Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas

Escuela de Trabajo Social
REFLEXIONES RESPECTO DE LOS PROCESOS DE EVALUACIÓN Y
ACREDITACIÓN DE CARRERAS O PROGRAMAS.
Dagoberto Salinas Avilés
Trabajador Social
Magíster en Educación por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Doctor por la Universidad de Cádiz (España) en Evaluación, Mejora y Calidad en
Educación Superior.
Eje: Acreditación y estándar de calidad.
Resumen:
Esta ponencia pretende reflexionar sobre los procesos de acreditación de carreras o
programas de educación superior en el contexto nacional, con el fin de distinguir las
potencialidades y perversiones que todo proceso de evaluación involucra. En este
sentido, la pregunta que resulta más critica se refiere a sí hemos logrado instalar una
cultura de aprendizaje que propicie la mejora en los procesos de formación profesional;
o si por el contrario hemos caído en la cultura de los resultados, haciendo de la
evaluación una práctica instrumental y mecanicista, centrada sólo en la medición de
criterios e indicadores. Lo anterior implica considerar el significado del concepto de
calidad, y en qué medida los procesos de acreditación y evaluación en curso logran su
aseguramiento.
Palabras clave: Evaluación, Acreditación, potencialidades y riesgos de la evaluación.
Abstract: This paper aims to reflect about the assessment processes of careers or
programs developed by universities in our national context, in order to identify the
potentialities and perversions involved on whatever evaluation process. In this sense,
the most critical question is: whether or not educational institutions like universities have
been able to develop a learning culture that promotes the improving of professional
education, or if them have fallen in the culture of results making evaluation an
instrumental mechanical practice focus only on measuring criteria and indicators. The
last point leads us to consider the meaning of quality as well as the way in which
assessment practices achieve to guarantee it.
Key words: Evaluation, Assessment, Potentialities and Risks of Evaluation.

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llama la atención por ejemplo que a menudo se asume con toda naturalidad que al detentar un título profesional este le habilita para poder enseñar acerca de la disciplina en cuestión. considero que es preciso. sus aprobaciones y reprobaciones. asumir los procesos de acreditación de carreras y también de carácter institucional como un proceso de aprendizaje de todos: evaluadores y evaluados. directivos de la carrera e institucionales. no se trata sólo de una responsabilidad personal o institucional. a partir de la instalación de la acreditación como mecanismo de aseguramiento de la calidad. reconociendo también a los otros actores (docentes. De igual manera también.). extendiéndose su accionar hacia la acreditación de programas 2 . políticos y sociedad toda). De lo anterior. debilidades y valorando el aporte de la mirada externa. etcétera. en la actualidad. A pesar de este mensaje provocador. nadie pone en duda la necesidad imperativa de revisar la calidad de nuestros procesos formativos. S. sea efectiva. principalmente en lo referido a mirarnos a nosotros mismos en cuanto a la revisión de nuestro quehacer identificando fortalezas. Lo anterior. el viejo adagio que reza que los estudiantes aprenden a pesar del profesor. directivos y por cierto también de los estudiantes. su progresión curricular. depende que la intervención profesional futura de estos últimos. en primer lugar. pareciera ser que el aprendizaje en el estudiante. Al respecto. gobierno. respecto del cómo llevar a cabo estos procesos. De cada uno de nosotros. a la cual integramos a nuestros profesionales. Experiencia en la Universidad En lo que respecta a la experiencia de los procesos de acreditación en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. considero positivo que no se concentre toda la responsabilidad de la formación profesional en el estudiante (sus logros en el aprendizaje. no sólo en el plano metodológico. surge de manera espontánea. Por lo precedente. sino también la hay con la sociedad toda. es honesto reconocer que esta tarea no estuvo exenta del natural temor frente a las consecuencias de este proceso y también porqué no decirlo en algunos casos de cierta dosis de soberbia en tanto ¿quién nos va a venir a decir si lo estamos haciendo bien o mal? Desde la propia agencia gubernamental. En un comienzo. pues al respecto. resulta difícil coincidir con que la antigüedad de una institución y/o carrera.Antecedentes preliminares Desde hace bastante tiempo que advertíamos la creciente presión por la rendición de cuentas (accountability) para las instituciones de educación superior: “No podemos soñar con la vuelta a los viejos días de buena voluntad y apoyo financiero continuado sin una respuesta más coherente sobre la efectividad de la universidad” (Brown. sino también. se constituye por si misma en sinónimo de excelencia. y Glasner. consciente y reflexiva. docentes. en ese entonces Comisión de Acreditación de Pregrado (CNAP) hoy en día Comisión Nacional de Acreditación (CNA. 2003).

