¿Cómo ser un buen residente?

Entrevista al Dr. César Ramírez Ley Jefe de Residentes de Ginecología y Obstetricia, Hospital Universitario “Dr. José E. González”
Por Jair García-Guerrero

El sueño de muchos estudiantes de medicina es llegar a ser residentes de alguna especialidad médica, para en un futuro, ejercer la profesión desde la perspectiva preferida. Cuando se acercan los años clínicos, los alumnos de la escuela de medicina conviven con los residentes en hospitales y clínicas y aprenden de ellos las técnicas qua ya vieron en teoría. Los residentes de nuestro Hospital Universitario “Dr. José Eleuterio González” son personas viven dentro de la institución, aprendiendo a curar pacientes de las variadas especialidades médicas. Y son un grupo muy heterogéneo. Hombres o mujeres, casados o solteros, con o sin hijos, todos tienen el común de poseer talentos diferentes, en mayor o menos medida, para ejercer su oficio al que aspiran con el singular sello de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Esta vez, la redacción de Papel y Lápiz ha preparado una entrevista con el Dr. César Ramírez Ley, quien es nuestro amigo y jefe de residentes del Servicio de Ginecología y Obstetricia. César, de 28 años, es un chavo sencillo que amablemente hace un espacio en el trabajo de su guardia, para concedernos esta entrevista, realizada en la sala de obstetricia, en el tercer piso del HU.

Mientras César, vestido de pitufo negro con zapatos oscuros también, llega al lugar de reunión, varios compañeros internos de obstetricia lo abordan con preguntas sobre los pacientes; me pide tiempo y después de hablar con una mujer parturienta, llega conmigo sin demostrar su cansancio. PYL: ¿De dónde eres, dónde estudiaste y cómo llegaste a ser residente de ginecología y obstetricia? Dr. C: Soy de Tijuana, estudié en la Universidad Autónoma de Guadalajara y me vine a Monterrey a hacer gine porque aquí es el mejor lugar en el país para hacer esta especialidad. PYL: ¿Qué clase de estudiante fuiste en tu carrera de medicina? Dr. C: No fui un estudiante modelo. Mi único logro fue que en el séptimo semestre de la carrera obtuve el primer lugar de la generación, y en el año de internado también tuve ese honor, pero por sobre todo, solamente fui un buen estudiante y me preocupaba por aprender la medicina. PYL: ¿Y entonces porqué escogiste hacer ginecología? Dr. C: Fue una disyuntiva difícil, porque también me gustaba la otorrino, pero en la ginecología me encontré con que en realidad uno atiende a pacientes jóvenes, y muchas veces sanos, con que en la especialidad casi siempre son problemas benignos, y uno casi siempre da buenas noticias, las pacientes se recuperan rápido, casi todos los nacimientos son normales, y hay muchas satisfacciones, entonces, al ver todo esto, decidí aplicar para gine y aquí estoy. PYL: ¿Alguien influyó en tu decisión de ser ginecólogo? Dr. C: Por supuesto que en todas tus decisiones influye tu familia, pero en la de escoger la residencia es una decisión personal. Al escoger la carrera, ahí si, mis padres, que son médicos los dos, me apoyaban en hacer arquitectura, o lo que yo quisiera, y estuve en un despacho de arquitectos, en donde descubrí que yo no había nacido para eso; ahí descubrí mi vocación, porque una vocación es eso, saber para que está hecho uno. PYL: ¿Qué ha sido para ti ser residente? Dr. C: Ha sido seguir siendo un estudiante, porque nunca dejas de serlo en medicina, pero adquieres año con año mas responsabilidad para con tus pacientes, maestros; estas aprendiendo a hacer lo que realmente te gusta, para que después lo hagas como una forma de vivir, una manera de vivir y de ganarte la vida. PYL: Y ahora como jefe de tu grupo de compañeros, ¿qué ha sido para ti ser jefe de residentes? Dr. C: El ser jefe de residentes no lo escoge uno, sino que es decisión de los maestros. Ellos te preguntan si quieres, y es un honor aceptar. Toda mi generación de residentes R4 son muy buenos estudiantes y buenos médicos, y simplemente lo que tienes que hacer es que todo lo que tu hagas lo desempeñes al cien porciento, o sea que implica que trates a tus pacientes como quisieras que

