Comentario a la Exposición de motivos a la reforma agraria de 1992.

Por iniciativa del Ejecutivo, se presentó la exposición que reconfiguraba
jurídicamente el numeral 27 de nuestra Constitución Política que, en
grosso modo, tocaba cuestiones delicadas y de enorme impacto en la
“seguridad legal” de las diferentes formas de propiedad rural. Aquello
que se visualizaba desde la óptica propiamente del derecho, tenía a su
vez, un pequeño trasfondo económico-adquisitivo: propiciar la
capitalización del campo mediante la protección y el fortalecimiento de
la vida ejidal y comunal.
El Ejecutivo Federal, a través del envío de este proyecto compuesto
(reforma constitucional acompañado de una amplia exposición de
motivos) a la Cámara de Diputados el 7 de noviembre de 1991,
consolidaron las bases siguientes1 para su consecución2:
1. Es necesario propiciar un ambiente de certidumbre en la tenencia de
la tierra ejidal, comunal y en la pequeña propiedad, que fomente
capitalización, transferencia y generación de tecnología, para así contar
con nuevas formas de creación de riqueza en provecho del hombre del
campo.
2. Fortalecimiento de la pequeña propiedad y la promoción de nuevas
formas de asociación de los campesinos. Esto en razón de capitalizar el
campo para reactivar la producción y establecer de manera sostenida su
crecimiento, son necesarios los cambios que atraigan y faciliten la
inversión en las proporciones que el campo ahora demanda. Para
lograrlo, se requiere seguridad, pero también nuevas formas de
asociación donde imperen equidad y certidumbre, se estimule la
creatividad de los actores sociales y se compartan riesgos. Se mantienen
los límites de la pequeña propiedad, pero se superan las restricciones
                                                                                                               
1  Vid. Carlos Salinas de Gortari, Exposición de Motivos de la iniciativa de reformas al artículo 27
constitucional en materia agraria, 7 de noviembre de 1991.  
2  Cfr. Ruiz Massieu, Mario, “La rebelión en Chiapas y en el Derecho”, UNAM, México, 1994,
pp. 197-200

derivados de que no se localizaron tierras afectables para atender solicitudes. de manera que se respeten las decisiones que tomen para el aprovechamiento de sus recursos naturales. como lo han sido de las luchas agrarias que nos precedieron. Esta acción era necesaria y posible en un país poco poblado y con vastas extensiones por colonizar. Nos enfrentamos a la imposibilidad para dotar a los . La obligación constitucional de dotar a los pueblos se extendió para atender a los grupos de individuos que carecían de tierra. La población rural crece. ya son tan numerosos como todas las dotaciones realizadas desde 1917. por ello. que aprovechen su creatividad y que todo ello se refleje en una vida comunitaria fortalecida y una Nación más próspera. los cambios deben proporcionar mayor certidumbre en la tenencia y en la producción para ejidatarios. Para lograrlo. conviene eliminar los impedimentos a las sociedades mercantiles para dar capacidad a los productores de vincularse efectivamente en las condiciones del mercado. comuneros y pequeños propietarios. En resoluciones recientes se especifica que la tierra entregada no es apta para su aprovechamiento agropecuario. deben fortalecer la vida comunitaria de los asentamientos humanos y precisar los derechos de ejidatarios y comuneros. Busca promover cambios que alienten una mayor participación de los productores del campo en la vida nacional. ofrecer los mecanismos y las formas de asociación que estimulen una mayor inversión y capitalización de los predios rurales. También. las escalas de producción adecuadas. mientras que las tierras para satisfacer esa demanda incrementada por la dinámica demográfica. 4.productivas del minifundio para lograr. Ampliar justicia y libertad son los objetivos de esta iniciativa. mediante la asociación. Parte esencial del propósito de justicia es revertir el creciente minifundio en el campo. El fin del reparto agrario. 3. que se beneficien con equidad de su trabajo. Por ello. que eleven producción y productividad y abran un horizonte más amplio de bienestar campesino. Los dictámenes negativos del Cuerpo Consultivo Agrario. Ya no lo es más. Los cambios deben. éste proviene en gran parte de la obligación de seguir repartiendo tierras y de la falta de formas asociativas estables.

crea falsas expectativas y frustración. se propone establecer. por encima de toda duda. Ellos estarán dotados con autonomía para resolver. las controversias entre ellos y las referentes a sus límites. para quedar como definitivos. es posible resolverlo. Eso exige de un esfuerzo de gran magnitud. Los legítimos derechos de todas las formas de tenencia de la tierra deben quedar plenamente establecidos y documentados. La justicia agraria. Para garantizar la impartición de justicia y definitividad en materia agraria. Debemos reconocer que culminó el reparto de la tierra que estableció el artículo 27 constitucional en 1917 y en sus sucesivas reformas. con apego a la ley y de manera expedita. en el texto constitucional en la fracción VII. 6. mayor productividad y mejores ingresos para el campesino. Con ello. Tramitar solicitudes que no puedan atenderse introduce incertidumbre. La claridad de los títulos agrarios es un instrumento de impartición de justicia cuya procuración presidió desde su origen el espíritu del artículo 27 constitucional.solicitantes de tierra. desalentando. entre otros. 3 de marzo de 2015. Derecho Agrario. Para ello es esencial la superación del rezago agrario. . 5. tribunales federales agrarios. Mediante el uso preferente de la vía conciliatoria y con acciones de procuración y gestoría para los pueblos y campesinos. se sustituye el procedimiento mixto administrativo-jurisdiccional derivado de la necesidad de una inmediata ejecución Acasio Arizmendi Munguia. los asuntos relativos a la tenencia de ejidos y comunidades. con ello. La reforma agraria ingresa a una nueva etapa. de plena jurisdicción. inhibe la inversión en la actividad agropecuaria.