Esas mañana como la de la ciudad, cuando el viento recorre con violencia y parecen

ser flechas heladas que traspasan tu cuerpo, cuando el sol aun no sale y no se siente
la calidez en nuestros rostros.
Stefano un Joven estudiante, este era un chico tímido pero muy sensato, el acababa
de ingresar a la universidad, en el cual él consideraba que era una selva, dentro del
salón de clases que el tenia, junto a él habían peculiares compañeros, con una clase
social acomodado, muy acomodada, pero él era de clase media no le importaba el ser
popular o el demostrar cuánto dinero ha de tener, era todo lo contrario a lo que él veía
con su compañeros.
El veía a todo su salón de clases como un tablero de ajedrez, el rey; el chico
presumido el clásico popular de la universidad y sobre todo del salón, se llama
Fabrizio y ahí viene.
-Bueno, Bueno, qué onda con todos, ¿Cómo están?
-Que tal Fabrizio, le responde sus compañeros.
Un grupo de 2 chicos, Juan Carlos y Ricardo que lo siguen siempre donde vaya y
donde este son sus amigos, chicos que solo saben hacer lo que Fabrizio les dice y
molestar a sus otros compañeros uno de ellos Stefano. El grupo de amigos de Fabrizio
representaban “Los caballos”
-Stefano llega al salón de clases, y el grupo de Fabrizio comienza con sus bromas.
-Llego el santo del salón, el futuro Papa. Decían sus compañeros en son de burla
hacia él ya que él no le gustaba salir a fiestas.
-Buenos días, respondió Stefano, ya que a él sus chistes no le afectaban.
Stefano se dirigía hacia su carpeta sentado observaba a su salón lleno, tan lleno por
los egos de sus compañeros que por el tamaño de sus cuerpos.
Stefano ve ingresar a la “Reyna”, Alejandra, una adolecente tan engreída como
prepotente, pero siempre andaba con su grupo de amigas, que dentro del tablero
Stefano las veía como “Los Alfiles”.
-Hola Fabrizio le susurra Alejandra a Fabrizio, dándole un beso en el cachete.
Stefano veía a su salón, a sus compañeros armar una partida de ajedrez
figurativamente, “El Rey”, “La Reyna”, “Los Alfiles”, “Los Caballos”.

Stefano sentía que el resto de sus compañeros se comparaban a Peones de Ajedrez,
pero no estaban solos “El Rey y La Reyna”. En todo tablero hay torres, y estos dos
jóvenes se sentían dioses, al decir mis padres son muy importantes, como para que tú
me digas algo.
Fabrizio comenzaba lo usual de todo primer día de clases de la semana.
-Hacer tareas, para bobos. Exclamaba riéndose.
-Eso sí, te doy la razón- replicaba uno de sus amigos
-Que tienen al dejar muchas tareas, no sé qué ganan – dijo Fernanda.
Pero como siempre, después que terminaban de quejarse, comenzaban a hablar del
único que tema en el que ellos eran expertos y sabios. Las fiestas, eran su mayor
alegría de ellos, el quien tendrá o dará la mejor fiesta, el sí estará o no estará invitado
a la fiesta, he ahí donde aparece una nueva ficha dentro del gran tablero de ajedrez,
“Los Peones” los cuales Stefano consideraban que eran el resto de sus compañeros
de clases.
-Mañana fiesta en mi casa, 8 de la noche prohibido llevar el aburrimiento. Dijo Fabrizio
-Ahí estaremos, a divertirnos, y olvidar estas pesadas horas en las mañanas.
Respondió Alejandra.
-¿Estamos todos invitados?, preguntaron las tres amigas de Alejandra.
-Por supuesto, que ustedes si están invitadas señoritas, dijeron los amigos de Fabrizio.
Fabrizio se aleja del grupo y se pone al frente del salón y comienza a hablar:
-Al finalizar las clases les estaré acercando unas invitaciones.
Entonces ahí comienza la famosa táctica de Fabrizio, todo el mundo universitario de
ahí, conocía a Fabrizio y sus esplendorosas fiestas, tan desenfrenadas, muchas las
consideraban fiestas de dioses, y el resto de los compañeros de Stefano, se

