hay que señalar que la crisis ha supuesto la caída de la mayoría de los precios, con lo que se ha logrado controlar la inflación. De hecho, para un próximo futuro, el riesgo de deflación parece mucho más serio que el de inflación. LAS CONSECUENCIAS DE LA CRISIS A pesar de que el capitalismo financiero y el neoliberalismo en general han sufrido un golpe severo y se han desacreditado seriamente en la reciente crisis, ni han colapsado ni han sido derrotados como resultado de dichos acontecimientos. Aunque los estados ayudan generosamente a los capitales, lo esencial del neoliberalismo se mantiene: la redistribución de la renta y la riqueza desde abajo hacia arriba con los procesos de privatización a favor de los ricos y poderosos. Sin fuertes movimientos sociales y presión política estos procesos seguirán produciéndose, aunque adopten otras formas. Respecto a la actividad económica, en la actualidad se prevé solo una tasa de crecimiento del 0,7 % para el 2010, y la recuperación del crecimiento en cifras significativas dista mucho de estar asegurada. Pero todas estas cifras están cambiando rapidísimamente. Se prevé que unos países crezcan más y otros menos (como España) y es muy difícil predecir qué sucederá. El nivel de paro era elevado incluso antes de la crisis (entre el 20002006 el paro se mantuvo entre el 8-9%) y desde entonces ha subido. Según Eurostat, en agosto del 2009 en la UE27 había 21.8 millones de personas sin trabajo (9.1% de la población activa), y en la Eurozona (formadas por los 15 países más ricos) 15.2 millones de parados (9.6%). Si comparamos estas cifras con las de agosto del 2008, en un año, se ha producido un incremento de 5 millones de personas en la UE27 y de 3.2 millones en la zona euro. Algunos grupos se han visto especialmente afectados por el paro. Entre ellos, los jóvenes (39.2% en España, 26.4% Irlanda y 26% en Suecia), los trabajadores de más edad y las mujeres. También se ha producido un incremento en la duración del desempleo. No es sorprendente que se identifique el desempleo como la mayor de las preocupaciones para un 57% de los europeos, seguido por el crecimiento económico (45%), la inseguridad (32%) y el futuro de las pensiones (31%) —muy por delante de otras preocupaciones ampliamente compartidas como el cambio climático, el terrorismo 30

y la inflación.11 La lucha contra el paro parece ser una de las principales preocupaciones en la mayoría de los países de la UE para el 2010. Desde el inicio de la crisis, el tema del paro ha dominado de tal manera las discusiones sobre el mercado de trabajo que las demás cuestiones del mercado laboral han quedado eclipsadas y se puede observar un empeoramiento de las condiciones de vida. La crisis ha provocado que se deterioren muchos aspectos de las relaciones laborales. Dado que los trabajadores y trabajadoras están tan preocupados por la posibilidad de perder su empleo, están dispuestos a aceptar que muchos aspectos de sus condiciones laborales empeoren, y se ha hablado muy poco del impacto de la crisis en los salarios, así como en la estabilidad del empleo, las condiciones de trabajo y el número de horas de trabajo. Con la crisis se han puesto de manifiesto los intentos de los empresarios por bajar todavía más los salarios, y un mayor número de trabajadores se han visto afectados por dichas disminuciones. Incluso se ha producido en un cierto número de casos en los que las personas con empleo han aceptado ‘voluntariamente’ una disminución de su salario para conservar su empleo. De hecho, muchos trabajadores y trabajadoras, sufren desde hace tres décadas la degradación de sus salarios, de la seguridad en el empleo y de las condiciones laborales. Asimismo, como resultado de la desregulación que se está produciendo en los mercados de trabajo y la introducción de condicionantes mucho más rígidos para tener acceso a las prestaciones por desempleo si no se aceptan “empleos” razonables, se ha producido un incremento del empleo en precario.12 Además, muchas personas trabajadoras, en especial las que tienen contratos temporales y por obra tienen horarios completamente variables de una semana a otra, y el número de personas que están permanentemente en espera de ser llamadas para ir a trabajar va en aumento. También se ha producido un deterioro de las condiciones de trabajo, con aumento de la presión sobre las personas empleadas. Un dramático ejemplo de ello son los 25 trabajadores que se han suicidado en France-Telecom por no poder resistir las presiones en el trabajo. El número de personas trabajadoras pobres se ha incrementado, en especial entre los trabajado-

11. Ver A. Sapir (ed.), Bruegel Memos to the New Commission 2009: Europe´s economic priorities 2010-2015, Bruegel, Bruselas, p. 72. 12. Ver EuroMemorandum Group, EuroMemorandum 2008/09: Democratic transformation of European finance, a full employment regime y ecological restructuring – Alternatives to finance-driven capitalism, 2008, p. 13.

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res temporales y las mujeres. No sólo las personas trabajadoras en esta situación tienen más dificultades en el día a día, sino que las consecuencias macroeconómicas son también importantes en la medida que agravan la caída de la demanda agregada, con lo que la recuperación es más difícil, incrementando la probabilidad de que crezca el desempleo. Como se observa en un reciente informe: ‘Es esencial que todas las personas que quieran accede a un puesto de trabajo puedan hacerlo, pero también es muy importante que el trabajo tenga la calidad necesaria para proporcionar una vida digna.’13 La UE no sólo no ha realizado el mínimo paso para evitar esta evolución negativa, sino que, por el contrario, esta insistiendo en la necesidad de aumentar la ‘flexiseguridad’. Aunque hay indicios de que la producción empieza a recuperarse, el incremento relativamente limitado del paro desde el inicio de la crisis se ha reflejado en una notable caída de la productividad. El resultado es que incluso si la recuperación se afianza en el 2010, probablemente muchas empresas intentarán recuperar sus posiciones en productividad eliminando más puestos de trabajo, de manera que el paro seguirá creciendo.14 La crisis no es la única fuente de desempleo. Las estrategias de las empresas globales tampoco favorecen el empleo. Las nuevas tecnologías, el “down-sizing” empresarial (la tendencia hacia empresas de menor dimensión) y especialmente la deslocalización de la producción hacia otros países también contribuyen a reducir el empleo en los países más ricos. En la UE15 (los países que formaban parte de la UE en 1995) se ha adoptado la estrategia de transferir la producción al extranjero (en muchos casos a los nuevos estados miembros) como resultado de un proceso de dumping social que han facilitado los desarrollos en las tecnologías de la información y la comunicación, contribuyendo con ello a un mayor desempleo en los países más ricos. Existe otra categoría de trabajadores que merecen una mención especial: se trata de los trabajadores por cuenta propia, los autónomos. Forman un nueva forma de la estrategia de empleo de las empresas porque constituyen una fuerza de trabajo barata y muy flexible. Muchos trabajadores ‘por cuenta propia’ pueden considerarse de facto como trabajadores asalariados, y muchos otros dependen de uno o de unos pocos empresarios que les contratan, y eso les convierte, de facto ‘en trabajadores asalariados’. La crisis ha obligado de hecho a muchos trabajadores

13. Ver Alternatives économiques, París, No. 282, p. 32. 14. Ver Alternatives économiques, París, No. 284, p. 19.

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en el paro a convertirse en trabajadores por cuenta propia. En realidad, son ‘trabajadores asalariados disfrazados’ en situaciones muy precarias, ya que no tienen ninguno de los derechos de los trabajadores asalariados y se les considera como sus propios empresarios. Su situación se ha deteriorado en el último año a causa del incremento del paro. Los trabajadores y trabajadoras se ven también afectados por la tendencia continua hacia la privatización y el debilitamiento de los servicios sociales públicos. A pesar de que los fondos de pensiones privados han experimentado pérdidas substanciales como resultado de la crisis financiera, se sigue alentando a los trabajadores, tanto de forma individual como colectiva, a que los suscriban. Naturalmente, el gasto por subsidios de paro se ha incrementado debido al alto número de personas que han perdido su puesto de trabajo y, en algunos países, a subsidios adicionales creados para el desempleo de larga duración, pero estas medidas también han ido acompañadas de un endurecimiento en las condiciones que deben cumplirse para poder acceder a dichas prestaciones. Desde hace dos década las políticas laborales de los estados miembros de la UE se han centrado en un viraje hacia la ‘flexibilidad’, que ha tomado básicamente la forma de permitir contratos de trabajo ‘atípicos’ que permiten a los trabajadores cada vez menores derechos. La Comisión Europea informa que ‘el porcentaje de empleo total que representan estos acuerdos de trabajo que difieren del modelo contractual normalizado, así como el de autónomos, se ha incrementado desde el 2001 que era de un 36% a casi el 40% de la población activa de la UE-25 en el 2005.’15 A pesar de que estas políticas dan todas las ventajas a los patronos y en especial a los más implacables, hay pocas pruebas de que éstos contratos contribuyan a aumentar el empleo o al desarrollo económico general. Por otra parte, no cabe duda que el uso de los contratos flexibles ha incrementado las desigualdades salariales. Normalmente los trabajadores más débiles y más vulnerables son los que se ven obligados a aceptar estos contratos atípicos —lo cual no evita de manera alguna que estos mismos trabajadores sufran las tasas más altas de desempleo.16 A pesar de que el Parlamento Europeo sólo ha aprobado una versión muy corregida de la Directiva Bolkestein, la Comisión, con su habitual falta

15. European Commission, Green Paper: Modernising Labour Law a Meet the Challenges of the 21st Century, COM (2006) 708 final, p. 7. 16. Véase poor ejemplo , Andrew Glyn, ‘Inequalities of Employment y Wages en OECD Countries’, Oxford Bulletin of Economics y Statistics, 2001.

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de respeto por el Parlamento, no ha cejado en su ambición de conseguir una desregulación total en base a las propuestas del Bolkestein original (y en este sentido ha recibido ya un fuerte apoyo del Tribunal de Justicia). Esta es una estrategia destructiva que sólo puede contribuir a debilitar las condiciones de empleo sin conseguir ni mayores niveles de ocupación ni mejoras de productividad. La tasa de pobreza —es decir, la proporción de personas de la UE 27 que viven por debajo de una renta inferior al 60% de la renta media— se ha incrementado desde el 16% en 2005/06 hasta el 17% en 2007.17 Individualmente en los estados miembros de la UE, la tasa de pobreza oscila entre el 10% y el 25%: En un extremo de la escala nos encontramos con Holanda y la República Checa, con un tasa de pobreza del 10% y Suecia and Eslovaquia con un 11%. Al otro lado de la escala encontramos países como Rumanía (25%), Bulgaria (22%) y Letonia (21%) con los niveles de pobreza más elevados.18 En la mayoría de los estados miembro encontramos una tasa de pobreza superior al 15%. Once de los 27 estados miembro tienen un nivel de pobreza superior al 17%. España actualmente ronda el 20%. Al lado de esta pobreza ‘monetaria’, también aumenta la intensidad de la privación material. Se hace más visible la desigualdad dentro de la UE si comparamos el nivel de privación material de los que disponen de una renta por encima del umbral de pobreza y los que están por debajo (ver cuadro 3). Dado que el paro es una de las razones más frecuentes para caer en la pobreza, se asume demasiado rápidamente que tener un puesto de trabajo reduce el riesgo de pobreza. Pero, de hecho, el empleo y la pobreza no se excluyen mutuamente. A pesar de que la tasa de pobreza para las personas en paro es del 43%, y por tanto cinco veces mayor que la de las personas que tienen empleo, (8%), en número absolutos las personas empleadas y pobres —unos 14 millones de los llamados ‘trabajadores pobres’— doblan el número de desempleados pobres (unos 7 millones). Dichas cifras son el resultado de los cambios en los mercados laborales, como la expansión de los empleos con bajos salarios en el sec-

17. Los últimos dataos de Eurostat sobre indicadores sociales, como el nivel de pobreza se refiere al 2007, es decir, no refleja todavía el impacto de la crisis financiera. 18. Es importante observar que las tasas de pobreza se basan en relaciones sobre la renta nacional, de manera que tasas de pobreza similares pueden reflejar de hecho niveles de vida muy diferentes. El umbral de pobreza en Bulgaria es 592 euros y hay que subir a 11.952 euros para el umbral de pobreza de Luxemburgo (en 2007).