a ti te trataran, o a algún familiar tuyo. Ser jefe de residentes para mí es solo ser un coordinador, y en algún momento un representante de los compañeros ante los maestros. PYL: ¿Porqué opinas que la residencia de obstetricia, aquí en el HU, es la mejor en México? Dr. C: Son muchas cosas que hacen que el nivel sea muy bueno: en primer lugar las clases que te dan. Nosotros los residentes, en los diferentes años de la especialidad tomamos clases con especialistas, cosa que no tienen otros centros; de manera que si tomamos anatomía, vamos con anatomistas, micro con las maestras de bacteriología, embrio con embriólogos, perinato con perinatólogos, onco con oncólogos y eso no cualquiera. Además los maestros si están interesados en enseñarte y te respetan tus horarios de clase, de modo que si tienes cirugía o consulta, la puedes suspender y que te cubra alguien para ir a tu clase. En segundo lugar, los directivos, que en verdad te preparan bien y te dan chance de rotar en hospitales privados y de ver casos difíciles, de tomar cursos fuera, ir a congresos y estar al tanto de los adelantos. En tercero los compañeros, porque aquí en gine todos nos llevamos muy bien, hay un ambiente de amistad, rara vez hay conflictos y eso te hace llevadero tu trabajo. Es decir, los directivos que de verdad proyectan la escuela en el ámbito internacional, y los maestros que de verdad enseñan, junto con tu buen ambiente de trabajo y todos los pacientes, de muchos lados y con distintas y raras enfermedades, hacen un conjunto muy útil para la escuela. PYL: Casi casi me convences de entrar a gine. Pero para cualquier rama de la medicina, ¿qué crees tu que sea necesario para escoger bien la especialidad? Dr. C: Para escoger tu especialidad tienes que fijarte en que sea algo que te guste, porque así vas a estar feliz; a lo mejor vas a estar cansado, pero tu y los que te rodean van a ser felices con tu buena decisión. Cuando formes tu familia, a lo mejor llegas cansado, pero vas a poder llegar y transmitir tu felicidad. Teniendo eso vas a ser bueno. También debes de fijarte en hacer algo que tu puedas hacer, o sea que tengas aptitudes para ello, por ejemplo, si te sientes mal en el quirófano, pues mejor no hagas algo que incluya operar. Un tercer punto es que debes escoger algo en lo que tu te imagines para tu vida, que se amolde a tu estilo de vida. Si tu te puedes proyectar haciendo algo de grande, como ser anestesiólogo o psiquiatra, pues eso es importante, porque hay gente que ni se puede imaginar a sí mismo como esa especialidad en la que piensa. PYL: Entonces, ¿tu te proyectabas como ginecólogo? Dr. C: Mi idea de vida era hacer una especialidad que fuera gratificante y acorde a mi experiencia de vida. Yo quería curar – y al decir esto enfatiza con su mano derecha la palabra curar – y me imaginé llevando a los pacientes hacia la salud, por ejemplo, en un embarazo complicado, o en un paciente con un padecimiento maligno, curarlo. Entonces me proyecté como ginecólogo, y encuadró.

Nuestra charla fue interrumpida por una doctora que le habló para comentarle su paciente; se trataba de una paciente de Pensionistas, por lo que César dijo: “Estén muy al pendiente de ella, ahorita vamos”, y respondiendo con “Ok”, “Ta bueno”, “Perfecto” despachó a su colega. Siempre amable, se disculpó por su compañera y me pidió seguir. PYL: ¿Qué es para ti un residente ideal? Dr. C: Un buen residente es para mí aquél que se siente contento haciendo las tareas y actividades de las cuales es responsable. Para ser un buen residente uno debe escoger bien la residencia, elegir un buen hospital en el cual puedas desarrollar al máximo tu capacidad como profesionista, porque hay lugares en que puedes ser mejor que otros, y ser tu mismo. PYL: Por último, ¿qué mensaje le das a los estudiantes de primer año de medicina? Dr. C: La pregunta que se deben hacer es si realmente tienen vocación para esto; el primer año es una etapa muy difícil porque no te sientes médico: tienes mucha teoría, y casi no entiendes para que estudias lo que estudian en primero. Deben preocuparse por las influencias que tienen y deben encontrarse y analizar que sienten por vocación, porque la vocación es un sentimiento. A veces tienes malas influencias, y te pueden decir que seas licenciado, que ganes dinero; yo descarté arquitectura y me incliné por medicina porque era lo que yo sentía. Quizá las influencias son positivas cuando te dan ánimo y sinceras si son de alguien que te aconseja porque te aprecia o te quiere. Debemos siempre estar pendientes de quien influye sobre nosotros y sentir nuestra vocación.

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