consideraban afortunados el tenerlo como compañero de clases, porque al tenerlo
cerca a ellos podrían aspirar a que los conozcan bien y les pueda invitar a sus
dichosas fiestas que por cierto eran tan populares que hasta los profesores de la
universidad, tenían conocimiento de estas.
Entonces como Fabrizio dejaba las invitaciones para el ultimo, durante el día el
aprovechaba, porque todos sus compañeros se dedicaban a quedar bien con él,
invitándolo a comer, y tratando de cumplir lo que el necesitaba.
-Stefano, a ti no te interesa asistir a la fiesta de Fabrizio, le pregunto una de sus
amigas de Alejandra.
-No, no soy de ir a fiestas. Respondió Stefano.
-Es extraño, ¿A qué persona le gusta estudiar? Murmuraban las amigas de Alejandra.
-Si por eso él es un nerd. NERD! gritaron los amigos de Fabrizio
-¡Dejen de molestarlo!, les reprendió Alejandra.
-¿Lo defiendes?, pregunto Fabrizio soltando una risa burlona.
Alejandra estaba enamorada de Stefano, pero su “jerarquía” dentro del salón y la
universidad impedían que ella se acerque a Stefano, porque él era un chico normal,
para su entorno popular, era tan grande el miedo a decir lo que sentía por él, pero eso
le confundía no sabía si lo que sentía por él era lo que la ponía nerviosa y la detenía o
el tener vergüenza en sentir amor por una persona que no encajaba o seria la burla de
sus amigos.
-No, solamente digo que no lo molesten, respondió Alejandra.
-Ok, está bien se te da por defender, a inocentes. Dijo Fabrizio
Mientras seguían hablando, Stefano no decía nada solo sonreía y atinaba con la
cabeza para el seguían siendo piezas de ajedrez donde el veía una verdadera

diversión. Stefano miraba y veía, que en su Salón ya había una lado de fichas de un
tablero de ajedrez, y el murmuraba.
-Tengo un tablero de ajedrez, que sería el tablero se preguntaba Stefano.
-Que hermoso es estar en la universidad y estar con amigos conversando
vacilándonos, dijo sonriendo Alejandro a sus grupo de amigos.
-Claro, el tablero es la universidad, y ahí tenemos “El Rey” dijo Stefano en voz baja.
-Sí, es lo mejor, estar en familia si tan solo no hubieran profesores, dijo Alejandra.
-Ahí tenemos “La Reyna”, murmuro Stefano.
-Claro, que si dijeron los amigos de Fabrizio.
-“Los Caballos”, escuderos del “Rey”, dijo Stefano.
-Bueno chicos, cuando es la fiesta, hablaron en coro las amigas de Alejandra.
Stefano levanto la mirada y sonriendo:
-Claro, ahí están “Los alfiles”.
-No se preocupes mis padres me dejan la casa de playa para poder hacer la fiesta,
hay dinero de sobra, para comprar tragos.
-Claro, sus padres son “Las Torres” ya que para ellos son su muralla.
Claro Stefano había armado un duelo de Ajedrez, el consideraba que sus compañeros
se creían superiores sobre los demás y que mejor ejemplo que representarlos como la
Jerarquía de un Ajedrez, donde el objetivo a salvar es el Rey, donde todo el juego se
basa en “El Rey”, y la libertad de “La Reyna”.
Tenía el tablero que era representado por la universidad era el campo de batalla, “El
Rey” era Fabrizio, “La Reyna”, Alejandra, “Los Caballos” los amigos de Fabrizio, “Los