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tor servicios y el incremento del empleo en precario, a plazo y a tiempo parcial involuntario. Además de los ‘trabajadores pobres’ y los parados, hay otros segmentos de la población especialmente afectados por la pobreza (ver cuadro 4): El hecho de que las personas mayores estén más expuestas a la pobreza (mujeres 22% y hombres 17%) revela que las pensiones de jubilación en muchos países europeos no bastan para evitar la pobreza entre las personas mayores. En países con sistemas de pensiones basados de forma substancial en fondos de capitalización privados, la crisis actual puede ser responsable de un deterioro severo de las condiciones de vida de las personas, en especial si los ahorros invertidos en fondos privados de pensiones desaparecen como resultado del colapso de los mercados financieros y la quiebra de los fondos de pensiones. Irlanda y Polonia son ejemplos que deberían alarmarnos: Con pérdidas reales del 37.5% en el 2008, los fondos de pensiones privados de Irlanda se han visto severamente afectados por la crisis financiera.19 Dado que las pensiones privadas y otras inversiones representan una tercera parte de los ingresos de las personas jubiladas en Irlanda, se incrementará la tasa de pobreza de las personas mayores que ya es una de las más altas de la UE, incluso antes de la crisis (29% en el 2007). En el 2008, los fondos obligatorios privados de Polonia (Open Pension Funds) disminuyeron su valor en casi la misma proporción que lo habían incrementado en los nueve años anteriores. Un rasgo particularmente escandaloso de la pobreza de UE es la magnitud de la pobreza infantil: Uno de cada cinco niños de la UE27 es pobre. En Italia, España, Grecia, Polonia y el Reino Unido, casi uno de cada cuatro niños vive en la pobreza, y en Rumanía y Bulgaria, uno de cada tres. Lo más preocupante es que la pobreza infantil está creciendo, dado que los niños que crecen en la pobreza tienen mayores probabilidades de sufrir problemas de salud y una menor expectativa de vida, alcanzar niveles educacionales bajos, no alcanzar el graduado escolar y enfrentarse a un riesgo mayor de desempleo. Como las desventajas económicas a menudo pasan de padres a hijos, la pobreza se reproduce en las familias y en los grupos sociales. Por tanto, el incremento de la pobreza infantil en la UE puede conducir a que se refuerce la espiral de pobreza de una generación a otra.20

19. Ver OECD, Pensions at a Glance, Organisation for Economic Co-operation y Development, París, 2009. 20. Ver Miles Corak (ed.), Generational Income Mobility in North America y Europe, Cambridge, 2004.

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Al mismo tiempo, en la UE se registra una enorme concentración de riqueza en lo más alto de la escala de rentas a pesar de que los activos financieros han disminuido durante la crisis: De hecho, la crisis parece haber afectado de forma especialmente severa en Europa a los ‘individuos con gran riqueza neta’ (high net worth individuals) —o sea, aquellas personas que son millonarias en dólares en términos de riqueza financiera (activos de inversión, excluyendo la residencia habitual, colecciones, productos de consumo y bienes de consumo duraderos). Después de varios años de incrementos constantes, en el 2008 el número de millonarios en dólares disminuyó en un 14.4%. En el 2008, el número de millonarios en dólares en la UE era de 2.6 millones, un número mucho menor que el del 2005, en tanto que su riqueza disminuyó en un 21.9% desde los 10.7 billones de dólares a los 8.3 billones de dólares.21 Aunque haya disminuido ligeramente durante la crisis financiera, la concentración de riqueza en lo más alto de la escala de los ingresos contrasta escandalosamente con el número creciente de personas pobres en la UE —especialmente porque los datos oficiales de la UE sobre pobreza no incluyen a las personas socialmente excluidas que conviven en la sociedad europea como las personas sin techo, las víctimas del tráfico de personas, o los inmigrantes ilegales. Y, sobre todo en las consecuencias de la disminución de su riqueza en su nivel de vida. En resumen, y al contrario de toda la retórica referida a la “inclusión social” a nivel europeo, se ha incrementado la desigualdad en la distribución de la renta: Los ingresos totales recibidos por el 20% de la población con los ingresos más altos (el quintilo superior) en la UE27 fue cinco veces superior que el total ingresado por el 20% de la población con las rentas más bajas (el quintilo inferior) en 2007. Para la UE25 la cifra media aumentó del 4.7 en 2006 al 4.8 en el 2007. Lo más grave es que todas estas cifras son anteriores a la crisis. Es decir la UE, después de una etapa de gran prosperidad, mantiene en su seno gravísimos niveles de pobreza y éstos son crecientes. Y se sabe que la crisis la ha aumentado sustancialmente. Triste balance para una de las regiones más ricas del mundo. Las actuales estadísticas de Eurostat no muestran todavía el impacto de la crisis financiera sobre la distribución de la renta y la riqueza. A pesar de ello, el impacto sobre el desempleo y el enorme apoyo del gobierno al sector financiero en la mayoría de los países europeos ha tenido que afec-

21. Ver Capgemini y Merrill Lynch Global Wealth Management, World Wealth Report 2009, 2009.

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tar a la distribución de la renta, y la socialización de los costes de las quiebras del sector privado repercute en incrementos substanciales de la ratio del déficit presupuestario en relación al PIB (ver cuadro 5 más abajo). En tanto han llegado a un rápido acuerdo para conseguir enormes recursos con los que apoyar a los bancos con problemas, ni siquiera se ha dispuesto una mínima fracción de dichos recursos para luchar contra la recesión y proteger el empleo y los niveles de renta y de vida de la mayoría de la población. LA UNIÓN EUROPEA Y LOS PAÍSES CON MÁS DIFICULTADES La crisis desde 2007 hasta 2010 está teniendo un impacto devastador en todo el mundo, pero, es obvio que el mismo varía según las características del país y las políticas seguidas en el mismo. Vamos a comentar ahora el papel que está jugando la UE frente a los países miembros que tienen más dificultades en la crisis, deteniéndonos en el caso del estado español. Los sistemas públicos de los países tenían cuatro políticas macroeconómicas esenciales para incidir en la economía: la política monetaria (que controla la cantidad de moneda y el tipo de interés), la política exterior (que se refiere a la cotización de la moneda y las cuentas con el exterior), la política fiscal, que trata del los gastos y los ingresos del estado, y la política laboral, que trata de la legislación acerca del mercado de trabajo. A estas hay que añadir la política de competencia que prohíbe a los estados proporcionar ayuda económica a sus empresas productivas o financieras, excepto en casos muy excepcionales y aprobados por la Unión, pues argumenta que eso distorsionaría la competencia entre las empresas de los distintos estados. Por supuesto hay otras políticas, pero son menos generales y estas son las más importantes para nuestros propósitos. Al convertirse en miembros de la Unión Europea y, especialmente de la zona euro, la política monetaria y la política exterior queda en manos de la UE, los estados, que ya no tienen una moneda propia, ni sus fronteras geográficas, ya no pueden operar con ellas. Desaparecen como instrumentos de los gobiernos. Por su parte, la política fiscal queda en manos de los estados, pero con un importante y grave control desde la UE: la Unión no permite que los déficits públicos sean mayores que el 3% cada año, y que la Deuda Pública del Estado supere el 60% del PIB. Es decir, la política fiscal está en manos de cada estado pero muy limitada por las condiciones establecida desde 1997 en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Sólo la política laboral queda en manos del Estado, pero incluso ésta, más o menos guiada por la Unión. 37

Con la crisis, el BCE, que controla la política monetaria, ha proporcionado a los sistemas financieros de los países miembros prácticamente toda la liquidez que estos solicitaban, y desde 2009 ha mantenido muy bajos los tipos de interés, facilitando el mantenimiento de los sistemas financieros. Pero su actitud ha sido muy diferente respecto al sistema fiscal: Es sabido que los países con más problemas —Ver Informe Nº. 7 de TAIFA para un recuento detallado de la situación en España— se encuentran con déficits importantes en sus cuentas públicas. Los gastos del sector público son considerablemente superiores a los ingresos, es decir incurren en un déficit. Déficit que las instituciones públicas que hacen la política económica —Gobierno central, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos— tienen que financiar recurriendo a pedir prestado, a quienes tienen dinero en el país o en el extranjero –particulares e instituciones financieras-, a cambio de un interés y con una fecha de devolución. Al total de esta deuda se le llama, como sabemos, Deuda Pública. Las deudas de los países no dependen sólo de los gastos e ingresos de los estados, sino de la deuda total, y especialmente de la deuda que se tiene con el extranjero. En el período del boom inmobiliario los bancos y las empresas pidieron préstamos al exterior para poder seguir con los préstamos inmobiliarios y ahora hay que pagar esta deuda. La deuda externa del país es de 1,7 billones de euros, casi el 170% del PIB mientras que la Deuda Pública es sólo de alrededor de un 60%. Las deudas públicas son sólo una parte de la enorme deuda total. Aunque la presión sobre la deuda pública aumenta debido a que la responsabilidad por una gran parte de la deuda de los entes financieros privados se ha trasladado a la esfera pública, porque cuando la explosión de la burbuja inmobiliaria y los problemas de los entes financieros (agosto 2007), el castillo de naipes se apuntaló con las garantías de los estados (avales). Pues bien, a los países que pertenecen a la zona euro la Unión Europea les impone un límite en su política fiscal y éstos no pueden tener un déficit superior al 3% anual en sus cuentas públicas, ni el total acumulado de su Deuda Pública puede ser superior al 60% del PIB (total de la actividad económica de un año). Por supuesto con la crisis, este límite ha estallado por todas partes y la mayoría de países miembro han incurrido en déficits superiores: Los déficits presupuestarios en la época de bonanza disminuyeron hasta suponer sólo el 1.4% del PIB en 2006 y el 0.9% en 2007 para la UE27 (y del 1.3% al 0.6% en la Eurozona). También la deuda pública de la UE27 bajó del 61.3% del PIB en 2006 hasta el 58.7% en 2007 (y del 68.5% al 66.4% en la Eurozona). Sin embargo ahora, se prevé que los dé38

ficits presupuestarios alcancen el 13.2% del PIB en el R.U. y del 11.2% en los EE.UU. y en torno al 12% en España.; los demás países tienen déficits más bajos pero también importantes. Los grandes prestatarios internacionales (lo que llaman los mercados globales) a medida que ven que un país tiene una deuda mayor y si consideran que sus circunstancias económicas van a ser difíciles, exigen más para comprar la deuda pública de ese país. En general exigen un tipo de interés más alto, también suelen exigir a los países que tomen medidas económicas para disminuir su deuda (medidas que siempre van a perjudicar los intereses de las clases populares y los trabajadores), y, si no están satisfechos pueden rechazar el comprar la deuda pública del país, con lo que la situación se convierte en catastrófica para dicho país, que puede encontrarse que no tiene líquidez para pagar sus compromisos (salarios funcionarios y tantas otras cosas). En enero de 2010 España se ha visto envuelta en un episodio de estas características: Es sabido que la crisis económica no remonta, que la situación es grave, que tenemos más de 4,5 millones de parados, y que el deficit público ha llegado al 11,45 y se prevé que siga subiendo. La Deuda Pública no es todavía muy alta –entre el 55-60% del PIB- pero ha crecido muy rápidamente, y los prestatarios globales se alarman. Además, al mismo tiempo, las agencias internacionales de evaluación han rebajado las garantías que concedían a la deuda española. Por si fuera poco, el comisario de Economía de la UE, el socialista Almunia, dijo que concedería a España hasta el año 2013 para que el déficit público bajara del 11 % actual al 3% (cosa que todo el mundo sabe es imposible). Con lo que los mercados globales y las instituciones internacionales le exigen al Gobierno español que tome medidas duras para rebajar el déficit. Que es lo que parece ha llevado al Gobierno de Zapatero a proponer medidas muy duras tanto en impuestos, pagará más la gente de a pie, como en la reforma de las pensiones, y a plantear la reforma laboral de forma que los empresarios se encuentren en magnifica situación para lograr lo que quieren, además de decretar un brutal recorte del presupuesto para los próximos tres años de 50.000 millones de euros. Así como a enviar su Ministra a convencer a los inversores y medios de comunicación financieros que el gobierno esta dispuesto a llevar a cabo políticas de gran dureza, que tendrán gravísimas consecuencias negativas en el bienestar de las clases populares del país. Esto es lo que los mercados globales exigen a nuestro gobierno para prestarnos dinero. Más que eso, nos prestarán porque les interesa ganar dinero con el interés, pero será a un tipo de interés superior: la media a la que prestan a los países ricos es un interés del 2%, a España le cobran un 39

