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SE INTERPONE DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD PARCIAL

POR VÍA DE ACCIÓN, POR RAZÓN DE CONTENIDO.- QUE SE


DECLARE LA INCONSTITUCIONALIDAD DE LOS ARTÍCULOS 53 Y
101 DEL PRESUPUESTO DE INGRESOS Y EGRESOS DE LA REPÚBLICA
PARA EL EJERCICIO FISCAL DE 2010.
Sala de lo Constitucional
Corte Suprema de Justicia
República de Honduras

Y o, INTI JORDÁN MARTÍNEZ ALEMÁN, mayor de edad, soltero, hondureño, licenciado en


ciencias políticas y filosofía, también abogado infieri, de este domicilio, con número de
identidad 0801-1985-02753 y carnet de Procuración 320-10 del Colegio de Abogados de
Honduras, con oficina en residencial Argentina, avenida Sendero Arroyo #3349 de esta ciudad
capital, con teléfonos 221-5250, 9790-9360, email: intimaralem85@yahoo.com, comparezco
respetuosamente ante Vos, Honorable Corte Suprema de Justicia, a través de vuestra Sala de lo
Constitucional, para interponer formal demanda para el juzgamiento y ejecución de la garantía de
inconstitucionalidad parcial por vía de acción, por razón de contenido.

Fundamento la presente demanda de la manera siguiente:

PRECEPTOS LEGALES PUTATIVAMENTE INCONSTITUCIONALES

Artículo 53 y 101 del “Presupuesto de Ingresos y Egresos para el Ejercicio Fiscal del año
2010”, contenido en el decreto legislativo 16-2010, publicado en el Diario Oficial La Gaceta
número 32,186, del martes 13 de abril de 2010, día en que entró en vigencia esta norma, según
artículo 176 del mismo decreto.

Para efectos ilustrativos, consigno el contenido del artículo 531 impugnado:

Las obligaciones derivadas por pago de prestaciones, cesantías e indemnizaciones


establecidas en Ley, serán canceladas y asumidas directamente por el Estado en la
institución donde el servidor público se desempeñaba. o será responsable en forma
personal o solidaria el funcionario titular de la autoridad nominadora, ni ningún otro
funcionario o empleado público que intervenga en los actos administrativos que den lugar
al pago de tales beneficios e indemnizaciones. Si por cualquier circunstancia el pago de
éstos no se hace efectivo y el Estado fuere demandado y vencido judicialmente, tampoco
este hecho hará responsables a los funcionarios o empleados públicos. (subrayado mío)

El artículo 101, también aquí impugnado, hace referencia al artículo anterior, como
excepción para la deducción de responsabilidad a servidores públicos. En otras palabras, crea una
clase privilegiada, violando así el Principio de Igualdad ante la Ley.

PRECEPTOS CONSTITUCIONALES INFRINGIDOS

Artículos 1, 60, 82, 321, 324 y 327 de la Constitución de la República, contentivos del
Derecho al Goce de la Justicia, y el Bienestar Económico y Social; Derecho a la Igualdad ante la

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Pude indagar y rastreé que el contenido de este artículo también se incluyó en el “Presupuesto” respectivo de los años 2006,
2007, 2008 y 2009. Interesantemente, esta disposición ha servido de defensa para que a los servidores públicos que despiden
ILEGALMENTE no les sean reparadas las millonarias erogaciones presupuestarias que causan.

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Ley; Principio de Inviolabilidad al Derecho de Defensa; Principio de Legalidad; y el Principio de la
Obligatoria Responsabilidad Solidaria del Servidor Público con el Estado.

MOTIVACIÓN DE LA DEMANDA

PRIMERO: El artículo 53 denunciado tiene una naturaleza y efectos que contravienen lo que el
Poder Constituyente dispuso en el artículo 82, 321 y 324 de la Constitución de la República. De las
tres oraciones del artículo impugnado, las dos últimas vienen a librar de toda responsabilidad
solidaria, ya sea civil, penal y/o administrativa que el funcionario titular de un ente administrativo
del Estado de Honduras, o cualquier funcionario o empleado público, pudiese incurrir al emitir o
intervenir en actos administrativos ilegales. Ergo, el Estado de Honduras, como persona, está
indefenso contra acciones que particulares-gobernantes, abusando de su autoridad, ejercen
contra los intereses estatales.

