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REFERENCIA BIBLIOGRÁFICANOMBRE DEL LIBRO: “Modernidad y poder. El
desvío antropológico”
AUTORES: Georges Balandier.
EDITORIAL:Jucar Univerdidad
AÑO: 1988 Barcelona.
PÁGINAS: 287.
Por Judith Macarena Ginzo.

Georges Balandier es reconocido por su intento, muy acertado de construir una
sociología dinámica de la modernidad. Con la intención de dar cuenta del
funcionamiento del poder y los factores del desorden del sistema social.
Nos cuenta sobre la dualidad con que se ha manejado el conflicto actual: ordendesorden, donde la tradicionalidad y la modernidad son formas de orden que se
caracterizan por su diferente relación con el desorden.
Respecto a la noción de modernidad Balandier afirma "se aporta un correctivo
cuando la crisis es menos captada como generadora y reveladora de una
sociedad enferma que en cuanto exasperación o manifestación extrema del modo
normal de existencia de lo social. Obliga a no separar más orden y desorden,
estructura (u organización) y movimiento, equilibrio y desequilibrio. Revela que la
construcción de los social, su producción continua, se efectúa sobre una base
inestable"
Indagando en los dos primeros capítulos de la obra, el autor nos habla sobre l a
‘metáfora corporal’, que se emplea frecuentemente en los lenguajes que tratan de
la sociedad, de su orden y de su poder. Del «cuerpo político» al «cuerpo místico»
se distribuyen una serie de términos que manifiestan los diversos aspectos de lo

agrupaciones y modos de participación o fusión colectiva). de apropiación y de mando establecida a favor de la segunda. El equilibrio del cuerpo político exige una formación correcta de sus componentes. en tanto que forma. aun a costa de la injusticia. está . sin límites. Esta relación se desplaza a la consideración de la esencia de lo político. Sólo éste. aquejados de deformidad. El mismo no podría seguir siendo el corazón sano de un cuerpo enteramente deteriorado. única salvaguarda de su unidad. necesariamente limitada la monarquía. ese «artificio» necesario . que se convierte en «un cuerpo enfermo de la cabeza a los pies». sometido al cuerpo político calificado de «cuerpo místico». Todo miembro que lo limite. se encuentra sometido a la soberanía del espíritu. así como una proporción conveniente de cada uno de ellos respecto al conjunto. reducidos al disfuncionamiento. El poder del emperador es absoluto. Debe ser mantenido en buen estado. conforme al modelo. Todo se encuentra. provocan la degradación de aquello. puede dar vida y orden a aquél. debe ser separado. que ataque su vitalidad. en principio. el cuerpo político prevalece sobre los miembros que lo constituyen: no existe con el fin de asegurar su salvaguarda.5 social (instituciones. con la condición de respetar las reglas que ligan solidariamente a todos los miembros y a todos los órganos. a un soberano absoluto. el Estado impone una jerarquía instaurando una dominación. como relación de dominio. se sitúa bajo las leyes. La dependencia es recíproca. Este se convierte así en una imitación del hombre. y el cuerpo social se somete a la soberanía de un espíritu artificial. considerado durante mucho tiempo como un mecanismo. funciones. La unión de la materia y de la forma se entiende. Atrofiados o hipertrofiados. sino a la inversa. Sólo un «buen Príncipe» puede preservar de estos desórdenes. que define la relación del cuerpo social con el Estado. dividido por los intereses particulares y divergentes. organizaciones. El cuerpo.

en el sentido de analizar innumerable cantidad de pueblos. Se marca la continuidad. «el Rey no muere». y su forma de ritualizar la ‘muerte’ del rey. por resultar muy extensos. unos dispositivos jurídicos fijando la relación del rey con la corona. unas prácticas ceremoniales y rituales. Aquella permite afirmar a la vez. degradatoria. que descubre en la historia aquello que la antropología enseña hoy: la importancia de las prácticas regulares y ritualizadas por las que las sociedades de la tradición reviven su orden y sus poderes. con el reino. Respecto al modelo cristológico. Un artificio de escritura reproduce esta distinción: rey (persona) y Rey (detentador de la función soberana). «mística» por su propiedad de ser cuerpo político no sujeto a la enfermedad y a la muerte. Podemos decir en general que. y el tesoro corresponde a la dote que el marido tiene en uso sin disponer del derecho de enajenarla.5 Balandier se plantea otras cuestiones ¿Cómo escapar a la fatalidad del declive y la muerte? ¿Cómo hacer que la ley natural. el soberano participa de una doble existencia: «natural» por su cuerpo físico. a los primeros principios que dirigen su composición. . sin ahondar demasiado en estos ejemplos. su juramento equivale al cambio de palabras entre el esposo y la esposa. establecido en la plenitud y la duración. que se seculariza en el curso del siglo XIII en el interior mismo de la teoría cristiana: el cuerpo no será ya la comunidad de fieles. mortal. o quede subordinada a la ley. el autor habla sobre El Príncipe de Maquiavelo. también natural. de la regeneración? Los cuerpos políticos no se alcanzan más que por un retorno a los orígenes. sino la jerarquía eclesial. afirma que la función soberana no está sometida al dominio de la muerte. lejos de la aparente contradicción: «el rey ha muerto». A partir de esta dualidad se organiza una teoría política de la monarquía. Balandier aquí comienza con un planteo muy antropológico. El soberano se casa con la institución. se transforme en su inverso. Para dar respuestas ante estos interrogantes. orgánica. para erigir una imaginería que populariza la doble vida del soberano. tras la noción de «cuerpo místico».