4,65% y a Grecia más de un 7%22 a un tipo de interés más alto. Parece que ahora que los especuladores globales no pueden hacer negocio con los tipos de cambio de las monedas de Europa a causa de la moneda única (euro) recurren a todo tipo de argumentos para aumentar la rentabilidad de sus créditos mediante un tipo de interés más alto. Además, con esta situación respecto al déficit no habrá dinero público suficiente para los servicios públicos esenciales y para el gasto. Ya se está hablando de recortes necesarios en el gasto público en todos los estados miembros de la UE, a pesar de que se ha prometido mantener el gasto en los servicios básicos (sanidad y enseñanza). Sin embargo, durante las reformas orientadas hacia el mercado y las reestructuraciones de los años 1980 y 90 se hicieron promesas muy similares y al finalizar el siglo los servicios públicos habían sufrido serios recortes y las personas en paro y en la pobreza vivían en condiciones mucho peores. ¿QUÉ HA HECHO LA UNIÓN EUROPEA PARA AYUDARNOS, ASÍ COMO A OTROS PAÍSES CON LAS MISMAS DIFICULTADES? La UE a través del BCE podría comprar Deuda Pública de los estados endeudados, facilitando su compra y rebajando así los tipos de interés, o podría avalar a los estados en dificultades23, o, por lo menos, podría ser más flexible con los límites del Pacto de Estabilidad. Pero no hay signo alguno de esta orientación sino, todo lo contrario. La UE está forzando las medidas conservadoras y reaccionarias de los gobiernos para convencer a las instituciones y los mercados internacionales que el gobierno español es ‘serio y responsable’. No sólo esto, sino que la UE está siguiendo una estricta política de exigencia a todos los niveles. El gobierno español en 2009 estableció el FROB que es un Fondo para facilitar a los bancos y cajas dinero para poder resolver sus problemas (para esto no se regatean los fondos) y, especialmente para financiarles las fusiones entre ellas. Pues desde entonces hasta hace aproximadamente dos semanas la UE ha estado poniendo dificultades para que este fondo funcionase bajo los argumentos de la política

22. Estas cifras hay que manejarlas con cuidado pues cambian de dia a dia, hacia arriba o hacia abajo. 23. Tal como están las leyes ahora no están permitidas este tipo de ayudas. Pero las leyes pueden cambiarse cuando hacen falta, como ha sucedido muchas veces en la Unión.

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de competitividad –que se ayudaba a estas instituciones excesivamente y que la Unión tenía que supervisar estrechamente este procedimiento. La opinión acerca del establecimiento de dicho Fondo puede ser más o menos crítica pero citamos aquí este hecho como un ejemplo de la política obstruccionista de la UE a las políticas que los gobiernos consideran necesarias. La continua crisis financiera demuestra a un número cada vez mayor de personas la profunda irracionalidad y destructiva dinámica del capitalismo financiero que no sólo ha imperado en los USA sino que cada vez más forma las reglas del desarrollo económico y social de muchos países de la UE, tanto impuestas por las autoridades centrales de la Unión, como por los respectivos gobiernos que comparten su enfoque. La Unión Europea, ¿para qué , para quién?

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Cuadro 1: Producto Nacional Bruto y Empleo en la U.E

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Fuente: European Commission, Economic Forecasts, Otoño 2009

Cuadro 2: Empleo inseguro en la UE27

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Fuente: Eurostat database (Octubre2009); 1 = trabajadores entre 15-64 años; 2 = distribución en % en 2007.

Cuadro 3: Privaciones materiales en la UE 27, en % del grupo de ingresos, 2007

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Fuente: Eurostat-Database (las de Noviembre 2009). * = 60% de la renta media en paridad de poder de compra (las medias de la UE 27 son medias ponderadas en base a los datos de cada país).

Cuadro 4: Tasas de pobreza de diferentes grupos de población, en %

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Fuente: Eurostat-Database (noviembre del 2009).

Cuadro 5: Impacto de la recesión prevista sobre las emisiones

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Fuente: Cuadro en base al Deutsche Bank 2008: Carbon emissions. Emissions en remission? Looking at – y through – an EU recession; Global Market Research, Emerging Themes, 15. Octubre 2008; * = BAU emisiones menos las emisiones evitadas por una producción de energía altamente renovable.

Cuadro 6: Deficit o superavit del Gobierno en relación al PIB (en %)

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* = previsión; + = Bulgaria, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía. Fuente: IMF, Regional Economic Outlook, Europe, International Monetary Fund, Washington, Octubre 2009.

La Europa depredadora de los recursos

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Justicia climática y UE
Pablo Cotarelo y José Carlos Puentes
Ecologistas en Acción

EL CONTEXTO INTERNACIONAL DE LAS NEGOCIACIONES SOBRE EL CLIMA La importancia del cambio climático ha ido aumentando en los últimos años, hasta el punto de que hoy día no hay mandatario que no se haya pronunciado (a menudo con grandilocuencia) sobre el reto tan enorme que supone para la Humanidad. Tanto es así, que en la última Conferencia de las Partes (COP) de Naciones Unidas celebrada en Copenhague se reunieron más de 100 jefes de gobierno con el objetivo oficial de elaborar un acuerdo que abordara de manera seria este tema para el periodo 2013-2020. El resultado, como es de sobra sabido, fue un auténtico fiasco, con lo que se puede decir que: interés sí pero cada actor en lo suyo. LA UE: DEPREDADOR GLOBAL La construcción de la UE, al igual que la del resto de economías industriales ricas, sigue dependiendo del consumo masivo de energía y materiales a un precio barato. Ante la realidad de agotamiento de recursos y deterioro de los servicios ambientales de los ecosistemas, la respuesta europea 51

para salir del atolladero económico más bien apunta hacia el aumento de su cuota de consumo de recursos naturales, que a su reducción. A día de hoy casi la mitad del petróleo consumido en la UE procede de Oriente Medio, y se espera que dentro de 20 años el 90 por ciento del petróleo sea importado. Para ese mismo periodo se estima que el 80 por ciento del gas provenga de territorios no Europeos. Un objetivo estratégico para la UE es asegurar el abastecimiento energético presente y futuro. Los requerimientos de energía y materiales necesarios en el metabolismo económico de la UE crecen, y el aumento del peso del sector servicios en el PIB comunitario no ha supuesto un alivio de la carga ambiental. Esto, unido al crecimiento de las ciudades24 y un nivel alto de consumo, no hacen si no perpetuar las ya fuertes presiones sobre los ecosistemas. LAS POLÍTICAS DE LA UE FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO Históricamente la UE se ha erigido como la locomotora de las posiciones más avanzadas en el contexto climático internacional. Ha promovido estrategias de fijación de objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), y ha ayudado a sus Estados a cumplir los objetivos mediante actuaciones más o menos “limpias” en el resto de países del mundo, en principio. Pero excluidas de este planteamiento general han quedado tanto medidas y políticas concretas (por ejemplo, no hay compromisos sobre cómo reducir las emisiones de la industria del acero), como la eliminación de las actividades económicas incompatibles con la reducción de emisiones necesaria, la evaluación de la coherencia entre las políticas sectoriales, o la eliminación de sus consecuencias indeseables, entre otras. Es, además, en Europa donde se ha puesto en marcha el mercado de emisiones de carbono, basado en las mismas leyes que el resto de los mercados, y donde mayor impulso se ha dado a los “proyectos limpios” en terceros países, con una más que dudosa efectividad en sus resultados. Se puede afirmar sin temor a equivocarse que las políticas puestas en marcha dentro de la Unión en lo referente a transporte y comercio, fundamentalmente, invalidan y tiran por tierra los objetivos de reducción

24. La población urbana en Europa hace uso de cerca del 70 por ciento de la energía total consumida (AIE, 2008) y, por tanto, es responsable del grueso de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.

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de emisiones de 20-30 por ciento para el año 2020 y la directiva para el fomento de las energías renovables incluidos en el llamado Paquete de Energía y Clima 2020 aprobado en 2008. Además, esas mismas políticas, junto con las presiones del lobby industrial impiden que Europa sea más ambiciosa en sus posturas en el seno de la negociación internacional de la Convención marco de Naciones Unidas, como quedó claramente demostrado en Copenhague. EL MOVIMIENTO INTERNACIONAL POR JUSTICIA CLIMÁTICA En los últimos años toma relevancia un término, el de Justicia climática, que apoyándose en el derecho de todos los habitantes del planeta a poder acceder y disfrutar de una parte equitativa del espacio ambiental mundial, se convierte en un movimiento internacional que reivindica y exige que las desigualdades e injusticias generadas por el cambio climático sean saldadas y reparadas, más que por una cuestión de caridad por verdaderos motivos de Justicia social. LA GENERACIÓN DE LA DEUDA DE CARBONO Se entiende por deuda ecológica la deuda contraída por los países industrializados con los países del Sur global a cuenta de la privación de recursos, el comercio desigual, los daños ambientales y la ocupación del espacio ambiental para absorber los residuos. Un caso particular de deuda ecológica es la derivada de las emisiones de gases de efecto invernadero, y que puede denominarse deuda de carbono, por ser el dióxido de carbono (CO2) el principal de estos gases. A pesar de que el cambio climático es un fenómeno global que afecta a todos los habitantes del planeta, la distribución de sus consecuencias es extremadamente desigual, ya que existe una amplia porción de la población mundial más vulnerable a sus efectos. Paradójicamente son las sociedades que han desencadenado este desequilibro climático, resultantes de sus modos de organización social y de vida, las que menos sufren y sufrirán sus impactos. Una radiografía actual del panorama climático coloca al conjunto de países de la OCDE a la cabeza del grupo de los mayores emisores con prácticamente el 50 por ciento de las emisiones mundiales. Por su parte la UE, con el 6 por ciento de la población provoca el 15 por ciento de las emisiones directas totales. Un indicador mucho más acertado para medir las responsabilidades que se derivan del cambio climático es el que hace 53

referencia a las emisiones históricas, por eso de que es la acumulación de gases en la atmósfera lo que provoca la interferencia con el ciclo natural del clima. En el periodo que abarca de 1850 al año 2005, las emisiones de la UE superan el 25 por ciento de las emisiones acumuladas. Un tercer indicador es el que alude a la huella de carbono per cápita en los diferentes territorios. En este sentido encontrábamos abismales diferencias. Si bien la media de emisiones por persona y año en Europa asciende a 11 toneladas de CO2 (datos de 2005), el mismo indicador refleja 5 toneladas para Centroamérica o 2,5 toneladas para el África Subsahariana. La responsabilidad sobre el cambio climático a través de las emisiones históricas y las actuales de gases de efecto invernadero, la invasión del espacio ambiental ajeno, los costes de la adaptación a sus impactos, y la imposición de un modelo económico y de desarrollo corresponde al Norte tradicionalmente industrializado, mientras que las mayores consecuencias acechan al Sur global. Es decir, el Norte ha contraído una deuda histórica con el Sur, una deuda de carbono como parte de la deuda ecológica, que curiosamente es asumida implícitamente en el texto de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, firmada por la casi la totalidad de países del mundo, y el Protocolo de Kioto. Así lo demuestran tanto el Principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, “que pretende contribuir a alcanzar la justicia social, económica y ambiental mediante la solidaridad y la cooperación entre los Estados para conservar, proteger y restablecer la salud y la integridad del ecosistema de la Tierra y para compensar la situación desventajosa de los países en desarrollo provocada por la presión ejercida por los Estados desarrollados sobre el medio ambiente”25, como el propio planteamiento del Protocolo de Kioto, con obligaciones de reducción de emisiones, transferencia de recursos y aportaciones para la adaptación únicamente para los países del Norte. UN PLANETA CON LÍMITES Hemos venido mencionando que el concepto de espacio ambiental hace referencia a la capacidad del planeta para soportar la vida y las actividades humanas. En este sentido, la idea de espacio ambiental se basa en dos premisas. Por un lado, la Tierra sólo puede absorber una determinada

