Edición N° 46

Cristo-Céntrico La Centralidad de Cristo La Preeminencia de Cristo La Predicación Cristo-Céntrica de Jesucristo Captando la Visión de Cristo www.iglesiabautista.cl www.iglesiasbautistas.net www.segundavenida.net www.hallmarkbaptist.com

er Cristo-céntrico significa pensar y vivir en función de la voluntad de Cristo en todos los aspectos de la vida, como lo enseña y ejemplifica el Nuevo Testamento, de tal forma que en todo tenga el Señor la preeminencia (Colosenses 1:18). Ahora bien, cuando se trata de la unidad cristiana en ámbitos evangélicos interdenominacionales, la Cristo-centricidad pasa a ser un puro cliché, porque la unidad que intentan llevar a cabo las “iglesias” interdenominacionales e instituciones paraeclesiásticas se basa siempre en cuestiones superfluas e intrascendentes, como unidad en torno a un feriado evangélico (para conmemorar a Lutero en Chile), unidad en torno a una personalidad, unidad en torno a un slogan, un festival cristiano, etc. Se busca un común denominador que no sea controversial, en el cual estar unidos, y erradamente concluyen que la unidad es un fin en sí mismo, y cuando este marco de pensamiento impera se tiende a eliminar cualquier cosa que la impida, y la primera cosa que se sacrifica es la doctrina bíblica. Por alguna razón, se cree que la doctrina bíblica divide; no obstante, la doctrina o la verdad es el armazón estructural que sostiene la unidad cristiana (Jn.17). La doctrina bíblica es la síntesis sistemática de los mandamientos, persona, y propósito de nuestro Señor. Por lo tanto, ser Cristocéntrico es aunar esfuerzos para tratar de incluir toda la doctrina bíblica, todo lo que Cristo nos ha mandado (Mt.28:20), todo el consejo de Dios (Hch. 20:27); no intentar excluir todo lo que puede ser controversial, para unirnos cómodamente en lo que nosotros subjetivamente juzguemos como esencial. El Editor
Publicada por la Misión Bautista «LA VERDAD» Editor: Héctor Hernández Osses Gráfica y Diagramación: Héctor Hernández Osses Impreso por: Industrias Gráficas 3f Santiago, Chile Lecturas de prueba: Carmen Gloria Ardura Vallejos, Dirección: España 131 Dpto. 302 Temuco - Chile Fono: 45-983084 / Cel. 86368845 E-mail: hectorihernandez@hotmail.com Esta publicación también es distribuida en U.S.A. para el pueblo de habla hispana. HALLMARK BAPTIST CHURCH P. O. Box 205, Simpsonville, S. C. 29681 - USA Phone: 864-288-4265, hallmarkbaptistchurch@hotmail.com

¿Nos entregó Dios un manual de “cómo vivir la vida cristiana” o “como ser semejantes a Cristo”? ¿Compiló Dios un set inspirado de “reglas, problemas, y un prototipo de personalidad como un manual de consolación” o estableció Dios a Cristo como ejemplo supremo para enfrentar toda circunstancia, necesidad, o problema en la vida?

eer las Sagradas Escrituras es leer la obra de redención llevada a cabo por Dios en Cristo Jesús. ¡Este es el tema central de la Biblia! Quizás el testimonio más grande de esta verdad lo encontramos en Colosenses 1: 8, donde el Espíritu Santo eleva 1 a Pablo hasta que la plenitud de Cristo desborda en la declaración: “…para que en todo tenga la preeminencia.” Eminencia (latín) literalmente significa: “Altura o elevación”. Figurativamente significa (1) Excelencia o sublimidad de ingenio, virtud u otra dote del alma, (2) Persona eminente en su línea, (3) Título de honor (Diccionario de la Real Academia Española, Espasa Calpe, S. A., 1995). El griego lo pone más simple: “Ser primero” (W. E. Vine, diccionario Expositivo del NT, Edit. Caribe). Ahora apliquemos esta definición a nuestro Señor Jesucristo. Agreguemos también el prefijo “pre” que significa “antes” y comprenderán que Cristo no sólo ostenta el primer lugar, sino que es antes del primer lugar. ¿Puede Dios ser más claro que esto concerniente a su Hijo? Sí puede, porque la exaltación de Cristo es por “sobre todas las cosas”. Ahora bien, ¿Qué áreas de la vida, espiritual o física, es lo que se argumenta en la expresión: “Sobre todas las cosas”? A todo aspecto de la vida en todas sus formas; por lo tanto, ser “Cristo-centrico” es; primero, concordar con Dios acerca de la exaltada posición de su Hijo. Segundo, es reconocer que el eterno Dios de gloria a establecido a Cristo en esa suprema posición. Y tercero, es aplicar esta verdad a nuestra vida diaria. Ser Cristo-céntrico no significa que nosotros elevemos a Cristo a esa exaltada posición, El ya está en ella por la voluntad del Padre. ¿Cuál es el problema entonces, si estoy de acuerdo en todo lo que se ha dicho hasta aquí, podrías decir tú? El problema no es lo que creamos acerca de la centralidad de Cristo, sino lo que hacemos con nuestras convicciones. Podemos creer en la centralidad de Cristo, pero ¿es Cristo el centro de nuestras vidas? CONCORDANDO CON DIOS ACERCA DE SU HIJO Continúa en pág.9
G. Albert Darst Predicador Bautista