Confiere al rey y a la realeza una existencia cuasi-metafísica. el rey no muere jamás (Modernidad y poder 33) En primer lugar. a quedar solidariamente ligados por una unión indisoluble. en consecuencia. Es la misma sangre real la que deviene portadora de los «dones». lleva una carga emocional (como la idea de patria) demarcando una pertenencia. Es preciso que la ficción sea recibida como real. hacer que los interregnos no se conviertan en fuente de desórdenes.5 La metáfora matrimonial. el nacimiento real manifiesta la elección de la gracia divina. . Se opone al aer físico del soberano (el rey) y al ser físico del reino (el territorio). Dios y el pueblo legitiman la dinastía. Los «esposos» se comprometen a amarse mutuamente. ana vez escogida. A una dinastía supuestamente inextinguible corresponde la corona establecida en una suerte de inmortalidad. La teoría. Evoca el interés general y lo hace distinto del interés particular del soberano. antes del fin del siglo xili. éstos no están absolutamente sometidos. designando una herencia imprescindible. manifestada por la consagración (día en el que «el rey esposa solemnemente su reino») y la asunción del anillo real según el rito francés. Aparece entonces como «un fluido un tanto misterioso» u. el Príncipe y sus súbditos son obligados al respeto del espíritu y de las convenciones de este matrimonio político. define el poder del soberano y sus límites. que guarda la realeza. lo imaginario y las prácticas se encuentran puestas al servicio de una preocupación principal: establecer la institución monárquica durante largo tiempo y. de hecho. principio opuesto en cierta medida al principio de consagración que da prioridad a la autoridad espiritual. La noción de Corona anuncia y acentúa la ficción. de la fuerza del poder. aproximadamente al mismo tiempo en Francia y en Inglaterra. la afirmación de la continuidad dinástica. Interviene. y aquél no puede usar arbitrariamente ni del tesoro ni de las prerrogativas inherentes a la realeza. natura et gratía.

Finalmente. el rey. la bandera de Francia y la espada real se inclinan en el momento de las lamentaciones: «el rey ha muerto». Los juristas producen una construcción imaginaria según la cual la sucesión de las personas en la realeza está validada porque todas «criben la investidura de una misma. El mismo ritual funerario sugiere que el rey no muere jamás. . Al cuerpo muerto y encerrado en el féretro del rey difunto se le asocia su representación y visible ornada con todas las insignias de la soberanía: una imagen dando materialidad a una persona ficticia. posee a su detentador. Esta ficción se elabora en los siglos xrv y xv por desplazamiento del derecho canónico (diferenciando lo que viene del papa y lo que emana de la Santa Sede. a su vez. Remiter. durante el entierro. y son posteriormente levantadas con el grito de «viva el rey». hasta el punto que puede estimarse necesario protegerla contra los «crímenes» Rales que atentarían contra ella. a cuenta de la soberanía de la que el rey es portador y por la cual es transformado (convirtiéndose en rey). En el ceremonial francés. El rey tiene el poder. La efigie real tiene un rol propio. después retomada en Francia y que se encuentra en múltiples civilizaciones. Más significativo todavía parece el recurso a la efigie real durante el ritual fúnebre. Ricardo II de Inglaterra fue derrocado bajo la acusación de haber puesto en peligro la corona. en el sentido literal del término.5 Se halla netamente separada de la persona del rey —como lo está el cuerpo natural del cuerpo «místico»—. pero el poder. y se descubre también escondida bajo la forma de las máscaras funerarias. práctica aparecida en Inglaterra a comienzos del siglo xiv. La bandera es el rey. La justificación está tomada de la mitología antigua. sobrevive al rey mortal. «cuerpo místico» y «dignidad real». el efecto de inmortalidad se ve aún más acentuado por la imputación de esta propiedad a la dignidad real. única y eterna dignidad. establecido para la eternidad) hacia el derecho constitucional.