25. SUSANA BORRÁS. “Análisis jurídico del Principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas”. 2004

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cantidad de contaminación y sostener un determinado ritmo de extracción de recursos. Esta capacidad limitada de los sumideros de carbono (vegetación y océanos) es un factor crítico para evitar un cambio climático peligroso. Mientras que las emisiones de CO2 de la quema de combustibles fósiles en el año 2008 fueron un 40 por ciento más altas que las de 1990 (con una triple de aceleración en los últimos 18 años), la fracción de las emisiones de CO2 absorbido por la tierra y los depósitos de CO2 del océano ha disminuido probablemente un 5 por ciento (60 a 55 por ciento) en los últimos 50 años. Por otro lado indica que si bien la capacidad del Planeta es limitada, el derecho a utilizar los recursos disponibles debe ser igual para cada persona. LA CESIÓN DE ESPACIO AMBIENTAL Antes de asociar al cambio climático con la tecnología o el aumento de la población, deberíamos ponerlo bajo el prisma del impacto de las actividades sobre los recursos y enfatizar en los efectos del consumo. Las respuestas más comunes planteadas hasta ahora para frenar el cambio climático priorizan las soluciones de final de tubería, dejando de lado las medidas que priorizan la suficiencia y las que tienden a mejorar la calidad de vida de las personas por medio de reducir y modificar el consumo. Entender el cambio climático como un fenómeno que se produce en un sistema limitado, puede ayudar a reconducir las acciones que persigan disminuir las diferencias globales e intergeneracionales derivadas del desigual consumo de recursos y uso de los servicios de los ecosistemas. Si el objetivo es limitar el aumento de la temperatura a un máximo de 2 ° C por encima de los valores pre-industriales, las emisiones globales deben tocar techo entre 2015 y 2020 y luego descender rápidamente. Más allá, se hace necesario estabilizar el clima y lograr una sociedad global descarbonizada - con casi cero emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero de larga duración - para este siglo. Más concretamente, el promedio anual de emisiones per cápita tendría que reducirse a menos de 1 tonelada de CO2 en 2050. Esto significa una reducción del 80-95 por ciento en los países industrializados respecto a las emisiones del año 2000. EL PAGO DE LA DEUDA DE CARBONO La principal reivindicación del movimiento de Justicia climática, que incluye a gobiernos de países del Sur global y a organizaciones sociales de todo 55

el mundo, es la reparación de esa gran deuda de carbono de los países enriquecidos. Reivindicación ésta que no ha sido atendida en ninguna de las sucesivas COPs (Conferencias de las Partes, en sus siglas en inglés) de cambio climático desde que en la de Bali en 2007 se hizo visible este movimiento internacional. El hecho de que los países enriquecidos no procedan a saldar su deuda de carbono, y el resto de su deuda ecológica que incluye entre otras la apropiación de los recursos naturales y la explotación de los territorios a los que éstas pertenecen, a pesar de las evidentes contradicciones entre sus compromisos bajo la Convención Marco de Naciones Unidas y sus actuaciones, no es una decisión caprichosa. Pero para comprender los motivos de esta afirmación debemos hacer algo de ficción. Comencemos por un análisis de los acontecimientos en el hipotético caso de que los países del Norte decidieran atender las demandas del movimiento por la Justicia climática. En primer lugar deberían planificar la retirada de las actividades e inversiones, tanto públicas como de sus empresas, que tienen por objeto la apropiación de recursos naturales de los países del Sur. Posteriormente deberían asumir una rebaja importante en su consumo de energía y materiales para retirarse así del espacio ambiental invadido a otras poblaciones del planeta, y que tendría como consecuencia más inmediata la reducción de las emisiones contaminantes causantes del cambio climático. Después tendrían que eliminar las legislaciones y reglas que impiden a las sociedades del Sur acceder a una calidad de vida digna y que fomentan el reparto desigual de los limitados recursos del planeta. Mientras una gran parte de las emisiones del Sur se derivan de la satisfacción de necesidades de subsistencia, los hábitos de la sociedad de consumo de los países del Norte suponen no sólo un desperdicio de recursos sino una lujosa contribución al cambio climático. Y más allá no hay que obviar, que una parte relevante de las emisiones generadas en el Sur se derivan de los patrones de consumo insostenibles del Norte. Y por último, pero no menos importante, habría que realizar el cálculo de los daños ocasionados por todo lo anterior sumándole los costes de la adaptación a los impactos del cambio climático en los países más vulnerables a ellos, y finalmente proceder a realizar su pago a los países empobrecidos; empobrecidos entre otros motivos por los expuestos aquí. Las consecuencias de este hipotético caso no serían despreciables sino más bien al contrario. Territorios tan dependientes económica y energéticamente del exterior como Europa, por ejemplo, se quedarían sin una gran parte de sus ingresos y recursos energéticos actuales. Sus empresas más poderosas e influyentes, que se dedican en su mayoría a la 56

apropiación de recursos ajenos (energéticas y bancos fundamentalmente), dejarían de serlo y hasta de existir. Los privilegios que tienen los países enriquecidos en el ámbito comercial pasarían a la historia, y con ellos su supremacía económica. La suma de dinero que habría que transferir para pagar la deuda de carbono ascendería a cifras elevadísimas. Los países del Sur podrían aprovechar la cesión de espacio ambiental, el cambio de las reglas comerciales y el dinero proveniente de los países del Norte para convertir en sostenibles sus históricamente maltratadas sociedades. La reacción en cadena no se haría esperar y, traspasado el umbral del cambio, el resto de países deberían seguir su ejemplo y transformarse en sistemas con circuitos de movilidad más cortos, ciclos de materiales cerrados, menor consumo energético y reparto equitativo de la riqueza. En definitiva, el mundo sería muy diferente al que conocemos en la actualidad, sería un mundo más justo, social y ambientalmente.

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Poner la vida en el centro: respuestas del ecofeminismo y el decrecimiento a la UE*
Julia Weingärtner y Marta Monasterio Martín
Ecologistas en Acción Madrid

La Unión Europea es una de las regiones más ricas del planeta. Es rica porque la mayoría de los países que la constituyen tiene un PIB alto. Esto es valorado como algo positivo, porque el PIB indica que el capital de los países y sus economías crecen. Los indicadores económicos, como el PIB y el PNB, contabilizan el conjunto de bienes y servicios producidos, computando también como positivos los impactos negativos de la economía en el medio ambiente y la sociedad. La UE es tan “rica” (en términos monetarios) que es, después de los Estados Unidos, la mayor consumidora de recursos naturales del mundo, así como una enorme productora de residuos. También ocupa el segundo lugar en cuanto a la transformación y consumo de energía, lo que la convierte en la segunda emisora de gases de efecto invernadero del planeta en términos absolutos (cerca de un cuarto del total de las emisiones históricas) y per cápita, con su correspondiente responsabilidad al cambio climático.

(*) Las ideas de este texto han sido extraídas del trabajo de un grupo de mujeres de varios colectivos que nos reunimos periódicamente en torno al ecofeminismo en Ecologistas en Acción Madrid.

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Durante los últimos años, la Unión Europea viene priorizando los aspectos económicos de la Agenda de Lisboa, lo cual se ve refrendado con el Tratado homónimo, enfrentándose así a las diferentes necesidades ambientales y sociales. Para conseguirlo, busca convertir la economía de la Unión Europea en «la economía del conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, antes del 2010, capaz de un crecimiento económico duradero acompañado por una mejora cuantitativa y cualitativa del empleo y una mayor cohesión social»1. Además promete un “desarrollo sostenible de Europa basado en un crecimiento económico equilibrado, en una economía social de mercado altamente competitiva […], y en un nivel elevado de protección y mejora de la calidad del medio ambiente”. Envuelto en un bonito papel, lo que plantea la UE es un caramelo imposible de ser digerido. El Tratado de Lisboa es en términos sociales y ambientales un eufemismo. Sencillamente porque la lógica del crecimiento económico ilimitado y la lógica de la naturaleza o del mantenimiento de la vida son totalmente opuestas. La realidad demuestra que cuanto más crecen las economías más biodiversidad se pierde, más se calienta el clima o más profundas son las desigualdades sociales y de género2. De este modo, los indicadores económicos (como el PIB y el PNB) pueden ser interpretados a la inversa, y muestran la rapidez con la que se está disminuyendo la “riqueza real” de la vida, como es, por ejemplo, la salud de los ecosistemas o la calidad de las relaciones sociales. Nuestro modelo económico, el de la UE, es un modelo altamente insostenible y suicida: La producción y el crecimiento económico no pueden crecer infinitamente en un planeta con recursos naturales limitados. De hecho, recientemente se ha superado la biocapacidad global del planeta3. Además se basa en un modelo de desarrollo (o como dice Vandana Shiva, de “mal desarrollo”) que genera unas desigualdades sociales cada vez más grandes dentro de los países, pero sobre todo entre los países enriquecidos del Norte y los países empobrecidos del Sur.

1. Tratado de Lisboa, Artículo 2.3 2. Diferentes textos han profundizado en estos aspectos. Uno de ellos es:José Manuel Naredo, 2006. Raíces Económicas del deterioro ecológico y social. Más allá de los dogmas. Siglo XXI. 3. Informe Planeta Vivo, 2008. WWF. En http://assets.wwf.es/downloads/informe_ planeta_vivo_2008.pdf

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EL DECRECIMIENTO OPTIMISTA A partir de las observaciones y las críticas de nuestro modelo de vida occidental, ha ido surgiendo una corriente optimista que se hace entender dentro de la “joie de vivre”, la alegría de vivir. Se trata del Decrecimiento. La corriente del Decrecimiento denuncia el modelo de vida occidental de consumo desmesurado y de crecimiento ilimitado de los mercados. Tiene su origen en la crítica social y ecológica de la economía capitalista, aunque también recoge muchas otras influencias del feminismo y reflexiones llegadas desde países del Sur. Su propuesta principal es la de desaprender, cambiar la mirada sobre la realidad y desprenderse de nuestro modo de vida insostenible4. El Decrecimiento no es un objetivo en sí mismo, sino un medio hasta alcanzar parámetros de sostenibilidad. La propuesta y el lema del Decrecimiento se puede resumir en “necesitamos menos, para vivir mejor”. Para las sociedades de los países enriquecidos del Norte, el Decrecimiento significaría desacoplar el bienestar del crecimiento económico y reducir la producción y el consumo. Para los países empobrecidos del Sur significaría eliminar las imposiciones que obligan a imitar las pautas del mal desarrollo y fomentar la construcción de sociedades autónomas5. Para poder lograr un Decrecimiento de forma pacífica y equilibrada hace falta cambiar nuestra mirada y redefinir y revalorar ciertos conceptos que hasta ahora se han entendido a través de la lógica del mercado, como lo son por ejemplo el concepto de Trabajo, de Bienestar o de Riqueza. La propuesta del Decrecimiento es tan necesaria como evidente, pues desarrolla sus propuestas en torno a los conceptos positivos de convivencia, proximidad, autocontención, altruismo y suficiencia. Nos hace ver que otro mundo es posible y nos indica por dónde ir. Frente a las recetas de “más de los mismo” o “huida hacia delante”, el Decrecimiento tiene un largo camino por recorrer para seguir profundizando en las reflexiones, creando nuevas alianzas y forjando múltiples iniciativas. En ese sentido el Decrecimiento debe fortalecerse a través de las disciplinas que hacen resaltar sus posibles carencias, y es aquí donde el feminismo toma la palabra. Lo primero que salta la vista es que la gran mayoría de los textos, los manifiestos, los libros que constituyen la base intelectual del Decreci4. Yayo Herrero, “Menos para vivir bien: el conflicto del crecimiento”, texto incluido en un libro por publicar. 5. Íbidem

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miento han sido escritos por autores masculinos. Estos autores a su vez se han basado principalmente en otros pensadores (hombres) anteriores. Esta observación, que puede parecer banal, ha influido en buena medida en que, a día de hoy, la influencia real del pensamiento feminista en el discurso del Decrecimiento no sea algo palpable. Esto no significa que los defensores del Decrecimiento no admitan que las aportaciones del Feminismo sean importantes y necesarias. Muy al contrario, afirman que es imprescindible incorporar una perspectiva feminista bien orientada, aunque la tendencia general sea la de esperar que esta labor la aporten las feministas “desde fuera”. Debemos cambiar la mirada también respecto a la incorporación de la perspectiva de género y meter en cada etapa del análisis y de la formulación de propuestas el paradigma feminista que se alía, completa y retroalimenta el paradigma ecologista. Este texto es un acercamiento en esta dirección. UN MODELO CARGADO DE DEUDAS Poner en entredicho el modelo capitalista de crecimiento ilimitado implica cuestionar también el paradigma del patriarcado como sistema social y moral que lo sustenta. Podemos analizar el funcionamiento del mercado, los mecanismos por los que el PIB sube, el endeudamiento de los bancos multinacionales, etc., y las repercusiones que estos procesos tienen en las vidas de las personas y en la destrucción del medio ambiente. Pero si no partimos de una crítica profunda y real a su sistema de valores y a la jerarquización social que genera, no estaremos abordando la raíz del problema. El patriarcado, no olvidemos, preexiste al capitalismo y fue una innegable ayuda para que éste prosperara y se arraigara con fuerza. Un planteamiento ecofeminista abogaría, en primer lugar, en unir ciertos discursos feministas y ecologistas hacia un objetivo común: la sostenibilidad de la vida, que sólo es posible despojando a los seres humanos de todos los sistemas de opresión, sean estos externos o internos. El pensamiento androcéntrico propio del patriarcado se caracteriza por dividir la complejidad de la realidad en pares dicotómicos, opuestos y jerarquizados. En esta lógica se establece la oposición entre Cultura-Naturaleza, Hombre-Mujer, Razón-Emoción, Público-Privado, Trabajo productivo-Trabajo reproductivo, etc. La parte izquierda de estos pares corresponde a lo considerado tradicionalmente como masculino y la parte derecha se refiere al mundo simbólico de lo femenino. Esta ecuación también nos dice que lo masculino tiene más valor que lo femenino, minusvalorado e invisibilizado en nuestra sociedad Occidental. 62