Alfiles” las amigas de Alejandra y “Las Torres” las que resguardan eran sus padres,
Stefano los puso como Fichas Blancas.
-Buenos días alumnos, retumbo una voz en el aula era su profesor.
-Buenos días profesor, respondieron todos los alumnos.
Stefano observo a los alumnos y a su profesor, veía que tenía un duelo de ajedrez
completo. No le agradaba mucho sus compañeros de clases pero en especial la forma
de actuar y hablar a los demás.
Stefano sabía que la actitud que ellos tenían tarde o temprano podía terminarles
dejándolos en Jaque, porque todo Monarquía, por oro o dinero que tengan, por más
tiempo que duren, las monarquías eran destruidas.
-Alumnos, el día de hoy revisare sus tareas. Dijo el profesor.
-Maldición!, exclamo Fabrizio.
-Me Olvide, dijo Alejandra.
Mientras ambos de lamentaban junto al resto de su grupo que no habían hecho la
tarea veían como Stefano se acercaba hacia el profesor con su trabajo en un folder,
Fabrizio molesto renegaba y decía:
-Cuando no ese Nerd, entregando puntual como si le fueran a dar un premio.
-Es un perdedor, acotaban los amigos de Fabrizio.
-Creo que estamos en problemas dijeron las amigas de Alejandra.
Pero como siempre, Fabrizio tenía una salida ante todo, los problemas se le resolvían
muy fácil, y estaba acostumbrado a eso.
-Bueno, quien hizo su tarea. Pregunto Fabrizio mirando a los demás compañeros del
salón de clases.

-Yo, respondió uno de ellos tímidamente. Se llamaba Fernando.
-Si tú me das, tu tarea, considérate invitado VIP en mi fiesta. Aseguro Fabrizio
sonriendo. Los amigos de Fabrizio hicieron lo mismo, y a la vez buscaban para las
chicas y Alejandra. El alumno que estaba hablando con Fabrizio se quedó pensativo,
Stefano al ya ver esa acción repetidamente dijo:
-Creo que comienza la partida de Ajedrez.
Como en todo ajedrez, los peones son primeros en la línea de batalla, pues ponen el
pecho para defender a “El Rey”.
-Está bien toma mi trabajo, le responde Fernando a Fabrizio.
-Perfecto, considérate invitado. Le responde Fabrizio.
Lo mismo sucede con el grupo de amigos de Fabrizio, quienes consiguen lo mismo,
era la primera movida en el juego de ajedrez los peones habían avanzado dos casillas
en el tablero. Stefano al ver lo que había pasado dejo su trabajo y se fue a sentar a su
carpeta, porque él sabía que se venía la jugada de las fichas negras.
El profesor se levantó de su carpeta y con tono fuerte hablo:
-Alumnos, ¿nadie más ha hecho su tarea?
-Yo, también he hecho aquí esta. Respondió Fabrizio.
-Nosotros también tenemos nuestros trabajos, dijeron los amigos de Fabrizio igual que
el grupo de chicas lideradas por Alejandra.
El profesor, sorprendido asienta con su cabeza, les hace un gesto y les dice:
-Acérquense y déjenme sus trabajos en el escritorio.
El grupo se acercó y dejaron “sus trabajos” en la mesa de profesor, cuando dieron la
vuelta sus rostros eran de pura sonrisa, el tamaño de su boca había crecido su sonrisa
era de oreja a oreja, Stefano vio esa acción y a él le molestaba mucho se sentía