Sólo un amor auténtico a sus mandamientos, un deseo de querer obedecer sus enseñanzas, y vivir en función de su voluntad puede definirse como Cristo-céntrico

iempre escuchamos decir a la gente céntrico y un presbiteriano reclama lo mismo, en algunos círculos cristianos que ¿cómo podrían ambos ser cristo-céntricos si lo primordial es ser “Cristodifieren en cuestiones doctrinales básicas? céntrico”, creo entender lo que ¿Se puede estar en comunión con Cristo quieren decir, pero me he dado cuenta e ignorar cualquiera de sus mandamientos? que ser Cristo-céntrico no significa lo ¿Puede alguien reclamar comunión con Cristo mismo para todos. Algunos dicen: “No basado solamente en el carácter? ¿Son las importa la iglesia, a la que se asista, sino que lo verdades doctrinales e institucionales importante es estar en Cristo” o “No me interesa completamente irrelevantes? la doctrina, yo sólo sirvo al Señor” Intentar hacer una distinción entre ¡ Pe r o e s p e r e n u n m i n u t o ! el Cristo como persona y el Cristo con ¿Puede alguien ser Cristo-céntrico todas sus perfectas doctrinas, y gozar de algún status especial con el convicciones, voluntad, mandamientos, Señor aparte de sus enseñanzas y y propósitos es una insensatez; aparte de mandamientos? estas cosas no existe persona realmente. Alguien verdaderamente Sin conocimiento y sin verdadero amor regenerado, lo único que quiere es y aún creer ser Cristo-céntrico o estar en obedecer los mandamientos de su Señor, comunión con el Señor es engañarse a Willard A. Ramsey como las abejas son atraídas a la miel. sí mismo. Pastor Si un metodista reclama ser cristo Hallmark Baptist Church Esto nos guía a preguntarnos ¿Qué
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un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer risto, al presentarse a sí mismo como: cielo y la primera tierra pasaron... Enjugará Dios toda “…el camino, y la verdad, y la vida”; lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni nos declara asombrosamente que en habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las El se encuentra unificada la esencia primeras cosas pasaron” (Ap.21:1,4). de toda la verdad. El es la imagen del Si sólo captaramos su visión de las cosas, la Dios invisible. discordia y la división en la cristiandad se terminaría. Dios en la persona de Jesús de Nazaret se manisfestó a los hombres; y por lo tanto, EL PRIMER OBJETIVO: La Salvación del Hombre debemos captar su visión en relación a la salvación, El Señor estaba decidido a sacar adelante el la iglesia, y la eternidad. primero y más importante de estos objetivos: “De un El ministerio terrenal de Jesús comprendía tres bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio importantes objetivos: hasta que se cumpla!” (Lc.12:50). Debía cumplir su 1). El primero fue ofrecerse como el Cordero de Dios: rol como el Cordero de Dios al dar cumplimiento a “Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo todos los tipos de sacrificio vicario o substitutivo padeciese, y que resucitase de los muertos al del Antiguo Testamento. El sufrimiento que el tercer día” (Lc.24:46). bien sabía que se acercaba, no refreno su ímpetu 2). Segundo, Jesús vio también la necesidad para lograr lo que se había propuesto: “Cuando de propagar su evangelio a todo el mundo: se cumplió el tiempo en que El había de ser “Y que se predicase en Su nombre el recibido arriba, afirmó Su rostro para ir a arrepentimiento y el perdón de pecados en Jerusalén” (Lc.9:51). todas las naciones comenzando desde “Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a Jerusalén” (véase también Lc.24:47; Mr.16:15, los que me mesaban la barba; no escondí mi Mt.28:19,20). Para este propósito organizó y rostro de injurias y de esputos. Porque Jehová comisionó su iglesia. Héctor Hernández Osses Pastor Bautista el Señor me ayudará, por tanto no me 3). La gloria celestial era el objetivo final: “Vi