Como podemos imaginar, este pensamiento dicotómico es limitado y reduccionista, ignorando que la realidad es mucho más compleja y enriquecedora. Veamos la parte femenina: Naturaleza, Mujer, Emoción, Espacio Privado y Trabajo doméstico. En estas equivalencias se dan dos procesos perversos: (1) La equiparación de la naturaleza con las mujeres, despojándolas a éstas de su capacidad de raciocinio y pensamiento. Algunas autoras hablan de la ‘naturalización de las mujeres’ y la ‘feminización de la naturaleza6, un proceso que considera tanto al ecosistema como a las mujeres como materia prima; y (2) La colocación de los trabajos de cuidado y mantenimiento de la vida (ya sean éstos procesos ecosistémicos o humanos) en la parte inferior de la escala de valores. En este sentido, el patriarcado y el capitalismo se han apropiado de la naturaleza y del cuerpo de las mujeres, cosificándolos y utilizándolos para sus propios beneficios. En esta denuncia radica el discurso de todos los planteamientos ecofeministas. Al partir del paralelismo entre la dominación de las mujeres y la naturaleza, podemos afinar la mirada en el análisis del Decrecimiento. La lógica de mercado y de crecimiento ilimitado tiene, como hemos descrito, consecuencias desastrosas tanto para la sostenibilidad ambiental como para grupos de poblaciones en situación de vulnerabilidad. Desde el ecologismo social se ha creado el concepto de ‘deuda ecológica’ para denunciar el daño social y ambiental de los países occidentales en terceros países a través de sus patrones de producción y consumo. Las regiones periféricas aportan la mayoría de los recursos y son donde soportan mayores tensiones causadas por el estilo de vida capitalista. Este concepto pone a debate las desigualdades de los intercambios económicos y de sus impactos ecológicos, y es una herramienta que puede servir para prevenir mayores daños, reparar, compensar y reconocer ese desequilibrio7. Si incorporamos una perspectiva feminista, tendremos que ver que la deuda ecológica no afecta a toda la población por igual: son las mujeres de los países periféricos las que más acusan sus consecuencias. Además, también son las mujeres (de todas partes del mundo) las que generan las condiciones y realizan las tareas necesarias para el mantenimiento de la vida, (parto, crianza, cocina, limpie-

6. Alicia Puleo, “Ecofeminismo: La perspectiva de género en la conciencia feminista”, en VV.AA, 2009, Claves del Ecologismo Social, Libros en Acción, Madrid, pg.169-175 7. Iñaki Barcena Hinojal y Rosa Lago Aurrekoetxea, “Deuda ecológica: la mirada medioambiental de los desiguales intercambios económicos”, en VV.AA, 2009, Claves del Ecologismo Social, Libros en Acción, Madrid, pg.41-46

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za, etc.), condiciones de las que los varones dentro del patriarcado se han beneficiado sin corresponder ni valorar este trabajo. La existencia de este intercambio desigual de trabajo es denominada “deuda de los cuidados”. Al hilo de estas ideas llegamos otro paralelismo: ‘huella ecológica’ y ‘huella civilizatoria’ (o ‘huella de los cuidados’). El primero de los términos traduce a unidades de superficie la captación de recursos por parte de un país, una empresa, una persona, etc.; y el segundo, “sería la relación entre el tiempo, el afecto y la energía amorosa que las personas reciben para atender a sus necesidades y las que aportan para garantizar la continuidad de otras vidas humanas.”8 En la sociedad capitalista-patriarcal, los hombres tienen por lo general un balance negativo (porque reciben mucho más cuidado, apoyo y cariño del que ofrecen a otras personas) y, por tanto, una deuda mayor contraída con las mujeres. La Unión Europea, a pesar de su retórica igualitaria, al anteponer la Estrategia de Lisboa con un modelo de desarrollo basado en la producción y la competitividad feroz, está contribuyendo de manera importante, al crecimiento de la deuda de los cuidados y de la huella civilizatoria. Si miramos la propuesta del decrecimiento teniendo en cuenta estas herramientas de análisis es probable que las medidas que se tomen para llegar a una situación de sostenibilidad sean, cuando menos, más inclusivas, equitativas y, valga la redundancia, sostenibles. ¿DECRECER EL TIEMPO DE TRABAJO? Retomemos los pares dicotómicos del paradigma patriarcal; encontramos uno que hace referencia al trabajo: Trabajo productivo vs. Trabajo reproductivo. Una vez más actúa el sesgo androcéntrico que nos dice que el trabajo productivo es el que tiene valor, el que produce PIB, el que se cuantifica, el que se paga con dinero. Al reproductivo, en cambio, no se le asigna una cuantía, no se tiene en cuenta, no se visibiliza, casi no existe. Y desde su invisibilidad es el que hace posible que el sistema funcione y que la vida exista y se mantenga (volvemos al paralelismo con la Naturaleza). El trabajo entendido como un par dicotómico niega la existencia y la importancia de uno de los trabajos, esenciales por cierto, que se oculta bajo la omnipresencia del ‘empleo’. Un ejemplo: la creciente precarización del empleo para fomentar la competitividad ha obviado la imposibilidad

8. Marta Pascual Rodríguez, “Las mujeres, protagonistas de la sostenibilidad”, en VV.AA, 2009, Claves del Ecologismo Social, Libros en Acción, Madrid, pg.179

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de conciliarlo con el mundo doméstico, lo cual ha aumentado la presión sobre las vidas de millones de mujeres. Es más, aunque nunca se llegara a aprobar, sólo el hecho de que en el seno de la UE se propusiera implementar jornadas laborales de 65 horas, muestra el desprecio absoluto por todos los trabajos de cuidados (¿quién y en qué condiciones los harían?). Por este motivo, desde las teorías feministas se aboga por hacer una redefinición de la palabra ‘trabajo.’9 En las propuestas sobre decrecimiento se suele abordar el trabajo desde la visión tradicional, lo cual supone un límite a las propuestas de cambio. “Vivir con menos para vivir mejor” implica reducir de manera drástica la demanda de energía y el consumo, imitar el funcionamiento de la naturaleza y vivir de las energías limpias, y distribuir las riquezas. Parece entonces obligado que se reduzcan (o que desaparezcan) las horas de trabajo destinadas a producir bienes materiales innecesarios, y reducir en general, el resto del trabajo. Tendríamos así más tiempo para otras actividades, como el ocio, el tiempo libre, y los momentos de relación y creación. Sin embargo, este planteamiento resulta insuficiente. Si reducimos las horas y la carga de trabajo (productivo) aumentaremos necesariamente las horas de trabajo (reproductivo) pues habrá muchas ocupaciones que antes se externalizaban y que son necesarias. Para poder aumentar las horas de trabajo de los cuidados de una manera justa y equitativa es necesario que primero se den tres condiciones básicas. En primer lugar, se tienen que visibilizar dichos trabajos, que engloban desde el parto y la crianza, hasta el cuidado de ancianas/os, de personas dependientes, pasando por las tareas cotidianas de compra (o recogida de alimentos) preparación de la comida, proporción de la vestimenta, etc. Son trabajos a los que hay que devolverles, en segundo lugar, un valor y un reconocimiento. Y para ello se les tiene que devolver el gusto y el placer de realizarlos, aunque muchas veces sean trabajos costosos y dolorosos. En último lugar, tiene que haber un reparto equitativo de estos trabajos entre hombre y mujeres. No es posible una sociedad que siga avanzando sin corresponsabilidad. Actualmente ‘la crisis de los cuidados’ responde a varias situaciones: mujeres que se han incorporado al mercado laboral que han doblado o triplicado sus jornadas (porque mantienen los trabajos domésticos), mujeres que concilian su trabajo y su casa con la

9. Anna Bosch, Elena Grau y Cristina Carrasco, 2003, “Verde que te quiero violeta”. En: http://generoyeconomia.wordpress.com/2009/04/03/verde-que-te-quierovioleta/

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ayuda de familiares (normalmente mujeres), o mujeres que externalizan sus tareas domésticas a otras personas, normalmente mujeres extranjeras que a su vez dejan a sus hijos e hijas al cuidado de otras mujeres (lo que se denomina la ‘cadena global de los cuidados’). Y este es otro punto donde la economía feminista, que es de donde han nacido estas teorías, tiene mucho que aportar al ecologismo social. PROPUESTAS PARA PONER LA VIDA EN EL CENTRO Para poder cambiar la mirada y llegar a una sociedad sostenible e igualitaria, tenemos que redefinir y revalorar los aspectos que forman la base de nuestra sociedad y damos por hecho. En la actualidad, el mercado constituye el epicentro de nuestra sociedad y todos los conceptos claves son definidos respecto a él: cuando hablamos de trabajo, nos referimos casi exclusivamente al trabajo remunerado, el empleo, cuando hablamos de riqueza, nos referimos a la riqueza en términos monetarios y cuando hablamos de bienestar, nos referimos a los niveles de consumo, etc. Para poder llegar a una sociedad sostenible e igualitaria, hace falta cuestionar ese papel prioritario que otorgamos al mercado y poner la sostenibilidad de la vida en el centro de nuestro análisis de la realidad. Así podremos redefinir y revalorar los conceptos básicos de nuestro sistema socioeconómico occidental. La propuesta de la economía feminista de poner en el centro el mantenimiento de la vida es más sostenible ya que el consumo deja de ser el motor de la sociedad. Además va de la mano de la propuesta del Decrecimiento, que aboga por reducir el mercado, la producción y el consumo, para vivir mejor con menos y valorar las pequeñas cosas de la vida que nos dan alegría. No hay que exigir el pleno empleo, sino la redistribución de los trabajos remunerados y sobre todo, los no remunerados. Esta exigencia parte de la observación de que cuando los hombres se quedan sin empleo, se quedan parados en el sentido literal de la palabra. No pasan a asumir los trabajos del hogar y de cuidados, sino que estos trabajos los siguen realizando mayoritariamente las mujeres. Como dicen las economistas feministas: No queremos más ‘lunes al sol’, sino una redistribución real de los trabajos. El Decrecimiento propone construir otras formas de vida basándose en las relaciones sociales, la cercanía, la austeridad, la vida en común y la ralentización del tiempo. Elementos que lejos de ser limitantes son los que enriquecen la vida y la llenan de alegría. No son nuevos los estudios que apuntan que la felicidad subjetiva no está asociada al consumo y al 66

dinero sino más bien a la vida comunitaria donde prima la relación10. El Feminismo añade que además se trata de construir formas de vida que tienen como sustrato el cuidado colectivo, reconociendo que las personas somos seres vulnerables e interdependientes. La propuesta de la Cuidadanía11 permite entender los trabajos de cuidados más allá de las prácticas que generan una vida sostenible. Es reconocer que “la vida vivible está por construir en la interacción con otros, que la vida se dirime en la vida misma y que no puede procurarse fuera de la vida (en los mercados)”. La Cuidadanía implica un derecho a cuidar, a no cuidar por obligación y ser cuidada/o, sin que esto signifique subordinación para las mujeres. El Decrecimiento y la Cuidadanía reclaman el derecho y las posibilidades de reorganizar nuestra sociedad de forma colectiva y de crear colectivamente nuestra propia vida de forma sostenible. Aparte de las propuestas teóricas, existen propuestas concretas, que podemos llevar a cabo en nuestro día a día. Los grupos autogestionados de consumo de productos ecológicos, los bancos de tiempo, las tiendas sin costes, el disfrute de la naturaleza de una forma respetuosa, la construcción de comunidades de convivencia, de comunidades de aprendizaje o los grupos de crianza, son sólo algunos ejemplos de llevar a la práctica el Decrecimiento y la Cuidadanía. Madrid, 16 de diciembre de 2009

10. Uno de los textos que hace referencia a este fenómeno es el de Liza Ryan y Suzanne Dziurawiec, “Materialism and its relationship to life satisfaction”, 20061, en Social Indicators Research nº 55, pg. 185-197 11. Precarias a la deriva, 2006, “Precarización de la Existencia y Huelga de Cuidados”. En: Vara, Maria Jesús ,2006 “Estudios sobre género y economía”. Akal. Madrid.