Por su lado, el artículo 101 denunciado crea una clase privilegiada dentro de la esfera de
la administración pública, ya que, por un lado, impone responsabilidad a quienes den lugar a
sentencias judiciales condenatorias contra el Estado de Honduras que exijan la erogación de
recursos financieros, pero, por otro lado, exime de responsabilidad cuando dicha erogación sea
por concepto de prestaciones laborales, indemnizaciones y otros beneficios. De esta manera, se
irrespeta la igualdad ante la ley (artículo 60 constitucional), ya que ciertos servidores públicos son
tratados con todo el peso de la ley, mientras otros son INMUNES a la deducción de
responsabilidad civil, penal y administrativa, aun y cuando ambos “tipos” de servidores públicos
están actuando al margen de la Ley. Esto se traduce en que ciertos actos antijurídicos y típicos
son punibles, mientras otros, con las mismas características, no son punibles (¿pero sí loables?).

SEGUNDO: La corrupción a través de arreglos políticos, pago de favores politiqueros y demás


actuaciones dirigidas a utilizar el poder público para beneficiar el interés privado particular, es
preeminente en la República de Honduras. Tenemos uno de los índices de percepción de
corrupción más elevados de América Latina, según Transparencia Internacional.

Con la inclusión e implementación de los artículos 53 y 101 del “Presupuesto de Ingresos y


Egresos para el Ejercicio Fiscal del año 2010” estaríamos agravando el nivel de corrupción en
Honduras, ya que los funcionarios públicos y otros empleados gozarían de un tipo de inmunidad
(reflejada en impunidad) al no poder ser perseguidos para deducírseles responsabilidad por sus
ilegales actuaciones -- aun ante sentencias judiciales firmes, pasadas en autoridad de cosa
juzgada, que condenen al Estado de Honduras a pagar indemnizaciones, salarios caídos,
intereses, costa procesales y costas personales, por culpa de los servidores públicos infractores.

Al incluir y aplicar el artículo 101 ya referido, estamos construyendo una burbuja de


protección a los titulares (y sus acólitos) de entes estatales que actúen al margen de la ley en
materia de recursos humanos o personal. Ergo, el Estado de Honduras estaría de rodillas, sin
capacidad de defenderse contra acciones que particulares, abusando de su cargo, ejercen contra
sus intereses y los de la ciudadanía.

TERCERO: La consecuencia inmediata de la aplicación del artículo 53 y 101 --por los cuales se
demanda su declaración de inconstitucionalidad-- es que en las instituciones del Estado, habrá
“barridas” de personal, habiendo lugar a ilegales despidos, reducciones de salario, cesantías, etc.,
sin lugar a deducción de responsabilidad a los servidores públicos que gobiernan estas
dependencias.

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Así las cosas, los titulares y otros servidores públicos que intervengan en estas ilegales
acciones, felizmente disfrutarán de no ser perseguidos por el Estado de Honduras para que
repitan a éste el pago por concepto de indemnizaciones, salarios caídos, intereses moratorios,
costas procesales y costas personales, erogadas injustificadamente por sus actuaciones ilegales.

Los intereses que un juzgado o tribunal condena al Estado de Honduras a pagar causan un
gran daño a éste. El servidor público que despide o interviene en un despido posterga la
declaración de un acto ilegal, por lo que el Estado debe sufragar dicha postergación en forma de
intereses e indemnizaciones. Además, cuando se condena al Estado al pago de costas, el servidor
público que despide o que interviene en un despido causa que el Estado pague algo totalmente
prevenible, si el servidor público precitado hubiese actuado con arreglo a derecho en sede
administrativa.