avergoncé; por eso puse mi rostro como pedernal...” (Is.50:6,7). La ley promulgada por Dios lo obligaba a satisfacer judicialmente a Dios, y esto lo logró con la obediencia a cada jota y tilde de la ley para luego ofrecerse en sacrificio vicario por el pecado del mundo, potenciando a Dios para perdonar al pecador [infractor de la ley], sin que su justicia y santidad se viera afectada: “Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos” (Is.53:11) Todas las demandas de la ley de Dios fueron satisfechas por medio del sacrificio substitutivo de Cristo en la cruz del Calvario. Dios podía ahora mostrar su misericordia y salvar gratuitamente al pecador (Ro.3:25,26). Un alto costo tuvo que pagar Dios al entregar a su Hijo amado para morir en expiación por nosotros. Este inmenso gesto de amor obliga al creyente verdadero a entender la salvación de Dios y a predicarla correcta y uniformemente para así eliminar la discordia que impide su credibilidad y confunde al mundo. EL SEGUNDO OBJETIVO: La Edificación de la Iglesia Así como fue su resolución para proveer salvación, así también fue su resolución para dejar una institución que pudiera predicar esta salvación en forma efectiva y perpetua de tal forma que su sacrificio y sufrimiento en la cruz no fuera en vano. Esta institución fue la iglesia del Nuevo Testamento; y es esencial que entendamos lo que El tuvo en mente cuando dijo: “Edificaré mi iglesia” (Mt.16:18). El argumento de que todos los cristianos salvos en el mundo formamos el cuerpo místico de Cristo, es una herejía de larga tradición, y contradice teológica, contextual, y etimológicamente su visión de iglesia. El concepto de “cuerpo de Cristo” es una analogía de Pablo para describir la funcionalidad de la iglesia como un “cuerpo humano” (1Co.12:12-27), y una iglesia universal invisible es contraproducente al concepto de “cuerpo”; en realidad es el término menos indicado para aplicarlo a la iglesia, si esta fuese una entidad universal invisible. Una entidad invisible no se puede reunir en un lugar específico y no puede operar como un “cuerpo”. Hemos mal entendido la naturaleza de la iglesia, y hemos acomodado una teología que se acomode al desorden denominacional, y a este tutti fruti se le ha llamado “iglesia” o “cuerpo de Cristo”, y es esto exactamente lo que impide el progreso de la iglesia como Jesús la concibió. Pero El no es responsable

del statu quo de la Cristiandad actual; porque El nunca concibió, edificó, o aprobó esto. Los cristianos desobedientes son los responsables de este caos, porque no obedecen su diseño de iglesia que es óptimo para el evangelismo mundial y para la apropiada representación de su Nombre. EL OBJETIVO FINAL: Llevar Muchos a la Gloria La gloria celestial compartida con todos sus redimidos era la motivación que lo mantuvo firme en su determinación de llegar a la cruz: “...el cual por el gozo puesto delante de El sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (He.12:2). “…que habiendo de llevar muchos hijos a la Gloria” (He.2:10b), Había que rescatar a los que creyeron en su Nombre y llevarlos a un ambiente de perfecta e inmaculada pureza, apartada del pecado y del sufrimiento. El prometió a sus discípulos que, “en la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, Yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis” (Jn.14:2,3). Desde siempre Cristo tuvo la visión de la eliminación de la muerte y la maldición post-edénica: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Ap.21:4). “ Y no habrá más maldición...” (Ap.22:3). La inmaculada perfección de este cielo y tierra nueva sobrepasa incluso el ambiente edénico en dos maravillosas formas: 1). El centro de todas las cosas, el trono del Cordero, quien purificará el universo del pecado, la muerte, y Satanás, y que restaurará todas las cosas a su perfección original: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y El morará con ellos; y ellos serán Su pueblo... porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es Su lumbrera” (Ap.21:3,23). 2). Los habitantes de este ambiente serán eternamente inmunes al pecado e invulnerables a caer: “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (He.10:14). Satanás habrá sido echado al lago de fuego, y jamás podrá tener acceso, ni la más mínima influencia, en el ambiente de los cielos y tierra nueva como lo hizo en esta tierra presente. En este ambiente eterno y perfecto no habrá más pecado, y ya no nacerán hijos con la naturaleza pecaminosa de Adán (Mt.22:30), y la muerte y el sufrimiento serán historia.

“Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron” (Mateo 13:16,17).

La preeminencia de Cristo por sobre todas las cosas es porque El es el Creador de todas las cosas; El es antes de todas las cosas; y El es el sustentador de todas las cosas. A El sea la gloria por los siglos de los siglos, Amén.

l tema central de la Biblia es Cristo. El Antiguo Testamento prepara la gente para su venida. Los evan-gelios lo introducen como el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre que viene a quitar el pecado del mundo. En el libro de los Hechos se describe la emancipación de su reino, su iglesia, y su mensaje. Las epístolas de Pablo presentan su doctrina y la centralidad de su persona en la iglesia del Nuevo Testamento, y el Apocalipsis lo exalta como Rey de reyes y Señor de señores; y su preeminencia por sobre “todas” las cosas queda de manifiesto en nuestro texto de oro que obliga a la vida cristiana a reflejar esta prioridad. La iglesia de Colosas se vio amenazada por falsos maestros que devaluaban la deidad de Cristo e intentaban elevar el misticismo (adoración a los ángeles, ver.2:8,18), el ritualismo (judaísmo 2:16),

y el ascetismo (maltrato del cuerpo, 2:21-23) como mejores accesos a las riquezas del conocimiento de Dios y a la salvación. El apóstol Pablo revela la identidad de Cristo en su relación con Dios, el universo, y la iglesia. Y concluye que Cristo es el anillo de sellar para “reconciliar” (ver.20) o restaurar “todas las cosas” a la perfección y armonía que el mundo tuvo antes de la existencia del pecado. CRISTO Y SU RELACIÓN CON DIOS “El es la imagen del Dios invisible” (ver.15). Pablo abre su alocución con una dramática declaración acerca de la deidad de Jesucristo, estableciendo que el Dios invisible se personifica plena-mente en la persona de Jesús de Nazaret. Y así lo confirma Jesús en los evangelios (Jn.5:17,18; 10:30-33; 14:8,9. Jesucristo no es una forma inferior de deidad, como los testigos