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La Europa depredadora de las personas

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No hay empleo para todas: Las Rentas Mínimas de Inserción en la UE
Manolo Sáez y Colectivo Alambique de Xixón
Gentes de Baladre

1. EL SURGIMIENTO DE LAS RMIS, EN EL MARCO DE LA U.E. Como todas sabemos durante el año 1985, se firma el Acta Única, que concretaba la voluntad de los países firmantes (entre ellos el actual Estado Español) de abrir las fronteras para mercancías y capitales, el 1 de enero de 1993. Igualmente se acordaba llegar antes de esa fecha a un acuerdo sobre las políticas económicas de lo que entonces aun se denominaba Comunidad Europea (C.E.). Desde ese mismo momento en que se concretan los primeros pasos de lo que será el llamada Tratado de Maastricht (que se formaliza en esa ciudad fronteriza en 1992), con sus claritos objetivos de parir un Banco Central Europeo y poner en marcha una moneda única común, se comienza a hablar entre los distintos gobiernos europeos de aquella U.E. a doce, sobre que hacer con las gentes mas empobrecidas. Se asume con claridad, que ya nunca volveríamos a conocer sociedades de pleno empleo, y que desde ahora en adelante debíamos convivir con el desempleo. Por ello se entiende que llega el momento de atender a quienes se van a quedar fuera del mercado laboral de manera permanente, digamos que se evidencia un problema estructural, que implica que las sociedades de la U.E...deben habituarse/convivir con la falta de empleo. 71

Ese es el punto de partida de las llamadas RENTAS MINIMAS DE INSERCIÓN (RMI), que nacen como derecho subjetivo para atender a las gentes empobrecidas (pobreza extrema). Entre los años 1986 y 1989 se continuaba con estas reflexiones y debates, sobre que RMIs se debería aconsejar a los Estados miembros de la futura U.E., que pusieran en marcha a 1 de enero de 1993. Fue durante el año 1989 cuando se llaga al acuerdo entre los diferentes Gobiernos que la propuesta a ACONSEJAR, PROPONER COMO DESEO, debía ser la Renta minima de Inserción (RMI) francesa que había nacido el año anterior. De esta manera se cierra el debate y se establece una propuesta referente. Evidentemente este consejo desde la U.E. se plantea como deseo, algo así como que se les decía a los Estados miembros, nos gustaría que ustedes pongan en marcha en sus países una medida similar o parecida al RMI francés. El Estado Español de entonces lo gestionaba, en parte el PSOE (gobierno central) y lanza la responsabilidad de poner en marcha una SIMULACION DE RMI, a las recién nacidas Autonomías, eludiendo cualquier compromiso desde el gobierno central. De esa manera es como se inicia un proceso de partos de RMIs desiguales, que en su mayoría son Ayudas de Emergencia Social disfrazadas, donde el cambio fundamental es el enunciado de la prestación/ayuda y lo novedoso la incorporación para acceder a esta ayuda/prestación de la llamada CONTRAPRESTACION o contrapartida. Solo la Comunidad Autónoma Vasca, pone en marcha una verdadera Renta Minima de Inserción, en 1989, que se suma a las Ayudas de Emergencia Social ya existentes, con anterioridad y de esa manera modifican la realidad de las medidas para atender a las personas en situación de pobreza extrema en ese territorio. Desde entonces hasta hoy, los cambios en los enunciados de leyes o decretos de Gobiernos Autonómicos, no han llevado a un cambio en el resto de autonomías, como hablar de que exista un derecho subjetivo, en forma de RMI. Igualmente en el marco de la actual U.E. esa recomendación/deseo que se lanzaba en 1989, para todos los Estados..se ha convertido en la NO IMPLANTACIÓN de este derecho subjetivo (RMIs) en la mayoría de los 27 actuales países miembros de la U.E.; incrementándose las desigualdades en los marcos legislativos de cada país, entre sí. La U.E., desde sus órganos de gestión cotidianos, sigue hablando en el 2010 de la deseabilidad de implantar las RMIs en cada Estado miembro, pero sin dar un solo paso, ni tomar medidas para que ello sea realidad. 72

2. CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES DE LAS RMI Las características fundamentales de las RMI son las siguientes (en realidad cada comunidad autónoma se exigen unos u otros requisitos diferenciados así como la cuantía de las prestaciones, pero podemos decir que todas tienen unos principios básicos): - Se trata de subsidios diferenciales o complementarios que elevan los ingresos propios de las personas a un mínimo establecido por cada CC.AA - Los receptores de dichas ayudas son las unidades familiares o unidades económicas de convivencia. - Requieren la demostración de necesidad y la comprobación de necesidad y medios. - La edad mínima de percepción de dichas ayudas son los 25 años (18 años en algunas excepciones). - Requieren un periodo que oscila entre los 2 y 3 años de empadronamiento según se aplique en unas u otras CC.AA. - Incorporan de forma expresa los llamados dispositivos de inserción conocidos como itinerarios o contratos de contraprestación, establecidos entre el beneficiario y la Administración Pública, con el objetivo de promover acciones de desarrollo y búsqueda de la autonomía social, de formación y perfeccionamiento de la cualificación profesional, actividades de interés general, o bien de inserción en el medio profesional. Leídas tal cuál, pueden “sonar” bien, pero la realidad es que existen muchas “trampas” en dichas prestaciones: - Las RMI no son un derecho, sino un subsidio que se otorga a la familia o se conceden de forma asistencial. - No son un derecho universal, no todos los ciudadanos pueden beneficiarse del mismo, sino únicamente las familias pobres que se encuentran dentro de le definición oficial. No se erradica sino que permanece el estigma de la pobreza. - No son incondicionales, ya que su concesión están sujeta al compromiso de inserción en el mercado de trabajo y al nivel de ingresos de la persona o familia beneficiaria. No se erradica sino que permanece el estigma del parado y se generaliza el estigma del subsidiario, estimulando a su vez las trampas de la pobreza y del paro. - Introducen un coste social, en términos de control y un coste económico muy elevado en términos de administración burocrática, habiendo que cumplir con los requisitos diseñados de demostración de origen y 73

nivel de ingresos así como someterse a la obligación genérica de búsqueda de empleo, de realizar trabajos de utilidad social o de participación de actividades formativas, o de aquellas otra muchas condiciones que el contrato de contraprestación determine. En resumen podemos decir que las RMI atropellan los principios de universalidad e incondicionalidad y, parcialmente de individualidad. 3. DE LOS INGRESOS MÍNIMOS A LOS INGRESOS SUFICIENTES: RENTAS BÁSICAS DÉBILES Ya desde el año 1994 se vienen planteando propuestas de Rentas de Ciudadanía que tratan de superar las anteriormente descritas rentas mínimas, pasando de poner la centralidad en el empleo a la centralidad en la persona. De manera general se concibe la Renta Básica de ciudadanía como: un ingreso de carácter individual, universal, incondicional y suficiente para toda persona por el hecho de serlo. Ahora bien, cabe distinguir entre distintas Rentas Básicas, modelos débiles o fuertes: - en función de si buscan una reforma del sistema o la transformación social; - si la contemplan como un fin en si mismo o como un instrumento anticapitalista; - en definitiva si parte de modelos de corte liberal y asistencial o desde modelos de justicia social; Así existen modelos débiles, fundamentalmente vinculados a espacios académicos, que tratan de justificar su viabilidad para “venderla” como propuesta parlamentaria. Una vez más, una implantación social de arriba abajo (lo cual perpetua la base de las relaciones de poder que nos llevan al mismo lugar del que partimos, con ingresos o sin ellos). Los modelos débiles podrían ser considerados positivos siempre y cuando supongan un paso hacia la consolidación del modelo fuerte (como veremos mas adelante). Es decir, únicamente pueden ser aceptados siempre y cuando cumplan estas condiciones mínimas: - Han de ser concedidos individualmente a cada persona, por lo menos a partir de los 16 años. - No han de exigir ninguna contrapartida, tanto en términos de trabajo, como estudios, etc. 74

- La cuantía a percibir ha de ser, por lo menos, igual a la determinada por el umbral de pobreza (El umbral de pobreza viene cuantificado por la mitad de la renta per capita del país). - Han de reconocer y estar encaminados hacia el modelo fuerte, basando su implantación en todo un proceso de debate y movilización desde la base social para que suponga realmente el cambio de modelo social y no solo un mecanismo dentro del sistema capitalista. Así, podemos enumerar algunos elementos, que aun siendo positivos, harían de la Renta Básica un instrumento débil, dentro del sistema: - Es un mecanismo de redistribución de la renta. Este sistema contribuirá significativamente a redistribuir la renta más equitativamente, la RB se enfrenta y va directamente contra la pobreza, siempre y cuando la cantidad que se establezca como RB sea igual a la considerada como umbral de pobreza. (y no inferior como se acepta en los modelos débiles) - Da seguridad económica. Este derecho a la renta, y la correspondiente cantidad que se asigne a la misma, supone un colchón económico que permite al/la ciudadano/a y al/la trabajador/a defenderse mejor de las contingencias a las que hoy se ve expuesto/a. - Se convierte en un fondo de resistencia para la lucha de clases. A su vez, a los sindicatos les daría un mayor poder para enfrentarse a la patronal, especialmente cuando tuvieran que recurrir a la huelga, ya que la RB se convierte en estas situaciones de conflicto en un fondo de resistencia que puede utilizar cada trabajador/a contra el miedo al despido, al paro, a la pérdida de las remuneraciones salariales. - Permite iniciar otros modos de vida. Supone una medida liberadora que nos saque del salario del miedo,26 en vez de aceptar las leyes de la Economía de Mercado con su aumento de la inseguridad y las diferencias sociales. La RB podría utilizarse como fondo de referencia desde donde comenzar otros ámbitos de autonomía individual y colectiva, ámbitos nuevos de consumo, de formas productivas colectivas dentro y al margen del mercado, etc. - Contribuye a luchar por la igualdad de género. Fomentar la igualdad de la mujer y el hombre en el mercado de trabajo. En el caso de la mujer,

26. Miedo en el sentido de la dependencia de un ingreso, sea este el salario, la prestación de desempleo, el subsidio familiar, la renta mínima de inserción, contingencia a la que todos los ciudadanos no propietarios estamos sujetos.