de post grado y acreditación Institucional). Para lo anterior. facilitaban y traducían al interior de las diferentes carreras. reaccionaron institucionalizando e instalando en su interior. se inicia la pasada década. a partir por ejemplo de la construcción de bases de datos más eficientes para dar respuesta a los requerimientos de las evidencias vinculadas a la autoevaluación. cuyo perfil correspondía a estudiantes de último año de maestría en Educación con formación en Evaluación. En la actualidad dichas funciones se llevan a cabo en la Dirección de Desarrollo Curricular y Formativo (DDCIF). Comisiones. la Pontifica Universidad Católica de Valparaíso. lo que. Reflexiones al respecto En esta misma línea y convencido de que la única manera de mejorar la formación profesional es saber como lo estamos haciendo. orientadas a inducir y apoyar estos proceso evaluativos. A nivel institucional. me permito a continuación señalar algunas posibilidades de perversión de los mismos. permite establecer un símil con aquella recurrida frase de las tiendas de retail: 3 . en sus inicios. la cual contaba a además con la colaboración de la figura que en ese entonces se denominó Asistente de Evaluación. una labor compleja y necesaria a la vez. Efectivamente. quienes junto con monitorear la marcha de los procesos. el lenguaje técnico de la evaluación a la propia cultura de su disciplina. Al respecto. la cual como señalara. etcétera. dependiente de la vicerrectoría Académica. en tanto pudiese desde una visión reduccionista de la calidad en educación superior. respecto de la instalación de la cultura de los resultados producto de los procesos evaluativos tanto de carácter institucional como referidos a carreras o programas. vinculados a procesos de autoevaluación con fines de acreditación de carreras de pre-grado. las Universidades tradicionales adscritas al Consejo de Rectores. se constituyó en el año 2000 la Comisión de Evaluación Institucional. Es así como en nuestra Universidad. si es que ya no lo hemos hecho. la cual tenía como objetivo promover la adscripción de las diferentes carreras de la universidad a procesos de autoevaluación con fines de acreditación y apoyar a estas unidades académicas en el desarrollo de los mismos. por los beneficios que nos reporta en tanto diagnóstico de nuestro accionar en la formación profesional de nuestros estudiantes. No obstante las virtudes de estos procesos. implicó la constatación de un aprendizaje colectivo. Esto último. debo confesar que mi experiencia al respecto. ha implicado un proceso de aprendizaje tanto para evaluadores como evaluados. considero que la evaluación es algo que debemos cuidar. esta comisión estuvo compuesta por académicos con formación y experiencia en evaluación en educación superior. quisiera manifestar una señal de alerta frente a una de las perversiones a las que podemos llegar. valorarse sólo aquello que se encuentra inscrito en los diferentes indicadores de los distintos criterios de acreditación o metas declaradas en los planes de desarrollo estratégicos. tanto para las diferentes carreras como también para la propia institución. lo que en definitiva podría configurar una suerte de devaluación de la evaluación. Unidades. Departamentos.