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de Jehová afirman, sino que: “En El [Cristo] habita corporalmente toda la plenitud de la deidad” (Col.2:9), y por esta razón, el creyente está completo en El (ver.10). “El primogénito de toda creación” Los testigos de Jehová usan este trozo de Escritura para negar la deidad de Cristo, pues establecen que Cristo es sólo una creación de Dios; y por lo tanto, inferior a Dios, pero esta interpretación ignora que el término griego protokos aplicada a Cristo en su relación con el Padre se usa aquí para expresar su rango y preeminencia por encima de la creación. No en el sentido cronológico de ser el primero en nacer como se usa en Lucas 2:7. Cristo da testimonio de su existencia eterna en varios lugares de la Escritura, diciendo: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin… Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último” (Apocalipsis 1:8,11; 22:13). Por lo tanto, el contexto que rodea la expresión griega protokos obliga a interpretar el texto bíblico en términos de superioridad posicional, porque a continuación el pasaje bíblico describe a Cristo como el creador de todo lo que existe. ¿Cómo entonces podría ser El un ser creado? CRISTO Y SU RELACIÓN CON UNIVERSO “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (ver.16,17) El solo concepto de creación tuvo su concepción en Cristo. El es la causa primera. Sólo en El reposaba la prerro-gativa de crear o no crear, y porque su soberana voluntad así lo dispuso, decidió crear el universo para su gloria, y es por esto que el apóstol Pablo proclama que todo es de El, por El, y para El (Romanos 11:36). Su hegemonía se extiende en las dos dimensiones: espiritual y física, estableciendo leyes que rigen y gobiernan su universo, regulando sus límites, y prefijando los instrumento, humanos y celestiales (incluyendo a Satanás), para dar cumplimiento a sus designios y propósitos. El apóstol Juan es aún más explicito en declarar la super-eminente autoridad que El reposa, diciendo que: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3). Es decir, de El dependía que se creara o no. El es perfecto y completo en sí mismo. El no necesita de nada ni de nadie; sólo su gran amor lo impulsó a crear seres inteligentes, en el cielo y en la tierra, para compartir los inconmensurables privilegios y beneficios de su gran poder y excelsa gloria. Y así como tiene el poder de crear de la nada, también tiene el poder de preservar y sustentar todo lo creado, hasta los tiempos que su soberana voluntad así lo disponga: “En estos postreros días nos ha

hablado por el Hijo [Cristo], a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1:2,3). CRISTO Y SU RELACIÓN CON LA IGLESIA “y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud” Cristo también creó la iglesia y se erigió como cabeza de ella. El es el factor pensante y la iglesia el factor ejecutante. Toda la actividad del cuerpo debe conducirse en función de la voluntad de la cabeza, tal como opera el cuerpo humano. Lamentablemente, la poca disposición para operar de acuerdo a la voluntad de la cabeza como se describe en el Nuevo Testamento (NT), muchos “cuerpos” están acéfalos y a la deriva, presa de todo viento de doctrina, reclamando para sí el título de “iglesia de Cristo” sin haber soplo de vida. Sólo Cristo tiene el derecho de determinar las características de su iglesia; por cuanto es su propietario (Hch.20:28); y ya lo hizo. Y si una iglesia no se ajusta al modelo eclesiológico entregado por Cristo en el NT, no es una iglesia bíblica. Además, el privilegio de ser una iglesia de Cristo no es vitalicio, como lo cree la iglesia de Roma. Este derecho queda supeditado a la obediencia de los preceptos eclesiológicos prescritos por su Fundador. Si una iglesia se desvía de estos preceptos, Cristo tiene todo el derecho y la facultad de retirar su posición como iglesia (Ap.2:5). ¡Cuan delicada es entonces la situación que nos obliga a conducirnos en obediencia, en temor, y temblor para poder representar oficialmente el Nombre de Dios en esta tierra! El hecho que sea el primogénito de entre los muertos es en el sentido que Cristo es el más ilustre, el de más alto rango de todos los que han resucitado de los muertos. “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” La multiforme sabiduría de Dios quedo de manifiesto en la obra de Cristo en la cruz del Calvario. Una obra de redención tan perfecta como vasta, y sólo Dios podía idear algo tan extraordinario para devolver la paz y la armonía al universo. Cristo satisfizo las demandas judiciales de la ley de Dios, obedeciendo a cada jota y cada tilde de ella, vindicando la justicia de Dios y dando por satisfecha su santidad, y capacitándolo para perdonar al pecador por la sola fe en Cristo. El