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esta podrá enfrentarse a las relaciones patriarcales dentro de la familia en mejores condiciones económicas. 27 - Contribuye a eliminar los estigmas sociales. El hecho de refundir todas las prestaciones sociales en la RB permitiría eliminar el estigma de paro y sus correspondientes subsidios, el estigma de la pensión y sus correspondientes prestaciones sociales, el estigma de la pobreza y sus correspondientes limosnas (públicas y privadas), y el estigma de la marginación. Podemos subrayar que la RB se convierte ella misma en un pilar del nuevo sistema de bienestar para este nuevo milenio, nuevo en el sentido de que las prestaciones pasan a basarse en el concepto de ciudadano/a y no en la condición de trabajadores/as de la población. La RB, incluso en sus fases de aplicación débil pero transitoria, siempre que no conlleve una contraprestación laboral, y seamos conscientes de que es una alternativa asistencial, puede facilitar la mejora y dignidad de la atención a ciertos colectivos. En estas condiciones, y con este grado de consciencia, esta característica ya justificaría el interés social por este nuevo derecho. 4. UNA APUESTA POR INSTRUMENTOS DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL: LA RENTA BÁSICA DE LAS IGUALES Visto que hay modelos de renta básica que pueden ser fácilmente incorporados a los valores del sistema, como un elemento más de asistencia social, desde Baladre proponemos una herramienta para la transformación del sistema capitalista: la Renta Básica de las Iguales (RBis). Si es el propio modelo el que produce y necesita la pobreza y la exclusión social, tenemos que ahondar en espacios de autonomía que nos lleven hacia un horizonte de sociedad diferente. Desde Baladre entendemos la RBis no como un fin en si misma, sino como un instrumento fundamental que nos ayude a romper los mecanismos de explotación de las clases propietarias. Por una parte, dejar de estar atados a la esclavitud del salario para satisfacer las necesidades materiales fundamentales. Por otra, el construir otras relaciones sociales al margen de la lógica del productivismo y el consumismo, en las que el valor del trabajo sea social y no individual. Finalmente, ahondar en la libertad real de las personas, dado que ase-

27. Javier Aguado. “La Renta Básica y el sistema patriarcal”. Cuadernos renta básica. Nº 4. Barcelona 2002.

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gura la base material para poder disfrutar de todos los demás derechos humanos.28 Las características instrumentales y políticas que definen a la RBis frente a los modelos débiles son: - Individual: la persona como sujeto de derecho en igualdad, no la familia. - Universal: para todas, sin motivos de exclusión, independiente de la situación personal. - Incondicional: esto es, no sujeta a contrapartidas ni laborales, ni de ingresos. - Equitativa: la cuantía será igual para todas las personas, como mínimo el equivalente al umbral de la pobreza (50% de la renta per cápita) - Refundición de las prestaciones actuales (ingresos de inserción, subsidios de desempleo o agrarios, pensiones...). - Fondo social: un porcentaje de la RBis individual iría a constituir un Fondo de Renta Básica para mejorar los bienes colectivos. Todas las personas tendrían el derecho a participar y decidir cómo se asignarían las partidas. - Desde la base social: la RBis nace con una idea fundamental de movilización desde las personas y movimientos sociales, de abajo a arriba. Así pues, esta propuesta será válida en tanto que nos sirva para articular procesos sociales antagonistas, que vayan construyendo aquí y ahora los retales de algo nuevo, más justo e igualitario para todas. Porque entendemos que vivir con dignidad es un derecho fundamental que no se puede alcanzar sin eliminar de raíz las profundas desigualdades que nos oprimen. Pero que tampoco puede llegar si las personas no nos hacemos protagonistas de nuestra propia emancipación. 5. DE LAS RMI A LA RBIS UN PROCESO DE MOVILIZACIÓN SOCIAL Durante todo el artículo hemos visto las características y diferencias entre las rentas mínimas de inserción, las diferentes rentas básicas y la Rbis. Pero ¿Cómo planteamos el paso de los dispositivos del estado del bienestar de sometimiento y control a instrumentos que generen cambio social?

28. Véase “La RB y los derechos humanos” (Iglesias, 2001).

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Las mayores dudas y reticencias en este camino hacia la propuesta de la renta básica de las iguales vienen siempre por la cuestión de la implementación y de la financiación (que esconden detrás procesos de arribaabajo, sin la gente y una actuación caritativa y reformista). Ante esto ya existen, desde la propuesta de RBis distintas herramientas como los estudios de viabilidad, las oficinas y puntos de información o las campañas por los derechos sociales y la redistribución de la riqueza, que demuestran las posibilidades y que nos dan muchas pistas de cuales son los pasos iniciales para desarrollar la propuesta desde la movilización social. . Los estudios de viabilidad se plantean como procesos de reflexión, enfocados para la acción, útiles para las personas y grupos que ya están realizando un trabajo concreto en su realidad social. No debemos caer en las investigaciones meramente académicas o en los estudios planteados como simulaciones, sino en el estudio de la viabilidad social de la Rbis, partiendo de la realidad que ya existe, en nuestros barrios, pueblos y ciudades y generando relaciones y tejido en el propio proceso de investigación. Un ejemplo de estos procesos de investigación para la acción seria el estudio de viabilidad de la Renta Básica de las Iguales en Alfafar29 (Valencia), donde desde la realidad de la localidad se plantean propuestas para la implementación. El estudio es utilizado dentro un engranaje de luchas colectivas y de trabajo desde lo comunitario por hacer la vida viable a las personas que forman parte del barrio, es el complemento de una lucha más global y que seguro será una herramienta útil en las luchas y movilizaciones que se plateen en el futuro30. Por otro lado las oficinas o puntos de información pretenden acercar la información sobre los recursos y las ayudas sociales a la gente, siempre partiendo de que son un derecho al igual que lo es la educación o la salud; romper la idea de “culpabilización individual” que socialmente se les plantea y devolverla desde una lógica de injusticia social. Las oficinas y puntos de información sobre derechos pueden tener una utilidad doble, por un lado, ofrecer información de utilidad, a las personas que buscan una ayuda, en clave colectiva; y por otro lado, permite conectar cual es la realidad que vive mucha gente y de qué manera están dando respuesta desde los servicios sociales y sus actuales recursos para la inclusión social.
29. Estudio de viabilidad de la Renta Básica de las Iguales en Alfafar. (Valencia). 2008 30. “Desde el Parke frente a la crisis social”, Cuadernos , escribir para informar , leer para actuar, Nº 16, Zambra - Baladre

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Este es el aspecto que permite generar el paso siguiente, y que nos parece que es el otro punto fuerte de las oficinas, que es el de generar movilización social a través de la visibilización y la denuncia. Visualizar las situaciones injustas y denunciar que son insuficientes las respuestas que se dan si queremos caminar hacia la justicia social. Esta visualización y denuncia, articuladas en campañas por los derechos sociales o por la redistribución de la riqueza, son las que empujan a pasar de las RMis como instrumentos de cohesión y control social a la Rbis como herramienta para el cambio social. Iniciativas de este tipo que han surgido y que están trabajando en esta línea en la actualidad serian: la oficina del colectivo BERRI-OTXOAK en Baracaldo, que lleva funcionando desde noviembre de 1997; en Málaga, en el barrio de Palma Palmilla se ubica el punto de información ENCONTRASTE; en Xátiva se sitúa el Punt d’Informació sobre Drets Socials LA CANYOTA; en Xixón encontramos la Oficina de Información sobre Derechos y recursos sociales “LA ESPIRAL”; en Vigo la Oficina de Derechos Sociales de la COIA; la Asamblea Canaria por la redistribución de la riqueza desde La Casa, en la Orotava (Tenerife) o las distintas oficinas en distintos lugares de Cataluña. Son iniciativas que desde realidades y contextos concretos y particulares (ciudades, pueblos, barrios o comarcas) proponen la movilización hacia la Renta Básica de las Iguales desde la exigencia de los Derechos a unas rentas suficientes. 6. PARA TERMINAR, NO OLVIDAR: “RENTA BÁSICA DE LAS IGUALES Y MUCHO MÁS” Como hemos visto a lo largo de todo el texto, si creemos en la posibilidad de transformar la realidad y darle la vuelta a este modelo social, vemos que la Renta Básica de las Iguales puede ser una herramienta útil para caminar hacia ese objetivo. Si entendemos la propuesta, nos damos cuenta que el camino hacia esa transformación tiene que ir acompañado de un cambio de valores vinculado a las características que le dan sentido a la RBis y la hacen diferente a otras propuestas. Ahora bien, desde Baladre siempre decimos que la RBis por si sola no tiene sentido, porque no tiene porque suponer cambio alguno; es necesario acompañarla de otras muchas iniciativas y luchas que la complementen y que favorezcan el cambio social, aquí y ahora, hacia esa otra sociedad que soñamos y que nos permita hacernos conscientes de que otra realidad es posible. 79

Por eso siempre hablamos de Renta Básica de las iguales y mucho mas, porque entendemos que hay distintas propuestas y formas de organizarnos que son útiles en ese camino a recorrer (como hemos visto con anterioridad). Iniciativas al fin y al cabo, que buscan generar conciencia y movilización social desde las personas. Y es que se hace necesario poner en marcha propuestas que hagan conscientes a las personas de la realidad que vivimos y partícipes de los cambios que se vayan logrando, tenemos que ser capaces de generar cambios en lo cercano, ya que es en lo próximo donde las personas nos sentimos mas vinculadas y donde reconocemos aquello que nos afecta. En la realidad actual, ante los problemas y las desigualdades que vivimos, cada día cobra más sentido movilizarnos y reivindicar una Renta Básica de las iguales, inventar nuevas propuestas que sean una alternativa a lo ya existente. Es necesario defender el derecho a la ¡RENTA BÁSICA DE LAS IGUALES Y MUCHO MÁS!

BIBLIOGRAFÍA: - (artículo) “La Renta Básica de las iguales”. José Iglesias Fernández. Congreso Internacional sobre La Renta Básica de los iguales. Berlín, octubre del 2008. - (artículo) “Hacia la Renta Básica de las iguales: por unas rentas suficiente”. Asociación contra la exclusión Alambique. Lletra A, marzo 2009. CGT, Ecologistas en Acción y Baladre. - Estudio de viabilidad de la Renta Básica de las Iguales en Alfafar. (Valencia). 2008. - José Iglesias Fernández. (2006) “¿Hay alternativas al capitalismo? La Renta Básica de las iguales”. Zambra/Baladre. - José Iglesias Fernández (2003). “Las rentas básicas: El modelo fuerte de implantación territorial”. El Viejo Topo. Barcelona. - “Desde el Parke frente a la crisis social”, “Cuadernos, escribir para informar, leer para actuar” Nº 16, Zambra / Baladre WEBGRAFÍA: www.redasociativa.org/baladre/ http://sindominio.net/renta-basica/

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La Europa cárcel y las cárceles de Europa
Pablo Rodríguez (Miembro de la Red del Ferrocarril Clandestino) y Alicia Alonso Merino, (abogada y activista de Sodepaz-Balamil)

CON ESTA SÍ, CON ESTE NO… LA EUROPA SELECTIVA Hace mucho tiempo que para la Unión Europea el concepto de migraciones ha dejado de estar vinculado a la libre condición humana de trasladarse. Ahora, el eje rector de las políticas que se implementan se está emparentando a lo estrictamente laboral. Así, las modificaciones efectuadas a la Ley de Extranjería en diciembre de 2009 dan la máxima preferencia a “la ordenación de los flujos migratorios laborales”. Es decir, las personas ya no tienen valor como seres humanos, sino, tan solo, como mera mano de obra. La idea de Europa Fortaleza, en ese marco, no lo es hacia todas las personas que deseen llegar a estas tierras, sino que se orienta fundamentalmente a una selectividad de la migración según la capacitación profesional. La inclusión en la Ley de una “Tarjeta Azul” destinada a “profesionales altamente cualificados”, marca el camino de las potencias europeas por perpetuar el vaciamiento de los países en desarrollo o llamados del tercer mundo. Ya no basta con quitar sus riquezas naturales y recursos a través del poder trasnacional, sino que ahora vamos por su materia gris. 81

En tal sentido, con la clara finalidad de amedrentar y criminalizar a los no beneficiarios de esos flujos migratorios selectos, están en actividad en todo el territorio europeo más de 250 Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) de diferente tipología y régimen de funcionamiento, lo que en la práctica se traduce en que más de 30 mil personas permanecen retenidas por su simple condición de ser inmigrantes que no tienen su situación regularizada. En algunos países, como Alemania o Irlanda, son directamente las cárceles los espacios destinados a la detención de estas personas, por lo cual de una u otra forma, más que de retención deberíamos hablaremos de detención. Este entramado se complementa con otros centros o cárceles en países como Marruecos, Libia, Mauritania o Senegal, que funcionan con fondos que la Unión Europea entrega como parte de convenios de cooperación internacional que cada vez más, se orientan a fortalecer el tamiz migratorio y a externalizar las fronteras del continente. Fue la aprobación de la Directiva del Retorno en Junio de 2008 la que vino a fijar las coordenadas europeas para impulsar en los diferentes Estados miembros una política cada vez más inhumana, basada en la persecución de la inmigración irregular mediante el reforzamiento y gestión coordinada de las fronteras, de las políticas de visados y los procedimientos de expulsión. Conocida también como “la Directiva de la Vergüenza”, vino a establecer cuatro principios básicos de la política migratoria europea: 1.- Amplía el tiempo de detención en los CIE a un máximo de 18 meses y permite el internamiento en establecimientos penitenciarios. 2.- Posibilita la deportación de menores de edad cuando instituciones en los países de origen se hagan cargo de ellos, sin reparar en las condiciones y respeto de los derechos básicos que deben corresponder a esos menores repatriados. 3.- Abre la puerta a que el encierro de inmigrantes en los CIE pueda ser ordenado no sólo por la autoridad judicial, sino también por la policía, con el agravante de que el internamiento sea confirmado por un juez “lo más rápidamente posible”, es decir, sin establecer un plazo máximo de tiempo para que se dicte esa confirmación judicial. 4.- Permite la posibilidad de deportación a terceros países. En Octubre de ese año, el propio Gobierno español “cocinó” con el francés lo que se conoce como el “Pacto europeo sobre Inmigración y Asilo”, tendiente a fortalecer las directrices antes mencionadas y a terminar de atar los posibles cabos sueltos en el nuevo rumbo de la UE. 82

