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Barriendo el polvo mágico.

por Frater Sadhkiel

El destierro puede compararse a una aspiradora metafísica que succiona todo
tipo de energías, perturbaciones mentales y aleja a entidades no deseadas, así
como dar una sensación de enfoque en aquello que va a ser realizado tras el
rito de destierro.

Muchos rituales de destierro hay por Internet y en libros, y algunos bien
conocidos por su complejidad. Sin embargo eso no debe ser un yugo para la
mente, incitando asi a la renuncia.

Si bien en esos casos su "poder" radica en su complejidad en cuanto a
visualizaciones y abstractas palabras, de nada sirve si eso no logra convencer
al operador de que realmente puede desterrar astralmente y mentalmente. Así
pues, cualquier acto que tenga un fuerte simbolismo subjetivo referido al
concepto de "desterrar" que cause una fuerte convicción en uno mismo, puede
volverse un buen ritual de destierro.

Claro está que puede hablarse de un esqueleto en el destierro; un común
denominador. En los destierros más conocidos aparece la idea de dibujar 4
pentagramas, uno en cada punto cardinal. Eso por si mismo ya es un destierro
(pueden dibujarse en el aire con el dedo y listo), sin embargo no a cualquiera
esa simplicidad puede darle una convicción necesaria.

Y ahi es cuando entra en juego la creatividad en el destierro: el simbolismo
personal. Es mil veces más efectivo un destierro con un puñado de palabras y
sencillas visualizaciones que den comodidad al mago asi como confianza, que
un basto destierro sacado de un libro o Grimorio y que demanda tanta
complicación que se aleja del sentimiento de familiarizacion.

En mi caso consiste en dibujar 4 pentagramas en cada punto cardinal con una
llave que para mi tiene un fuerte simbolismo personal ( simbolo de la
voluntad ), siendo los pentagramas hechos de violentas llamas que carbonizan,
en sentido metafórico, todo lo indeseado de la habitación. Antes de todo eso
inicio el rito con un par de palabras y un gesto que marcan el inicio del trabajo
y termino con una reverencia a la divinidad como punto final.

Alan Chapman, en su ensayo "Ocho pasos del camino Mágico" sugiere hasta
algo tan diferente (de la idea común de ritual de destierro) como esparcir
incienso por la habitación pidiendo a los ancestros que limpien el espacio ritual
por nosotros. En otro de sus textos, sugiere directamente que puede
visualizarse un aspirador que aspira todo tipo de "restos" energéticos etc. Y,
cómo no, entre caotas tienen la carcajada medicinal.

Ahi vemos, entonces, una rotura con la idea del destierro como un horrible
teatro y más bien como un acto cuyo fundamento es la convicción en su
eficacia. Si uno cree que el destierro solo limpia la mente de distracciones,
entonces eso es lo que va a realizar. Si se cree, por otra parte, en su total
alcance (desterrar tanto lo interno como el espacio ritual), así va a resultar.

Foto de Frater Sadhkiel.