CUARTO: La Ley de Servicio Civil, en sus artículos 51, 52, 53, 54 y 55, nos detalla el régimen de
despido al cual se someten los servidores públicos a quienes se les aplica esta ley. Por su lado, el
Código de Trabajo, en su artículo 112, entre otros, nos da las razones por las cuales un patrono
puede dar por terminado un contrato de trabajo, sin responsabilidad de su parte. A la luz de estas
legislaciones, entendemos que hay un procedimiento y hay causas legítimas por las cuales un
empleado o funcionario público puede ser separado de su cargo. Fuera de estas razones y
procedimientos, quien despide o interviene en el despido incurre en responsabilidad por haber
dado a luz un acto administrativo (tácito o expreso) ilegal y nulo.

QUINTO: Con la simple lectura del libro de entrada de demandas de los dos juzgados
contencioso-administrativo de la República de Honduras, nos damos cuenta que estos juzgados
son juzgados cuasi-laborales. Asimismo, si observamos el libro de sentencias de estos juzgados,
nos damos cuenta que el Estado de Honduras pierde la gran mayoría de las demandas que se
promueven en su contra en materia de personal. Lo mismo podemos constatar en los libros
respectivos de los juzgados con competencia en materia laboral de nuestro país.

Como agravante a la aplicación de los artículos 53 y 101, aquí impugnados, encontramos


un Paraíso Delictivo para despedir o remover personal sin mayor consideración a repercusiones
directas para el servidor público infractor. El titular de un ente estatal que despide ilegalmente
hace que el Poder Judicial --a través de los juzgados contencioso-administrativo y los que tienen
competencia en materia laboral--, el Tribunal Superior de Cuentas, la Procuraduría General de la
República y el Ministerio Público, trabajen infructuosamente, ya que, aunque quieran proteger y
salvar al Estado de Honduras, NO PUEDEN ya que existe una clase privilegiada de servidores
públicos. En otras palabras, el servidor público que despide o interviene en un despido hace que
el Estado de Honduras cometa un acto ilegal y luego pague por el mismo, con consecuencias
severas para éste pero no para aquél. Todo un aparato estatal se mueve para dañar al Estado de
Honduras (aunque suene contradictorio) y, al mismo tiempo, para proteger a quien DEBERÍA
pagar por el daño ocasionado.

SEXTO: Los efectos a mediano y largo plazo de la aplicación del artículo 53 del “Presupuesto de
Ingresos y Egresos para el Ejercicio Fiscal del año 2010” son muchos e incluyen:

 Sobrecargar los órganos jurisdiccionales contencioso-administrativo de demandas en materia


de personal;
 Aumento en el partidismo, sectarismo, revanchismo político y demás variaciones
conducentes a una pobre administración pública, que puede dar lugar dentro de los entes del
Estado de Honduras;
 Incremento en la percepción de corrupción e impunidad;
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 Pérdida de asistencia internacional a través del BID, BM, FMI, etc., por la inejecución de
proyectos encaminados a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, y por haber un alto
nivel de corrupción en la administración pública;
 Celebrar la cultura de la ilegalidad = erosión del Estado de Derecho;

SÉPTIMO: El artículo 321 constitucional es infringido por el artículo 53 aquí impugnado, ya que el
primero manda taxativamente sobre la responsabilidad en que incurre un servidor público al
ejecutar actos fuera de la ley (nulos), mientras el segundo releva de toda responsabilidad al
infractor. En pocas palabras, el precepto legal se contrapone al precepto constitucional. Ya
sabemos cuál prevalece cuando hay conflicto.

OCTAVO: Los artículos 53 y 101 impugnados limitan el poder del Estado de Honduras para que
haga prevalecer sus intereses y derechos, ya que dispensan a los servidores públicos infractores
de cualquier deducción de responsabilidad civil, penal o administrativa que se les debería de
ejercitar. Esto se traduce a que el Estado de Honduras, como persona jurídica, estaría en una
completa indefensión contra acciones que particulares, abusando de su cargo, ejercen contra los
intereses colectivos del Estado.