EL TALANTE NO LLEGA TRAS LAS REJAS Las diferencias entre las bravuconadas del primer ministro italiano Silvio Berlusconi, y el talante de Zapatero se esfuman cuando la fría letra de la Ley de Extranjería española criminaliza a miles de inmigrantes que intentan ganarse honradamente su vida. Alcanza con ver las redadas diarias que se producen en espacios públicos o “leer” en el discurso oficial cómo se culpa a la inmigración de todos nuestros males. En España funcionan actualmente 9 CIE y ya está proyectado un décimo en Zaragoza, ciudad donde paradójicamente en el marco de la presidencia española de la Unión Europea, se realizará en abril de 2010 la IV Conferencia Ministerial de la UE sobre Inmigración. Desde Canarias a Madrid y desde Algeciras a Barcelona, no hay CIE que no esté cuestionado por su funcionamiento y deficientes instalaciones. Denuncias judiciales por agresiones y torturas, testimonios desgarradores de personas internas, existencia de celdas de castigo, escándalos sexuales, y una casi nula asistencia médica y social, son solo una parte del rosario de historias que salen de estos auténticos agujeros negros en donde las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y la sociedad civil tienen prohibido entrar, lo que les ha granjeado el nombre de “Guantánamo europeos”. En tal sentido, se espera la reglamentación de la Ley para ver de qué forma se instrumentará el ingreso de ONG, punto relevante previsto en las modificaciones fijadas en diciembre último. Hasta ahora, solo se sabe que, por ejemplo, para el CIE de Madrid se ha firmado un convenio con Cruz Roja, entidad que recibirá más de 200 mil euros por trabajar dentro de este Centro. Pese a ese acuerdo, la duda sobre una fiscalización real sigue en el aire, especialmente entre los sectores que piden el cierre inmediato de estos centros. Consideran que el ingreso debe ser para denunciar todas las irregularidades que las personas detenidas y sus familiares se animan a contar apenas en voz baja por temor a represalias policiales. De lo contrario, se estaría legitimando el sistema de impunidad, represión y deshumanización que se ejerce contra las personas internadas. Para mayor INRI, la nueva Ley ha elevado el tiempo de retención a un máximo de 60 días, y si bien desde el Gobierno se dice que se ha visto obligado a hacerlo para adaptarse a la Directiva del Retorno, la verdad es que ésta no marca en ningún punto un tiempo mínimo de detención, sino un máximo. No hay excusas, España lo ha subido porque quiso. Dos informes presentados recientemente, “Voces desde y contra los Centros de Internamiento de Extranjeros”, realizado por la Red del Ferro83

carril Clandestino, SOS Racismo Madrid y Médicos del Mundo Madrid, y “Situación de los Centros de Internamiento para extranjeros en España”, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) han traído luz a estos verdaderos agujeros negros. Precisamente en el de CEAR, el propio director del CIE de Aluche, Madrid, declara que a su entender el centro “se debería cerrar, no rehacer, se debería quitar el CIE y convertirlo en sala de espera de la comisaría (la Brigada de Extranjería que funciona en el mismo sitio)…”, y el experto en prisiones Jesús Valverde, afirma que “impresiona la falta de profesionalidad del personal…Considero que el CIE de Madrid es una macro-comisaría, diseñada para una detención máxima de 3 días, pero donde han de vivir personas durante a veces cuarenta y ni las instalaciones ni el personal son los adecuados para ello…”. Mientras tanto cada vez le resulta más difícil al Gobierno mantener una coherencia entre lo que dice y lo que hace. Su talante, como queda claro, no cuela tras las rejas de la injusticia, la impunidad y la vergüenza. LAS CÁRCELES DE EUROPA Si el “horizonte europeo” con respecto a la inmigración es de impunidad, injusticia y vergüenza, igual panorama se presenta con respecto a los sistemas de control, represión y aplicación de las penas. Cuatro son los males comunes de los sistemas penales de la nueva y a la vez vieja europa31: - Gobiernos carentes de seriedad que legislan a golpe de telediario y en función de la alarma social, sin una política criminal seria. Mientras vemos, inmutables, como los índices de la delincuencia permanecen estables mientras se incrementa el número de personas presas. Dejamos que el “Síndrome del mundo malvado” entre a través de nuestras pantallas de televisión y cree esa alarma social tan útil para el recorte de derechos y libertades. - El excesivo uso de la pena de prisión, olvidando que el derecho penal debería ser el último recurso a adoptar —“Principio de intervención mínima del Derecho Penal”. Por el contrario se castiga más y más duramente. - La masificación carcelaria que impide cualquier estrategia reinserta-

31. Dr. Luigi Ferrajoli, ponencia inaugural del Congreso Internacional “Il carcere in Europa: fra reinserimento ed esclusione”

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dora o resocializadora. Si una persona antes de ir a la cárcel no tenía ni hogar ni empleo, y sale sin hogar ni empleo, ¿qué va a hacer? Los programas de rehabilitación y de reinserción sólo son útiles si van acompañados de programas sociales y precisamente son estos programas sociales los que se han visto reducidos en todos los estados de la Unión. - Criminalización de la pobreza. Basta con echar una ojeada a la situación socieconómica de las personas presas para ver de qué estamos hablando y quiénes llenas nuestras cárceles. Sin irnos muy lejos, en el estado español de 76.079 personas presa, casi 10.000 tienen antecedentes por trastornos mentales; un 45% apenas tiene estudios primarios; un 7,3% no tiene ningún tipo de estudios; un 56% son personas trabajadoras no cualificadas o vinculados a sectores de poca cualificación; el 70% de sus padres sólo tiene estudios primarios, porcentaje que se eleva al 76% en el caso de las madres y el 44,3% nació en familias formadas por 5 o más hermanos o hermanas. Estos datos ponen de relieve la estrecha relación entre exclusión social y control penal. Estos cuatro males o factores han facilitado que las últimas estadísticas fulminen todos los record. Según los datos comparativos disponibles del Consejo de Europa, de 2004, la horquilla va de los 406 presos por cada 100.000 habitantes de Ucrania (488 en el caso de Estados Unidos) a los 40 de Islandia. En cabeza, países de la antigua Unión Soviética, incluidos los Bálticos (Estonia con 338, Letonia con 333), más Polonia (207) y alguno más de la otrora Europa del Este, seguidos, entre los occidentales, de Reino Unido y de España. Si entre 1983 y 2004, la población carcelaria pasó de 73 a 90 por cada 100.000 habitantes en Francia; de 73 a 96 en Italia; de 87 a 140 en Inglaterra; de 28 a 123 en Holanda; y, el mayor salto, de 37 a 164, lo dio España. Además, hay un grave factor de extranjería en algunas cárceles europeas. La media de extranjeros en las cárceles europeas es del 15,2%. Los que proporcionalmente más tienen son Luxemburgo (74%) y Suiza (70%) seguidos de Chipre (48%), Estonia (32%) España (31% en Cataluña, 27% en el resto) e Italia (31%). En algunos países, las cárceles empiezan a estar superpobladas: 160 por cada 100 plazas en Chipre, seguidos en densidad de Hungría y España (132). Si bien la tendencia es alcista, no tiene porqué ser un hecho inevitable, al contrario, encarcelar a cada vez más personas es una decisión política, sea más o menos consciente. Basta comparar nuestro caso con el de Dinamarca, que permanece estabilizada entorno a 65 o de Suecia, en torno a 70. Aunque el caso más paradigmático es el de nuestra vecina Portugal, que en los últimos diez años ha logrado revertir el incremento exponencial 85

en el que se encontraba hasta lograr una media de 100 personas presas por cada 100.000 habitantes. Aún mas espectacular es el caso de Holanda, cuyo Ministerio de Justicia anunció a mediados del 2009 el cierre o la “reconversión” (importaría presos de la vecina Bélgica), de 8 centros penitenciarios, fruto de una amplia implantación de alternativas a la prisión no acompañadas de incremento de inseguridad ciudadana32 . Los criterios comunes que sustentan el interior de las prisiones en el espacio europeo son: la contención, la necesidad de garantizar la gobernabilidad de la cárcel y el negocio de la penalización. Ni que decir tiene que estas orientaciones han traído consigo la necesidad de sacrificar los derechos fundamentales de las personas presas no suspendidos en los fallos condenatorios33. Estos tres criterios prioritarios se sustentan en dos pilares que se han ido institucionalizado: domesticación y por tanto sometimiento a la disciplina y arbitrariedad carcelaria, o neutralización y/o aniquilación mediante la institucionalización de los regímenes de aislamiento y las sofisticadas técnicas de tortura física y psicológica, que no siendo sistemáticas, ni aisladas, sí son habituales en nuestras cárceles, no siendo sino sólo la punta del iceberg que esconde decenas y decenas de casos sin denunciar (ver como ejemplo el Informe de la Tortura en el Estado Español 2009 (www.prevenciontortura.org). El fuerte crecimiento de la población reclusa, además, ha convertido el negocio de las cárceles en una inversión segura a largo plazo para las constructoras, que saben que cada nueva plaza de régimen cerrado costará al Estado una media de 117.000 euros. Las cárceles son un negocio mucho antes de comenzar a funcionar. Entre los 22 y 26 meses que dura su construcción, un centro penitenciario se convierte en una verdadera oficina de empleo. Una prisión de 1.008 celdas necesita de 853 personas para levantarla, entre trabajos directos e indirectos. Las cárceles medianas y pequeñas generan, a su vez, entre 724 y 639 empleos. Las grandes empresas de construcción, solas o en unión temporal, no dejan pasar la oportunidad. Dragados (ACS) o el Grupo Vías, en nuestro país, participan en este tipo de concursos que pasan tan desapercibidos34. Estos datos no tienen en cuenta todo el negocio alrededor de los profesionales que viven entorno a las cárceles: abogados, jueces, fiscales, policías, carceleros y

32. Documento “Otro derecho Penal es Posible: Desenmascarando mitos que sostienen el sistema penal” 33. César Manzanos, Gara, 19 de junio de 2009 34. Melchor Sáiz Pardo “El negocio de las cárceles”, 2008

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todo el funcionariado en torno a juzgados y tribunales. El Instituto Serco —una especie de comité de expertos de la empresa británica Serco que se dedica a la subcontratación a terceros de servicios de prisiones y seguridad— mantiene que la competencia y contratación en la gestión de prisiones podría suponer ahorros de entre un 20% y un 30% en costes operativos para las administraciones, sobre todo gracias a la reducción de los costes de personal. Los ajustes en el conjunto de la plantilla se conseguirían “mediante un mejor diseño físico, diseño de servicios o uso de tecnología”. De las medidas de “diseño físico” de Serco para llevar a cabo el recorte de costes dio cuenta el año pasado The Guardian cuando un inspector descubrió que las celdas para dos reclusos de la cárcel de Doncaster se habían convertido en celdas para tres colocando literas en el retrete compartido. Dos años antes, se había criticado a la empresa encargada por no suministrar a muchos presos almohadas y asientos para el váter35. El ejemplo de nuestra vecina no debe alejarnos mucho de el posible futuro que nos espera, de facto muchas cárceles de menores son gestionadas en la actualidad por fundaciones privadas. En definitiva, las nuevas políticas de futuro, fruto del los avances de relaciones de los estado de la Unión, entre grandes loas que realiza a los derechos y libertades (del capital, claro), no van a añadir nada nuevo a lo que ya teníamos antes: más recortes sociales y más represión que provocan más criminalización, que provoca más penalización, que provoca más hacinamiento, que provoca más cárceles, que provocan más exclusión y así en una espiral sinfín. Se trata de los mismo perros con distintos collares, pero, eso sí, con una vuelta de tuerca más.

35. Jenny Denton “Dividendos de la detención o el negocio de las cárceles”.

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