Probablemente. mediante la instrumentalización que olvida el foco de aquello que queremos comprender: la calidad de nuestros procesos formativos. estén en permanente revisión o meta-evaluación. Lo precedente en el sentido de estar 4 . En este mismo plano. se encuentran ad portas de ingresar al servicio de urgencia. comenzando por interrogarnos acerca de qué calidad hablamos. la respuesta exige una ponderación reflexiva y diferenciada del peso de los diferentes criterios e indicadores de evaluación. etcétera.A. solo haré aquello que me beneficie tanto en el plano personal y/o institucional. constituyéndose en una moda. M. centrando la discusión. Convengamos que debemos estar alerta de esta naturalización de los procesos evaluativos. Entre algunos de sus síntomas graves se encontrarían: la pérdida del sentido verdadero de ésta y la constitución de la evaluación como un fin en si mismo. ¿el número de volúmenes en biblioteca o la reflexión disciplinaria?. En efecto. acerca de lo que se está midiendo. de la misma manera en que el resultado de un dictamen o acuerdo de acreditación no se configura a partir de la simple contrastación de la sumatoria de fortalezas versus debilidades de la carrera o programa evaluado. transformando en definitiva a la evaluación en un fin en sí mismo. lo que estamos comprendiendo. no sólo concentrándose en lo referido a la evaluación acerca de los modos de operar y sus respectivas técnicas. pero también la que menos cambia.: 2001:10). Otra de las perversiones que se puede presentar se refiere a la automatización de los procesos evaluativos (en la acreditación entre otros). Frente a lo anterior. No obstante. se podría afirmar que hoy en día los procesos de acreditación institucional y de carreras. posibilidad de conflictos éticos. la idoneidad de los evaluadores. así como también de carácter institucional. ¿qué es lo que acumula puntos?. ¿los índices de retención estudiantil o los altos niveles de exigencia académica?. indudablemente que resulta necesario que los procedimientos y el sistema mismo de evaluación de carreras y programas. Parafraseando a Elena Barberá Gregori (2001) a propósito de la salud de la evaluación. “Cuando un fenómeno pedagógico se pone de moda hay que estar prevenido. etcétera. No es casualidad que en educación se afirme la tremenda contradicción de que la escuela es la institución que más evalúa.¿acumula puntos?. Nada es inocente “(Santos Guerra. más que en un medio al servicio de la mejora permanente de la calidad en la formación de nuestros y nuestras futuros y futuras profesionales. la respuesta espontánea sea: todo lo señalado y mucho más. sino también. una moda que llegó para quedarse y como señalara Miguel Ángel Santos Guerra. lo que llevaría a convertir a estos en una práctica rutinaria. como ustedes saben. entre otras interrogantes. La indicación resulta clara. capacidad de las agencias acreditadoras. o lo que es más relevante. desde hace ya unas décadas que el proceso de acreditación institucional y de carreras se echo a andar. cabe preguntarse por ejemplo.

Sin embargo. la obsesión por la eficiencia y la competitividad extrema entre otras. 1992). appraisal. assessment. lo útil. De este modo. Tengamos presente por ejemplo que en inglés cuando hablamos de evaluación podemos estar pensando en variadas tareas: accountability. una evaluación basada en la mejora de la calidad más que en el control en si mismo. es necesario tener presente que tal como lo señala Miguel Ángel Santos Guerra. más fácil será caer en el eslogan. lo bien organizado. mejora. etc.conscientes que todo proceso evaluativo puede servir a variados fines (comparación. generando indicadores o evidencias que se hagan cargo de la dimensión cualitativa de la misma. K. Miguel Zabalza nos advierte: Cuanto más indefinido sea el concepto de calidad. al respecto. Zabalza. research. self-evaluation. comparaciones y resultados de este proceso evaluativo. es decir. De igual manera. sino también la carrera y la propia institución de educación. Debemos hacer del proceso de acreditación. M. debemos evitar reducir la acreditación a un mero proceso de medición. evitando de este modo reducir la calidad a su mera matematización. House (2000). un proceso de reflexión y comprensión de nuestro quehacer. control. etcétera. evitando circunscribir aquello que evaluamos a los instrumentos que utilizamos para dar cuenta de lo evaluado. comprometiéndonos con el conocimiento y con la mejora. el desafío es pensar como vamos más allá de esta calidad sustitutiva. (2003). En este plano. En este ámbito dada la complejidad de definir el constructo calidad. 5 . pues nos desviaríamos de sus propósitos fundamentales a los cuales debiese orientarse. Al respecto. por sobre el individualismo profesional y personal (acumulando puntos). amenaza. lo que fragmentaría y simplificaría la concepción misma de calidad.). etc. centrándose exclusivamente en la mediciones. cuando nos referimos a la calidad podemos estar pensando en lo bueno. nos previenen de una de las principales trampas del discurso de la calidad. A este respecto. Miguel Ángel Santos Guerra (2001) y Ernest R. en español bajo los términos de evaluación se esconden múltiples contenidos semánticos. no nos queda otra cosa que en aras de su objetivación trabajemos con la calidad sustitutiva (aquella que advertimos mediante la cuenta de los diferentes criterios e indicadores de evaluación establecidos en los procesos de acreditación) por sobre la calidad verdadera. como lo es la desatención de lo verdaderamente importante de este proceso que es centrarse en la igualdad de oportunidades y la justicia. No debemos instrumentalizar la evaluación. siendo la primera una operativización de la segunda con el propósito de poder comprenderla y contrastarla con la realidad (Sato. aprendizaje. no es sólo el estudiante el que debiese aprender. lo rentable.