Al impartir correctamente la Justicia Constitucional, esta ilustre Sala


estaría abriéndole las puertas a la Defensa del Orden Jurídico Constitucional. La
Justicia Constitucional estaría imponiéndose sobre la infracción de preceptos
constitucionales, y a los azotes contra el interés nacional de nuestro Estado de
Derecho -- todo para el bien general de la república (art. 1 constitucional).
NOVENO: Si bien es cierto que la Constitución (art. 327) delega en la Ley para que norme y
amplíe la responsabilidad civil solidaria, penal y administrativa de los servidores del Estado, no es
menos innegable que la Ley debe hacerlo en formales Leyes Sustantivas de Carácter General y
de Orden Nacional, pero NO escondidas como efugio, en disposiciones de un decreto de
Presupuesto que usualmente tiene vigencia de un año. Esto no es dable del Poder Legislativo.

EXPLICACIÓN DE MI INTERÉS LEGÍTIMO

1- Aunque no soy un agente de la Procuraduría General de la República, del Tribunal Superior de


Cuentas o del Ministerio Público, soy un ciudadano común y corriente, que pago mis
impuestos. Me preocupa que lo recaudado de mis impuestos sea despilfarrado por actos
ilegales que encubren y fertilizan actos de corrupción en mi país. Sí, estoy siendo lesionado
directa y personalmente, ya que por el despilfarro del erario público, y la NO repetición
contra servidores públicos que violan la ley, el Congreso Nacional aprueba ajustes fiscales,
también conocidos como “paquetazos”, afectando así mis intereses y estilo de vida.

Dos ejemplos claros de que el Estado de Honduras no soporta sus compromisos


financieros son las recientes Ley de Emergencia Fiscal y Financiera (decreto legislativo 18-
2010, publicado en La Gaceta #32,188 el 16 de abril de 2010), y Ley de Fortalecimiento de los
Ingresos, Equidad Social y Racionalización del Gasto Público (decreto legislativo 17-2010,
publicado en La Gaceta #32,193 el 22 de abril de 2010). Con solo leer los “considerandos” de
estos decretos, nos damos cuenta que los compromisos del Estado son elevadísimos, por lo
que éste recurre a limitar (vía impuestos) a ciudadanos como yo en el goce de mis recursos
económicos. O sea, ya que al Estado no le rinde el dinero por sus elevados gastos (por
indemnizaciones, prestaciones, costas de juicio por ilegalidades de los funcionarios que
despiden, etc.), tiene que afectarme a mí, como ciudadano, para que pague “los patos”—pero
no lo hace con el servidor público que despide ilegalmente. Como contribuyente, me veo
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afectado directa y personalmente por el abuso de los servidores públicos, que hacen que el
Estado erogue millonarias sumas por sus ilegales actuaciones, como si fuera una piñata que
hay que reventar y gozar de ella.

Contrario sensu, me gustaría que mis impuestos fuesen utilizados para mejorar el
bienestar de todos los hondureños y las hondureñas, sin haber lugar a exención en la
deducción de responsabilidad a servidores públicos que causan graves daños al erario
público, y, por tanto, al pueblo hondureño, del cual soy parte. Honorables magistrados, el
Control Social y el Principio de Publicidad me favorecen al presentar la presente demanda
para su debida admisión ante este Honorable Sala.

Si mi OBLIGACIÓN diaria y periódica es de declarar mis ingresos, y pagar mis tributos al


Estado de Honduras, lo lógico es que tendría que recibir a cambio algún tipo de DERECHO
aparejado. Los derechos van de la mano de las obligaciones.

2- Como todos sabemos, la corrupción nos tiene empobrecidos y el Estado de Honduras


mínimamente favorece a la ciudadanía con programas educativos o de salud que
efectivamente le ayude, o con obras públicas de interés general, o con mantenimiento de
carreteras, entre otras cosas -- todo en consideración relativa a los jugosos ingresos anuales
del Estado.