permite hacer aparecer nuevas similitudes y diferencias en el tratamiento de la referencia corporal. El sistema simbólico asocia el cuerpo natural del hombre a dos cuerpos metafóricos. un sistema global de representaciones. el del cuerpo en el que figuran los nueve orificios y el de las condiciones del buen funcionamiento de lo social. El desvío antropológico no conduce a esta sola constatación. en las jefaturas bamiléké. las del África tradicional. el punto donde se conjugan los efectos de poder. comparando las primeras formas de la realeza. En Camerún. el centro de convergencia de dos sistemas de fuerzas. . a la vez simbólica y política. en tanto que verdadero y eficaz operador social y político. James Frazer. las dos ¿«bitas de los ojos (seguridad). Pero lo que se deja ver de una manera más general es el cuerpo. descritas e interpretadas por la antropología. aunque se lo limite a un solo conjunto de civilizaciones. puso en evidencia una ideología de la soberanía. Compuesto de nueve miembros. transformándose visiblemente en parte constituyente y significativa de poder. las dos orejas (previsión). la boca (comunicación). El soberano es el lugar de esta relación. el social y el político-ritual. por un juego de correspondencias: las dos narices (poder).5 La consideración de otras sociedades. El mundo social (el orden de los hombres) y el mundo natural (el orden de las cosas) se encuentran asociados bajo una misma mirada. nos remite a un doble registro. un consejo de notables preeminentes que detenta la función principal: es el depositario de la costumbre y designa a los jefes u . así como del buen estado de la sociedad. El se hace responsable del curso de la naturaleza. el orificio del sexo (fecundidad) y el orificio anal (servicio). Es rico en enseñanzas. Reencontramos aquí k analogía corporal.

5 El soberano no tiene libertad de movimientos. es sostenido en posición sentada. La expresión metafórica sitúa su desaparición en el campo de lo imaginario y de lo simbólico. Tiene nombre (el León). puesto que se^ asocia con la mujer18. el mismo donde se instituye la realeza instalada en un tiempo sin fin. Un doble habla y actúa en lugar del muerto. o bien. y que obliga a menudo a la protección mediante un doble. o le transmiten la mancha. La ficción debe ser manifiesta —hacerse realidad— en la dramamarión del interregno y de los funerales. Los suku del Zaire entierran secretamente el cadáver real en un lugar separado y prohibido. cuyo cadáver. un simulacro ocupa el trono del soberano desaparecido. y donde están fijadas simbólicamente las fuerzas del pasado. ha sido aislado o alejado. A partir del cuerpo real del rey-hombre se produce mediante el mareaje simbólico. y la brujería. por la imposición de comportamientos y de ritos. se ha ido y las «sombras descienden sobre el país». Ciertos contactos directos le están prohibidos porque lo debilitan. que debe permanecer totalmente extraña al rey y reconocida en tanto contaminación y desorden. la misma de las audiencias. Un maniquí de tamaño real reemplaza al rey muerto durante el período de transición. ni en el interior del recinto palaciego (donde los espacios están simbólicamente calificados). a veces embalsamado o momificado. la muerte. . esa tierra de la que dependen tanto la fertilidad como la fecundidad. tiene «dolor de rodillas». puesto que «él no muere jamás». está enfermo. que hace de pantalla y muere «en lugar del rey» I?. que amenaza al rey en su ignorancia. ya que opera agazapada en toda relación mal definida. un cuerpo imaginario —equivalente al «cuerpo místico» de las monarquías cristianas—. o lo atacan «invisiblemente». Hay tres registros de referencia que revelan principalmente estos tres riesgos mayores: la tierra a la que no retornará. que es el del rey-función y que no es conocido por los subditos más que en raras ocasiones y en la dramatización ceremonial: el del poder mostrado La muerte del soberano no se anuncia claramente. ni con ocasión de sus apariciones públicas.

al término del período de gobierno ficticio. La vida colectiva ae encuentra reducida a una suerte de estado cero. pero al mismo tiempo no lo está.5 lleva los regalía y . por la imagen del soberano durante la transición. todos lo saben. El rey ha muerto. cesan. En el momento de la muerte. el rey-hombre muerto se oculta detrás del Rey establecido en la eternidad de su cargo. el anterior al establecimiento del orden social. El poder está vacante. los testimonios de fidelidad dé los jefes delegados y de los notables. durante el que se efectúan la transformación del cadáver y el camino del difunto al estado de antepasado real24. los dones funerarios. incluso el país^. Las actividades (de producción. y por el siguiente establecimiento del sucesor. Un rito llamado de «liberación del cadáver» pone fin a este caos instituido. Como en eJ ceremonial de Francia.gobierna. La realeza permanece siempre presente. y con su desaparición «todo ha muerto. el cuerpo . de cocina y de unión sexual). Esta efigie recibe las lamentaciones. este desorden es testimonio de d o . las agresiones contra las personas y contra la naturaleza se multiplican (son maltratados animales y plantas). El reino ficticio dura un mes lunar.