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Además, la autonomía que tienen las cúpulas oficiales amplía la posibilidad

,
ante un sublevamiento, de perder la estabilidad socio-política del país. Esto
mismo se pudo observar en diciembre de 2013, cuando las fuerzas policiales
de las diferentes provincias se agruparon en diferentes puntos de
concentración reclamando una mejora salarial, lo cual dejó varios días con
preocupación y mucho miedo entre la población. Pero ¿Por qué sin las fuerzas
de seguridad policiaca se pierde la tranquilidad de la población? Esto es
porque culturalmente, a través del recurso de la criminalización mediática, el
poder punitivo ha acostumbrado a la gente a ser vigilada, a ser “cuidada”, y con
comillas en mayúscula, ya que en realidad las fuerzas policiales tienen, desde
su entrenamiento y formación, una bajada de línea autoritaria y golpista, que
generalmente proviene del país del norte, los Estados Unidos, como ocurrió
con el llamado “Plan cóndor”, que ocasionó dictaduras feroces en toda América
Latina durante la década del ´70. Por esto mismo, no es casualidad que desde
hace varios años la embajada estadounidense de Argentina esté manteniendo
reuniones con ciertos políticos, pertenecientes a diferentes bloques opositores
al actual gobierno, para llevar a cabo un proyecto llamado “R.E.A.L.” (Red
Argentino-Americana para el liderazgo), que consiste en la capacitación militar
de las fuerzas policiales. Este proyecto, hoy anunciado por el candidato a
presidente por el Frente Renovador, Sergio Massa, viene de mucho antes. De
hecho, la embajada estadounidense venía desarrollando el proyecto,
relacionándose con Francisco De Narváez y luego con Gabriela Michetti (actual
candidata a vicepresidenta por el PRO), con la intención de establecerlo en
2011, en caso de la no continuidad del oficialismo, que se opone
terminantemente a este intento golpista contra la democracia. Sin embargo, la
reelección de Cristina Fernández se interpuso en sus planes para la
militarización de las fuerzas de seguridad, por lo que la embajada yanqui siguió
en busca de aliados políticos y encontró en Ricardo Alfonsín, y otros dirigentes
del partido radical, un puntapié más para mantener vigentes sus intereses,
aunque en la actualidad ese mismo puntapié se los da el mismo Massa.
Además, cabe aclarar que el proyecto R.E.A.L no solo consiste en la
militarización de las fuerzas de policía (que también plantea la acción directa de
las fuerzas armadas en cuestiones que se encargan agencias intermedias,
como gendarmería y/o prefectura), sino también quiere implementar la pena de
muerte, sin previo juicio, a aquellos “sospechados” de transportar sustancias
alucinógenas, así como también la prohibición a aeronaves, que tengan
carácter “irregular” u “hostil”, de salir hacia países extranjeros, y la modificación
de ciertas leyes de seguridad y defensa nacional.
Para concluir, debemos darnos cuenta que no es casualidad esta intromisión
de los Estados Unidos en cuestiones de seguridad nacional. Lo hicieron en
1976 con la excusa de “reordenar” y eliminar a los “subversivos”, y ahora lo
quieren volver a hacer con la excusa de “eliminar al narcotráfico” y “corregir” a
aquellos jóvenes que padecen una adicción hacia sustancias psicotrópicas.