En poco, tenemos un Poder Ejecutivo que se encarga de “sangrar” a sus ciudadanos,


saquear el erario público y de gozar de una impunidad imperante, así como de un Poder
Legislativo que autoriza estas acciones y se beneficia de ellas por medio de favores
politiqueros. Ahora, lo menos que podría hacer el Poder Judicial es ejercer un control o
revisión sobre los otros dos poderes del Estado, a la luz de un efectivo sistema de pesos y
contrapesos. De no ser así, estaría yo viviendo en un Estado de Derecho antidemocrático y
fraudulento, en que solamente tengo obligaciones pero NO derechos, violando el artículo 1
constitucional. En otras palabras, los TRES poderes del Estado estarían coludidos para
fecundar la ignominiosa CORRUPCIÓN.

El artículo 13.1 literales a, b, c de la “Convención de la Naciones Unidas contra la


Corrupción”, aprobada mediante decreto legislativo 09-2005 del 3 de marzo de 2005, me
faculta a participar y contribuir (personal y directamente) en la concienciación y combate a la
corrupción, a través de un espíritu de intransigencia a la misma.

Asimismo, el 13 de la “Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes”,


aprobada por el decreto legislativo 96-2006, me otorga el Derecho a la Justicia, que implica el
derecho a la denuncia, audiencia, igualdad ante la ley y a todas las garantías del debido
proceso.

De igual manera, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, también


conocido como “Pacto San José”, nos dice que todas las personas son iguales antes los
tribunales y cortes de justicia.

3- De acuerdo al artículo 70 constitucional, no puedo ser impedido de ejecutar lo que la Ley


expresamente no me prohíbe. Más adelante, el artículo 80 me da el derecho a presentar
peticiones por motivo de interés particular o general. Y, en el artículo 82, se declara la
inviolabilidad al derecho de defensa, y el libre acceso a los juzgados y tribunales para ejercitar
acciones. Así las cosas, estoy legitimado para demandar en el presente caso, ya que no hay
ninguna prohibición expresa que me lo impida, puedo presentar peticiones que sean
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motivadas por interés general, y quiero hacer prevalecer o defender mis derechos como
ciudadano, nacional y contribuyente que soy, a través del libre acceso a los juzgados y
tribunales para ejercitar acciones o demandas.

Por todo lo antes expuesto, Honorables Magistrados, os ruego tenerme legitimado para
demandar e impugnar los artículos ya reseñados, a través de la garantía de inconstitucionalidad
por vía de acción, por razón de contenido.

PODER

Para que me represente en el presente proceso judicial, confiero poder en la abogada y


notaria JUDITH JUVENTINA ALEMÁN BANEGAS, mayor de edad, casada, hondureña, abogada y
notaria de este domicilio, miembro del Colegio de Abogados de Honduras, inscrita bajo el número
1773 y con exequátur de la Corte Suprema de Justicia número 1193, con despacho legal y notaría
en colonia Argentina, avenida Arroyo, casa número 3349, teléfono fijo número 221-5250,
teléfono celular número 9990-7941, correo electrónico: clegal@cablecolor.hn, quien podrá ser
asistida por mí mismo, como Procurador autorizado por el Colegio de Abogados de Honduras con
carnet número 320-10. Confiero en la abogada Alemán Banegas las facultades generales del
mandato judicial así como las de expresa mención, como ser: desistirse de la acción deducida,
absolver posiciones, renunciar a los términos legales, transigir, conciliar, comprometer, aprobar
convenios y percibir.

PETICIÓN

A esta ilustre Sala de lo Constitucional respetuosamente pido:

1. Admitir la presente demanda de inconstitucionalidad parcial por vía de acción, por razón de
contenido, junto a la copia simple de la misma;
2. Dar el trámite legal a la presente demanda;
3. Emitir, dentro de un plazo legal y razonable, la sentencia donde se declara la
INCONSTITUCIONALIDAD del “Presupuesto de Ingresos y Egresos para el Ejercicio Fiscal del
año 2010”, específicamente en sus artículos 53 y 101;
4. Enviar una exhortación al Congreso Nacional para que se abstenga de decretar futuras
disposiciones generales de Presupuestos que incluyan preceptos inconstitucionales como los
aquí impugnados.

Tegucigalpa, M.D.C., 12 de mayo de 2010

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