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LA PREDICACION CRISTO-CENTRICA DE JESUCRISTO
el hecho que presionaba por una respuesta, forzaba por un veredicto, y urgía a la audiencia con dos opciones: Seguirlo o no, venderlo todo o guardarlo todo, ser oveja o ser cabrito, ser prudente o ser insensato; al final de cuentas, la decisión era reconocerlo como Dios o como un simple hombre, y la cuestión sigue siendo blanco o negro hasta el día de hoy. Uno lo acepta o lo rechaza en sus términos, lo confiesa o lo niega. El nunca bajó los estándares de justicia cuando interactúo con el hombre; es más, se encargó de elevarlos: “Oísteis que fue dicho a los antiguos… Pero yo os digo” (Mt.5:21-22;27-28;31-32;33-34;38-39). La predicación directa y frontal de la verdad era su marca distintiva; es decir, siempre se predicó a sí mismo, porque El es en esencia el camino, y la verdad, y la vida (Jn.14:6). Nunca tuvo palabras zalameras para con las autoridades, porque sabía que no había autoridad superior a El aquí en la tierra: “Yo y el Padre uno somos” (Jn.10:30) “…he aquí más que Salomón en este lugar” (Mt.12:42). Su autoridad quedaba de manifiesto en su trato con la clase dirigente. A Nicodemo (una autoridad farisaica) sin protocolo le dijo que debía nacer de nuevo si quería ver y entrar en el reino de Dios, y que era un ignorante de las Escrituras; a los Saduceos (la clase alta) los avergonzó diciéndoles que ignoraban las Escrituras y el poder de Dios; al gobernador Pilato le cuestionó su autoridad, diciéndole que no tendría autoridad sobre El, si no se la hubiera dado el Padre; a Herodes ni siquiera le dirigió la palabra cuando lo entrevistó.

“…aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt. 11:29)
Héctor Hernández Osses
oda la predicación de Jesucristo, desde el sermón del monte hasta su crucifixión, se centraba en sí mismo. Cada aspecto de sus enseñanzas en los evangelios revelaban su persona o su propósito, y cómo podría El ocultar su persona o propósito, si la salvación del mundo dependía de ello. Sin Cristo nada tenía sentido; sin Cristo no había esperanza, sin Cristo vana es la predicación evangélica; sin un buen pastor no hay ovejas; sin un rey no existe reino. Todo el plan eterno de redención giraba en torno a El. El sistemáticamente revelaba la gloriosa esencia de su persona, tanto en enseñanza como en ejemplo. JESUS PREDICABA DE SI MISMO SOBERANAMENTE La predicación de Jesús siempre presionaba por una respuesta, por una decisión con aquellos que interactuaba. Sus predicaciones nunca terminaban con palabras tales como: “Eso es lo que yo creo”, “no es mi intención ofenderlos”, etc. El era extremista en

La coincidencia entre la predicación de Cristo y su comportamiento fue perfecta de tal forma que Dios lo estableció como el paradigma a imitar

Jesús le identificaba el pecado a todos, sin distinción, y los urgía a arrepentirse y a creer en El, la única esperanza de vida eterna. Cristo no los entretenía ni les daba formulas como ser más felices, sino que le decía a la gente exactamente lo que necesitan oír, no lo que ellos querían oír. JESUS PREDICABA DE SI MISMO TEOLOGICAMENTE La predicación de Cristo siempre revelaba el carácter santo de Dios y bombardeaba con doctrina toda vez que se requería, por ejemplo: Cuando fue abordado astutamente con la pregunta sobre el divorcio, El tocó el tema desde la perspectiva de la intención de Dios en el matrimonio, no desde la perspectiva humana en su “derecho” a ser feliz (Mt.19:3-12). Cuando le enseñó a orar a los apóstoles, Jesús comenzó con el hecho que la voluntad de Dios se hiciera en la tierra y en el cielo, y la terminó con el reino de Dios, el poder, y la gloria. El les enseñó a los discípulos a temer a Dios más que a los hombres, a honrar al Señor del día de reposo más que la tradición del día de reposo. El encuentro de Jesús con el joven rico está repleto de verdades teológicas y Cristocéntricas, pues hace el hecho de seguir a Jesús análogo a vida eterna. El joven rico respetuosamente se dirige a Cristo, diciendo: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Cristo concluye su discurso respondiéndole: “…anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz”. Y cuando se fue triste, el Señor lo dejo ir, aunque la Escritura dice que le amo. Jesús siempre supedito sus emociones a estándares más elevados, y no se dejo llevar por sentimentalismos. ¡Qué contraste con el enfoque evangelístico de la actualidad! Una vez que el joven se fue, Cristo les dijo a unos sorprendidos discípulos: “Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar
CRISTO-CENTRICO / Continuación de pág.2 Ser Cristo-centrico es estar de acuerdo en el testimonio que el Padre da del Hijo. Como bautistas, nuestra sola regla de fe y práctica se encuentra en los 66 libros Sagrados, y sólo usaremos la Biblia para probar la visión Cristocéntrica de la cual estamos hablando. ¿Cuál es el testimonio de la Trinidad que apoye una visión Cristo-céntrica? Dios dijo: “Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira” (Salmo 2: 2). 1 ¿Cuál es el camino? El camino “errado” se encuentra en Proverbios 14: 2: “Hay camino que la hombre parece 1 derecho; pero su fin es caminos de muerte”. Y puesto que este camino parece recto al hombre, debe ser un camino