2014) y en cuanto tal. nos obliga a hacer de estos procesos. entre otros. necesitamos saber como estamos formando bien a nuestros estudiantes. por ejemplo: el porcentaje de retención de estudiantes. una instancia en donde se trascienda la esfera de lo descriptivo. agencias gubernamentales. Es también un desafío. no da lo mismo como hacemos nuestra labor y requerimos mejorar cada vez más en nuestra tarea. pues entraña también una dimensión ética y de poder. Ningún proceso evaluativo es exclusivamente técnico.Palabras finales Ante todo la evaluación es un proceso de comprensión de cómo lo estamos haciendo (más allá que sólo un proceso de medición) y debemos continuar con este. Al respecto no dejemos de tener presente que el dato evaluativo. cada uno(a) de nosotros(as) contribuye a su gestación. una construcción (Salinas. ha mantenido y seguramente continuará conservando en lo cotidiano. a saber: las asociaciones gremiales. tal cual sucede por ejemplo con la licencia de conducir. Desde hace un tiempo bastante largo. en la actualidad. Sin embargo. es ante todo de principio a fin. nuestra vinculación con la evaluación como mecanismo de aseguramiento de la calidad. pues entre otras razones. propendiendo a la comprensión y reflexión de nuestro quehacer académico y como lo señalara precedentemente. En lo que sigue. la cual debemos revalidar cada cierto tiempo. Con seguridad. es claro que las instituciones y carreras o programas. Finalmente. sobrevendrán una serie de actores a ese nuevo escenario. etcétera. Todo lo anterior. pues: no se mejora al enfermo rompiendo el termómetro. referida a la vigencia de las competencias profesionales adquiridas. se viene señalando la necesidad de evaluar la certificación profesional. ¿al servicio de quién está la evaluación?. no deja de llamar la atención que en materia del ejercicio profesional. constituyen sólo una parte de lo evaluable. evitando de este modo. quisiera reafirmar la necesidad de fortalecer y perfeccionar toda iniciativa de evaluación. mejorándola y poniéndola al servicio de la calidad de la formación de nuestros y nuestras estudiantes a quienes en definitiva nos debemos. destruirla o ignorarla. 6 . esto exige además un esfuerzo sustantivo en contribuir a la construcción de indicadores que den cuenta de evidencias cualitativas de la verdadera calidad. D. significación e interpretación. universidades. cabe preguntarnos permanentemente si es que ¿es posible “asegurar” la calidad? y ¿“qué calidad” pretendemos asegurar? ¿la que promueve la competitividad? ¿la que promueve la mejora? ¿mejora de qué?. Lo precedente. preguntándonos por ejemplo. basta con obtener un título profesional para que su ejercicio tenga vigencia permanente. representantes de las instituciones. reconocer la dimensión ética del proceso evaluativo. tasas de titulación y en definitiva hasta el número de años de acreditación de una carrera o programa. Al respecto.

A. Ediciones. ética y poder. Madrid: Narcea S. K. de House. 7 . S. (2001) Perspectiva educacional: Evaluación educativa. D. Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso de la Universidad Católica de Valparaíso. (2003) Evaluar en la Universidad. (2014) El ADN del dato cuantitativo: su sentido y construcción en investigación social y educacional. Glasner. Energía y Minería.Referencias bibliográficas Brown. Salinas. Montevideo: Ministerio de Industria. de Ediciones. Zabalza.A. Ernest (2000) Evaluación. Santos. M.A. La calidad de la buena administración. Sato. Madrid: Narcea S. Competencias docentes del profesorado universitario: calidad y desarrollo profesional. (1992). Madrid: Ediciones Morata. M. Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso.A. (2003).