indignado que como era posible que vendan un esfuerzo, una nota por un momento de
diversión que no les aporta nada.
Stefano tenía como ley, las fiestas están todos los días, pero las notas y los estudios
no pueden esperar si se pierde una nota no se recupera se escribe en tu registro y te
da como resultado un mal promedio.
Stefano estaba ido y renegando por dentro, cuando de pronto se escucha otra vez al
profesor:
-Como veo que nadie más entregara trabajo, creo que se quedaran con un cero de
nota.
Stefano sabía que “Las Fichas Negras” habían hecho un movimiento en respuestas al
movimiento del bando de fichas blancas, el profesor dejaba fuera del juego a los
peones que se habían sacrificado, por “El Rey”.
-Profe, que comience la clase, dijo Fabrizio.
-Que sinvergüenza, murmuro Stefano.
El profesor sorprendido que sus alumnos que por lo general entregan trabajos no
habían presentado absolutamente nada, entonces al ver a Fernando agachar la
cabeza.
-Fernando, ¿porque no has hecho tu trabajo?, le dijo el profesor.
Fernando no respondió nada, pero se le notaba alegre, y Stefano no podía creer la
magnitud de lo que estaba sucediendo le era tan estúpido, pero él no podía hacer
nada él sabía que “El Rey”, había hecho su primer movimiento y algunos peones
perdieron cubriéndolo.
-Creo que no dirás nada Fernando, comencemos la clase. Dijo el profesor.

Las horas transcurrieron, la clase acabo el profesor se despidió, y tocaba la tercera
hora de clase pero el profesor aun no venía, Alejandra había notado el rostro de
Stefano, tan molesto pero sin decir nada, ella sentía vergüenza, pero por algún motivo
no podía dejar de ser así, Fabrizio estaba enamorado de Alejandra, pero ella
secretamente sentía algo por Stefano, pero Fabrizio se había dado cuenta desde hace
mucho.
Mientras Alejandra contemplaba a Stefano sentado en su carpeta.
-Vamos a comprar algo, Alejandra. Dijo Fabrizio.
Alejandra se da cuenta que le hablaron y deja de observar a Stefano.
-Sí, claro vamos. Le responde Alejandra.
Stefano está enamorado de Alejandra, pero él no se atreve porque el siente que ella
no aceptaría a alguien de su forma de ser, Justo cuando Alejandra sale por la puerta
Stefano voltea y la ve saliendo con Fabrizio, este al percatarse que él está mirando a
Alejandra la abraza a ella. Stefano voltea y se va hacia el fondo de su salón.
-Saco tu brazo, le dice Alejandra a Fabrizio.
-Tranquila, solo estaba jugando, le responde él.
-Conmigo no juegues así, le dice Alejandra en tono amenazante.
-Tranquilos Chicos, no peleen, dicen las amigas de Alejandra.
-Ustedes van a terminar juntos, son el uno para el otro, acota uno de los amigos de
Fabrizio.
-Alejandra, ¿qué opinas tú?, preguntan las amigas de Ella.
-Eso sí, tú la más popular, yo el más popular, juntos hacemos una pareja súper
popular. Dice Fabrizio.
-No lo creo, responde Alejandra y comienza apresurar su paso.

Fabrizio la sigue con la mirada, se molesta, pero mira de reojo a Stefano y sonríe
sarcásticamente, lo ve cabizbajo y se va tras ella, pero Stefano estaba leyendo para su
próximo examen.
-Stefano, ¿qué estás leyendo?, pregunta Fernando.
-Dando un repaso para el examen que tenemos dentro de unos minutos. Le responde
Stefano.
-Haya, yo también he estudiado todo, voy a dar una última repasada.
-¿Vas a dar una última repasada para que ayudarle otra vez a Fabrizio?, pregunta
Stefano con un poco de sarcasmo.
-Tu no entiendes Stefano, lo que hice en la clase anterior, lo vale por ser invitado VIP
de Fabrizio. Respondió Fernando.
-Tienes razón Fernando yo no entiendo, por eso no comparto tu opinión, de regalar
una nota por una simple noche de tragos, donde chicos y chicas bailan bajo rayos de
luces coloridas. Dice Stefano.
-Stefano, hay que saber divertirse, todo no es estudiar, si estudias mucho también es
malo. Argumenta Fernando mirándolo y tocándole el hombro.
-Una fiesta siempre estará Fernando, los tragos nunca acabaran las chicas siempre
existirán, después que acabes tus responsabilidades estarán, dime ¿Cuál es la
diferencia en ir a una fiesta antes o después, o en tirar al tacho un trabajo que es
esfuerzo de tu cerebro.
Y seguían conversando, cuando Fernando le dice a Stefano:
-talvez tengas razón, pero ya no hay marcha atrás.
-Exacto Fernando no hay marcha atrás, lo hecho, hecho esta.