un rico en el reino de Dios”. Sin duda se miraban el uno al otro diciéndose: “Quién, pues, podrá ser salvo?” Y Cristo en vez de consolarlos por el trauma de haber dejado ir a un rico, que habría sido el final de muchos de sus problemas económicos, el Señor les ensancha aún más la brecha de la imposibilidad de la salvación, impidiéndole la entrada no sólo a los ricos, sino a todos los hombres: “Para los hombres es imposible”, pero probablemente, segundos después de dejar bien asentado este pensamiento en la mente de los apóstoles, eliminando toda posibilidad de justicia humana como una forma de alcanzar el cielo, el Señor les dice: “… mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios”. Y que predicación más Cristo-céntrica y llena de teología que cuando el Señor proclama a todos los judíos que le escuchaban en Capernaum que si no comían su carne ni bebían su sangre no tenían vida en sí mismos. Una figura de la salvación que consumaría cuando entregó su cuerpo como sacrificio vicario por el pecado del mundo en la cruz del Calvario. JESUS PREDICABA DE SI MISMO ETICAMENTE La concordancia entre la predicación de Cristo y su carácter era perfecto. El encarnaba todos los códigos éticos presentados en el sermón del Monte. El Señor era consistente con todos los estándares morales encontrados en sus enseñanzas y personificaba cada una de las normas éticas presentadas en las bienaventuranzas. La intachabilidad de su carácter la puso a prueba frente a una multitud, exigiendo que le identificaran algún pecado: “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?” ( J n . 8 : 4 6 ) . Po r l o t a n t o , l a p e r f e c t a correspondencia entre sus doctrinas y su conducta lo establecen como el más alto paradigma a imitar: “…aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt. 11:29), y vindica la voluntad del Padre de conformar a la perfecta imagen de su Hijo a todo aquel que cree (Ro.8:29).
“antropo-céntrico”, y eso conduce a la muerte. ¿Cuál es el camino correcto? En Cristo se encuentra el camino verdadero: “ esús le dijo: Yo soy el camino, y la J verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6), y Dios nos guía a encontrar ese camino. ¿Cuál es el testimonio del Padre que apoye una visión Cristo-céntrica? Dos veces la voz de Dios de dejo escuchar en oídos humanos, dando testimonio de su Hijo: “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3: 7); “a él oíd” (Mateo 17:5). 1 ¿Quién complace al Padre? ¡El Hijo! ¿A quien dirige el Padre la atención? ¡Al Hijo! En el monte de la transfiguración, cuando Pedro sugirió igualdad entre Cristo y los profetas, la voz del

Padre lo corrige y al final terminó de rodillas con su rostro en tierra (Mateo 17: -8). 1 ¿Cuál es el testimonio del Hijo que apoye una visión Cristo-céntrica? Camino a Emaus, cuando dos discípulos aún no creían en El (Lucas 24: - 5). Nuestro Señor abrió sus ojos: 13 “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían… Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron”. Aquí vemos el epítome de la predicación evangélica, la enseñanza del día de reposo, y la investigación personal: Empezamos con Moisés, continuamos con los profetas, y nos extendemos a toda las Escrituras, y hacemos a Cristo nuestro mensaje central. ¿Cuál es el testimonio del Espíritu Santo que apoye una visión Cristo-céntrica? Como el confortador (Jn. 4: 6,26), 11 el Espíritu Santo mora en todo creyente (Jn. 4: 7-18), ilumina 11 nuestro intelecto y nos recuerda de Cristo y su obra: “El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Jn. 6: 4). Es el propósito del Espíritu Santo traer a la luz o 1 1 manifestar la persona de Cristo, puesto que El es el autor divino de las Escrituras (2Pe. :21) y su tarea es glorificar el Hijo. 1 ¡Extraño sería si la Biblia no fuera Cristo-céntrica! ¿Cuál es el testimonio de la Palabra que apoye una visión Cristo-céntrica? Juan 1: es un buen lugar para empezar: 1 “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Juan 1: 4 retrocede al pasado diciendo: “Y 1 aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” una clara referencia al Señor Jesucristo. El Espíritu Santo en la actualidad manda que prediquemos la Palabra (2Ti.4:2). Si vislumbramos la eternidad futura, encontraremos que “la Palabra del Señor permanece para siempre” (1Pe. .25); por lo 1 tanto, damos una vuelta completa en el propósito redentivo de Dios en Cristo: “Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada” (1Pe. :25). Así que toda la Palabra es sólo 1 un medio de revelación concerniente a la misma Palabra, la cual es el Señor Jesucristo. Podríamos seguir en esta línea de razonamiento tocando el testimonio de los apóstoles, los discípulos, y otros creyentes, como lo registra la Biblia, pero no creo que sea necesario para corroborar la centralidad de Jesucristo en el propósito de Dios. Efesios 1: 7 lo resume diciendo: “Para que 1 el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él”. RECONOCIENDO AL HIJO DE DIOS POR LO QUE ES Segundo, ser Cristo-céntrico es reconocer en práctica lo que el eterno Dios de gloria a decretado concerniente a su Hijo. El punto anterior involucra el testimonio de las Escrituras, y esto a su vez involucra nuestra visión de las Escrituras. Puesto que Dios es el autor de su infalible Palabra. ¿No sería bueno tratar de entender el propósito de su autoría, y el resultado de sus escritos inspirados? ¿Reveló Dios sustancialmente su plan redentivo a través de actividad humana o través de la persona de su Hijo? ¿Nos entregó Dios un manual de “cómo vivir la vida cristiana” o “como ser semejantes a Cristo”? ¿Compiló Dios un set inspirado de “reglas, problemas, y un prototipo de personalidad como un manual de consolación” o estableció Dios a Cristo como ejemplo supremo para enfrentar toda circunstancia, necesidad, o problema en la vida? Ver las Escrituras desde la perspectiva de Dios involucra tres cosas: Primero, debemos identificar el “sujeto” (la persona) por el cual Dios exhaló su Palabra eterna [Cristo]. Segundo, captar la visión que todos los demás “sujetos” sólo

son vistos en su relación con el Preeminente [Cristo]. Tercero, ver la perspectiva celestial de Dios en Cristo tratando con toda persona, circunstancia, y evento en la Escritura. Cristo debe ser el corazón de nuestro mensaje, no es por nada que la Palabra de Dios es inspirada y un libro que debe ser discernido espiritualmente. La Biblia no es un libro que trata de asuntos terrenales, sino que lleva al lector en alas celestiales a comprender verdades espirituales más profundas acerca de la persona de Jesucristo. El otro lado de la moneda, es el enfoque contemporáneo del mundo interdenominacional a la Biblia, donde el hombre y sus circunstancias tienen la preeminencia. Un enfoque pragmático que trae a la luz el síndrome “si funciona, imitalo”. Bajo este enfoque evangelístico, Jesucristo es raramente presentado en su verdadera dimensión, siempre su persona es presentado de forma secundaria o cuando se habla obligadamente de salvación. Hatcher dijo: “Cristo es el único que puede resolver los problemas actuales, pero no le hacen caso. El evangelismo llevado a cabo por movimientos cristianos interdenominacionales prefieren prestar atención a la forma que el hombre puede hacer o debe hacer las cosas, en vez de lo que Cristo podría hacer o ha hecho y hará”. Esta tendencia antropo-céntrica “suma números”, y luego se “adoctrina en lo que se supone es pragmaticamente correcto”, y después los adeptos son “reprendidos por no hacerlo así”. ¿No sería mejor adoctrinarlos en la multifacéticas glorias de Cristo, que edificarían sus almas y los cambiaría de gloria en gloria: “Somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2Co.3: 8)? 1 ¿No es este acaso el deseo de nuestros corazones? ¿Para qué predicamos, enseñamos, y estudiamos el salvado de trigo de los hombres, si en la casa del Padre abunda el buen Pan (Jn. 6:35)? El problema no es la falta de deseo de ver a Cristo por lo que El es, sino que es nuestra falencia en el enfoque a la Escritura que hace que se excluya lo mejor de El. ¡Así como en cualquier aeropuerto, nuestra dirección determinará dónde aterricemos! Si nuestra dirección es Cristo-céntrica, “aterrizaremos” en El, no importa dónde abramos nuestras Biblias. Si somos antropo-céntrico, regla-céntrico, o problemacéntrico usaremos la Biblia como una especie de manual y nos transformará en “excéntricos” (fuera del centro) en el uso de la Escritura. Por lo tanto, nuestras conclusiones estarán faltas de la plenitud de la revelación de Dios. La pregunta es ¿vamos a ver al Salvador y sus relación con el hombre y las circunstancias, desde la perspectiva de Dios o vamos a enfocarnos en los hombres de la Biblia y sus circunstancias esperando recibir sólo destellos de luz del Salvador? 3. APLICACIÓN – CRISTO EN TI Ahora que entendemos la verdad concerniente a la preeminencia de nuestro Señor y Redentor, podemos llevarla a la práctica en la vida diaria. ¡Ser activamente Cristo-céntrico es simplemente centrar todo aspecto de nuestras vidas en Cristo! Es un nuevo enfoque que pretende que las cosas de Dios se van a centrar en Jesucristo. Es un nuevo marco de pensamiento, una nueva perspectiva, un nuevo deseo del corazón, y una nueva obsesión con el Señor Jesucristo. Tres áreas de consideración me vienen a la mente: Primero, necesitamos el Espíritu (Santo) de Cristo (Ro.8:9). ¿Somos de El? ¿Hemos recibido, por medio del arrepentimiento y la fe, al Señor Jesucristo? ¿Está la totalidad de nuestra salvación descansando en El, y sólo en El? También necesitamos el espíritu (la actitud o disposición) de Cristo. El