Stefano da por concluida la conversación entre ellos dos, sabe que “El Juego de
Ajedrez” lo van ganando las fichas Negras. Fichas negras representadas por maestro,
cursos y universidad.
No terminaba Stefano de terminar de hablar con Fernando y entran por la puerta
riendo Fabrizio y sus amigos, junto a Alejandra y sus amigas. Cada vez que Stefano
mira a Alejandra esta deja de reír o hacer lo que esté haciendo y se pone seria, como
si Stefano le llamara la atención tan solo con la mirada, pero Stefano al ver que
Alejandra se pone seria siente que la incómoda o que ella le encuentra desagradable,
entonces tímidamente voltea y trata de mirar a otro lado.
Los principales artices del “Juego de Ajedrez”, se sientan en sus carpetas a la espera
del profesor, pero ahí es cuando uno de los dos amigos de Fabrizio se recuerda que
tenían examen, desesperado dice:
-Fabrizio, no puede ser hoy hay examen y esa nota vale el 50% en el promedio final.
-Maldición, pero tranquilos tenemos a Fernando, el nos ayudara. Dice Fabrizio
Fernando recordando lo que había hablado con Stefano, no quería perder la invitación
que ya se la había ganado, pero no quería tampoco desaprobar, era trampa ayudarlos
o hacerles el examen.
-No, les ayudare, respondió Fernando.
-Como dices, sabes que si no me ayudas en el examen no te invitare, dijo Fabrizio
-No me interesa, primero están mis prioridades, no seré tonto. Le respondió Fernando.
Stefano, sonreí alegre porque Fernando se había dado cuenta de lo que estaba
haciendo, mientras que Fabrizio explotaba de ira, pues no le gustaba que lo reten o se
nieguen, y Fernando era el segundo en hacerlo en toda la universidad, porque el
primero fue Stefano al rechazarlo hace mucho cuando él quería ser su amigo, pero
solo para que le haga las tareas.

Fabrizio miro a Stefano y lo vio darle la mano a Fernando, esto lo enfado mucho más
sabía que Stefano había tenido algo que ver con esa rebeldía, uno de sus peones
caídos se le había revelado.
Entra el Profesor a clases y dice:
-Alumnos, vamos a comenzar dando el examen, por favor siéntense bien.
-Profesor, no dijo que había examen, respondían desde el fondo del salón.
-Alumnos, ustedes ya sabían, recuerdan las reglas, no plagiar, no mirar al costado, dijo
el profesor.
Todos los alumnos comenzaron a sentarse en sus respectivos asientos, Stefano otra
vez callado se sentó esperando el examen con ansias, había estudiado, pero sabía y
presentía que el Tablero de Ajedrez iba a volver a tener un movimiento, le tocaba el
turno a “Las Fichas Blanca”,
-Alumnos, pasara el examen a cada uno en su sitio no se muevan, les dijo el profesor
a todos.
-Stefano, te sientas a mi costado. Pregunto una de las amigas de Alejandra.
-No, perdón me gusta estar en este asiento. Le respondió Stefano.
Cuando cada alumno ya tenía el examen en sus manos, el profesor dijo:
-Comienza el examen tienen 45 minutos para desarrollarlo.
Corrían los segundo y minutos, se veía la clase como cuando se separa el agua del
aceite, a un lado los que tenían la cabeza hacia su examen respondiendo y al otro los
que solo esperan el momento oportuno para estirar el cuello.
Ya había trascurrido media hora desde que el profesor les había dado el examen.
-Alumnos, les queda 15 minutos, informo el profesor.