siempre buscó hacer la voluntad del Padre (He. 0:7), así que 1 este mismo espíritu debe haber en el hijo de Dios. Debemos ser como Cristo. Segundo, necesitamos la mente de Cristo. Esto se relaciona con los procesos mentales de la vida, la fuente de todo pensamiento. De acuerdo con Primera de Corintios 2: 6, 1 nosotros tenemos la mente de Cristo, pero Filipenses 2:5 revela que la sujeción y dirección de la mente no es algo predeterminado (Ro.7:23,25). Debemos “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2Co. 0:5). Mientras más 1 tengamos de Cristo, más conciente estaremos de su presencia, y más profundo calarán sus procesos mentales en los nuestros. Debemos pensar como Cristo. Tercero, necesitamos el ejemplo de Cristo. En relación a sus promesas; debemos estudiar el Antiguo Testamento. En cuanto a sus actividades, los cuatro evangelios pueden

guiar nuestro comportamiento en toda situación. En la doctrina, las epístolas pintan una gloriosa escena de cómo podemos ser semejantes a Cristo. Necesitamos estudiar como Cristo reaccionaba a cada circunstancia de la vida. Y “¡Vé, y haz tú lo mismo”(Lc. 0:37)! 1 Cristo-céntrico. ¿Qué significa realmente ser Cristocéntrico? Significa coincidir con Dios concerniente a la preeminencia de su Hijo. Significa ser salvos por Cristo solamente. Significa escudriñar las Escrituras buscando a Cristo y no quedar satisfecho hasta encontrarlo. Significa contarles a otros acerca de las inescrutables riquezas de Cristo. Significa que el Señor vive en nosotros. Significa que debemos dejar que Cristo reine y nosotros debemos menguar. Finalmente, significa poner en práctica exactamente lo que Dios dijo: “…para que en todo tenga la preeminencia” (Colosenses 1: 8). 1

LA CENTRALIDAD DE CRISTO / Continuación de pág.3 es ser Cristo-céntrico o a estar en comunión con Cristo? Sólo un amor auténtico a sus mandamientos, un deseo de querer obedecer sus enseñanzas, y vivir en función de su voluntad puede definirse como Cristo - céntrico. Ahora bien, ¿Existe conexión entre una visión Cristo-céntrica y la unidad de la fe? ¡Por supuesto! Primero, Cristo muestra su preocupación con el principio de unidad no sólo enseñándolo, sino que orando al Padre por ello (Jn.17:21-23). Por lo tanto, tampoco podemos reclamar ser Cristo-céntricos, si no estamos trabajando para consolidar la unidad cristiana. Segundo, es un concepto elemental que si todos nos movemos hacia un centro en común, nos vamos a acercar cada vez más, pero el pueblo de Dios en las diferentes denominaciones opera en función de diferentes centros. Las denominaciones tienden a converger en torno a convenciones y asociaciones. Otros grupos se centran en torno a escuelas, asociaciones evangelísticas, jerarquías denominacionales, o en torno a alguna doctrina en especial. Estos LA PREEMINENCIA DE CRISTO / Continuación de pág.7 sobre el pecado, el mundo, y el diablo, reconciliando consigo “todas las cosas”; por esto Dios lo exaltó hasta lo sumo (Fil.2:9-11 ), y cuando la muerte sea final y totalmente destruida (1Co.15:54), y entregue el reino al Padre (1Co.15:28); el universo de Dios nuevamente disfrutara de la armonía universal que hubo en la eternidad pasada, y aquellos que están ordenados para vida eterna (Hch.13:48),

grupos están divididos, porque todos tienen diferentes puntos de convergencia. Cristo, sin embargo, tiene un sólo centro, y el sostiene ese centro en común con la verdad. “Yo Soy el camino” dijo Cristo “la verdad y la vida” (Jn.14:6). Encuentra la verdad en relación a cada cosa, y encontrarás a Cristo en ella”. ¿Y dónde está la verdad?: “Tu Palabra es verdad” (Jn.17:17). ¡Aceptémoslo! Muchos cristianos, en la actualidad, temen exponer sus “centros” al escrutinio de la verdad. Sin embargo, mis convicciones están firmes en el sentido que el Espíritu de Cristo que mora en los cristianos (Ro.8:9,11,15-17) prefiere la verdad en vez del error. Cuando maduremos lo suficiente para superar nuestros miedos, comprenderemos que el Espíritu Santo es una guía más confiable que el hombre en la interpretación de la Escritura, y anhela esa verdad Cristo-céntrica y nos estimula a poner a prueba nuestras preciadas tradiciones, para después ser capaces de unirnos a los pies de Cristo, el verdadero y único centro de la verdad.

disfrutarán con Cristo las victorias de su evangelio por el tiempo que la eternidad dure. En Jesucristo reposa toda potestad, en el cielo y en la tierra, y su preeminencia por sobre todas las cosas se debe porque: 1) El es el Creador de todas las cosas [ver.16]; 2); El es antes de todas las cosas [ver.17a]; y (3) El es el sustentador de todas las cosas [ver.17b]. A el sea la gloria por los siglos de los siglos, Amén.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).

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