Stefano se levantó de su asiento y se acercó hacia el escritorio del profesor:
-Profesor, acá esta mi examen, ya termine. Le dijo Stefano
-Excelente, Stefano. Respondió el profesor
Fabrizio desde su asiento observaba con cólera a Stefano, pero se apresuró a tratar
de resolver su examen que lo tenía completamente vacío, miro a un costado estaba
Fernando, estiro el cuello y trato de copiar, pero no podía, uno de sus amigos
recordaba pequeñas cosas de la clase y sin darse cuenta estaba desarrollando la
mitad del examen al ver esto Fabrizio le dijo:
-Dame tu examen Juan Carlos cambiemos.
-Pero porque Fabrizio, le respondió Juan Carlos.
-Porque sí, porque no he desarrollado nada, y tengo que salvar este curso.
-Pero yo también tengo que salvar este curso Fabrizio.
-No me interesa dame el bendito examen.
Ante esto Fabrizio estira su mano y le arrancha el examen a su compañero dejándole
el suyo que estaba completamente vacío. Juan Carlos se sentía tan mal que no sabía
qué hacer, siempre había seguido a Fabrizio, apoyado en sus cosas, y le hacía barra
cuando molestaba o maltrataba a otros chicos. Pero ahora él era el que estaba en el
papel del afectado.
-Faltan 5 Minutos para terminar el examen, volvió a avisar el profesor.
Fabrizio solo tenía una parte desarrollada del examen. Entonces recurrió a Ricardo.
-Pásame todas las respuestas de las preguntas que tú hayas desarrollado.
-Está bien, Fabrizio tengo la numero 6 y la numero 10.
-Ok, pásamelas, escríbelas en un papelito y pásamelas.

-Está Bien, le respondió su amigo a Fabrizio.
Durante todo ese alboroto, el profesor se percataba que había bulla, había escuchado
una conversación, y aun la seguía escuchando pero no la distinguía. Se hizo el loco y
disimuladamente espero.
Ricardo de Fabrizio, el que le iba a dar las respuestas, lanza un papelito hacia
Fabrizio.
-Fabrizio, ahí tienes las respuestas.
-Ok, está bien.
Fabrizio se disponía a abrir el papelito, cuando:
-¡Que pasa acá!, se oyó fuerte desde el frente del aula. Era el profesor.
Fabrizio no sabía que decir, Stefano había visto toda la escena, contemplándola y
viendo las acciones que hacia Fabrizio, pero Stefano sabía que un rey no cae si aún
tiene peones o soldados.
-Alumno Fabrizio, lo he visto cogiendo un papelito en el aire, afirmo el profesor.
-No, profesor no es mío. Respondió Fabrizio.
Se veía tan acorralado Fabrizio que no sabía que decir o que hacer, miraba de un lado
a otro tratando de encontrar una excusa ante su falta, pero no hallaba ninguna. Y de
pronto:
-Profesor, no es mío es mi compañero de aquí al costado.
Fabrizio le había echado la culpa a su amigo, Ricardo. Sin miedo lo había acusado
alegando ser inocente.
-Profesor, este plagio no es mío es de Ricardo, lo encontré pasando papeles y se lo
arranche justo me iba acercar hacia usted para informarle.

-¿Es cierto eso alumno Ricardo?, pregunto el profesor.
Fabrizio miro amenazante a Ricardo y le dijo:
-Si tú le dices que yo te pedí el plagio, nunca más te consideres mi amigo.
-Pero Fabrizio me perjudicare yo, respondió Ricardo.
-No me importa échate la culpa, acepta que fuiste tu.
-Que pasa ahí, pregunto el profesor acercándose.
-Nada profesor, le digo que no miento, respondió Fabrizio
-Alumno Ricardo, ¿es verdad que es de usted ese plagio?, pregunto otra vez el
profesor.

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